viernes, 22 de octubre de 2021

EMILIA, DE LA OSCURIDAD A LA LUZ de Carmen Fernández y Alen Lauzán

Editorial: Oberon
Fecha publicación: 2021
Precio: 19,95 €
Género: Ilustrado
Nº Páginas:128
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788441543959

Autores

Carmen Fernández Etreros es graduada de Periodismo en la Universidad Complutense. Como periodista ha colaborado con numerosos medios de comunicación, como el diario ABC, Informativos Telecinco o la Gaceta Complutense. Ha trabajado también en el sector editorial como redactora, correctora y editora. Además, ha sido profesora de Procesos y Medios de Comunicación y ha impartido en los últimos años numerosos talleres de literatura, escritura y crítica literaria. En la actualidad dirige la web especializada en cultura y literatura Topcultural. Su pasión por el siglo XIX nace de su interés por las bibliotecas y los gabinetes de lectura. Como escritora destaca su novela gráfica Galdós, un escritor en Madrid y la novela El secreto de Clara León.

Alen Lauzán Falcón. Dibujante, ilustrador y humorista gráfico nacido en Cuba y residente en Chile desde 2000. En Cuba publicó sus dibujos en varios medios de prensa e ilustró libros. En Chile ha colaborado en Revista de Libros de El Mercurio, diario La Tercera y la revista de vinos La Cav. Entre 2003 y 2010 trabajó como ilustrador y diseñador gráfico en el semanario The Clinic. Actualmente sus ilustraciones son publicadas en la revista infantil chilena Guarisapo. Dibujó los libros de cómic Montaña Bazofia y Mburu del programa televisivo para niños 31 minutos. Realizó las historietas Colo Colo, el cómic del cacique y ATLAS, un siglo fiel (clubes deportivos de fútbol de Chile y México). Ha ilustrado diferentes portadas de libros y discos musicales. Cuenta con varios libros infantiles publicados y de humor gráfico y forma parte del Catálogo de Historieta Chilena Contemporánea.

Sinopsis

Este 2021 se conmemora el centenario de la muerte de la escritora Emilia Pardo Bazán, una mujer valiente que luchó toda su vida por los derechos de las mujeres. Emilia vivió una infancia feliz con sus padres en Galicia, en la que dio sus primeros pinitos literarios. A los 16 años Emilia se casó con José Quiroga y Pérez Deza con el que tuvo tres hijos, pero en 1885 decidió separarse de su marido y dedicarse a tiempo completo a la literatura.

En esta novela gráfica descubriremos cómo Emilia viajará por numerosos países, escribirá numerosas novelas, ensayos y obras de teatro y vivirá apasionados romances como el que mantuvo con el escritor Benito Pérez Galdós. Fue una mujer luchadora que sufrió un gran desengaño al no poder ingresar en la Academia de la Lengua que le negó hasta tres veces la entrada. Emilia murió el 12 de mayo de 1921 y fue enterrada en la cripta de la iglesia de la Concepción de Madrid en contra sus deseos, que eran ser trasladada al Pazo de Meirás. Hoy, cien años después de su muerte, es considerada la mayor representante española de la corriente literaria naturalista y una de las mejores escritoras del siglo XIX.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]



En las últimas semanas os he hablado de varios libros ilustrados, algunos para adultos y otros para niños. No lo puedo evitar. Es un género que cada día me gusta más, así que, poco a poco, me voy haciendo acopio de todo lo que encuentro. Os adelanto que ya le tengo echado el ojo a otros dos volúmenes de los que espero poder hablaros pronto. E ilustrado es el libro del que vengo a hablaros hoy, una joya para la vista que no podéis dejar pasar. Os cuento

Hace unos meses se conmemoró el centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán. La escritora gallega falleció el 21 de mayo de 1921 en Madrid, a la edad de 69 años. Atrás dejaba una prolija obra, de entre las que destacan Los pazos de Ulloa (1886-1887), Insolación (1889), La madre naturaleza (1887), La Tribuna (1883), y unos cuentos navideños que yo descubrí hace unos años y a los que me gustaría regresar estas próximas navidades. Con el título nobiliario de condesa, fue una mujer con una vida llena de matices, muy alejada de los quehaceres femeninos de la época. Luchó por los derechos de la mujer, dio conferencias, se implicó política y socialmente en los tiempos que le tocó vivir. Y buena parte de su vida personal y literaria viene recogida en el libro del que os quiero hablar hoy. Como dije antes, Emilia, de la oscuridad a la luz es una joya que nos aproxima a la figura de esta mujer, adelantada a su tiempo

Se inicia este volumen ilustrado con un prólogo a cargo de la periodista Sonsoles Ónega, en el que se nos adelanta lo que vamos a encontrar en este libro. 


«Las hermosas páginas ilustradas que acompañan este texto nos trasladan a la segunda mitad del siglo XIX a través de la figura imprescindible, protagonista de nuestra historia y creadora de un mundo donde brota el compromiso por las causas justas: la educación, el feminismo, el fomento de la cultura».


En estas primeras páginas, Sonsoles nos desvela a grandes pinceladas cómo fue la vida de Pardo Bazán, el ambiente académico que siempre la rodeó; el apoyo incondicional de su padre, figura clave en su vida; sus inquietudes políticas; o la inquina que le demostró Leopoldo Alas Clarín. Dice la periodista que Emilia «nunca dejó de profesar amor a sus hijos, Jaime, Blanca y Carmen, pero eso no impidió que confesara que necesitaba tiempo para ella, para la creación y para la necesaria lectura», y que jamás fue consciente del legado que dejó su paso por este mundo.




Pero este libro arranca realmente en el año 1892. Por entonces, Emilia Pardo Bazán contaba con 41 años de edad y residía en la Granja de Meirás.  Andaba quejosa, no sin razón. A pesar de su insistencia, habían vuelto a negarle un asiento en la Academia de la Lengua. ¿Por qué una mujer no podía ocupar un sitio en tan insigne institución? Pardo Bazán se negaba a aceptar unas normas que le parecían ridículas. Son unas primeras páginas en las que veremos a una mujer reflexiva, enredada en sus pensamientos de libertad e igualdad, y a la que no le importaba poner su patrimonio al servicio de sus ideales. La veremos sopesar si financiar una biblioteca de la mujer para divulgar los derechos de su sexo. Desde el principio, comprendemos la importancia de la figura de su padre, militante del partido liberal progresista, quien le abrió las puertas al conocimiento, sin arrinconarla por el hecho de ser mujer. Y a partir de este punto, un flashback. Retrocedemos en el tiempo y viajamos a 1863, para que ella misma nos siga hablando, de su nacimiento, de su bautizo con el nombre de Emilia Antonia Socorro Josefa Amalia Vicenta Eufemia Pardo Bazán y de la Rúa-Figueroa, de sus primeras incursiones en la biblioteca de su padre, de sus primeras lecturas,...  

