viernes, 22 de enero de 2021

DICEN LOS SÍNTOMAS de Bárbara Blasco

Editorial: Tusquets
XVI Premio Tusquets Editores de Novela
Fecha publicación:  Octubre, 2020
Precio: 18,00 €
Género: Narrativa
Nº Páginas: 272
Encuadernación:  Rústica con solapas
ISBN: 9788490668702
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Bárbara Blasco (Valencia, 1972) trabajó como dependienta, teleoperadora, camarera, ayudante de mago, bailarina de cabaret, empleada de gasolinera, actriz secundaria y vendedora de enciclopedias antes de licenciarse en Periodismo. Ha estudiado dirección cinematográfica en el Centre d’Estudis Cinematogràfics de Catalunya, y guion de cine en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba. Es autora de las novelas Suerte (2013) y La memoria del alambre (2018), y en la actualidad colabora habitualmente en Valencia Plaza e imparte clases en el Taller de Escritura Creativa de Fuentetaja. Con Dicen los síntomas logra, con una escritura sin contemplaciones y muy original, un excelente retrato de una mujer en crisis.

Sinopsis

Aunque Virginia nunca ha mantenido una buena relación con su padre, se siente obligada a visitarlo a diario y a hacerle compañía cuando este es ingresado gravemente enfermo en una clínica de Valencia. Para ella, obsesionada con las dolencias, los síntomas se revelan más sinceros que las palabras. En esa habitación de hospital se ponen a prueba los vínculos con su madre y con su hermana, precisamente en un momento crítico en la vida de Virginia, para quien la maternidad empieza a ser una urgencia. Un nuevo paciente, un hombre enigmático y no carente de atractivo, ocupa entonces la cama vecina. Al principio Virginia apenas cruza con él algunas palabras de cortesía, pero, poco a poco, los dos traban una complicidad ajena a la asepsia del hospital, y acaban creando un pequeño espacio compartido, un lugar en el que cobijarse. Y en el que tal vez, cuando todo esté perdido, surja algo inesperado y auténtico.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Dicen los síntomas de Bárbara Blasco es el último Premio Tusquets Editores de Novela, una novela que me ha conducido al descubrimiento de esta autora valenciana, de la que sorprende la cantidad de oficios variopintos que ha tenido en su vida. Basta con echar una ojeada a la biografía que aporta la editorial, y a la entrevista que pudimos hacerle a la autora (puedes leerla aquí), para entender que estamos ante una mujer que no se amilana ante nada, y que siempre ha estado a la búsqueda de su espacio. Ya lo encontró. 

Dicen los síntomas empieza con potencia. Una hija (Virginia) acompaña a su padre en el hospital. El hombre, de 78 años, está muy enfermo, en coma. No sabemos cuánto tiempo lleva así, ni tampoco qué enfermedad le aqueja. No nos importa. Lo único que nos interesa es que está en el hospital, en ese estado que produce una situación comatosa, sin movimiento, sin reacción, como muerto. ¿Acaso puede oír? Eso nadie lo sabe pero estar así, sin opción a réplica, es un aliciente para que Virginia se desahogue. De este hombre, su hija dice que es un egoísta patológico. Lo llama cabrón, quiere que sufra y lo describe como alguien que se burlaba de la ignorancia de los demás. ¿Por qué? De entrada, no lo vamos a saber. 

En el cuidado de este hombre postrado, al que la muerte acecha sin que Virginia muestre la más mínima angustia y desolación, se turnan Esther -hermana de la narradora-, y la madre de ambas. Esther siempre fue la hija predilecta. De niña sufrió meningitis y eso la colocó en una situación privilegiada, de amparo y consentimiento. A Esther se le perdona todo.  Ayuda mucho que sea una mujer centrada, recta, formal. La narradora, ¿no? Las hermanas no se llevan bien entre ellas. Arrastran desde la infancia ese tira y afloja irreconciliable que, a veces, se produce siempre entre hermanos, y que dura una eternidad. 

En cuanto a la madre, se trata de una mujer sumisa, fiel compañera del hombre enfermo que siempre ostentó el poder. Es una sombra. Lo sabe ella y lo saben sus hijas, pero ese ha sido siempre su papel. La madre siente que su lugar está junto al marido, vigilando cualquier atisbo de vida que ese cuerpo inmóvil pueda mostrar. Le puede el cansancio, la preocupación, la pesadumbre pero ahí está ella, al pie del cañón. Necesita esa dosis diaria de sufrimiento tan propia de las madres de cierta generación. Pero, cuando ya no aguanta ni una hora más, es Virginia quien la suple, a la que pide solícita que no deje solo al padre. Virginia tampoco se lleva bien con la madre. ¿Es el garbanzo negro de la familia? Podría ser. Lo que sabemos de Virginia es que tiene una vida algo más disoluta. A su edad, rondando los cuarenta, y con una licenciatura en Filología a cuestas, trabaja poniendo copas en los bares y no se le conoce pareja estable. ¿Algún problema? No, porque para cubrir esa parcela de su vida, recurre a ligues ocasionales o a aplicaciones de contactos. Sin embargo, Virginia ha sentido el mordisco de la maternidad. Algo llama a su puerta, reclamando un clavo al que agarrarse, pero para cumplir su deseo tendrá que fingir.


