martes, 24 de noviembre de 2020

MARÍA ORUÑA: 'Existen lugares bonitos y llenos de historia, pero si no siento el pálpito, no hay novela'

Hace algo más de un mes os hablé de El bosque de los cuatro vientos, la nueva novela de la gallega María Oruña, editada por Destino. Como ya os comenté en aquella reseña (que puedes leer aquí), por casa andan Puerto Escondido y Donde fuimos invencibles, esperando que encuentre el momento para sentarme a leerlas pero, no ha sido hasta ahora que he podido estrenarme con la prosa de la autora. Admití entonces y admito ahora que El bosque de los cuatro vientos «me ha gustado mucho, no solo por la trama, llena de magia y leyenda, sino también por el estilo narrativo de la autora, con el que he conectado inmediatamente». Estamos ante una novela que transcurre en Galicia, con dos hilos temporales. El uno, datado sobre 1830, con un padre y una hija que llegan al monasterio de Santo Estevo para encargarse de su botica. El otro, mucho más contemporáneo, en el que conoceremos a un detective de arte que anda tras la pista de nueve anillos milagrosos.

Pues bien, hace una semana tuve la oportunidad de conversar telefónicamente con María. Muchas eran las preguntas que tenía anotadas. Algunas de ellas, con sus respuestas, quedan transcritas a continuación. 

[@Javi Collazo]
M.G.- El bosque de los cuatro vientos es una novela independiente de la saga Valentina. ¿Hay que entenderla como una manera de no sobrecargar al lector con el personaje de Valentina?

María O.- En realidad, no lo pensé así. Como funciono mucho por pálpitos, se me apeteció escribir esta historia ubicada en Galicia. Lo mismo no era lo más conveniente porque los lectores me seguían pidiendo con urgencia la siguiente historia de Valentina. Incluso, hasta la editorial me sugirió que me lo pensara bien. Pero creo que si no escribes con ganas o con ilusión, después se nota mucho en el resultado. Así que, me dejé llevar por mi intuición. Sentí que era el momento de adentrarme en el bosque de los cuatro vientos y es lo que tocó. Ahora bien, también te digo que, tal y como terminé de escribir esta novela, me puse inmediatamente con Valentina. Esa nueva entrega de la saga ya está escrita y saldrá el año que viene. 

M.G.- ¿Y cómo llegas a Galicia y al monasterio de Santo Estevo?

M.O.- Quería contar la Galicia que yo conozco, la que yo he vivido desde niña. Literariamente, me resulta imposible encontrar mi tierra en algún libro, tal y como yo la siento. 

A Santo Estevo llego en el año 1996. Pasé un fin de semana por la zona, en compañía de unas amigas. Hicimos excursiones y vimos muchas aldeas abandonadas y algunos monasterios. El de Santa Cristina es una maravilla. Pero el último enclave del recorrido era el monasterio de Santo Estevo. Si el de Santa Cristina me gustó, el de Santo Estevo me dejó muy impresionada. No me esperaba aquel mastodonte en ruinas porque, por entonces, no era parador todavía. Fue una visita que me dejó huella. Por eso, cada vez que pasaba por los alrededores, siempre buscaba una excusa para acercarme a verlo de nuevo. Luego me enteré de la leyenda de los nueve anillos y, con el tiempo, lo hicieron parador. En cuanto tuve tiempo, me puse a investigar su historia.

M.G.- Entonces, ¿la leyenda de los nueve anillos que se cuenta en el libro es real? ¿Y el monasterio, ahora parador, es tal y como lo describes en la novela? 

M.O.- Todo es cierto, aunque en el apartado de curiosidades, menciono que, de toda la documentación a la que hago referencia, solo hay dos documentos que me saco de la manga, para poder hilar bien la trama. Por supuesto, hablamos de los datos históricos porque el resto de la historia es ficción. 

M.G.- Galicia es una tierra tan rica en cultura, en tradiciones. Creo que es una de las comunidades más literaria o que más se presta a las novelas de misterio. No sé si tú piensas igual.

M.O.-  Pues no lo sé. Creo que una buena historia la puedes encontrar en cualquier lugar, pero sí es cierto que Galicia llama la curiosidad. Influye que cuente con bosques de espesuras inmensas, con un montón de recovecos, que sea una tierra húmeda, que su gente tenga un carácter algo desconfiado, que sea gris y que esa semi-oscuridad que la caracteriza invite al recogimiento. Pero la historia tiene que surgir. A veces, me han propuesto ir a algún lugar en concreto para ambientarme y escribir una novela enclavada en ese sitio, pero la cosa no funciona así. No, al menos, en mi cerebro. Existen lugares bonitos y llenos de historia, pero si no siento el pálpito, no hay novela.

M.G.- El bosque de los cuatro vientos se estructura en dos hilos temporales. El más contemporáneo está protagonizado por un investigador de arte, Jon Bécquer, para el que te has inspirado en una persona real, que tú conoces.

M.O.- Sí, en Arthur Brand. Aunque no nos conocemos personalmente hemos intercambiado mensajes. Pero Brand no es tan torpe ni tan pedante como Bécquer. Arthur es muy conocido, tanto que ya le han hecho un cómic en Holanda e incluso han sacado una serie que reproduce sus investigaciones.

M.G.- ¿Y a qué corresponde la elección del apellido Bécquer?

M.O.- Siempre me fascinó Bécquer. En casa de mis padres había un ejemplar de sus rimas y leyendas, que yo leía y releía con ocho años. Pero existen más motivos para mi elección. Por un lado, poner ese apellido a un personaje actual me permite trasladar al lector al siglo XIX. Y, por otra parte, hay un guiño añadido ya que Bécquer tenía muy buena relación y admiraba profesionalmente a la autora gallega, Rosalía de Castro. 

M.G.- Sé, porque lo has contado, que tú has seguido los pasos de Jon Bécquer, que has recorrido todos los lugares que él visita, y que has llevado a cabo el mismo proceso de investigación.

M.O.- Sí. Esto nunca me había sucedido. Con mis anteriores novelas, he tenido que entrevistar a arqueólogos, a investigadores paranormales, a historiadores pero yo nunca era la protagonista de la investigación de campo. Sin embargo, en este caso, y al igual que Bécquer, tuve que que pedir permiso para una entrevista en el Archivo Diocesano, y tuve que hablar con el archivero, diálogo que transcribí tal cual en el libro. Es decir, que todo lo que Jon va haciendo en la novela, lo he tenido que hacer yo.  

M.G.- Un personaje que me gusta mucho es Xocas Taboadas, el sargento de la guardia civil, encargado de investigar un asesinato dentro de Santo Estevo. Me parece un personaje muy entrañable.

