viernes, 19 de enero de 2018

REINO DE FIERAS de Gin Phillips

Editorial: Suma de Letras.
Fecha publicación: 18 enero, 2018.
Precio: 18,90 €
Género: Thriller.

Nº Páginas: 344
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788491291589

[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Gin Phillips es autora de las premiadas novelas The Well and the Mine y Come In and Cover Me. Vive en Birmingham, Alabama, con su familia.

Sinopsis 

Lincoln es un buen niño. Con cuatro años es curioso, inteligente y bien educado.

Hace lo que su madre le dice y sigue las normas.

«Hoy las reglas son distintas.
Y las reglas dicen que nos escondamos
y no permitamos que el hombre del arma
nos encuentre.»

Cuando un día feliz en el zoo se convierte en una pesadilla y Joan se ve atrapada con su hijo, deberá hacer acopio de todas sus fuerzas y encontrar el coraje para protegerlo a cualquier precio; incluso si eso significa cruzar la línea entre el bien y el mal, entre la humanidad y el instinto animal. Una línea que nadie imaginaría nunca traspasar.

Pero, a veces, las normas son diferentes.


[Información tomada directamente de la web de la editorial]


 
  

No sabría decir muy bien cuántas reseñas se han publicado sobre la novela Reino de fieras de Gin Phillips en las últimas semanas pero sin duda, han sido muchísimas. La editorial realizó a primeros de diciembre una promoción muy potente y un buen número de nosotros recibió una edición no venal de la novela para poder leerla con antelación a su lanzamiento, hecho que se produjo ayer, y poder así compartir nuestras opiniones con otros lectores. Como se suele decir, hay tantas lecturas e interpretaciones de un libro como lectores lo leen y por eso no ha sido de extrañar que hayamos podido encontrar reseñas muy entusiastas y otras algo más tibias. Lamentablemente, mi reseña también será algo templada porque, aunque hay aspectos de la novela que me han gustado, siento que me ha faltado la tensión narrativa necesaria como para dejarme pegada a las páginas del libro. Os cuento en detalle.

Joan y su hijo Lincoln de 4 años juegan en 'La cantera de los dinosaurios', una zona boscosa y poco transitada del zoo Belleville, al que suelen acudir algunas tardes. Allí, apartados de los espacios más concurridos y rodeados de árboles y tranquilidad, Lincoln inventa historias protagonizadas por sus superhéroes de plástico mientras la madre lo observa y se sorprende de la imaginación del pequeño. Es un momento de absoluta conexión entre ambos, de felicidad y paz apenas perturbada por el vuelo de un pájaro. De repente, Joan escucha ruidos lejanos. Parecen explosiones a los que, en principio, no da ninguna importancia pensando que son globos que estallan. No obstante, la realidad se impone cuando, cercanos a la hora de cierre del establecimiento, Joan y Lincoln se dirigen a la salida y en el camino se topan con un hombre armado y varios cuerpos tirados en el suelo.  El pánico se apodera de Joan que intenta huir con su hijo en brazos. A partir de ahí, la historia avanza en una única dirección, la de salvar la vida y salir de aquel recinto sano y salvo. Si lo consigue o no, es algo que tendréis que averiguar con la lectura.

Al margen de Joan y Lincoln, también conoceremos a otros personajes como Kailynn, una joven trabajadora del zoo, Margaret Powell, una profesora jubilada que acude al zoo para hacer deporte tres veces por semana y a dos jóvenes más, Mark y Robby. Lo que le ocurra a estos personajes serán hilos argumentales que se van alternando con el de Joan y Lincoln, que quiero entender como la trama principal y de ahí que esté narrada en primera persona, mientras que las restantes sirven de acompañamiento y figuran narradas en tercera persona.

La trama de Reino de fieras tiene mucho que ver con esas espeluznantes noticias con las que a veces nos sorprenden los informativos. Sucesos que nos hablan de jóvenes adolescentes, arma en ristre, provocando una masacre, ya sea en centros educativos o en lugares públicos. En las últimas décadas no son pocas las ocasiones en las que se han producido hechos de esta índole, principalmente en Estados Unidos donde todos sabemos que el acceso a armas de fuego está poco controlado, conmocionando al mundo, sin poder entender muy bien, qué se le pasa a un joven por la cabeza para emprender esa especie de caza al hombre, dejando un reguero de sangre y desgracia a su paso. Y que una novela parta de esta idea me parece cuanto menos, interesante, porque además nos sirve para reflexionar. Sin embargo, tengo que decir que a mí la lectura se me ha quedado corta porque, si bien presuponía una trama llena de acción y con un punto máximo de tensión, he notado que la narración no me enganchaba y me provocaba algo de tedio. Para empezar, el momento en el que Joan descubre lo que realmente está ocurriendo dentro del zoo, que alguien se pasea por las instalaciones con un rifle en las manos y disparando a diestro y siniestro, me ha resultado bastante flojo. No he notado fuerza y me ha faltado tensión narrativa, esa corriente electrizante que me provoque inquietud y me obligue a continuar leyendo con fruición. Pero no faltaré a la verdad y por lo tanto, también tengo que reconocer que tales carencias se iban subsanando paulatinamente, a medida que avanzaba en la lectura, pero sin que adquiriera la potencia que yo necesitaba para sentirme totalmente absorbida por la historia. Después de mucho pensarlo creo que lo que ha fallado, a mi juicio, es que hay capítulos en los que no ocurre nada y encima, a veces, el relato de los hechos se desvía considerablemente en algunos momentos clave. Cuando la cosa está más caliente, los personajes se van por las ramas, comienzan a recordar cosas, conectan unos hechos con otros del pasado y en esos pasajes el lector pierde de vista lo principal, lo crucial en esta historia, que no es otra cosa que unos individuos intentando dar caza a todo aquel que se cruce en su camino. Quizá haya pretendido Phillips que el lector intime con los personajes y por eso cuenta tantas cosas sobre ellos pero un exceso de información adicional me ha sacado de la historia central.

