lunes, 17 de febrero de 2020

DOS HÚSARES de Lev Tolstoi

Dos húsares
Editorial: Hermida.
Fecha publicación: 
Precio: 12,50 € 
Género: Narrativa breve.
Nº Páginas: 90
Encuadernación: Tapa blanda con solapas. 
ISBN: 9788494015984
[Disponible en ebook;
puedes empezar a leer aquí





Autor

Lev Nikoláievich Tolstói (Yasnaia Poliana 1828 – Astapovo 1910) nació en el seno de una familia noble de la vieja Rusia, hijo del conde Nikolái Ilich Tolstói y de la princesa Mariya Volkonskaya. Su madre murió cuando tenía tan sólo dos años, y su padre cuando contaba nueve. Lev se trasladó junto con sus cuatro hermanos a casa de su tía en Kazán, en cuya universidad se matriculó en 1844 para cursar primero lenguas orientales y después Derecho, hasta que en 1847 abandonó los estudios, regresando a la propiedad familiar que heredó en Yasnaia Poliana. Comenzó a redactar el Diario, y allí respira por primera vez el ambiente de tensión entre clases, preocupación que lo acompañará el resto de su vida. Su espíritu inquieto le empuja a la carrera militar y al campo de batalla, aunque pronto viaja a Moscú para después volver al ejército, participando en la Guerra de Crimea (1853), donde se granjeó una buena reputación por su valor en el frente.

Decide dedicarse exclusivamente a las letras. Su obra Juventud (1854), ópera prima, lo coloca ya en las primeras filas de la literatura rusa, a la que le seguirá Dos húsares (1856). Viaja a Europa y se siente fuertemente impresionado por la nueva pedagogía y las ideas anarquistas del norteamericano Thoreau, que lleva a la práctica en Yasnaia Poliana, donde funda una escuela para pobres junto a la mansión familiar. Su actitud empieza a incomodar al gobierno, a la milicia y a la iglesia ortodoxa, cuyos ritos y liturgias aborrecía. En 1861 concede la emancipación a sus siervos y se establece definitivamente en su ciudad natal junto a su mujer Sofía Behrs, con la que tuvo trece hijos. Durante los primeros años de matrimonio escribe Guerra y paz (1864-1869), novela que lo consagra como gran escritor no solo en Rusia sino en Europa. A ésta le seguirán otras obras, entre las que destacan Ana Karénina (1877) y los relatos  La muerte de Iván Ilich (1886) y La sonata a Kreutzer (1889). Profundamente religioso al final de su vida, en toda su trayectoria literaria refleja la constante búsqueda del sentido moral de la existencia humana y su posible justificación.

Sinopsis

Considerada por la crítica como una de las mejores obras de Tolstói, Dos húsares (1856), traducida ahora al castellano por Olga Korobenko, es un “canto” a las licencias indecorosas y descaradas de la aristocracia militar rusa de la primera mitad del siglo XIX, cuya ejemplaridad fue perdiendo fuerza de generación en generación, aproximándose cada vez más hacia un ocaso que vivía de la exaltación de las medallas heredadas y de la gloria de tiempos pretéritos.

El conde Turbín es un oficial de húsares al que le gustan las mujeres, el juego, la bebida y los duelos. Aunque se deje llevar por sus gustos, no es esclavo de sus pasiones sino dueño de ellas. Dotado de un gran sentido del humor, sensibilidad y humanidad, une a su temperamento  impetuoso y arrogante la elegancia de un carácter dominante y sobrio.

Un salto temporal de veinte años. El conde ha muerto. Tolstói hace aparecer en escena a su hijo, también oficial de húsares, que no puede vivir sino bajo la sombra de la fuerte e imponente personalidad  de su padre, como un Hamlet desheredado. Hábilmente, el escritor ruso logra construir, a través de un juego de espejos entre la personalidad del padre y la del hijo, una historia de dos vidas cruzadas por el destino de las afinidades consanguíneas y por el deseo racional de destruirlas. Toda una obra de arte.



[Información tomada directamente del ejemplar]


Leon (o Lev) Tolstoi visitó este espacio hará unos cuantos años. En su día leí La sonata de Kreutzer, una novela que me maravilló en muchos sentidos, a juzgar por la detallada reseña, y que fue, gracias al club de lectura, mi estreno con este autor. De sus obras más conocidas, Ana Karerina o Guerra y Paz, tengo tan solo el conocimiento que me han ofrecido algunos artículos o bien las adaptaciones cinematográficas. Y es que, como digo siempre, los rusos me producen muchísimo respecto y prefiero acercarme a obras más accesibles y más breves. Es el caso de Dos húsares, un cuento sobre el que había leído infinidad de opiniones y todas muy tentadoras.

Lo primero que deberíamos preguntarnos es qué es exactamente un húsar. Según la RAE, "un húsar es un soldado de caballería vestido a la húngara". Bueno, tampoco esto nos aclara mucho. Otra búsqueda en Internet nos da la siguiente definición: "Soldado perteneciente a un antiguo cuerpo de caballería ligera de la Rusia zarista caracterizado por vestir un uniforme militar similar al del ejército húngaro". Para que nos hagamos una idea, sería algo así.

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[Web: Arte militar y naval]

Pues bien, Dos húsares narra la historia de un padre y un hijo, ambos húsares del ejército ruso, y que se desarrollan en dos épocas diferentes. A principio del siglo XIX, conoceremos al conde Turbín, que llega a la ciudad K, acompañado de su perro Blucher y su asistente Sashka. El húsar ha sido asaltado en el camino y le han robado todo el dinero por lo que, al llegar a la ciudad, no puede pagar el alojamiento. No obstante, es un hombre conocido e incluso admirado, al que se le atribuyen actos heroicos y hazañas. Además posee un atractivo natural, con brillantes ojos azules y unos cabellos rubios y rizados que captan la atención de todas las damas. Inmediatamente, recibirá ayuda de un oficial de caballería que se presta a compartir alojamiento, pero también conocerá a otros personajes, como Ilin, con un grave problema de adicción al juego. Su estancia en la ciudad le permite acudir a un baile, deslumbrando a los asistentes por sus dotes de bailarín. Allí conocerá a la hermana del oficial, la viuda Ana Fiodorovna, de la que queda profundamente enamorado. El amor se instala en su corazón y se desata la pasión.

