lunes, 22 de enero de 2018

EL HOMBRE QUE YA NO SOY de Salvador Navarro

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Editorial: Algaida.
Fecha publicación: octubre, 2017.
Precio: 20,00 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 616
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:
978-84-9067-847-3
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]




Autor

Salvador Navarro (Sevilla, a 1967) es ingeniero industrial de Renault. En 2002 publicó su primera novela, Eres lo único que tengo, niña, a la que han seguido Rosa.0, Andrea no está loca, No te supe perder (2011) y Huyendo de mí (Algaida, 2015). Muy influido por la narrativa americana del siglo XX, desarrolla una literatura urbana con fuertes componentes psicológicos.

Sinopsis

Elisa, sevillana en la cuarentena con dos licenciaturas, buena familia y vida echada a perder, cree encontrar su salvación en Roberto, un alto ejecutivo de abrazos imponentes. Despojada de toda ética, se entromete en el territorio explosivo de un hombre de éxito en plena catarsis por la muerte violenta de su hermano pequeño; seduce a Fidel, amigo inseparable de su ansiado objeto del deseo, para acceder a él sin entender de las lealtades entre ellos, haciendo de cada paso un intento desesperado por dejar de ser una mujer maldita.

[Información tomada directamente del ejemplar]





[Lectura de las páginas 15, 16 y 17;
música: sonido ambiente "Aeropuerto"]

Hay personas que sienten la necesidad vital de contar historias. Los hay empujados por un deseo de perpetuarse, o de engrandecerse, o de darse a conocer y no ser uno igual a otro. Y los hay a quienes solo les mueve el ánimo de entregarse, de ofrecerse, de arañar su 'yo' para entregar sus lascas. Así son las historias de Salvador Navarro, arañazos de naturalidad que componen un universo cercano y real, lleno de personajes fácilmente identificables en un entorno más o menos cercano, voces recubiertas de hueso y piel que deambulan por las calles del mundo. Ya nos lo demostró en Huyendo de mí y vuelve ahora con El hombre que ya no soy, para inventar vidas cargadas de vida que tienen un lado claro y otro oscuro. 

El hombre que ya no soy es un puzle de cinco mil piezas que el lector tiene que recomponer y por eso, hablar de su argumento es sumamente difícil. Para empezar, señalaré que la trama se inicia con uno de los personajes más complejos de la novela. Elisa coincide con Roberto Relinque en una situación dolorosa. Se siente intrigada y para acceder a él, se acercará a Fidel, su íntimo amigo. No tardaremos mucho en descubrir que ella no lleva una vida especialmente ordenada y que sus amistades no son precisamente ejemplares. 

El hilo argumental de Elisa se complementa con otros tantos. Por un lado, Roberto Relinque acaba de descubrir que a su hermano Tolo lo han asesinado. Espera que la policía lleve a cabo una investigación pero Bartolomé, o Tolo como así se hacía llamar, era un delincuente que, una vez muerto, no merece ni el tiempo necesario para averiguar quién lo ha asesinado. Uno menos, pensará la policía. Sin embargo, Rober, un ejecutivo financiero de una importante empresa, acuciado por el dolor de su madre, emprende una investigación por su cuenta, ayudado por su amigo Fidel y su tío Alfredo. 

El propio Fidel será otro pilar fundamental en la novela, un camarero de barrio humilde a quién une una relación especial con los Relinque. Íntimo amigo de Rober, Fidel vivirá el regreso de un antiguo amor mientras su corazón, que pensaba apagado, volverá a latir con la presencia de otra mujer. Y luego estará Alfredo, tío de Rober, profesor de Filosofía en la Universidad de Sevilla, homosexual, inteligente, compasivo que se verá inmerso en cuestiones muy ajenas a su condición social con tal de ayudar a su cuñada y descubrir quién mató a su sobrino. 

Todos ellos y algunos personajes más se integran en una trama doble, la investigación por la muerte de Tolo, al que solo conoceremos por referencias y que nos conducirá a los bajos fondos,  y el desmantelamiento de una red de corrupción financiera tras la cual encontraremos ladrones de guante blanco.  

El hombre que ya no soy es una novela eminentemente de personajes, ellos son el epicentro donde la historia únicamente funciona como sostén. A Salvador Navarro lo que le gusta es contar vidas y opta en esta ocasión por moverse entre los extremos. De catedráticos de Filosofía a traficantes de medio pelo, pasando por activistas en ONGs, camareras de bar,  ladronas,  ejecutivos corruptos y un largo rosario de individuos dispares entre

De la numerosa galería de personaje Elisa es uno de los más sobresalientes. El lector se sentirá intrigado por la vida de esta mujer pues no encaja en el mundo en el que se mueve. Con varias titulaciones y formando parte de una familia de bien, no se puede decir precisamente que sea un ejemplo a seguir. ¿Qué le ha ocurrido a Elisa en el pasado para haber acabado así? ¿Qué traspiés dio en la vida para convertirse en un animal herido, esquiva, de carácter brusco y borde en el trato? Habrá momentos en los que es posible que sintamos compasión por ella, sabedora que ha errado la trayectoria y se ha introducido por unos caminos que no le reportan ningún bien. Querrá enmendarse pero todo conlleva un sacrificio. 



