jueves, 22 de febrero de 2024

ISABEL ARIAS: ❝No hay vida plena sin amor y sin amistad❞

Isabel Arias es una apasionada de los viajes y su pasión ya nos va a unir para siempre. A los viajes y a los libros dedica buena parte de su tiempo, a pesar de que tiene una profesión principal, muy distinta a la actividad que más felicidad le produce. Y fruto de esa pasión, un día nació la web Viajes de libros. Si entras en ese enlace vas a encontrar un montón de material interesante. Lo que más destaca es la cantidad de guías de viaje que pone a nuestra disposición. No son las típicas guías que podemos encontrar en una librería. Isabel pone a nuestro alcance información que se escapa de los libros turísticos. Además, también puedes encargarle una guía personalizada, en función de la duración del viaje y del presupuesto.

Pero no estamos aquí para hablar únicamente de viajes sino también de literatura. Y es que Isabel Arias ha cumplido un sueño, publicar su primera novela. Cuando volvamos a vernos también supone un viaje, tanto para Isabelle, su protagonista, como para el lector. Isabelle, tras perder a su marido y descubrir un doloroso secreto opta por reinventarse a sí misma y seguir adelante. Por eso, viajará a París. Allí encontrará un trabajo que le gusta, y se rodeará de amistad de la buena. El amor aparecerá también pero, si quieres conocer algo más de esta historia, te invito a que leas la novela. Mientras tanto, te dejo con la entrevista telefónica que le hice a esta autora debutante hace unos días.

© Nines Mínguez
Marisa G.- Un placer saludarte, Isabel. Te llamo para hablar un poquito de tu primera novela, de Cuando volvamos a vernos, que has publicado con Planeta. Pero antes de empezar hablar del libro, pues me gustaría preguntarte ¿quién es Isabel Arias? Sé que te defines como una amante de los viajes y de la literatura. Y alrededor de esa combinación, de esas dos pasiones, pues gira buena parte de tu vida, ¿no?


Isabel A.- Pues sí, la verdad es que sí. Yo he sido una gran lectora desde niña. Siempre me ha gustado leer, rodearme de libros y, por supuesto, viajar. Tuve la inmensa suerte de que mis padres me llevaron por todo el mundo desde muy pequeña. Y bueno, fruto de la combinación de ambas pasiones, surgió hace unos tres años, un proyecto que se llama Viajes de libro. Empecé a escribir guías de viaje, un poco distintas, un poco fuera de lo habitual, de todos los rincones del mundo. En las guías cuento curiosidades, hablo de los sitios más desconocidos de las ciudades o de las regiones del mundo. Desde niña soñé con escribir una novela y a esa novela he llevado la combinación de estas dos pasiones, los libros y los viajes.

M.G.- Pero realmente tu profesión está relacionada con el Derecho, con la abogacía. He estado mirando tu página web donde pones a nuestro alcance un montón de guías, muy completas. Además también podemos adquirir marcapáginas, tazas,... Estuve preguntándome en cómo te organizas porque no sé yo si el trabajo te deja mucho tiempo para viajar y escribir estas guías.

I.A.- A ver, esto es una dedicación de muchas, muchas horas de trabajo. Efectivamente, trabajo en algo distinto. Me dedico al Derecho y trabajo en la asesoría jurídica del Ministerio de Economía y trabajo a jornada completa. Pero bueno, aprovecho todas las horas que tengo libres, los fines de semana o los festivos. Además, duermo bastante poco porque no necesito dormir más. Me acuesto bastante tarde, madrugo, y rasco horas de cualquier lugar. 

También es verdad que estas guías las escribo por devoción y cuando uno hace lo que le gusta, no le cuesta tanto esfuerzo.

M.G.- Tienes razón. Bueno, centrándonos en el libro, Cuando volvamos a vernos, ya hemos comentado que es tu primera novela, pero ¿cuándo te planteas la idea de escribir esta historia?

I.A.- De niña soñaba con escribir mi propia novela algún día, con tenerla en las manos. Son sueños que uno tiene de niño, vas creciendo, y siguen ahí, no los abandonas. Pero la vida te va llevando por un camino y nunca encuentras el momento. Yo perdí a mi marido en marzo de 2020, recién confinados por la pandemia. Él siempre me había animado mucho a hacer ese sueño realidad. Cuando falleció, pensé que era el momento. Fueron unos meses muy complicados en los que esbocé un poco la idea pero no tenía la cabeza para concentrarme en escribir. Un par de años después, en el verano de 2022, me fui a Londres y, estando allí, sentí que tenía las piezas de la historia, que de repente encajaban, y me puse a escribir. No paré hasta que tecleé la palabra fin. 

M.G.- Isabel, ¿y qué le dirías a los lectores que entran en una librería y cogen t libro, con esta cubierta tan bonita y alegre? ¿Qué van a encontrar en tu novela?

I.A.-  Planeta ha reflejado muy bien el buen rollo que transmite la novela en la cubierta. Creo que refleja muy bien lo que el lector va a encontrar en el libro, la alegría, el optimismo y la ilusión por los nuevos comienzos. La protagonista parte de un suceso trágico en su vida pero de eso nacerán nuevas oportunidades, sabiendo que se puede volver a empezar de cero, en cualquier momento.

M.G.- Es una novela llena de luz y esperanza en la que el amor y la amistad serán los dos grandes temas, los dos grandes triunfadores de esta trama.

I.A.- Sí, totalmente. Creo que no hay vida plena sin amor y sin amistad. Los dos elementos son igual de importantes en cualquier vida. Los amigos son, como se dice tradicionalmente, la familia que uno elige, esa gente en la que nos apoyamos siempre, con la que podemos contar, a la que llamamos cuando queremos un consejo, cuando queremos contar algo que nos ha pasado. Pero no solo pasa con los amigos de toda la vida, sino también los que surgen en cualquier momento, por muy mayor que seas. Los amigos de la protagonista tendrán un papel muy importante. Y, por supuesto, el amor, también.

M.G.- La última línea de la sinopsis dice que el amor real nunca es perfecto pero, ¿no es eso lo que tendemos a buscar, Isabel? ¿A encontrar un amor sin pega, que encaje perfectamente con nosotros?

I.A.- Sí, siempre. Buscamos el amor perfecto, como también buscamos el trabajo perfecto y tantas otras cosas perfectas. Pero lo perfecto, lo realmente perfecto, no existe. Buscamos lo que sea más perfecto o lo menos imperfecto posible. Lo que buscamos es sentirnos felices pero eso no significa necesariamente que uno sea feliz las 24 horas, todos los días con una misma persona. Habrá momentos mejores y peores. En cuanto a las relaciones, como he querido transmitir en la novela, hay de todo tipo, como hay diferentes maneras de entender el amor. Ninguna relación es perfecta pero es casi perfecta para quien la vive y está feliz en ella. 

M.G.- Teniendo en cuenta la vida que llevamos hoy en día, que tenemos que hacer frente a un montón de preocupaciones laborales y personales, ¿crees que estamos necesitados de novelas como la tuya, en la que los protagonistas lo pasan mal como el resto de la humanidad, pero luego encuentran ese rayito de luz, ese final feliz?

