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miércoles, 7 de octubre de 2026

INMA AGUILERA: ❝Mi abuelo se crecía con su arte pero eso no le impedía valorar el arte de otros❞

A mediados de septiembre pasé unos días en la playa. Me acompañó La hija del joyero de Inma Aguilera, novela de la que me quedaban escasas cincuenta páginas. Leo despacio porque vuelvo a estar embarcada en temas de estudio y eso me impide leer más de lo que me gustaría o dedicar tiempo al blog. Pero leo. Y disfruto. Sobre todo, si mis escasos momentos libres los dedico a novelas como esta de la que os hablo hoy. Y no solo disfruto yo, sino que me consta que otros muchos lectores también lo hacen. Me reí esos días en la playa porque, en los paseos, no fueron una ni dos a las personas que vi enfrascada con la lectura de esta novela. Mi marido solía señalarme con disimulo la presencia de La hija del joyero bajo alguna sombrilla. 

Y es que Inma Aguilera vuelve a conquistarnos. Resulta increíble lo mucho que se aprende con las novelas de esta escritora malagueña, que no siente temor alguno en hacernos viajar en el tiempo, para contarnos la Historia de aquella España, enlazada en fina filigrana con una trama llena de amor o misterio. Si antes nos contó la vida de aquellas mujeres que trabajaron la cerámica o engalanaron lienzos, Aguilera nos propone ahora una inmersión en el mundo de la joyería, a través de las vivencias de una joven joyera - Ágata Guirado-, y del misterio que gira alrededor del anillo de Alfonso XII y su amada Mercedes, sortija que hoy está custodia en la Catedral de la Almudena. 

Marisa G.- Inma, un placer tenerte en Sevilla y volver a leerte. Tengo que decir que voy por la página 400. No la he terminado todavía pero estoy super enganchada, con ese misterio alrededor del cual gira la novela. Supongo que me esperan muchas sorpresas todavía.

Inma A.- Creo que sí, que te quedan unos cuantos sobresaltos. [ríe] 

M.G.-  Pues vamos a empezar. Nueva novela, La hija del joyero pero no hace tanto tiempo que publicaste La pintora de la luz. Vas a un ritmo de publicación bastante interesante.

I.A.- Sí. Estoy muy contenta. Siempre he ido produciendo historias y, ahora mismo, estoy en una etapa de mi vida en la que me puedo centrar en esto. 

Estoy muy agradecida con un sello como Ediciones B. Es un buen equipo que me permite explorar, explotar y desarrollar historias, unas detrás de otras. Yo estoy encantada con este ritmo.

M.G.- Creo que nunca te he preguntado cómo nacen tus historias. ¿Cómo se produce ese clic dentro de ti para escribir historias, que no sólo nos hablan de una época de España, sino que también nos muestras ciertas profesiones de antaño?

I.A.- En mi caso, siembro el terreno, preparo un poquito por dónde va a ir la fogata, por decirlo de algún modo y estudio. Si haces histórica, tienes que documentarte bien. No voy a dominarlo nunca pero sí procuro conocer lo suficiente de esta etapa histórica concreta, del momento en el que quiero ubicar el argumento que invento, para poder sentirme cómoda. Pero digo que preparo el terreno porque sí hay un momento en el que se produce un chispazo, aunque eso ocurre en un momento cotidiano. Surge una idea, en este caso, la hija de un joyero con este u aquel problema social, en este ambiente, pero ¿cómo es ella?, ¿cómo habla? Eso, normalmente, me viene cuando estoy a otras cosas, en el gimnasio, o dando un paseo, o durmiendo. De repente, la escucho hablar. Ese es el chispazo que viene de lo más profundo de mi mente. ¿Y por qué se produce? Pues creo que porque he creado el terreno y el ambiente para que el personaje cobre vida.

M.G.- Siembras y luego recoges.

I.A.- Sí, recojo el tomate [ríe].

M.G.- Bueno, La hija del joyero es una novela que tiene su parte histórica y su parte de misterio. Vamos a conocer a Ágata Guirado. Ella será la hija del joyero, de Aurelio Guirado. Su padre va a morir en extrañas circunstancias, nos vamos a desvelar mucho, y ella cree que detrás de su muerte hay un objeto, un elemento concreto. ¿Qué nos puedes contar? ¿Qué hay detrás de la muerte de Aurelio Guirado? 

I.A.- Bueno, hay un objeto real, que existe de verdad, el anillo maldito de los Borbones. Se le llama el anillo de Alfonso XII o el de Mercedes de Orleans, la que fue la primera esposa de Alfonso XII, aquella reina sevillana. Ahí va un guiño a Sevilla.

A Alfonso y a Mercedes, el matrimonio les duró muy poco. Ella murió muy joven. Se dice que llevaba ese anillo y que falleció con motivo de una enfermedad difícil. Aquel anillo pasó de mano en mano por la familia real, por las mujeres del entorno de Alfonso XII, y todas ellas, fallecieron. El propio Alfonso XII murió muy joven. Pues ese anillo se expone en la Catedral de la Almudena de Madrid, en su museo. Se puede visitar y se considera un anillo lo suficientemente maldito como para que la segunda esposa de Alfonso XII lo donara a la Almudena, para que estuviera bajo la protección de la virgen. Eran muy supersticiosos en aquella época. Y los joyeros, en sí, lo son y creen mucho en las repercusiones que puede tener el diseño de una joya, o la intención con la que se creó. Hay una frase que dice: nunca regales un regalo. Por algo será, ¿no? Bueno, yo juego con todo eso, con el hecho real de la sortija y lo enlazo con la familia de Ágata. De alguna manera, ella va a entrar en contacto con ese objeto.

M.G.- Yo no conocía la existencia de ese anillo custodiado en la Almudena. ¿Es algo que se conoce mucho y de lo que yo no tenía conocimiento?

I.A.- Bueno, es que hay otras joyas más famosas y de las que se dicen que están malditas. Por ejemplo, la perla peregrina, de la época de Victoria Eugenia y de Alfonso XIII. O el diamante azul británico, el diamante Hope. 

