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miércoles, 6 de marzo de 2024

TODOS LOS NOMBRES DE DIOS (THRILLER - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Daniel Calparsoro

Reparto: Luis Tosar, Inma Cuesta, Patricia Vico, Lucas Nabor, Nourdin Batan, Fernando Cayo, Roberto Enríquez,

Género: Tras un atentado, Santi es tomado como rehén por Hamza, el único terrorista superviviente. Un giro inesperado intercambia los papeles y Santi se convierte en una bomba humana caminando por la Gran Vía de Madrid con un chaleco cargado con explosivos. Los servicios de inteligencia, emergencia e incluso los medios de comunicación, unirán fuerzas para salvarle la vida en un impresionante despliegue de medios con consecuencias inesperadas.


[Fuente: Filmaffinity]

Tenía muchas ganas de ver esta película. Lo he comentado muchas veces, que Luis Tosar es de mis actores favoritos y no me pierdo ninguna de sus películas. Aunque, si os digo la verdad, me ha dado por repasar su filmografía y he comprobado que todavía me quedan unos cuantos trabajos suyos por ver (me ha dado un alegrón). Pero lo cierto es que, tras ver Todos los nombres de Dios, me he quedado algo fría. No es que la película no me haya gustado. Es muy entretenida y tiene mucha acción. Lo que ocurre es que esperaba bastante más y tengo la sensación de haberla visto ya. Quiero decir que películas de acción en la que un simple ciudadano de a pie, que además arrastra lastre emocional, se ve envuelto, sin quererlo ni beberlo, en una situación de extrema gravedad, en la que puede incluso perder la vida, es una historia que ya nos han contado muchas veces. Así que, cuando te topas con un largometraje que te cuenta una historia similar, pues vale, está bien, pero ya no sorprende. Precisamente eso es lo que me ha pasado con Todos los nombres de Dios, que ya no me sorprende. Os cuento.

Santi (Luis Tosar) es un taxista que no pasa por buen momento. Trabaja muchas horas, rastreando las calles de Madrid, en busca de clientes potenciales. Lo vemos taciturno, triste, apocado. Como cansando de vivir. Está casado con Laura (Patricia Vico). El matrimonio tiene un hijo adolescente. Las primeras imágenes nos hacen intuir que la pareja se mantiene a flote como buenamente puede.

Cuando Santi acude al aeropuerto de Madrid para prestar el último servicio antes de regresar a casa, en el interior del edificio se produce una explosión de enormes dimensiones. El estallido coge a Santi en el interior de su taxi, a las puertas del aeropuerto. Inmediatamente una nube negra lo invade todo. Solo se escuchan gritos, voces, peticiones de auxilio. El caos. Aturdido, Santi sale del vehículo para socorrer a los heridos. Ve a un chico joven con la cara ensangrentada y evidentes signos de estar gravemente herido. Inmediatamente se dirige a él, y lo conduce hacia el taxi. Su intención es llevar al joven al hospital. Sin embargo, cuando los dos están dentro del vehículo y Santi se dispone a iniciar la marcha, el joven -que está sentado en el asiento de atrás-, saca un arma y amenaza al taxista. «¡Sácame de aquí!», le grita el joven, mientras los coches de la policía y las ambulancias se acercan al aeropuerto. Así se inicia una de las peores pesadillas de Santi. Su pasajero no es un usuario común del aeropuerto. Hamza, que así se llama, es uno de los tres terroristas que han atentado en Barajas. Los otros dos se han inmolado. Hamza se ha arrepentido en el último momento, y no ha hecho explosionar su chaleco-bomba.

A partir de este punto, Santi tendrá que seguir las indicaciones del joven, sin saber muy bien qué hacer. Al mismo tiempo, seremos testigos de otras situaciones. Por un lado, Laura y su hijo tratarán de localizar a Santi tras la explosión. Una madre y una hija marroquí vivirán angustiadas las noticias sobre el atentado. Otro personaje más del que no desvelo nada seguirá de cerca todo lo que está sucediendo en Madrid, con motivo del atentado.  Y todo ello, mientras la guardia civil monta el operativo pertinente en estos casos, con un despliegue muy americano. ¿Cuántas bombas han explotado en el aeropuerto? ¿Qué tiene que ver un taxista desaparecido con lo que ha ocurrido? ¿Quién está detrás del atentado?