I.A.- Sí, totalmente. Desde luego, yo sí estoy necesitada de este tipo de novelas. Creo que he escrito el tipo de novela que a mí me gusta leer. No veo películas para sufrir y tampoco leo libros para sufrir. Me gustan las historias que te dejan con buen sabor de boca, que te arrancan sonrisas, suspiros, alguna lagrimilla de vez en cuando, pero sobre todo que te llenan de ilusión y ves personajes reales, que lo pasan mejor o peor, pero consiguen sobreponerse y llenar su vida de nuevas ilusiones. Creo que vivir sin ilusión es muy, muy difícil.

M.G.- Es complicado y además, muy triste.

Abres el libro y encontramos la siguiente cita: «Todas las escenas que aparecen en esta novela son ficción, salvo las que no lo son». ¿Esto quiere decir que hay sucesos reales en la novela?

I.A.- Todos los que escribimos llevamos parte de nosotros y de nuestro entorno a lo que escribimos, salvo que se trate de una novela de ciencia ficción, evidentemente. Pero en el caso de la novela contemporánea, la fuente de inspiración es constante en nuestra vida diaria. Yo misma comparto cosas con la protagonista de la novela y casi todos los personajes están inspirados en gente de mi entorno, gente que conozco. Eso no quiere decir que fulanito sea tal personajes, pero sí que todos tienen un componente importante de gente de mi entorno. Dicho esto, la historia es ficción, es una novela. Pero bueno, evidentemente hay una pequeña dosis de realidad.



[Si prefieres escuchar nuestra entrevista, dale al play]


M.G.- Hablando de los personajes, la protagonista indiscutible e Isabella. ¿Cómo es esta mujer que se marcha a París a renacer de sus cenizas?

I.A.- Pues es una mujer optimista, que ha vivido un suceso terrible. Ha perdido a su marido y, además, ha descubierto un secreto que no esperaba. Ella decide sobreponerse a esa situación y opta por perseguir un sueño que tenía desde niña, irse a vivir a París. Así que coge los bártulos y se marcha. Allí vive ya su mejor amiga lo que hace el traslado mucho más fácil. Se instala allí y se busca una nueva vida. Isabelle es una persona muy alegre, a pesar de todo lo que le ha pasado. No le cuesta hacer nuevas amistades, y encuentra la felicidad en las pequeñas cosas.

M.G.- No vamos a desvelar nada de ese descubrimiento que ella hace pero sí vamos a contar que tiene que ver con el amor. Una mujer que vive lo que ella ha vivido, ¿puede volver a confiar en otra persona? 

I.A.- Al final, uno aprende de todo. De todo lo malo, siempre podemos sacar algo bueno, una lección. Las malas experiencias no deben limitarnos para ilusionarnos de nuevo y para vivir nuevas ilusiones y nuevos amores. Si cada vez que nos saliera algo mal, renunciáramos a volver a intentarlo, la vida sería horrible.

M.G.- Pues sí. No hay que tirar la toalla por una mala experiencia. Bueno, y como autora, como creadora de esta historia, ¿con qué dificultad te has encontrado a la hora de escribir la novela? Y si te has encontrado con alguna dificultad, ¿ha sido más difícil hilar la trama o construir a los personajes?

I.A.- Pues la verdad que escribirla ha sido muy fácil. Tenía la historia en la cabeza, perfectamente construida. Desde que empecé a escribir, ya sabía cuál era el final. La tenía como muy organizada. Es verdad que todos los personajes, casi todos, se inspiran en gente real que conozco, con lo cual era fácil construirlos. Solo hay un personaje en la novela que no está inspirado en nadie que yo conozca. Me refiero a Agatha, la dueña de la librería en la que trabaja Isabelle. Quizá ese personaje fue el mayor reto. Sin embargo, le eché tanta ilusión que luego me gustó mucho el resultado.

M.G.- Entre los escenarios vamos a encontrar dos ciudades europeas importantísimas, París y Londres. En una entrevista que concediste a un medio, te he leído decir que el París y el Londres que aparecen en tu novela no tienen nada que ver con la realidad. Eso me impactó. ¿A qué te referías? ¿Idealizas las ciudades?

I.A.- No, no es eso. Es que, cuando me hicieron esa pregunta, Londres y París eran dos ciudades que estaban un poco agitadas. En el caso de Londres, por el tema del Brexit y, en el caso de París, bueno, ya sabemos todo lo que ocurre por las noticias, todas esas huelgas, manifestaciones y demás. Entonces, me preguntaron si yo había trasladado todo a la novela. No, evidentemente. He mostrado la cara amable de París y de Londres. Pero está claro que, de las treinta o cuarenta veces que he ido a París, es raro que no me haya encontrado alguna manifestación, una huelga, disturbios,... Es el país de la Revolución francesa y están todos los días con reivindicaciones, con huelgas,... Pero, porque el París que salga en las noticias sea ese, no quiere decir que sólo eso sea París. He mostrado la cara más amable de ambas ciudades porque ambas me parecen que son las capitales de Europa. Son dos ciudades muy distintas entre sí, pero que se complementan muy bien, ciudades cargadas de historia, con lugares curiosos, donde vivieron personajes muy importantes, que tienen muchos rincones secretos y encantadores, que a lo mejor, las personas que las visitan por primera vez, no los conocen. Por eso los he querido descubrir un poquito, para que el lector sienta que está paseando por ellas, y descubriendo pequeños tesoros.

M.G.- De hecho, los lugares que mencionas en la novela, por ejemplo, la librería en la que Isabelle trabaja, existen realmente. Al igual que existen otros espacios, otros establecimientos, que tú mencionas en la novela. Tanto de París, como de Londres. 

I.A.- Todos, todos los lugares que aparecen en la novela existen, desde la librería en la que trabaja Isabelle, que yo he frecuentado muchísimo porque me encanta, situada frente al Jardín de Luxemburgo, hasta los restaurantes, los cafés, las calles,... Todo existe. Están ahí para que el lector viaje desde casa, y cuando viaje a París o Londres, puede recorrer esos escenarios.

M.G.- Es decir, que el libro funciona casi como una guía de viajes. Además, en las gualdas encontramos un mapa de ambas ciudades, donde se especifican dónde están esos lugares exactamente.

I.A.- Sí, sí, efectivamente.

M.G.- Bueno, tu novela está llena de literatura y de cultura pop, porque la música está muy presente también porque la música está muy presente. Al final del libro vamos a encontrar unos listados que a mí me han hecho mucha gracia porque me parece un material interesante.

I.A.- Sí, bueno, al igual que aparece un listado con los lugares que se mencionan de París y Londres, que existen de verdad, también quería hacer lo mismo con las canciones o con los libros que se mencionan a lo largo de la historia.

M.G.- Y entre esos libros, figura la novela de un autor muy conocido, Máximo Huerta. Yo sé que tienes una vinculación muy especial con él, que le tienes mucho cariño y hablas de él con mucho agradecimiento.

