miércoles, 18 de julio de 2018

CINE DE VERANO EN DIPUTACIÓN DE SEVILLA

En 2014 os hablé del cine de verano de la Diputación de Sevilla, un servicio que los sevillanos seguimos disfrutando todavía. Cada año el patio del edificio en el que se ubica este organismo se dispone a modo de sala de cine para que los sevillanos podamos aliviar el calor de las noches disfrutando de la proyección de algunas películas de actualidad, aunque este verano se está portando realmente bien y apenas ha hecho noches de calor. Esperemos que siga así.

Es uno de los pocos cines de verano que quedan y la calidad es inmejorable. La variedad de largometrajes es muy aceptable y casi todas son de estreno o al menos muy conocidas. Este año se proyectará entre otras, La forma del agua, El autor, El hilo invisible o Gorrión Rojo. Más de sesenta proyecciones con un buen nivel de sonido, repartidas entre los meses de Junio a Septiembre. Puedes ver toda la programación aquí.



Lo segundo más importante es el precio de la entrada. Solo 4 euros, algo que nuestro bolsillo agradece siempre. 

Y por último, el cine de verano de la Diputación tiene servicio de ambigú. Hay una zona habilitada con sus mesas y sillas para que los espectadores puedan cenar mientras disfrutan de la película y si no quieres gastar un euro más en la cena, también se permite llevar el bocadillo de casa. 

Así que, los que andéis por aquí este verano, ya no tenéis excusa. Yo suelo acudir dos o tres veces cada verano. Es muy agradable sentarse en este patio por el que, curiosamente, corre a veces una brisa que no se produce en otro rincón de la ciudad.

¡A disfrutar!

lunes, 16 de julio de 2018

GENIOS DEL FÚTBOL de Joaquín DHoldan y Juan Cruz

Resultado de imagen de genios del fútbol joaquín
Editorial: El paseo.
Fecha publicación: 2018.
Precio: 14,95 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 320 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 978-84-948112-3-4





Autores

Joaquín DHoldan (Villa del Cerro de Montevideo, 1969) es escritor y dramaturgo. Está radicado en Sevilla desde principios de este siglo. Trabaja como odontólogo, articulista en varios medios y conductor de programas radiofónicos como "Diálogos Comches" y "Ya queda menos". Su obra transita por varios géneros en sus libros Cruzar el Cerro, Cuentos orientales, Héroes rotos..., y en especial por el teatro (Ella, Kafka, Bukowski sin ella, El Greco pinta al inquisidor, Castigo del cielo), con predilección por los temas que involucran a otros escritores, la música o el fútbol. Fue seleccionador y autor del libro El Derbi Final (El Paseo, 2016), de relatos sobre la rivalidad futbolística en Sevilla. Juega de 9 a la antigua, clavado en el área contraria, esperando un centro, sin bajar a defender.

Juan Cruz (Ciudad Real, 1986). Licenciado en Bellas Artes y máster en dibujo, forma parte del estudio de diseño DIWAP. Utiliza como forma de expresión el trazo y la línea. Los personajes de este libro son retratados con sólo la línea del bolígrafo para inspirar la imaginación del lector, como su "agüelilla" lo hizo con él. 

Sinopsis

César Luis Menotti parafrasea a Borges cuando dice que el fútbol, al igual que la sabiduría, es orden y aventura. Se trata de tiempos, espacios y engaños. Este libro también. Mediante semblanzas narrativas, basadas en hechos reales, quiere presentar a muchas personalidades que son muy reconocibles en distintos ámbitos de nuestra cultura, y que guardaron una intensa relación más o menos conocida con el fútbol. Estos relatos abordan los terrenos de la literatura, la ciencia, la filosofía, el cine, el teatro, la televisión y la radio, la danza, la música, la fotografía, la escultura o la pintura... Y sus protagonistas -un premio Nobel, un artista pop, una antropóloga, etc- no fueron meros aficionados, tuvieron un vínculo cierto o una anécdota significativa que estrechó para siempre las relaciones entres sus campos de actividad y el fútbol. Para unos este deporte supuso una deuda existencial o el terreno de juego de la emotividad, para otros, un objeto de conocimiento, un interrogante, un escenario perfecto para reconciliar lo popular moderno y lo complejo. Pero todos supusieron detectar una de las esencias del fútbol: cómo un deporte fácil de ver y sencillo de entender encierra a su vez complejidades insospechadas y cierta magia imprevisible.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Ayer el mundo se vistió de rojo, azul y blanco. Francia se proclamó campeona del mundo y recogió la copa bajo un aguacero que remojó la euforia de los galos y la decepción de los croatas. Termina así un mundial en el que España cayó en octavos ante la anfitriona y junto a ella otros grandes como Portugal y Alemania. Pero yo no vengo a hablaros de fútbol, no al menos en los términos que os podáis imaginar a priori. Este post no tendrá nada que ver con jugadores, fichajes, seleccionadores, entrenadores, directivos o marcas patrocinadoras, cuestiones estas que a mí ni me interesan y de las que, además, no tengo más conocimiento que el mínimo que se despacha. Genios del fútbol habla de deporte, de balompié, pero lo hace desde otra perspectiva mucho más interesante, rescatando historias curiosas que nos sorprenderán. 

