viernes, 24 de mayo de 2019

ELVIRA LINDO: 'Animar a la lectura no es darle a un niño un libro y abandonarlo a su suerte'

Ayer tarde arrancó la Feria del Libro de Sevilla y lo hizo a lo grande con la intervención de la escritora Elvira Lindo, encargada de pronunciar la conferencia inaugural que llevaba por título Literatura, arma y refugio. Acompañada por su marido, el también novelista Antonio Muñoz Molina, llegó a la carpa central de la feria cuando esta estaba ya abarrotada de un público que esperaba desde hacía una hora la aparición de la novelista.



Fue Esperanza Alcaide, Presidenta de la Asociación Feria del Libro de Sevilla, la encargada de arrancar el acto inaugural dando la bienvenida a los asistentes a una plaza que hacemos nuestra cada primavera, la Plaza Nueva de Sevilla -epicentro de la feria-, una bienvenida que incluía a libreros, autores y lectores para celebrar todos juntos la fiesta de la cultura, la fiesta de la lectura. Tras los agradecimientos pertinentes a las instituciones y a Joâo Queirós, cónsul de Portugal, pues el país vecino es el invitado en esta edición, cedió la palabra a Elvira Lindo.

El discurso de la autora, plagado de anécdotas, se inició con una confesión. 'Me hice escritora para que me escucharan porque, siendo la pequeña de la familia, a mis padres no le quedaba tiempo ni ganas tampoco. Me hice escritora no de golpe, sino poquito a poco'. Alegó que su oficio consistía en saber contar lo que veía y escuchaba.

Resultaron muy curiosas las conexiones que hizo entre literatura y folclore popular, con multitud de referencias a Lorca, Falla y los hermanos Machado, incidiendo en el especial énfasis que los autores sevillanos ponían en la fuerza educativa del folclore popular.

Letras y melodía siempre han estado muy vinculadas y manifestó que la literatura que no pasa la prueba de ser leída en voz alta es menos valiosa. Tanto es así que ella acostumbra a leer sus textos en voz alta una vez escritos para comprobar si tienen musicalidad, si las palabras suenan. Por eso, señaló que su primera experiencia con la literatura fue la de escuchar a su madre cantando boleros, a sus tías contando cuentos, o la tata María, 'tan joven, tan sola, tan desamparada, acompañándome en la merienda mientras en la radio sonaba una canción que parecía rescatada de otro tiempo'.

Recitó versos de Lorca, cantó a media voz Los cuatro muleros de Pepe Marchena e incluso se atrevió con la letra de Las mil calorías de Martirio, todo ello para reivindicar la canción popular, su alegría y su pena, así como la idea de devolver al pueblo lo que del pueblo se escucha y por eso, aunque cada escritor vuelca su creatividad en el sentido que tiene más despierto, ella lo hace en el del oído, 'de tal manera que voy robando frases por la calle'  porque es en la calle donde uno encuentra metáforas, una expresividad sin límites y, como ocurre en Sevilla, una gracia verbal sin igual. De la calle extrae historias que luego tendrá que vestir de fantasía.

De su discurso se pudo extraer auténticas perlas. Quizá una de las que más me impactó fue cuando aseguró que 'Animar a la lectura no es darle a un niño un libro y abandonarlo a su suerte'. Sinceramente nunca me había planteado un paso más después de poner la literatura al alcance de los niños pero Linda recalcó que 'tenemos el deber insoslayable de darle a nuestros niños el dominio de la lengua', porque, haciendo alusión al título de su conferencia, 'las palabras son armas para defenderse en la vida. Hablar bien, abre puertas, abre puertas laborales, pero también abre las puertas del corazón'. 

La conferencia, escuchada con atención por los asistentes y con una duración que casi roza los cuarenta y cinco minutos, terminó con lo mejor de su discurso. Sus palabras no dejaban de lado a los niños, a todos esos pequeños que ella ha ido conociendo al visitar escuelas para presentar a Manolito Gafotas. Entre niños escuchó las ocurrencias más divertidas y son a ellos a quienes nos debemos. Y pensando en los niños terminó su exposición, con unas palabras en las que figura la esencia, el germen de esta conferencia con la que se daba pistoletazo de salida a una feria que promete llenar Sevilla de buena literatura. Esperemos que el público responda. Transcribo literalmente sus palabras. 

'La literatura se riega, como se riegan las plantas. El dominio del lenguaje es el arma, la base, y lo que imaginamos a través de las palabras, el refugio. Si le damos a cada niño y a cada niña esta arma vital para que no se sienta desprotegido o excluido de un mundo en el que cada vez abundan más los privilegios, habremos hecho correctamente nuestro trabajo. Cuando el niño crezca elegirá sus aficiones, sus consuelos. Buena parte de la vida transcurre a la intemperie y es vital tener refugios, refugios sólidos en los que protegerse. Esa criatura podrá llegar a ser aficionada a la lectura o no, eso ya no depende de nosotros, pero si lo hemos atendido como merece, tendremos la tranquilidad de haber hecho bien nuestro trabajo. Profesores, maestros, libreros, padres, madres, clase política,... no hagamos de menos aquello que más necesitará un niño de adulto, poder decir con palabras claras lo que piensa, gozar de un espíritu crítico, saber expresar lo que siente y demandar aquello que necesita'.

Creo que no pudo haber mejor colofón a sus palabras. Tras los aplausos, la firma de su obra y la conversación con los lectores. 

Confieso que me gustó el discurso de Elvira Lindo tanto como impresionó. Conectar literatura con cánticos populares, hacer hincapié en la importancia del legado que dejamos a los niños y salpicar todas sus opiniones  con referencias a Lorca, Falla y los hermanos Machado consiguió que su disertación fuera muy entretenida. Disfruté mucho del acto, así que, para lo que no pudisteis asistir, aquí os dejo el vídeo que la Feria del Libro de Sevilla ha colgado en su canal de Youtube. 

¡Nos vemos por la feria!



