viernes, 13 de septiembre de 2019

LA ISLA DE LAS ÚLTIMAS VOCES de Mikel Santiago

Resultado de imagen de la isla de las últimas voces

Editorial: Ediciones B.
Fecha publicación: septiembre, 2018. 
Precio: 20,90 € 
Género: Thriller. 
Nº Páginas: 560 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubiertas. 
ISBN: 9788466664080 
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí]



Autor

Mikel Santiago nació en Portugalete (Vizcaya) en 1975. Comenzó escribiendo relatos y novelas cortas, y publicando sus propios e-books en internet, con lo que consiguió llegar a la lista de best sellers de iTunes, Amazon y Barnes & Noble. Ha vivido en Irlanda y en Ámsterdam. Actualmente reside en Bilbao.

Ha publicado las novelas La última noche de Tremore Beach (2014), El mal camino (2015) y El extraño verano de Tom Harvey (2017) en Ediciones B. Todas ellas han escalado hasta los primeros puestos en las listas de best sellers en España y han sido publicadas en una veintena de países. Sus obras han conquistado tanto a los lectores como a la crítica internacional. 

Sinopsis

Una isla perdida en el Mar del Norte.

El temporal se cierne sobre St. Kilda y casi todos han huido en el último ferry. No quedan en la isla más de cincuenta personas, entre ellos Carmen, una mujer española que trabaja en el pequeño hotel local, y un puñado de pescadores. Serán ellos quienes encuentren un misterioso contenedor metálico junto a los acantilados.

Una extraña caja traía por las olas.

A través de unos personajes llenos de matices y secretos, atrapados en el corazón de la tormenta, Mikel Santiago nos plantea la pregunta que sobrevuela cada página de la novela...

¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para sobrevivir?

Mikel Santiago vuelve a las librerías para atrapar al lector como solo consiguen los grandes maestros del thriller.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Me declaré fan de Mikel Santiago nada más terminar de leer La última noche de Tremore Beach. Luego llegó El mal camino con la que también disfruté muchísimo y para cuando publicó El extraño verano de Tom Harvey ni se me pasó por la cabeza no leerla. Así que, podéis imaginar que celebré con mucho júbilo la publicación de su última novela, La isla de las últimas voces, publicada hace un año pero que no he podido leer hasta ahora. Ahí van mis impresiones.

Las primeras páginas de esta novela colocan al lector en el interior de un avión. No es un vuelo comercial sino más bien parece una aeronave militar. En plena tormenta, soldados, científicos y tipos trajeados se dirigen a un destino desconocido, transportando un extraño contenedor, una caja de la que pocos pasajeros saben qué contiene en su interior ni para qué sirve pero que parece totalmente hermética y con un sistema de seguridad inquebrantable. Se trata de una misión secreta pero el mal tiempo se recrudece y el avión cae empicado a las gélidas aguas del Mar del Norte. Solamente habrá un superviviente, Dave Dupree, protagonista y narrador en primera persona de unos de los dos hilos narrativos. El soldado consigue llegar a duras penas a la isla escocesa de St. Kilda, un recóndito lugar del Atlántico Norte, la parte más aislada de las Islas británicas, donde se iniciará su calvario. Pero no será el único superviviente. La caja también será rescatada del naufragio.

Y precisamente en St. Kilda arranca el segundo hilo narrativo de la novela, protagonizado principalmente por Carmen, una mujer española que llegó a ese apartado lugar huyendo de un pasado que la atormenta. Alrededor de su personaje flota una nube de intriga pues en ningún momento se nos desvela de manera directa lo que le ha sucedido aunque intuimos que es algo tan doloroso que le impedirá abrirse de nuevo al amor y la arrastrará hasta un lugar remoto para poder olvidarlo todo. Allí encontrará trabajo en un pequeño hotel, bajo las órdenes de su propietaria, Amelia Doyle, una mujer septuagenaria, encantadora que la cuidará y la protegerá. 

La isla de las últimas voces cuenta con una variado elenco de personajes. Al margen de los mencionados hasta ahora, también conoceremos a Charlie Lomax, un empleado gubernamental encargado de analizar las devastadoras consecuencias que los temporales producen en la isla y de gestionar las reclamaciones por los daños en la flota pesquera; Didi, encargada del café del pueblo e íntima amiga de Carmen; Keith Nolan, el alguacil del pueblo; Gareth Lowry, jefe del consejo local; Lorna Lusk, Theresa Sheeran y otros aldeanos que conforman una congregación religiosa y fanática; y un grupo de vecinos problemáticos como Tom McGrady y el senegalés Ngar.

Y casi otro personaje más sería la propia caja que ejerce una influencia poderosa en todos los habitantes de la isla, sacando a la luz los secretos de cada uno y también la parte más oscura de todos ellos. La caja es el vehículo que permite analizar la ambición humana y plantearnos una pregunta: ¿somos capaces de jugar con nuestras propias vidas con tal de conseguir un hipotético tesoro? ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por avaricia? Esta pregunta divide a los escasos habitantes de la isla en dos grupos claramente diferenciados. Los que apuestan por abrir la caja con la esperanza de encontrar en su interior algo de valor que los saque de la ruina y los que creen que es mejor devolver la caja a sus verdaderos propietarios y allá ellos con lo que el contenedor albergue en su interior. Y así se origina una batalla entre un grupo y otro. 

Como suele ser habitual en las novelas de Santiago, los personajes están bien perfilados y a todos ellos se les atribuye una serie de motivaciones que afectan en gran medida al desarrollo de los hechos. Dave y Carmen, como los protagonistas indiscutibles son a los que más atención se presta pero el autor también se detiene en describir a otros como Lomax, Didi o Amelia, especialmente cuando caen bajo el embrujo de la caja. El lector podrá de este modo empatizar con algunos de ellos y entender su comportamiento.