Con respecto a la historia de Alfonso XII y al romance de Mercedes, lo que ha pasado al imaginario colectivo ha sido más la historia de amor, lo que se ve en las películas. Se cuenta la historia de amor, hasta el momento en el que ella muere. En esta novela, yo voy a contar lo que sucede después, cuando Alfonso XII cayó en un desánimo tan grande, contagiando su luto a toda la ciudad. España lo estaba pasando muy mal, se estaba recuperando de una etapa convulsa. Hubo una laguna temporal, después de que Isabel II se exiliara. Se produce la Restauración borbónica, vuelve este rey, tan joven, tan formado, con mucha ilusión y muchas ganas de diferenciarse de su madre. Hubo mucha gente que no estaba muy convencida de que él pudiera afrontar ese reto tan grande, siendo tan joven. Él quiso revitalizar la Corte, contratar a gente nueva, darle mejores condiciones laborales a los que trabajaban en el Palacio Real. 


[Si quieres escuchar nuestra conversación, clic en el vídeo]

M.G.- De eso hablaremos luego pero, volviendo al anillo, he buscado fotografías. Es una sortija con un diamante y una perla gris pero en realidad, debería ser un ópalo

I.A.- Eso es algo que me dejó fascinada. Siempre se ha hablado del ópalo maldito del condado de Castiglione. Esa es una de las muchas variantes de la leyenda que yo aprovecho. Me llamó la atención que, muchas de las descripciones clásicas de aquella época hablaban de un diamante y un ópalo. Por mi abuelo, sé que el ópalo es una gema con la que los joyeros no quieren trabajar porque tiene fama de ser una gema maldita, y más en el siglo XIX. Eso me hizo pensar que quizá por ese motivo cambiaron el ópalo por la perla gris pero, ¿en qué momento? Si de verdad había un ópalo, ¿cuándo se cambia por la perla gris y por qué una perla gris? Es de mucha rareza. Es un misterio muy interesante con el que jugar.

M.G.- Pues al margen de seguir la pista a la joya, la novela nos va a mostrar el contexto histórico del momento. Has comentado que es una época convulsa, con un rey muy enamorado de Mercedes, una época de duelo,... ¿Cuáles son los hitos históricos más importantes de esos años?

I.A.- Me interesaba mostrar un poco el arranque de una cierta estabilidad. Málaga tenía muy buena relación con Isabel II, a través de los marqueses de Loring, muy conocidos en mi ciudad. Amalia Heredia, marquesa de Loring es un personaje que me gusta mucho. Es una señora muy inteligente, muy culta, mecena de las artes y de la enseñanza femenina. Por otro lado, también está Antonio Cánovas del Castillo, malagueño, que acabará siendo ministro... Bueno, como digo, me interesaba arrancar con esa estabilidad. Pero luego, en el año 68 se produce la Revolución gloriosa e Isabel II es exiliada. Habrá mucho movimiento en las calles, los militares y la gente se revuelve. Me interesaba mostrar todo eso desde los ojos de las clases sociales trabajadores y en este caso, desde los ojos de un artesano, como es Aurelio Guirado. Como joyero, tiene clientes muy poderosos. Él intenta mantenerse al margen y no opinar, pero llega un momento en el que el país tiene tantos frentes que resulta imposible. El problema está en que cualquier comentario puede ofender a muchos o contentar a unos pocos y eso puede salirle un poco caro a Aurelio. 

Luego habrá un salto con la llegada de Alfonso XII. Se vuelve a instalar la monarquía. Habrá mucho escepticismo por parte de la gente que se pregunta si ha cambiado algo o no. El rey está depresivo y le buscará nueva esposa. En ese año de 1879 van a pasar muchas cosas en torno al Palacio Real. Llegará María Cristina de Habsburgo-Lorena, que a va a ser la segunda y definitiva esposa de Alfonso XII, madre de Alfonso XIII. Él emprenderá algunas reformas en el palacio. Quería retratar cómo la construcción del Comedor real es precisamente una metáfora de ese cambio a la modestia que él quería. Creo que fue el primer monarca que quiso ser austero, por lo menos, frente a las generaciones anteriores. Él derribó los tres cuartos de la reina, su madre, que eran muy opulentos, como los de Carlos III, y construye un comedor precisamente para reunir a poíticos, a gente de todas las clases, como sigue siendo hoy día. 

M.G.- Vamos a centrarnos en Ágata. Ella será la protagonista principalísima. Me ha recordado mucho a las mujeres de tus novelas anteriores, mujeres muy potentes, poco convencionales. Ágata tiene muy claro lo que quiere ser y no está por la labor de acceder a los deseos de su padre, de convertirse únicamente en esposa y madre. Además la vamos a conocer con sólo once años e iré evolucionando a lo largo de la novela.

I.A.- Sí, la edad no es algo casual. Mi abuelo materno, joyero,  comenzó en un taller a los once años. A los doce años era una edad en la que las familias ya hacían planes de casamiento para sus hijos. Me interesaba reflejar ese momento, en el que ella se pregunta cómo su padre, conociendo su talento y su inteligencia, no quiera nombrarla como heredera y sucesora del taller de joyería. Pero, dentro de lo que cabe, Ágata tiene suerte porque le prometió a su mujer que no obligaría a su hija a casarse con este u otro hombre, sino que ella sería quién eligiera a su marido. Pero tenía que casarse porque eso es lo que la sociedad esperaba de ella. No podía vivir de la joyería y eso le produce mucha frustración, algo que se irá viendo a fuego lento, desde niña, luchando contra el entorno más cercano, que la admira, pero, al mismo tiempo, la aparta. Sin embargo, Ágata, por donde se mueve, llama la atención. No lo hace aposta es que ella es diferente. Tiene mucho carácter y, a pesar de ser tan ermitaña, tan prudente, tan discreta en muchas cosas, si tiene que dar un golpe sobre la mesa, lo pega, y si tiene que enfrentarse con la persona más peligrosa de Madrid, también lo hará. 