[Canal Youtube Feria del Libro de Sevilla]




jueves, 23 de mayo de 2019

Presentación LA FUENTE DE LOS SIETE VALLES de Félix G. Modroño

El pasado 14 de mayo acudí a la presentación de La fuente de los siete valles de Félix G. Modroño (Editorial Erein), la nueva novela del autor vizcaíno al que sigo desde sus orígenes y a quien conocí en esta ciudad de Sevilla. El acto tuvo lugar en el Restaurante Milongas y allí nos congregamos un buen puñado de lectores, 'amigos a los que he llegado a través de las letras y antiguos compañeros de trabajo', como señaló Modroño. 

Solo y sin maestro de ceremonias, inició el acto de presentación haciendo un breve repaso nostálgico a su pasado, recordando la manera en la que llegó a la literatura, que pasó de ser un hobby a una necesidad, y cómo su pasión por las letras le hizo plantearse abandonarlo todo, dejar Sevilla atrás, y regresar al norte para centrarse en la escritura. 'Fue tras ganar el Premio de Novela Ateneo de Sevilla en 2014 con "Secretos del Arenal", cuando esa idea cruzó mi cabeza', apuntó. Asegura que desde entonces  han ocurrido muchas cosas, que en el silencio y en la soledad que necesita para sus letras ha reflexionado mucho sobre el paso del tiempo y la huella que deja en nuestro cuerpo y nuestro espíritu. 

Precisamente fue la idea de la pérdida de juventud junto a una visita al Monasterio de San Millán de la Cogolla y aquella lección sobre el nacimiento del castellano que le impartieron siendo un niño, el motor de arranque de La fuente de los siete valles. 'Durante la visita al monasterio, el vice prior me mostró códices con más de setecientos años y me permitieron visitar el infiernillo, una estancia en la que se guardaban los libros prohibidos por la Inquisición', nos relató. Eran códices en los que se advertían las tachaduras realizadas sobre los textos por los inquisidores de Navarra durante los siglos XVI y XVII, algo que impresionó mucho a Modroño. 

Sin faltar el humor que le caracteriza, nos contó que supo de la existencia de una fuente a la que denominaban La fuente de los frailes, que, a través de un sistema de canalización con más de cuatro kilómetros de longitud, abastecía el monasterio de agua. La búsqueda de aquella fuente que de repente le parecía tan importante, provocó alguna anécdota divertida que compartió con los asistentes. Pero aseguró que lo más curioso era que surgía de nuevo ante él la idea del paso del tiempo, de la vejez y del agua como elixir de juventud. 'Es que los novelistas vamos juntando todas esas piezas que poco a poco van surgiendo ante nosotros. Luego toca reordenarlas en nuestra mente para montar la novela', aseguró.

La fuente de los siete valles es fruto de una dedicación exclusiva a las letras, de invertir todo su tiempo en la búsqueda de la documentación necesaria, de perderse en los escenarios y de empaparse de una atmósfera que trasladará al lector a la Rioja de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Sin querer encasillar el libro bajo ninguna etiqueta puntualiza que 'es una novela homenaje al romanticismo del siglo XIX tan ligado a la añoranza de lo perdido, a la exaltación de las emociones, al amor por la tierra, incluso con un punto fantástico'. Estamos ante una novela con la que cambia ligeramente de registro, algo que espera que sus lectores habituales le consientan porque le apetecía innovar y adentrarse por nuevos caminos.

Enumeró también algunos personajes históricos que podemos encontrarnos entre estas páginas. Figuran nombres como el de Marcelino Menández Pelayo o el de Pascual Gayangos, un personaje fundamental durante la desamortización de los conventos a principios del siglo XIX. 'Necesitaba un personaje que rescatara y recuperara todas las joyas literarias y artísticas que desaparecieron durante la desamortización y resulta que ese personaje existió de verdad'. De Gayangos nos contó que era un hombre muy erudito, un buscavidas que, valiéndose de un caballo y una carreta, recorría los pueblos, de monasterio en monasterio, a lo largo y ancho de una España profunda y muy atrasada para recuperar muchos de los libros que hoy, gracias a él, figuran en la Real Academia de la Historia. 'Aunque luego leí que estuvo a punto de vender el único ejemplar del "Cantar del Mío Cid" a los británicos', señaló entre risas. No obstante, y aunque en su novela aparecen los nombres mencionados junto a otros como Espartero y María Lejárraga, -Modroño se une a la actual reivindicación de la figura de esta mujer que se vio obligada a firmar sus obras con el nombre de su marido para que fueran publicadas-, el lector también podrá encontrar entre las páginas de La fuente de los siete valles a personajes reales que no han pasado a la historia pero que también desempeñaron un papel importante en su tiempo y su lugar, como Eusebio el panadero o todos los monjes que habitaban en el monasterio en el momento en el que se desarrolla la trama. 

Y aunque es un tanto reticente a resumir el argumento de sus novelas en las presentaciones, al final, bosquejó algunas pinceladas sobre la trama de la misma, de esta novela de la que asegura que la ha escrito de un tirón sin horarios para comer o dormir. En este vídeo podéis escuchar al autor hablar del protagonista, Pablo Santos.




Como cierre del acto, Félix Modroño tuvo cariñoso detalle con dos asistentes al acto. Figuraba entre el público su padre, que cumplía 80 años, y un buen amigo, que alcanzaba la cifra de 94 años. Así que, tras apagar las luces, entonamos el cumpleaños feliz y se apagaron las velas de una tarta. Tras aquel momento emotivo, el autor pudo conversar con los asistentes mientras tomábamos una copa de vino.

Sin duda, fue un reencuentro estupendo con Félix G. Modroño como seguro que es estupenda esta nueva novela, La fuente de los siete valles.





Ficha novela

Editorial: Erein.
Encuadernación: Rústica.
Nº Páginas: 296
Publicación: Abril, 2019
Precio: 20,00 €
ISBN: 9788491094463
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.






miércoles, 22 de mayo de 2019

ANNABELLE CREATION (TERROR - 2017)

Año: 2017

Nacionalidad: EE.UU.

Director: David F. Sandberg.

