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martes, 18 de julio de 2023

RAQUEL PERERA: ❝Este libro va dirigido a las personas que quieran crecer internamente❞

Raquel Perera, a la que conocimos en 2007 cuando inició una relación con Alejandro Sanz, es mujer, madre, divulgadora y psicóloga. Pero la que fue pareja del cantante durante trece años, y de cuya relación nacieron Dylan y Alma, es también una mujer emprendedora. Al margen de sus estudios en psicología, se especializó en Marketing y Comunicación. Con o sin Alejandro a su lado, no ha parado de idear proyectos. Uno de ellos nació en 2020 cuando, en plena pandemia, funda Terapia a un clic, una plataforma online donde se ofrece ayuda psicológica. Y recientemente la hemos vuelto a ver en activo, ya que acaba de publicar su primer libro, Para que no te olvides (Espasa).

Con la publicación de este libro, fruto de su interés por el autoconocimiento, Perera pretende ayudarnos a conocernos más profundamente. Escrito como si se tratara de una carta abierta a sus hijos, la autora expone, a lo largo de algo más de doscientas páginas, diversas claves y aprendizajes que ha ido adquiriendo a raíz de su propia experiencia, para permitirnos mejorar en ámbitos como la familia, la pareja, el amor o los hijos. 

Dirigido para todo tipo de lectores, Raquel pasó por Sevilla y pudimos conversar con ella. 


Marisa G.- En 2020, en plena pandemia, fundaste Terapia a un Clic. ¿Qué secuelas nos ha dejado lo que vivimos?
Raquel P.- La pandemia ha acentuado los problemas mentales. Son problemas que ya estaban ahí pero lo que la pandemia ha hecho ha sido aflorarlos a la superficie. Muchos de nuestros desarreglos psicológicos no los notamos tanto mientras seguimos con nuestra vida rutinaria y normal. A veces sales, entras, tienes tu dinámica del día a día y la vida no nos muestra de golpe esos vacíos o esas grietas que tenemos. Es como si no existieran. Pero, de repente, te viene una pandemia, te tienes que encerrar, y tu vida no solamente cambia porque ya no tienes tu rutina sino que, además, se nos viene encima la incertidumbre por el futuro, que es lo que más miedo nos da a todos. El ser humano tiende a predecir un poco todo lo que le va a pasar y cuando no puedes hacer eso, afloran todas las inseguridades, los miedos, las ansiedades, el estrés, y todo lo que hemos vivido en estos años, y lo que estamos viviendo ahora también, que son los efectos.

M.G.- ¿Y ese proyecto Terapia a un clic sigue en pie?

R.P.- Sí, sigue en pie. Lo que pasa es que es una plataforma que fundamentalmente funciona en Latinoamérica. La montamos Efrén Martínez y yo. Él es un gran psicoterapeuta, escritor y divulgador maravilloso, amigo mío desde hace mucho tiempo. Además ha sido mi propio terapeuta también durante un tiempo. Él vive entre Colombia, México y Miami. La fundamos cuando yo estaba viviendo en Miami. 

Obviamente, como es una plataforma online, puede acceder cualquier persona en cualquier parte del mundo. Es cierto que, al ser con un horario de Latinoamérica, resulta más difícil para los pacientes de Europa o que estén en otro continente, con seis, siete, diez o doce horas de diferencia. Pero funciona muy bien y sigue funcionando. Tiene muchas visitas de todo el mundo, visitas de personas que entran para tener acceso a ciertas herramientas técnicas de relajación o de meditación guiada; o acceso a libros donde pueden informarse de ciertas cosas. 

M.G.- Raquel, Para que no te olvides es tu primer libro. ¿En qué momento nace la idea de este libro?

R.P.- Ha sido toda una sorpresa y muy accidental. Es cierto que escribo desde que soy pequeña. Me encanta escribir. Creo que es la vertiente más creativa o artística que puedo tener y lo he hecho siempre, pero de una forma muy íntima, y muy para los míos. De vez en cuando he sacado las palabras a bailar pero en alguna celebración, bautizo, boda, comunión, cumpleaños, donde daba algún discursito. Tengo escritas muchísimas cosas, muchas reflexiones,... Si en algún momento, más jovencita, he fantaseado con la idea de publicar un libro, se quedó en eso, en una fantasía que nunca perseguí. Y fíjate la vida. De repente me llaman y me dicen que quieren publicarme un libro porque les gusta mi perfil en redes sociales y creen que inspiro a la gente, por mi positividad, mi optimismo, porque cuento ciertas cosas que me han pasado a nivel personal,... A mí me encantó la idea pero no sabía muy bien qué es lo que quería escribir. Ellos me dieron libertad total. No me dijeron que tenía que ser una novela, ni ensayo, ni un cuento para niños. Estuve debatiéndome entre si escribir un cuento para niños o, lo que más peso tuvo, escribir sobre el autoconocimiento y el crecimiento personal. Lo decidí así porque, primero, he adquirido mucho conocimiento a lo largo de todos estos años. No solamente por haber estudiado psicología sino que, después de eso, la psicología ha caminado conmigo de la mano y he intentado siempre estar muy, muy cerca de todo el conocimiento que tiene que ver con el desarrollo personal y el potencial humano. Así que me propuse compartir todo lo que sé, lo que he vivido y lo que he sentido, pero sin que fuera un libro de autoayuda como tal. Para eso ya hay muchísima gente, y mucho más cualificada que yo.

Mi idea era hilar todo eso del autoconocimiento con algo de mi vida. Llevo toda mi vida diciéndoles a mis hijos desde que nacieron que hay cosas que no se pueden olvidar, que hay cosas muy importantes, que lo esencial de la vida, a veces, se nos olvida, porque estamos metidos en otra vorágine. Ellos son las dos personas que más me importan en el mundo. Quiero que estén preparados, que se soporten a ellos mismos frente a la vida, que por mucho que ésta les dé, por mucho que ésta les quite, por muy mala o muy buena que sea a veces la vida, que, por lo menos, ellos se soporten siempre con determinación y compromiso.

M.G.- Y, a la hora de escribir este libro, ¿en ningún momento te surgió la duda esa que invade a veces a los escritores, eso de por qué me he metido en este jardín?

R.P.- Desde el primer momento, desde la primera página en blanco. De repente me pongo delante del ordenador y me empiezan las preguntas: ¿cómo empiezo?, ¿qué hago?, ¿qué digo? Creo que esta habilidad que tengo con el tema de la escritura es algo innato pero tampoco me he preparado para ello. Sé que hay cursos excelentes para escritores pero yo me lancé porque me encanta escribir. Algunos amigos escritores me aconsejaron escribir, escribir y escribir, y que ya iría viendo cómo colocarlo todo. 

En la combinación de mi conocimiento sobre el tema del crecimiento personal con el testamento emocional que quiero dejar a mis hijos creo que radica el éxito del libro. No es un manual de psicología con los que, a veces, te pierdes. Es un libro en el que voy entrando y saliendo, hablando directamente a mis hijos, pero también al lector. Una vez que tenía claro lo que quería escribir y cómo quería hacerlo, el libro empezó a fluir. Hubo un momento en el que no quería parar de escribir. Me dio pena entregar al bebé.


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M.G.- Este libro es una carta abierta a tus hijos pero también está dirigido a los lectores en general. Y tengo una duda, ¿también es un libro para gente que no tiene hijos? Porque está muy vinculado con la maternidad.

R.P.- Pero para nada es un libro de maternidad, en el sentido de que no doy ninguna instrucción ni hablo sobre cómo criar a un hijo o lo que supone educar a un hijo específicamente. Es un libro dirigido a las personas que quieran crecer internamente, que se quieran conocer, que quieran utilizar las herramientas que tenemos, que son muchas y muy válidas, para bailar con la vida de una forma lo más feliz posible, conocer cómo funciona el mundo, conocer cómo funciona la mente, y conocer cómo funciona la mente con el mundo, esa interacción de nosotros con el mundo. Y quiero que mis hijos sepan que la vida muchas veces es fascinante, pero otras muchas veces no va a ser como ellos piensan, sino que la vida a veces es cruel, es peligrosa, pero siempre es maestra. Quiero que estén seguros.

