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lunes, 15 de febrero de 2021

VIVIR DE ALQUILER de Markel Hernández Pérez

Editorial: Algaida
LV Premios Literarios Kutxa
Ciudad de San Sebastián
Fecha publicación: noviembre, 2020
Precio: 12,00 €
Género: Teatro
Nº Páginas: 72
Encuadernación: Tapa blanda y sobre cubierta
ISBN: 9788491893851


Autor

Markel Hernández Pérez nació en Arrigorriaga, Bizkaia (1997) y es graduado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y máster de Estudios Literarios y Teatrales por la Universidad de Granada. Ha colaborado con diversos grupos de teatro en Bilbao, Salamanca y Granada, y en las tres ciudades ha podido estrenar varios de sus textos dramáticos de pequeño formato: La noche de los sueños imposibles dentro del montaje colectivo Sur un fil sur elle (ESM Teatro, 2015), Las voces pervertidas (Salamanca, 2019) y Como si fuera una obra de teatro (Granada, 2020). Entre sus obras destacan los relatos El barco de la vida (3º premio en el II Concurso Búcaro de poesía y cuento, 2013), El poeta y su pluma (mención de honor en el Certamen Jóvenes Creadores de la Ciudad de Salamanca, 2015) y la pieza dramática Tabú: las cosas que nunca dijimos (III Premio de Microteatro de La Malhablada, 2017). Ha participado en las antologías de poesía O Sol é secreto, poetas celebram Eugénio de Andrade (Casa da poesía Eugénio de Andrade, 2018), la de joven poesía vasca Izotzetan islatuak (Liberoamerika Euskal Herria, 2020) y en las antologías online Poesía Gen Z (Playground Books), Así creció mi templo: selección de textos LGBTI+ (Liberoamérica) y en la revista Caligrama (2020). Escribe, desde su fundación, para la revista Apostasía.

Sinopsis

SERGIO: ¿Estás bien, mamá? Saldremos de esta. Dentro de poco me pagarán. ¿Mamá? JUANI: He pasado la mayor parte de mi vida en esta casa y ahora quieren echarme de ella, quieren dejarla vacía como si nunca la hubiera habitado. SERGIO: No tardarán en llegar a nuestra puerta. JUANI: En esta casa he hecho el amor con mi marido, he visto crecer a mi hijo y a mi hija, hacerse grandes, he visto a mi nieta dando sus primeros pasos por estos pasillos. En esta casa he llorado todas las veces que me he sentido triste, he reído, he sido la persona más feliz del mundo y la más desgraciada. Van a vaciarme de ella y dejarla como una cáscara de nuez. LV PREMIOS LITERARIOS KUTXA CIUDAD DE SAN SEBASTIÁN (MODALIDAD TEATRO EN CASTELLANO)

[Información tomada directamente del ejemplar]



La Fundación Kutxa, en su labor de promoción de la cultura, y más concretamente de la literatura, lleva organizando los Premios Literarios Kutxa Ciudad de San Sebastián (modalidades: cuento y teatro) desde 1966, aunque los dedicados al teatro empezaron a otorgarse en 1990. En su última edición, la que hace la número 55, el jurado acordó conceder los siguientes premios: 

Teatro en euskera. Herri hura de Maialen Díaz Urriza

- Teatro en castellano. Vivir de alquiler. Markel Hernández Pérez

- Cuento en castellano. Quince llamadas perdidas de Rubén Fernández Abella

- Cuento en euskara. Zoriontsuak izatea aukeratu genuen de Mikel Ayllon Corral

Las obras en castellano han sido editadas por Algaida. Quince llamadas perdidas de Rubén Fernández Abella cuenta con una sinopsis peculiar, y será una de mis próximas lecturas. Pero ayer mismo releí Vivir de alquiler de Markel Hernández Pérez. Y digo releí porque mi primera aproximación a esta obra breve (no llega ni a setenta páginas) fue a principios de enero. La lectura me llevó menos de una tarde, pero me dejó algo desubicada. No estamos ante una obra de teatro al uso. Al menos, yo no la veo así. Pocos personajes, una trama que abarca muchas cuestiones y una estructura en capítulos-actos, que entremezcla la realidad con las ensoñaciones. Admito que algunos pasajes me dejaron desconcertada, como si no fuera capaz de extraer el significado de lo que allí se contaba. A veces me ocurre. Generalmente con los relatos. Y cuando algo así me sucede, acostumbro a dejar reposar la obra tras una primera lectura, para volver a ella tiempo después. La perspectiva cambia por completo, y el segundo acercamiento ha resultado mucho más productivo.

Vivir de alquiler cuenta la historia de Juani, una mujer de cincuenta y siete años. Es ama de casa y están a punto de desahuciarla. Las primeras líneas sirven como presentación. Nos habla de cómo llegó a Badajoz, cuando tenía solo doce años; de aquel novio al que conoció siendo tan joven y con el que después se casó; de la luna de miel en Canarias; de la adquisición de una vivienda en un barrio obrero; del sueño de los hijos, con la llegada de Sergio, primero, y de Sara, después; del primogénito que se casa, tiene una hija y luego se divorcia; del marido que pierde el empleo; de la ruina; de las deudas; del banco.

A Sergio también se lo come la ruina. Sin trabajo, o con ocupaciones muy precarias y mal pagadas, se ve obligado a regresar a casa de los padres. Pero allí el ambiente está enrarecido. Hay tensión y, sobre todo, mucho silencio. Los ánimos se crispan, los desahogos solo funcionan a base de gritos o golpes, que terminan por conducir a la violencia


Juani es un personaje sencillo, una mujer con una vida que se reduce a la mínima expresión: hogar-familia, familia-hogar. Es una mujer de su casa, sin apenas experiencia más allá de la que le ha proporcionado las muchas horas metida en la cocina. Se casó siendo muy joven. ¿Enamorada? Ella nos lo contará en su momento. Y desde entonces, lo único que ha hecho es rezar por los demás y velar porque su casa fuera adelante. Nunca ha pensado en sí misma. Así que, su vida, gris y anodina, transita entre los límites de lo doméstico, con la cocina como territorio propio, y la televisión como única fuente de entretenimiento.