 

En una habitación de hospital, de tan escasos metros cuadrados, no hay escapatoria posible. Los encuentros de Virginia con su madre y su hermana son inevitables. Se siente incómoda ante una hermana perfecta, ante una madre afligida. Ella prefiere quedarse sola ante el padre moribundo, con tal de no compartir ni un minuto con otros miembros de su familia. Porque, además, ante ellos y ante el resto del personal sanitario, tiene que fingir, comportarse como el mundo espera de ella, como una hija atribulada por la esperada e inevitable muerte de un padre. Otra vez el fingimiento, un concepto que navega solo por esta novela.

Entre realidad y artificio se pasa las horas metida en aquel hospital. Piensa, reflexiona, medita, conversa con el médico que atiende a su padre, por el que siente una cierta atracción. Pero eso se diluye cuando lleva un nuevo compañero de cama. Se trata de un hombre de sesenta y tantos años, al que conoceremos con el sobrenombre de «el extraño», un individuo que, a priori, se esconde en su propia burbuja, al que nadie visita ni acompaña.


Pero claro, tantas horas allí metidos, a la fuerza ahorcan. Virginia y el extraño comenzarán a hablar, cuando la intimidad, la soledad hospitalaria, la enfermedad, y la incertidumbre los empuje a acercar posturas hasta un extremo que sorprenderá al lector por lo inusual y lo inesperado. Y no os cuento más.

Decía el jurado de este premio, formado por Almudena Grandes, Antonio Orejudo, Eva Cosculluela, o Elisa Ferrer, ganadora de la anterior convocatoria con Temporada de avispas, y Juan Cerezo, que estamos ante un retrato generacional. Sin renegar de las palabras del jurado, a mí no me lo ha parecido. Bajo mi punto de vista, Virginia no es el exponente de una generación concreta. Más bien me parece la representación de un tipo de persona, en crisis, independientemente de su fecha de nacimiento, que no termina de encontrar su espacio. Ella es para mí ese miembro de una familia que no encaja con el resto, y al que todos miran de soslayo. Se siente distinta al resto o quizá sea el resto el que la hace sentir distinta. Es un personaje con el que no siempre va a resultar fácil empatizar. En algún momento de la lectura, anoté en mi libreta la siguiente pregunta: ¿Me cae mal esta tía? Y creo que cae mal, al principio, cuando todavía no conocemos bien al personaje, cuando desconocemos qué se esconde tras ese rencor que ella siente por el padre. Estamos educados para que los padres cuiden de los hijos, y los hijos de los padres, cuando estos se hacen mayores o caen enfermos. Por eso, quizá el lector sienta un poco de repulsa hacia un personaje, hacia una hija que contempla a su padre en las últimas, con tanta malquerencia. Luego, con el avance en la lectura, Virginia irá soltando algún detalle aquí, alguna pista allá, sin ahondar demasiado. Y ahí radicará parte del problema de esta hija.

De Dicen los síntomas me han interesado varias cuestiones. La más inmediata es la trama en sí. La novela arrastra al lector a ese lugar en el que nadie quiere estar. Los hospitales no son espacios agradables, ni siquiera para los que van de visita. Uno llega, asoma la cabeza por la puerta de la habitación del enfermo, saluda y se interesa por el estado de salud del yaciente. Pasados los diez minutos de rigor, esos que marcan el protocolo del buen ciudadano, la incomodidad se instala en nuestro cuerpo y comenzamos a sentir un deseo irrefrenable de huir de allí. Blasco recrea con absoluta nitidez ese microcosmos que supone la vida dentro de un hospital. Para uno de los bandos, compuesto por enfermos y familiares, el tiempo se ralentiza, se estira, se vuelve gomoso y apenas avanza. Sin embargo, el otro, conformado por médicos y enfermeros, anda siempre ajetreado, con prisas, dando instrucciones, solicitando pruebas, emitiendo diagnósticos. Por tanto, hay dos tiempos diferentes porque el mundo gira a una velocidad u otra, según te encuentres dentro de una habitación hospitalaria o fuera. Y de igual modo, hay dos actitudes. La inquietud del familiar o enfermo que recibe la noticia funesta y la del médico que habla de la misma noticia, de las enfermedades, síntomas y secuelas, como si comentara los resultados futbolísticos de la semana. Una palmadita en el hombro y se va, dejando en aquel espacio una carga emotiva de difícil digestión.

También me ha intrigado en todo momento esa relación que existe entre Virginia y su padre. ¿Qué ha sucedido entre ellos como para que la hija ni se inmute al ver cómo su padre abandona este mundo segundo a segundo? Lo comentaba hace un párrafo. No hay referencias explícitas. Virginia no cuenta con detalles aquello que ocurrió, sino que, repasando unos recuerdos difuminados, que conecta con la llegada de un ramo de flores a la habitación de su padre, dejará ver al lector algo del pasado, un hecho, una sospecha que se torna certeza.

Narrada en primera persona, única voz que nos permite pegarnos a la piel del personaje, Dicen los síntomas está impregnada de olor a éter. Estamos ante una novela en la que se habla de la enfermedad, y por tanto de la muerte. Pero más allá de ello, también habrá espacio para reflexionar sobre la familia y el amor. Blasco construye un relato intimista, reflexivo, lleno de referencias literarias y cinematográficas, y de frases rotundas, de esas que todo buen lector va subrayando.

Para no dejarla pasar.

