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lunes, 22 de junio de 2020

ALBERTO CLOSAS. A UN PASO DE LAS ESTRELLAS de Francis Closas y Silvia Farriol

Editorial: Cátedra
Colección Signo e Imagen
Fecha publicación: Junio 2020
Precio: 18,00 €
Nº Páginas:  400
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788437641331

Autor

Francis Closas y Silvia Farriol

Sinopsis

Este libro es algo más que una biografía de Alberto Closas. Pretende, en primer lugar, subsanar la inexistencia de una recopilación exhaustiva de su actividad teatral y cinematográfica, así como aclarar cuál fue su origen, ya que mucha gente le cree nacido en Madrid o incluso en Argentina. En segundo lugar, reivindicar la memoria de su padre, Rafael Closas, comprometido con la causa republicana desde varios puestos de responsabilidad en la Generalitat de Catalunya bajo la presidencia de Francesc Macià, hasta el de Conseller en el último gobierno de Lluís Companys en 1938. Ese fue el detonante que provocó el exilio de toda la familia a Francia, en enero de 1939, y posteriormente el de los dos hermanos mayores a Argentina desde París. Su labor se desarrolló siempre en la sombra, lejos de la notoriedad pública. Y su memoria no debe perderse lentamente entre el olvido y la melancolía. Esta es, pues, también una historia del exilio que padeció una familia que, como tantas otras, sufrió la derrota que, tras la Guerra Civil, dispersó como un vendaval a tantos habitantes de un país dividido y humillado en el que, en realidad, todos perdieron. En este caso, para uno de sus miembros por lo menos, Alberto Closas, el éxito acompañó su deambular y acabó como una historia de triunfos y reconocimientos. La magnitud del archivo familiar ha permitido a los sobrinos Francis y Silvia la reconstrucción de un período histórico de una ciudad y de un país y entresacar lo mejor de las personas y los personajes, dibujando con sus luces, y también con algunas de sus sombras, un retrato lo más exacto posible de un hombre y su circunstancia, particular y común, propia e intransferible, especial y general. Una vida más, ni más ni tampoco menos.


[Información tomada directamente del ejemplar]


Hoy vengo con una propuesta muy diferente. Este lunes dejo de lado la novela, el relato, la poesía o el ensayo, y me centro en la biografía, un género al que me asomo mucho menos de lo que me gustaría. En esta ocasión, a mi interés por conocer más en profundidad a una persona destacada de algún ámbito, se une mi pasión por cine. Me gusta el séptimo arte por todos y cada uno de sus lados. Siento debilidad por las películas antiguas, aquellas en blanco y negro que se hacían con poco presupuesto, y también por las super producciones actuales. Me gusta el cine americano, el británico, el francés, el argentino,... pero también, cómo no, el español. Los thrillers españoles me seducen y las comedias me entretienen. Me gusta incluso aquel cine casposo, machista, retrógrado, en el que todo se reducía a una trama llena de estereotipos. Aquel cine era reflejo de su época, de una forma de vivir, de unos tiempos en los que la mujer quedaba reducida a un papel nimio y cuestionable. Y más aún, si se trataba de películas del destape. José Luis López Vázquez, Florinda Chico, Alfredo Landa, Gracita Morales, Paco Martínez Soria, Mari Carrillo, Tony Leblanc, Josele Román, Antonio Ozores, Rafaela Aparicio han llenado esos días de mi vida en los que todo me salía mal. Os prometo que, en un día gris, películas como Abuelo made in Spain, Recluta con niño o No desearás al vecino del quinto han conseguido sacarme alguna sonrisa y animarme la jornada. Hay largometrajes que me sé de memoria y, aún así, siempre me surten efecto. 

Entre todos esos actores, no podía faltar el galán Alberto Closas, tan alto, tan guapo, con esa sonrisa tan luminosa. Me encantan algunas de sus películas como La familia, bien gracias, La familia y uno más, Muerte de un ciclista o Las viudas. Estas películas son lo que son, pero a mí siempre me han entretenido y con eso me ha bastado. Por eso, y aun alejándome mucho de lo que acostumbro a leer, me apetecía empaparme de su biografía, saber más de aquel actor que protagonizó más de sesenta películas, y compaginó el cine con el teatro y la radio. Así que, a  pesar de que es un libro que gustará a un pequeño grupo de lectores, hoy vengo a hablaros de Alberto Closas. A un paso de las estrellas, escrito por Francis Closas, sobrino del actor, y Silvia Farriol.

Alberto Closas. A un paso de las estrellas, editado por Cátedra, hace un repaso a la vida del actor. Nace en Barcelona, el 30 de octubre de 1921, aunque estudió fuera de España y tuvo que exiliarse con su familia. Para reconstruir su vida, los autores han contado con la colaboración de diversas voces que han aportado sus recuerdos y anécdotas, todas ellas mencionadas en la nota de Agradecimiento, entre las que figuran Julia Gutiérrez Caba y Carlos Hipólito. Pero esta biografía también se compone de fragmentos de entrevistas que el actor concedió a diversas publicaciones de la época, como Semana, y que se transcriben literalmente; o a cartas enviadas a sus padres, o recibidas por ellos, que la familia ha guardado todos estos años. 

Con un prólogo a cargo de Eduardo Mendozaque conoció al actor a través de amistades comunes, el escritor define a Closas como "Un hombre de buena planta, no solo guapo, sino lo que en otra época se llamaba apuesto, de una elegancia fácil y espontánea, simpático y desenvuelto". Siempre fue un actor que brilló por una elegancia y buen gusto exquisito, y eso se percibe en cualquiera de sus películas. Sin embargo, ese porte era algo natural, que veníamos dentro y fuera de la pantalla, como podemos apreciar por las muchísimas fotografías que se incluyen en el texto, instantáneas que muestran al actor desde bien pequeño hasta los 72 años, edad con la que murió a causa de un cáncer de pulmón, en 1994. Hay una foto preciosa, tomada en 1993, en la que se le ve junto a su última pareja, luciendo un pañuelo anudado al cuello, con un estilo muy informal, y sin perder un ápice de clase.




Tras una introducción, el lector se enfrenta a siete grandes capítulos, que engloban toda su existencia, desde 1921 a 1994. Encontraremos un repaso a sus orígenes, el contexto político y social de Barcelona en los tiempos del nacimiento del actor, la relación de su padre, Rafael Closas, con la política, y sus estudios en París. Porque Alberto Closas no vino al mundo en el seno de una familia humilde. Nació en la calle Trafalgar de Barcelona, una vía elegante aunque no ostentosa, sino más bien discreta. Y como llegó a una familia de posibles, lo mandaron a estudiar a París. El estallido de la guerra civil trajo complicaciones a la familia, muy vinculada con la República, por lo que, tras la victoria de las tropas nacionales, los Closa tuvieron que hacer las maletas y marcharse al exilio.

