martes, 12 de noviembre de 2019

Presentación de EXORCISMOS de José Luis Ordóñez

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El pasado 24 de Octubre, en los días previos a Halloween, acudimos a la Sala El Cachorro en Sevilla para la presentación de Exorcismos, un volumen de veinte relatos de terror firmados por el polifacético José Luis Ordóñez. Del autor sevillano, he tenido el placer de leer varias obras, -novelas, relatos y teatro-, y siempre encuentro en ellas mucha calidad literaria. Una lectura imprescindible es Los Desertores de Oxford Street, de la que os hablé aquí. Maravillosa novela. 

Ordóñez estuvo acompañado en todo momento por la escritora Elena Marqués Núñez (El juego de la invención; Extravertida, 2018) y María Limón, que fueron las encargadas de desvelarnos las claves del libro. En primer lugar, tomó la palabra Elena para presentar al autor como filólogo, guionista, editor, autor y director cortos, destacando, con sentido del humor, la obsesión de Ordóñez por hacernos pasar un mal rato con sus historias. Núñez, prologuista también del volumen, resumió en pocas palabras algunos puntos fuertes de este nuevo libro. 





Para empezar, destacó que la mayoría de los cuentos están ambientado en lugares comunes, por los que suele ser habitual que transitemos. El autor desarrolla sus historias en entornos tan ordinarios como un instituto, una consulta médica, o un hotel,... En todos ellos, sucederán hechos extraordinarios que cambiará nuestra percepción del lugar.  El suspense y la tensión son los puntales de estas historias que parten de un hecho, en apariencia, insignificante, y que suceden en escenarios dispares, como Praga, Granada, la Ribeira Sacra, Huelva, Tokio y, por supuesto, Sevilla. Apuntó también Elena Marqués que son historias en las que podemos encontrar a escritores dominados por el proceso de escritura, mujeres que sienten celos de personajes literarios, atracciones de feria que guardan más de una sorpresa. 'Todo ello contado con la frescura que caracteriza a Ordóñez, a través de los mecanismos de la intriga y el suspense, que él sabe manejar perfectamente', añadió. Estrechamente vinculado con el mundo del cine, el autor emplea múltiples referencias cinematográficas y también literarias, en una suerte de caleidoscopio que conseguirá que el lector confunda realidad y ficción. Por otro lado, señaló también que Ordóñez hace un buen uso de los diálogos, creíbles y sólidos, probablemente fruto de su experiencia en la elaboración de guiones. 

Por su parte, José Luis Ordóñez nos aclaró que la mayoría de los relatos que componen este volumen son inéditos aunque también hay algunos premiados en certámenes literarios. 'Algunos son muy recientes, como el que abre el volumen; mientras que otros tienen más de quince años'. Sobre los relatos más antiguos mencionó que los ha tenido que reescribir para adaptarlo a estos tiempos. Siendo el segundo volumen de relatos que publica de los once libros que ha firmado, confesó que le apetecía volver a este formato breve y hacerlo con un género por el que siente pasión, el terror. Y manifestó que, como bien apuntaba Elena Marqués, 'son historias de misterio donde pasan cosas cotidianas pero que, por algún motivo, dejan de serlo para convertirse en algo extraordinario'.

Fue María Limón la que se centró en algunos textos en concreto. Se habló de la historia Viejos Rencores, de la que se dijo que tenía algo de Alfred Hitchcock, y que plantea un tema apasionante: esos pequeños odios con los que todos convivimos y por los que, de repente, un día explotamos. Pero, a pesar de ser relatos de terror, Limón quiso dejar claro que son historias en las que también se puede encontrar humor negro, tan característico de Ordóñez, e incluso algunos están impregnados de crítica social, por lo que se puede decir que son historias que permiten una segunda lectura.





Llegando al final del acto, José Luis Ordóñez confesó que está muy contento con la edición de Extravertida, que además ha tenido la idea original de incluir una lista de Spotify. 'En la parte de atrás de la faja, hay un código QR que se puede escanear con el móvil, e inmediatamente se tiene acceso a la lista de veinte temas musicales. Son canciones muy vinculadas con la temática de los relatos', aclaró el autor. La lista es muy heterogénea, desde temas de Johann Strauss hasta algunos temas de películas tan conocidos como El Resplandor o Vértigo. Además, y como deferencia de la editorial, con la compra del libro también se puede conseguir la versión digital. 'Basta con escribir a la editorial y te la mandan'.

Fue una presentación divertida y cercana, una reunión de amigos que nos congregamos allí para dar la bienvenida a un nuevo libro, Exorcismos, del que pienso disfrutar más pronto que tarde, pues aúna dos cualidades que me gustan, el formato breve y el género de terror.



Sinopsis: Escritores, cineastas y profesores son algunas de las especies que se dan cita en EXORCISMOS, un volumen con veinte relatos de José Luis Ordóñez que escarba en el aspecto más inquietante del ser humano. De Andalucía a la Ribeira Sacra, de Praga a Tokio, pasando otros espacios de la geografía universal, desfilan psicópatas, asesinos, vampiros, licántropos, infectados, distopías y venganzas que forman un conglomerado de historias fantásticas y de terror salpicadas de guiños y homenajes cinéfilos y literarios.

