viernes, 24 de junio de 2022

LA CASA DE LA PIEDAD de Aurora López Güeto

Editorial: Algaida
Fecha publicación: octubre, 2021
Precio: 20,95 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 416
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788491895756
[Disponible en ebook;
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Aurora López Güeto (Sevilla, 1971) es doctora en Derecho por la Universidad de Sevilla (2016) e imparte clases en la Facultad de Derecho de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Ha publicado las monografías Pietas romana y sucesión mortis causa (Tirant lo Blanch, 2016), Madres e hijos en el Derecho romano de sucesiones (Tecnos, 2017) y El derecho romano en femenino singular (Tecnos, 2018) así como numerosos artículos de su especialidad en revistas científicas españolas y extranjeras. También es autora del ensayo De Poniente a Roma, La huella clásica en Juego de Tronos (Tecnos) y de la novela La casa de la Piedad (Algaida Editores). Es divulgadora de cuestiones relativas al mundo clásico, y, en particular, sobre la vida de las mujeres romanas, a través del blog El derecho romano en femenino singular y la cuenta de twitter @mulier_romana

Sinopsis

Roma, verano del año 9 d.C. La ciudad despide con respeto a Antonia, hija, esposa y madre de prestigiosos políticos y una de sus más ilustres benefactoras mientras que Marcela, hija del jurista Labeón, llora a quien ha sido su protectora desde la infancia. Pero el duelo pronto torna en escándalo. El testamento de Antonia, muy alejado de lo que se espera de una matrona de su posición, destapa un entramado oculto desde hace décadas de mentiras, traiciones y crímenes. La ejemplar Casa de la Pietas, epicentro de la vida social romana y sustento propagandístico de la moral impuesta por el Principado de Augusto, oculta una verdad insoportable. Marcela luchará por defender la última voluntad y el honor de Antonia y de su propia familia con la ayuda de sus fieles Paulo y Aulo Sentio, y de las sacerdotisas y devotas de Bona Dea, enfrentándose a todos aquellos que han conducido a Antonia a su repentino y trágico final.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]



Aurora López Güeto es doctora en Derecho. Nos conocimos en 2018, cuando me propusieron acompañarla en la presentación de su libro El Derecho romano en femenino singular, una obra divulgativa en la que la vida de «siete ciudadanas de diversa condición sirven de hilo conductor en este viaje por las diferentes etapas de la Historia de Roma y del Derecho Romano». Desde entonces nos hemos seguido la pista. La pasión que esta profesora y autora siente por la civilización y la cultura romana queda retratada en sus obras, y solo a ella se le podía ocurrir escribir un ensayo curiosísimo que sirve de homenaje a la serie basada en la obra de George R.R. Martin, y al que puso por título De Poniente a Roma: La huella clásica de Juego de Tronos.

Aurora tiene esa capacidad innata para divulgar que no muchos docentes poseen, esa facilidad para enseñar casi sin darnos cuenta, y prueba de ello son sus libros. Adentrarse en sus escritos te traslada inmediatamente a los tiempos en que Roma era el centro del universo pero, ¿cómo se manejaría en una historia de ficción? Ese fue el reto que le propuso la editorial Algaida y no puedo decir más que la prueba la ha superado con una nota extraordinaria. A finales de 2021 vio la luz La casa de la piedad, una novela que no pudo ser presentada hasta el primer trimestre de este año, por causas que ahora no son necesarias señalar. Y de nuevo, Aurora y yo, coincidimos. Primero lo hicimos en la Feria del Libro de Tomares. Después, en la Fundación Cajasol. Dos encuentros en los que ambas estuvimos acompañadas por lectores, amigos y familia, interesados en saber más sobre esta novela que, sin duda, se ha convertido en una de mis mejores lecturas de este 2022. Os cuento.




Permitidme que inicie esta reseña con la introducción que utilicé en las presentaciones. Poned a volar vuestra imaginación y trasladaros mentalmente a Roma, al año 9 d.C. Soñad que estáis en el foro romano, ese centro neurálgico de la ciudad, donde ocurría todo lo importante, donde se tomaban las grandes decisiones gubernamentales, se hacían los negocios más lucrativos o se administraba justicia. Es una zona de edificios imponentes, donde encontramos el templo de Saturno, que guarda el tesoro de Roma; el templo de Jano, el dios de las dos caras; el Templo de Cástor y Pólux o el propio Coliseo. Dejaos impregnar por el bullicio de ese espacio, donde la vida se mostraba en todo su esplendor.

Caminad ahora hacia el sur y adentraos por las calles del barrio de Aventino, una de las trece demarcaciones de la orilla izquierda del río Tíber. Allí se alza gloriosa la Casa de la Piedad. Se la conoce así porque un impactante relieve corona su entrada. Cruzad el umbral, avanzad hacia el atrio desde donde se accede a las distintas estancias de la casa, separadas unas de otras por ligeros cortinajes que se mecen con la brisa. Hay quietud en la casa. Entre esos muros vive Antonia, hija de Antonio Máximo y Emilia. Esposa del senador Marco Papio. Hermana de Sabina. Madre de Mutilo, cónsul de Roma, de Fulvia y de Octavia. 

Antonia, a sus cincuenta años, no es feliz. Marco Papio, además no ser un marido ejemplar, tampoco es el hombre con el que a ella le hubiera gustado contraer esponsales. Y con sus hijos, mantiene una relación dispar. Mutilo es un hijo amado y amantísimo. Fulvia es una joven entregada al ocio, a la vida disoluta, al lujo y a la ostentación. Y Octavia, ¡ay, Octavia!, fue entregada al Templo de Vesta y falleció a los 16 años. Antonia sufre un gran pesar desde entonces. 

Como matrona ejemplar, esta mujer jamás hizo ostentación de su posición, y siempre trató de forma afable a sus esclavas Briseida y Secundila. Pero la vida no la va a recompensar. Una mañana, sus esclavas la encontrarán sin vida sobre su lecho. Llanto y desesperación para algunos habitantes de la casa. Tras la muerte, llegará la lectura de su testamento y el hallazgo de unos codicilos que sacará a la luz una red de mentiras, traiciones y crímenes que han convertido la vida de Antonia en una mentira. Su hijo Mutilo y sus grandes amigos, como el jurista Labeón o Marcela, la hija de este, tratarán de averiguar si la muerte de Antonia ha sido natural, intencionada, o bien, ha sido asesinada.

Este es a grandes rasgos el argumento de La casa de la piedad. Lo que ocurrirá en Roma, en los meses en los que transcurre la trama y dentro de la familia de Antonia, tendrás que averiguarlo tú, si te acercas a esta lectura. Te lo recomiendo.

¿Qué me ha gustado de la novela?

Lo vuelvo a repetir. La casa de la piedad será una de mis mejores lecturas de este año. Y lo será no solo por un argumento lleno de suspense y misterio, pues la muerte de Antonia, como eje central de la trama, conllevará una investigación con no pocas sorpresas. Será también una de mis mejores lecturas porque Aurora López Güeto me ha regalado un viaje a Roma totalmente inolvidable. La casa de la piedad nos va a permitir no solo transitar por una historia de ficción, y disfrutar de los secretos y conspiraciones que se desarrollaran en la trama, sino también nos va a descubrir muchos aspectos de la vida romana, de su sociedad, de su forma de hacer gobierno e impartir justicia, de sus costumbres y ritos. 