Emilia avanza y retrocede en el tiempo. Veremos a su protagonista paseando por Madrid, por La Coruña, por París... Y también sabremos de sus primeros escritos como Aficiones peligrosas, una primera novela que publicó el diario El progreso de Pontevedra, cuando ella tenía solo trece años de edadUn matrimonio del siglo XIX, un cuento publicado en el periódico La Soberanía Nacional, dos años más tarde, y que puedes leer aquí. Hay que admitir que sorprende su edad. Sus inquietudes literarias aparecen siendo una adolescente y no se centra en temas superfluos precisamente.

Pero si escribió sobre matrimonio a los quince años, ella misma contrajo nupcias a los dieciséis. Fue una decisión personal, sin que el cambio de estatus social le quitara de la cabeza la idea de acudir a la universidad.  Puertas que se le cerraban al conocimiento. Ventanas que ella abría por otros cauces.


«Los profesores particulares, los viajes y los libros han sido mi universidad».


Estallará la revolución de 1868 y llegarán también los hijos. Nada le impidió seguir escribiendo, ya fuera artículos en revistas o ensayos críticos. Tras aquellos escritos iniciáticos vendrá su primera novela «seria», Pascual López autobiografía de un estudiante de Medicina (1879). Le seguirán otras muchas. Sobre sus novelas y escritos encontraremos en este libro algunas referencias que incluyen sinopsis y fragmentos de la obra. Será así con Un viaje de novios (1881), Memorias de un solterón (1896), o La Sirena Negra (1905), entre otros. Además, este volumen se hace eco de la opinión de sus contemporáneos. Por ejemplo, Èmile Zola dijo de Una cuestión palpitante, obra con la que Emilia se adentraba en el Naturalismo, movimiento literario francés, que «es un libro muy bien hecho, de fogosa polémica; no parece libro de señora; aquellas páginas no han podido escribirse en el tocador. Tiene el libro capítulos de gran interés, y, en general, es una excelente guía para cuantos viajen por las regiones del Naturalismo».

No parece libro de señora ni escrito en tocador. Una expresión de este tipo ya nos deja ver con claridad la idea que se tenía de la literatura escrita por mujeres. Emilia tiró por tierra esa vetusta concepción de la «literatura femenina», que hoy todavía seguimos arrastrando, y continuó escribiendo obras de enorme calado, algunas con protagonistas femeninas como la que encontramos en La Tribuna (1883). Esta última fue considerada la primera novela social y naturalista española. Está protagonizada por Amparo, trabajadora de una fábrica en La Coruña, «una joven valiente que se atreve a encabezar las reivindicaciones obreras». Si Pardo Bazán no hubiera sido condesa ni hubiera tenido una posición social desahogada, hubiera sido la Amparo de su obra. 

«¡Qué incordio de mujer!», pensarían seguro algunos de sus coetáneos. Pardo Bazán se ganó unos cuantos enemigos pero Emilia hizo oídos sordos a todo lo que se decía de ella. «¿Tiene marido e hijos y se acuerda de que los tiene?», se preguntaban en los corrillos. Marido tenía sí, José Quiroga, aunque se separó de él. 


«El 1 de mayo de 1884, a petición de José Quiroga y mi padre, se redactó el borrador de un documento notarial por el cual se disolvía la sociedad conyugal».


Poco a poco, este libro irá avanzando en la vida de la autora. Emilia se rodeó de gente interesante. En estas páginas la veremos conversar con Víctor Hugo o con Benito Pérez Galdós, con quien tuvo un idilio, aunque no fue una relación fácil. Y así, paso a paso, llegaremos al final de sus días, no sin antes verla conseguir algunos de sus sueños, obtener una cátedra o pisar oficialmente el Ateneo de Madrid, donde fue nombrada presidenta de la sección de Literatura.

Esto es parte de lo que encontraréis en Emilia, de la oscuridad a la luz. Aunque hay pasajes sobre la vida de la novelista por los que se pasa muy a la ligera, debo decir que me ha encantado leer este libro. Existen muchos modos de conocer la vida de escritores, pintores, cantantes,... La novela gráfica es el medio que más me gusta para ello. Y, por supuesto, no podemos obviar el trabajo de ilustración que sustenta la belleza de este libro gracias a la labor del Alen Lauzán. A mi juicio, los dibujos son de corte clásico, llenos de detalles que te permiten recrearte. Lauzán pone el foco de atención no solo sobre los personajes, sino también sobre el entorno, los edificios, los prados, las calles,.... Es más, las ilustraciones también recrean escenas de algunas de las obras de Pardo Bazán, de las se hace una referencia más profunda. Hay ilustraciones que podrían ser dignas de enmarcar. 

Lo diré siempre. Disfruto muchísimo con esos libros que son solo un punto de arranque, escritos que te incitan a seguir investigando por tu cuenta, a buscar más información. La lectura de este volumen ha despertado mi apetito por Emilia Pardo Bazán. De entrada, quiero cumplir el propósito que me ronda hace varios años, el de leer esos cuentos navideños que comentaba al principio de esta reseña. También he sentido ganas de meterme de lleno en Los pazos de Ulloa y otras obras más firmadas por esta magnífica mujer. Sé que estas intenciones pueden caer en el olvido pero mientras eso ocurre, trataré de mantenerme firme.

Poco más os puedo contar. Emilia, de la oscuridad a la luz -un subtítulo que le viene perfecto a la obra y al personaje-  no es un libro para hablar de él, sino para descubrirlo y disfrutarlo. Así que, desde aquí os animo a que no os lo perdáis. Si queréis ver un vídeo sobre este título, pincha aquí.

