sábado, 4 de abril de 2020

MARZO... ¡DE UN VISTAZO! (#03/2020)

Hace justo un año, comenzaba el balance del mes de marzo con este párrafo:


"No puedo más que iniciar este repaso con una sonrisa. Leyendo el resumen de marzo del año pasado, comentaba que soy una persona cíclica y que por estas fechas siempre se me acumula el trabajo y llego a este post bastante tarde. Me alegra saber que sigo siendo fiel a mí misma y que, de nuevo, llego al resumen del mes con el mismo retraso que me ha caracterizado otras veces. Se da además la circunstancia que mañana estrenamos Semana Santa. Después de unos días en los que el tiempo ha estado bastante inestable, parece que vamos a poder respirar tranquilos y como me conozco, sé que voy a estar muy desaparecida esos días y que después vendrá la Feria y esto es un no acabar, así que mejor hago repaso hoy y me quedo tranquila. ¿Empezamos?"


¡Qué diferente resulta todo! Mañana deberíamos estrenar Semana Santa también. No me puedo creer que estemos viviendo esto, que tengamos que estar alejados de los nuestros, madres y padres aislados en sus propias viviendas, sin poder abrazar a sus hijos, que nos asomemos a las noticias con tanto pánico, descubriendo que el número de contagios aumenta y, lo que es peor, el número de fallecidos. No quiero centrar esta entrada en el horror que estamos viviendo pero no dejo de hacerme preguntas, las mismas que muchos se hacen. ¿Acaso son reales las cifras que nos han llegado desde China? Y si todo empezó allí, ¿cómo es que hay ciudades y países de alrededor que se han visto afectadas pero sin tanta virulencia? No lo entiendo bien. Y mientras tanto, sanitarios, policías, protección civil, transportistas, auxiliares de geriatría, personal de supermercados y tiendas de alimentación, empleados de servicios esenciales, y tantos otros están ahí, dándolo todo, que no es que merezcan un aplauso sino un monumento. A los demás, solo nos queda hacer lo más fácil, quedarnos en casa, algo que un sector de la población, no demasiado pequeño, parece que le cuesta entender. 

En fin, amparemos en la literatura. Vengo con el repaso a marzo.    


[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]

Los comprados

Estar confinado es lo que tiene, que no puedes salir a la calle y, encima, las librerías están cerradas. Sin embargo, antes de que todo cerrara, me compré Carmen de Prosper Mérimée y maravillosamente ilustrado por Benjamin Lacombe (Edelvives). El autor francés vino a Sevilla, pero de eso os hablaré en los próximos días.




Los recibidos
Y claro, el confinamiento disminuye el flujo de todo, también de la entrada de libros en casa. Sin embargo, antes de que se decretara el Estado de alarma, aparecieron por casa unas cuantas joyas. 

El Centro Andaluz de las Letras había organizado el pasado 16 de marzo, la presentación de la nueva novela de Eduardo Mendicutti, titulada Para que vuelvas hoy (Tusquets Editores) en la Biblioteca Infanta Elena. Sin embargo, se tuvo que suspender por motivos obvios. 





Para las entrevistas llegaron a casa unas cuantas novelas sumamente atractivas. Por un lado, Algo va mal de Fermín Bocos (Destino). A aquel encuentro sí dio lugar pero estábamos justo en el límite. Tanto la entrevista como la reseña, ya las tenéis en el blog. Os dejo los enlaces más abajo. 

Y Julia retó a los dioses de Santiago Posteguillo (Planeta) es la secuela de Yo, Julia, novela con la que el autor ganó el Premio Planeta en 2018. Posteguillo tenía previsto venir a Sevilla para la gira de promoción, pero la inminente declaración de la alerta sanitaria impidió su desplazamiento. Aún así, pudimos conversar por teléfono y será una entrevista que publicaré en breve.





Luis Zueco es un autor al que le tengo muchas ganas. Acaba de publicar El mercader de libros (Ediciones B). Entiendo que su intención era visitar Sevilla para la promoción, pero seguramente ha sido un encuentro que se ha quedado en el aire. Esperemos que, cuando todo esto pase, pueda retomar su agenda. 






Sarah Lark nos hace regresar a Nueva Zelanda con su nueva novela, El secreto de la casa del río, publicada por Ediciones B. La he terminado hace muy pocos días y creo que publicaré la reseña pronto. Ojo, que anuncio sorteo, aunque será un poquito especial.



En marzo acudí a la presentación de El maestro de la Mano Negra de Carlos Algora (Algaida). Os dejo el enlace a la crónica del acto más abajo.

Y por último, pero no menos importante, Luis Miguel Morales me hizo llegar su nuevo volumen de relatos, Cuando nacen los nombre (Libros Indie). Espero poder leerla pronto. 






Los ganados

Pues en este confinamiento, he resultado agraciada en dos sorteos. En el blog Bookeando con Mª Ángeles un ejemplar de Aquella vez en Berlín de María José Moreno y en el blog De lector a lector, gané Morder la manzana de Leticia Dolera. Pero serán libros que llegarán a casa cuando todo esto acabe. Será entonces cuando os lo enseñe.

viernes, 3 de abril de 2020

EL PRÍNCIPE DESTRONADO de Miguel Delibes

El príncipe destronado – Miguel Delibes | Un libro para esta noche

Editorial: Destino
Fecha publicación: 1983
Precio: --
Género: Novela breve 
Nº Páginas: 167 
Encuadernación: Tapa blanda 
ISBN: 8423312615


Autor

Miguel Delibes nació en Valladolid en 1920. Cursó simultáneamente las carreras de Derecho y Comercio y más tarde ejerció como catedrático de Derecho Mercantil y periodista. Extraordinario novelista, se dio a conocer con La sombra del ciprés es alargada, obra que obtuvo el Premio Eugenio Nadal 1947. Entre sus éxitos posteriores destacan: El camino, Diario de un cazador, Diario de un emigrante, Las ratas, Cinco horas con Mario y El disputado voto del señor Cayo.