Veinte años después, es el hijo del anterior, con veintitres años, y también húsar del ejército, el que visita la zona y conoce a Ana Fiodorovna, a su hija y a otros antiguos conocidos de su padre. El conde Turbín ha fallecido en un duelo tiempo atrás.  El tiempo ha pasado y ha dejado su huella tanto en la sociedad como en las personas.  

Toda la obra juega a los opuestos, valiéndose de dos narraciones protagonizadas por un padre y un hijo, que viven situaciones similares, y en dos épocas distintas. El cuento, dividido en quince capítulos, cuenta con una clara línea fronteriza que coincide con el capítulo nueve. Del capítulo uno hasta el octavo, la narración se centra en el conde Turbin y, a partir del capítulo nueve, el protagonista será el hijo del anterior. Dos secciones que transcurren en épocas distintas de las que se hace un reflejo muy atractivo.

Dos son los aspectos que más me han llamado la atención en este cuento. Por un lado, lo distintos que son los dos personajes. Si bien es cierto que el padre y el hijo son tan parecidos físicamente que incluso podrían pasar por dos gotas de agua, el carácter y el sentido de la moral de uno es diametralmente opuesto al del otro. El padre es un hombre alegre y divertido, apasionado, simpático y sociable. Encandila a las mujeres por su atractivo y a los hombres por su don de gentes. Sin embargo, no tiene una moral intachable. Su afición a la bebida y al juego lo convierten en un hombre con mácula que, no obstante, levanta la admiración y el respeto de todos.

En cuanto al hijo, es un joven inteligente, culto y con un estricto sentido de la moral, hasta el punto de repudiar a su padre, por haber tenido un comportamiento deleznable en vida. Y tanto es así, que no soporta que lleguen viejos conocidos a comentarle lo mucho que lo admiraban. Visto así, el lector podría inclinarse más a favor del hijo que del padre. Sin embargo, la lectura nos demostrará que hay algo más a tener en cuenta, algo que define aún más a los personajes.

Otra cuestión que me ha parecido interesante es el retrato de las dos épocas en las que transcurren los hechos. El párrafo inicial del texto no tiene desperdicio. En él se hace un dibujo de la época y de la sociedad, así como de la carencia de adelantos que verán la luz más tarde. Veinte años más tarde, la vida y el mundo han cambiado mucho. Así que, los dos grandes temas de la obra serían las diferencias generacionales y el paso del tiempo que van dejando su impronta. Aunque también he percibido alguna reflexión sustentada en la idea del Tempus Fugit y del Carpe Diem

Escrita en tercera persona, y con un estilo directo, debo admitir que me gustó mucho más La sonata de Kreutzer. Aunque hay pasajes que me han maravillado, especialmente algunas intervenciones de Sashka, ese asistente del húsar padre, algo deslenguado e insolente, pero muy fiel a su señor, así como el retrato generacional, Dos húsares no me ha llegado a convencer del todo, se me ha quedado algo corta, al esperar que la historia surcara otros derroteros.. Habrá que probar con Ana Karerina y Guerra y Paz.







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 14 de febrero de 2020

ENCENDER UNA HOGUERA de Jack London

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Editorial: Rey Lear.
Fecha publicación: 2011.
Precio: -- 
Género: Narrativa breve.
Nº Páginas: 69
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubiertas.
ISBN: 9789492403868



Autores

Jack London (San Francisco, 1876 - Glen Ellen, California 1916) fue el escritor norteamericano de mayor éxito en su época, autor de novelas como La llamada de la selva (1903) y Colmillo Blanco (1906). Muy joven se enroló en una goleta con rumbo a Japón y, posteriormente, viajó a Alaska en busca de oro, experiencias que se reflejan en muchos de sus libros. Aventurero y vagabundo, lo que le hizo conocer la cárcel, también se alistó como policía de la Patrulla Pesquera de California. Pese a que sus aspiraciones universitarias acabaron frustradas por motivos económicos, al final de su vida su biblioteca personal almacenaba 15.000 volúmenes. La literatura y las revistas le proporcionaron gran popularidad, lo que no logró tranquilizar su espíritu inquieto y rebelde. Su certificado de defunción asegura que murió de una dolencia renal, aunque durante años se creyó que London se había suicidado.

Raúl Arias (Madrid, 1969) comenzó como animador en el mundo audiovisual, actividad que compaginó con trabajos editoriales y agencias de publicidad. Tras un periodo como profesor de animación, en 1991 comienza a ilustrar en prensa la tira Bernardo y Plonk para el diario El País, donde después publicaría Memorias de Gus. Al tiempo ilustra en El Mundo, labor por la que ha obtenido varios premios internacionales de la Society of Newspaper Design (SND) y de la Society of Publish Desing (SPD). Fue responsable de la dirección artística de la primera serie nacional de animación para Internet: Hotel de animales, en elmundo.es. Ha publicado en Reader's Digest, The New York Times, Times y The Washington Post. Actualmente compagina su trabajo de ilustrador con el creativo para soporte audiovisual y multimedia. Fue uno de los ilustradores seleccionados para participar en el libro Dibujando el Transcantábrico (REY LEAR, nº28) que en 2010 obtuvo el Segundo Premio Nacional de Edición.

