miércoles, 20 de febrero de 2019

LA REINA VICTORIA Y ABDUL (DRAMA - 2017)

Año: 2017

Nacionalidad: Reino Unido.

Director: Stephen Friars.

Reparto: Judi Dench, Ali Fazal, Stephen Graham, Adeel Akhtar, Paul Higgins, Michael Gambon, Tim Pigott-Smith, Olivia Williams, Robin Soans, Jonathan Harden, Sukh Ojla, Kemaal Deen-Ellis.

Género: Drama.

Sinopsis: Abdul Karim, conocido como 'El Munshi', se convirtió en siervo de la reina Victoria en el año 1887. Después de que el joven se ganase el afecto de la monarca, terminó siendo su secretario personal y confidente durante los últimos años de vida de la reina, algo que no fue bien recibido dentro de la Casa Real.

[Fuente: Filmaffinity]


Encontré mis notas, por fin. Acudí al estreno de La reina Victoria y Abdul en su momento y a la salida del cine anoté brevemente las impresiones que su visionado me había provocado. Era una pequeña hoja de papel a la que le perdí la pista y que he encontrado recientemente. Recuerdo que la película me gustó bastante, una historia original, que desconocía por completo, así que, no me he resistido a hablaros de ella. 

Basada en la novela de Shrabani Basu, 'Victoria y Abdul: la historia verdadera del confidente más cercano de la reina' de la que creo que no hay traducción al castellano, mucho sabréis que La reina Victoria y Abdul narra la relación que la monarca mantuvo con un joven musulmán de 24 años, al que conoció el día que se conmemoraba el 50 aniversario de su coronación. Según se nos cuenta en la película, se quiso obsequiar a la reina, como emperatriz de la India, con un mohur, una moneda conmemorativa que sería entregada por dos jóvenes hindúes- Abdul y Mohamed-. Para el primero, el encargo recibido y el viaje a Inglaterra supone una experiencia única, mientras que para su compañero de aventura, aquella misión era solo una molestia. Abdul, fascinado por todo lo que ve a su llegada a Inglaterra, y nervioso por el momento de hacer la entrega del mohur a la reina, no pude refrenar su impulso. Aunque lo tiene prohibido, mirará a los ojos a la soberana y le sonreirá. Aquel gesto sencillo despertará la curiosidad de la reina que, harta de las costumbres de la Corte y de tanta falsa adulación, convertirá al joven hindú en su lacayo personal. Comienza así una relación que traerá de cabeza a todo el séquito real, así como a los hijos de la reina, que no dan crédito a la unión que se gesta entre monarca y sirviente. Considerado como un escándalo que puede acarrear consecuencias políticas, todos se empeñarán en desprestigiar a Abdul y apartarlo de la soberana pero solo conseguirán el efecto contrario. Y no os cuento más. Dejo que descubráis por vosotros mismos cómo se desarrolló la relación entre el joven y la reina Victoria, por qué baches pasó aquella amistad y cómo acabó.

Pero de la relación entre ambos se habló mucho a raíz del estreno de la película. Parece ser que todo se mantuvo oculto hasta que aparecieron los diarios personales de Abdul en 2010. En algunos foros se ha insinuado que aquella relación no fue tan inocente y que el joven en realidad era el amante de la reina. Nada de ello se muestra en este largometraje, aunque sí se hace una pequeña alusión a John Brown, un antiguo sirviente escocés fallecido mucho tiempo atrás y que la monarca no olvida como no se olvida un amor. Pero en la película, el guion se centra en mostrar a dos personas que forjaron una amistad sincera. La devoción, sinceridad, naturalidad y espontaneidad de Abdul llega a conquistar a la reina. Él será el único motivo de la monarca para levantarse con ilusión, cada vez más interesada en la cultura del joven. La corona le pesa demasiado después de tantos años, se siente enjaulada y rodeada de gente a la que solo mueve el interés, incluido sus hijos. Abdul es el único que permanece a su lado sin obligación alguna, sin pedir nada a cambio. Y en respuesta a su lealtad, la reina lo colma de honores, gesto que alterará a todos los que la rodean. 

El reparto está encabezado por la maravillosa Judi Dench. Increíble el trabajo que hace enfundándose en los reales vestidos de Alejandrina Victoria con más de ochenta años.  La actriz, que no será la primera vez que interprete a la reina Victoria - dio vida a la soberana en Mrs Brown y el título de la película tiene mucho que ver con algo mencionado anteriormente-, hace una estupenda pareja con el muy desconocido Ali Fazal en el papel de Abdul. La química entre ellos da como resultado una fórmula sólida que se mantiene a lo largo de todo el metraje. Pero, a pesar de que él está a la altura, en lo cómico y en lo dramático, Dench se come la pantalla. No debe ser fácil moverse con tanto ropaje ni meterse en la piel de una mujer que gobernaba medio mundo, siendo la soberana más longeva de la Historia, pero ella saca su brío, se muestra desafiante y mantiene la mirada fija frente a todos aquellos que quieren rebatir sus decisiones. Maravillosos primeros planos para una actriz que es una auténtica soberana del celuloide.

Tampoco hay que dejar atrás el trabajo de Eddie Izzard, encarnando a Bertie, o a Eduardo VII, que sucederá a su madre al mando de la monarquía británica tras el fallecimiento de esta. En sus diálogos recae cinismo y sarcasmo. Y muy elogiosa también será la interpretación de Michael Gambon, como Lord Salisbury, o de Paul Higgins como el doctor Reid, aunque la participación de Olivia Williams queda muy ensombrecida.  