Y lo mismo me ha ocurrido con la ambientación. El estilo de la autora brilla por su minuciosidad. Si ya en las primeras páginas observamos cómo se demora en describir con detalle los juegos entre madre e hijo, la actitud del pequeño, sus razonamientos infantiles, los pensamientos y las emociones de ambos, perfilando concienzudamente a los personajes, hace lo mismo con el entorno, con los lugares que rodean a los protagonistas, hablando de los distintos recintos que ocupan los animales del zoo, los restaurantes, los caminos y senderos que recorren el interior de la instalación. Yo he echado en falta un mapa del zoo Belleville, una pequeña ilustración donde pudiera señalar qué ocurre en cada lugar. Creo que un recurso tan simple como ese me hubiera ayudado a situar los hechos.

No obstante, y dicho lo cual, también tengo que comentar lo que a mí más me ha gustado. Por un lado, la novela explota la idea del hipervínculo entre madre e hijo, de su ansia de protección, ese afán de una madre por salvaguardar la integridad de su cachorro. En este aspecto he empatizado mucho con Joan cuando, obligada por las circunstancias, tiene que sacar fuerzas de donde no las hay y fingir tranquilidad y calma cuando el pánico se ha apoderado de ella. Su principal objetivo no es solo salvar a su hijo sino también impedir que el niño se de cuenta de lo que está ocurriendo y sufra por una situación traumática que puede dejarle huella. Todo ello conlleva también una parte importante de sacrificio, de exponerse ante el peligro, de ofrecerse para evitar que su hijo sufra daño alguno.

Por otra parte, tengo que aplaudir a Phillips en cuanto a la presentación de algún personaje. Como vulgarmente se suele decir, la autora me la coló. Y es que nos encontraremos a un personaje que parece débil, con problemas de integración social y por ahí me llegó a conquistar. No obstante, no contaba con la sorpresa que la autora me tenía preparada. De un párrafo a otro, mi opinión cambió totalmente y no pude evitar hasta sonreírme en un momento en el que no hay lugar para la risa. Y es que, a medida que vas conociendo los entresijos de la trama te das cuenta que ese personaje era totalmente necesario y que esa sensación de debilidad que transmite tiene un porqué. Ahí lo dejo. 

Con un título que nos hace plantearnos quién es más animal en esta historia, la trama de Reino de fieras transcurre en el plazo de unas tres horas, con alternancia de hilos narrativos que terminan por confluir ocasionalmente en algún punto. La narración predomina sobre el diálogo y es que, para ser un thriller, tiene a veces un matiz introspectivo muy sobresaliente, con tantas reflexiones que se esparcen a lo largo de la historia. Para mí este carácter tan, digamos, intimista, ha restado intensidad a la historia y por eso quizá yo no he llegado a conectar con el relato. Pero como he comentado anteriormente, también tiene algunos aspectos muy positivos.

En definitiva, Reino de fieras no es el libro que me esperaba pero mi opinión es una más entre las muchísimas que se han publicado últimamente, así que, te animo a que te pasees por la blogosfera, leas otras reseñas y saques tus propias conclusiones.



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


miércoles, 17 de enero de 2018

EL AUTOR (DRAMA - 2017)


Año: 2017

Nacionalidad: Española.

Director: Manuel Martín Cuenca, Alejandro Hernández.

Reparto: Javier Gutiérrez, Antonio de la Torre, Adelfa Calvo, María León, Adriana Paz, Tenoch Huerta, Rafael Téllez, Craig Stevenson, Miguel Ángel Luque, Carmelo Muñoz Adame, Domi del Postigo.

Género: Drama

Premios: Nominada Mejor Película para Los Goya.

Sinopsis: Álvaro (Javier Gutiérrez) se separa de su mujer, Amanda (María León), una exultante escritora de best-sellers, y decide afrontar su sueño: escribir una gran novela. Pero es incapaz; no tiene talento ni imaginación... Guiado por su profesor de escritura (Antonio de la Torre), indaga en los pilares de la novela, hasta que un día descubre que la ficción se escribe con la realidad. Álvaro comienza a manipular a sus vecinos y amistades para crear una historia, una historia real que supera a la ficción... Adaptación de 'El móvil'.

[Fuente: Filmaffinity]





En el mes de octubre publiqué la reseña de un libro titulado El móvil (puedes leer la reseña aquí). Se trataba de un relato breve, una de las primeras obras publicadas por el autor extremeño Javier Cercas. Fue redactando aquella reseña cuando tuve conocimiento de la adaptación al cine que se estaba preparando de aquella historia, cuyo director sería Manuel Martín Cuenca (Caníbal, 2013 o La flaqueza del bolchevique, 2003), y contaría con nombres como Javier Gutiérrez, María León y Antonio de la Torre en el reparto. La película se estrenó el pasado mes de noviembre, figurando a día de hoy todavía en cartelera, y con el aplauso de la crítica, se presenta a los Goya con nueve nominaciones entre las que destacan las categorías de Mejor Película, Mejor Actor Protagonista (Javier Gutiérrez), Mejor Actor de Reparto (Antonio de la Torre) o Mejor Guion Adaptado.

