Mostrando entradas con la etiqueta fantasía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fantasía. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de junio de 2024

Presentación LA BRUJA DE DAGAZ de Margarita Hans

El pasado 7 de junio tuvo lugar la presentación de la nueva novela de Margarita Hans Palmero, La bruja de Dagaz (El Búho Ediciones). Alrededor de la autora afincada en Carmona (Sevilla) se congregaron una buena muestra de lectores que, junto a familiares y amigos, quisieron arropar a Margarita en la puesta de largo de esta nueva obra. 




Conocía a Margarita principalmente de las redes sociales y de algún encuentro esporádico en la feria del libro, pero nunca había asistido a la presentación de una novela suya. Admito que tampoco he leído ninguna de sus obras anteriores -Mundo de cristal (2013), Estatuas de sal (2017), Brumas del pasado (2018) o Como espuma de mar y otros relatos (2020)-, enclavadas en el género de la fantasía. 

El acto tuvo lugar en la librería Botica de Lectores y estuvo conducido por el también escritor y amigo de la autora, Ricardo Reina, quién abrió la presentación leyendo unas palabras, una fábula preciosa sobre el nacimiento de una niña de pelo rizado y negro, sobre cuya frente se dibuja una «luna con crecientes bordes de plata», la que posteriormente se convertiría en la mujer adulta y autora de La bruja de Dagaz.

El género de la fantasía

Uno de los primeros temas que se tocaron en la presentación fue el género literario en el que podemos encuadrar La bruja de Dagaz. Ricardo hizo un alegato en favor de la fantasía, género en el que, tanto él como Margarita, se mueven. En palabras del presentador se trata de un «género que ha sido mal visto siempre entre los grandes analistas de la Literatura Española, esos creídos sabelotodo y esos aburridos catedráticos que no ven más allá de la suela de sus zapatos». Afirmó que con Cervantes se inició este género en nuestro país, pero hizo también alusión a otros escritores posteriores como Álvaro de Cunqueiro con su Merlín y familia, Emilia Pardo Bazán o Bécquer con sus leyendas, mientras que otros autores intentaron aproximarse al género, como Unamuno con El contertulio; Benito Pérez Galdós con ¿Dónde está mi cabeza?; Lorca que dio unas charlas sobre las hadas; O Machado. «Hasta llegar a Carlos Ruíz Zafón cuyas novelas suponen un antes y un después en la literatura fantástica de España». Y más nombres, Laura Gallego, Victoria Álvarez, Elia Barceló,... «hasta llegar a nuestro presente con Pedro Caldas, que acaba de ganar el Premio Barco de Vapor con una auténtica obra de arte, "La leyenda del samurái y la mariposa azul"».

La obras de Margarita Hans

Ricardo mencionó las obras publicadas por la autora, como Estatuas de sal y Brumas del pasado «dos libros muy románticos, publicados con ExLibris, y posteriormente publicó Como espuma de mar, un volumen de relatos, con Mega Ediciones».

Y ahora llega con La bruja de Dagaz, que se desarrolla en Navarra, en la selva de Irati, un libro escrito con mucho dolor, aunque «ya sabemos que la literatura sana», apuntó Ricardo. Mencionó que este es un libro que ha sido complicado de terminar porque «la vida no se lo ha puesto fácil a Margarita». Para Ricardo estamos ante un cuento gótico«heredero de las obras de Edgar Alan Poe, Shirley Jackson, Anne Rice o Neil Gaiman». A su juicio, la novela de Margarita no se parece en nada a la J.K. Rowling pues ella, «a base de escribir todos los días, va creando su propio estilo».


[Si prefieres ver algunos momentos de la presentación, dale al clic]


La semilla de La bruja de Dagaz

Tras la intervención de Ricardo Reina, fue la propia autora la que tomó la palabra, asegurándonos que la semilla de esta novela nace de Hans Christian Andersen o los Hermanos Grimm. En principio, Margarita se había propuesta escribir una novela histórica «y empecé a estudiar todo lo relativo a la magia, la brujería, el norte, Zugarramurdi, porque las brujas me daban vidilla y alegría para el cuerpo». Eran mujeres sabias que, a veces, se caracterizaban por tener alguna marca en la piel, o por curar a alguien a través de remedios naturales, y por eso eran sometidas a un proceso inquisitorial. «Pero aquella historia que hablaba sobre autos de fe y de acusaciones me dio miedo, así que le di una vuelta de tuerca y se convirtió en una historia totalmente diferente», señaló Hans. En lo que se convirtió La bruja de Dagaz es en un cuento gótico, donde hay oscuridad, «con un personaje que tiene los cables retorcidos, que para mí ha sido una liberación».

Nos contó también que el personaje protagonista de esta novela es una mujer que ha sufrido una maldición, que siente mucho dolor y mucho rencor en su interior. Y con respecto a los demás personajes, de León dijo que era un hombre muy especial porque tiene el don de entender el alma de los animales, o la anciana, que es una mujer polifacética. Margarita se extendió algo más al hablarnos de Isamar, una niña que colecciona palabras. «Dentro de este mundo oscuro y de magia, Isamar nace en unas condiciones muy particulares y vive aislada en un bosque,  muy cerca de una aldea, donde los niños no la quieren porque es diferente». Isamar escucha el bosque y el agua del río. 




Nos adelantó que nos esperan sorpresas pero que, para leer la novela, es mejor dejarse llevar por la fantasía y por la magia. «Quiero que, cuando os metáis en el libro, dejéis de ser adultos, y que volváis a sentir lo que es que te acosen los niños de la aldea, o que descubras que en tu interior hay algo distinto que no comprendes», pidió la autora.