La vida de Rober se ha vuelto turbia con la muerte de su hermano Tolo. Se podría decir que es un buen hombre, cabal, con los pies en la tierra, un reputado ejecutivo con un buen trabajo y un antiguo amor que hoy sigue siendo herida abierta. Rober es ese hijo del que toda madre se sentiría orgulloso, pues ha conseguido importantes logros en la vida y sin embargo no es feliz. He visto a Rober caminar por las calles de Sevilla, hundido en sus pensamientos, cavilando sobre sus penas y miserias, con la barbilla clavada en el pecho. 

Fidel es uno de mis personajes favoritos. Camarero en un barrio humilde, tiene principios y aspiraciones. Creo que refleja muy bien ese tipo de persona que son buenas por naturaleza, que solo tienen deseos de ayudar, al que solo mueven buenos sentimientos, que va a lo suyo sin dañar al prójimo. Para mí es el tipo de persona de la que me gusta rodearme y por eso me he sentido muy afín a su forma de pensar.

Hombres y mujeres pueblan las más de seiscientas páginas que tiene esta novela. Algunos de sus personajes te caerán mejor que otros pero ninguno de ellos pasará desapercibido. Elisa nos desconcertará al inicio pues desconocemos sus verdaderas intenciones. Con Rober, Fidel o Alfredo formaremos frente común, nos alinearemos con las madres que sufren y lloran o miraremos de soslayo a esos personajes de los barrios marginales donde también hay gente de bien. En el fondo, todos ellos son almas humanas que la vida o el azar, fundamental en esta historia, ha colocado en un punto u otro del camino y todos ellos son protagonistas indiscutibles de una historia que podría ser tan real como la vida misma.

Y Sevilla sigue siendo la localización principal como ya sucedió en Huyendo de mí. Si bien es cierto que en la novela anterior pudimos pasear frecuentemente por las calles y contemplar los monumentos de esta ciudad, en esta nueva historia Navarro se centra más en los establecimientos de ocio y restauración, hablándonos de lugares muy populares aquí o descubriéndonos otros que no conocíamos. Todo ello nos permite movernos de una punta a otra de la ciudad, visitar los barrios más pudientes e incluso bajar a los infiernos, adentrándonos en zonas marginales y en barrios de la periferia, donde la vida juega con otras cartas. 

En cuanto al estilo de Salvador Navarro cabría definirlo como urbanita y contemporáneo. Busca el autor desubicar al lector, desviar el foco de atención con relativa frecuencia y moverlo a su antojo. La presencia de un personaje no será constante en esta historia donde, como ya he comentado, todos ellos tienen una importante parcela de protagonismo. Gusta a Navarro pasar de un personaje a otro, hasta el punto de hacernos olvidar la existencia de alguno en concreto para luego, muchos capítulos después, volverlo a retomar y hacerlo aparecer de nuevo como un prestidigitador

El ritmo no es frenético aunque hay momentos puntuales en los que la acción parece coger velocidad. En cualquier caso, considero que al autor no le interesa una trama con demasiada celeridad, sino que más bien prefiere ir desenvolviendo la madeja de enredos y líos entretejidos entre los personajes de manera tranquila.

Los capítulos, bastante cortos, vienen encabezados por una sola palabra, ya sea el nombre de un lugar, de un personaje,... que anticipa en cierto modo el contenido de las páginas venideras, para desembocar toda la trama en unos capítulos finales cargados de intensidad.

En definitiva, El hombre que ya no soy es una novela coral y ha sido una grata lectura en la que se hace un profundo análisis de la condición humana, exponiendo sobre la mesa las miserias del individuo y la dura batalla que supone para cada uno de ellos el hecho de vivir. Eso es, a mi entender, lo que prevalece en esta novela de corte intimista, quedando más en segundo plano la investigación criminal y la corrupción financiera. Así pues, con un elenco de personajes dispares y bien perfilados, El hombre que ya no soy se convierte en una inexcusable recomendación.



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 19 de enero de 2018

REINO DE FIERAS de Gin Phillips

Editorial: Suma de Letras.
Fecha publicación: 18 enero, 2018.
Precio: 18,90 €
Género: Thriller.

Nº Páginas: 344
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788491291589

[Disponible en eBook; 
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Autora

Gin Phillips es autora de las premiadas novelas The Well and the Mine y Come In and Cover Me. Vive en Birmingham, Alabama, con su familia.

Sinopsis 

Lincoln es un buen niño. Con cuatro años es curioso, inteligente y bien educado.

Hace lo que su madre le dice y sigue las normas.

«Hoy las reglas son distintas.
Y las reglas dicen que nos escondamos
y no permitamos que el hombre del arma
nos encuentre.»

Cuando un día feliz en el zoo se convierte en una pesadilla y Joan se ve atrapada con su hijo, deberá hacer acopio de todas sus fuerzas y encontrar el coraje para protegerlo a cualquier precio; incluso si eso significa cruzar la línea entre el bien y el mal, entre la humanidad y el instinto animal. Una línea que nadie imaginaría nunca traspasar.