Dicen que rectificar es de sabios y siendo así, a mí me toca hacerlo en este momento pues tengo que confesar que la primera vez que vi la película quedé un tanto decepcionada. Para empezar sentí que existían demasiadas omisiones y añadiduras en el guion, que el protagonista de la historia no me terminaba de convencer y el ritmo era demasiado lento, de tal modo que me costaba mantener la atención en un relato cuya versión literaria me había fascinado. No obstante, opté por verla una segunda vez y en esta ocasión es justo decir que mis impresiones cambiaron radicalmente. En el segundo visionado me olvidé del relato de Javier Cercas, me dispuse a disfrutar del largometraje como si no tuviera una fuente de inspiración y descubrí que la película es fabulosa en todos los sentidos. ¿Dónde estaba el problema entonces? Pues creo que en la idea que me había hecho, en pensar que me iba a topar con un calco del relato literario cuando resulta que esta película no deja de ser una adaptación.

El largometraje comienza durante una masterclass sobre escritura creativa. A la charla acude Álvaro (Javier Gutiérrez) junto a sus compañeros del taller de escritura al que asiste por las noches y que dirige Juan (Antonio de la Torre). Escribir es la verdadera pasión de Álvaro, sueña con convertirse en un importante escritor, creador de buena literatura, pero mientras su sueño se cumple y no, no le queda más remedio que trabajar como ayudante en una notaria. Sus días transcurren entre escrituras y expedientes que se amontonan a ambos lados de su mesa, ubicada en un estrecho cubículo donde tiene que aguantar a un compañero insoportable, rancio, provinciano, fácilmente impresionable, muy dado a la verborrea y a la conversación intrascendente. 

Álvaro se siente un fracasado, especialmente cuando a su mujer, Amanda García Carvajal (María León) le otorgan la Medalla de Oro de Andalucía por haberse convertido en autora revelación con la publicación de su primera novela de la que ha vendido 300.000 ejemplares. Es entonces cuando su vida se trastoca por completo. Perderá estabilidad personal, laboral, marital y emocional, naufraga, se siente hundido, no consigue escribir algo que tenga un mínimo de calidad pero no tira la toalla. Cuando Juan le abre los ojos, él decide narrar la vida de sus vecinos, gente diversa, con diferentes estilos de vida, de distintas edades y condición. Para ello pone en marcha un plan peliagudo del que mejor no os desvelo nada. Sólo os diré que el quid de la cuestión está en crear drama. Si hay drama, hay novela. Y sabed que la inspiración está en la calle, que hay que investigar la vida y que la historias las tenéis delante de vuestras narices. Ahora bien, ¿todo vale con tal de escribir una buena novela? ¿Cuáles son los límites a los que se tiene que restringir un escritor? Estas son las preguntas que lanza la película y que nos ofrece, además, un doble final, a cual más sorprendente. Cuando pensábamos que la historia había llegado a su fin, el argumento sigue avanzando, rizando aún más el rizo, porque Álvaro quiere que el desenlace de su libro sea inigualable.

El argumento de El autor sirve también como vehículo crítico, pues plantea un debate que nos persigue a todos los que nos gusta leer y especialmente a los que les gusta escribir. ¿Qué es realmente literatura? ¿Qué calidad tienen aquellos libros que más venden hoy en día? En ese sentido el matrimonio formado por Álvaro y Amanda sirve para poner la cuestión sobre la mesa. Álvaro aspira a escribir historias solventes, potentes, con personajes poderosos, que dejen huella y cuyos trabajos recuerden a los grandes nombres de la Literatura universal, mientras que Amanda es una escritora de best-seller, su novela no es más que literatura de masas, como se la llega a definir en el largometraje, pero eso sí, vende libros como churros. ¿Qué debe primar sobre qué? ¿Es lícito sacrificar la calidad literaria en favor de ocupar el top de ventas? La eterna diatriba. 

Y es que inventar historias, escribir novelas, idear personajes,... no es tarea fácil. El novelista tiene que enfrentarse al vacío y crear algo de la nada, mientras se estruja su magín. Todos hemos oído hablar del bloqueo del autor, del miedo al folio en blanco, cuestiones que quedan muy bien reflejadas en la película que cuenta con un toque simbólico. Todo lo que rodea a Álvaro en su lugar de trabajo es blanco. Las paredes de la habitación, su mesa, la silla en la que sienta hora tras hora tecleando, la pantalla de ordenador, el teclado, el ventilador que refresca sus ideas, las ventanas,... Todo es blanco como blanco es el papel que los escritores deben emborronar con buenas historias. 

Sobre el reparto, resulta impensable pasar por alto el magnífico trabajo de Javier Gutiérrez, que se envuelve con la piel de un personaje muy visceral. Cualquier experiencia relacionada con la literatura, cualquier muestra de ánimo, cualquier consejo importante que le den, lo lleva a una especie de éxtasis que torna sus ojos en agua, con la mirada ida, tal como si hubiera tenido una experiencia religiosa. Gutiérrez, con alguna escena de desnudo impactante, se enfrenta a un personaje manipulador, obsesivo, delirante, y para ello se vale de unos diálogos tramposos, mezquinos, esquivos, llenos de engaños y mentiras a los que acompaña de manera sobresaliente su lenguaje gestual, las facciones de su rostro, sus frías miradas. Álvaro es un lobo con piel de cordero y Gutiérrez lo sabe.

María León tiene un papel interminente. Su personaje, Amanda García Carvajal, asoma en los momentos más puntuales. Primero para hundir a su marido con el premio que le han otorgado y después para restregarle su éxito y darle consejos de tres al cuarto. Su interpretación no es especialmente brillante a mi juicio pero es cierto que su personaje tiene un punto de parodia muy divertido al que ella sabe sacarle punta, y que nos muestra a esos personajillos que alcancen el éxito rápido con un producto mediocre. 