I.A.- Sí, muchísimo. Es un gran amigo. Es una persona maravillosa a la que quiero muchísimo. Todo lo que puedo decir de él es bueno. Efectivamente, le estoy inmensamente agradecida porque esta novela está hoy en librerías gracias a él. Él fue de las primeras personas que la leyó. Se la mandé para que la leyera y le gustó tanto que colgó un Story en su Instagram, con un texto en el que decía algo así como editores del mundo, corred por los derechos porque esta novela es maravillosa. En ese momento, yo estaba volando hacia Londres y cuando aterricé, me encontré que tenía un montón de llamadas y de mensajes de editoriales. Buenos, así llegué a firmar el contrato con Planeta. Hoy, además de una grandísima amistad con Máximo, también comparto con él editorial y editor. 

M.G.- Pues fíjate que Máximo estará por Sevilla el próximo lunes [me refería al lunes 19 de febrero] porque viene a presentar su última novela, que no sé si tú habrás leído ya.

I.A.- Sí, la leí hace tiempo. Me la dejó para que la leyera, antes de que se publicara. Me pareció un novelón y sé va a tener éxito. Me enamoró. Además, me la leí durante un viaje, al que no hice ni caso, porque estaba más pendiente de la novela. Me atrapó por completo. Pero antes de fuéramos amigo, yo ya lo leía. Me gustan mucho sus novelas, pero esta última me parece espectacular.

M.G.- ¿Y cómo está siendo ver tu cara en la contraportada de una novela escrita por ti?

I.A.- Muy sorprendente. Todavía, cuando la veo en las librerías, siento como si la viera desde fuera, como si le estuviera pasando a otra persona. Me llamaron para hacer una sesión de fotos, para elegir la foto para la contraportada, y yo decía, pero si yo no he hecho una sesión de fotos en mi vida. Nada más que me han hecho fotos para renovar el DNI y el pasaporte. Pero bueno, la verdad es que todo ha sido una experiencia y está siendo como un sueño.

M.G.- ¿Un sueño que tendrá camino? Quiero decir, si habrá continuación, si vas a seguir escribiendo. O lo mismo, estás escribiendo ya.

I.A.- Sigo en ello. Y efectivamente, estoy escribiendo la segunda parte de la novela porque me costaba mucho despedirme de estos personajes. A priori, no soy muy fan de segundas partes, pero la verdad es que la historia y los personaje me lo pedían. Y a mí me costaba despedirme. Les había cogido mucho cariño a los personajes y, casi tras acabar la primera, me puse con la segunda, y en ello estoy.

M.G.- Ah, muy bien. Isabel, ¿viajar cura nuestras heridas?

I.A.- Creo que viajar alimenta el espíritu. Es una ilusión y aporta oxígeno. Nos saca de nuestra realidad. Creo que todo el mundo vuelve más feliz después de haber hecho un viaje. Y no solo eso, sino que, como dicen, los viajes se disfrutan tres veces, mientras se preparan, mientras se disfrutan, y mientras se recuerdan. 

Hace tiempo, dejé de hacer regalos materiales a mis seres más cercanos. Los viajes me parecen un regalo extraordinario, porque es un recuerdo de por vida. Vivimos momentos muy divertidos y se acumulan muchas anécdotas. Los viajes hacen que seamos más felices.

M.G.- Pues yo estoy en ese proceso de preparar un viaje. En Mayo iré a Londres por segunda vez. Así que todos los lugares que aparecen en tu novela los tengo bien marcados. Recomiéndame alguno especialmente o recomiéndame alguno que no aparezca en esta lista.

I.A.- Pues de los que aparecen en la novela, sin duda, Covent Garden. Para mí, es el epicentro de Londres. Es el barrio más bonito, con más vida, con unos locales con mucho encanto, unos restaurantes preciosos,... Además, la noche es mágica. Covent Garden es de esos lugares que uno tiene que visitar siempre, cuando va a Londres.

Y de los que no aparecen, te diría un barrio que está un poco a las afueras de Londres pero al que se llega en veinte minutos desde el centro. Se llama Kingston y, aunque yo lo llamo barrio, es como un pequeño pueblecito. Está a orillas del Támesis y es precioso, con unas casitas pequeñitas, unas plazas con tanto encanto, y un paseo al borde del Támesis. Es para quedarse allí a vivir y a escribir durante dos meses.

M.G.- Pues tomo buena nota, Isabel. Si me desplazo hasta allí, te mandaré una foto para que veas que he seguido tu recomendación.

I.A.- Por favor, sí. 

M.G.- Isabel, un placer hablar contigo. Te doy las gracias por atenderme y espero que tengas mucha suerte con esta novela, y las que vengan. 

I.A.- Muchísimas gracias. Ha sido un placer.

M.G.- Un saludo. 

I.A.- Gracias. Adiós. 

Sinopsis: Se mudó a París para cambiar su vida. Viajó a Londres para conocer un nuevo amor. Ahora tendrá que mirar dentro de sí para saber lo que desea.

Tras perder a su marido y descubrir un doloroso secreto, Isabelle decide mudarse a París, la ciudad que adora desde que era niña. Lo hace justo antes de cumplir cuarenta años con la esperanza de empezar allí una nueva vida.

Se instala en un piso cerca de su mejor amiga y comienza a trabajar en una preciosa librería inglesa frente al Jardín de Luxemburgo. Envuelta en la atmósfera parisina, Isabelle volverá a ilusionarse y a soñar. También viajará a Londres, donde encontrará no solo nuevas alegrías, sino el camino hacia un nuevo amor.

Entre libros y canciones, y animada por el cariño de sus queridas amigas Marta y Léa y del divertido Thomas, Isabelle descubrirá que hay muchos tipos de relaciones y que allí donde surge el enamoramiento verdadero sobran los prejuicios. Porque el amor real nunca es perfecto.



miércoles, 21 de febrero de 2024

BAJO TERAPIA (DRAMA - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Gerardo Herrero

Reparto: Alexandra Jiménez, Fele Martínez, Malena Alterio, Juan Carlos Vellido, Antonio Pagudo, Eva Ugarte

Género: Drama

Sinopsis: Tres parejas acuden a una inusual sesión de terapia en grupo. La psicóloga les ha dejado unos sobres con consignas que las parejas tendrán que abordar y analizar entre todos. Le mecánica propuesta alienta a que todos opinen, discutan y finalmente se acaben mostrando tal y como son. Con el humor como herramienta principal, el encuentro se complicará hasta límites insospechados.

[Fuente: Filmaffinity]



La semana pasada comentaba que debe ser que entiendo poco de cine. Hoy, me reafirmo. ¡Que no, que no, y que no! Que no tengo ni la más remota idea. Conclusión definitiva a la que llego tras ver Bajo terapia, una película que pasó la criba de Los Goya con una única nominación, a Mejor Actor de Reparto para Juan Carlos Vellido. ¿En serio? ¿Una única nominación? No sé qué pensar. Creo que esto de Los Goya está perdiendo fuelle o será que los premios y yo empezamos a no llevarnos bien. No soy capaz de entender las votaciones, las nominaciones y los premios. Y es que Bajo terapia es casi de las mejores películas que he visto en los últimos meses. Me faltan unas cuantas que tienen muy buena crítica como Cerrar los ojos, Un amor, Saben aquell (esta la tengo a medio ver; ya os diré), Upon Entry o Creatura. Pero a mí, Bajo terapia me ha dejado muy noqueada y me parece muy meritoria por varias cuestiones que paso a explicaros. De entrada, os cuento un poco su argumento.