La muerte de Antonia dará pie a una serie de acontecimientos. Para empezar, el funeral. A pesar de que la Casa de la Piedad ha sido golpeada por la muerte, en Roma era costumbre agasajar a los asistentes al funeral con un esplendoroso banquete. Lopez Güeto nos llega de la mano a ese momento en el que, lo mejor de la ciudad, se persona en casa de Antonia para rendir respeto. Todo aquel que cruce el umbral de la casa se topará con estancias engalanadas en la que se exhiben las riquezas y tesoros de la familia. No puedes perderte esa parte de la novela en la que se explica cómo se desarrollaban los banquetes funerarios, o cómo se enterraban a los muertos, o los incineraban poniendo en práctica unas costumbres realmente llamativas. 

Pero interesantísimo también es todo lo que nos cuenta sobre el testamento de Antonia, sobre el derecho hereditario. Sin darte cuenta aprenderás un sinfín de curiosidades con respecto a esta materia, actos y procedimientos que, en palabras de la autora, han llegado en parte a nuestros días. Conocerás qué pasaba con las posesiones de aquellos fallecidos que no habían hecho testamento, o quién podía heredar, en qué circunstancias, y qué requisitos debían cumplir.

Esto es solo una pequeña muestra de lo mucho que nos ofrece esta novela. A lo largo de unas cuatrocientas páginas, que se leen en un suspiro, el lector irá adentrándose en todo aquello que era común en Roma. Asistiremos incluso a un juicio y, como espectador privilegiado, tendremos la oportunidad de ver cómo se llevaban a cabo los interrogatorios. 

La familia de Antonia

Lo decía en la introducción a esta reseña. Antonia es hija de Antonio Máximo y Emilia, esposa de Marco Papio y también es la madre de Mutilo, Fulvia y Octavia. Antonia siempre fue una buena mujer, que trató de ayudar a todo aquel que lo necesitaba. A sus esclavas las trataba con ternura y además ejerció de mecenas para los poetas y escritores que buscaban patrocinio. Aunque Antonia ya no podrá hablar por sí misma, pues el hallazgo de su cuerpo sin vida tendrá lugar en las primeras páginas de la novela, sí sabremos a través de sus escritos, y de otros personajes, lo mucho que hizo por los demás. Antonia siempre fue una mujer conocida y respetada por su apoyo a la cultura y a las artes. En su casa organizaba veladas literarias donde se congregaban aquellos que querían hacerse oír y aquellos otros que disfrutaban de los escritos de los demás. Ella será un personaje omnipresente en esta historia, pero no ostentará el protagonismo absoluto.  Otros personajes irán entrando y saliendo de escena  Y es que La casa de la piedad es una novela muy coral. A ella asomará también Sabina, la hermana gemela de Antonia, o Marcela, la hija del jurista Labeón. Una es la noche. La otra es el día. La primera será ese personaje oscuro y algo siniestro que despertará inmediatamente la curiosidad del lector. Desconfiada y soberbia, Sabina esconde grandes secretos que solo desvelará en sus cartas a Julia, la hija del emperador. 

En cuanto a Marcela, Antonia era para ella como una madre. La hija del jurista se corresponde con esos personajes femeninos que no se conforman con lo que se espera de ella. Para una joven como Marcela, el futuro pasaba por contraer matrimonio y tener hijos. No obstante, la joven quiere para sí otro destino. Marcela quiere romper con los cánones. Su principal deseo es aprender de leyes y llegar a ser una gran oradora como su padre. Desde niña, ha estado rodeada de términos jurídicos e incluso ha puesto en práctica una singular táctica para acudir a las lecciones que su padre impartía a los jóvenes romanos. 

Y estoy hablando de muchos personajes femeninos pero los masculinos no se quedarán atrás. Destacaría a Aulo Sentio, un joven discípulo del jurista Labeón. Será pieza clave en la investigación de la muerte de Antonia. Y no me quiero olvidar de Sexto Popeo, para mí el personaje encargado de restar tensión dramática a la trama. 

Todos estos personajes están bien definidos, por dentro y por fuera, porque la autora narra la historia de tal manera que podamos introducirnos en los pensamientos de los personajes. El narrador omnisciente, que también emite juicios de valor, nos abre ocasionalmente la puerta a la mente de los personajes más importantes, de tal manera que el lector tiene acceso a todo aquello que piensan pero que no se atreven a decir.

Ahora bien, no todos los personajes de esta novela son ficticios. Lo explica muy bien Aurora López Güeto en la Nota de Autora, donde menciona que Marco Antistio Labeón, fue un jurista que murió entre los años 15/20 d.C. También existió Marco Papio Mutilo, el hijo de Antonia. En realidad, fue «descendiente de Cayo Papio Mutilo, uno de los lideres samnitas durante la guerra social de 91 a.C a 88 a.C.». Figurarán otros e incluso veremos entre estas páginas a Poncio Pilatos y a la que posteriormente será su esposa, Claudia Prócula. Si el primero no tiene excesiva presencia en la historia, la participación de la segunda en la trama sí tendrá un peso específico.

Roma

De la lectura de esta novela se desprende que Roma era un nido de víboras. Los rumores y los chismorreos corrían como la espuma, por eso los personajes tratan de mantener a buen recaudo sus secretos. La familia de Antonia intenta llevar en secreto la investigación sobre la muerte de la matrona porque, si alguna sospecha se filtrara entre los muros de la casa, el prestigio de este linaje quedaría en entredicho. 

Roma es esa sociedad que critica en público lo que tolera en privado. De la ciudad se llegará a decir en esta historia que está «corroída por la envidia y la maledicencia».

Otras cuestiones

La casa de la piedad es una novela completísima de la que se puede extraer numerosas enseñanzas. Por poner algunos ejemplos más de lo que podéis encontrar entre sus páginas os diré que se explica brevemente los útiles de escritura que se utilizaban, la situación jurídica en la que quedaban los hijos nacidos por cesárea, de qué forma se gestionaba el divorcio, la división de la ciudad en barrios, cómo era la vida de las vestales, qué método utilizaban la mujeres para teñirse el cabello, los trucos que se empleaban para evitar los embarazos no deseados,... Os garantizo que no os vais a aburrir con tanta anécdota y curiosidad.

En definitiva, La casa de la piedad es una estupenda novela, interesante, amena, instructiva que te encantará leer. Al menos, a mí me ha gustado tantísimo que, a pesar de haberla leído en marzo, la tengo todavía fresca en mi memoria. Anímate a dar un paseo por Roma y vivir durante la lectura dentro la Casa de la Piedad.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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lunes, 20 de junio de 2022

EL CORAZÓN DE LOS AHOGADOS de Daniel Fopiani

Editorial: Espasa
Fecha publicación: febrero, 2022
Precio: 19,90 €
Género: Thriller
Nº Páginas: 344
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788467063592
[Disponible en ebook;
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Autor

Daniel Fopiani Román (Cádiz, 1990). Sargento de Infantería de Marina y escritor. Ha estado desplegado como jefe de los Equipos Operativos de Seguridad (E.O.S) en el norte de Europa, el golfo Pérsico, el mar Rojo, Turquía, Egipto e Irak. Fue ganador del Premio Valencia Nova de Narrativa en 2017 con su novela La Carcoma, además de contar con múltiples premios literarios en su haber, entre los que destacan el primer Premio en el X Certamen Poeta García Gutiérrez y el primer Premio en el IV Certamen internacional Ana María Navales. Escribe activamente para la revista Zenda, ha trabajado como columnista en varios periódicos de la provincia de Cádiz y ha sido director de la revista cultural RSC durante más de cinco años. Su anterior novela publicada es La melodía de la oscuridad, que resultó finalista a la mejor novela de Cartagena Negra 2020. 