Muchas veces flaqueamos a la hora de tomar decisiones en la vida, porque no nos sentimos seguros de nosotros mismos y no nos conocemos. No es una cuestión de que seamos menos o que merezcamos menos, es que nosotros no nos conocemos, no sabemos el potencial que tenemos. Es muy importante conocerte para así poder defenderte en la vida. Y como las dos personas que más quiero son mis hijos, quiero armarlos para que tengan todo ese conocimiento. Pero este libro va dirigido a cualquier persona que quiera crecer como ser humano. 

M.G.- A mí me llama mucho la atención el tema de los hijos. No soy madre por decisión propia. Tú eres madre de Dylan y de Alma. Yo veo a los padres y madres, y a los hijos desde fuera. ¿Cómo los estamos educando? ¿Les estamos dando las herramientas necesarias para que se valgan por sí mismos o les estamos facilitando demasiado el camino? 

R.P.- Creo que les facilitamos mucho la vida, que les protegemos en exceso, pero sin tener intención de hacerlo mal. A los niños les hacemos un flaco favor porque, antes de que se caigan, ya hemos puesto la red. Siempre digo que los niños tienen que sufrir lo que pueden llegar a sufrir con su edad. No tienen por qué sufrir cosas diferentes. De hecho, me parece una crueldad cuando veo niños pequeños que tienen que pasar por situaciones que no están a la par ni de su edad, ni de su comprensión, ni de su entendimiento. Hay niños que pasan por cosas que realmente son muy crueles.  Pero sí creo que los niños tienen que saber lo que es el dolor y la incomodidad desde muy chiquititos. Cuando algo es un no, tienen que patalear y llorar. 

En el libro cuento una anécdota con mi hijo. Una vez me hizo pasar un día horrible, con una pataleta que me montó saliendo de un teatro. En ese momento, yo estaba estudiando mucho sobre el comportamiento de los niños de los 0 a los 5 años y lo que lleva a esas programaciones en su cerebro, eso de que, si yo pataleo, mi madre me da lo que quiero. En su cerebro se hacen asociaciones de este tipo que llevan al extremo. De niño, si yo pataleo, mi madre me da lo que quiero. Cuando soy un poco más mayor, si insulto, consigo lo que quiero. Cuando soy un poco más mayor todavía, si pego, consigo lo que quiero. Y cuando soy un adulto, no pataleamos ni lloramos como los niños, pero sí tiramos del rencor, de la envidia y del odio. Este tipo de comportamientos es muy importante que se vayan frenando a medida que van creciendo pero, al mismo tiempo, tienen que sentir el dolor y la incomodidad que les corresponde con la edad.

A mis hijos les digo muchas veces «no, esto no es así». En mi caso, como madre, soy la primera que lo sufro y lo paso mal. Con tal de no aguantar la pataleta del niño soy capaz de darle el Ipad y que me deje tranquila pero en esto hay que ser fuerte. Muchas veces vas a estar tentada de darle lo que sea a tu hijo con tal de que te deje en paz y eso lo puedes hacer una vez, dos veces, pero como se vuelva una rutina y una dinámica del día a día con tus hijos, al final lo que estás haciendo es crearle una programación en su cerebro. Si él quiere algo, se va a poner a patalear porque sabe que, con esas reacciones, lo ha conseguido otras veces.

M.G.- En el libro incluyes muchos pasajes, fragmentos en los que hablas con tus hijos directamente, en el que cuentas experiencias que has vivido con ellos. Son pequeños todavía pero algún día leerán este libro. ¿Qué crees que te dirán o qué pensarán?

R.P.- Creo que les va a encantar. De hecho, hay fragmentitos que ya leen y entienden perfectamente. Les encanta cuando hablo de ellos, de su nacimiento, o cuando cuento anécdotas con ellos pequeños que, a lo mejor, no recuerdan. O cuando les hablo de la familia donde han nacido. En fin, ese tipo de cosas. 

Hay una cosa que me encanta. El otro día, Dylan me dijo que cuando lee algo del libro, escucha mi voz. Es una cosa que me parece increíble. Es lo que soñaba que pasara con este libro. Que si algún día lo leen y yo no estoy cerca, sobre todo en esa época de la adolescencia, donde los padres pasamos de ser amigos a los oponentes, escuchen mi voz. Creo que es algo muy potente. Aunque yo creo que en el fondo dirán que soy una controladora (ríe). 

M.G.- El libro tiene ocho capítulos en los que tratas temas diferentes. Cuéntame un poco qué temas abordas.

R.P.- Pues mira, hago un recorrido por lo que es la causa y efecto, una de las leyes de las que nadie escapa. Es decir, todo lo que ocurre,  todo lo que hacemos, todo lo que decimos, y todo lo que pensamos viene por algo, y tiene un efecto en algo. 

Luego hablo del término «estar en causa», algo que me ha valido mucho para hacerme responsable de lo que siento, de lo que hago, y de lo que digo. Cuando tú estás en causa, significa que te haces responsable de ti. En el momento en el que te haces responsable de lo que dices, de lo que piensas, y de lo que haces, es muy difícil que le eches la culpa a nadie. Estar en causa significa también que eres capaz de gestionar tu propio estado emocional. Yo puedo tener un enfrentamiento contigo en este momento y eso me va a causar cierta irritabilidad, me voy a poner nerviosa o me voy a poner triste. Pero estar en causa significa que, de alguna manera, yo también he participado para que esto me ocurra, porque yo permito que eso llegue a mí. Estar en causa significa que conoces todo ese recorrido que hace la emoción hasta que tú reaccionas y también significa que, como eres el responsable de tu propio estado emocional, lo puedes cambiar. Aunque el mundo exterior siga girando de la misma manera, tienes la posibilidad de cambiar tu estado emocional si quieres. Lo que ocurre es que, a veces, no queremos porque es incómodo, pero se puede hacer. 

Luego también hablo del amor propio y de la autoestima, que también es un concepto fundamental para mí. Es algo que se tiene que desarrollar en los primeros años de vida. Hablo de las emociones, de la tristeza, del dolor, del sufrimiento. Y hablo de otros temas que a mí me apasionan, base del comportamiento, como son los principios, los valores, la ética, la moral, las creencias,... Muchas veces nos agarramos a creencias que creemos que son nuestras pero son heredadas, adquiridas como una norma. Y también hay principios que no lo son, sino que son puras reglas, que seguimos por miedo a un castigo o a una consecuencia.

Por supuestísimo, hablo de la amistad, del amor, y de la familia, que para mí son tres pilares también fundamentales para el desarrollo. Y luego termino con la felicidad.

M.G.- Me voy a fijar en tres palabras del libro. Acabas de pronunciar la palabra felicidad y la palabra autoestima. ¿Van de la mano? 

R.P.- ¿Sabes qué pasa? Que la autoestima no es algo absoluto y ni siquiera es una sola cosa. Creo que la autoestima es la creencia que tú tienes en ti mismo. Es decir, son las posibilidades que tú tienes en un contexto determinado. Tú puedes tener mucha autoestima en un sector y muy poca en otro. Es decir, no porque tengas una buena autoestima en el terreno profesional, lo vas a tener en el terreno personal. O a lo mejor uno tiene muy buena autoestima con su aspecto físico, porque se siente fuerte, se siente que está definido, que está guapo y, de repente, tiene muy poca autoestima en otros temas.

La autoestima es muy importante trabajarla en todos los aspectos, porque no es que te dé felicidad, es que te da equilibrio, te hace sentir segura ante la vida. Cuando tú tienes autoestima, normalmente no tienes miedo, porque conoces. Y para mí el miedo es la ausencia de información. La falta de datos es lo que te hace tener miedo. Si tú supieras realmente todo lo que te va a pasar en la vida, pues el miedo bajaría a un nivel casi por el suelo, porque realmente conoces lo que te va a suceder. Creo que la autoestima va muy de la mano con el no-miedo. Si tienes mucha autoestima, bajan tus niveles de miedo, y estás más en equilibrio y más feliz.