Reparto: Stephanie Sigman, Talitha Bateman, Lulu Wilson, Anthony LaPaglia, Miranda Otto, Grace Fulton, Lou Lou Safran, Samara Lee, Tayler Buck, Mark Bramhall, Javier Botet, Brad Greenquist, Bonnie Aarons.

Género: Terror.

Sinopsis: Varios años después del trágico fallecimiento de su hija, un juguetero que crea muñecas y su mujer, acogen en su casa a una monja enfermera y a un grupo de niñas, tratando de convertir su casa en un acogedor orfanato. Sin embargo, las nuevos inquilinos se convertirán en el objetivo de Annabelle, una muñeca poseída por un ser demoníaco. Secuela de Annabelle.

[Fuente: Filmaffinity]


Mucho tiempo sin traer una película de terror por estos lares y es que generalmente terminan por decepcionarme. Casi todo está ya muy visto, mismos guiones con leves diferencias, los mismos efectos, la misma dinámica y tanta repetición y tan poca originalidad termina por cansar. Por eso, he tardado tantísimo tiempo en ver Annabelle Creation, la secuela de aquella otra película que nos presentaba a una espantosa muñeca de porcelana en 2014 (más adelante haré un inciso al respecto). Aquella primera película me pareció muy aburrida, así que ni me planteé traerla por aquí. Sin embargo, acogí con bastante sorpresa algunas opiniones muy positivas sobre esta secuela. Eran reseñas de cinéfilos de los que me suelo fiar y aquello no me lo esperaba. No es que el largometraje fuera una obra maestra, -me decían-,  pero al menos se hablaba de una buena dirección y una buena atmósfera. Al final he sucumbido y debo reconocer que aquellas opiniones no iban muy desencaminadas. Bueno, en algo se tenía que notar la mano de David F. Sandberg que ya me dejó sobrecogida con aquel corto Lights out, del que os hablé hace tiempo justo aquí. Luego llegaría el largometraje que desarrollaba la idea expuesta en el corto y no fue lo que esperaba. 

Annabelle Creation, o Annabelle 2. La creación, nos habla de los orígenes, de cómo surgió la leyenda de aquella muñeca con carita de porcelana pero que iba sembrando el mal a su paso. Así , una breve introducción nos presenta a los Mullins, una familia feliz, a unos padres amorosos y devotos, -él es fabricante de muñecas-, y a su encantadora hijita pequeña, Annabelle, que solía jugar al escondite con sus padres. Los tres viven en una hermosa casa y están muy integrados en la comunidad. A pesar de ser una familia buena y religiosa, de acudir a misa los domingos, el destino les tiene preparada una prueba tremenda. Accidentalmente la hija muere y el matrimonio queda desolado.  Tras esa tragedia, la película da un salto en el tiempo. Doce años después, el matrimonio acoge a unas niñas huérfanas y a una monja que se encarga de su educación. Bueno, pues ya empezamos. Muñecas de porcelana, monjas y niños huérfanos es una combinación un tanto manida pero sigamos con el visionado. 

Digo que, el matrimonio acoge a las niñas con sumo grado. La casa es tan bonita que enseguida se sienten felices y creen tener un bonito futuro por delante. Pero la casa tiene rincones, pasillos oscuros, demasiado oscuros, y Janice, una de las niñas que además tiene problemas de movilidad por haber padecido la polio, presiente que algo no va bien. Por si fuera poco, la señora Mullin es un misterio. Está enferma y no sale jamás de su habitación, así que será el señor Mullin quien tenga un trato más directo con las niñas, quien les enseñe la casa que ya ha perdido todo su esplendor y quien les dicte las normas a seguir. Hay una habitación en la que no se puede entrar. Está estrictamente prohibido traspasar el umbral de esa estancia. Otro cliché más porque todo lo prohibido nos atrae sin remedio, así que os podéis imaginar que aquella puerta será abierta más de una vez. Por lo tanto tenemos, una muñeca espantosa, una monja, unas huérfanas y una habitación en la que no se puede entrar. Suma y sigue.

No tardaremos mucho en ver sombras extrañas, tras las cuales se iniciará un juego inocente que no es lo que parece. A partir de ese momento, los acontecimientos comienzan a sucederse. Escenas en segundo plano llamarán nuestro atención, las luces se apagan y se encienden, las puertas se cierran, se escuchan ruidos,... Aunque todo parezca más de lo mismo, confieso que algunas escenas me han puesto el corazón en la boca. Cosa rara en mí que ya llevo visto bastante en el género. Cierto es que hay algunas cosas previsibles, que la película recurre al jumpscare facilón pero en otras ocasiones a mí me ha obligado a cerrar los ojos y es que el terror psicológico con el que juega Sandberg impacta. Para colmo, no todo lo terrible ocurre por la noche cuando la oscuridad lo cubre todo y el espectador tiene medio que intuir lo que está ocurriendo. En esta película hay una escena terrible que sucede a plena luz del día y eso me ha parecido brillante. 

A eso le añadimos que la explicación que se da sobre los sucesos terroríficos que ocurren tiene cierta lógica, dentro del hecho de tratarse de una película de terror. Y sin embargo, el desenlace no me ha convencido del todo. Me ha surgido una pregunta que no se responde en esta película. Quizá se haga en la siguiente que tendrá por título Annabelle vuelve a casa y que se estrenará en España el próximo mes de julio. Ya lo veremos.

Pero retomo el apunte que quería hacer. Todas estas películas están más o menos conectadas con la saga El Conjuro, protagonizada por dos demonólogos, Ed y Lorraine Warren. Yo prefiero considerarlas sagas independientes aunque la muñeca Annabelle es el epicentro en todas ellas. Creo que toda esta colección, la que más me ha gustado es esta última. Annabelle Creation me ha recordado en alguna secuencia a otras películas como a Poltergeist, El orfanato o de The Ring. Dicen los que entienden que son pequeños homenajes a otros largos de terror. Será así. En lo que a mí respecta, esos paralelismos no me han molestado en absoluto porque además son tres de las películas de terror que más me espantan. 