El otro personaje con voz en la obra será su hijo Sergio. Treinta y tres años; padre de un niña pequeña; sin apenas estudio; sin trabajo estable; sin futuro, se ve obligado a regresar a casa de sus padres. Él es esa otra boca a la que alimentar, como cuando era pequeño, solo que ahora es un hombre adulto y familiar sustento familiar depende de una irrisoria pensión de jubilación. Sergio comenzó una vida, pero también se truncó. Parece como si él también estuviera marcado por el estigma de los padres. «Cuando la ruina entra por la puerta, el amor sale por la ventana». ¿No dicen eso? Hubo un divorcio, y una hija que iba y venía de una casa a otra. Dejó de creer en el amor. Y solo encuentra refugio en el regazo de su madre, porque está asustado. No sabe qué va a ser de él, tiene miedo, y solo su madre puede consolarlo. ¿No es eso lo que hacen las madres? Para mí ha sido la escena más tierna y emotiva de la obra.

Como personajes satélites: Jesús, el marido; Sara, la hija discapacitada que no es biológica; y gente que quiere entrar en la casa, golpean la puerta, dan voces y gritos. 

Para ser una obra tan breve, son muchos los temas que se tocan. Hago un repaso:

- el poco valor que se le da a la labor de las amas de casa

- el deterioro de las relaciones conyugales

- el quebranto de las familias vapuleadas por la miseria

- las relaciones padre-hijo

- las pensiones como sustento familiar

- el regreso de los hijos a la casa de la infancia

- la especial relación entre madres e hijos; ese cordón umbilical que jamás se rompe

- la precariedad laboral, que entronca con la crisis económica y el desempleo

- el mercadeo del amor

- y el SILENCIO. Lo pongo en mayúsculas porque ese silencio es la metáfora de todo lo que acontece en la obra. Es esa piedra atada al tobillo que nos hunde hacia el fondo del mar. Es esa sustancia nociva que desdibuja los bordes y diluye los colores.



De forma colateral, la obra también pasea por dos noticias relativamente recientes: el traslado del cuerpo de Franco desde el Valle de los Caídos y el procés. De esto modo, entendemos que la acción se sitúa en 2019. No obstante, asomarse a esta obra es hacerlo a la realidad del día a día, a la que llega hasta este 2021, agravada especialmente por situación sanitaria que vivimos. Pérdida de puestos de empleo, desastre económicos, deudas y miseria. 

Estructurada en doce partes, cada una de ellas precedida por la cita de algún poeta, dramaturgo o guionista, Vivir de alquiler se mueve entre el monólogo y el diálogo. Al principio, cuando conocemos a Juani, tenemos la sensación de que el personaje está hablando a un auditorio. No es descabellado. Esto es teatro. Sin embargo, poco después mi impresión varía. ¿Se trata de un diario? Lo mismo ocurre con Sergio, que protagoniza el segundo capítulo-acto, hasta que los dos personajes coinciden en el mismo espacio, interactúan, conversan, y regresan al pasado, a modo de flashback. Porque la acción se inicia cuando están a punto de desahuciar a la familia pero, ¿cómo han llegado a ese punto?

Hernández Pérez recurre a los elementos que le proporcionan los propios personajes. ¿Qué hace Juani cuando no está cocinando croquetas? A Juani le gusta ver la tele: los programas del corazón, ese otro en el que puedes encontrar al amor de tu vida, y esas películas en las que hay una investigación criminal. Ese es el mundo al que Juani huye cuando la realidad no le gusta, por eso hay mucho de esos programas en sus ensoñaciones. Vivir de alquiler tiene un punto onírico en el que Juani (o Sergio) se enfrenta a la verdad, donde no hay lugar al engaño. Son pasajes complicados, donde el personaje sufre porque verse reflejado en un espejo no resulta fácil.

Por otro lado, el ritmo es muy importante en la obra, fluctúa y se amolda perfectamente a las exigencias de cada situación. Si en la mayoría de las conversaciones entre madre e hijo, todo discurre con relativo sosiego, la acción cobra brío y se acelera en los momentos de más tensión. La ansiedad que invade a los personajes se transmite con facilidad al espectador, que siente que la amenaza es inminente y el peligro está a punto de hacer acto de presencia. 

Con las acotaciones propias de un texto teatral, que indican lo que acontece alrededor de los personajes, la obra hay que leerla cerrando los ojos. ¿No me entendéis? Si en novela acostumbramos a recurrir a nuestra imaginación como si se tratara de la pantalla de un cine, en teatro es algo que se vuelve imperativo. Sé que leer teatro es una práctica a la que no muchos lectores son aficionados. Admito que me gusta más acudir a una representación, donde ya me dan hecho todo el trabajo imaginativo, pero leer una pieza teatral me conecta con mi yo estudiante, con aquellos años en los que tenía como lectura obligatoria títulos como Romeo y Julieta de Shakespeare o La Celestina de Fernando de Rojas, obras de las que extraíamos alguna escena para representar en el aula, o de la que hacíamos alguna extrapolación. Recuerdo esos años con nostalgia.

Poco más os puedo aportar de Vivir de alquiler, una obra brevísima pero llena de un dramatismo enorme y doloroso. No es difícil que el lector conozca en su entorno a una Juani, o un Sergio. Quién sabe si el mismo lector es uno u otro.

Para concluir, os dejo con el vídeo de la entrega de los premios.