La reina Victoria y Abdul contiene bastantes toques cómicos y el espectador sonreirá tímidamente frente a las ocurrencias del hindú, con su ingenuidad y su bonhomía. Sin embargo, toda esa comicidad quedará barrida por el drama en los últimos minutos, cuando el sueño de uno y otro sea pisoteado y humillado por los que siempre miraron con malos ojos la relación de la soberana con el joven. Y entre humor y drama, la película contiene un parte de crítica, a la colonización, al supuesto mundo civilizado, al racismo,... No diría que son los puntos fuertes del largometraje porque, a mi juicio, creo que el filme simplemente pretende más mostrar la existencia de una profunda amistad - o lo que fuera que llegó a ser - y desconocida para el gran público. Pero para contar esta historia no se escatima en recursos e imagino que tampoco en presupuesto. Se nota a leguas que es una producción británica en la que la fotografía, la banda sonora y la ambientación son inmejorables. Eso por no hablar del fastuoso vestuario. Impresionante. 

En definitiva, La reina Victoria y Abdul es un homenaje a una bonita amistad entre dos personas, no importa que una fuera la cabeza visible de la iglesia británica y el otro un musulmán. No importa que una tuviera ochenta años y el otro no alcanzara los treinta. Creo que todo eso es lo de menos cuando tus actos son sinceros. A mí me ha parecido una propuesta interesante que desarrolla una historia hermosa a ritmo cadencioso pero sin aburrir.






Tráiler:


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martes, 19 de febrero de 2019

ELISA LEVI: 'Lo malo de mi generación es la crítica continua'

Cada vez me gusta más hablar con gente joven, empaparme de su forma de vida, de su corriente de pensamiento y de su punto de vista. En ocasiones, me he encontrado con declaraciones y reflexiones de adolescentes, jóvenes en transición, que han sido como un fogonazo, como un rayo fulminante que tambalea mis propios criterios y me coloca en otro ángulo desde el que contemplar la vida bajo otro prisma. Son mujeres y hombres que hace tiempo salieron del huevo, con pensamiento propio y algo que decir. Me ocurre con frecuencia y me ha ocurrido también con Elisa Levi, la joven de la que la solapa de Por qué lloran las ciudades, dice que 'nació en Madrid en junio del 94 y ese mes fue muy frío para ser verano. Ha peleado con su cuerpo, ha tomado prozac ha bebido y ha fumado. Ha escrito poesía y teatro. Ha abandonado un curso becado y ha cambiado su apellido para tomar las riendas de su identidad. Le gustaría haber sido amante de Isabel I, pero nació en la época que no era y a cambio ha escrito sobre su generación'. La autora de Por qué lloran las ciudades nos visitó hace unos días para presentar su primera novela. 

Marisa G.- Elisa, ¿por qué esta presentación tan atípica que aparece en la solapa?

Elisa L.- Porque, ¿hasta qué punto se tiene que saber de mí o hasta qué punto debe primar más el relato? Invierto tanto tiempo en la creación de la historia y de los personajes que prefiero que lo que se cuente de mí sea algo liviano.

M.G.- Pero tienes que reconocerme que hay datos muy curiosos.

E.L.- Sí, lo son pero con ellos nos llegas a saber nada de mí. 

M.G.- Bueno, que te gustaría ser amante de Isabel I, sí (Risas).

E.L.- Es un dato que le di a mis editores, algo muy anecdótico. Decidieron ponerlo y me ha hecho gracia pero hasta ahí 

M.G.- En principio, tu primera incursión en la literatura fue con poesía y con teatro. Me gustaría saber si tu poesía sigue la misma línea de la poesía que hace la gente joven actualmente, muy cercana, melódica, muy accesible.

E.L.- No tanto. La gente de mi generación que ahora mismo está haciendo poesía también está muy vinculada con las redes sociales, con la crítica social y en mi caso, no parto tanto de la crítica social cuando hago poesía, sino que parto de un sentimiento propio para llegar a lo general. Ellos lo hacen al revés, parten de algo general para llegar a lo más íntimo. En ese sentido, no encajo tanto dentro del mundo de la poesía actual y por eso decidí retirarme un poco. Como poeta ahora mismo no tengo mucho más que decir. La poesía llega en momentos puntuales de la vida y ahora mismo estoy en otra cosa.

M.G.- ¿De ahí tu decisión de saltar a la narrativa?

E.L.- Sí. Aunque también se debe a que necesitaba otro formato para lo que quería contar. Un poema se me quedaba demasiado corto. Necesitaba narrar una historia y adentrarme en la vida de unos personajes, y para eso, la poesía no me servía. El salto fue muy natural.

M.G.- En cualquier caso, este libro sí contiene poesía. 

E.L.- Sí. Para mí ha sido un reto porque he trasladado un sentimiento muy personal a la voz de un personaje. He tenido que adaptar mi poesía a la línea de pensamiento de un personaje concreto.

M.G.- Lo que haces en esta novela es contar la historia de Ada, una joven de veintiocho años que tiene que viajar urgentemente a Tokio porque su mejor amigo se ha suicidado. Abordas temas tan profundos como la amistad, la muerte, el amor,... ¿qué otras cuestiones planteas en el libro?

E.L.- Aparte del amor, la amistad y la muerte, temas todos ellos muy relacionados porque el amor lo engloba todo, también hablo del paso hacia la madurez. Esto prima mucho en el libro porque la protagonista se va haciendo preguntas, se va cuestionando su pasado, su futuro o su presente, a través de ese viaje que hace a Tokio. Es el momento en el que Ada deja de ser una niña o una mujer joven para convertirse en una adulta a través de un golpe fuerte como es el suicidio de una persona tan cercana a ella.

M.G.- El paso de una etapa a otra está muy idealizado, ¿verdad?

E.L.- Sí, sí,... Y parece que tiene que ser muy fácil y muy rápido, y realmente te encuentras que tienes que asumir la vida, que eres adulto, que en realidad estás solo, que tienes que tener un criterio, unas ideas claras,... Es una transición que te puede llevar mucho tiempo. El hecho de que la sociedad te imponga que tienes que ser adulta de hoy a mañana, que hoy tienes diecisiete pero mañana tienes dieciocho, que ya eres mayor,... todo eso genera mucha ansiedad e incertidumbre.