M.O.- A mí también me lo parece. Se nota mucho cuando el autor o la autora se lo está pasando bien, mientras escribe. Con Xocas he disfrutado mucho en los diálogos, porque quería mostrar ese típico humor gallego, la retranca, ese sí pero no, te cuento pero no todo, te creo hasta cierto punto. Bécquer llega con ese aire de madrileño, pedante, a lo que él considera un pueblo insignificante, donde la gente habla un idioma que él no entiende. Xocas se lo toma todo con cierta "pachorra", tan típica en Galicia pero, en realidad, es serio en su trabajo. Xocas representa el gallego prototípico que se mantiene a día de hoy, con esa forma de ser tan indefinible. 

M.G.- Luego está el otro hilo temporal, protagonizado por Marina. Es una joven muy distinta a las muchachas de la época. No sé si estarás de acuerdo en que Marina es el pilar más poderoso de la novela.

M.O.- Sí, de hecho sabía que iba a eclipsar con diferencia a Bécquer.  A pesar de que él estuviera investigando la leyenda de los nueve anillos, a pesar del cadáver vestido de monje que aparece en Santo Estevo, sabía que no iban a ser componentes tan atractivos como los que encontramos en el hilo de Marina. De todos modos, yo necesitaba mostrar cómo era el monasterio y en lo que se ha llegado a convertir. Aunque ahora sea un parador, aún perviven cosas de aquel tiempo lejano.

M.G.- La vida monacal la retratas muy bien. Es muy interesante todo lo que cuentas. Hay un detalle que llamó mucho mi atención. El padre de Marina, uno de los médicos más reconocidos de Valladolid, va a Santo Estevo a ocupar la plaza de médico en el monasterio. Y a pesar de ser una institución eclesiástica, que hipotéticamente debe socorrer al más desvalido, este hombre era el «médico para los curas, para los huéspedes del monasterio, sus criados, pero no para los mendicantes».

M.O.- Había clases. Aunque no quise insistir mucho en ello, no podemos olvidar que venimos de una España muy clasista. Me pareció muy interesante mostrar todo aquello tal y como ocurría. Del mismo modo que he tratado la epidemia de cólera en la novela, documentándome en los tratados de la época, y no en estudios más actuales. Era una época en la que, el nivel social del individuo, determinaba en muchas ocasiones si podía salvarse o no, ante una enfermedad.

M.G.- Hay retrato social en esta novela. Vemos a una España que está pasando por un momento convulso, con  muchos cambios.

M.O.- Sí, sí. Situar la trama entre 1830 y 1835 no fue casualidad. Era una época de tanta incertidumbre, casi como ahora, que no sabemos si la situación actual se arreglará o no. Por aquel entonces, el país se partió en cincuenta provincias, Galicia deja de ser reino, se abole la esclavitud pero aún así, siguen anunciándose las negras en el servicio doméstico, se crea la máquina de hacer hielo, las colonias se independizan, surge una nueva burguesía que se ha apropiado de todos los terrenos de la iglesia porque, por supuesto, no fueron parar a manos del pueblo. Además, los roles sociales empiezan a cambiar y nos enfrentamos al comienzo de algo nuevo. Fíjate que, a finales de ese mismo siglo, ya vamos a encontrar a la primera mujer que es admitida en la universidad. Pero, antes de todo eso, es un momento de quiero y no puedo. 

M.G.- María, la novela no tiene una estructura simple. Al margen de los hilos temporales, también juegas con las voces narrativas.

M.O.- Es una forma de darle dinamismo al texto y no perdernos detalle. A pesar de la extensa documentación que he manejado, tan solo he utilizado un porcentaje mínimo. Ahora bien, había detalles históricos y de ambientación que necesitaba incluir porque son interesantes para el lector. Para eso, me valgo de Jon Bécquer, que se encarga de describirlo todo con sumo detalle hasta el punto de convertirse en un ser cansino. Hasta el propio Xocas lo tiene que frenar en su discurso y pedirle que se centre exclusivamente en los hechos, que no divague.

Además, he querido escribir una novela literaria, que no tratara al lector de tonto. Esto no es exactamente un thriller, como son las novelas de Valentina que tienen mucho diálogo y suceden cosas todo el tiempo. Aunque en esta novela también tienen lugar muchos sucesos, no encontramos giros extraordinarios imposibles, con cliffhanger en cada capítulo. He querido emplear un ritmo más pausado, para que el lector también se amolde a esa época, en la que no había televisión, ni móviles. He querido que mis palabras tengan suficiente calidad y que la trama sea tan potente para que el lector se encuentre con una literatura visual y de impacto, que suponga un agradable paseo. Es lo que he pretendido y para ello he tenido que arriesgar. 

M.G.- Vas por la cuarta edición. Es decir, tanto éxito como la saga Valentina.

M.O.- Aunque es una novela de corte más histórico, ha sido muy bien recibida por los lectores. Se trata de una apuesta muy diferente a mi tono habitual, más cercano al de Agatha Christie. Estoy muy agradecida a los lectores por confiar en mí. Sé que gastarse 20€ en un libro es un esfuerzo hoy día, así que no podemos engañar a los lectores, prometerles algo que luego no se cumple. Por suerte, estoy recibiendo un feedback muy bueno por parte de los lectores.

M.G.- A mí me ha gustado mucho, sinceramente te lo digo. Pero también me gustaría descubrir a Valentina. Y dado que anuncias nueva novela de la saga para el año que viene, te pregunto: ¿Debo empezar por el principio?

M.O.- No, no... Es curioso porque los lectores hablan de trilogía pero en realidad no lo es. Las novelas de Valentina no hay que leerlas en orden, como tampoco es necesario hacerlo con las de Agatha Christie. Ahora bien, siempre es mejor empezar por el principio porque, de ese modo, vas descubriendo la evolución del personaje. En cualquier caso, como son misterios independientes y auto-conclusivos, puedes empezar a leer por la entrega que desees.

M.G.- Pues, como tengo la primera en casa, creo que empezaré por ahí. Muchas gracias, María.

M.O.- Gracias a ti. 


Sinopsis: A comienzos del siglo xix, el doctor Vallejo viaja de Valladolid a Galicia junto con su hija Marina para servir como médico en un poderoso monasterio de Ourense. Allí descubrirán unas costumbres muy particulares y vivirán la caída de la Iglesia. Marina, interesada en la medicina y la botánica pero sin permiso para estudiar, luchará contra las convenciones que su época le impone sobre el saber y el amor y se verá inmersa en una aventura que guardará un secreto de más de mil años.