Sinopsis

Pocos relatos resumen con tanta perfección el mundo aventurero y salvaje de Jack London como Encender una hoguera. Escrito originalmente en 1902 para una revista dirigida al público juvenil, su autor lo pulió y lo modificó hasta ofrecer su versión definitiva en 1910. Esta historia de un hombre y un perro que avanzan al atardecer por un bosque nevado, a sesenta grados bajo cero, guarda muchos paralelismos con Colmillo Blanco y La llamada de la selva, las dos novelas más populares de London, en las que también hay paisajes invernales, fidelidad del perro hacia el hombre, soledad y muerte. Pero aquí, además, incorpora un matiz inquietante que en ocasiones se acerca al terror. Traducido espléndidamente por Catalina Martínez Muñoz, para ofrecer toda la tensión y el ritmo del original, Raúl Arias transmite con sus ilustraciones la angustia y la soledad de los protagonistas, la ominosa presencia de lo salvaje, el egoísmo humano ante el peligro de muerte y la bondad de un perro que sobresale entre la blancura de este libro invernal, que apetece leer al calor de la lumbre durante los días más fríos del año y al refugio del sol para refrescar los calores veraniegos.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Jack London nunca había visitado este espacio. Una de sus obras más conocidas es Colmillo blanco, llevada al cine varias veces. En 1991, Randal Kleiser dirige a Ethan Hawke en una de las primeras adaptaciones, pero también se ha llevado al cine de animación e incluso a la televisión en formato de serie. Así que ya era hora de que me estrenara con el autor norteamericano y para ello, he elegido un cuento, Encender una hoguera, del que también se han hecho diversas ediciones. En este caso, vengo con la versión ilustrada que la editorial Rey Lear publicó en 2011.

Encender una hoguera cuenta la historia de un hombre y un perro, durante una jornada de travesía en los desapacibles bosques de Alaska. Desconocemos la información más básica del protagonista, como su nombre, su procedencia, su profesión o el motivo por el que se encuentra en estos parajes. Lo único que sabemos es que se trata de un "chechaquo", es decir, un recién llegado a estos territorios salvajes y montañosos en los que, difícilmente, te encuentras con otro ser humano. Es probable que este hombre sea uno de aquellos buscadores de oro del río Yukón, que se dirige a reunirse con sus compañeros en un campamento, aunque es simplemente una suposición mía, pues nada se dice al respecto en el texto. 

"El frío azotaba sin piedad esa esquina desprotegida del planeta, y el hombre, por encontrarse allí, recibía el castigo en todo su rigor" [Pág. 39]

El hombre y el perro caminan dificultosamente por una zona en la que la nieve lo cubre absolutamente todo. Tienen por delante un trayecto de varios kilómetros, quizá no muchos, pero es que el manto blanco lo rodea absolutamente todo y dificulta la caminata. Máxime cuando la temperatura alcanza los cincuenta grados bajo cero. Se trata de un camino que no está exento de peligros. Bajo la nieve pueden existir placas de hielo que, al quebrarse, dejan al descubierto pozas de agua helada. Hay que andar con cuidado, valerse del instinto del perro y caminar con precaución. Sin embargo, todo se irá complicando paulatinamente. 

Los únicos protagonistas de este relato son el hombre anónimo y el perro, un perro esquimal que no se apartará del hombre, ni siquiera cuando el mismo animal intuya que corre peligro. El autor establece una comparativa entre ambos. El hombre se mueve guiado por su raciocinio. El perro lo hará siguiendo su instinto. ¿Cuál de los dos muestra más inteligencia? Sobre esta cuestión, el lector podrá sacar sus propias conclusiones durante la lectura, pero ya os adelanto que al humano le puede la vanidad y el orgullo.

En Encender una hoguera, las descripciones son tan vívidas que el lector sentirá la misma desolación y el mismo cansancio que el protagonista, que se mueve con dificultad sobre un camino de treinta centímetros de nieve, y siente todo su cuerpo entumecido. Me ha parecido un relato narrado con una maestría brillante, en el que, las circunstancias adversas y el desarrollo de los hechos generan angustia y agobio en el lector, preocupado por el devenir del protagonista, al que las cosas se le ponen cada vez más complicadas. La descripción del proceso de congelación, la sensación de un corazón que cada vez bombea con menos fuerza, la pérdida de sensibilidad en pies y manos,... son pasajes desasosegantes.

Por otra parte, el cuento tiene una ambientación fantástica. La descripción de las condiciones climatológicas, las múltiples referencias a las bajas temperaturas, los efectos que el frío causa en el protagonista consiguen que el lector sienta la urgente necesidad de abrigarse, arrimarse a un buen fuego o a una buena estufa. He leído todo el relato encogida de frío.


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Estructuralmente, Encender una hoguera es un cuento de breve extensión que se lee en apenas hora y media, pero se disfruta durante mucho más tiempo, a través de las sensaciones que provoca la lectura. Unas setenta páginas son necesarias para contar esta historia que viene precedida por una presentación, firmada por el editor del libro, y que aporta una información valiosísima, funcionando, prácticamente, como una reseña en sí misma. En ella se habla de las distintas versiones publicadas. La primera, en 1902, vio la luz "en la revista Youth's Companion, dirigida preferentemente al público juvenil". Sin embargo, el cuento sufrió algunas variaciones. La primera en 1908, cuando lo dotó de "mayor carga dramática", para publicarlo en Century Magazine. La segunda en 1910, y publicada en Lost Face.

Esta presentación aporta también unas breves pinceladas sobre la vida del autor. Jack London nació en la bahía de San Francisco, pero cambió el sol de California por el frío y la nieve de Alaska. Con 21 años viaja a aquellos territorios inhóspitos en busca de oro, experiencias que enriquecieron sus obras. El éxito literario contrasta con el fracaso personal, pues era alcohólico, dilapidó toda su fortuna, tuvo dos matrimonios frustrados y, como guinda del pastel, falleció a los 40 años de edad. Sobre este último hecho, hay cierta controversia pues, aunque su muerte se achacó a un problema renal, también corre la teoría de que se suicidó.