Sinopsis

Desde Tombuctú, Doudou y su mujer huyen de la guerra en dirección a Melilla en busca de una vida mejor. Tras múltiples abusos por parte de la policía marroquí y de las mafias que sacan provecho de su desesperación, consiguen subir a una patera. Ella está embarazada y temen morir en el mar, ahogados.

En el pequeño camposanto de la Isla de Alborán, aparece una cabeza mutilada de origen africano, rodeada de gaviotas decapitadas con cabezas de muñecas de porcelana en su lugar. Un islote habitado solo por un  reducido destacamento de la Armada española, con el objetivo de preservar el territorio nacional ante la posible llegada de migrantes, vivos o muertos, y de velar por el ecosistema protegido de la zona en colaboración con un biólogo de la Junta de Andalucía.

La sargento Julia Cervantes, Infante de Marina experimentada, es enviada con el contingente que se desplaza a Alborán tras el macabro descubrimiento. En su vida solo quedan su hijo Mario y su madre. Después de varios años, sigue sin poder superar la muerte de su marido.

Durante una terrible tormenta, quedan totalmente incomunicados con el exterior y desde la megafonía del faro comienzan a escuchar una extraña nana: “Diez soldaditos se fueron a cenar; uno se asfixió y quedaron nueve”. Cuando empiezan a sucederse los asesinatos, el terror se desata en la isla. Julia debe hallar al culpable si quiere volver sana y salva junto a su hijo pero, ¿hay alguien más en la isla o el asesino se encuentra entre sus camaradas?

[Información tomada directamente del ejemplar]



Sigo a Daniel Fopiani desde que, en 2017, se alzó con el Premio Valencia Nova de Narrativa gracias a La Carcoma. Aquella novela, cuya reseña puedes leer aquí, nos trasladó a un pueblo de Cádiz, donde un escritor en horas bajas buscaba inspiración. Un escenario aparentemente tranquilo encerraba secretos y misterios a los que el novelista tuvo que enfrentarse. Un par de años después el gaditano llegó con La melodía de la oscuridad bajo el brazo. De aquella novela, que volvió a trasladarnos a la Tacita de Plata, destaqué la construcción de sus personajes, inmersos en una historia en la que la mitología jugaba un papel importante. No obstante, Fopiani crece. Con la seguridad que le han otorgado sus dos obras previas, afianza el paso y gana en confianza. Algo que se percibe en su última publicación.

El corazón de los ahogados vuelve a sumergirnos en un thriller donde no falta la sangre, el olor a muerte y el desconcierto que provocan unos truculentos hechos. La novela arranca con una puesta en escena dantesca. Por pura casualidad, alguien encuentra la cabeza de un migrante africano, rodeada por nueve gaviotas decapitadas. En el lugar que debían figurar las cabezas de las aves, alguien ha colocado nueve cabezas de muñecas negras. ¿Quién ha cometido este crimen? ¿Por qué esta disposición? ¿Dónde se ha producido este hallazgo? Ahora te lo cuento.

Hasta aquí, El corazón de los ahogados podría ser otro thriller más. Sin embargo, más allá de los asesinatos y la posterior resolución de los mismostengo que destacar dos aspectos novedosos en esta novela. Por un lado, el escenario. Por otro, el colectivo al que pertenecen sus personajes. Dejadme profundizar.

La isla de Alborán

Hasta la fecha, sobre Alborán sabía bien poco. Conocía la existencia de este pequeño islote situado entre la península ibérica y el norte de África, pero pensé que era un trozo de tierra más, abandonado a su suerte en mitad del mar. Jamás hubiera imaginado que ese recóndito lugar albergara vida. Humana, me refiero. Y es que, según se desprende de la novela, en Alborán suele haber un pequeño destacamento militar que convive junto a personal civil. Los militares tienen como misión defender la roca. Los civiles son los encargados de estudiar la flora y la fauna de la isla. Pues bien, es en el pequeño cementerio de Alborán, donde solo descansan los restos de tres personas, donde se encuentran los restos que os he comentado antes. Uno de los militares allí destinados encuentra la cabeza del migrante y las nueve gaviotas que la rodean, formando un círculo. El destacamento asentado en la isla, compuesto por nueve militares en el momento del asesinato, queda detenido. Uno de ellos ha debido ser el responsable de este crimen aunque todos niegan su intervención. Así que, son evacuados de la isla y puestos a disposición judicial hasta que las investigaciones señalen al verdadero culpable. Para reemplazarlos, otros nueve militares son destinados al islote. Entre ellos, la sargento Julia Cervantes. Pero los crímenes no han hecho más que empezar. Poco a poco irán cayendo uno tras otro. ¿Quién es el artífice de esta matanza? ¿Hay alguien más escondido en la isla?

¿Qué me ha gustado de El corazón de los ahogados?

Lo digo siempre. Me encantan las novelas que me hacen aprender. En esta ocasión, el libro me ha permitido conocer mucho más sobre la isla. Por cada referencia que encontraba en la novela me lanzaba a buscar más información en Internet. Y tal y como se describe en el libro, 

 

«...la isla mide menos de un kilómetro y tiene doscientos metros de anchura. Alborán es poco más que una roca situada en la inmensidad del mar a medio camino entre Almería y el norte de África. Los únicos habitantes del islote son los nueve miembros destacados de la Armada y los biólogos que se turna para estudiar la fauna y la flora. No hay nadie más en menos de cincuenta y cinco kilómetros a la redonda. Solo agua»[pág. 41]


Pero no queda ahí la cosa. Si al asesino hay que imputarle la muerte de un ser humano, no menos delictivo es matar a nueve gaviotas. A través de El corazón de los ahogados he aprendido que Alborán es un paraje natural y, «por lo visto, la ONU la declaró también zona de especial importancia para el Mediterráneo». Por eso, matar a una gaviota es atentar contra el medio ambiente. No digamos ya, decapitar a nueve de estas aves. 

Por otro lado, comentaba antes que me ha resultado novedoso encontrarme con personajes que pertenecen al ejército. Cuando nos enfrentamos a thrillers, novelas policíacas, o novelas negras, suele ser habitual toparnos con algún protagonista que forme parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, ya sea policía, ertzaintza, o guardia civil. Sin embargo, creo que rara vez he leído una novela en la que su principal personaje es un militar. Más concretamente un sargento de Infantería de Marina, como es el propio Daniel Fopiani. El corazón de los ahogados nos permite zambullirnos de lleno en lo que es la vida en el ejército. Después de tantos años de profesión, está claro que el autor domina la materia y, sin apabullarnos con miles de datos que no aportan nada, nos va explicando cómo es el día a día de un militar, las relaciones que se tejen entre los distintos escalones jerárquicos, las misiones a las que son destinados, los protocolos que deben seguir en cada actuación, las armas que emplean,.... Toda la novela es un homenaje al ejército, pero también un tirón de orejas a la cúpula del mismo. En esta novela se habla del antes, del durante y sobre todo, del después en la vida de un soldado. ¿Qué futuro les espera a ciertos militares una vez que han prestado servicio y se han jugado la vida por su país? La respuesta a esta y a otras muchas preguntas las encontramos en el libro. 