M.G.- Y la tercera palabra es amor. En uno de los capítulos hablas extensamente del amor. Dices, haciéndote eco de las palabras de Borja Vilaseca, que el amor, a pesar de ser uno de los conceptos de los que más se habla y uno de los más estudiado, sigue siendo el menos entendido y el causante de muchos desequilibrios en la vida. ¿Por qué crees que es así?

R.P.- Para mí, el amor es el estado base del ser humano. Es donde todo empieza y donde todo acaba. Si tú te mueves alrededor del nivel del amor, posiblemente vas a manejar la vida de otra manera. Lo digo en el libro, a mis padres siempre los he visto caminar con las decisiones que más amor contenían.

A mis hijos siempre les digo que, cuando tengan dudas y tengan que elegir entre A, B o C, tienen que elegir siempre la opción que más amor contenga. De este modo, seguro van a estar más cerca de lo correcto. 

Cuando uno prueba el amor por primera vez, pero no el amor romántico, sino el amor en todos los sentidos -el amor romántico pero también el amor propio, el amor a la familia, el amor a los amigos,... -, es algo que buscarás toda la vida. Pero lo maltratamos porque no sabemos utilizarlo. El enemigo principal del amor y de todo es el ego. Cuando el ego se mete en una relación, olvídate porque el amor se evapora.

M.G.- ¿En ese capítulo es en el que más te expones? Porque hablas de los amores que has tenido en el pasado. No solo de Alejandro Sanz sino de otros que han pasado por tu vida.

R.P.- Sí, posiblemente sí. Es el capítulo donde más me abro. Bueno, ahí no hablo técnicamente del concepto del amor, sino que hablo de mis amistades, de mis amores, de mi familia...  Es, quizá, el más personal de todos. 

M.G.- Te están preguntando mucho por Alejandro Sanz estos días porque la publicación de tu libro ha coincidido con esas declaraciones del cantante, en las que dice que está pasando por mal momento. Por un lado me gustaría preguntarte qué consejos le has dado. Por otro lado, y hablando de los hijos de nuevo, ellos han tenido que vivir una separación. Creo que hay que educar a los hijos para que vivan ese trance sin que sea algo traumático. ¿Cómo lo has hecho?

R.P.- Bueno, en cuanto a lo que he aconsejado a Alejandro, soy de dar muy pocos consejos porque a mí no me gustan que me los den. No le he dado ningún consejo pero sí todo mi apoyo, claro. Cualquier cosa que necesite, y en la que yo le pueda ayudar, sabe que cuenta conmigo. 

Y luego, con respecto al tema de la separación, como te decía antes, tiene mucho que ver con las edades de los niños. No es lo mismo una separación cuando los niños son pequeños, que una separación cuando son adolescentes o, cuando ya son adultos. No tienen la misma capacidad de entendimiento. 

A mis hijos no les he querido contar cosas que no eran capaces de entender en ese momento, pero tampoco los he engañado. Lo primero que les dijimos, la gran verdad, es que ellos no iban a sufrir y que íbamos a intentar que la separación les afectara lo menos posible; que íbamos a ser los mejores padres para ellos porque eso no iba a cambiar; que el amor muchas veces es para siempre y otras veces, pues no; pero que el amor no se acaba sino que se transforma; que el afecto que su padre y yo nos tenemos iba a perdurar porque la familia es un pilar inamovible. Aunque cambie el contenido, el continente iba a ser el mismo. Sobre todo, hemos procurado no hacerles responsable de lo que pasara entre su padre y yo. 

Hay una cosa que siempre digo y es que, independientemente de lo que pasara entre su padre y yo, él nunca dejó de ser un excelente padre, que es lo que realmente tiene que afectar a mis hijos. En una separación, a veces, hay momentos incómodos pero hay que hacer un esfuerzo y hay que poner en una balanza qué es lo más importante, no en ese momento, sino a largo plazo. Y, efectivamente, a largo plazo, siempre es mejor poner la voluntad de llevarte bien.

M.G.- Pues sí.

Bueno, el libro te ha llevado por primera vez a una feria del libro, a la de Madrid. ¿Cómo has vivido la experiencia?

R.P.- Pues como una niña pequeña, como si estuviera en un parque de atracciones. Disfruté muchísimo y vino muchísima gente a verme. De hecho, en un momento en el que estaba firmando, pasó un amigo y le dije que se acercara pero el de seguridad me dijo que había una cola. Yo no sabía que había una fila de gente, esperando para que yo le firmara. Me pareció toda una fantasía. Me lo pasé muy bien y disfruté muchísimo.

Ahora entiendo los dos procesos que se producen cuando alguien crea algo. Uno es muy íntimo, cuando tú estás ahí sola, escribiendo. Y el otro, cuando lo lanzas al mundo y la gente se hace eco de las cosas que dices. Ver la cara de la gente, la felicidad que le has podido trasmitir, que le has tocado el corazón o has ayudado para que se enfrenten a ciertas cosas, es muy gratificante y muy satisfactorio, la verdad. Estoy muy contenta y agradecida.

M.G.- Y como última pregunta, Raquel, y refiriéndome al título del libro, ¿de qué no te quieres olvidar? Cuando te levantas cada día, ¿qué es eso importante que te dices y que quieres tener presente?

R.P.- No me quiero olvidar de dónde vengo. Creo que para adivinar hacia dónde vas, tienes que tener muy claro de dónde vienes. No hablo solamente de dónde he nacido, sino de mis huellas. No quiero borrar las huellas de mi camino porque es lo único que me hace ver por qué estoy aquí. No me quiero olvidar de nada de lo que he caminado.

M.G.- Muy bien. No tengo más preguntas que hacerte. Te agradezco mucho que me hayas atendido.

R.P.- A ti. Me ha encantado. Muchas gracias.


Sinopsis: Un testimonio emocional para aquellos a los que amamos y que tanto nos aman.

Raquel Perera comparte en este libro todo lo que ha ido aprendiendo de la vida con el propósito de que sirva como guía para que podamos disfrutar más de los momentos felices y enfrentarnos mejor a las dificultades.

A través de su propia experiencia y de manera didáctica nos muestra las herramientas y los valores fundamentales para entendernos a nosotros mismos, ganar autoestima y poder ser la persona que queremos ser, nuestra mejor versión.

Para que no te olvides quiere ser un faro que alumbra nuestro camino cuando más lo necesitamos, ayudándonos a reconectar con nosotros mismos.


martes, 21 de diciembre de 2021

BORJA VILASECA: ❝Este es un libro de misticismo y espiritualidad laica❞

No conocía a Borja Vilaseca. No lo seguía por redes. No conocía los libros que había escritos, ni los proyectos en los que está embarcado. Escritor, divulgador, conferenciante, profesor, emprendedor y empresario, ha publicado un total de cinco libros, algunos de ellos firmados con seudónimo. Y ha creado diversos proyectos pedagógicos como La Akademia y Terra. Experto en Eneagrama, acaba de salir a la luz su última publicación Las casualidades no existen. Espiritualidad para escépticos. Hablamos con Vilaseca a su paso por Sevilla, hace unas semanas. 

Marisa G.- Borja, no te conocía. Si te soy sincera, no he leído ningún libro tuyo, no te seguía por redes, pero he visto que has escrito muchísimo y tienes grandes proyectos. Me gustaría que me contaras en pocas palabras quién es Borja Vilaseca.

Borja V.- Soy un «motivao» de la vida. Estoy felizmente casado con una mujer maravillosa hace diecisiete años. Soy papá de dos almas que me están revolucionando la vida. Toqué fondo con diecinueve años. A raíz de una adolescencia conflictiva empecé mi búsqueda filosófica y conocí el Eneagrama, una herramienta de autoconocimiento que me marcó. Con veinticinco años tuve como un despertar. Se me desvaneció el ego y sentí mucha paz, una conexión muy profunda. Más tarde me di cuenta de que eso que sentía era dios, pero no el dios creencia que me había contado la religión. Fue una experiencia muy transformadora. 