M.G.- Algo llamativo del personaje es que, a pesar de que su padre permite que ella desarrolle su talento en el taller, no quiere que se sepa que es ella la que realiza algunos de los encargos que le hacen al padre. ¿Había muchas mujeres joyeras, como Ágata, en aquella época?

I.A.- Había mujeres en todas partes. De hecho, las que más famosas han sido son las mujeres de la literatura porque, a pesar de que usaran seudónimo, eran a las que más fácil se les podía seguir la pista. Los textos literarios transcienden y la gente siente curiosidad por saber quién está detrás de un libro. Pero yo he puesto la mirada en objetos como los platos, las vajillas o una joya que, con el paso de las generaciones, se pierde la identidad de quién creó ese objeto. Muchas veces, en los museos, me ha sorprendido enterarme de que hay una mujer detrás de un cuadro, o de cualquier objeto artesanal, y la gran pregunta es por qué no ha trascendido más, por qué me estoy enterando al leer una cartela en un museo y no se ha conocido más la obra de esta persona. 

M.G.- Se mantuvo oculto porque la mujer estaba destinada a lo que estaba destinada a lo que estaba destinada. 

I.A.- Esa es la cuestión. Mira Marie Curie. Ella era la mente pensante y, sin embargo, era su marido el que se llevaba el mérito. Al final, todo cayó por su peso. Eran mujeres tan brillantes que todo termina explotando. Tiene que haber mucho más de lo que desconocemos que de lo que sabemos.

M.G.- Hay otros muchos personajes en la novela, masculinos. Por ejemplo, hay un barón que aporta chispa y vidilla a la historia; hay otro personaje que aparece, desaparece y vuelve a aparecer,... Cuéntame un poco de estos personajes masculinos.

I.A.- Uno de ellos es Velasco. Su nombre significa cuervo. Es un chico que representa la ambición en su estado más puro, un chico con un origen adinerado pero que sufre una desgracia familiar importante y eso lo conduce a convertirse en aprendiz del taller Guirado. Ágata, en un principio, le tendrá unos celos tremendos porque, viniendo de la nada, su padre ve en Velasco a un potencial sucesor del taller. Es verdad que el muchacho tiene talento, aprende deprisa y es listo. Se va  a ver la diferencia entre Ágata y Velasco. Ella es ambiciosa pero de su proyección personal, sin embargo, todo lo que él hace, lo hará por prosperar, por volver a tener el poder, el dinero que antes tenía su familia

En Madrid conocerá a Arturo. Su nombre significa oso. En Madrid, el oso tiene un significado muy potente, es uno de los símbolos más importante. Es como un guardián de Madrid. Arturo es justo todo lo contrario a Velasco. Si Velasco vive por las apariencias, a Arturo le importa todo tres pepinos. Su origen familiar es muy duro, con una familia muy oscura, muy manipuladora, de los bajos fondos. En esa época había muchos nobles del tipo de Arturo, del barón de Valdecarros, que se relacionaban con los bajos estratos de Madrid.

A Ágata le sorprenderá tanto Velasco como Arturo, de la manera más insospechada.

M.G.- Personajes reales de la novela. Has hablado de la marquesa de Loring pero también hay por ahí una condesa italiana y está Francisco Marzo. Y, por supuesto, Alfonso XII. Son personajes reales que aparecen con su nombre y apellido pero también hay personajes reales que te han inspirado para crear a los ficticios.

I.A.- Francisco Marzo es un señor que llega un mes de marzo a la Corte de Alfonso XII, siendo muy joven y con mucho talento. Intenté tirar del hilo y es verdad que el apellido Marzo tiene su resquicio como casa de joyeros, pero el origen de este hombre es más incierto y eso me permitió fantasear. He jugado mucho con él.

Y luego está Raimundo Ulloa, es un personaje que sale desde el principio. Es un personaje inventado al que yo coloco como protegido del Duque de Montpensier, que perdió varios hijos. Es el personaje sevillano de la novela, muy inspirado en Prudencio Menéndez, el ayuda de cámara de Alfonso XII. El rey buscaba a gente sencilla, con dos dedos de frente, y que no tenían por qué ser de la aristocracia. 

Y también está Viviana Oliveri, condesa de Costiglione que está inspirada en Virginia Oldoini, condesa de Castiglione.  Esta mujer era un personaje muy interesante porque era muy diva y  muy egocéntrica. Se casó con el conde de Castiglione, siendo él muy mayor. Ella se relacionó con hombres con mucho poder. Supuestamente, el gobierno italiano le encargó que sedujera a Napoleón III, para mediar en los conflictos de Europa y, teóricamente, consiguió salirse con la suya. Ella estaba muy subida y cuentan que fue amante de Alfonso XII, cuando él tenía diecisiete años y ella era veinte años mayor que él. Encima tenía el apoyo de Isabel II. Diva contra diva no casa bien y, al final, Isabel II le cogió ojeriza y hundió un poquito su reputación social en París. Me parecía muy potente mezclar el personaje con la amante más famosa que tuvo Alfonso XII, con Elena Sanz. Esta mujer fue una cantante. La música es importante en la novela porque tenemos a la amante, que era cantante, a su esposa, María Cristina de Habsburgo-Lorena, que era pianista, y, luego, el mentor de Alfonso XII, Guillermo Morphy, de origen irlandés, era también un músico extraordinario.

M.G.- La condesa se las trae...

I.A.- Sí, sí... La condesa original quería ser modelo y era muy egocéntrica. Le gustaba que le hicieran cuadros, retratos,... Si la buscas en Internet puedes encontrar retratos suyos. Pero en la novela le cambio el arte, y la pongo como soprano.

M.G.- Pues la novela transcurre entre Málaga y Madrid. Vamos a poder pasear por las dos ciudades pero, ¿qué queda de la Málaga de entonces?