Apunta también el editor de este libro que, entre Encender una hoguera y Colmillo blanco o La llamada de la selva, existen ciertos paralelismos. Estas novelas transcurren en escenarios comunes, como los bosques nevados, además de ahondar en cuestiones como la soledad, la muerte o la fidelidad de un perro. Hace también alusión a las ilustraciones de Raúl Arias, y no puedo estar más de acuerdo con sus palabras pues señala que "transmiten perfectamente la angustia y soledad del protagonista del cuento". Estos dibujos me han parecido oscuros, inquietantes, siniestros, dejando espacio a la imaginación del lector pues están trazados de forma poco definida.

Con una prosa sencilla, ha sido una manera agradable de acercarme al trabajo de Jack London. Encender una hoguera se puede encontrar fácilmente en diversas fuentes de Internet. Incluso hay un vídeo en el canal de Paco: Literatura de Youtube, que dejo aquí, para tu disfrute.





Para finalizar, desconocía la editorial Rey LearEste ejemplar lo he tomado prestado de la biblioteca, pero he buscado en la red y la web que figura en las páginas interiores del volumen, ya no existe. Imagino que tuvo unos años de vida y sucumbió. En cualquier caso, la misma obra y con las mismas ilustraciones pero traducida por otra persona, la encuentras en la editorial Reina de Cordelia.  






 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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jueves, 13 de febrero de 2020

GANADORES RETO AUTORES de la A a la Z (2019)

Se ha hecho esperar, pero tener paciencia ha merecido la pena. Hemos conseguido que todos los finalistas del Reto Autores de la A a la Z (2019), tengan su recompensa en forma de libro. 


Sin querer dilatar más el asunto, os dejamos la lista de los participantes que han logrado conseguir los requisitos mínimos para llegar al sorteo final. 

Paco (Un lector indiscreto) 8 puntos

http://unlectorindiscreto.blogspot.com/2019/01/reto-autores-de-la-a-la-z-    2019.html 

Margari (Mis lecturas y más) 7 puntos 

https://mislecturasymascositas.blogspot.com/2019/01/reto-2019-autores-de-la-a-la-z.html 

Nuria (Pasaran las horas) 3 puntos 

https://pasaran-las-horas.blogspot.com/2019/01/reto-autores-de-la-a-la-z.html 

Laky (Libros que hay que leer) 3 puntos 

https://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com/2019/01/reto-de-la-a-la-z-edicion-2019.html 

Carmen (Libros en mi biblioteca) 3 puntos 

https://millibrosenmibiblioteca.blogspot.com/ 

Ángela León (Polvo de Libros) 3 puntos 

https://polvodelibros.blogspot.com/2019/01/reto-autores-de-la-a-la-z.html 

Lourdes (Las mil y una historias de los libros de Lourdes) 12 puntos 

https://lasmilyunahistoriasdelourdes.blogspot.com/2019/01/reto-autores-de-la-a-la-z-2019.html 

Cudeyo (Libris: Retos y lecturas) 12 puntos 

http://librisretosylecturas.blogspot.com/2019/01/reto-de-la-a-la-z-edicion-2019.html 

María del Mar (Leyendo con Mar) 12 puntos 

http://leyendoconmar.blogspot.com/2019/01/reto-autores-de-la-a-la-z-2019.html 

Inquilinas Netherfield (Las inquilinas Netherfield) 12 puntos 

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/01/reto-autores-de-la-a-a-la-z-2019.html 


Son diez participantes en el sorteo y diez premios a elegir uno por cada suertud@, según el orden que les toque en divina providencia. Ahí van los premios.




Loba Negra. (Juan Gómez-Jurado) 

Ámame, por favor (Sergio Amado) 

Dentro de dos años (Mercedes Fisteus) 

Errantes (Florencia Etcheves) 

La última juerga (José Ángel Mañas) 

Malaherba (Manuel Jabois) 

El manuscrito del aire (Luis García Jambrina) (2 ejemplares) 

Nos vemos en el museo (Anne Youngson) 

Para olvidar quien fuiste (Fernando García Calderón) 


Y ahí va el sorteo:




Una vez visto el resultado, según el turno que te haya tocado, tendrás que mandar una lista con tus preferencias en orden para que te sea asignado tu premio. Cuando tengáis la elección mandar un correo a elcapifer@gmail.com con vuestros datos. 

Muchas gracias a tod@s por participar y si queréis repetir os recordamos que os podéis apuntar al reto del 2020 aquí





miércoles, 12 de febrero de 2020

UN DÍA LLUVIOSO EN NUEVA YORK (COMEDIA - 2019)

Resultado de imagen de un día lluvioso en nueva yorkAño: 2019

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Woody Allen

Reparto: Timothée Chalamet, Elle Fanning, Selena Gomez, Jude Law, Diego Luna, Liev Schreiber, Annaleigh Ashford, Rebecca Hall, Cherry Jones, Will Rogers, Taylor Black, Kathryn Leigh Scott, Kelly Rohrbach, Edward James HylandTimoth,...

Género: Comedia

Sinopsis: Gatsby Welles y Ashleigh son una joven pareja enamorada de universitarios que se dispone a pasar un fin de semana en la ciudad de Nueva York. Ella va a entrevistar al reconocido cineasta Roland Pollard, que pasa por un momento de crisis creativa, y durante su azarosa aventura conocerá al cautivador actor Francisco Vega. Por su parte, Gatsby también conocerá a una joven, Chan, que le ayudará a poner en orden sus sentimientos. El lluvioso fin de semana estará plagado de encuentros, desencuentros y equívocos.