¡Ah!, y no quiero cerrar esta reseña sin comentarios que Carmen Fernández Etreros. firma otro título de características similares a este pero dedicado a Benito Pérez Galdós. Y ya os aventuro que trataré de que Galdós, un escritor en Madrid (Oberon) caiga en mis manos.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



jueves, 21 de octubre de 2021

BABIDI-BÚ, UNA EDITORIAL INFANTIL SEVILLANA

El pasado lunes visité las instalaciones de Babidi-bú, una editorial sevillana centrada en la literatura infantil y juvenil. Nada más poner un pie en la sede de esta editorial, una se adentra en un mundo lleno de colores. En un espacio abierto, diversos miembros del equipo se afanaban en sus tareas que luego se reconvertirán en esos preciosos libros que llegaran a las manos de los niños.


[Foto cedida por la editorial]

Me reuní con Marta Montes, directora de la editorial, a la que la pasión por los libros le viene por el lado materno. Con la ilusión y al amor que siente por los libros, me contó cómo nació Badibi-bú, qué ofrece a los autores y a sus lectores, y cuál es la línea editorial que siguen. Ahí va nuestra conversación.

Marisa G.- Marta, lo primero que me gustaría saber es cómo nace Babidi-bú. Cuéntame un poco cómo surge esta editorial, y con qué propósito.

Marta M.- Babidi-bú nace en el año 2013. Surge a raíz de una editorial que tenía mi madre. Aunque yo había estudiado arquitectura y ejercía por entonces, comencé a echarle una mano. Me fui metiendo cada vez más y descubrí que había muchas posibilidades por explorar en la edición de los libros infantiles. Pensé que se podía hacer una editorial infantil sostenible, a largo plazo. A pesar de que en la web de mi madre se avisaba de que no se admitían más manuscritos, a la editorial llegaban muchísimos manuscritos que se quedaban en un cajón. Eran textos muy bonitos y me daba mucha pena que no se publicaran, pero lanzar un libro al mercado es caro, sobre todo si es en tapa dura, y en aquellos años la edición digital todavía estaba muy verde. Había muchos autores noveles con proyectos muy interesantes que yo quería publicar, solo que no sabía cómo hacerlo financieramente. Poco a poco fui dando forma a una nueva editorial, lo que hoy en día es Babidi-bú.

M.G.- Un nombre muy bonito para una editorial infantil.

M.M.- La palabra Babidi-bú procede de la película La Cenicienta, de la canción que canta el hada madrina más famosa de la historia, porque quería que mi editorial fuera eso, el hada madrina de los autores noveles. Nuestro propósito es editar, publicar y vender libros pero, sobre todo, lo que queremos es ofrecer a los autores la experiencia del proceso de creación del libro. Los autores participan en todo el proceso y tratamos de consensuar todos los aspectos con ellos, con el objeto de conseguir el mejor resultado. De este modo, ellos se sienten cómodos y felices y,  por nuestra parte como profesionales, lanzamos un producto de máxima calidad y susceptible de comercializarse.

M.G.- ¿Qué diferenciaría a vuestra editorial de otras infantiles y juveniles?

M.M.- El equipo, las personas que componen esta editorial. Si tuviera que elegir una palabra que definiera nuestra cultura empresarial sería «servicio». Como te he comentado, ofrecemos al autor el servicio de creación. No se trata de que el autor acabe únicamente con un libro muy bonito sobre la mesa, sino que también tenga el recuerdo de lo bien que se lo ha pasado en el proceso. 

Tengo mucha confianza en mi equipo y cada uno de ellos me demuestra su implicación a diario. Babidi-bú no sería hoy en día lo que es si no fuera por el equipo que tengo.

M.G.- Marta, comentas que trabajáis con autores noveles. ¿Únicamente?

M.M.- No. Trabajamos con autores noveles porque hay mucho potencial pero también lo hemos hecho con otros autores consagrados como Ana Rosetti. Este año hemos lanzado un libro de Laura Falcó, una autora que siempre ha escrito libros de misterio para adultos. Durante el confinamiento, me aficioné a escuchar El Colegio Invisible, un programa de misterio que Laura y Lorenzo Bueno hacen para Onda Cero. Me gustó tanto aquel programa que me planteé traspasar el espíritu de ese programa a un libro infantil. Se lo propuse a Laura y Lorenzo, y les gustó mucho el proyecto. Este año hemos editado Los 13 asustadores profesionales más famosos de la historia, un libro solidario cuya idea partió de los mismos autores. A mí me entusiasmó la idea porque era hacer un libro con dos autores que me encantan, con las ilustraciones de Diana Valdayo y, encima, solidario. Los autores han cedidos sus derechos a la Fundación El Gancho para rehabilitar un espacio al aire libre que puede ser usado por niños hospitalizados en el Hospital Virgen del Rocío, aquí en Sevilla.

Otro autor conocido, con el que hemos trabajado es José Manuel García Bautista, con el que lanzamos el año pasado Sevilla Horror Story, un libro sobre historias de terror sevilanas, cuyo título hace homenaje a la famosa serie.

Y luego tenemos autores que empezaron siendo noveles con nosotros y que ya llevan publicados tres o cuatro libros. Me llena de orgullo ver cómo autores que confían en nosotros por primera vez, ahora se puede decir que son autores con cierta trayectoria. 

M.G.- Una editorial, aunque es una empresa, busca siempre fomentar la lectura pero vosotros también habláis de fomentar la creatividad como medio de expresión. Cuéntame un poco sobre este tema.

M.M.- Empezamos a recibir relatos escritos por niños que nos enviaban los padres, así que creamos una colección para niños escritores. Son libros en los que los niños no solo escriben sino que también ilustran, si así lo quieren. Si no, nosotros le ofrecemos un ilustrador profesional. Hoy tenemos a bastantes niños que ya han publicado con nosotros. Es algo muy ilusionante para ellos poder presentar su libro delante de sus profesores y compañeros, o hacer algún acto en su cole. Para nosotros, esto es fomentar la creatividad.

Además, muchos de nuestros libros tienen actividades, ya sea físicamente en el libro o a través de un código QR, para trabajar individualmente o con adultos.

Marta Montes, directora de Babidi-Bú
[Foto cedida por la editorial]

M.G.- Bueno, esta colección sí es la que diferencia con creces a Babidi-bú de otras editoriales. Hasta donde yo sé, no conozco ninguna que admita y publique cuentos escritos por niños.