Y como desde muy jovencito me gustó la filosofía y escribir, a nivel profesional soy escritor, divulgador, imparto cursos, doy conferencias. También, desde muy joven, se me despertó una vena muy emprendedora que me ayuda a montar proyectos revolucionarios para cambiar la educación, cambiar el sistema educativo. Por eso lidero la Akademia, un movimiento ciudadano que promueve una educación emocional gratuita. Luego está Kuestiona, una comunidad educativa de empoderamiento, reinvención, de cambio, y desarrollo personal y espiritual. Y también lidero el proyecto de una escuela consciente que se llama Terra. Todo lo que hago en mi vida tiene que ver con fomentar el despertar de la consciencia.

M.G.-  Has mencionado Enegrama. Nunca lo había escuchado. Cuéntame más.

B.V.- El Enegrama es una herramienta de autoconocimiento muy práctica que describe nueve tipos de personalidad. Hace una radiografía, a grandes rasgos, de nuestro lado oscuro y de nuestro lado luminoso, del ego y de la parte más esencial, de nuestros miedos, carencias, ignorancias, inconsciencias, traumas, y de nuestras fortalezas, potencialidades, cualidades esenciales. Cuando conocí esta herramienta fue como recibir una gran bofetada a mi ignorancia. Lo que estaba viendo en el mundo era un reflejo de lo que me estaba pasando por dentro. Es una herramienta que me ayudó y me ayuda mucho hoy para conocerme, para saber cómo funciono, qué necesito, para autogestionarme emocionalmente y poder salir de mí, y entender a las personas que me rodean. De todas las herramientas que he conocido me parece la más útil y práctica para empezar el camino del autoconocimiento. Por eso, me he especializado mucho en el Eneagrama porque mi función social es abrir caminos para que más personas puedan beneficiarse de lo que a mí personalmente me ha cambiado la vida.

M.G.- ¿Y por qué escribes algunos libros con seudónimo?

B.V.- Es una historia larga pero te la resumo. El nacimiento de mis dos hijos fueron dos sacudidas muy fuertes en mi vida, que me pillaron en dos momentos de cierta crisis. Mi manera de sublimar esas crisis fue escribiendo. Esa es mi terapia, escribir, dar la chapa, compartir,... Es algo que me sana. El primer libro que escribí con seudónimo es El prozac de Séneca porque siempre digo que el gran enemigo de la espiritualidad es la industria farmacéutica. Las personas necesitamos sufrir, tocar fondo, entrar en crisis para tener la necesidad de salir de ahí. Da mucho miedo mirar hacia adentro pero es necesario para despertar. Sin embargo, si tú te anestesias, algo muy legítimo, impides que llegues a ese punto de saturación que es lo que realmente fomenta el cambio de verdad.

En algún momento de mi vida estuve a punto de tomarme un ansiolítico pero no lo hice. Lo que hice fue volver a mis orígenes orientales y escribí El prozac de Séneca. Ese prozac es una metáfora, es la sabiduría.

El segundo libro se llama Ni felices ni para siempre, que surgió a raíz de una ruptura con mi pareja. Nos separamos una temporada. Yo estaba muy desencantado con el matrimonio convencional, con la pareja convencional. Este libro dinamita por completo ese molde de pareja. Ahora mi pareja y yo hemos construido una nueva forma de relacionarnos.

M.G.- Un nuevo camino.

B.V.- Sí, con nuestros propios acuerdos que no tienen nada que ver con los que nos propone la sociedad. Y los escribí con seudónimo porque, en aquel momento, quería escribir todavía más desde las entrañas. Son libros muy provocadores, unas gamberradas. Pero como no puedo estar mucho tiempo dentro de un armario, decidí salir y hacerlo público.

M.G.- ¿Las casualidades no existen es autoayuda?

B.V.- Claro. Así que es como lo van a catalogar. Hoy en día, para mí hay tres grandes palabrejas y entornos, a la hora de posicionarnos existencialmente hablando. La primera, religión, -las creencias religiosas, las instituciones religiosas-. Nos venden un prozac espiritual, nos anestesian con las creencias, y eso nos lleva a un borreguismo, a una credulidad. La segunda, es el ateísmo, el nihilismo, el racionalismo. Nada tiene sentido y todo lo justifican abrazándose a la ciencia, al método científico. Esto nos lleva a un sinsentido, a una decadencia de valores en occidente, a un vacío, a una nada muy profunda. La tercera es la autoayuda, un gran cajón desastre. Son herramientas y enseñanzas que te ayudan a conocerte a ti mismo pero que están corrompidas por el ego y por una industria que busca lucrarse gracias a la desesperación de las personas. 

Las creencias religiosas son un parche. Las creencias nihilistas te liberan del parche pero te dejan con una gran nada. La autoayuda está muy demonizada, muy ridiculizada, y es muy merecido porque, en el fondo, son recetas y consejos superficiales, banales, que lo que intentan es ofrecer grandes promesas para resolver grandes conflictos existenciales pero que muchas veces se quedan también en nada, o en otro tipo de parches cortoplacistas. Se dice que la autoayuda es la nueva religión del siglo XXI.


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Ahora bien, si me permites, y ahora te habla el ego del autor, este libro no tiene que ver con la religión, ni con el nihilismo, ni con la autoayuda. Este libro tiene que ver con una cuarta vertiente que ahora mismo está metida dentro de la tercera, dentro de la autoayuda. Te hablo del misticismo, de la espiritualidad, del autoconocimiento. Este es un libro de misticismo y espiritualidad laica. Estos son los conceptos que vengo a propugnar. El camino místico no es agradable. Te confronta. Es un camino doloroso, sin anestesias ni tiritas, pero de verdadera curación y de verdadera transformación. El problema está en los prejuicios. Cuando se habla de espiritualidad, la metemos en el cajón de la religión. Cuando hablamos de autoconocimiento, lo metemos en el cajón de la autoayuda. Y cuando hablamos de misticismo, los ateos se ponen muy nerviosos porque lo confunden todo por los prejuicios. Lo sé porque yo he sido creyente, he sido ateo y he estado en la autoayuda. Este libro, como todos los que escribo, expresan el momento evolutivo en el que me encuentro porque solo puedo escribir desde la verdad que estoy experimentando.

M.G.- ¿Y a qué tipo de lectores va dirigido este libro?

B.V.-Este libro es muy ambicioso porque se dirige a todos los lectores, sin importar sin son creyentes, ateos, si están en la autoayuda, o si están verdaderamente en ese viaje místico de autoconocimiento que nos conduce a la verdadera sanación, conexión y despertar, que es la espiritualidad laica. Espiritualidad que no tiene nada que ver con las confesiones religiosas. Este libro pretende rescatar la espiritualidad del secuestro de la religión. También pretende inspirar a los ateos porque estamos de acuerdo con vuestras críticas a las creencias religiosas, pero hay que ir un paso más allá. Hay que empezar a meditar, empezar a conoceros. Y, por último, trata de conseguir que, los que están en la autoayuda y que lo quieren todo masticadito, confronten sus egos y sientan el dolor de la transformación. 

El objetivo de este libro es dirigirse a todo el mundo. Por eso, el subtítulo, Espiritualidad para escépticos

M.G.- Hay un capítulo muy llamativo, titulado Mi relación con dios. ¿Cómo ha sido esa relación a lo largo de los años?

B.V.- Nací en un entorno católico y cristiano. Mis padres eran católicos no practicantes. Bueno, eran católicos porque sus mentes estaban condicionadas. Tú no puedes ser católico, ni judío, ni cristiano, ni musulmán. Solo puede serlo tu mente. Porque fuiste educado así y te contaron esa historia. Tú no lo elegiste. No fue un descubrimiento sino una imposición cultural y educativa. Bueno, me bautizaron, hice la primera comunión, e incluso me confesé una vez porque hice una gamberrada tremenda y mis padres me obligaron. Pero luego, cuando toqué fondo, sentí tanta angustia, vacío y sufrimiento que, en un momento dado, dejé de creer en dios. Me declaré ateo militante, y me metí en el existencialismo. Por eso entiendo muy bien la mentalidad de los ateos. Pero cuando llegó el Eneagrama fue cuando viví una experiencia de reconexión. Me zambullí en todas las filosofías orientales. Fue cuando me di cuenta de que dios está dentro y que todos formamos parte de esa misma conciencia y esa misma unidad. Ahora mismo tengo una enorme complicidad con la vida. No siempre estoy conectado con esa fuente de dicha, pero ya sé por qué me desconecto y sé cómo reconectarme. Tengo mis hábitos y mis rutinas que me permiten conectar con el cuerpo, sentir el espíritu y domesticar la mente. Siento mucho la presencia de dios pero no un dios creencia, sino un dios experiencia, cuando comunico, cuando hablo en público, cuando escribo y estoy en vocación de servicio.