Así pues, toda la trama gira alrededor de esa misteriosa caja y lo que alberga en su interior, sobre las disputas que se originan entre los que quieren abrirla y los que quieren devolverla a sus propietarios y como apéndice, también se desarrollará una pequeña historia de amor que equilibra la tensión, la intriga y el suspense del hilo principal. Ahora bien, debo admitir que La isla de las últimas voces me ha resultado algo más floja que las anteriores del autor. Me ha parecido una lectura entretenida pero en ningún momento en sentido ese nivel de adicción que esperaba o que me asaltó en sus publicaciones previas. Creo que el problema radica en la repetición de ciertos recursos, el hecho de que se desate una tormenta de dimensiones colosales que aísle a los habitantes de la isla, que muchos personajes se vean acosados por terribles pesadillas y alucinaciones, los hechos sobrenaturales,... son elementos que ya vimos en La última noche de Tremore Beach  y en ese sentido a mí me ha parecido que volvía a leer lo mismo. Añado también que el desenlace no me ha resultado convincente. Alrededor de la caja me han seguido quedando incógnitas y hubiera deseado una resolución más elaborada.

Otra cosa distinta es la ambientación. En este punto creo que Mikel Santiago juega su mejor baza. Suele ser muy habilidoso a la hora de recrear escenarios y describirlos con la precisión justa para que el lector se sienta dentro de la historia. Verdaderamente uno puede verse asomándose a los acantilados de la isla o transitando por las calles de la localidad. La narrativa de Santiago suele ser muy visual y eso es siempre un punto a favor. 

Como digo La isla de las últimas voces cuenta con dos hilos narrativos y también con dos voces. Será el propio Dave el que nos cuente de primera mano todo lo que le acontece, frente a un narrador en tercera persona encargado de relatarnos las vivencias de Carmen y el resto de habitantes de St. Kilda. Tanto en una parte como en la otra, el estilo narrativo me ha parecido natural, muy desenfadado, concediendo mucha libertad a los personajes para mostrarse tal y como son y para expresarse a sus anchas.

Estructurada en nueve partes, los capítulos son de corta extensión y cuentan con tanta acción -en algunos capítulos tan bien narrada- que esto, unido a los diálogos, consigue que la lectura fluya a gran velocidad. 

En definitiva, La isla de las últimas voces me ha parecido una lectura entretenida aunque esperaba algo más de la lectura porque no terminado de conectar totalmente con la historia ni me ha parecido tan adictiva. Reconozco que sus anteriores trabajos me engancharon más pero aún así, y teniendo en cuenta que hay opiniones mucho más positivas y más entusiastas que la mía, considero que el lector debería darle una oportunidad.

Dejo por aquí el booktrailer.











 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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jueves, 12 de septiembre de 2019

MANUEL JABOIS: 'En esta novela no se habla en términos sexuales sino en términos afectivos, muy parecidos al amor'

Hoy regreso a los encuentros, a las charlas con escritores, a esos momentos en los que yo, indudablemente, siempre salgo ganando porque hay gente apasionante y apasionada por el mundo, hombres y mujeres que plasman en lo que escriben lo mejor de sí mismos, esencias de la que siempre extraigo grandes lecciones. 

Hoy vengo a hablaros de Manuel Jabois. Gallego y periodista casi desde el destete, Jabois se lanza de nuevo al mundo literario tras muchos años de aquella A estación violenta, que publicó en gallego en 2008. Y en esta ocasión, nos presenta una historia vista por los ojos de un niño, un relato de descubrimientos. Tambu, su protagonista de tan solo diez años, llevará al lector de la mano para experimentar con él ese paso hacia delante, para cruzar hacia la adolescencia dejando atrás una etapa iniciática. Con múltiples personajes, nuestro protagonista analizará con sus ojos de niño todo lo que ocurra a su alrededor, todo el totum revolutum emocional que bulle en su interior. Hoy hablamos de Malaherba, una novela impregnada de ternura. 


Marisa G.- Manuel, todo el mundo habla de 'Malaherba' como tu primera novela y no es así. Hay otra anterior, 'A estación violenta', que incluso se llevó al cine con buena crítica.

Manuel J.- Sí, la película tuvo un recorrido muy interesante en el cine independiente. Para mí, la novela cuenta con un contratiempo muy grande y es que la escribí hace mucho tiempo, cuando escribía de una forma muy distinta a como escribo ahora. No es que ahora escriba mejor que entonces pero sí lo hago con otro estilo.

M.G.- Has madurado desde entonces, ¿no?

M.J.- Bueno,  hay gente que cambia de ideología. Yo he cambiado de estilo y de creencias estilísticas, por así decirlo. Hoy me gusta llamar a las cosas por su nombre y entonces no era así. Pero claro, es mi primera novela y evidentemente, aunque fuera escrita en otra época, le tengo mucho cariño. La escribí originalmente en gallego y creo que quedó mejor que luego su traducción al castellano.

M.G.- De todos modos, cuando un periodista se enfrenta a la novela tiene que cambiar el chip, adoptar técnicas y recursos diferentes. En tu caso, ¿cómo ha sido esa transición de un género a otro?

M.J.- Soy periodista local y a veces he tenido que cambiar de registro cada quince minutos. De escribir una adjudicación de un alcantarillado, a cubrir una boda de alta sociedad o a meterme luego en un suceso. Eso es lo que se hace en el periodismo local y estoy muy acostumbrado a cambiar de tono, a saber a qué lector me tengo que dirigir. Ahora bien, a lo que no estaba acostumbrado es a que se me ocurrieran cosas. En periodismo no se te tiene que ocurrir nada, basta con recurrir a tus notas. En las columnas de opinión hay que conectar ideas pero nunca puedes mentir ni fabular. Eso solo se hace en novela y en este sentido sí ha sido muy diferente, pero me ha dado una libertad muy grande. He sido muy feliz escribiendo este libro. Solo tenía que recordar un poco mi infancia, recordar el ambiente de entonces y a partir de ahí, levantar de la nada a dos familias, ponerlas en acción. Ha sido muy divertido.