Seis personas han sido convocadas a una reunión en un espacio diáfano y multifuncional. Son tres parejas. Las que conforman Laura y Daniel; Roberto y Marta; y Esteban y Carla. Las tres parejas a acuden a la consulta de Antonia, la psicóloga con la que hacen terapia. Sin embargo, en esta ocasión, Antonia les propone una metodología distinta. Al llegar a la consulta no encuentran a nadie. Antonia no está. Tampoco hay personal de administración. Nadie. Inicialmente, esto descoloca un poco a todos. No entienden qué hacen allí y por qué los han convocado a una sesión conjunta. Sin embargo, sobre una de las mesas encuentran unas instrucciones y unos sobres. En las instrucciones, leen que Antonia les propone ser ellos mismos los que dirijan la sesión. Tendrán que ir abriendo cada uno de los sobres por orden numérico (hay ocho en total) y atenerse a las indicaciones que figuran dentro de cada uno de ellos.

Y así empieza todo. A medida que van abriendo los sobres tendrán que ir hablando de diversos temas y de los problemas que tienen cada pareja. La idea es que expongan las dificultades y obstáculos que encuentran en su relación, que cada uno le diga al otro lo que piensa, y que el resto opine, pregunte, manifieste su parecer. De este modo, los afectados tendrán otros puntos de vista y quizá así podrán arreglar los desajustes de su relación de pareja.

Así que irán abriendo sobres, uno tras otro. Entre la apertura de un sobre y otro tendrán que tocar una corneta. Habrá momentos más relajados y otros más tensos. Los hechos se irán sucediendo, desvelando secretos que verán ahora la luz por primera vez, hasta llegar a un desenlace totalmente inesperado y sorpresivo. Algo que te deja en estado de shock, que le da un vuelco total a la trama. A mí me dejó muy impactada. Sin habla, vamos.

Qué me ha gustado de la película

De Bajo terapia voy a destacar unas cuantas cuestiones sobresalientes. En primer lugar, me centro en la trama. No quiero contar muchos detalles pero sí os diré que la propuesta de la terapia de pareja esconde detrás un tema de fondo que es de máxima actualidad. Son de esas cuestiones de las que es necesario hablar una y otra vez, exponer casos, hacer visible ciertas situaciones, para concienciar a la sociedad. Viendo la película me he hecho muchas preguntas. ¿Qué pensará un hombre que está en esta misma situación al ver la película? ¿Qué pensará una mujer? A veces necesitamos vernos reflejados en otros para darnos cuenta de lo que estamos viviendo, para reaccionar por fin. Y orbitando alrededor de ese tema principal, otros tantos de igual calado, como el machismo, la manipulación, el bullying, la ludopatía, los celos, el alcohol,... Lo mejor de cada casa.

En segundo lugar, y para potenciar la trama, las interactuaciones entre unos y otros son muy buenas. Los diálogos entre los personajes son reales, coherentes y lógicos, dentro del papel que desempeña cada uno. Eso le da como solvencia a la película. Te crees perfectamente que lo que estás viendo, sientes que lo que se dicen los personajes, o bien lo has vivido en primera persona o lo has escuchado en tu entorno más cercano. 

Como tercer punto, destaco a los personajes, pero de eso os hablo más abajo. Lo que está claro es que no hace falta un gran elenco de personajes para montar una película tan llena de realidad como esta. Como tampoco resulta necesario un rosario de localizaciones. En Bajo terapia todo transcurre en un mismo espacio, en ese lugar diáfano, en el que los personajes se mueven con soltura. Luego os explico por qué no hay más escenarios. Por cierto, sobre las paredes veremos sobreimpreso el letrero La fábrica de gomas (curioso si haces una búsqueda en Internet).

Además añado que la tensión emocional se puede masticar y está muy presente a lo largo de todo el metraje, llegando a un punto más álgido cuando restan siete minutos para el final. Y no es que antes de ese momento el espectador no se sienta interesado por lo que ocurre, es que en esos últimos instantes todo salta por los aires.

La película está llena de señales a las que hay que estar atentos. Hay que escuchar los diálogos, fijándonos en la entrelínea. No es importante sólo lo que dicen sino cómo lo dicen. Los personajes se miran en silencio, pequeños cruces de miradas que, en un primer visionado, se te van a escapar. Bajo terapia la he visto dos veces. La segunda vez me sirvió para fijarme en esos detalles que os menciono y el efecto final fue el mismo. Igual de angustioso, igual de tenso, igual de agobiante. Se me colocó un nudo en la garganta. Ese final es apoteósico. Lo mismo te preguntas si este tipo de situaciones se pueden llegar a dar, si las cosas funcionan así realmente. Yo no lo sé. A mí, sinceramente, como que me parece raro pero, ¿sabéis que os digo? Que me da igual. A mí ese desenlace me dejó tan impresionada que no he dejado de darle vueltas desde entonces. El efecto que ha producido en mí es tan intenso que no me voy a molestar en buscarle tres pies al gato. 

Qué no me ha convencido

Antes os he comentado que Antonia pide a sus pacientes que, entre sobre y sobre, toquen una corneta. ¿Por qué tienen que tocar algo? Era algo que no entendía. ¿Por qué tienen que tocar precisamente una corneta y no otro instrumento? Tampoco lo sabía. Ahora, más o menos le encuentro una explicación que os puntualizo más abajo. Quizá se trate de ¿un elemento que rebaja la tensión y aporta un toque cómico? Podría ser. En cualquier caso, si te falta información, probablemente este punto te descoloque.

Y otra cuestión que no me ha gustado tiene que ver con los arquetipos. A ver, entiendo que para un argumento como este, en el que se coloca sobre la mesa los temas que se tocan, hay que tirar de clichés. Es decir, ellos y ellas se alinean, cada uno en su bando. Ellos son toscos, machistas, no tienen sensibilidad, son irresponsables e inmaduros. Ellas son más cabales, son capaces de ponerse en la piel del otro, son más sutiles y más responsables. Etiquetas, al fin y al cabo.  Me aburren los estereotipos y la cansina lucha de sexos, pero no puedo obviar que es algo con lo que convivimos. Todavía.

Personajes

Sólo son seis los personajes que intervienen en esta película.

* Daniel (Fele Martínez): cuarenta y seis años, y contable de profesión. Es un tipo susceptible, desconfiado e irascible. Todo le parece raro y se cabrea con cualquier cosa. Tiene poca paciencia y quizá no se toma en serio su papel de padre. 

* Laura (Alexandra Jiménez): no piensa decir su edad y es abogada. Laura es una mujer de su tiempo. Independiente económicamente, tiene un trabajo que le gusta y al que dedica muchas horas. Aprovecha cualquier ocasión para sacar su lado más sarcástico y atacar a Daniel. Él no se queda atrás. 