[Fuente: Filmaffinity]


Con Woody Allen tengo una relación amor-odio que me dura hace bastantes años. No soy fan de este director y, sin embargo, no dejo de sentirme atraída por sus trabajos año tras año. De su larguísima filmografía, todavía que queda por ver más de la mitad de sus películas pero, entre las que he visto, hay de todo: largometrajes que me divirtieron muchísimo, otros que me gustaron sin llegar a entusiasmarme, y otros que me dejaron totalmente indiferente. De todas las películas que he visto, Match Point sigue siendo mi favorita.

Un día lluvioso en Nueva York va a ir directamente al cajón de las películas que ni fu ni fa. Mucho habla la crítica y el público de "pieza única e irrefutable" o "delicia con mayúsculas", pero a mí me ha parecido una historia muy sencilla, que aborda el tema central de todos sus largometrajes, y de la que sobresale el fondo, el tono melancólico, la atmósfera que crea la fina lluvia que cae sobre la ciudad.

Gatsby (Timothée Chalamet) y Asleigh (Elle Fanning) son pareja y estudian en la Universidad de Yardley. Ambos proceden de familias adineradas, aunque de puntos distintos del país. La familia de él reside en Nueva York y se codean con la ética social, organizando fiestas estacionales. La familia de ella tiene bancos, así en plural, pero son gente de Tucson, y ahí pierden glamur. Tendrán dinero pero poca clase.  Cuando a Ashleigh, colaboradora en el periódico universitario, le encargan entrevistar al famoso director de cine, Roland Polland, entra en estado de excitación y entusiasmo. Dado que la entrevista tiene que ser en Nueva York, la pareja decide organizar un fin de semana romántico en Mannathan. Gatsby quiere enseñarle la ciudad a su novia, alojarla en hoteles de lujo desde donde contemplar Central Park, llevarla a cenar a restaurantes elegantes y dar paseos en coche de caballo. Ambos están entusiasmados pero, lo que estaba previsto ser unos días de ensueños, termina por convertirse en un verdadero desastre. Nueva York le tiene reservado otros planes a los jóvenes que, bajo una intensa lluvia, se verán obligados a reconducir sus vidas.

A priori, la trama de la esta película es sencilla. Una pareja de enamorados quiere pasar un fin de semana juntos y todo se tuerce hasta el punto de no retorno. Pero Woody Allen emplea una historia simple para mostrar algo más, lo que a él realmente le gusta, la naturaleza humana y las relaciones personales. En este sentido, iremos viendo cómo, tanto Gatsby como Ashleigh, más él que ella, se dan cuenta de sus verdaderos sentimientos. A ella le toca la posición más fácil, enredada en una entrevista con un famoso, ese director de cine, encarnado por Liev Schreiber, inmerso en una crisis creativa, encuentra en la joven una opinión fresca que le reconforta. Por su parte, a Gastby le toca siempre esperar turno, esperar a la joven para mostrarle Nueva York, pero esa imagen de la ciudad que recuerda a las películas antiguas. En la espera, volverá a retomar contacto con antiguos amigos, recordará viejos amores y mantendrá una conversación con su madre que, para mí, es lo mejor de esta película.

En cuanto a los personajes, Gatsby y Ashleigh son los principales, dos adolescentes con los pies una cuarta por encima del suelo, pero que le dan un toque jovial a la cinta. Tienen grandes ideales y viven la vida sin mayor preocupación. De Gatsby se dice que es el alter ego de un Woody Allen de juventud, amante de la música e intelectual que adora la ciudad de los rascacielos. En cualquier caso, es un joven que procede de una familia solvente, aparentemente culto y que reniega falsamente de su estatus social y de todos los clichés que caracterizan a la clase alta neoyorkina. Empeñado en mostrar un lado rebelde, lo cierto es que, cuando le interesa, echa mano de sus contactos. Interpretado por Timothée Chalamet, me gustó mucho más su personaje de Elio en Call me by your name. Entonces tenía entre manos un personaje con grandes conflictos internos y mucho potencial, y su interpretación se me quedó algo corta. En esta ocasión, no he terminado de creerme al personaje.

En cuanto a Ashleigh, sinceramente, me ha parecido una joven insufrible. Bobalicona, atolondrada, inculta aunque con apariencias, e ignorante, muestra una imagen muy caricaturizada de la típica niña tonta de buena familia, que me ha sacado de mis casillas. A pesar de que la crítica y el público ensalzan al personaje y la interpretación de Elle Fanning, a mí me han dado ganas de abofetearla.  Es muy probable que su papel requiera una interpretación chirriante. Siendo así, entonces entiendo que haya que aplaudirla porque a mí me ha caído realmente mal. Los dos me han caído mal, y han conseguido que mi interés por la trama decaiga.

Y luego hay otros personajes, más secundarios pero no con menos renombre. Selena Gomez y Diego Luna me dicen poco, Liev Schreiber lo hace bien en su papel de cineasta atormentado, y Jude Law interpreta a un guionista cornudo al que se le podía haber sacado más tajada.

Con un ritmo correcto, la película tiene una banda sonora espectacular. A las películas de Woody Allen jamás se les puede achacar un mal acompañamiento musical y esa estética, a la que es fiel desde los inicios, aporta siempre un toque entrañable y encantador.  Todo esto, al margen de que te guste más o menos la trama. La verdad es que clasificar esta película como comedia no sé si es lo más acertado. Aunque hay enredos y líos, a mí los diálogos no me han parecido hilarantes bajo ningún concepto. No me he reído con ninguna escena. Si acaso habré sonreído levemente. Poco más. Eso sí, las conversaciones están llenas de referencias al cine, la música, la pintura,.. en un vano intento de Gatsby por instruir a la joven Ashleigh. Y por otra parte, nadie retrata Nueva York mejor que Woody Allen. Siempre dan ganas de coger un avión y cruzar el charco.

