lunes, 18 de marzo de 2019

EL CRIMEN DEL CONDE NEVILLE de Amélie Nothomb

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Editorial: Anagrama.
Fecha publicación: junio, 2017.
Precio: 14,90 €
Género: Narrativa breve.
Nº Páginas: 120 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 9788433979865
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]



Autora

Amélie Nothomb nació en Kobe (Japón) en 1967. Proviene de una antigua familia de Bruselas, aunque pasó su infancia y adolescencia en Extremo Oriente, principalmente en China y Japón, donde su padre fue embajador; en la actualidad reside en París. Desde su primera novela, Higiene del asesino, se convirtió en una de las autoras en lengua francesa más populares y con mayor proyección internacional. Anagrama ha publicado El sabotaje amoroso (premios de la Vocation, Alan-Fournier y Chardonne), Estupor y temblores (Gran Premio de la Academia Francesa y Premio Internet), Metafísica de los tubos (Premio Arcebispo Juan de San Clemente), Cosmética del enemigo, Diccionario de nombres propios, Antichrista, Biografía del hambre, Ácido sulfúrico, Diario de una Golondrina, Ni de Eva ni de Adán (Premio de Flore), Ordeno y mando, Viaje de invierno, Una forma de vida, Matar al padre, Barba Azul, La nostalgia feliz y Pétronille, hitos de "una frenética trayectoria prolífera de historias marcadas por la excentricidad, los sagaces y brillantes diálogos de guionista del Hollywood de los cuarenta y cincuenta, y un exquisito combinado de misterio, fantasía y absurdo siempre con una guinda de talento en su interior" (Javier Aparicio Maydeu, El País). En 2006 se le otorgó el Premio Cultural Leteo en León por el conjunto de su obra, y en 2008 el Grand Prix Jean Giono, asimismo por el conjunto de su obra. 

Sinopsis

El conde Neville acude a la casa de una vidente para recoger a su hija menor. La vidente se la encontró la noche anterior en pleno bosque, en posición fetal y tiritando de frío. Al parecer la adolescente, que responde al singular nombre de Sérieuse, se había fugado del castillo familiar. Pero, antes de llevar al aristocrático progenitor ante su hija, la vidente le toma la mano y le anuncia: "Pronto dará usted una gran fiesta en su casa. Durante esa recepción, usted matará a un invitado".

En efecto, los Neville, excéntrica familia de alcurnia, van a celebrar en breve su fastuosa fiesta anual, a la que invitan a lo más selecto de la sociedad. Esa garden party es una tradición irrenunciable, pese a que los Neville pasan por serios apuros económicos y el conde incluso ha tenido que plantearse vender el castillo y el bosque que lo rodea. Con toda probabilidad ésta será la última gran fiesta que organicen allí. ¿Acabará, tal como anuncia la predicción de la vidente, con un asesinato?

Amélie Nothomb, en plena forma, ironiza sobre ese mundo anacrónico de la nobleza belga que conoce de primera mano. Y lo hace homenajeando y guiñándole el ojo al Oscar Wilde de El crimen de Lord Arthur Savile. El resultado es una deliciosa, juguetona y perversa fábula moderna con tintes tragicómicos, en la que bajo una capa de chispeante levedad asoma una sugestiva indagación literaria sobre el mundo de las apariencias, las relaciones familiares, los secretos del pasado, el dolor de la infancia, las incertidumbres de la adolescencia y el destino, que puede acabar dando sinuosos y sorprendentes giros...

[Información tomada directamente del ejemplar]


Entre tantas recomendaciones como nos hacemos a diario es normal que muchos libros despierten nuestro interés, así que vamos anotando título tras título, con la esperanza de poder leer algún día todo aquello por lo que sentimos curiosidad. A veces suena la flauta. Puede ocurrir que, alguna de esas novelas que tenemos apuntadas resurja del olvido bien en forma de regalo, bien en forma de préstamo o simplemente porque un buen día se nos pasa por la cabeza acudir a una librería (solo a mirar, ¿eh?) y ves de casualidad el título que un día apuntaste en esa lista. Es entonces cuando te entra una inquietud tremenda. Te empiezas a cuestionar qué hacer, si desoír las voces de esas otras muchas novelas que tienes en casa esperando ser leídas, sopesas los pros y los contras (estos últimos son demasiados) y al final, haces lo que te da la gana. ¡Te lo compras! Así ha sucedido con El crimen del conde Neville de Amélie Nothomb, un título que vi por primera vez en el blog de Norah Bennet, En el rincón de una cantina.

Nada más adquirir el volumen, y de nuevo sorteando las protestas del resto de novelas, me dispuse a leerlo. Como es tan breve, apenas algo más de cien páginas, y tiene un argumento divertido aunque con trasfondo, la lectura me duró una tarde pero fue un final de jornada de lo más agradable. Os cuento mis impresiones. 

La sinopsis que aporta Anagrama es bastante completa. Un padre (el conde Neville) acude a la consulta de una vidente (Madame Portenduére) para recoger a su hija menor (Sérieuse). Al parecer la mujer se encontró a la joven la noche antes en el bosque, sola y tiritando de frío. Se la lleva a casa y al día siguiente llama al padre con quien tiene unas palabras. A la vidente le parece extraño que la joven se haya fugado de casa. Cree que existe un problema de base, algún tipo de desatención o falta de cariño, que la joven se siente abandonada y por eso decide marcharse del seno familiar. Madame Portenduére sermonea al conde y al despedirse de él le da la mano. ¡Zas! (chispazo). La vidente ha tenido una visión. ¿De qué se trata? ¿Qué es eso que cambiará totalmente la vida de este ejemplo de la aristocracia belga? Pues ni más ni menos que un crimen. La vidente predice que el conde Neville matará a uno de los invitados en la próxima fiesta que organice en su castillo, un acto que tendrá lugar en un mes aproximadamente. Sin embargo, lo dice de una forma totalmente despreocupada, quitándole importancia al asunto lo que desconcierta aún más al conde, un hombre que no cree en este tipo de premoniciones, o pensaba que no creía en ellas porque, lo cierto es que desde que la vidente pronuncia estas palabras ya no dejará de pensar en ello. 

El argumento de El crimen del conde Neville juega a dos bandas. Desde primer momento percibimos un lado cómico que como bien dice la sinopsis recuerda mucho a las comedias de Oscar Wilde. El personaje principal está en un verdadero aprieto y no sabe cómo salir del entuerto de la forma más airosa posible. El conde elucubrará sobre las diversas hipótesis que tiene por delante y sus planteamientos no dejarán de provocar una sonrisa en el lector. No obstante, bajo la comicidad que se respira en estas páginas subyace algunos temas más peliagudos. Buena parte de ese aire más dramático saldrá a la luz a través de su hija Sérieuse, una joven que ha sufrido una transformación de la que el lector no será testigo. Tras dejar atrás la niñez y adentrarse en la adolescencia, la joven ha perdido todo su esplendor y brillo. Si a los doce años era una muchacha alegre y risueña, ahora, cumplidos ya los dieciséis se ha tornado en una adolescente taciturna, introspectiva y silenciosa, asunto que preocupa mucho a sus padres. La joven parece no encontrar su sitio en el mundo, un entorno y una vida que ha dejado de interesarle, pues no le produce ni la más mínima sensación, ni dolor ni bienestar, ni frío ni calor. Todo ha dejado de importarle y por eso lleva a cabo experimentos como pasar una noche sola en pleno bosque. Sérieuse será un verdadero dolor de cabeza para su padre, pero su actitud, sus reacciones y sus argumentos portarán también un hálito de humor que enriquece mucho el argumento. La autora abordará a través de este personaje toda la incertidumbre que acecha a los jóvenes cuando pasan de una etapa a otra, algo que siempre se ha tratado con mucha ligereza pero que puede producir pavor. 