Recoge Joaquín DHoldan en este libro un conjunto de historias cortas en las que el protagonista será el fútbol pero vinculado a artistas y científicos. El prólogo, caracterizado por un fraseo corto, lo describe perfectamente. 'Este libro quiere dar un paso más. Explora los artistas y científicos destacados en varias disciplinas y su relación con el fútbol. Genios de la ciencia y el arte que tienen un vínculo cercano con el fútbol, no como meros aficionados sino como parte de sus vidas o de sus actividades. Genios del fútbol es un libro de cuentos, son pequeñas ficciones basadas en hechos reales -como suele ocurrir-, pero haciendo énfasis en que el eje central, la médula, la anécdota, la relación arte/ciencia/fútbol, es cierta'. Se parte de la base de descubrir y poner al alcance de los lectores nuevos conocimientos, datos curiosos, historias sorprendentes e ingeniosas que son las que me hacen disfrutar de la lectura. No importa si la temática central es el fútbol. Podría haber sido la cría de la tortuga de concha morada y me hubiera gustado igual. Y ya, de entrada, en dicho prólogo se hace una recopilación sobre un buen número de libros, canciones o películas que se han escrito, cantado o rodado alrededor del deporte rey, y sí que conocía algunos de los largometrajes que se mencionan pero no así de la existencia de El césped de Mario Benedetti, La pena máxima de Santiago Roncagliolo, algunas de las novelas de Sachieri o 'la serie de novela negra de Philip Kerr'.

Y así, con esta antesala que despierta la curiosidad del lector, DHoldan nos contará cómo surge ese magistral chispazo que dio lugar al Lolita de Nabokov, la manera en la que Andy Warhol consiguió retratar a Pelé, las lágrimas de Rod Stewart cuando el Celtic ganó al Barcelona, el origen de la serie de animación Oliver y Benji, cómo fue 'el último partido' de Bob Marley o el motivo porque el que Passolini jugaba al fútbol, una historia que tenéis que descubrir, con un toque tan conmovedor y entrañable que irremediablemente te empujará a ver las películas del cineasta. 

Resultado de imagen de fotografías de pedro luis raotaNo sabría muy bien cuál de las historias elegir entre las veintidós que componen el volumen. Me ha resultado muy curiosa la del fotógrafo argentino Pedro Luis Raota. El relato gira alrededor de una de sus fotografías 'El final de la lucha', en la que se ve a dos niños con un balón en las manos. Parecen dos rivales a los que todavía une la amistad después de un encuentro. Pero indagando sobre el trabajo de este fotógrafo, encontré una instantánea que a mí me gustó mucho más y que también tiene que ver con el deporte. La que muestro a la izquierda tiene un ángulo apabullante. 

La historia del escritor Alejandro Dolina también me ha parecido atractiva. Dolina conducía un programa de radio con secciones en las que se tejían 'historias que tienen en común la sorpresa, el humor y lo más difícil de todo, la reflexión'. Me pareció una historia significativa más allá de las referencias sobre el fútbol y es que, si alguna vez has oído un programa radiofónico de Joaquín DHoldan, sin necesidad de que él mismo te lo confiese, entiendes que la filosofía de Dolina a la hora de hacer radio es la misma que emplea el autor en sus programas. Improvisar pero dando tiempo al pensamiento crítico, esa es la clave.

Fabuloso también es la historia que contiene El partido de la muerte con John Houston como protagonista. El cineasta es famoso por películas como El honor de los PrizziLos muertos, pero este relato tiene más que ver con su largometraje Evasión y Victoria. Cuando leas esta historia te van a entrar ganas de lanzarte a ver la película.

Pero por encima de todas ellas, me quedo con Bailar el fútbol. Mirad este vídeo. El señor mayor es Asaf Messerer, bailarín y maestro del Bolshoi que para celebrar su 80 cumpleaños subió al escenario para actuar junto a Vladimir Vassiliev, uno de los mejores bailarines del momento. La pieza interpretada sorprendió por lo inusual, sin embargo, despertó el entusiasmo del público.  




Y aunque dije antes que entre estas páginas no encontraríamos ningún jugador de fútbol, he mentido pero ni Messi, ni Ronaldo, ni Iniesta, ni Piqué asomarán por estos cuentos. En cambio sí lo hará una mujer, una mujer futbolista, Amelia Hope Solo con una historia de acoso sexual muy bien contada en la que el autor sabe mantener el ritmo y la atención. 

No las tenía todas conmigo. No sabía muy bien qué me podría encontrar entre estos genios del fútbol. Confieso que el volumen no me resultaba atractivo al principio pues me hice una idea equivocada de su contenido. Sin embargo ahora he cambiado de opinión porque, aunque hay fútbol en este libro, un deporte con el que no comulgo y del que me repelen las cifras astronómicas que se barajan, también hay genios, del calibre que a mí me gusta e interesa como el rockero Silvio, el escritor Albert Camus, Umberto Eco, Alessandro Baricco o el pintor T.S. Lowry. Sobra decir que algunos relatos me han gustado más que otros, me han sorprendido más que otros, me han interesados más que otros, pero todos sabemos que eso es algo excesivamente común en un volumen de historias cortas. 

Resultado de imagen de genios del futbol joaquinGenios del fútbol es un libro en el que se entremezcla la realidad con la ficción. No sabremos qué sale de la imaginación del autor y realmente, poco importa si al final las historias dejan un gusto dulce en el paladar. Con ilustraciones de Juan Cruz, un estilo directo, sencillo y una prosa salpicada ocasionalmente de vocablos propios del país del autor, este libro me ha obligado a hacer multitud de paradas para buscar en Internet más información sobre lo que iba leyendo (¿a quién no le gusta aprender más?). Es por ello por lo que se tarda algo más en leerlo, ¡dos tardes en vez de una!, pero el sendero es gustoso y agradable. Solo descubrir la fotografía de Pedro Luis Raota o la coreografía de Asaf Messerer bien merece la pena su lectura y no será lo único bello y curioso que encuentres entre estas páginas. 

Eso sí, me hubiera gustado concluir la lectura con un anexo donde el autor nos explicara de qué modo llegó a cada una de estas historias, cómo fue la trayectoria y el 'encuentro' con todos estos protagonistas. Soy muy curiosa y me gusta saber no solo de aquellos sino de estos. ¿Y qué tal alguna foto? 