I.A.- No lo que me gustaría. Me hubiera gustado que hubiera quedado mucho más. He ambientado la novela precisamente entre el cruce de la Alameda principal y la Puerta del Mar, calle de los artesanos. Si consultas los padrones, descubres que realmente, incluso en la Alameda, había ebanistas y trabajadores que se habrían hecho de mucho dinero por sus creaciones. Se relacionaban con los nobles, los burgueses de la Alameda principal. La estética de la Alameda se conserva. La casa donde vive Ágata Guirado, que era de los Ugarte-Barrientos, una casa muy importante, se conserva en la actualidad. Donde yo ubico a los Crooks, que es actual número 23, hoy es el Archivo municipal. Creo que en su origen era el número 25, que ya no se conserva, pero los ubico en el 23 para que la gente lo visualice. Y luego, otra cosa que también se conserva muy bien es el Jardín botánico de la Concepción. En ese lugar, Amalia y Jorge Loring tenían un entorno paradisíaco. Por lo visto, cuando se fueron de viajes de bodas por Europa, se enamoraron mucho de las especies que fueron conociendo. Se las fueron trayendo de Asia, y quisieron fundar un entorno así para la ciudad de Málaga. La villa de los Loring también se puede visitar y es muy bonito. De algún modo, algo se conserva y ¡el salero de los malagueños sigue siendo igual! 

M.G.- Inma, en las novelas anteriores nos enseñaste el mundo de la cerámica, de la pintura pero ahora, con esta novela, te metes en la joyería. Sé que tu abuelo materno fue joyero, a él va dedicado el libro, pero es que leyendo aprendemos mucho sobre las diferentes gemas, las piedras, los matices, los colores,... Habrás tenido que estudiar mucho. ¿Quién te ha enseñado todo esto?

I.A.- Yo no partía de cero. Tenía un poquito de base de lo que recordaba, y recordaba más de lo que pensaba. Me he dado cuenta al leerlo. Aunque conservaba muchos recuerdos, evidentemente he tenido que estudiar mucho. Me compré muchos manuales y he visto mucho tutorial. Me acuerdo muy bien de los sonidos y algunas cosas las retengo de haber visto a mi abuelo pero hay tantas técnicas y matices que he tenido que ir directamente a Youtube. También he leído mucho sobre mineralogía, sobre qué significa cada piedra,.. He aprendido mucho.

M.G.- Y en tu familia, ¿nadie ha seguido la estela de tu abuelo?

I.A.- No. Yo tenía un amigo que estudiaba diseño en San Telmo y fue a pedirle a mi abuelo que fuera su maestro pero mi abuelo era ya muy mayor. Tenía problemas en el cuello, temblaba mucho, ya no podía hacer casi nada. Además se lo comentó a este muchacho, le dijo que él estaba ilusionado con un arte que ya no se practicaba. Le dijo que le traía más cuenta irse a un taller más moderno, donde podía aprender cómo se hacía ahora. 

Mi abuelo se crecía con su arte pero eso no le impedía valorar el arte de otros.

M.G.- No era vanidoso.

I.A.- No, no, a pesar de tener un estilo muy llamativo y muy característico. Remataba con flores de lis y muy pocos joyeros se tomaban la molestia de hacer un acabado bonito por detrás. Él lo hacía pero recuerdo que, siendo una niña, fuimos a Madrid a visitar el Museo de Lázaro Galdiano, y me explicó los detalles de las joyas que allí se exponían. Mi abuelo me hablaba de aquellas joyas con un orgullo y una admiración sincera. 

M.G.- Entiendo. Bueno, Inma, ha sido un placer conversar contigo, leerte. Sé que estás teniendo ya muchísimo éxito.

I.A.- Va muy bien.

M.G.- Lo dejamos aquí. Un placer.

I.A.- Gracias a ti.

Sinopsis: UNA FAMILIA DEDICADA AL ARTE DE LA JOYERÍA

Málaga, 1867. Ágata Guirado crece entre piedras y metales preciosos en el taller de su padre. Ya de niña demuestra un talento extraordinario para la joyería, pero también un carácter indomable que se rebela contra una sociedad que quiere apartarla del oficio. Sin embargo, su destino está a punto de cambiar.

UN ANILLO MALDITO

Madrid, 1878. Tras el misterioso robo de un anillo en el taller Guirado, Ágata emprende un viaje a la capital en busca de respuestas. En una ciudad marcada por profundas desigualdades, pronto descubrirá que la joya desaparecida puede estar relacionada con algunas muertes en la familia real.

lunes, 13 de enero de 2020

HABLANDO CON MIS MUERTOS de David López

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Editorial: Oberon. 
Fecha publicación: febrero, 2019
Precio: 14,90 € 
Género: Misterio. 
Nº Páginas: 192
Encuadernación: Tapa blanda con solapa. 
ISBN: 978-84-415-4102-3


Autor

David López. Natural de Barcelona, es investigador y estudioso de todos aquellos temas relacionados con lo inexplicable, creencias, esoterismo, misticismo, comenzando la andadura en este campo a los veinte años de edad. Además es el creador y director de UNIVERSO SEM, dedicado a la divulgación de la temática de misterio en todas sus facetas. Actualmente, aunque dedicado a otras actividades profesionales, continúa en la indagación de aquello que consideramos como sobrenatural o extraño. Posee una atracción innata hacia lo desconocido, al haber experimentado desde la niñez diferentes fenómenos de índole paranormal.

Sinopsis

En el presente libro se desarrollan diferentes experiencias que podríamos llamar paranormales, gran parte de ellas vividas por el autor en primera persona. También encontramos historias de índole sobrenatural, así como reflexiones y pensamientos que tienen relación con lo místico y espiritual.

Todo lo recogido en estas páginas es fruto de vivencias, recuerdos y anotaciones cuidadosamente seleccionadas, sobre investigación y análisis de hechos presenciados durante el estudio y la observación de aquello que se conoce por parapsicología. La intención es acercar al lector a una visión más clara y sin tantos prejuicios ante lo que consideramos desconocido y cuya existencia en muchas ocasiones ponemos en duda.