En definitiva, Un día lluvioso en Nueva York, o Día de lluvia en Nueva York, ha sido para mí una película más bien pasable y prescindible. La trama me parece simple, sin grandes reflexiones, las interpretaciones correctas pero con personajes a los que les cruzaría la cara. Y sin embargo, la película tiene algo, lo que decía antes, ese tono melancólico que todo lo invade mientras vemos cómo la lluvia empapa las calles de Mannathan. 

Si eres fiel a Allen, es probable que te guste esta película. Si, en cambio, eres de los que tienen altibajos como me ocurre a mí, no te garantizo que la película te emocione. 

Más allá de gustos, hay que admirar que este hombre siga escribiendo y dirigiendo películas cuando ya ha cumplido los 85 años. 




Tráiler:

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martes, 11 de febrero de 2020

Presentación UN PERFECTO CABALLERO de Pilar Eyre en Sevilla

El pasado 29 de enero tuvo lugar la presentación en Sevilla, de la última novela de la periodista Pilar Eyre, Un perfecto caballero (Planeta). El acto, que se celebró en la Cámara de Comercio, estuvo presentado por el también periodista, Cristóbal Cervantes, que inició el acto haciendo un breve resumen de la trama. Un perfecto caballero se desarrolla en la Barcelona de 1939, cuando las tropas de Franco entran en la ciudad. Su protagonista, Mauricio Casasnovas, es un heredero de una empresa textil catalana. Casado con una mujer, en apariencia, obediente, "aunque con más personalidad que la que su marido intuye", -apuntó Cervantes-, suele acudir a las noches del Liceo, vestido por los mejores sastres de Barcelona. Asiduo a los prostíbulos, Mauricio descubre el amor verdadero, "aquel que zarandea sin que podamos evitarlo", añadió el periodista.



Dándole la palabra a Pilar Eyre, la autora comentó que estamos ante una historia de ficción pero colmada de recuerdos que pertenecen a su propia familia. "Es una saga familiar, una historia que se ha ido forjando dentro de mí durante muchos años. Han sido dos años de escritura pero cuarenta de incubación", aclaró. Pilar Eyre comentó también que había querido contar la historia de los vencedores de la guerra civil y retratar unos años, los 40 y los 50, que parece que nunca existieron. "Es la historia de los vencedores, de mi familia, en la que hubo falangistas y requetés, luchando en el bando de Franco", explicó a los presentes. Fue un acto en el que su padre estuvo muy presente. Contó que Vicente Eyre estuvo preso en la cárcel Modelo durante la guerra civil. "Era falangista. Tenía 18 años y cada noche rezaba para no ser fusilado. Cuando algo así ocurre a esa edad, te queda una herida dentro. Y aunque estés en el bando de los vencedores, en realidad eres un perdedor", señaló

Un perfecto caballero, un titulo con tintes irónicos, es una doble historia de amor. Por un lado, la historia de amor de un empresario textil (Mauricio Casasnovas) y una trabajadora de la fábrica. Y por otro lado, también es una historia de amor por Barcelona. Traducida al catalán, la nueva novela de Pilar Eyre muestra a la burguesía catalana franquista. La trama principal está basada en una historia real que oyó contar a sus padres, aunque confesó que a su padre, a quien está dedicado el libro, no le hubiera gustado leer esta novela. Sobre este tema y sobre el protagonista de la novela nos habla en el siguiente vídeo.




Con seis ediciones lanzadas desde su publicación, comentó que Un perfecto caballero es un libro técnicamente muy difícil de escribir. "He necesitado escribir veintiún libros para tener la habilidad necesaria para escribir este", añadió.

El acto estuvo lleno de anécdotas y curiosidades, consiguiendo que los asistentes se sintieran cómodos. Además de la novela, se trataron otros temas como la situación política de Cataluña, el periodismo y la Casa Real. Se concluyó la presentación con la ronda de preguntas y la correspondiente firma de ejemplares.


Sinopsis: En enero de 1939, las tropas de Franco entran triunfantes en Barcelona. Con ellas va Mauricio Casasnovas, guapo como un artista de cine. Es el heredero de una empresa textil, al que espera una mujer sumisa y un futuro dorado de noches en el Liceo, los mejores sastres y fulanas de lujo. Pero la brutalidad de la guerra ha abierto una grieta en su corazón que no deja de agrandarse. Mauricio, a pesar de estar casado, conoce por primera vez el amor y la pasión con una obrera de su fábrica, cuyo marido está encarcelado. Atormentado al no poder poseer a esta mujer por completo, Mauricio comete un hecho terrible cuya culpa lo perseguirá para siempre. Además, su vida conyugal esconde un enigma tan devastador y sorprendente que ni él ni nadie ha podido sospecharlo jamás.

Pilar Eyre nos invita a mirar por el ojo de la cerradura los secretos más ocultos, fascinantes y vergonzosos de una Barcelona de contrastes, desde las orgías en el hotel Ritz a las devotas misas de doce. La vida íntima de sus protagonistas en pisos elegantes o en humildes cuevas. Criados y señores, pobres y ricos, honrados y canallas cuentan su magnética historia con un final tan arrebatador como todo el libro.

lunes, 10 de febrero de 2020

LA ÚLTIMA JUERGA de José Ángel Mañas

Resultado de imagen de la última juerga de josé angel mañas
Editorial: Algaida.
Fecha publicación: noviembre, 2019.
Precio: 20,00 € 
Género: Narrativa. 
Nº Páginas: 392 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta. 
ISBN: 9788491891390 
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí]


Autor

José Ángel Mañas (Madrid, 1971) es un escritor perteneciente a la generación de novelistas españoles de la década de 1990, junto a autores como Ray Loriga y Lucía Etxebarria. Ha publicado las novelas: Historias del Kronen; Mensaka; Soy un escritor frustrado; Ciudad rayada; Mundo burbuja; Caso Karen; El secreto del Oráculo; La pella; Sospecha; Caso Ordallaba; Todos iremos al paraíso; Conquistadores de lo imposible; Extraños en el paraíso, la verdadera historia de la Movida madrileña (audiolibro) y junto a Antonio Domínguez Leiva la serie de novelas cortas El hombre de los 21 dedos y la novela El Quatuor de Matadero. También es autor de los ensayos: Un alma en incadescencia. Pensando en torno a Franciam Charlot (aforismos sobre pintura); El legado de los Ramones; La literatura explicada a los asnos y Un escritor en la era de Internet.