M.G.- La homosexualidad está presente también en tu novela. Mucha gente de mi generación sigue sin entender que cada uno puede tener la identidad sexual que quiera. Me gustaría soñar que en tu generación no existen ya ningún tipo de prejuicios. ¿Es así?

E.L.- En el entorno en el que me muevo hay bastante libertad sexual. Poco a poco vamos quitando las etiquetas y no importa si te atraen las personas de un sexo u otro. Siento que es como un paso muy grande que estamos dando hacia la libertad y agradezco mucho que mi generación esté avanzando en ese sentido. En la novela, trato la homosexualidad de manera independiente a los juicios de valor.

M.G.- ¿Y la familia, Elisa? ¿Os consideráis más individualizados y no como parte de un núcleo familiar?

E.L.- Conozco mucha gente de mi generación que ha tenido que irse fuera a trabajar o a estudiar, así que nos hemos visto un poco obligados a generar nuestra propia familia, en torno a gente que íbamos conociendo en el camino. El núcleo familiar ha ido cambiando. Creo que ahora prima mucho eso que se suele decir sobre que la familia no la eliges sino que viene impuesta y que los amigos son la familia que eliges. Yo realmente lo siento así. Siento que mis amigos son casi mis hermanos, son la familia que he elegido, y los quiero más que a muchos miembros de mi propia familia. Esto es un nuevo concepto de familia que se está gestando desde hace mucho tiempo, que ahora está aflorando, y que me parece muy sano. 

M.G.- Tu novela se puede entender como una ventana que se asoma a tu generación. ¿Has querido hablar de vosotros desde diferentes ángulos a través de la historia?

E.L.- No lo he hecho conscientemente pero creo que, sin querer, he mostrado la actualidad en la que yo vivo, que es la actualidad de mi generación, con todo lo bueno y todo lo malo.

M.G.- ¿Y qué es lo malo de tu generación?

E.L.- En mi generación se valora demasiado el estar bien. Las redes sociales han conseguido que el aparentar sea una cosa muy natural, muy habitual. Hay que mostrar que somos muy felices. Por ello, se han generado más juicios de valor alrededor de la tristeza, de la ansiedad, de la depresión, a la par que esos temas se han ido desarrollando más. La ansiedad sigue siendo un estigma y se sigue señalando a las personas que tiene ansiedad. Lo malo de mi generación es la crítica continua.

M.G.- Las redes sociales tienen mucha culpa. Son un escaparate en el que todos nos exponemos y sacamos nuestra mejor cara.

E.L.- Claro. Y te expones a una opinión pública sin filtros donde todo el mundo puede decir lo que sea. Esto está muy bien pero esa libertad a veces genera mucho dolor y ese dolor no se gestiona todavía. 



M.G.- El personaje principal es Ada. Me gustaría que me hablaras un poco de ella. ¿Cómo es?

E.L- Ada es una mujer española que reside en Dinamarca. Ha tenido problemas en el núcleo familiar. No se siente identificada con la forma de pensar que tiene su familia. Ha buscado una nueva familia fuera, incluso fuera de España. Es una persona que está intentado afrontar la vida, asumiendo sus problemas, que tiene ansiedad porque la vida se la genera, y que tiene dificultades para encontrar el placer, quizá por las vivencias que ha tenido en el pasado. Ahora se encuentra en un punto de la vida en el que está asumiendo ese pasado, intentando andar hacia adelante, y lo hace, por suerte o por desgracia, a través del duelo por la muerte de su amigo, que era el pilar de su vida. 

M.G.- Es un personaje que acostumbra a hacer un gesto de manera inconsciente y habitual. Tiene un tic. Imagino que eso será fruto de la ansiedad que siente.

E.L.- Es así. Ese gesto es un símbolo de su ansiedad, la manera de hacerla evidente pero creo que también lo hace para recordarse a sí misma que está aquí y está ahora, y que se tiene a sí misma. Creo que es un tic frenético que le conecta consigo misma y por eso se niega a erradicarlo de su vida.

M.G.- Has mencionado el placer. El sexo, ¿qué papel juega en la vida de Ada?

E.L.- El sexo juega un papel de huida y de búsqueda, es una dicotomía rara. Ella lo utiliza para huir de la realidad, como usa los lexatines, pero también lo usa como vehículo para sentir placer de manera rápida. Es su manera de comprobar que todavía puede sentir algo. Tiene tanto que gestionar en su interior que usa el sexo como una herramienta para sentirse presente.

M.G.- El suicidio es un tema duro hasta tal punto que los medios de comunicación evitar dar noticias al respecto. ¿Cómo lo has gestionado en la novela?

E.L.- Es algo que me planteé mucho. Cuando me puse a escribir tuve muy en cuenta que el lector no empatiza con el suicidio ni con el suicida. Hablar del suicidio, tratarlo de una manera tan presente o tratar la ausencia de una persona de una forma tan presente, siendo Denis un personaje que no está en la historia pero sí en la vida de Ada, me ha servido como búsqueda de mi propio criterio y de mi propio pensamiento sobre el suicidio. Decidí ser valiente. Es mi primera novela, no tengo nada que perder realmente, no tengo una carrera detrás. Es mi momento para arriesgarme.

M.G.- ¿Pero tú considerarías tu novela triste o pesimista?

E.L.- Para nada. Es verdad que se trata la tristeza, que los personajes tienen un lastre que superar pero también creo que dentro de la búsqueda de la felicidad, cabe toda esa tristeza. Ada se encuentra en ese viaje, en el reflexionar sobre la tristeza. Para llegar a la felicidad hay un proceso de tristeza que superar. La vida de la gente está llena de decepciones y la felicidad son solo momentos puntuales. Creo que es una novela valiente porque Ada es valiente. Ella asume la vida y su propia tristeza.

M.G.- ¿Escribir esta novela te ha servido para madurar?

E.L.- Por supuesto. Además, mi trabajo madura conmigo. El trabajo artístico madura según el artista va madurando. Aunque yo odio usar el término 'artista' porque va más vinculado a elitismos sociales que no me gustan. En su lugar, prefiero el término 'creador'. Así que, el trabajo del creador va ligado a la madurez que va adquiriendo ese creador. La escritura me sirve para conocerme a mí misma, conocer mis criterios y mis puntos de vista.

