jueves, 19 de julio de 2018

CHARO JIMÉNEZ: 'Jánovas no rebla'

Injusticia es una palabra que me produce náuseas. No soporto la opresión sobre los débiles, la indiferencia ante el sufrimiento o el abuso de poder y de cuestiones de este tipo estuve conversando el otro día con Charo Jiménez, autora de la novela Ara, como el río, editada por Triskel. Pero cada moneda tiene un reverso y la otra cara de esta moneda la protagonizan gente humilde pero valiente, gente sencilla pero con fuerza, gente llana pero con valor. Así han sido siempre los nacidos en Jánovas, un pequeño pueblo del municipio de Fiscal, en pleno Pirineo aragonés que en 1951 recibió un revés del destino. Situado en la comarca del Sobrabe, junto río Ara de aguas turquesas, la empresa Iberduero se hace con la concesión para construir un pantano. El resultado sería no solo un pueblo abandonado sino sepultado por las aguas, como ocurre con otros tantos en los que, durante la época del franquismo, fueron desalojados y ahora no son más que pueblos fantasmas subacuáticos que reaparecen en épocas de importantes sequías. 

Pero no contaba la Administración e Iberduero con los redaños de los janovenses. Buena parte de las familias cogieron su indemnización y marcharon a otro lugar a empezar de nuevo pero no todo el mundo estaba dispuesto a abandonar lo que era suyo, la casa en la que nacieron, la casa en la que habían formado una familia, sus tierras o sus recuerdos. La familia Garcés - Castillo (Emilio y Paca), la familia Santolaria - Campo (Antonio y María) y alguna más hicieron frente a lo que se les venía encima. Fueron veintidós años de lucha, soportando presiones por parte de los operarios de la empresa, recibiendo visitas de la Guardia Civil o conviviendo con el dinamitado de las casas colindantes, mientras los hijos de las familias resistentes jugaban en la calle. Al final, tras peleas, juicios, enfrentamientos y declaraciones a medios de comunicación para dar a conocer lo que se pretendía hacer con estas familias, tuvieron que ceder y abandonar. El pantano no llegó a construirse nunca, después del daño causado y de destruir un pueblo por completo. Jánovas es hoy un pueblo en ruinas pero su gente nunca lo ha abandonado. Actualmente está en proceso de reconstrucción. Solo hace falta tiempo para que vuelva a tener vida.

Mientras os cuento mis impresiones sobre la lectura de la novela, os dejo por aquí la entrevista a la autora.

Charo Jiménez junto al río Ara

Marisa G.- Charo, me ha resultado curioso leer en la biografía que acompaña el libro que tú recuerdas tu niñez como una etapa extraña.

Charo J.- Sí. Soy hija única y mi madre siempre estuvo enferma. La recuerdo con periodos de estar metida en la cama. Esto marca mucho cuando eres una niña. Siempre estaba deseando que nos reuniéramos con los primos, que vinieran amigos a casa pero con mi madre enferma no era posible organizar estas reuniones y visitas con la frecuencia que me hubiera gustado. Siempre eché mucho de menos tener hermanos. Así que, la figura de mi padre fue fundamental porque él ejerció de padre y de madre a la vez. También fue él el que me despertó el amor por los libros porque solía leerme cuentos y libros en la cama antes de dormir. Y sí fue una etapa extraña porque, aunque lo pasé muy bien y me sentí una niña querida, también lo pasé mal al ver que mi madre no era como las demás.

M.G.- Te refugiaste en los libros. 

CH.J.- Sí. Además fui una niña muy tímida y al mismo tiempo extrovertida. Necesitaba ese roce con otros niños.

M.G.- 'Ara, como el río' es tu segunda novela. La anterior es 'Trampantojo' también la publicaste con Triskel. Debe ser muy emocionante ver tus historias en una librería.

CH.J.- Sí que lo es. La verdad es que escribo desde siempre pero nunca tuve la idea de publicar, quizá por lo que te acabo de decir, que soy una persona tímida. Sin embargo, cuando terminé de escribir 'Trampantojo', se lo di a leer a algunas personas de mi entorno y fueron ellas las que me empujaron a presentarla a alguna editorial. Coincidió también que se dieron una serie de circunstancias personales para contar con el tiempo que requiere esta labor y con más tiempo libre me planteé escribir esa primera novela, echando mano de algunas cosillas que ya tenía escritas de antes.

M.G.- Y con esta segunda novela te haces eco de unos hechos reales que ocurren en el Pirineo aragonés. En el prólogo cuentas que la historia se te cruzó en el camino pero ¿cómo descubriste realmente todo lo que ocurrió en Jánovas?

CH.J.- Fue durante un viaje familiar que hicimos en 2015. Teníamos la idea de visitar algún pueblo deshabitado del valle de la Solana pero al pasar por una carretera encontramos un cartel que ponía 'Descarte Ya' y vimos un mirador desde donde se ven las ruinas del pueblo, el puente colgante, y las aguas turquesas del río Ara. Volvimos al tiempo, y aunque el pueblo lo están reconstruyendo y suele haber gente trabajando, tuvimos la suerte de encontrarlo vacío y pudimos pasear a nuestro aire por allí. Junto a la Casa del Pueblo hay un cartel que cuenta la historia de lo que sucedió. Lo leí y me quedé impresionada al saber que había un matrimonio que vivió casi veinte años entre ruinas. ¿Cómo es posible que algo así ocurra? Sentí algo especial y salí de allí con la idea de localizar a esas personas para que me contaran la historia en primera persona y escribir algo. 

M.G.- Imagino que cuando regresaste indagaste más, buscarías información en Internet. No sé si por entonces ya se había emitido el programa que Jordi Évole grabó sobre este caso (puedes verlo aquí).

CH.J.- No. Ese programa salió por noviembre de 2015 aunque imagino que lo habrían grabado con bastante antelación. Y sí, empecé a buscar información, contacté con una historiadora que había escrito un ensayo sobre Jánovas y fue ella la que me puso en contacto con las familias. Uno de los miembros es sevillano y fue con esa persona con la primera que contacté. Después, a principios de noviembre, regresé al Pirineo y conocí al resto de los personajes, sobre todo a la familia Garcés.