Daniel y Laura se conocieron en el instituto y llevan toda la vida juntos. Ellos representan a ese matrimonio instalado en la rutina y que ha perdido la chispa. Se soportan, aunque entre ellos no hay más que reproches y desgana. Ambos se disparan dardos envenenados constantemente. La pareja tiene dos hijos y acuden a Antonia, a raíz de un problema con el hijo mayor.

* Roberto (Juan Carlos Vellido): cuarenta y ocho años y ejerce de comercial. Es un hombre con ideas muy conservadoras. Es lo que ha mamado desde pequeño, al criarse dentro de una familia muy tradicional con un sistema educativo muy cuestionable hoy día. Podría añadir más sobre este personaje pero es mucho mejor que lo descubráis vosotros. 

* Marta (Malena Alterio): cuarenta y tres años. Trabajaba en una guardería de profesora pero ahora está de baja. Desde entonces se ocupa del marido, que viaja constantemente, y de su hijo. Marta es una mujer sensible y entregada a su familia. Parece que le falta vida, experiencia, aire... Me ha gustado mucho este personaje al que iremos viendo evolucionar. 

La pareja se conoce desde la adolescencia. Él siempre mostró interés en ella, incluso desde pequeño, pero ella no daba su brazo a torcer. Llevan juntos nueve años y tienen un hijo de ocho años (Robertito), un niño muy bueno, muy apegado a su madre, que no les da ningún tipo de problemas. Marta fue la que empezó a ir a terapia sin que Roberto lo supiera. Estaba pasando por una mala racha, y tuvo un momento de debilidad. Fue entonces cuando Antonia le pidió a Roberto que se uniera a la terapia.

* Esteban (Antonio Pagudo): cuarenta y un años. Es personal shopper. Se tuvo que reinventar después de tener que cerrar su agencia de viajes. Es un tipo bromista que hace chistes por todo. Algo que incomoda bastante al resto del grupo, a excepción de su pareja Carla.

* Carla (Eva Ugarte): treinta y seis años, y arquitecta de profesión. Es la más joven del grupo y en cierto modo, eso influye. Es una joven insegura e indecisa. Un personaje que parece todo luz pero que también tiene un rincón oscuro en su interior.

Son una pareja joven, que viven su amor con pasión. Tienen otra mentalidad, mucho más abierta. Para ellos el sexo es diversión, juegan, hablan abiertamente sobre el tema, experimentan,... No tienen problemas de ningún tipo. La pareja se conoció en la agencia de viajes que Esteban regentaba. Carla quería hacer un viaje con Alejandro, su anterior novio, para recomponer la relación, pero aquello no tenía salvación. Tiempo después, Esteban y Carla empezaron a salir juntos. Ya llevan tres años y se llevan realmente bien. Él quiere dar un paso para afianzar la relación. Le ha propuesto a Carla vivir juntos. Ella anda con reticencias. Acuden a terapia para limar asperezas, pero conforman una pareja bien avenida. 

En cuanto al trabajo interpretativo que hacen los seis me parece que, como mínimo, muy correcto. Están todos estupendos y parece que toda su vida han sido tal y como los vemos en la pantalla. Hay mucha complicidad, están muy conectados, saben desenvolverse bien, dar las réplicas con credibilidad.  Pero en algunos casos, y hablo de Fele Martínez, de Alexandra Jiménez, y de Juan Carlos Vellido, sus interpretaciones alcanzan un nivel superior. De hecho, ya he comentado que la única nominación de esta película recaía en favor de este último actor, que no se lo llevó lamentablemente. El Goya se lo arrebató José Coronado por Cerrar los ojos.  Pero, ¿no pienso lo mismo de Malena Alterio? Al revés. A ella la coloco en un escalón superior al resto de sus compañeros. Sigo sin comprender por qué le dieron a esta actriz el Goya a la Mejor Interpretación Femenina por Que nadie duerma, un trabajo que ahora, tras ver Bajo terapia, me parece de lo más insulso. En esta película, Alterio está sublime. Le toca una parte dura. La ves en tensión constante, incluso cuando la cosa no va con ella. Su personaje gira y gira, montado en una noria, y pasará por diversos estados emocionales, consiguiendo convencer tanto en la risa como en la congoja.


Voy cerrando. Bajo terapia está inspirado en la obra homónima del dramaturgo y actor argentino Matías del Federico. De ahí que sean tan pocos personajes. Y de ahí también que el escenario sea uno solo. La película tiene una estructura teatral. Busco más información sobre la obra original y llego a la página del autor. Hago clic en la información sobre Bajo terapia y leo comedia. ¿Comedia? Resulta que el texto original está escrito en clave de humor pero Gerardo Herrero, el director del largometraje, le ha dado otro enfoque. Muchos espectadores hablan de humor al ver la película pero yo no me he reído ni en una sola secuencia. Ni siquiera en las iniciales. Obviamente, en los últimos minutos que he mencionado antes, la cosa no es para reírse. En ese momento, el largometraje se transforma casi en género de terror, pero no porque aparezcan fantasmas, sino porque lo que vas a ver y sentir te va a dar pavor.

Insisto, me ha encantado esta película. Creo que Bajo terapia ha pasado demasiado desapercibida por cartelera y merece mucha más atención de la que se le ha dado.

La tenéis disponible en Movistar +





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martes, 20 de febrero de 2024

MIKEL SANTIAGO: ❝Este thriller es una carrera de obstáculos casi desde el principio❞

Mikel Santiago acudió a Sevilla el pasado 8 de febrero y nos trajo un poquito de lluvia de su tierra. Se le agradece mucho. Recibir la visita del autor vasco, que irrumpió definitivamente en nuestras vidas con La última noche de Tremore Beach (2014), es siempre un motivo de alegría. Y lo es por partida doble. Primero, porque con sus novelas nos da lo que nos promete, una trama intensa, un suspense garantizado, unos personajes de buena planta, y un desenlace a la altura. Él dice que se curra mucho los entresijos de sus historias, que no le importa hacer, deshacer y rehacer de nuevo para que todo cuadre, y no puedo estar más de acuerdo. Y en segundo lugar, porque hablar con él es garantía de pasar un buen rato. Es divertido, espontáneo, natural, ocurrente,... y consigue que la conversación fluya con buen rollo. Puedes empezar a hablar de sus novelas y acabar hablando de cualquier otra cosa distinta. Así es Mikel Santiago, autor que ha publicado recientemente El hijo olvidado, una novela que quema entre las manos, con un doble hilo narrativo. Por un lado, Aitor Orizaola (Ori) es una policía que no pasa por su mejor momento. Está separado del servicio y de su mujer, y anda pendiente de recuperar la custodia de sus dos hijas. A esto se unirá un problema más, su sobrino Denis ha sido acusado de asesinato, aunque él jura y perjura que no tiene nada que ver. Por otro lado, Ori tendrá conocimiento de que un antiguo compañero al que apreciaba mucho, Jokin, se ha suicidado hace un tiempo sin que a él le hubieran dicho nada. Nada cuadra. Ni que Denis haya cometido un asesinato, ni que Jokin se suicidara. ¿Pero cómo investigar todo esto si él está out of order? Bueno, eso lo veréis al leer la novela.  