La técnica narrativa

Sobre su forma de escribir, aseguró que construye a sus personajes para dejarlos que cobren vida. En este sentido, se encontró con que no sabía cómo iba a terminar la historia. Confesó que tuvo que acortar el número de páginas porque había alcanzado la cifra de setecientas. «No puedes dejar que la imaginación vuele tan libre». 

Y llegamos al final del acto, en el que Ricardo y Margarita leyeron un precioso texto lleno de fantasía y magia. Si te interesa el género, no te pierdas La bruja de Dagaz.

Sinopsis: Aldea de Dagaz, 1865. Una maldición pesa sobre la aldea y el bosque que la rodea. Un bosque repleto de espíritus que deambulan ausentes y en cuyo corazón late la oscuridad más profunda a través de un ser temido por todos, la bruja de Dagaz. La superstición reina en cada hogar de la aldea. Jamás nadie debe cruzar las lindes del bosque oscuro o su alma puede quedar prendida de los árboles más altos. Y por supuesto, cuídate de la niebla que muerde los cristales, pues la bruja se oculta en ella, dispuesta a robar corazones que la mantengan con vida. Pero en este mundo de terror también habitan espíritus hermosos que quedaron atrapados en el bosque, así como criaturas que lo pueblan en silencio. De una de esas criaturas, nace una niña muy especial, por cuya sangre corre la magia antigua y a la que la bruja ansía por encima de todo, pues, conforme a una profecía tan antigua como ella misma, es la única capaz de destruirla.

miércoles, 2 de junio de 2021

LOS INMORTALES (FANTÁSTICO - 1986)

Año: 1986

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Russell Mulcahy

Reparto: Christopher Lambert, Sean Connery, Roxanne Hart, Beatie Edney, Clancy Brown, Alan North, Jon Polito, Sheila Gish, Hugh Quarshie, Christopher Malcolm, James Cosmo, Billy Hartman, Celia Imrie, Edward Wiley, Anthony Fusco

Género: Fantástico.

Sinopsis: Los Inmortales son seres de una raza especial que sólo pueden morir decapitados entre sí. Viven desde hace siglos entre los hombres, pero ocultando su identidad. Unos defienden el Bien, otros, el Mal. Una maldición los obliga a luchar entre sí hasta que sólo quede uno de ellos. El escocés Connor MacLeod (Christopher Lambert) es uno de los supervivientes del clan de los Inmortales que ha llegado hasta nuestros días.

[Fuente: Filmaffinity]


En realidad, hoy pretendía hablaros de otra película, de una de terror estrenada recientemente en Netflix. Pero empecé a verla y no hacía más que encontrarme un cliché tras otro, y tras otro. Me aburrí y opté por quitarla sin llegar al final. En su lugar, tomé el libro que estoy leyendo estos días. Recordé la película de la que os había hablado hace unas semanas (puedes verla aquí), y que suscitó algún comentario interesante. Visioné algún documental encontrado en YouTube. Empecé a tararear una melodía (esta de aquí). Y así, una cosa me llevó a la otra. No sé si hice bien al dejarme guiar por las señales porque, volver a ver Los inmortales, después de tantísimos años, no ha sido lo que esperaba. Y sí, el libro que estoy leyendo es la biografía de Freddie Mercury, que viene a ratificar algunos de vuestros comentarios a la reseña de Bohemian Rhapsody. Pero de el libro -me tiene maravillada-, os hablaré más adelante.

Los inmortales, dirigida por Russell Mulcahy, se estrenó en cines en 1986 y recaudó casi trece millones de dólares. Gustó mucho. Narra la historia de una súper raza, un grupo de elegidos, envestidos con una fuerza sobrenatural que los hace inmortales. Una voz en off nos recibe nada más comenzar a correr el metraje:


«Del amanecer de los tiempos venimos. Hemos ido apareciendo silenciosamente a través de los siglos, hasta completar el número elegido. Hemos vivido en secreto, luchando entre nosotros, por llegar a la hora del duelo final. Los últimos que queden, lucharán por el premio. Nadie jamás ha sabido que estábamos entre vosotros... hasta ahora».


Connor MacLeod (Christopher Lambert) es un joven guerrero de un clan en las tierras de Escocia. Sus enemigos son los Frazer, capitaneados por Kurgan (Clancy Brown), un guerrero sanguinario y despiadado que quiere enfrentarse cuerpo a cuerpo con Connor. Ambos clanes entran en combate, mientras suenan las gaitas, y Kurgan hiere de muerte al joven del otro clan, sin embargo, este no muere. Cuando parecía que estaba a punto de fallecer por la gravedad de las heridas, los MacLeod contemplan atónitos la milagrosa recuperación del joven. No lo entienden. Sienten miedo y creen que son malas artes del demonio. Terminan por expulsarlo del clan. Connor vagará en solitario hasta que se asienta en otro lugar y conoce a la joven Heather. La vida transcurre de forma placentera hasta que aparece Juan Ramírez Sánchez Villalobos (Sean Connery), espadero real de su majestad el rey Carlos I. Será él quien le revele a Connor su verdadera naturaleza, su inmortalidad. Le explicará que es uno de los elegidos, al igual que él, pero que, a partir de ahora, cada uno de ellos sentirá un deseo irrefrenable de combatir con su otro igual y arrebatarle la vida, sesgando de cuajo la cabeza. El último que quede se llevará el premio.