Pero el drama también viene de la mano de Louise, la hermana del conde Neville, una historia que pesa enormemente sobre los hombros del personaje. Esta parte lleva aparejada otro mordisco más, una crítica ácida con respecto al estilo de vida de la aristocracia, el afán por seguir unos patrones que conducen al hombre a guardar las apariencias con las consecuencias que eso conlleva. No pasa nada si nos morimos de hambre porque vivimos en un castillo, un lugar que el conde Neville llama 'amor mío', que se cae a pedazos y que debido a su honestidad - otro toque de atención de la autora - no pueden mantener y tendrán que deshacerse de él. Y es que la nobleza es pura hipocresía, un individuo con doble cara que muestra una u otra según convenga, más preocupada por el qué dirán que por el sentido de la justicia.

Los personajes están perfectamente definidos, tanto física como psicológicamente. El conde Neville es un hombre sencillo y extremadamente honesto, algo muy perjudicial si uno quiere prosperar en la vida. Considerado el perfecto anfitrión, se desvive por organizar una fiesta impoluta en la que todo esté perfectamente trazado. ¿Cómo se va a producir un asesinato en una fiesta organizada por él? Por su parte, los hijos también están dibujados con maestría. Oreste es un joven atlético y apuesto que despierta el deseo de las jovencitas. Es lo que se llama un buen partido y podría forjar un buen matrimonio. Por su parte Électre, es una joven hermosa, encantadora y toda virtud. Ninguno de los dos parece darse cuenta de la admiración que despiertan. Asisten a los actos sociales pero se aíslan, mientras que todos los demás quisieran ser ellos o casarse con ellos, hasta la propia Sérieuse, la única más sociable hasta el momento de su transformación.

Pero los hijos tienen un protagonismo que les viene impuesto por sus propios nombres. Oreste y Electra fueron los hijos de Agamenón y Clitemnestra. También tuvieron otra hija más, Iphigénie y hubiera sido más lógico que el conde usara ese nombre en vez de Sérieuse para su tercera hija pero 'sérieuse' es un vocablo francés que significa 'serio'. Todo está medido en esta novela, todo tiene que ver con la historia de Agamenón que le da cierto sentido al argumento. 

Algo muy curioso es el contexto temporal. Al inicio del relato sabremos en qué época se desarrolla la acción. No hay ninguna referencia temporal explícita. Sin embargo, en todo momento he tenido la sensación de estar en la época victoriana. Nothomb nos presenta una familia aristocrática que bien podría vivir en el reinado de Victoria I pero lo más gracioso es que, a medida que vamos avanzando en la lectura, vamos a descubrir un hecho sorprendente. Toda la acción transcurre en 2014. Atónita me quedé. Así se especifica en algún momento y figuran un montón de datos que corroboran que la acción transcurre en un pasado reciente. Y sin embargo, no he podido desprenderme de mi sensación inicial en ningún momento. 

Escrito en tercera persona, la novela es de muy corta extensión (algo más de cien páginas) y con un total de trece capítulos sin numerar que también son muy breves. En esta novela predomina el diálogo lleno de agudeza e ingenio, lo que combina perfectamente con la parte más reflexiva. La autora emplea la ironía y la mordacidad para despertar la sonrisa del lector, al que conduce hacia un desenlace que no podía ser más brillante. Es un cierre de oro para una novela que supone una delicia y una buena manera de adentrarte en la pluma de Nothomb si no lo has hecho hasta ahora. A mí sinceramente me ha encantado. Sé que es una autora peculiar, así me lo han confirmado otros lectores y el propio librero que me vendió este volumen, pero no quisiera quedarme aquí. Es posible que vuelva a reencontrarme con esta autora en breve. Mientras tanto, yo os animo a leer El crimen del conde Neville, una comedia, con tintes trágicos, que te transporta a una época pasada para homenajear a Oscar Wilde. 







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 15 de marzo de 2019

QUIÉN MUEVE LOS HILOS de Lorena Franco

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Editorial: La esfera de los libros.
Fecha publicación: enero, 2019.
Precio: 21,90 €
Género: Thriller.
Nº Páginas: 471 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 9788491644767
[Disponible en eBook;
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Autora

En tan solo cuatro años Lorena Franco (Barcelona, 1983), ha conseguido seducir a más de 150.000 lectores con sus novelas publicadas en Amazon. Su serie La trilogía del tiempo, que dio comienzo con La viajera del tiempo, ha enganchado a lectores de todo el mundo y ha sido número uno en España, México y Estados Unidos.

Con Quién mueve los hilos, su segundo thriller tras el éxito en varios países de Ella lo sabe, la autora regresa a todas las librerías y nos sorprende con esta historia enrevesada, retorcida, amoral, que ahonda en la parte oscura del ser humano. Una novela que combina a la perfección lo elegante con lo perverso, el sexo con la ingenuidad, y en la que el más inocente puede ser el culpable.

Sinopsis

Cuando buscas la verdad
corres el riesgo de encontrarla.

Una mujer rica y de éxito muere en el mismo momento en el que el hombre al que amaba aparece en la lista de pasajeros del fatídico vuelo de Germanwings estrellado en los Alpes franceses el 24 de marzo de 2015.

Sara Mendieta, propietaria del edificio de la zona alta de Barcelona donde se halla el cadáver, será el objetivo de la investigación y la obsesión de los policías Joel Sanz e Isabel Morgado.

Sexo, violencia, riqueza, asesinatos, en definitiva lo más oscuro del alma humana. Todo ello orquestado por dos mujeres, frágiles y letales a la vez, que descubrirán quién mueve los hilos.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Me gustó mucho Ella lo sabe. Fue con aquella novela, publicada en 2017, como conocí a Lorena Franco, actriz y además escritora, con una amplia trayectoria en Amazon. Con aquella novela me adentré en un domestic noir, con personajes femeninos muy potentes, donde el observador también era observado. Era una novela coral con un componente metaliterario muy atractivo, en la que ningún personaje se podía fiar de otro. La verdad es que disfruté mucho con aquella lectura, por eso le seguí la pista a Lorena Franco y por eso ahora he leído Quién mueve los hilos, su última publicación, que guarda alguna semejanza con la anterior, por ejemplo, en cuanto al protagonismo que da a los papeles femeninos.

Quién mueve los hilos se inicia con un capítulo introductorio enclavado en la noche de San Juan del año 2015. Una mujer desconocida medita y dialoga consigo misma. Sabemos dónde está y qué hace en ese lugar pero poco más. Este será un breve avance de la escena que más adelante dará pie al inicio del desenlace de la novela, un capítulo inicial del que te vas a olvidar una vez que te sumerjas en la trama, lo que me parece estupendo. Porque, en realidad, la historia comienza varios meses antes, en el mes de marzo. Justo en este mes, arranca el argumento de Quién mueve los hilos con dos personajes principales. Por un lado Sara Mendieta, una mujer rica que ha enviudado recientemente. Sara reside en un impresionante edificio de su propiedad, en la zona alta de Barcelona. Su marido Marco, un empresario dueño de un grupo inmobiliario y treinta años mayor que ella, ha fallecido hace poco en un accidente de coche. Por raro que parezca, su muerte es una liberación para Sara, pues su vida junto a Marco, a pesar de que se casó muy enamorada de él, ha sido un calvario.  

Por otra parte, Isabel será la otra gran protagonista. Policía de profesión, vive sumida en una profunda depresión por lo que ha sido retirada del Cuerpo temporalmente. Hace unos meses, Leo, compañero y pareja sentimental de Isabel, ha muerto en acto de servicio. Ella se siente culpable pues lo incitó a saltarse el protocolo cuando investigaban una red de narcotráfico. Por si fuera poco, no han podido apresar al asesino de Leo y eso le produce más dolor aún. Isabel es una mujer frágil en estos momentos pero la aparición de un cadáver en cuya investigación está involucrado su compañero y amigo Joel, la sacará de su letargo. Aunque inicialmente ella muestre cierta desgana y reticencia, enseguida se sentirá atraída por el caso pues, lo que aparentemente parece un suicidio, no lo es tanto. 