Antonio de la Torre también tiene un papel menor pero no por ello menos importante. Está descomunal en los momentos más punzantes de su personaje, ese profesor de escritura que tiene la difícil labor de comunicar al aspirante a escritor si tiene madera de novelista o no, que se cree íntegro pero cuando le conviene es un hipócrita de padre y muy señor mío. En un momento dado, el actor saca su furia interior para volcar en Álvaro lo que realmente piensa de él. Sus palabras son hirientes, duras, ásperas,... Escuecen tanto que hasta el mismo espectador se achica, se siente pequeño y se hunde en su propio asiento. 

martes, 16 de enero de 2018

JAVIER CASTILLO: "Lo que me importa es que la historia enganche al lector y lo entretenga"

Javier Castillo ha llegado para quedarse. En esa dirección apunta los 100.000 ejemplares que ha llegado a vender de su primera novela, El año que se perdió la cordura, con la que debutó en largo recorrido. De igual modo, nos hace pensar lo mismo las presentaciones a las que asiste una multitud de público, ávido por conocer a un joven autor que ha logrado enganchar a los lectores con una historia llena de tensión y misterio. El autor, que acaba de publicar la secuela -El año que se perdió el amor-,  visitó Sevilla para una firma de ejemplares y, contagiados por el entusiasmo de este malagueño que aún no se cree lo que le está pasando, pudimos conversar con él durante unos instantes. 

Marisa G.- Javier, un placer volver a verte.

Javier C.- Lo mismo digo.

M.G.- Nos vimos no hace todavía un año. Vaya trayectoria buena que ha tenido y está teniendo 'El año que se perdió la cordura'. ¿Cómo lo estás viviendo?

J.C.- Pues con muchísima emoción. La verdad, es que no me creo lo que me está pasando. Todas las presentaciones, las firmas de libros, todo está siendo muy emotivo. Es increíble.

M.G.- Y a todo eso se une que se han adquirido los derechos para una serie en televisión.

J.C.- Efectivamente, fue hace un mes. No te imaginas cómo estoy. Fue un proceso de negociación largo entre varias productoras y luego hubo que tratar ciertos detalles como la ambientación que, por supuesto, no puede ser en Estados Unidos. Pero cuando ya se cerró todo y se firmó, me quedé como flotanto. ¿Esto realmente me está pasando a mí? ¿De verdad van a ser una serie de televisión de una historia que yo he escrito en el tren? No me lo creo.

M.G.- ¿Pero el proyecto llegará a buen puerto? A veces se adquieren los derechos pero la serie no prospera. Esperemos que no sea tu caso porque tengo curiosidad por ver la historia en televisión.

J.C.- Bueno, de momento estamos en el paso inicial pero tiene muy buena pinta porque es una productora muy, muy, muy importante.

M.G.- Ah, estupendo. Y para rematar la faena la novela se está traduciendo a varios idiomas.

J.C.- Al italiano, turco, japonés,... Está siendo...

M.G.- Un pelotazo, vamos...

J.C.- ¡En toda regla! (Risas)

M.G.- No me extraña que hayas tenido que dejar tu anterior trabajo.

J.C.- Sí, lo he tenido que hacer porque era todo muy complicado. Quiero disfrutar de todo lo que me está pasando y con el trabajo era difícil. Si me llegaba una buena noticia de la editorial no podía disfrutarla porque estaba absorbido por el trabajo. Esto es algo que ocurre no ya una vez en la vida sino en cincuenta vidas y he apostado por mi pasión, por lo que realmente quiero desde que tenía catorce años.

M.G.- Entonces esta novela no ha visto el tren, ¿no?

J.C.- Esta novela ha visto el tren en el último párrafo.

M.G.- ¿En serio? (Risas)

J.C.- Sí, sí. Dejé el último párrafo para escribirlo en el tren, sabiendo lo que iba a escribir. Llegué a la estación, cogí el cercanías, me monté, lo escribí y me bajé. Sé que suena ridículo pero lo hice por cariño.

M.G.- (Risas) Suena divertido. Bueno, en nuestro anterior encuentro me dijiste que esta novela ya la tenías escrita. Entiendo que la historia la concebiste para que tuviera dos partes desde el principio.

J.C.- Sí, pero en realidad iban a ser tres partes solo que he querido reunificar las tramas del segundo y del tercero en un único libro porque quería cerrar la historia con un ritmo que me convenciera. La segunda parte no me terminaba de convencer en cuanto a ritmo. Además quería ser honesto porque no se trata de vender más al tener una trilogía, lo que me importa es que la historia enganche al lector y lo entretenga. Era una cuestión de honestidad y de estar convencido con lo que publicaba.

M.G.- Pues no sabes lo que te lo agradezco. Como lectora no soy muy partidaria de las trilogías porque me da rabia estar esperando la publicación de cada libro para llegar al final de la historia.

J.C.- A mí me pasa igual. Da rabia tener que esperar y como no me parecía justo decidí hacerlo así.

M.G.- Javier, cuando estamos en una saga debe resultar muy complicado refrescar la memoria del lector, hacerle rememorar esos detalles que se le pueden haber olvidado por el paso del tiempo y que son importantes para la resolución. ¿Cómo lo has hecho tú?

J.C.- He intentado ir contando fragmentos del libro anterior en momentos muy claves de la trama. Pensé que era mejor hacerlo así antes de ponerme a hacer un resumen al inicio de esta novela del tipo 'En el capítulo anterior,...' (Risas)

M.G.- Entiendo, pero no debe ser fácil elegir esos momentos. 