M.M.- Bueno, sí. Además son libros que luego se venden entre la familia, los amigos y la gente del entorno del niño. Y también hemos publicado algunos cuentos que han resultado ganadores y finalistas en el concurso que la Cadena Ser lanza cada año en Navidad. En alguna edición, nos han invitado a la entrega de premios y allí mismo, y sobre la marcha, hemos comunicado nuestra intención de publicar los relatos navideños seleccionados. 

M.G.- ¿Y cuántos títulos lleváis publicados desde que empezasteis?

M.M.- Pues si la agencia del ISBN no está equivocada, llevamos publicados 1081 títulos. 

M.G.- Creo que tenéis varias colecciones y luego, la temática que abordáis en algunas de ellas, son muy específicas.

M.M.- Sí, tenemos colecciones clasificadas por edades. Nuestras tres colecciones principales, las más emblemáticas y las que más nos definen, son la colección Mevés (diversidad e inclusión social), El Planeta Imaginario (cambio climático y respeto al medio ambiente), y La mirada de Daniel (inteligencia emocional). De estas tres colecciones hay libros para distintas edades.

M.G.- En estas colecciones que tratan temas más delicados, he visto uno que me ha llamado poderosamente la atención. Tenéis un título que aborda el suicidio. ¿Cómo se le explica algo así a un niño?

M.M.- Bueno, no a todos los niños hay que explicarles el suicidio. Este libro es una herramienta que está ahí para casos muy concretos. A los niños a los que han tenido alguna experiencia cercana se les explica con el máximo respeto y con mucho cariño. Y, por supuesto, a través de una gran profesional como es Alma Serra, la autora de Delfín. Una historia de principio a fin. Con ella ya hemos publicado dos libros más. Nuestro best-sellers es Un pellizco en la barriga, un libro que ella utiliza en sus talleres para enseñar a los niños a afrontar el duelo por la pérdida de un ser querido.

M.G.- ¿Un libro infantil sobre el suicidio tiene mercado?

M.M.- Sabemos que no es un libro para regalar, como se suele regalar comúnmente un libro, pero es una herramienta que está ahí. Delfín lo hemos lanzado hace muy poco, pero creo que sí tienen salida porque hay muchos talleres o terapias en las que se pueden usar.

M.G.- Tenéis libros bilingües, también tocáis la poesía.

M.M.- Sí. Tenemos un recopilatorio de Bécquer por el que yo aposté porque me encanta este poeta desde que era pequeña. Teniendo una editorial, no podía dejarlo pasar. Con la ayuda de una ilustradora maravillosa, le pusimos imágenes a las rimas de Bécquer. 

M.G.- Tenéis el reconocimiento del Ministerio de Cultura y la Consejería de Educación. Vuestros textos se manejan en los centros educativos.

M.M.- Sí, algunos de nuestros libros están homologados. Es un orgullo porque, además, es un proceso muy complicado. Mi madre, junto con otros miembros del equipo, es la que se encarga de conseguir la certificación necesaria porque es la que se dedica a los contenidos, a corregir, a gestionar,... Es ella la que se da cuenta de si un contenido puede tener potencial para ser homologado por el ministerio y aunque el proceso retrasa la edición, merece mucho la pena. 




M.G.- En mis tiempos, la literatura infantil estaba más arrinconada porque no teníamos tanta diversidad pero hoy, ¿va ganando cada vez más terreno, Marta?

M.M.- Sí, sí... Ni siquiera el confinamiento ni el parón que hemos sufrido todos ha mermado la facturación de la empresa. Ha sido al contrario, hemos crecido. No sé si se debe a que la gente ha comprado más libros, mientras hemos estado encerrados.

M.G.- Por ir terminando. Sé que habéis estado en Liber(2), ¿cómo ha sido la experiencia? Habéis presentado varios libros y realizado varios talleres de ilustración.

M.M.- La experiencia ha sido maravillosa. Era la primera vez que íbamos y teníamos mucha ilusión, pero también mucha incertidumbre. Al final, ha salido diez veces mejor de lo que pensaba. Hemos celebrado unos cuarenta y cinco actos, entre presentaciones, entrevistas,... Esto nos ha servido para dar a los autores su sitio en nuestro stand, que se sientan parte de esta familia. Además los hemos conocido en persona. Con muchos solo habíamos contacto por mail, teléfono, o videoconferencia, en el mejor de los casos. Por otra parte, hemos hecho muchos contactos comerciales con empresas del sector editorial de Latinoamérica. Se nos han abierto muchas puertas y hemos regresado con mucho trabajo por delante.

M.G.- Pues manos a la obra, Marta. Un placer visitar vuestra casa. Muchas gracias por atenderme.

M.M.- Gracias a ti.

(2) Liber - Feria Internacional del Libro que se ha celebrado entre el 13 y el 15 de octubre en Madrid.

Si quieres mandar tu manuscrito entra en la web de la editorial pinchando aquí.


miércoles, 20 de octubre de 2021

SEVILLANAS DE BROOKLYN (COMEDIA - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Director: Vicente Villanueva

Reparto: Carolina Yuste, Sergio Momo, Estefanía de los Santos, Manolo Solo, Canco Rodríguez, María Alfonsa Rosso, Adelfa Calvo, Andrea Haro, Asier Gago, José Ramón Rodríguez, Neizan Fernández, Clare Durant

Género: Comedia

Sinopsis: Ana es una joven sevillana harta de su familia y del conflictivo barrio en el que viven. Todo irá a peor cuando su madre, para evitar el desahucio, decide engañar a una agencia para acoger en su casa a Ariel Brooklyn, un estudiante afroamericano de familia adinerada, a cambio de 700 euros. A pesar de sus diferencias y de las situaciones esperpénticas que provoca el fraude, Ana y Ariel se verán obligados a convivir bajo el mismo techo. Y ya se sabe que el roce hace cariño.

[Fuente: Filmaffinity]


Vamos a echarle un poquito de sal al día, que ya estamos a mitad de semana. De un tiempo a esta parte, mi entorno no ha dejado de repetirme: «Tienes que verla, tienes que verla». Y por fin la he visto. Hoy vengo a hablaros de Sevillanas de Brooklyn, del cineasta Vicente Villanueva, director de otra comedia que pasó por este espacio hace muy poco tiempo, Toc Toc, y cuya reseña puedes leer aquí.