Un personaje de ficción que parece cobrar vida, una noche extraña en mitad de un rodaje, una venganza cocida a fuego lento a través de los años, un secuestro con un propósito inesperado, una sociedad que adopta un sistema educativo novedoso, un mundo asolado por la epidemia definitiva, un futuro con inquietantes avances tecnológicos, una médica con sorprendentes habilidades para mejorar vidas y un experimento fallido que deriva en la creación de un ser invencible componen algunas de las historias que recorren las páginas de EXORCISMOS, un libro para leer al anochecer y reconocer a los demonios que siempre merodean por los alrededores.

lunes, 11 de noviembre de 2019

EL LATIDO DE LA TIERRA de Luz Gabás

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Editorial: Planeta.
Fecha publicación: septiembre, 2017.
Precio: 21,00 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 448 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788408214281
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Luz Gabá Ariño nació en 1968 en Monzón (Huesca). Después de vivir un año en San Luis Obispo (California), estudió en Zaragoza, donde se licenció en Filología Inglesa y obtuvo más tarde la plaza de profesora titular de la escuela universitaria. En 2007 decidió escribir su primera novela, Palmeras en la nieve. Publicada en 2012, se convirtió en el debut español de más éxito de ese año y fue traducida a distintos idiomas. La adaptación de la novela al cine supuso un rotundo éxito y la película consiguió dos premios Goya.

En 2014 publicó Regreso a tu piel y, en 2017, Como fuego en el hielo. Con ambas novelas Luz Gabás se consolidó como una de las grandes autoras de nuestros días, por lo que ha recibido el reconocimiento de lectores y asociaciones culturales y de libreros de toda la geografía española. Su obra está siendo publicada en varios países.

Actualmente reside en Benasque, en las montañas del Pirineo aragonés, donde encuentra la inspiración para su trabajo, que consiste también en la redacción de relatos y artículos y la preparación de charlas para encuentros literarios.

El latido de la tierra (2019) es su nueva novela. 

Sinopsis

Alira, heredera de la mansión y las tierras que su familia conserva desde hace generaciones, se debate entre mantenerse fiel a sus orígenes o adaptarse a los nuevos tiempos. Cuando cree encontrar la respuesta a sus dudas, una misteriosa desaparición perturba la aparente calma que reinaba en la casa, la única habitada en un pequeño pueblo abandonado. Un guiño del destino la obligará a enfrentarse a su pasado y a cuestionarse cuanto para ella había sido inmutable. A partir de ese momento comenzará a sentir algo para lo que nunca pensó estar preparada: el amor.

Luz Gabás construye de manera magistral una bella historia de pasión, lealtad, intriga y sentimientos encontrados.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Hasta la fecha, no había leído nada de Luz Gabás. En su día, vi la adaptación al cine de Palmeras en la nieve, cuya trama me gustó bastante. Me pareció un gran producción, muy cuidada y con una ambientación fabulosa, pero estaba protagonizada por Mario Casas, un actor con el que no comulgo, y eso supuso un pequeño escollo. Tiempo después, pude asistir en Sevilla a la presentación de Como fuego en el hielo. De allí salí con un ejemplar bajo el brazo porque me encantó todo lo que la autora contó sobre la novela. Aquel día pensé que a Gabás se le notaba su formación docente, por la manera que tenía de transmitir, conectando hábilmente con su auditorio. La intención era leerme aquel libro, pero el tiempo ha ido pasando y sigue esperando turno. Así que, me he estrenado con la narrativa de esta autora a través de El latido de la tierra, y el resultado no ha podido ser más satisfactorio. Me he encontrado una novela con una atmósfera envolvente y unos personajes llenos de matices. 

La novela arranca con un capítulo introductorio, adelantando unos hechos que serán cruciales en el desarrollo de la novela. Una mujer de nombre Alira, está siendo interrogada en las dependencias de la Guardia Civil. En su casa, la mansión Elegía, se ha hallado un cadáver del que se desconoce su identidad. Todos los habitantes de la casa son sospechosos y deben ser interrogados. La subteniente Vargas es la encargada de llegar a cabo la investigación y esclarecer los hechos. En la sala de interrogatorios también está presente César, otro guardia civil, amigo de la detenida y marido de Irene, amiga íntima de Alira. ¿Quién es la víctima? ¿Quién es el asesino?

Con un inicio como este, el lector puede pensar fácilmente que estamos ante una novela negra y, sin embargo, nada más lejos de la realidad. El crimen y la investigación es la base sobre que la se sustenta una historia de personajes, que va a permitir a la autora profundizar en ciertas cuestiones que se alejan de los intereses del género negro. Pero es un primer capítulo necesario para asentar ciertas cuestiones de la trama, como por ejemplo, la relación que Alira mantiene con César, a quien conoce desde la adolescencia. En esas primeras páginas, también tendremos conocimientos de algunos amores de juventud, de esos que regresan del pasado para trastocarlo todo. Igualmente sabremos que, tiempo atrás, hubo una desaparición. Alguien del círculo íntimo de Alira se esfumó sin dejar rastro. El caso iba a ser cerrado y archivado, pero con la aparición del cadáver la investigación se ha reanudado. Y por último, conoceremos que Alira guarda un secreto que no quiere desvelar. 

Sin embargo, la historia que narra El latido de la tierra se remonta a meses atrás. El pueblo de Aquilare, donde se ubica la mansión Elegia, ya no es lo que era. Donde antes había vida ahora solo quedan ruinas. Es uno de esos pueblos que fueron expropiados, ya sea con motivo de la construcción de un embalse o por una ley de repoblación forestal, como es el caso. En los años 70, sus habitantes tuvieron que abandonarlo todo. Cogieron sus cosas, recibieron la indemnización pertinente y comenzaron una vida en otro lugar. Solo resistió la mansión Elegía, en la que todavía vive Alira con su madre y su hermano Tomás. Pero la vida se ha complicado para los habitantes de la casa. Alira ya no puede con todo el trabajo, con el cuidado de los animales ni con el cultivo de las tierras. La casa también necesita ciertos arreglos de los que no puede hacerse cargo. No le queda más remedio que vender la mansión  y marcharse a otro lugar, como ya hicieron los habitantes del pueblo, como hicieron los padres de sus grandes amigas, Amanda e Irene. Con ellas, Alira se reúne en el cercano pueblo de Mongraín. Será concretamente Amanda la que le sugiera una solución a su problema, alquilar las habitaciones de la casa. Aunque inicialmente la idea no parece seducir a Alira, al final accede sin consultar con su madre y su hermano. El primer huésped de la casa será la propia Amanda, pero habrá dos más.  Adrián, el antiguo amor de Alira, ha regresado al pueblo con su esposa Dunia. 