Las cosas se irán complicando cada vez más, hasta incluso dar un giro de 180 grados. Y así llegaremos a un desenlace que supondrá una carrera contra el reloj. 

Qué me ha gustado de la película

La acción no va a faltar en esta película. Desde el minuto uno, el espectador se monta en el vehículo de Santi y empiezan a ocurrir cosas. Como película de acción, Todos los nombres de Dios cumple con lo que se espera. Habrá huidas, persecuciones, enfrentamientos, y la tensión irá en aumento hasta llegar a ese final en el que, aun a sabiendas de cómo va a acabar la historia, sufres con el personaje. Eso es mérito de Luis Tosar. 

Las escenas del estallido de la bomba, así como las que transcurren en la Gran Vía (de esto no os digo nada) están muy bien rodadas. En el aeropuerto, tras la explosión, el caos se apodera de lugar y vamos a ver a muchos figurantes de aquí para allá, heridos, ensangrentados, mientras la nube de polvo se dispersa hasta terminar de asentarse. En cuanto a la Gran Vía, ya veréis el operativo que han tenido que montar el equipo de rodaje para grabar esas escenas. Eso sí que es un operativo y no el de la guardia civil.

La película aborda el terrorismo islámico pero lo hace desde una óptica distinta. Hamza es un joven que ha sido captado por células yihadistas. Ha recibido formación pero, a la hora de la verdad, se echa para atrás. ¿Por qué? ¿Qué piensa de estos actos de violencia masiva? ¿Y qué repercusión le traerá no haber cumplido con su labor? Me parece un punto de vista interesante, en el que nunca me había parado a pensar. Son jóvenes que no terminan de ver tan claro que lo que están haciendo sea lo que su religión espera de ellos.

La banda sonora también aporta su grano de arena. Intensa y dramática en las escenas de más acción, se torna melódica y dulce cuando se pretende emocionar al espectador.

Qué no me ha gustado

Debo ser muy tiquismiquis, pero no lo puedo evitar. Cuando veo una película o leo una novela, me gusta que todo tenga lógica y sentido. En Todos los nombres de Dios hay cosas que no me cuadran. Y perdonar si hago algo de spoilers porque, por ejemplo, si tratas con alguien que tiene evidentes rastros de sangre en su cara, ¿ni te inmutas? ¿No le preguntas qué le ha pasado? ¿No te escama la cosa? A mí me parece algo rarísimo.

Otro ejemplo, si alguien tiene acceso al GPS de otra persona a la que está buscando, ¿no es lo primero que mira? ¿Es normal que se dedique a dar vueltas por aquí y por allá, y al final caiga en la cuenta de que puede mirar su localización en su móvil? Negativo. Normal, no es.

Más cosas, ¿qué posibilidades hay de que un dispositivo de seguimiento, que acaba en el fondo de una presa, siga dando señal? Por muy buena que sea la tecnología empleada, no lo veo. Que no se trata de que se moje un poquito. Es que está en el fondo de un embalse, rodeado de una cantidad ingente de agua. Que lo mismo esto existe, ¿eh? Y en tal caso, retiro lo dicho, pero que San Google me ha dicho como que no.

¿Y por último? ¿Cómo es posible que una persona en estado de inconsciencia termine en el baño de un edificio público, del modo en el que esa persona llega y de la forma que llega? Si has visto la película, entenderás lo que te digo porque a mí es que no me entra en la cabeza. Y esto último es lo que más rabia me da. ¿Es que los guionistas no piensan que los espectadores nos podemos cuestionar la viabilidad de algunas situaciones? Es que no todo vale. Es que no me puedes poner a un señor en un baño público, ataviado como va y sin que me lo expliques. Que no, que no. 

Así que, entre que la película es más de lo mismo, y estas cuestiones, mis impresiones sobre la película no la dejan en buen lugar. Lo único realmente meritorio es, cómo no, don Luis Tosar.