En nuestros días, Jon Bécquer, un inusual antropólogo que trabaja localizando piezas históricas perdidas, investiga una leyenda. Nada más comenzar sus indagaciones, en la huerta del antiguo monasterio aparece el cadáver de un hombre vestido con un hábito benedictino propio del xix. Este hecho hará que Bécquer se interne en los bosques de Galicia buscando respuestas y descendiendo por los sorprendentes escalones del tiempo.

lunes, 23 de noviembre de 2020

¡HASTA LUEGO, COCODRILO! de Soledad Mora

 

Editorial: Martínez Roca
Fecha publicación: Marzo, 2015
Precio: 5,95 €
Género: Narrativa
Nº Páginas: 240
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788427041363
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autora

Soledad Mora Sagués nació y vive en el Principado de Andorra. Cursó estudios de Derecho en la Universidad Central de Barcelona. ¡Hasta luego, cocodrilo! es su primera novela publicada; sin embargo, cuenta en su haber con numerosos cuentos y relatos, fruto de su paso por el Ateneo barcelonés, en el que cursó desde el primero al último curso

Sinopsis

Caprichosa hasta el exceso y mimada has­ta la extenuación, Gloria lleva 25 años casada con una de las principales fortunas del país. Envidiada por todas sus amigas, su principal objetivo vital es ser la clienta más destacada de las tiendas más lujosas de Barcelona. Su último objeto de deseo es un bolso exclusivo de piel de cocodrilo que la espera solo a ella en su boutique de referencia... O eso es lo que cree...

A partir de un inocente error de la de­pendienta, se abre la caja de los truenos y Gloria descenderá de golpe toda la escala social...

¿CONSEGUIRÁ NUESTRA ANTIHEROÍNA REINVENTARSE, COMO DICEN AHORA?

Aunque sus antiguas amigas lo dudan, los cami­nos del Señor son inescrutables.


[Información tomada directamente de la web de la editorial]


Estos días atrás me apetecía leer novelas livianas, divertidas, concebidas únicamente para entretener al lector y hacerle pasar un buen rato. Rebuscando entre mis estanterías encontré ¡Hasta luego, cocodrilo!, la primera novela de la Soledad Mora, editada por Martínez Roca en 2015. Recuerdo que esta cubierta me llamó la atención. Me pareció fresca y simpática, la puerta de entrada a una historia amena, que me hiciera olvidar. Era justo lo que necesitaba. Así que, me acomodé para la lectura y me dispuse a adentrarme en un relato lleno de humor.

¡Hasta luego, cocodrilo! narra la historia de Gloria, una mujer de 50 años, acostumbrada a tenerlo todo en la vida, rodeada siempre de lujo y confort. Está casada con Javier Arnau, un empresario millonario, perteneciente a una de las familias más poderosas de Barcelona y es madre de dos hijos: Pablo y Carla. Gloria tiene pocas preocupaciones. Más allá de mantener un ritmo de vida elevado, organizar fiestas y pasar el tiempo entrando y saliendo de los atelier más prestigiosos de Madrid y París, su vida transcurre entre algodones. Sin embargo, todo se tuerce cuando descubre que su marido ha encargado un Birkin de cocodrilo para una mujer que no es ella. La destinataria es una joven dependiente llamada Beatriz Suárez. Aunque no es la primera vez que su marido tiene un desliz, en esta ocasión la situación se vuelve especialmente delicada. Un Birkin de cocodrilo es un regalo demasiado lujoso -veinticuatro mil euros- para una aventura pasajera. Así que el asunto explota en la cara de nuestra protagonista, que tendrá que reinventarse, descubriendo que hay vida más allá de ese mundo de oropel en el que ella ha vivido hasta ahora.

La trama de ¡Hasta luego, cocodrilo! es divertida. Hay muchas secuencias llenas de humor, que nos sacarán alguna sonrisa. Gloria es la típica mujer superficial que siempre quiere quedar por encima de sus amigas. Aunque forma parte de un selecto círculo social, acostumbra a inventarse cosas para impresionar a sus amigas, con las que compite constantemente. ¿Quién es la que viste mejor? ¿Quién se codea con la realeza? ¿Quién tiene los hijos más guapos e inteligentes? ¿Quién organiza las fiestas más elegantes? Gloria es el punto fuerte de esta historia y, a través de este personaje, la autora intercala algunas reflexiones sobre lo verdaderamente importante en la vida. Las dificultades por las que pasa la protagonista le hacen ver la vida de otro modo, comprender qué es indispensable o de qué se puede prescindir para ser feliz, quiénes son amigos verdaderos o quiénes están a tu lado solo por puro interés. 

Gloria y Javier componen un matrimonio de conveniencia. Cada uno saca tajada de esta unión conyugal. Javier se encarga de que a su mujer y a sus hijos no les falte de nada. Cubrir los caprichos más extravagantes de su familia es un salvoconducto para hacer y deshacer lo que le venga en gana, sin sentir remordimientos de ningún tipo. Por su parte, Gloria hace la vista gorda a los deslices de su marido, a cambio de mantener su estatus social y económico. Un quid pro quo perfecto.

Pablo y Carla, los hijos del matrimonio, también tendrán gran protagonismo. Son dos veinteañeros que han llevado hasta ahora un tren de vida envidiable. Cada uno de una forma de ser distinta, este par de jóvenes sorprenden al posicionarse junto al más débil, dejando constancia de que la justicia existe.  Especialmente, cuando llegamos a un desenlace donde el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Y habrá muchos más personajes, como Marta Capdevila, la mejor amiga de Gloria; o Inés, la esposa de Alfonsito Grau, cirujano estético y mejor amigo de Javier. Con ellos, Gloria protagoniza escenas hilarantes y simpáticas.

¡Hasta luego, cocodrilo! está lleno de malentendidos, de traiciones, mentiras y desilusión, pero también de glamur y dinero. Escrito en primera persona, estamos ante una novela que analiza un estilo de vida frívolo y superficial en el que no tienen cabida el verdadero amor por uno mismo. Me he divertido leyendo este libro. Creo que Soledad Mora no ha pretendido escribir una novela inolvidable, sino ofrecer al lector la posibilidad de un rato de entretenimiento, a través de una historia fresca, cargada de humor y mucha ironía. Así que, si necesitas algo liviano con lo que evadirte, esta novela funciona perfectamente.



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



viernes, 13 de noviembre de 2020

CENIZAS Y ROSAS de Charo Jiménez

Editorial: Triskel
Fecha publicación: Octubre, 2020
Precio: 17,00 €
Género: Narrativa
Nº Páginas: 254
Encuadernación: Rústica
ISBN: 97884122257403
[Puedes empezar a leer aquí;
también disponible en ebook]


Autora

Charo Jiménez nació en Sevilla en 1961. Recuerda su niñez como una etapa sorprendente en la que descubre, gracias a Andersen, Perrault, Rabindranath Tagore..., que los libros guardan sueños y secretos extraordinarios. Ya nunca abandonó su pasión por las letras.

Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y ha sido profesora durante muchos años. Por circunstancias ajenas a su voluntad se ve obligada a abandonar las aulas y, tras un periodo de adaptación en el que, como decía Ortega y Gasset, tiene que esforzarse en salvar sus circunstancias para salvarse ella, publica su primera novela Trampantojo (Triskel Ediciones, 2015). Dos años después cuenta la extraordinaria historia de Jánovas, un pueblo del Pirineo aragonés, en su novela Ara, como el río (Triskel Ediciones, 2017).

Cenizas y rosas, su trabajo más personal, trata temas tan delicados como la vejez, la muerte, el duelo y la superación del dolor desde una perspectiva sanadora, profunda y llena de luz.

Sinopsis

¿Cómo afrontaremos el final de nuestra vida? José Martín llega a sus últimos días rodeado de una cuidadora, con la que le cuesta entenderse, y de parte de su familia. El pasado y el presente se mezclan enturbiando la dañada mente de José, aunque en los breves fogonazos de consciencia aún se percata de todo el amor que le arropa, en especial de su hija Beatriz.

Charo Jiménez, con su acostumbrada delicadeza literaria, realiza en Cenizas y rosas una instantánea maravillosa a una realidad de la sociedad actual: el cuidado de nuestros mayores. La inmediatez del día a día y las interminables horas en el trabajo hacen que la longevidad de nuestros abuelos se haya convertido en un dilema en lugar de una bendición. ¿Cómo encararán las familias este nuevo reto del siglo XXI?

[Información tomada directamente del ejemplar]


Yo sabía que me iba a doler. Lo sabía desde aquel momento en el que Charo Jiménez me habló muy por encima sobre lo que estaba escribiendo. Lo sabía desde el instante en el que vi la ilustración de la cubierta. (¿Cómo no pensar en ti, papá?). Lo sabía desde esa tarde de principios de octubre, en la que Charo me entregó su libro y leí la dedicatoria.




Sí, yo sabía que leer este libro me iba a doler y, aun así, me lancé a la lectura. No se trataba de sufrir por sufrir, sino de compartir. Asomarse a otro pozo distinto con aguas igual de negras, donde uno puede verse reflejado.  En eso consiste a veces la literatura, en buscarse a uno mismo.

Como bien apunta la biografía de la autora, Cenizas y rosas nos habla de «la vejez, la muerte, el duelo y la superación del dolor», temas universales que, lamentablemente, nos llega a todos. Es muy difícil enfrentarse al deterioro y a la decrepitud de un ser querido. Y resulta triste, y a la vez sorprendente, comprobar cómo la vida se repliega sobre sí misma, convirtiéndonos de adulto en lo que ya fuimos de niños, unos seres indefensos y desvalidos. De todo esto habla Charo Jiménez en esta novela, y lo hace centrándose en dos familias. Por un lado, está Pepe y sus hijos (Beatriz, Cándido y Natalia). Pepe es un hombre mayor. Está viudo y posee un mundo propio, el que su enfermedad ha ido tejiendo dentro de su cabeza. A veces confunde tiempos. Cree vivir en otros muchos más felices, en los que aún podía sentir el calor de su esposa. Su mente le juega malas pasadas y, por suerte, no suele ser consciente de la preocupación que provoca en sus hijos. A Pepe lo cuida una mujer de origen extranjero, pero con frecuencia recibe la visita de sus hijos, especialmente la de Beatriz. Es ella la que está más pendiente de su padre. El tiempo pasa. Irremediablemente, los hechos se precipitarán en la única dirección posible. 

Por otro lado, tenemos a Juana, la que fue esposa de Silverio, la madre de Reme. Él era un borracho y un maltratador. Ella, una mujer de su casa, de esas que llevan el sufrimiento grabado en las arrugas de su rostro. El matrimonio perdió a una hija, y eso ha marcado a todos. Especialmente a Reme que, vencida por las circunstancias, cayó en un profundo hoyo, del que ha conseguido salir. Sin embargo, la infancia que vivió sigue estando ahí. Las desavenencias con sus padres, también. De Juana iremos sabiendo poco a poco. Era una mujer con sueños. Casi estuvo a punto de cumplir algunos. La vida puede ser muy cabrona.

Cenizas y rosas es la historia de Pepe y sus hijos, y también la de Juana y los suyos. Es la historia de los que se van, pero también de los que se quedan. He llorado mucho. Hay pasajes que me han arrancado amargas lágrimas, capítulos en los que he preferido abandonar porque apenas me llegaba el aire a los pulmones. El efecto que causa esta lectura variará de tus circunstancias personales, de las que vives en la actualidad, de las que has vivido recientemente. Todo depende de si tus heridas están cerradas o siguen sangrando. Pero no te asustes. Porque, aunque a mí me ha dejado tocada y hundida, Cenizas y rosas es bella, es hermosa. Esta novela es un canto al amor, a las relaciones paterno-filiales, al consuelo y a la esperanza. 

En cuanto a los personajes, todos te dan ese pellizquito en el corazón. Pepe es un hombre que enamora. Enamoran sus desvaríos, fruto de una enfermedad que lo consume. Enamora un intento de rebeldía, la última ilusión que siente. Y enamora el maravilloso acto de amor cuando su final se acerca. Es inevitable sentir ternura por este personaje, que nos recordará a nuestro abuelo, a nuestro padre, perdido en su retahíla mental. ¿Qué piensa una persona en su senilidad? (Quisiera saber lo que piensas, papá. Aunque te confieso que me da miedo). Y también sabrá arrancarnos una sonrisa con sus ocurrencias. Porque todo en él es pura paradoja. A su alrededor hay tristeza, pero él sonríe. Su llama se va a apando, pero él es un hombre lleno de luz. Consuela a los demás, cuando sería él quien debe recibir consuelo. 

Pero yo siento predilección por Beatriz. Hija que batalla, «tan miedosa y tan valiente a la vez»tirando del carro de su propia vida, mientras siente sobre su espalda el peso de un padre que emprende el camino de no retorno. Beatriz escribe. Asiste a talleres literarios en los que deja fluir su interior, para evadirse del mundo. 


«Dar rienda suelta a la imaginación, escribir sin ocuparme de cuestiones estéticas, volcar mis pensamientos y sentimientos de manera inconexa, irreflexiva tal vez, instintiva -seguro-, visceral -irremediablemente-». [pág. 25]


Beatriz no tuvo una adolescencia fácil. La veremos recordar a su madre aquejada de una dolencia silenciosa, que la dejaba postrada en la cama la mayor parte del tiempo. En esos años en los que hace tanta falta una madre, Beatriz no pudo contar con ella. Ahora la recuerda más que nunca. (Con los años, una se da cuenta que las madres hacen falta toda la vida). Ella y sus hermanos representan esos hijos que no soportan asistir al deterioro de sus padres, que no saben cómo asimilar el verlos vencidos, agotados, cansados de vivir. Enfrentarse a eso es doloroso y complicado, te hunde en el más profundo de los desánimos. Y tienes que obligarte a bracear hasta la superficie, para tomar una bocanada de aire fresco. Oxígeno. Respira. Llega el consuelo, cuando ella reconoce a su padre en sus propios gestos. (Yo también me muerdo el labio inferior cuando hago algún esfuerzo con las manos, papá)


«Viviremos. Mientras haya quien nos recuerde, nos añore, nos sueñe, viviremos».