[Idioma: Euskera - Castellano]

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

 


lunes, 14 de octubre de 2019

EL SÍNDROME DE LA MUJER MECÁNICA de José Luis Ordóñez

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Editorial: El Sendero.
Fecha publicación: 2019.
Precio: 10 €
Género: Teatro.
Nº Páginas: 82 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 9788494135187


Autor


José Luis Ordoñez (Sevilla, 1973) es autor de diversas obras teatrales: "Perversidad en la 237" (Primer premio en el XV Certamen Literario Universidad de Sevilla), una producción del CICUS y TNT-Atalaya (Premio Nacional de Teatro 2008); "Monstruos, una cena terrorífica", una producción de Lamaraña Teatro y TNT; "La última cena" (Primer premio en II Premio de Radioteatro 'Carlos Pérez Uralde'), un producción de Radio Vitoria-EiTB y el Festival Internacional de Teatro de Vitoria-Gasteiz; "Cuestión de fe" (Finalista del VI Premio El espectáculo teatral), de la que se hace una lectura dramatizada en el Centro de Documentación de las Artes Escénicas de Andalucía (CDAEA); y "El más rápido de Sevilla o este", una producción de Agón Teatro. Participa en las antologías "Monólogos escénicos", con prólogo de Javier Bardem, y "Siete piezas de teatro breve", y publica "237" y "De humanos y otros monstruos". En el ámbito cinematográfico ha escrito y dirigido, entre otros, el cortometraje "Tarot", Premio RTVA a la Mejor Creación Audiovisual, y en el terreno de la narrativa ha recibido menciones y premios por sus relatos y novelas. Colabora como crítico de cine en "El Público" de Canal Sur Radio, programa líder de audiencia en su franja horaria en Andalucía (EGM abril 2019). Su novela más reciente es "Los Desertores de Oxford Street" (Algaida, Grupo Anaya).

Sinopsis

Una mujer que es una máquina, un brindis extraño, un inesperado ciervo, un vals eterno y la historia de una vieja corbata componen algunos de los pasajes de EL SÍNDROME DE LA MUJER MECÁNICA, obra que narra la construcción de una historia a través de Cleo y Tony, una directora teatral y un dramaturgo que además son actores y mantienen una ambigua relación, obsesionados con lograr la obra más afilada en un mundo que intenta dejar atrás tiempos oscuros.


Mentiras y violencia en un drama con humor negro y guiños cinéfilos que ahonda en la obsesión por el éxito.


[Información tomada directamente del ejemplar]

 

Siempre he pensado que tuve mucha suerte con los profesores de Literatura que me tocaron durante mi formación académica. Fueron hombres y mujeres que consiguieron que me interesara por todas aquellas historias de papel y tinta, escritas y desarrolladas en siglos pasados, poniendo a mi alcance todo tipo de géneros. Aún recuerdo con nitidez aquellas clases sobre La dama boba, La vida es sueño o El perro del hortelano. Para trabajar aquellos textos, seleccionábamos una escena significativa, que teníamos que adaptar a los tiempos actuales. Eran las extrapolaciones, con las que nos reíamos tanto, porque a veces surgían situaciones de lo más disparatadas. No obstante, aquellos ejercicios resultaban, a la vez, muy edificantes. De mi amor por aquellos textos dialogados, surgió también mi pasión por las representaciones, y raro es el año que no acudo a varias funciones. No puedo vivir sin teatro. 

Y precisamente de teatro, es de lo que hoy vengo a hablaros porque, quien diga que el teatro es solo para verlo, se equivoca. Si hay un género que estimula poderosamente la imaginación del lector, ese es el teatro. Gracias a las acotaciones y a las indicaciones de escena, que nos ayudan a situar la secuencia del acto, así como a los personajes sobre el escenario, el lector construye su propia sala de teatro dentro de su cabeza, y levanta un escenario por el que entran y salen los distintos personajes. Solo hay dejar volar la imaginación, para acudir a una representación sin moverte del asiento.

Así que hoy quiero hablaros de El síndrome de la mujer mecánica, obra que el novelista, director y crítico de cine, guionista y también dramaturgo, José Luis Ordóñez escribió para la escena, y que se representó hace ahora casi un año, en la sala de teatro TNT- Atalaya de Sevilla, en el marco del MITIN (XI Muestra Internacional de Teatro de Investigación). 'El montaje estrenado toma el título y varias escenas de la obra de José Luis Ordóñez e incluye textos de otros autores'. La pieza teatral fue dirigida por Sario Téllez, quien además daba vida a Cleo, uno de los personajes, mientras que David Montero, interpretaba a su compañero de reparto, Tony. 

El síndrome de la mujer mecánica enfrenta sobre el escenario a un hombre y a una mujer, a una pareja laboral -Cleo y Tony-, que en su día también fueron sentimental. Están ensayando una obra, utilizando el engranaje de las matrioskas, obra dentro de obra, de tal modo que, el lector no tendrá  muy claro qué es realidad y qué es ficción. Con esta disposición de la escena, se articulan diferentes variantes de una obra (la de ficción), que no termina por satisfacer a sus protagonistas, siempre en busca de la pieza perfecta. 


Más allá de las relaciones personales de Cleo y Tony, la obra tiene como objetivo principal la denuncia sobre las desigualdades entre hombres y mujeres. El problema de Cleo no es otro que el ser mujer, y de ahí proceden todos sus desvelos. Para hacerse valer y escalar posiciones, Cleo ha tenido que emplear estrategias que ahora serán censuradas por Tony, aunque este no está libre de pecado. Frente al 'desprecio, negación, opresión, abuso, maltrato' de Tony, Cleo solo se puede defender de una manera, así que, escena tras escena, el lector asiste a un duelo, a un flirteo incómodo o a un alegato feminista, que Cleo enarbola en un speech sublime.

La lucha por terrenos perdidos, los pilares del heteropatriarcado, los secretos inconfesables, las relaciones de pareja, los pactos de silencio, la creación literaria, o el machismo y micromachismo transitan por esta obra dividida en cinco actos, llena de guiños cinéfilos, inevitables en los textos de Ordóñez, teniendo en cuenta su perenne vinculación con el mundo del celuloide. El cine estará muy presente en este texto, ya sea desde el título, que inevitablemente nos conduce a recordar aquella película de Kubrik -La naranja mecánica-, pasando por las diferentes referencias cinematográficas que salpican el texto, ya sea a través de las canciones que se mencionan, como Midnight, the Stars & You (melodía de cierre en El resplandor), o a los hechos narrados que construyen en formato flashback el pasado de los protagonistas, y que hacen referencia a un conocidísimo largometraje de Juan Antonio Bardem, que ya pasó por este espacio.