El segundo bloque del libro se centra en los años en los que Alberto Closa pasó entre Chile, Uruguay y Argentina, intentando abrirse camino. Es una etapa del actor que desconocía por completo. No había oído jamás que su carrera como actor se iniciara en Latinoamérica. En Santiago de Chile entró a formar parte de la escuela de arte dramático de Margarita Xirgú, una actriz catalana que montaba obras teatrales basadas en los libretos de Federico García Lorca. Closas consiguió debutar en el cine argentino, consagrándose entre los años 1942 y 1946. 

No fue hasta los años 50 cuando Alberto Closas vuelve a pisar suelo español para afincarse en su país de nacimiento. A partir de aquí, el libro se centra en la vida del actor década a década, destacando no solo las películas y las obras teatrales en las en que participaba, sino todo lo relativo a su vida personal. Se hace repaso a todas las mujeres con las que compartió su vida como Amelia Bence, Marisa Martínez, la única con la que tuvo hijos, o Águeda de la Pisa, a la que se unió cuando ya tenía cierta edad, y que fue su último amor. Y, como no podía ser de otro modo, tratándose de un actor, el último capítulo se titula Abajo el telón, mencionando que, sus últimas apariciones fueron en la famosa serie Farmacia de guardia, junto a Carlos Larrañaga y Concha Cuetos.

Varios anexos culminan este volumen. Por un lado, la opinión que compañeros de profesión y personas vinculadas con el cine, tenían de Alberto Closas, como Emilio Gutiérrez Caba o José Sacristán. Le seguirá la cronología de sus obras, su discografía (sí, yo tampoco sabía que había grabado discos), los premios y distinciones, y otra serie de añadiduras que enriquecen la biografía del actor. 




Como dije antes, sé que Alberto Closas. A un paso de las estrellas no es un libro para todo tipo de lectores. Sé que se aleja mucho de los gustos de los que pasáis por aquí, pero a veces también resulta interesante meterse en otros jardines. A mí me parece un regalo ideal para los amantes del cine, en general, o para esos padres y abuelos que tenían nuestra edad cuando Closas estrenaba sus películas. Como os digo, a mí me ha gustado mucho leer sobre la vida del actor, un rostro que me ha acompañado en muchos momentos sentada frente al televisor, que me ha hecho reír, y cuyas películas me han entretenido muchísimo. Una propuesta diferente para este verano.





[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

martes, 25 de junio de 2019

ARMAND BALSEBRE y ROSARIO FONTOVA: 'Más de un millón de cartas a Elena Francis fueron halladas en una vieja masía de Cornellá'

¿Quién no había oído hablar de Elena Francis alguna vez? Yo nací en 1970 y el nombre de Elena Francis ha sido una constante en mi vida. Jamás he escuchado uno solo programa de aquel consultorio y no sabría precisar si mi madre oía aquel espacio radiofónico, o si lo hacía alguna tía mía y salió a relucir aquel programa en alguna reunión familiar. Lo cierto es que ese nombre ha estado siempre rondando mi cabeza y ha despertado en mí una curiosidad totalmente inusitada. Imaginaos entonces mi sorpresa al descubrir la publicación de un libro que lleva por título Las cartas de Elena Francis. Una educación sentimental bajo el franquismo (Editorial Cátedra). Sus autores, Armand Balsebre y Rosario Fontova, han realizado un importante trabajo de documentación para sacar a la luz qué tipo de mujeres escuchaban aquel programa, qué problemática planteaban y cómo se articulaba aquel espacio cuya emisión se inició en 1947 y dejó de emitirse en 1984.

Con Balsebre y Fontova estuvimos hablando durante la Feria del Libro de Sevilla. No os perdáis todo lo que nos cuentan, solo un aperitivo de lo mucho que contiene la obra. 

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[Fuente: RTVE.es]
 G.- El nombre de Elena Francis es conocidísimo. ¿Qué tenía aquel programa para que, generaciones más tardías y que nunca hemos escuchado una sola de sus emisiones, sepamos o tengamos una idea de lo que era el consultorio de Elena Francis? 

Armand B.- En primer lugar era un programa con una buena factura radiofónica y estaba muy bien hecho. Había una actriz que interpretaba el papel de Elena Francis, había una guionista que construía muy bien las palabras que tenía que pronunciar la locutora, una sintonía pegadiza y nostálgica, y luego la radio, en ese momento, era el medio más importante de comunicación y el que mejor transmitía la cultura popular. Todo eso hizo que el programa se acogiera muy bien porque además, resolvía problemas.

Rosario F.- El programa iniciaba su emisión alrededor de las siete de la tarde, momento en el que, según el estilo de vida de aquella época, las mujeres estaban en casa, con la plancha, la costura o preparando la cena. Era un ambiente idóneo para escuchar la radio, para escuchar un programa que daba consejos, con aquella voz tan nostálgica, una música que no cambió en muchos años, y ese tono medio melancólico que tenía. Todo eso ha quedado grabado en la memoria sentimental de la gente y por eso creemos que tuvo tanto éxito. Pero era un programa minoritario, destinado a las mujeres y nunca estuvo muy valorado, porque trataban temas femeninos que se consideraban algo bobos: belleza, recetas de cocina, peinados, asuntos domésticos. Sin embargo, el consultorio empezó a tratar otros temas mucho más graves y para ello se articuló un equipo especial de personas que contestaban cartas como si fueran oficinistas. Se respondían por escrito las cartas que no se podían emitir por antena puesto que en un programa de treinta minutos en el que solo daba lugar a leer seis o siete cartas como máximo y casi todas sobre temas de belleza, ya que el consultorio estaba patrocinado por el Instituto Francis, una empresa que fabricaba cremas.

M.G.- Esa era la idea original, hacer un programa en torno al instituto pero aquello derivó en algo más porque, a través de los consejos, se adoctrinaba a los oyentes, ¿no?

A.B.- No sabemos realmente si esa función de adoctrinamiento estaba en la idea inicial de Francisca Bes Calbert, esposa del señor Fradera, dueños del Instituto Francis o no, pero ellos consintieron que Radio Barcelona asignase como primera guionista del programa a una persona que estaba muy significada con Acción Católica y con la Sección Femenina de Falange. Fue la primera persona que le dio ese tono doctrinal al programa. Creo que supieron hacer convivir las dos cuestiones, lo comercial y lo doctrinal. Y resultó todo un negocio porque consiguieron un 'mailing', una lista de clientes y una distribución por toda España a través del correo postal. Aunque muchos de los tratamientos que se hacían en el Instituto Francis y muchos de sus productos eran caros y no se los podían permitir la mayoría de las oyentes. En esos casos también se recomendaban tratamientos caseros, se daban recetas de mascarillas que todas podían hacer en casa.