Sinopsis

La originalidad de esta novela corta de Miguel Delibes estriba en el reducido marco que el autor se ha impuesto, no sólo en los límites cronológicos -la obra se desarrolla a lo largo de unas horas de un día de diciembre-, sino al tener la valentía de centrar el peso de la anécdota sobre un niño de tres años. Los conflictos entre los adultos, los barruntos dramáticos que se apuntan sólo valen en cuanto rozan la psicología de Quico, el pequeño protagonista. Se trata, pues, de una tentativa de aproximación al mundo de la primera infancia, ese mundo inefable y sepultado en el fondo de los tiempos y que a veces parece aflorar, para esfumarse de nuevo al conjuro de un sabor, un aroma o una canción. Por la sencillez y sensibilidad con que han sido descritos, algunos personajes de esta obra quedarán como antológicos dentro de los tratados por Miguel Delibes.

[Información tomada directamente del ejemplar]


No sabría explicar bien qué tiene la narrativa de Miguel Delibes que a mí tanto me gusta. Mi relación con el vallisoletano viene de tiempo atrás y siempre ha sido un puerto seguro en mi vida. Todo comenzó cuando tuve que leer, en tiempos de estudios, El camino. Aquella historia protagonizada por Daniel, el Mochuelo, y sus amigos, que se tumbaban en un prado a contemplar el firmamento y se mareaban pensando en conceptos astrofísicos, que a ellos se les escapaban de las manos, o que no entendían que una mujer pudiera tener el vientre seco, me fascinó. Es pensar en aquella historia, no precisamente cómoda, y sentir confort. Como el que se siente cuando uno vuelve a casa. Luego llegó La sombra del ciprés es alargada, un ejemplar que tomé en préstamo de la biblioteca y que terminé comprándome; El hereje que también tenéis reseñado en este espacio (justo aquí); y otras obras que, si no he leído, he visto en cine o teatro, como Los santos inocentes, Cinco horas con Mario o Señora de rojo sobre fondo gris.

Pero hoy vengo a hablaros de mi preferida, El príncipe destronado, una historia  llevada también al cine, bajo el título La guerra de papá. Esta novela corta, que habré leído dos o tres veces, y habré visto otras tantas, narra la historia de Quico, un niño de tres años, y su familia. El joven protagonista es el quinto de seis hermanos -Pablo, Marcos, Merche, Juan y Cristina-, de una familia de clase media-alta en el Madrid de principios de los sesenta. 

El mundo de Quico se reduce a las personas que viven en su casa y a lo que acontece entre esas paredes. Su madre es una mujer que empieza a despegarse del papel silencioso de esposa, que piensa por sí misma, con un atisbo de modernidad que asoma a través de los cigarrillos que consume, agobiada por la crianza de tantos hijos, con un corazón lastimado al que parece asomarse una nueva ilusión. Su padre es un ser ausente, demasiado ocupado para prestar atención a la casa, la esposa y los hijos, más que el rato del almuerzo y poco más. Sus hermanos tienen su propio mundo fuera del hogar, con sus clases y sus compañeros de clase. Solamente Cris, la más pequeña, es sobre la que Quico ejerce algún tipo de autoridad. Y luego está Vito, la criada, que se pasa el día en la cocina, trajinando aquí y allá, mientras escucha los seriales y los programas de la radio, con el corazón en un puño porque Femio, su novio, ha sido destinado a África. Y, por último, Domi, el ama de cría, una mujer mayor, muy teatrera, acusica y cotilla, que se encarga de Quico y Cris, aunque su mayor afán es enterarse de lo que ocurre en la casa, de los secretos de uno y de otro.

El príncipe destronado es un título que hace referencia a ese sentimiento de abandono que azota a los hijos que se ven relegados a un segundo plano, por la llegada de un nuevo hermano. Alrededor de esa idea gira la trama de esta novela, y de ahí todas las trastadas que hace Quico, algunas llenas de gracia, mientras que otras pondrán a su madre al borde de un infarto. Pero la novela de Delibes no se limita únicamente a retratar ese síndrome, sino que también hace un dibujo de la época. ¿Cómo era la vida de las familias, de clase media, españolas a inicios de los años 60? La madre ocuparía el papel de cuidadora, siempre en el hogar, atendiendo la casa y a los hijos, una mujer que debe cierta obediencia al marido, que se pasa el día en bata para hacer las labores de la casa pero que, a la hora del almuerzo, se arregla y espera al esposo, al que le prepara su correspondiente whisky con "Un glace, esposa; ya haz el favor completo", una mujer que no debe pensar ni tener opinión propia. El marido, auténtico cabeza de familia, se pasa el día fuera de casa, un hombre al que la guerra le parece una nimiedad comparada con la paz, donde hay que hacer frente al "teléfono, la Bolsa, los líos laborales, las visitas, la responsabilidad del mando...", que solo piensa en el trabajo, porque de él depende toda su familia, que cuando llega a casa, lo mínimo que espera es tranquilidad y no un reproche tras otro. El marido es ese hombre con ideas férreas, que pretende inculcar a todos sus hijos, aunque los tiempos hayan cambiado. Y unos hijos que simplemente se tenían que preocupar de sus estudios, con clases por la mañana, pero también por la tarde, después del almuerzo, algo que solo hemos vivido unas cuantas generaciones. En definitiva, matrimonios desgastados por el uso y la rutina. Hijos que son testigos de ese deterioro conyugal. 