Tal vez este libro sea la ayuda para poder vislumbrar que hay mucho más de lo que vemos con nuestros ojos.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Me encanta el misterio, lo sobrenatural, lo paranormal. Reconozco que, con los años, me voy volviendo más miedica pero, hubo una época en la que estuve enganchada a los podcasts de Cuarto Milenio. En aquellos años tenía un trabajo muy mecánico, consistente en introducir datos en un ordenador, como un autómata. Era algo muy aburrido, así que para amenizar las siete horas de trabajo, escuchaba los programas con auriculares, de tal modo que me aislaba por completo de la realidad, y me sumergía en las tétricas historias que Iker Jiménez y sus colaboradores descubrían para los oyentes. Un día andaba escuchando un programa de fantasmas. Habían realizado una serie de grabaciones en una vieja casa, cacofonías en las que se podían escuchar voces singulares. Estaba tan entregada al relato radiofónico que no me percaté que alguien se acercaba por mi flanco derecho. Era un compañero que venía a hacerme alguna pregunta, me hablaba y hablaba pero yo no me daba cuenta. El pobre chico viendo que no le prestaba ninguna atención, colocó su mano en mi hombro derecho y juro que el grito que di se escuchó en todo el edificio. Casi se me salió el corazón por la boca. Y es que me gustan las emociones fuertes. Por eso, cuando me llegó este volumen, me froté las manos con fruición. 

Hablando con mis muertos. Fenómenos enigmáticos y vivencias inexplicables hace un recorrido por distintos aspectos del mundo de lo sobrenatural. De aperitivo, cuenta con una introducción en la que el autor hace un breve resumen de su trayectoria profesional como investigador, y explica que, en este libro, ha incluido experiencias personales vividas incluso en su niñez. Su propósito es acercar el mundo de los fenómenos insólitos a los lectores, conectar nuestra realidad con ese otro lado que nos aterra, pues pretende que abramos nuestras mentes hacia otras dimensiones.

A partir de este punto, vamos a poder asomarnos a la noche, momento del día en el que suceden los hechos más increíbles, conoceremos a los visitantes nocturnos y se hará especial hincapié en el sueño, detallando de manera exhaustiva sus distintas fases, momento en el que el ser humano alcanza un estado superior de consciencia, apropiado para los viajes astrales y para "cruzar" a otras realidades. 

En este volumen también tendrán cabida los ángeles y las esencias malignas, las almas errantes y las almas en pena, así como un capítulo dedicado íntegramente al bien y al mal. Pero, en esto de lo sobrenatural, hay temas bastante recurrentes y que suelen ser protagonistas del mundo del celuloide. Las ECM (experiencias cercanas a la muerte), las regresiones a vidas pasadas, el poder de los espejos como portales a otros mundos o las casas encantadas son la base sobre la que se sustentan muchos largometrajes de terror. Y una cosa es ver este tipo de historias en el cine y otra muy distinta es que alguien venga y te cuente que ha visto tal o cual. Por regla general, escuchamos esas confesiones con bastante incredulidad pero, ¿y si hay algo de verdad en todo ello? ¿Por qué vamos a ser los únicos habitantes del Universo? Y es que los ovnis también figuran en este volumen. Me han resultado muy curiosas las distintas explicaciones que se dan para justificar la existencia de objetos volantes no identificados, teoría muy vinculada con los viajes en el tiempo. ¿Y si David López tiene razón? ¿Y si no son seres de otras galaxias sino viajeros del tiempo? En cualquier caso, sobre avistamientos, el autor también dedica un capítulo a Argentina, país en el que se producen con insólita frecuencia este tipo de fenómenos, y que cuenta con una historia cargada de leyendas y mitos.  

Si bien es cierto que el volumen posee con pasajes muy interesantes, en algún momento determinado me he encontrado con mucha historia, o mucha teoría que me ha resultado más enrevesada y técnica. A mí lo que verdaderamente me interesa de este libro son las experiencias reales. Hay historias que me han encantado y otras en las que hubiera preferido algo más de profundidad. Y, acompañando a la narración, el volumen cuenta con diversas fotografías que salpican los distintos capítulos. No hay muchas y diré que, no todas tienen la suficiente nitidez como para alzarse como pruebas irrefutables de lo narrado, pero no deja ser interesante rastrear esa o aquella sombra que aparece sutilmente dibujada sobre una instantánea. 

Sin excesiva calidad literaria, porque no creo que ese sea el propósito, Hablando con mis muertos es, a grandes rasgos, un libro interesante del que disfrutarán los amantes de lo paranormal. Confieso que he pasado bastante miedito con algún relato determinado, así que he procurado no leerlo de noche. 

Dicho lo cual, si tu pasión es el misterio y eres asiduo oyente de programas como Cuarto Milenio, es muy probable que disfrutes de este libro. Ahora bien, si eres alma sensible, tan sensible como aquellos que son especialmente propensos a experimentar este tipo de fenómenos, entonces, este libro no es para ti.







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:





lunes, 15 de octubre de 2018

LA COSTA DE ALABASTRO de Victoria Álvarez

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Editorial: Alianza Editorial.

Colección: Runas.

Fecha publicación: septiembre, 2018.

Precio: 15,00 €

Género: Fantasía.

Nº Páginas: 151 

Encuadernación: Tapa dura.

ISBN: 978-84-9181-231-9

[Disponible en eBook]


Autora

Victoria Álvarez es profesora de Historia del Arte en la Universidad de Salamanca. Ha publicado siete novelas, tanto dirigidas al público adulto (trilogía Dreaming Spires) como al juvenil (La Ciudad de las Sombras, Silverville, Hojas de dedalera...), y participado en numerosos encuentros literarios. La Costa de Alabastro es su primera novela corta.