Cenizas y rosas es pura verdad. Es un reflejo vivo de una realidad compleja. Es el dibujo de ese momento en la vida, tan difícil de tragar, cuando todo se rompe. Hasta las relaciones fraternales más sólidas terminan por agrietarse, cuando las obligaciones y las responsabilidades aumentan. Surgen entonces los reproches, las discusiones, un desahogo que hiere porque siempre hay uno más fuerte que otro, porque siempre hay uno más desgastado que otro, ese uno que termina por explotar y llevarse al resto por delante.

Me paro un momento a pensar. ¿Lo estoy contando bien? ¿Estoy transmitiendo de forma certera lo que ha sido esta lectura? Dudo. Dudo mucho. Leer ha sido como tragar virutas de cristal. Revisar mis notas me ha colocado de nuevo en el ojo del huracán. Pero releo porque a pesar del dolor, también hay belleza en estas páginas. Y llego de nuevo al núcleo duro, y ahí está otra vez ese nudo en la garganta que ni sube ni baja. Cinco líneas que son cinco estocadas, o ese «Que no daría yo», que hace sangrar a cualquiera.


«Estamos rotos por dentro, pero sabes qué, que entre tanto dolor había una belleza enorme y pura y quiero grabar a fuego en mi memoria cada sensación». [pág. 126]


En Cenizas y rosas hay mucho de Charo Jiménez. La he encontrado entre estas líneas. Su sensibilidad grita en cada página. Su emoción se libera. Retales de su vida se esconden. Pero ella siempre encuentra el aliento necesario para enfrentarse a sus propios fantasmas. Lo hace con la prosa, y también con el verso. Charo ha exprimido su corazón sobre estas páginas y nos ha hablado del duelo a su manera. No importa que otros lo hicieran antes.


«Nazareth, la profesora del taller, nos dice que todo está dicho, todo está escrito, pero no con nuestra voz, nuestras emociones y nuestras tripas. Y eso convierte nuestras palabras en algo especial y único». [pág. 26]


No. No lo estoy contando bien. No sé si hablaros de ese capítulo de la abuela Carmen, o de ese otro que nos muestra una carta balsámica, o de aquel en el que la luz se apagó. Cenizas y rosas me ha hecho pensar, medir mis propios actos, rebuscar entre mis emociones. He pensado mucho en mi madre. Más aún en mi padre. En un latigazo de dolor, recordé aquellas palabras que él me dijo cuando tenía unos veinte años: «Tú, no me defraudarás». Recuerdo que al escucharlas sonreí, y pensé que mi padre tenía una fe inquebrantable en mí. No sabéis lo mucho que me han marcado esas palabras con el paso de los años. Cada decisión que tomaba, ahí estaban las palabras de mi padre. «Tú, no me defraudarás». Y hasta no hace mucho tiempo, creí firmemente que no lo había defraudado. Hoy no estoy tan segura.  

Cierro esta reseña con el corazón palpitante. Acaricio la ilustración de la cubierta. Y con un suspiro, os invito a asomaros a estas páginas, en las que vais a encontrar la vida misma. Porque nadie es ajeno a lo que aquí se cuenta. 

A esta lectura, volveré.  



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí

jueves, 12 de noviembre de 2020

ANA POLEGRE: 'Este es un libro muy fácil de leer pero muy difícil de digerir'

Sé que lo que estamos viviendo me va a pasar factura. Lo tengo muy claro. Soportar, de esta forma tan dilatada en el tiempo, la incertidumbre, el miedo, la inseguridad, el dolor o la tristeza es como una gota malaya, que va horadando mi cerebro día a día. Por eso la lectura es tan importante, aunque no sienta muchas ganas de leer. Y por eso es también importante leer sobre lo que nos está ocurriendo. Conocer otras experiencias, saber cómo otras personas se están enfrentando a estos tiempos, es luchar contra todo aquello que nos deja paralizados. Así que, últimamente, estoy prestando mucha atención a todo lo que se publica en relación con el coronavirus. Hay un sector de la población que tiene mucho que contar. Son todas esas personas que están en primera línea de batalla y a las que hay que dar voz. Es lo que ha hecho Ana Polegre, o lo que es lo mismo, Enfermera en apuros. Esta joven tinerfeña de 29 años acaba de publicar su segundo volumen ilustrado, Coronavirus. Historias reales en primera línea de batalla, y sobre él hemos hablado, vía mail, hace unos días.

@Ana Polegre

Marisa G.- Ana, en la biografía se dice que dedicas todo tu tiempo, junto a tu equipo, a diseñar y crear productos y soluciones originales, bonitos pero sobre todo, útiles, para tus compañeros sanitarios. Aclárame un poco más esto porque siento curiosidad.

Ana P.- Enfermera en apuros es una marca de productos para enfermeros y sanitarios nacida en 2014 (shop.enfermeraenapuros.com). Desde entonces, damos visibilidad a la enfermería y además, la nutrimos de productos especiales para ellos. Poco a poco hemos ido abriendo la gama a más profesiones sanitarias. Nuestra última nueva línea, Technical, es ideal para muchos profesionales de otros sectores ajenos a la sanidad. 

M.G.- ¿Cómo surge el personaje de Enfermera en apuros?

A.P.- Surge en 2014 tras realizar el EIR. Necesitaba soltar toda la tensión que tenía dentro tras la preparación y contar todo lo que me estaba pasando en mis primeros contratos. Así nace el blog, que luego se convirtió en tienda online y ahora en marca.

M.G.- ¿Qué quieres mostrar a los lectores con este libro?

A.P.- La auténtica realidad que han vivido todos los compañeros. Hay tanta información en RRSS y medios tradicionales que ya no se sabe qué es real y qué no. Estas son historias reales. Si quieren conocer lo que pasó y sigue pasando, es ideal que lo lean.

M.G.- Este volumen recoge muchísimos testimonios, pequeñas anécdotas de compañeros. ¿Con cuántas personas has tenido que hablar para escribir este libro? ¿Y a través de qué medios lo has hecho?

A.P.- Son más de 100 historias reales que hemos ido recabando a través de una plataforma personalizada. Los compañeros podrían sentirse libres de narrarnos con tranquilidad su desgarradora experiencia. Por mi parte, las he ordenado dando forma en el tiempo y por supuesto, las he ilustrado con todo mi cariño. Este es un libro muy fácil de leer pero muy difícil de digerir. Hay mucha emoción dentro.