M.G.- ¿La elección de Tokio como escenario corresponde a alguna motivación?

E.L.- Sí, quería situar al personaje en un lugar del mapa donde tuviera problemas para comunicarse y que ese problema de comunicación la ayudase a gestionar su propio problema comunicación consigo misma. A la vez, también suponía un reto para mí como escritora. Mi economía no me permitía viajar a Tokio y vivir allí durante un mes para empaparme de su cultura, así que tuve que investigar desde mi casa de Madrid. Buscar información sobre Tokio, sobre Japón, sobre las costumbres, y no quedarme en la superficie, en lo que sabe todo el mundo. Fue algo muy motivador.

M.G.- Algo que evidencia que es una novela generacional, escrita por una persona joven, es la inclusión de las herramientas típicas con las que os habéis criado. Habéis nacido en la era de las nuevas tecnologías y todo eso se ve en la novela.

E.L.- Es una parte de mi realidad, muy presente, y obviamente tenía que salir en algún momento. Ada tiene veintiocho años, tenía que tener las nuevas tecnologías integradas en su vida, tanto como lo tengo yo, de ahí que figuren 'whatsapp' como parte del texto.

M.G.- Tengo curiosidad por el título. 

E.L.- El título corresponde a una pregunta que Ada se hace frecuentemente en el libro. ¿Por qué lloran las ciudades? Es una reflexión y una metáfora en general encaminada a averiguar por qué a veces llora la vida. Ella misma se acaba respondiendo, bueno Denis, la ayuda a responderse a sí misma. Me parecía una bonita metáfora de ella y de las ciudades que están tan presentes en la novela, como Madrid, Copenhague, Tokio,... Saber por qué lloran las ciudades significa saber por qué la vida llora y cómo afrontamos ese llanto.

M.G.- ¿Y suele llorar Elisa Levi?

E.L.- (Risas) Elisa Levi es muy llorona. Lloro mucho pero también me paso mucho tiempo sin llorar. Me hacen llorar las cosas más tontas. 

M.G.- Señal de que eres muy emotiva. Como última pregunta, me gustaría saber a quién lees.

E.L.- Cuando me encierro en un proyecto, únicamente hago lecturas relacionadas con ese proyecto concreto. Por ejemplo, me he enredado ahora con una historia en Tokio, pues leo a Murakami. Pero me gusta mucho el teatro, así que tiendo a leer a Caryl Churchill, a Jazmín Arreza, a Angélica Liddell de la que me declaro su mayor fan. Pero en narrativa no tengo favoritos. Me gusta todo tanto... Soy como muy naïve para elegir lecturas. No tengo un criterio definido. 
M.G.- Creo que eres la primera persona de tu edad que me dice que lee teatro.

E.L.- Amo el teatro con todas mis fuerzas. Estudié Artes Escénicas y aspiro a dedicarme al teatro aunque ahora mismo no sea lo más activo culturalmente. El teatro es mi pasión.

M.G.- ¿Pero hay algo planteado para el futuro en ese sentido?

E.L.- Bueno, escribí teatro y tuve un obra en cartel, a pequeña escala, que fue bien. Mi idea es empezar un máster en Londres  sobre dramaturgia y escritura teatral y sí, en un futuro a medio plazo me gustaría dedicarme al teatro, sin abandonar la narrativa. 

M.G.- Me encanta el teatro, así que espero en el futuro ver una obra tuya algún día.

E.L.- Ojalá.

M.G.- Bueno, Elisa, lo dejamos aquí. Espero que te vaya todo muy bien con esta novela. Seguro que será así.

E.L.- Eso espero. Gracias a ti.

Por qué lloran las ciudades es una novela por la que sentí mucha curiosidad desde que llegó a mis manos. Y ahora, tras conversar con la autora, tengo que confesar que me llama mucho más la atención. Pronto sabréis qué me ha parecido.





Ficha novela

Editorial: Temas de hoy.
Encuadernación: Rústica sin solapas con sobrecubierta.
Nº Páginas: 432
Publicación: Enero, 2019
Precio: 16,90€
ISBN: 9788499987125
Disponible en e-Book y audiolibro.
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.




lunes, 18 de febrero de 2019

EL CORREO DE TÁNGER de Fernando de Artacho


Editorial: Algaida.
Fecha publicación: octubre, 2018.
Precio: 20,00 €
Género: Ficción histórica.
Nº Páginas: 168 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 978-84-9189-029-4
[Disponible en eBook;
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Autor

Fernando de Artacho nació en Sevilla. Es doctor en Historia y licenciado en Derecho por la Universidad Hispalense, abogado de su Ilustre Colegio. También ha realizado estudios de Ciencias Políticas en España y de doctorado en Ciencias Sociales y Políticas en la prestigiosa Universidad Técnica de Lisboa. Es Diplomado en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Asiduo colaborador en revistas especializadas y medios de comunicación escritos, ha publicado más de una treintena de libros, entre los que destacan Manuscrito sevillano, Los Caballeros Veinticuatro del Puerto de Santa María, Padrón de Nobles e Hijosdalgos de la ciudad de Sevilla en el siglo XVIII, Estudio de las Reglas de la Primitiva Archicofradia de la Coronación de Espinas de 1567 o La Nobleza sevillana a través del Privilegio de Oratorios; posteriormente ha publicado un ensayo titulado Los otros Alba. Es presidente de la Academia Andaluza de la Historia, miembro de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, de la Real Academia Belgo-Española de la Historia y de la Real Academia del Mar, entre otras varias academias e instituciones españolas y extranjeras.

Desde hace algunos años alterna la labor investigadora con la divulgación histórica, en novelas como Hija de la Iglesia (2004), Las dos verdades (2005), El enigma de la Santa Espina (Finalista del Premio de Novela Ateneo de Sevilla), La gubia del alumbrado (I Premio Ateneo de Sevilla de Novela Histórica), El trono y el altar, Narraciones y leyendas, El almirante Mediohombre y Campanas de duelo. 