M.G.-  A ver, ese dios del que me hablas es tu esencia, tu espíritu, ¿no?

B.V.- Exacto. En lo más profundo de cada ser humano hay un ser esencial, que no está separado de todo lo que existe. Por eso, cuando conectas con ese ser, con el espíritu, con el alma, llámalo como quieras, inmediatamente te conectas con todo. Te sientes conectado con la gente que te rodea, con la realidad, y no sientes soledad. No sientes vacío, sino dicha. Son momentos efímeros. Vivimos en una sociedad muy enferma y muy neurótica, por eso hay una inercia que nos arrastra hacia fuera. Sin embargo, cuando cultivas esa dimensión interior y laica, sucede que esa conexión, tarde o temprano, aparece.

M.G.- Fijándonos en la estructura del libro, cada capítulo viene precedido como por una fábula o un cuento. ¿De tu invención?

B.V.- No. Bueno, solo hay uno, que nos hemos inventado mi mujer y yo, el que prologa el capítulo 6. Los demás son cuentos orientales y filosóficos. 

M.G.- ¿Vas utilizando todas estas fábulas que has ido leyendo porque ejemplarizan lo que tú cuentas en el libro?

B.V.- Sí, porque tenemos dos hemisferios. Una parte del hemisferio izquierdo se centra en las palabras, la lógica. Luego hay una parte del hemisferio derecho más metafórica, más creativa, mística y espiritual, a la que llegan estos cuentos filosóficos. 

M.G.- También dices que este libro es una farsa.

B.V.- Sí, porque nada de esto se puede explicar bien con palabras. Hago malabares para responder a todas estas preguntas fantásticas que me estás haciendo, pero es que soy consciente de que no lo puedo explicar porque el lenguaje está totalmente limitado. Este es un gran obstáculo en el camino del despertar y de la espiritualidad. Sobre todo en un momento tan intelectual y racional como el que nos encontramos. 

M.G.- De todos modos, el mensaje que transmites debe llegar a mucha gente. No hay más que asomarse a tus redes. ¿Crees que cada vez hay más gente interesada en este tipo de libros?

B.V.- Sí. También hay que decir que llevo quince años trabajando full time, absolutamente comprometido con todo esto. He visto mi propia evolución, la evolución de mi entorno y la evolución de la sociedad. Como explico en el libro, estamos en un desierto espiritual. Debido a esos tres cajones que te comentaba antes, la humanidad está tocando fondo. Estamos en un momento de profunda enfermedad y profunda inconsciencia. Hay muchísimo culto al ego, mucho sufrimiento. 

Yo comparto con toda la pasión. No soy ningún gurú. Soy una persona que ha sufrido mucho y que todo esto le ha cambiado la vida, por eso no puedo evitar compartirlo. Creo que la gente conecta con mi naturalidad, mi honestidad, mi simplicidad. En todas las charlas siempre pongo ejemplos personales, hablo de mis mierdas y humanizo mucho todo este mensaje. Creo que cada vez se está sumando más gente a este cuarto entorno porque los otros tres no le funcionan. 

M.G.- Borja, muchas gracias. Un placer conocerte.

B.V.- Igualmente. Gracias.

Sinopsis: Estamos viviendo un hecho histórico imparable: cada vez la gente cree menos en las instituciones religiosas y -sin embargo- está cada vez más en contacto con su dimensión espiritual. Y esto se debe a que se está democratizando la sabiduría, provocando que los buscadores occidentales se adentren en la filosofía oriental. Como consecuencia de este viaje de autoconocimiento se está produciendo un despertar masivo de consciencia. Es decir, un profundo cambio en nuestra manera de concebirnos a nosotros mismos y de relacionarnos con la vida.

Todas las personas que han despertado -creyentes, ateas o agnósticas- comparten una misma vivencia: que no sucede lo que queremos, sino lo que necesitamos para aprender y evolucionar espiritualmente. De ahí que las casualidades no existan. Este libro explica cómo liberarnos de la «pecera mental» en la que nuestra mente sigue encerrada para sentirnos nuevamente unidos y conectados con la vida, recuperando la alegría innata que nos provoca el simple hecho de estar vivos. No te lo creas: atrévete a experimentarlo.

La religión es para quienes tienen miedo de ir al infierno, mientras que la espiritualidad es para quienes ya hemos estado en el infierno.

jueves, 16 de diciembre de 2021

CRISTINA SORIA: ❝Entender nuestra vulnerabilidad nos hace mucho más humanos❞

A Cristina Soria la conocemos por sus libros pero también por ser la cara televisiva que interpreta los gestos de los famosos en los programas de corazón. La conocí hace unos cuantos años cuando visitó Sevilla para promocionar su tercer libro, Elige tu aventura. Clave para afrontar la toma de decisiones (puedes leer aquella entrevista aquí). Desde entonces no ha dejado de formarse como coaching, profundizando en diferentes ámbitos que, con posterioridad, vuelca en sus publicaciones.

Recientemente ha firmado el que es su séptimo libro, Renuévate. Como encajar las piezas de tu nueva vida, un libro que nace con la vocación de ayudarnos a la hora de asimilar, aceptar y amoldarnos a la nueva situación que vivimos, y en el que recoge algunas conversaciones con el psiquiatra Javier García Campallo.

Marisa G.- Cristina, creo que nos conocimos con el segundo libro y ya vas por el sexto.

Cristina S.- Séptimo.

M.G.- Pues he contado mal entonces.  ¿Y qué diferencia este libro de los anteriores?

C.S.- Hay más conocimiento y más experiencia, porque lo que cuento en los libros es lo que yo vivo y trabajo. He seguido formándome mucho y especializándome en otras áreas. Es lo que me permite aportar algo más en cada libro.

M.G.- En el prólogo comentas que nadie sabe lo que va a ocurrir pero que hay que adaptarse a esta nueva vida y apuntas que lo que pretendes con este libro es aportar las piezas claves que nos pueden ayudar a llevar esta nueva realidad que nos toca vivir.

C.S.- Sí. La pandemia no deja de ser una incertidumbre que está ahí. Ahora estamos todos obsesionados con la pandemia pero cada persona vivirá a nivel personal sus propias incertidumbres y sus propios cambios. Y después de esto vendrán otras situaciones en las que no sepamos qué va a pasar.  Con la excusa de la pandemia, que nos ha puesto a prueba a todos, debemos aprovechar y a adquirir recursos para que, cuando venga un cambio de un día a otro, pues nos enfademos, lloremos y pataleemos pero también tengamos al alcance recursos y experiencia.

M.G.- Como profesional, ¿cómo viviste esos meses que estuvimos encerrados?

C.S.- Con mucha tristeza porque perdí a un familiar en los primeros días. Fue muy difícil de gestionar porque estaba muy lejos. Pero luego, en mi casa, estuve muy tranquila. Tuve más trabajo que en un periodo normal. Me metí en muchos proyectos, había muchas opciones de cursos y formación, de directos. Había días que mi agenda estaba a tope. Me di cuenta que había muchas cosas que se dejaban de hacer porque pensabas que las tenías ahí siempre y, de repente, ves cómo te las arrebatan. Pero no me aburrí. En casa vimos mucho Netflix, leímos muchos libros y estuvimos haciendo muchas cosas diferentes, y comunicándonos de forma diferente. Pero, en mi caso, era una afortunada. No tengo una casa pequeña, mis hijos no tenían necesidad de compartir ordenador, lo que sí le ocurría a muchas familias. Mi situación es muy privilegiada y no me puedo quejar.

M.G.- En el libro hablas de muchas cuestiones interesantes. De entrada, trabajar la aceptación, una pieza clave en estos momentos en los que nos toca aceptar las cosas tal y como están viniendo. Comentas que hay que aprender a mirar las cosas desde otro ángulo, aunque reconoces que tenemos un patrón interiorizado.