Y ese cadáver será descubierto precisamente en el edificio Mendieta. Sara tiene alquilado dos viviendas más en el inmueble. Una la ocupa Elisa, una mujer con la que Sara tuvo una vinculación en el pasado, a la que perdió la pista y ahora regresa a su vida no con muy buenas intenciones. Elisa está casada con Santiago López, un joven apuesto, dulce y encantador. En la otra vivienda reside Gustavo, un excéntrico escritor de novela negra cuyas obras lo han encumbrado a la fama. Prepotente y provocador, se le pondrán las cosas muy cuesta arriba. 

El argumento de Quién mueve los hilos debe responder a diversas preguntas: ¿Suicidio o asesinato? ¿Quién es el causante de la muerte de Leo? ¿Quién está detrás de todo lo que le sucede a estos personajes? Son preguntas que el lector se irá formulando a lo largo de la lectura, dudas que nos irán surgiendo desde las primeras páginas y que nos mantendrán en vilo a lo largo de toda la historia hasta llegar a un desenlace que, lo mire por donde lo mire, no vi venir. Justo cuando estaba llegando al final, cuando se desvela un detalle que puede ayudar al lector a resolver el enigma, me frené en seco y repasé todo lo leído y todo lo que sabía de los personajes. Ni por asomo descubrí la identidad de la persona que mueve los hilos en esta novela. Es más, una vez que supe su nombre, volví a pararme con la intención de verificar si realmente podía ser así, si a Lorena no se le había escapado ningún detalle que pudiera delatarla. No lo encontré. Era perfectamente factible. En ese aspecto, la novela tiene un cierre más que satisfactorio. Por si fuera poco, el desenlace tiene un segundo impass, bastante angustioso también y que te hace pensar en las afiladas garras del poder y del dinero.

Pero el presente de todos estos personajes se irá alternando con su pasado. Resulta fundamental para la trama que sepamos qué tipo de vida han llevado pues cada uno de ellos ha sufrido vivencias que marcarán su personalidad y forjarán su presente. En lo que respecta a Sara, la parte que más me ha gustado por la dureza de la temática que se aborda, conoceremos el tipo de familia a la que pertenecía, qué relación mantenía con sus padres o su hermano Rodrigo. Sabremos que el ambiente en el que fue educada le dejó profundas secuelas por lo que ella intenta alejarse de todo el mal que se le infringe. Buscará trabajo y lo encontrará, sin saber que precisamente ese será una continuación de una vida llena de sinsabores. Todo su pasado nos llegará a través de sus reflexiones, de su monólogo interior, de sus recuerdos. Lo mismo ocurrirá con Isabel, personaje que procede de una familia más estable que la de Sara pero que tampoco ha tenido una vida fácil. De pequeña el destino le dio un buen zarpazo que ha intentado asimilar como buenamente ha podido. Solo con Leo parece que había encontrado la felicidad anhelada pero la vida no quiere ponérselo fácil y Leo, como he comentado antes, muere en acto de servicio. Desde entonces no hace más que dar tumbos sin levantar cabeza. 

Pero Franco profundizará también en otros personajes, como en la propia Elisa porque ella, al igual que Santi, Gustavo o Fermín (el conserje del edificio Mendieta) son personajes que, sin alcanzar la cota de máximos protagonistas, ayudan a sostener la trama. Unos y otros, principales o no, me parecen personajes sólidos. La autora procura vestirlos con todo tipo de matices y es muy fácil hacerse una composición de todos, imaginarse a una Isabel en horas bajas pero que mantiene su sagacidad y perspicacia, a una Sara que ha sufrido lo indecible y ahora ha resurgido de sus cenizas, a un Gustavo que se cree invencible pero que temblará de miedo, o a un Santi, derrotado por la crueldad de Elisa. Todos guardan secretos. Todos tienen un lado oscuro. Todos son interesantes. 

Y precisamente sobre los personajes quisiera puntualizar algo. En algún momento, la reacción de Sara no me ha parecido creíble. El ser humano es curioso por naturaleza y ella es una gran observadora que tiene importantes medios a su alcance para cotillear en la vida de los demás. Sin embargo, justo en un momento en el que todo humano sentiría la necesidad de mirar, no lo hace. No sé, creo que ahí el personaje no actuó de forma verosímil. Por otra parte, el asesino comete un error tremendo que él mismo reconoce. Entiendo que puede tener un despiste pero no sé, me parece que ese detalle era algo forzado. Y por último, al principio no entendía las motivaciones de Isabel. Ella es policía de profesión y aunque esté de baja, lleva el protocolo interiorizado por eso no comprendí que reaccionara como lo hace en determinados momentos. Me desconcertó mucho su actitud y me hizo pensar que el argumento flaqueaba en algún capítulo pero, por suerte, la actitud de Isabel queda debidamente explicada hacia el final. Aunque nos parezca absurdo cómo reacciona, resulta necesario para que la historia se desvíe en la dirección que el argumento exige.

Dicho lo cual, con esos detalles y sintiendo que no terminaba de entrar en la historia porque el inicio me parecía poco consistente, considero que Quién mueve los hilos es una novela que va ganando con el avance de la lectura, de esas novelas de las que solemos decir que va de menos a más, que termina por engancharnos y convencernos. Celebré enormemente los giros y vericuetos por los que, poco a poco, nos van conduciendo los sucesos. El lector se va a llevar algún sobresalto, los mismos que se llevarán los personajes cuando, como caídas del cielo y sin que sepamos quién las envía, reciban notas escritas, mensajes en el móvil u observen atónitos como una mano misteriosa manipula sus ordenadores. En resumen, que sucederán diversas cosas inconcebibles que indudablemente generarán mucha intriga y suspense en el lector. 

En cuanto a la cronología, ya he comentado que el pasado y el presente se entremezclan, así que encontraremos muchos saltos en el tiempo pero las oportunas coordenadas cronológicas y referencias temporales ayudan a no perderse en ningún momento. Ambos hilos temporales, el que corresponde al pasado más reciente y al presente de los personajes, se irán acercando cada vez más de tal modo que la horquilla temporal se va a ir estrechando, hasta el punto en el que ambas líneas confluyan en un punto concreto.

Estructurada en cinco grandes bloquescorrespondientes a los meses de marzo a julio, dentro de los cuales se va a desarrollar el presente de la novela, los capítulos de corta extensión, siendo los últimos muy intensos, van a estar narrados siempre en primera persona, ya sea a través de la voz de Isabel o la de Sara, alternativamente. Serán pocas las ocasiones en las que las dos voces coincidan en el mismo capítulo, lo que nos permite observar la misma secuencia desde un punto de vista y otro. Como digo, ellas serán las narradoras principales si bien es cierto que, un par de capítulos serán narrados por otras voces. Imaginaos cuál será una de ellas.

En definitiva, Quién mueve los hilos es una novela con buenos personajes, oscuros, con aristas, que parecen una cosa y son otra, sumidos en una trama llena de negocios sucios, amenazas, malos tratos, violencia, sexo y venganzas, cuyo desenlace es totalmente imprevisible. Salvo algún pequeñísimo detalle, tengo que reconocer que el planteamiento y la resolución me han convencido y por tanto, solo me queda recomendaros esta lectura.