En fin, que llegados hasta aquí y habiendo puesto punto y final al mundial, ¿por qué no seguir soñando? Tanto si te gusta el fútbol como si no -propiamente mi caso- creo que Genios del fútbol puede atraer a propios y a extraños. A unos por su pasión deportiva. A otros por conocer algo más de las veintidós vidas que pueblan estas páginas, ya sean reales o ficticias. ¿Acaso no te apetece saber en qué momento Vladimir Nabokov pergeñó o pudo haber pergeñado la historia de Lolita? No te quedes con la intriga.







 
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 13 de julio de 2018

QUERIDA IJEAWELE. CÓMO EDUCAR EN EL FEMINISMO de Chimamanda Ngozi Adichie

Resultado de imagen de QUERIDA IJEAWELE, O COMO EDUCAR EN EL FEMINISMO

Editorial: Literatura Random House. 
Fecha publicación: marzo, 2017. 
Precio: 5,90 € 
Género: Ensayo. 
Nº Páginas: 96 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa. 
ISBN: 9788439732709 
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Chimamanda Ngozi Adichie nació en 1977 en Nigeria. A los diecinueve años consiguió una beca para estudiar comunicación y ciencias políticas en Filadelfia. Posteriormente cursó un máster en escritura creativa en la Universidad John Hopkins de Portland, y actualmente vive entre Nigeria y Estados Unidos. A día de hoy Literatura Random House ha publicado sus tres novelas: La flor púrpura, ganadora del Commonwealth Writers' Prize y el Hurston / Wright Legacy Award; Medio sol amarillo, galardonada con el Orange Prize por Fiction y finalista del National Book Critics Circle Award, y Americanah, que recibió el elogio de la crítica y fue galardonada con el Chicago Tribune Heartland Prize 2013 y el National Book Critics Circle Award en 2014. Ha publicado también en esta editorial la colección de relatos Algo alrededor del cuello, el ensayo Todos deberíamos ser feministas (el reconocido TEDx Talk que ha tenido tres millones y medio de visitas en Youtube) y su último manifiesto, Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo.

Sinopsis

El feminismo empieza en la educación. Con su voz cálida y directa, Chimamanda Ngozi Adicie dirige esta emotiva carta a una joven madre que acaba de dar a luz. En sus quince consejos, reivindica la formación de nuestros hijos en la igualdad y el respeto, el amor por los orígenes y la cultura. Una invitación a rechazar estereotipos, a abrazar el fracaso y a luchar por una sociedad más justa. Una bella misiva con reflexiones tan honestas como necesarias que conquistará por igual a madres, padres, hijos e hijas. 

[Información tomada directamente del ejemplar]


Dije que volvería y he cumplido mi promesa. Hace unas semanas asomó por aquí uno de los libros de Chimamanda, Todos deberíamos ser feministas (puedes ver la reseña aquí). Comenté entonces que se me había quedado corto pues sus enseñanzas, para los que ya hemos leído bastante sobre el feminismo, eran muy básicas. Aún así, y entendiendo que su lectura es fundamental y más entre los más jóvenes, quería seguir leyendo a la autora. Concretamente me propuse leer Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo y no ha podido ser una decisión más acertada. Me ha resultado un libro maravilloso, muchísimo mejor que el anterior y del que he extraído importantísimas enseñanzas. 

Cuenta este pequeño volumen con una introducción que nos permite conocer su origen. Este librito no es más que una carta que Chimamanda escribe a Ijeawele, una amiga de su infancia, tras solicitarle esta última algún consejo a la autora para educar a su hija en el feminismo. Ijeawele, preocupada por traer al mundo a una niña que siga sufriendo las desigualdades de género, quiere ofrecer a su pequeña Chizalum Adaora, la oportunidad de moverse en un mundo libre de ataduras, así que, tras la petición, Chimamanda escribe quince consejos.

Algunas de las reflexiones que se contienen en el libro parecen de perogrullo, y más en los tiempos que corren, pero en realidad no lo son. La mujer tiene interiorizado tantas pautas y un rol tan concreto que somos las primeras en no enterarnos de la película. Quisiera destacar alguno de los consejos que Chimamanda da a su amiga y el primero de ellos no puede ser más crucial. 'Sé una persona plena'. Parece un consejo fácil de asumir pero no lo es tanto y es que la mujer cuando se estrena en el papel de madre parece que deja de ser otras muchas cosas de un plumazo. Una madre es una madre y aquello de ser hija, esposa o compañera, amiga, estudiante, lectora, o domadora de leones parece que queda en un segundo plano. Y es verdad. Tengo más que comprobado que la mujer, al convertirse en madre, renuncia a demasiadas cosas. 'Tomate tiempo para ti. Cultiva tus propias necesidades', dice Chimamanda y sé que es difícil pero ahí reside primordialmente la lucha de la mujer, en no dejar de renunciar a sí misma. 

Leer este primer consejo hizo que saltara en mi asiento. Inmediatamente pensé en unas cuantas amigas a las que regalar este libro, ¡y solo había leído el primer consejo', pero es que hasta yo misma me siento agotada de verlas correr de aquí para allá, me apiado de ellas al escucharlas comentar que llevan varias noches sin dormir y me conmueve saber que solo desean un día de paz y tranquilidad, sin gritos, ruidos, ni peleas. Eso por no hablar de su habilidad al atender su trabajo mientras están resolviendo un problema en la guardería de su hijo vía whatsapp, o esas otras que se ven obligadas a renunciar a su vida laboral porque no encuentran la forma de conciliar trabajo y familia -me río yo de la conciliación- o las que son despedidas tras la baja maternal. Este atropello se sigue produciendo hoy en día en todos los ámbitos. Leed lo que le pasó a Blanca Manchón, lo de esta deportista se puede equiparar a un despido en una empresa privada.  