Pero, antes de empezar a comentaros mis impresiones sobre esta película, os cuento que yo tenía una amiga que cantaba sevillanas en inglés. No es que dominara el idioma de la reina madre pero tenía mucha gracia cuando, con un par de rebujitos en el cuerpo, entonaba el Dreams the daisy flower with be rosemary, es decir, Sueña la margarita con ser romero. A los guiris que conocíamos en feria les encantaba escucharla. Y así, chispa más o menos, comienza Sevillanas de Brooklyn, con la joven Ana dando clases de sevillanas a los niños del barrio, mientras le enseña algunas palabras y expresiones en la lengua de Shakespeare.

Ana es una joven de familia humilde, humildísima, de esas que viven en barrios periféricos, en edificios de protección oficial, de escasos metros cuadrados, en los que casi se amontonan unos sobre otros, el padre, la madre, el hijo pequeño, la hija mayor, la abuela, y algún que otro vecino o vecina que siempre termina siendo uno más a la mesa. Lo de Ana no es vocacional. No es que sienta pasión por la enseñanza de este baile andaluz sino que se trata de pura necesidad. Sus clases son un intento de arrimar el hombro y contribuir a la precaria economía familiar, aunque solo sea por 2€ por alumno y hora. Lo malo es que la familia de los niños es tan pobre como ella y no siempre pueden pagar las clases. No importa, Ana es comprensiva y se resigna. Pero lo que ella necesita es un trabajo de verdad, de esos de ocho horas diarias y mileurista, o incluso menos, un empleo que permita tapar algunos agujeros, aunque eso implique tener que abandonar sus estudios de Filología Inglesa. Pero Carmen, su madre, no está dispuesta a eso. Ya inventará ella lo que tenga que inventar para traer más dinero a casa. Y sí que inventa, sí. Como dice la sinopsis, Carmen decide inscribirse en una agencia de acogida para americanos. Lo que, a simple vista, puede resultar un negocio redondo, -700 €/mes a cambio de dar cobijo y comida a una risueña y rubia americana-, se convertirá en un auténtico caos. A casa de esta familia sevillana llegará Ariel Brooklyn, un joven afroamericano, algo «tiznao», de la mano de Jesús Martínez, empleado de la agencia de acogida. Lo que ocurre una vez que el muchacho cruza el umbral de la puerta dejo que lo descubras por ti mismo, pero te garantizo que a este pobre le va a pasar de todo. 

¿Qué me ha gustado? ¿Qué no me ha gustado?

Admito que, al principio, no entendía muy bien qué se traía Carmen entre manos para sacar a la familia del atolladero, pero basta con darle unos minutos de margen a la trama para entender cuál es el plan.

La película tiene golpes buenísimos que no solo afectan a la trama principal sino también a los hilos más colaterales. Hay una escena divertidísima que tiene lugar en una peletería, en la que se desarrolla un diálogo no falto de razón. ¿Os imagináis una peletería en Sevilla cuando hoy, 20 de octubre, hemos alcanzado los 31 grados? Pero también habrá escenas memorables, como las que tienen lugar en la recepción de los americanos, organizada por la agencia de acogida, o cuando reciben la visita de la directora de dicha agencia en casa de la familia. Diálogos y situaciones tronchantes

Y aunque este largometraje juega un poco a los clichés, lo cierto es que tiene su sentido para exponer sobre la mesa una crítica social. Ariel, ese tipo alto, fuerte y de piel oscura, venido de uno de las grandes potencias del mundo, patria de la cultura y la modernidad, cree que ha retrocedido en el tiempo cuando entra en casa de Carmen.  El joven no sabe dónde se ha metido y se cree rodeado de paletos. La vida le dará una gran lección.

Pero, por otro lado, la familia también caerá en prejuicios. ¡Un negro! Les ha tocado un negro e inmediatamente saldrán a la luz los tiempos de la esclavitud. Esto dará pie a un debate que no tiene desperdicio.

En cuanto a lo que menos me ha gustado, os diría que es la historia de amor y no desvelo nada nuevo porque, primero ya se deja caer en la sinopsis, y segundo, porque es tan evidente que el espectador la intuye desde el mismo momento en el que Ana y Ariel cruzan la mirada. Esto de las historias de amor es un problema para mí, tanto en cine como en literatura. Salvo que esté inmersa en un relato romántico per se, cualquier historia amorosa me sobra, algunas más que otras, pero bueno, entiendo que es un aderezo válido en cualquier narración. Sin embargo, hay otra trama amorosa, más secundaria, que me ha parecido maravillosa. Precisamente, la menos principal es la que, a mi juicio, funciona mejor como complemento de la historia.

Personajes

Ana una joven sencilla y de gran corazón. Está cansada de la vida que lleva, precaria, sin trabajo, en un barrio como el suyo. No tiene grandes sueños. Ni siquiera siente interés por terminar sus estudios. Lo único que busca es salir de la situación asfixiante por la que pasa la familia. Tanto es su hastío que incluso no tiene ni interés por los hombres. 

Ana no soporta los tejemanejes que se trae su madre. Critica todo lo que hace porque cree que solo mete a la familia en problemas, pero es que Ana está ciega, en todos los sentidos. Le falta perspectiva y no comprende lo que supone ser madre. Interpretada por Carolina Yuste, extremeña de nacimiento, la actriz lo hace bien, sin candilejas.

Carmen es esa madre todoterreno que se busca la vida y consigue pan hasta debajo de las piedras. Trabaja limpiando en un hospital y hace la compra siguiendo un plan de economía que ni el ministro de Hacienda. Sabe que tiene que mirar por cada peseta pero no le importa gastar en lo que haga falta para que sus hijos tengan estudios. Su gran orgullo es su hija universitaria, de la que presume cada vez que puede. Carmen es una auténtica madre andaluza, esa madre de «almóndigas» y «almorroides», que no se amilana frente a nadie por mucha alcurnia que se gaste el que sea. Es espontánea, natural y defiende lo suyo. Es una madre guerrera, de raza, con carácter, capaz de hacer cualquier cosa por su prole, pero también por el prójimo, al que le tiende su mano aunque ella esté en peor situación que el contrario. Carmen es bondadosa y noble. Decente, porque la decencia no tiene nada que ver con el deseo de dar de comer a su gente, aunque se utilice malas artes. Es una buena esposa, una buena madre, y sobre todo una buena hija que cuida de su anciana madre con todo el cariño del mundo. Esa es Carmen. Nuestra Carmen.

