miércoles, 23 de enero de 2019

EL REINO (THRILLER - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: Española.

Director: Rodrigo Sorogoyen.

Reparto: Antonio de la Torre, Josep María Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Mónica López, Bárbara Lennie, Luiz Zahera, Francisco Reyes, María de Nati, Paco Revilla, Sonia Almarcha, David Lorente, Andrés Lima, Óscar de la Fuente, Laia Manzanares, Max Marieges.

Género: Thriller.

Sinopsis: Manuel, un influyente vicesecretario autonómico que lo tiene todo a favor para dar el salto a la política nacional, observa cómo su perfecta vida se desmorona a partir de unas filtraciones que le implican en una trama de corrupción junto a Paco, uno de sus mejores amigos. Mientras los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de las dimensiones del escándalo, el partido cierra filas y únicamente Paco sale indemne. Manuel es expulsado, señalado por la opinión pública y traicionado por los que hasta hace unas horas eran sus amigos. Aunque el partido pretende que cargue con toda la responsabilidad, Manuel no se resigna a caer solo. Con el único apoyo de su mujer y de su hija, y atrapado en una espiral de supervivencia, Manuel se verá obligado a luchar contra una maquinaria de corrupción que lleva años engrasada, y contra un sistema de partidos en el que los reyes caen, pero los reinos continúan.

[Fuente: Filmaffinity]


¿Qué es un fontanero dentro del mundo de la política? Muchos seguro que lo sabéis. Se dice que es una figura clave cuando no se juega limpio. Y se dice también que todos los partidos políticos, independientemente de la ideología, tienen su propio equipo de fontanería. Si esto es así, resulta muy poco tranquilizador para cualquier español que madrugue para ir a trabajar y pase horas sin ver a su familia por un sueldo irrisorio, y mucho menos tranquilizador para aquellos que no tengan que madrugar porque simplemente no tienen trabajo. Lo cierto es que los 'fontaneros políticos' existen. Se encargan de complicadas negociaciones, completamente legales, que deben ser llevadas con la máxima discreción para conseguir el objetivo planteado pero también, se denominan 'fontaneros' a aquellas figuras que hacen el trabajo sucio dentro los partidos políticos, los que consiguen información de difícil acceso, los que gestionan arreglos que no deben salir a la luz pública.

La corrupción política, en un bando u otro, ocupa buena parte de los titulares de los periódicos y abre casi a diario los informativos en televisión. El poder corrompe, el ansia de dinero también y todo es de color de rosa hasta el momento en el que te trincan. Entonces estás perdido para siempre porque te conviertes de un segundo a otro en un cadáver, en un ser invisible que nadie conoce y al que todo el mundo da la espalda. El 'sálvese quien pueda' elevado a la máxima potencia. Al corrupto le quedan pocas salidas. En resumidas cuentas, esto es lo que nos narra El reino, la última película del cineasta Rodrigo Sorogoyen que prueba suerte con un tema de máxima actualidad y repite en el reparto con un Antonio de la Torre que cambia su papel de policía (Que Dios nos perdone) por el de político corrupto. 

Todo se inicia así. Reunión de la ejecutiva autonómica del partido en un restaurante de la costa. Todos los comensales dan buena cuenta de ricos manjares y buenos caldos, entre risas y chascarrillos. Están relajados, son felices, se les nota con tan solo mirarlos, conversan sobre otras personas ausentes, dan nombres, acuerdan un nuevo encuentro,  mientras bromean con una libreta de pastas verdes, que circula de mano en mano, y donde figuran numerosas anotaciones. Por el momento, desconocemos de qué tipo. 

Un aparato de televisor a escasos metros emite las noticias. Concretamente una llama la atención de los presentes. Asunción Ceballos (la jefa), presidenta del partido, concede una rueda de prensa para presentar a su nueva mano derecha, Rodrigo Alvarado. Este joven juez de la Audiencia Nacional en excedencia será el nuevo Vicesecretario General y viene dispuesto a limpiar su partido de cualquier actividad que enturbie su imagen.

Pocos días después saltan las alarmas. Uno de los anterioree comensales, Francisco Castillo (Nacho Fresneda), Vicesecretario autonómico, es detenido por manipulación de concurso público. No pasa nada, un limpiado de cara y listo. Sin embargo, el otro Vicesecretario, Manuel López Vidal (Antonio de la Torre) recibe la llamada intempestiva de un informador. Está en el punto de mira. Hay grabaciones. Alguien ha dado el chivatazo. Todo se desata y Manuel se va a caer con todo el equipo. Con el agua al cuello, intentará librarse de los delitos de prevaricación, fraude continuado, cohecho, estafa y no sé cuántas cosas más,.... pero ¡oye, que cada uno se trague su propia mierda y si te he visto no me acuerdo! Será entonces cuando Manuel ponga en marcha un plan desesperado y contra el reloj para tirar de la manta y llevarse por delante a todo el que pille. No es asunto baladí. Estos tipos juegan duro.

Comentaba antes que los casos de corrupción están a la orden del día y será por ello que, en este largometraje, no se especifica nombre de partido, no se utiliza nombres de operación anti-corrupción conocidas, no se dan datos que puedan conectar la trama con algún caso real pero, los hechos narrados tienen lugar en 2007 y por entonces saltó a la luz la trama Gürtel. En cualquier caso, y viendo los datos que contienen esa libreta de tapas verdes, nos queda muy claro que España está completamente podrida. 

Y frente a los políticos tenemos a los periodistas, un gremio representado  por Amaia Marín (Bárbara Lennie), una joven con éxito, presentadora de un programa de debates con buena audiencia y contenido interesante. Pero cuidado, no te pases. Si hablas más de la cuenta tu cabeza puede peligrar. La integridad está muy bien pero de integridad no se come, por eso Jacobo prefiere ser confidente y arrimarse a la sombra que más cobije. No obstante, la prensa puede ser un arma importante, un vehículo de salvamento para un político corrupto que agote sus últimos cartuchos, salvo que la prensa te ponga entre la espada y la pared. El desenlace que nos ofrece Sorogoyen deja una pregunta en el aire, formulada en un momento crucial, definitivo, que muy probablemente sepultará a Manuel López para el resto de su vida.