La mujer no sale muy bien parada en esta historia. Con los ojos del siglo XXI, cuesta trabajo asimilar a un marido diciéndole a su hijo pequeño:


"-El día que te cases, Quico, lo único que has de mirar es que tu mujer no tenga la pretensión de que piensa" [pág. 75]

O bien a un novio, destinado a África, diciéndole a su amor, que llora compungida por la separación:
"-¿Son mujeres las negras?" [pág. 107]
Pinceladas de lo que hablaba antes, el retrato de una sociedad.

De todos los personajes, Quico reluce más que ninguno. Contar el mundo a través de los ojos de un niño de tres años es toda una proeza narrativa, algo que Delibes consigue a la perfección. Me atrevo a decir que, como padre de siete hijos, algo de niños entendería, y es posible que, algunas anécdotas de su vida familiar fueran a parar a las páginas de esta novela. Es una elucubración mía pero, ¿por qué no? Quico es un niño de tres años con una imaginación desbordante, curioso y ávido de vida. Con una dicción demasiado fluía para su edad, su discurso está plagado de pensamientos y palabras que pilla de aquí y de allá. Interesando siempre en las conversaciones de adultos, pega la oreja e interpreta a su manera lo que escucha decir a los mayores. Quico siempre tiene una pregunta en los labios. El mundo es para él un bosque a explorar, así que atosiga a unos y a otros con sus curiosidades, llevando a su madre hasta un hartazgo sin límites, con su incesante "¿verdad, mamá?".

Pero es un niño que necesita el reconocimiento de los suyos, que intenta ganarse su espacio en su propia familia, y por eso alardea tanto de no haberse hecho pipí en la cama y desvía la atención hacia su hermana Cris, a la que reprende por hacerse caca en las bragas. Y como niño, muestra también su lado más rebelde cuando se enfada, proclamando en alto "Mierda, cagao, culo" para llamar la atención, y divierte escucharlo recitar como un papagayo "Están bonitas por fuera, están riquitas por dentro", eslogan publicitario de algún tipo de dulce que no se identifica en la novela.

El desarrollo psicológico que Miguel Delibes hace de Quico es absolutamente fascinante. El autor también hace una gran labor descriptiva, empleando múltiples onomatopeyas para retratar los juegos infantiles, a ese Juan, totalmente abducido por los cómics de vaqueros e indios, o al pequeño Quico que utiliza un viejo tubo de pasta de dientes a modo de camión o tanque.




Escrita en tercera persona, e ilustrada con algunos dibujos de Adolfo Delibes, sexto hijo del autor, la novela se compone de un total de doce capítulos. Cada uno de ellos corresponde a una franja horaria. Así, la trama se inicia a las 10 de la mañana, momento en el que Quico despierta, y finaliza a las 9 de la noche, cuando lo dejan en su cuna tras la cena. Con abundancia de diálogos, a través de los cuales se caracteriza a los personajes y se hace un retrato del contexto político-social, El príncipe destronado tiene uno de los desenlaces más hermosos de la historia de la Literatura, un final auténticamente maravilloso, tranquilizador por un lado pero desconcertante por otro. Una reflexión preciosa y triste, pero llena de amor y vida. 

En cuanto a la película, dirigida por Antonio Mercero en 1977, es bastante fiel a la novela. Diría que, salvo algunas escenas nuevas que vienen a justificar que el largometraje se llame La guerra de papá, el noventa por ciento del guion se desarrolla en paralelo a la trama de la novela. El reparto, encabezado por Lolo García en el papel de Quico es de premio. No sé muy bien cómo consiguieron que este niño tan pequeño actuara como lo hace. En cuanto al resto del elenco, la película cuenta con el trabajo de Héctor Alterio, Teresa Gimpera y dos jovencísimos Verónica Forqué y Tito Valverde , todos ellos muy convincentes.  

Os dejo un fragmento de la película por si os interesa verla.








 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]


Puedes adquirirlo aquí:



jueves, 2 de abril de 2020

MES DE LA NOVELA LANDSCAPE Y EXÓTICA (ABRIL)


Laky de Libros que hay que leer sigue proponiendo, año tras año, meses temáticos. Antes me apuntaba a todos porque me parecía una manera divertida de descubrir lecturas, pero llegó un momento en el que me resultaba del todo imposible cumplir. Sin embargo, dadas las circunstancias, ahora tengo más tiempo, aunque no más ganas de leer (en esto me estoy obligando), así que me he animado a participar. No sé si leeré más de un libro que cumpla los requisitos de este mes temático, pero al menos, uno sí caerá. Si a ti también te apetece participar, puedes conocer las bases en este post.