Dicho lo cual, y como el teatro no solo se ve sino que también se puede leer, el texto que sirvió de sustento a la obra teatral estrenada el pasado otoño, se encuentra ahora disponible en formato papel, gracias a la Fundación Sgae y a la editorial El Sendero. Así que, desde aquí te animo a que leas esta obra breve, que profundiza en un tema tan de actualidad, como la desigualdad de géneros.

Esperemos que la obra vuelva a escena muy pronto. 







[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí

lunes, 25 de febrero de 2019

DOÑA ROSITA LA SOLTERA de Federico García Lorca

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Editorial: Austral.
Fecha publicación: noviembre, 2011.
Precio: 7,95 €
Género: Teatro.
Nº Páginas: 176
Encuadernación: Rústica sin solapas.
ISBN: 978-84-670-3630-5
[Disponible en eBook
]

Autor

Federico García Lorca, hijo de un rico propietario y de una maestra, vivió una infancia rural a la que sumó una completa formación. Se trasladó a Madrid, donde se alojó en la Residencia de Estudiantes y conoció a sus compañeros de generación y a muchas figuras del panorama artístico. En este ambiente conoce las Vanguardias, pero su personal sensibilidad sobrepasa las modas y triunfa definitivamente con su emblemático Romancero gitano. Tras vivir una enriquecedora temporada en Cuba y Nueva York (el impacto de esta ciudad da lugar a Poeta en Nueva York), vuelve a España. Durante la República, dirige la compañía La Barraca, grupo teatral universitario con el que llevó el teatro clásico por todos los rincones de España. En 1933 visita Buenos Aires, donde sus dramas obtienen gran éxito. De regreso, Lorca, que es ya poeta de éxito, manifiesta públicamente sus ideas de izquierdas; este hecho lo lo pone en el punto de mira de los nacionales que lo asesinan nada más estallar la guerra civil, dos meses después de terminar La casa de Bernarda Alba. Otras obras destacadas del autor son Poema del cante jondo, La zapatera prodigiosa, Bodas de sangre, Yerma, Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, Mariana Pineda y El público, todas ellas publicadas por Austral.

Sinopsis

'La vida mansa por fuera y requemada por dentro de una doncella granadina que poco a poco se va convirtiendo en esa cosa grotesca y conmovedora que es una solterona en España'.

Así describía Federico García Lorca al personaje de esta obra. Cada jornada transcurre en una época distinta, desde fines del siglo pasado hasta los felices años veinte. Mientras el tiempo huye irremediablemente, son los otros los que hacen solterona a una mujer que se pregunta de manera abierta si es que no tiene derecho a respirar con libertad.

Aunque se presenta y articula como una comedia es, en realidad, un drama, el drama de la cursilería española, de la mojigatería española, del ansia de gozar de las mujeres que han de reprimir por fuerza en lo más hondo de su entraña enfebrecida.


[Información tomada directamente del ejemplar]


Ciertas actividades culturales en las que estoy envuelta estas últimas semanas me están acercando a autores, obras y géneros que tenía muy abandonados. Aunque el teatro ha asomado por este rincón en alguna otra ocasión (La Dama Duende de Calderón de la Barca y algún post sobre los hermanos Álvarez Quintero), lo cierto es que el granadino Federico García Lorca no había pisado esta casa hasta este mismo instante. En realidad es un autor que, a pesar de su importancia nacional e internacional, he visto poco por la blogosfera. Siempre estamos envueltos en las novedades editoriales con novelistas contemporáneos y yo, que soy de naturaleza reivindicativa, pensé que sería justo que nos acordáramos de él. No será la única vez que haga algo así. Es probable que el próximo lunes venga con otro autor clásico.

Hablar de la vida de Lorca es hablar de un universo de luces y sombras. Muchos sabemos a grandes rasgos quién era este hombre, oriundo de Fuente Vaquero, un pequeño pueblo granadino en el que el autor vio la luz en 1898. Escritor de poemas y dramaturgo, nos suenan muchas de sus obras por las diversas adaptaciones al cine y teatro. Que yo recuerde la última fue La novia de Paula Ortiz, una versión de Bodas de sangre interpretada por Inma Cuesta de la que algún miércoles cercano os hablaré. Lorca nació en el seno de una familia bien, lo que le permitió recibir una educación que no estaba al alcance de todos y viajar. En sus viajes conoció a importantes nombres de la cultura. Declarado homosexual, mantuvo alguna relación algo más intensa que fraternal con algún nombre conocido. Hombre implicado en el mundo que le tocó vivir, no solo en lo literario y cultural, nunca escondió sus ideas políticas lo que le colocó frente a un pelotón de fusilamiento. Todavía se especula mucho sobre los restos del poeta. ¿Dónde está enterrado Federico García Lorca? Daros una vuelta por Internet. Lo último que se conoce figura publicado en este artículo

Pero vamos a centrarnos en la obra de la que quiero hablaros hoy, titulada Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores. Poema granadino del novecientos dividido en varios jardines con escenas de canto y baile. Estamos ante una obra de teatro que narra la historia de una joven casadera. Huérfana de padre y madre, Rosita vive con sus tíos quienes la cuidan como si fuera hija propia. La obra se inicia de manera feliz. La muchacha está enamorada de su primo. Parece que el casamiento es inminente pero una carta llegada desde Tucumán en Argentina, reclama inmediatamente la presencia del joven al otro lado del charco. Allí residen sus padres quienes necesitan su ayuda. Con mucha pena en el corazón, los jóvenes tendrán que separarse, no sin antes prometerle él que se forjará un futuro en aquellas tierras y volverá por ella. No sin antes prometerle ella que lo esperará siempre. Pero quien espera, desespera. Creo que os podéis imaginar qué es lo que ocurre con Rosita una vez que el primo parte para tierras lejanas. De soltera pasará a solterona, un término que siempre ha tenido connotaciones muy negativas.