Y siguiendo con la crianza de los hijos y las responsabilidades de los padres, de los dos, Chimamanda aconseja a su amiga dejar obrar al marido porque es cierto que nosotras mismas nos echamos tierra sobre nuestro propio tejado. Y entonces me imaginé una escena típica, la del hombre que quiere cambiar el pañal manchado de su bebé. Por favor, hay hombres muy válidos y muy poco escrupulosos pero todos conocemos a esos otros que montan un circo a la hora del cambio de pañal (creo que circula por Youtube un vídeo que no tiene desperdicio). Pues bien, imaginé a ese hombre al que le da asco limpiar la caca del culo de su hijo y a esa mujer, impaciente, contemplando atónita los aspavientos de su marido, que más que cambiar un pañal parece que está desactivando una bomba de relojería a punto de explotar, y la vi de brazos cruzados, cada vez más nerviosa, pensando si el acto se consumará hoy o mañana y al final la imaginé gritando '¡¡¡Trae p'acá que ya lo hago yo!!!'. Y claro, me dije que no Chimamanda, que hay cosas y cosas pero la autora parece que me estaba leyendo el pensamiento y a continuación nos hace entender que tanto yo como esas mujeres que terminaban por eclosionar y arrebatarle el pañal limpio a la pareja, estamos equivocadas. Destierra el perfeccionamiento de tu vida. Dale la oportunidad a otros de equivocarse pero también de aprender, aunque a ti te lleven los demonios y tu hijo se pase media hora con el culito al aire. 

En esos quince capítulos, Chimamanda abordará la fabulosa diatriba del rosa o el azul, la clasificación de los juguetes, nos explicará qué es el feminismo light, algo en lo que no había caído nunca pero que parece que es más común de lo que pensamos, y la misoginia femenina (¡toma ya!), así como otras muchas cuestiones sumamente interesantes.

Y entre todas esas reflexiones, dos que a mí me han noqueada totalmente. En uno de los capítulos se nos habla de la caballerosidad del hombre. Hace casi treinta años tenía una amiga que no consentía que su pareja le cediera el paso o le abriera la puerta del coche. Ella se enfadaba muchísimo mientras que su novio se lamentaba por lo desagradable que ella era cuando él solo quería tener un gesto de cariño. Y ahí va la bomba. Yo también pensaba que ella era muy estúpida. Y otra bomba más. Creo que lo sigo pensando. Y es que a mí esto de la caballerosidad como sinónimo de la debilidad femenina, ¡ay, que no lo veo! Chimamanda dice que efectivamente es así pero en las primeras páginas del libro se dice: 'Para mí, el feminismo siempre es contextual'.  Es decir, todo hay que valorarlo según un contexto y por tanto, si tu pareja es un auténtico déspota, un machista, que te ningunea, piensa que los hijos es cosas de las madres,... pues lo mismo sí podríamos pensar que al abrirte una puerta te está tachando de inútil (menuda contradicción si luego resulta que cría a toda su prole). Sin embargo, si tu pareja no es nada de eso, ¿su caballerosidad la tengo que entender como una ofensa? Bajo mi punto de vista creo que existe una clara línea divisoria entre fomentar la desigualdad y considerar a la mujer como el sexo débil y tener un gesto cortés con una mujer. No sé cómo lo veis vosotros.

Por otra parte, la segunda reflexión a la que hago referencia vino en el capítulo sobre el 'No juzgar'. Y yo creo que soy muy así, de no juzgar o por lo menos de no prejuzgar. Pero viene Chimamanda y me dice que qué es eso de no juzgar, que eso es lo mismo que no tener una opinión sobre algo o tener que callar tus opiniones y que eso no, que eso está muy mal, que hay que decir lo que se piensa. Bueno, en algunos casos es que simplemente no tengo una opinión porque la cuestión no me interesa y en otras, puedo tenerla pero con 'no juzgar' me refiero a que mi opinión intento no ponerla por encima de la de los demás por muy mía que sea. Esto es para mí no juzgar, que lo mismo estoy equivocada, no lo sé. En cualquier caso, fue un capítulo que me hizo pensar bastante.

Y dejo para el final uno de los consejos que más me ha gustado, el que habla de libros. Este capítulo encierra una enseñanza universal, toda la sabiduría que se recoge en los libros. Y expone un ejemplo muy sorprendente. Nos cuenta la historia de una madre que, para luchar contra la desidia de sus hijos que no querían leer, les pagaba cinco centavos por cada página que leyeran. ¿Qué te parece? ¿Harías tú algo así? Me pareció una historia muy curiosa. 

Chimamanda es clara como el agua. Ella pone al alcance del lector (hombre o mujer) sus opiniones y sus ideas, lo hace con un lenguaje cercano y sencillo y lo mejor es que ejemplariza todo lo que dice, para asegurarse que la enseñanza nos llega correctamente.  Tampoco tiene pelos en la lengua y si tiene que dar algún tirón de orejas lo hará, aunque el repaso le toque a algún familiar de Ijeawele. No se anda por las ramas y critica lo que ve, y en ocasiones lo hace con ironía y sarcasmo, por lo que el libro también cuenta con su parcela de humor. Hay una anécdota en la que narra que un hombre se autodenominaba Sr. Mamá con la que me he reído una barbaridad. ¡Qué buena es y qué zasca le pega al buen señor!

En fin, Querida Ijeawele me ha parecido un libro más profundo que el anterior, un libro que te enseña a amar tu fracaso, a entender que no eres una superwoman y que solo se debe ser madre soltera si se es de verdad. Es un libro que te hace pensar mucho en ti, en tu actitud, que te obliga a analizar tu comportamiento y tu visión de las cosas. Al igual que Todos deberíamos ser feministas, Querida Ijeawele debería ser una lectura universal por su contenido, tan valioso, y por su forma, tan accesible. Así que, siendo además de pequeño formato y con menos de cien páginas, leerlo te llegará un suspiro pero lo disfrutarás toda la vida.

Continuará con... El peligro de la historia única.







 
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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miércoles, 11 de julio de 2018

IDA (DRAMA - 2013)

Ida : CartelAño: 2013

Nacionalidad: Polaca.

Director: Pawel Pawlikowski.