Interpretada por Estefanía de los Santos, hay que reconocer que la actriz borda su papel. Para mí, su personaje es el que más relumbra y el mejor interpretado. Ella es para mí, la auténtica protagonista principal de esta película. De los Santos encaja perfectamente en la piel de Carmen, como la propia Carmen encaja en ese vestido de fiesta rojo que se coloca cuando tiene que hacer «sus negocios»

En cuanto a Antonio, el patriarca, está en paro. No se le conoce profesión y se pasa el día sentado en casa, viendo la vida pasar, mientras las mujeres de su casa se afanan en sus quehaceres diarios. Él no se mete en nada. Hace lo que le dice su mujer, que es la que lleva las riendas de la casa, y punto. Eso sí, con ella hasta el fin del mundo si hace falta. Será Manuel Sollo el que dé vida al personaje. No tiene mucho terreno para moverse porque su papel queda un tanto eclipsado por el de Carmen pero es un gran actor, al que me encanta ver en diferentes roles. Divierte muchísimo su particular filosofía, no exenta de profundidad, sobre la libertad y la esclavitud. 

Otro personaje fabuloso es Jesús Martínez, el empleado de la agencia de acogimiento. Su trayectoria laboral es tan precaria que, a su edad, este es su primer trabajo. ¡Cómo para fastidiarla!  Pero Jesusito, sin quererlo ni beberlo, se va a ver metido en un lío de los gordos. Interpretado por Canco Rodríguez que, para mí, será siempre el Barajas de Aída, hay que reconocer que el actor tiene una vis cómica prodigiosa. Su lenguaje gestual es casi tan divertido como esos diálogos que interpreta.

Del resto de personajes me quedo también con Andrea Haro y su papel como Auxi, la amiga hortera de Ana. Ella es la que va a encarrilar esa segunda historia de amor de la que os hablaba antes. Con un look que no pasaría el filtro de las influencers menos remilgadas y oliendo a una peculiar versión del perfume de Shakira, Auxi y Andrea, Andrea y Auxi, suponen un soplo de aire fresco muy agradecido. 

Y nuevamente, a María Alfonsa Rosso (la abuela) la veo muy poco aprovechada. Ya me pasó con otra película que pasó por este blog no hace mucho. Y también poco aprovechada veo a Adelfa Calvo (la directora de la agencia), una actriz con gran potencial.


En definitiva, Sevillanas de Brooklyn es una comedia entretenida y con buenos gags, que trata de poner a cada cual en su sitio. Con valores por la parte española y un revés en la parte americana, esta película nos acerca a la idiosincrasia de una familia sevillana, -muy al estilo de otros largometrajes en los que norte y sur se enamoran-, que se mueve entre la comprensión y la picaresca para salvar el cuello, pero es generosa a manos llenas. Salvo la historia de amor, que me ha aportado poco, la película me ha gustado. Me he reído y lo he pasado bien. ¿Es para verla en el cine? Bueno, es para verla en el cine si sabes que lo puedes esperar de ella. 

La tenéis en cartelera.

Tráiler:




martes, 19 de octubre de 2021

MARTA JIMÉNEZ SERRANO: ❝Escribir y limpiar son tareas que permiten sacar la mierda❞

Marta Jiménez Serrano (Madrid, 1990). Licenciada en Filología Hispánica por la UCM, cuenta con dos másteres, uno en Estudios Literarios y otro en Letras Modernas. Ha sido profesora de Lengua y Literatura en la Universidad de Lorraine (Francia) y ha publicado dos libros. El primero, La edad ligera, es un poemario, accésit del Premio Adonáis de Poesía en 2020. El segundo, es una novela, Los nombres propios, publicada por Sexto Piso. Sobre esta segunda obra mantuvimos una conversación hace unos días, al todavía bullicioso calor de este veranillo sevillano que se perpetua.

Los nombres propios, que empezó a escribir hace muchos años, narra la vida de Marta, desde que tiene siete años hasta alcanzar los veintinueve. Sus días de infancia, adolescencia e incipiente edad adulta no serán distintos a los de cualquier persona. Familia -padre, madre, abuela, primas-, veranos en la piscina, amores,... Pero, lo que convierte a esta novela en una extraordinaria publicación es su voz narrativa. Belaundia Fu, la amiga imaginaria de la protagonista, será la encargada de transmitir la vida de Marta.

Hablamos con la autora

Marisa G.- Marta, tu primer libro fue poesía y ahora te adentras en la narrativa. ¿Qué te anima a cambiar de género?

Marta J.- En realidad, no lo he vivido como un cambio de género. He ido escribiendo poesía y prosa a la vez. No tiene nada que ver la organización interna del escritor con el orden con el que posteriormente salen las obras publicadas. En mi cabeza siempre han convivido los dos géneros y ha dado la casualidad de que los dos libros han salido publicados en el mismo año.

M.G.- Primera novela con un proceso de escritura larguísimo. Quizá se deba a que, como comentas, has ido combinando los dos géneros y esta novela se ha ido quedando ahí, hasta que has decidido que estaba culminada.

M.J.- Sí. Tardo mucho en gestar. Cuando se me ocurre la primera idea, pienso, anoto,.. pero sin terminar de ponerme a escribir. Y luego también es que he tenido temporadas con mucho trabajo en las que no tenía tiempo para escribir. Pero, principalmente lo que ocurre, es que gesto lentamente los proyectos. Desde que se me ocurre la idea hasta que me pongo a escribirlos, para mí hay un tiempo de rumiar y cultivar que es importante.

M.G.- Imagino que, si una idea surge hace X años, irá evolucionando con el paso del tiempo, ¿no? 

M.J.- Sin duda. Para mí es como ir alimentando o regando la idea, hasta que llega un día en el que crees que está ya lista para trasplantar. Efectivamente, una tiene una idea que luego no es lo que termina siendo el libro, por eso yo necesito ese tiempo, para ver por dónde me lleva la idea.

M.G.- Y en esta primera novela, ¿qué intención hay detrás? No sé si pretendes contar ese paso, no poco traumático, de la infancia a la edad adulta.

M.J.- Sí, es una novela sobre crecer, sobre la búsqueda de la identidad porque crecer es pensar en quiénes somos, qué queremos, qué nos gusta. La motivación inicial era la de retratar la vida de la abuela de Marta, cuyo trabajo no se ha valorado nunca. Parece como si la abuela no hubiera hecho nada en su vida, a los ojos del mundo productivo de hoy. Pero, como digo, esa idea fue evolucionando y al final creo que habla de muchas más cosas.