Sinopsis

Francisco Reschet, joven falangista de origen alemán, ve interrumpido sus estudios con la llegada de la Guerra Civil, en la que tomará parte como voluntario de la Segunda Bandera de Sevilla. 

Sus deseos de continuar los estudios universitarios se verán truncados nada más terminar la guerra. Su aspecto germano y el hablar tres idiomas a la perfección, hacen que el incipiente servicio secreto español se fije en él. Tras un periodo de entrenamiento y preparación, le encomiendan las primeras misiones: asistir al viaje del Reichführer Heinrich Himmler y la entrevista entre el general Franco y Adolf Hitler en Hendaya; pero la misión más importante de su vida tendrá lugar en Tánger.

El 14 de junio de 1940, en cumplimiento del régimen internacional autónomo de Tánger, las fuerzas del Ejército Español entran en la ciudad; España la reclamaba desde 1909. Allí sería enviado Francisco Reschet, bajo la falsa identidad de jefe de correos, para recuperar unos importantes documentos robados al gobierno, que podían provocar la entrada de España en la Guerra Mundial. 

Estamos ante una novela rápida y ágil, donde se suceden trepidantes acciones de espionaje y combates, junto a una historia de amor.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Fernando de Artacho ha pasado por este espacio en más de una ocasión. Disfruté mucho con su novela El almirante Mediohombre que me descubrió la figura de Blas de Lezo (puedes leer la reseña aquí), y posteriormente, me zambullí en Campanas de duelo, una novela cuyo argumento transcurría muy cerca de mi casa, lo que avivaba mi interés (puedes leer la reseña aquí). Con estos dos trabajos que me parecieron dos estupendas lecturas, he esperado con expectación lo último del autor. Y es que las novelas de Artacho cuentan con una expresiva narración y una diversidad de contextos históricos que favorece muy positivamente la lectura. En esta ocasión, con El correo de Tánger, el autor trasladará al lector a un periodo de entreguerras, cuando ha finalizado nuestra Guerra Civil y cuando la Segunda Guerra Mundial está en ciernes.

Nuestro protagonista es un joven falangista sevillano con prometedora carrera universitaria. Francisco Reschet, de origen alemán y cuyo abuelo fue ingeniero de una potente empresa eléctrica alemana en Sevilla, verá truncada su previsora vida precisamente por su aspecto germano y dominio de varios idiomas. Hablamos de una época en la que el manejo de lenguas extranjeras y una educación exquisita no estaban al alcance de todos y, por el hecho de destacar en los estudios, además de su excelsa disciplina militar, Reschet se verá pronto involucrado en operaciones militares de gran envergadura. Concretamente, el joven se convertirá en espía y será ese punto de partida el principal regalo que nos ofrece la novela de Artacho: el espionaje y el rigor histórico.

Convertirse en espía pasará por tener brillantes méritos académicos militares, además de una preparación 'especial'. Todo ello será reconocido por sus superiores, con lo que su futuro para el servicio del régimen político estaba más que predestinado. Como antesala de la misión que marcaría su vida, Reschet asistirá a la entrevista que el general Franco y Adolf Hitler mantendrán en Hendaya. Pero esto solo será el principio pues su labor más importante será convertirse en jefe de correos en Tánger, una ciudad que, bajo cumplimiento del régimen internacional autónomo, fue ocupada por fuerzas del Ejército español el 14 de junio de 1940, después de ser reclamada por nuestro país desde 1909. Ocupando su nuevo puesto, nuestro protagonista será los ojos y los oídos del régimen aunque eso no le quitará tiempo para enamorarse, no ya solo de la ciudad, sino de la bella Marie.

La novela centra la atención sobre la pérdida de unos documentos firmados por Franco cuya desaparición puede provocar la entrada de España en la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, el encargado de recuperar tales papeles será nuestro protagonista y hay que tener en cuenta que, según caigan en el bando de los aliados o de los alemanes, todos participantes de la contienda, nuestro país se hubiera visto afectado en su aparente neutralidad, con las terribles consecuencias que eso podría originar, y más después de la recién finalizada Guerra Civil. En función de las manos en las que recayeran esos documentos, el futuro de nuestro país y, por ende, de toda Europa, podría haber sido muy distinto. ¿Ocupación por parte de los alemanes? ¿Por parte de los aliados? Las hipótesis quedan encima de la mesa y resulta muy interesante elucubrar con los posibles caminos históricos que hubiera recorrido nuestro país.

El correo de Tánger cuenta con una primorosa ambientación. El autor posee fina habilidad para envolvernos con la atmósfera que se respiraba en la ciudad, con sus calles repletas de tiendas, sus mercados, sus olores y colores, un escenario que llegó a convertirse en un nido de espías, paraíso del espionaje internacional, amparado por su estatus autónomo y su espíritu cosmopolita. En tales circunstancias, la sensación de no poder confiar en nadie campaba a sus anchas. Pero el contexto histórico llega más lejos pues el peñón de Gibraltar se convirtió en un punto estratégico para todos las nacionalidades en conflicto. Ahí dejo su parte de protagonismo.

En la nueva obra de Artacho nos llama la atención la narrativa en primera persona, a modo de memoria. Como me suele ocurrir con sus novelas, la trama me engancha desde la primera página, haciéndome pasear por un contexto histórico que pone perfectamente en situación al lector, al que conduce hacia un desenlace trepidante y desasosegante. A veces cuenta con un estilo algo poético, especialmente en lo referente a las descripciones de los paisajes de Tánger que tanto invitan a la ensoñación. 

Sin duda, El correo de Tánger es una buena lectura, una novela histórica con tintes de suspense policíaco y su dosis justa de romanticismo, que consigue hacer disfrutar al lector a la vez que lo sumerge en una serie de reflexiones sobre otros posibles futuros de nuestro país. Como comenté antes, ¿qué hubiera pasado si tales documentos caen en manos inapropiadas? Fernando de Artacho juega con este truco de prestidigitador para involucrarnos en una lectura muy recomendable.







