viernes, 27 de julio de 2018

ARA, COMO EL RÍO de Charo Jiménez


Editorial: Triskel.
Fecha publicación: marzo, 2018.
Precio: 17,00 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 248 
Encuadernación: Cartoné.
ISBN: 978-84-948064-4-5
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]



Autora

Charo Jiménez nace en Sevilla en 1961. Recuerda su niñez como una etapa extraña en la que descubre, gracias a Andersen, Perrault, Rabindranath Tagore... que los libros guardan sueños y secretos extraordinarios. Ya nunca abandonará su pasión por las letras.

Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y ha sido profesora durante más de veinte años. Por circunstancias ajenas a su voluntad, se ve obligada a abandonar las aulas y, tras un periodo de adaptación en el que, como decía Ortega y Gasset, tiene que esforzarse en salvar sus circunstancias para salvarse ella, escribe su primera novela Trampantojo (Triskel Ediciones, 2015).

Ara, como el río es su segunda novela, una historia desgarradora y fascinante que se cruzó en su camino durante un viaje al Pirineo aragonés.

Sinopsis

Tras superar con grandes penurias la Guerra Civil, dos familias aragonesas (los Garcés Castillo; y los Santolaria Campo) deben hacer frente ahora a un conflicto aún más duradero y que les llevará al límite de sus fuerzas: abandonar Jánovas, su pueblo junto al río Ara, ante el desalojo impuesto para la construcción de un nuevo embalse. Comienza entonces una resistencia vecinal heroica y desesperada por mantener intacto un enclave natural y una forma de vida que parece tener sus días contados frente a la tiranía del progreso.

Con sensibilidad y armonía narrativa, Charo Jiménez confecciona en Ara, como el río un testimonio de sufrimientos, luchas y alegrías de las familias de Jánovas a través de unos sucesos que debieron avergonzar a un país entero y que componen la memoria de sus habitantes. En un marco incomparable, el Pirineo aragonés, donde la naturaleza reina de manera indómita, los intereses económicos surgen como agente corruptor del equilibrio ancestral de estos pueblos oscenses con sus bosques, sus montes y, sobre todo, con su río, el Ara.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Esta señora es Paca Castillo:

Fragmento programa de la Sexta: 'Salvados' de Jordi Évole

Paca Castillo es una de las protagonistas de la novela de la que quiero hablaros hoy, Ara, como el río de Charo Jiménez. Ya en la entrevista con la autora (que puedes leer aquí) os comenté lo que esta mujer, su familia y todos los habitantes de Jánovas tuvieron que sufrir cuando en la década de los 50, se otorgó a Iberduero la concesión para la construcción de un pantano en el valle del Sobrarbe. Difícilmente los janovenses pudieron imaginar lo que se les venía encima. El arraigo en aquellas tierras, mamado de generación en generación, fue cortado de cuajo. Tenían que abandonar el pueblo, dejarlo todo atrás y comenzar en otro lugar. Aunque muchas familias optaron por aceptar las condiciones propuestas y marcharse, hubo otras que se negaron en rotundo a abandonar lo que era suyo, fruto de su trabajo y esfuerzo. Así comienza la lucha de la familia Garcés Castillo o de los Santolaria Campo, o de los Pera. De las cuarenta y dos familias que habitaban Jánovas al inicio de esta contienda, el 27 de abril de 1965 tan solo permanecían en pie de guerra veinte vecinos. Fueron sometidos a un sinfín de humillaciones por parte de la empresa hidroeléctrica, clamaron justicia con un grito ahogado que fue desoído por la Administración y aunque jamás tuvieron el respaldo de nadie, no cejaron en su empeño. Solo se tenían a sí mismos, su verdad y su fuerza mientras los cascotes de las casas colindantes dinamitadas volaban sobre sus cabezas o mientras se encontraban enormes pilones en el puente colgante sobre el río Ara que impedía la entrada y salida del pueblo. Hasta llegaron a derribar la puerta de la escuela de una patada, mientras los niños estaban en el interior. Querían impedir a toda costa que la vida normal continuara en Jánovas. 


Los habitantes de Jánovas eran un obstáculo frente a los intereses económicos que se escondían tras la construcción del pantano, un pantano que jamás se llegó a construir gracias a la intervención de Juan Luis Muriel, ex Secretario General del Ministerio de Medio Ambiente que en 2001 firma un informe de impacto medio ambiental negativo, lo que le llevó a perder su puesto de trabajo. Eso sí, el pantano no se construyó pero el daño ya estaba hecho. Hoy, Jánovas es un pueblo abandonado, uno de esos pueblos fantasmas que existen por España, hasta el punto que el cineasta Daniel Calparsoro rodó parte de la película sobre la guerra de Kosovo. Por suerte, y tras una larga batalla, comienza a ser reconstruido por sus vecinos y a tener algo de vida.