M.G.- ¿Podríamos decir entonces que en esta novela hay parte de tu infancia?

M.J.- Hay muchos recuerdos de infancia pero muy manipulados, muy tergiversados. La idea de la novela surge cuando me planteo la atracción que puede sentir un niño por otra persona, ya sea de su mismo sexo o no. No me refiero a atracción sexual, sino amorosa o pseudo-amorosa. Se da por hecho que, hasta que no tienes dieciséis años, no puedes ser gay. No creo que sea así y tampoco hay que alarmarse por ello. El amor es maravilloso, siempre lo es, y lo que se debe inculcar es que esos sentimientos existen y son normales, que los niños no se encuentren en el páramo en el que se encontraron los niños en los 80 o los 90.

M.G.- Hablas de la homosexualidad pero también abordas otros muchos temas de peso como la muerte, la enfermedad, la violencia,... 

M.J.- Hablo de un montón de cosas sin nombrarlas. Estos dos niños no tienen por qué ser homosexuales, sino pueden ser dos niños que estén probando y experimentando, sin más. Se gustan pero puede ocurrir que dentro de unos años descubran que su sexualidad es otra. Desde luego este es el enfoque desde el que partí, un enfoque que cambia a la mitad del libro porque Tambu lo decide así. 

En la novela pasan muchas cosas pero el niño no les pone nombre porque, ni siquiera conoce qué nombre tiene lo que le pasa, lo que siente. En esta novela no se habla en términos sexuales sino en términos afectivos, muy parecidos al amor.

M.G.- También la amistad es una cuestión muy potente. Esa unión que surge entre Tambu y su amigo Elvis es muy fuerte. Parece que las amistades en esas edades perduran mucho en el tiempo aunque se distancien, son muy sólidas. No sé si te ha ocurrido algo así.

M.J.- Sí, me ha pasado. Soy de Pontevedra, una ciudad pequeña, y la mayoría de mis amigos son del colegio y del instituto. Este libro seguramente nace también porque hay una gran memoria histórica entre nosotros. Es muy interesante lo que mencionas porque el primer amigo es algo inolvidable. Es la primera vez que un tío te defiende, hace cosas por ti, quiere que le pase el mal a él en vez de a ti. Es como el amor, y al igual que en el primer amor, la traición es muy dolorosa. En general, esas amistades de infancia son tremendamente valiosas. 


M.G.- Cuando hablamos de niños, un asunto que me parece interesante es la maldad. Creo que, en muchas ocasiones, camuflamos la crueldad con la inocencia porque no queremos reconocer que los niños pueden ser malvados.

M.J.- Crueldad hay mucha. Una cosa es hacer una trastada, una gamberrada, gastar una broma pesada a un niño en clase, que está mal, y otra cosa es repetir la misma broma hasta la saciedad. A ojos de un adulto esto es crueldad pero a ojos del otro niño, de la víctima, es un maltrato psíquico y físico que te puede acarrear muchas más cosas. Claro que eso es crueldad, crueldad en niños que tienen que ser tratados por un psiquiatra. Pero pienso que un niño muchas veces no sabe dónde está la frontera entre travesura y crueldad. El propio Tambu lo dice, ¿no? Una cosa es ser malo y otra es ser cruel. Es imposible no ser malo alguna vez, no por joder a alguien sino por las risas en general. Pero otra cosa muy distinta es ser cruel. Como también dice Tambu, hay personas que no pueden irse a la cama sin saber que hay alguien que está llorando por su culpa. Hay gente que hace cosas horribles  sin motivos.

M.G.- Me ha gustado mucho cómo recreas el mundo infantil. Creo que es complicado, desde nuestra posición de adultos, meterse en la piel de un niño. ¿Cómo lo has trabajado?

M.J.- Poco, desgraciadamente. Mis padres han mostrado mucha preocupación al comprobar mi capacidad insólita para meterme en la piel de un niño pero me lo he pasado muy bien, realmente bien. Y no es una historia llena de muchas luces. Como sabes, tú que lo has leído, hay luces y sombras pero está relatada con sentido del humor y con la suficiente ternura como para que se note que el autor ha disfrutado escribiéndola. No me ha costado mucho. Ha sido una primera persona muy cómoda.

M.G.- ¿Quizá el hecho de tener un hijo pequeño te ha ayudado?

M.J.- No, no porque es muy pequeño. Lo pensé pero cuando yo escribí esta historia mi hijo tenía seis años, demasiado pequeño. Además, un niño de seis años o de diez, del año 2019 no es igual que uno del año 1991. Hay mucha diferencia en el tiempo. 

M.G.- 'Malaherba', vocablo gallego, es un título muy interesante. Bajo mi punto de vista, es muy metafórico porque te haces una idea inicial sobre qué o quién hay detrás y terminas con una idea totalmente diferente.

M.J.- Sí, es un poco el objetivo. Es un personaje pero al fin y al cabo, termina siendo como una atmósfera casi familiar, no del todo negativa. Hay momentos en los que el precario equilibrio de la familia de Tambu se tambalea pero, como se dice en la novela, 'mala herba nunca morre' y el niño se adhiere a ese dicho. 

M.G.- Antes has comentado que cuentas muchas cosas sin mencionarlas explícitamente. Quizá lo más evidente, en este sentido, es el lugar en el que se encuentra Tambu, el lugar desde el que se escribe la historia. Propones al lector un juego de elucubraciones.

M.J.- Sí, tengo mucha confianza en mis lectores. Los trato como adultos muy inteligentes. También tengo mucha confianza en todas las pistas que el niño va dando a lo largo de la novela. Creo que la mirada del niño es muy interesante porque relata un mundo perdido, un mundo que se ha extinguido y no por la desaparición de los personajes sino por la desaparición de su propio tiempo. Cuando hablo de mis veinte años, tengo a toda la gente de aquella época a mi lado, pero esos veinte años ya no están, no existen, se han perdido. Ya no tenemos veinte, tenemos cuarenta. Creo que Tambu contaría la misma historia aunque estuviera en otro lugar.

