viernes, 22 de noviembre de 2019

LA BUENA LETRA de Rafael Chirbes

Editorial: Anagrama.
Fecha publicación: noviembre, 2007.
Precio: 7,90 €
Género: Narrativa breve.
Nº Páginas: 136 
Encuadernación: Tapa blanda.
ISBN: 9788433973023
Autor

Rafael Chirbes (Tavernes de la Valldigna, 1949) es autor de El viajero sedentario, El novelista perplejo, Mediterráneos y Por cuenta propia, y de las novelas Mimoun, En la lucha final, La buena letra, Los disparos del cazador, La larga marcha, La caída de Madrid (Premio de la Crítica Valenciana), Los viejos amigos, Crematorio (que fue galardonada con el Premio de la Crítica, el Premio Librería Cálamo y el Premio Dulce Chacón y ha tenido una adaptación televisiva de gran éxito) y En la orilla (Premio Nacional de Narrativa, Premio de la Crítica Valenciana, Premio Francisco Umbral al Libro del Año, Premio ICON al Pensamiento)

[Fallecido el 15 de agosto de 2015]

Sinopsis

Ana le cuenta a su hijo fragmentos de una vida de pequeñas miserias con las que se han tejido las relaciones personales y familiares. Sus palabras se convierten, por tanto, en duro legado para una nueva generación que quiere levantarse sobre la inocencia. En La buena letra, el autor renuncia a narrar los grandes acontecimientos históricos para poner su foco de atención en lo íntimo y cotidiano, en el conjunto de gestos y silencios que marcan las vidas de unos personajes heridos por la traición y la deslealtad; los deseos frustrados y la desesperanza de un sufrimiento inútil en la medida en que sólo sirve para alimentar la voracidad de otros. 

Con este material, en el que tiene más peso lo que se intuye que lo que ex­plícitamente se narra, La buena letra se convierte en deudora de la concepción balzaquiana según la cual la novela es la historia privada de las naciones y consigue descubrir los mecanismos que funcionan como silen­cioso motor de la historia, en cuyo devenir toda generación se levanta so­bre las cenizas de otra y cada vez que el poder cambia de manos lo hace ba­jo el signo de la traición y de un sufrimiento que, siendo inútil, es también una forma descarnada de lucidez, de sabiduría. Chirbes maneja una voz que es emocionado espejo de la vida y, al mismo tiempo, construcción de un nuevo código desde el que leer el ayer convirtiéndolo en desolación de hoy.


[Información tomada directamente del ejemplar]

Así empieza La buena letra:


[Lectura de las páginas 9 a 11 de la novela;
música: 'Wistful Harp' de Andrew Huang - Biblioteca Audio Youtube]

El día que vi la serie Crematorio (maravillosa, por cierto) me quedé pillada con Rafael Chirbes. Desde entonces, han sido muchas las voces que me han ido recomendado a este autor, en un runrún constante que no se ha separado de mí nunca. Así que el otro me acerqué a la biblioteca. En realidad, iba buscando Paris-Austerlitz, novela de la que había leído muy buenas opiniones, pero me topé primero con otra obra del autor valenciano. Cotejé ambas novelas y al final, ambas se vinieron a casa. Hoy vengo a hablaros de La buena letra.

Hay lecturas que dejan un poso indisoluble, una marca profunda en el interior que nunca se difuminará. Son historias que consiguen que un día, pasados muchos años de aquel encuentro novela-lector, volvamos a coger el volumen para ojearlo, y nos descubrimos acariciándolo con cariño, rozando levemente las páginas con la yema de los dedos, y contemplando las palabras impresas, como si miráramos la foto de un ser querido y ausente. La buena letra deja esa sensación nostálgica en el lector, un resquemor que se aviva con el recuerdo. 


Y precisamente de recuerdos nos habla esta nouvelle. La buena letra nos transporta al pasado, a través de las remembranzas de su protagonista y narradora. Ana le cuenta a su hijo Manuel el pasado familiar, fustigado por una guerra civil y por las consecuencias de la posguerra. Sin embargo, he de advertir que no estamos ante una novela centrada en este conflicto bélico, sino en un retrato interno. Bajo mi punto de vista, la guerra y la época posterior se analizan a través de los sucesos que ocurren en el seno familiar, es como una crónica de puertas para dentro. Si vencían unos o perdían otros, solo era importante en el núcleo interno, en el efecto que provocaba en las relaciones, en la convivencia dentro del hogar. 