M.G.- En cualquier caso, ese paso de la infancia a lo adulto, es un tema universal con el que el lector se siente identificado. Todos pasamos por ahí.

M.J.- Claro. Todo lo que se cuenta en esta novela, la relación con la abuela, el desamor, la muerte de alguien querido, o la frustración en la infancia, son temas transversales.

M.G.- La protagonista de esta novela es Marta pero la historia está narrada por una voz peculiar, la de Belaundia Fu, su amiga imaginaria. Redactando esta pregunta el otro día, me surgió una duda. ¿Quién es realmente la protagonista, Marta o Belaundia?

M.J.- Bueno, es una buena pregunta. Creo que el verdadero protagonista es ese diálogo entre Marta y Belaundia, que posteriormente muta en una voz de la conciencia de Marta. Belaundia también tendrá un papel muy protagónico en la novela. 

M.G.- ¿Qué le podrías decir a los lectores sobre esa voz?

M.J.- Belaundia es la amiga invisible que se dirige directamente a Marta, pero que también se dirige directamente al lector porque cuando uno lee el libro, encuentra una voz en segunda persona. Esa voz es un ejercicio de comprensión hacia uno mismo y de compasión. Es una voz que lo sabe todo del futuro que intenta tranquilizar. Ese ejercicio de tener empatía con uno mismo es interesante.

M.G.- Belaundia es el oráculo de la verdad.

M.J.- Ella lo sabe todo. Sabe lo que a ocurrir, saber cómo es todo el mundo, y habla desde el futuro.

M.G.- Es un nombre peculiar. En la novela se dan algunas pistas sobre el origen de ese nombre pero no hay ninguna certeza. Se queda un poco en el aire.

M.J.- Sí, yo quería dar una pincelada para conectar a todos los personajes del libro, pero tampoco quería que sonara demasiado efectista. Simplemente doy  una pista, lo sugiero, y nada más.

M.G.- Estamos hablando de una voz narrativa en segunda persona que sufrirá una transformación cuando el personaje de Marta evolucione.

M.J.- Antes me preguntabas de qué trata el libro y trata de adueñarse una misma de su historia, de encontrar una voz propia, un lugar desde el que hablar. Ese cambio de la voz narradora me servía para mostrar que Marta se ha adueñado de su voz. Ya no tiene que hablar a través, de nadie sino que ella misma se responsabiliza de lo que dice y hace.

M.G.- Los seres queridos, los adultos de esta novela, juegan un papel muy importante. Esa madre, ese padre, esa abuela,... Cada uno de ellos, individualmente, marca a la protagonista y, a su vez, la protagonista los analiza. 

M.J.- Así es.

M.G.- Por ejemplo, el padre es el que se enfada, el que todo lo sabe, es el hombre más importante,... por lo menos en una etapa de la vida de Marta. Pero también es el más ausente.

M.J.- Esa es la paradoja que se da. Cuando somos niños, precisamente porque a papá lo vemos poco, lo admiramos más. No sabemos exactamente qué hace papá a lo largo del día, pero se va fuera de casa para hacer algo importante. Mamá es la que se queda en casa, la que te regaña. Aunque papá es el más ausente, cuando llega a casa es al que más valoramos, al que más queremos. La madre, como la ves todo el día, no la valoras.


[Si prefieres escuchar nuestra conversación, dale al play]

M.G.- Una madre que, a veces, desea que no la llamen mamá. Eso me hizo conectar con la idea de esas mujeres que son madres y que parecen que han dejado de ser mujeres.

M.J.- Totalmente. En parte el libro también va de eso. Crecer es darte cuenta de que mamá no es solo mamá, sino que es una mujer que ha tenido su vida. Papá no es solo papá, sino un hombre que ha tenido su vida. De hecho, hay un momento importante en el libro en el que la protagonista piensa esto mismo de su abuela. Cuando Marta llega a la vida de su abuela, a esta mujer ya le han ocurrido muchas cosas, y no siempre ha sido abuela, sino que ha sido también otras cosas. En las familias nos relacionamos mucho por el peso de los roles familiares pero luego, cada uno tiene su vida.

M.G.- La abuela tiene un peso específico. Es una abuela que no le pregunta tonterías a Marta. ¿Por qué tenemos esa relación con los abuelos, más intensa que con los padres? A Marta le marca algo muy fuerte que le ocurre a la abuela.

M.J.- Los abuelos han cuidado mucho de los nietos en España. La relación con los abuelos es, en cierto modo, más grata. La abuela no tiene que educar, no tiene que regañar. La relación con los padres es más estrecha pero también es más complicada. Tus padres son los que controlan la hora de llegar a casa, con quien sales, mientras que tu abuela es la que te hace de comer aquello que te gusta. Eso que dicen que los abuelos se quedan con lo bueno de los nietos es cierto. Los abuelos son adultos y suponen un referente, pero no se les coge la tirria que a los padres.

M.G.- El amor aparece en la novela porque Marta se enamora y dice algo que me gusta: «El amor es compartir un espacio haciendo cosas distintas». Me parece una reflexión muy adulta. Sin embargo, el concepto del amor va cambiando en la historia, a medida que Marta crece.

M.J.- El amor es otro de los arcos de crecimiento. Cuando nos enamoramos por primera vez en la adolescencia, respondemos a una idealización. Uno de los procesos importantes de crecer es salir de esa idealización. En la novela vemos una relación bastante tóxica con el guay del instituto, durante la adolescencia de Marta. Crecer es que te deje de gustar el guay del instituto y que te guste el chico majo que te trata bien. Este arco, visto desde fuera, es muy evidente, pero no es tan sencillo para el que lo vive. Creo que hay un proceso de discernir entre lo que uno desea y lo que uno necesita. Cuando eres adolescente no piensas en lo que necesitas.

M.G.- Hablamos de Marta, la protagonista, pero también tenemos a Marta, la autora. Es inevitable preguntar si hay mucho de tu vida en este libro.

M.J.- Sí, hay mucho. Este es un libro muy personal. Aunque no tiene ninguna vocación de autobiografía porque la novela tiene sentido y la vida no. Para ordenarla, una se pone a crear capítulos, a crear tramas porque hace falta un conflicto. Hay mucho inventado y también hay muchas personas importantes que no están en el libro, pero sí está mi ambiente, sí hay un personaje de mi edad, nacido en mi año y que se parece mucho a mí. Pero no es literal. Cada acontecimiento del libro no responde necesariamente a algo que me haya ocurrido, pero sí tiene mucha relación con lo que he vivido.