Pero, a veces, las normas son diferentes.


[Información tomada directamente de la web de la editorial]


 
  

No sabría decir muy bien cuántas reseñas se han publicado sobre la novela Reino de fieras de Gin Phillips en las últimas semanas pero sin duda, han sido muchísimas. La editorial realizó a primeros de diciembre una promoción muy potente y un buen número de nosotros recibió una edición no venal de la novela para poder leerla con antelación a su lanzamiento, hecho que se produjo ayer, y poder así compartir nuestras opiniones con otros lectores. Como se suele decir, hay tantas lecturas e interpretaciones de un libro como lectores lo leen y por eso no ha sido de extrañar que hayamos podido encontrar reseñas muy entusiastas y otras algo más tibias. Lamentablemente, mi reseña también será algo templada porque, aunque hay aspectos de la novela que me han gustado, siento que me ha faltado la tensión narrativa necesaria como para dejarme pegada a las páginas del libro. Os cuento en detalle.

Joan y su hijo Lincoln de 4 años juegan en 'La cantera de los dinosaurios', una zona boscosa y poco transitada del zoo Belleville, al que suelen acudir algunas tardes. Allí, apartados de los espacios más concurridos y rodeados de árboles y tranquilidad, Lincoln inventa historias protagonizadas por sus superhéroes de plástico mientras la madre lo observa y se sorprende de la imaginación del pequeño. Es un momento de absoluta conexión entre ambos, de felicidad y paz apenas perturbada por el vuelo de un pájaro. De repente, Joan escucha ruidos lejanos. Parecen explosiones a los que, en principio, no da ninguna importancia pensando que son globos que estallan. No obstante, la realidad se impone cuando, cercanos a la hora de cierre del establecimiento, Joan y Lincoln se dirigen a la salida y en el camino se topan con un hombre armado y varios cuerpos tirados en el suelo.  El pánico se apodera de Joan que intenta huir con su hijo en brazos. A partir de ahí, la historia avanza en una única dirección, la de salvar la vida y salir de aquel recinto sano y salvo. Si lo consigue o no, es algo que tendréis que averiguar con la lectura.

Al margen de Joan y Lincoln, también conoceremos a otros personajes como Kailynn, una joven trabajadora del zoo, Margaret Powell, una profesora jubilada que acude al zoo para hacer deporte tres veces por semana y a dos jóvenes más, Mark y Robby. Lo que le ocurra a estos personajes serán hilos argumentales que se van alternando con el de Joan y Lincoln, que quiero entender como la trama principal y de ahí que esté narrada en primera persona, mientras que las restantes sirven de acompañamiento y figuran narradas en tercera persona.

La trama de Reino de fieras tiene mucho que ver con esas espeluznantes noticias con las que a veces nos sorprenden los informativos. Sucesos que nos hablan de jóvenes adolescentes, arma en ristre, provocando una masacre, ya sea en centros educativos o en lugares públicos. En las últimas décadas no son pocas las ocasiones en las que se han producido hechos de esta índole, principalmente en Estados Unidos donde todos sabemos que el acceso a armas de fuego está poco controlado, conmocionando al mundo, sin poder entender muy bien, qué se le pasa a un joven por la cabeza para emprender esa especie de caza al hombre, dejando un reguero de sangre y desgracia a su paso. Y que una novela parta de esta idea me parece cuanto menos, interesante, porque además nos sirve para reflexionar. Sin embargo, tengo que decir que a mí la lectura se me ha quedado corta porque, si bien presuponía una trama llena de acción y con un punto máximo de tensión, he notado que la narración no me enganchaba y me provocaba algo de tedio. Para empezar, el momento en el que Joan descubre lo que realmente está ocurriendo dentro del zoo, que alguien se pasea por las instalaciones con un rifle en las manos y disparando a diestro y siniestro, me ha resultado bastante flojo. No he notado fuerza y me ha faltado tensión narrativa, esa corriente electrizante que me provoque inquietud y me obligue a continuar leyendo con fruición. Pero no faltaré a la verdad y por lo tanto, también tengo que reconocer que tales carencias se iban subsanando paulatinamente, a medida que avanzaba en la lectura, pero sin que adquiriera la potencia que yo necesitaba para sentirme totalmente absorbida por la historia. Después de mucho pensarlo creo que lo que ha fallado, a mi juicio, es que hay capítulos en los que no ocurre nada y encima, a veces, el relato de los hechos se desvía considerablemente en algunos momentos clave. Cuando la cosa está más caliente, los personajes se van por las ramas, comienzan a recordar cosas, conectan unos hechos con otros del pasado y en esos pasajes el lector pierde de vista lo principal, lo crucial en esta historia, que no es otra cosa que unos individuos intentando dar caza a todo aquel que se cruce en su camino. Quizá haya pretendido Phillips que el lector intime con los personajes y por eso cuenta tantas cosas sobre ellos pero un exceso de información adicional me ha sacado de la historia central.