Algunos libros y películas mencionados en Dicen los síntomas:

- Canción de tumba de Julián Herbert
- La hora violeta de Sergio del Molino
- Diario del hombre pálido de Gracia Armendáriz
Ebrio de enfermedad  de Anatole Broyard

 ********
- Langosta (Yorgos Lanthimos, 2015)
- Manchester by the sea (Kenneth Lonergan, 2016)

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí: 



jueves, 21 de enero de 2021

GANADORES 'RETO AUTORES de la A a la Z' (Edición 2020)

Bueno, pues ya llegó el día. En primer término los participantes con sus puntos:


Carmen CG de Mil libros en mi biblioteca 
                            
Enlace: https://millibrosenmibiblioteca.blogspot.com/p/libros-2020.html
8 Puntos (1-8)     

Margari de Mis lecturas y más cositas:
      
Enlace: https://mislecturasymascositas.blogspot.com/2020/01/reto-2020-autores-de-la-a-la-z.html
7 Puntos: (9-15)

- Mar de Leyendo con mar:
        
Enlace: http://leyendoconmar.blogspot.com/2020/01/reto-autores-de-la-a- la-z-2020.html
12 Puntos (16-27)

Laky de Libros que hay que leer: 

Enlace: http://librosquehayqueleer-laky.blogspot.com/2020/01/reto-de-la-a-la-z-edicion-2020.html
8 Puntos (28-35)

Paco de Un lector indiscreto:

Enlace: http://unlectorindiscreto.blogspot.com/2020/01/reto-autores-de-la- a-la-z.html
7 Puntos (36-42)

Inquilinas Netherfield de Inquilinas Netherfield:

Enlace: https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/01/reto-autores-de- la-a-la-z-2020.html
12 Puntos (43-54)

Juan Carlos de El blog de Juan Carlos

Enlace: https://elblogdejcgc.blogspot.com/2020/01/reto-autores-de-la-a-la-z-edicion-2020.html
6 Puntos (55-60)

Isabel de Seneryota Buncle:

Enlace: https://lasenyoretabuncle.blogspot.com/2020/01/reto-autores-de-la-a-la-z-2020-me.html
3 Puntos (61-63)

Rocío de Mis apuntes de lectura:

Enlace: https://misapuntesdelectura.blogspot.com/2020/01/reto-autores-de- la-a-la-z-2020.html
1 Punto (64)
 
Lourdes de las Mil historias de Lourdes
   
Enlace: https://lasmilyunahistoriasdelourdes.blogspot.com/2020/02/reto- autores-de-la-a-la-z-2020.html
7 Puntos (65-71)

Fesaro de Libros en el petate

Enlace: https://librosenelpetate.blogspot.com/2020/02/reto-autores-de-la-a- la-z-edicion-2020.html?m=1
1 Punto (72)

 Raquel González de Los augurios de la luna:

Enlace: https://losauguriosdelaluna.blogspot.com/2020/02/reto-autores-de- la- a-la-z-2020.html
8 Puntos (73-80)

- Mava de Los Libros de Mava:

 
Enlace: https://loslibrosdemava.blogspot.com/2020/02/reto-autores-de-la-a- la-z-ano-2020.html
2 Puntos (81-82)


Shorby de Loca por incordiar:

Enlace: https://locaporincordiar.blogspot.com/2019/12/reto-autores-de-la-a-la-z.html
2 Puntos (83-84)


Nuria de Pasarán las horas:

Enlace: https://pasaran-las-horas.blogspot.com/2020/01/reto-autores-de-la-a-la-z-2020.html?m=1
3 Puntos (85-87)



 Os recuerdo los PREMIOS




Título: EL SACRIFICIO DEL CORDERO 
(papel)
III Premio de Novela Policía Nacional
Autor: Fernando Gómez Recio
Editorial: Algaida
Sinopsis: Cuando en la vida de un fiscal de provincias se cruza un joven aparentemente inofensivo, pero que ha convertido el asesinato en la macabra medicina que conjura el sufrimiento y la locura, la única forma de sobrevivir, la única manera de protegerse, será dejarse contagiar por sus obsesiones para entenderlo y destruirlo antes de que acabe con lo que más quiere. La amenaza es convertirse en aquello que trata de combatir. El peligro... no llegar a tiempo de hacerlo.

[Información completa aquí]




Título: HIJOS DEL NAUFRAGIO (papel)
Premio Ciudad de Badajoz de novela 2019
Autor: Juan Martínez-Val
Editorial: Algaida
Sinopsis: A medida que se acerca el centenario del fallecimiento de Franz Kafka, las pocas páginas que publicó en vida aparecen como chispas que provocaron un gran incendio. Pero no un fuego destructivo; más bien una pura y alta llamarada que aún ilumina como un faro el ceniciento paisaje que se extiende a nuestro alrededor. En Hijos del naufragio, la figura de Franz Kafka proyecta su larga luminiscencia en el cerrado mundo de una nave de guerra, el famoso acorazado Potemkin, y en un entorno político tan maloliente como el soviético, cuando Stalin y Trotski pugnaban por alzarse con el poder. Varias decenas de personajes, teóricamente invitados por el gobierno soviético a ese improbable crucero, son proyectadas hasta nosotros desde la vida real de la época, o arrancados de obras literarias que entonces se escribieron, o caen de nuestros actuales anhelos y carencias, conviviendo de manera enérgica para configurar una larga cadena de sucesos, que en realidad son símbolos perturbadores. Poco a poco, estas gentes, estos navegantes de la vida, a los que impulsan fuerzas muy similares a las que hoy nos arrastran, en el agotamiento estéril de su lucha, irán descubriendo en Kafka ("un judío de Praga", tal vez el último de los últimos en la escala de valores soviética) no la oscuridad kafkiana, sino su luz interior; el resplandor espiritual capaz de dar sentido a su largo viaje hacia no saben dónde. Aquí no existe el absurdo porque la muerte siempre está cerca, como en la vida, y se presenta con sarcásticos tonos que llevan la máscara de la comedia encajada sobre el rostro. A veces nos hacen reír a mandíbula batiente, o sólo sonreír, pues nos retiramos hacia dentro de la comicidad, tal vez avergonzados. Hijos del naufragio recibió el Premio Ciudad de Badajoz de Novela, 2019.