De El reino (en Andalucía siempre lo llamamos El cortijo) me gustan muchas cosas. La temática es actual e interesante, a lo que se le une el punto de vista. Siempre nos acercamos a los casos de corrupción desde fuera y por lo que leemos en los periódicos y vemos en la televisión, pero ¿qué tejemanejes se mueven por dentro? ¿Cómo se trata al pardillo que han trincado con las manos en la masa? ¿El partido lo protege, lo apoyo, lo ampara? Y por otra parte, ¿cómo viven estos corruptos el devenir de un oscuro futuro en el seno familiar? ¿Las esposas o maridos permanecen a su lado? ¿Los hijos sienten asco o por el contrario se compadecen de ellos? El reino nos muestra todo eso porque las consecuencias de ser descubiertos llegan mucho más allá del entorno laboral, de las puertas del despacho o de los límites del partido pero ese ambiente íntimo que muestra esta película es muy sutil. Me hubiera gustado mayor nivel de profundidad.

Por otra parte, la película deja caer que no somos tan diferentes a todos esos ladrones de guante blanco, lo que ocurre es que algunos 'mangonean' a gran escala y otros simplemente menudean. No quiero desvelar ningún dato más pero hay una escena fantástica que nos lanza ese mensaje a la cara como una bofetada a mano abierta.

Y si le tengo que poner alguna pega a este largometraje es la ocasional falta de definición del guion. Se dan muchos nombres en muy poco tiempo y al mismo personaje se le nombra de dos formas distintas constantemente, por su nombre de pila y por su apellido. Esto es habitual y poco confuso si eres parte del entramado pero para un espectador, que llega de nuevas a una historia y a unos personajes, resulta un poco caos. Confieso que, en algunos momentos, me costó seguir el hilo a tanto nombre y a tanto cargo. 

Además creo que se vuelve algo lenta en los medios, lo que es un gran inconveniente si encima es larga, como es el caso. Eso sí, los últimos compases son brutales. Hay una escena tremebunda. Muy bien rodada, con mucha tensión, muy angustiosa y que seguro que os encanta.

Dicho lo cual, habrá que hablar de los personajes,  muy bien definidos. Son tipos que vienen de vuelta de todo. Son gente que entran por la puerta de atrás de los establecimientos, que se mueven como Pedro por su casa en cualquier situación y espacio, sin dar explicaciones, seguros de sí mismos, que beben Martín Millers o Yamazaki, que pasan los fines de semana embarcados y navegando por los mares, cantando, bebiendo, que reciben regalos caros y que tienen un tren de vida alucinante. Están acostumbrados a conseguir lo que se proponen, a dictar las normas, a manipular, a amenazar y a recibir amenazas, a darse palmaditas en la espalda para posteriormente clavarse un cuchillo de siete metros. Me ha gustado muchísimo el personaje de Luis Cabrera, divinamente interpretado por Luiz Zahera. ¡Qué chulería la suya!  Lo mismo opino del papel de Asunción Ceballos, la presidente del partido a la que da vida Ana Wagener. Menuda víbora pero qué bien finge la muy... 

Pero aquí el plato fuerte se lo come Antonio de la Torre, uno de mis actores favoritos y, ¡ay! me ha tenido montada en una noria toda la película. Su interpretación de Manuel López no me ha convencido completamente. Hay que reconocer que tiene tres o cuatro escenas buenísimas, muy potentes y muy bien interpretadas pero en el resto, no sé, en esta ocasión me ha transmitido poca credibilidad. Es como si no estuviera implicado en el papel, como si la cosa no fuera con él, salvo en esos momentos que señalé antes. 

Casi lo mismo me ha pasado con Bárbara Lennie en su papel de Amaia Marín. Me ha faltado chispa. Salvo en el último asalto, la actriz me resulta apagada, sin fuerza, sin ánimo. La he visto en otros trabajos con mucha más fuerza y aquí  se me ha quedado corta

En cuanto a la dirección, aplaudo una de las escenas finales, la que mencioné antes. Casi tengo que acudir de urgencias al dentista de tanto apretar los dientes. Me gustó algún juego empleando los reflejos en los espejos y los planos-secuencias, especialmente el que tiene lugar en Andorra.

Y ya por último, la banda sonora. Un tema electrónico, rítmico, intenso, reflejo del estilo de vida que llevan estos hombres y mujeres. Yo he percibido siempre el mismo tema que se repite y que aflora en las escenas de mayor tensión. Funciona perfectamente y como contrapunto el 'Volare' de los Gipsy King, que acompaña a los protagonistas en su dolce vita.

El reino opta al Goya como Mejor Película. Cuenta con doce nominaciones más como Mejor Direccion, Mejor Guion Original, Mejor Actor Protagonista (Antonio de la Torre), Mejor Actor de Reparto (Luis Zahera) y otras tantas más. Ya veremos qué pasa. A mí, la película me gustó por la temática pero me esperaba algo más y, sinceramente, tengo otro largometraje como favorito. Pero hay que ser realistas, El reino tiene un director con prestigio, un reparto de altura y una temática de actualidad. Seguramente se llevará más de un gato al agua.


Tráiler:





martes, 22 de enero de 2019

FERNANDO IWASAKI: En 'Ajuar funerario', el terror y la brevedad se han confabulado para que este libro tenga una vida muy larga.

Justo antes del inicio de las Navidades, cerré el ciclo de entrevistas 2018 con Fernando Iwasaki. Limeño de nacimiento pero con raíces que cruzan medio mundo, su nombre resuena frecuentemente en las tertulias y encuentros literarios de Sevilla. Es autor de cuentos, novelas, ensayos, relatos,... y se cuentan por decenas sus publicaciones. Por si no hubiera abarcado suficientes géneros, ahora también se estrena con el cómic.