A nivel interpretativo, no hay mucho que aportar. De las niñas me quedo con el trabajo de Lulu Wilson que cobra más importancia hacia el ecuador de la cinta. En cuanto a Anthony LaPaglia en el papel del señor Mullins me ha dejado totalmente indiferente. Parece como si la cosa no fuera con él, ni con su casa, ni con su familia. Muy poca implicación emocional en su trabajo. En cambio, sí me  ha gustado la dirección y la banda sonora. Bueno, esta última siempre es un elemento fundamental en el género pero en este caso creo que está bien conseguida y es muy efectiva. Así que, creo que Annabelle Creation, visto lo visto, no es una mala película de terror. La verdad es que la atmósfera está bien conseguida. Desde primer momento sabremos que la cosa pinta mal. Vale, es una película de miedo y es lo que se espera, pero, en este caso, flota mucha inquietud en el ambiente. Sentimos esa sensación pegajosa que incomoda bastante. 

Por tanto, dicho lo cual, si te gusta el género creo que es una buena alternativa. Annabelle Creation tiene todos los elementos de una película de terror, obviamente tiene todos los clichés correspondientes, pero luego cuenta con una carga de tensión psicológica bastante considerable.

Dejo como siempre el tráiler aunque en este caso te recomiendo que no lo veas si tienes intención de ver la película.


Tráiler:


Puedes adquirirla aquí:



martes, 21 de mayo de 2019

ROSA YÁÑEZ: 'Este libro representa un proceso de investigación y búsqueda en mi vida'


Hace un par de meses acudí a una librería cercana a casa para comprar uno de esos libros que a veces se me antojan sin remedio. Mientras el librero me cobraba, mantenía una conversación con otro cliente que había tomado de una estantería un libro de pequeño formato. Llevaba por título Funámbulo y su autora era Rosa Yáñez. No quise inmiscuirme mucho en la conversación pero por lo poco que capté deduje que la autora era sevillana y que el contenido de aquel libro, un compendio de microrrelatos, prometía. En circunstancias normales aquella escena hubiera quedado ahí pero dio la casualidad que esa misma mañana recibí un correo desde la editorial Maclein y Parker para presentarme ese libro concretamente. No podía ser que todo fuera fortuito. Funámbulo se interponía en mi camino y decidí no resistirme. Así que hace solo unas semanas conocí a Rosa Yáñez. Tras leer su volumen de microrrelatos, nos citamos para conversar un poco de su mundo, de sus letras,... He aquí el resultado de aquella conversación.

[Imagen cedida por la autora]
Marisa G.- Rosa, con un poemario a cuestas, me gustaría saber si son los versos los que te empujan al microrrelato o son dos géneros que siempre han coexistidos.

Rosa Y.- Empecé escribiendo poesía y conseguí publicar un par de volúmenes pero me di cuenta que me salían unos poemas muy narrativos, hasta un punto que bordeaba lo que era admisible en prosa poética. Por esas fechas descubrí el microrrelato y pensé que lo que yo quería contar se podía adaptar a ese género y empecé a escribir con la conciencia de que aquello era una cosa narrativa, sin ningún tipo de atadura lírica más que lo que yo misma me impusiera.

M.G.- ¿Pero por qué micro? Me resultan muchos más difíciles que el relato en sí.

R.Y.- Porque soy muy obsesiva y perfeccionista. Suelo darle muchas vueltas a los textos y por eso me viene muy bien que sean cortos. Además que para experimentar y jugar me resultan mucho más cómodos. 

M.G.- En la biografía que se incluye dentro del texto se dice sobre ti que 'escribe para descubrir qué queda sin decir entre las líneas y lee para procurarse una pértiga que le ayude a no caer al vacío'. Esto suena a literatura como tabla de salvación.

R.Y.- Sí, un poco para mantener el desequilibrio. En cierto modo, la literatura tiene ese punto de reflexión.

M.G.- ¿La literatura como medio de entendernos a nosotros mismos?

R.Y.- A nosotros mismos, a los demás, al mundo. Y sí, me interesa mucho qué es lo que queda entre las líneas o lo que no se puede decir. Es algo que me obsesiona mucho. Por eso no puedo pasarme a lo narrativo de forma pura y me tengo que agarrar un poco a lo lírico porque lo lírico está más en la línea de bordear lo que se puede o no se puede decir. Me interesa todo lo que no se dice en nuestra comunicación, todo lo que queda entre lo que quiero decir, lo que digo, lo que tú entiendes, lo que para ti significa. En todo eso, hay algo que a mí me obsesiona.

M.G.- En esas entrelíneas juega un papel muy importante el lector.

R.Y.- Claro, su bagaje, lo que interpreta, sus expectativas,... Muchos textos del libro son muy ambiguos, pero es algo hecho aposta para que cada lector haga una lectura muy diferente.

M.G.- 'Funámbulo' es un volumen con más de cincuenta micros. Te he leído decir en las redes que has sufrido escribiendo este libro, ¿por qué ese sufrimiento?

R.Y.- Porque han sido muchos años y porque, aunque en el libro está todo muy tamizado, hay cosas que me ha costado mucho volcar. Y luego está el síndrome del impostor. Uno puede estar muy convencido de lo que está haciendo, de escribir micros partiendo de la poesía, como hacía yo, y de repente me di cuenta que todo el mundo escribía unos micros que no tenían nada que ver con lo que yo escribía. Por eso empecé a formarme más en este género, empecé a leer incluso temas académicos, análisis, ensayos, los textos de otros microrrelatistas,...

M.G.- ¿Y qué me cuentas de la estructura del volumen?

R.Y.- El libro tiene tres partes. La primera parte contiene los textos que proceden más de la poesía, que son más líricos. En la parte central están los más cercanos a lo que se considera microrrelato, con el uso de clichés o de las herramientas propias del género. En la última parte, decidí que a mí eso no me interesaba, que tenía que recuperar la esencia de lo que es mi forma de ver las cosas y mi forma de contarlas, más relacionado con lo lírico, con lo que no se cuenta, con los límites,... Así que esa parte tiene mis micros raros aunque después de haber aprendido muchas cosas, con lo cual ya no son tan raros. Son un híbrido entre lo ortodoxo y lo que a mí me gusta.