J.C.- A veces sale de manera natural, aunque te parezca que nunca va a aparecer esa escena que te permita introducir algún recordatorio de la trama anterior.

M.G.- Te confieso que esto es algo que me preocupa en una saga porque, con tantas lecturas, a mí se me van olvidando detalles. En el caso de tu novela creo que lo has hecho bastante bien. En algún momento el lector se puede sentir ligeramente desorientado pero le vas recordando los hechos y vamos atando cabos de tal modo que todo cuadra.

J.C.- Sí, hay que ir leyendo para entender toda la historia.

M.G.- ¿Y por qué inicias esta novela con una escena que se parece muchísimo a la que encontramos al principio de la anterior?

J.C.- Quería hacer un guiño a la anterior. Me interesaba que el lector asociara los dos libros no solo por el título sino que además entendiera que estas son las dos novelas de Javier Castillo y ambas forman un dúo, la cordura y el amor. El inicio de las dos novelas es muy parecido, en la primera aparece un hombre desnudo con una cabeza entre sus manos, y en la segunda es una mujer desnuda la que inicia la historia con un montón de papelitos amarillos en su mano en el que figuran nombres escritos. A partir de ahí los libros son distintos pero comparten el ritmo, el estilo,...

M.G.- Uno de los grandes misterios de esta historia es esa especie de secta que va asesinando a una serie de personas que son potencialmente peligrosas para la humanidad. En la anterior apenas nos dabas información sobre esa comunidad, algo que resuelves en esta entrega.

J.C.- En esta se cuenta todo, sí. Se cuenta el porqué de esa secta, cómo empezó, cómo evolucionó, quién la lidera o por qué uno de los personajes cambia radicalmente. Ese personaje es muy interesante porque vive una situación complicada. Le han contado una historia que cree como cierta pero también tiene el recuerdo de una familia, el amor que sentía por ellos.

M.G.- ¿Pero todo ese pasado de la secta ya lo tenías pensado o has tenido que inventarlo ahora para esta novela?

J.C.- Lo tenía ya pensado, así que esa parte fue fácil.



M.G.- Aunque tendemos a catalogar tus novelas como 'thrillers', tú insistes mucho en que son historias de amor y efectivamente la fuerza del amor, su potencia, es algo que se percibe con mucha nitidez en esta entrega. Tiene muchos tintes románticos.

J.C.- Sí, pero vas a encontrar muchos tipos de amor y no solo el amor de pareja. He querido resaltar el amor a la familia, sobre todo, el que tiene un padre por sus hijas, de una hija por sus padres,... aunque claro, también está el amor de pareja. 

lunes, 15 de enero de 2018

EL ARTE DE MORIR DOS VECES de Alonso Barán

Editorial: Plan B.
 Fecha publicación: noviembre, 2017.
 Precio: 17,90 €
 Género: Thriller.
 Nº Páginas: 320 
 Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
 ISBN: 9788417001254
 [Disponible en eBook;
 puedes empezar a leer aquí]

Autor

Alonso Barán nació en Madrid en enero de 1978. Es escritor, filósofo y guionista.

Además de graduarse en Filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia, tiene un máster en guion de cine y televisión, y un máster en comunicación y política.

Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en medios de comunicación y es autor de un guion para largometraje y varias novelas. Además de El arte de morir dos veces, ha publicado un ensayo de filosofía política (Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar), y un thriller psicológico (El azar no se llora), ambos con gran aceptación entre el público debido a su originalidad y dinamismo.

El arte de morir dos veces continúa la línea que caracteriza el estilo narrativo del autor: adrenalina literaria que te será imposible dejar de leer.

Sinopsis

Alex es una persona normal y corriente, alguien ahogado por las deudas a quien se le presenta la oportunidad de cambiar su problemática existencia. Para aprovecharla solo tiene que morir y escapar.

Lo que no imagina es que al tomar las riendas de su destino pondrá tras él a toda la policía de Estados Unidos y a su némesis, Solomon Schwarz, un ex militar traumatizado por la guerra de Irak decidido a atraparlo a toda costa.

Durante su huida, Alex conocerá a extraños personajes de la América profunda cuyas aviesas intenciones convertirán su viaje en una asfixiante carrera por la supervivencia.

El arte de morir dos veces es un thriller existencialista minucioso en su forma de elaborar la intriga, grandioso en los escenarios y en la acción, y que aporta al lector una perspectiva reveladora sobre el tránsito por la vida.

El arte de morir dos veces te dejará con la sensación de haber leído una novela trepidante y genial.

 


Muchos de nosotros ya conocemos a Alonso Barán. En 2015 comenzó a sonarnos su nombre cuando publicó El azar no se llora de mano de la editorial Divalentis. Desde entonces, no es raro que recibamos alguna comunicación suya, presentándonos algún libro o proponiéndonos alguna actividad relacionada con los mismos. Pues bien, en 2017 fue fichado por Plan B, la antigua editorial Ediciones B, y con ellos ha publicado su nueva novela, El arte de morir dos veces. 

El arte de morir dos veces no es una novela apta para todos los públicos y no me refiero a que no sea una lectura adecuada para los menores de edad, que tampoco lo es, sino que esta novela requiere de lectores que no se alteren fácilmente, que disfruten con la tensión y la intriga, en vez de buscar sosiego en historias más parsimoniosas. Y lo advierto porque la novela cuenta con una acción trepidante que se palpa desde el comienzo, lo que provoca una lectura rápida, dinámica y adictiva que nos acompañará durante todo el trayecto. 