Julia

Con veintiún años de experiencia en operativos de seguridad, Julia necesita echar mano de la química para encarar cada día. A raíz del fallecimiento de su marido, su vida ha cambiado radicalmente. Ella se parapetó en su trabajo pero la presión, la angustia, la soledad y la tristeza le pasa factura en muchas ocasiones. No quiero contaros muchos detalles de la vida de este personaje para no desvelar su parte más personal e íntima. No obstante, sí quisiera señalar que me ha resultado muy interesante que la protagonista principal sea una mujer. Más aún, una mujer en un mundo en el que, aún hoy, sigue siendo de hombres. Julia es un personaje que nos permite conocer de cerca cómo es la vida de una mujer dentro de un cuerpo militar. Ella se hace valer, impone respeto, y le para los pies a todo aquel que intentar traspasar los límites. Pero también tendrá que lidiar con las chanzas de algún espabilado que, por el hecho de ser hombre, se cree superior. A través de Julia, el lector comprende la mano izquierda que debe manejar una mujer en su situación, y también que es tan válida para cualquier tarea que se le imponga, por dura que sea, como lo son sus compañeros masculinos.

Pero Julia no será la única que ostente el protagonismo en la novela. De otros personajes, como de sus compañeros militares, iremos sabiendo más detalles. ¿Por qué eligieron el ejército como profesión? ¿Cómo eran sus vidas antes de vestir uniforme? Aunque en menor medida, el lector tiene acceso al mundo interior del resto de los miembros del destacamento. ¿Alguno de ellos es el asesino? No pienso soltar palabra.

Dos hilos narrativos

Hasta el momento solo os he hablado de Alborán y los militares, pero tengo que advertiros que, si bien ese es el hilo principal, hay un segundo hilo narrativo de apoyo. En un momento dado, la acción se traslada a Tombuctú. Allí vive, o mejor dicho, malvive, Doudou y su mujer Nayah. Ella está embarazada, una circunstancia que haría inmensamente feliz a la pareja si no fuera porque viven una situación muy complicada. Doudou y su mujer, como todo el que reside en esas latitudes, sueñan con una vida mejor. El afán de él es ganar lo suficiente como pagar dos pasajes que los lleve rumbo a España. Así que, en diversos capítulos de esta novela, iremos conociendo cómo es la vida de esta pareja, cómo se desarrolla el viaje en balsa hasta España, y qué conexión tendrá posteriormente con lo acontecido a Julia en Alborán.

Esta parte de la novela sirve de denuncia contra esas mafias que comercian con la vida de otras personas. En pequeñas pinceladas comprenderemos cómo se estructuran, qué artimañas manejan para sacar más rédito a sus tejemanejes, de qué forma tratan a los inmigrantes, y qué probabilidades de éxito tienen esta aventuras. 

Tengo que decir que, de toda la novela, esta es la parte más cruda y, por raro que parezca, el hilo narrativo que menos interés me ha despertado. No lo digo porque no me interesen las penalidades que sufren aquellos que tratan de huir de la guerra y la miseria para llegar a otro punto del planeta donde empezar de cero. Sin duda, la inmigración y los motivos que la originan deben interesarnos a todos, pero no deja de ser una cuestión de la que se ha hablado mucho, de la que se tiene información. Sin embargo, despertaba mucho más mi curiosidad todo lo que ocurría en Alborán, los recovecos de la isla, los sucesos que se iban produciendo, las reacciones de los personajes, el desarrollo de los hechos. En cualquier caso, el hilo narrativo centrado en Doudou y Nayah no es una línea independiente. Al final, confluirá con la que protagoniza Julia. Pero no os doy más detalles. 

La narrativa de Fopiani

Estructurada en cuarenta capítulos de media extensión, más un prólogo en el que se describe el hallazgo del macabro asesinato, y un epílogo que pone un bonito final a la historia, la narrativa de este autor ha mejorado con el tiempo. No le asusta alejarse de un narrador para dar voz a otro, incluso aunque sea la voz de un muerto. Tampoco le amedrenta cambiar el punto de vista y ofrecer una panorámica de la situación a vista de pájaro (nunca mejor dicho). Fopiani, en algún capítulo se hace un guiño a sí mismo y a su vida personal. Pero lo más destacable son los toques poéticos que imprime a su narración en algún pasaje, la viveza con la que describe algunas situaciones y entornos, haciéndote sentir que estás en el mismo lugar que los personajes. Hay un capítulo precioso, lleno de magia, en el que Doudou sueña con esa vida mejor que tanto anhela. Me ha parecido un pasaje de una belleza inconmensurable, que bien puede reflejar el deseo de todo inmigrante, en el que el autor ha depositado una importante carga de ternura.

A ello hay que unir el apropiado uso de la tensión. El suspense va creciendo, a raíz de que comienzan a sucederse hechos cada vez más extraños y desconcertantes en la isla. Poco a poco, la sensación de aislamiento irá en aumento y eso generará más asfixia. Los militares se sentirán abandonados a su suerte, en manos de un criminal, cuyos golpes no verán venir. 

Lo decía al principio. Fopiani crece y lo hace con una narrativa cada vez más madura, empleando todos los recursos literarios que tiene a su alcance sin que le tiemble el pulso. 

Con referencias literarias conocidas universalmente, Daniel Fopiani construye una novela en la que hay mucha implicación personal. Aunque la voz principal sea femenina, creo intuir que los pensamientos de este personaje están en consonancia con los del propio autor. Así, El corazón de los ahogados hace un retrato interesante de la vida militar, al tiempo que, articula una trama muy vinculada al ejército que nos mantendrá en vilo a lo largo de toda la lectura. Disfrutada y recomendada.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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miércoles, 15 de junio de 2022

LA ABUELA (TERROR - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Director: Paco Plaza

Reparto: Almudena Amor, Vera Valdez, Karina Kolokolchykova, Chacha Huang, Michael Collis, Pía Laborde Noguez

Género: Terror

Sinopsis: Susana (Almudena Amor) tiene que dejar su vida en París, donde trabaja como modelo, para regresar a Madrid, debido a que su abuela Pilar (Vera Valdez) acaba de sufrir un derrame cerebral. Años atrás, cuando los padres de Susana murieron, su abuela la crió como si fuese su propia hija. Susana necesita encontrar a alguien que cuide de Pilar, pero lo que deberían ser solo unos días con su abuela se acabarán convirtiendo en una terrorífica pesadilla.

[Fuente: Filmaffinity]

Que me perdone Paco Plaza, director de esta película, pero no he entendido la trama de La abuela. Bueno, entenderla diría que sí, pero me ha faltado un hilo conductor más sólido, que dé más consistencia a los hechos. Os cuento.