M.G.- Manuel quiero terminar esta entrevista hablando del principio de la novela, con esa frase tan poderosa. ¿Este arranque responde a la concepción que tienes de cómo debería ser una buena novela, atrapando al lector desde el minuto cero en vez de ganárselo poco a poco?

M.J.- Supongo que es fruto de mi inseguridad. Soy periodista y de repente publico una novela. Tengo una sensación, quizá falsa, de que la paciencia se puede acabar rápido. Bueno, la paciencia siempre se acaba muy rápido, en los artículos, en los reportajes, en las crónicas, en las entrevistas y en las novelas de quien sea, salvo que tengas un crédito ilimitado. Si abres una novela de Philip Roth,  pues es que es Roth. Pero si hablas de la novela de un desconocido, y yo como novelista lo soy, el lector lo mismo no tiene tanta paciencia, y menos si dedico veinte páginas a descripciones. Preferí atrapar la atención del lector desde el primer momento porque además eleva el grado de exigencia. Lo que venga después de ese inicio fuerte, tiene que estar a la altura y los tres últimos capítulos tienen que ser una traca aún más poderosa.

La primera frase apareció antes que el título, antes que la novela, antes que el propio Tambu. La primera frase fue el inicio de todo. 

M.G.- Manuel, no te robo más tiempo. Me ha gustado mucho conocer a Tambu, a Elvis, a Rebe y a todos los personajes de 'Malaherba'. Te deseo mucha suerte.

M.J.- Muchas gracias. 



Sinopsis: "La primera vez que papá murió todos pensamos que estaba fingiendo". Así empieza Malaherba, la nueva novela de Manuel Jabois. Un día Mr. Tamburino, Tambu, un niño de diez años, se encuentra a su padre tirado en la habitación y conoce a Elvis, un nuevo compañero de su clase. Descubrirá por primera vez el amor y la muerte, pero no de la forma que él cree. Y los dos, Tambu y Elvis, vivirán juntos los últimos días de la niñez, esos en los que te pueden prohibir saber, pero no te pueden prohibir intuir.


Dos niños viven una extraña y solitaria historia de amor. Un libro sobre las cosas terribles que se hacen con cariño, escrito con humor y una prosa rápida que avanza llevando a Tambu y a su hermana Rebe, a Claudia y su hermano Elvis, a la frontera de un mundo nuevo.



miércoles, 11 de septiembre de 2019

CEMENTERIO DE ANIMALES (TERROR - 2019)

Año: 2019

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Dennis Widmyer, Kevin Kolsch.

Reparto: Jason Clarke, John Lithgow, Amy Seimetz, Jeté Laurence, Hugo Lavoie, Lucas Lavoie, Naomi Frenette, Alyssa Brooke Levine, Maria Herrera, Obssa Ahmed, Bailey Thain, Sonia Maria Chirila, Jacob Lemieux, Najya Muipatayi, Ines Feghouli Bozon, Constance St-Denis-Veilleux, Maverick Fortin, Rosalie Drouin, Ambre Dioh-Dikongué, Julia Jenni Karagioules, Lou Ferrando.

Género: Terror.

Sinopsis: El doctor Louis Creed se muda con su mujer Rachel y sus dos hijos pequeños de Boston a un pueblecito de Maine, cerca del nuevo hogar de la familia descubrirá un terreno misterioso escondido entre los árboles. Cuando la tragedia llega, Louis hablará con su nuevo vecino Jud Crandall, desencadenando una peligrosa reacción en cadena que desatará un mal de horribles consecuencias.

[Fuente: Filmaffinity]


Este es uno de esos casos en el que os voy a solicitar ayuda. Necesito que alguien que haya leído el libro y después haya visto la película, me cuente qué le ha parecido esta adaptación cinematográfica. Es vital, urgente, transcendental, indispensable, porque a mí me ha resultado una película penosa y me cuesta mucho creer que esté a la altura de lo que Stephen King escribió en 1983.

El autor de Maine siempre ha sido uno de mis favoritos en cuestiones de terror literario. Quisiera aclarar que siento mucha más predilección por sus títulos antiguos - Carrie, El resplandor, Cujo, It,...- que por otros que ha publicado en los últimos años -Doctor Sueño no fue lo que esperaba-. En cualquier caso, y como me faltan muchísimos por leer, suelo compensar viendo las adaptaciones al cine y en este caso, ha sido un completo error. 

Como bien dice la sinopsis, la familia Creed se muda desde Boston a Ludlow, un pequeño pueblo de Maine, aparentemente muy acogedor,  con casitas coquetas, mucha naturaleza y vecinos agradables. Un paraje idílico donde comenzar de nuevo y vivir en familia y en paz. Louis Creed es médico de profesión, está casado con Rachel y es padre de dos niños - Eli y Gage. Atrás dejó el estrés de un hospital grande, con turnos de noche en urgencias, para prestar servicio en otro más local donde, hipotéticamente, tan solo tendrá que atender asuntos menos espinosos. Sin embargo, su aterrizaje en el nuevo trabajo le traerá alguna sorpresa. Víctor es un joven que acaba de ser atropellado y al que intentará salvar la vida, pero no puede hacer nada por él. No obstante, el joven tiene un mensaje para el doctor y este hecho será el detonante de todo lo que ocurra después. 

Y ese todo lo que ocurra después tiene mucho que ver con el bosque que rodea la casa de los Creed. A poca distancia de lo que debería ser un dulce hogar, la familia encuentra un lugar tétrico, un cementerio donde los habitantes de Ludlow entierran a sus mascotas pero hay algo más, algo desconocido para la mayoría de los aldeanos, un lugar, más allá del cementerio, al que no se debe cruzar pero claro, lo harán.