M.G.- Rosario, esa primera guionista que menciona Armand era Ángela Castells. ¿Se puede considerar la creadora y fundadora del personaje de Elena Francis?

R.F.- Sí, pensamos que sí. Se conservan los primeros guiones del programa y estaban muy bien escritos. Ángela era una mujer muy culta. Inicialmente los programas se destinaban a mujeres de la burguesía con cierto poder adquisitivo para poder comprar cremas buenas y caras, en 1950. Pero esto fracasa, y el programa termina siendo para las mujeres de la clase trabajadora. Sobre todo se convierte en el medio de comunicación más querido para la población inmigrante. Muchas cartas están fechadas en Barcelona pero sabemos que muchas eran escritas por mujeres de otras comunidades como Andalucía, Extremadura o Asturias, y que trabajaban en las fábricas textiles catalanas. A través de esas cartas conocemos las vidas de estas mujeres, su nulo acceso a la educación, los problemas que tenían en el seno familiar, y la invisibilidad a la que eran condenadas después del matrimonio. Muchas tenían hijos nada más casarse, se estropeaban físicamente y sus maridos se alejaban de ellas, se iban al bar, al fútbol. Eran mujeres que se sentían solas porque no tienen más relación que la familia, si la tenían cerca, y las vecinas, y su trabajo se reducía al hogar. 

M.G.- Y ese retrato de la sociedad es realmente el objetivo del libro, ¿no?

A.B.- Sí, así es. Cuando publicamos 'Las cartas de La Pirináica' vimos que, a través de las cartas se podía hacer una radiografía de la España del anti-franquismo. Con este libro, pasa igual. Para nosotros, las cartas son un pretexto para ver cómo vivía la gente normal, mujeres que no se atrevían a contar ciertas cosas a sus amigas o vecinas pero por carta sí se desahogaban. Para aquellas mujeres, que como dice Rosario se sentían solas, la radio era como una medicina, tenía un valor terapéutico, que le daba consuelo. 

M.G.- Muchas de aquellas cartas enviadas a Elena Francis se descubrieron por azar, ¿verdad?

R.F.- Sí. En el año 2005, más de un millón de cartas a Elena Francis fueron halladas en una vieja masía de Cornellá que pasó a ser propiedad del ayuntamiento como compensación de unos impuestos.  Allí encontraron cajas y cajas de cartón llenas de cartas. Muchas estaban deterioradas porque se habían mojado con la lluvia, otras se las habían comido las ratas. La directora del Archivo Comarcal del Bajo Llobregat examinó el material y se dio cuenta del valor que tenía. Pudo salvar 'in extremis' las cajas que estaban en mejor estado, unas cien mil. El resto de las cartas se incineraron. Las que se salvaron fueron desinfectadas y llevan digitalizadas unas doce mil. De esa cantidad, nosotros hemos manejado unas cuatro mil o cinco mil para escribir el libro. 

M.G.- ¿Pero entre esas cartas también estaban las respuestas?

R.F.- Sí. Muchas de ellas contenían la respuesta. Burocráticamente estaban muy bien organizados y se conservó en muchos casos, el sobre con la carta y una copia de la respuesta en papel cebolla. 

A.B.- Ese es el valor que tienen las cartas porque sin las respuestas no hubiéramos podido deducir esa función doctrinal. Es en esas respuestas, donde Elena Francis queda retratada.

M.G.- Claro. Y por lo que comentáis, detrás de Elena Francis había un equipo que se encargaba de contestar las cartas, pero ¿quién le daba voz a Elena?

A.B.- Eran actrices. Armando Blanch, el director de programas dramáticos de Radio Barcelona las elegía. La primera fue María Garriga pero hubo muchas más. A medida que se iban casando dejaban de trabajar y había que elegir a otra actriz, a otra voz. Rosario Caballé estuvo entre 1952 y 1960. Luego fue sustituida por Teresa Gil. Pero en 1965 el programa empezó a emitirse por otra emisora y se forjó un equipo nuevo, con un guionista, hombre en esta ocasión, y fue Maruja Fernández la que dio voz a Elena Francis.

M.G.- ¿Pero los oyentes no se daban cuenta de que las voces cambiaban?

R.F.- No. Eso es lo curioso. Es algo increíble porque incluso algunas de las actrices que hacían de Elena Francis participaban en los seriales de la tarde. Pero las oyentes estaban tan metidas en la historia, creían tanto en el consultorio, que no se daban ni cuenta. En las cartas no se menciona que advirtieran que iban cambiando las voces.

A.B.- Pero hemos de tener en cuenta el concepto de impresión de realidad. Por ejemplo, si vas al cine a ver Harry el sucio, ves a Clint Eastwood y escuchas la voz de Constantino Romero. Sin embargo, cuando tú, como espectador, te metes en la historia, ya no estás viendo a Clint Eastwood ni estás oyendo a Constantino Romero, tú estás viendo y oyendo a Harry el sucio. Esa impresión de realidad es lo que consiguió el programa con esa buena factura radiofónica y la gente se creía la historia y entraba de lleno. 

Y por otra parte, estaba el momento en el que una oyente recibía una carta de Elena Francis. Imagínate una mujer de sirvienta en una casa con muy poca instrucción, y de repente recibe una carta firmada por Elena Francis, eso reforzaba la existencia del personaje. 


M.G.- Pero el programa se estuvo emitiendo hasta 1984. Es decir, pasaron la dictadura, la transición, llegaron a la democracia. ¿Hubo un cambio en el estilo?

R.F.- No, no hubo ninguno. En la última época era algo un tanto ridículo. Las mujeres tenían otro tipo de canales donde informarse. La radio, a partir de la muerte de Franco, cambió mucho. Da un salto hacia adelante. Luego se empezaron a formar las asociaciones de vecinos, se instauran los servicios sociales de los ayuntamientos, entidades donde las mujeres podían acudir si tenían problemas de abandono y malos tratos. Es decir, las cosas cambian pero el programa no cambió. Ya no llegaban cartas y el último guionista, Juan Soto Viñolo, que en realidad era crítico taurino, pero que por un sobre sueldo se encarga de redactar los guiones del programa, empezó a inventarse las cartas. Siempre se trataban de temas delicados y morbosos, de muchachas que se habían enamorado del cura del pueblo, o que pensaban que sus maridos eran homosexuales. Pero se notaba que era una farsa o una caricatura de lo que había sido. 

A.B.- Es muy probable que una parte de la audiencia se la quitara la televisión. Elena Francis formaba parte de un paquete de ficción seriada y la radio dejó de ser un espectáculo para convertirse en un informativo. Los seriales empiezan a desaparecer. Y la televisión, con las telenovelas, era mucho más atractiva. Parte de la audiencia del programa de Elena Francis emigró a la tele.

M.G.- ¿Y aquellos programas se pueden escuchar hoy en día?