La cita tenía por objeto conversar sobre su última publicación, Ajuar funerario, de la que recientemente la editorial Páginas de Espuma ha lanzado al mercado una novela gráfica. Estamos ante un volumen de casi una veintena de microrrelatos escritos por Iwasaki, de los que Imanol Ortíz ha elaborado los guiones y Beñat Olea las ilustraciones. Que me gusta la novela gráfica es algo que todo el mundo sabe o puede intuir si asoma por aquí con frecuencia. Suelo zambullirme en ese género hasta el punto de haber iniciado el 2019 con una reseña de ese género. Pero Ajuar funerario tiene algo que la hace diferente. Para empezar, posee un título que inevitablemente conecta con la muerte. Y luego está la temática y la perspectiva, terror visto desde el ángulo del humor. La mezcla sin duda es singular.

Marisa G.- Fernando, 'Ajuar funerario', el texto original es del año 2004 y desde entonces se ha editado nueves veces.

Fernando I.- Exacto. Probablemente si no se hubieran lanzado nueve ediciones, este cómic no existiría.

M.G.- Pero resulta interesante que un género como el microrrelato, aguante tantas ediciones, ¿qué características poseen estos microrrelatos para que ocurra algo así?

F.I.- Para empezar el tema. El terror tenía su público. Los editores, y no me refiero a Juan Casamayor (editor de Páginas de Espuma), no creían hace veinticinco años ni en el microrrelato ni en el terror. Siempre hemos sido muy duros con los géneros. Por ejemplo, en España había una colección de relatos eróticos de Tusquets que terminó desapareciendo. Luego todo el mundo escribe novela negra y no pasa nada. 

Quiero recordar que este es un libro que escribí a lo largo de ocho años. Los primeros diez microrrelatos que se publicaron aparecieron en una antología de Lengua de Trapo que se titulaba 'Líneas aéreas', del año 98. Posteriormente, Páginas de Espuma publicó en 2001 'Pequeñas resistencias' para el que Andrés Neuman me pidió otro cuento y yo le mandé más microrrelatos. Ahí fue donde Neuman me preguntó si tenía algo más. Y sí, tenía mucho más.

M.G.- Pero ¿por qué escribir todos estos microrrelatos a lo largo de tanto tiempo? Quiero decir, ¿existía una intención de publicar o más bien era un ejercicio de escritura por probar otro género?

F.I.- Siempre escribo para publicar. El tiempo es lo de menos. Llevo escribiendo una novela desde el año 2006, así que, puedes hacerte una idea. A lo mejor la abandono muchos meses y luego la vuelvo a retomar pasado mucho tiempo. Es más, acaba de aparecer un libro mío, de historia, en el Fondo de Cultura Económica, '¡Aplaca, Señor, tu ira!' Tiene como quinientas páginas y he tardado veinte años en escribirlo. El tiempo no me preocupa. Entre otras cosas, quizá, porque no vivo de lo que escribo.

Con 'Ajuar funerario' pasó algo similar. Lo fui escribiendo a mi ritmo, añadiendo relatos según mi ánimo y fue Andresito Neuman el que me dijo que no podía aguardarme todo aquello. Además él descubrió que había cuentos colgados en Internet porque yo los iba regalando, sin más. Este no fue un libro escrito por la prisa de una feria, de un premio. Su premio han sido los lectores.

M.G.- Pero escribir un microrrelato tiene que ser muy complicado. A veces son solo dos o tres líneas y con eso hay que alcanzar al lector. Imagino que, cualquier microrrelato que se precie, tiene que tener unas cualidades muy concretas, el autor debe cumplir unas máximas, ¿no? 

F.I.- No sé si tiene que tener unas cualidades muy concretas o no. Para escribir microrrelatos es necesaria mucha paciencia. Todo lo que escribes en una distancia tan corta, tiene que ser releído muchas veces, a lo largo de mucho tiempo, para que deje de ser algo que sea simplemente un chispazo. En ocho años, la cantidad de micros que tiré y deseché es mucho mayor que lo que he publicado porque los releía y me parecían malas versiones de otros que ya formaban parte del libro. Lo que se ha publicado es lo que ha sobrevivido a un proceso de selección muy duro.

M.G.- También los que se han publicado habrán sido objeto de un proceso de remodelación.

F.I.- Sí, claro. Es un libro que, si ha tenido la vida tan agradecida que tiene, probablemente se deba a esa exigencia que al final ha tenido su fruto. Pero esto no ocurre siempre así. 'Neguijón' es otra de mis novelas. Esa tardé también como cinco o seis años en escribirla y, sin embargo, tan solo tiene una edición. No es cuestión de menos o más trabajo, de menos o más dedicación. Simplemente fue una novela que preparé como una tesis doctoral pero quizá no encontró su público. 

M.G.- Es que esas cosas nunca se saben.

F.I.- No, claro pero en 'Ajuar funerario', el terror y la brevedad probablemente se han confabulado para que este libro tenga una vida muy larga. Si hubieran sido microrrelatos eróticos o de terror pero de mayor longitud, entonces lo mismo no habría tenido la misma suerte.

M.G.- Claro. Pero, ¿por qué hacer un cómic ahora? 

F.I.- El cómic lo vio de una forma muy clara nuestro guionista, Imanol Ortiz. Él hizo en primer lugar un corto sobre 'Peter Pan'.

M.G.- Lo he visto. Muy bueno.

Peter Pan from Sonora Estudios on Vimeo.


F.I.- Pero para hacer el corto, en vez de preparar una escaleta, dibujó un cómic. Aquel fue el primer latido de este libro. 

Coincidió además que Juan (Casamayor) empezó a publicar novelas gráficas. Y así surgió todo. 