M.G.- La novela la escribes con saltos en el tiempo porque si no me equivoco, la historia comienza en 1938 y creo que llegas hasta el 2001, por lo menos, la segunda parte llega hasta esa fecha.

CH.J.- Sí. Sabes que la novela está estructurada en tres partes: 'Antes de ayer', 'Ayer' y 'Mañana'. Esta última parte no tiene una fecha concreta. He querido dejarlo en el aire, como un mañana esperanzador que ojalá no tarde mucho en suceder. Pero sí, efectivamente la historia se inicia en 1938 con el exilio de la familia de Paca Castillo a Francia, siendo ella una niña. El 2001 es una fecha muy importante porque marca el principio de la esperanza, cuando se emite un informe de impacto medioambiental negativo. Fue la primera victoria que ellos pueden saborear.

Por otra parte, no quise que la estructura fuera lineal. Me gusta que haya saltos en el tiempo pero con cierta continuidad. Al menos es lo que he pretendido en esta novela. 

M.G.- El libro es un retrato de las conversaciones que has mantenido con los protagonistas pero también insertas algo de ficción para rellenar algunas lagunas.

CH.J.- La historia está muy pegada a la realidad porque mi intención es que todo el mundo conozca lo que pasó allí pero sí hay parte de ficción. Es lo que más me ha costado, encontrar el equilibrio entre lo que sucedió realmente y lo que sale de mi imaginación. He procurado ser muy respetuosa. Los personajes reales son los enemigos del escritor porque te juegas mucho y por eso desde el respeto he intentado que la realidad y la ficción se mezclen. Pero estoy satisfecha con el resultado. 

M.G.- Como comentas, la novela comienza con ese exilio a Francia. Ellos consiguen regresar a Jánovas para años después tener que abandonar el pueblo de nuevo. No deja de ser curioso que por distintos motivos tuvieron que dejar su tierra dos veces a lo largo de sus vidas. Me pareció muy significativo que el destino les hiciera esta jugada.

CH.J.- Hay una escena en la que Asunción, la madre de Paca Castillo, estando en Francia y tras un suceso terrible que les ocurre allí, se plantea no regresar. Pero el padre de Paca lo tenía clarísimo. Había que volver porque la fuerza de la tierra les tira mucho y eso es algo que se nota cuando hablas con ellos. El destino hizo lo que hizo pero ellos lucharon por cambiar las cosas.

M.G.- La palabra justicia tiene mucho peso en la novela, es como un grito ahogado. Narras un pasaje en el que los habitantes de Jánovas pleitearon contra Iberduero, pierden y los condenan a pagar. Y claro, leyendo esa parte, yo me imagina la escena y veía claramente a las familias desvalidas, con su verdad por delante y poco más. Iberduero seguro que tenía un buen equipo de abogados pero, ¿a ellos quién los defendían?

CH.J.- Nadie. Ellos iban a pecho descubierto, con su verdad porque creían que con eso era suficiente y no lo fue. Les hicieron perrerías, los acusaron de mil cosas, destrozaron todo lo que pudieron... Total para nada porque desde el principio se sabía que el pantano no se iba a construir, que había muchos intereses, que no era rentable y que aquello olía a chamusquina.

M.G.- ¿Pero eso lo pensaban los habitantes de Jánovas o la empresa?

CH.J.- Los habitantes. En Huesca había un abogado que los orientó un poco y les dio algo de información para que no estuvieran tan ciegos. Pero todo era muy difícil. Paca siempre ha dicho que las personas no valían nada y que ella no conoce la justicia. Realmente era un grito ahogado. La justicia es algo universal. Emilio Garcés concedió muchas entrevistas en la radio y en los medios de comunicación. Esto no fue un hecho desconocido, al revés, hay documentos gráficos importantes. Él repetía muchas veces que la rebeldía contra la injusticia era algo nato en él y creo que por ese motivo he conectado muy bien con ellos. Me siento muy identificada con lo que les ocurrió porque yo también salto cuando veo que se ha tratado de forma injusta a una persona.

Ruinas de Jánovas


M.G.- Te has entrevistado con Paca, con sus hijos,... ¿quién de todos ellos te ha impresionado más?

CH.J.- Para mí Paca es una persona especial. Desde que comenzó la lucha es la única que sigue viva. Tiene 91 años y está cansada de vivir pero es muy luchadora, lo ha sido siempre. Todavía tiene su genio y es la que más me impresionó incluso antes de conocerla. Cuando me acerqué a la información disponible que hay en las redes ya me di cuenta que es una mujer impresionante. No me decepcionó conocerla en absoluto, más bien lo contrario. Es una mujer extraordinaria, hecha de una pasta especial. Y sus hijos también, porque ellos han heredado toda la fuerza de su padre y de su madre, todo ese amor por la tierra, un amor incondicional y se están dejando la vida en esta lucha. 

Aparte de la familia Garcés y los Santolaria-Campos, hay otras familias como la de Óscar Espinosa. Todos han sido muy generosos. Es muy difícil que a una persona ajena le abran las puertas de la casa y las de su corazón, especialmente en temas que son muy difíciles porque las heridas están muy abiertas. Yo les pedía que me contaran cómo lo vivieron, lo que sentían y cómo era su día a día. Insisto, han sido muy generosos conmigo. 

M.G.- Para reconstruir la historia has usado toda la información que ellos te han facilitado, el ensayo que antes has comentado. ¿Habrás leído todo lo que hay sobre este asunto en Internet?

CH.J.- Sí y también algún libro sobre el exilio. He estado documentándome bastante tiempo. 

Otra cosa que me ha preocupado mucho es intentar mantener la atención del lector en todo momento. He intentado cuidar mucho la tensión narrativa y le he dedicado mucho tiempo.

M.G.- Pero en un libro como este, tienes dos caminos. O mostrar únicamente los datos de manera muy objetiva o volcarte en el lado humano que creo que es lo que tú has pretendido, sacar la parte más íntima y más personal de los protagonistas. Creo que eso es lo que más engancha.

CH.J.- Sí, esa ha sido mi intención. Al mismo tiempo he querido homenajear a estas personas.