Lecturas


miércoles, 1 de abril de 2020

UN VERANO EN IBIZA (COMEDIA - 2019)


Año: 2019

Nacionalidad: Francia

Director: Arnaud Lemort

Reparto: Christian Clavier, Mathilde Seigner, Leopold Buchsbaum, Pili Groyne, Joey Starr, Olivier Marchal, Frédérique Bel, Louis-Do de Lencquesaing

Género: Comedia

Sinopsis: Philippe es un podólogo conservador de unos sesenta años que, con el fin ganarse a los hijos de su novia, se va con ellos de vacaciones a Ibiza. Pero rodeado de jóvenes a la última moda y adolescentes insoportables, Philippe se siente como un pez fuera del agua. Ibiza está muy lejos de ser el lugar idóneo para las relajadas vacaciones familiares que él esperaba.

[Fuente: Filmaffinity]


Me gusta el cine francés, especialmente si son comedias. Tienen un humor nada desdeñable y que no debe envidiarle nada al británico ni mucho menos al español. Me parecieron divertidísimas La cena de los idiotas, Bienvenidos al norte, o Los Visitantes. ¿Y qué mejor opción que poner a nuestro alcance películas que nos hagan reír en estos tiempos? La verdad es que no esperaba gran cosa de Un verano en Ibiza, pero debe ser que me he vuelto muy poco exigente y admito que con esta película me he reído mucho y me lo ha hecho pasar bastante bien. Os cuento un poco.

Phillipe (Christian Clavier) es podólogo de profesión. Está divorciado pero lleva un tiempo saliendo con la bella Carol, bastante más joven que él. Por su parte, ella está también divorciada. Su marido la dejó por una camarera de 24 años y es madre de dos adolescentes, Julien y Manon. Phillipe no conoce todavía a los hijos de su novia. Inicialmente organiza una excursión familiar a Le Crotoy, el pueblo donde viven los octogenarios padres de él, donde no hace otra cosa más que llover, pero a los hijos de Carol aquella visita les parece un completo aburrimiento y todo se desarrolla de manera desastrosa. Al final, Phillipe se deja enredar en unas vacaciones de verano a Ibiza. El viaje será el premio que Julien reciba por haber aprobado el curso, aunque su deseo de viajar a la isla responde a un propósito que solo él y su hermana Manon conocen. En cuanto la familia pone los pies en Ibiza, a Phillipe comienzan a sucederle cosas que te harán reír. Es un hombre de más edad que su novia, mucho más tradicional, algo cascarrabias, burgués y toda la locura de Ibiza lo descoloca. Aún así, y con el afán de ganarse el cariño de los hijos de su novia, hará todo lo posible por adaptarse a las circunstancias. Sin embargo, Carol coincide en la isla con Frankie, un antiguo ligue y dueño de Ushuaïa, una de las discotecas más famosas de Ibiza. 

En clave de humor, veremos a la familia y especialmente a Phillipe pasar por distintas situaciones, algunas más divertidas que otras. Aunque es una película sencilla, que únicamente retrata unas vacaciones en familia, cuenta con tres o cuatros escenas muy simpáticas. Recuerdo ahora lo que sucede en una sala de urgencias, en el interior de un avión, en la discoteca y las pesadillas que atormentan al pobre Phillipe. En definitiva, el hombre no hace más que meterse en un lío tras otro, solamente por agradar a su novia y a sus hijos. 

Esta película también explora las complicadas relaciones entre los jóvenes y sus padres, más cuando se trata de padres divorciados que vuelven a tener nueva pareja. Pero la parte que se centra en los asuntos de los jóvenes me ha parecido mucho más aburrida, más concretamente todo lo relacionado a los asuntos amorosos de Julien. 

De todos los personajes, Phillipe es el que más ha gustado. Apodado como Shreck, por los rebeldes hijos de su novia, su papel encaja muy bien en la trama cómica. Él es la noche mientras su novia, sus hijos e Ibiza son el día, puro contraste. Interpretado por Christian Clavierno es un actor que me sonara mucho, pero repasando sus trabajos, descubro que ya lo vi en Los Visitantes. No lo recordaba. Creo que el actor lo hace bastante bien y es su papel el que sustenta toda la película

Un verano en Ibiza comienza con unas imágenes espectaculares de la isla. Playas idílicas, gente disfrutando, música, fiestas, discotecas,... Todas esas escenas cobran especial significado en este encierro que vivimos. Cierto es que, la imagen que se muestra de Ibiza es la más estereotipada que se podía ofrecer, donde el día y la noche están llenos de fiesta, sexo, alcohol y drogas. No conozco la isla pero me consta que hay otra Ibiza muy distinta a la que se muestra en la película. 

En cualquier caso, Un verano en Ibiza es una película simpática, con algunas escenas divertidas que te hará pasar un rato entretenido. Creo que es ideal para el momento que vivimos así que, si tienes Movistar+, no te la pierdas porque la emiten el día 4 de abril. 





Tráiler:   


                       Puedes adquirirla aquí:

                         




                                                                       


martes, 31 de marzo de 2020

ELOY MORENO: 'Con esta novela pretendo mostrar una realidad que mucha gente no conoce'

Eloy Moreno tenía que haber presentado Tierra (Ediciones B) en la Casa del Libro (Velázquez) de Sevilla el pasado 11 de marzo. No pudo ser. Aquella semana, todas las editoriales comenzaron a suspender las presentaciones y los encuentros con los lectores, con el objetivo de evitar aglomeraciones. Es lo que hubiera ocurrido si Moreno presenta su novela, que se hubieran congregados muchísimas personas, y era precisamente lo que se debía evitar, lo que se sigue evitando. Sin embargo, sí se mantuvieron las entrevistas, y al llegar a la cita, me encontré a un Eloy algo apesadumbrado, triste por no poder reunirse con sus lectores, pues es un autor que siempre mantiene un estrecho vínculo con todos aquellos que lo leen. Pero era imposible. 