M.G.- Juan es un hombre que apuesta fuerte. Adentrarse en los cuentos, en los relatos, un género que yo defiendo a muerte pero que a muchos lectores no le atrae, y ahora atreverse también con la gráfica... Es cosa de valientes.

F.I.- Debe ser que es de Zaragoza. (Risas)

M.G.- (Risas) Sí, va a ser eso.

Bueno, hay muchas ediciones, traducciones, adaptaciones audiovisuales, ahora un cómic. ¿Qué aporta cada formato al texto original? Lo pregunto porque en lo visual o audiovisual, la imaginación del lector queda regalada a un segundo plano.

F.I.- En el cómic o en el corto, el niño de 'Peter Pan' tiene un rostro, una personalidad, la casa del niño tiene una iluminación concreta, el padre tiene otro aspecto. El audiovisual y el cómic tienen a su favor toda esa plasticidad que concede la imagen. Luego, también están los actores y el equipo de producción en el caso del corto, o el dibujante con sus colores y su propia personalidad, en el caso del cómic. 

El dibujante de 'Ajuar funerario', Beñat Olea, al que no conozco todavía, es maravilloso. Solamente hemos hablado por teléfono. Me encantó su trabajo de las distintas propuestas que recibió Juan. Si el dibujante elegido hubiera sido otro, este cómic hubiera sido otra cosa muy distinta. Porque el color que emplea Beñat y sus ilustraciones conectan muy bien con el tipo de cómic que leen actualmente los jóvenes, los Marvel o los Manga. Había otros dibujantes cuyas ilustraciones recordaban a los cómics en blanco y negro de los años 70.

M.G.- Como los 'Creepy'.

F.I.- Sí pero no nos parecía que era el dibujo idóneo para estos cuentos. 

No voy a engañarme. 'Ajuar funerario' tiene una vida muy larga gracias a los institutos y a los profesores que lo han propuesto como lectura. También es verdad que en las universidades se estudia hoy el microrrelato y me siento afortunado porque 'Ajuar funerario' es uno de esos libros que leen los filólogos que trabajan el género. Pero entre el peso del mundo académico y el peso de la educación secundaria y el bachillerato, este último es mucho más grande y sospecho que si este libro tiene nueve ediciones es porque muchos profesores lo han propuesto como lectura, para que los chicos que ya leen poco, puedan dedicar un mínimo tiempo a la lectura a partir de textos muy breves. Esto funciona así. De un texto muy breve, como cualquiera de los que hay en el libro, el profesor es capaz de ir tirando del hilo y sacar una madeja. Lo mismo eso ha animado a los niños a leer más, algo que he comprobado cuando he visitado los institutos y se me han acercado para decirme que se han enganchado a la lectura. 

M.G.- ¡Algo muy bueno!

El cómic recoge una selección de todos los que se publicaron en el formato original, ¿verdad?

F.I.- Sí, el cómic contiene solo quince microrrelatos frente a los cien que tiene el volumen original. Imanol ha elegido temas: monstruos, niños y difuntos. Si esto va bien, seguro que Imanol le propone a Juan hacer otro cómic con otros tres temas, por ejemplo, monjas.

M.G.- Hay uno de monjas en el cómic.

F.I.- Sí, pero en el libro original hay muchos más cuentos sobre monjas.

M.G.- Entonces la selección la ha hecho íntegramente Imanol.

F.I.- Sí. Yo no he tenido nada que ver. En este caso, el guionista y el ilustrador tenían que tener su protagonismo. Y el editor, que es un valiente.
M.G.- De todos modos, todos estos cuentos ¿de dónde proceden? ¿Proceden de la imaginación? ¿Son esas pesadillas que tenía de pequeño?

F.I.- Algunos son pesadillas, sí, pero otros proceden de mis obsesiones de niño, las que tenía en casa de mi abuela. A partir de la quinta edición, se añadió un epílogo al libro, en el que cuento que muchos de estos microrrelatos se originan de la memoria que yo tengo de la casa de mi abuela, en Lima, una casa vieja, antigua, una casa de campo que luego quedó integrada en la ciudad cuando esta última creció. Era una casa donde se decía que pasaban cosas, que había fantasmas, almas en pena y que ocurrían sucesos extraños. Había mucha tía vieja, soltera, que te asustaba de una manera criminal y unas costumbres que hoy en día seguirían siendo muy sorprendentes pero que, en aquella época, eran normales. Por ejemplo, velar a los muertos en tu casa. Hoy tenemos tanatorios y la gente joven no sabe lo que es tener el funeral de tu abuelo o de tu abuela en tu propia casa. Para velar en casa hay que tener toda una intendencia de la muerte y en casa de mi abuela la teníamos. En aquella casa se guardaban todo tipo de objetos, reclinatorios, velas, cruces,..

M.G.- Eso tiene que impresionar muchísimo.

F.I.- Claro, impresiona mucho a un niño de ocho años como yo. A veces todo eso se guardaba en un cuarto, el que se usaba para las visitas. Y cuando yo me quedaba allí a dormir, con siete u ocho años, me tocaba en la habitación de los trastos de la muerte. Como comprenderás yo no dormía en toda la noche. Estaba aterrado. (Risas)

M.G.- (Risas) Ahora entiendo algunos cuentos.

F.I.- Había un corredor muy largo con habitaciones clausuradas. En las puertas se clavaban unos largueros de madera, formando una equis, y con una tiza se escribía el nombre de la hermana que había muerto allí. Al fondo de ese corredor estaba el baño. Jamás fui al baño en casa de mi abuela.

M.G.- (Risas) ¡Muy fuerte!

F.I.- Todos esos recuerdos están en mi memoria y muchos de los microrrelatos de este libro están inspirados en esos recuerdos. O, por ejemplo, en Lima se iba la luz con mucha frecuencia, y mis tías, viejas, sacaban velas y decían: 'Estas son las velas que se usaron en el funeral de tío Rodrigo'. ¡Pánico!