M.G.- Bueno hay un par de cameos en esta novela. Por un lado, sale José Antonio Labordeta que se involucró mucho en esta historia e hizo por ellos los que puedo y, por otro lado, la Bella Dorita. Por lo que hemos comentado antes de iniciar la entrevista, creo que esta aparición es fruto de tu imaginación, ¿o hay algo más?

CH.J.- Bueno, bueno,... Vamos a dejarlo un poco abierto. No quiero desvelar más de la cuenta (Risas)

M.G.- (Risas) Perfecto. Y luego hay otro personaje que a mí me interesa mucho, es el técnico que redactó el informe de impacto medioambiental negativo, Juan Luis Muriel.

CH.J.- Sí, el que fue Secretario General del Ministerio de Medio Ambiente. Ese hombre es para ponerle su nombre a la plaza mayor cuando terminen de levantar el pueblo. Cada vez que hablo de él se me llena la boca de orgullo porque es la integridad absoluta y encima en política. Un bicho raro, vamos.

M.G.- Hasta tal punto de que llegó a perder su trabajo.

CH.J.- Así fue. Él viajó a Ordesa acompañando a Isabel Tocino, la que por entonces era ministra de Medio Ambiente. Iban a inaugurar unos accesos y se encontró con un grupo de mujeres y niños, junto a un hombre rana, con un tocho de papeles. Era toda la documentación que hasta entonces tenían para entregársela a la ministra y suplicarle por favor que estudiara el caso. Juan Luis cuenta que la ministra le dio el tocho en el helicóptero de vuelta. ¡Mírate esto porque aquí hay algo!, le dijo. Y sí, Juan Luis lo miró y llegó hasta el final. Él se convirtió en una figura clave en este caso.

M.G.- Sufrió muchas presiones.

CH.J.- Sí, muchas y perdió su trabajo, como bien dices.

M.G.- ¿Has hablado con él?

CH.J.- Sí, sí, somos amigos ya. Él sigue teniendo relación con ellos. Suele ir a la fiesta de San Miguel en Jánovas. 

Cuando presenté la novela en Aínsa, se me acercó una chica y me dijo que ella había sido una de las niñas que había recibido a la ministra y a Juan Luis cuando fueron a la inauguración en Ordesa. Me hizo mucha ilusión que se acercara.

M.G.- Charo, ¿y cómo definirías el estilo del libro? A mi juicio es como una crónica en tiempo real. Has expuesto el lado humano de los protagonistas pero sin apelar al sentimentalismo de los lectores. Más o menos nos vienes a decir 'Esto es lo que ha ocurrido. Esto es lo que le han hecho a estas personas. Aquí os lo cuento y juzgad vosotros'. No sé si tú lo ves así.

CH.J.- Lo veo así. Por la implicación emocional, era muy difícil para mí distanciarme de la historia y ser un narrador lo más objetivo posible. He escrito la historia riendo y llorando. Ha sido muy duro, hasta el punto de que esa parte que he titulado 'Mañana' es donde realmente me he liberado a través de unos personajes que, esta vez sí, son ficticios. En esa parte es donde me desahogo. Escribir la novela ha sido meterme en la piel de estas personas y vivir lo que ellos vivieron, así que, esa tercera parte ha sido una vía de escape.

M.G.- ¿Paca ha leído el libro?

CH.J.- Paca lo tiene, se lo puse en las manos pero me dijo que no sabía si lo leería entero antes de morir pero bueno ha ido leyendo algunas cosillas. Yo también le he leído algunos pasajes cuando he ido a visitarla. 

M.G.- Y volviendo al estilo. Cuando vas narrando a veces empleas tres adjetivos separados por una barra invertida. Esto es algo que también hace Fernando Aramburu en 'Patria'. Él me contó que lo hacía porque había emociones y hechos que necesitaban la suma de varias palabras o adjetivos para describirlos bien. No sé si tú lo haces por el mismo motivo. 

CH.J.- Me encanta que me hagas esa pregunta porque leí 'Patria' cuando prácticamente tenía terminada la novela. La primera vez que me encontré con esto que comentas me alegró mucho. La razón es esa, sí. Cuando intentas definir o encontrar el adjetivo exacto te vienen un par de ellos más que redondean un poco más, le dan contundencia y matizan.

M.G.- Imagino que grababas las conversaciones. Es agradable ver cómo se expresan por esas tierras. No sé si te ha costado mantenerte fiel a su forma de hablar, a usar términos como 'sascorromoñado' o 'esgalichau'. Ellos tienden a terminar las palabras es 'au'.

CH.J.- Investigué un poco en el habla aragonesa. De hecho he usado algunas palabras que ellos realmente no usan pero antes les he consultado si estos términos son de habituales. He querido mantener y no alterar su forma de hablar porque eso le da identidad al texto. 

M.G.- El pueblo se está reconstruyendo como ya has comentado. Pero, ¿las tierras siguen perteneciendo a Endesa, la actual concesionaria, o las familias las han recuperado ya? 

CH.J.- Ellos empezaron por su cuenta a reconstruir el pueblo aunque todo pertenecía a Endesa pero, con el tiempo, han ido llegando a acuerdos y van comprando sus tierras. 

M.G.- ¿Como que comprando? ¿Es que encima tienen que pagar por lo que era suyo y le quitaron?

CH.J.- Pues sí. Han tenido que pagar 34 veces el precio de aquella época. No les reconocen el deterioro evidente cuando ellos dejaron unas casas y ahora les devuelven unas ruinas. 

En cualquier caso, y después de muchos años de lucha, se están consiguiendo muchas cosas mirando al futuro, intentando aparcar un poco el pasado, lo que sufrieron y vivieron, el rencor... Aquello sucedió así y merecen una disculpa pública por el daño ocasionado, tan injusto, tan prolongado en el tiempo, el coste humano tan inútil que se ha pagado y todo para nada. Pero ellos quieren cerrar ese capítulo de sus vidas y mirar con esperanza al futuro. 

Me hizo mucha ilusión ver que ellos tienen esa esperanza que yo intento reflejar en la tercera parte del libro. Son gente alegre que, a pesar de tantas angustias, de luchar contra viento y marea, quieren dejar eso atrás y mirar al futuro.

M.G.- ¿En qué situación está el pueblo ahora? ¿Hay mucho reconstruido? ¿Vive gente allí ya?