Todo esto es lo que se narra en Ara, como el río, aunque la historia se remonta mucho más atrás en el tiempo. La narración se inicia en 1938, cuando, con motivo de la guerra civil, Paca y su familia tuvieron que ser evacuados. Ella tenía entonces nueve años. Le esperaba Francia, primero los campos de refugiados que más bien parecían de concentración, luego un torre agrícola donde convivieron con otros refugiados y trabajan la tierra. Un trágico accidente casi impide que la familia regrese al pueblo cuatro años después. 

De Paca Castillo conoceremos parte de su infancia, su adolescencia, sus primeros trabajos en Barcelona, y ese primer novio que se convirtió luego en marido. En 1947 contrae matrimonio con Emilio Garcés y forman una familia muy numerosa. Pero también sabremos de su amiga María Campo, casada con Antonio Santolaria, de cuya unión nació su hija Nieves y de esta, la nieta Carmen, un personaje que también tendrá un papel importante en esta historia.

De la lectura de esta novela sorprende el valor y la fuerza de los janovenses en general y de Paca Castillo en particular, una mujer que te robará el corazón porque nos dará una gran lección de vida. Tras el abandono paulatino de sus vecinos, ella permaneció sola junto a sus hijos durante veintidós años, resistiendo los envites de un monstruo cuyas garras pretendían destruir toda su vida. Paca es la imagen viva de la valentía, la heroína de esta tremenda injusticia, la fuerza arrolladora que todavía corre por su venas a pesar de tener ya 91 años. Solo por conocerla, por saber de su vida, de lo que tuvo que padecer y sufrir, merece la pena leer esta historia, un relato que yo agradezco a su autora porque, de no haber sido por esta novela, probablemente no la hubiera conocido nunca. Tras la lectura dan ganas de hacer la maleta y marchar a Jánovas, pasear por sus calles abarrotadas de maleza y rememorar cómo debió ser la vida entre aquellos muros en ruinas hasta llegar al río Ara y contemplar sus aguas turquesas.

Sí me gustaría advertir que la historia contiene parte de ficción. Estamos ante una novela y en ella se han insertado algunas pinceladas, mínimas, que se alejan de la realidad. El grueso de la historia, lo importante, lo contundente, es fiel reflejo de lo que se ha vivido en aquel lugar.

Tras un prólogo en el que la autora nos cuenta cómo llegó a Jánovas y cómo descubrió esta historia, la novela se estructura en tres grandes bloques: Antes de ayer, Ayer y Mañana, siendo esta última parte un canto a la esperanza. Charo Jiménez vuelca los hechos con la crudeza que los caracteriza, ahondando en los sentimientos de sus protagonistas, pero sin apelar al sentimentalismo del lector. La historia contiene el drama suficiente como para zarandear las entrañas de todo aquel que se acerque a esta lectura y sentirá que vivirá la injusticia en primera persona, gracias a un estilo que asemeja a una crónica en tiempo real, con capítulos cortos y saltos en el tiempo que nos permiten movernos a lo largo de los más de sesenta años que transitan por la narración. 

Ara, como el río me ha parecido un lectura imprescindible. Es el tipo de novela que resulta necesaria para dar a conocer una injusticia y que permite señalar con el dedo a los culpables. No solo pondrá en tus manos la historia de un lugar pequeño y sencillo sino también la vida de sus habitantes, gente humilde y trabajadora que, de un día para otro, sintió la mordedura de una serpiente. 

No me queda más que recomendaros esta lectura y os garantizo que, tras ella, querréis saber más y concederéis a Paca Castillo un trocito de vuestro corazón. 







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
Puedes adquirirlo aquí:


9 comentarios:

  1. Vamos, la ambientación y la época me encantan, así que me la apunto.
    Muchas gracias por el descubrimiento ^^

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  2. A mí esta historia me suena, puede que la viera en algún documental o que me la contara mi abuelo que le gustaban muchísimo esas historias. A ver, si empezáramos después de la guerra y de la cosa en Francia me apuntaba sin pensar aunque claro, entiendo que no tendría el mismo sentido ni el mismo valor y que los personajes se entenderían de otra forma. La verdad que me gusta la historia que cuenta y no solo por los recuerdos particulares pero ahora mismo no me viene bien revolverlos. Voy a esperar.
    Besos

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  3. Pues no me sonaba de nada. Apuntadita me la llevo.
    Besotes!!!

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  4. No la conocía de nada y este tipo de historias me encantan, esta si que me la apunto que creo que me gustará mucho.
    Un beso!

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  5. Tiene muy buena pinta. NO me importaría hincarle el diente.

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  6. Convencida a la primera, vamos, que yo me lo llevo sin pensarlo más porque me atrae de principio a fin y son las historias que realmente me gustan, me la llevo sí o sí 😉

    Besitos 💋💋💋

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  7. hola! como siempre una acertada visita y en el momento justo, gracias!! saludosbuhos

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  8. Ayyy me atrae un moontónnnnn.
    Lo anoto, Besisss.

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  9. Yo vi ese reportaje y la historia es tremenda al igual que la lealtad a unas personas por su tierra y por sus recuerdos. Magnifica.

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