La abuela cuenta con una introducción en la que veremos a una distinguida señora mayor en el interior de una cafetería. Parece estar esperando a alguien pero, en realidad, lo que está es esperando algo. Algo que tiene que ocurrir a una hora determinada, unos minutos antes de las ocho de la tarde, momento en el que el reloj de pulsera de la señora se para. Pasado ese tiempo, la mujer se dirige a un edificio señorial en Madrid, entra en una vivienda de grandes techos, suelos de madera que crujen al paso, lámparas enormes y pesados cortinajes. En el interior, la señora se encontrará con una mesa dispuesta para una opípara merienda y, junto a esta, el cuerpo sin vida de una anciana. La recién llegada no parece inmutarse. En lugar de asistir a la fallecida, se dirige a un mueble en cuyo interior hay una fotografía y la trenza rubia que, alguna vez, estuvo unida al cabello de la niña que aparece en la foto. Y de repente, surge del interior de la vivienda una joven de cabellos rubísimos, ojos azules, que se acerca desnuda a la mujer. Ambas se abrazan. 

De ahí, viajaremos a París. Allí reside Susana Lázaro, una joven modelo que trata de abrirse camino. Parece que las cosas le van bien pero recibirá una llamada desde España, concretamente desde un hospital. Su abuela Pilar, con la que está tremendamente unida, pues fue ella la que la crió cuando sus padres fallecieron en un accidente, acaba de sufrir un derrame cerebral, y prácticamente ha quedado en estado vegetativo. Sin pensarlo mucho, Susana viajará a Madrid para hacerse cargo de su abuela. Al principio, todo se le hace muy cuesta arriba. Es normal. Su abuela necesita todo tipo de atenciones y ella tiene poca experiencia en el tema. Le aconsejarán internar a la mujer en una residencia, pero la nieta no quiere apartar a la mujer de la vivienda en la que ha estado residiendo desde siempre. Su intención es buscar a alguien que se ocupe de ella, y así poder volver a París para continuar con su vida. Sin embargo, a medida que pasan los días, Susana advierte cosas extrañas en el comportamiento y actitud de su abuela. Y a su alrededor comienzan a suceder hechos que no tienen una explicación lógica. Hasta aquí os voy a contar.

¿Me ha gustado esta película? Pues la verdad es que no mucho. Como dije antes, tampoco he entendido muy bien lo que pasa. El desenlace te hace intuir por dónde van los tiros pero no sé, un poquito más de información no hubiera estado mal. No diré que las escenas introductorias no despiertan la curiosidad del espectador. Empieza bien pero luego todo se tuerce. Hay momentos, la mayor parte de la cinta, en los que no ocurre nada. Solamente la rutina de una nieta cuidando de su abuela inválida llenan minutos y minutos de metraje. Esta ausencia de elementos de enjundia aportan lentitud y tedio al avance de la trama. Como espectadora, sentí que me llevaba demasiado tiempo esperando a que algo sucediera. 

A eso se suma que, a lo largo del desarrollo, a Susana le asaltan recuerdos de su infancia, momentos que vivió con su abuela, único pariente que siempre ha tenido, y que le producen cierta desazón. ¿Pero qué pasó cuando era una niña? ¿Qué es esa trenza guardada con celo en un mueble? ¿Qué extraño poder se esconde tras todos los hechos? Ni idea, sinceramente. Tengo la sensación de que La abuela es un puzle incompleto. Es como si se hubieran tomado las piezas más llamativas y se hubieran colocado en el hipotético lugar que les corresponde, pero dejando entre ellas grandes lagunas de vacío. El mismo vacío que le queda dentro al espectador.

Por lo tanto, el terror en La abuela brilla por su ausencia. Os diría que me ha dado más miedo esas situaciones en las que Susana no sabe cómo reaccionar ante un atragantamiento de su abuela, mientras almuerza, que todo lo sobrenatural que rodea la vida de la mujer. 

En cuanto a las interpretaciones, de Almudena Amor haciendo de nieta tengo poco que decir. Es cierto que el dulzor de su rostro es un buen contrapunto con el supuesto terror que se vive en el interior de la vivienda, pero no he podido conectar en ningún momento con las tensiones de su personaje. En cambio, sí me ha parecido interesante el trabajo de Vera Valdez, como la abuela misteriosa, y eso que la mujer no dice ni una palabra. Que no es fácil convulsionar y fingir que te estás ahogando a los 86 años. Su papel es, a mi juicio, el más creíble.

Cuestión aparte es todo lo relativo a la técnica. Buena ambientación, mucha oscuridad -como es habitual en estas películas-, sensación de asfixia o de estar en un callejón sin salida, y una banda sonora que contrasta muchísimo con la trama. Bien, pero el guion falla y eso consigue que el espectador acabe con la sensación de haber perdido el tiempo.

La abuela es de esas películas que, tal como la ves, la olvidas. En eso se resume la última película de Paco Plaza, del que también en visto y reseñado, Quien a hierro mata y Verónica. Esta última de terror. Me gustó un poco más pero tampoco para tirar cohetes.

En definitiva, para echar el rato si no tienes otra cosa que hacer. 

Como siempre, os dejo el tráiler con la advertencia de que, si pretendéis ver esta película en algún momento, no le deis al play porque vais a ver lo mejor que tiene la cinta. 




Tráiler:





lunes, 13 de junio de 2022

LA COMPAÑERA de Agustina Guerrero




Editorial: Lumen
Fecha publicación: marzo, 2022
Precio: 20,90 €
Género: novela gráfica
Nº Páginas:232
Encuadernación: Tapa dura 
ISBN: 9788426411013
[Disponible en eBook]



Autora

Mi nombre es Agustina Guerrero. Nací en la pequeña ciudad argentina de Chacabuco y resido en Barcelona desde 2003. Tras trabajar una temporada como ilustradora gráfica, decidí dedicarme a la ilustración. En 2011 creé mi blog autobiográfico "Diario de una volátil", que alcanzó miles de seguidores en pocos meses y obtuvo un éxito inmediato en las redes sociales. Soy autora en solitario de siete libros, traducidos a varias lenguas y que han cosechado gran éxito entre mis lectores: "Nina, diario de una adolescente" (Montena, 2011), "Diario de una volátil" (Lumen, 2014), "Mamma mia!" (Lumen, 2015), "Érase una vez la Volátil" (Lumen, 2016), "A calzón quitado" (Lumen, 2017), "El viaje" (Lumen, 2020) y, ahora, "La compañera". Cuando alguien me pregunta de qué vivo, a veces lo cuento haciendo dibujitos.

Sinopsis

«Esta eres tú, y aún no me conoces, pero ya estoy ahí, contigo». Así comienza este emocionante viaje en el que «la compañera» guiará a La Volátil a través de desiertos, océanos y cuevas para asomarse a distintos episodios de su vida que dejaron una huella importante a la hora de convertirse en quien es. Un recorrido por la memoria y los recuerdos sembrado de amor, humor y ternura, pero también de dolor, culpa y miedo, cuya última parada bien podría ser la felicidad.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Creedme si os digo que ya no recuerdo cómo hacía las reseñas. He tenido que mirar qué formato usaba, el tipo de letra, el tamaño, el color,... Todo se olvida. Y aunque me está costando arrancar definitivamente, aquí vengo con la primera reseña después del parón. He elegido una novela gráfica porque sabéis que me encanta el género. He elegido a la Volátil porque es un personaje con el que conecto fácilmente. He elegido a Agustina Guerrero porque es una autora que me encanta. 