C.S.- Sí, pero ese patrón se puede cambiar. Todos tenemos expectativas y, a lo mejor, esperamos que nuestros hijos sean de determinada forma, o que estas navidades nos podamos reunir con nuestras familias, o poder llevar a cabo planes de futuro pero, de repente, todo eso se derrumba. Pero hay una frase del psiquiatra Javier García que es muy útil: «Esto ha llegado así, esto es tal y como es y así lo acepto». De otro modo, la resistencia, la rabia y el enfado no nos dejarán actuar. Lo que llega está bien. A partir de ahí tienes que pensar qué está en tu mano, qué puedes hacer para cambiar de la situación. Siempre preferimos que sean los demás los que nos resuelvan el problema o echar la culpa fuera. No nos damos cuenta que hay una parte que depende de nosotros. Cuando hay una situación que no queremos, por ejemplo, que me echen de la empresa, ¿qué puedo hacer? Si mi empresa cierra y me echan, ¿voy a estar todos los días dándome contra la pared?  No. Hay que sacar un aprendizaje de esa situación. Es lo único que está en nuestras manos. Lo demás se nos escapa.

M.G.- Ahora que mencionas a Javier, en el prólogo se habla de los niños, de los pequeños que están normalizando la mascarilla, la distancia social, los no abrazos y besos a los abuelos,... ¿Estos niños serán una generación fría?

C.S.- Ya se verá qué pasa con ellos porque efectivamente ellos están dando por normal algo que no es. Pero yo no me creo que sus padres no los abracen.

M.G.- ¿Pero y con los demás?

C.S.- Es verdad que el contacto social es diferente en ellos. Les ocurre igual a los adolescentes. Están en una edad de salir y ahora les cortan las alas. Las consecuencias de todo esto se verán más adelante. En cualquier caso, no creo que haya nada que no sea reversible.

Mi sobrina, con seis o siete años, le decía el otro a mi madre que tenía muchas ganas de abrazar a sus amigas, pero abrazarlas de verdad, sin mascarilla. Lo que estamos viviendo lo podemos transformar más adelante. Esto es fruto de una situación pero eso no quiere decir que más adelante las cosas no sean diferentes. Eso es lo que hay que enseñar a los niños. Que esto es así ahora, pero no va a ser siempre. 

Y luego la forma de sociabilizar y de demostrar cariño se puede hacer de muchas maneras. No quiero pensar que estos niños se conviertan en adultos fríos y retraídos

M.G.- La ira es otra emoción que abordas en el libro. Todos sabemos las reacciones que provoca la ira, comportamientos impulsivos y decir cosas que no se piensan. Sin embargo, tú señalas que la ira también puede tener puntos positivos, algo que jamás había pensado.

C.S.- La ira es una emoción que demuestra que están cruzando tus límites. Y no hay emociones positivas ni negativas. Todas son positivas porque te están dando información. El problema está en que cuando llega la ira, si no sabes gestionarla, se produce una violencia excesiva que, además es contagiosa. Lo que hay que hacer es escuchar las emociones, escucharlas de verdad, y aprender de lo que estás sintiendo, aprender si la situación que te ha provocado ira merece la pena realmente o no, o se trata de una pataleta que está sacando a tu yo-niña, cuando resulta que ya eres una adulta.

M.G.- Leemos en el libro: «El miedo ha llegado para quedarse». Todos hemos sentido miedo al contagio, miedo a la muerte. ¿Cómo se gestiona ese miedo?

C.S.- El miedo es otra emoción que te permite sobrevivir, porque te avisa cuando estás en peligro. Pero lo que no se puede es tener miedo a cualquier cosa y que se convierta en un miedo patológico. Hay que preguntarse si aquello que te está provocando miedo es presente, es pasado o me estoy adelantando al futuro. Eso es fundamental. Si tengo miedo por algo presente trataré de gestionarlo. Pero si es por algo del pasado o del futuro, hay que pensar que lo pasado, pasado está, y el futuro ya veremos cuando llegue. No hay que afrontar las cosas antes de tiempo porque no sabemos lo que va a pasar realmente. 

El miedo es una emoción muy seductora. Y cuando escribo en el libro que ha llegado para quedarse es porque hay que darse cuenta de que somos vulnerables. No se trata de vivir con miedo permanente, sino entender que hay situaciones que nos ponen en riesgo. Entender nuestra vulnerabilidad nos hace mucho más  humanos. Si no, aparece ese ego y esa soberbia que nos hace creer que podemos con todo. 


[Si prefieres escucharnos, dale al play]

M.G.- Con respecto al miedo pones un ejemplo que me gusta mucho. Por ejemplo,  hablas del miedo a conducir. En estos casos, no nos podemos decir que queremos conducir para superar nuestro miedo, sino que vamos a conducir para disfrutar de la conducción. Ese matiz, en el cerebro, te hace reaccionar de una manera diferente.

C.S.- Las palabras que nos decimos provocan una reacción u otra. En nuestro cerebro empiezan a liberarse una serie de hormonas y neurotransmisores que pueden provocar un impacto en nuestro físico. Según lo que pienso, me comporto. Ese diálogo es lo que hay que transformar. Si estoy obsesionada por quitarme el miedo a conducir, el cerebro siempre se quedará con la idea de ese miedo a conducir. En cambio, si me digo que voy a aprender a disfrutar conduciendo, en esa frase no hay ni una sola palabra mala o negativa. El cerebro interpreta la frase como algo positivo. Todo es cuestión de cambiar las palabras, de elegir esas que en coaching trabajamos tanto, y que le dan la vuelta a todo. En las frases afirmativas y de motivación no puede haber palabras que resten, ni palabras negativas, porque entonces el cerebro se quedará con eso, con lo negativo, que es lo que le gusta.

M.G.- En otros capítulos del libro hablas del sentido vital, de los objetivos, de las metas. ¿Qué claves nos aportas al respecto?

C.S.- El sentido vital es algo que aprendí a través de dos españoles que escribieron un libro sobre ikigai. El sentido vital es un concepto que viene de la cultura japonesa, muy relacionado con el hecho de vivir el momento actual. Es fundamental que cada uno sepamos hacia dónde vamos. Es mucho mejor vivir la vida y disfrutarla que sobrevivir a ella, aunque las circunstancias te lo pongan difícil. Cuando conectas con tu sentido vital eres capaz de dejar espacios a ese sentido vital en tu vida. Imagina que para alguien su sentido vital es compartir. Te pasas todo el día trabajando pero dejas un tiempo para compartir con los demás. Es algo que te va a aportar mucha energía porque estás cumpliendo con un valor importante para ti, con lo cual te vas a encontrar mejor.

Y en cuanto a los objetivos y las metas, tenemos que dirigirnos a algún sitio. Hay que proponerse pequeños retos todos los días, proponerse cosas que nos cuesten, porque eso te permite superar obstáculos y confiar luego más en ti. 

M.G.- Hay un capítulo muy interesante en el que se nos propone hacernos amigo de nuestro cerebro. Nosotros somos los primeros que nos ponemos trabas.

C.S.- Sí, porque le hacemos caso al que está aquí arriba (se señala la frente). Las creencias, los pensamientos que nos han lanzado, incluso desde antes de nacer, porque las vamos heredando de generación en generación, es como el gps de un coche. 

Para mí, uno de los momentos claves cuando empecé a estudiar sobre la neurociencia, fue cuando me dijeron que el cerebro lo único que quiere es que respires porque así sobrevive. Su intención primaria es la supervivencia. Cuando vas descubriendo el funcionamiento del cerebro, entiendes que hay veces que te digas que no puedes, que te digas cosas feas, que te creas cosas que te limitan. Hay que pararse y hablar con uno mismo, saber si lo que nos estamos diciendo es verdad o no, entendiendo que la tendencia primera del cerebro es decirte que no lo hagas. Tienes que hacerte amigo del cerebro y cuestionar lo que te dice.

M.G.- De todos modos, no vamos a conseguir nada si no nos queremos y no confiamos en nosotros mismos.