Os dejo por aquí el booktrailer:










 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]


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jueves, 14 de marzo de 2019

LAURA R. NARANJO: 'Reivindico el libro ilustrado como espacio de experiencias estéticas y literarias propias'



Hace algunos meses la editorial mr.momo publicaba en Facebook el lanzamiento de una serie de libros ilustrados y en edición bilingüe. Se trataba de cuatro títulos clásicos -Poeta en Nueva York, El pasajero, Balada del viejo Marinero y The Raven-, todos ellos muy atractivos visualmente y con los que pretendían acercar importantes títulos de la Literatura Universal a todo tipo de público. A mí la idea me pareció fabulosa, así que compartí aquella publicación. Poco tiempo después, Laura R. Naranjo, ilustradora de The Raven, contactó conmigo. Intercambiamos unos cuantos mails, le expuse mi interés por su obra y acordamos vernos para charlar. El encuentro tuvo lugar hace unos días y aquí os traigo el resultado.

Marisa G.- Laura, antes de hablar de la obra, me gustaría saber más de ti. 

Laura R.- Te puedo contar que, desde la infancia, las imágenes me han llamado mucho la atención. Cuando era pequeña, aunque no tuviera un lápiz y un papel al alcance, dibujaba con mi dedo sobre mi piel, sobre la rodilla, las piernas,... Siempre estaba dibujando y siempre tuve claro que, de mayor, quería hacer algo relacionado con las artes plásticas. Así que, decidí estudiar Bellas Artes. En cuarto de carrera me fui de Erasmus a Carrara en Italia, y allí probé técnicas de grabado, la talla en mármol y la animación. En quinto de carrera me fui a Barcelona para acabar allí la Licenciatura y allí fue todo un poco más trasgresor porque las asignaturas eran más conceptuales, más de desarrollo de proyectos. Al acabar la carrera, hice un máster en investigación artística y preparé un proyecto interactivo que mezclaba técnicas plásticas tradicionales con el mundo de la Electrónica. Me gusta mucho lo experimental. Y al poco de terminar mi formación, hice un curso de Producción Editorial. Poco después me contrató una editorial para diseñar libros de formación - Unión Editorial para la Formación (UEF)-, centrándome en el diseño de portadas y cubiertas. Fue mi primer contacto con el diseño gráfico. Posteriormente me contrató el Grupo Lantia donde llevo trabajando seis años. 

M.G.- Pero entonces, como autora, ¿este es tu primer libro?

L.R.- Sí, es mi primer libro. Mi primera incursión en el mundo de la ilustración y de los álbumes ilustrados.

M.G.- ¿Y cómo surge el proyecto? ¿Por qué hacer un libro ilustrado de este poema en concreto?

L.R.- La filosofía central de mr.momo es la de acercar obras clásicas al público infantil y juvenil, y evidentemente también su proyección para el disfrute de lectores de cualquier edad. Como ilustradora, reivindico el libro ilustrado como espacio de experiencias estéticas y literarias propias, como vehículo de transmisión del conocimiento. Fíjate qué curioso que entre las diferentes acepciones, la RAE define el término 'ilustrar' como instruir y civilizar.

Asimismo, desde siempre he sentido interés por la obra de Poe y por el mundo de la ilustración en general, y de hecho, precisamente es un álbum ilustrado el que despierta en mí inquietudes artísticas durante en mi infancia. Era una obra sobre clásicos -del ballet en este caso-, 'Los cuentos de los mejores ballets', edición de Susaeta de 1990, sobre las historias originales, representadas por diferentes ilustradores, con estéticas muy diferentes. Me acercó al mundo de la música, la literatura y la ilustración. Ahora encuentro una interesante analogía entre mi experiencia en la infancia y este proyecto.


Poe es un autor que me fascina y me fascinará, y para mí ha sido una gran responsabilidad el hecho de trasladar al plano visual su composición poética más famosa. 'El cuervo' es su seña de identidad. 


M.G.- ¿Y por qué bilingüe exactamente?


L.R.- Para que fuese de alguna manera pedagógico e internacional. Para que esta obra clásica pudiera llegar a un público mayor. 


M.G.- ¿Y qué tiene este poema que lo ha hecho mundialmente famoso? Hasta los Simpsons le dedicaron un capítulo.


L.R.- Este poema es increíble a nivel técnico. Tal como describe en su ensayo 'Filosofía de la composición', Poe afirmaba haber escrito este poema narrativo de forma muy lógica y metódica, como si de un problema matemático se tratara. Inicialmente se auto-marcó el reto de que fuese un poema de 100 líneas exactas, pero finalmente fueron 108: compuesto por 18 estrofas, de 6 líneas cada una.

'El cuervo', de la noche a la mañana, se convierte en un gran éxito, el primero de la carrera de Poe, y le permite ganar prestigio internacional. Por fin se reconoce su trabajo. 


Para él la máxima expresión literaria era la poesía, aunque desgraciadamente no le pudo dedicar a este género el tiempo que hubiese deseado debido a su precaria situación económica.


M.G.- A mí lo que me llama la atención de este poema es la reiteración constante. 

L.R.- Es la manera de marcar el ritmo. Esta obra posee un ritmo enigmático y una misteriosa musicalidad, para mí es ese tipo de melodía que atrapa y seduce, como lo hace 'Metamorphosis', del compositor Philip Glass, o 'El entierro de la reina Mary', de Purcell, una obra de ritmo cadente, repetitivo (como bien decías), muy insistente, con graves muy marcados,... El ritmo en 'El cuervo' es como una letanía de campanas, tal como dice acertadamente nuestro editor Pepe Iglesias. Es lo que creo haber conseguido transmitir en mis ilustraciones.

Por otra parte, algo muy curioso en este poema es la manera en la que, el protagonista -quien funciona como narrador en primera persona-, formula las preguntas al ave. Podríamos pensar que él mismo es quien las dirige, de forma consciente e intencionada, a su favor o en su contra... Con la constante respuesta «Nevermore - nunca más», el protagonista parece recrearse, avivar ese dolor, esa frustración,... hasta el punto de obligar al ave a confirmarle que jamás volverá a encontrarse de nuevo con su amada. Como lectores, vamos a vivir ese conflicto interno perverso entre el deseo de recordar y el deseo de olvidar.


M.G.- A mí me parece un poema desconcertante. Es extraña la presencia del ave, que llega de repente, que habla y encima solo pronuncia una frase. ¿Qué simbología hay detrás de la figura del cuervo?


L.R.- Sobre el ave, el propio Poe sostuvo que estuvo inspirada en el cuervo parlante de la obra 'Barnaby Rudge' de Charles Dickens.


Tradicionalmente esta criatura es portadora de mal agüero, simboliza la muerte, la magia, la determinación y audacia, el pensamiento y el olvido, e incluso la metamorfosis, el cambio de estado (es precisamente a lo que asistimos en la obra); son muchas las connotaciones que tiene a lo largo de la historia y su figura está presente en diferentes culturas.


El cuervo tiene la capacidad de mantener la memoria y el recuerdo de eventos pasados, y así lo hace en la obra. Podría tratarse incluso de una figura totémica. El tótem significaba para las tribus una especie de conexión con el pasado, con los antepasados, también funcionaba como protector del clan. De alguna manera, Edgar Allan Poe se ha podido basar en la cultura nativa de América.


Personalmente el hecho de que el cuervo se pose sobre el busto de la diosa Palas Atenea, diosa de la sabiduría, Minerva para los romanos, o el titán Palas, sumado a la capacidad del habla del ave, puede simbolizar el acceso a la sabiduría, a la información, a los cuestionamientos filosóficos y existenciales del protagonista, y por ende, del ser humano en general.


No puedo evitar relacionar la aparición de este misterioso visitante nocturno con la llegada del monolito en la obra de Arthur C. Clarke, y su adaptación cinematográfica de Kubrick, '2001: una odisea en el espacio'. Un elemento extraño, ajeno, que llega del exterior para producir un cambio, un cambio evolutivo, un cambio de paradigma, una metamorfosis, un cambio de estado en los individuos que asisten a su llegada.