M.G.- (Risas) Pero volviendo a las ilustraciones. Son bastante gore, ¿no?

F.I.- Tienen que serlo si el volumen es de terror. 

M.G.- Pues sí, pero son ilustraciones que contienen homenajes. La primera, por ejemplo, es muy Tim Burton. Esa especie de novia cadáver,... 

F.I.- Sí, sí. Incluso hay un personaje que está leyendo uno de mis libros. 

M.G.- Exacto, también me fijé. Y aparecen en otra ilustración dos gemelas que recuerdan....

F.I.- ... al resplandor, de King.

M.G.- Pues precisamente hablando de King, el otro día leí algo suyo que me pareció muy inteligente. Dijo que 'Los monstruos son reales y los fantasmas también. Viven dentro de nosotros y a veces ganan'

F.I.- Sí, claro, una afirmación muy cierta, sin duda.

M.G.- Pues sí. Bueno, hemos dicho que el libro se estructura en tres partes: Difuntos, Infantes y Monstruos. ¿Por qué nos dan tanto miedo los niños?

F.I.- El niño es la paradoja. De un niño no te esperas que sea un monstruo. Te podrás esperar la crueldad infantil. Arrancarle las patitas a una araña, las alas a una mosca,... pero hay otro tipo de crueldades más terroríficas. Un niño que habla solo porque tiene un amigo invisible no te asusta pero si ese amigo es el vecino que murió el año pasado, la cosa cambia.

M.G.- Los niños en el cine también dan mucho miedo. Leyendo el libro recordé la película que rodó en el 76, Narciso Ibañez Serrador, '¿Quién puede matar a un niño?' Aunque es antigua, la ves ahora y sigue asustando. Esos niños crueles, tan silenciosos y organizados como un ejército.

F.I.- Si, sí... Terrible.

M.G.- Me impresionó mucho esa película. Pero bueno, volvamos al libro. Algunas historias del volumen ni siquiera añaden texto.

F.I.- Eso es una creatividad y originalidad de Beñat. Cuando Imanol le propone a Beñat ilustrar 'El monstruo de la laguna verde', decide hacerlo sin guion. En este caso, el que puso las reglas fue el dibujante. Conste que para mí, en ese cuento, el protagonista debería ser un adolescente gordito, o un adolescente, pero a él se le ocurrió un adulto. Me pareció genial. 

M.G.- La historia funciona igualmente sin texto. Ocurre lo mismo con 'El horóscopo'

F.I.- Exacto. No hay necesidad de una sola línea.

M.G.- Y otros microrrelatos son 'Familia numerosa' que me recuerda un poco una leyenda urbana, con esos muertos que se aferran a los lugares que fallecieron, 'Larga distancia' que tiene un final brutal o 'Papillas' que me dejó ...

F.I.- Con 'Papillas' pasa una cosa. Cuando me invitan a leer algún cuento de 'Ajuar funerario', jamás leo 'Papillas' o 'Familia numerosa', pero Beñat e Imanol le han dado a esos dos microrrelatos una personalidad nueva. Le han encontrado en el cómic un discurso diferente. A mí eso me ha encantado.

M.G.- ¿Y te gustaría destacar alguno más del volumen?

F.I.- Me encanta cómo han trabajado el primero, 'Father and Son'.

M.G.- Es como si solo fuera una sola viñeta y el lector debiera seguir el camino del vehículo.



F.I.- Me parece una idea prodigiosa para luego pasar al desenlace en la última página. Te diré que cada historia tiene solo tres páginas.

M.G.- ¡Ah! No me había fijado en ese detalle.

F.I.- Está hecho adrede. Tres páginas sin contar la portada.

M.G.- Y hay una historia al final, 'Kruszwicy' que rompe la estética de los demás. 

F.I.- La rompe sí, pero es precioso. Ese mircorrelato está basado en un hecho real. En la Edad Media, los pobladores de aldeas pequeñas, con tantas hambrunas, eran devorados por las ratas. El flautista de Hammelin es un cuento para niños pero inspirado en todo esto. ¿Cómo que las ratas se llevan a los niños? Lo que hacían es que se los comían. Es una preciosidad este cuento.

M.G.- Pero son cuentos de terror que tienen su pizca de humor. Algunos te pueden llegar a arrancar una carcajada.

F.I.- Evidentemente. El humor siempre me ha interesado. Aquí el tema es el terror a través del humor. En 'Neguijon' es el dolor físico a través del humor. En 'Libro del mal amor', el tema es el fracaso amoroso pero desde el humor. 

M.G.- Pero también subyacen algunos temas muy actuales como el acoso escolar, el secuestro de niños,...

F.I. Ese del rapto de niños, 'No hay que hablar con extraños', es otro de los cuentos que leo muy pocas veces en voz alta pero se han hecho algunos montajes, combinando teatro, literatura y música. Mis hijas son actrices y lo han interpretado. Lo convirtieron en un monólogo. 

M.G.- Y se termina de imprimir el libro el 31 de octubre de 2018, víspera de la noche de brujas. He notado que cada edición se termina en una fecha muy concreta y especial. Hay mucho juego aquí. 

F.I.- Siempre hay mucho juego. Suelo preguntarle a Juan cuando se terminará de imprimir el libro. Él me da dos o tres fechas y sobre ellas, busco la que me pueda dar pie para un colofón real pero que encaje con el tema.

M.G.- La segunda edición por ejemplo coincidió con el aniversario de la muerte del actor Bega Lugosi. Fantástico. 

F.I.- Cada uno es como un microrrelato nuevo.

M.G.- Pero también la composición. Cómo están distribuidas las palabras. 

F.I.- Sí, es muy importante que parezca como un rosario que cae.

M.G.- Pues sí. Bueno, Fernando, no tengo más preguntas. Muchas gracias por compartir este rato conmigo y desvelarme tantas cosas interesantes sobre el libro.

F.I.- Muchas gracias a ti. 