CH.J.- No. Todavía no pero hay unas tres casas casi listas. La casa en la que nació Paca está prácticamente acabada. Y luego, Óscar Espinosa está construyendo una casa rural. Está muy ilusionado con el proyecto.  Jánovas no rebla, como dicen allí. Desde luego aprendes una lección de vida enorme. Hay que plantarle cara a la vida y luchar por lo que tú realmente quieres. Aunque haya que dejarse la piel.

M.G.- Pues Charo, te agradezco que me hayas descubierto esta historia  tan fascinante. Me parece un homenaje precioso a una gente humilde y sencilla. Y esperemos que Jánovas vuelva a renacer y que Paca lo vea. Muchas gracias.

CH.J.- Ojalá. Gracias a ti.

Jánovas no fue el único pueblo que vivió aquel desastre. En el Valle de la Solana le tocó a otros tantos con sus respectivas familias, a Albella, a Lavelilla, a Lacort o a Santa Olaria. Poneros en la piel de estas personas. Pensad que llegan a vuestra casa un día diciendo que la tenéis que abandonar porque van a construir una gasolinera. Pensadlo un momento y sentiréis lo que los Garcés o los Santolaria sintieron en aquellos años. La injusticia.



Ficha novela

Editorial: Triskel.
Encuadernación: Cartoné.
Nº Páginas: 248
Publicación: Enero, 2018
Precio: 17,00€
ISBN: 978-84-94864-4-5
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.





[Imágenes: Cortesía Charo Jiménez]

miércoles, 18 de julio de 2018

CINE DE VERANO EN DIPUTACIÓN DE SEVILLA

En 2014 os hablé del cine de verano de la Diputación de Sevilla, un servicio que los sevillanos seguimos disfrutando todavía. Cada año el patio del edificio en el que se ubica este organismo se dispone a modo de sala de cine para que los sevillanos podamos aliviar el calor de las noches disfrutando de la proyección de algunas películas de actualidad, aunque este verano se está portando realmente bien y apenas ha hecho noches de calor. Esperemos que siga así.

Es uno de los pocos cines de verano que quedan y la calidad es inmejorable. La variedad de largometrajes es muy aceptable y casi todas son de estreno o al menos muy conocidas. Este año se proyectará entre otras, La forma del agua, El autor, El hilo invisible o Gorrión Rojo. Más de sesenta proyecciones con un buen nivel de sonido, repartidas entre los meses de Junio a Septiembre. Puedes ver toda la programación aquí.



Lo segundo más importante es el precio de la entrada. Solo 4 euros, algo que nuestro bolsillo agradece siempre. 

Y por último, el cine de verano de la Diputación tiene servicio de ambigú. Hay una zona habilitada con sus mesas y sillas para que los espectadores puedan cenar mientras disfrutan de la película y si no quieres gastar un euro más en la cena, también se permite llevar el bocadillo de casa. 

Así que, los que andéis por aquí este verano, ya no tenéis excusa. Yo suelo acudir dos o tres veces cada verano. Es muy agradable sentarse en este patio por el que, curiosamente, corre a veces una brisa que no se produce en otro rincón de la ciudad.

¡A disfrutar!

lunes, 16 de julio de 2018

GENIOS DEL FÚTBOL de Joaquín DHoldan y Juan Cruz

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Editorial: El paseo.
Fecha publicación: 2018.
Precio: 14,95 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 320 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 978-84-948112-3-4





Autores

Joaquín DHoldan (Villa del Cerro de Montevideo, 1969) es escritor y dramaturgo. Está radicado en Sevilla desde principios de este siglo. Trabaja como odontólogo, articulista en varios medios y conductor de programas radiofónicos como "Diálogos Comches" y "Ya queda menos". Su obra transita por varios géneros en sus libros Cruzar el Cerro, Cuentos orientales, Héroes rotos..., y en especial por el teatro (Ella, Kafka, Bukowski sin ella, El Greco pinta al inquisidor, Castigo del cielo), con predilección por los temas que involucran a otros escritores, la música o el fútbol. Fue seleccionador y autor del libro El Derbi Final (El Paseo, 2016), de relatos sobre la rivalidad futbolística en Sevilla. Juega de 9 a la antigua, clavado en el área contraria, esperando un centro, sin bajar a defender.

Juan Cruz (Ciudad Real, 1986). Licenciado en Bellas Artes y máster en dibujo, forma parte del estudio de diseño DIWAP. Utiliza como forma de expresión el trazo y la línea. Los personajes de este libro son retratados con sólo la línea del bolígrafo para inspirar la imaginación del lector, como su "agüelilla" lo hizo con él. 

Sinopsis

César Luis Menotti parafrasea a Borges cuando dice que el fútbol, al igual que la sabiduría, es orden y aventura. Se trata de tiempos, espacios y engaños. Este libro también. Mediante semblanzas narrativas, basadas en hechos reales, quiere presentar a muchas personalidades que son muy reconocibles en distintos ámbitos de nuestra cultura, y que guardaron una intensa relación más o menos conocida con el fútbol. Estos relatos abordan los terrenos de la literatura, la ciencia, la filosofía, el cine, el teatro, la televisión y la radio, la danza, la música, la fotografía, la escultura o la pintura... Y sus protagonistas -un premio Nobel, un artista pop, una antropóloga, etc- no fueron meros aficionados, tuvieron un vínculo cierto o una anécdota significativa que estrechó para siempre las relaciones entres sus campos de actividad y el fútbol. Para unos este deporte supuso una deuda existencial o el terreno de juego de la emotividad, para otros, un objeto de conocimiento, un interrogante, un escenario perfecto para reconciliar lo popular moderno y lo complejo. Pero todos supusieron detectar una de las esencias del fútbol: cómo un deporte fácil de ver y sencillo de entender encierra a su vez complejidades insospechadas y cierta magia imprevisible.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Ayer el mundo se vistió de rojo, azul y blanco. Francia se proclamó campeona del mundo y recogió la copa bajo un aguacero que remojó la euforia de los galos y la decepción de los croatas. Termina así un mundial en el que España cayó en octavos ante la anfitriona y junto a ella otros grandes como Portugal y Alemania. Pero yo no vengo a hablaros de fútbol, no al menos en los términos que os podáis imaginar a priori. Este post no tendrá nada que ver con jugadores, fichajes, seleccionadores, entrenadores, directivos o marcas patrocinadoras, cuestiones estas que a mí ni me interesan y de las que, además, no tengo más conocimiento que el mínimo que se despacha. Genios del fútbol habla de deporte, de balompié, pero lo hace desde otra perspectiva mucho más interesante, rescatando historias curiosas que nos sorprenderán. 