R.F.- No. No queda nada. Lo único que se conservan son los guiones que están depositados en la Universidad Autónoma de Barcelona y que nosotros cotejamos con las cartas para ver si realmente se correspondían. Pero grabaciones no se conserva ninguna.

A.B.- Yo conseguí dos fragmentos en una investigación anterior. Me dediqué a escuchar los seriales que tenía Radio Nacional de España en la fonoteca en Barcelona. Esos seriales se grababan encima de otros programas. Yo me ponía a escuchar y cuando el serial acababa me encontraba con la grabación previa, con la grabación que había debajo del serial. Me salieron dos fragmentos del consultorio, del año 65. 

M.G.- Es que yo he escuchado un programa en Internet.

R.F.- Esos son ficciones. Son recreaciones que se hicieron a posteriori, cuando se dejó de emitir el programa y se vio que no había ninguno grabado, excepto el último.

M.G.- El último es el que yo he escuchado.

A.B.- El último es con Rosario Caballé, que ya había hecho de Elena Francis en Radio Barcelona en los años 50 hasta 1960. Pero aquel día, Maruja Fernández estaba enferma y se le pidió a Rosario que hiciera de Elena Francis.

M.G.- ¿Y qué carta os ha llamado más la atención?

R.F.- A mí me impresionó mucho la carta de una mujer andaluza, de una familia muy pobre, que decía que tenían que dormir con los abrigos puestos porque tenían la ropa de cama empeñada en el Monte de Piedad. Daba a entender que de niña, había sufrido malos tratos por parte de su padre y sus hermanos. Probablemente hubo algo más. Luego se casó con un hombre que bebía y le pegaba. Cuando tuvo su primer hijo, a las pocas horas de parir, el hombre la violó. Y lo mismo ocurrió tras el nacimiento de sus siguientes hijos.. 

A.B.- En las cartas, jamás se menciona la palabra violación. Usaban eufemismos.

R.F.- Se hablaba de otra manera.

A.B.- Esa carta concretamente no tuvo respuesta. Creemos que los contestadores de cartas debían de quedar tan impresionados que no sabían qué responder a la mujer. Pero sí sabemos bastante de esta red de contestadoras de carta por el testimonio de Pietat Estany, que formó parte del equipo de Elena Francis en los últimos años. Ella publicó un libro explicando lo que hizo entre el año 75 y el año 84. Cuenta en el libro que durante esos años se dedicó ocho horas diarias a contestar cartas. Calcula que, en esos nueve años, contestó entre quince mil y veinte mil cartas. 

M.G.- Creo que también habéis contactado con alguien que trabajó en el programa, ¿no?

A.B.- Sí, Juan Olalla era el botones de Radio Barcelona, encargado únicamente de las cartas de Elena Francis. Pero también hemos hablado con otras personas que nos han pedido que no divulguemos su identidad. El secretismo alrededor del programa de Elena Francis es tremendo. La gente tiene hasta miedo a hablar de ello. Supongo que firmaron algún pacto de silencio o algo pero, a pesar de haber pasado tantísimos años, no quieren hablar.

M.G.- El libro es muy atractivo no solo por todo lo que estáis contando. También habéis incluido fotos.

R.F.- Hemos procurado mostrar el contexto cultural de la época por eso hacemos alguna mención al cine, a la literatura, a las revistas para mujeres de la época. Pretendemos enseñar el universo en el que se movía la mujer en esos años.

M.G.- Incorporáis también anuncios muy curiosos.

R.F.- Sí, exactamente.

A.B.- Además, hemos tenido la suerte de encontrar en el Archivo Fotográfico de Barcelona, una colección de fotos que muestran a la mujer en situaciones de la vida doméstica femenina. No era habitual hacer fotografías a una mujer cosiendo o planchando pero un fotógrafo se dedicó a retratarlas así. A él le debemos la cubierta del libro. 

Precisamente, con respecto a esta foto de la cubierta, nos pasó algo muy curioso. Desde Francia contactó con nosotros el hijo de una de las mujeres que salen en esta foto. Cuando se difundió la publicación del libro por la tele, él reconoció a su madre en esa foto. Nos contó que ella fue maltratada por su marido y tuvo que huir a Francia donde rehízo su vida con otra pareja, y tuvo a este hijo. Nos dijo que cuando la vio se pasó la noche llorando.

M.G.- Qué emotivo... Bueno, Armand, Rosario, me pasaría toda la tarde hablando con vosotros. Muy interesante todo lo que contáis en este libro. Un trabajo muy atractivo. Gracias.

A.B.- Espero que te guste. Muchas gracias.

R.F.- Gracias a ti.

La conversación con Armand Balsebre y Rosario Fontova despertó aún más mi curiosidad por Elena Francis, aunque también es cierto que desmitificó un tanto su figura. Sin duda, esta publicación contiene todo un universo apasionante de un fenómeno social y radiofónico en el que muchas mujeres de la época creyeron con fe ciega. 



Ficha libro

Editorial: Cátedra.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Nº Páginas: 512
Publicación: Octubre, 2018
Precio: 25,00 €
ISBN: 978-84-376-3878-2
Disponible en e-Book
Ficha completa aquí.





lunes, 4 de marzo de 2019

LEYENDAS de Gustavo Adolfo Bécquer

leyendas (19ª ed.)-gustavo adolfo becquer-9788437620244

Editorial: Cátedra.
Fecha publicación: septiembre, 2006.
Precio: 11,15 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 416 
Encuadernación: Tapa blanda.
ISBN: 978-84-376-2024-4

Autor

Bécquer nació el 17 de febrero de 1836 en Sevilla. Hijo de un afamado pintor del que heredó su sensibilidad artística, Gustavo Adolfo aprendió y ejerció la pintura junto a su hermano Valeriano.  Pero fue el arte literario el que desempeñó con mayor rigor. Huérfano desde muy joven, tuvo que buscarse la vida y comenzó a colaborar en algunos periódicos hasta llegar a convertirse en director del diario La Ilustración de Madrid. Lamentablemente, Bécquer murió muy joven, a la edad de 34 años. Falleció en Madrid, ciudad a la que llegó con tan solo 18 años.  Con una vida sesgada tan pronto, su producción literaria es escasa  y aun así se ganó un importante espacio en la literatura española.

Poco después de su fallecimiento, muchos de sus manuscritos inéditos, sus rimas, sus leyendas y cartas fueron reunidos para publicarse en dos volúmenes. Parece que fue entonces cuando la crítica lo tomó más en serio. 