'Ajuar funerario' es uno de esos libros que bien merece la pena echarle un ojo, especialmente si te gusta el terror, pero un terror especial, de esos que a veces te hacen sonreír. Las ilustraciones son fabulosas, los textos ingeniosos y todo ello conforman un todo que no hay que perderse.






Ficha novela

Editorial: Páginas de Espuma.
Encuadernación: Tapa dura
Nº Páginas: 96
Publicación: noviembre, 2018
Precio: 17,00 €
ISBN: 978-84-8393-245-2
Ficha completa aquí







lunes, 21 de enero de 2019

ÁSPERA SEDA DE LA MUERTE de Francisco Gallardo

Resultado de imagen de áspera seda de la muerte
Editorial: Algaida.
XXI Premio de Novela Ciudad de Badajoz
Fecha publicación: mayo, 2018.
Precio: 20,00 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 344
 Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 978-84-9189-011-9
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Francisco Gallardo, sevillano del barrio de San Lorenzo, fue jugador de baloncesto durante más de dos décadas. Médico de profesión, especialista en Medicina y Traumatología del Deporte, ha desarrollado su carrera profesional en el Caja San Fernando de baloncesto, la selección española de baloncesto, el Club SatoSport y el Centro de Alto Rendimiento de la Cartuja. Actualmente dirige el Instituto Salud y Deporte Dr. Gallardo.

Con su primera novela, El rock de la calle Feria, fue finalista del XXXI Premio de Novela Tigre Juan. Sus investigaciones durante veinticinco años sobre la medicina en al-Andalus han quedado reflejadas en diversas colaboraciones en revistas científicas y en distintos medios de comunicación, también en la novela titulada La última noche, que ganó el V Premio Ateneo de Novela Histórica. Áspera seda de la muerte ha ganado el XXI Premio de Novela Ciudad de Badajoz.

Sinopsis

En la Sevilla de primeros del siglo XIX, Flora de Letona decide tomar una decisión sin precedentes: harta de los malos tratos a los que la somete su marido, decide abandonarlo y solicitar el amparo de la justicia. De esta manera, recurre al abogado Tous y se refugia en su casa. Días después, a hurtadillas, se lleva consigo a sus hijos, pero el teniente Ballester -héroe de la guerra de la Independencia y esposo de Flora- se moviliza, y consigue que la autoridad le devuelva a los niños y que su mujer sea 'depositada' en el Beaterio de San Antonio hasta que se resuelva el pleito del posible divorcio. 

Basada en hechos reales, y siguiendo documentos del siglo XIX, Francisco Gallardo ha escrito una novela histórica de irrenunciable actualidad.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Así empieza Áspera seda de la muerte:


[Lectura de las páginas 13 a 15;
música: 'Weep no mor' de Dee Yan-Key]


Creo haberlo comentado ya. La leyenda 'Basada en hechos reales' es como un imán para mí. Todo aquello que recree un acontecimiento real del pasado me suele resultar tentador y eso es lo que ocurre con la última novela del escritor y médico Francisco Gallardo, Áspera seda de la muerte, con la que consiguió el XXI Premio de Novela Ciudad de Badajoz en 2018. 

Áspera seda de la muerte narra uno de los primeros casos de divorcio documentados y acaecidos en Sevilla a principios del siglo XIX, una historia con la que el autor se topó por pura casualidad cuando un amigo suyo, Bibiano Torres, se personó ante él con una nota emitida por un abogado, en la que solicitaba información sobre el marido de Flora de Letona al párroco de la iglesia de San Ildefonso en Sevilla. Picado por la curiosidad, el autor empezó a indagar y se topó con una mujer que quería divorciarse en el año 1813. La investigación le llevó al Archivo General de Andalucía para conocer toda la historia y descubrió que existieron otras seis demandas de divorcio entre 1810 y 1830. Es lo que nos cuenta en la entrevista que pudimos hacerle el mes pasado y que puedes leer aquí

El argumento de esta novela tiene como protagonista a la joven sevillana Flora de Letona. Está casada con el teniente ilimitado don Juan Ballester y es madre de dos hijos, Lucía y Juan. Su matrimonio es un infierno. El marido acostumbra a pegar violentamente a su esposa, dejando su cuerpo dolorido y magullado. Flora no puede más. Es inhumano seguir aguantando este maltrato porque 'lo que no es normal es la soba de palos que me dio anoche como si yo fuera un perro rabioso' (pág. 134). Así que, armándose de valor y a pesar del escarnio público al que se va a ver sometida, toma la decisión de divorciarse. Para ello pedirá ayuda a unos y a otros sin encontrar demasiado amparo, ni siquiera entre sus propios padres, pues su madre le aconseja seguir aguantando como puede -es mujer y es lo que toca-, mientras que su padre se lamenta profundamente por no haberle dado estudios a su hija y haberla conducido a un matrimonio desdichado. Sin embargo, un abogado, el licenciado Tous, se apiada de ella y la recoge en su casa hasta el momento en el que se ratifique la separación 'de lecho, habitación y mesa'. La mujer consigue que sus hijos estén a su lado y salgan del techo conyugal pero las acusaciones de insubordinación y abandono de los quehaceres domésticos vertidas por el marido, unido a sus contactos, complican la situación y Flora acabará separada de sus hijos, profundamente enferma y encerrada en el Beaterio de San Antonio.

La novela narrará a partir de este momento el calvario de Flora entre las paredes del Beaterio. Un calvario. Y es que Áspera seda de la muerte no puede tener una temática más actual. En 2018, 47 mujeres perdieron la vida por violencia género, incluidas aquellas 14 que ya habían denunciado a sus parejas por maltrato,  con lo que la suma total asciende a día de hoy, a 976 mujeres asesinadas, desde que el 1 de enero de 2003 comenzó a contabilizarse estos crímenes. 