Al igual que no puedo dejar de relacionarlo con la llegada de Morfeo a la vida de Neo en Matrix, y el cambio que supone para él en la percepción de su realidad.

Al fin y al cabo, es una obra que puede tener múltiples lecturas y suscita a continuar investigándola. Y personalmente, así me ocurre. Invita a la introspección y al auto-cuestionamiento.








M.G.- El volumen cuenta con un prólogo de Ramón Luque, escritor, periodista y director de cine, nominado a los Goya con 'Historias de Lavapiés'. Me ha parecido especialmente ilustrativo, muy explicativo y con unas referencias cinematográficas magníficas.

L.R.- Es genial. Yo andaba ya desarrollando las ilustraciones cuando leí el prólogo y me llamó mucho la atención esa conexión que él encuentra en el cine de Lars von Trier, y en concreto con la película 'Melancolía', mi película favorita del cineasta, con el poema de Poe. Las sensaciones que te producen esta película son muy agridulces. Ocurre igual con 'El cuervo'. Para mí es una de esas obras que no dejan indiferente, que transcienden a su época, de letra viva, de la que se puede sacar algo nuevo en cada relectura y que se fija en la memoria de quien la lee. Como digo, cuenta con un final amargo, de gran crudeza pero de gran belleza también. Ocurre como en esas películas que te comento y señala Luque en el prólogo, las de Lynch, Haneke o Lars von Trier, con las que de alguna manera se logra retratar la belleza en las tragedias humanas. 

El último párrafo que nos regala el prologuista de esta obra me parece muy significativo: «Por eso la lectura atenta de El cuervo puede producir una sensación muy parecida a la experimentada tras ver Melancolía: acabarás deprimido, existencialmente interpelado, pero rendido ante tanta belleza. Quizá también algo más sabio». 

Para mí lo fundamental de esta obra es que logra dejar muchas incógnitas abiertas, invita a la introspección del lector, a formularse preguntas, no solo sobre la obra, si no sobre su propia existencia. 

'El cuervo' transciende hasta nuestros días, porque toca temas universales: la pérdida, el duelo, el conflicto entre recuerdo y olvido, la melancolía, la devoción, la añoranza, la esperanza de volver a reencontrarnos más allá de la muerte... 

Esa capacidad de llegar a individuos de cualquier época, es en la que, bajo mi punto de vista, radica su grandeza. Ha sido y va a continuar siendo fuente de inspiración para muchos artistas por siempre jamás.

M.G.- Hablemos de las ilustraciones, Laura. Me ha gustado mucho la elección de los colores. Hay láminas que son muy oscuras y muy tenebrosas pero también otras con tonos pastel, muy vivas. 

L.R.- Determiné que uno de los aspectos interesantes a la hora de afrontar estéticamente la obra, y para que fuese diferente a otras interpretaciones, era dotarla de luz y riqueza cromática, huir de su tópica representación en la que predomina siempre la oscuridad, lo lúgubre. 

La atmósfera sobrenatural que envuelve a la obra, la represento mediante una mancha de acuarela de tonos rosáceos y grises, va a servir como hilo conductor durante todo el álbum. 

Cada pliego va a ser diferente. Me interesa el dinamismo, no solo en las propias ilustraciones, si no en las distintas páginas. Existe una secuencialidad entre las diferentes escenas del conjunto del álbum. Me encantan además los contrastes, que logro mediante los cambios de color y uso de imagen a doble página, y pienso que este ritmo en una maquetación es muy importante. 

El espacio en el cual se sucede la historia es muy reducido, se limita al salón / habitación de una casa, y con ese espacio tenía que manejarme como escenario, conseguir diversidad de planos, jugando con los diferentes puntos de vista, centrándome en un elemento u otro,... 

Asimismo planteé la historia desde una visión contemporánea y atemporal —la indumentaria de los personajes o en el mobiliario de la estancia donde se sucede la historia— para que pudiese enmarcarse de igual modo en 1845 como en nuestra era, y así trasladarla a un público joven y más actual. 

La expresividad, no solo en la elección de los propios materiales y procedimientos (combinación de ilustración tradicional y digital), sino en las formas, en los rostros de los personajes (trasladar sus sentimientos y experiencias durante la narración), y en el propio uso expresivo de las perspectivas: la potencia que tienen los picados y contrapicados, y cómo la presión de ese cuervo es percibida por el protagonista, y por ende, por el lector. El cuervo le somete, somete al lector.

M.G.- ¿Y qué técnicas has utilizado?

L.R.- Tinta china, acuarela,... En algún momento algunas líneas con bolígrafo. Como dije antes, he mezclado la ilustración tradicional con la digital. Hay algunas láminas que las he dibujado a mano y luego están retocadas de forma digital. Pero es una manipulación muy sutil y sin perder la esencia de las ilustraciones. 

M.G.- Pero son ilustraciones en el que el trazo está poco definido, ¿verdad?

L.R.- Sí. Además si te fijas, al principio todo está más detallado y progresivamente las ilustraciones se van deformando.

M.G.- Porque van a compás de la psicología del personaje.

L.R.- Exacto, esa es la idea. Los trazos se liberan y llegan casi a un punto expresionista

Hay una simbiosis entre el poema y las ilustraciones; coexisten y establecen un diálogo que hacen que la obra sea muy especial y coherente. Mis ilustraciones generan una lectura paralela muy interesante, pero sin alterar el sentido de la obra tal como fue concebida por Poe.

M.G.- ¿Cuántas veces te has tenido que leer el poema para ilustrarlo?

L.R.- No sabría decirte. Muchísimas veces. De hecho, en ocasiones no me lo leía entero sino que me quedaba en unas estrofas concretas para ambientarme. Es una obra que, mientras más la lees, más matices percibes.

M.G.- Algo que me ha gustado mucho de la edición. Al final encontramos como el poema de puño y letra de Poe. Me parece que le da mucho realismo al volumen.

L.R.- Fue algo que se incorporó al final cuando el libro estaba acabado. Enrique Parrilla, director creativo y traductor de la obra, decidió que sería interesante incluir el poema tal cual Poe lo escribió, en inglés antiguo, no se tocó los signos de puntuación ni nada. Es un bonito cierre.

M.G.- Y este volumen forma parte de una colección. Creo que hay otros tres títulos más, ¿no?

L.R.- Sí. La colección la forman 'Poeta en Nueva York', de Federico García Lorca, ilustrado por Zaida Marín. Tuve la gran suerte de poder participar en el diseño y maquetación de esta obra, por lo que disfruté doblemente del trabajo de esta brillante ilustradora jerezana. 

'El pasajero', de Ramón María del Valle-Inclán, ilustrado por Sylvia Vivanco. 

'Balada del viejo Marinero', de Samuel Taylor Coleridge, edición para la que mr.momo decidió adaptar el trabajo de, si cabe, uno de los mejores ilustradores del siglo XIX, Gustave Doré (ya sabes, ilustrador de 'La Divina Comedia' o El Quijote), y llevándolo a una estética más contemporánea y minimalista. 

Por último, 'The Raven' (El cuervo), de Edgar Allan Poe, obra que he tenido el honor de ilustrar, diseñar y maquetar. 

Este proyecto de mr.momo lo que tiene de particular es que cada una de las cuatro obras tiene una entidad propia, tiene un tratamiento distinto y es diferente, tanto por el contenido textual, que son obras de distintos autores, como por las ilustraciones, que le imprimen personalidad propia a cada una de las obras. Cada álbum funciona de manera independiente y a su vez los cuatro combinan muy bien entre sí.

M.G.- ¿Y hay más proyectos en mente?

L.R.- Que yo sepa pretenden seguir pero no te sabría decir títulos o autores. Quizá algo de Machado.

M.G.- Y a nivel personal, ¿tienes algún proyecto más?