[Información tomada de Internet]

Sinopsis

Bécquer, prosista o poeta, poeta o prosista, siempre se manifiesta como artista completo e intemporal. La aparición de sus «Leyendas», cuyos valores literarios son notablemente superiores a los de las leyendas predecesoras y coetáneas, supone la culminación, superación y aniquilamiento de un género. La materia prima literaria es elaborada por Bécquer de acuerdo con sus propios parámetros estéticos, imprimiendo el sello de su microcosmos personal y la impronta identificadora de su lenguaje poético. Esta nueva edición, actualizada y corregida, pretende acercarse a la versión original del texto que se publicó en revistas y en el «El contemporáneo», además de recoger las últimas precisiones lexicográficas, las más recientes sugerencias sobre las fuentes y las últimas aportaciones críticas. De esta forma, bajo el título de «Leyendas» se han incluido aquellas narraciones aceptadas por la crítica como inequívocas leyendas. Se han excluido, así, los relatos «Tres fechas» y «La creación», y los textos «La voz del silencio» y «La fe salva», una vez demostrada la no autoría becqueriana.

[Información tomada directamente del ejemplar]


La semana pasada hablaba de Federico García Lorca y de su Doña Rosita la soltera. Comentaba entonces que hay autores clásicos, de gran renombre y con una extensa producción literaria, estudiada y analizada hasta la saciedad, autores conocidos por todos los lectores, con títulos que a todos nos suenan porque, en buena parte, han sido llevadas al teatro o al cine. Sin embargo, son autores a los que nos acercamos poco y creo que deben tener un lugar privilegiado en nuestras estanterías. Así que, hoy vengo con otra propuesta, con otro intento de rescatar plumas leídas en época estudiantil. Hoy vengo con mi paisano Gustavo Adolfo Bécquer.

Recordaba vagamente las famosas leyendas de Bécquer. Tengo en la memoria un día de colegio, gris y lluvioso. El profesor de Lengua y Literatura nos hablaba de este autor sevillano. Señaló algunas de sus rimas e hicimos una lectura de una de sus leyendas más conocidas, Maese Pérez el organista. Es probable que la elección se debiera a que la acción transcurre en Sevilla. Desde pequeña me ha acompañado una sensación de terror y estupor relacionado con ese texto, ese miedo inquieto que te produce una lectura pero que, a la vez, genera un ligero cosquilleo de satisfacción. Es una mezcla de emociones extrañas que generalmente experimentamos los amantes de un género lleno de fantasmas, espíritus y elementos diabólicos. Sin embargo, debo confesar que la relectura ha roto el hechizo. Si bien recordaba una historia fantasmagórica que me mantuvo alerta durante toda la lectura, en esta ocasión me ha parecido bastante naïve. Me ha dado una rabia tremenda notar cómo aquellas sensaciones de infancia se volatizaban pero es algo harto común. Las relecturas son peligrosas, especialmente si median muchos años de por medio. Algunas se vuelven descafeinadas y otras, no obstante, ganan en esplendor. 

Pero volviendo al tema que nos ocupa, de todas las leyendas que Gustavo Adolfo Bécquer escribió, me he centrado en un total de trece pero no de todas ellas os hablaré en este post. He seleccionado tan solo cinco, de las que os comentaré su argumento para, posteriormente, hacer un análisis en común. ¿Empezamos?

Maese Pérez el organista

Maese Pérez era el organista del convento de Santa Inés en Sevilla. Era un portento de músico, un virtuoso del órgano. Ciego de nacimiento era capaz de sacar las más bellas melodías del viejo instrumento. Tanto era así, que toda la ciudad acudía a escucharlo cada Nochebuena, y no era de extrañar que arrancara lágrimas de emoción a los asistentes. Pero quiso el destino que el organista falleciera durante la Misa del Gallo. Al año siguiente, la madre superiora del convento de Santa Inés propone a la hija del difunto organista, una joven que se había metido a monja tras el fallecimiento del padre y que había heredado sus dotes musicales, tocar el órgano durante la misa pero ella se opondrá en rotundo. Otro organista se hará cargo de ocupar el lugar de maese Pérez. Lo que ocurre a partir de este punto de la historia lo dejo en el aire. 


Los ojos verdes

Durante un montería Fernando de Argensola hiere a un ciervo. Intenta perseguirlo para darle caza pero Iñigo, el montero mayor, trata de impedir que su señor lleve a cabo su propósito pues tendría que adentrarse en el bosque y acercarse demasiado a una fuente de la que no cuentan nada bueno. Sin embargo, Fernando no hará caso a las advertencias de Iñigo y parte tras el ciervo. A su regreso se le notará cambiado. En un momento dado confiesa al montero mayor que, al llegar a la fuente encontró a una mujer con unos extraordinarios ojos verdes. Cautivado y hechizado para siempre, Fernando no podrá evitar lo que el destino le tiene deparado. 

La ajorca de oro

María Antúnez y Pedro Alfonso de Orellana forman una pareja de enamorados. Ella está profundamente triste y llora desconsoladamente. Asustado por la actitud de la joven, Pedro intenta averiguar qué le ocurre a su amada. Será entonces cuando María le cuente que se ha encaprichado de una joya que porta la patrona de la ciudad y que, por mucho que lo ha intentado, no puede evitar querer tenerla a toda costa. A Pedro, el deseo de su amada le parece un despropósito pero el amor pone pruebas a las que el joven no puede resistirse. Así que, acude a la Iglesia para arrebatarle a la Virgen la joya. Y ahí lo dejo.

El beso

Las tropas francesas ocupan el territorio español, concretamente Toledo. Reubicados en las casas de los toledanos, algunos soldados tienen que pasar la noche en edificios públicos e iglesias, como es el caso del joven capitán protagonista de esta leyenda. En la iglesia figuran dos estatuas de mármol, una dama y  un caballero. El soldado queda prendando de la belleza de la mujer y durante una noche de vino y risas, intentará dar un beso a la escultura lo que acarreará tremendas consecuencias.

El Monte de las ánimas

Beatriz y Alonso son primos que acuden a una cacería juntos. Durante la cabalgada, Alonso contará a su prima una extraña historia de noche de difuntos. Ella sabe que Alonso está enamorado de ella y pide a su primo una compleja prueba de su amor, acudir al Monte de las ánimas justo la noche en la que, según se cuenta, se levantan los cadáveres de los templarios. Lo que Beatriz encuentra en su habitación a la mañana siguiente le helará la sangre.

Bueno pues hasta aquí un escueto resumen de las cinco leyendas que he seleccionado. He dejado fuera otras que resultan también muy interesantes pero no quiero alargar demasiado esta entrada. Como decía al principio, algunos títulos de escritores clásicos han sido llevados al teatro, al cine o la televisión. A poco que hagamos una rápida búsqueda en Internet vamos a encontrar pequeñas piezas audiovisuales que representan algunas de las leyendas de Bécquer, por ejemplo, la de Maese Pérez el organista.