M.G.- Tres partes que corresponden a Origen, Cable y Destino. Todo relacionado con el funambulismo, con ese desequilibrio que no se sí pretendes equilibrar o no.

R.Y.- Creo que no. Estoy siempre en desequilibrio y si por casualidad me equilibro, enseguida me busco algo para desequilibrarme. (Risas)

M.G.- Y a tu juicio, ¿qué define literariamente a los microrrelatos? Me refiero a que, uno puede escribir dos líneas sobre algo pero eso no es necesariamente un microrrelato, ¿verdad?

R.Y.- No pero esta discusión existe también en el cuento. Soy muy fan de Eloy Tizón así que aquí voy a ser muy 'tizoniana'. La idea del post-cuento, de ir quitando cosas hasta justo el momento previo a que se muera el cuento existe en otros ámbitos como en la fotografía. Hay también una post-fotografía. ¿Qué se puede quitar de una fotografía para que siga siendo eso, una fotografía? Todo eso me interesa mucho y es lo que hago en los micros, ir quitando pero sin que deje de ser un micro. ¿Hasta dónde se puede quitar? No lo sé. Imagino que nadie tiene la verdad absoluta sobre esto y que todos nos movemos por pura intuición.

M.G.- Es decir, quitar lo que sobra pero que siga quedando una historia.

R.Y.- Una historia o una sensación. He escuchado a mucha gente decir que escribe para contar historias y no es ni caso. La historia es un elemento más pero a mí lo que me interesa es el ambiente, la sensación, la estructura,... Jugar de algún modo. La historia solo me sirve para hacer lo que quiero hacer pero es secundario.

M.G.- No sé si estarás de acuerdo conmigo. Entiendo los micros como estar en una habitación a oscuras. De repente, alguien enciende la luz unos segundos, ves lo que ocurre en esa habitación y la luz se vuelve a apagar. A partir de ahí el lector puede o no imaginar pero lo que ve, eso es justo el micro.

R.Y.- Andres Neuman contaba una vez que el día de Reyes, sus padres lo ponían a él y a sus hermanos en fila delante de la puerta del salón, abrían un momento la puerta y cerraban. Ellos veían un instante lo que había dentro de la habitación, los regalos e incluso alguno veía hasta a los Reyes. La imaginación se encendía. Neuman dice que así funciona un micro. Tiene que tener esa fuerza expansiva.

M.G.- Sí, así me lo parece. Pero centrándonos en tus textos. Tú misma los defines como raros, hablas de un libro de experimentación,...  Has escrito este libro, se lo das al lector y le dices: 'Toma, ahí lo tienes'. ¿Qué pretendes con el libro realmente? ¿Qué quieres?

R.Y.- Eso, qué quiero yo... (risas). No lo sé, la verdad. Hace unos años tenía mucha obsesión por publicar. Me parecía que el proceso de escritura no estaba completo si no lo escrito no llegaba a un lector y no recibía 'feedback'. Ahora eso me preocupa menos. He encontrado a algunos lectores con los que siento que hay conexión y ese punto de comprensión me atrae. Quizás lo que busco s eso, que alguien me comprenda. El libro representa un proceso de investigación y búsqueda en mi vida. El lector es el que decide si me sigue o no, si llevo razón o no, si me he perdido, si me he caído del cable,... 

M.G.- ¿Y qué te inspira Rosa?

R.Y.- Depende. Los micros de la primera parte son muy audiovisuales, muy sensoriales. 'El día que llovieron corazones' se me ocurrió porque me dio por pensar cómo sonaría un corazón aplastándose sobre el asfalto y con eso tenía que escribir algo. Era una sensación. Otro parte de un paseo por la playa con mucho calor y ese caminar por la arena que a veces tanto cuesta. Esa sensación de repente tenía una carga significativa inconsciente que necesitaba contar. Son cosas más sutiles que una historia en concreto.

M.G.- No ando muy descaminada si en alguno de ellos he percibido un hilo poético.

R.Y.- Sí, eso se ha quedado ahí. Incluso cuando escribo textos más largos, algún cuento, surge así. Forma parte de mi forma de ver el mundo y de contarlo. 

M.G.- Son muy distintos unos de otros y muy distintos de otros micros que hemos podido leer en otros autores. Y sin embargo, encuentro nexos entre ellos, cosas que se repiten. Por ejemplo, hay objetos que aparecen con frecuencia o bien identidades -náufragos, sirenas-, también aparecen muchas islas o cuerpos mutilados, protésicos,... ¿Por qué todo esto?

R.Y.- Mi mundo poético tiene esos elementos y los reutilizo con frecuencia. Ocurre lo mismo con los ángeles, por ejemplo. En estos textos también aparecen muchas alas. O como tú apuntas o ya señaló Carlos Frontera en la presentación, hay mutilación. Bueno, son micros con algo de casquería (risas).

M.G.- Por la naturaleza de tus textos, ¿los debemos tomar a pequeños sorbos?

R.Y.- Ha habido quien se ha pegado el atracón.

M.G.- Yo me lo he pegado pero creo que no es el mejor sistema.

R.Y.- No, yo tampoco. Creo que es un libro de mesita de noche, para leer uno y darle vueltas porque, de otro modo, el fogonazo del micro se pierde. Pero eso ocurre con este volumen y con todos los de microrrelatos.

M.G.- Sí, totalmente de acuerdo. Incluso con los cuentos. Hay que leerlos de manera diferente.

R.Y.- O la poesía.

M.G.- Cierto, así es. Pero algunos de tus micros, a pesar de que son peculiares o raros como tú los defines, me han parecido que tienen un punto de realidad. 'Echar de menos' me ha gustado muchísimo. En ese hablas de una abuela que siempre anda buscando cosas por la casa. 