[Información completa aquí]



Título: EL ASESINATO DE PLATÓN (papel)
Autor: Marcos Chicot
Editorial: Planeta
Sinopsis: La ateniense Altea, una de las más brillantes discípulas de Platón, no sabe que tiene a su peor enemigo en su propia casa, y que tanto ella como el bebé que espera se encuentran en peligro. Por su parte, su amigo y maestro Platón arriesga la vida para intentar hacer realidad su gran proyecto: un gobierno en el que impere la justicia en lugar de la corrupción, y donde la razón se imponga a la retórica vacía de los demagogos. Un gobierno ideal que traería la paz a los pueblos y en el que las mujeres podrían llegar a gobernar.

Como telón de fondo, el surgimiento de una nueva potencia liderada por el invencible general Epaminondas, uno de los mayores genios militares de todos los tiempos, pone en juego la supervivencia tanto de Esparta como de la propia Atenas.

Tensión, intriga, traiciones y un amor que desafía a su época confluyen en una novela que recrea de modo impecable el tapiz de la Grecia Clásica y las ideas revolucionarias de Platón, el filósofo más influyente en la historia de la humanidad.

[Información completa aquí]


Título: POEMAS IMPERSONALES (papel)
Autor: Juan Ramón Jiménez
Edición de Soledad González Ródenas
Editorial: Fundación José Manuel Lara
Sinopsis: Libro nunca publicado en su totalidad del mayor poeta español del siglo XX, con más de una treintena de poemas inéditos.

A finales de 1912 Juan Ramón Jiménez regresa a Madrid después de seis años de retiro en Moguer, acarreando en su equipaje un buen número de libros inéditos, de los que sólo dará a conocer una breve muestra en sus selectas Poesías escojidas (1917) y en la posterior y muy difundida Segunda antolojía poética (1922). Soledad González Ródenas reúne en la presente edición los textos pertenecientes a Poemas impersonales, uno de los títulos más singulares que, tras su muerte, quedaron sin publicar en su totalidad. Compuesto en su mayor parte en 1911 y revisado varias veces a lo largo de la trayectoria del poeta, se conservan aún en sus archivos más de una treintena de composiciones hasta ahora desconocidas. El poemario inicia la estética sobria y concisa que más tarde denominará "poesía desnuda", y se distingue netamente del resto de los suyos. JRJ recoge en él un corpus que aúna la expresión personal con acentos no estrictamente propios: "lo menos mío que es posible". Constata así un peculiar desdoblamiento de identidad, capaz de desarrollar tonos de inspiración diversa y variaciones de personalidad con las que el poeta configura difusos heterónimos de sí mismo.

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Título: EL BOSQUE DE LOS CUATRO VIENTOS (papel)
Autor: María Oruña
Editorial: Destino
Sinopsis: A comienzos del siglo xix, el doctor Vallejo viaja de Valladolid a Galicia junto con su hija Marina para servir como médico en un poderoso monasterio de Ourense. Allí descubrirán unas costumbres muy particulares y vivirán la caída de la Iglesia. Marina, interesada en la medicina y la botánica pero sin permiso para estudiar, luchará contra las convenciones que su época le impone sobre el saber y el amor y se verá inmersa en una aventura que guardará un secreto de más de mil años.

En nuestros días, Jon Bécquer, un inusual antropólogo que trabaja localizando piezas históricas perdidas, investiga una leyenda. Nada más comenzar sus indagaciones, en la huerta del antiguo monasterio aparece el cadáver de un hombre vestido con un hábito benedictino propio del xix. Este hecho hará que Bécquer se interne en los bosques de Galicia buscando respuestas y descendiendo por los sorprendentes escalones del tiempo.

[Información completa aquí]



Título: CENIZAS Y ROSAS (papel)
Autor: Charo Jiménez
Editorial: Triskel
Sinopsis: ¿Cómo afrontaremos el final de nuestra vida? José Martín llega a sus últimos días rodeado de una cuidadora, con la que le cuesta entenderse, y de parte de su familia. El pasado y el presente se mezclan enturbiando la dañada mente de José, aunque en los breves fogonazos de consciencia aún se percata de todo el amor que le arropa, en especial de su hija Beatriz.

Charo Jiménez, con su acostumbrada delicadeza literaria, realiza en Cenizas y rosas una instantánea maravillosa a una realidad de la sociedad actual: el cuidado de nuestros mayores. La inmediatez del día a día y las interminables horas en el trabajo hacen que la longevidad de nuestros abuelos se haya convertido en un dilema en lugar de una bendición. ¿Cómo encararán las familias este nuevo reto del siglo XXI?