Las leyendas de Bécquer son reflejo del gusto romántico que tanta aceptación tenía en la época. Nos hablan de épocas remotas y muestra evidencias del folclore popular para abordar temas como el amor imposible, la idealización de la belleza, la naturaleza indómita o el carácter rebelde de sus personajes. Por regla general, las leyendas siguen la misma disposición. Suelen estar divididas en capítulos que, en la mayoría de los casos, corresponde a la estructura clásica de introducción, nudo y desenlace. No es raro encontrar una breve introducción que sirve de antesala a la auténtica historia. Son pequeños fragmentos en los que se presentan a los personajes o la situación inicial de la que estos parten. Suele ser frecuente también que, en estas primeras líneas, el narrador nos cuente de qué modo llegó a tener noticias de la historia que está a punto de contar, como si de un cronista se tratara. No obstante, en otros casos como en Los ojos verdes, será el propio narrador el que nos adelante que se trata de una historia que nace de su imaginación.

Una vez pasado ese umbral, nos toparemos con historias en las que realidad y fantasía se mezclan. A la hora de mostrar el lado más oscuro de estos relatos, Bécquer es muy minucioso cuando se trata de crear ambiente. Los sucesos suelen suceder en iglesias oscuras y lúgubres, bosques frondosos en los que habitan extrañas figuras o donde la luz de la luna juega con nuestra imaginación, cuevas o parajes inhóspitos y solitarios - reflejo del espíritu romántico que impera en sus escritos - donde tuvieron lugar muertes muy dramáticas. Todo ello contribuye a poner al lector en situación, a colocarlo en tensión, esperando el momento de gracia en el que todo se precipite. 

Entre la realidad y la fantasía siempre hay un límite que no se puede traspasar, una línea imaginaria que a veces viene representada por un punto concreto en medio de la naturaleza. Habrá quién advierta al protagonista principal de que esa frontera es infranqueable pero si no hay arrojo no hay historia. Además, los personajes de estas leyendas suelen ser de carácter épico, hombres que no temen a la muerte, que no creen en el más allá y que no piensan frenar sus impulsos más viriles. Como es lógico, el atrevido que osa dar un paso y 'molestar' a los habitantes del lado oscuro recibirá un tremendo castigo que, como os podéis imaginar, seguramente pasará por una muerte cruenta, siendo la locura la otra alternativa. 

Pero ahora que he hablado de los personajes, tendríamos que comentar el papel que juegan las mujeres en esta historia. Más allá de ser damas nobles, me he topado con una imagen que me ha hecho mucha gracia. Tanto en La ajorca de oro como en El Monte de las ánimas, son las mujeres las que incitan al hombre a traspasar ese límite que he comentado. María y Beatriz son caprichosas. Una quiere una joya de la Virgen. La otra desea recuperar una banda que servirá como prenda de amor pero claro, para una cosa y otra, el hombre tiene que, o robar a una imagen religiosa o adentrarse en terreno fantasmagórico. Ellos son valientes y lo harán pero...¡ay, lo que les depara! Así que estas mujeres de Bécquer son casi una reencarnación del demonio. Muy bellas y muy elegantes pero origen de las desdichas de los hombres. Sin embargo, no todas son así, encontraremos también mujeres piadosas, fieles amantes, y bellas damas, incluso alguna de mármol que levantará pasiones, una belleza de índole sobrenatural. 

Y atención también a la descripción que se hace de los judíos -personas rencorosas, vengativas, usureras y engañosos comerciantes (La rosa de pasión)- o la visión que se nos da de los franceses -depravados y vándalos- (El beso), leyenda que además aporta una pequeña lección de Historia. 

En cuanto a los narradores, si bien es cierto que los protagonistas principales son de la clase alta, los narradores ocupan escalafones más inferiores e irán variando de la primera a la tercera persona indistintamente. Tengo que advertir que en estas leyendas es habitual encontrar una historia dentro de otra y que, por ende, los narradores pueden cambiar de un personaje a otro en la misma leyenda. A mí, particularmente me ha encantado esta estructura de matrioskas. He sentido que el relato de una historia me adentraba en otro y este en otro más, como si estuviera adentrándome en las profundidades de un bosque en el que la luz iba desapareciendo progresivamente. 

En cuanto a los escenarios, me ha sorprendido comprobar que tan solo Maese Pérez el organista transcurre en Sevilla. El resto de las historias se ubican en Castilla, en ciudades como Soria o Toledo, esta última principalmente, o alrededores. Imagino que esto se debe a que Bécquer pasó la mitad de su vida en Madrid y que también estuvo un tiempo en el Monasterio de Moncayo.

[Imagen tomada de la Guía de Lectura sobre las leyendas de Bécquer; 
Oxford University Press]

Y en cuanto al tiempo, prácticamente todas las leyendas nos trasladan a la Edad Media. Aunque no hay referencias explicitas en cuanto al año, la descripción de los edificios o los usos y costumbre nos pueden ayudar a forjarnos una idea. De todos modos, y dentro del periodo concreto elegido por el autor, hay que destacar que los hechos también transcurren en momentos muy puntuales del año, como la Navidad, la noche de Todos los Santos o la Semana Santa y más aún, dentro del día, los sucesos ocurren o bien por la noche o bien al amanecer, según la naturaleza del hecho a punto de suceder. 

Con alusiones directas al lector, las leyendas de Bécquer recuerdan mucho a los cuentos de tradición oral tanto en temática como en estilo, historias de carácter popular, que congregaba a un grupo de personas al calor de la lumbre pero el empleo del lenguaje no corresponde al vulgo. Bécquer hace uso de un lenguaje poético -muchos hablan de la famosa prosa poética en lo que no todos los críticos se ponen de acuerdo- y recurre frecuentemente al uso de figuras literarias, siendo la metáfora la más predominante. No obstante, y dada la época, su léxico obliga a recurrir al diccionario pues muchos términos hacen referencia a prendas de vestir como 'justillo' o 'fieltro', a profesiones como 'longista' o a cargos públicos como 'ministriles' o los caballeros veinticuatro'.

En definitiva, si bien es verdad que la idea que tenía de las leyendas de Bécquer se ha transformado por completo con esta relectura, no me arrepiento en absoluto. Como dije en la entrada de Lorca, se hace necesario asomarnos a aquellas lecturas del pasado, aunque simplemente sea por comprobar qué efecto producen en nosotros una vez que somos más mayores y, por consiguiente, también más maduros. El resultado será muy distinto pero también muy sorprendente.