A todo esto hay que añadir que Rachel arrastra un trauma desde pequeña, un sentimiento de culpa por algo que ocurrió cuando ella era una niña y que iremos conociendo a través de flashbacks. También parece que Jud Crandall, el vecino de los Creed, esconde algo de su pasado pero todo queda muy en el aire. Y es que, el guion me ha parecido en parte un despropósito. El meollo de la cuestión se explica de forma muy sutil, casi de pasada, dando más importancia a las consecuencias que al origen. Se habla de una leyenda pero se profundiza poco en ella. Por otra parte, la historia resulta previsible aunque debo confesar que es precisamente en esa parte predecible, donde la cinta se pone algo más interesante - una hora después del inicio-. Por un momento pensaremos que la trama remonta pero es una falsa ilusión porque vuelve a caer en picado, especialmente cuando ya en el desenlace nos queda una gran incógnita flotando ante los ojos. ¿Qué pasa con los Creed? Que me lo expliquen. 

Por si todo esto fuera poco, Cementerio de animales está llena de tópicos, tantos que resulta abrumador. Típicos sobresaltos, lugares aparentemente encantadores que esconden un terrible secreto, una cantidad de niebla brutal -así que el presupuesto para hielo seco o lo que utilicen habrá sido considerable-, tormentas, voces, sótanos inquietantes, ruidos extraños y algún dibujo infantil que hace saltar todas las alarmas. Eso sí, la banda sonora cumple satisfactoriamente su misión. 

En definitiva, Cementerio de animales me ha decepcionado totalmente. Tanto que en la escena final solté una tremenda carcajada. Tras esto, no tengo más que añadir.




Tráiler:


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lunes, 9 de septiembre de 2019

RETABLO de Marta Sanz y Fernando Vicente

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Editorial: Páginas de Espuma.
Fecha publicación: mayo, 2019.
Precio: 17,00 €
Género: Cuentos ilustrados.

Nº Páginas: 96 
Encuadernación: Tapa blanda con sobrecubierta.
ISBN: 9788401019975
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Marta Sanz (Madrid, 1967) es doctora en Filología Hispánica e imparte clases en la Escuela de escritores. Colabora con El País y Babelia. Ha participado con relatos en volúmenes colectivos y obtenido el premio Vargas Llosa-NH. Ha publicado las novelas El frío, Lenguas muertas, Los mejores tiempos (Premio Ojo Crítico en 2001), Animales domésticos, Susana y los viejos (finalista del premio Nadal en 2006), La lección de anatomía, Black, black, black, Un buen detective no se casa jamás, Daniela Astor y la caja negra, novela galardonada con los premios Tigre Juan, Cálamo-Otra mirada y Estado Crítico, Amor Fou... En 2016 ganó el premio Herralde con Farándula, elegida mejor novela española del año por Babelia y El Cultural. Sus poemarios son Perra mentirosa, Hardcore, Vintage (Premio de la Crítica de Madrid), y Cíngulo  estrella. Ha escrito ensayos No tan incendiario y Éramos mujeres jóvenes. En 2017 regresó a los géneros autobiográficos con Clavícula. Su última obra es el ensayo Monstruas y centauras, publicado en 2019.

Fernando Vicente (Madrid, 1963) es un pintor e ilustrador español. Sus primeros trabajos como ilustrador fueron publicados en los ochenta en la revista Madriz. Premio Laus de oro de ilustración 1991. Desde 1999 hasta la actualidad publica asiduamente en Babelia, el suplemento cultural del diario El País. Gracias a este trabajo ha ganado tres premios Award of Excellence de la Society for News Desing. En cuando a su trabajo como pintor, destacan las series Atlas, Anatomías, Vanitas y Venus. 

Sinopsis

Dos cuentos en un libro. Dos mundos enfrentados. Habitantes de dos universos que están obligados a ocupar las mismas calles. Aquellos que siempre pasearon por ellas y aquellos que transitan de nuevas. La atmósfera castiza, tradicional, las personas de toda la vida frente a la fauna vintage, hípster, la gente de moda. La pequeña frutería o mercería frente a la barbería en la que sirven champán o la galería de arte de objetos imposibles. Las ciudades y los ciudadanos de los países evolucionan bajo las condiciones de los fenómenos de gentrificación, de turismo desbordante o de outlet masivo comercial. Un tono satírico, esperpéntico, crítico cubre esta realidad en manos de Marta Sanz, una de las escritoras indispensables de la actual literatura española.


[Información tomada directamente del ejemplar]


 


Caminaba por una de las calles céntricas de Sevilla, una de esas peatonales por las que transitan más paisanos que extranjeros, donde siempre había encontrado comercios textiles, tiendas de moda con olor a barrio, alguna panadería, el atelier de una modista flamenca muy conocida en esta ciudad, una academia para oposiciones... negocios de toda la vida que, desde un tiempo a esta parte, compartían espacio y clientela con otros emergentes y de reciente implantación. Perdida en mis cavilaciones y repasando las preguntas que, en menos de una hora, le formularía a Marta Sanz, me topé con un escaparate que llamó mi atención. Tras una vidriera impoluta se apreciaba un mobiliario blanco y aséptico, tras el cual advertí la presencia de un joven. ¿Qué se vendía allí? Miré hacia arriba en busca del rótulo del establecimiento y leí Gocho. Neocharcutería. ¿Gocho era el nombre de aquel joven que lucía una frondosa pero cuidada barba? Y lo de 'Neo-', ¿a qué venía? Desde detrás del escaparate me pareció ver carne y embutidos y aunque estuve tentada de cruzar el umbral, me pareció de mal gusto entrar a fisgonear. En cualquier caso, me prometí indagar al respecto sobre aquel hallazgo que me había dejado atónita y seguí mi camino pensando en la razón que tenían Matilde y Ana Mari, o Blas, Paco y Azucena, personajes de Retablo, el libro ilustrado del que quiero hablaros hoy en profundidad, como complemento a aquella entrevista que en su día le hice a Marta Sanz y que puedes leer aquí.