Pero, ¿por qué se titula El lenguaje de las flores? Bueno, las flores tendrán mucho que ver en el texto. El tío de Rosita es jardinero. Parece que la familia vive de ello pues al hombre no se le conoce otra profesión. Él se jacta de tener un invernadero primorosamente cuidado y conseguir unas variedades de rosas muy complejas de cuidar. De hecho, el primer acto comienza con el tío regañando a las mujeres de la casa por no cuidar sus flores y sus semillas. Pero la cosa va mucho más allá. El tío cultiva una rosa especial denominada 'rosa mutabile', es decir mudable, una variedad muy particular porque por la mañana goza de un espléndido color rojo, por la tarde se torna blanca y por la noche se deshoja. Alrededor de esta flor gira un poema que figura varias veces en el texto, en su totalidad o de manera fragmentada, y que tiene una función de suma importancia, será una premonición de lo que le ocurrirá a Rosita, siendo la mañana el primer acto, cuando la joven luce esplendorosa y feliz, la tarde el segundo acto, cuando todavía mantiene la esperanza de un casamiento tras la recepción de una carta que la llena de nuevo de ilusión, mientras que el tercer acto representa la noche, momento en que la desgracia de Rosita es más que palpable, así como la pérdida de su lozanía, de su juventud y de su esperanza. Todo ello desembocará en un final trágico. 

¿Y por qué el subtitulo  Poema granadino del novecientos dividido en varios jardines con escenas de canto y baile. Hay mucha poesía pero también piezas líricas que a veces se interpretan al piano, lo que otorga mucho dinamismo al texto. 

La obra no solo es una crítica a esa soltería recalcitrante a la que muchas mujeres se veían relegadas y a la crueldad con la que la sociedad las miraba, también se abordan otras cuestiones como el qué dirán, asunto que  hoy en día sigue teniendo su aquel. No tener recursos económicos era una desdicha y había que aparentar lo indecible, aunque te quedaras sin comer. También es un problema el qué dirán para Rosita y su familia que, en una situación delicada, buscarán el amparo de la noche para evitar las miradas indiscretas. 

Y sigue habiendo crítica contra las familias ricas, esas representadas por un grupo de mujeres que visitan a Rosita en su hogar, que no tienen consideración, ni respeto, que se muestran altaneras y ácidas con las que no están en su misma situación. Y es que hay familias bien situadas cuyos hijos dejan mucho que desear. Que se lo digan a uno de los personajes que tiene que aguantar las chanzas de sus alumnos.

Un total de diecinueve personajes entrarán y saldrán de escena aunque los principales serán Rosita, el primo de esta, los tíos y el ama. El resto servirán para reforzar o matizar el argumento de la obra. De entre todos ellos, sobresale la joven, alrededor de la cual girarán los demás. Rosita es un auténtico torbellino de vivacidad. Es una joven impetuosa, viva, alegre. Está feliz y la vida le sonríe. Al menos, en el primer acto. Al ser huérfana, está muy consentida y se le permiten todos los caprichos. Ella representa ese tipo de joven que tiene la ilusión -la única- de contraer matrimonio y formar su hogar, esas mujeres que depositaban todas sus esperanzas en un hombre y que, con el paso del tiempo, ven frustrados todos sus deseos, no alcanzando su principal meta, casarse, y convirtiéndose en una solterona, que generalmente eran caracterizadas por mujeres agrias, resentidas, mal encaradas y tristes. Rosita, mujer de palabra, irá cambiando acto tras acto, a medida que su tragedia se materialice.

El tío tiene menos protagonismo que el resto de los personajes por una cuestión que no voy a desvelar. Será un hombre bastante pacífico que siempre media en las trifulcas entre la tía y el ama. Con el desarrollo de la obra conoceremos más detalles de su personalidad. Un hombre bondadoso que ayudaba a los más desfavorecidos e hizo todo lo posible por ayudar a su sobrina en su noviazgo, algo que repercutirá muy negativamente en la familia.

La tía es afable. Su afán será cuidar a su sobrina y procurarle un buen casamiento. No estaba muy conforme con el noviazgo de los primos e intuirá una desgracia cuando sepa que el novio tiene que marchar de viaje. En realidad, ella es un obstáculo en la felicidad de su sobrina porque, en su nombre, toma una decisión que, a la larga, será el desencadenante de la tragedia. Cuando intenta solucionar el problema, ya no hay remedio porque Rosita, como dije antes, es una mujer de palabra. 

El ama es una mujer lenguaraz, picarona y muy supersticiosa, algo que percibiremos más de una vez en el texto cuando trata de impedir que Rosita abra su sombrilla bajo techo y formula un conjuro contra la mala suerte. Quiero percibir aquí esa visión que se tenía sobre las personas de clase baja propicias a la superchería, en contraposición con los de clase alta, con educación y estudios, mucho más inteligente, que no creían en este tipo de cosas.  El ama también es una mujer entregada, servicial, desinteresada, práctica, realista y bondadosa. Lleva muchos años al servicio de la familia y a veces no cree recibir el reconocimiento que se merece. Ella lo ha dejado todo por cuidar a la niña, su Rosita, por la que siente absoluta devoción. Me parece un personaje muy bien trazado pues, además de las características que he señalado, también es una mujer cotilla -otra peculiaridad de su condición social-, que siempre dice lo que piensa. Para mí es el personaje mejor definido al que se le coge cariño.

El primo ocupa su parcela de protagonismo más por ausencia que por presencia. Tan solo le veremos en el primer acto pero sabremos cómo es su vida en Argentina por las referencias que de él hacen el resto de los personajes en el segundo y en el tercer acto. El primo representa a ese tipo de hombre que olvidan sus promesas de amor y encima siguen jugando con las ilusiones de las mujeres. Su comportamiento será criticado por la tía y por el ama, mientras que en Rosita, enamorada irremediablemente, parece no querer pensar en la vileza de su enamorado

Entre los secundarios destacan las Manolas, esas amigas con las que Rosita pasea. La joven se siente halagada por ellas y mantienen divertidas conversaciones sobre pretendientes. Luego están las solteronas, mujeres que tienen un futuro muy complicado pues su economía es muy precaria. Tienen asumido su situación pero intentan guardar las apariencias ante los ojos de los demás, por eso no dejan de acudir a reuniones con otras damas. Rosita se siente por encima de ellas, lo mismo que le ocurre a las Ayalas, hijas del fotógrafo del rey, que representan todo lo que el resto de mujeres de la obra no son. Ellas, amparadas por una buena situación económica, se burlan de las desgracias de las demás. 