Recoge Joaquín DHoldan en este libro un conjunto de historias cortas en las que el protagonista será el fútbol pero vinculado a artistas y científicos. El prólogo, caracterizado por un fraseo corto, lo describe perfectamente. 'Este libro quiere dar un paso más. Explora los artistas y científicos destacados en varias disciplinas y su relación con el fútbol. Genios de la ciencia y el arte que tienen un vínculo cercano con el fútbol, no como meros aficionados sino como parte de sus vidas o de sus actividades. Genios del fútbol es un libro de cuentos, son pequeñas ficciones basadas en hechos reales -como suele ocurrir-, pero haciendo énfasis en que el eje central, la médula, la anécdota, la relación arte/ciencia/fútbol, es cierta'. Se parte de la base de descubrir y poner al alcance de los lectores nuevos conocimientos, datos curiosos, historias sorprendentes e ingeniosas que son las que me hacen disfrutar de la lectura. No importa si la temática central es el fútbol. Podría haber sido la cría de la tortuga de concha morada y me hubiera gustado igual. Y ya, de entrada, en dicho prólogo se hace una recopilación sobre un buen número de libros, canciones o películas que se han escrito, cantado o rodado alrededor del deporte rey, y sí que conocía algunos de los largometrajes que se mencionan pero no así de la existencia de El césped de Mario Benedetti, La pena máxima de Santiago Roncagliolo, algunas de las novelas de Sachieri o 'la serie de novela negra de Philip Kerr'.

Y así, con esta antesala que despierta la curiosidad del lector, DHoldan nos contará cómo surge ese magistral chispazo que dio lugar al Lolita de Nabokov, la manera en la que Andy Warhol consiguió retratar a Pelé, las lágrimas de Rod Stewart cuando el Celtic ganó al Barcelona, el origen de la serie de animación Oliver y Benji, cómo fue 'el último partido' de Bob Marley o el motivo porque el que Passolini jugaba al fútbol, una historia que tenéis que descubrir, con un toque tan conmovedor y entrañable que irremediablemente te empujará a ver las películas del cineasta. 

Resultado de imagen de fotografías de pedro luis raotaNo sabría muy bien cuál de las historias elegir entre las veintidós que componen el volumen. Me ha resultado muy curiosa la del fotógrafo argentino Pedro Luis Raota. El relato gira alrededor de una de sus fotografías 'El final de la lucha', en la que se ve a dos niños con un balón en las manos. Parecen dos rivales a los que todavía une la amistad después de un encuentro. Pero indagando sobre el trabajo de este fotógrafo, encontré una instantánea que a mí me gustó mucho más y que también tiene que ver con el deporte. La que muestro a la izquierda tiene un ángulo apabullante. 

La historia del escritor Alejandro Dolina también me ha parecido atractiva. Dolina conducía un programa de radio con secciones en las que se tejían 'historias que tienen en común la sorpresa, el humor y lo más difícil de todo, la reflexión'. Me pareció una historia significativa más allá de las referencias sobre el fútbol y es que, si alguna vez has oído un programa radiofónico de Joaquín DHoldan, sin necesidad de que él mismo te lo confiese, entiendes que la filosofía de Dolina a la hora de hacer radio es la misma que emplea el autor en sus programas. Improvisar pero dando tiempo al pensamiento crítico, esa es la clave.

Fabuloso también es la historia que contiene El partido de la muerte con John Houston como protagonista. El cineasta es famoso por películas como El honor de los PrizziLos muertos, pero este relato tiene más que ver con su largometraje Evasión y Victoria. Cuando leas esta historia te van a entrar ganas de lanzarte a ver la película.

Pero por encima de todas ellas, me quedo con Bailar el fútbol. Mirad este vídeo. El señor mayor es Asaf Messerer, bailarín y maestro del Bolshoi que para celebrar su 80 cumpleaños subió al escenario para actuar junto a Vladimir Vassiliev, uno de los mejores bailarines del momento. La pieza interpretada sorprendió por lo inusual, sin embargo, despertó el entusiasmo del público.  




Y aunque dije antes que entre estas páginas no encontraríamos ningún jugador de fútbol, he mentido pero ni Messi, ni Ronaldo, ni Iniesta, ni Piqué asomarán por estos cuentos. En cambio sí lo hará una mujer, una mujer futbolista, Amelia Hope Solo con una historia de acoso sexual muy bien contada en la que el autor sabe mantener el ritmo y la atención. 

No las tenía todas conmigo. No sabía muy bien qué me podría encontrar entre estos genios del fútbol. Confieso que el volumen no me resultaba atractivo al principio pues me hice una idea equivocada de su contenido. Sin embargo ahora he cambiado de opinión porque, aunque hay fútbol en este libro, un deporte con el que no comulgo y del que me repelen las cifras astronómicas que se barajan, también hay genios, del calibre que a mí me gusta e interesa como el rockero Silvio, el escritor Albert Camus, Umberto Eco, Alessandro Baricco o el pintor T.S. Lowry. Sobra decir que algunos relatos me han gustado más que otros, me han sorprendido más que otros, me han interesados más que otros, pero todos sabemos que eso es algo excesivamente común en un volumen de historias cortas. 

Resultado de imagen de genios del futbol joaquinGenios del fútbol es un libro en el que se entremezcla la realidad con la ficción. No sabremos qué sale de la imaginación del autor y realmente, poco importa si al final las historias dejan un gusto dulce en el paladar. Con ilustraciones de Juan Cruz, un estilo directo, sencillo y una prosa salpicada ocasionalmente de vocablos propios del país del autor, este libro me ha obligado a hacer multitud de paradas para buscar en Internet más información sobre lo que iba leyendo (¿a quién no le gusta aprender más?). Es por ello por lo que se tarda algo más en leerlo, ¡dos tardes en vez de una!, pero el sendero es gustoso y agradable. Solo descubrir la fotografía de Pedro Luis Raota o la coreografía de Asaf Messerer bien merece la pena su lectura y no será lo único bello y curioso que encuentres entre estas páginas. 