Reparto: Agata Kulesza, Agata Trzebuchowska, Joanna Kulig, Dawid Ogrodnik, Jerzy Trela, Adam Szyszkowski, Artur Janusiak, Halina Skoczynska, Mariusz Jakus.

Género: Drama.

Sinopsis: Polonia, 1960. Anna (Agata Trzebuchowska), una novicia huérfana que está a punto de hacerse monja, descubre que tiene un pariente vivo: una hermana de su madre que no quiso hacerse cargo de ella de niña. La madre superiora obliga a Anna a visitarla antes de tomar los hábitos. La tía, una juez desencantada y alcohólica, cuenta a su sobrina que su verdadero nombre es Ida Lebenstein, que es judía y que el trágico destino de su familia se remonta a la terrible época de la ocupación nazi.

[Fuente: Filmaffinity]


El estreno de la película Ida en 2014 trajo consigo una lluvia de nominaciones y premios. Por nombrar algunos, este largometraje se llevó el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, galardón que se repitió también en nuestros Goya. Tantas distinciones consiguieron despertar mi curiosidad por esta monja polaca que se movía con sigilo entre paisajes nevados en blanco y negro. Mucho he tardado en ponerme delante de ella y aunque ha recibido tantos y tantos laureles, Ida no ha producido en mí el efecto esperado, principalmente porque me ha parecido especialmente lenta.

Anna es una novicia católica a punto de tomar los votos. Su vida transcurre dentro de los muros de un convento en el que lleva viviendo desde pequeña y todo su mundo se reduce a trabajar y rezar, manteniendo el orden y el silencio. Antes de tomar los votos, la madre superiora mantiene una conversación con ella. Le desvela que no está sola en el mundo sino que tiene una tía viva, Wanda, la hermana de su madre, a la que debe ir a ver antes de pasar de novicia a monja. Aunque la tía conocía de su existencia y prefirió desentenderse de ella, Anna emprende camino hacia la ciudad para visitar a su tía. El reencuentro será en sus inicios bastante frío y lleno de sorpresas. Wanda le revela que realmente se llama Ida Lebenstein y es de familia judía, que sus padres fueron asesinados durante la ocupación nazi y se desconoce dónde están enterrados. Juntas iniciarán un viaje hacia el pasado, en busca de sus orígenes, hacia el pueblo en el que vivió la familia para localizar el lugar donde los Lebenstein fueron enterrados. En el viaje, que acarreará otro tipo de descubrimientos y hechos, conocerán a un atractivo saxofonista

El argumento de la película es bastante sencillo. Ida nos narra la historia de una búsqueda en un intento de reconciliarse con el pasado y cerrar las heridas. Sin embargo, hay miserias que pesan demasiado. El viaje que emprenden las dos protagonistas parece ser la última oportunidad de Wanda para salir del agujero en el que está inmersa y una ocasión para Ida de mirar el mundo cara a cara antes de condenar su vida a un encierro voluntario dentro de los muros del convento. Hacia el final, los hechos se precipitan tornándose en un punto de inflexión para Ida. Bajo mi punto de vista, la joven colocará en una balanza la vida exterior, teniendo como ejemplo a su tía, y la vida conventual. Si una opción u otra termina por convencerla, lo dejo en el aire para aquellos que veáis la película. Lo que sí os puedo decir es que hay ciertas secuencias que me han parecido algo ilógicas.

En Ida no todo se explica. Por ejemplo, desconocemos cuánto tiempo lleva la joven en el convento, si primero estuvo en otro lugar, o cómo llegó, o si alguna vez preguntó por su familia. Hay muchas incógnitas que realmente no son esenciales para el posterior desarrollo y que el lector puede ir rellenando y cosiendo al hilo principal. 

En cuanto a las interpretaciones, creo que tanto Agata Kulesza, Agata Trzebuchowska desempeñan un papel bastante acorde con el tono de la película. Trzebuchowska debutaba en esta película y su rostro sereno contribuye a esa atmósfera de resignación y pesadumbre que se respira a lo largo de todo el filme.

En cuanto a Kulesza en el papel de Wanda, me ha sorprendido que sea jueza de profesión, en esa época y en ese contexto. Es una mujer atormentada que trata de lamer sus heridas con la bebida, el tabaco y los hombres. Me ha gustado mucho más este personaje que el de Ida, tiene más enjundia, más luces y sombras frente a la neutralidad monocorde de la joven. Wanda arrastra lastres, condensa secretos y no puede respirar. Es un personaje mucho más interesante. 

Los ochenta minutos de duración son suficientes para contar esta historia que transcurre con mucha calma, tranquilidad y sosiego, algo que queda reflejado también en los escenarios, en esos paisajes nevados, carreteras poco transitadas y pueblos casi desiertos.  Y a pesar de tener una duración aceptable a mí se me ha hecho larga. Hay demasiados silencios.  

Sin duda, uno de los puntos fuertes de este largometraje es la fotografía en blanco y negro. La dualidad cromática siempre ha generado en mí una atracción irrefrenable e Ida es una película que nos muestra hermosas escenas de contrastes que perfectamente podrían ser de exposición. Una escena cenital en la que se ve a las monjas portando la imagen de un Sagrado Corazón con un manto de nieve de fondo, u otra en la que las novicias rezan tiradas a lo largo en el suelo, con los brazos en cruz me han impactado sobremanera.

La ambientación también es muy buena, ese retrato de la Polonia de los años 60 que queda reflejado en las calles de las ciudades y pueblos, construyendo una atmósfera melancólica que lo envuelve todo. 

Filmada como un documental, sorprende la dirección con unos planos en los que los protagonistas quedan descuadrados como si se quisiera dar espacio al entorno o a los objetos que rodean a los personajes.  

Austera, sobria y elegante, Ida es una película que me ha dejado una sensación agridulce. Hay aspectos del largometraje que me han gustado mucho y otros en los que creo que se ha recorrido un camino equivocado. Advierto que cuenta con fabulosas opiniones de crítica y público pero a mí, sinceramente, se me hizo espesa. Contrarresta esta sensación la ambientación, la fotografía y la interpretación de Agata Kulesza.