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

domingo, 17 de febrero de 2019

ENERO... ¡DE UN VISTAZO! (#01/2019)

Ya hace más de quince días que dejamos enero atrás y aún tengo pendiente el balance del mes. ¿Qué tal si obviamos lo rápido que pasa el tiempo? Sonará a conversación de ascensor pero lo cierto es que todo gira demasiado deprisa. 

Venga, hablemos de libros. Enero siempre ha sido ese mes en el que llegan a casa varios ejemplares. Sus Majestades los Reyes Magos saben que por estos lares una buena novela es sinónimo de buen regalo y ¿para qué complicarse más la vida? Sin embargo, este año han preferido no saturarnos demasiado literariamente hablando. Os lo cuento en el repaso del mes. 



[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]



Los regalados

El 6 de enero llegaron dos ejemplares a casa. Por un lado, y para completar la colección, La sangre de los inocentes de Julia Navarro (Plaza y Janés). Por fin puedo decir que tengo todo lo publicado por la periodista. A mí, sinceramente me gustan mucho sus novelas. 




Por otra parte, y aprovechando que este año el Premio Planeta bien lo merece, llegó a casa Yo, Julia de Santiago Posteguillo (Planeta). Mi pareja ya está deseando hincarle el diente.



Los comprados

Tocaba hacer pedido a Círculo de Lectores y entre todas las novelas que me ponían ojitos desde la revista figuraba Todo el bien y todo el mal de Care Santos. Tengo a la autora muy abandonada y eso que me gusta mucho. A ver si me voy organizando y puedo ir haciendo hueco a todos los autores que me gustan y que se han ido quedando atrás por unas cosas y otras. 

Aprovechando esa tentación de las librerías y grandes almacenes en los que puedes encontrar libros a 5,95, me lancé en picado sobre la montañas de títulos que me ofrecían a ese precio irrisorio y me traje a casa dos de los títulos que componen la saga Refranes, canciones y rastros de sangre de César Pérez Gellida, un autor que me gusta mucho, Sarna con gusto y A grandes males (Suma de Letras). Me faltaría la segunda entrega, Cuchillo de palo, pero ese ya lo conseguiré más adelante.


De Juan Pedro Cosano he leído un par de novelas que me gustaron mucho, así que no me pude resistir cuando vi Las monedas de los 24 (Martínez Roca). Espero leerla muy prontito porque me quedé con las ganas en su día, cuando la publicaron.




Los recibidos

De Algaida Editores llegaron unos cuantos títulos. Por un lado, los últimos Premios Ateneo, El último señorito de Francisco Robles y Distinta Clara de Alba Ballesta. Me gustan las cubiertas de estas dos novelas, con esas mujeres. Sabiendo lo que sé sobre su contenido, creo que me van a gustar mucho. 




Por otra parte, y desde la misma editorial, me hicieron llegar El correo de Tánger de Fernando de Artacho, un autor que ya ha pasado por aquí con anterioridad. Me hizo especial ilusión que en la faja de la novela figurara una frase mía. La novela ya está leída y confío en poder publicar la reseña la próxima semana.


Desde La esfera de los libros me llegó un libro que me hace especial ilusión, lo último de Lorena Franco, Quién mueve los hilos. Disfruté con su novela anterior y creo que con esta también lo voy a pasar muy bien. Espero poder ponerme muy pronto con ella. 

Y acompañando a Lorena, me llegaron dos libros más: El tiempo es lo único que no vuelve de Ana Hernández Sarriá y Yo era una chica normal de Manuel Montalvo. Ambos con muy buena pinta.




El autor Daniel Fopiani, que va lanzado en su trayectoria, publicaba de nuevo y quiso hacerme llegar su última novela, La melodía de la oscuridad (Espasa), una historia negra con un peculiar protagonista. La novela ya está leída y reseñada. Más abajo te dejo el enlace.




Así mismo, el autor Víctor Vegas, del que ya leí algún trabajo, publicaba de nuevo. A través de su editorial, Huso, me hizo llegar su última novela, Me llaman Big. Todavía no he podido leerla pero lo haré en cuanto encuentre hueco.




Este volumen vino acompañado de Llegó del mar de Milós Urban, un título y una cubierta que a mí me resultan muy atractivas.

Para las entrevistas de enero, llegaron a casa dos títulos. Por un lado, El aliado de Iván Repila (Seix Barral), una historia sobre feminismo contada a través de los ojos de un hombre. Una propuesta muy interesante, que ya está leída y reseñada en el blog. Os dejo el enlace más abajo.




Por otra parte, el debut de Rafael Navarro de Castro, La tierra desnuda, (Alfaguara) una preciosidad de novela que, a pesar de su volumen, te atrapará con una historia rural entrañable. La tengo a medio leer y espero poder acabarla pronto.

Los ganados

No hubo suerte en esta ocasión.

Las lecturas y el cine

Pocas lecturas cayeron en enero. Echando la vista atrás, suele ser así. Durante las fiestas navideñas, la familia y los amigos acaparan mi tiempo y apenas encuentro hueco para leer. Así que, inicié el año con tranquilidad, sumergiéndome en una novela gráfica, La memoria en los bolsillos de Étienne Le Roux y Luc Brunschwig. Fue una buena lectura, con un importante trasfondo social. Tiene una segunda parte pero creo que en España aún no se ha publicado.

De ahí me lancé de cabeza a una novela negra. La melodía de la oscuridad de Daniel Fopiani me acompañó durante esos primeros días del año y la verdad es que fue una compañía muy agradable y entretenida. 

El aliado de Iván Repila fue un cambio radical. De novela negra a literatura sobre feminismo. Me pareció una lectura muy distinta, diferente y muy necesaria.