Y lo mismo me ha ocurrido con la ambientación. El estilo de la autora brilla por su minuciosidad. Si ya en las primeras páginas observamos cómo se demora en describir con detalle los juegos entre madre e hijo, la actitud del pequeño, sus razonamientos infantiles, los pensamientos y las emociones de ambos, perfilando concienzudamente a los personajes, hace lo mismo con el entorno, con los lugares que rodean a los protagonistas, hablando de los distintos recintos que ocupan los animales del zoo, los restaurantes, los caminos y senderos que recorren el interior de la instalación. Yo he echado en falta un mapa del zoo Belleville, una pequeña ilustración donde pudiera señalar qué ocurre en cada lugar. Creo que un recurso tan simple como ese me hubiera ayudado a situar los hechos.

No obstante, y dicho lo cual, también tengo que comentar lo que a mí más me ha gustado. Por un lado, la novela explota la idea del hipervínculo entre madre e hijo, de su ansia de protección, ese afán de una madre por salvaguardar la integridad de su cachorro. En este aspecto he empatizado mucho con Joan cuando, obligada por las circunstancias, tiene que sacar fuerzas de donde no las hay y fingir tranquilidad y calma cuando el pánico se ha apoderado de ella. Su principal objetivo no es solo salvar a su hijo sino también impedir que el niño se de cuenta de lo que está ocurriendo y sufra por una situación traumática que puede dejarle huella. Todo ello conlleva también una parte importante de sacrificio, de exponerse ante el peligro, de ofrecerse para evitar que su hijo sufra daño alguno.

Por otra parte, tengo que aplaudir a Phillips en cuanto a la presentación de algún personaje. Como vulgarmente se suele decir, la autora me la coló. Y es que nos encontraremos a un personaje que parece débil, con problemas de integración social y por ahí me llegó a conquistar. No obstante, no contaba con la sorpresa que la autora me tenía preparada. De un párrafo a otro, mi opinión cambió totalmente y no pude evitar hasta sonreírme en un momento en el que no hay lugar para la risa. Y es que, a medida que vas conociendo los entresijos de la trama te das cuenta que ese personaje era totalmente necesario y que esa sensación de debilidad que transmite tiene un porqué. Ahí lo dejo. 

Con un título que nos hace plantearnos quién es más animal en esta historia, la trama de Reino de fieras transcurre en el plazo de unas tres horas, con alternancia de hilos narrativos que terminan por confluir ocasionalmente en algún punto. La narración predomina sobre el diálogo y es que, para ser un thriller, tiene a veces un matiz introspectivo muy sobresaliente, con tantas reflexiones que se esparcen a lo largo de la historia. Para mí este carácter tan, digamos, intimista, ha restado intensidad a la historia y por eso quizá yo no he llegado a conectar con el relato. Pero como he comentado anteriormente, también tiene algunos aspectos muy positivos.

En definitiva, Reino de fieras no es el libro que me esperaba pero mi opinión es una más entre las muchísimas que se han publicado últimamente, así que, te animo a que te pasees por la blogosfera, leas otras reseñas y saques tus propias conclusiones.



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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miércoles, 17 de enero de 2018

EL AUTOR (DRAMA - 2017)


Año: 2017

Nacionalidad: Española.

Director: Manuel Martín Cuenca, Alejandro Hernández.

Reparto: Javier Gutiérrez, Antonio de la Torre, Adelfa Calvo, María León, Adriana Paz, Tenoch Huerta, Rafael Téllez, Craig Stevenson, Miguel Ángel Luque, Carmelo Muñoz Adame, Domi del Postigo.

Género: Drama

Premios: Nominada Mejor Película para Los Goya.

Sinopsis: Álvaro (Javier Gutiérrez) se separa de su mujer, Amanda (María León), una exultante escritora de best-sellers, y decide afrontar su sueño: escribir una gran novela. Pero es incapaz; no tiene talento ni imaginación... Guiado por su profesor de escritura (Antonio de la Torre), indaga en los pilares de la novela, hasta que un día descubre que la ficción se escribe con la realidad. Álvaro comienza a manipular a sus vecinos y amistades para crear una historia, una historia real que supera a la ficción... Adaptación de 'El móvil'.

[Fuente: Filmaffinity]





En el mes de octubre publiqué la reseña de un libro titulado El móvil (puedes leer la reseña aquí). Se trataba de un relato breve, una de las primeras obras publicadas por el autor extremeño Javier Cercas. Fue redactando aquella reseña cuando tuve conocimiento de la adaptación al cine que se estaba preparando de aquella historia, cuyo director sería Manuel Martín Cuenca (Caníbal, 2013 o La flaqueza del bolchevique, 2003), y contaría con nombres como Javier Gutiérrez, María León y Antonio de la Torre en el reparto. La película se estrenó el pasado mes de noviembre, figurando a día de hoy todavía en cartelera, y con el aplauso de la crítica, se presenta a los Goya con nueve nominaciones entre las que destacan las categorías de Mejor Película, Mejor Actor Protagonista (Javier Gutiérrez), Mejor Actor de Reparto (Antonio de la Torre) o Mejor Guion Adaptado.