Retablo es una joya bellamente ilustrada. Se compone de dos cuentos breves, Extraños en un tren (versión amarilla) y Jaboncillos Dos de Mayo, aunque este último no es inédito, sino que ya apareció en una antología previa. En el primero de ellos, cuyo título rinde homenaje a Patricia Highsmith, conoceremos a Matilde Sebastián Prieto y Ana María Pardo Martín, dos ancianitas encantadoras, viudas las dos que vivirían apaciblemente si no fuera por Rocío, la farmacéutica del barrio y por Rubén, el hijo de Ana Mari. Las dos señoras están cansadas, tienen sus motivos, y creen que las cosas no deberían ser como son, así que, en una tarde de cafés, pergeñan un disparatado plan, muy 'holywoodense'.


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De este cuento cabría destacar varias cosas. Para empezar la presentación tan original que se hace de las ancianas, quedando descritas a través del contenido de sus botiquines, una retahíla de medicamentos que corresponden a las enfermedades que padece cada una, así como los alimentos que contienen sus frigoríficos o los flyers que figuran en sus buzones. Por otra parte, lo que comienza siendo una historia sencilla sobre dos viejecitas va adquiriendo poco a poco algún que otro chispazo de novela negra, pasando por crónica de sucesos. De un modo u otro, lo que no le falta a esta pieza breve de casi una veintena de páginas, es mucho humor y simpatía. El lector se posicionará inmediatamente junto a las ancianas, entenderá sus motivaciones y acompañará a estas señoras en una aventura insólita para lo que tendremos que dejar volar nuestra imaginación, hasta llegar a una  moraleja muy divertida. 

Con respecto a Jaboncillos Dos de Mayo, es la pieza en la que más se percibe esa transformación urbanística que comentaba al principio, la desaparición de comercios tradicionales en favor de otros más modernos, o lo que se viene a llamar gentrificación. En este cuento competirán las mercerías con las barberías donde se sirve champán a los clientes, las fruterías con los talleres de bicicletas en tonos pastel y las tiendas de antigüedades con la de jabones artesanales. En Jaboncillos Dos de Mayo se librará una batalla en la que se enfrentan lo castizo y lo vintage, una lucha compuesta por dos equipos. De un lado, el anticuario Blas, el tabernero Paco y la frutera Azucena. Del otro, un jovenzuelo con pintas de moderno que elabora y vende jabones cuyos aromas empalagan las calles del barrio. Y es que lo  hípster lo invade todo, son una amenaza incluso para las tiendas de chinos y hay que acabar con ellos pero, ¿cómo se las van a apañar Blas, Paco y Azucena? ¿Con qué armas cuentan? Eso lo veremos a media que nos sumerjamos en la lectura, a la que no le va a faltar su toque de suspense, que mantendrá al lector navegando entre la intriga y la diversión.

Será también en este cuento, con este texto lleno de contrastes, donde mejor apreciaremos el tono satírico y crítico que posee todo el libro. En cualquier caso, ambas piezas son muy sensoriales, la narración se impregna casi de los cinco sentidos, pues los sonidos de las calles y de las viviendas llegan hasta nuestros oídos y los aromas vuelven loca nuestra pituitaria. Todo ello por no hablar de lo visual, enfatizado por las ilustraciones de Fernando Vicente que hace un trabajo extraordinario, gracias al cual podemos poder rostro a los personajes. Además, y en paralelo al título y a la trama del primer cuento, sus ilustraciones se asemejan a la estética que usaba Hitchcock en sus películas, con planos dobles.


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Por añadir algún dato curioso más, ambas historias -la primera narrada en tercera persona y la segunda, en primera- transcurren en un céntrico barrio de Madrid del que no se da detalles pero que bien podría tratarse de cualquier otro barrio de una gran ciudad que se ve, con el paso del tiempo, sometido a un proceso de gentrificación, así que los dos cuentos tienen un enfoque muy universal.

Llegados a este punto, creo que es mucho mejor dejar de hablar de este volumen, con una edición preciosa y cuidada al detalle, e invitaros a descubrirlo. Se lee muy rápido, se disfruta muchísimo y te invita a reflexionar pues, tanto una historia como otra tienen su trasfondo y nos deja una sonrisa simpática en los labios.

A todo esto, Gocho. Neocharcutería es una tienda donde venden bocadillos de jamón. Ahí es nada.








[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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domingo, 8 de septiembre de 2019

AGOSTO... ¡DE UN VISTAZO! (#08/2019)

Llegó septiembre y ayer mismo cayó aquí un buen chaparrón. Espero que siga lloviendo porque por el sur hace mucho tiempo que el cielo no llora. Pero mientras eso ocurre, os cuento cómo fue agosto, un mes que implica la vuelta a la rutina. Al igual que el año anterior, estas vacaciones han sido playeras pero esta vez he preferido apartar un poco los libros para centrarme en los amigos y la familia. Los días en la playa los he dedicado a conversar y a pasear porque, cada vez que me sumerjo en un libro, me aíslo tanto que me pierdo muchas de las cosas que ocurren a mi alrededor y tampoco es plan. Así que, muy pocas lecturas pero muchas vivencias de otro tipo.

[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]


Los recibidos

Cero. Es un mes en el que las editoriales suelen estar de vacaciones, así que no ha llegado nada a casa. Eso sí, nada más iniciarse septiembre, el tráfico literario se restableció. 

Los ganados

Cero también.  

viernes, 6 de septiembre de 2019

EL AMANTE SILENCIOSO de Clara Sánchez

Resultado de imagen de el amante silencioso

Editorial: Planeta.
Fecha publicación: abril, 2019.
Precio: 20,50 €
Género: Narrativa.