L.R.- Ahora mismo estoy muy motivada. Estoy trabajando actualmente en un par de álbumes ilustrados que iré haciendo progresivamente, guardando la misma estética que en este libro.

M.G.- Laura, pues te deseo la mayor suerte del mundo y gracias por acercarnos a Poe a través de tus ilustraciones.

L.R.- Gracias a ti.

Ya veis, la Literatura clásica no está reñida con los nuevos formatos y mucho menos con los tiempos actuales. The Raven es uno de los poemas más conocidos y en esta ocasión, la editorial mr.momo nos permite acercarnos a Poe de la mano de las ilustraciones de Laura R. Naranjo. 

Si queréis conocer más profundamente el trabajo de esta ilustradora, no dejéis de pasar por sus redes sociales.

Instagram: Laura R. Naranjo (@l4ur4.rn)

Facebook: Laura RNaranjo (www.facebook.com/L.rodrigueznaranjo)






Ficha novela

Editorial: mr.momo
Encuadernación: Tapa dura.
Nº Páginas: 432
Publicación: 
Precio: 24,95 €
ISBN: 9788417105495
Ficha completa aquí.






miércoles, 13 de marzo de 2019

EL INFIERNO (DRAMA - 1911)



Año: 1911

Nacionalidad: Italiana.

Director: Giuseppe de Liguoro, Francesco Bertolini, Adolfo Padovan

Reparto: Salvatore Anzelmo Papa, Arturo Pirovano, Giuseppe de Liguoro, Augusto Milla, Attilio Motta.

Género: Drama. Fantástico.

Sinopsis: Adaptación libre del poema de Dante Alighieri 'La divina comedia', e inspirado en las ilustraciones de Gustav Doré. Fue una de las primeras películas surrealistas.

[Fuente: Filmaffinity]


Hace mucho años, había un personaje de la farándula muy conocido que solía decir 'Esto es raro, raro, raro' (enfatizando mucho la r) cuando algo no le cuadraba. Pues bien, aquel personaje diría exactamente esto mismo si viera la película que os traigo hoy porque, sin duda, es una auténtica rareza.

Asoma por aquí, y por primera vez, una película muda. El infierno, como bien dice la información facilitada por la web Filmaffinity, es una adaptación libre del poema más famoso de Danti Alighieri, La divina comedia. Del argumento del poema se han extraído algunos pasajes que van a ser representados cinematográficamente. El argumento no dista mucho de lo siguiente: Dante, con la intención de salvar a  su amada Beatriz, baja a los infiernos. Recorrerá los siete círculos. En cada uno de ellos encontrará un tipo de pecador -algunos son personajes muy conocidos que dialogan con él y le cuentan por qué han acabado en el infierno- y en cada uno de ellos los pecadores reciben un tipo de tortura concreta. Pero el descenso está lleno de peligros y por eso, con la intermediación de Beatriz, Dante irá acompañado del poeta Virgilio que le servirá de guía y cicerone. 

Al tratarse de una película muda cuenta con los típicos interludios, es decir, con unos textos que anteceden a las secuencias y donde se explican lo que estamos a punto de ver. Los fragmentos están en inglés pero se entienden bastante bien. Y menos mal que cuenta con este recurso porque sin ellos, a duras penas podríamos saber qué es lo que está sucediendo en cada secuencia. En cualquier caso, en Internet encuentras la película completa con subtitulo en español (os dejo un enlace abajo) que os facilita el visionado.

Como os podéis imaginar, y dado que la película es del año 1911, estamos hablando de los orígenes del cine. El largometraje está en blanco y negro y no cuenta con una gran definición. La calidad de la imagen es penosa y contiene muchísimo grano. Pero qué queréis, demasiado bien está hecha para los medios que tenían. Es muy divertido ver algunos efectos especiales (por llamarlos de alguna manera) -gente que aparece y desaparece de escena o que vuelan por los aires- y en cuanto al montaje se notan mucho los saltos entre escenas, fruto de un corta-pega muy burdo y poco sutil. Pero bueno, como digo es una película con más de cien años y poco más podían hacer. 

A nivel interpretativo tampoco hay mucho que decir. Careciendo de diálogo, el lenguaje gestual es sumamente exagerado pero era la única manera de transmitir algo más al espectador. De todos modos, y teniendo en cuenta que muchas secuencias son bastante oscuras y poco nítidas, tampoco podemos determinar la calidad del trabajo del reparto. No se percibe claramente si sus interpretaciones son acordes a la situación que representan o no. 

Los decorados se ven muy rudimentarios. Como se especifica en la sinopsis, la escenografía está tomada de algunas ilustraciones de Gustav Doré, un pintor, escultor e ilustrador alsaciano que además de poner imagen a la obra de Dante, ilustró El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha y La Biblia. 

Lo que sí me ha sorprendido es la gran cantidad de desnudos que podemos ver. Es algo con lo que no contaba. Eso sí, no se ve a ninguna mujer, quiero decir desnuda. La única fémina que tiene algo más de protagonismo es la propia Beatriz pero va debidamente vestida.  

La versión que yo he visto es una a la que se le añadió banda sonora con posterioridad. La música corre a cargo de Tangerine Dream y a mí me parece que han hecho un trabajo espantoso. Aquellas melodías que son simplemente instrumentales no están mal pero también se incorporan piezas cantadas que te sacan constantemente de la historia. En esos casos es mejor silenciar la película. 

Bueno, no tengo mucho más que aportar sobre esta película tan singular. Tiene una duración corta, poco más de una hora, y como curiosidad creo que está bastante bien. Me gustan las cosas diferentes y extrañas, así que cuando me tropecé con esta película (casi literalmente) no lo dudé. El resultado ha sido cuanto menos peculiar. 




Como se puede ver en Youtube, os la dejo por aquí:




martes, 12 de marzo de 2019

FERNANDO ALBERCA: 'Mi hija puede leer 300 páginas en una hora'

Creo que no hay mejor titular para esta entrevista que el que encabeza esta entrada. Cuando escuché decir esta afirmación a Fernando Alberca, me pareció totalmente inaudito. ¿300 páginas? ¿En una hora? Parece un sueño hecho realidad para cualquier lector que ve cómo sus lecturas se van acumulando a un ritmo que triplica el de su velocidad lectora. Inmediatamente sentí una curiosidad tremenda por conocer cómo era posible que alguien pudiera leer a tal velocidad y aproveché la oportunidad que tenía delante para saber más sobre Pequeños grandes lectores, la última publicación de Fernando Alberca, profesor de secundaria, orientador en un centro escolar y profesor de Magisterio en la Universidad de Córdoba. Su currículo es mucho más amplio (podéis leerlo aquí), y está considerado como uno de los expertos en educación más importantes. 

Cuando terminéis de leer esta entrevista, seguramente no habrá cambiado nada en vuestros hábitos lectores pero estoy convencida que sentiréis mucha curiosidad por saber qué contiene este libro y cómo os puede ayudar a mejorar con vuestras lecturas. 

[Foto cedida por el autor;
propiedad @delafuentefoto.es]
Marisa G.- Fernando, tienes una trayectoria profesional impresionante. De todos los proyectos en los que has estado involucrado, me llama la atención el Programa Argos para el Fomento de la Lectura de la que formaste parte. Es la primera vez que escucho esto, ¿en qué consiste?

Fernando A.- Bueno, ese programa ya no está en activo. Fue algo que lanzó el Ministerio de Educación, cuando estaba Mª Jesús San Segundo como ministra del PSOE. Nos reunieron a seis personas con un perfil muy definido. En concreto yo encajaba en el de profesor, director de un colegio concertado y escritor. Otro representaba al mundo editorial,... En fin, cada uno se dedicaba a una cosa. Hicimos un estudio e planteamos algunas propuestas para fomentar la lectura pero ahí quedo todo. Ya sabes cómo es esto de la política. No sé si lo siguen manteniendo. Nosotros estuvimos trabajando un año completo. 