A todo esto hay que añadir que un grupo de repobladores rurales se ha asentado en las ruinas de Aquilare y quiere devolver la vida a las casas. Esto provocará una gran confrontación con los habitantes de la mansión Elegía, pues creen que esos hippies están mancillando la tierra que fue de otros, aprovechándose de un lugar que no les pertenece. Alira mostrará muchos prejuicios iniciales, los ve como unos intrusos, usurpadores de la identidad de los antepasados. Pero este conflicto irá evolucionando paulatinamente, corriendo senderos que posicionan a unos a favor, y a otros en contra. 

Y por último, aparecerá otro personaje más del que mejor no desvelo nada, pero que ocasionará un huracán en la mansión Elegía.

A partir de aquí, la historia que contiene El latido de la tierra se vertebra en dos direcciones. Por un lado, la investigación criminal cuyo objetivo no es simplemente descubrir al asesino, sino perfilar a los personajes y darlos a conocer en profundidad. De todos ellos sabremos quiénes eran y en qué se han convertido, cuáles son sus razones para vivir en o regresar a Aquilare, y cuál de ellos tiene motivos más que suficientes para cometer un asesinato. En definitiva, Gabás los desnuda, los muestra impunemente, dejando al descubierto sus luces y sus sombras; y lo hace con tal habilidad que el lector no sabrá quién es la víctima hasta bien avanzada la trama ni, por supuesto, quién es el asesino hasta el final. Por otra parte, el argumento de El latido de la tierra permite ahondar en una cuestión social de la que, ocasionalmente, tenemos noticias en los periódicos e informativos. Sergio del Molino, al que la autora hace referencia en el apéndice final, escribió en 2016, La España vacía, un ensayo sobre la despoblación del mundo rural. Si haces una búsqueda en Internet, descubres que hay miles de pueblos abandonados en España. Algunos han quedado vacíos cuando su gente joven decidió marcharse a las ciudades, otros sucumbieron ante la construcción de presas y embalses, y en algún que otro caso, fueron expropiados por cuestiones de reforestación. Es lo que le ocurrió al municipio de Fraguas, pueblo que ha servido de inspiración para dar vida a la soledad de Aquilare, así como a sus repobladores. 

Pero si hay un tema central que planea sobre todo el argumento es la herencia. Decía Luz Gabás en la entrevista que pudimos hacerle hace unos días (puedes leerla aquí) que 'un exceso de nostalgia es contraproducente'. Alira, la protagonista principal de esta historia, sufre de ese exceso y también padece las consecuencias que supone asumir un compromiso con los antepasados y con la tierra que les ha dado de comer durante generaciones. Ella es la mayor de la última familia que aún queda en pie en Aquilare, es la representante de un legado, de un linaje, así que considera que su lugar está entre aquellas piedras que se caen a pedazos. Pensar en abandonar aquel lugar y empezar una nueva vida en otro lugar es traicionar a los suyos. En este sentido, creo que Alira es una mujer que vive con amargura. César la describe como 'una mujer de paz', entrañable, empática pero algo huraña. Y es que el lector percibe un cierto amargor en su existencia, como si la resignación a la que se ve condenada despertara en ella recelos y envidias. La vida que ha llevado hasta ahora la sumergirá en una constante reflexión, y los acontecimientos que vivirá, la ayudarán a coger las riendas de su vida, a tomar decisiones, en las que influirá otros personajes de la novela.

Podría pararme a hablaros un poco del resto de los personajes, pero creo que es mucho mejor que los descubráis vosotros mismos. Solo os diré que, el personaje que más me ha impactado es el de Elegía, la madre. Me parece muy potente en su papel de matriarca. No es un personaje que deje indiferente. En algún momento puede provocar cierto rechazo y en otras situaciones, llegarás a entenderla. En cualquier caso, su actitud sorprenderá mucho al lector. Además, es la que mejor conoce a los personajes. Siendo una mujer intuitiva y sagaz, de solo un vistazo, puede llegar a determinar cómo es Alira, o Irene, César o Amanda. Un solo adjetivo será necesario para definir a cada uno de ellos, un dato que ayudará mucho al lector a aproximarse a los protagonistas. 

La ambientación de la novela me ha gustado mucho. Especialmente he disfrutado con la descripción de la mansión, tan precisa y rica en detalles que el lector tiene la sensación de pasear por sus estancias. En todo momento, es fácil imaginarse cómo es la casa por fuera, cómo sus habitaciones, esa cocina en la que se desatan escenas de pasión, o la bodega oscura y fría, donde se haya el cadáver. La autora también es muy precisa en la descripción de las ruinas de Aquilare. Uno tiene la sensación de estar paseando por viejos empedrados cargos de historias, con el viento silbando en nuestros oídos a la vez que un silencio lo invade todo. Luz Gabás transporta al lector con suma facilidad, a ese punto exacto del norte de España, donde los hechos de la novela tienen lugar.  

Por otra parte, me ha parecido un acierto lo dosificada que está la información en relación al asesinato y a la investigación criminal. Como dije antes, hasta que la novela no está muy avanzada no conoceremos la identidad de la víctima. Esto genera mucho suspense e inicia un juego de adivinanzas y sospechas, en los que yo iba errando capítulo a capítulo. Poco a poco, y con los datos que se nos van facilitando, iremos atando cabos hasta que la evidencia salga a la luz. Para ello, es fundamental el empleo de los diversos flashbacks que salpican la trama. El pasado juega un papel tan importante que será necesario conocer ciertos detalles de la infancia y de la adolescencia de Alira. De ahí que, en todo momento, la narración salte de una época a otra, avance y retroceda, desordenando las piezas de un puzle que el lector tiene que recomponer.