Sobre la novela, conversamos lo justo. Eloy tiene por costumbre desvelar poco o nada del contenido de sus libros, por aquello de no romper la magia de las historias que escribe. Aún así, algo nos contó. Ahí va la entrevista.

Marisa G.- Eloy, comencé a leer Tierra pensando que, al ser un libro tan voluminoso, me iba a llevar mucho tiempo. Sin embargo, se lee con suma facilidad. Te la bebes. Este es tu sello personal, escribir novelas que vuelen entre las manos de los lectores. 

Eloy M.- Sí, procuro hacerlo así, siempre con capítulos muy cortos, e intento que un capítulo te enganche para continuar con el siguiente. 

M.G.- Tu técnica funciona perfectamente. Dices que es tu novela más extensa, eso salta a la vista, pero también afirmas que es la más original. ¿Por qué?

E.M.- Es muy diferente a las anteriores, en cuanto a temática. No se puede encuadrar bajo ningún género, ni como novela histórica, ni novela negra, ni de terror. Tierra contiene dos historias muy distintas.

M.G.- Aunque llevo muy poco leído, tengo idea de la trama. 

E.M.- No, no tienes idea de nada. Te lo aseguro. (Risas)

M.G.- (Risas) Vale, ya te he leído decir que le das un buen quiebro a los lectores. Que pensamos que los tiros van por un lado y nos llevamos una gran sorpresa al final.

E.M.- Al final y a la mitad. Llegas a un punto en el que todo cambia, te vuelves a hacer una idea, pero la cosa vuelve a cambiar. Así que no tienes ni idea de nada. (Risas)

M.G.- (Risas). Me dejas de lo más intrigada. En cualquier caso, son dos historias.

E.M.- Sí, la primera comienza con dos niños -una niña y un niño-, en una cabaña, situada en mitad de un bosque. La niña es la joven que figura en la cubierta del libro, crecerá y se hará periodista. Esta chica tiene en su poder como unos anillos. Y la otra historia narra lo que ocurre en un reality, en el que ocho personas se aíslan para siempre. Las dos historias se cruzan cuando la periodista tiene que averiguar por qué esas ocho personas han decidido irse. Son personas muy famosos, muy conocidas y, en principio, son felices. Pero, en realidad, cada una de ellas tiene razones para tomar esa decisión, y no son buenas. 

M.G.- Realities hay muchos y muy absurdos todos. El que tu propones en la novela consiste en irse a vivir a Marte, sin posibilidad de volver. ¿Cómo se te ocurre esta idea?

E.M.- Es algo que está al caer. Se rumorea que, en diez años o algo más, se va a poder viajar a Marte. Y pensé, ¿por qué no hacer un reality a nivel planetario? Los participantes son de todo el mundo, la gente que vota lo hace en masa, y la audiencia se mide en millones.

M.G.- Y en esta trama, ¿qué pinta Islandia?

E.M.- Islandia me encanta. He estado allí varias veces. Es la parte más virgen de la tierra. Prácticamente, el ser humano no ha hecho nada allí, y hay mucho contraste con lo que conocemos.

M.G.- ¿Pero tendrá mucho protagonismo?

E.M.- Sí, tendrá mucha importancia como escenario.

M.G.- Hasta el punto de organizar un concurso en redes, con un premio que consistía en un viaje a Islandia.

E.M.- Sí, y ya ha salido el ganador. Bueno, ganadora, porque es una chica. Islandia jugará un papel importante en la trama.

M.G.- Eloy, lo que sí he detectado es que la novela comienza con muchísimo suspense. Hasta tal punto que llegué a pensar que me estaba enfrentando a un thriller pero no, ¿verdad?

E.M.- O sí (risas). 

M.G.- (Risas) Bueno, bueno,... como siempre, mantienes un férreo hermetismo sobre la trama. No nos aclaras mucho.

E.M.- No, no. (Risas). Es verdad que empieza de una forma peculiar. La escena de los dos niños con una llave que les cuelga del cuello, dentro de una cabaña, y de repente se escucha un grito. Es una imagen muy potente, que deja al lector muy intrigado.



M.G.- Totalmente. Pero una curiosidad, ¿qué tienen que ver las dos citas iniciales que, además son tan dispares, con la trama de la novela?

E.M.- La de Dostoyevski habla de que el ser humano se termina acostumbrando a todo y eso es lo que ocurre en la novela, que hay personajes que se van a acostumbrar incluso a situaciones muy duras. La de Orwell está sacada de 1984, y esa novela no es más que un Gran Hermano. Todo está relacionado.

M.G.- En esta novela hablas de redes sociales, de los realities, también de la mentira. ¿Es un libro para concienciar?

E.M.-  No exactamente para concienciar. Con esta novela pretendo mostrar una realidad que mucha gente no conoce. Tengo amigos que trabajan en televisión y me cuentan que todo está guionizado, que todo es mentira. Con las redes sociales pasa igual, nada más que encuentras posados, y la gente no es tan feliz como parece. No pretendo hacer ninguna crítica sino, simplemente mostrar la realidad.

M.G.- Pero tú utilizas mucho las redes sociales.

E.M.- Sí, es cierto pero procuro hacer un buen uso de ellas. Las utilizo mucho cuando anuncio alguna firma o presentación. También hay muchos lectores que contacta conmigo por redes para hablarme de mis novelas, o preguntarme algo. Evidentemente hay otros usos, para vender productos o para hacer publicidad engañosa. Cada uno lo usa con un fin, pero no todos son buenos.