R.Y.- Ese cuento lo escribí inconscientemente. Quería contar esa sensación que a veces nos asalta, la idea de echar en falta algo y no sabes lo que es. Es algo que me pasa mucho y me inventé esa abuela que busca objetos por la casa constantemente. Y resulta que luego mi madre me dijo que eso lo hacía mi abuela y es verdad. Mi abuela hacía eso, se ponía a mirar los cajones porque pensaba que había perdido algo, porque guardaba sus ahorrillos, sus joyitas muy bien guardadas y luego no recordaba dónde las había puesto. Se pasaba el día buscando.

M.G.- Mi madre hacía lo mismo. Por eso cuando lo leí me dije que eso tenía que ser real.

R.Y.- Pero yo lo escribí sin ser consciente de que mi abuela hacía eso.

M.G.- Te falló el subconsciente entonces. Las personas mayores suelen hacerlo. Y Rosa, tu libro no solamente se puede leer sino que también se puede escuchar y ver. Hay un vídeo que narra el micro 'La autopsia de la sirena' que me ha encantado. ¿Por qué no hacerlo con otros muchos micros y solo con uno?





R.Y.- Eso me han dicho (risas). Tendría que dedicarle tiempo. Quizá más adelante. Pero otra cosa que me gustaba era la idea de hacer un volumen ilustrado e incluso me planteé ilustrarlo yo misma porque me gusta el dibujo. Al final no me atreví porque se corre el riesgo de que el dibujo se coma el texto y cambie por completo la interpretación.

M.G.- De todos modos, sí hay algún micro que en origen estaba ilustrado porque lo señalas así en los agradecimientos. 

R.Y.- Sí, hay varios como 'Salto perfecto' o 'Verdadera magia'.  Como son textos que tienen algunos años y me he ido encontrando algunos amigos por el camino que son ilustradores, pues han ido surgiendo esas colaboraciones.

M.G.- ¿Pero no has contemplado nunca la idea de que se editara con esas ilustraciones?

R.Y.- No, la verdad. Sí que hay un diseñador de Barcelona que ilustró 'Verdadera magia'. También ilustró varios relatos de María José Barrios y de más gente. Tiene un proyecto muy bonito, publicar un libro ilustrado con los textos de varios autores pero no lo ha conseguido todavía. Los libros ilustrados son muy caros de editar. Y ya te digo, en mi caso, no me atreví por temor a que el dibujo llamara más la atención que el texto.

M.G.- Bueno, no tiene por qué ser así. Creo que uno y otro pueden complementarse.

R.Y.- Pero hay que hacerlo muy bien. 

M.G.- Eso sí, debe existir un equilibrio entre la imagen y el texto. En cualquier caso, ¿no tienes la sensación de que algún micro daría para más? Por ejemplo, en 'Teoría del caos' me he quedado con ganas de más.

R.Y.- Pues no sé, la verdad. En esa época no tenía aliento largo y no me pareció que tuviera que ampliarlo. Lo cierto es que ahora no soy capaz de escribir micros porque me enrollo. Ahora estoy en época larga.

M.G.- De hecho acabas de presentar un texto muy largo en el registro.

R.Y.- ¡La tesis! Eso sí que es largo, sí. (Risas)

M.G.- (Risas) Imagino... Pero, aparte de la tesis, ¿tienes intención de escribir algo más largo?

R.Y.- Tengo una idea que me ronda la cabeza. Al principio pensé en un relato pero no termina de cuadrarme. Creo que la idea encajaría mejor en una novela pero eso sería un reto para mí por mi obsesión de corregir cada palabra. Creo que sería algo muy complicado.

M.G.- Bueno, las novelas tienen mucha dificultad pero yo soy de las que pienso que los relatos y los micros son más difíciles todavía.

R.Y.- Pero me preocupa mucho el sonido. Si lees los micros en voz alta tienen algo de música y en la novela no puedes mantener esa melodía. Pero bueno, ahora que he acabado la tesis tengo tiempo para experimentar con más cosas.

M.G.- En los agradecimientos mencionas que algunos micros están dedicados a algunas personas. Por poner un ejemplo, hay un micro dedicado a Carlos Frontera, a quien he tenido el gusto de leer y de entrevistar. Te voy a poner en un aprieto, ¿qué opinas de lo que escribe Carlos?

R.Y.- Pues que es fantástico.

M.G.- Me parece un tío muy divertido.

R.Y.- Sí, pero luego sus textos no tienen nada que ver con la diversión. 

M.G.- No, no, para nada. 

R.Y.- He tenido como profesor a Ángel Leiva durante mucho años. Todos sus textos son muy oscuros y muy duros pero luego él es muy alegre y simpático. A Carlos le pasa algo así. Hablas con él, te partes de risa y luego lo lees y te pilla por sorpresa con la profundidad de sus textos. Pero es muy bueno.

M.G.- Sí que lo es. Y Rosa, como última pregunta. Si estás pensando en escribir algo de largo recorrido, ¿la prosa está arrinconando al verso?

R.Y.- Bueno se puede hacer de largo recorrido y que tenga una vis lírica pero si me estás preguntado por la poesía te diré que la he abandonado. El síndrome del impostor me ha vencido. No me siento ahora con autoridad moral para escribir un poema y decir que es poesía. Siento que me falta formación. Aparte de que no tengo aliento de poesía.

M.G.- Pues a otra cosa. Un placer conocerte Rosa. Espero que tus micros lleguen muy lejos y nos volvamos a ver con otro libro. Muchas gracias.

R.Y.- Ojalá. Gracias a ti.

Seguir las intuiciones, las señales, las casualidades es lo que tiene. Una se encuentra en el camino con esas personas llenas de creatividad que vuelcan en sus letras todo un imaginario. Muy pronto os hablaré con detalle de ese volumen de relatos. Mientras tanto, y si vivís es Sevilla, os invito a conocer a la autora que estará firmando en la Feria del Libro de Sevilla, los días 27 y 29 de mayo. Pásate por este enlace y busca la hora y la caseta.