[Información completa aquí]


 




Título: A CONTRARRELOJ (Pack - 3 entregas /digital)
Autor: Javier Gutiérrez Chamorro
Editorial: Autoedición
Sinopsis:

(Entrega 1) Observador, metódico, excéntrico. Paul Davis no es un detective convencional. Su trabajo es encontrar y recuperar relojes. Y lo hace muy bien. Armado siempre con su tarjeta suiza y con una despierta y viva sagacidad, resuelve los casos más escabrosos y los misterios más oscuros superando cualquier tipo de dificultad que se presente. [Información aquí]

(Entrega 2) Después de “A contrarreloj, Paul Davis, primera temporada” en “Segunda temporada” un único volumen de 400 páginas recopila los nuevos relatos publicados de la saga Paul Davis. [Información aquí]

(Entrega 3) Continuando con "A contrarreloj: Paul Davis, segunda temporada", este único volumen de cerca de cuatrocientas páginas, recopila las cinco aventuras siguientes protagonizadas por el investigador privado especializado en la recuperación de relojes, Paul Davis. Comienza con décimo cuarta aventura, y concluye en la última publicada hasta la fecha, la décimo octava. [Información aquí]


Y ahora sí, los GANADORES son:





¡¡Felicidades a todos!! Mava, Juan Carlos, Lourdes, Carmen CG, Rocío, Laky y Mar sois los ganadores de este sorteo, realizado con Randorium.com. Debéis enviarme un correo a lecturapolis@gmail.com con vuestra lista de preferencias, añadiendo vuestros datos postales y vuestro número de teléfono. La primera en elegir será Mava y así sucesivamente.

Tenéis de plazo para reclamar vuestro premio hasta el próximo domingo a las 23.59 horas. Los libros que no sean reclamados antes de ese plazo, volverán a ser sorteados. El asesinato de Platón y El bosque de los cuatro vientos los envío yo, vía correo ordinario. Por lo tanto, no me hago responsable de extravíos y pérdidas.

Muchas gracias a todos por participar. Recordad que la nueva edición está ya en marcha. Podéis inscribiros aquí, hasta el 31 de marzo.

Nuevamente, muchas gracias a autores y editoriales por colaborar en este sorteo. 

 
¡¡A seguir leyendo!!



miércoles, 20 de enero de 2021

CASA AJENA (TERROR - 2020)

Año: 2020

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Remi Weekes

Reparto: Sope Dirisu, Wunmi Mosaku, Matt Smith, Javier Botet, Emily Taaffe, Andy Gathergood, Kevin Layne, Vivien Bridson, Lola May, Rene Costa, Matt Townsend, Vivienne Soan, Homer Todiwala, John Kamau, Gillian Vassilliou

Género: Terror 

Sinopsis: Una pareja de refugiados de Sudán, un país arrasado por la guerra, trata de sobrevivir en un pequeño pueblo de Inglaterra hasta que descubren que allí les aguarda un peligroso mal.

[Fuente: Filmaffinity]


Pasear por la oferta de Netflix te permite llegar a películas de las que no habías oído nada pero que, ¿quién sabe?, pueden llegar a sorprenderte. Es lo que me ha pasado con Casa ajena. No sé muy bien qué me empujó a dar al botón para visualizar esta película de terror. El tráiler me mostraba un matrimonio africano, algo que no suele ser muy habitual en el género y una casa donde quedaban restos de comida invadidos por insectos. 

Bol y Rail son una pareja de refugiados en Londres. Conviven en un centro de detención con otras muchísimas personas que han llegado a Reino Unido, con la idea de construir una vida mejor. Tras una evaluación por las autoridades pertinentes, les asignan una pensión, y una casa en la que instalarse. La vivienda está situada a las afueras de Londres, en un barrio de los suburbios. Está bastante descuidada y sucia, pero es grande, con dos plantas y mucho espacio para ellos dos. Parece que esta vez la suerte sonríe a la pareja. 

A través de los sueños del matrimonio, que funcionan a modo de flashbacks, sabremos que proceden de Sudán, un país en guerra, que siembra su tierra con muertos y heridos. La situación es caótica. Solo hay sangre y violencia por todos lados. La pareja, acompañados de su hija Nyagak, tratan de huir de un país que se derrumba. Luchando contra otros compatriotas por hacerse un hueco, consiguen subir a un autobús que los aleje de aquel horror, y poco después emprenderán camino a Europa en patera. Cruzar el mar es muy peligroso. Son muchos en una barca inestable. Algo sucede, y la pequeña Nyagak junto con otros viajeros, caen al agua y se ahogan. Pero Bol y Rail logran sobrevivir, consiguen llegar a Londres y, aunque la muerte de su hija les provoca una dolorosa tristeza, se sienten mejor y más felices al instalarse en su casa nueva. Parece un inicio prometedor, un esperanzador camino hacia la ciudadanía británica. 

Sin embargo, en la casa hay algo. Susurros, voces, ruidos se suceden. Golpes secos y rotundos sumergen a los personajes en los recuerdos del pasado, rememorando el estallido de las bombas y de los disparos, los gritos y el dolor de su país de origen. Detrás de las paredes se mueve algo. El papel pintado se desprende de los muros, aparece un agujero. ¿Qué hay detrás? ¿Qué ocurre en la casa? Esas paredes despertarán los miedos más profundos de la pareja, sus recuerdos más terribles, y colocarán terribles visiones ante sus ojos.

Casa ajena me ha parecido original por muchos motivos. Primero, por lo que comentaba antes. Que los protagonistas sean una pareja de africanos me parece toda una novedad. Por regla general, en el género de terror siempre encontramos a familias de blancos, ya sean norteamericanos o europeos, que se mudan a una casa en la que ha ocurrido un hecho luctuoso. Son jóvenes o familias acomodas, muy lejos de las penurias y dificultades por las que han tenido que pasar los protagonistas de este largometraje.