M.G.- ¿Cuáles son los testimonios que más destacarías?

A.P.- Personalmente la primera parte es la que más me toca el corazón. Los primeros momentos, las primeras incertidumbres, las informaciones contradictorias, el miedo… Es por eso que el primer y segundo capítulo son muy importantes.

M.G.- Hay declaraciones que me han sorprendido mucho. Compañeros que se quejan de la escasez de protocolos, de recursos, de gestión. En este sentido, tu libro también se puede entender cómo un libro-denuncia.

A.P.- Por supuesto, muestro la realidad. Con todo lo que eso conlleva, que es mucho. Si los lectores quieren descubrir como las enfermeras y demás sanitarios han hecho frente a este pandemia de verdad, es ideal que ojeen sus páginas.




M.G.- Hubo mucha polémica con respecto a las instrucciones dadas desee Sanidad, para no derivar a ancianos de las residencias a los hospitales. Yo me negaba a creerlo hasta que he leído un testimonio en tu libro, que habla precisamente de esto. ¿Cómo se gestiona emocionalmente algo así? 

A.P.- Es difícil, hemos visto muchas injusticias en todos los sectores y servicios. Hay muchas cosas que deberían haberse hecho de forma diferente.

M.G.- Por otro lado, también sabemos que hubo una oleada de solidaridad y apoyo por parte de sanitarios jubilados, que decidieron echar una mano. No obstante, también hay un testimonio en el libro que dice justo lo contrario, una enfermera que decidió no ir al frente. Me ha parecido un testimonio muy valiente, aunque desconozco si es fácil para el resto de compañeros aceptar una decisión así. ¿Cómo lo ves?

A.P.- Los enfermeros y sanitarios no dejan de ser personas. Personas increíbles y valientes, pero personas. Cada uno tiene su historia, sus circunstancias, y es totalmente lícito lo que cada uno de ellos ha decidido. No somos quién para juzgar. Todos hemos hecho lo que hemos podido dentro de nuestras capacidades.

M.G.- También, cuando pensamos en el riesgo que corre el personal sanitario, tendemos a pensar en aquellos que trabajan en los hospitales, pero hay otros lugares donde también corren riesgo. Un punto de vista muy interesante es el que aporta una compañera, trabajadora de una clínica dental.

A.P.- Todos los que han estado expuestos a personas, han estado expuestos al virus. Trabajadores sanitarios y no sanitarios. Me parecía importante dar voz a todos. Todos hemos pasado miedo.

M.G.- Habrá enfermeras/os que estén en mayor o menor contacto con la muerte pero imagino que, bajo ningún concepto, estabais preparados emocionalmente para algo así, ¿verdad?

A.P.- Efectivamente, todos estamos en contacto con esta parte de la vida, pero lo que hemos visto estos meses ha sido muy duro. Tanto la muerte en sí como la forma de morir de muchos de ellos. La soledad a la que se enfrentaban en sus últimos días de vida nos partía el alma y lo poco que podíamos confortar con nuestros EPIs, ha terminado por pasar factura psicológica a muchos.

M.G.- ¿Las ilustraciones las has realizado tú?

A.P.- Sí, yo soy la ilustradora de Enfermera en apuros y por tanto de mis libros.

M.G.- Son ilustraciones realizadas con colores pastel que siempre dan un toque alegre. Imagino que, en cierto modo, es una forma de restar algo de dramatismo a todo lo que contiene el libro, ¿no?

A.P.- Realmente es la gama cromática distintiva de la marca. Enfermera en apuros es alegría en medio del caos.

M.G.- Hay otros profesionales de tu sector que también han empleado la literatura y la ilustración para dar visibilidad al mundo de la enfermería. Me gustaría saber si también lees a esos compañeros.

A.P.- Intento leer todo lo que puedo pero desafortunadamente, con una empresa como Enfermera en apuros, tengo menos tiempo del que me gustaría para ello.

M.G.- Gracias Ana por esta entrevista y muchas gracias también por lo que estáis haciendo.

A.P.- Gracias.


Sinopsis: Este libro contiene verdad. Contiene historias impactantes, desgarradoras, emocionantes y muy, pero muy, reales que han vivido las enfermeras y todo el personal sanitario durante la crisis del COVID-19.

Porque puede que no sepas todo lo que pasó. Puede que no las conozcas, o que al leerlas te veas reflejado. Lo importante es que te des cuenta de que lo que pasaste tú, o pasó tu familiar o amigo, también lo pasaron otros.

Pero, sobre todo, este libro pretende darle voz a todos los sanitarios que lo han dado todo por nosotros y que ahora necesitan y merecen ser escuchados. 

Este libro está narrado desde la primera línea de batalla.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

LA SOGA (INTRIGA - 1948)

Año: 1948 

Nacionalidad: EE.UU

Director: Alfred Hitchcock

Reparto: James Stewart, John Dall, Farley Granger, Cedric Hardwicke, Joan Chandler, Douglas Dick, Constance Collier, Dick Hogan.

Género: Intriga 

Sinopsis: A casa de dos estudiantes van llegando los invitados a una especie de fiesta de fin de curso. El invitado que más temen es su tutor y profesor, un astuto criminólogo que sostiene que el crimen perfecto no existe, aunque ellos se han propuesto demostrar lo contrario. En efecto, con su llegada crece cada vez más la tensión y el nerviosismo de los jóvenes. Y no es para menos, porque tienen un cadáver encerrado en el arcón que sirve de mesa para la cena.

[Fuente: Filmaffinity]


El otro día comparaba una película de Alfred Hitchcock con otra de otro director, basada en la misma novela. No hay color. Más allá de su personalidad y su carácter -de lo que también se ha hablado y mucho-, está claro que el cineasta era un genio a la hora de dirigir largometrajes. Nunca me canso de ver sus películas. En esos momentos, en los que necesitas meterte de lleno en un buen largometraje, no hay nada como sentarse a ver alguna de las más de ¿sesenta? ¿setenta? que rodó a lo largo de su carrera. Y un ejemplo es el título que os traigo hoy. La soga es un largometraje que, sin grandes elementos de estructura, hay que catalogar como fabulosa.