Ficha libro

Editorial: Maclein y Parker.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 104
Publicación: Enero, 2018
Precio: 14,50€
ISBN: 978-84-949161-7-5
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.







lunes, 20 de mayo de 2019

FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA 2019


El jueves, 23 de mayo, comienza la Feria del Libro de Sevilla que este año conmemora el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo y tendrá a Portugal como país invitado, por lo que la literatura portuguesa tendrá especial relevancia en esta edición. En este sentido, nos visitarán autores portugueses como Dulce María Cardoso, Lidia Jorge, José Luis Peixoto y Gonçalo Tavares, nombre prestigiosos y galardonados de la literatura lusa del momento. Por supuesto, José Saramago y Fernando Pessoa tendrán cabida en una programación multi-cultural que se engloba bajo el lema Leyendo voy, viajando vengo y con el que se pretende, como siempre, fomentar la lectura y mostrar la literatura como un medio de transporte más con el que viajar a lugares infinitos. Multitud de actividades que se desarrollarán por diversos puntos de la ciudad, incluido el Consulado de Portugal, como no podía ser de otro modo en esta edición, girarán en torno a la vinculación entre literatura y viaje, para ampliar la mirada y nuestro conocimiento sobre el mundo.

Para conocer toda la programación de esta feria del libro te invito a visitar este enlace, donde encontrarás todas las actividades que se van a desarrollar, siendo la escritora Elvira Lindo la encargada de pronunciar la conferencia inaugural que llevará por título Literatura, arma y refugio. Basta con echar un rápido vistazo para comprender que nos esperan diez días llenos de actos de lo más diverso que incluirán no solo presentaciones de novelas, firmas de libros, recitales de poesía, coloquios o mesas redondas, sino también teatro, performances, proyección de películas, espectáculos, pasacalles y conciertos de música clásica y portuguesa. Como veis una programación muy variada y para todos los gustos en los que los más pequeños tendrán un papel muy importante, como ya ocurrió en ediciones anteriores, pues resulta indispensable acercar la literatura y la pasión por la lectura a los niños.

Como novedad, en esta feria del libro podrás adquirir tu Pasaporte Lector en el puesto de merchandising de la feria, con el que podrás ganar un viaje a Portugal (dos noches de alojamiento con desayuno incluido para dos personas). Infórmate de todos los detalles en el puesto de merchandising donde además podrás adquirir marcapáginas, bolsos o camisetas relacionadas con el tema de esta edición. 

Dicho lo cual, si vives en Sevilla o alrededores, o bien tienes intención de visitar esta ciudad en los próximos días, no puedes perderte esta feria del libro para conocer a tu autor de cabecera, comprar esa novela que tanto te apetece a un precio con descuento o participar en algunas de las actividades propuestas. 

Y como aviso a navegantes, os comunico que Lecturápolis se trasladará a partir del miércoles a Plaza Nueva, espacio en el que tendrán lugar las actividades principales de la feria, para retransmitiros desde allí todo lo que acontezca en los próximos días. 

¡Nos vemos en la feria!





viernes, 17 de mayo de 2019

LA ISLA DE LOS CONEJOS de Elvira Navarro

Resultado de imagen de la isla de los conejos de elvira navarro
Editorial: Literatura Random House.
Fecha publicación: enero, 2019.
Precio: 17,90 €
Género: Cuentos.
Nº Páginas: 160 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 9788439734826
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]




Autora

Elvira Navarro (Huelva, 1978) estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado dos libros complementarios, La ciudad en invierno (Caballo de Troya, 2007) y La ciudad feliz (Literatura Random House, 2009), así como las novelas La trabajadora (LRH, 2014) y Los últimos días de Adelaida García Morales (LRH, 2016). Es también autora el blog Periferia (www.madridesperiferia.blogspot.com), un work in progress sobre los barrios de Madrid. Su obra ha sido galardonada con el premio Jaén de Novela y el premio Tormenta al mejor nuevo autor, y quedó finalista del premio Dulce Chacón de Narrativa Española. En 2010 fue incluida en la lista de los veintidós mejores narradores en lengua española menores de treinta y cinco años de la prestigiosa revista Granta. En 2013 fue elegida una de las voces españolas con mayor futuro por la revista El Cultural, y en 2014 la misma revista seleccionó su obra La trabajadora entre las diez mejores novelas en español del año. Durante 2015 ejerció de editora del sello Caballo de Troya.

Sinopsis

Un falso inventor lleva conejos a una isla para que acaben con los nidos de unos pájaros cuyo nombre nadie sabe. En la penumbra nocturna, una especie extinguida hace miles de años le sale al paso a un archiduque. Los sueños de los clientes de un hotel son objeto de un insólito hurto. El fantasma de una madre abre una cuenta en Facebook y le pide amistad a su hija. Una pareja a punto de romper deambula por un albergue inhóspito. En una banlieue parisina desaparece un tramo de avenida.
En estos perturbadores once relatos hay transformaciones fabulosas que no son vividas como una liberación, sino con miedo. La implacable precisión de Elvira Navarro nos lleva por vidas que se deforman de manera fatal, arrastrándonos también a nosotros. Leer a Navarro es convocar una sombra aterradora, y de la misma manera que al caer la noche lo conocido se torna profundamente extraño, en estos cuentos los personajes se pierden en habitaciones cerradas, en isletas cenagosas, en laberintos mentales que quiebran la normalidad y conducen hasta un alucinante ruido blanco del que ya no se puede escapar.
Con La isla de los conejos la autora desnuda los mimbres de lo real por medio de una escritura sutil y llena de clarividencia, que transgrede los significados y nos entrega, a cambio, una hiriente lucidez.

[Información tomada directamente del ejemplar]


La semana va de cuentos. Si el lunes os hablaba de lo último de Andrés Pérez Domínguez (La letra pequeña), hoy quiero hablaros de los cuentos de Elvira Navarro, de las once piezas que componen La isla de los conejos. Aunque tanto unos como otros estarían englobados bajo el mismo género se trata de dos cuentistas totalmente diferentes y entre los que cabe un abismo. Si aquellos eran historias más apegadas a la realidad, con las que podíamos sentir una cierta cercanía, en los cuentos de Elvira Navarro flota una atmósfera más oscura e inquietante que puede provocar en el lector cierta incomodidad.