Más cosas que me han gustado. En Casa ajena no todo ocurre en plena noche. Me gusta que haya secuencias espeluznantes que se producen cuando es de día, de tal modo que se pueda ver con nitidez lo que ocurre en el interior de la casa. Además, el horror traspasa el umbral de la vivienda. Incluso cuando los personajes están fuera de ese hogar prestado suceden cosas, la pareja tiene visiones y se siente desorientados. Entonces, ¿el mal radica en la casa o radica dentro de ellos mismos? El horror va in crescendo y, con escenas que recuerdan un poco al cortometraje Lights out (os hablé de él aquí), minuto a minuto, conoceremos la verdadera historia de la pareja. Porque, ¿lo que sabemos de Bol y Rial es real? ¿Ocultan algo? Llega un momento en que la película deja de ser de terror para convertirse en un drama. Las penurias de la inmigración, lo que un hombre es capaz de hacer con tal de salvar su vida, o el remordimiento y la culpa son pilares de esta historia que, a mi juicio, está muy bien dirigida, con una gestión del terror muy distinta a lo que estamos acostumbrados.

Los efectos especiales son mágicos. Y me diréis, ¡pues claro! Pero cuando veáis la película lo entenderéis. Hay planos que mutan en otros, dando lugar a que ciertas situaciones cotidianas se conviertan en otras aterradoras, porque la realidad y la ensoñación se mezclan en un baile que llevará a los personajes al límite de la locura. Por otra parte, la acción transita a un ritmo pausado. No es una película de terror en la que los acontecimientos se precipitan y las imágenes se suceden a una velocidad de infarto, sino que a cada hecho se le concede su tiempo. Las escenas de terror y los sobresaltos están ahí pero están colocadas de manera inteligente, y no con la simple intención de provocar un jumpscare de manual en el espectador. Por último, también habría que destacar la música, tan distinta a lo usual. Me ha resultado más dulce y melódica que la típica estridencia de las películas de terror. 

Ahora bien, este largometraje tampoco prescinde de los recursos habituales del género, de esas sombras que acechan, de las puertas que se cierran solas lentamente, de las luces que se apagan. Y aunque antes comentaba que hay escenas que ocurren a plena luz, también hay otras en las que la oscuridad lo domina todo, impidiendo que el espectador aprecie lo más mínimo. 

En cuanto a los personajes, Bol y Rial conforman una pareja castigada por las circunstancias que les has tocado vivir. Él trabajaba en un banco, en su país. Llegar a Londres supone un gran logro para él. Para el joven sudanés, la casa es una gran oportunidad de iniciar una nueva vida, donde formar una familia. Bol necesita sentirse integrado. Quiere dejar atrás todas las costumbres de su tierra y adoptar las que imperan en Europa. Sin embargo, Rial cree que ese país no es para ellos, ni esa casa es un lugar en el que iniciar una nueva vida. Ella sigue anclada al pasado, a su cultura, a los rituales, a las leyendas de su tierra, aquella en la que habitaban dos tribus que se mataban entre ellas. La tristeza por la pérdida de Nyagak la sumerge en un profundo abismo y sueña con la posibilidad de recuperarla

La distinta actitud de uno y otro frente a la nueva vida provoca fricción en la relación de la pareja, hasta el extremo de vivir momentos de mucha tensión. En este punto hay que añadir que ambos personajes están estupendamente interpretados. No conocía a Sope Dirisu ni Wunmi Mosaku, como tampoco conozco al director -Remi Weekes-, del que tan solo he podido averiguar que hasta ahora se ha centrado en el cortometraje. La verdad que aquí hace un gran trabajo, bastante sorprendente para ser su primer largo. Y dato curioso, no solo se trata a través del terror, el horror de la inmigración sino que la película también muestra la xenofobia entre miembros de una misma etnia.

Por ponerle una pega a la película, y ser un poquito puntillosa y malaje, diría que me ha faltado saber de qué manera Bol y Rial llegan hasta Londres. De la patera pasan al centro de detención sin que se muestre ese camino que, imagino implica cruzar por carretera, parte de Europa hasta llegar a Reino Unido. Pero el epicentro de Casa ajena es precisamente eso, la casa, y no el trayecto. 

En definitiva, os diré que esta película me ha sorprendido gratamente. La combinación del terror con el drama social me parece todo un invento, y el desarrollo de la trama, tan vinculado a las creencias de las tribus africanas como a los demonios que habitan en nuestro interior, supone un acierto, a mi juicio. No os hablo del desenlace. Solo os diré que tampoco es el habitual.

Si puedes, anímate a verla.




Tráiler:




martes, 19 de enero de 2021

JUAN DEL VAL: ❝Lo que me llena es escribir y escribiré toda la vida❞

La primera entrevista de este 2021 tenía que ser presencial. Más allá de la situación sanitaria que estamos padeciendo, nos adaptamos, siguiendo a rajatabla las medidas impuestas. Sin embargo, a la Covid-19 se le unió Filomena, una tormenta sin precedentes que tiñó de blanco buena parte del país, impidiendo la movilidad y cortando carreteras. Así que, Juan del Val, que tenía previsto visitar ciertas ciudades para presentar su nueva novela, Delparaíso, tuvo que cambiar los planes.

Esta es la tercera novela que leo de del Val, todas ellas escritas sin la colaboración de su mujer, Nuria Roca. Parece mentira Candela ya fueron reseñadas en este espacio. En cuanto a Delparaíso, me ha parecido una novela más madura que las anteriores, pero de eso os hablaré más adelante, cuando os exponga mis impresiones sobre esta lectura. De momento, os dejo con la entrevista.

©Carlos López Álvarez

Marisa G.- Juan, Filomena te ha dejado sin poder moverte para hacer promoción de tu nueva novela.

Juan V.- Pues sí. A mí que me gusta hacer promoción ciudad a ciudad, y hacerlo en directo, no ha sido posible. Se tiene que hacer via telefónica. Qué le vamos a hacer.