Sinopsis

Una enfermera llega a una mansión ruinosa en la costa normanda para cuidar de la joven Sophie Clairmont, una niña inteligente y un tanto especial, durante los últimos meses de su vida. La Segunda Guerra Mundial acaba de terminar y las huellas de la ocupación nazi son visibles por todas partes, pero no son solo los soldados alemanes los que todavía parecen rondar por Monjoie. La difunta madre de la niña, tan perfecta y querida, hace sentir su presencia en las vidas de los otros. Y cuando la pragmática enfermera llegue para cuidar a Sophie irá descubriendo que el retraído señor Clairmont también está abrumado por su propio pasado.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Fue en 2014 cuando leí por primera vez a Victoria Álvarez. Se trataba de su novela Tu nombre después de la lluvia, primera parte de la saga Dreaming Spires y que, posteriormente, contaría con dos secuelas: Contra la fuerza del tiempo y El sabor de tus heridas. Aquella novela me gustó bastante. Me topé con una escritora joven pero capaz de manejar una historia sólida, 'una trama llena de misterio e intriga con la hermosa tierra irlandesa como telón de fondo', mencioné en mi reseña, un elenco de personajes interesantes, un castillo maldito y la leyenda de las banshee. Me quedé con ganas de seguir leyendo sus novelas pero, ya sabéis lo que suele ocurrir, muchas lecturas pendientes y muy poco tiempo. Por eso, cuando vi entre las novedades de Alianza Editorial en su colección Runas, la  última publicación de la autora, una novela corta con una cubierta irresistible, pensé que había llegado el momento de reencontrarme con la autora salmantina.

La trama de La costa de alabastro se sitúa en 1947. En la costa normanda, muy cerca de Saint-Rémy-sur-Mer, se alza Monjoie, la vieja mansión de los Clairmont, de cuya estirpe solo sobreviven Alain Clairmont, un escritor famoso de novelas góticas y su pequeña hija Sophie. La casa, que corona uno de los acantilados de la conocida como costa de alabastro, ha vivido tiempos mejores pero la desgracia se ha cebado con la familia. Primero por la muerte de Geraldine Clairmont, esposa de Alain y madre de la niña, y posteriormente por que Monjoie fue requisada por los soldados nazis durante la Segunda Guerra Mundial teniendo sus habitantes que trasladarse a otro lugar. Tras la guerra, Alain y su hija regresan para encontrarse una maltrecha y deteriorada mansión a la que llega la señorita Baudin, una joven enfermera contratada para cuidar a la pequeña Sophie, gravemente enferma y a la que parece no le resta mucho tiempo de vida. 

El encuentro inicial entre la señorita Baudin y la niña es muy poco alentador. La pequeña se muestra taciturna y distante. Al margen de su enfermedad, parece estar en su propio mundo, una esfera en la que desea que existan los fantasmas para poder reencontrarse con su madre fallecida. A tal fin, juega con una tabla de ouija en la que la señorita Baudin no cree pero sobre la que, tras algunos acontecimientos, tendrá que reconsiderar su postura. Y efectivamente, en la novela comienzan a ocurrir sucesos extraños desde las primeras páginas y no solo en lo referente a la ouija. Para empezar, a su llegada a la casa, la enfermera vislumbrará la figura de un desconocido en una ventana, que no corresponde con ninguno de los habitantes de la casa. A esto hay que unirle el hallazgo en los jardines de una escultura de Geraldine, tallada en mármol, que ha sido gravemente ultrajada, con signos que asustarán terriblemente a la enfermera.  Y en un suma y sigue, otra serie de acontecimientos tendrán lugar en la mansión como fruto de los hechos ocurridos en el pasado. Y es que sobre Monjoie corren rumores, leyendas que han conseguido construir a su alrededor tal halo de misterio que nadie del pueblo quiere acercarse a sus dominios. 

Todo lo que ocurre en las diversas estancias de la casa, muchas en estado deplorable, así como en el exterior, mantendrán a Alain y a la joven enfermera en un completo desasosiego. Ambos intentarán descubrir qué es lo que está ocurriendo, quién es el responsable de los hechos paranormales que se están produciendo y cuáles son sus intenciones. Pero no penséis que La costa de alabastro es una novela de terror. A mi juicio, estamos ante una novela en la que predomina más el misterio y el suspense por lo que resulta totalmente aceptable para corazones sensibles. Aunque no cuenta con un ritmo frenético, los capítulos finales adquieren mucha más intensidad, cuando los acontecimientos se precipitan y el desenlace está próximo. Son estos capítulos con los que más he disfrutado, consiguiendo la narración que me adentre en la descripción de las escenas más tenebrosas pues Victoría Álvarez otorga un estilo envolvente a sus novelas.

Así pues, sobre el argumento diría que cuenta con los elementos necesarios como para que el lector disfrute con la lectura, manteniéndose intrigado con cada nuevo acontecimiento. No obstante, hay dos cuestiones sobre las que me gustaría hacer una puntualización. Por un lado, y creo que esto lo he comentado alguna vez, cuando me enfrento a una novela de misterio, suspense o terror, el amor me sobra. Entiendo que es una manera de equilibrar, de contrarrestar la tensión narrativa o de, simplemente, amenizar el argumento pero cualquier relación amorosa en un contexto siniestro me parece que está de más. Obviamente es una cuestión de gustos y puede ser que a muchos lectores les parezca un plus adicional pero en mi caso no es así. 

La otra cuestión sobre la que quería hacer un inciso es sobre el desenlace.  La autora nos tiene preparado un final de órdago, un giro que bajo ningún concepto te vas a imaginar. Los hechos finales otorgan a toda la novela una dimensión diferente, hace que el lector retroceda mentalmente a los sucesos que se han producido en la casa para verificar su credibilidad. Realmente es un final que me ha gustado mucho, tanto que hubiera preferido algo más de desarrollo, que lo alargara algo más en el tiempo porque creo que nos lanzamos al desenlace con demasiada velocidad.