Músico y novelista, a Mikel Santiago lo hemos visto también haciendo televisión. Desconocía su participación en el programa Los Siete Pecados Capitales, que emitió ETB2. A lo largo de un total de siete capítulos, Santiago conversa con diferentes profesionales y expertos, además de con familiares y testigos, para analizar diversos crímenes ocurridos en el pasado y sus motivaciones, que terminarán por vincularse a un pecado capital. He visto la serie y me ha parecido muy interesante. Puede empezar a verla aquí.

Y mientras la ves, y mientras te comento todo lo que me ha parecido su última novela, te dejo con la entrevista.

Marisa G.- Mikel, un placer tenerte otra vez en Sevilla. Que no nos vemos desde Entre los muertos, en 2022. Vamos a empezar por algo que me llama la atención. Además de escritor y músico, ahora también te has metido a presentador de televisión. He visto algunos capítulos.

Mikel S.- Pues ya tenemos una persona más en la audiencia.

M.G.- Sí, sí. Pero, cuéntame. ¿Cómo surge este proyecto?

M.S.- Surge porque me suena el teléfono y ya está. Me llamó Ugalde, el director del programa. Fui casi su primera elección porque él estaba muy bien asesorado por una gran lectora mía, que fue la que me introdujo. Ella sabía que el director estaba buscando un escritor de novela negra. Él se puso a ver los vídeos que cuelgo en Internet. Le gustó todo, la figura, la imagen. Me lo propuso y le dije que sí. Estaba justo en ese ínterin, con una novela terminada, y pensando en lo que iba a hacer. Bueno, igual acepté antes de haber terminado Entre los muertos. Pero bueno, tenía la novela lista, eran dos meses de rodaje del programa y me lo planteé a ver qué pasaba.

M.G.- Y comentas que todo lo que has aprendido en esos programas te han servido como de inspiración para construir esta novela, El hijo olvidado. ¿En qué sentido te ha ayudado?

M.S.- Tienes que vivir las cosas como escritor. En la documentación, no sólo los libros de mesa son importantes. También lo son las vivencias que se tienen. Creo que un escritor tiene que contar también ese lado sentimental y emocional de las vivencias. 

En este programa participaban agentes de la Policía Judicial, tanto de la Ertzaintza como de la Policía Nacional o de la Guardia Civil. Es decir, de todos los cuerpos de seguridad. También había médicos forenses y detectives privados. He tenido la posibilidad de hablar con ellos delante de las cámaras pero también detrás, porque un rodaje tiene sus momentos de asueto, el tiempo de la comida, en el que la gente te cuenta sus historias, que casi son más interesantes que las que cuentan delante de la cámara. Y esto es como impregnarse de un material, no solo a nivel  técnico, sobre cómo lo hacen, sino cómo lo cuentan, cómo lo hablan, cómo lo viven. Esto es lo que me sirvió de palanca para tener la autoridad o la seguridad de que podía escribir un policíaco con cierto rigor y cierta credibilidad.

M.G.- Pero lo que se narra en la novela, no está inspirado en ningún caso real, ¿o sí? ¿O es un puzle de casos reales?

M.S.- Es un puzle. La actuación policial que nos llega sobre un caso nunca es completa. Nosotros leemos el desarrollo de una investigación muy a posteriori y hay muchísimas cosas que nunca llegan a la prensa. No se filtra cómo se hicieron las cosas, cómo los policías consiguieron que el malo se equivocara, cómo lo pusieron nervioso para que confesara, o cómo se produjo determinada prueba. En el laberinto de la resolución de un caso hay un montón de trabajo que no sale a la luz. Y he hablado con varias personas que han intervenido en un caso, y que han hecho cosas que nunca han llegado a ninguna parte. Claro, yo quería sacar todo eso en el programa pero me decían que no.

M.G.- ¿No se podía?

M.S.- No es que no se pudiera, sino que podía ser algo polémico. Pero tienen una forma creativa y audaz de plantearse su trabajo que me pareció maravillosa. Y decidí que en Ori iba a volcar todo lo que estaba aprendiendo, todo lo que ellos me iban contando como, por ejemplo, entrar en la casa de un sospechoso y hacer cosas que no vamos a contar. Es decir, empujarle a hablar. Toda esa picaresca me parecía maravillosa.

M.G.- Del protagonista hablaremos en un momento pero, tras el supuesto cierre de la trilogía de Illumbe, esta novela se aparta de aquellas pero muy ligeramente. De hecho, tiene conexiones, con referencias a Nerea Urruti, que protagonizó la anterior. Esta novela forma parte de ese universo que tú has creado.

M.S.- Sí. En general, la idea es la de no crear una sensación de cautividad. En Illumbe eran tres novelas sueltas, aunque sí que tenían un punto de conexión, como era el pueblo, la geografía, el escritor Félix Arkarazo,... Era el hilo conductor de las tres tramas.

M.G.- Escritor al que también haces referencia en esta novela.

M.S.- Sí, también. En fin, que esto tenía cierta carta de naturaleza como serie, ¿no? Pero, en el fondo, son novelas sueltas. 

Y El hijo olvidado es una nueva novela suelta que recoge las mejores claves de la trilogía pero también innova. Es diferente. La mecánica es diferente. Es más rebuscada, si quieres. He intentado salirme de ciertos conceptos que utilizaba en Illumbe. Mantengo otras claves que sé que han gustado mucho, como la ambientación o esos secretos del pasado que todavía siguen en la subtrama de Jokin, el antiguo compañero de Ori. Hay un enigma del pasado sin resolver que puede explicarnos lo que está ocurriendo en el presente.

Este thriller es una carrera de obstáculos casi desde el principio. La peripecia empieza muy rápido y es menos psicológica. De hecho, en las de Illumbe siempre estaba ese factor de algo que no sabes si te está pasando y te resistes a investigar. Eran más psicológicas. En esta novela, hay un diálogo que sirve el conflicto desde la página uno. Para el protagonista está claro cuál es su camino. Es mucho más rápido entrar en la aventura. Y luego, es una novela que también tiene más escenas de acción, más muertos. Hay lectores que se dedican a contar el número de muertos (ríe).

M.G.- No sé si habrá más muertos o no porque no lo he terminado aún. Lo que está claro es que nos vuelves a llevar al País Vasco para trenzar dos hilos narrativos en paralelo. Por un lado, la inculpación de Denis, el sobrino de Ori, que ha sido acusado de asesinato, aunque él asegura que no lo ha hecho. Y por otro, el supuesto suicido de Jokin, que has comentado. Dos hilos que tendrán que terminar conectando, creo.

M.S.- Ese es el juego, ¿no? Presentar subtramas tan distintas en todo y tan aisladas en sí mismas. Para el lector, uno de los divertimentos de esta novela es conocer cómo demonios va a solucionar todo esto Mikel, ¿no? Parece imposible. Es que esto no va a casar. Yo no digo nada, que la gente lo lea. En ese sentido, la trama es muy compleja, muy difícil de mantener porque, además, hay otros niveles. Está el tema de la familia, los sentimientos personales, los problemas con el trabajo, el tema de la custodia de las hijas. Es decir, tramas más ligeras pero sí, principalmente hay dos grandes hilos, pero no te cuento más nada.