Y en esta crónica, Ana recordará su vida con Tomás, los años que el marido estuvo en el frente, junto al bando republicano, que luego fue el bando de perdedores, el sacrificio de los abuelos, lo mal que lo pasaron con Antonio, el cuñado, encarcelado y condenado a pena de muerte aunque posteriormente las cosas cambiaron, la ayuda que le prestaron para que saliera adelante, sus vaivenes emocionales,... Y la llegada de Isabel, la que se convertirá en la mujer de Antonio. En la familia hubo un antes y un después tras la llegada de esta mujer con ínfulas, la "mis" como la llamaban en el pueblo. "Pero Ana, ¿no se da usted cuenta de que nos están condenando a fregar cazuelas el resto de nuestra vida?" Y Ana admiraba la elegancia de Isabel, su letra bonita, la vida de la que procedía, porque la mujer de Antonio había vivido en Inglaterra y hablaba inglés. Era una mujer de voz dulce pero con el alma negra como la brea. Los hechos se irán sucediendo desmembrando a una familia que hasta ahora se había mantenida unida. Y llegaremos a un final en el que el lector se preguntará si respetamos la memoria de nuestros ascendentes. La vida avanza, el mundo cambia pero hay cosas que son inamovibles. 

La buena letra no es una novela para hablar de ella, sino para leerla y guardarla en nuestro interior. Por eso es preferible no añadir ni un detalle más sobre su argumento. En cambio, sí os diré que, con su lectura, uno puede llevarse un buen puñado de reflexiones. El paso del tiempo, la futilidad del ser humano, la ambición, el dolor, la resignación, la angustia de la pérdida... En una familia como la de Ana y Tomás caben tantas emociones como las que un lector puede encontrar a lo largo de su vida y todas ellas están impregnadas de una credibilidad espantosa. Chirbes consigue hacer real todo lo que escribe, y sumergir al lector en el dolor de una esposa, de una madre, de toda una familia. Hay un pasaje precioso en el que se habla de la vejez. ¿Alguna vez habéis mirado de cerca los ojos de un anciano? Es como asomarse a un abismo que da miedo. En ellos encuentras toda una vida que se va apagando. Me impresionó ese pasaje en concreto, me pareció tener al abuelo Pedro, el padre de Tomás, justo delante de mí. 

Pero hablando de personajes, en esta novela hay dos grandes protagonistas. Por un lado, estará Ana, esa esposa abnegada con dudas y dilemas, que calla todo lo que sabe por no ahondar en la herida, que se entrega sin pedir nada a cambio, y que encuentra en el cine el único refugio que se permite. Iba a decir que Ana es la representación de esas mujeres de la guerra, que tuvieron que soportar la ausencia de los hombres, la miseria y el miedo, pero, en realidad, me atrevería a decir que Ana es la representación de la mujer en sí, nacida con esa obligación innata de velar por los suyos, de anteponer los intereses de los demás a los suyos propios. 

Por otro lado, Isabel es el veneno que ha separado a la familia. Es un personaje tremendo, astuto, puñetero. No conviene desvelar mucho sobre esta mujer que maneja los hilos con una habilidad tremenda. La lectura nos irá desvelando la propia naturaleza del personaje, a la vez que nos va posicionando en un lado u otro. En este caso, no hay forma de justificar a todas las partes, por lo que resulta del todo imposible entender a todos los personajes por igual. Inevitablemente, la balanza se inclinará desde el primer momento hacia un único lado. 

Y orbitando alrededor de Ana e Isabel, el propio Tomás que se envilece con el paso de los años, víctima de la fractura de su familia, de la traición recibida, del desprecio de los suyos. Y luego Gloria, la otra cuñada de Ana, de vida caótica. Y Antonio, que cambiará múltiples veces de carácter y ánimo a lo largo de toda la historia. Son personajes bien medidos y afianzados en sus vidas literarias, fáciles de imaginar y sin los cuales, la historia sería otra porque, La buena vida es un relato de hombres y mujeres.

Muchos lectores hablan de esta novela como una carta que Ana le escribe a su hijo, sin embargo, yo no he sentido ese género epistolar. Me ha parecido más bien como la narración de un encuentro entre madre e hijo, ese momento de confidencias que a veces se produce en las familias, donde uno suelta todo lo que ha guardado durante años mientras el otro, callado y sumiso, descubre una verdad que hasta ahora se le había escapado de las manos.