Podrá parecer que reseñar una novela gráfica es sencillo, pero no lo es. Pasa como con los volúmenes de relatos, de los que una no sabe qué contar para que el lector se haga una idea general. No, no es fácil reseñar una novela gráfica, como tampoco lo será escribirla. Al menos, no creo que haya sido fácil para Agustina Guerrero escribir e ilustrar La compañera. Su anterior obra, El viaje, (puedes leer mi reseña aquí) ya me pareció todo un ejercicio de autoconocimiento, y este último trabajo va por esa misma línea. A mi juicio, va quedando atrás aquel personaje de la Volátil, con el que nos reíamos la mayor parte del tiempo. Ahora siento que la propia Agustina está emergiendo de las profundidades.  Por supuesto, lo hace a través de la Volátil, pero el personaje le está sirviendo como un medio para explorar su interior, para enfrentarse a sus miedos, para salir de un cascarón en el que siempre ha estado encerrada. Os cuento.

Junto con El viaje, La compañera son los dos volúmenes más extensos de la autora argentina, y los más profundos y serios. Si en el anterior, Guerrero nos hablaba de sus ataques de pánico y ansiedad, a raíz de un viaje que emprende con su amiga Loly, en La compañera, rememora parte de su vida a través de los recuerdos, de aquellos que mantiene frescos en la memoria y de esos otros que su mente, por dolorosos y duros, ha tratado de borrar. Para ello, la Volátil se vale de un alter ego, de una sombra que la acompañará en el viaje desde el día de su nacimiento hasta casi la actualidad.

La obra, que está dedicada a Amalia, la abuela materna de Agustina, con la que la autora tendrá una conexión muy especial, se inicia con un breve resumen que nos explica el origen de sus antepasados

«Eres un cóctel genético: tu tatarabuela materna era alemana, tus bisabuelos maternos valencianos y tu abuelo paterno andaluz».

En estas primeras páginas, Guerrero nos contará que nació un 20 de marzo de 1982 en la ciudad de Tandil. Pero antes de eso, también hará un repaso a su gestación, al sentimiento de culpabilidad de sus padres por no poder dedicar mucho tiempo a sus hijos, al traslado de la familia desde la ciudad de Buenos Aires hasta la ciudad de Chacabuco, en busca de una vida más tranquila y, por supuesto, su venida al mundo. 

A partir de ahí, y contado desde la actualidad, surgirá ese otro personaje, esa sombra, esa voz interior, que la acompañará y se encargará de ayudarla a recordar. Iremos saltando en el tiempo para descubrir diversos momentos en la vida de Agustina: las vacaciones en familia, los años de escuela, la adolescencia, las primeras oportunidades laborales, su traslado a Barcelona, el nacimiento de la Volátil, -aquí ya enlaza con lo que ha contado en otros volúmenes-, la publicación de sus primeros libros, el éxito, su relación de pareja o el nacimiento de su hijo.

Y a lo largo de todo este relato, la omnipresencia de su abuela Amalia, una de las personas más importantes de su vida. La narración del fallecimiento de Amalia, cuando ella era solo una niña, es uno de los momentos más dolorosos para Agustina. Fue su primer contacto con la muerte, y la dejó muy marcada.  Vendrán otros momentos complicados a los que hacer frente, otras pérdidas, y otros temores. En La compañera, la autora aprovecha para contar pasajes dramáticos de su vida porque el tono de esta obra es más serio que aquellos primeros ejemplares en los que conocíamos, por primera vez, a la Volátil.  Algunos momentos de la vida de Agustina son tremendamente difíciles. En las páginas en las que se narra la agresión sexual que sufrió durante un viaje te pone un nudo en la garganta. No obstante, también vamos a encontrar pellizquitos de humor, incluso para contar escenas complicadas, como cuando nos cuenta que su padre casi pierde la vida al electrocutarse.


[Fuente: web editorial]



Pero al margen de conocer un poco más a Agustina Guerrero, lo que para mí es más sobresaliente de esta obra es ese ejercicio al que la autora se enfrenta, buscando los orígenes de sus miedos, de sus fantasmas, de su ansiedad. No deja de ser paradójico que una persona, a la que aparentemente la vida le puede ir bien, con éxito, y una familia bonita, se sienta tan vulnerable. Pero es así, con los años vamos acumulando experiencias no siempre agradables que nos van marcando y forjando nuestro carácter. Nadie está libre de sentirse presa de sí mismo o de tener que vestir una máscara para poder continuar con las obligaciones de su vida. Pero guardar en lo más profundo de nuestro interior todos esos sinsabores que hemos ido padeciendo termina por explotar un buen día. A Agustina Guerrero (no a la Volátil) la he visto frágil, dolida por el desengaño que sufrió al confiar en ciertas personas, dañada por el ostracismo al que estuvo condenada durante los años de escuela, herida por la falta de autoestima, que ha generado en un escaso amor por sí misma. Todos nos podemos sentir así en algún momento, aunque tengamos una vida de oropel. Y, sin embargo, a Agustina Guerrero habría que recordarle que no tema acudir a las firmas de libros, que no sufra por las rutas de promoción, porque sus lectores la estiman, valoran su trabajo y disfrutan de sus libros. No soy la única que pasa estupendos momentos de lectura con sus historias. Cada vez que anuncia nuevo título, allá que voy a hacerme con él.

A mí me parece muy valiente lo que ha hecho en este libro, dejar un poco de lado a la Volátil para asomarse a su vida, para darse espacio a sí misma, para dar ese primer paso que le permita conocerse mejor. A través de La compañera se ha mostrado tal y como es, con sus inseguridades y sus traumas. Creo que escribir este libro le ha servido para entender y valorar esos instantes de felicidad que ha vivido, entremezclados con otros momentos no tan agradables. Así es la vida y es lo que tenemos. Espero que este libro le haya ayudado también a valorarse algo más, a tener la certeza de que su trabajo y sus ilustraciones nos ayudan a mejorar nuestros días, como le pasó a una de sus lectoras, afectada de agorafobia, que solo, con motivo de una firma de libros, se atrevió a salir de su casa. Esto ya explica por sí mismo el valor de su trabajo.

Así pues, si te gusta la novela gráfica, si te apetece conocer un poco más a Agustina Guerrero, porque conocerla a ella también puede valer para conocernos un poco más a nosotros mismos, entonces te invito a asomarte a las páginas de La compañera. Me ha gustado mucho su lectura, sumergiéndome en una temática mucho más personal e íntima de aquella tocada en trabajos previos.

Aquí quedo a la espera de reencontrarme con la Volátil o con Guerrero. Lo que Agustina quiera.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]


lunes, 6 de junio de 2022

¡HE VUELTO!