A través de los personajes accedemos a sus distintos valores, a la generosidad del tío, a la buena disposición del ama, a la bondad de la tía, a la cursilería de las Ayala, a la resignación de las solteronas,... Todos ellos juegan su papel en este teatro de la vida. 

Estructurada en tres actos que perfectamente corresponden al esquema clásico de planteamiento, nudo y desenlace, en cada uno de ellos ocurre un hecho significativo que marcará el avance del argumento. La primera parte acaba con la separación de los novios, la segunda parte con la llegada de una carta que renovará la ilusión de Rosita, y la última parte,... bueno, esto mejor no os lo cuento. Pero a lo largo de estas tres piezas, el lector irá advirtiendo el paso del tiempo. Veinticinco años en total es el lapso de tiempo que compone la acción de la trama, aunque Lorca se centra únicamente en los momentos cruciales de la vida de Rosita. La historia transcurre entre finales del siglo XIX y principios del XX. Es en el segundo acto cuando se produce ese cambio de siglo y podríamos centrar la acción hacia 1903, un dato que conocemos por las referencias a algunos sucesos del momento como los accidentes que tuvieron lugar durante una carrera automovilística entre París y Madrid organizada por el Automobile Club de France y el Automóvil Club de España en la que fallecieron siete personas, entre ellas Marcel Renault, hermano de Louis Renault, fundador de la famosa marca de vehículos. Y es que los automóviles comenzaban a despuntar y era una época que vivía ciertos avances tecnológicos con coches que llegaban a alcanzar la supersónica velocidad de treinta kilómetros por hora. En este acto, también existirán otras referencias a cuestiones religiosas.

Pero el tiempo lo veremos transcurrir también gracias a los diálogos de los personajes que hacen referencia a momentos de su infancia. Indiciosas al máximo son las Ayala, que le recuerdan a Rosita que ellas eran unas niñas cuando su noviazgo comenzó. Y la moda también servirá para demostrarnos que los años han ido pasando. Las acotaciones, tan importantes en las piezas teatrales porque aportarán las indicaciones necesarias para la representación, se centrarán con frecuencia en las modas del momento. Aquellas mangas de jamón que lucía los vestidos de la joven quedarán desfasadas aunque para ella era una moda bonita que le inspira mucha nostalgia -le recuerda tiempos mejores-. Los vestidos serán bien distintos a aquellos que ella usaba cuando se ennovió con su primo y aunque las hechuras van cambiando, Rosita sigue luciendo el color rosa, al menos, hasta las últimas escenas del tercer acto, cuando la evidencia ya no da lugar a duda, cuando la ilusión y la esperanza ya no tiene cabida. Entonces vestirá un vestido blanco, como blanco serán ya sus cabellos, tan blanca como la luna que iluminará la última escena, tan blanco como unas cortinas que cerrarán la obra como si fueran el velo de una novia.

En cuanto al escenario, la historia transcurre en Granada. Esto es algo que sabremos por boca del tío en los primeros compases de la obra. Sobre la ciudad también hallaremos un fragmento en verso que describe un poco la ciudad. 

En cuanto al lenguaje, aunque se utilizan términos ya desfasados, no resulta complicado seguir el hilo de los diálogos. Es importante destacar que el lenguaje de cada personaje sintoniza con su escala social, por lo tanto la forma de hablar del ama distará mucho de la de los tíos. Además, son numerosos los términos que hacen referencia a prendas de vestir, como la chapona (blusita o jersey) o a diferentes flores y arbustos. También se emplean refranes y dichos populares pero nada que sea complejo. Quizá la mayor dificultad radica en los fragmentos en versos. A mí es que me cuesta especialmente extraer el jugo a los poemas pero, por regla general, en esta obra se entiende bastante bien su significado y qué papel juegan en el texto.

Acercarse al teatro de vez en cuando es un ejercicio que deberíamos practicar. Leer teatro es bien distinto a leer una novela pero no menos gratificante. Al igual que ocurre con la narrativa, el teatro escrito y representado nos enseña el mundo y si encima son obras de escasa longitud, como es el caso, la lectura vuela debido al formato que presentan. Todo esto por no hablar de Federico García Lorca, un autor al que, no solo podemos acercarnos a través de sus obras, sino también a través de las películas que se han hecho sobre su vida como Muerte en Granada de Marcos Zurinaga e interpretada por Andy García en 1996. Al margen de los libros escritos por Lorca, de las biografías -alguna en formato de novela gráfica-, existen infinitud de representaciones teatrales o adaptaciones al cine de sus obras. Incluso en Internet puedes encontrar alguna representación como la que os dejo aquí.




Me ha gustado mucho leer Doña Rosita la soltera. Me encanta el teatro y creo que ha sido la mejor forma de acercarme a Lorca, autor del que no había leído nada, más allá de algún que otro poema en época estudiantil. Me propongo seguir en esta línea. Retomar autores de otros tiempos no tan lejanos y leer alguna de sus escritos. Y a vosotros, nos animo a leer esta obra que, sin bien os hará reír en algún momento -principalmente por el papel del ama-, es muy dramática y cuenta con un desenlace muy trágico.  









 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 13 de abril de 2018

LA DAMA DUENDE de Pedro Calderón de la Barca

Editorial: Cátedra.
Fecha publicación:  2011.
Precio: 12,25
Género: Teatro.
Nº Páginas: 320
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:
978-84-376-2855-4



Autor

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Sinopsis


"La dama duende" es una de las obras donde mejor se encarnan todos los rasgos de la comedia de capa y espada, caracterizada por el ambiente urbano, el protagonismo de hidalgos, los enredos amorosos, la función de los celos, los desafíos, los conflictos de rivalidad entre hombres y las damas discretas. Obra cómica, por encima de todo, pretende entretener y divertir al público. El personaje de Doña Ángela marca el curso de la acción, es ella la que vive un conflicto que debe ser resuelto a lo largo de la acción dramática: la ruptura del orden que debe conducir a la restauración del orden

[Información tomada directamente del ejemplar]
 


Leer teatro no es fácil y más si se trata de teatro del Siglo de Oro. La estructura propia del género y especialmente los usos lingüísticos suponen un ligero escollo para los lectores de estos tiempos pero esto no es óbice para que, de vez en cuando, nos acerquemos a obras que nos sorprenderán por su ingenio y agudeza, al margen de hacernos pasar un rato divertido.