Escrita en tercera persona y con un estilo pulcro y cercano, la novela se articula en treinta y tres capítulos, encabezados por el nombre de una canción. Esto es algo que resulta muy llamativo porque los temas son muy dispares unos de otros y, como nos explicó Gabás en la entrevista, están muy relaciones con los sucesos que encierran cada capítulo. Yo no he leído la novela escuchando los temas, pero tú sí puedes hacerlo porque existe una lista en Spotify. La elección de todas esas canciones, que encabezan no solo los títulos sino también los Agradecimientos y la Nota de la Autora, me ha parecido una labor complicadísima.

En definitiva, El latido de la tierra es una novela tan completa que cuesta trabajo abarcarla en su totalidad, donde se mezclan pasado, presente, rencillas, envidias, codicias, amores rotos, sueños, ilusiones, tierra, antepasados, futuro,... Me ha parecido una lectura muy entretenida, con una historia profunda y emotiva que engancha al lector desde los primeros compases. Me ha gustado bastante, así que, no me queda más que recomendarla. 










 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

domingo, 10 de noviembre de 2019

OCTUBRE... ¡DE UN VISTAZO! (#10/2019)

Avanza el año hacia su final. En esta época, debería hacer más frío del que hace. Hemos tenido días de un calor incomprensible y otros, en los que ha soplado un viento helado. Y mientras el tiempo termina de afianzarse, las lecturas se suceden. Hoy vengo a hacer repaso a lo que fue el mes de octubre. Allá vamos.

[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]



Los comprados



A veces ocurren cosas curiosas. Por ejemplo, puede ocurrir que tienes que entrevistar a un autor al que no conocías, y ese mismo día, entras en una tienda de segunda mano y encuentras su primera novela allí, en una estantería, esperando a que aparecieras. Es lo que me ocurrió con El manuscrito de piedra de Luis García Jambrina. Editado inicialmente en Alfaguara, ahora sólo se puede encontrar bajo el sello de B de Books. Estaba a un precio irrisorio, así que me lo llevé a casa.


Los recibidos

Desde  Ediciones Cátedra, llegó un libro que me parece fundamental tener en nuestra biblioteca. La trilogía que Arturo Barea escribió sobre la guerra civil es una joya que debe ser leída. En su momento leí La forja de un rebelde y me encantó. Así que, espero poder leer las otras dos partes, La ruta y La llama

Páginas de Espuma ha publicado lo último de Andrés Neuman, Anatomía sensible. Me han hablado de este autor por activa y por pasiva, y tenía muchísimas ganas de conocerlo. Sin embargo, no pude acudir a la presentación que se hizo en una librería. En cualquier caso, es un libro que leeré muy pronto porque, -¿he dicho que son relatos?-, es un género que me encanta y no voy a dejarlo pasar.



¿Y cómo no festejar lo último de Andrés González-Barba? El periodista y escritor cambia de sello editorial. Su último libro, El testamento de Mr. Hyde está publicado por Algaida. Tuve la oportunidad de asistir a la presentación de la obra, acto del que os hablé en una pequeña crónica. 

Conocí a Jorge Molinero el año pasado, cuando publicó y presentó en Sevilla, Toda la muerte para dormir (Ediciones Carena), un libro muy curioso sobre El Uali Mustafa Sayed. Me impresionó mucho todo lo que se dijo en aquel acto y me resultó muy interesante la labor que Molinero había hecho, al rescatar para los lectores la figura de este 'Che Guevara de África", como se apuntó en la presentación. Pues bien, Jorge Molinero sigue poniendo sus ojos en el Sahara, y acaba de publicar con la misma editorial, La enfermera del desierto, secuela de la obra anterior.



Y Ediciones Alfar acaba de publicar Doce V de Miguel Ángel Moreno, una novela que nos traslada a un pequeño pueblo gaditano, a Benalup-Casas Viejas, durante una revuelta de anarquistas en el año 1933, línea argumental que corre en paralelo a otros hechos que transcurren en un pasado más reciente, para desarrollar una investigación.

La editorial sevillana Extravertida, lanzó durante el puente de Todos los Santos, un libro ideal para leer en estas fechas. Exorcismos de José Luis Ordóñez es un compendio de historias de terror, a las que me enfrentaré en breve, de noche y a la luz de una vela, si es posible. La cubierta no puede ser más atractiva.


Planeta publicó Todo lo que sé sobre el amor de Dolly Alderton. Me apetecía un libro fresco y divertido. La editorial hablaba de la protagonista de esta novela como una Bridget Jones millenials. Sin embargo, y aunque ha sido divertido, me esperaba más de esta lectura. La novela ya está reseñada en el blog.

Para las entrevistas, fueron llevando diversos libros. Algunos encuentros se pudieron fraguar y otros quedaron en el aire, por diversos motivos. J.J. Benítez firma su libro número 62. De la colección Caballo de Troya, llega El diario de Eliseo (Planeta). Debo confesar que nunca he leído nada suyo pero tengo que reconocer que siempre he sentido muchísima curiosidad por sus publicaciones.



María Elvira Roca Barea ha ganado el Premio Espasa 2019 con la obra Fracasología. España y sus élites: de los afrancesados a nuestros días. Se trata de un ensayo del que el jurado del premio dijo 'una revisión audaz que cambia la imagen tradicional de la historia de España y el concepto que los españoles tenemos de nosotros mismos'. 

A José Luis Gil Soto lo conocí personalmente la pasada Feria del Libro de Sevilla. En aquel momento, acordamos reunirnos después del verano, para conversar de su novela Madera de Savia Azul (Ediciones B). Pues ese encuentro ha tenido lugar estos días atrás. La novela la estoy leyendo en estos momentos, compaginándola con otras lecturas, y en cuanto la acabe, os contaré qué me ha parecido.