TIERRA | ELOY MORENO | Comprar libro 9788466664745M.G.- Y volviendo a Islandia, ¿la novela nos permite reflexionar sobre el medio ambiente?

E.M.- Pues sí, no tienes más que fijarte en la portada. Detrás de la chica no debería aparecer agua, sino una gran masa de hielo. Eso tiene que dar mucho qué pensar. Islandia es el único sitio del mundo en el que el hombre no ha metido todavía las garras, pero ya se está notando su presencia. Islandia es el primer país que hizo un funeral de Estado por un glacial. 

M.G.- ¿En serio? 

E.M.- Sí. Es que para ellos es muy importante porque viven de la naturaleza y se está deshaciendo todo.

M.G.- Verdad. Si es que nos lo cargamos todo. Bueno, en la faja figura la siguiente pregunta: ¿Puede una novela cambiar tu forma de ver el mundo? ¿Hasta qué punto puede Tierra hacernos cambiar?

E.M.- Tierra te va a mostrar cosas que no te imaginas. Vas a ver cosas en la novela en las que no habías pensado nunca. Conforme vas avanzando en la lectura, te vas dando cuenta de que no son fantasías sino que es la pura realidad.

M.G.- En cuanto a los personajes, la chica de la cubierta se llama Nel, es periodista, como hemos dicho antes, e hija de un magnate de la televisión, responsable último del reality que se propone en la novela. ¿Qué me puedes contar de ella?

E.M.- Nel es una periodista que intenta ser íntegra, de los pocos que quedan. Trabaja en un periódico muy independiente. Ella es todo lo opuesto a su padre, son la cara y la cruz. Con su padre no se habla desde hace años y es casi la persona a la que más odia. Lo que pasa que, al final, hay un intento de acercamiento. El padre, antes de morir, quiere que la familia se vuelva a unir y que su hija se reconcilie con su otro hijo. Este hombre, tiene todo el dinero del mundo, pero no ha conseguido que sus hijos se hablen.

M.G.- Eloy, tú a veces has escrito para los niños, otras para los jóvenes. ¿Este libro está enfocado únicamente para los adultos?

E.M.- A ver, nunca escribo para un público concreto. Escribo lo que se me apetece en cada momento. Es verdad que Invisible toca un tema más juvenil, como es el bullying, pero los padres casi deberían leer ese libro antes que los hijos. En este caso, Tierra se lo han leído niños de diez años y no han tenido ningún problema para entenderlo. A partir de una edad en la que puedas entender una trama, mis libros pueden leerlos quien quiera. No tienen ninguna temática que no pueda leer un niño.

M.G.- Conozco a muchos amigos que son lectores tuyos y mucha gente que colocan frases de tus libros en redes. ¿Qué tienen tus novelas que enamoran tanto?

E.M.- Mis libros hablan de cosas cotidianas, que nos pasan a todos, pero que no se hablan en nuestro día a día. Reflejo también muchos sentimientos que podemos sentir todos en algún momento pero, por un motivo u otro, no los manifestamos. 

M.G.- Tú tienes que ser una persona muy sensible, ¿verdad, Eloy?

E.M.- Sí, lloro muchísimo escribiendo. 

M.G.- Es algo que se nota en tu manera de abordar los temas, de exponerlos, y de construir a los personajes. Siempre me has parecido una persona especialmente sensible.

E.M.- Invisible no lo has leído, ¿no?

M.G.- No. 

E.M.- Pues con ese sí que vas a llorar. Igual que lloré yo.

M.G.- Me lo apunto. Pero otra cosa, ¿hay mucha diferencia entre el Eloy Moreno de aquella primera novela, cuando ibas de librería en librería, haciendo promoción, al Eloy Moreno de hoy?

E.M.- Creo que no, pero claro mi opinión es subjetiva. A nivel literario, es cierto que ahora tengo mucha distribución y vendo más libros ahora que antes, pero sigo igual, con las redes sociales, con las presentaciones, con las firmas. Y a nivel personal, bueno, antes trabajaba de informático y lo dejé porque me resultaba incompatible con la escritura, pero sigo teniendo los mismos amigos que hace diez años.

M.G.- Llama la atención que dejaras un trabajo, como funcionario, además. 

E.M.- Es un riesgo, sí.

M.G.- Bueno, los funcionarios podemos pedir excedencia.

E.M.- A mí ya se me acabó la excedencia. Yo ya estoy fuera del sistema.

M.G.- Pues entonces, sí. Te has arriesgado un montón pero te va bien. No tienes de qué preocuparte. 

Eloy, para cerrar, ya que estás contando muy poco de la novela, ¿qué le dirías a los lectores sobre Tierra? ¿Por qué tienen que leer este libro?

E.M.- Porque van a leer algo muy distinto a lo que han leído hasta ahora, tanto por la historia, como por la temática, en todo,... Se van a encontrar algo que no van a saber clasificar. Y eso es bonito.

M.G.- Me parece bien. Lo dejamos aquí, Eloy. Muchas gracias y ojalá puedes regresar pronto para hacer un encuentro con tus lectores.

E.M.- Me encantaría.