Nº Páginas: 384 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788408194446
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí]

Autora

Clara Sánchez (Guadalajara, 1955) pasó su infancia en Valencia y acabó estableciéndose en Madrid. Tras desempeñar otros trabajos, enseñó en la universidad y participó en distintos medios. En 1989 publicó la novela Piedras preciosas, a la que siguieron, entre otras, Últimas noticias del paraíso (Premio Alfaguara de Novela 2000), Presentimientos (2008), Lo que esconde tu nombre -que obtuvo el Premio Nadal de Novela y la lanzó con gran éxito al mercado internacional-, o El cielo ha vuelto, con la que ganó el Premio Planeta en 2013. Su obra, traducida a más de veinte idiomas, la ha convertido en una de las autoras españolas más reconocidas dentro y fuera del mercado literario español. 

Sinopsis

Isabel.  voluntaria de una asociación de víctimas, recibe una propuesta que va más allá de sus competencias: ir a Mombasa para rescatar a un joven llamado Ezequiel que ha sido abducido por la Orden Humanitaria, una secta que esconde algo turbio. Isabel acepta dispuesta a redimir la culpa que le atosiga desde que su hermano, víctima de otra secta, se suicidó.

Consigue infiltrarse en la Orden como un miembro más, pero el líder, llamado Maína, sospecha de ella. Parece que consigue leer su pensamiento e Isabel cada vez se siente más angustiada y comienza a ser consciente de los peligros a los que se enfrenta. Said, un misterioso hombre que siempre aparece en el momento más adecuado, con su moto destartalada y una chancla de cada color, termina convirtiéndose en su gran aliado. Juntos conseguirán descubrir qué oscuros intereses unen al secretario de la Embajada, el padre Andrés y Maína. 

[Información tomada directamente de la web de la editorial]


 

Siempre me han gustado las novelas de Clara Sánchez, una de las autoras más galardonadas de este país. En su poder figuran premios tan importantes como el Nadal, el Alfaguara o el Planeta. De todas las novelas que llevo leídas de esta autora me gustó mucho Lo que esconde tu nombre, Entra en mi vida y Cuando llega la luz, estas dos últimas reseñadas en el blog junto con El cielo ha vuelto, la única que no me convenció del todo, es por ello que no quería perderme su nuevo título, El amante silencioso. Como en todas las novelas de esta autora, estamos ante una historia que aúna misterio y un tema de reflexión. Si en Lo que esconde tu nombre o Cuando llega la luz, la autora nos habla de los nazis que huyeron de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial y rehicieron su vida en otros países, incluido España, o en Entra en mi vida aborda el tema aún candente de los bebés robados, en este caso concreto, Sánchez indaga sobre el mundo de las sectas y la manipulación, cómo se constituyen, quién las lidera, qué personas forman parte, cómo se capta a los miembros,... Para ello, la autora ha creado un personaje femenino muy sensible con este asunto pues, como se recoge en la sinopsis, llegó a perder a un hermano, integrante de una comunidad similar.

En los primeros compases de la historia solo vamos a saber que Isabel se encuentra en Nairobi, donde se hace pasar por fotógrafa freenlace, aunque en verdad se le ha encomendado una importante misión. En realidad, la historia comienza un mes antes de los sucesos narrados en ese primer capítulo, cuando Isabel es contratada por un matrimonio adinerado que intenta localizar a su hijo. Ezequiel es un joven de 24 años y estudiante de Derecho que lleva un año sin dar señales de vida y sus padres se temen lo peor. Lo último que se sabe del joven es que vivía en Mombasa, en el seno de una comunidad o secta, a la que se unió en un momento de debilidad, cuando fue abandonado por Marta, su novia, tras tomar la decisión de casarse con otro. Ezequiel se sintió tan perdido en aquellos momentos que intentó buscar refugio, darle sentido a su vida, y lo encontró lejos de su entorno familiar, en el continente africano, donde se unió a los feligreses de Maína, el líder espiritual de un grupo que lleva por nombre la Orden Humanitaria. La misión de Isabel será averiguar si Ezequiel sigue vivo y, en tal caso, arrancarlo de las garras de la comunidad y convencerlo para que regrese a su casa. Sin embargo, su cometido no será fácil de llevar a cabo. Para empezar, tendrá que fingir ser la que no es y lidiar con un astuto Maína, un tipo inteligente e intuitivo que conoce muy bien las debilidades del ser humano y ataca en el punto más débil. Sagaz y desconfiado, Maína ve a Isabel como una amenaza que puede llegar a desastabilizar toda la estructura que tiene perfectamente organizada. A su vez, el resto de los miembros de la comunidad también harán lo imposible por poner todo tipo de trabas a Isabel. 

El amante silencioso conducirá al lector al continente africano con su exotismo y sus peligros, mostrándonos los tejemanejes y argucias de las sectas, grupos que esconden mucho más de lo que se puede pensar pues todo esa aura espiritual bajo la que se camuflan no es más que una tapadera, al menos en el caso que nos ocupa en la novela. ¿Cómo se financian estos grupos? ¿De qué viven? ¿Para tanto da la artesanía que venden en los mercadillos? Si alguna vez te has hecho estas preguntas, una de las posibles respuestas la puedes encontrar entre las páginas de esta novela, ya que la historia a la que nos vamos a enfrentar en El amante silencioso deja ver el trasfondo y la verdadera actividad de la secta que lidera Maína, así como el motivo por el que Ezequiel es un activo importante para la organización. 