Dicen que rectificar es de sabios y siendo así, a mí me toca hacerlo en este momento pues tengo que confesar que la primera vez que vi la película quedé un tanto decepcionada. Para empezar sentí que existían demasiadas omisiones y añadiduras en el guion, que el protagonista de la historia no me terminaba de convencer y el ritmo era demasiado lento, de tal modo que me costaba mantener la atención en un relato cuya versión literaria me había fascinado. No obstante, opté por verla una segunda vez y en esta ocasión es justo decir que mis impresiones cambiaron radicalmente. En el segundo visionado me olvidé del relato de Javier Cercas, me dispuse a disfrutar del largometraje como si no tuviera una fuente de inspiración y descubrí que la película es fabulosa en todos los sentidos. ¿Dónde estaba el problema entonces? Pues creo que en la idea que me había hecho, en pensar que me iba a topar con un calco del relato literario cuando resulta que esta película no deja de ser una adaptación.

El largometraje comienza durante una masterclass sobre escritura creativa. A la charla acude Álvaro (Javier Gutiérrez) junto a sus compañeros del taller de escritura al que asiste por las noches y que dirige Juan (Antonio de la Torre). Escribir es la verdadera pasión de Álvaro, sueña con convertirse en un importante escritor, creador de buena literatura, pero mientras su sueño se cumple y no, no le queda más remedio que trabajar como ayudante en una notaria. Sus días transcurren entre escrituras y expedientes que se amontonan a ambos lados de su mesa, ubicada en un estrecho cubículo donde tiene que aguantar a un compañero insoportable, rancio, provinciano, fácilmente impresionable, muy dado a la verborrea y a la conversación intrascendente. 

Álvaro se siente un fracasado, especialmente cuando a su mujer, Amanda García Carvajal (María León) le otorgan la Medalla de Oro de Andalucía por haberse convertido en autora revelación con la publicación de su primera novela de la que ha vendido 300.000 ejemplares. Es entonces cuando su vida se trastoca por completo. Perderá estabilidad personal, laboral, marital y emocional, naufraga, se siente hundido, no consigue escribir algo que tenga un mínimo de calidad pero no tira la toalla. Cuando Juan le abre los ojos, él decide narrar la vida de sus vecinos, gente diversa, con diferentes estilos de vida, de distintas edades y condición. Para ello pone en marcha un plan peliagudo del que mejor no os desvelo nada. Sólo os diré que el quid de la cuestión está en crear drama. Si hay drama, hay novela. Y sabed que la inspiración está en la calle, que hay que investigar la vida y que la historias las tenéis delante de vuestras narices. Ahora bien, ¿todo vale con tal de escribir una buena novela? ¿Cuáles son los límites a los que se tiene que restringir un escritor? Estas son las preguntas que lanza la película y que nos ofrece, además, un doble final, a cual más sorprendente. Cuando pensábamos que la historia había llegado a su fin, el argumento sigue avanzando, rizando aún más el rizo, porque Álvaro quiere que el desenlace de su libro sea inigualable.

El argumento de El autor sirve también como vehículo crítico, pues plantea un debate que nos persigue a todos los que nos gusta leer y especialmente a los que les gusta escribir. ¿Qué es realmente literatura? ¿Qué calidad tienen aquellos libros que más venden hoy en día? En ese sentido el matrimonio formado por Álvaro y Amanda sirve para poner la cuestión sobre la mesa. Álvaro aspira a escribir historias solventes, potentes, con personajes poderosos, que dejen huella y cuyos trabajos recuerden a los grandes nombres de la Literatura universal, mientras que Amanda es una escritora de best-seller, su novela no es más que literatura de masas, como se la llega a definir en el largometraje, pero eso sí, vende libros como churros. ¿Qué debe primar sobre qué? ¿Es lícito sacrificar la calidad literaria en favor de ocupar el top de ventas? La eterna diatriba. 

Y es que inventar historias, escribir novelas, idear personajes,... no es tarea fácil. El novelista tiene que enfrentarse al vacío y crear algo de la nada, mientras se estruja su magín. Todos hemos oído hablar del bloqueo del autor, del miedo al folio en blanco, cuestiones que quedan muy bien reflejadas en la película que cuenta con un toque simbólico. Todo lo que rodea a Álvaro en su lugar de trabajo es blanco. Las paredes de la habitación, su mesa, la silla en la que sienta hora tras hora tecleando, la pantalla de ordenador, el teclado, el ventilador que refresca sus ideas, las ventanas,... Todo es blanco como blanco es el papel que los escritores deben emborronar con buenas historias. 

Sobre el reparto, resulta impensable pasar por alto el magnífico trabajo de Javier Gutiérrez, que se envuelve con la piel de un personaje muy visceral. Cualquier experiencia relacionada con la literatura, cualquier muestra de ánimo, cualquier consejo importante que le den, lo lleva a una especie de éxtasis que torna sus ojos en agua, con la mirada ida, tal como si hubiera tenido una experiencia religiosa. Gutiérrez, con alguna escena de desnudo impactante, se enfrenta a un personaje manipulador, obsesivo, delirante, y para ello se vale de unos diálogos tramposos, mezquinos, esquivos, llenos de engaños y mentiras a los que acompaña de manera sobresaliente su lenguaje gestual, las facciones de su rostro, sus frías miradas. Álvaro es un lobo con piel de cordero y Gutiérrez lo sabe.