M.G.- Pues sí. Bueno, Delparaíso es tu primera novela después del Premio Primavera. ¿Has notado que ese premio te ha permitido llegar a más lectores, que más personas se han interesado por lo que escribes?

J.V.- Sí, sí... El premio fue importante, en su momento. Me colocó en un lugar en el que yo no estaba como autor y sí, me permitió llegar a más gente. Por otro lado, Candela fue una novela que gustó muchísimo y se vendió de maravilla. Desde entonces, hay un grupo de lectores que me siguen. Es muy agradable tener a los lectores esperando poder leer lo que escribes. Es lo que ha sucedido con Delparaíso.

M.G.- Esta nueva novela es muy coral. Hay muchísimos personajes que entran y salen de escena. Nunca te lo he preguntado, pero no sé si te organizas de algún modo a la hora de escribir. En este caso, con más de una veintena de personajes, ¿has tenido que hacer algún tipo de esquema?

J.V.- No, no. Mi método de escritura ha sido el mismo que con las dos novelas anteriores, en las que solo había un único personaje principal. No sé hacer esquemas. Lo único que necesito es tener clara una idea, lo que quiero contar, antes de ponerme a escribir. Pienso mucho cómo quiero que sea la novela pero, a partir de ahí, me siento y escribo. Las cosas van encajando poco a poco, a veces de una manera algo mágica, y se van resolviendo todas las tramas a base de estar muy metido en la historia. 

M.G.- La trama de esta novela transcurre prácticamente entre las paredes de una urbanización de lujo que se llama, precisamente, Delparaíso. Allí viven familias acomodadas, con un nivel de vida atractivo. Haces un retrato de ese microcosmos, de lo que ocurre dentro de esa urbanización. ¿Por qué contar la vida de esta urbanización?

J.V.- Me parecía un lugar atractivo. Una urbanización como Delparaíso es un lugar como bastante inaccesible, y me apetecía poner una mirilla como para que el lector visualizara lo que ocurre en el interior. De todos modos, la novela no solo narra lo que le ocurre a las familias que viven allí, sino también lo que le sucede a otros personajes que trabajan allí, como esos obreros rumanos que se dedican a hacer reformas dentro de la urbanización, o el personal de servicio que trabaja en esas casas, o el vigilante de seguridad.

Delparaíso es una novela de personajes, independientemente de su clase social o de donde vivan.

M.G.- ¿Podríamos decir que la máxima de la novela es: No es oro todo lo que reluce? Es decir, todos pensamos que dentro de esa urbanización la vida es idílica y feliz, pero no es así realmente.

J.V.- No lo es, no. Tener dinero es mejor que no tenerlo. Esto es así. Sin embargo, eso no quiere decir que el dinero te va a librar de muchas cosas que suceden en la vida, y que no podemos evitar. No es oro todo lo que reluce, ni dentro de Delparaíso, ni fuera.

M.G.- Me gustan mucho tus personajes femeninos. Me gustó mucho Candela y en esta novela, he vuelto a descubrir a unas mujeres que tienen un universo interior muy rico. No sé si pones especial interés a la hora de construir los personajes femeninos o te sale así, de manera natural.

J.V.- Diría que ambas cosas. Es verdad que le pongo mucho interés a los personajes femeninos, porque son los que más me interesan. Siento especial predilección y no puedo evitar tener debilidad por lo femenino. Creo que, todo lo relativo a la mujer, no se me da mal. Sin embargo, en esta novela también hay personajes masculinos muy potentes.

M.G.- Los autores soléis tirar de realidad, de vuestro entorno. En esta novela, con personajes tan variopintos, ¿has echado mano de alguien de carne y hueso? ¿Te has inspirado en conocidos?

J.V.- Soy un autor muy pegado a la realidad, así que me he inspirado en la gente que me rodea, en la gente que tengo cerca, y también en mí mismo, porque estoy en un montón de personajes. En general, hablo de lo que sé. He pasado por todas las clases sociales que aparecen en la novela. En mi vida, he sido obrero, luego pasé a clase media y, posteriormente, me ha ido un poquito mejor. Más o menos sé de lo que estoy hablando.

M.G.- Y entre los personajes, un grupo de adolescentes. Resulta muy creíble esa representación de la adolescencia, con chicos que odian a sus padres o se adentran en el despertar sexual. ¿Te ha costado especial trabajo ese retrato de la adolescencia desde la edad adulta?

J.V.- No especialmente. Me interesan muchísimo las relaciones entre padres e hijos. Pero es que, además, convivo con adolescentes. Tengo tres hijos de 18, 14 y 10 años. Así que conozco muy bien cómo respiran. Por otra parte, todos hemos sido adolescentes alguna vez, y recuerdo muy bien cómo me movía y cómo sentía por aquellos años. Ahora bien, en lo que sí me he tenido que esforzar es en la reproducción de la manera de hablar de los jóvenes. En alguna ocasión, he tenido que hacer alguna consulta a mis hijos sobre algunas líneas de diálogo.

M.G.- Y al margen de personajes, el lector también se va a encontrar con suicidios, asesinatos y robos. Son hechos que le dan su punto de suspense e intriga a la historia.

J.V.- Sí, hay giros interesantes en la novela, pero son solo una excusa para lo que quiero contar. Aunque no soy autor de novela policiaca o de novela negra, es verdad que, recurrir a ciertos hechos, ayudan a mantener el interés del lector. Aun así, insisto, esta es una novela de personajes porque ese asesinato, suicidio y robo que mencionas no es la esencia de la novela. La esencia de esta novela son los sentimientos y las emociones de los personajes.