Pero la película no se inicia en tierras escocesas, sino que arranca en el presente. Lo hará concretamente en el año 1985, cuando Connor, -que ahora se hace pasar por un anticuario de nombre Nash-, se topa con otro inmortal en el aparcamiento del Madison Square Garden. La lucha será a muerte. Espadas en ristre, el combate es descarnado, pero Connor conseguirá cortar la cabeza a su enemigo. Una fuerza poderosa se desata en el aparcamiento, arrasando todo a su paso. Llegará la policía y con ella Brenda Wyatt, la forense experta en espadas antiguas. Ella será la que encuentre la espada de la víctima bajo un coche, y al analizar el acero descubrirá que es de otro tiempo. Intrigada por lo sucedido andará tras la pista de lo ocurrido y llegará hasta Connor y su leyenda.

Así pues, la acción se irá alternando entre el pasado y el presente. Por un lado, iremos viendo cómo transcurre la vida de Connor junto a Heather, el entrenamiento al que le somete Ramírez, sus encontronazos con Kurgan e incluso, con el tiempo, veremos al joven pasar de puntillas por la II Guerra Mundial, momento en el que conocerá a la única mujer que sabrá de su verdadera identidad. Por otro, en el presente, el tiempo irá pasando y el duelo final se irá acercando cada vez más. Con el paso de los siglos, un inmortal ha ido arrebatando la vida al otro hasta que, en el siglo XX, solo quedan dos: Connor y Kurgan. Por supuesto, el desenlace de la película será el enfrentamiento entre ambos, tras el cual, al espectador se le ofrece un epílogo en el que sabremos en qué consiste el premio final. 

Fantasía. Un género con el que yo no me llevo muy bien y sobre el que se sustenta todo este largometraje. Y aunque suelo huir de todo lo fantástico y fantasioso, recordaba de otro modo esta película. Tenía algo más que unos hombres capaces de desafiar las leyes de la naturaleza, de combatir con una fuerza inusitada, empuñando extrañas y milenarias espadas, que atraviesan el hormigón. No. Como dije antes, volverla a ver no ha sido lo que esperaba. A mi juicio, creo que es una película que no ha envejecido bien, aunque se la ha catalogado de objeto de culto. He intentado verla con los ojos del pasado, tratando de comprender que los medios que se tenían en los 80, no son los actuales. Incluso así, no he podido evitar aburrirme a ratos, a pesar de que cuenta con numerosas escenas de acción. Los efectos especiales me parecen hoy un juego de niños y el cartón piedra se nota demasiado. Además, la lucha entre los inmortales es torpe, zafia, con poca técnica. Por otra parte, también pensaba que la banda sonora, de manos de Queen, tenía más presencia. En mi imaginario recordaba una escena épica y romántica, con la melodía Who Wants To Live Forever sonando de fondo, de esas escenas que te hacen suspirar de puro dulzor, y no. Bueno sí, hay una escena así pero no es la que yo tenía en mi cabeza. No me preguntéis de dónde la he sacado.

Eso sí, las localizaciones son maravillosas. Los MacLeod moran junto al Castillo de Eilean Donan, uno de los símbolos del país y famosísimo enclave, porque no solo ha salido en esta película, sino también en otras tantas. Incluso fue la imagen del anuncio de un whisky. En este artículo se dice lo siguiente: 


«El castillo está enclavado en una pequeña isla en la confluencia de tres lagos, el Duich, el lago Long, y el lago Alsh, y sólo es accesible por barco o atravesando un estrecho puente de piedra, lo que convertía a esta fortaleza en un lugar muy difícil de conquistar».


Mirad qué pasada.



Por otra parte, hay grandes acantilados y escenas rodadas sobre grandes salientes rocosos, que le dan un aire muy épico a toda la trama.

La fotografía estremece. La ambientación también está muy conseguida, tanto en el presente como en el pasado, con una atmósfera nebulosa que envuelve a los personajes. Por no hablar de todo el ritual que gira alrededor de las espadas, armas afiladas fabricadas en otros siglos, en otras tierras y que han ido pasando de unas manos a otras. Magia y leyenda.

Pero, estoy llegando al final de la reseña y no os he hablado de las interpretaciones. A mí Christopher Lambert no me impacta. Nada en absoluto. No puedo decir lo mismo de Sean Connery que, en el papel de espadero real de Carlos I, dice ser egipcio de nacimiento. En cualquier caso, Connery es un gigante al lado de Lambert. Y también me gusta mucho Clancy Brown en su papel de bestia parda pero claro, juega a su favor una estupenda caracterización que da miedo.

Los inmortales es la historia de unos hombres que pagan un precio muy caro por esquivar a la muerte, que buscan lo que los demás rehúyen, que sienten ansias de ser uno más, con una vida normal, con mujer e hijos. Porque, ¿quién quiere vivir para siempre?

Creo que esta película es para dejarla reposar tranquilita. Es decir, que si la viste como yo, cuando eras adolescente, y la vuelves a ver ahora, probablemente se te caiga un mito. Y si no la has visto, pues lo mismo piensas que tiene lagunas, y que, como dije antes, los efectos son de juguete. Solo te la recomendaría si te gusta mucho el género fantástico. En lo que a mí respecta, la película, hoy por hoy, no aprueba. 

Por cierto, que hay secuelas, pero a esas ya no me apunto. Eso sí, de la película de terror de Netflix no os libráis la próxima semana. 