En cuanto a los escenarios, son ficticios. Bovra y Misent son dos localidades inventadas que el autor sitúa en Valencia. En estos dos puntos geográficos se suceden la mayoría de los hechos y, aunque son del todo imaginarios, sí encontramos referencias reales como el mar,  el movimiento en los muelles, el olor a sal,... 

Narrada en primera persona en la voz de la madre, La buena letra se lee con suma facilidad, aunque creo que es de esas lecturas que bien merece una segunda aproximación. Chirbes emplea una prosa cercana y sencilla, la propia de una mujer de pueblo medio analfabeta, que no sabe escribir pero que sueña con aprender a hacerlo. Los capítulos breves y concisos ayudan a avanzar en la lectura, que tiene un marcado tono intimista. Pero si hablamos de la estructura, hay que señalar un dato importante. 

La edición que tomé prestada de la biblioteca data del año 2002. El volumen, publicado por Anagrama, cuenta con una Nota de Autor de lo más curiosa. En la misma, advierte Chirbes que, en los orígenes, este relato contaba con un capítulo final que, posteriormente, decidió eliminar. Las razones a las que alude tienen que ver con 'la justicia del tiempo', la engañosa idea de que el tiempo todo lo cura, pone a todo el mundo en su sitio o restablece lo que necesita reparación. Acostumbramos a pensar en ese sentido, aferrados a una esperanza que no siempre llega. Y es ahí, en ese afán del ser humano por esperar pacientemente una sentencia favorable, donde Chirbes incide, alegando que el tiempo no siempre juega a nuestro favor, que 'es una filosofía inaceptable, por engañosa'. No le quito razón, aunque el hombre siempre se ha agarrado a clavos ardiendo. Ahora bien, la eliminación de ese capítulo final rompe un tanto la estructura de la obra. La buena letra comienza con un capítulo en cursiva y en presente, antes de que Ana se sumerja en sus recuerdos. Por lo que he podido averiguar, ese capítulo final también estaban narrado en presenta y en cursiva. Al eliminarlo, tengo la sensación de que el texto se queda cojo. Pero es simplemente una apreciación mía. Lo que no puedo obviar es que, en ese primer capítulo introductorio hay cierta atmósfera de suspense. No sabemos quién habla, ni con quién, ni sobre quién, y ese halo de misterio aparecerá en otros pasajes del relato, cuando Ana, que habla con su hijo y conoce a todos los protagonistas de la historia, desvela sucesos sin entrar inicialmente en detalles, aunque el lector terminará por unir las piezas, más tarde.

Poco más puedo o debo aportar sobre La buena letra. Me ha parecido una lectura preciosa, muy cercana y muy nostálgica. Ana es un personaje entrañable, a la que he entendido en todo momento, tan humana, con sus debilidades y sus miedos. Chirbes parece que ha escrito una historia sencilla, pero su relato es un análisis del ser humano, de su naturaleza, de sus lados luminosos y oscuros. ¿ Y hay algo más grande que el ser humano?






[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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7 comentarios:

  1. Más grande no, a veces es capaz de lo mejor y de lo peor. Podría gustarme si no me llamara a la guerra civil y la posguerra. Es una época que solo leo si se queda muy al trasfondo. Ese resquemor no me va muy bien ahora. Aunque me gusta mucho lo que dices de los personajes.
    Besos

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  2. Una muy buena propuesta, Marisa. Me la llevo apuntada porque la leería sin dudarlo. Besos.

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  3. ¡Hola!

    No conocía este libro, pero tiene algo que me hace tener curiosidad por darle una oportunidad.

    Un abrazo

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  4. Tengo pendiente estrenarme con el autor, de hecho está esperando en la estantería La larga marcha, a ver si me encandila y me lo leo todo de él
    Besos

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  5. Es que Chirbes es uno de los galácticos de la literatura, todo lo leído me ha dejado huella 😉

    Besitos 💋💋💋

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  6. Aún no he leído nada del autor a pesar de tener un par de títulos esperando su turno.
    Besos.

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  7. Me gustan las novelas que nos hacen reflexionar y creo que puede ser una lectura interesante.

    Besos

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