M.G.- Entiendo. Estás considerado un experto en educación y uno de los asesores educativos más importantes. Sé que tienes ocho hijos y me pregunto si, con una experiencia tan dilatada y tantos libros publicados, ¿cometes algún error a la hora de educarlos?

F.A.- Muchísimos. Los padres perfectos son imperfectos y para eso soy muy buen padre. Cometo errores todos los días y eso es lo bueno porque nuestros hijos, al vernos cometer errores, se motivan muchísimo. Hay que hacerles entender que intentar hacerlo todo bien no es incompatible con hacerlo mal de vez en cuando y mucho menos con ser feliz. Como digo, si los hijos nos ven cometer errores se motivan mucho más. Imagínate que yo soy muy desordenado y sin embargo, uno de mis hijos mantiene un orden perfecto, lo primero que hay que hacer es mostrar nuestra admiración porque es capaz de hacer algo que yo no soy capaz. Una actitud así le da mucha fuerza a nuestros hijos. Cada uno es como es. Uno acierta y se equivoca constantemente. Hay que enseñarles con nuestro ejemplo que la felicidad es totalmente compatible con los errores y los problemas. 

M.G.- ¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los padres a la hora de educar a los hijos?

F.A.- El error más extendido es la sobreprotección, por lo menos en el primer mundo. Estamos en un estado de bienestar que viene aparejado a la sobreprotección. Es muy común que un padre quiera evitarles problemas a sus hijos porque pensamos que, si no hay problemas, hay felicidad. No es así. Este es un error de inicio. Por otra parte, y también relacionado con la sobreprotección, tendemos a no exigir mucho a los hijos a cambio de una cierta paz. Tu hijo no hace la cama y para no tener una discusión, la haces tú. O para qué le vamos a pedir que se esfuerce si ese esfuerzo me lo puedo cargar yo. Pensar así y hacer estas cosas es natural pero debemos tener en cuenta que la sobreprotección tiene unas consecuencias nefastas. Lo primero que se consigue al proteger excesivamente al hijo es que este no aprenda a querer. Los padres sobreprotectores suelen tener hijos que no valoran a la gente que los quiere. Piensan que el mundo es hostil con ellos cuando las cosas no salen como pretenden y lo pagan con los padres, terminan por odiarlos, especialmente a la madre. Es algo muy duro pero ocurre. Con la sobreprotección convertimos a los hijos en niños indefensos e incluso, según el caso, en niños agresivos.

Seguir las tendencias que vas oyendo por ahí también es un error muy común. Dar crédito a todo lo que oímos, que si lo niños duermen mejor con música clásica, que si lo contrario. Cada familia es como es y lo que debemos hacer es reflexionar sobre la nuestra y crear nuestra propia familia con aquello que nos funciona. Es cierto que todas las familias tienen puntos comunes pero no debemos seguir cualquier modelo.

Por último, te diría que también es un error por parte de los padres el no haber aprendido a querer desinteresadamente. No podemos esperar que los hijos nos respondan siempre con buena cara, que nos gratifiquen cuando nos esforzamos por ellos. Nosotros devolvemos a los hijos lo que recibimos de nuestros padres y ellos devolverán a nuestros nietos lo que han recibido de nosotros. No hay que esperar nada a cambio y por eso hay que tener mucha paciencia. 

M.G.- En 'Pequeños grandes lectores' se explica cómo podemos hacer a nuestros hijos unos lectores plenos porque, según nos cuentas, nos han enseñado a leer mal. ¿Cómo es esto?

F.A.- En España hay cinco métodos de enseñanza de la lectura, lo cual indica que estamos algo despistados. El más extendido es el silábico que consiste en enseñar primero las letras, luego las sílabas y por último las palabras completas. Son métodos que obedecen a una mentalidad muy antigua que consideraba que había que enseñarle al niño las piezas para que luego él construyera las palabras. Pero no se tenía en cuenta que el niño, tanto antes como ahora, es mucho más memorístico, visual y emocional que lógico. La lógica es una parte pequeña del razonamiento en el niño. Es mucho mejor enseñar desde el inicio la palabra completa. Por ejemplo, 'mamá' es una palabra que se aprende fácilmente porque tiene una carga emocional muy grande. En cuanto un niño escucha esa palabra se activa y reconoce el contenido de la palabra. Ocurre igual con otras como 'papá', 'abuela', etc... Son palabras con mucha carga emocional. Es mucho mejor enseñar las palabras completas porque si lo haces a través de sílabas, el niño termina silabeando al leer. Si el niño sabe decir perfectamente 'mamá', ¿por qué silabea cuando lo ve escrito? Es muy curioso ver a un niño con una destreza lingüística fantástica, que se expresa perfectamente  y luego cuando leen parecen muy torpes y es que hemos hecho justo lo contrario a lo que deberíamos, le hemos roto las palabras en sílabas. Pero te diré más, esto también ocurre con los adultos. Puedes ver a alguien muy culto, muy formado y luego, al escucharlo leer en público, te das cuenta que se muestra inseguro y silabea. La mayoría de los adultos leen mal en público. 

El problema está en el método y no en los docentes. El método puede ser inadecuado, como el silábico, o incompleto porque se enseña comprensión, velocidad y la pronunciación. Y ahí se queda. Si el niño sabe decir 'casa' decimos que ya sabe leer pero en la lectura intervienen once elementos, así que hay ocho que no se están trabajando, como los movimientos oculares, la concentración, los hábitos posturales. Hay gente que para leer mueve los labios, ¿para qué? Si la lectura es una operación que va del ojo al cerebro no hay necesidad de que se activen los órganos fonadores. Todo el cuerpo se prepara para hablar y luego hay que refrenar ese impulso para que no salga el sonido. Así usamos un método incorrecto, que además provoca cansancio. Muchos niños dicen que no les gusta leer y sí les gusta, lo que ocurre es que han aprendido a leer empleando un mal método que provoca mucho rozamiento. 


M.G.- Ahora que has comentado los movimientos oculares, explícame qué es eso, cómo influye en la lectura. 

F.A.- Empiezo a explicártelo por la concentración. Cuando leemos debemos centrarnos en ver justamente la línea que estamos leyendo y no la de arriba ni la de abajo. Para conseguir esto, hay algunos ejercicios en el libro. Tenemos que fijarnos únicamente en la línea que vamos a leer y de este modo captaremos la información de manera más directa y limpia. Evitando que nuestro ojo esté también pendiente de las líneas superior e inferior, evitaremos mayor esfuerzo ocular y por tanto rozamiento, u obstáculo. 

Con respecto a los movimientos oculares, son aquellos que el ojo realiza para leer una línea que suele contener unas doce palabras de media. Las líneas hay que leerlas en fragmentos porque de una vez no puedes captar las doce palabras, así que tienes que desplazar el ojo hacia la derecha. Si lo desplazas cada dos palabras, haces muchos parones y la lectura cansa mucho más. Si en vez de dos palabras, tu ojo capta cuatro, habrá menos parones, menos movimientos oculares, o movimientos sacádicos, y por lo tanto la lectura será más segura y cansará menos. 

A este tipo de cosas, mover los ojos, mover los labios,... jamás se le ha dado importancia porque lo que realmente importaba es cómo pronuncia el niño pero sí que tienen su importancia, porque son rozamientos que impiden que el niño disfrute con la lectura o que el adulto lea con menos dificultad en público. Pero todo esto se puede trabajar.

M.G.- De todos modos Fernando, ¿los niños de hoy en día leen?

F.A.- Los niños leen bastante. En mi época era impensable que un niño con trece años se cogiera un libro tan gordo como Harry Potter o 'El señor de los anillos', un libro extenso y sin dibujos. Y luego hay autores para público juvenil, como Blue Jeans que en cada feria del libro siempre tiene una cola de lectores enorme. 