¡Hola a todos! Dios mío, hace tanto tiempo que no escribo una entrada que ya ni me acuerdo de cómo se hace. Bueno, para empezar, tengo que deciros que os he echado muchísimo de menos a todos. Durante estos meses me he desvinculado totalmente del mundo literario. Tan solo por redes sociales he estado viendo los libros que leíais, los autores que iban y venían, los actos a los que acudíais, mientras a mí se me caían dos lagrimones. A casa han seguido llegando libros pero hace meses que no leo una novela. Ahora toca cambiar el chip y volver a lo que tanto me gusta, a lo que realmente me hace feliz, a lo que llevo tantos años dedicada, únicamente por gusto. Toca volver a los libros.

En cuanto al examen, conseguí sobrevivir a él, que no es poca cosa. Siempre recomendaré a todo el mundo que se encuentre en una situación laboral precaria, a todo aquel que busque estabilidad, que prepare oposiciones. Sin embargo, también he de advertir que el camino es durísimo, y que necesitará hacer acopio de una gran fuerza de voluntad, de un gran tesón y de una fortaleza psicológica enorme. De otro modo, la preparación de la oposición le ganará la batalla. Estos meses han sido realmente duros. Renuncié a la Semana Santa, renuncié a la Feria de Abril, renuncié a los fines de semana. En definitiva, renuncié a la vida. Me he pasado los días, las semanas y los meses del trabajo a casa, y de casa al trabajo, pasando largas jornadas delante de una montaña de leyes cuya lectura y memorización no ha sido nada gratificante. Me he sentido como si estuviera montada en una noria emocional. De reír pasaba a llorar, de puro agotamiento, sin entender muy bien por qué me sentía tan derrotada. Estas han sido mis terceras oposiciones y en las dos anteriores nunca me sentí así. No sé. Imagino que, a medida que voy subiendo escalones, como el temario aumenta y la dificultad también, el desgaste es cada vez mayor.

Y llegó el 28 de mayo. Diez de la mañana. Y me senté delante de un examen de 120 preguntas, de las que pude contestar a un buen puñado que me ha valido el aprobado con holgura. Sin embargo, tengo una nota "tonta", de esas que si, tanto si saco plaza como si no, será por los pelos. Es lo que hay. Lo peor que me puede pasar a nivel laboral es que me quede como estoy y, por suerte, tengo un trabajo estupendo, nada estresante, con buenos compañeros y buenos jefes. Si el resultado no es el esperado, seguiré en la brecha y lo volveré a intentar. No queda otra.


[Aquí, una muestra de la criatura]


En fin, que vuelvo a la carga. Volveré a pasar por vuestros espacios y, poco a poco, regresaré a las lecturas y a la rutina habitual del blog. No os miento si os digo que incluso me está costando ponerme a leer de nuevo. Creo que mi cerebro necesita un pequeño periodo de readaptación y en ello estoy.

Nos leemos.


viernes, 8 de abril de 2022

CERRADO TEMPORALMENTE

Se veía venir. Desde hace unos meses, la actividad del blog cayó en picado, aunque mantenía un ritmo regular. Toca ahora alejarse por un tiempo, y definitivamente, del blog. Razón: examen de oposiciones a finales de mayo. La fecha no puede ser más inoportuna. Después de dos años sin Semana Santa Y sin Feria, este año tampoco la podré disfrutar como me hubiera gustado. La Junta de Andalucía manda.




Por lo tanto, Lecturápolis cierra temporalmente sus puertas hasta el mes de junio (en el caso de que el examen sea definitivamente a finales de mayo, como tienen previsto). Espero que paséis una Semana Santa estupenda. Y los que podáis disfrutar de la Feria de Abril, que bailéis y cantéis todo lo que no lo habéis hecho en estos dos años.

Seguiré por redes sociales y, en la medida que pueda, me pasaré por vuestros espacios. Nos vemos en junio.

No olvidarme. 




miércoles, 30 de marzo de 2022

LA HIJA (THRILLER - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Dirección: Manuel Martín Cuenca

Reparto: Javier Gutiérrez, Patricia López Arnaiz, Irene Virgüez, Sofian El Benaissati, Juan Carlos Villanueva, María Morales

Género: Thriller

Sinopsis: Irene tiene quince años y vive en un centro para menores infractores. Se acaba de quedar embarazada y está decidida a cambiar de vida gracias a Javier, uno de los educadores del centro. Javier le ofrece vivir con él y su mujer Adela en la casa que tienen en un paraje aislado y agreste de la sierra para que pueda llevar a buen término su embarazo. La única condición a cambio es que acepte entregarles al bebé que lleva en sus entrañas. Este débil pacto puede verse comprometido cuando Irene empiece a sentir como suya esa vida que lleva en su interior.

[Fuente: Filmaffinity]


Casi a punto de que la retiraran de la cartelera, me acerqué una tarde al cine para ver La hija. Acostumbro a llevar una pequeña libreta en el bolso y, si la película me ha parecido interesante, allá que anoto todo lo que se me ocurre una vez finalizada la proyección. Esas cuatro anotaciones me sirven luego de base para exponeros mi opinión. Y elijo hoy La hija porque próximamente la emitirán en Movistar+. Así podréis saber qué esperar de ella. 

La acción se inicia en media res. Veremos a una joven, Irene (Irene Virgüez),  cruzando un prado a cierta velocidad. Viste como las jóvenes de hoy en día, sudadera, pantalones vaqueros rotos y zapatillas de deporte. Porta una pequeña mochila. Llegará a un camino donde le espera un hombre junto a un vehículo. Se trata de Javier (Javier Gutiérrez). Las primeras palabras que cruzan ya nos hacen pensar en que algo ocultan.


- ¿Hiciste todo lo que te dije? ¿Tiraste el móvil?

- Sí, maestro.


Ambos se montan en el coche para emprender camino. A lo largo de un sendero, que transita en paralelo a un desfiladero, Javier e Irene llegarán a una casa en medio de la nada. Tras la verja de entrada, les espera una mujer, Adela (Patricia López Arnaiz), y un par de pastores alemanes con muy mala leche. A la joven le dan miedo los animales. ¿Quiénes son estos personajes?

Javier es profesor en un centro de menores. Es lo que toda la vida de Dios se ha conocido como un reformatorio. Allí dan a parar con sus huesos los jóvenes más conflictivos de la sociedad, esos que no hacen más que meterse en problemas, que son violentos, que tienen deudas con la justicia, o que mantienen relaciones complicadas con sus familias. Javier lleva veinte años trabajando en ese centro y ha visto de todo. 

Y es precisamente en dicho centro donde residía Irene. La joven se ha escapado con la ayuda de Javier. Obviamente, su desaparición no pasa desapercibida para la dirección del centro. En cuanto Javier pone un pie en su trabajo, Silvia, una compañera, lo pone al tanto de la situación. La joven tenía que haber regresado la noche previa pero aún no lo ha hecho. La familia no sabe nada de ella. Hay que poner una denuncia en la policía por fuga y quebrantamiento de condena. Ante Silvia, Javier trata de dibujar la desaparición de Irene como una travesura más. Le dirá a su compañera que seguramente la joven se ha ido de fiesta con otras amigas o ha ido a buscar a Osman, su novio. Lo que pasa es que Osman está en la cárcel por un robo menor. Tratando de mantener el tipo, Javier se persona en la policía. Allí le recibe su amigo Miguel, al que pone en conocimiento de la desaparición de Irene. Inmediatamente se activa el protocolo de búsqueda y tratan de localizar a la joven. 