Que la mujer ha estado sometida a todo tipo de violencia, maltrato, humillaciones y vejaciones es algo que no nos resulta desconocido pero, lo que nunca me había planteado es que existieran demandas de divorcio en pleno siglo XIX. En este sentido, el argumento no puede resultar más interesante. La novela nos permitirá conocer cómo vivían las mujeres por aquellos tiempos, qué lugar ocupaban en la sociedad pero también en qué consistían esas separaciones 'de lecho, habitación y mesa', cómo era el proceso y las penalidades que tenía que padecer la mujer en su deseo de divorciarse. Os podéis imaginar que fácil no lo tenía. Pero para conocer en profundidad la historia de Flora de Letona tendremos que adentrarnos entre los muros del Beaterio de San Antonio, un lugar que existió realmente pues, os recuerdo que la historia que contiene las páginas de esta novela tiene un fundamento real, aunque el autor nos confesó que tuvo que ficcionar parte de la historia y fabular hacia el desenlace con el objeto de construir un final esperanzador. Pues bien, en dicho beaterio residían las mujeres que, de un modo u otro, estaban mancilladas. 


Junto a Flora de Letona, señalada por su deseo de romper el vínculo matrimonial, conoceremos a otras mujeres a las que se denominaban 'arrecogidas'. Eran jóvenes en su mayor parte que habían tenido relaciones sexuales sin estar casadas y que habían dado a luz a hijos fuera del matrimonio, generalmente todas aquellas que, durante la ocupación napoleónica mantuvieron contacto con los soldados franceses y se entregaron a ellos con el deseo de formar una familia y empezar una nueva vida fuera de Sevilla y en tierras francesas. Por supuesto, todas ellas fueron abandonadas una vez que los franceses se marcharon de España.

Esas relaciones entre jóvenes sevillanas y soldados franceses me llevan a comentaros el contexto histórico-social del momento. Las tropas napoleónicas han abandonado España. Eso sí, dejando al país sumido en la pobreza y llevándose por delante todos los cuadros de valor que tuvieron a su alcance, un expolio del que se da debida cuenta y con detalle en la novela. La población se divide entre liberales y absolutistas, hay quienes son señalados con el dedo por ser afrancesados, como le ocurre al padre de Flora, así que la atmósfera política está bastante crispada en Sevilla, una ciudad por la que podemos transitar a través de la lectura de esta novela, descubriendo rincones, plazas y calles que hoy en día tienen otro nombre, como ocurre con la Plaza de los Trapos, una ciudad en la que se representaban las obras de Moratín, que contaba con la mistelería de la Antonia donde los hombres acudían a desahogarse, pero también una ciudad sucia y maloliente por la que se propagaba todo tipo de epidemias, una situación que denuncia el doctor Arribas, uno de los personajes de la novela. 

Será este doctor el que trate a Flora de sus dolencias pero, a su vez, será el vehículo a través del cual el autor realice un análisis exhaustivo de las prácticas médicas que se realizaban por aquellos años. Una forma de homenajear su profesión y dejar constancia del eminente lugar que ocupaba la Academia de Medicina de Sevilla. Como si del doctor Frankenstein se tratara -este vendría después-, se intentará resucitar a los muertos a través de la electricidad, una curiosa praxis que sin duda interesará al lector.


Y puestos que ya hemos hablado de un personaje, cabría también mencionar a otros tantos. Entre los principales, tendremos a Flora de Letona, una mujer que bien podría representar a todas esas mujeres que, incluso hoy día, son maltratadas por su parejas. El sufrimiento de esta mujer es espeluznante en la novela, y tuvo que serlo mucho más fuera de los límites literarios. No dejo de pensar en el momento en el que Francisco Gallardo me desvela que tuvo que inventar el desenlace literario de Flora pues de repente, y temiéndose lo peor, no encontró más información sobre ella. 

Juan Ballester, esposo de Flora, queda descrito como un hombre guapo, apuesto y con encanto. En realidad es un encantador de serpientes. Atento y cariñoso para posteriormente convertirse en un monstruo.

Los padres de Flora, doña Carmen y don Ramón, -tradicional una y afrancesado y masón el otro-, frente a doña Luisa Sarmiento, la madre de Juan Ballester, una mujer ciega que parece ver más que nadie y que solo sabe malmeter en la relación de su hijo con Flora.

Y por último, las compañeras de Flora en el Beaterio: Juana Palacios, Teresa Cienfuegos, Sol,... algunas más bondadosas que otras.

Pero no todos los personajes que figuran en esta novela han visto mutado su nombre porque, aunque se narra la vida real de una mujer, lo cierto es que la auténtica protagonista de esta historia no se llamaba Flora. Por respeto, el autor decidió cambiar el nombre. Sin embargo, transitarán entre estas páginas otros personajes históricos como Francisco Saavedra, el que fue ministro de Carlos III, Blanco White, que hace un retrato de la España de la época bastante parecido al que tenemos hoy, o Lord Byron, que aparece en la novela muy interesado en todo lo relativo a la electricidad como medio de sanación y que visitó Sevilla en 1809.

Áspera seda de la muerte es una novela de las que yo suelo llamar global por todo lo que llega a abarcar. A un argumento interesante, a un contexto histórico convulso y a un retrato de una ciudad que venía de tiempos mejores y que ahora se ve empobrecida pero intentando emerger de las profundidades, se le une un narrador que no pasará desapercibido. Con el empleo del estilo indirecto libre y el uso del presente como tiempo verbal, el lector se siente como espectador de un cuadro en el que la escena tiene movimiento. La historia no está contada por uno u otro, no está contada por un narrador omnisciente al uso sino que está narrada por todos, en un suerte de mezcla de voces con las que el lector no se sentirá perdido. Con una prosa cuidada, que gusta de las letras de otros siglos y se embellece con las expresiones de una época, podemos decir que la novela está mimada, algo que se advierte en la tarea de documentación que ha tenido que realizar el autor, para trasladarnos a esa Sevilla de principios del siglo XIX como si fuéramos pasajeros de una máquina del tiempo.