Reír es tan importante que no me resisto a los libros que me arranquen una sonrisa. Para ello, Fernando Fabiani se las apaña muy bien. Recientemente ha publicado su tercer libro, en el que nuevamente se centra en el sector sanitario, pero desde un ángulo humorístico. ¿Te puedo hablar claro? (Aguilar) me lo hizo pasar muy bien.

Me gustó muchísimo Cuando seas mayor de Miguel Gane. La novela, que está editada por Suma de Letras, nos habla de la inmigración, el testimonio del autor que dejó atrás su pueblo en Rumanía para emprender una nueva vida en España. El libro ya está leído y lo tienes reseñado en el blog.


También disfruté mucho de Después de muchos inviernos, la última novela de Marian Izaguirre que ha editado Lumen. ¿Qué es mentira y qué es verdad? Cada uno cuenta la historia según su punto de vista y su interés. Eso es lo que vamos a descubrir en esta historia. La novela ya está leída y pronto tendréis mis impresiones en el blog.

Me encantó conocer a Luz Gabás. No había leído nada de ella, a pesar de tener algún libro suyo en casa. Pero, por fin he podido estrenarme con su última publicación. El latido de la tierra (Planeta) me ha gustado mucho. Pronto os contaré mis impresiones.


Y en estos mismos momentos, estoy con la lectura de Antes mueren los que no aman de Inés Plana (Espasa). Desde que publicó su primera novela, Morir no es lo que más duele, he sentido mucha curiosidad por esta autora. De momento, llevo pocas páginas pero lo que he leído me está gustando. Tendré la oportunidad de hablar con la escritora dentro de un par de días.

El mes de octubre también me brindó la oportunidad de conocer a Javier Iriondo. Acaba de publicar su segunda novela, La vida te está esperando (Zenith), una obra enfocada como auto-ayuda, y que nos transmitirá grandes mensajes a través de las vivencias de su protagonista. 


Por último, Joseba del Carmen publica El éxito es un juego, otra obra de auto-ayuda y crecimiento personal, que nos ayudará a gestionar nuestras emociones.

Los ganados

No hubo tiempo para apuntarse a ningún sorteo, así que, poca fortuna iba a tener.

viernes, 8 de noviembre de 2019

FRAGMENTOS DE FEMINIDAD de Olivier Pont

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Editorial: Oberon.
Fecha publicación: abril, 2019.
Precio: 16, 95 €
Género: Ilustrado.
Nº Páginas: 120 
Encuadernación: Tapa dura.
ISBN: 9788441541351




Autor

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Sinopsis


Conoce a Chloe, Mathilde, Alison, Sylvia, Faith, Elikya y Fleur. No permitirán que las subestimen, juzguen o encasillen. Por eso luchan, y encuentran su lugar, su libertad, por ellas mismas. Del autor de 'Où le regard ne porte pas...' nos llega una obra sobre mujeres; su fuerza, su fragilidad, su experiencia visceral.

Esta sublime obra gráfica nos muestra el retrato de siete mujeres: Chloe, Mathilde, Alison, Sylvia, Faith, Elikya y Fleur. Mujeres de diferentes edades, orígenes, circunstancias y épocas. Cada una de ellas se enfrenta a un momento determinante en su vida. Mujeres que no tienen nada en común, excepto una relación fuerte e íntima por el símbolo de su feminidad: sus pechos.

Una inconformista chica universitaria que se enfrenta a su condición de mujer; una ama de casa de los años sesenta que se niega a seguir permitiendo que su vida sea propiedad de su marido y se libera de las ataduras que la sociedad le impone; la gerente de una pequeña tienda de ropa interior que lucha contra gigantes corporativos; una mujer desnuda posando por una razón inesperada...

Amor, enfermedad, sexo, liberación, sensualidad: Olivier Pont nos introduce en la vida de estas mujeres con una fuerza asombrosa.


[Información tomada directamente del ejemplar]




Empecemos el fin de semana con color y amenidad. Para ello, hoy os traigo un cómic, Fragmentos de feminidad de Olivier Pont, un álbum ilustrado que recoge la vida de siete mujeres Chloe, Mathilde, Alison, Sylvia, Faith, Elikya y Fleur. Son mujeres distintas que tienen un mensaje que transmitirnos, algo relacionado con su cuerpo, con su fisonomía, con su anatomía, centrando la atención en los pechos. Los senos de una mujer siempre han ostentado mucho protagonismo. A los pechos de una mujer se les ha escrito poemas, han sido objeto de exposiciones fotográficas, han ocupado toda una secuencia de cine e incluso muchas escenas literarias. Es una parte del cuerpo femenino al que podemos aproximarnos desde diversos enfoques, ya sea desde el punto de vista maternal, sensual, sexual o pornográfico. Y dado que en este volumen también tendrán gran protagonismo, Fragmentos de feminidad no podía empezar con mejor cita.

La mujer, en mayor o menor medida, siempre ha estado condicionada por su pecho. Conozco a muchas chicas que se han obsesionado con el tamaño de sus senos. Las que tienen poco, quieren más. Las que tienen mucho, sueñan con rebajar una talla. Por suerte, la cirugía estética ayuda a resolver estos problemas que, en ocasiones, pueden provocar algún trauma psicológico. Lo que es ocurre es que, por el ámbito privado, es bastante caro y, por el ámbito público, solo es accesible cuando existen otros problemas colaterales, como dolores de espalda. En cualquier caso, tendemos a estar siempre en descuerdo con nuestro cuerpo, con lo que nos ha tocado. Pero, dejo ya de divagar y me centro en el libro que  nos ocupa. Como decía antes, este volumen narra la historia de siete mujeres, en siete capítulos. Cada uno de ellos llevará el nombre de su protagonista. Os cuento brevemente:

Chloe es una chica con aspecto andrógino. En el instituto, está rodeada de compañeras adolescentes con cuerpos voluptuosos, curvas, volúmenes. Chloe no. Ella es alta, delgada, de líneas rectas y, como se suele decir vulgarmente, más plana que una tabla de planchar. Y sin embargo, ocurre lo inesperado.