Tráiler:                                                                                          Puedes adquirirla aquí: 

      

viernes, 18 de diciembre de 2020

LAS CARTAS DE PAPÁ NOEL de J.R.R. TOLKIEN

Editorial: Minotauro
Fecha publicación: Octubre, 2020
Precio: 17,95 €
Género: Fantasía
Nº Páginas: 192
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 9788445006733

Autor

J.R.R. Tolkien nació el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein. Después de participar en la Primera Guerra Mundial se embarcó en una distinguida carrera académica, hasta el punto de ser reconocido como uno de los mejores filólogos del mundo. Se le conoce sobre todo por ser el creador de la Tierra Media y el autor de clásicas obras de ficción tan extraordinarias como El Hobbit, El Señor de los Anillos y El Silmarilion. Sus obras han sido traducidas a más de cincuenta lenguas y han vendido millones de ejemplares en todo el mundo. J.R.R. Tolkien fue distinguido con el grado de Comendador de la Orden del Imperio Británico y recibió un Doctorado de Letras honorario de la Universidad de Oxford en 1972. Falleció el 2 de septiembre de 1973, a la edad de 81 años.

Sinopsis

Todos los años en el mes de diciembre, los hijos de J.R.R. Tolkien recibían cartas de Papá Noel. El presente libro recoge todos los extraordinarios dibujos y cartas, desde la primera nota para su hijo mayor en 1920 hasta la última y conmovedora correspondencia con su hija en 1943, en una única y maravillosa edición. . 


[Información tomada directamente del ejemplar]


Fue hace justo un año, cuando empecé a ver este libro por la blogosfera. El Grupo Planeta, a través de su sello Minotauro, publicaba esta joya que me entró por los ojos inmediatamente. Se trata de un volumen que recoge las cartas que J.R.R. Tolkien escribió a sus hijos (John, Michael, Christopher y Priscilla) durante veinte años, haciéndose pasar por Papá Noel. Las cartas cuentan con ilustraciones realizadas por el propio Tolkien, llenas de detalles minuciosos, que recrean algunos sucesos y circunstancias que el autor, en su papel de Papá Noel, narra a los niños. 

El volumen cuenta con una breve introducción, en la que se nos explican algunos datos interesantes:


«Para los hijos de J.R.R. Tolkien, el interés y la importancia de Papá Noel iba más allá de su capacidad de llenarles los calcetines que colgaban en Nochebuena, porque todos los años les escribía una carta en la que describía con palabras y dibujos su casa, sus amigos y los acontecimientos, desternillantes o preocupantes, que tenían lugar en el Polo Norte». [pág. 5]


Las cartas abordan una horquilla temporal que va desde 1920  a 1943. En ellas, prevalece la ficción o, mejor dicho, la fantasía, sin embargo también hay algunas pinceladas de realidad. Está claro que Tolkien tenía una grandísima imaginación, que despliega a lo largo de estas cartas, inventando un lugar extraordinario ubicado en el Polo Norte, lugar de residencia de Papá Noel, donde el viejo barbudo trabajaba a destajo, preparando todos los regalos que los niños le pedían. Para llevar a cabo su tarea, contaba con la ayuda de un Oso Polar, un personaje muy divertido, siempre metido en líos, y que no dejaba de hacer una trastada tras otra. 

Muchas de las cartas están escritas con letra temblorosa, y es que en el Polo Norte hace mucho frío, o Papá Noel está muy viejo y cansado. Eso dice el remitente de estas misivas. A través de ellas sabremos que tiene tanto trabajo, que no siempre puede encontrar tiempo para escribir a los niños. Por eso, hay cartas más largas y otras más breves. Aunque todas cuentan con alguna ilustración. También hay que señalar que hay años en los que Papá Noel escribe más de una carta a los niños.




Lo que se narra en ellas tiene mucho que ver con la preparación de los regalos, o con las trastadas del Oso Polar, que no deja de enredar y meter la pata. Es la parte más divertida. Incluso el Oso Polar deja su aportación en las cartas, con anotaciones al margen, escritas con otro color. También, en alguna otra ocasión, se narra el ataque de los trasgos, unos seres malvados que aparecen de vez en cuando. Porque, en el Polo Norte, no solo habita Papá Noel y el Oso Polar. También hay otros habitantes como los elfos, los gnomos y los sobrinos del Oso Polar (Paksu y Valkotukka). De hecho, uno de los elfos, Ilbereth, terminará siendo el secretario de Papá Noel y veremos algunos fragmentos escritos de su puño y letra. Pero, de todo lo que se cuenta en estos textos, me ha llamado mucho la atención esos pasajes en los que Papá Noel se queja de que no tiene dinero para todos los regalos que los niños piden. Como dice, el mundo está cada vez más poblado y hay mucho más niños a los que llevar regalos. 

Con referencias a personajes reales como Beatrix Potter, y a acontecimientos tales como la guerra, me parece digno de alabar toda la logística que Tolkien desplegó para hacer llegar estas cartas a sus hijos porque, algunas de ellas llegaban llenas de polvo de nieve y casi todas traían un sello del Polo Norte. Por otra parte, considero que el libro vale más por su valor sentimental y emocional que por lo que se narra en las cartas. Es muy meritorio que un padre hiciera esto por sus hijos durante tantos años, que se tomara tantas molestias para mantener la ilusión de unos niños. Creo que ahí radica el auténtico valor de este libro, un volumen que aconsejo ir leyendo con mucha calma. Resulta delicioso fijarse en las ilustraciones y en las fotografías de las propias cartas, donde podemos ver la letra de Tolkien. De otro modo, si lo acometes del tirón, terminarás empachado. 