M.G.- Porque tú no te ves como autor de novela negra, ¿no?

J.V.- No. No me interesa esa literatura. Me gusta hacer otra cosa. 

M.G.- Pues para incidir en los personajes, te diré que tengo mis predilectos. Me gustaría saber si hay alguno que te haya costado más, que te guste especialmente.

J.V.- En general, estoy muy contento con todos los personajes. Hay uno que me cae especialmente mal. Pascual, ese director de banco es un miserable total. Pero también hay otros por los que siento mucho cariño, como Mayte, esa señora mayor que dice haber tenido un lío con el rey, cuando era joven. También me gusta mucho Carlos, el hijo de Borja. Es un personaje que, a pesar de todo lo que ha ocurrido con su padre, de todas las promesas rotas, no siente ningún rencor. Carlos me parece el personaje más equilibrado, el más sabio y seguramente es la mejor persona. Por último, también es Mihai, ese obrero rumano, sordomudo. Me parece un personaje muy vulnerable y entrañable.

M.G.- Mihai vive una historia de amor preciosa. Y al hilo de esto, siempre se habla de que en tus novelas hay mucho sexo pero, fíjate que en esta, he percibido que el sexo está más en segundo plano.

J.V.- Estoy de acuerdo contigo. En mis novelas siempre hay mucho amor y siempre hay sexo, porque el sexo forma parte de la vida. Pero también creo que en esta novela predomina más el amor que el sexo. Aunque tenemos a Sergio, un personaje al que le gusta el sado, creo que Delparaíso es la novela menos sexual que  he escrito.

M.G.- La estructura de la novela también es interesante. En el mismo capítulo vas mezclando unas historias con otras, las vidas de unos personajes con otros, de tal manera que el lector tiene una visión muy global de todo lo que ocurre.

J.V.- Soy ambicioso, y me gusta ponerme a prueba a la hora de escribir. Intento hacer cosas que, en principio, no sé hacer porque, de ese modo, me siento motivado. Con Candela, aprendí a construir personajes buenos y que, alrededor de ellos, girara la trama. Pero con esta novela me apetecía dar un paso más y evolucionar como escritor. Por eso he escrito una historia en la que he ido mezclando situaciones, y he llevado al lector de un sitio a otro, para que tenga la información de todo lo que está ocurriendo en cada momento. No es fácil hacerlo pero creo que, modestamente, me ha salido bien.

M.G.- Delparaíso está dedicada al chico que escribe en pijama. Me he reído mucho con esta dedicatoria. Ese chico que escribe en pijama, ¿eres tú?

J.V.- Sí y no. Es una especie de guiño a mi psicoanalista. Pero bueno, en realidad, sí soy yo. Cuando escribo suelo estar sin arreglar, en pijama, despeinado... Lo he pensado mucho y creo que no es algo casual. Escribir así me permite contar mejor ciertas cosas. Me permite conectar con el que fui, con una persona que sufría mucho más de lo que sufro ahora. Ahora mismo estoy en un momento de felicidad importante. Pero no resulta sencillo contar cosas más duras si te va bien. Por eso es bueno recordar que tu vida no ha sido siempre así. De ahí esa dedicatoria, al niño que sufrió y que ahora, después de muchos años, puede escribir cosas bonitas. O, al menos, a mí me lo parecen.

M.G.- Para ir terminando. Eres muy activo en redes sociales, concretamente en Instagram. En tu perfil, a veces, surge alguna polémica por algo que has dicho o has hecho. ¿Qué le pasa a la gente que se enfada tanto?  

J.V.- Yo que sé. Hay gente que me dice que soy un prepotente pero me da igual. Es que no puedo estar pendiente de todo el mundo, de si les parece bien o mal lo que digo. Si alguien se enfada, pues que se enfade. No pretendo molestar a nadie, pero esta batalla de intentar gustarle a todo el mundo la di por perdida hace mucho tiempo. Si a la gente le intereso, pues fenomenal. Y si no les gusto, pues no pasa nada. Me muestro como soy yo. 

M.G.- Última pregunta. ¿Te ves en el futuro alejado de los medios y centrándote únicamente en la escritura?

J.V.- No lo sé. Me divierto mucho haciendo tele. Mientras lo pueda compaginar con la escritura, no tengo necesidad de dejarlo. No trabajo en los medios porque no me quede más remedio. A ver, todos tenemos hipotecas que pagar. Pero si trabajo en los medios es principalmente porque me divierto mucho. Eso sí, puedo seguir guionista o colaborador en un programa de televisión pero lo que realmente me considero es escritor. Lo que me llena es escribir y escribiré toda la vida.

M.G.- Pues nada, sigue escribiendo y a ver si para la próxima novela podemos vernos.

J.V.- Ojalá sea así. Que  haya pasado todo esto y pueda ir a Sevilla, que se me apetece mucho.

M.G.- Muchas gracias por atenderme, Juan. Feliz día.

J.V.- Gracias a ti. 


Sinopsis: Delparaíso es un lugar seguro, vigilado las 24 horas, lujoso e inexpugnable. Sin embargo, sus muros no protegen del miedo, del amor, de la tristeza, del deseo y de la muerte. ¿Acaso tiene sentido protegerse de la vida?


Juan del Val dirige su mirada, lúcida e implacable, a este mundo tan hermético como inaccesible para construir una narración absorbente, a veces divertida y a menudo incómoda. Bajo su aparente sencillez, prácticamente en cada página el lector tendrá que enfrentarse a un dilema moral que le hará leer con el corazón en un puño.


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