Mathilde es una mujer casada y madre de dos hijos adolescentes. Lleva conviviendo con su marido muchos años, pero la relación se ha enfriado. Un día, toma una decisión, pensando únicamente en sí misma, en su identidad, en su deseo. Dará un paso adelante, sin mirar lo que deja atrás. 

Alison es una actriz que ha cambiado de rumbo. Durante su juventud fue una estrella del cine porno pero ahora ya no le apetece seguir en la misma línea, ni tampoco está dispuesta a tolerar ciertas cosas. Obviamente, su actitud le acarreará una serie de consecuencias. 

Sylvia es una mujer obesa que se siente hundida. Los kilos de más nunca fueron un impedimento. Su matrimonio funcionaba perfectamente pero, parece ser que, lo que antes agradaba a su marido, ahora lo aborrece. Sin embargo, ella está dispuesta a intentarlo por última vez. ¡Y vaya como se las gasta Alison!

Faith es una joven solitaria que está a punto de pasar por un trance muy doloroso. Tiene un cuerpo muy bonito y decide posar desnuda para una clase de dibujo, sin cobrar dinero. Simplemente quiere quedarse con algunos de los  dibujos que le hagan. ¿Por qué? 

Elikya es una mujer negra. Forma parte de una tribu y, como es habitual en estas sociedades, su matrimonio ha sido concertado. Sin embargo, ella decide huir y vagar por el desierto. La encontrará maltrecha y desfallecida un joven con el que entabla una curiosa relación. 

Fleur es una mujer que regenta una tienda de lencería. Tiene gran habilidad para tratar a sus clientas, para mimarlas, para enseñarlas a quererse a sí mismas. Fleur sabe lo que cada mujer necesita, así que su tienda es frecuentada por mujeres de toda condición que buscan en los artículos que vende Fleur algo más que una prenda íntima. Pero las ciudades avanzan y los negocios cambian. Solo que Fleur y su  clientela no están dispuestas a dejarse arrasar.

De todas estas historias, siento especial predilección por las vidas de Mathilde; la de Sylvia, que me ha parecido maravillosa, con un toque negro fantástico; la Faith, dolorosamente conmovedora; y la de Fleur, por el sentido de unidad que muestra el relato. 

Y me gustan las mujeres de este libro porque me parecen humanas. Chloe está acomplejada y se esconde. Intenta pasar desapercibida para que nadie se burle de ella. Mathilde ha estado interpretando un papel que no le corresponde durante toda su vida. Ahora ha llegado el momento de liberarse y pensar solo en ella. Alison es valiente y ha recuperado su dignidad y amor  propio. Sylvia está herida y necesita vengarse; Faith es un ser solitario y desvalido, como a veces nos hemos sentido alguna vez frente a las adversidades. Elykia es valiente y se niega a aceptar un destino impuesto. aprendido a quererse. Y Fleur es esa amiga que todos tenemos. 



Quizá la única pega que le pongo al libro es el desenlace en la historia de Chloe. Me esperaba algo más y me ha dejado un poco a medias. Pero salvo este punto, Fragmentos de feminidad ha sido una lectura interesante y llena de enseñanzas. Me ha resultado curioso que no siempre hay necesidad de diálogo. Puedes encontrar páginas y páginas en las que la narración recae únicamente en las ilustraciones. Por los gestos y miradas de los personajes podremos saber qué están pensando, sin necesidad de que pronuncien palabra. Y eso se lo debemos a la habilidad Laurence Croix, el ilustrador, que viste las viñetas con tonos pastel, de tal modo que, en cada historia predominan las distintas tonalidades de un mismo color.

Poco más tengo que aportar. Solo animaros a leer esta obra gráfica que habla de nosotras, de mujeres, tan parecidas a ti y a mí, en las que te puedes sentir identificada. 

Buen fin de semana.



jueves, 7 de noviembre de 2019

MARIAN IZAGUIRRE: 'Quería contar una historia que mostrara dos versiones distintas de unos mismos hechos y que ambas parecieran verdad'

Me consta que las novelas de Marian Izaguirre gustan mucho. Me consta también que los lectores celebran la publicación de cada una de sus historias con gran alegría. Y es que la autora bilbaína maneja los interiores personales con gran habilidad, construyendo relatos en los que, las emociones y los sentimientos son un pilar fundamental en el sustento de sus narraciones.

Cuando aparecen los hombres (2017) fue una novela que me gustó mucho, así que no he dudado ni un ápice en leer Después de muchos inviernos, una novela construida a dos voces, que narrará la vida de sus protagonistas, Henar y Martín, treinta años contados sin un orden lineal, sino dando saltos en el tiempo, sin patrón definido. Durante esos años, los personajes se moverán por diversos escenarios y ocurrirán muchísimos sucesos, incluido un asesinato, pero ¡ojo! no estamos ante una novela negra, sino ante una historia que profundiza en el ser humano, como Marian nos tiene acostumbrados. 

Hace unos días, la autora visitó Sevilla y pudimos conversar con ella sobre su último trabajo.  

Marisa G.- Marian, para saciar mi curiosidad, ¿cómo surge la idea de escribir la historia de esta pareja que pasa por tantas vicisitudes?

Marian I.- Parte de la propia estructura de la novela. Quería contar una historia que mostrara dos versiones distintas de unos mismos hechos, y que ambas parecieran verdad. Que el lector tuviera dudas y no supiera a quién creer. 

M.G.- Es decir, indagar en ese dicho que viene a decir que, no hay una única verdad sino que cada uno tiene la suya propia.

M.I.- Exacto.