 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 13 de abril de 2018

LA DAMA DUENDE de Pedro Calderón de la Barca

Editorial: Cátedra.
Fecha publicación:  2011.
Precio: 12,25
Género: Teatro.
Nº Páginas: 320
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:
978-84-376-2855-4



Autor

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Sinopsis


"La dama duende" es una de las obras donde mejor se encarnan todos los rasgos de la comedia de capa y espada, caracterizada por el ambiente urbano, el protagonismo de hidalgos, los enredos amorosos, la función de los celos, los desafíos, los conflictos de rivalidad entre hombres y las damas discretas. Obra cómica, por encima de todo, pretende entretener y divertir al público. El personaje de Doña Ángela marca el curso de la acción, es ella la que vive un conflicto que debe ser resuelto a lo largo de la acción dramática: la ruptura del orden que debe conducir a la restauración del orden

[Información tomada directamente del ejemplar]
 


Leer teatro no es fácil y más si se trata de teatro del Siglo de Oro. La estructura propia del género y especialmente los usos lingüísticos suponen un ligero escollo para los lectores de estos tiempos pero esto no es óbice para que, de vez en cuando, nos acerquemos a obras que nos sorprenderán por su ingenio y agudeza, al margen de hacernos pasar un rato divertido.

La dama duende, que se divide en tres actos y a su vez en escenas, narra parte de la vida de doña Ángela de Toledo, una mujer viuda cuyo marido la dejó envuelta en mil deudas. Con intención de salir de sus apuros, se refugia en casa de sus dos hermanos, don Juan y don Luis, donde se mantiene oculta y escondida a los ojos del mundo, pero doña Ángela esquiva la vigilancia de sus hermanos con astucia. Todo se complica cuando a la casa familiar llega don Manuel, amigo de don Juan, y su criado Cosme. Doña Ángela se enamora de don Manuel pero, oculta como está, no puede presentarse ante él y dejarse cortejar, así que tendrá que ingeniárselas para acercarse a él. Lo más divertido será la manera de proceder de doña Ángela y los enredos y malentendidos que su estrategia provoca. Ella será la dama duende, un travieso fantasma que a todos llevará de cabeza.

El argumento es sencillo pero no exento de ingenio. La dama duende es una comedia de capa y espada pues suele ser común que los personajes se enfrente en duelos a espada y resuelvan así sus diferencias pero también el humor está muy presente en el desarrollo de los hechos y en los diálogos. En obras de este tipo tampoco pueden faltar los lances amorosos ni los celos, unido a temas como el honor, la dignidad y la salvaguarda de la mujer. La manera en la que doña Ángela contacta con don Manuel no os la voy a explicar porque sería quitarle toda la gracia a la obra pero el recurso en sí es bastante simple y aún así funciona muy bien. Pero a un argumento lleno de enredos y líos hay que añadir unos diálogos brillantes que nos sacarán alguna que otra carcajada.

Seis son los personajes que encontramos en la obra. Don Manuel es un caballero, amigo de don Juan de Toledo, en cuya casa se hospeda. Es un hombre que no cree en artificios del demonio por lo que anda intentando averiguar quién se esconde detrás de todos los extraños sucesos que ocurren en su habitación. Tiene un acuciado sentido del deber y la justicia, por lo que no le importará batirse en duelo a espada por cualquier mujer que acuda en su ayuda.

Don Luis y don Juan son los dos hermanos de doña Ángela. Ninguno de los dos tiene esposa pero algún lío amoroso afectará a don Luis. Ambos velan por la integridad y el honor de su hermana.

Doña Ángela es la dama duende. Como dije antes, sabe esquivar la vigilancia de sus hermanos para salir a la calle junto a su criada Isabel.

Doña Beatriz es la prima de los hermanos y confidente de doña Ángela.

Pero si hay un personaje que me ha gustado por encima de todos ese ha sido Cosme el criado de don Manuel. Me ha hecho muchísima gracia sus miedos cuando cree que la habitación de su señor está embrujada y todos los sucesos extraños no son más que obra del demonio.

Todos estos personajes interactúan entre sí pero el teatro se caracteriza también por establecer conexiones con el público cuando, en los diálogos se insertan reflexiones que van dirigidas más a los lectores o a los espectadores, en el caso de las representaciones teatrales. No olvidemos que estas obras fueron escritas con la intención de mostrarlas al público, más que leerlas. Pero no será el único recurso que encontremos. Es habitual también que los textos incorporen las típicas anotaciones qué nos van indicando que personaje entra y sale de escena. En el caso de la lectura, y a diferencia de las representaciones teatrales o cinematográficas, aquí el lector tiene que poner de su parte para imaginarse la composición de cada escena.

Y sí, como decía al principio resulta algo complejo entender los diálogos pero si lo lees despacio, y analizando cada frase dentro de su contexto correspondiente terminas por adaptarte. Curiosamente a mí me ha costado mucho menos entender a los personajes femeninos que a los masculinos. No sé muy bien a qué se debe esto pero es así.

En definitiva, ¿por qué no acercarnos al teatro alguna vez? Es un género tan bueno como otro cualquiera y en nuestra literatura tenemos buenísimas obras que suponen una lectura muy gratificante. Yo me he divertido mucho leyendo La dama duende, una obra que nunca había leído y ni siquiera la había visto en teatro, así que ha resultado un descubrimiento muy agradable.

Os dejo un vídeo de Youtube donde podéis ver una antigua representación completa de la obra gracias a aquellos programas de teatro que se emitían en Tve. Deberían volver a programar un espacio así.









[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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lunes, 5 de diciembre de 2016

PELÍCULAS PARA LA EDUCACIÓN de Íñigo Marzábal y Carmen Arocena.



 
Editorial: Cátedra.
Colección: Signo e Imagen.
Fecha publicación: octubre, 2016
Precio: 25,00 €
Género: Divulgación.
Nª Páginas: 432
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-376-3607-8

Autores

(Varios)


Sinopsis

La pretensión de este libro es la de ofrecer a formadores, docentes y padres un manual acorde con los desarrollos curriculares previstos en los últimos años de la educación secundaria obligatoria, el bachillerato y la formación profesional básica. Amistad y traición, civilización y barbarie, violencia y solidaridad, justicia y felicidad, libertad y seguridad, deber y corrupción, identidad y alteridad, sexo y amor, familia y escuela, son algunos de los temas sobre los que se invita a discutir a padres, educadores y alumnado.

Pero, al objetivo más evidente de ofrecer un manual de apoyo susceptible de ser utilizado en estas etapas formativas, cabe añadir lo que podríamos denominar una pedagogía de la mirada. Porque, en un mundo saturado de imágenes, poner a disposición del lector casi medio centenar de ejercicios de análisis concretos contribuirá a que desarrolle una mirada más aguda y competente, a que sea más consciente de los mecanismos de manipulación y seducción que subyacen a todo discurso. Se trata no solo de establecer lo que una película dice, sino, también, de determinar cómo dice lo que dice. De ahí la doble aspiración última del libro: aprender viendo cien, aprender a ver cine.
[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar] 

************************************

Hoy vengo con un libro diferente. Dejo a un lado la narrativa ya sea en forma de novela, cuentos o relatos para mostraros un libro que me llamó la atención nada más verlo. Sabéis que me encanta el cine, así que, cuando me fijé en que Cátedra, bajo la colección Signo e Imagen, publicaba este libro me sentí especialmente atraída, porque, además me pareció muy significativo el subtítulo «Aprender viendo cine, Aprender a ver cine». La verdad es que el cine es un vehículo transmisor fantástico que ensalza los valores morales o desdeña las malas prácticas, pero no siempre es fácil captar el mensaje que una película nos quiere transmitir y es frecuente que no le saquemos todo el jugo a un largometraje.