De entrada, la película parte de un punto muy original. Esta cinta no desarrolla la planificación y ejecución de un crimen. En películas del género, como Crimen perfecto, es habitual que el espectador se vaya adentrando en la trama poco a poco. Es decir, se suele presentar a la víctima, se comparte con el espectador el planteamiento del hecho criminal, se ejecuta y se resuelve, poniendo al asesino en manos de la justicia. Sin embargo, La soga prescinde de los dos primeros pasos. Y es que esta película comienza con la ejecución del asesinato de forma inmediata. En la primera escena, vemos cómo Brandon y Phillip, dos amigos de la infancia, estrangulan con una cuerda a un tercer amigo en común, David Kentley. ¿Por qué lo hacen? En este caso, la motivación es lo de menos. La muerte de David, en manos de los dos amigos, corresponde a un experimento. Tratan de demostrar ciertas teorías defendidas por el instructor de los jóvenes, Rupert Cadell, quien defiende que el crimen perfecto es un arte. Para dar más suspense y emoción al acto cometido, Brandon y Phillip deciden organizar una cena a la que asisten los padres de David, su novia, el profesor Cadell y algunos amigos más. El propio David es un invitado más pero claro, no va a llegar de ninguna de las maneras. Lo que ninguno de los invitados saben es que la comida se servirá sobre un arcón, en cuyo interior descansa el cuerpo sin vida del joven. ¿Cómo se desarrollará la cena? ¿Conseguirán los invitados averiguar lo que ha ocurrido en esa casa instantes antes? ¿Saldrán los asesinos indemnes del crimen cometido? Bueno, sentaros a ver esta película y conoceréis las respuestas a estas preguntas. 

En cuanto a la interpretación, habría que destacar principalmente el trabajo de los tres actores, que encarnan a los personajes que más destacan en la trama: John Dall como Brandon, Farley Granger como Phillip y James Stewart como Rupert. De los tres, a mí me han gustado especialmente Granger y Stewart. Mientras que el personaje de Brandon mantiene la calma y la sangre fría a lo largo de la cena, mostrando una excelente habilidad para manipular a los invitados, Phillip tiene que luchar contra sus demonios. Se dejará llevar por su nerviosismo en todo momento, quedando en evidencia. Son esos instantes de descontrol los que aprovecha el sagaz Cadell para intuir y sospechar que algo ocurre en la casa. Y orbitando alrededor de los tres, unos cuantos personajes más entre los que destacaría a la señora Wilson, la doncella, (Edith Evanson) que aporta chispa y humor a una trama negra. 

Más allá de la magnífico y original argumento, no podemos obviar el trabajo de dirección de Alfred Hitchcock. Hay secuencias que se quedan grabadas en la retina: como las conversaciones paralelas en dos planos distintos; la mirada perdida del padre de David, inmerso en sus pensamientos, mientras la cena discurre; el plano fijo sobre las tareas de la doncella de Brandon, a la que vez que se desarrolla un diálogo entre los asistentes a la cena, que queda fuera de plano; o las luces de neón verdes y rojas, que se cuelan en el apartamento de los jóvenes justo en el desenlace, cuando la tensión se dispara. Nada más que por esas escenas, esta película resulta extraordinaria.

La soga no es una película para hablar mucho de ella, porque corres el riesgo de estropear las sorpresas que guarda. No nos podemos explayar hablando de los escenarios, pues todo ocurre entre las cuatro paredes del apartamento de los jóvenes, donde la cámara se mueve con maestría. El reparto es breve, pero maravilloso. El argumento es concreto y conciso. Además, es de corta duración (80 minutos) y, sin embargo, no le hace falta mucho más para ser una obra maestra. Aunque la trama es muy buena, a mí lo que más me ha gustado de esta película es el trabajo de dirección. Por tanto, no te la deberías perder si aún no la has visto.



 

Making off                                                                                 Puedes adquirirla aquí:
                                                                                   
      




martes, 10 de noviembre de 2020

CURRO CAÑETE: 'De igual modo que vamos al gimnasio, también debemos ejercer nuestra mente'

Estoy convencida de que muchos conocen a Curro Cañete. El autor gaditano, pero afincado en Madrid, «es uno de los autores más vendidos en el campo del crecimiento personal en España». En 2019, publicó El poder de confiar en ti, que obtuvo una gran acogida entre los lectores y que ya alcanza la decimoséptima edición. Muchas son las voces conocidas que hablan de Curro Cañete, entre ellas, Loles León, Nuria Gago, Lydia Bosch, y el campeón del mundo de Baloncesto Ricky Rubio.

Con Ahora te toca ser feliz, el autor asegura: «Cada problema que tengas y cada reto que superes te harán una persona más sabia, más fuerte y más consciente de lo que quieres, de lo que deseas conseguir. A toda la humanidad se le ha activado un deseo mucho más grande y poderoso de ser feliz, de ir a por sus sueños y de aprovechar al máximo el regalo que tenemos en nuestras manos: la vida y la oportunidad de alcanzar la felicidad.»

Curro Cañete pasó por Sevilla hace unos días y tuvimos la ocasión de conversar con él. 

[Fuente: web autor]
Marisa G.- Hola Curro. Menudo recibimiento te ha hecho Sevilla. Te ha cogido con restricciones de movilidad.

Curro C.- No pasa nada. Vamos a intentar que salga todo bien. 

M.G.- Bueno, como tienes una presentación ya mismo, vamos a empezar a hablar de Ahora te toca ser feliz. Cuéntame, ¿qué diferencia hay entre este libro y los demás?

C.C.- Mi mensaje es el mismo. Siempre me centro en el amor, como fuerza energética, que nos puede ayudar muchísimo. No solo para ser felices nosotros, sino para hacer felices a los demás. En cualquier caso, en este libro doy un paso más. Me esfuerzo en poner más fuerza y energía en ciertas ideas como son vivir con entusiasmo, luchar por nuestros sueños y vivir el presente. He querido poner muchas más herramientas al alcance de los lectores. 

M.G.- Hay un capítulo que me gusta mucho, titulado Vivir y dejar vivir. En estos tiempos, hay muchas personas enfermas de intrusismo, que dedican más tiempo a mirar lo que hacen los demás, que en centrarse en su propia vida.

C.C.- Me gusta mucho lo que señalas. En ese capítulo concretamente se pretende que consigamos tener relaciones más amorosas y pacíficas, basadas en la libertad. Hay que eliminar de nuestras vidas el miedo y la exigencia. Muchas personas se pasan la vida exigiéndoles cosas a los demás. En vez de exigir tanto, lo que hay que hacer es apoyar al otro en sus sueños y en su propósito de vida.

Por otro lado, en este libro también ahondo mucho en la planificación. Para mí es algo muy importante porque planificar nos ayuda a visualizar nuestra propia realidad, y a decidir conscientemente qué es lo que queremos. ¿Qué queremos hacer hoy, o mañana, o con esta aventura que es la vida?

M.G.- Te he escuchado hablar de este libro en distintos medios y en tu discurso siempre hay una palabra que se repite mucho: liberarse. ¿De qué nos tenemos que liberar para ser felices, Curro?