M.G.- En 'Después de muchos inviernos', hay escenas muy visuales, pasajes muy concretos que parecen descritos como si fueran secuencias de películas. ¿Hay una intencionalidad o es algo que ya forma parte de tu estilo?

M.I.- No, yo ya escribo así. Hoy todos somos hijos de la narrativa audiovisual. En cualquier caso, yo disfruto escribiendo de este modo y creo que el lector, también. 

M.G.- Sin duda, nos activas la imaginación.

M.I.- Para eso los detalles son muy importantes, se encargan de construir una puesta en escena. Las palabras son muy fundamentales, pero si además sugieren imágenes, el resultado es mucho más potente.

M.G.- La novela narra treinta años contados por dos protagonistas, Martín y Henar. El de clase de baja y ella viste vestido de Balenciaga, cuando se pone de largo. Esas dos visiones nos van a permitir también asomarnos a un retrato social. Hay mucho contraste.

M.I.- Hay retrato social porque hay hitos reconocibles, como la aprobación del divorcio o la etapa hippie. Con dos pinceladas te haces una idea del momento. Iremos viendo la evolución de la sociedad española a través de la evolución de los propios personajes. Cómo Henar, que de ser una niña que solo pensaba en los vestidos o los zapatos a juego, pasa a ser alguien que se pone el mundo por montera, que trabaja en Hollywood, que tiene que hacer frente a situaciones muy machistas.

M.G.- ¿Pero Henar es una adelantada a su tiempo?

M.I.- Sí, y además siempre fue una persona que se salió con la suya. Desde el principio apuntaba maneras. Era una niña más libre que sus amigas. Su libertad venía de serie.

M.G.- ¿Tú dirías que, entre Martín y Henar, hay un equilibrio o sobresale un personaje más que el otro en la historia?

M.I.- Esto era algo que me preocupaba mucho. Yo empecé contando la historia por voz de Martín y llegó un momento en que, me empecé a preocupar porque, ¿cómo hacía para contar lo mismo sin repetirme, y a través de la voz de Henar? Tenía que hacerlo de tal forma que sonara diferente, que el lector sintiera que le estaban contando otra cosa. Al final, fue saliendo y creo que ambas voces están equilibradas.

M.G.- Creo que lo haces muy bien. Aunque narran los mismos hechos, cada uno aporta detalles distintos, que enriquecen la historia, de tal manera que el propio lector tiene información suficiente como para sacar sus propias conclusiones.

M.I.- Eso he intentado. Es la misma historia pero desde dos puntos de vista distintos, y por lo tanto hay datos que uno ha escatimado y el otro los pone sobre la mesa. Hay datos que uno ha contado de una manera y el otro los cuenta de otra. Tanto yo, como autora, y vosotros, como lectores, vamos dando bandazos de un lado a otro, intentando averiguar quién de los dos tiene más razón o saber cuál de las dos versiones es la más verdadera.

M.G.- Entre los personajes está Cecilia, una tía de Henar y actriz famosa. Conociendo al personaje, me preguntaba si en algún momento te has inspirado en alguien para construirlo.

M.I.- No, es un prototipo, pero cuando pensaba en ella físicamente veía a Ava Gadner todo el tiempo. Bella y voluptuosa

M.G.- Y Stefano es un personaje que queda más en segundo plano pero que resulta muy inquietante para el lector.

M.I.- Es inquietante, sí. Es un napolitano rico, acostumbrado a juegos sucios y tiene su papel en la novela, pero claro no vamos a contar nada para no destriparla. Es una novela en la que la sombra de la duda flota sobre ellos. 

M.G.- Por otra parte, me parece muy brillante el baile de narradores. Es un recurso que ayuda a introducir al lector en la novela.

M.I.- Si, cualquier tema estructural en una novela, si está bien manejado, aporta riqueza, implicación. El cambio de narrador y los saltos temporales son mucho más enriquecedores que la narración lineal, que a mí me parece más tediosa y previsible. Suele ocurrir que, en ese tipo de narración, llega un momento en el que sabes lo que va a pasar. Sin embargo, en esta novela se juega todo el tiempo a la sospecha y nunca terminas de estar seguro del todo. 

M.G.- Pero, al margen de las voces de Henar y Martín, he advertido que se cuela un tercer narrador omnisciente. O a mí me lo parece.

M.I.- Lo que se cuela son recuerdos del pasado en el que hay voces en tercera persona, pero en el fondo son interpretaciones de la propia voz de Henar. Si recuerdas algo con mucho interés, lo recuerdas como algo muy tuyo. Sin embargo, si recuerdas algo de lo que te quieres distanciar, lo ves como si tú fueras observada por ti misma. Ese tipo de voz la suelo usar con mucha frecuencia. Es algo que choca a los lectores y a mis editores también les chocaba al principio. Ya se han acostumbrado.

M.G.- Aunque se comete un crimen, porque la novela parte de una escena en la que se ha cometido un asesinato, no es una novela negra, sino una novela de personajes. Indagas en las diferentes facetas del ser humano. Hablas del amor, del odio, de la venganza,... y de cómo reaccionamos

M.I.- Y de la sospecha, de la culpa, de un montón de cosas que forman parte de lo más luminoso y lo más sombrío del ser humano.

M.G.- En lo sombrío está lo más interesante, o lo más novelesco.

M.I.- Es lo más oculto y lo que menos enseñamos. Es la parte que da credibilidad a un personaje, cuando muestras su interior que es poco atractivo. Mientras escribía la historia, le comenté a una buena amiga, que sabe mucho del mundo literario, que mis personajes estaban dejando de gustarme porque se estaban envileciendo mucho. Ella me respondió que el proceso de envilecimiento es algo muy literario, que debía dejar que se envilecieran lo que quisieran. Pero yo, inicialmente, tuve mucha resistencia a que se volvieran mezquinos y ruines. 