En cualquier caso, no cabe duda de que uno de los puntos fuertes de la novela es la ambientación. La autora salmantina ya me demostró que sabe crear buenas atmósferas. Al escarpado acantilado cuyo embravecido mar parece atraer a los protagonistas de la novela, se une la descripción de la mansión y sus alrededores. Un jardín en estado de abandono, donde la maleza crece a sus anchas, tejados derruidos y a los que les faltan tejas, puertas que chirrían, pasos que se oyen por los pasillos, muebles que cambian de lugar y signos pintados en las paredes que ponen los vellos de punta tienen como colofón una terrible tormenta de nieve que dejará a los habitantes de la casa totalmente incomunicados, sin posibilidad de acudir al pueblo en caso de emergencia o de realizar una simple llamada de teléfono para pedir ayuda. Imagínate lo peor.

Sobre los personajes, todos tienen un pasado pero no voy a desvelar nada más, ni sobre su proceder, su comportamiento o sus orígenes. Mencionar el más mínimo detalle podría repercutir negativamente en las sorpresas que la novela nos tiene preparada.

La costa de alabastro ha supuesto una lectura entretenida y satisfactoria. Una historia de misterio, unos personajes con dobleces y una buena ambientación consiguen que el lector avance por la lectura intrigado para llegar a un desenlace que no espera. Creo que es una recomendación más que aceptable, tanto para lectores adultos como juvenil. 









 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 1 de junio de 2018

LOS MONSTRUOS DEL ESCRITOR de José Luis Ordóñez


Editorial: Pulpture Ediciones.
Fecha publicación: enero, 2018.
Precio: 6,00 €
Género: Misterio.
Nº Páginas: 110 
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788494761560




Autor

José Luis Ordóñez es licenciado en Filología y máster en Guion. Ha escrito y dirigido cortometrajes premiados y finalistas en festivales como De vuelta a casa, Tarot o Maternidad. Es el autor de la obra de teatro Perversidad en la 237, una co-producción CICUS-TNT (Premio Nacional de Teatro 2008) y entre sus libros se encuentran La fantástica historia del vigilante y el prisionero, De humanos y otros monstruos y Junior y la carta fantasma. Colabora como crítico cinematográfico en Canal Sur Radio y en las revistas Solo Novela Negra, Scifiworld y Aldaba. Escribe en el blog Senderos de Ficción. 

Sinopsis

Un nuevo asesino en serie surca las calles nevadas de Londres. Le apodan el Caníbal Invisible por su afición a matar y devorar a sus víctimas con frecuencia semanal y sin dejar rastro. La policía se encuentra sin pistas.

Por ese motivo John Dickinson, el inspector de Scotland Yard, busca una nueva manera de comprender cómo piensa su asesino, y decide hacer una visita nocturna a Nicholas Grey, novelista de éxito especializado en el terror y el misterio, autor de creaciones tan populares como el Vampiro de Dos Cabezas, la Mujer Lobo o la Bruja del Futuro.

Dickinson tiene la certeza de que Grey puede ayudarle a meterse en la cabeza del Caníbal Invisible y así anticipar su próximo movimiento. ¿Podrán los monstruos del escritor solucionar el caso?


[Información tomada directamente del ejemplar]
 


Los libros pueden llegar a tus manos de mil maneras distintas. Los compras, te los envían, te los regalan, te los ceden, te los encuentras, te los prestan,... El medio es lo de menos, lo importante es que la historia que contiene ese cúmulo de hojas entintadas con cubierta sea lo suficientemente interesante como llamar tu atención. Los monstruos del escritor llegó a mis manos tras una reunión de amigos. Llegué a casa y lo coloqué en esa torre de volúmenes que esperan ser atendidos. A la mañana siguiente me desperté, pasé junto a mi escritorio y ahí seguía, incólume. Lo cogí, leí la sinopsis, luego las primeras páginas y ya no pude parar.

Estamos ante lo que se llama un bolsilibro, un término que hasta la fecha era desconocido para mí pero que, tras investigar un poco, resulta que todo lo que el concepto esconde ya me era familiar. En cualquier caso, de esto os hablaré hacia el final porque ahora es mejor centrarse en esta novela corta llena de misterio y suspense.

Los hechos ocurren en el nevado Londres victoriano. Sin que se especifique una fecha exacta, veremos al inspector de Scotland Yard, John Dickinson, acudir a la casa de un famoso novelista, Nicholas Grey. Debido a que se han estado produciendo una serie de asesinatos en la que las víctimas aparecen mutiladas y con mordeduras en el cuello, la policía cree estar ante un depredador, un caníbal al que nadie ve ni del que nadie sabe nada, de ahí que lo hayan apodado el Caníbal Invisible. No hay pistas que seguir y por ende, el inspector acude al reputado escritor, experto en crear novelas de crímenes y en construir psicológicamente a los criminales, para solicitarle ayuda, localizar algún hilo del que tirar y dar con el paradero del asesino. El encuentro transcurre a lo largo de una noche, en la que estos dos personajes se verán envueltos en extrañas circunstancias.

Lo interesante de esta pequeña obra no es ya el argumento del que parte sino que, además, cuenta con una estructura de anillos concéntricos en la que una historia contiene otra. Además entran en juego los universos paralelos y los mundos paranormales, lo que hace la lectura mucho más amena y entretenida. Así pues, tenemos muertes, asesinatos, una atmósfera nebulosa, un viaje al continente africano, un extraño libro encontrado en una vieja biblioteca, un lugar maldito, la presencia de algo maligno, y una sombra de la que es difícil desprenderse. La historia está llena de intrigas y enigmas, en un ambiente en el que las llamas de las velas proyectan sombras siniestras sobre las paredes, generando un entorno lúgubre y amenazador.

Cabría pensar que la resolución llega demasiado pronto o que se puede intuir el desarrollo de los hechos pero afortunadamente nuestras impresiones -al menos, las mías-, fueron erróneas o se quedaron cortas pues, aunque pude atisbar ligeramente qué sorpresa nos deparaba el final, lo cierto es que el desenlace de Los monstruos del escritor es mucho más intrincado de lo que pensaba. Ordóñez nos tiene preparado unos cuantos giros meditados que harán las delicias del lector.