Aunque El amante silencioso no es la novela que más me ha gustado de Clara Sánchez, debo reconocer que el asunto que se aborda en ella es de sumo interés. Las sectas siempre me han parecido un gran misterio y muchas veces me he preguntado cómo es posible que ciertas personas acaben enredadas en ellas y se dejen manipular hasta el punto de perderlo todo, no solo a nivel material -muchos miembros pierden su patrimonio en favor de la secta- sino también a nivel sentimental, pues se elimina de un plumazo el apego por las familias. En este sentido, la novela sirve, a grandes rasgos, como reportaje de investigación y muestra claramente los puntales sobre los que se sustentan estos grupos. Principalmente, se requiere un líder carismático, con maestría para la manipulación como es el caso de Maína pero, a su vez, resulta fundamental, captar a personas que estén pasando un mal momento, que sean débiles, que se sientan vulnerables. A todos ellos se les hace creer que han encontrado el lugar perfecto para recuperar la confianza en sí mismos, se les da la bienvenida a una comunidad en la que, a priori, no hay reglas, alejada de convencionalismos sociales, el capitalismo y la sociedad de consumo. En estos grupos todo debe ser espiritualidad y amor a la naturaleza pero lo cierto es que solo les venden humo porque, sí existen reglas, sí existen límites y sí existe una estructura piramidal, una jerarquía, cuya cúspide la ocupa el líder, con más beneficios y privilegios que el resto. 

Y para pergeñar una historia así, Clara Sánchez ha tomado prestadas ciertas vivencias personales que experimentó en una visita a África. Detalles sobre este punto nos lo cuenta en la entrevista que pudimos hacerle y que puedes leer aquí. Tales pasajes otorgan mucha credibilidad a la historia, a lo que hay que sumar que, la autora ha construido diversas escenas muy visuales, como aquella en la que se describe cómo Ezequiel fue abandonado por Marta y lo que sintió en aquel instante. Todo ello contribuye a que el lector se integre muy bien en la historia.

Pero, al margen de lo mucho que he aprendido sobre las sectas, lo que más me ha gustado de la novela han sido los personajes, lo bien definidos que están. Creo que esta es una cualidad de la autora que ya he mencionado en otras reseñas. A Maína lo envuelve con una atmósfera inquietante cuya presencia literaria despierta de por sí bastante recelo. Por su parte, Ezequiel representa la parte más débil, un joven ingenuo, sin rumbo, que tiene muy mal concepto de sí mismo y cree que solo podrá encontrar el camino correcto de la mano de Maína. Este joven dudará en muchas ocasiones, demostrando así que es una persona vulnerable y fácilmente manipulable. En cuanto a Isabel, acarrea un sentimiento de culpa tremendo, lo que provocará que a veces se desestabilice y dude. De todos, creo que es el personaje mejor definido psicológicamente. 

Pero, al margen de este trío, habrá otros personajes que también tendrán bastante protagonismo como Said, un nativo que intentará ayudar a Isabel, bastante interesante a nivel literario y que despertará, primero la simpatía, y luego la curiosidad del lector. Y luego está un religioso que, por su profesión, induce a pensar al lector en diversos estereotipos. Lo que sí me gustaría dejar claro es que, en esta novela, muchos de los personajes que aparecen no son lo que parecen, así que la lectura nos deparará más de una sorpresa. 

Estructuralmente la novela se divide en cinco bloques con una precisa alternancia de capítulos, unos protagonizados por Isabel y otros por Ezequial, pero en todo caso siempre narrados en primera persona, de tal modo que, puede darse el caso de encontrarnos con la misma escena descrita y narrada desde ambos puntos de vista. En cuanto al ritmo, la narración no llega a ser agitada, sino que más bien, los hechos transcurren a media velocidad. De hecho, en los capítulos intermedios me ha parecido que la acción se ralentiza un tanto pero no lo suficiente como para afectar demasiado a la lectura. 

Por lo demás, poco más tengo que añadir. Como comenté antes, hay otras novelas de Clara Sánchez que me han gustado algo más pero de nuevo la autora se adentra en otra cuestión interesante como es la manipulación del ser humano y las sectas, al margen de volvernos a ofrecer un elenco de personajes con un perfil psicológico muy conseguido. En definitiva, me ha parecido una novela de agradable lectura y por tanto, recomendable.










[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

jueves, 5 de septiembre de 2019

SORTEO de RENTRÉE

Para que la vuelta a la rutina sea menos tediosa, vengo preparada con un nuevo sorteo. En esta ocasión se trata de la última novela de David B. Gil, Ocho millones de dioses, la tercera que publica el novelista gaditano, tras El guerrero a la sombra del cerezo e Hijos de un dios binario. Ocho millones de dioses cuenta con muy buenas opiniones entre los lectores así que es una lectura a tener muy en cuenta. Os dejo por aquí la sinopsis.

[Puedes descargar la imagen aquí]
Sinopsis: Toledo, 1579. El padre Martín Ayala recibe la inesperada encomienda de regresar a Japón -el país donde se formó como sacerdote y misionero -diez años después de ser apartado por su relación ilícita con una joven japonesa. Alguien está asesinando con ritual crueldad a los padres cristianos en esas costas. Ayala, considerado el máximo conocedor del idioma y las costumbre niponas en el seno de la Iglesia, deberá esclarecer las razones que se ocultan tras estas muertes.

Japón, año 7 de la Era Tenshô. Kudô Kenjirô, hijo de un samurái rural, es elegido para una ingrata labor: proteger a un extranjero llegado con la intención de investigar unos crímenes inciertos. Kenjirô pronto descubrirá que fuerzas extrañas conspiran para que el visitante no lleve a buen puerto sus pesquisas. Juntos recorrerán un Japón devastado por la guerra y emponzoñado por las conspiraciones. A medida que el jesuita se reencuentra con su pasado, el curso de la investigación se desvelará fundamental no solo para la pervivencia de la cristiandad, sino para el propio futuro del país. 

Bases

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Tenéis de plazo hasta el 15 de septiembre. El sorteo es nacional. Seré yo misma la que envíe el libro al ganador o ganadora por correo postal. No me responsabilizo de pérdidas o extravíos.

Eso es todo. Espero que seáis muchos los que os animéis a participar.

 
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