Ahora bien, ¿qué es eso de thriller existencialista mencionado en la sinopsis? Diría que, al margen del suspense, esta novela también nos hace pensar sobre nuestra existencia y sobre nuestro papel en la vida. De buenas a primeras nos encontramos con una novela que nos remueve en todos los sentidos, que nos plantea dudas y nos hacen ver ciertas cuestiones desde otra perspectiva distinta. Resultan reveladoras las palabras del autor en sus páginas de inicio. 


Sin duda es una novela que te lanza preguntas. ¿Hasta qué punto estarías dispuesto a emprender acciones, sean del tipo que sean, para mejorar tu vida, tu situación laboral, aprovechando así lo que te resta de vida? ¿Es lícito aprovechar cualquier tipo de oportunidad que se te presente? Y haciendo referencia al título, ¿estarías dispuesto a simular tu muerte a cualquier precio? 

Con esta disyuntiva arranca la trama. Alex White quiere escapar de su problemática existencia e iniciará una huida a través de un trepidante viaje por la América profunda, que queda perfectamente descrita en sus paisajes de Alabama, Lousiana, el río Misisipi, y cuyo objetivo final será su propia supervivencia. Pero Alex no viajará solo, sino que irá conociendo a personajes de todo pelaje, además de perseguidores en pos suya con distintos intereses: el ex militar Solomon Schwarz (una máquina hecha para matar), y el matrimonio de policías formado por Moses y Becky Mitchell (que no son tan tontos como pueden parecer). Esta caza al hombre a través de los estados norteamericanos nos llevará a conocer 'típicas' sectas de iluminados, un pueblo fantasma de tiempos del Salvaje Oeste e incluso una comunidad de hippies, elementos que no solo adornan la huida sino toda la historia.

Como señalaba más arriba, todo el relato está salpicado del dilema existencial e incluso religioso. Hay meditaciones profundas sobre los sentimientos y el rumbo que toman nuestras vidas en un momento determinado, constituyendo oasis reflexivos dentro de la trepidante trama. Por solo poner aquí solo un ejemplo.


Como ésta, hay otras perlas por descubrir. Y es que en el personaje protagonista se advierte una faz filosófica que no sorprende si tenemos en cuenta que Alonso Barán es licenciado en Filosofía. Destaco que el rosario de reflexiones contrastan poderosamente con la violencia de determinadas escenas en las que el autor, dicho sea de paso, no escatima en detalles. 

Pero, aparte de su interés en la filosofía, también podemos advertir los conocimientos que posee Alonso en cuanto la realización de guiones. En más de una ocasión se notan matices muy cinematográficos en la trama y no resulta descabellado imaginarse los hechos adaptados a un largometraje o a una serie televisiva. Eso, por no mencionar que incluso en algún momento dado me ha venido a la cabeza la película Fargo de los hermanos Coen, pues encuentro similitudes en los personajes o el humor negro. 

Y hablando de personajes, todos ellos tienen sus manías y su mundo interior lo que permite hacernos una idea muy clara de los mismos. En cuanto si empatizas o no con ellos, en mi caso concreto no lo he logrado pero es una cuestión muy subjetiva.

Escrito en tercera persona, El arte de morir dos veces se estructura en ochenta y dos capítulos más un epílogo cuyo objeto es reforzar el argumento. La trama, bien tejida y con consistencia, nos adentra en un mundo de enredos en el que las cosas se complican cada vez más, lo que favorece el ritmo de la lectura.

En definitiva, ha resultado una lectura muy entretenida, cuyo argumento se mueve entre la pura adrenalina y el carácter reflexivo que nos obliga a pensar en nuestro paso por la vida, presente hasta su última página.








[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]


Booktrailer:
 

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domingo, 14 de enero de 2018

DICIEMBRE... ¡DE UN VISTAZO! (#12/2017)

El 2018 ha llegado frío y lluvioso. A través de la ventana de mi izquierda puedo percibir la fría llovizna que empapa Sevilla y el ambiente gélido se percibe con solo mirar a través del cristal. Y antes de que avance más el mes de enero, toca repasar el último mes del año anterior. 

Diciembre fue un mes relajado en todos los sentidos lo que siempre se agradece, a pesar de que me gusta ser una persona activa. Os cuento a continuación todos los detalles.


[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]



Los comprados


Nuestro pedido de Círculo de Lectores recayó en El diablo en Florencia de Óscar Soto Colás, un thriller histórico con buena pinta. Aunque fue una elección más bien a la ligera, confieso que el título me resulta atractivo. Ya os contaré si lo leo en breve.

Los recibidos


Pocos pero bien allegados. De manos de Suma de Letras llegó a casa un ejemplar no venal de Reino de fieras de Gin Phillips. Fuimos muchos los blogueros que lo recibimos y todos comentamos la estupenda presentación. El libro venía acompañado por un par de figuras de resina, un león y un tigre. Es mi actual lectura pero os daré detalles en su momento.



Y con motivo de la presentación del libro a la que fui invitada para acompañar al autor, llegó a casa Las voces del mar y otros cuentos del periodista Andrés González-Barba (Ed. Samarcanda). Me encantó formar parte de aquella presentación y por supuesto leer el libro del que ya os di todo tipo de detalles. Puedes leer la reseña aquí

Los ganados

En esta ocasión, no hubo suerte. 


sábado, 13 de enero de 2018

RETO 100 LIBROS (Edición 2018)

El Reto 100 libros se me resiste en los últimos años pero, tras haberlo conseguido en alguna otra edición, no ceso en mi empeño. De nuevo lo vuelve a proponer Laky de Libros que hay que leer, y como os podéis imaginar consiste en leer 100 libros a lo largo de 2018. Más allá de cumplirlo o no, a mí este reto me sirve para llevar la cuenta de los libros que voy leyendo, así que me viene muy bien. 