Eso sí, me hubiera gustado concluir la lectura con un anexo donde el autor nos explicara de qué modo llegó a cada una de estas historias, cómo fue la trayectoria y el 'encuentro' con todos estos protagonistas. Soy muy curiosa y me gusta saber no solo de aquellos sino de estos. ¿Y qué tal alguna foto? 

En fin, que llegados hasta aquí y habiendo puesto punto y final al mundial, ¿por qué no seguir soñando? Tanto si te gusta el fútbol como si no -propiamente mi caso- creo que Genios del fútbol puede atraer a propios y a extraños. A unos por su pasión deportiva. A otros por conocer algo más de las veintidós vidas que pueblan estas páginas, ya sean reales o ficticias. ¿Acaso no te apetece saber en qué momento Vladimir Nabokov pergeñó o pudo haber pergeñado la historia de Lolita? No te quedes con la intriga.







 
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



viernes, 13 de julio de 2018

QUERIDA IJEAWELE. CÓMO EDUCAR EN EL FEMINISMO de Chimamanda Ngozi Adichie

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Editorial: Literatura Random House. 
Fecha publicación: marzo, 2017. 
Precio: 5,90 € 
Género: Ensayo. 
Nº Páginas: 96 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa. 
ISBN: 9788439732709 
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Chimamanda Ngozi Adichie nació en 1977 en Nigeria. A los diecinueve años consiguió una beca para estudiar comunicación y ciencias políticas en Filadelfia. Posteriormente cursó un máster en escritura creativa en la Universidad John Hopkins de Portland, y actualmente vive entre Nigeria y Estados Unidos. A día de hoy Literatura Random House ha publicado sus tres novelas: La flor púrpura, ganadora del Commonwealth Writers' Prize y el Hurston / Wright Legacy Award; Medio sol amarillo, galardonada con el Orange Prize por Fiction y finalista del National Book Critics Circle Award, y Americanah, que recibió el elogio de la crítica y fue galardonada con el Chicago Tribune Heartland Prize 2013 y el National Book Critics Circle Award en 2014. Ha publicado también en esta editorial la colección de relatos Algo alrededor del cuello, el ensayo Todos deberíamos ser feministas (el reconocido TEDx Talk que ha tenido tres millones y medio de visitas en Youtube) y su último manifiesto, Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo.

Sinopsis

El feminismo empieza en la educación. Con su voz cálida y directa, Chimamanda Ngozi Adicie dirige esta emotiva carta a una joven madre que acaba de dar a luz. En sus quince consejos, reivindica la formación de nuestros hijos en la igualdad y el respeto, el amor por los orígenes y la cultura. Una invitación a rechazar estereotipos, a abrazar el fracaso y a luchar por una sociedad más justa. Una bella misiva con reflexiones tan honestas como necesarias que conquistará por igual a madres, padres, hijos e hijas. 

[Información tomada directamente del ejemplar]


Dije que volvería y he cumplido mi promesa. Hace unas semanas asomó por aquí uno de los libros de Chimamanda, Todos deberíamos ser feministas (puedes ver la reseña aquí). Comenté entonces que se me había quedado corto pues sus enseñanzas, para los que ya hemos leído bastante sobre el feminismo, eran muy básicas. Aún así, y entendiendo que su lectura es fundamental y más entre los más jóvenes, quería seguir leyendo a la autora. Concretamente me propuse leer Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo y no ha podido ser una decisión más acertada. Me ha resultado un libro maravilloso, muchísimo mejor que el anterior y del que he extraído importantísimas enseñanzas. 

Cuenta este pequeño volumen con una introducción que nos permite conocer su origen. Este librito no es más que una carta que Chimamanda escribe a Ijeawele, una amiga de su infancia, tras solicitarle esta última algún consejo a la autora para educar a su hija en el feminismo. Ijeawele, preocupada por traer al mundo a una niña que siga sufriendo las desigualdades de género, quiere ofrecer a su pequeña Chizalum Adaora, la oportunidad de moverse en un mundo libre de ataduras, así que, tras la petición, Chimamanda escribe quince consejos.

Algunas de las reflexiones que se contienen en el libro parecen de perogrullo, y más en los tiempos que corren, pero en realidad no lo son. La mujer tiene interiorizado tantas pautas y un rol tan concreto que somos las primeras en no enterarnos de la película. Quisiera destacar alguno de los consejos que Chimamanda da a su amiga y el primero de ellos no puede ser más crucial. 'Sé una persona plena'. Parece un consejo fácil de asumir pero no lo es tanto y es que la mujer cuando se estrena en el papel de madre parece que deja de ser otras muchas cosas de un plumazo. Una madre es una madre y aquello de ser hija, esposa o compañera, amiga, estudiante, lectora, o domadora de leones parece que queda en un segundo plano. Y es verdad. Tengo más que comprobado que la mujer, al convertirse en madre, renuncia a demasiadas cosas. 'Tomate tiempo para ti. Cultiva tus propias necesidades', dice Chimamanda y sé que es difícil pero ahí reside primordialmente la lucha de la mujer, en no dejar de renunciar a sí misma. 

Leer este primer consejo hizo que saltara en mi asiento. Inmediatamente pensé en unas cuantas amigas a las que regalar este libro, ¡y solo había leído el primer consejo', pero es que hasta yo misma me siento agotada de verlas correr de aquí para allá, me apiado de ellas al escucharlas comentar que llevan varias noches sin dormir y me conmueve saber que solo desean un día de paz y tranquilidad, sin gritos, ruidos, ni peleas. Eso por no hablar de su habilidad al atender su trabajo mientras están resolviendo un problema en la guardería de su hijo vía whatsapp, o esas otras que se ven obligadas a renunciar a su vida laboral porque no encuentran la forma de conciliar trabajo y familia -me río yo de la conciliación- o las que son despedidas tras la baja maternal. Este atropello se sigue produciendo hoy en día en todos los ámbitos. Leed lo que le pasó a Blanca Manchón, lo de esta deportista se puede equiparar a un despido en una empresa privada.  