Personajes e interpretaciones

Santi vive una situación terrible. Su vida se limita al trabajo y a la familia pero no es un hombre feliz. Y no lo es porque la vida le ha dado un revés. De los gordos. De esos de los que es muy difícil salir a flote. La vida le ha colocado sobre los hombros una losa que no lo deja levantar cabeza. Por eso lo vemos así, alicaído, triste, sin ganas de nada. Y tanta tristeza hace pensar a su familia que Santi ha desaparecido de manera voluntaria. Que ha preferido dejarlo todo atrás porque no puede seguir viviendo en el mismo hogar. Sin embargo, a Santi le espera todavía una dura prueba, una experiencia que le hará replantearse su vida, la actitud que ha tomado hasta ese momento. Así que, será un personaje que evolucione.

Luis Tosar es el encargado de dar vida a Santi. Como siempre, su trabajo es inconmensurableGracias a su interpretación, el espectador sentirá pánico, miedo, incertidumbre, desazón, angustia,... Todo lo que uno, en sus circunstancias, puede sentir. Si no fuera por su participación, esta película decaería unos cuantos puntos más.

Otro personaje importante será Pilar (Inma Cuesta), la comandante de la Guardia Civil, que se hace cargo del dispositivo. Será la única mujer del Cuerpo que vemos en la película, y encima ocupando un alto cargo. Ahí vamos con la presencia femenina en determinadas esferas y la cuota de paridad que, en este caso, no se cumple. Pero bueno, tampoco está mal que sea una mujer de carácter la que ostente esa posición. Lo que ocurre es que las relaciones con sus compañeros parecen un poco forzadas, como muy impostadas.

Poco puedo decir de Inma Cuesta en esta película. No es una actriz que me disguste, pero tampoco aquí está sobresaliente. Hace su papel y punto.


Poco más os puedo contar de este largometraje de Daniel Calparsoro. Vuelve a ponernos a nuestro alcance una película de mucha acción donde los buenos hombres terminan viviendo una situación terrible, pero que les sirve para enderezar su vida. Todos los nombres de Dios (que hace referencia a las distintas maneras que los musulmanes llaman a Alá), tendrá su momento confidencias, que nos permite ahondar en las motivaciones de sus personajes, y también su momento emotivo, de esos de lágrima fácil, aunque admito que esa escena resulta creíble. En definitiva, es entretenida y con eso, a veces, nos basta y nos sobra. 

La tenéis en Prime Video.


Tráiler:





miércoles, 8 de abril de 2020

EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA (THRILLER - 2019)


Año: 2019

Nacionalidad: España

Director: Daniel Carpalsoro

Reparto: Belén Rueda, Javier Rey, Aura Garrido, Manolo Solo, Àlex Brendemühl, Sergio Donado, Ramón Barea, Itziar Ituño, Pedro Casablanc, Rubén Ochandiano, Richard Sahagún, Ramón Agirre, Josean Bengoetxea, Itziar Aizpuru, Joseba Apaolaza

Género: Thriller

Sinopsis: Vitoria, 2016. Los cadáveres de un chico y una chica de veinte años aparecen desnudos en la cripta de la Catedral Vieja. Unai López de Ayala, un inspector experto en perfiles criminales, debe cazar al asesino ritual que lleva aterrorizando a la ciudad desde hace dos décadas. La sucesión imparable de crímenes y una investigación policial contaminada por las redes sociales llevarán al límite a Unai, enfrentándolo a un asesino camaleónico y despiadado que podría estar más cerca de lo que creía.

[Fuente: Filmaffinity]


A Eva García Sáenz de Urturi la conocimos cuando publicó La saga de los longevos (bilogía) y Pasaje a Tahití. Poco después quiso rendir homenaje a su ciudad natal y publicó una trilogía cuyos acontecimientos ocurrían en Vitoria. La saga, compuesta por El silencio de la ciudad blanca (2016), Los ritos del agua (2017) y Los señores del tiempo (2018), tuvo muy buena acogida entre los lectores, consiguiendo que fueran muchos los que se engancharan a las investigaciones de Kraken, un ertzaintza marcado por una desgracia familiar. Admito que las buenísimas opiniones de esta trilogía me tentaron poderosamente pero, muchos sabéis que rehúyo de las series. Aún así me lo planteé. Sin embargo, al descubrir que iban a llevar el primer título a la pantalla grande, me frené en seco. Prefería ver la película en primer lugar, y aquí estoy, con más pena que gloria porque, me temo que Daniel Carpalsoro, director de esta cinta y que tiene, bajo mi punto de vista, un único peliculón a sus espaldas -Cien años de perdón-, le ha hecho chico favor a la autora vitoriana.