Acaba de ganar el Premio Ateneo de Sevilla con La última juerga, secuela de aquella gran primera novela Historias del Kronen. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas.

Sinopsis

Entonces tenían poco más de veinte años: un grupo de amigos que se citaban en el bar Kronen y consumían la juventud a base de sexo, alcohol y drogas. En algunas ocasiones coqueteaban con la muerte e incluso hubo quien salió mal parado de aquel coqueteo.

Ha pasado mucho tiempo. Han pasado exactamente veinticinco años. Ahora trabajan y no se ganan mal la vida; algunos se han casado y tienen hijos. Casi ninguno de ellos consume drogas y las borracheras se han convertido en enología.

Cuando Carlos recibe una noticia que sacude completamente su vida, siente la necesidad de volver a reunirse con su amigo Pedro, a quien no ve desde hace muchos años. Tal vez no sea más que un reencuentro para rememorar algunos momentos del pasado... o tal vez se convierta en el principio de La última juerga.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Hay escenas imborrables en nuestra memoria. Por razones obvias, suele ocurrir mucho más frecuentemente con una película que con una novela, de ahí que yo no haya olvidado ciertas secuencias de Historias del Kronen, el largometraje dirigido por Montxo Armendáriz, basado en la novela homónima que José Ángel Mañas publicara en 1994. Aún soy capaz de ver con nitidez a un fanfarrón Carlos Aguilar colgado del puente sobre la M40, jugándose la vida por demostrar a otro tipo igual de camorrista, que era el más valiente. Cuando se es tan joven, se le tiene muy poca estima a la vida, y hay quien, en un alarde de imbecilidad, no deja de hacer el gilipollas para demostrar lo que no es.

Pero ¿qué ocurre cuando el tiempo pasa? ¿En qué nos convertimos? Mañas retoma aquel personaje icónico veinticinco años después. Carlos Aguilar se ha convertido en un hombre que sigue conservando el carisma que tuvo de joven. Intuyo que, con los años, ha ganado en atractivo. Atrás quedaron las camisetas y los vaqueros para dar paso a ropa de marca y a un cuerpo depilado. El Carlos actual se tiñe el pelo y cuida su aspecto pero aún conserva algunos hábitos de juventud. El alcohol, las drogas y las mujeres siguen formando parte de una vida bastante desordenada, pero no hay nada que el dinero no pueda remediar. Director de una agencia de derechos audiovisuales, se codea con actrices hermosas y acude a fiestas elegantes, donde suele haber un tráfico inusual en dirección a los baños. Carlos sigue siendo el mismo tipo frío y borde, un completo egoísta que solo piensa en sí mismo, desagradable en el trato, incluso con su propia familia, arrogante y engreído, juzgando a los demás sin mirarse a sí mismo. Pero parece que el destino le tiene una sorpresa guardada, un revés a modo de castigo divino por haber sido un mal bicho toda su vida. Nada más comenzar la novela, a Carlos le dan una noticia terrible. En sus mismas circunstancias, otra persona pondría los pies en la tierra e intentaría poner orden en su vida, pero él no, él no está dispuesto a dejarse arrastrar por el destino y seguirá siendo el mismo hasta las últimas consecuencias. 

Y con esa actitud, una vez que su última novia lo ha puesto de patitas en la calle, irá en busca de Pedro, aquel amigo de hace veinticinco años al que no ha visto en muchísimo tiempo, y con el que quemaba la noche madrileña. A él acudirá para correrse esa última juerga que pone título a la novela y que convertirá la trama en una road movie literaria. Madrid, Huelva, Sevilla y Cádiz serán los escenarios a recorrer en una huida hacia delante, corriendo antes de que el mal agüero, por un lado, los alcance, y los malos, por otro, le den cazas. Pero pisar el acelerador es lo que tiene, que llega un momento en el que descontrolas tanto que todo se va al a mierda. 

Admito que de La última juerga hay cosas que me han gustado y cosas que no. He disfrutado adentrándome en esa esfera que me es tan ajena, ese mundo corrompido que constituye el entorno de Carlos. Me ha resultado interesante conocer las motivaciones del protagonista. ¿Por qué, pudiendo tener una buena vida, cómoda, fácil, gratificante, prefiere vaciarla de valores y envolverla en papel de celofán? He sentido curiosidad por ese mundillo que apesta a hipocresía, donde la droga corre libremente, donde la gente pudiente tiene que terminar por codearse con las bajas esferas para saciar su apetito. ¿Qué impulsa a Carlos a seguir consumiendo heroína? ¿Qué es lo que siente cuando tiene el mono y qué alivio experimenta cuando se droga? Eso, que yo desconozco, porque nunca me he drogado, es lo que más me interesaba.

Sin embargo, entre Carlos y Pedro surgen conversaciones sobre la actualidad que me han sacado de la trama. La acción se desarrolla en pleno mundial de Rusia en 2018, y los personajes suelen dialogar sobre el resultado de los partidos y el avance de España en la competición. También tiene cabida la política, el nacionalismo y el procés. No son conversaciones esporádicas y ligeras. Reconozco que son un buen envoltorio para dar verosimilitud a la historia, pero me parece que en algunos momentos, estas conversaciones adquieren bastante profundidad y confieso que han llegado a aburrirme un poco.