Tráiler:


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lunes, 9 de julio de 2018

TIGRES DE CRISTAL de Toni Hill

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Editorial: Grijalbo.
Fecha publicación: septiembre, 2017.
Precio: 19,90 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 480 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788425356483
[Disponible en eBook y audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]



Autor

Toni Hill (Barcelona, 1966) es licenciado en Psicología, aunque lleva años trabajando en el ámbito de la traducción literaria. En 2011 publicó su primera novela, El verano de los juguetes muertos (Debolsillo, 2011), un éxito instantáneo de crítica y ventas que se ha publicado en una veintena de países. A esta novela le siguieron Los buenos suicidas (Debolsillo, 2012) y Los amantes de Hiroshima (Debolsillo, 2014), que completaron la apasionante trilogía de novela negra protagonizada por el inspector Héctor Salgado.

Los ángeles de hielo (Grijalbo, 2016) supuso un cambio en la trayectoria literaria del autor, que abandonó el género policial más clásico para adentrarse en una intriga de tintes góticos. Ahora, con Tigres de cristal, Toni Hill da un nuevo giro y nos presenta una intensa historia de suspense psicológico, sobre la culpa y la redención, ambientada en un conflictivo barrio periférico de Barcelona.

Sinopsis

Una absorbente historia de suspense psicológico que explora los límites entre la culpa y la expiación.

Dos amigos del colegio se reencuentran más de treinta años después.. Ambos tienen muchas cosas que contarse, pero también mucho que ocultar. Ninguno de los dos ha olvidado que esa cálida amistad infantil se truncó una noche de diciembre de 1978, cuando un crimen atroz alteró sus destinos. Ahora ha llegado el momento de asumir la verdad, pedir perdón y ajustar cuentas con un pasado que amenaza con romper de nuevo sus vidas. Y esta vez para siempre.

Con una trama intensa y llena de secretos, Toni Hill nos transporta a un barrio mítico del cinturón rojo de Barcelona, tanto en los convulsos años setenta como en la actualidad, donde unos personajes profundamente humanos se ven atrapados en un conflicto marcado por la lealtad, el silencio y la venganza. 

[Información tomada directamente del ejemplar]



La sociedad no siempre avanza en la dirección correcta. Sabemos que evolucionamos en muchas esferas pero en lo intrínsecamente humano, a veces damos enormes pasos hacia atrás. Una de las diversas lacras sociales que padecemos y que ponen en evidencia el lado menos amable de nuestra naturaleza es el acoso escolar. No sé quién me dijo una vez que el niño (o la niña) que acosa de pequeño a un compañero de colegio, probablemente se convierta en un maltratador físico o psicológico de adulto. No sé hasta qué punto se cumplirá esta máxima lo que sí os puedo decir es que es un tema que me asusta enormemente. No llego a entender qué clic se activa en la mente de un niño de ocho, nueve, diez,... años para humillar a otro, para mofarse de él, violentarlo e incluso llegar a golpearlo. Supuestamente, son lienzos en blanco sobre los que hay que ir trazando líneas de orden, armonía, paz... Entonces, ¿de dónde salen esos brochazos de maldad? Y no, no vale lo de 'son cosas de niños'.

Después de la exitosa saga Salgado y de una fabulosa novela con tintes góticos (Los ángeles de hielo), Toni Hill vuelve a dar un quiebro con Tigres de cristal. En esta nueva novela, el autor construye una historia que se adherirá a la piel del lector como un tatuaje, adentrándose en la vida humilde de un barrio catalán, principalmente poblado por emigrantes, un entorno en el que parece que las cosas son distintas de otras áreas metropolitanas y donde tendrá lugar un caso de acoso escolar. Ayudándose de dos hilos temporales, Toni Hill analiza las consecuencias que el 'bullying' provoca a largo plazo, cuando el acosado y el acosador son personas adultas. 

Tigres de cristal arranca con un prólogo escrito en tercera persona en el que se mezcla el pasado y el presente como en una especie de sueño, la nebulosa que provoca el Alzheimer en la mente de aquellos que lo padecen. Joaquín cree estar en diciembre de 1978, en ese fatídico día 15 en el que su hijo pequeño no regresó a casa. Alarmado por la mujer, sale a buscarlo para encontrar su cadáver envuelto entre los escombros de una obra. Pero no estamos en 1978 sino en 2015. Más de treinta años después, el padre sigue buscando al hijo.

Este inicio da cuerpo a la novela que se irá vertebrando en dos hilos temporales. Ciudad Satélite es un barrio de Cornellá (Barcelona) habitado por gente muy humilde, llegada de otras ciudades españolas que buscan nuevas oportunidades de trabajo. Allí residen Juanpe Zamora y Víctor Yagüe con sus familias, dos jóvenes que intentan no cruzarse en el camino de Joaquín Vázquez, el Cromañón, apodado así por ser un cafre, un abusón que torturaba a los débiles del colegio y les robaba la merienda. Pero la paciencia tiene un límite y el Cromañón recibirá su merecido. Estos son los hechos que tienen lugar en la década de los 70,un caso de acoso escolar de manual, con un acosador al que todos temen pero que tiene fijación por un individuo en concreto, Juanpe. Víctor es el anexo, el apoyo moral que no quiere dejar de lado a su amigo acosado.

El otro hilo temporal lo componen los hechos y los personajes que viven en el mismo barrio durante 2015 y 2016. Juanpe ha regresado a la casa de sus padres, tras dar tumbos por la vida. Por una pirueta del destino vuelve a encontrarse con su amigo de la infancia, Víctor Yagüe, el director de un hotel que oferta una vacante a la que Juanpe se presenta como candidato. Un encuentro que al ejecutivo no parece gustarle demasiado, especialmente porque la reaparición de Juanpe vuelve a sacar a la luz lo que hicieron aquel 15 de diciembre de 1978, un episodio que Víctor ha intentado olvidar, formando una familia y teniendo sus propios hijos, pero Juanpe lleva naufragando demasiado tiempo y su encuentro con Víctor le resulta una tabla de salvación. Solo quiere volver a tener un amigo y saber quién habló más de la cuenta.