C.C.- Del ego, del miedo, de la vergüenza, de todo lo que nos impide avanzar. Todo lo que nos limita y nos inmoviliza supone un gran obstáculo. La vida es un viaje que pasa demasiado rápido y nada es demasiado importante como para quedarnos paralizados. Mañana podemos estar muertos. 

En este libro, al igual que en los restantes, hablo mucho de la muerte. Eso me permite inculcar a los lectores que hay que vivir el día de hoy y que es ahora cuando hay que sacudirse las vergüenzas.

M.G.- Y hablando de la muerte. En este libro tú cuentas anécdotas personales y muy dolorosas.

C.C.- Soy un escritor que se expone. Cuento mis cosas para llegar a los demás. Quiero transmitir a los lectores que yo también he pasado y paso por dificultades, al igual que ellos. Todos nos enfrentamos a los mismos miedos. 

M.G.- Has mencionado la palabra miedo, una emoción que está muy presente en estos días. Estamos pasando por un momento muy complicado. La gente sufre, está asustada. ¿Qué le dirías a las personas que viven con miedo y no saben muy bien cómo encarar lo que estamos viviendo?

C.C.- Les diría que pongan el poco en el presente. Hay que centrarse en las cosas que podemos hacer hoy. Al mismo tiempo, hay que tener fe y pensar que todo se va a solucionar, en que las cosas van a ir a mejor. Cuando perdemos la fe, estamos completamente perdidos. Aunque tengamos este virus, podemos seguir haciendo muchas cosas y no nos podemos rendir. 

M.G.- Oye Curro, a mí me ocurre algo muy curioso con los libros como el tuyo. Los leo y entiendo muy bien el mensaje. Es decir, conozco la teoría, pero luego me cuesta llevarlo a la práctica. ¿Por qué crees que necesitamos que otros nos digan cómo debemos afrontar las cosas si ya sabemos lo que tenemos que hacer?

C.C.- Porque es muy difícil cambiar, ser feliz y vivir el día a día. Pero, aunque sea difícil, no nos podemos rendir. Es muy importante ayudarnos los unos a los otros. Si todos ponemos de nuestra parte, podemos contribuir a un mundo mejor. Pero para conseguir un mundo mejor, antes tenemos que mejorar nosotros mismos. 

M.G.- ¿Y tú siempre has pensado así o todo esto ha sido el resultado de una evolución?

C.C.- No, no... He ido cambiando. Yo estaba dentro del armario hace diez años. Vivía rodeado de secretos y mentiras, de angustia y de miedo. Pero pude liberarme de todo eso. Ese cambio es el que me ha permitido ser como soy hoy porque para ayudar a cambiar a los demás, primero hay que cambiar y liberarse uno mismo. He dedicado mucho tiempo al crecimiento personal y eso es lo que me ha capacitado a ayudar a otras personas a través de mis libros.

M.G.- Y este es un libro práctico porque cuenta con ejercicios. Cuéntame un poco qué tipo de ejercicios se va a encontrar el lector.

C.C.- Son ejercicios muy sencillos pero que se disfrutan muchísimo. No soy de esos coach que complican las cosas. Lo principal para llevarlos a cabo es quedarte a solas contigo mismo. Siempre digo que la soledad es una aliada y no debemos tenerle miedo. 

M.G.- ¿Y tú qué le dirías a esos lectores que son un poco reticentes con respecto a leer autoayuda?

C.C.- Yo no conozco a esos lectores. Creo que eso es algo del pasado. Ahora lo que me encuentro es gente famosa que leen mis libros, lectores que se hacen fotos con mis libros, gente que me escribe por todas partes. Mis libros siempre han encontrado muy buena acogida entre los lectores. 

M.G.- Y si tú ayudas a otros lectores con tus libros, ¿qué otros autores ayudan a Curro Cañete con los suyos?

C.C.- Los escritores que me ayudan están todos muertos. A mí me ayuda el universo, mi sabiduría interior, y toda esa gente que nombro en mis libros con nombre y apellidos como Arnold Schwarzenegger, Will Smith, Rosalía, Kate Perry,... Son personas a las que yo observo, escucho y asimilo los consejos que dan porque son personas muy felices, que están consiguiendo grandes cosas. 

Pero si quieres que te mencione a algún escritor, te diré Herman Hesse.

M.G.- Bueno, no has elegido mal escritor. (Risas)

Y por ir terminando. Los coach se pusieron de moda hace unos años. ¿El coaching vino para quedarse o con el paso de los años irá muriendo?

C.C.- No puedo hablar de los demás. Lo único que te puedo decir es que este es mi propósito de vida y que estoy totalmente entregado. Estoy en este mundo para escribir libros que ayuden a otros a ser más felices, a vencer sus limitaciones y a poder realizarse como seres humanos. En cualquier caso, no creo que esto sea una cuestión de modas. Todos necesitamos ejercer la mente. De igual modo que vamos al gimnasio, también debemos ejercer nuestra mente. Controlar nuestra mente nos ayuda a ser más felices.

M.G.- En eso estoy totalmente de acuerdo. Y por acabar ya. En las páginas finales, relacionas los distintos medios a través de los cuales podemos contactar contigo. Mencionas un número de teléfono móvil. Eso me ha resulta curioso. No es algo habitual.

C.C.- Eso no lo ha hecho nadie. Es que tengo lectores de 12 años y de 85, que no tienen correo electrónico. Como no quiero que haya lectores que se queden con las ganas de contactar conmigo, por eso facilito un número de teléfono.

M.G.- Pues me parece muy bien, Curro. Y te doy las gracias por concederme estos minutos, que sé que andas muy atareado.

C.C.- Sí, pero me ha encantado hablar contigo. Muchas gracias.



Sinopsis: Hoy es un día importante. El único momento del que dispones, tu única herramienta, es el presente. Tras el éxito de El poder de confiar en ti, Curro Cañete vuelve con más fuerza que nunca para recordarte que Ahora te toca ser feliz. En estas páginas encontrarás la guía y el impulso que necesitas para cumplir nuevos sueños mientras le sacas todo el provecho a cada día, a cada hora, y para comprender, por fin, que el pasado quedó atrás; aprendiste de él y ahora es el momento de confiar más en ti, dar un paso adelante y apostar al máximo por lo que amas.

«Cada problema que tengas y cada reto que superes te harán una persona más sabia, más fuerte y más consciente de lo que quieres, de lo que deseas conseguir. A toda la humanidad se le ha activado un deseo mucho más grande y poderoso de ser feliz, de ir a por sus sueños y de aprovechar al máximo el regalo que tenemos en nuestras manos: la vida y la oportunidad de alcanzar la felicidad.»

NO ESTÁS SOLO. ESTÁS CON LA PERSONA MÁS IMPORTANTE DE TU VIDA: TÚ MISMO. CUIDA DE TI.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...