Y siguiendo con la crianza de los hijos y las responsabilidades de los padres, de los dos, Chimamanda aconseja a su amiga dejar obrar al marido porque es cierto que nosotras mismas nos echamos tierra sobre nuestro propio tejado. Y entonces me imaginé una escena típica, la del hombre que quiere cambiar el pañal manchado de su bebé. Por favor, hay hombres muy válidos y muy poco escrupulosos pero todos conocemos a esos otros que montan un circo a la hora del cambio de pañal (creo que circula por Youtube un vídeo que no tiene desperdicio). Pues bien, imaginé a ese hombre al que le da asco limpiar la caca del culo de su hijo y a esa mujer, impaciente, contemplando atónita los aspavientos de su marido, que más que cambiar un pañal parece que está desactivando una bomba de relojería a punto de explotar, y la vi de brazos cruzados, cada vez más nerviosa, pensando si el acto se consumará hoy o mañana y al final la imaginé gritando '¡¡¡Trae p'acá que ya lo hago yo!!!'. Y claro, me dije que no Chimamanda, que hay cosas y cosas pero la autora parece que me estaba leyendo el pensamiento y a continuación nos hace entender que tanto yo como esas mujeres que terminaban por eclosionar y arrebatarle el pañal limpio a la pareja, estamos equivocadas. Destierra el perfeccionamiento de tu vida. Dale la oportunidad a otros de equivocarse pero también de aprender, aunque a ti te lleven los demonios y tu hijo se pase media hora con el culito al aire. 

En esos quince capítulos, Chimamanda abordará la fabulosa diatriba del rosa o el azul, la clasificación de los juguetes, nos explicará qué es el feminismo light, algo en lo que no había caído nunca pero que parece que es más común de lo que pensamos, y la misoginia femenina (¡toma ya!), así como otras muchas cuestiones sumamente interesantes.

Y entre todas esas reflexiones, dos que a mí me han noqueada totalmente. En uno de los capítulos se nos habla de la caballerosidad del hombre. Hace casi treinta años tenía una amiga que no consentía que su pareja le cediera el paso o le abriera la puerta del coche. Ella se enfadaba muchísimo mientras que su novio se lamentaba por lo desagradable que ella era cuando él solo quería tener un gesto de cariño. Y ahí va la bomba. Yo también pensaba que ella era muy estúpida. Y otra bomba más. Creo que lo sigo pensando. Y es que a mí esto de la caballerosidad como sinónimo de la debilidad femenina, ¡ay, que no lo veo! Chimamanda dice que efectivamente es así pero en las primeras páginas del libro se dice: 'Para mí, el feminismo siempre es contextual'.  Es decir, todo hay que valorarlo según un contexto y por tanto, si tu pareja es un auténtico déspota, un machista, que te ningunea, piensa que los hijos es cosas de las madres,... pues lo mismo sí podríamos pensar que al abrirte una puerta te está tachando de inútil (menuda contradicción si luego resulta que cría a toda su prole). Sin embargo, si tu pareja no es nada de eso, ¿su caballerosidad la tengo que entender como una ofensa? Bajo mi punto de vista creo que existe una clara línea divisoria entre fomentar la desigualdad y considerar a la mujer como el sexo débil y tener un gesto cortés con una mujer. No sé cómo lo veis vosotros.

Por otra parte, la segunda reflexión a la que hago referencia vino en el capítulo sobre el 'No juzgar'. Y yo creo que soy muy así, de no juzgar o por lo menos de no prejuzgar. Pero viene Chimamanda y me dice que qué es eso de no juzgar, que eso es lo mismo que no tener una opinión sobre algo o tener que callar tus opiniones y que eso no, que eso está muy mal, que hay que decir lo que se piensa. Bueno, en algunos casos es que simplemente no tengo una opinión porque la cuestión no me interesa y en otras, puedo tenerla pero con 'no juzgar' me refiero a que mi opinión intento no ponerla por encima de la de los demás por muy mía que sea. Esto es para mí no juzgar, que lo mismo estoy equivocada, no lo sé. En cualquier caso, fue un capítulo que me hizo pensar bastante.

Y dejo para el final uno de los consejos que más me ha gustado, el que habla de libros. Este capítulo encierra una enseñanza universal, toda la sabiduría que se recoge en los libros. Y expone un ejemplo muy sorprendente. Nos cuenta la historia de una madre que, para luchar contra la desidia de sus hijos que no querían leer, les pagaba cinco centavos por cada página que leyeran. ¿Qué te parece? ¿Harías tú algo así? Me pareció una historia muy curiosa. 

Chimamanda es clara como el agua. Ella pone al alcance del lector (hombre o mujer) sus opiniones y sus ideas, lo hace con un lenguaje cercano y sencillo y lo mejor es que ejemplariza todo lo que dice, para asegurarse que la enseñanza nos llega correctamente.  Tampoco tiene pelos en la lengua y si tiene que dar algún tirón de orejas lo hará, aunque el repaso le toque a algún familiar de Ijeawele. No se anda por las ramas y critica lo que ve, y en ocasiones lo hace con ironía y sarcasmo, por lo que el libro también cuenta con su parcela de humor. Hay una anécdota en la que narra que un hombre se autodenominaba Sr. Mamá con la que me he reído una barbaridad. ¡Qué buena es y qué zasca le pega al buen señor!

En fin, Querida Ijeawele me ha parecido un libro más profundo que el anterior, un libro que te enseña a amar tu fracaso, a entender que no eres una superwoman y que solo se debe ser madre soltera si se es de verdad. Es un libro que te hace pensar mucho en ti, en tu actitud, que te obliga a analizar tu comportamiento y tu visión de las cosas. Al igual que Todos deberíamos ser feministas, Querida Ijeawele debería ser una lectura universal por su contenido, tan valioso, y por su forma, tan accesible. Así que, siendo además de pequeño formato y con menos de cien páginas, leerlo te llegará un suspiro pero lo disfrutarás toda la vida.

Continuará con... El peligro de la historia única.







 
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

miércoles, 11 de julio de 2018

IDA (DRAMA - 2013)

Ida : CartelAño: 2013

Nacionalidad: Polaca.