Me releí El loco de la calle de Gregorio Verdugo. En realidad fue una lectura del mes de diciembre pero siendo un volumen de relatos, en algunos casos, me gusta darle una segunda vuelta. La relectura fue muy productiva.

Y cerré el mes con humor, mucho humor. Por fin me pude adentrar en lo último de Julio Muñoz Gijón, El enigma del evangelio 'Triana'. Me lo pasé pipa. Muy, muy divertida.

En cuanto a las entrevistas, aproveché las que tenía atrasadas de antes de las Navidades. Recogí mi encuentro con Francisco Gallardo, autor de Áspera seda de la muerte. Siempre es un placer hablar con él, un hombre vivido y con un montón de anécdotas.

También publiqué mi encuentro con Fernando Iwasaki. Estuvimos hablando de su libro Ajuar funerario, un volumen de cuentos transformado ahora en cómic. La charla fue muy amena e interesante.

Y una entrevista que, en realidad tuvo lugar en noviembre pero que no se pudo completar hasta enero fue la que le hice a Juan Gómez- Jurado por Reina roja. Su falta de tiempo cuando visitó Sevilla impidió que la termináramos, así que todo se organizó vía mail. 

Pero enero empezó con la entrevista a Daniel Fopiani por su novela La melodía de la oscuridad. Espero que a este chico le vayan bien las cosas porque realmente se lo merece. Da gusto hablar con alguien lleno de entusiasmo, cercano, afable y humilde.

¿Y cuáles fueron las películas que pasaron por el blog? De cara a los Goya, cuya gala tuvo lugar el pasado 2 de febrero en Sevilla, os hablé de casi todos los largometrajes que optaban a Mejor Película. Entre ellas, Todos los saben con Penélope Cruz y Javier Bardem. No es una pareja que me entusiasme pero la película me gustó.

Carmen y Lola me dejó maravillada. Me gustó la originalidad de la historia y la interpretación de unos actores y actrices que, prácticamente se ponían por primera vez delante de las cámaras.

El reino con el maravilloso Antonio de la Torre que está vez no me convenció totalmente. El guion de muchísima actualidad. 

Y Campeones con Javier Gutiérrez fue la que se llevó el gato al agua. Aunque no era mi favorita, me alegro muchísimo por su reparto y por ese discurso del actor Jesús Vidal al recoger su premio a Mejor Actor Revelación, y por el mensaje de la película. ¡Viva la integración!

Por último, enero también trajo un clásico en cuestión de retos, el de Autores de la A a la Z, así como los ganadores de 2018. Todavía puedes apuntarte a la edición de 2019 si clicas aquí.


¿Y cómo se está presentando Febrero?

En plena efervescencia. Ya os contaré.

¡¡Nos leemos!!





viernes, 15 de febrero de 2019

TODOS MIENTEN de M.M. Vallés

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Editorial: Triskel Ediciones.
Fecha publicación: septiembre, 2017.
Precio: 16,00 €
Género:  Narrativa.
Nº Páginas: 202 
Encuadernación: Cartoné.
ISBN: 978-84-949263-2-7
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autora

María del Monte Vallés nació en Sevilla. Aunque su formación profesional la ha dirigido por otros caminos: la construcción y el urbanismo, sus grandes pasiones son la Literatura y los viajes que siempre la han acompañado como refugio y fuente de vida, de tal forma que ese bagaje ha desembocado en la creación literaria. Ha escrito relatos, libros de viajes y varias novelas, como Perdiendo pie (Triskel Ediciones). Todos Mienten en sus segunda obra publicada.

Sinopsis

Un día como otro cualquiera, la vida de Alfredo Sierra se ve alterada para siempre por una decisión que él mismo toma, un impulso sin meditar impropio de un hombre aburrido y metódico como él, que le permitirá trabajar en una imprenta que ha conocido días mejores. Allí, Sierra se relaciona con sus nuevos compañeros, sobre todo con su jefe, Ernesto Iglesias, terminando de moldear su nueva personalidad y construyendo una vida ficticia que cree controlar por completo.

En Todos Mienten, M.M. Vallés lleva al lector a un viaje por la mentira, las apariencias y la superficialidad de la sociedad actual mediante una prosa cuidada y directa. Con la mentira como eje, la autora nos muestra los límites de los comportamientos actuales en público, en privado e incluso en las redes sociales. Al fin y al cabo todos mienten, por lo que Alfredo Sierra podría ser un mal reflejo de un vecino, de un familiar, de un amigo o, por qué no, de uno mismo.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Hoy comienzo mi reseña como hago ocasionalmente, echando mano del diccionario. El término que podría definir, grosso modo, la novela de hoy tiene mucho que ver con la palabra 'mitomanía' cuya definición dice así: 'Tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realidad de lo que se dice', o en otra acepción similar, 'Tendencia a mitificar o a admirar exageradamente a personas o cosas'. Y es que de mentiras, desfiguraciones, exageraciones, fantasías y fingimientos vamos a hablar hoy pero, vayamos por partes.

A María del Monte Vallés la conocí literariamente cuando leí su primera novela, Perdiendo pie (puedes leer la reseña aquí). Aquella obra me pareció 'original en su planteamiento' y me sorprendió el perfil psicológico de los personajes. Así que, sabiendo que la autora andaba con algo entre manos, me dispuse a esperar su siguiente publicación. Todos mienten nace a finales del 2018 con una cubierta bastante representativa, que invita a la lectura. Pero no ha sido hasta ahora cuando he podido zambullirme en su argumento.