Extrañada por lo que la película me ofrecía y lo que yo había leído sobre la novela, me puse a indagar en Internet, y encontré estas declaraciones del director y de la autora:

"La película es una interpretación de la novela", explica Calparsoro. "La novela son 500 páginas y esto es una hora y media de película y hay que elegir, no puedes meter absolutamente todo. Y luego el lenguaje cinematográfico es distinto al literario. Podríamos decir, como comenta muchas veces Eva [García Sáenz de Urturi], que la película forma parte del universo de la trilogía de El silencio de la ciudad blanca, pero no es una traducción de la novela". [Fuente: Tráveler

Vale, no es una adaptación propiamente pero aún así, me ha parecido una película muy mediocre, cuando tenía unos buenos mimbres. Os cuento.

El silencio de la ciudad blanca comienza en créditos con el repaso a una serie de crímenes que sucedieron en Vitoria por el año 1999. En los lugares más emblemáticos y llenos de historia de la ciudad, se fueron cometiendo asesinatos que seguían un patrón muy concreto. El asesino, al que apodaron el asesino de los durmientes, elegía a una pareja de niños -un niño y una niña-, que no se conocían. Después de arrebatarles la vida, los colocaba en un lugar significativo, dispuestos en una posición exacta, desnudos y con un eguzkilore, es decir, una flor del sol, colocado sobre sus genitales. En el primer asesinato los niños tenían cinco años, en el segundo tenían diez, en el tercero tenían quince años. Por aquellos crímenes inculparon al joven Tasio, un joven vitoriano de buena familia, y conductor de un programa de la televisión local llamado Telúrico, en el que se analizaban las leyendas más antiguas de Vitoria. Tasio lleva desde entonces en la cárcel, desde donde ha escrito varios libros. Sin embargo, veinte años después de aquellos crímenes, vuelven a cometerse una serie de asesinatos en la ciudad, justo cuando se están celebrando las fiestas de la patrona, la Virgen Blanca. De nuevo, en el interior de la Catedral Vieja, aparece una pareja sin vida, un joven y una joven de veinte años, desnudos, con un eguzkilore sobre sus genitales, y de cuyas bocas salen abejas vivas. Este parece el modus operandi del asesino, narcotizarlos primero y luego, cuando están totalmente conscientes, introducirles abejas en los pulmones, lo que les provocará una muerte muy dolorosa.

Los encargados de investigar los nuevos crímenes son el inspector Unai (Javier Rey), al que llaman Kraken en su círculo más íntimo, junto a su compañera Estíbaliz (Aura Garrido). Ambos tendrán que rendir cuentas a la subinspectora Alba (Belén Rueda), recién llegada de Francia. Los tres tendrán que averiguar quién es el asesino, si Tasio fue condenado siendo inocente, o si se trata de un imitador. Al mismo tiempo, a Unai le irán enviando fotos en las que aparece él, en distintos momentos de la investigación.

En cuanto al asesino, a mitad de película sabremos quién es. Esto no supone ningún problema, más bien al contrario, alienta la curiosidad del espectador porque, de lo que se trata de es averiguar por qué comete esos asesinatos, cuál es su móvil, y por qué emplea tal ritual. 