Y en el mismo barrio sigue residiendo Miriam, la hermana de Joaquín. Peluquera de profesión, es madre de Iago, un adolescente cuyo nacimiento trajo algo de alegría a una familia machacada por la desdicha. Miriam solo se ocupa de su trabajo, de su hijo y de su padre, sin más tiempo ni ganas más que para amores ocasionales.

Iago acude al instituto del barrio y forma parte del grupo de Alena y Lara. Este será un hilo en el que no solo se narrará el reencuentro entre Juanpe y Víctor, con todo lo que eso implica, sino que se analizarán las relaciones entre los jóvenes, sabremos de sus familias, de sus vidas, de las rencillas entre ellos, de las zancadillas que se ponen y por supuesto, se dará un nuevo caso de acoso escolar pero esta vez, en su nueva variante, la virtual o lo que es lo mismo el ciberacoso. 

En todo este armazón en el que se sustenta la novela, con secretos que se gestaron en el pasado y que siguen pasando factura, entra en juego una persona más, un escritor que tiene por nombre Ismael López Arnal, encargado de narrar en primera persona los hechos que ocurrieron en los años 70 pero que, a la vez, se vuelve personaje en la trama más actual, un bucle estilístico que gustará al lector. A través de su crónica conoceremos cómo eran las familias de los protagonistas de la novela. Los Yagüe eran buena gente, un ejemplo a seguir hasta que surge una fisura. Los Zamora vivían bajo el yugo de un marido maltratador. Los Vázquez..., bueno de los Vázquez mejor no cuento nada. Y así, mientras que, en el otro hilo argumental, un narrador en tercera persona hará lo propio con las familias y personajes de 2015.

Tigres de cristal es un constante desfile de personajes, algunos con más protagonismo que otros pero que, en conjunto, constituyen una novela muy coral, una novela de familias, por ponerle alguna etiqueta. Centrándonos en algunos de ellos, se podría decir que Juanpe es un personaje muy complejo. Es un adulto que ha vivido toda su vida con una mochila demasiado pesada. Sus actos del pasado lo apartaron de su familia, vivió experiencias muy traumáticas y al hacerse mayor, eligió el camino equivocado, con malas amistades y una 'profesión' que también tendrá su peso en la novela. Juanpe está solo y tiene problemas mentales. Es un personaje que, en el fondo despierta la compasión del lector porque siempre le ha tocado las cartas más malas. En realidad, a Juanpe le gustaría tener otro tipo de vida, con un trabajo normal, unos amigos normales, y una tranquilidad que hasta el momento no tiene. Por eso, su reencuentro con Víctor le parecerá una puerta abierta para enderezar todo lo que se ha torcido en su vida desde aquella tarde del 15 de diciembre de 1978.

De la trama más actual, tan solo hablaré de un personaje que me ha dejado noqueada pero del que no voy a desvelar su nombre. La construcción de este personaje me ha parecido brillante, la manera en la que se camela a los que lo rodean, el modo en el que engaña al lector y este, pobre infeliz, en cuanto descubre el pastel, se siente más y más atraído por el mismo, desvelando su faz más manipuladora, maquiavélica, tiránica, perversa y cruel. Y es que hay personas, y por ende personajes, que disfrutan haciendo el mal. Así nos lo contó Toni Hill en la entrevista que le hicimos y que puedes leer aquí

Tiene habilidad el autor a la hora de perfilar psicológicamente a los que transitan por esta novela que generalmente guardan algún que otro secreto.




Esto es algo que ya he advertido en otras ocasiones. El lector puede identificar entre los personajes de sus novelas a personas que le rodean, a su padre o a su madre, a su amigo, a su pareja, a su jefe o a su vecina del quinto. Son personajes humanos con sus fallos y sus virtudes, con sus reflexiones y sus paranoias. Pero en este caso en concreto, no existe maniqueísmo. Es decir, no hay en Tigres de cristal, personajes muy buenos o muy malos, esa clara división que tan fácil se lo pone al lector. No es así, Toni Hill ha construido una historia en la que existe mucha ambigüedad, en la que el lector se preguntara quién es el realmente el pecador, el malo de la película, pues los victimarios se convierten en víctimas y las víctimas en victimarios. Así pues, ¿quién tiene razón? ¿En qué lado se coloca la justicia y la verdad? Esa dualidad provoca un cúmulo de sensaciones en el lector bastante interesante, un debate interno que mantendremos a lo largo de toda la novela. 

Y a una buena trama y unos personajes bien trazados, se une una buena ambientación, más concretamente en lo que a los años 70 se refiere. Nacido en 1966, el autor dibuja la época y el escenario con conocimiento de causa pues, según nos comentó en la entrevista, Ciudad Satélite fue el barrio en el que estudió. Y en ese afán de querer crear una buena base social, un reflejo de lo que era y es la vida en ese escenario, Toni Hill hace un retrato preciso del tipo de familias que lo ha habitado, tanto en el pasado como en el presente de la novela, facilitando mucha información sobre cada uno de sus miembros y sobre el vecindario en general, fragmentos sumamente descriptivos que podemos encontrar en los primeros capítulos de la novela y que, en algún momento, me ha parecido que ralentizan un poco la acción

En cualquier caso, pocas pegas se le pueden poner a Tigres de cristal, ni en cuanto a trama ni en cuanto a estilo. El argumento es lo suficientemente atractivo como para captar y mantener la atención del lector sin que su interés decaiga. La tensión irá creciendo con el avance de la lectura, desvelando esos secretos que los personas guardan y el hilo narrativo nos conducirá hacía unos capítulos finales que vuelan en nuestras manos, para llegar a un desenlace que nos dejará totalmente atónitos. Poco más hay que añadir.