María León tiene un papel interminente. Su personaje, Amanda García Carvajal, asoma en los momentos más puntuales. Primero para hundir a su marido con el premio que le han otorgado y después para restregarle su éxito y darle consejos de tres al cuarto. Su interpretación no es especialmente brillante a mi juicio pero es cierto que su personaje tiene un punto de parodia muy divertido al que ella sabe sacarle punta, y que nos muestra a esos personajillos que alcancen el éxito rápido con un producto mediocre. 

Antonio de la Torre también tiene un papel menor pero no por ello menos importante. Está descomunal en los momentos más punzantes de su personaje, ese profesor de escritura que tiene la difícil labor de comunicar al aspirante a escritor si tiene madera de novelista o no, que se cree íntegro pero cuando le conviene es un hipócrita de padre y muy señor mío. En un momento dado, el actor saca su furia interior para volcar en Álvaro lo que realmente piensa de él. Sus palabras son hirientes, duras, ásperas,... Escuecen tanto que hasta el mismo espectador se achica, se siente pequeño y se hunde en su propio asiento. 

martes, 16 de enero de 2018

JAVIER CASTILLO: "Lo que me importa es que la historia enganche al lector y lo entretenga"

Javier Castillo ha llegado para quedarse. En esa dirección apunta los 100.000 ejemplares que ha llegado a vender de su primera novela, El año que se perdió la cordura, con la que debutó en largo recorrido. De igual modo, nos hace pensar lo mismo las presentaciones a las que asiste una multitud de público, ávido por conocer a un joven autor que ha logrado enganchar a los lectores con una historia llena de tensión y misterio. El autor, que acaba de publicar la secuela -El año que se perdió el amor-,  visitó Sevilla para una firma de ejemplares y, contagiados por el entusiasmo de este malagueño que aún no se cree lo que le está pasando, pudimos conversar con él durante unos instantes. 

Marisa G.- Javier, un placer volver a verte.

Javier C.- Lo mismo digo.

M.G.- Nos vimos no hace todavía un año. Vaya trayectoria buena que ha tenido y está teniendo 'El año que se perdió la cordura'. ¿Cómo lo estás viviendo?

J.C.- Pues con muchísima emoción. La verdad, es que no me creo lo que me está pasando. Todas las presentaciones, las firmas de libros, todo está siendo muy emotivo. Es increíble.

M.G.- Y a todo eso se une que se han adquirido los derechos para una serie en televisión.

J.C.- Efectivamente, fue hace un mes. No te imaginas cómo estoy. Fue un proceso de negociación largo entre varias productoras y luego hubo que tratar ciertos detalles como la ambientación que, por supuesto, no puede ser en Estados Unidos. Pero cuando ya se cerró todo y se firmó, me quedé como flotanto. ¿Esto realmente me está pasando a mí? ¿De verdad van a ser una serie de televisión de una historia que yo he escrito en el tren? No me lo creo.

M.G.- ¿Pero el proyecto llegará a buen puerto? A veces se adquieren los derechos pero la serie no prospera. Esperemos que no sea tu caso porque tengo curiosidad por ver la historia en televisión.

J.C.- Bueno, de momento estamos en el paso inicial pero tiene muy buena pinta porque es una productora muy, muy, muy importante.

M.G.- Ah, estupendo. Y para rematar la faena la novela se está traduciendo a varios idiomas.

J.C.- Al italiano, turco, japonés,... Está siendo...

M.G.- Un pelotazo, vamos...

J.C.- ¡En toda regla! (Risas)

M.G.- No me extraña que hayas tenido que dejar tu anterior trabajo.

J.C.- Sí, lo he tenido que hacer porque era todo muy complicado. Quiero disfrutar de todo lo que me está pasando y con el trabajo era difícil. Si me llegaba una buena noticia de la editorial no podía disfrutarla porque estaba absorbido por el trabajo. Esto es algo que ocurre no ya una vez en la vida sino en cincuenta vidas y he apostado por mi pasión, por lo que realmente quiero desde que tenía catorce años.

M.G.- Entonces esta novela no ha visto el tren, ¿no?

J.C.- Esta novela ha visto el tren en el último párrafo.

M.G.- ¿En serio? (Risas)

J.C.- Sí, sí. Dejé el último párrafo para escribirlo en el tren, sabiendo lo que iba a escribir. Llegué a la estación, cogí el cercanías, me monté, lo escribí y me bajé. Sé que suena ridículo pero lo hice por cariño.

M.G.- (Risas) Suena divertido. Bueno, en nuestro anterior encuentro me dijiste que esta novela ya la tenías escrita. Entiendo que la historia la concebiste para que tuviera dos partes desde el principio.

J.C.- Sí, pero en realidad iban a ser tres partes solo que he querido reunificar las tramas del segundo y del tercero en un único libro porque quería cerrar la historia con un ritmo que me convenciera. La segunda parte no me terminaba de convencer en cuanto a ritmo. Además quería ser honesto porque no se trata de vender más al tener una trilogía, lo que me importa es que la historia enganche al lector y lo entretenga. Era una cuestión de honestidad y de estar convencido con lo que publicaba.