La película parte de una buena premisa. Los crímenes rituales, relacionados con viejas leyendas o la mitología, suelen ser bastante interesantes. Sin embargo, el gran problema de esta película es el guion. Desconozco la trama de la novela. Ya os he comentado antes que no la he leído, pero me parece que se ha obviado lo esencial de la historia creada por García Sáenz de Urturi. Da la impresión de que han tomado de aquí y de allá lo que les ha parecido, sin importar la coherencia, la lógica, la verosimilitud. De ahí que se sucedan escenas y situaciones que no tienen fundamento ni se sostienen, que no se terminan de explicar. Por poner unos cuantos ejemplos que no os van a destripar la historia. En esta película hay mucha gente que huye en cuanto ven aparecer a la policía. Eso nos hace pensar que están implicados en los asesinatos pero luego, no hay una explicación a tales huidas, ni siquiera se puede achacar al temor que una persona puede sentir frente a la autoridad, sin haber cometido un delito.

Luego, Unai tiene una hermana que padece una enfermedad. Poco se dice al respecto, de hecho se menciona de pasada. Para mí, todo detalle en una película o un libro debe tener una justificación. ¿No era Chéjov el que decía que si en un cuento hay un clavo en una pared, el protagonista tiene que acabar colgándose de él? Pues eso. Nada debe quedar al azar o aparecer por capricho. Sin embargo, en esta película, la enfermedad de Martina, la hermana de Unai, no aporta absolutamente nada a la trama.

Otra incongruencia más. Hay un personaje que hizo desaparecer unos informes policiales, un detalle que a mí como espectadora me dejó fuera de combate. Y es que resulta que ese personaje fue policía en su día, pero este detalle te lo dicen al final de la película.

A todo esto, la gente entra y sale de los monumentos y museos de la ciudad, en plena noche, como Pedro por su casa. Hasta donde yo entiendo, los monumentos, iglesias, museos, tienen un horario de apertura y cierre, y siempre hay algún tipo de vigilancia. En esta película, no. 

Y esto sí que me da rabia. ¿Es necesario introducir siempre un rollete amoroso para darle jugo a una trama? Las relaciones amorosas, clandestinas o no, deben aportar tensión al argumento o, al menos, tensión entre los personajes. Aquí es un aderezo más que se podía haber eliminado y el sustento del thriller no se hubiera visto afectado.

Por último, el abuelo de Unai, apicultor, hace una serie de rituales con manzanas que me dejaron perpleja. ¿Qué finalidad tienen? Es que no se explica absolutamente nada. Vale que el espectador se lo puede imaginar, y ojo que soy de las que opinan que no nos lo tienen que dar todo hecho, pero hombre, un poquito de seriedad. 

En fin, ya veis que la película me ha dejado bastante decepcionada. Lo mejor, sin duda, las escenas de la persecución sobre las cubiertas de la Catedral Nueva, un proceso que se explica en el enlace que os he dejado más arriba.

En cuanto a las interpretaciones, Belén Rueda, en el papel de la subcomisaria Alba, no está a la altura de otros trabajos. Juan Rey y Aura Garrido, me dicen poco. El único que brilla algo más es Manolo Solo pero, como el guion es un despropósito tras otro, enturbia muchísimo el trabajo de este actor. 

En definitiva, me esperaba otra cosa de esta película. Está entretenida y poco más, especialmente si haces la vista gorda a ciertas cuestiones que se tendrían que haber tratado con más cuidado y profesionalidad. Mira que defiendo el cine español pero en este caso no lo tengo nada claro.






Tráiler:   

Puedes adquirirla aquí:
                                    




miércoles, 3 de julio de 2019

EL AVISO (THRILLER - 2018)


Año: 2018

Nacionalidad: Española. 

Director: Daniel Calparsoro.

Reparto: Raúl Arévalo, Aura Garrido, Hugo Arbués, Belén Cuesta, Antonio Dechent, Aitor Luna, Luis Callejo, Sergio Mur, Julieta Serrano, Juan López-Tagle, Antonio Durán, Alfredo Villa, Patricia Vico, Javier Perdiguero, Jorge Usón, Álvaro Villaespesa, Jon Bermúdez, Mateo Jalón, Ignacio Herráez, Victor Castillo. 

Género: Thriller.

Sinopsis: Nico, un niño de diez años, recibe una carta con una amenaza de muerte, pero nadie en su entorno parece creerle. Jon, un joven obsesionado con los números, investiga una serie de muertes ocurridas a lo largo de los años en el mismo lugar y que parecen tener un patrón en común. Descifrar esta secuencia quizá sea lo único que podrá salvar a Nico.