Con alguna que otra referencia a los hechos narrados en Historias del Kronen, La última juerga es una novela llena de reflexiones. ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿He elegido el camino correcto? ¿Qué ocurre con esos sueños que un día tuve? Carlos no ha llegado a ese punto en el que se cuestiona si no debería haber cambiado de vida. Es cierto que jamás ha querido comprometerse con ninguna mujer y ha ido saltando de cama en cama todos estos años, sin pensar en formar una familia ni en tener hijos. Solamente ahora, parece que se ha enamorado de verdad, aunque ya es demasiado tarde para todo. En cambio, su amigo Pedro no deja de preguntarse si no se habrá traicionado a sí mismo. Si algún día tuvo un sueño lo dejó aparcado cuando heredó la empresa de pinturas de su padre, cuando se casó y tuvo hijos. Retomar el contacto con Carlos ha despertado la nostalgia por el tiempo pasado, cuando apenas había responsabilidades y se bebían la vida. Ese sopesar la propia existencia me ha parecido una reacción muy común y muy real. Pero esa verosimilitud del personaje se fue transformando en incredulidad, a medida que avanzaba en la lectura. Quizá sea por el peso de la nostalgia, por lo que comienza a tomar decisiones cada vez más rocambolescas e inauditas. Parece como, si en apenas unos días, quisiera cometer todas las locuras que no ha cometido en años, como si de esa forma pudiera recuperar el tiempo perdido, pero hasta tal punto que incluso el propio Carlos no da crédito. Dejé de creer en Pedro, decisión tras decisión.

Pero, en cuestión de reflexiones, no podía faltar la huella que el paso del tiempo deja en nuestro cuerpo. Mirarse al espejo y comprobar que te cuesta reconocer al que un día fuiste es el pan de cada día. Y eso mismo les pasa a Carlos y a Pedro. En La última juerga se hace un apunte que me ha parecido interesante. El autor, con acierto, reconoce que en la juventud todos somos diferentes pero, a medida que nos vamos haciendo mayores, se van limando las diferencias y cada uno termina siendo un clon de otro. Piénsalo bien. Probablemente hoy tu vida se reduzca al trabajo, el hogar, la familia, las vacaciones de verano, los fines de semana domésticos,... Y tu vecino, tu amigo y tu compañero de trabajo tendrán el mismo tipo de vida que tú. Lo dicho, somos clones. 

En cuanto a los personajes, mira que Carlos es un completo gilipollas pero a mí me ha gustado mucho. Es el típico tío del que todo el mundo huye porque es dañino por naturaleza, porque ensucia todo lo que toca, porque se comporta como si le perdonara la vida a todo el mundo. Me ha gustado porque hay más gente así de la que pensamos, gente que camina por la vida socavando el suelo en cada pisada. Carlos es un imbécil y un descerebrado, y no podía acabar de otro modo que como acaba. A mí me da pena, porque lo veo desde mi punto de vista, pero creo que él no se arrepiente de nada y se mantendrá fiel a sus principios hasta el final, un final muy acorde a como es Carlos. Lo mejor del personaje, es que, en ese desenlace, vamos a conocer lo que realmente piensan los demás de él. Probablemente, lo mismo que piensas tú como lector.

Al margen de Carlos y Pedro, en la novela vamos a encontrar otros personajes, ficticios y reales. Entre estos últimos, hacen un cameo, Lola Dueñas, Daniel Écija y el propio José Ángel Mañas, en un guiño simpático al propio autor y al mundillo del cine. 

Con un prólogo que me parece lo mejor de la novela, por original y novedoso, donde ficción y realidad se solapan, La última juerga está estructurada en tres bloques más un epílogo. Un total de quince capítulos, con subdivisiones, constituirán el armazón de esta historia que se desarrolla desde el mes de junio al mes de septiembre. Como dije antes, y por las referencias al mundial de fútbol y a algunos otros acontecimientos, se data la trama en el año 2018. Cuenta la novela con un lenguaje muy actual, un estilo muy fresco, muy callejero y pendenciero, con un sinfín de términos coloquiales anclados en el pasado, denominaciones que los personajes usaban en su tiempo de juventud. 

Narrado en sentido lineal, con un par de saltos en el tiempo, La última juerga ha supuesto una lectura que no ha cubierto todas mis expectativas. Reconozco que esta novela tiene muchísima acción, es un constante ir y venir de un lado a otro, en esa huida hacia delante que antes comentaba, pero el personaje de Pedro y esos diálogos sobre fútbol y política, no han terminado de convencerme. No obstante, insisto en que Carlos es un gran personaje, y que la novela nos ofrece tremendas reflexiones que a mí me han venido genial en estos días.

Hoy cumplo 50 años, y mis juergas ya no son las que eran. Todavía recuerdo aquellos fines de semana que comenzaban los jueves y acababan el domingo al amanecer. Aunque las drogas nunca las probé y jamás me hicieron falta para pasármelo bien, fueron noches de alcohol y desmadre. Y estos días me he sentido como Pedro, planteándome si mi vida actual corresponde a la que un día soñé. Me miro en el espejo y ya no veo a la veinteañera que era, la que podía aguantar despierta toda una noche e ir a trabajar al día siguiente. Hoy soy la mujer que a las once de la noche, ya sea martes o sábado, se cae de sueño.

Dicho todo esto, La última juerga es una lectura para reflexionar mientras nos reencontramos con un Carlos Aguilar que sigue siendo el que fue. Creo que para sacar el máximo partido a esta novela, se hace recomendable leer la obra anterior o, al menos, ver la película. Y ya me dirás si te sientes más Carlos, o más Pedro.







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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