M.G.- Pues no sabes lo que te lo agradezco. Como lectora no soy muy partidaria de las trilogías porque me da rabia estar esperando la publicación de cada libro para llegar al final de la historia.

J.C.- A mí me pasa igual. Da rabia tener que esperar y como no me parecía justo decidí hacerlo así.

M.G.- Javier, cuando estamos en una saga debe resultar muy complicado refrescar la memoria del lector, hacerle rememorar esos detalles que se le pueden haber olvidado por el paso del tiempo y que son importantes para la resolución. ¿Cómo lo has hecho tú?

J.C.- He intentado ir contando fragmentos del libro anterior en momentos muy claves de la trama. Pensé que era mejor hacerlo así antes de ponerme a hacer un resumen al inicio de esta novela del tipo 'En el capítulo anterior,...' (Risas)

M.G.- Entiendo, pero no debe ser fácil elegir esos momentos. 

J.C.- A veces sale de manera natural, aunque te parezca que nunca va a aparecer esa escena que te permita introducir algún recordatorio de la trama anterior.

M.G.- Te confieso que esto es algo que me preocupa en una saga porque, con tantas lecturas, a mí se me van olvidando detalles. En el caso de tu novela creo que lo has hecho bastante bien. En algún momento el lector se puede sentir ligeramente desorientado pero le vas recordando los hechos y vamos atando cabos de tal modo que todo cuadra.

J.C.- Sí, hay que ir leyendo para entender toda la historia.

M.G.- ¿Y por qué inicias esta novela con una escena que se parece muchísimo a la que encontramos al principio de la anterior?

J.C.- Quería hacer un guiño a la anterior. Me interesaba que el lector asociara los dos libros no solo por el título sino que además entendiera que estas son las dos novelas de Javier Castillo y ambas forman un dúo, la cordura y el amor. El inicio de las dos novelas es muy parecido, en la primera aparece un hombre desnudo con una cabeza entre sus manos, y en la segunda es una mujer desnuda la que inicia la historia con un montón de papelitos amarillos en su mano en el que figuran nombres escritos. A partir de ahí los libros son distintos pero comparten el ritmo, el estilo,...

M.G.- Uno de los grandes misterios de esta historia es esa especie de secta que va asesinando a una serie de personas que son potencialmente peligrosas para la humanidad. En la anterior apenas nos dabas información sobre esa comunidad, algo que resuelves en esta entrega.

J.C.- En esta se cuenta todo, sí. Se cuenta el porqué de esa secta, cómo empezó, cómo evolucionó, quién la lidera o por qué uno de los personajes cambia radicalmente. Ese personaje es muy interesante porque vive una situación complicada. Le han contado una historia que cree como cierta pero también tiene el recuerdo de una familia, el amor que sentía por ellos.

M.G.- ¿Pero todo ese pasado de la secta ya lo tenías pensado o has tenido que inventarlo ahora para esta novela?

J.C.- Lo tenía ya pensado, así que esa parte fue fácil.



M.G.- Aunque tendemos a catalogar tus novelas como 'thrillers', tú insistes mucho en que son historias de amor y efectivamente la fuerza del amor, su potencia, es algo que se percibe con mucha nitidez en esta entrega. Tiene muchos tintes románticos.

J.C.- Sí, pero vas a encontrar muchos tipos de amor y no solo el amor de pareja. He querido resaltar el amor a la familia, sobre todo, el que tiene un padre por sus hijas, de una hija por sus padres,... aunque claro, también está el amor de pareja. 

lunes, 15 de enero de 2018

EL ARTE DE MORIR DOS VECES de Alonso Barán

Editorial: Plan B.
 Fecha publicación: noviembre, 2017.
 Precio: 17,90 €
 Género: Thriller.
 Nº Páginas: 320 
 Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
 ISBN: 9788417001254
 [Disponible en eBook;
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Autor

Alonso Barán nació en Madrid en enero de 1978. Es escritor, filósofo y guionista.

Además de graduarse en Filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, tiene un máster en guion de cine y televisión, y un máster en comunicación y política.

Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en medios de comunicación y es autor de un guion para largometraje y varias novelas. Además de El arte de morir dos veces, ha publicado un ensayo de filosofía política (Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar), y un thriller psicológico (El azar no se llora), ambos con gran aceptación entre el público debido a su originalidad y dinamismo.

El arte de morir dos veces continúa la línea que caracteriza el estilo narrativo del autor: adrenalina literaria que te será imposible dejar de leer.

Sinopsis

Alex es una persona normal y corriente, alguien ahogado por las deudas a quien se le presenta la oportunidad de cambiar su problemática existencia. Para aprovecharla solo tiene que morir y escapar.

Lo que no imagina es que al tomar las riendas de su destino pondrá tras él a toda la policía de Estados Unidos y a su némesis, Solomon Schwarz, un ex militar traumatizado por la guerra de Irak decidido a atraparlo a toda costa.