Pero, ¿por qué Javier se ha llevado a Irene a su casa? ¿Qué es lo que ocurre para que la joven se haya fugado? La respuesta la iremos sabiendo a través de los diálogos entre los personajes y, sobre todo, a través de la incipiente tripa de Irene que crece cada día más. Irene está embarazada. ¿Y qué tiene que ver eso con Javier y Adela? Pues que el matrimonio lleva años queriendo ser padres y no lo han conseguido. Adela se siente frustrada y vive en constante amargura. El embarazo no deseado de Irene puede ser su última oportunidad. Imagino que sabéis por dónde voy. ¿Conseguirán sus propósitos? Bueno, tendrás que ver la película para saberlo. Te adelanto que la cosa se complicará muchísimo cuando Osman salga de la cárcel y quiera localizar a Irene. 

¿Qué me ha gustado de la película?

Si no me paro a pensar demasiado en los detalles, diría que La hija tiene un argumento interesante. Otra cosa es que resulte creíble, teniendo en cuenta cómo se desarrollan los hechos. Pero tengo que admitir que a mí me tuvo pendiente de la historia en todo momento. Aborda una temática que no está exenta de polémica en según qué círculos, como es cierto tipo de maternidad. Y además, entra en juego la moral de cada uno.

Como digo, la acción empieza in media res por lo que no habrá una introducción previa ni vamos a conocer mucho del pasado de los personajes. De Irene únicamente sabremos cuatro cosas sobre su entorno familiar. En ningún momento se muestra cómo es el día a día de los jóvenes en Campillo. Tampoco es que resulte necesario. 

El suspense es comedido. Tan solo a la hora de metraje, el espectador sentirá que se masca la tragedia. En ese momento, me quedé sin aliento, y casi pude leer lo que a Javier se le pasaba por la mente. Nada bueno. De ahí al desenlace todo ese precipita.

¿Qué no me ha gustado?

En algún momento he sentido que me ha faltado información. Especialmente de Adela que, sin que se dé mucha explicación, resulta que tiene unos conocimientos muy necesarios para lo que se trae entre manos. 

Por otro lado, hay alguna reacción que queda muy en el aire. Sin destripar mucho la historia os pondría de ejemplo el momento en el que Adela le corta, de malos modos, la larga melena a Irene. ¿Por qué lo hace? Puedo entender que es fruto de la frustración de Adela, pero no sé, mostrar esa escena de repente, sin una acción previa, me pareció insustancial.

Personajes e interpretaciones

Irene tiene catorce años. Y está embarazada de otro joven de edad similar. Es el típico traspié que una adolescente comete sin pararse a pensar en las consecuencias. En su inocencia, la criatura que crece en su interior no le parece un gran problema. A otros mucho mayores ha tenido que enfrentarse a su joven edad. Hija de una madre adicta y psicótica, su vida no ha sido fácil. Ha recibido maltrato hasta que ella dijo basta y devolvió la violencia con violencia. Por eso está en el centro de menores. Aunque todo esto lo sabremos a grandes rasgos, por algún comentario que escucharemos en boca de Javier y es que, como digo, poco o casi nada se explica del pasado de los personajes. 

Interpretada por Irene Virgüez, la mayor parte de su trabajo no me dijo gran cosa. En cambio, tengo que reconocer que, cuando nace su insisto de supervivencia, hacia el final de la película, la sentí como una loba herida que prefiere morir antes que rendirse. Ahí sí me llegó a gustar la interpretación de la joven actriz, pero todo lo previo me ha parecido muy insulso y descafeinado.

Javier desarrolla una acción social que no tiene precio, encarrilar a los jóvenes. Lo más característico del personaje es su mano izquierda con los alumnos. Sabe perfectamente cómo manejar la situación para llevárselos a su terreno. Concretamente se ha ganado la confianza de Irene y la joven vuelca en él todas sus dudas y reflexiones. Por otro lado, la relación que mantiene con Adela se basa en el profundo amor que siente por ella. No vamos a ver a la pareja en situación idílica pero, por el desarrollo de los hechos, sabremos que a él le compensa saltarse las normas con tal de que Adela consiga un sueño.

Me temo que empiezo a tener un problema con Javier Gutiérrez. Es un actor que me gusta muchísimo pero, mientras veía la película, sentí que su interpretación era muy similar a todas las anteriores. ¿Qué implica interpretar un papel? A mi juicio, lo primero es hacerlo verosímil y lo segundo es hacerlo único. Pero últimamente estoy sintiendo que Gutiérrez le da el mismo barniz a todos su papeles. La entonación al declamar, el deje en sus frases, los gestos y la mirada. ¿Debe un actor construir todo un repertorio de matices para una personaje concreto? No lo sé. No he estudiado interpretación. Lo que sí sé es que, como os digo, viendo la película me dije que aquel Javier era el mismo que Martín, de Bajo cero, o el mismo que Javier, de Hogar. Tan solo, hacia el final de la película advertí un brillo distinto en su mirada, una segunda piel que no recordaba haber visto antes. 

En cuanto a Adela, para mí es el personaje más oscuro de la trama. Aunque parece estar un paso más atrás que Javier e Irene, su presencia, sus silencios, su mirada producen inquietud. No parece que le guste mucho la relación que Javier entabla con Irene. Hay complicidad entre ellos y Adela se siente excluida de ese juego. Para ella, Irene no es más que un recipiente, un objeto al que mantener cuidado hasta que cumpla su cometido. Mientras ese momento llega, casi le incomoda la presencia de la joven en la casa, a la que como una enemiga, un problema.

Me ha gustado mucho la interpretación de Patricia López Arnáiz. Su hieratismo, su frialdad, su desdén me ha dejado huella. Su personaje está tan profundamente herido que no se permite mostrar ni un ápice de bondad. Cuando Adela se junta con Irene, saltan chispas. 

Otras cuestiones

La película está rodada en Jaén. Los parajes de la sierra jiennense son absolutamente espectaculares. Días de sol en los que se ve la plenitud de la montaña y casi se puede respirar el aire limpio a través de la pantalla del cine. Y otros días, en los que la niebla se convertirá en un manto, cubriendo las escenas con un velo fantasmagórico que aporta mucho más suspense al relato. La nieve, en un momento dado, también hará acto de presencia. Toda una metáfora que muestra el paso del tiempo, de la luz a la oscuridad. Así es esta historia.

Y unido a unos escenarios, tendremos una hermosísima fotografía que juega con las luces y sombras. Destaco algún plano cenital (me encanta ese ángulo) que muestra el paisaje en todo su magnitud. 


Con un ritmo pausado, incluso en los momentos más álgidos, alguna situación que se veía venir, y banda sonora a cargo de Vetusta Morla, La hija habla de amor. Concretamente, del amor por la sangre de tu sangre y por la carne de tu carne. Pero también del amor conyugal e incondicional. ¿Hasta dónde es capaz de llegar un hombre por amor? ¿Hasta dónde una mujer por cumplir su sueño?

Recomendable.

[La tendréis en Movistar+ el próximo día 2 de abril]



Tráiler:



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