[Fuente: Filmaffinity]


Calparsoro lleva a la gran pantalla una de las novelas del autor Paul Pen, El aviso, y recurre a nombres del palmarés cinematográfico español como Raúl Arévalo, actor y director, Belén Cuesta y Aura Garrido

Independientemente de la calidad literaria de la novela, en la que no puedo entrar porque no la he leído, la película narra la obsesión, fundamentada o no, de un joven matemático. Jon Zarate es un genio de los números que sufre esquizofrenia. Controla su enfermedad con la medicación pertinente que toma a golpe de reloj. Sabremos que está de baja médica y tiene una vida tranquila hasta que su mejor amigo David es herido en un fuego cruzado. David y Jon acuden a una gasolinera, la 24 horas, para comprar hielo y allí se produce un tiroteo que acaba con David en coma. El hermano de David es policía e inmediatamente se inicia una investigación pero Jon también hará sus propias averiguaciones y descubrirá que en ese lugar se han cometido diversos asesinatos a lo largo del tiempo, todos en la misma fecha, el 12 de abril, y en todos ellos han estado implicados el mismo número de personas, con las mismas edades. Se produce así una ecuación matemática que Jon debe resolver.

Diez años después de este luctuoso hecho conoceremos a un niño de diez años que sufre acoso escolar. Nico es el típico niño del que abusan los mayores del centro escolar. Vive con su madre Lucía quien intenta enseñar al pequeño que debe hacer frente a sus propios fantasmas pero el niño vivirá un infierno doble, al que le someten sus compañeros de aula y el que le produce una nota intimidatoria que encuentra en su mochila y que parece proceder de un adulto. 

Las dos líneas temporales irán avanzando de forma paralela. Solo en las primeras escenas de Nico se nos advertirá que hemos dado un salto hacia delante en el tiempo pero el espectador sabrá que Jon, David y Andrea, la novia de la víctima, forman parte del pasado, mientras que Nico y Lucía constituyen el presente. Aún así, reconozco que a veces me despistaba y mezclaba hilos temporales que, dicho sea de paso, se sustentan en las Cuatro Torres de Madrid pues si bien en el pasado aparecen en construcción, ya en el presente están en pleno funcionamiento. 

El punto de partida de la película es bueno, diría que incluso bastante bueno pero ocasionalmente el guion carece de sustento. Inicialmente desconocemos la relación que existe entre Jon y David. Más adelante sabremos que son simplemente buenos amigos pero también se da a entender que Jon y Andrea tuvieron un pasado que se quebró tras un ingreso prolongado de Jon en una unidad psiquiátrica. Un dato al que, de haberlo entendido bien, se le podría haber sacado más sustancia. Luego, existen ciertas cuestiones que quedan muy en el aire, y que deberían de haber quedado más apuntaladas sin necesidad de entrar en demasiada profundidad.  A eso hay que añadirle que ciertos detalles carecen de credibilidad. Pongo un ejemplo, ¿qué madre se queda impasible cuando ven que golpean a su hijo? ¿Qué madre no se come al director del centro educativo nada más ver que a su hijo lo están golpeando? Lucía se lo piensa. En lugar de exponer una queja en dirección intenta aleccionar a su hijo e infundirle valor para que devuelva con golpes los golpes que recibe. Y sigo, las consecuencias de algunos hechos de vital importancia se circunscriben únicamente a Madrid y más concretamente a un hospital madrileño, como si solo hubiera uno. No puedo dar más detalles pero si veis la película, advertiréis que es un dato que choca.

Desconozco si todo esto se produce tal cual en la novela. En cualquier caso, tengo que reconocer que la cinta mejora levemente a medida que nos vamos acercando al final, que se produce algún giro interesante que levanta algo el ánimo del espectador pero no lo suficiente como para salvar la película en su totalidad. Creo que, si bien las interpretaciones no son muy significativas -he visto a Raúl Arévalo toreando en mejores plazas- la peor baza se la lleva el guion que es flojo y con lagunas. ¿De dónde procede esa ecuación de la que os hablaba antes? De todos modos, los personajes tampoco están muy bien definidos. Me ha faltado algo más de curriculum en el caso de Jon, así como en la relación que él mantiene con David o con Andrea. 