Sinopsis:

Querido lector,


Tienes en tus manos una novela que plantea preguntas difíciles de responder; una novela que habla sobre esas verdades que, a pesar de buscar, preferiríamos no encontrar. No puedo explicarte de qué trata este libro porque eso rompería su magia, pero te aseguro que, cuando acabes de leerlo, verás el mundo de forma distinta.






lunes, 30 de marzo de 2020

SÁBADO, DOMINGO de Ray Loriga

megustaleer - Sábado, domingo - Ray Loriga

Editorial: Alfaguara
Fecha publicación: febrero, 2019
Precio: 18,90 €
Género: Novela 
Nº Páginas: 224 
Encuadernación: Tapa blanda con solapas 
ISBN: 9788423356959 
[Disponible en eBook y Audiolibro;
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Autor

Ray Loriga (Madrid, 1967), novelista, guionista y director de cine, es autor de las novelas Lo peor de todo (1992), Héroes (1993), Caídos del cielo (1995), Tokio ya no nos quiere (1999), Trífero (2000 y 2014), El hombre que inventó Manhattan (2004), Ya sólo habla de amor (2008), El bebedor de lágrimas (2011), Za Za, emperador de Ibiza (2014), Rendición (2017; Premio Alfaguara de novela) y Sábado, domingo (2019); de Sombrero y Mississippi (2010), y de los libros de relatos Días extraños (1994), Días aún más extraños (2007) y Los oficiales y El destino de Cordelia (2009).

Su obra literaria, traducida a quince idiomas, es una de las mejor valoradas por la crítica nacional e internacional. Como guionista de cine ha colaborado, entre otros, con Pedro Almodóvar y Carlos Saura. Ha dirigido las películas La pistola de mi hermano, adaptación de su novela Caídos del cielo, y Teresa, el cuerpo de Cristo. Ha colaborado en publicaciones como Ajoblanco, El Europeo, El País y El Canto de la Tripulación.

Sinopsis

«Todo el mundo tiene un recuerdo oscuro, una medusa tenebrosa que, en perfecta simetría, mancha el futuro de su existencia.»

Sábado, domingo narra una historia y la vuelve a contar años después. En la primera, un adolescente relata un suceso escabroso del verano anterior. Junto con su amigo Chino, salen un sábado y ligan con una camarera. La noche parece ir bien, hasta que todo se tuerce y acaba en desastre: es un funesto sábado que nuestro narrador se niega a recordar. Pero después de cada sábado, viene un domingo.

Veinticinco años después, ese adolescente, que ahora es un hombre con muchas malas decisiones a cuestas, acompaña a su hija a la fiesta de Halloween en el Colegio Internacional de las afueras de Madrid. Allí comparte charla con una mujer desconocida que se oculta tras la máscara de un disfraz. La conversación, intrascendente en apariencia, pronto lo conduce a aquella noche. No hay más remedio que aceptar que finalmente es domingo, el día que nos obliga a enfrentarnos a nuestro pasado.

Sábado, domingo es una novela sobre la culpa, sobre las deudas que se asumen como propias en la vida y sobre la huida que se impone cuando aceptar la realidad parece no ser posible.


[Información tomada directamente del ejemplar]


Ray Loriga ha pasado por este blog en formato entrevista, reseña literaria y reseña cinematográfica. Lo conocí cuando publicó Rendición, novela con la que se alzó con el Premio Alfaguara en 2017. Conversando con él (puedes leer la entrevista aquí), descubrí algunos aspectos de su vida que me resultaron muy interesantes, como su faceta de cineasta, de ahí que me lanzara a ver la película Teresa, el cuerpo de Cristo. Muy recomendable. Y ahora regresa a este espacio con su última novela. Sábado, domingo (Alfaguara) vio la luz hace algo más de un año. Loriga visitó Sevilla para presentarla, acudí a aquel acto, pero no ha sido hasta estos últimos días cuando me he sentado a leerla. De breve extensión, algo más de doscientas páginas pero con una grafía grande y anchos márgenes, os garantizo que se lee de una sentada, en un único día de confinamiento. 

Partamos de la estructura. La novela cuenta con dos capítulos más una coda. El primero de ellos, Sábado, ubica la acción en el verano madrileño de 1988. El narrador, del que tardaremos en saber su nombre, cuenta con retrospectiva los sucesos ocurridos durante un fin de semana del año previo, concretamente durante un sábado. Por entonces, no era más que un joven de diecisiete años que solía ir de andanzas con Chino, un tipo algo pendenciero, de su misma edad, al que no le faltaban las mujeres. Juntos acudirán a la fiesta de Gini, la prima del narrador, pero también conocerán a Fernanda, una joven camarera sudamericana que trabaja en un VIPS. Los tres deciden terminar la noche en casa de Chino. Lo que allí ocurra, no te lo voy a contar, entre otras cosas porque ni siquiera el lector o el narrador lo sabe. Ambos, lector y narrador, descubriremos la verdad al final de la novela.

El capítulo segundo se titula Domingo. Han transcurrido veinticinco años desde el capítulo anterior. Estamos en el Madrid de 2013. El narrador está divorciado y es padre de una joven, que estudia en el Colegio Internacional. Junto a ella acude a una fiesta de Halloween y allí se reencontrará con parte de su pasado. 

Por último, la coda, que traslada al lector a México, en el año 2014, un fragmento que, según nos contó Loriga en la presentación de la novela, lo tenía pensado antes de ponerse a escribir la historia. 