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí: 

 



miércoles, 17 de junio de 2020

ARTEMIS FOWL (FANTASÍA - 2020)


Año:2020

Nacionalidad: EE.UU

Director: Kenneth Branagh

Reparto: Ferdia Shaw, Lara McDonnell, Josh Gad, Tamara Smart, Nonso Anozie, Judi Dench, Nikesh Patel, Adrian Scarborough, Colin Farrell, Joshua McGuire, Michael Abubakar, Taylor James, Jake Davies, Michael Rouse, Racheal Ofori, Simone Kirby, Joe O'Grady, Finian Duff Lennon, Grace Fincham, Toby Eden, Gerard Horan, Charlie Cameron, Ben Goffe, Conor MacNeill, Arian Nik, Molly Harris, Sally Messham, William Moseley, India Lewis, Hamish McColl, Adam Basil, Michael Peluso, Harry Lister Smith, Jimmy Yuill

Género: Fantasía.

Sinopsis: Artemis Fowl, un joven criminal irlandés, rapta a Holly Short, un hada, con la intención de pedir un rescate que le permita salvar a su padre. Una vez logra cumplir sus intenciones, se embarca en una aventura que le llevará a luchar contra el maléfico hada Opal Koboi. Adaptación del libro de Eoin Colfer. 



[Fuente: Filmaffinity]


En realidad, la culpa es mía. Si nunca me han atraído las novelas (ni las películas) de Harry Potter, si la fantasía es un género al que me asomo de higos a brevas, si el argumento me decía poco, ¿para qué me meto? En mi defensa, esgrimo tres nombres: Kenneth Branagh, Colin Farrell y Judi Dench. Pero ni así, el resbalón ha sido apoteósico.

La plataforma Disney+ ofrece en este confinamiento un estreno en exclusiva. Ya que los cines estaban cerrados y esta, al parecer, millonaria película se había quedado en el limbo del coronavirus, decidieron colgarla. Visto lo visto, casi que les doy las gracias porque, aunque no acostumbro a ver el género en pantalla grande, la tentación de los tres hombres mencionados era muy grande, y lo mismo, me podrían haber convencido para ir a verla en sala. De haberlo hecho, me hubiera dado de cabezazos al salir. Y es que, esta película me ha provocado una terrible preocupación. ¿Será que el confinamiento ha reducido mis neuronas a la mínima expresión? ¿Será que el aislamiento social ha apagado mis luces? Con la angustia de la incertidumbre, me lancé a buscar otras opiniones por la red y ¡ahí estaba! No era yo. Era ella. Artemis Fowl tiene un clarísimo problema de guion.

Basada en la saga homónima de Eoin Colfer, que no he leído, Artemis Fowl nos narra la aventura a la que tendrá que enfrentarse un niño de doce años para salvar a su padre. El empresario Artemis Fowl (Colin Farrell), alrededor de cuyos negocios existe un aura de misterio, es buscado por la justicia, acusado de perpetrar una serie de robos. Mientras una legión de reporteros campa en las inmediaciones de la mansión de los Fowl, Mulch Diggums es detenido como colaborador. ¿Quién es este personaje? Lo sabremos más tarde. Con la idea de interrogarlo, el MI6 lo lleva a un enclave en alta mar y allí narrará toda la historia. Será él quien nos cuente cómo el empresario fue secuestrado y cómo su hijo recibirá una llamada del secuestrador, exigiéndole la entrega de un objeto valiosísimo, a cambio de la vida del padre. Ese objeto es el Aculos, un artilugio mágico que hay que proteger porque si cae en manos perversas puede ser un gran peligro para la humanidad. ¿Y de dónde procede este curioso objeto? Pues nada más y nada menos que del mundo de las hadas, de donde fue sustraído hace tiempo. Y es que, en Artemis Fowl el mundo real se mezcla con el mundo de la fantasía, a través de Ciudad Refugio, un universo situado bajo tierra, en la que hay toda una sociedad estructurada jerárquicamente, con hadas, duendes, elfos, trolls, goblins,... Cada especie ocupa un rol determinado y, como en todo mundo, hay entes buenos y otros malvados. 

Pues bien, Artemis hijo contará con la ayuda de Butler, un especie de mayordomo-guardaespaldas, con unos impactantes ojos azules que, sinceramente, dan miedo. A su vez, tendrá a una compañera de aventuras, la agente Holly Short, un hada aquejada de un drama personal, que constituirá una subtrama en la película. El pequeño Artemis conocerá la verdadera identidad de su padre, se enfrentará al enemigo y liberará a su padre en, un desenlace que lo deja todo en el aire. Pero todo. Es decir, que habrá segundas partes.  

Como decía antes, el guion es un despropósito. Durante toda la proyección tenía que ir avanzando y retrocediendo la película porque no conseguía enterarme de lo que estaba sucediendo. Me costaba muchísimo seguir el hilo de la narración, saber quién era quién, y qué es lo que se proponían. Creo que no está bien contada y seguir el curso de los hechos se convierte en un camino enfangado, en el que te quedas atrapado. Un obstáculo de esas magnitudes impide que te enganches a la historia y, en mi caso, llegó un momento en que dejó de importarme si el hijo salvaba al padre o el padre sucumbía en manos del mal. Además se recurre al camino fácil. El niño tiene que enfrentarse a algún que otro acertijo y en cuestión de segundos da con el resultado. Vale, que la película nos lo presenta como un súper dotado pero es que, la escasa complicación otorga poco realismo al asunto. Y las relaciones de confianza entre el niño y el hada se forjan con una rapidez inusitada.