En definitiva, El aviso tenía buenos mimbres -suspense, acción, intriga y algo sobrenatural o fantasía- y sin embargo el filme se balancea como un barco en plena tormenta por los fallos de guion, por unas interpretaciones que no terminan de cuajar y por una dirección que luce poco. Como mero entretenimiento está bien pero no deja poso ninguno, ni mueve ni conmueve. 





Tráiler:

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miércoles, 27 de julio de 2016

CIEN AÑOS DE PERDÓN (THRILLER - 2016).



Año: 2016.

Nacionalidad: Española.

Director: Daniel Calparsoro.

Reparto: Rodrigo de la Serna, Luis Tosar, Raúl Arévalo, Patricia Vico, José Coronado, Joaquín Furriel, Marian Álvarez, Luciano Cáceres, Luis Callejo, Joaquín Climet.

Género: Thriller.

Sinopsis: Una mañana lluviosa, seis hombres disfrazados y armados asaltan la sede central de un banco en Valencia. Lo que parecía un robo limpio y fácil pronto se complica, y nada saldrá como estaba planeado. Esto provoca la desconfianza y enfrentamiento entre los dos líderes de la banda, "El Uruguayo" y "El Gallego". Pero, ¿qué es exactamente lo que buscan los atracadores?



[Información facilitada por Filmaffinity]


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Desde aquella que narraba las peripecias de Bonny and Clyde en el año 67, por poner un ejemplo, hasta nuestros días es fácil encontrar películas sobre atracos a banco y en todas ellas, especialmente en las que se hacen en los últimos tiempos, el fin último de los atracadores no siempre es desplumar la banca. A veces el dinero no es lo más valioso cuando se trata de robar y en la actualidad vale más un leve rumor que, independientemente de su veracidad, puede desembocar en un escándalo que un billete de 500€.

En plena gota fría, con un cielo más propio del fin del mundo y una manta de agua cayendo sin compasión, llegan a las puertas del banco Mediterráneo de Valencia una panda de atracadores. Ataviados con ropajes negros, máscaras y armados hasta los dientes se introducen en el interior del recinto con la intención de arrasar con todo lo que puedan. 




La sinopsis anterior es bastante acertada. Es cierto que lo que en principio iba a ser un robo limpio y rápido comienza a complicarse cada vez. En primer lugar porque uno de los rehenes consigue presionar el botón de alarma, con lo que la policía se persona en cuestión de minutos. Posteriormente porque el plan de evacuación que tenían planeado para salir del banco con el botín se va al traste en los primero diez minutos de metraje. Y por último, porque tras un descubrimiento, se siembra la duda y la desconfianza entre los propios atracadores.

A esto hay que añadirle que Sandra, la directora del banco, está en plena crisis laboral, a puntito de ser despedida de una patada en el culo, lo que le genera un gran estado de indignación, a la vez que siente temor por perder su posición privilegiada, un puesto de trabajo que entendemos le permite una vida muy holgada. Y ahora se presentan seis individuos a robar su banco, ese negocio en el que ella se ha dejado la piel y ha tenido que manipular a sus clientes para que otros se llenen los bolsillos. ¿Será leal?

Pero entre las paredes de este banco hay algo más que dinero. Antes hablaba de lo valiosa que puede ser la información, especialmente si compromete a diversos cargos políticos y banqueros o si la cabeza de la presidencia del gobierno puede terminar colocada en la piqueta. En estos casos, hay que hacer lo posible para que cierta documentación no llegue a la prensa, o a manos de la competencia. Si la ciudadanía llega a conocer ciertos tejemanejes puede repercutir negativamente en las urnas y eso es intolerable. ¿Qué hacer? Pues ni más ni menos que llamar a aquellos que saben cómo manejar la situación, endosar el marrón a otro y limpiar la imagen del político de turno. 