En esta misma entrada iré colgando los enlaces a las reseñas de los libros. Si te apetece participar, tienes toda la información aquí


[Ilustración tomada del blog Libros que hay que leer]


LECTURAS


1.- El futuro tiene tu nombre de Brenna Watson.
2.- Hasta que sea verano de Ignacio Arrabal.


RETO 25 ESPAÑOLES (Edición 2018)




Este año me planteo el tema 'retos' con mucha más tranquilidad. Sin embargo, de todos los que pululan por la blogosfera, el Reto 25 españoles propuesto por Laky de Libros que hay que leer, es uno de los que no me gusta perderme por aquello de barrer para casa, así que, repito en 2018.

En esta misma entrada iré colocando mis lecturas del 2018 y si te apetece apuntarte, tienes toda la información aquí.

Vamos allá.



[Ilustración tomada del blog Libros que hay que leer]


LECTURAS


¿El futuro tiene tu nombre'

1.- Hasta que sea verano de Ignacio Arrabal.

viernes, 12 de enero de 2018

HASTA QUE SEA VERANO de Ignacio Arrabal



Editorial: Anantes.
Fecha publicación: marzo, 2017.
Precio: 16,00 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 224 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:978-84-946562-9-3






Autor



Ignacio Arrabal (Sanlúcar de Barrameda, 1973) es autor de volúmenes de poesía La palabra tiempo, La superficie del aire, Los sueños intactos y La luz inversa, obteniendo premios como el Ángaro, Santa Teresa de Jesús o Paul Beckett. En 2014 publicó una selección de relatos bajo el título Las vidas invisibles y en 2016 debutó como novelista con El rasgo suplementario.



Ejerce la crítica literaria en revistas especializadas y en Diario de Jerez. 


Sinopsis

El reencuentro estival de un grupo de amigos, con sus habituales excesos y el relato de sus andanzas durante todo el invierno, se ve alterado por la llegada de una familia francesa. Sus ideas, de su atractivo deslumbrante y su comportamiento hacen que el grupo se resquebraje, que surjan el amor desmesurado, los celos, la tragedia y los secretos inconfesables, convirtiendo el verano en un último verano de juventud del que ninguno saldrá indemne.

Ignacio Arrabal despliega toda su madurez narrativa para dibujar una historia de pasiones contrapuestas, a menudo frustradas, ciegas, con el fin del verano como único horizonte.



Sanlúcar de Barrameda, localidad gaditana con vistas a Doñana, ha parido personajes ilustres en diversos ámbitos. En el terreno literario me vienen a la mente nombres como Eduardo Mendicutti, Félix J. Palma y Caballero Bonald que, aunque nació en Jerez, es hijo adoptivo de tierras sanluqueñas. Hoy puedo añadir a esa lista el nombre de Ignacio Arrabal y habría que hacerlo con letras de imprenta porque descubrir la prosa de este autor ha sido un sorprendente hallazgo en estas Navidades.

Quisiera empezar la reseña leyendo las primeras páginas.

[Lectura de las páginas 9 y 10 de la novela;
música 'Sonidos de la naturaleza (descarga libre)]

Nos habla el autor en estas líneas de acontecimientos que dejan profunda huella, de una muerte cuya naturaleza el lector desconoce, del reparto de la culpa, método con el que aligerar la conciencia, y el lector siente que el narrador, una voz que nos habla en primera persona, busca la expiación a través de la confesión.

En Hasta que sea verano, Arrabal narra la historia de cuatro jóvenes veinteañeros que, durante el verano de 1989, vuelven a reencontrarse, después de nueve meses de obligaciones estudiantiles, en el pueblo costero en el que cada año veranean sus respectivas familias. Con el inicio de las vacaciones, se presenta ante ellos un tiempo que se mueve entre rutinas y aventuras, un periodo en el que despertar a la sensualidad, a la voluptuosidad, a las emociones, a la propia vida, acompañado de largas jornadas de playa, puestas de sol, cervezas en los bares de la zona, fiestas en el jardín, madrugadas impregnadas de alcohol y algún escarceo amoroso. Sin embargo, todo cambia cuando conocen a Roberto, oriundo del lugar, posible amenaza al universo creado año tras año por los jóvenes y cuando, inesperadamente, una familia de franceses llega al pueblo. Lo que, a priori podría ser algo meramente anecdótico, termina por derivar en una sucesión de hechos funestos que supondrán un antes y un después en la vida de los jóvenes, sucesos que erosionarán su piel, transformándolos internamente sin que vuelvan a ser los mismos nunca más. Llegará entonces el remordimiento, la pesadumbre, el desasosiego, labrando una especie de nebulosa tras la que parapetarse con la intención de esquivar los dolorosos recuerdos. De nada sirve dejar atrás el verano, ni retornar a nuestras obligaciones, a nuestra ciudad pues aunque la vuelta suponga regresar a nuestra zona de confort, a la seguridad o al bienestar familiar y social, la memoria seguirá horadando la conciencia.

El argumento de Hasta que sea verano transita con calma. No hay necesidad de envolver la historia con un ritmo frenético que nos haga cabalgar hacia los momentos más fulgurantes pues, en realidad, la historia ya nos ha conquistado con un primer capítulo en el que se comprime información de la que aún se desconocen los detalles, que nos intriga, que zarandea nuestra curiosidad, casi un capítulo para releer una vez que hayamos concluido la historia, que sirve de antesala al verdadero relato, a la narración de los hechos en esos meses estivales en los que Javier, Nacho, Luis y Alonso (narrador de esta historia) vivirán situaciones complejas, con decisiones difíciles y que arrojarán a sus protagonistas al abismo de la madurez.