La dama duende, que se divide en tres actos y a su vez en escenas, narra parte de la vida de doña Ángela de Toledo, una mujer viuda cuyo marido la dejó envuelta en mil deudas. Con intención de salir de sus apuros, se refugia en casa de sus dos hermanos, don Juan y don Luis, donde se mantiene oculta y escondida a los ojos del mundo, pero doña Ángela esquiva la vigilancia de sus hermanos con astucia. Todo se complica cuando a la casa familiar llega don Manuel, amigo de don Juan, y su criado Cosme. Doña Ángela se enamora de don Manuel pero, oculta como está, no puede presentarse ante él y dejarse cortejar, así que tendrá que ingeniárselas para acercarse a él. Lo más divertido será la manera de proceder de doña Ángela y los enredos y malentendidos que su estrategia provoca. Ella será la dama duende, un travieso fantasma que a todos llevará de cabeza.

El argumento es sencillo pero no exento de ingenio. La dama duende es una comedia de capa y espada pues suele ser común que los personajes se enfrente en duelos a espada y resuelvan así sus diferencias pero también el humor está muy presente en el desarrollo de los hechos y en los diálogos. En obras de este tipo tampoco pueden faltar los lances amorosos ni los celos, unido a temas como el honor, la dignidad y la salvaguarda de la mujer. La manera en la que doña Ángela contacta con don Manuel no os la voy a explicar porque sería quitarle toda la gracia a la obra pero el recurso en sí es bastante simple y aún así funciona muy bien. Pero a un argumento lleno de enredos y líos hay que añadir unos diálogos brillantes que nos sacarán alguna que otra carcajada.

Seis son los personajes que encontramos en la obra. Don Manuel es un caballero, amigo de don Juan de Toledo, en cuya casa se hospeda. Es un hombre que no cree en artificios del demonio por lo que anda intentando averiguar quién se esconde detrás de todos los extraños sucesos que ocurren en su habitación. Tiene un acuciado sentido del deber y la justicia, por lo que no le importará batirse en duelo a espada por cualquier mujer que acuda en su ayuda.

Don Luis y don Juan son los dos hermanos de doña Ángela. Ninguno de los dos tiene esposa pero algún lío amoroso afectará a don Luis. Ambos velan por la integridad y el honor de su hermana.

Doña Ángela es la dama duende. Como dije antes, sabe esquivar la vigilancia de sus hermanos para salir a la calle junto a su criada Isabel.

Doña Beatriz es la prima de los hermanos y confidente de doña Ángela.

Pero si hay un personaje que me ha gustado por encima de todos ese ha sido Cosme el criado de don Manuel. Me ha hecho muchísima gracia sus miedos cuando cree que la habitación de su señor está embrujada y todos los sucesos extraños no son más que obra del demonio.

Todos estos personajes interactúan entre sí pero el teatro se caracteriza también por establecer conexiones con el público cuando, en los diálogos se insertan reflexiones que van dirigidas más a los lectores o a los espectadores, en el caso de las representaciones teatrales. No olvidemos que estas obras fueron escritas con la intención de mostrarlas al público, más que leerlas. Pero no será el único recurso que encontremos. Es habitual también que los textos incorporen las típicas anotaciones qué nos van indicando que personaje entra y sale de escena. En el caso de la lectura, y a diferencia de las representaciones teatrales o cinematográficas, aquí el lector tiene que poner de su parte para imaginarse la composición de cada escena.

Y sí, como decía al principio resulta algo complejo entender los diálogos pero si lo lees despacio, y analizando cada frase dentro de su contexto correspondiente terminas por adaptarte. Curiosamente a mí me ha costado mucho menos entender a los personajes femeninos que a los masculinos. No sé muy bien a qué se debe esto pero es así.

En definitiva, ¿por qué no acercarnos al teatro alguna vez? Es un género tan bueno como otro cualquiera y en nuestra literatura tenemos buenísimas obras que suponen una lectura muy gratificante. Yo me he divertido mucho leyendo La dama duende, una obra que nunca había leído y ni siquiera la había visto en teatro, así que ha resultado un descubrimiento muy agradable.

Os dejo un vídeo de Youtube donde podéis ver una antigua representación completa de la obra gracias a aquellos programas de teatro que se emitían en Tve. Deberían volver a programar un espacio así.









[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 3 de junio de 2016

EL TEATRO DE LOS ÁLVAREZ QUINTERO.

Si hablamos de teatro hecho en Sevilla resulta inevitable acordarse de los Álvarez Quintero. Los hermanos Joaquín y Serafín, que tan bien conocieron su tierra y sus vecinos, hicieron de nuestra particular idiosincrasia la bandera que ondeaban sobre el escenario en sus obras y entremeses.



Joaquín y Serafín Álvarez Quintero, naturales de Utrera, un pueblo aledaño a Sevilla, nacieron cuando estaba a punto de cumplirse tres cuartas partes del siglo XIX. Serafín nace en 1871 y su hermano, dos años después y parece que no volvieron a separarse hasta el momento de su muerte.

De entre los escritos de los hermanos resaltan sus obras de teatro, pequeñas piezas populares de carácter costumbrista, siendo reconocidos no solamente en su tierra sino también en la capital del reino, donde fallecieron con pocos años de diferencia. Serafín lo haría en 1938 y Joaquín en 1944. Tras la muerte del hermano mayor, Joaquín siguió firmando las obras como si su hermano siguiera entre nosotros, tal era la unión entre ambos.

Más de dos centenares de obras llegaron a escribir, siendo los sainetes los más aplaudidos aunque también se atrevieron con el drama y la zarzuela. Su primera obra, Esgrima y amor, la estrenaron en Sevilla, en el año 1888, siendo aún unos adolescentes, pero los grandes éxitos empezaron  a llegar, residiendo ya en Madrid, allá por el año 1897.