M.G.- Bueno es una parte del ser humano. Y otra cuestión que me ha gustado mucho, los guiños a la literatura, a la censura literaria de la época, ese homenaje a las autoras femeninas, al mundo editorial. Todo ese mundillo que tú conoces bien.

M.I.- Sí, aunque está situado en una época en la que yo todavía no escribía. Era un mundo en el que, un editor podía permitirse el lujo de dejar de lado la literatura sudamericana o la literatura escrita por mujeres, porque decía que esa literatura no vendía y era de segunda clase. He querido mostrar esa forma de pensar de entonces. 

M.G.- ¿Y qué me dices del mundo de la costura? Has manejado un montón de información, técnicas, términos,... Has tenido que estudiar.

M.I.- Mucho porque yo no tenía ninguna formación en ese sentido, pero me lo he pasado muy bien. Brindar algún tipo de homenaje al vestuario del cine me parecía maravilloso. Disfruto muchísimo con las películas, y especialmente con las de época. Cuando una película de época está bien ambientada, el vestuario es fundamental. 

M.G.- ¿Pero cómo ha sido meterse en ese mundo? 

M.I.- He buscado mucha información y luego, muchas hemos tenido madres que cosían. Hay palabras que forman parte de nuestros recuerdos. Mi madre sigue diciendo: "Esto lo cortamos al bies". Hay palabras que las he escuchado toda la vida. 

M.G.- Y en cuanto al cine, haces muchas referencias a las modistas que vistieron a las actrices de grandes producciones de Hollywood. Esa búsqueda también ha tenido que ser interesante.

M.I.- Mucho. He buscado lo que había hecho Edith Head o Van Runkle. Como soy tan aficionada al cine, buscar y tirar del hilo, leer entrevistas y declaraciones, ha sido muy divertido. Me he encontrado con muchas anécdotas. Por ejemplo, cuando estaban preparando la película 'Bonnie and Clyde', Van Runkle se encontró con Edith en una tienda y le contó que la película iba de gánster de los años 30. Edith le respondió que hiciera todo el vestuario en gasa. Por supuesto, Runkle no le hizo caso y vistió a Bonnie con sueters, que era una cosa muy poco glamurosa, con faldas lápiz y boinas. Un estilismo que al final se convirtió en moda. 

M.G.- Antes has mencionado la escritura lineal. Hay una frase de la novela que me ha gustado mucho: 'En nuestra memoria, los acontecimientos se mezclan y se confunden'. ¿Es por eso que el hilo discursivo de la novela está un tanto desorganizado? ¿Que somos los lectores los que tenemos que recomponer el puzle?

M.I.- Sí, pero el lector no tiene dificultad en saber qué pasó en cada momento y se sitúa rápidamente. Pero esta novela sí exige una actitud de implicación por parte del lector. Efectivamente, él tiene que recomponer el puzle.

M.G.- Me gustan los escenarios porque son muy dispares. Te llevas a los personajes a Finlandia, a Los Ángeles, a Creta. ¿Cómo se manejan estos lugares tan separados unos de otros?

M.I.- Son sitios a los que ellos podían haber ido por sus características. Y como trampa te diré que son sitios a los que me apetecía ir. Así que, voy con la excusa de documentarme. 

M.G.- ¿Y también has estado en Matala Beach? Aquello era como una comuna hippie.

M.I.- Sí, es como la Ibiza de Creta. Hay una canción de Joni Mitchell que compuso sobre Matala, y se menciona en la novela. Allí está el Café Sirena donde se encuentran los viajeros que vienen de todas partes, aquellos que, desde Europa, quieren llegar a Nepal o la India. Es un punto de encuentro, donde conoces gente como tú, donde puede encontrar un medio de transporte a compartir,... Es un sitio curioso. 

M.G.- Y Creta te da la oportunidad de relacionar los personajes con la mitología.

M.I.- Me gusta el mundo griego y me gusta el peso simbólico que puede tener toda la mitología en las relaciones personales, y en la forma de entender el mundo. Henar cambia como lo hizo Zeus, al transformarse en cisne, en toro,... Si los dioses pueden mutar, ¿por qué ella no? Pero la mitología funciona muy bien con el tema de las Moiras, con esa idea de que alguien puede cortar el hilo de la vida de otra persona. 

M.G.- Al hilo de lo que hablábamos antes, que el lector tiene que poner de su parte, en el desenlace también tenemos que hacer nuestro propio ejercicio de interpretación.

M.I.- Sí, sí,... A ver es un final falsamente abierto porque creo que dejo bastante claro qué pasó realmente,  pero también vas dando bandazos. El lecto se va a encontrar con tres versiones, pero una de ellas es la verdadera, y creo que queda suficientemente esclarecido.

M.G.- De acuerdo, Marian. Pues solo me queda agradecerte este rato de conversación y decirte que he disfrutado mucho de 'Después de muchos inviernos'.

M.I.- Me alegro mucho y gracias a ti. 




Sinopsis: Un misterioso asesinato sacude Madrid a mediados de los años sesenta: una mujer aparece muerta en un lujoso domicilio del barrio de Salamanca. Los orígenes del crimen se remontan a un encuentro anterior, cuando en 1959, en una playa cercana a Bilbao, la joven Henar Aranguren, que viste de Balenciaga y prepara su puesta de largo, se enamora perdidamente de Martín, hijo único de una familia de clase obrera y aspirante a escritor, que todas las tardes se acerca al muelle para pescar.

Arrastrados por un amor imposible al que no son capaces de renunciar, Henar y Martín huyen a Madrid para juntos cumplir sus sueños: él, ser un escritor de éxito, y ella, convertirse en la modista más importante de una nueva época. Pero la pobreza, la ambición y el duro juicio de una sociedad conservadora empezarán a abrir grietas insalvables en la pareja.

Tres décadas de la historia de España y un permanente suspense recorren esta novela que también explora las corrientes subterráneas del amor, el arte de la costura en el vestuario de cine y la emancipación femenina.

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