A esto se le une la aparición de un personaje que no pinta absolutamente nada. Juliet es la sobrina de Butler, una niña experta en un tipo de artes marciales, cuyo papel no aporta nada pero que nada, vamos. Aparece en tres escenas y poco más. 

Y ya, por último, el desenlace. Justo ahí se me quedó cara de póker porque, precisamente, lo más interesante, el enfrentamiento entre el bien y el mal lo obvian. El villano de esta historia se convierte en un completo desconocido, del que ni siquiera nos explican sus motivaciones, más allá de una justificación somera, basada en la venganza. Imagino que las piezas irán encajando en las posteriores secuelas, lo cual no me ha hecho ni pizca de gracia. 

En cuanto a los personajes, Artemis hijo es el auténtico protagonista de esta historia. Es un niño huérfano de madre y que sufre las constantes ausencias de su padre, sin que él sepa a qué se dedica exactamente su progenitor. Es un niño muy inteligente, un tanto inadaptado, al que no le gusta el colegio porque, en realidad, no lo entienden. Y aunque os esté contando todo esto, verdaderamente, el personaje está poco definido. No se profundiza en su pasado y se pasa de puntillas por sus dramas. Su transformación en salvador del padre pasa por vestirse un traje y colocarse unas gafas oscuras, a lo Men in Black en miniatura. Interpretado por Ferdia Shaw, su personaje me cae tremendamente mal. 

En cuanto al padre, reza como un enigmático coleccionista de antigüedades y rarezas. Viaja constantemente y apenas tiene tiempo para dedicarle a su hijo, lo cual le pesa mucho. En realidad, tiene una misión importantísima y tiene que sacrificar la parte familiar. Del personaje tampoco se cuenta gran cosa, ni siquiera cómo llegó a convertirse en lo que es. Interpretado por Colin Farrell, está bastante mal aprovechado. Lo mismo ocurre con Judi Dench, a la que muchos espectadores la ven poco apropiada para interpretar a la comandante Root  del país de las hadas. A mí, sinceramente, teniendo en cuenta otros aspectos de la película, es lo que menos me ha molestado. 

Sin duda, lo más destacable de Artemis Fowl es la parte técnica. Todos los efectos especiales están muy logrados, salvo uno, que afecta a Mulch Diggums, y del que mejor no comento nada. La fotografía es espectacular, los paisajes tienen un colores realmente vivos, mostrando los milenarios acantilados de Irlanda, escenario de esta película. Y en conjunción, una banda sonora con toques celtas, que para mí es una delicia. 

Poco más puedo decir. No me ha gustado Artemis Fowl. Cierto es que tiene buen arranque, pero se va desinflando con el paso de los minutos, hasta llegar a aburrir. Obviamente, la película está dirigida a un público mucho más joven que yo. Sin embargo, no creo que los jóvenes le den un aprobado. Para los más pequeños no hay problema, porque al ser tan visual, estarán muy entretenidos, aunque no comprendan totalmente la trama. Me parece que en esta película Kenneth Branagh patina y resbala. 






Tráiler:
                       


miércoles, 11 de diciembre de 2019

MALÉFICA. MAESTRA DEL MAL ( FANTÁSTICO - 2019)

Resultado de imagen de maléfica maestra del mal poster
Año: 2019

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Joachim Rooning.

Reparto: Angelina Jolie, Michelle Pfeiffer, Elle Fanning, Ed Skrein, Chiwetel Ejiofor, Juno Temple, Sam Riley, David Gyasi, Lesley Manville, Imelda Staunton.

Género: Fantástico

Sinopsis: Tiene lugar varios años después de los acontecimientos narrados en la primera película, y explora la relación entre Maléfica y Aurosa, y las alianzas que se forman para sobrevivir a las amenazas del mágico mundo en el que habitan. Secuela de "Maléfica" (2014).

[Fuente: Filmaffinity]


Se acercan las Navidades, una época más que propicia para acercarse al cine infantil y de animación. En este año 2019, son varios los títulos que encajan en esta categoría y, como hace mucho tiempo que el género no aparece por aquí, me he propuesto visionar algunos largometrajes y comentarlos en este espacio.

Ya en 2014el director Robert Stromberg, nos trajo una adaptación del cuento de La Bella Durmiente, muy alejada de lo que Disney nos había ofrecido a esta ahora. Aquella versión me resultó muy interesante pues nos proponía otro enfoque. De aquella cinta me convenció su originalidad, la magnífica interpretación de Angelina Jolie, los efectos visuales,... En definitiva, me gustó mucho. Sin embargo, nunca he sido partidaria de segundas partes, ni de estirar demasiado la cuerda. Cuando algo tiene mucho éxito, es casi preferible dejar las cosas tal y como están. Esa es mi opinión. En cualquier caso, me he lanzado a ver esta secuela, Maléfica. Maestra del mal.

La película empieza con un breve resumen de lo que sabemos sobre Maléfica hasta el momento. Una criatura alada, protectora de las ciénagas, odiada por todos durante mucho tiempo. En su corazón anidó la luz cuando se hizo cargo de la joven Aurora, a la que cuidó y crió como si fuera su propia hija. Aurora es una joven hermosa, reina de las Ciénagas, a la que todos acuden cuando tienen un problema. Es una joven respetada, querida y justa. Todo su reino se torna en una fiesta cuando el príncipe Felipe le pide matrimonio. Ella aceptará sin pensárselo pero, la petición no agrada a todos por igual. Maléfica mostrará ciertas reticencias iniciales pero antepondrá el amor de Aurora por encima de todo. En cuanto a los padres de Felipe, el rey John celebrará la unión del reino de las Ciénagas y el reino de Ulstead con este matrimonio. No obstante, la reina Ingrith tendrá otros planes muy distintos. Todo se complica durante la cena que se organiza en el castillo de Felipe para que ambas familias se conozcan. Un cruce de acusaciones dará pie a una serie de enfrentamientos que acabarán con el rey bajo el hechizo de una maldición.