Hay mucha información en internet si queréis saber más sobre estos autores tan queridos en estas latitudes. Mucho se ha escrito sobre sus vidas, sus obras y sus éxitos, pero no todo fue miel sobre hojuelas porque también tuvieron sus detractores, ya sabemos que la envidia es muy mala. La cuestión es que a día de hoy, después de más de setenta años tras la muerte de Joaquín, son considerados sevillanos ilustres y se podría decir que exponentes de un teatro de género que ellos hicieron inolvidable.

Pues bien, si me acuerdo de los hermanos Álvarez Quintero, resulta también inevitable acordarme de Teresa y Antonio que no eran hermanos sino compañeros de pupitre. A través de ellos dos asistí por primera vez a una representación teatral y tengo grabadas en la memoria diversas escenas, contemplándome desde la edad adulta, sentada en aquel patio de butacas, con los ojos como platos como si todo un mundo de fantasía se estuviera desplegando ante mí.


Colegio Pio XI
Corría el año 1982, contando con doce años de edad, cuando descubrí que el teatro me fascinaba. En mi colegio, hoy desaparecido, al margen de llevar a rajatabla una disciplina casi militar, se estimulaba a los alumnos con diversas actividades extraescolares. Recuerdo que los viernes había cine, pero en plan sala de butacas con pantalla gigante, y en las mismas dependencias, se representaban ocasionalmente algunas obras de teatro por parte del alumnado. Pues bien, Teresa y Antonio dieron vida a Candelita y Santiago, los personajes protagonistas del entremés Sangregorda. Ella, puro nervio (aún lo sigue siendo). Él, con una pachona encima que no podía con ella. Los profesores no pudieron elegir a mejores actores.

Me acuerdo de ellos con mucha frecuencia, especialmente porque, con esto de Facebook, hemos podido recuperar aquellas amistades de los años escolares. Y pensando, pensando, me dije que jamás había hablado del teatro como género literario, así que aquí me tenéis, haciendo homenaje a los Álvarez Quintero con el libro que os traigo hoy porque, entre tanta novedad literaria, tanta novela histórica, thriller, novela policíaca, sagas familiares, landscape o terror, resulta muy gratificante regresar al teatro, al que se hacía entonces y compartir unas horas con unos personajes que fueron creados hace tantos años. 


Sinopsis
En estos cuatro entremeses salen a escena toda la gracia, toda la chispa, todo el humor que los hermanos Álvarez Quintero ofrecieron en sus piezas breves, sin duda las que mayor éxito les han deparado. Sangregorda, El Agua Milagrosa, Mañana de Sol y La Media Naranja, son, indudablemente, algunos de los mejores ejemplos de estas obras cortas, en las que sale a relucir constantemente un diálogo endiabladamente ágil y divertido, que va configurando unos cuadros rápidos, graciosos y llenos de vida. De esta forma Joaquín y Serafín van componiendo un retrato fiel de las costumbres andaluzas -y también de las nacionales, ya que algunas de estas obras se sitúan en otras capitales españolas-, en las que el humor quinteriano, siempre sano y bien intencionado, está permanentemente presente.

La cubierta no puede ser más apropiada para este volumen que contiene uno de los cuatro entremeses que Teresa y Antonio representaron en aquel escenario de colegio. 

Abre el volumen un prólogo de Salvador de Quinta en el que se dice cosas tan acertadas como esta:


Un teatro, además que será irrepetible. No sólo porque retrata con toda fidelidad una época y una Sevilla que no volverán, sino por su gracejo, su hondura y, sobre todo, por su naturalidad.

Efectivamente el teatro de los Álvarez Quintero se caracteriza por ser reflejo de una realidad que para nada resulta bochornosa o motivo de mofa. En Sangregorda llama poderosamente la atención la manera en la que los personajes se expresan:





Santiago y Candelita son jóvenes andaluces, de ahí esa manera de hablar en otros tiempos. Llevan dos años de, según parece, noviazgo aunque Candelita no lo tiene muy claro. Le hervirá la sangre comprobar que el hombre del que está enamorada lleva horchata en sus venas y entre celos y medio enfados conseguirá que, por fin, Santiago le declare su amor.

El humor es un ingrediente más de estas piezas cortas que apenas se extienden unas páginas y con poquísimos personajes. Y si en Sangregorda destaca la particular manera de hablar de los protagonistas, no ocurrirá así con el resto, al fin y al cabo, ellos escribían para todo el mundo y sus éxitos llegaron estando ya en Madrid.

El Agua Milagrosa transcurre en un pueblo de Castilla, y como digo, cambia radicalmente la forma de expresarse de sus personajes pero no así el humor que siempre estará presente cuando Florentina, una señora de mucho postín que habla hasta por los codos, recurra al padre Juan en busca de remedio para su fertilidad.

En cuanto a Mañana de Sol la ironía transita libremente en el diálogo de Doña Laura y Don Gonzalo, dos ancianos muy reticentes a compartir un banco en el parque y entre remilgos descubriran que ese encuentro aguarda más de una sorpresa inesperada.

La Media Naranja será el más largo por lo que se divide en varias escenas y cuenta con un mayor número de personajes. No quiero alargarme mucho más pues entiendo que el teatro no es plato de buen gusto para todos. Además, esta entrada solo pretende refrescarnos la memoria y traer a la actualidad a aquellos dos narradores, poetas, periodistas o comediógrafos que me han hecho disfrutar en más de una ocasión. Sus obras se han representado en diversos teatros, de toda índole y condición. Aquí un ejemplo, una muy buena representación de Sangregorda. No os la perdáis porque son apenas media hora. 




 Y aquí, un estudio estupendo de la Revista Literaria Gibralfaro, por si queréis profundizar más.

Me siento obligada a recomendar las obras de los Álvarez Quintero, especialmente si eres sevillano o andaluz, aunque creo sinceramente que todo el mundo puede disfrutar por igual. Son muy amenas, muy divertidas, no hay grandes argumentos pero se puede encontrar tanto ingenio en estas piezas que sin duda supondrán una manera estupenda de acercarnos al teatro porque, lanzo la siguiente pregunta:

¿Cuándo fue la última vez que leíste una obra de teatro?



[Imágenes e ilustraciones tomadas de Google]
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