Se abordarán temas como el poder, la amistad, la atracción de lo prohibido, la lealtad, la conciencia, el azar o el sexo, un terreno este último en el que el autor consigue recrear fabulosamente las emociones que un adulto puede experimentar a la hora de rememorar cómo fue su despertar sexual, la turbación, la torpeza y la ignorancia de los primeros envites e incluso la sensación que nos invade con el tiempo de haber hecho el ridículo. Por otro lado, la homosexualidad está muy presente en la novela, representada en la lucha interna de uno de los personajes, batalla dolorosa, estigmatizadora que terminará por explotar. Por supuesto, no podemos obviar la cuestión del amor, los que surgen en esos veranos que todos hemos vivido, que enmarcan nuestra personalidad y que resultan difíciles de olvidar.

Todo esto lo consigue Arrabal con un estilo elegante, empleando una adjetivación refinada, casi señorial, donde la narración se impone frente al diálogo, con párrafos que dibujan un círculo perfecto, con un hecho en la cabecera que permite dar una vuelta al pasado de un personaje para conducirnos de nuevo al mismo punto colocado en las líneas de cierre o que crean expectación allá donde se omiten los detalles, alimentando la voraz curiosidad de un lector que necesita saber qué fue de Roberto y por qué, de manera tan directa, se nos anuncia su fallecimiento en ese verano de 1989.
El autor juega bien sus cartas, es un estratega habilidoso que sabe dónde colocar las piezas, anticipando el golpe maestro, el jaque mate que dejará al lector en estado de levitación, adelantando hechos que instigan a seguir leyendo y con una voz narradora, la de Alonso, que a veces cede su lugar a otro personaje para que, de la subjetividad pasemos a la objetividad. A su vez, dibuja Arrabal un perfil nítido de la personalidad de los jóvenes, casi obedeciendo a ese reparto de roles que no es poco frecuente encontrar en una pandilla. Javier, el líder, el dominador, el que sabe lo que quiere y lucha por conseguirlo, el que influye en los demás en mayor o menor medida, el que no se achica, el que se muestra desafiante y déspota pero que siempre nos hará dudar, pensando si todo no se reducirá a simple fachada porque sí, porque como Javier hay muchos que, equivocados, acostumbran a escudarse en lenguaje obsceno que a él se le antoja sinónimo de fortaleza y poder. 

Nacho es el que va a su aire, el que no se deja arrastrar por las imposiciones de Javier, el que cuestiona su autoridad y no teme hacerle frente y observa cómo otros bailan al son que el líder marca porque para eso está Luis, el débil, el timorato, el más inteligente y brillante pero a la vez el más dependiente, convirtiéndose casi en un ser invisible. Y por último Alonso el más romántico de todos, el que sirve de canalizador de los hechos narrados. 

Más allá de esta pandilla, Roberto, de personalidad solitaria, culto, leído pero también herido, procedente de familia desestructurada, con un padre borracho y una madre maltratada, factores que han revertido en una madurez impropia para un joven de su edad, lo que incomoda al resto del grupo.

Y luego están los franceses, Luc y Monique, junto a sus hijos Sophie y Fabién. Estos cuatro personajes son los otros, los nuevos, los recién llegados, a los que acoger pero a los que también juzgar. Los franceses suponen la novedad, la noticia que rompe la rutina y aportan esplendor. Resulta interesante el modo en que el autor los describe, como a través de un filtro que camufla y difuminada todo tipo de defecto que pudieran tener, un tamiz que borra imperfecciones y con cuya presencia se crea un ambiente de atardecer, de rayos de sol que indicen oblicuamente sobre las personas y los objetos, suavizando sus líneas y sus formas. 

Entre todos estos personajes, entre estos jóvenes amigos, nacerá una hilera de certezas que se intuyen pero que jamás se verbalizan porque eso sería tener que afrontarlas. Y aunque se vean verano tras verano, el lector no es testigo de una relación sana, de camaradería, sino que más bien advierte que ellos se mueven con recelo, tienen dobleces, dicen lo que no piensan y piensan lo que no dicen, guardando demasiados secretos y reproches. 

En cuanto a los espacios, estos quedan algo difuminados en la novela. Sabemos que todo transcurre en un pueblo, cualquier pequeño rincón costero del sur, con sus casas de veraneo, sus pequeños restaurantes y bares como El Sureño, El Guapo Loco, El Platillo Volante, sus playas recónditas, de arena fina y blanca como Cala Diablo, testigo de los secretos de los jóvenes donde alguna tarde se instala un silencio pegajoso. Son lugares inventados, que pudieran guardar alguna similitud con localizaciones reales y que conviven con algunos nombres de calles tomados del callejero de la Sanlúcar natal del autor. 

El verano es una de esas épocas del año donde la vida se torna más maravillosa. Luce el sol, aunque a veces nos achicharre, los días son más largos, podemos disfrutar de la playa, broncearnos, trasnochar y al llegar las vacaciones se deshacen nuestras ataduras pues solo cabe relajarse y divertirse por eso quizá los hechos que se narran en la novela resultan más paradójicos, y sorprende toparse con un verano inquieto, lleno de adversidades que conducen a trágicas consecuencias y que terminará por obligar a 'vivir con la farsa' el resto de la vida. 

Con un final inquietante que provoca un vuelco en el corazón, Hasta que sea verano es una gran novela que no te puedes perder. Realmente me ha parecido muy buena. 










[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
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