M.G.- No, no porque lo voy a terminar ya mismo. Estoy súper enganchada. En este caso, sí estoy de acuerdo con lo que se dice en la faja del libro, que es una novela muy adictiva. Creo que es la más adictiva de todas las que has escrito. Al hilo de esto, quería preguntarte si a ti te da rabia que los lectores nos bebamos tus novelas en dos tardes. Me consta que, a algunos novelistas, después del tiempo que les lleva escribir una novela, como que les da rabia que los lectores nos las ventilemos pronto.

M.S.- Para mí, eso es un halago. Uno de los primeros objetivos como contador de historias es eso, conseguir que la gente no se mueva de tu historia, que estén atentos a los que estás contando. Así que, si alguien me dice que se ha leído la novela en un día, me da un poco de pena por él, porque se ha gastado un dinero. Pero también es cierto que te ves una serie en una maratón de una noche maravillosa. Siempre que publico una novela me gustaría que la gente me dijera que se ha reservado un fin de semana para leerla. Yo trabajo para que eso ocurra, me cueste un año, un año y medio, o me cueste lo que me cueste.


[Si prefieres oír la conversación, dale al play]


M.G.- El protagonista es Aitor Orizaola. Lo vamos a conocer en un momento muy delicado. Él va a llegar a cabo la investigación pero, en realidad, no tendría que ser así.

M.S.- Claro. En esta novela, al final, la tensión es la clave. Toda la situación es tensa desde el primer momento. Ori recibe la llamada de su hermana Mónica y le informa que Denis está en la cárcel. Ori tiene una gran sensación de culpabilidad con Denis. Se siente en deuda. Llega a la comisaría, a la que no debería llegar porque, de entrada, es casi antiprofesional, antiético, que un policía utilice su credencial para mediar en un tema personal. El caso no es de su incumbencia. Además es algo muy grave. No es un robo, no es un delito, no es un hurto. Es un asesinato. Y ahí empiezan a producirse fricciones. Lo peor es que la resistencia proviene de gente en la que él también empieza a desconfiar, a sospechar.

Al mismo tiempo, Ori empieza a estar observado desde su comisaría por sus hechos anteriores, y eso no hace más que empeorar las cosas. También estará vigilado muy de cerca por su mujer, por el tema de la custodia de las hijas. Y terminará por jorobarlo todo. La novela tiene una gran tensión paralizadora. Quizá por eso es tan adictiva, porque es un problema encima del otro, continuamente. 

Bueno, Ori también tendrá un alegrón. Todo hay que decirlo. Le damos un poco de aliento.

M.G.- Sí, sí. No todo es tan negro.

M.S.- Exacto. No todo es tan negro. Hay algo bonito también. Pero es cierto que la novela está cargada de tensión y de problemas paralizadores que, al final, es lo que nos gusta leer. A mí, personalmente.

M.G.- Pues sí. Pensar que otros tienen problemas también, no solamente nosotros.

M.S.- Claro, vamos a  ver a este hombre preocupado por su trabajo, por su familia, por situación financiera paupérrima, con sus hijos, algo que será muy conocible para los que tengan también hijos. Lo comentaba antes que, desde que tienes un hijo, te sientes culpable porque un día sientes que no le prestas demasiada atención, otro día le echas demasiada bronca,... En fin, es lo que le pasa con Denis y por eso, esa sensación de culpabilidad. 

Que la novela sea tan de sangre, tan familiar, creo que ha ayudado mucho a que el lector empatice y conecte rápidamente.

M.G.- Al hilo de lo que comentábamos antes, de que tus novelas forman un universo, hay que decir que Aitor es un personaje que viene de atrás, ¿no? No es de nuevo cuño.

M.S.- No, efectivamente. La premisa era ¿qué harías si eres víctima de una incriminación? De hecho, mi primer intento fue escribir la novela en primera persona en la voz de Denis. Pero luego me di cuenta que me daba muchas más alas contar la historia desde la voz de un familiar o de alguien que tuviera mucha confianza como para luchar por él. Lo pensé y me dije ¿por qué no? Eso es lo que yo llamo el momento del millón de dólares de un escritor. Cuando me pongo a pensar en ese personaje de Entre los muertos, que tan bien me caía. Me dije: es él. Y en una tarde tenía la novela.

M.G.- Pero entonces, ¿lo reescribiste todo?

M.S.- Sí, tiré un borrador de treinta mil palabras.

M.G.- ¡Madre mía! Bueno, te han salido muy bien las cosas.

M.S.- Por eso digo que, cuando la gente me dice que se la ha leído en dos días, por un lado digo ¡bien! Aunque tampoco me extraña porque me lo he currado mucho.

M.G.- No, ya. A ver, que yo entiendo que el autor se mosquee. Después del lote de trabajar que se pega y de los quebraderos de cabeza que la novela le ha dado, y ahora nos la ventilamos en un suspiro.

M.S.- Pero ese es el mundo del arte. Una función de teatro también dura dos horas y cuesta millones de horas montarla. 

M.G.- O una película.

M.S.- Claro. Pero es lo que hacemos. A esto nos dedicamos.

M.G.- Antes has mencionado a la familia. En esta novela le das un protagonismo muy especial a la figura del padre. Aitor tiene dos hijas y ve a Denis como un hijo más. Hay muchas reflexiones que giran alrededor de la figura del padre, o de la relación entre tío y sobrino.

M.S.- Sí, es una figura que yo he vivido. Yo fui tío antes que padre. Tuve una relación muy cerrada con mis sobrinos, que en su día me sirvió para dibujar a Peter Harper en Tremore Beach. A mi sobrino le va muy bien en la vida, gracias a Dios, pero es cierto que, ahora como padre de tres hijas, sí se tiene ese sentimiento de culpa, de que muchas veces no llegas o no estás. El amor está ahí presente pero la culpa también, desde el primer día. Se tiene como una sensación de auto-reproche, ¿no? Es lo que le pasa a Aitor constantemente.

M.G.- Y la corrupción también va a estar muy presente. No hay novela negra en la que no aparezca la corrupción, porque además le da un toque actual.

M.S.- Claro. Lo que se quiere representar principalmente es la imagen de una familia  normal, como la de cualquiera de nosotros, que se tiene que enfrentar a un problema bestial, a un monstruo imbatible, esa familia poderosa. Además, las víctimas de este libro no saben por qué son víctimas. En realidad, nadie sabe lo que está ocurriendo. Más que un quién lo hizo, se trata de por qué lo hizo. ¿Por qué están pasando estas cosas? ¿Cómo se juntan estos dos hilos? Eso es lo que la gente va a querer saber en este libro. Y a mí me gustaba esa épica de David contra Goliat, de una familia normal, tirando a pequeña, desestructurada, que se cierran en banda, luchan, se unen a otras víctimas y consiguen derribar o, por lo menos, hacerle frente a esta máquina apisonadora que tiene todas las cartas de la baraja. Me gustaba esa imagen de justicia divina, de justicia poética, representada, sobre todo, por la gallardía y la valentía de un héroe. En este sentido, es una novela épica. 