El matrimonio truncado entre Aurora y Felipe conducirá a Maléfica a sus orígenes. La película nos mostrará las desavenencias que han existido siempre entre los humanos y los seres feéricos, raza a la que pertenece Maléfica, aunque ella procede de la estirpe más pura. Estas criaturas aladas han estado siempre amenazadas por los humanos y se han visto obligados a esconderse en las profundidades de la tierra. Sin embargo, desean recuperar su posición y, aunque muchos están dispuestos a ir a la guerra, otros se decantan por un acercamiento. A su vez, el largometraje sacará a la luz la verdadera relación que existe entre Maléfica y Aurora, desvelando la auténtica identidad de la que siempre se ha considerado una bruja malvada. Ahora bien, bajo mi punto de vista, ni el mundo de los seres feéricos, ni la relación que existe entre ambas queda nítidamente definida. La explicación que se da en el desenlace, no termino de pillarla. Y esto me ha dejado un poco confusa.

De todos modos, esta película consigue transmitir los valores que se propone como la capacidad de sacrifico de una madre por su hija, la importancia del amor, la búsqueda de la paz y la armonía,  la importancia de los orígenes y la identidad. De igual modo, la cinta nos advierte que no todo es lo que parece, que no nos podemos fiar y que hay personas con dobles intenciones. 

En cuanto a las interpretaciones. A la magnífica actuación de Angelina Jolie, que lleva a enfundarse la piel de Maléfica de nuevo con un resultado espectacular, hay que unirle la presencia de Michelle Pfeiffer. ¡Vaya tándem! La Pfeiffer en el papel de reina Ingrith está brutal. Solamente por ellas dos, merece ver esta película. Ahora bien, el papel de la joven Aurora y el príncipe Felipe, así como la relación entre ambas, es tremendamente insulsa. Si no fuera porque su matrimonio es el que genera todo el caos entre los dos reinos, se podría prescindir de ellos perfectamente. 

Poco más debo añadir. Si bien los efectos especiales son alucinantes, el vestuario es magnífico y la banda sonora magistral, lo cierto es que esta secuela no me ha impactado tanto como la anterior. Además, no me queda muy claro que sea una película para público infantil. Entre otras cosas porque es una película larga, que a mí se me ha hecho algo aburrida en algún momento. En definitiva, Maléfica. Maestra del mal es una película entretenida que, bajo mi criterio, no alcanza el nivel de la anterior. Y a partir de aquí, confío plenamente en que la dejen descansar. 






Tráiler:

Puedes adquirirla aquí:

                                     


lunes, 15 de octubre de 2018

LA COSTA DE ALABASTRO de Victoria Álvarez

Resultado de imagen de la costa de alabastro victoria alvarez


Editorial: Alianza Editorial.

Colección: Runas.

Fecha publicación: septiembre, 2018.

Precio: 15,00 €

Género: Fantasía.

Nº Páginas: 151 

Encuadernación: Tapa dura.

ISBN: 978-84-9181-231-9

[Disponible en eBook]


Autora

Victoria Álvarez es profesora de Historia del Arte en la Universidad de Salamanca. Ha publicado siete novelas, tanto dirigidas al público adulto (trilogía Dreaming Spires) como al juvenil (La Ciudad de las Sombras, Silverville, Hojas de dedalera...), y participado en numerosos encuentros literarios. La Costa de Alabastro es su primera novela corta.

Sinopsis

Una enfermera llega a una mansión ruinosa en la costa normanda para cuidar de la joven Sophie Clairmont, una niña inteligente y un tanto especial, durante los últimos meses de su vida. La Segunda Guerra Mundial acaba de terminar y las huellas de la ocupación nazi son visibles por todas partes, pero no son solo los soldados alemanes los que todavía parecen rondar por Monjoie. La difunta madre de la niña, tan perfecta y querida, hace sentir su presencia en las vidas de los otros. Y cuando la pragmática enfermera llegue para cuidar a Sophie irá descubriendo que el retraído señor Clairmont también está abrumado por su propio pasado.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Fue en 2014 cuando leí por primera vez a Victoria Álvarez. Se trataba de su novela Tu nombre después de la lluvia, primera parte de la saga Dreaming Spires y que, posteriormente, contaría con dos secuelas: Contra la fuerza del tiempo y El sabor de tus heridas. Aquella novela me gustó bastante. Me topé con una escritora joven pero capaz de manejar una historia sólida, 'una trama llena de misterio e intriga con la hermosa tierra irlandesa como telón de fondo', mencioné en mi reseña, un elenco de personajes interesantes, un castillo maldito y la leyenda de las banshee. Me quedé con ganas de seguir leyendo sus novelas pero, ya sabéis lo que suele ocurrir, muchas lecturas pendientes y muy poco tiempo. Por eso, cuando vi entre las novedades de Alianza Editorial en su colección Runas, la  última publicación de la autora, una novela corta con una cubierta irresistible, pensé que había llegado el momento de reencontrarme con la autora salmantina.