Alfredo Sierra es un pobre diablo de sesenta y tres años de edad. Está soltero y si se le conoció alguna relación no llegó a prosperar por la insulsez de su persona. Hace más de quince años que vive solo, tras tener que ingresar a su madre nonagenaria en una residencia de ancianos, realizando la pertinente visita cada viernes a la misma hora y en los mismos términos. Actualmente está desempleado. Perdió su trabajo hace un año, sin que se den demasiados detalles -sabremos más hacia el desenlace-, pero no ha cotizado lo suficiente como para poder jubilarse, así que se encuentra en un aprieto de magnitudes colosales donde a su mucha edad, se suma sus pocos ahorros y los muchos gastos ocasionados por la estancia de su madre en la residencia. Desesperado y sin saber muy bien qué hacer, la suerte parece convertirse en su aliada. Por casualidad es testigo de la conversación de una pareja de jóvenes en el interior de un autobús. Hablan de una oferta de trabajo, aunque el joven no está muy convencido. Sierra pone las orejas tiesas e impulsado por la necesidad, toma una decisión insólita para un individuo sin sangre como él. Tras quitarse de en medio al presunto contrincante de una manera de lo más rastrera, se presentará en la empresa ofertante, Imprentas y Talleres Iglesias. Allí, se colocará la máscara del fabulador, del mentiroso, del embaucador, un antifaz con el que vivirá los próximos años y que lo convertirán en un mentiroso compulsivo hasta un desenlace que no sabría definir si lastimoso o milagroso, que además cuenta con un giro digno de la mejor película clásica. En cualquier caso, Todos Mienten nos ofrece la historia de un tipo extravagante e inaudito que nos hará disfrutar y zarandear levemente la cabeza hacia un lado y otro, al comprobar hasta qué limites el hombre puede llegar cuando la mentira se convierte en una bola de nieve imposible de frenar. Y es que Alfredo, tenía una vida tan apática, ha pasado siempre tan desapercibido, ha sido tan insignificante para el resto del mundo, que, quiso ser centro de atención por una vez, 'transformar su anodino entorno es una fantasía atractiva' pero se le fue la mano. Y tanto que se le fue. 

No os quiero desvelar más de su argumento. Os diré que, bajo la pátina de la comicidad subyace una historia seria y triste que evidencia la naturaleza humana, un argumento con importantes reflexiones que transcurre de manera lineal, salvo por una serie de capítulos cortos que se van intercalando en la narración principal de los hechos y de los que os hablaré más adelante. A eso se une que, en determinados momentos, el narrador omnisciente que dominará buena parte de la narración, enciende nuestra curiosidad lanzándonos funestos y sutiles presagios.

Con respecto a los personajes, ya lo observé en su novela anterior, a la autora le gusta adentrarse en la psique propia de cada uno, remover el interior de los individuos que transitan por sus novelas y en ese sentido, Alfredo Sierra, principal protagonista de la historia, está perfectamente dibujado. Incluso los detalles de su fisonomía nos permiten imaginarlo pero será su interior lo que más sobresalga. Alfredo es maniático y obsesivo, sigue un ritual semanal algo irritante del que le cuesta separarse por temor a que el alterado vuelo de la mariposa provoque un tsumani en su vida medida y cuadriculada. Es un ser solitario, sin amigos y casi ninguna familia, que podría despertar compasión en el lector pero lo cierto es que a mí no me ha provocado ninguna, porque de la necesidad pasa a la desfachatez. Creo que él es consciente de dónde se está metiendo, se deja llevar por su vanidad, por su egocentrismo, pensando que es demasiado brillante para que nadie lo coja en sus mentiras, porque Todos mienten -un título certero donde los haya-, hablará de todos esas personas que enlazan una mentira con otra, de aquellos que no dicen una verdad ni queriendo y que al final, no son más que una burda patraña. Y al hilo de esta temática, la autora inserta interesantes reflexiones como ya comenté antes. Nos hablará de la cobardía del silencio, de la tendencia a fingir sobre todo y en todo momento, de la exageración llevada al extremo, de la cantidad de mentiras que nos rodean, no solo a nivel personal e íntimo, sino también a nivel social, político, económico, sanitario,... todo un mundo de falsos reflejos que encuentran su mejor caldo de cultivo en las redes sociales, un fenómeno que Vallés no pasará por alto. 




Pero volviendo a los personajes, Sierra no será el único que asome a estas escasas doscientas páginas. El mentiroso compulsivo, una vez que consigue hacer tragar su bulo y obtiene el puesto, tendrá que lidiar con un jefe con luces y sombras, y con sus compañeros de trabajo. Todos ellos, y siguiendo la misma línea que ya usó la autora con el principal, están muy bien delimitados. El lector puede ver ante sus ojos qué tipo de personas son (algunas quedan retratadas por su forma de hablar), cómo son sus vidas y si mienten o no.

Estructuralmente, Todos mienten cuenta con tres partes a lo largo de las cuales se reparten los capítulos de corta extensión. Hablaba antes de alternancia y efectivamente es lo que encontramos en la novela. La narración lineal de los acontecimientos que pivota principalmente sobre Alfredo se alternará con otros capítulos narrados en primera persona, en la voz del resto de personajes, de tal modo que, prácticamente cada uno de ellos encabeza una de estas piezas. Tengo que confesar al respecto que tales capítulos me desorientaron un poco en los inicios. Parecían fragmentos de declaraciones oficiales, bien ante la prensa o bien ante las autoridades, pero esa incertidumbre alimentaba mi curiosidad, me ponía más alerta¿Qué habrá hecho Alfredo para que la gente declare sobre su persona? Pero poco a poco entiendes qué lugar deben ocupar en la línea cronológica y con qué sentido se encajan en la narración.

En definitiva, he disfrutado bastante de esta lectura. Todos mienten está bien construida y deja poso al margen de un argumento que te parecerá irrisorio. Estamos ante una historia que, si bien transcurre en una ciudad indeterminada, podría ser Sevilla, con esa Feria de Abril, donde algunas almas se hinchan y se pavonean, como lo hace el propio Alfredo al sentirse seguro en su disfraz, un personaje que se mete al lector en el bolsillo, por cizañero, estafador, sinvergüenza y manipulador, un cabrón en toda regla que, aunque resulte paradójico, casi se puede decir que fue salvado por la campana. 

Dicho lo cual, Todos mienten, segunda novela de M.M. Vallés, es tan recomendable como lo era su primera publicación, Perdiendo pie.








[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

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