M.G.- Mikel, llevas diez años escribiendo. El hijo olvidado es la número ocho. Ocho novelas con tu seña de identidad, con esas referencias musicales, esa ambientación climatológica,... que yo siempre digo, pobres personajes de Mikel, es que no ven ni un solo día de sol en sus vidas.

M.S.- Nada, nada, todo fatal. Como en Sevilla. [El día de la entrevista hacía muy mal tiempo en Sevilla.]

M.G.- Igual, igual (reímos). Pero son diez años en los que te has documentado mucho y yo me pregunto, ya no te hará falta documentarte más, ¿no? ¿O tienes que seguir preguntando aquí y allá?

M.S.- Hombre, en lo que respecta a la actuación policial, a los protocolos, a cómo funciona un juzgado,... sí,  tienes que seguir dando la brasa, siendo pesado. En el mundo del thriller siempre hay un policía y, novela tras novela, te tienes que seguir enterando. 

Yo empecé con los músicos y los artistas, que era un mundo que dominaba y me sentía con mucha autoridad para escribir. Con los policías he pasado mi época y ahora me gustaría tener una nueva frontera. ¿Qué podría ser lo nuevo? ¿Dónde podría ir? Pues igual a los periodistas o a los guionistas, ¿sabes? ¿Dónde podría yo encontrar ese nuevo material en el que sumergirme? Igual me tengo que hacer un gran viaje en banco.

M.G.- ¿Quién sabe?

M.S.- Y escribir una novela de un capitán de barco. Pero necesitas vivirlo. Más que la documentación de mesa, o de Google, creo que es súper importante conocer y estar en el sitio, vivirlo todo. Visitar comisarías, calabozos, leer informes policiales, estar dentro de un coche patrulla como invitado, recorriendo la calle y escuchando la radio, viendo cómo reaccionan entre ellos, cómo se hablan,.... es fundamental. Eso no sale en ninguna película. Tienes que estar ahí.

M.G.- Bueno, y los policías están como muy involucrados con tu trabajo, ¿no? Es que he visto un vídeo del canal de YouTube de la Ertzaintza que muestra cómo fue la presentación de la novela en la sala BBK de.... Me pareció un bonito gesto. 

M.S.- Están muy agradecidos. El vídeo quedó maravillosamente. Ellos también están súper agradecidos por la perspectiva. A ver, es cierto que la novela pone en tela de juicio algunas actuaciones policiales y también muestra la corrupción policial pero en el trasfondo se habla de un poli bueno, de un poli vocacional, de una persona que quiere hacer bien su trabajo. Y esto, a cualquier cuerpo policial es algo que le luce, es lo quiere enseñar.

M.G.- Pues El hijo olvidado huele a trilogía, Mikel.

M.S.- Huele, huele, sí, lo sé, y cada vez más. En pocas semanas me han llegado un montón de mensajes diciendo lo mismo, que tengo que seguir con Ori. Y sí, lo que pasa es que hay que buscar la historia. Esta historia es fascinante porque funciona, pero no podemos coger a un personaje porque sí y empezar a estirar del chicle. Si surgen buenas historias que realcen al personaje, que le sigan haciendo quedar bien como ésta, lo haré. Si no, elegiré otro. Ya veré lo que hago. Me quiero sentir libre.

M.G.- ¿Pero libre también como para situar una historia fuera del País Vasco? ¿Tan libre como para eso?

M.S.- A ver, lentamente voy abriendo el camino. Empecé con Illumbe y ahora estoy en la gran Bilbao. Para mí, el escenario es, sobre todo, atmósfera. No es tanto la geografía o el ámbito cultural de un lugar. En esta novela está la costa, el interior de Bizkaia, que siempre me ha parecido tan fascinante, con sus caminitos y sus barrancos, sus cruces de caminos, y sus mil maneras de llegar a un sitio. En esta historia era muy importante el laberinto de caminos. Pero también está Castilla, que a los vascos nos impresiona tanto. O Extremadura, con esa luz, el sol, el cielo... A nosotros, que salimos de aquella especie de sierra y montañas, y llegamos a la planicie con su propia atmósfera por descubrir... Ya hay grandes thrillers ambientados en Andalucía o en Extremadura... Bueno, puede ser también otra frontera.

M.G.- Tú no te cierres puertas.

M.S.- No. La jubilación está muy lejos. Tú me entiendes, ¿no?

M.G.- Sí, sí, te queda un montón. Bueno, cuando nos vimos en 2022, te pregunté si nadie te había lanzado el anzuelo para el cine o la televisión y tú me contestaste literalmente: tengo cositas pero, de momento, no puedo decir nada. Ya sí puedes. 

M.S.- Ahora sí se puede decir. La noticia oficial es que Netflix y Oriol Paulo, con Sandra Hermida y Belén Atienza, las productoras de La sociedad de la nieve, han  estado rodando durante siete meses La última noche de Tremore Beach, que terminó en diciembre. Espero que la serie la veamos en junio o en septiembre de 2024. Estoy encantado con el casting, con Javier Rey haciendo de Peter Harper, y Ana Polvorosa como Judie. Es un elenco chulo. Se ha rodado en Asturias, en el Puerto de Vega, en un pueblo que parece irlandés. La serie está, vamos a decir, españolizada porque los nombres son españoles y todo ocurre en España. La sensación es muy buena. Oriol Paulo es guionista también, y tiene su propia factura, su propia forma de hacer las cosas, con lo cual hay que esperar sorpresas, que creo que van a elevar los efectos de la novela.

M.G.- ¿Y has dicho que la vemos en septiembre?

M.S.- O en junio. No sé, no me dicen nada más. ¡Y hay cosas! ¡Hay cositas! (Se ríe)

M.G.- Vale, vale, pues de eso hablaremos dentro de dos años.

M.S.- Sí, dentro de un par de años.

M.G.- Bueno Mikel, lo dejamos aquí. Un placer tener en Sevilla, volver a verte, volver a hablar contigo. Y un placer leerte porque me lo paso pipa.

M.S.- Muchas gracias.

M.G.- Así que gracias a ti por venir.

M.S.- Un placer. Muchas gracias.



Sinopsis: Aitor Orizaola no pasa por su mejor momento. Mientras se recupera de la violenta resolución de su último caso como agente de la Ertzaintza y se enfrenta a un expediente disciplinario, recibe una mala noticia. Su sobrino Denis, que de niño fue como un hijo para él, ha sido acusado de asesinato. Pero algo huele a podrido y Orizaola, aunque oficialmente esté de baja, no piensa quedarse de brazos cruzados. Denis parece haber sido víctima de una extraña conspiración.

Una falsa acusación, un misterioso suicidio, una poderosa familia con mucho que ocultar… Estas son algunas de las pistas que llevarán a Orizaola, a lo largo de una lectura sin tregua, en busca de un secreto que se pierde en el laberinto de caminos de la Bizkaia profunda mientras lucha por resolver el caso más importante de su vida.

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