La trama de La costa de alabastro se sitúa en 1947. En la costa normanda, muy cerca de Saint-Rémy-sur-Mer, se alza Monjoie, la vieja mansión de los Clairmont, de cuya estirpe solo sobreviven Alain Clairmont, un escritor famoso de novelas góticas y su pequeña hija Sophie. La casa, que corona uno de los acantilados de la conocida como costa de alabastro, ha vivido tiempos mejores pero la desgracia se ha cebado con la familia. Primero por la muerte de Geraldine Clairmont, esposa de Alain y madre de la niña, y posteriormente por que Monjoie fue requisada por los soldados nazis durante la Segunda Guerra Mundial teniendo sus habitantes que trasladarse a otro lugar. Tras la guerra, Alain y su hija regresan para encontrarse una maltrecha y deteriorada mansión a la que llega la señorita Baudin, una joven enfermera contratada para cuidar a la pequeña Sophie, gravemente enferma y a la que parece no le resta mucho tiempo de vida. 

El encuentro inicial entre la señorita Baudin y la niña es muy poco alentador. La pequeña se muestra taciturna y distante. Al margen de su enfermedad, parece estar en su propio mundo, una esfera en la que desea que existan los fantasmas para poder reencontrarse con su madre fallecida. A tal fin, juega con una tabla de ouija en la que la señorita Baudin no cree pero sobre la que, tras algunos acontecimientos, tendrá que reconsiderar su postura. Y efectivamente, en la novela comienzan a ocurrir sucesos extraños desde las primeras páginas y no solo en lo referente a la ouija. Para empezar, a su llegada a la casa, la enfermera vislumbrará la figura de un desconocido en una ventana, que no corresponde con ninguno de los habitantes de la casa. A esto hay que unirle el hallazgo en los jardines de una escultura de Geraldine, tallada en mármol, que ha sido gravemente ultrajada, con signos que asustarán terriblemente a la enfermera.  Y en un suma y sigue, otra serie de acontecimientos tendrán lugar en la mansión como fruto de los hechos ocurridos en el pasado. Y es que sobre Monjoie corren rumores, leyendas que han conseguido construir a su alrededor tal halo de misterio que nadie del pueblo quiere acercarse a sus dominios. 

Todo lo que ocurre en las diversas estancias de la casa, muchas en estado deplorable, así como en el exterior, mantendrán a Alain y a la joven enfermera en un completo desasosiego. Ambos intentarán descubrir qué es lo que está ocurriendo, quién es el responsable de los hechos paranormales que se están produciendo y cuáles son sus intenciones. Pero no penséis que La costa de alabastro es una novela de terror. A mi juicio, estamos ante una novela en la que predomina más el misterio y el suspense por lo que resulta totalmente aceptable para corazones sensibles. Aunque no cuenta con un ritmo frenético, los capítulos finales adquieren mucha más intensidad, cuando los acontecimientos se precipitan y el desenlace está próximo. Son estos capítulos con los que más he disfrutado, consiguiendo la narración que me adentre en la descripción de las escenas más tenebrosas pues Victoría Álvarez otorga un estilo envolvente a sus novelas.

Así pues, sobre el argumento diría que cuenta con los elementos necesarios como para que el lector disfrute con la lectura, manteniéndose intrigado con cada nuevo acontecimiento. No obstante, hay dos cuestiones sobre las que me gustaría hacer una puntualización. Por un lado, y creo que esto lo he comentado alguna vez, cuando me enfrento a una novela de misterio, suspense o terror, el amor me sobra. Entiendo que es una manera de equilibrar, de contrarrestar la tensión narrativa o de, simplemente, amenizar el argumento pero cualquier relación amorosa en un contexto siniestro me parece que está de más. Obviamente es una cuestión de gustos y puede ser que a muchos lectores les parezca un plus adicional pero en mi caso no es así. 

La otra cuestión sobre la que quería hacer un inciso es sobre el desenlace.  La autora nos tiene preparado un final de órdago, un giro que bajo ningún concepto te vas a imaginar. Los hechos finales otorgan a toda la novela una dimensión diferente, hace que el lector retroceda mentalmente a los sucesos que se han producido en la casa para verificar su credibilidad. Realmente es un final que me ha gustado mucho, tanto que hubiera preferido algo más de desarrollo, que lo alargara algo más en el tiempo porque creo que nos lanzamos al desenlace con demasiada velocidad.

En cualquier caso, no cabe duda de que uno de los puntos fuertes de la novela es la ambientación. La autora salmantina ya me demostró que sabe crear buenas atmósferas. Al escarpado acantilado cuyo embravecido mar parece atraer a los protagonistas de la novela, se une la descripción de la mansión y sus alrededores. Un jardín en estado de abandono, donde la maleza crece a sus anchas, tejados derruidos y a los que les faltan tejas, puertas que chirrían, pasos que se oyen por los pasillos, muebles que cambian de lugar y signos pintados en las paredes que ponen los vellos de punta tienen como colofón una terrible tormenta de nieve que dejará a los habitantes de la casa totalmente incomunicados, sin posibilidad de acudir al pueblo en caso de emergencia o de realizar una simple llamada de teléfono para pedir ayuda. Imagínate lo peor.

Sobre los personajes, todos tienen un pasado pero no voy a desvelar nada más, ni sobre su proceder, su comportamiento o sus orígenes. Mencionar el más mínimo detalle podría repercutir negativamente en las sorpresas que la novela nos tiene preparada.

La costa de alabastro ha supuesto una lectura entretenida y satisfactoria. Una historia de misterio, unos personajes con dobleces y una buena ambientación consiguen que el lector avance por la lectura intrigado para llegar a un desenlace que no espera. Creo que es una recomendación más que aceptable, tanto para lectores adultos como juvenil. 









 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...