En definitiva, Áspera seda de la muerte es una novela actual en la temática que nos permite ponernos en la piel de Flora de Letona, embarcada en una situación delicada y también peligrosa, a la que su autor ha querido pintar un futuro esperanzador que esperemos trascienda los límites de la novela para erradicar la lacra social que supone la violencia de género.









 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

domingo, 20 de enero de 2019

DICIEMBRE... ¡DE UN VISTAZO! (#12/2018)

¿Habéis digerido ya los mantecados? Terminó el año, enero avanza inexorablemente por la senda de 2019 y yo no consigo ponerme al día. Mientras hago malabares para encajar todas las piezas del puzle de mi vida, procuro ir sacando hueco aquí y allí para no abandonar este espacio. Ya son varias las reseñas pendientes y todavía me queda sacar alguna que otra entrevista del 2018. Todo a su tiempo.


Y antes de que nos encajemos en febrero, creo que os hora de contaros cómo fue el último mes del año pasado. En cuanto a lecturas no estuvo mal. Aquí os lo cuento.


[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]


Los comprados

Cuesta Moyano es una tentación irresistible. No hay escapada a Madrid que no suba y baje esa calle en pendiente, parándome en cada una de las casetas y curioseando lo que allí se expone. En esta ocasión eran varios los libros que me hubiera traído a casa pero el síndrome de Diógenes librero me tiene frita y tengo que atarme en corto. No obstante, no pude resistirme a A cielo abierto de Antonio Iturbe, Premio Biblioteca Breve 2017 y publicado por Seix Barral. Lo encontré a un precio irrisorio y en perfectísimo estado. Y es que la narrativa del que fue director de la revista Qué leer me gustó tanto en La bibliotecaria de Auschwitz que no me lo pensé dos veces. ¡A la saca!






Y en nuestro pedido habitual a Círculo de Lectores se vino a casa La sirena y la señora Hancock de Imogen Hermes Gowar. Fue la elección de mi pareja. Desconozco cómo será el interior pero no me negareis que tiene una bonita cubierta, ¿eh?

Los recibidos

Desde Algaida Editorial llegaron dos títulos a los que le tenía muchísimas ganas. Por un lado, lo último de Mado Martínez, El tren de las almas, una historia de misterio que embarcará a sus protagonistas en un tren con un destino indeterminado. La novela ya está leída y puedes acceder a la reseña justo aquí.





El siguiente título es A tumba abierta de Alfonso Domingo. Todo el caos que se está organizando con la exhumación de Franco me tiene muy intrigada y cuando leí la sinopsis de esta novela no me pude resistir. Ya está leída y podéis acceder a la reseña justo aquí.

Por parte de Alianza Editorial, llegaron a casa los tres libros que os muestro en la foto: La huella de la noche de Guillaume Musso y Un matrimonio americano de Tayari Jones.







La casa de los ángeles rotos de Luis Alberto Urrea y Ni aquí ni allí de Tommy Orange. Creo que empezaré por el primero porque la sinopsis ha llamado mi atención.

Triskel Editores sigue sumando aniversarios y cierran el 2018 con dos libros a cual más interesante. Lo último de M.M. Vallés, Todos mienten. De la autora ya tuve la oportunidad de leer su trabajo previo, Perdiendo pie, y me gustó. Así que me animaré a leer esta nueva publicación






Y aunque no soy muy de ensayos, confieso que La esclavitud de las mujeres de John Stuart Mills me resultó tentadora. Además le acompaña un prólogo de Emilia Pardo Bazán.

Si hay algo que me gusta del mundo literario, más allá de permitirme vivir aventuras, conocer mundo y poder convertirme en quien no soy, es descubrir la gente tan maravillosa que vive detrás de los libros. Hay autores que son personas absolutamente encantadoras. Es lo que me pasa con Fernando García Calderón que, además de ser buen autor, es buena persona. ¿Y qué decir de mi adorado Salvador Navarro? Aún recuerdo el día que lo vi por primera vez, cuando publicó Huyendo de mí. Desde aquel momento hemos compartido veladas fantásticas.






Pues bien, de ambos autores, llegaron nuevos inquilinos a casa. García Calderón ha reeditado con Alfar Editores un volumen de cuentos al que espero hincarle el diente en breve y que lleva por título, El vuelo de los halcones en la noche. Por otra parte, Salvador Navarro me regaló un ejemplar de su novela No te supe perder, editada por Guadalturia y de la que se ha hecho una adaptación al cine con momentos de mucha tensión. Si no me equivoco, el largometraje se podrá ver en los cines, al menos en Sevilla, en los próximos meses.

Por último, desde una editorial que desconocía, Piel de Zapa, me llegó Howth Road de Ángel García Roldán. Mi intención era haberla leído ya, pero se me acumula el trabajo y no encuentro tiempo para todo.






En cuanto a las entrevistas, en diciembre pude sentarme con Fernando Iwasaki para hablar de Ajuar funerario, publicado por Páginas de Espuma, una novela gráfica que retrata en ese formato tan visual una serie de microrrelatos que el autor ya publicó en 2004 y que lleva nueve ediciones. En esta ocasión, el guion lo ha realizado Imanol Ortiz y las ilustraciones corresponden a Beñat Olea. En la próxima semana publicaré la entrevista.





Y por último, también hubo ocasión para una presentación. Nos visitó Isabel San Sebastián para presentar La Peregrina (Plaza y Janés). Fue un encuentro interesante en el que la autora y periodista nos habló del germen de su novela, de su protagonista y de las claves que dieron lugar al Camino de Santiago. Tengo muchas ganas de leer esta novela porque llevo años queriendo hacer el camino.







Los ganados

No hubo lugar a que la diosa Fortuna hiciera su trabajo. Creo que me apunté a muy pocos sorteos pero retomaré tan buena costumbre.


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