Mentiras, ambición, corrupción, chantajes, escándalo,... son temas que se ponen en evidencia en el largometraje pero habrá más. En Cien años de perdón asistimos a una lucha de fuerzas, entre diversos estamentos y organismos. Resulta pavoroso comprobar, y me creo a pies juntillas lo que se muestra en la película, cómo aquellos que deberían actuar en unidad, simplemente se preocupan de salvar su culo sin mirar a los demás. Que la policía queda en mal lugar, ¡qué más da! Son funcionarios y yo solo soy un pobrecito alto cargo.

Cien años de perdón no es solamente una película que narra el atraco a un banco. El largometraje tiene mucho de denuncia social destapando lo que los ciudadanos, habida cuenta de todos los titulares leídos en los periódicos, ya conocemos. En este sentido, la película tiene un punto de originalidad aunque en algún momento recuerda a otros filmes. En cualquier caso, esas referencias a la actualidad la hacen muy atractiva, así como el enfoque, mostrando inicialmente a unos clientes que tienen el agua al cuello, que se ven obligados casi a mendigar un aplazamiento del pago de la hipoteca, mientras que los chorizos de guante blanco, esos que guardan objetos de valor y grandes fajos de dinero en las cajas de seguridad, esos que viven a costa de los demás, siguen enriqueciéndose aunque alegan sentirse muy afectados por la situación de tantas familias que lo están perdiendo todo. «Ande yo caliente, ríase la gente», ¿no dice eso el refrán? 

Quizá lo que le achaco a la peli es la cantidad de información que se nos suministra con muchísima rapidez. Hay que estar excesivamente atento para no perder detalle pues de otro modo el guión puede resultar bastante confuso. Además nos topamos de frente, y desde el inicio con las típicas casualidades que se dan en este tipo de argumentos. Creíbles o no, suelen aparecer para facilitar el desarrollo de la trama. 

Por otra parte, no le veo mucho ritmo y tampoco excesiva acción a la película pero esto no quiere decir que la película sea aburrida. En realidad es bastante entretenida y se deja ver. Eso sí, la secuencia final me ha parecido muy sosa y deja un regusto tontorrón.

martes, 18 de diciembre de 2012

¿REALISTA?: INVASOR


Año: 2012.

Director: Daniel Calparsoro.

Reparto: Alberto Ammann, Antonio de la Torre, Karra Elejalde, Inma Cuesta,...

Género: Thriller. Bélico

Sinopsis: Pablo es un médico militar español enviado en misión de paz a Irak durante la guerra de 2003. En una salida rutinaria su convoy es atacado en el desierto. Él y su amigo Diego logran refugiarse en una casa deshabitada, pero se ven envueltos en un conflicto que pone sus vidas en peligro



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A pesar de ser una adicta al cine español (y lo digo con total convencimiento y sabiendo la opinión que nuestro cine despierta en muchos espectadores) no tenía especial predilección por ver esta película porque el género no es precisamente de los que me atraigan. Pero por otra parte, Alberto Ammann y particularmente Antonio de la Torre sí son dos actores que no me disgustan, con lo que, con la botella medio llena, me encaminé a una sala de cine. 

De Daniel Calparsoro, un director que demostró mucha inclinación por Nawja Ninri en sus primeras películas y con quien vivió un matrimonio fugaz, no tengo mucho conocimiento. De la decena de películas que ha dirigido tan solo he visto Asfalto y Ausentes, esta última con bastante agrado, al tratarse de un thriller psicológico interpretado por Ariadna Gil y Jordi Mollá.

En Invasor, basada en el libro de Fernando Marías,  el director nos mete de lleno y sin anestesia en medio de los conflictos que asolaban Irak por el año 2003 (¿en pasado?). Nos encontramos a dos médicos militares, Pablo (Amman) y Diego (de la Torre) auxiliando heridos y en misión humanitaria. De vuelta al destacamento su convoy es atacado, sin embargo los dos protagonistas consiguen salvarse al refugiarse en una casa, aparentemente deshabitada. Los acontecimientos posteriores desvelan una historia que navega entre la verdad y la mentira, en la que nuestros dos protagonistas serán víctimas no solo de un conflicto bélico internacional sino de otro conflicto mucho más cercano a casa, en el que el gobierno de nuestro país queda retratado desde su perfil más siniestro.

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