Muchos sabéis que tiendo a leer los relatos y los cuentos dos veces. Creo haberlo comentado en más de una ocasión. Así ha sido con La isla de los conejos pues, debido a la particularidad de los mismos, necesitaba un segundo acercamiento. Y vuelvo a comprobar una vez más el poder de la mente frente a las letras, la capacidad que tenemos para extraer un mayor y mejor significado de aquello que leemos por segunda vez. Si en mi primer acercamiento apenas bosquejé cuatro anotaciones en mi libreta, las justas para componer una entrevista con la autora (que puedes leer aquí), con la segunda vuelta he podido vislumbrar una luz más nítida dentro de la oscuridad de Navarro. Nuevos matices, nuevas interpretaciones, nuevas comprensiones se han abierto ante mis ojos para otorgar una mayor conexión con el texto, aunque he de reconocer que, el nivel de aproximación no ha sido igual con todos ellos. Destacaría especialmente los cuentos titulados como Memorial y Encías. El primero tiene que ver con las redes sociales y con un perfil de Facebook que, a todas luces, no podría existir. ¿Cómo te quedarías si un familiar fallecido de repente te pide amistad? El segundo cuenta una luna de miel, unos días que deberían ser felices si no fuera porque él tiene ciertos problemas bucales. Es una historia algo repugnante, sí, todo hay que decirlo, pero es el que más me ha puesto los vellos de punta. Y es que en los cuentos de Elvira Navarro ocurren cosas insólitas, cuando ocurren, porque también puedes encontrar algunos en los que tampoco sucede gran cosa como en Las cartas de Gerardo, un cuento en el que se narra la ruptura de una pareja. Sin embargo, por encima de la historia en sí, lo que prevalece, la verdadera intención de la autora es provocar en el lector un cúmulo de sensaciones, la atmósfera opresiva que envuelve a los personajes que casi obliga al lector a levantarse, abrir compulsivamente una ventana y tomar una bocanada de aire fresco. Porque en los cuentos de Navarro todo es muy sensorial. Lo mismo te asfixias que sientes un insoportable picor cuando lees que los personajes se tapan con una manta llena de mugre y pelos. 

Y efectivamente, y a pesar de esa segunda lectura, no he conectado con todos los cuentos por igual. Esto es algo muy normal en el género. La habitación de arriba me pareció que arrancaba de una premisa fabulosa. La idea de una empleada de hotel que sueña los sueños de los huéspedes es algo inquietante. Es otro de mis cuentos preferidos porque el tema sueños me ha fascinado y me ha provocado siempre cierto respeto. Nadie puede controlar lo que sueña y esa falta de control, asunto sobre el que el cuento profundiza, provoca mucha incertidumbre. No obstante, debo decir que es el único de las once piezas que me costó un poco terminar. También es uno de los más largos y quizá, mantener esa atmósfera agobiante durante mucho tiempo es lo que me ganó la partida. Pero, aún así, me pareció original y espeluznante.

Los personajes de La isla de los conejos van a ser muy dispares. Desde jóvenes mochileros que intentan recomponer su relación durante un fin de semana a parejas que necesitan gafas para ver lo que comen, pasando por inventores que inventan lo ya inventado, mujeres a las que les cuelga un extraño apéndice de una oreja, abuelas que flotan u hombres con problemas muy raros en sus encías. Inevitablemente algunas de estas piezas te van a trasladar a la habitación de Gregor Samsa porque se intuyen ciertas transformaciones a cuya culminación no llegamos a asistir, pero quedan ahí suspendidas en el aire, dejándonos una sensación rara. Y es que hay toda una fauna extraña en estos cuentos: conejos depredadores, aves inclasificables, extraños animales ya extinguidos. Todo un universo peculiar el de esta autora.

Pero si antes comentaba que una segunda lectura me ha hecho percibir nuevas luces ha sido por los olores. Los cuentos de Elvira Navarro huelen. Y huelen a tuberías y a humedad de cuarto de baño, a suela mojada, a sudor, a mal aliento, a putrefacción, a sangre, a cuero mojado, a excrementos,... Aromas poco agradables, lo sé. Tan solo uno de ellos huele a cloro azul, lo que nos da un respiro, pero el resto huele a cosas nauseabundas lo que enfatiza esa atmósfera pútrida que los caracteriza. Ya lo dice la propia autora, que sus cuentos son raros, que ella escribe desde la oscuridad, desde aquello que la perturba, historias algo surrealistas, a veces con un leve chispazo de ciencia-ficción y personajes de lo más rocambolescos.  De hecho, incluso la imagen de la cubierta es rara. La fotografía de Ellen Kooi nos hace preguntarnos qué hace esa joven con su vestido de colores, tumbada a orillas de un lago, con la boca y el cuerpo medio sumergido en el agua mientras un grupo de pececillos negros se acercan a ella. A mí es una imagen que me produce escalofrío porque me imagino el agua fría, la humedad empapando mi vestido y el tacto gelatinoso y gélido de esos peces que se acercan a mi mano. 

Ya veis lo que podéis encontrar en este volumen. Por eso no me atrevería a recomendar La isla de los conejos a cualquier lector. Primeramente debe gustarte el género -siempre invito a todos los lectores a descubrir los cuentos y los relatos-, y gustándote el género debes ser un lector valiente, que salen de esa zona que ahora llamamos de confort pero que no es más que unos gustos estancados. Esta isla llena de conejos necesita lectores que busquen sensaciones nuevas y ahí, querido amigo, te vas a encontrar con un cúmulo de emociones de todo tipo, - no todas agradables, es cierto-. Los cuentos de Elvira Navarro son una nueva aventura, un camino por descubrir lleno de incertidumbres pero ahí está la gracia, en recorrerlos y dejarnos llevar por lo que la autora nos tiene preparados.









 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

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