Esta es la trama de Sábado, domingo. Lo que Ray Loriga pretende es escarbar en el sentimiento de culpa y duda. Durante veinticinco años, el narrador no ha dejado de darle vueltas a lo que ocurrió en casa de Chino aquella noche de sábado. No tiene claro qué sucedió realmente pero le pesa haber participado en lo que fuera. Ese primer capítulo comienza con bastante intriga. Sabemos que algo ocurrió, algo que el narrador ha querido borrar de su mente pero que, tras ver de lejos a una persona, vuelve a recordar los sucesos de aquella noche. Es un primer capítulo que termina con un giro brutal de los acontecimientos pero también con un gran desconocimiento, que no me resulta del todo convincente. Me cuesta mucho trabajo asumir que el narrador actúe como lo hace. Uno se puede esconder pero, de algún modo, alguien termina por encontrarte. No quiero dar más detalles para no romper la historia.

En el segundo capítulo se narrará un reencuentro del que el narrador no puede huir. A pesar de que ha intentado esquivar su pasado, este llamará a su puerta con dos buenos golpes. En esta parte de la historia entra en escena el juego de las casualidades, gente que se conoce en un determinado momento, en un determinado lugar y que, haciendo alusión a ese refrán que dice que el mundo es un pañuelo, viene a demostrar que, a la postre, todo el mundo se conoce de un modo u otro.

En cuanto a la resolución, me esperaba algo mucho más impactante, un desarrollo de los hechos más dramático, con más consecuencias, tanto en el pasado como en el presente.  

Con respecto a los personajes, creo que están bien definidos y es fácil imaginarlos. Del narrador, sabremos que es hijo único (bueno, esto lo dejo ahí), de familia de clase media, aunque antes eran muy humildes pero prosperaron, buen estudiante y epiléptico (dato importante). Veinticinco años después, su vida ha dado muchos bandazos personales y sentimentales, pero tiene entre manos un proyecto que puede hacerlo resurgir.  El narrador adolescente y el narrador adulto no han cambiado tanto. Sigue estando tan perdido como lo estaba de joven y eso se percibirá en el tipo de vida que ha llevado y en el actual punto de su existencia.

Chino es el otro gran protagonista, un chulo, un tipo de pocas palabras que prefiere invertir el tiempo en la acción en vez de en el diálogo. Es un tío que cae bien a las mujeres, a las que se las camela con facilidad, con labia. Es de lo único que habla, de sus conquistas amorosas y sus escarceos sexuales, porque para lo demás, es mucho más hermético. Mal estudiante, con un expediente académico nefasto, expulsado de varios centros y a punto de ser enviado a un correccional, a Chino todo le da igual, mientras vaya rompiendo corazones.

La relación entre Chino y el narrador se basa en la habilidad que tiene el primero para conquistar a las mujeres. El narrador sabe que, estando con Chino, conocerá a jóvenes con las que intentar un acercamiento aunque él, de quien está realmente enamorado es de su prima Gini. Pero entiende que con ella no tiene ninguna posibilidad, y mira que lo intenta, así que, se arrima a Chino por si cae algo. En cualquier caso, es una relación basada en el interés. A Chino le conviene tener un perrito faldero y al narrador, aunque no lo soporta, le interesa estar con él para recoger las migajas de su amigo. 

En cuanto a los personajes femeninos, Gini y la camarera son las dos que ostentan el protagonismo. No tan bien definidas como los masculinos, también resulta fácil imaginarlas.

Sábado, domingo es una novela muy accesible, mucho más que Rendición, en la que el lector tenía que poner de su parte para entender el mundo que Loriga había construido. En esta, no. En esta, la trama transita con calma y en un ambiente muy al alcance del lector, el que, por otra parte, parece que actúa como confesor del narrador. Como comenté antes, es una novela que se lee en un suspiro. Comienzas a leer los primeros párrafos y enseguida entras en materia. Es algo que se agradece. No obstante, lo que pensé que sería una línea recta se torna en un camino con curvas pues, el narrador, se desvía de la línea principal con relativa frecuencia. Él mismo lo reconoce y tiene que reconducir su discurso. Es algo que me ha divertido porque sentía como si estuviera conversando conmigo cara a cara, aunque creo que, esa desviación del tema central puede incomodar a otros lectores, haciendo que su interés fluctúe.

Pero si he señalar lo que más me ha gustado de esta novela diría que son las voces. En concreto la voz del narrador. Debe de ser complicadísimo dar voz a un adolescente cuando no lo eres y, sin embargo, en ese primer capítulo he sentido cómo un joven de diecisiete años me contaba su vida, con su forma de ver el mundo, con sus prioridades y sus preocupaciones. Esa voz es realmente auténtica. Y luego, de adulto, la voz cambia pero mantiene el influjo de todo lo que a su dueño le aconteció de joven. 

Por otra parte, hay un breve retrato de los barrios más humildes que me ha parecido muy real, esos ambientes en los que se hacinan las familias más pobres, donde es frecuente encontrar bandas callejeras, peleas, drogas y muertes. 

En definitiva, Sábado, domingo es una lectura que, si bien me ha parecido floja en la resolución y con algunas cuestiones que no me han llegado a convencer del todo, me ha gustado leer. Sin apenas diálogo, y con un par de capítulos largos, reitero que se lee con mucha rapidez y que a mí, con su intriga, me ha ayudado a olvidar lo que estamos viviendo, al menos por todo un día. 

Cierro la reseña con una frase que me golpeó de lleno en estos tiempos:

"Vives como si nada hasta que algo se te clava, y después se trata de sacarse esa espina, más que de seguir viviendo" [pág. 12]






 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]


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