Director: Pawel Pawlikowski.

Reparto: Agata Kulesza, Agata Trzebuchowska, Joanna Kulig, Dawid Ogrodnik, Jerzy Trela, Adam Szyszkowski, Artur Janusiak, Halina Skoczynska, Mariusz Jakus.

Género: Drama.

Sinopsis: Polonia, 1960. Anna (Agata Trzebuchowska), una novicia huérfana que está a punto de hacerse monja, descubre que tiene un pariente vivo: una hermana de su madre que no quiso hacerse cargo de ella de niña. La madre superiora obliga a Anna a visitarla antes de tomar los hábitos. La tía, una juez desencantada y alcohólica, cuenta a su sobrina que su verdadero nombre es Ida Lebenstein, que es judía y que el trágico destino de su familia se remonta a la terrible época de la ocupación nazi.

[Fuente: Filmaffinity]


El estreno de la película Ida en 2014 trajo consigo una lluvia de nominaciones y premios. Por nombrar algunos, este largometraje se llevó el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, galardón que se repitió también en nuestros Goya. Tantas distinciones consiguieron despertar mi curiosidad por esta monja polaca que se movía con sigilo entre paisajes nevados en blanco y negro. Mucho he tardado en ponerme delante de ella y aunque ha recibido tantos y tantos laureles, Ida no ha producido en mí el efecto esperado, principalmente porque me ha parecido especialmente lenta.

Anna es una novicia católica a punto de tomar los votos. Su vida transcurre dentro de los muros de un convento en el que lleva viviendo desde pequeña y todo su mundo se reduce a trabajar y rezar, manteniendo el orden y el silencio. Antes de tomar los votos, la madre superiora mantiene una conversación con ella. Le desvela que no está sola en el mundo sino que tiene una tía viva, Wanda, la hermana de su madre, a la que debe ir a ver antes de pasar de novicia a monja. Aunque la tía conocía de su existencia y prefirió desentenderse de ella, Anna emprende camino hacia la ciudad para visitar a su tía. El reencuentro será en sus inicios bastante frío y lleno de sorpresas. Wanda le revela que realmente se llama Ida Lebenstein y es de familia judía, que sus padres fueron asesinados durante la ocupación nazi y se desconoce dónde están enterrados. Juntas iniciarán un viaje hacia el pasado, en busca de sus orígenes, hacia el pueblo en el que vivió la familia para localizar el lugar donde los Lebenstein fueron enterrados. En el viaje, que acarreará otro tipo de descubrimientos y hechos, conocerán a un atractivo saxofonista

El argumento de la película es bastante sencillo. Ida nos narra la historia de una búsqueda en un intento de reconciliarse con el pasado y cerrar las heridas. Sin embargo, hay miserias que pesan demasiado. El viaje que emprenden las dos protagonistas parece ser la última oportunidad de Wanda para salir del agujero en el que está inmersa y una ocasión para Ida de mirar el mundo cara a cara antes de condenar su vida a un encierro voluntario dentro de los muros del convento. Hacia el final, los hechos se precipitan tornándose en un punto de inflexión para Ida. Bajo mi punto de vista, la joven colocará en una balanza la vida exterior, teniendo como ejemplo a su tía, y la vida conventual. Si una opción u otra termina por convencerla, lo dejo en el aire para aquellos que veáis la película. Lo que sí os puedo decir es que hay ciertas secuencias que me han parecido algo ilógicas.

En Ida no todo se explica. Por ejemplo, desconocemos cuánto tiempo lleva la joven en el convento, si primero estuvo en otro lugar, o cómo llegó, o si alguna vez preguntó por su familia. Hay muchas incógnitas que realmente no son esenciales para el posterior desarrollo y que el lector puede ir rellenando y cosiendo al hilo principal. 

En cuanto a las interpretaciones, creo que tanto Agata Kulesza, Agata Trzebuchowska desempeñan un papel bastante acorde con el tono de la película. Trzebuchowska debutaba en esta película y su rostro sereno contribuye a esa atmósfera de resignación y pesadumbre que se respira a lo largo de todo el filme.

En cuanto a Kulesza en el papel de Wanda, me ha sorprendido que sea jueza de profesión, en esa época y en ese contexto. Es una mujer atormentada que trata de lamer sus heridas con la bebida, el tabaco y los hombres. Me ha gustado mucho más este personaje que el de Ida, tiene más enjundia, más luces y sombras frente a la neutralidad monocorde de la joven. Wanda arrastra lastres, condensa secretos y no puede respirar. Es un personaje mucho más interesante. 

Los ochenta minutos de duración son suficientes para contar esta historia que transcurre con mucha calma, tranquilidad y sosiego, algo que queda reflejado también en los escenarios, en esos paisajes nevados, carreteras poco transitadas y pueblos casi desiertos.  Y a pesar de tener una duración aceptable a mí se me ha hecho larga. Hay demasiados silencios.  

Sin duda, uno de los puntos fuertes de este largometraje es la fotografía en blanco y negro. La dualidad cromática siempre ha generado en mí una atracción irrefrenable e Ida es una película que nos muestra hermosas escenas de contrastes que perfectamente podrían ser de exposición. Una escena cenital en la que se ve a las monjas portando la imagen de un Sagrado Corazón con un manto de nieve de fondo, u otra en la que las novicias rezan tiradas a lo largo en el suelo, con los brazos en cruz me han impactado sobremanera.

La ambientación también es muy buena, ese retrato de la Polonia de los años 60 que queda reflejado en las calles de las ciudades y pueblos, construyendo una atmósfera melancólica que lo envuelve todo. 

Filmada como un documental, sorprende la dirección con unos planos en los que los protagonistas quedan descuadrados como si se quisiera dar espacio al entorno o a los objetos que rodean a los personajes.  

Austera, sobria y elegante, Ida es una película que me ha dejado una sensación agridulce. Hay aspectos del largometraje que me han gustado mucho y otros en los que creo que se ha recorrido un camino equivocado. Advierto que cuenta con fabulosas opiniones de crítica y público pero a mí, sinceramente, se me hizo espesa. Contrarresta esta sensación la ambientación, la fotografía y la interpretación de Agata Kulesza.





Tráiler:


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