Originariamente, tal y como se desprende de la sinopsis, Películas para la educación es un libro dirigido principalmente a formadores, docentes y padres que quieran enseñar valores a los más jóvenes a través de una larguísima selección de películas que enumero más abajo. Yo no encajo en ninguno de los tres sectores pero aún así creo que este libro ofrece una información sumamente interesante, especialmente si sois amantes del séptimo arte. Para empezar, resulta muy apetecible sentarse a ver una de las películas incluidas en este volumen y leer toda la información que se ofrece de ella. 

El análisis que se ofrece de cada película es tan preciso que incluso se indica el minutaje exacto en el que se produce tal o cual escena de interés. 




Pero antes de entrar directamente en materia, se hace necesario leer la introducción. En unas cuantas páginas se desgrana lo que vamos a encontrar en este libro. Para empezar, se hace hincapié en el valor de la novela como forma narrativa que expone abiertamente una serie de temas relacionados con la existencia humana. Por este motivo, «buena parte de los principios y valores que rigen nuestra percepción de la realidad en la que nos ha tocado vivir, nuestra inserción en el flujo de la Historia o nuestra relación con el otro, ya sea cercano o lejano, los hemos adquirido por vía narrativa». Pero los tiempos cambien y hay que ir adaptándose a los nuevos formatos por eso, «hoy en día hay una modalidad narrativa que se ha impuesto claramente a las demás: la narración audiovisual»

A través de la selección de películas se abordan una serie de temas como el sexo y el amor, entre otros muchos, con cuyo análisis se pretende conformar «ciudadanos más cabales y críticos». Pero la selección de largometrajes no es al azar, o basados en criterios simples, sino que deben de cumplir una serie de requisitos. De este modo, las peliculas serán analizadas concienzudamente siguiendo un patrón específico que paso a detallar:

* la ficha técnica de la película
* un listado de otras narraciones audiovisuales susceptibles de ser empleadas dentro del mismo tema
* una sinopsis de la historia
* una breve contextualización de la narración en cuestión, de su autor y/o de sus condiciones de producción y realización
* el análisis de la película en sentido estricto.



Pero además cuenta con una serie de actividades dirigidas al alumnado y una guía para el profesor. Las actividades serán de dos tipos, por un lado, unas abiertas, con las que se pretende que el joven opine y debata, ya sea de manera individual o colectiva, sobre las cuestiones planteadas. Por otro lado, unas cerradas, e centran en cuestiones más cinematográficas y con las que se trata de determinar cómo dice la película lo que dice.  Ejercicios que permitirán al espectador de las películas a «desarrollar una mirada más aguad y competente», así como «educar a nuestros jóvenes con una serie de valores».

Al final del libro figura también un glosario con los términos de análisis cinematográficos mencionados en el libro para que nadie se pierda si no está muy puesto en la materia.

Por todo lo que he expuesto, considero que este libro supone un instrumento novedoso y original en la educación de los más jóvenes. No es lo mismo soltarle un rollo lleno de mensajes moralizantes que ponerlos a ver una película y extraer de la cinta todo el mensaje que se nos quiere transmitir. Seguro que, frente a una película, la actitud que adoptan será mucho más receptiva.

Así que, si eres profesor, educador, docente en cualquier tipo de institución o centro, y tienes a cargo a un grupo de adolescentes, este libro te vendría muy bien. Por otra parte, si eres padre o madre, no es nada descabellado compartir una tarde cine con los hijos, ver alguna de estas películas y hacerles pensar. 

Y  para que tengáis claro qué películas se incluyen y que temas se abordan, os dejo el sumario:

RELACIONES PERSONALES

Amor: Dos en la carretera (Stanley Donen, 1967); Antes del amanecer (Richard Linklater, 1995).

Amistad: Master & Commander. Al otro lado del mundo (Peter Weir, 2003); El tercer hombre (Carol Reed, 1949).

Sexo: Kids (Larry Clark, 1995); Antonia (Marleen Gorris, 1995).

SOCIALIZACIÓN

Familia: Familia (Fernando León de Aranoa, 1996); Nader y Simin, una separación (Asghar Farhadi, 2011).

Educación: El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989); El milagro de Ana Sullivan (Arthur Penn, 1962).

Comunicación y redes: La red social (David Fincher, 2010); Her (Spike Jonze, 2013).

MORAL

Norma: El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962); La vida de los otros (Florian Henckel von Donnersmarck, 2006).

Justicia: Matar a un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962); Mystic River (Clint Eastwood, 2003).

Felicidad: Delitos y faltas (Woody Allen, 1989); Happiness (Todd Solondz, 1998).

DERECHOS HUMANOS

Libertad: Alguien voló sobre el nido del cuco (Milos Forman, 1975); Nightcrawler (Dan Gilroy, 2014).

Igualdad/Discriminación: El hombre elefante (David Lynch, 1980); El círculo (Jafar Panahi, 2000).

Solidaridad: El Havre (Aki Kaurismäki, 2011); Plácido (Luis García Berlanga, 1961).

POLÍTICA

Poder/Corrupción: Lincoln (Steven Spielberg, 2012); Elección (Alexander Payne, 1999).

Guerra/Terrorismo: La noche más oscura (Kathryn Bigelow,
2012); Vals con Bashir (Ari Folman, 2008).

Totalitarismo: La ola (Dennis Gansel, 2008); Good Bye, Lenin! (Wolfgang Becker, 2003).

VIDA BIOLÓGICA

Principio de la vida/Aborto: 4 meses, 3 semanas, 2 días (Cristian Mungiu, 2007); Juno (Jason Reitman, 2007).

Enfermedad terminal y muerte: Amor (Michael Haneke, 2012); Amar la vida (Mike Nichols, 2001).

Ecología/Tecnología: Wall-E. Batallón de limpieza (Andrew Stanton, 2008); Intestellar (Christopher Nolan, 2014).

POSMODERNIDAD

Violencia: Raíces profundas (George Stevens, 1952); La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971).

Alteridad/Multiculturalidad: El bosque (M. Night Shyamalan, 2004); Crash (Colisión) (Paul Haggis, 2004).

Consumismo, narcicismo y otras adicciones: Ladrones de la fama (Sofia Coppola, 2013); Réquiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000).

Ya veis que son películas de todos tipo, de todos los tiempos y de diversas nacionalidades. Seguro que entre todas ellas encontráis alguna de vuestro interés.

¿Qué os parece?




[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]


Retos:

- 100 libros



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