Como trasfondo, un breve análisis sobre la profesión de novelista. Nicholas Grey representa ese tipo de escritor de éxito que prefiere ganarse el favor de la crítica antes que deleitar a los lectores. A estos últimos ya los tiene metidos en el bolsillo, como ocurre con la esposa del inspector, una mujer enferma que se evade de su realidad con la lectura de las novelas del autor. Y a su vez, se hace una breve reflexión sobre la influencia que las obras ejercen en sus creadores. ¿Un escritor de novelas criminales, llenas de asesinos cruentos y sanguinarios, podría llegar a convertirse en uno de ellos a la larga? Quién sabe hasta dónde puede llegar el influjo de la literatura. Para ello qué mejor que no estancarse en un género sino evolucionar como defiende el propio Grey.

Y centrémonos en Nicholas Grey ahora, personaje principal junto a John Dickinson, aunque habrá otros tantos de carácter más secundario. Nicholas Grey es un hombre con fama de excéntrico pero con una mente brillante. Parece ser un individuo maniático que no concibe otra manera de iniciar una nueva novela más que esperando a que suenen las campanas del reloj dando paso a la madrugada. Como compañero de una noche en la que la realidad se mezcla con el sueño o la ficción, tendremos al inspector Dickinson, un hombre observador que se ve envuelto en un juego extraño que le hará temer por su vida. Pero dado que la novela es muy breve -tan solo ciento cuatro páginas-, no hay una excesiva profundidad en la definición de los personajes pues prima el argumento sobre estos. Aún así, no puedo dejar de mencionar a Sally Flynn, una joven aventurera con un papel menor pero muy interesante. Sally, tal y como ocurre en otra de sus novelas Los Desertores de Oxford Street con Emily, no es una mujer de su época y eso es lo que la hace realmente atractiva a los ojos del lector. 

Adoro este tipo de novelas, las que transcurren en ese Londres que comienza a mutar gracias a los avances tecnológicos, en la que mentes brillantes de distintos ámbitos se reúnen en clubs selectos, sociedades en las que las mujeres no tienen cabida a pesar de que, entre el jardín de amas de casa, resaltan damas aventureras que no piensan ni en matrimonios ni en criar hijos. Así es esta novela, que cuenta además con una trama estructurada y bien definida en tres partes, en la que su autor maneja muy bien los tiempos, algo que demuestra igualmente en Los Desertores..., sin referirme al tiempo cronológico sino a las secuencias, a ese impass que se produce entre un acontecimiento y otro con el objeto de dar margen a los hechos descritos. Ordóñez es un escritor pulcro y meticuloso, amante de los detalles, que acostumbra a presentarnos una trama pensada y repensada. Todo ello va siempre en beneficio del lector, que transita por la lectura con la seguridad de no encontrar baches en su camino, en dirección a un desenlace lleno de sorpresas.

Cuenta este libro con una nota de autor interesante, unas palabras dirigidas al lector para aclararle el origen de esta historia que no es otro que un spin-off, convirtiendo a un personaje muy secundario -Nicholas Grey-, de una novela anterior, Crimen en Winter House (2017, Pulpture Ediciones), en protagonista de esta otra. No cabe duda que esta pequeña sección cumple con su misión, darle un empujón al lector para lanzarlo al precipicio de la lectura. Frases como 'gustará a los amantes de las historias de misterio, con entresijos paranormales, donde la sorpresa aguardan a la vuelta de cada esquina' o 'un viaje plagado de crímenes, misterios y, claro, monstruos' consiguen despertar la curiosidad del lector inexorablemente, alentando sus ganas de adentrarse en una lectura que tan solo le llevará un par de horas de ahí que sea conveniente seguir el consejo que nos ofrece Ordóñez: 'busquen un par de horas de su tiempo para disfrutar en soledad de esta historia, a ser posible en horario nocturno, silencien su móvil y tengan cerca una bebida que los acompañe en estas páginas...'

Y dicho lo cual, habría que retomar la cuestión que abría esta reseña. ¿Qué es un bolsilibro? Al principio pensé que lo del bolsilibro era otra forma de denominar a los libros de bolsillo pero no es así. Si buscas en Internet, averiguas que los bolsilibros, o novelas populares, son esas publicaciones de un género muy concreto, vilipendiados por la crítica como me cuenta Ordóñez, novelas del oeste, románticas, de terror,... que se vendían en los kioskos a precios casi ridículos y con un ritmo de publicación semanal. El equivalente a este tipo de libros en el mercado anglosajón se denomina dime novels, o lo que es lo mismo, 'novelas de a diez céntimos'. Aquí en España también se llamaban 'novelas de a duro'. Todo este submundo literario se aglutina para el concepto pulp, término cuya traducción al castellano sería 'pulpa', refiriéndose a los desechos de la industria maderera con la que se hacía un tipo de papel de menor calidad, usado para imprimir este tipo de libros y así abaratar costes. Imagino que de ahí vendrá el nombre la editorial bajo la que se publica esta novela de la que os he hablado hoy, Pulpture Ediciones.

La cuestión es que recuerdo perfectamente ir al kiosko de mi barrio, a finales de los años 70 y principio de los 80 y ver en una esquina de la cristalera, novelas del oeste de pequeño formato, con cubiertas muy coloridas. ¿No habéis escuchado alguna vez a alguna persona mayor decir ¡Voy a por la novela!? Son recuerdos que me han venido a la mente ahora, al buscar información sobre los bolsilibros. Me parece maravilloso que de algún modo se siga manteniendo este género, aunque solo sea a nivel coleccionista, y si le echáis un vistazo al catálogo de Pulpture Ediciones encontraréis publicaciones muy curiosas a precios muy asequibles. Dan ganas de comprarse algunos ejemplares porque a veces apetecen lecturas cortitas.

En resumen, Los monstruos del escritor es una novela corta a la que no le falta ni un solo elemento para hacer de ella una lectura más que satisfactoria.  

 





 
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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