C.S.- Tengo un compañero, Luis Bueno, que dice que tenemos que rellenar primero nuestro vaso para luego darle de beber a otro. A veces queremos que lo que no nos damos a nosotros mismos, nos lo dé el resto. Y realmente hay cosas que nos pueden dar los demás y nosotros no. Pero hay que tener claro que, si yo no me respeto ni me doy cariño, no puedo pretender que el otro me respete o me dé el cariño que yo misma no me estoy dando. Le estaré exigiendo que me dé algo que yo no me doy. Si el otro me ve en esa carencia se aprovechará porque hay gente buena y gente que no es tan buena. 

Especialmente a las mujeres, nos han educado hacia afuera. Tienes que ser una buena hija, una buena hermana, una buena mujer, una buena madre,... ¿Pero y yo? ¿Cuándo me dejo ese espacio para mí? ¿Cuándo empiezo a cuidarme y a darme las cosas que solo puedo darme yo? No lo hacemos porque parece que eso es ser mala.

M.G.- Egoísta.

C.S.- Claro. Egoísta.

M.G.- Tienes razón. Y otra cosa curiosa, las mañanas del salvador. ¿Esto qué es?

C.S.- Eso se lo robé a Enrique Jurado. Es un coach buenísimo que, durante la pandemia, nos lo explicó. Con cada letra de la palabra "salvador" hay que hacer una acción. Al final, de lo que se trata es de dedicarnos un periodo corto de tiempo al día, unos minutos, para conectar con nosotros, y saber cómo nos encontramos, física y emocionalmente, para hacer algún tipo de ejercicio, visualizar cómo queremos que sea ese día, a construir un mensaje positivo hacia nosotros. Durante la pandemia lo hacía todo, y me podía pasar dos horas dedicadas a mí. Ahora eso es inviable pero sí empiezo por la mañana con un momento de silencio y meditación, hago deporte a primera hora de la mañana, y a lo largo del día leo. Y luego hay una frase que me repito cuando hay momentos en los que cojeo un poco. 

Las mañanas del salvador consiste en hacer ciertas acciones que me van a predisponer para ese día, desde el punto de vista positivo. Sienta fenomenal porque es un ratito que te dedicas a ti mismo. Se trata de conectar contigo esos primeros minutos del día y de la noche porque, al conectar contigo, sabes lo que necesitas, si estás haciendo lo que realmente quieres o no, si eres feliz con lo que estás haciendo,... 

M.G.- Durante esta pandemia siempre hemos dicho que vamos a salir mejor, más tolerantes, mejores personas pero yo creo que, lo que realmente hemos aprendido, y tú lo mencionas en el libro, es a no programar, a vivir el presente. Por lo demás, creo que hemos vuelto a ser los de siempre. 

C.S.- Y aun así seguimos programando porque hay cosas que son necesarias. Pero es verdad que, durante la pandemia, hicimos muchos propósitos y luego todo ha quedado en nada. Seguimos con el ya quedaremos, a ver si voy a ver a mis padres, a ver si hago esto,... pero no nos damos cuenta de que los días van pasando. De todos modos, somos incapaces de parar. Durante el confinamiento nos esforzamos por rellenar las horas, y no fuimos capaces de disfrutar de no hacer nada. 

M.G.- Cuando empezó la pandemia, yo decía que la gente joven tenía que estudiar psicología, psiquiatría, coaching porque lo vamos a necesitar. ¿Tú has notado que ha aumentado la demanda de estos profesionales?

C.S.- Sí, sí. De hecho dicen que han subido los niveles de depresiones, suicidios y ansiedad, en España y en Europa, en general. Hay personas que estaban mentalmente sanas pero esta pandemia les ha tocado y han empezado a sufrir de estas patologías. Encontrarte mal psicológicamente y tener la naturalidad de pedir ayuda va a ser algo fundamental en los próximos años. Hay que normalizar ciertas cosas que, hasta ahora, no están normalizadas. Por eso ahora se está dando mucha importancia a la salud mental, cuando resulta que es algo que está ahí desde hace mucho tiempo. La gente está ahora como más enfadada, más irascible, con más angustia porque hay familias que no llegan a final de mes y no pueden mantenerse. 

M.G.- Creo que todavía no somos conscientes de la huella que esto nos está dejando.

C.S.- Secuelas de todo tipo. Cuando un país pasa una guerra las secuelas se van viendo con el paso de los años. Con la pandemia, tendrá que pasar todavía un tiempo hasta que podamos ver la mella que realmente nos ha dejado. No somos muy conscientes de lo que hemos vivido porque el cerebro intenta que nos olvidemos.

M.G.- Cristina, tu libro es muy práctico. Hablamos mucho de teoría pero cuenta con muchos ejercicios que podemos hacer para poner en práctica todo lo que explicas. ¿Cómo planteas estos ejercicios?

C.S.- Son herramientas con las que trabajo habitualmente con mis clientes. La teoría se explica pero para cambiar hay que actuar. Estos ejercicios ayudan a tomar conciencia, a poner en prácticas ciertos hábitos, a hacer las cosas de diferente manera. 

M.G.- Pues un placer hablar contigo, Cristina. A mí lo de las mañanas del salvador me ha encantado. Me gustaría ponerlo en práctica.

C.S.- Es ponerse. A lo mejor no lo puedes hacer todo del tirón, pero se trata de ir poniendo en práctica las diferentes siglas a lo largo del día. Me ayudó mucho durante el confinamiento.

M.G.- Gracias, Cristina.

C.S.- A ti.

C.S.- Un placer.

Sinopsis: Cómo encajar las piezas de tu nueva vida.

Tras pasar por una experiencia negativa, como la pandemia que paralizó nuestras vidas en 2020, ha quedado demostrado que las expectativas, los sueños y el devenir de nuestro día a día pueden cambiar de un momento a otro y, por ello, es fundamental que nos preparemos física, emocional y mentalmente para renovarnos por dentro. Si una cosa ha quedado clara en este tiempo es que debemos adquirir las herramientas y las destrezas necesarias que nos permitan superar con éxito todos los obstáculos que se nos presenten en el futuro.

¡RENUÉVATE y ponte en marcha para cumplir con tu sentido vital! Cristina Soria te dará las claves para encajar las principales piezas de tu nueva vida y te enseñará a que te quieras y a querer a los demás, a compartir, a conocerte mejor, a buscar nuevas ilusiones, a vivir el aquí y el ahora y a agradecer, porque ahí radicará tu éxito. ¿Te animas? 

martes, 10 de noviembre de 2020

CURRO CAÑETE: 'De igual modo que vamos al gimnasio, también debemos ejercer nuestra mente'

Estoy convencida de que muchos conocen a Curro Cañete. El autor gaditano, pero afincado en Madrid, «es uno de los autores más vendidos en el campo del crecimiento personal en España». En 2019, publicó El poder de confiar en ti, que obtuvo una gran acogida entre los lectores y que ya alcanza la decimoséptima edición. Muchas son las voces conocidas que hablan de Curro Cañete, entre ellas, Loles León, Nuria Gago, Lydia Bosch, y el campeón del mundo de Baloncesto Ricky Rubio.

Con Ahora te toca ser feliz, el autor asegura: «Cada problema que tengas y cada reto que superes te harán una persona más sabia, más fuerte y más consciente de lo que quieres, de lo que deseas conseguir. A toda la humanidad se le ha activado un deseo mucho más grande y poderoso de ser feliz, de ir a por sus sueños y de aprovechar al máximo el regalo que tenemos en nuestras manos: la vida y la oportunidad de alcanzar la felicidad.»

Curro Cañete pasó por Sevilla hace unos días y tuvimos la ocasión de conversar con él. 

[Fuente: web autor]
Marisa G.- Hola Curro. Menudo recibimiento te ha hecho Sevilla. Te ha cogido con restricciones de movilidad.

Curro C.- No pasa nada. Vamos a intentar que salga todo bien. 

M.G.- Bueno, como tienes una presentación ya mismo, vamos a empezar a hablar de Ahora te toca ser feliz. Cuéntame, ¿qué diferencia hay entre este libro y los demás?