M.G.- ¿Pero no crees que a veces la elección de los libros en el programa escolar no es la más idónea? ¿Que se les ponen lecturas que no son adecuadas para sus edades y que eso puede contribuir negativamente?

F.A.- No hay forma de acertar con una selección de libros. Tengo la suerte de dar clase a segundo, tercero y cuarto de ESO y a cada curso se le facilita una lista de lecturas recomendadas pero, es muy difícil acertar porque el grado de madurez dentro de una misma clase varía muchísimo de un niño a otro. Hay alumnos  que están con 'La historia interminable' o Harry Potter y otros que siguen con 'Los Cinco'. La madurez es muy diversa. Y luego también están los propios gustos o la sensibilidad de cada momento. Son muchos los factores que intervienen. 

M.G.-  El libro cuenta con un subtítulo en el que se menciona el fracaso escolar. Nunca me había planteado que en dicho fracaso tuviera algo que ver la lectura o la forma en la que leemos. 

F.A.- Aunque la memoria suple en muchos casos, si no lees bien un texto es mucho más difícil retenerlo. Los niños son más emocionales que antes y la autoestima es también más baja que antes, aparte de que son mucho más inseguros. Esto es así con todos los niños pero es verdad que cuando un niño presenta dificultades de lectura como dislexia o Thda (Trastorno de hiperactividad con déficit de atención) o lateralidad cruzada, es decir que unos órganos son diestros y otros zurdos-, presentan una problemática añadida. Cuando un niño lee los enunciados en un examen, la tensión que siente impide que los lea bien. A partir de la tercera o la cuarta palabra le entra mucha inseguridad, mucha ansiedad, porque los niños, a partir de tercero de Primaria, ya están sometidos a toda esa tensión que se acentúa durante un examen. Te puedes encontrar niños que se lo saben todo el día anterior y, sin embargo, el día del examen están tan nerviosos que no se enteran de nada. Leen mejor por lo oídos que por la vista. Es algo que vemos mucho en el gabinete donde vienen niños que tienen dificultades de lectura y escolares. Si lo que leen no los entienden, se les pide que lo lean en voz alta, o bien se lo leemos nosotros, sin cambiar una coma y sin una entonación especial, y es entonces cuando lo entienden todo perfectamente. Es algo muy curioso.

M.G.- Eso me pasa a mí. Tengo que leer a veces en voz alta para comprender el texto que tengo delante. 

F.A.- Nos pasa a todos los que leemos mal.

M.G.- Es curioso y ¿cómo se debe coordinar el profesor con los padres a la hora de enseñar a un hijo a leer?

F.A.- Bueno, hay muchos estudios que determinan que un niño debe aprender a leer a tal o cual edad. Yo propongo que a partir de los dos años y medio comencemos a calentar motores enseñando una serie de hábitos, y luego con tres años, empezar a enseñarles de forma más activa, con palabras concretas. Si el aprendizaje lo va a realizar en el colegio, porque hay niños que están escolarizados incluso desde los 0 años, en casa lo que tenemos que hacer es demostrarle que la lectura también tiene una dimensión familiar y muy placentera, que no es algo que solo pertenezca a la escuela. Cada día, habría que coger al niño en brazos y leerle unos cinco minutos más o menos. Lo ideal serían unos ocho minutos como máximo y lo mínimo, lo que el niño aguante. Si él está cómodo, relajado y tranquilo podemos leerle incluso algo del libro de adulto que estemos leyendo en ese momento. Al niño eso le da igual porque lo que pretendemos es que se acostumbre al sonido, a la cadencia de las palabras, a nuestra voz. El niño terminará por relacionar la lectura con un momento agradable con el padre, la madre, la abuela,... Es un momento afectivo, de familia, de estar con un ser querido. 

Ahora bien, si son los padres los que van a enseñar directamente al niño porque comenzará a ir al colegio algo más tarde, el docente lo que tendría que hacer es perfeccionar el aprendizaje y hacerle entender textos más complejos. 

M.G.- Fernando, no sé si recordarás una campaña del Ministerio de Cultura en el que se veía a una niña imitando a su padre en todo. El lema decía 'Si tú lees, ellos leen'. ¿Esto es siempre así?





F.A.- No, en absoluto. Hay niños muy lectores con padres que no han leído en su vida y viceversa. Sin embargo, creo que si un niño tiene acceso a un buen número de libros en su casa, puede ser que sienta curiosidad y tienda a la lectura de manera natural pero no, ese lema que comentas no es ninguna fórmula mágica. 

M.G.- 'Pequeños grandes lectores' es un libro práctico porque también incluye algunos ejercicios que podemos realizar e incluso test para auto-evaluarnos y comprobar si leemos bien o mal. 

F.A.- Sí, la finalidad no es solamente tener acceso a la teoría sino que todo lo que se explica en el libro lo puedas poner en práctica, mejorar cada uno de los once elementos que intervienen en el proceso de la lectura, erradicar malos hábitos, poner en práctica otros mejores,... Todo ello viene recogido en el libro.

M.G.- Entonces no es un libro únicamente enfocado a los niños. Los adultos también podemos poner en práctica todo lo que explicas en el libro e incluso los docentes pueden emplearlo en sus clases.

F.A.- Claro. El libro se titula 'Pequeños grandes lectores' pero todo lo viene ahí recogido es aplicable a los adultos y por supuesto, a los docentes les puede ser de mucha utilidad, más que nada para lo que te comento, eliminar usos que se han ido empleando desde siempre y que, con los años, se ha demostrado que no son prácticas útiles.

M.G.- ¿Y si yo pongo en práctica todo lo que expones en el libro, llegaré a convertirme en una lectora como una de tus hijas?  He oído que lee a una velocidad increíble.

F.A.- (Risas) Mi hija puede leer 300 páginas en una hora, sí. La gente se sorprende mucho y me pregunta, ¿pero se entera? Claro que se entera. Esto se consigue con una lectura sin rozamiento. Mi hija ha estado trabajando para una editorial durante un tiempo, como lectora de manuscritos. Le mandaban el texto por la mañana y por la tarde ya tenía realizado el informe. En la editorial estaban sorprendidísimos porque claro, no es lo usual. Ellos esperaban recibir el informe de lectura a la semana o así, pero no a las pocas horas. 

M.G.- Increíble. Me encantaría leer así de rápido y en cualquier situación porque yo necesito mucho silencio para leer. No puedo leer con ruido a mi alrededor.

F.A.- Te falta concentración. Hay muchos ejercicios que te pueden ayudar a conseguir una mejor concentración de tal modo que te aísles de lo que te rodee y te centres en la lectura.

M.G.- Pues Fernando, pienso poner en práctica todo lo que recoges en el libro. Creo que es un volumen muy interesante y al que le puedo sacar mucho partido.

F.A.- Creo que sí.

M.G.- Muchas gracias por esta conversación.

F.A.- Muchas gracias a ti.

El día que Fernando Alberca estuvo en Sevilla de promoción me fue imposible citarme con él pero la temática de su libro me parecía tan interesante que no quise dejar mis dudas y preguntas en el aire, así que él, amablemente, se prestó a conversar conmigo por teléfono. Una hora estuvimos hablando de métodos de aprendizaje, de las técnicas, del proceso, de cómo mejorar en la lectura. Me parece todo tan fascinante que quiero leer el libro en su totalidad y poner en práctica los ejercicios que me plantea. Me gustaría que hubiera un antes y un después en mi forma de leer a partir de este libro. ¿Y a ti? ¿No te gustaría mejorar la forma en la que lees?


Ficha novela

Editorial: Vergara.
Encuadernación: Tapa blanda con solapas.
Nº Páginas: 416
Publicación: Febrero, 2019
Precio: 17,90€
ISBN: 9788417664022
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.





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