Durante su huida, Alex conocerá a extraños personajes de la América profunda cuyas aviesas intenciones convertirán su viaje en una asfixiante carrera por la supervivencia.

El arte de morir dos veces es un thriller existencialista minucioso en su forma de elaborar la intriga, grandioso en los escenarios y en la acción, y que aporta al lector una perspectiva reveladora sobre el tránsito por la vida.

El arte de morir dos veces te dejará con la sensación de haber leído una novela trepidante y genial.

 


Muchos de nosotros ya conocemos a Alonso Barán. En 2015 comenzó a sonarnos su nombre cuando publicó El azar no se llora de mano de la editorial Divalentis. Desde entonces, no es raro que recibamos alguna comunicación suya, presentándonos algún libro o proponiéndonos alguna actividad relacionada con los mismos. Pues bien, en 2017 fue fichado por Plan B, la antigua editorial Ediciones B, y con ellos ha publicado su nueva novela, El arte de morir dos veces. 

El arte de morir dos veces no es una novela apta para todos los públicos y no me refiero a que no sea una lectura adecuada para los menores de edad, que tampoco lo es, sino que esta novela requiere de lectores que no se alteren fácilmente, que disfruten con la tensión y la intriga, en vez de buscar sosiego en historias más parsimoniosas. Y lo advierto porque la novela cuenta con una acción trepidante que se palpa desde el comienzo, lo que provoca una lectura rápida, dinámica y adictiva que nos acompañará durante todo el trayecto. 

Ahora bien, ¿qué es eso de thriller existencialista mencionado en la sinopsis? Diría que, al margen del suspense, esta novela también nos hace pensar sobre nuestra existencia y sobre nuestro papel en la vida. De buenas a primeras nos encontramos con una novela que nos remueve en todos los sentidos, que nos plantea dudas y nos hacen ver ciertas cuestiones desde otra perspectiva distinta. Resultan reveladoras las palabras del autor en sus páginas de inicio. 


Sin duda es una novela que te lanza preguntas. ¿Hasta qué punto estarías dispuesto a emprender acciones, sean del tipo que sean, para mejorar tu vida, tu situación laboral, aprovechando así lo que te resta de vida? ¿Es lícito aprovechar cualquier tipo de oportunidad que se te presente? Y haciendo referencia al título, ¿estarías dispuesto a simular tu muerte a cualquier precio? 

Con esta disyuntiva arranca la trama. Alex White quiere escapar de su problemática existencia e iniciará una huida a través de un trepidante viaje por la América profunda, que queda perfectamente descrita en sus paisajes de Alabama, Lousiana, el río Misisipi, y cuyo objetivo final será su propia supervivencia. Pero Alex no viajará solo, sino que irá conociendo a personajes de todo pelaje, además de perseguidores en pos suya con distintos intereses: el ex militar Solomon Schwarz (una máquina hecha para matar), y el matrimonio de policías formado por Moses y Becky Mitchell (que no son tan tontos como pueden parecer). Esta caza al hombre a través de los estados norteamericanos nos llevará a conocer 'típicas' sectas de iluminados, un pueblo fantasma de tiempos del Salvaje Oeste e incluso una comunidad de hippies, elementos que no solo adornan la huida sino toda la historia.

Como señalaba más arriba, todo el relato está salpicado del dilema existencial e incluso religioso. Hay meditaciones profundas sobre los sentimientos y el rumbo que toman nuestras vidas en un momento determinado, constituyendo oasis reflexivos dentro de la trepidante trama. Por solo poner aquí solo un ejemplo.


Como ésta, hay otras perlas por descubrir. Y es que en el personaje protagonista se advierte una faz filosófica que no sorprende si tenemos en cuenta que Alonso Barán es licenciado en Filosofía. Destaco que el rosario de reflexiones contrastan poderosamente con la violencia de determinadas escenas en las que el autor, dicho sea de paso, no escatima en detalles. 

Pero, aparte de su interés en la filosofía, también podemos advertir los conocimientos que posee Alonso en cuanto la realización de guiones. En más de una ocasión se notan matices muy cinematográficos en la trama y no resulta descabellado imaginarse los hechos adaptados a un largometraje o a una serie televisiva. Eso, por no mencionar que incluso en algún momento dado me ha venido a la cabeza la película Fargo de los hermanos Coen, pues encuentro similitudes en los personajes o el humor negro. 

Y hablando de personajes, todos ellos tienen sus manías y su mundo interior lo que permite hacernos una idea muy clara de los mismos. En cuanto si empatizas o no con ellos, en mi caso concreto no lo he logrado pero es una cuestión muy subjetiva.

Escrito en tercera persona, El arte de morir dos veces se estructura en ochenta y dos capítulos más un epílogo cuyo objeto es reforzar el argumento. La trama, bien tejida y con consistencia, nos adentra en un mundo de enredos en el que las cosas se complican cada vez más, lo que favorece el ritmo de la lectura.

En definitiva, ha resultado una lectura muy entretenida, cuyo argumento se mueve entre la pura adrenalina y el carácter reflexivo que nos obliga a pensar en nuestro paso por la vida, presente hasta su última página.








[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]


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