C.C.- Mi mensaje es el mismo. Siempre me centro en el amor, como fuerza energética, que nos puede ayudar muchísimo. No solo para ser felices nosotros, sino para hacer felices a los demás. En cualquier caso, en este libro doy un paso más. Me esfuerzo en poner más fuerza y energía en ciertas ideas como son vivir con entusiasmo, luchar por nuestros sueños y vivir el presente. He querido poner muchas más herramientas al alcance de los lectores. 

M.G.- Hay un capítulo que me gusta mucho, titulado Vivir y dejar vivir. En estos tiempos, hay muchas personas enfermas de intrusismo, que dedican más tiempo a mirar lo que hacen los demás, que en centrarse en su propia vida.

C.C.- Me gusta mucho lo que señalas. En ese capítulo concretamente se pretende que consigamos tener relaciones más amorosas y pacíficas, basadas en la libertad. Hay que eliminar de nuestras vidas el miedo y la exigencia. Muchas personas se pasan la vida exigiéndoles cosas a los demás. En vez de exigir tanto, lo que hay que hacer es apoyar al otro en sus sueños y en su propósito de vida.

Por otro lado, en este libro también ahondo mucho en la planificación. Para mí es algo muy importante porque planificar nos ayuda a visualizar nuestra propia realidad, y a decidir conscientemente qué es lo que queremos. ¿Qué queremos hacer hoy, o mañana, o con esta aventura que es la vida?

M.G.- Te he escuchado hablar de este libro en distintos medios y en tu discurso siempre hay una palabra que se repite mucho: liberarse. ¿De qué nos tenemos que liberar para ser felices, Curro?

C.C.- Del ego, del miedo, de la vergüenza, de todo lo que nos impide avanzar. Todo lo que nos limita y nos inmoviliza supone un gran obstáculo. La vida es un viaje que pasa demasiado rápido y nada es demasiado importante como para quedarnos paralizados. Mañana podemos estar muertos. 

En este libro, al igual que en los restantes, hablo mucho de la muerte. Eso me permite inculcar a los lectores que hay que vivir el día de hoy y que es ahora cuando hay que sacudirse las vergüenzas.

M.G.- Y hablando de la muerte. En este libro tú cuentas anécdotas personales y muy dolorosas.

C.C.- Soy un escritor que se expone. Cuento mis cosas para llegar a los demás. Quiero transmitir a los lectores que yo también he pasado y paso por dificultades, al igual que ellos. Todos nos enfrentamos a los mismos miedos. 

M.G.- Has mencionado la palabra miedo, una emoción que está muy presente en estos días. Estamos pasando por un momento muy complicado. La gente sufre, está asustada. ¿Qué le dirías a las personas que viven con miedo y no saben muy bien cómo encarar lo que estamos viviendo?

C.C.- Les diría que pongan el poco en el presente. Hay que centrarse en las cosas que podemos hacer hoy. Al mismo tiempo, hay que tener fe y pensar que todo se va a solucionar, en que las cosas van a ir a mejor. Cuando perdemos la fe, estamos completamente perdidos. Aunque tengamos este virus, podemos seguir haciendo muchas cosas y no nos podemos rendir. 

M.G.- Oye Curro, a mí me ocurre algo muy curioso con los libros como el tuyo. Los leo y entiendo muy bien el mensaje. Es decir, conozco la teoría, pero luego me cuesta llevarlo a la práctica. ¿Por qué crees que necesitamos que otros nos digan cómo debemos afrontar las cosas si ya sabemos lo que tenemos que hacer?

C.C.- Porque es muy difícil cambiar, ser feliz y vivir el día a día. Pero, aunque sea difícil, no nos podemos rendir. Es muy importante ayudarnos los unos a los otros. Si todos ponemos de nuestra parte, podemos contribuir a un mundo mejor. Pero para conseguir un mundo mejor, antes tenemos que mejorar nosotros mismos. 

M.G.- ¿Y tú siempre has pensado así o todo esto ha sido el resultado de una evolución?

C.C.- No, no... He ido cambiando. Yo estaba dentro del armario hace diez años. Vivía rodeado de secretos y mentiras, de angustia y de miedo. Pero pude liberarme de todo eso. Ese cambio es el que me ha permitido ser como soy hoy porque para ayudar a cambiar a los demás, primero hay que cambiar y liberarse uno mismo. He dedicado mucho tiempo al crecimiento personal y eso es lo que me ha capacitado a ayudar a otras personas a través de mis libros.

M.G.- Y este es un libro práctico porque cuenta con ejercicios. Cuéntame un poco qué tipo de ejercicios se va a encontrar el lector.

C.C.- Son ejercicios muy sencillos pero que se disfrutan muchísimo. No soy de esos coach que complican las cosas. Lo principal para llevarlos a cabo es quedarte a solas contigo mismo. Siempre digo que la soledad es una aliada y no debemos tenerle miedo. 

M.G.- ¿Y tú qué le dirías a esos lectores que son un poco reticentes con respecto a leer autoayuda?

C.C.- Yo no conozco a esos lectores. Creo que eso es algo del pasado. Ahora lo que me encuentro es gente famosa que leen mis libros, lectores que se hacen fotos con mis libros, gente que me escribe por todas partes. Mis libros siempre han encontrado muy buena acogida entre los lectores. 

M.G.- Y si tú ayudas a otros lectores con tus libros, ¿qué otros autores ayudan a Curro Cañete con los suyos?

C.C.- Los escritores que me ayudan están todos muertos. A mí me ayuda el universo, mi sabiduría interior, y toda esa gente que nombro en mis libros con nombre y apellidos como Arnold Schwarzenegger, Will Smith, Rosalía, Kate Perry,... Son personas a las que yo observo, escucho y asimilo los consejos que dan porque son personas muy felices, que están consiguiendo grandes cosas. 

Pero si quieres que te mencione a algún escritor, te diré Herman Hesse.

M.G.- Bueno, no has elegido mal escritor. (Risas)

Y por ir terminando. Los coach se pusieron de moda hace unos años. ¿El coaching vino para quedarse o con el paso de los años irá muriendo?

C.C.- No puedo hablar de los demás. Lo único que te puedo decir es que este es mi propósito de vida y que estoy totalmente entregado. Estoy en este mundo para escribir libros que ayuden a otros a ser más felices, a vencer sus limitaciones y a poder realizarse como seres humanos. En cualquier caso, no creo que esto sea una cuestión de modas. Todos necesitamos ejercer la mente. De igual modo que vamos al gimnasio, también debemos ejercer nuestra mente. Controlar nuestra mente nos ayuda a ser más felices.

M.G.- En eso estoy totalmente de acuerdo. Y por acabar ya. En las páginas finales, relacionas los distintos medios a través de los cuales podemos contactar contigo. Mencionas un número de teléfono móvil. Eso me ha resulta curioso. No es algo habitual.

C.C.- Eso no lo ha hecho nadie. Es que tengo lectores de 12 años y de 85, que no tienen correo electrónico. Como no quiero que haya lectores que se queden con las ganas de contactar conmigo, por eso facilito un número de teléfono.

M.G.- Pues me parece muy bien, Curro. Y te doy las gracias por concederme estos minutos, que sé que andas muy atareado.

C.C.- Sí, pero me ha encantado hablar contigo. Muchas gracias.



Sinopsis: Hoy es un día importante. El único momento del que dispones, tu única herramienta, es el presente. Tras el éxito de El poder de confiar en ti, Curro Cañete vuelve con más fuerza que nunca para recordarte que Ahora te toca ser feliz. En estas páginas encontrarás la guía y el impulso que necesitas para cumplir nuevos sueños mientras le sacas todo el provecho a cada día, a cada hora, y para comprender, por fin, que el pasado quedó atrás; aprendiste de él y ahora es el momento de confiar más en ti, dar un paso adelante y apostar al máximo por lo que amas.

«Cada problema que tengas y cada reto que superes te harán una persona más sabia, más fuerte y más consciente de lo que quieres, de lo que deseas conseguir. A toda la humanidad se le ha activado un deseo mucho más grande y poderoso de ser feliz, de ir a por sus sueños y de aprovechar al máximo el regalo que tenemos en nuestras manos: la vida y la oportunidad de alcanzar la felicidad.»

NO ESTÁS SOLO. ESTÁS CON LA PERSONA MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA: TÚ MISMO. CUIDA DE TI.

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