Sin duda, ha sido una buena lectura, un retrato de una época, de un microcosmo social y una temática que sigue estando de actualidad. Seguro que algún lector recordará sus años de colegio e instituto y vendrá a su memoria la imagen de aquel abusón que se paseaba por los pasillos del centro sembrando el terror. Así pues, solo me queda animaros a leer Tigres de cristal para paliar los efectos del calor con una lectura que te hará olvidar que estás en la ciudad o para aprovechar esa estancia en la playa, descansando de los rigores del invierno.







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

sábado, 7 de julio de 2018

JUNIO... ¡DE UN VISTAZO! (#06/2018)

Nunca he conocido un junio tan agradable en temperaturas. Sevilla ha vivido con incredulidad unos días en los que hacía fresco, en los que no te podías olvidar de una chaqueta y en los que dormías con la ventana cerrada y hasta tapado con la sábana. Una maravilla. Pero ya parece que se acaba lo bueno. Mientras muchos ya han empezado sus vacaciones y otros estamos pensando en las nuestras, las lecturas se siguen sucediendo. Es hora de hacer repaso a lo que ocurrió el mes pasado. Ahí va. 

[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]



Los comprados

La escapada a la Feria del Libro de Madrid supuso no solo reencontrarse con amigos y perderse un poco por el Parque del Retiro visitando casetas, editoriales y autores. Por supuesto, había que echarle un ojo a la amplísima variedad de libros y claro, alguno que otro cayó. De las muchas propuestas, tenía anotada en mi lista dos imprescindibles. Por un lado, lo último de Rosa Montero, Nosotras, Historias de mujeres (Alfaguara), especialmente porque sabía que la autora no nos visitaría con esta nueva publicación.



Y por otro, no podía regresar a Sevilla sin lo último de John Verdon, Arderás en la tormenta (Roca Editorial), aprovechando además que el autor firmaba. A todo esto, el hombre estaba solo como la una mientras que las enormes colas se formaban frente a otros autores. Sé que cada cual es muy libre de leer a quien quiera pero hay comportamientos que dan mucho que pensar.

Con motivo de mi santo, llegó a casa un libro al que le tenía muchísimas ganas, una edición anotada de Frankenstein de Mary Shelley, que pasa a formar parte de esas joyas que ya descansan en mi casa. Pasar las páginas de este libro, que viene con una introducción de Guillermo del Toro, es una delicia. 


Y como parte de mi pedido a Círculo de Lectores, recibí lo último de María Oruña, Donde fuimos invencibles. Tengo todos los libros de esta autora y todavía no he podido encontrar el momento de leer ni uno de ellos. No es por falta de ganas sino más bien por falta de tiempo. Imposible abarcarlo todo. 

Y por últimos dos volúmenes a los que le tenía muchas ganas. Ahora que tenemos el feminismo tan a flor de piel, me apetecía mucho leer Todos deberíamos ser feministas de Chimamanda Ngozi Adichie (Literatura Random House). Como dije en la reseña, a mí se me quedó algo corto pero sin duda es una lectura imprescindible.




Y un poco en la misma línea pero con la perspectiva del humor gráfico, Idiotizadas. Un cuento de empoderhadas de Moderna de Pueblo (Zenith). Me cuesta mucho no asomarme al género de vez en cuando. Lo disfruto muchísimo.

Los recibidos

Junio ha sido otro mes tremendo. Os cuento.

Desde Triskel Ediciones he recibido dos novelas fabulosas. Ara, como el río de Charo Jiménez es mi actual lectura. Me quedan pocas páginas y os puedo decir que narra una historia real de la que no sabía nada. 



Ulises con alma ajena de Reyes García - Doncel también tiene una pinta estupenda y espero poder leerlo muy pronto.

De la editorial Huso, dos libros cuyos géneros es raro encontrar por este espacio pero no por ello dejan de ser interesantes. El orden del homenaje de Fina García Marruz que tiene una cubierta tan bonita que dan ganas de lanzarse a la lectura.




Y un brevísimo poemario de la mano de Francisco Garzón Céspedes que lleva por título El amor es gaviota del nosotros.

Ediciones B me ha configurado el verano lector con varios títulos que me tienen encandilada. En primer lugar, El bosque sabe tu nombre de Alaitz Leceaga. Una pinta fabulosa. 



La maleta de Ana de Celia Santos tiene ese toque a recuerdo de nuestros abuelos que tanto me gusta.

La madre perfecta de Aimee Molloy suena a todo menos a una historia tranquila y sosegada. Me da a mí que esta madre no va a ser tan perfecta.



Y por último una historia a la que me cuesta mucho resistirme. El que susurra de Malenka Ramos me tiene de lo más intrigada. Deseando leerlo como los anteriores.

De entre los envíos editoriales hay uno que me pareció de lo más curioso. Me refiero a El pequeño libro de los grandes valores de Meirás Kampeas-Riess (Alienta), del que os daré cuenta muy prontito. Clicad en el título si queréis saber más.

Como último envío, Vientos de traición de Christine Mangan (Planeta), una lectura que ha pasado por las manos de muchos de vosotros. Yo espero poder ponerme con él en una semana. 



Y en cuanto a los envíos por parte del autor, os muestro El último fado de Concepción Valverde (Almuzara). Creo que será una de esas historias que calan hondo.

A su vez, llegó a casa, Miedos de Alejandro Romera Guerrero, un volumen de cuentos que me apetece mucho y que seguro que no  tardaré en leer.




Y después de disfrutar mucho con El jardín de las flores negras de Ana Rosenrot, me hizo mucha ilusión recibir La hija del sepulturero de la misma autora. Ya me veo en la playa disfrutando de las historias que construye la autora.

Los ganados

Igual que el mes pasado, sin tiempo para nada aunque ya he conseguido apuntarme a alguno. A ver si hay suerte.

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