M.G.- Hay un pasaje en el que hablas de escritura y limpieza, colocando ambas actividades al mismo nivel.

M.J.- Ambas son tareas no son remuneradas. A quien no lo ha hecho nunca, le parecerán fáciles pero llevan mucho trabajo. Son tareas no reconocidas socialmente pero hay que hacerlas para hacer el mundo más habitable. Pero no tienen ningún tipo de validación social. Escribir y limpiar son tareas que permiten sacar la mierda. Una saca la suciedad de manera material, y escribir funciona a veces como una purga, un desprenderse de los traumas. Me gustó hacer esa metáfora porque era poner, en relación muy directa, todo lo doméstico que simboliza la abuela con la formación de la nieta.

M.G.- Espacio y tiempo no tienen realmente importancia en la novela. Lo que se narra en estas páginas es universal y atemporal.

M.J.- He escogido temas universales que pueden atraer a cualquiera en cualquier circunstancia. No es una novela ceñida a una época. 

M.G.- Está dividida en cuatro bloques. Cada uno corresponde a una edad de la protagonista. Cuando llegué al final del libro me pregunté ¿y ahora qué? ¿Qué va a pasar con Marta?

M.J.- La novela termina como con un comienzo. Tiene una estructura circular pero no está cerrada. Quise hacerlo así porque en la novela Marta entra en la dinámica de ir aprendiendo. De hecho, se habla de renombrar las cosas, de renombrar el amor, pero es un aprendizaje que continúa y por eso dejé ese final como abierto, con un nuevo comienzo.

M.G.- Hay muchos recuerdos. ¿Podríamos decir que el tono de la novela es como muy sentimental y nostálgico?

M.J.- Creo que es un libro que tiene mucho de memoria y de evocación de la infancia pero no la siento tan nostálgica. La escribí en presente porque en pasado sí me daba la sensación de añoranza. Tiene más que ver con la recreación psicológica del pasado, con esas cosas del pasado que nos han hecho ser lo que somos hoy. Pero si a ti te ha parecido nostálgica, es nostálgica. (Ríe)

M.G.- Para terminar, Belaundia Fu no es un nombre que hayas inventado ex-profeso para la novela, ¿cierto?

M.J.- No, Belaundia Fu fue mi amiga invisible cuando yo tenía dos años. Sé lo mismo de la concepción de su nombre que lo que he contado en el libro. No recuerdo cuándo me lo inventé pero, un buen día, comencé a hablar con Belaundia Fu.

M.G.- Marta, te agradezco mucho que me hayas atendido.

M.J.- Gracias a ti.


Sinopsis: ¿Quién es Belaundia Fu? Es la mejor amiga de Marta a los siete años, la amiga invisible que se queda con ella cuando las cosas no salen bien y ni siquiera la abuela es capaz de consolarla. Belaundia Fu es la voz sensata, ideal e infalible que, en la adolescencia de Marta, le dice las verdades a la cara: por ejemplo, que ese chico, Charlie, no le conviene. Pero cuando Marta ya ha cumplido veintidós, cuando ya se ha licenciado, cuando está empezando a tomar las decisiones que van a marcar el resto de su vida, ¿qué hace todavía ahí Belaundia Fu? Ahí sigue porque es quien, desde siempre, le ha narrado a Marta su propia historia. ¿Quién es Belaundia Fu?, nos preguntamos, aunque la pregunta verdaderamente importante es: ¿quién es Marta?

Luminosa y emocionante, Los nombres propios es una indagación sobre la identidad y la relación que establecemos con el mundo que nos rodea. Dominada por una voz narrativa de una madurez excepcional, la primera novela de Marta Jiménez Serrano reflexiona sobre cómo llegamos a convertirnos en quienes somos, sobre el hecho mismo de crecer y la manera en que lo hacemos: aprendiendo a nombrar aquello que nos importa.

«Con hondura y verdad, Marta Jiménez Serrano nos relata el camino de la infancia a la primera juventud. Valiéndose de un inusual punto de vista, penetra en la intimidad de una mente que nos desvela en diferentes edades su descubrimiento del mundo. Precioso».

lunes, 18 de octubre de 2021

PLEAMAR de Antonio Mercero

Editorial: Alfaguara
Fecha publicación: abril, 2021
Precio: 17,95 €
Género: novela negra
Nº Páginas: 392
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788420454924
[Disponible en eBook y Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Antonio Mercero (Madrid, 1969) es licenciado en Periodismo. Trabajó en las agencias de noticias LID y FAX PRESS, dirigidas por Manu Leguineche, entre 1990 y 1992, y fue colaborador de La Gaceta de los Negocios en Nueva York.

En 1994 empezó a trabajar como guionista en la serie Farmacia de Guardia. Desde entonces, ha escrito en series como Hospital Central, Lobos, MIR y Siete días al desnudo. También ha escrito las miniseries El pacto, dirigida por Fernando Colomo, y El Rey, de Norberto López Amado.

En cine ha colaborado en el guion de La vergüenza, dirigida por David Planell, y es coguionista de las películas Quince años y un día y Felices 140, de Gracia Querejeta.

Ha publicado las novelas La cuarta muerte (2012) y La vida desatenta (2014). El final del hombre (2017) fue la primera entrega de la serie policíaca protagonizada por el policía Carlos Luna, que pasará a llamarse Sofía Luna tras su operación de cambio de sexo. Tras una calurosa acogida por parte de la crítica y los lectores llega la segunda entrega: El caso de las japonesas muertas. Los derechos de ambas novelas han sido vendidos para una serie de televisión.

Sinopsis

Las hermanas Müller cuentan cada jueves su vida a millones de seguidores en el canal de YouTube Pleamar, pero en el vídeo de esta semana aparecen amordazadas y maniatadas, en un lugar oscuro, y llorando desesperadamente. Las visualizaciones crecen por horas sin que nadie sepa si va en serio o es una broma macabra. Los padres denuncian la desaparición y el caso es asignado a una extraña pareja de investigadores: Darío Mur, divorciado y enamorado de la literatura clásica, y Nieves González, adicta a las citas online y víctima de acoso en la comisaría. Cuando la muerte de Martina Müller es retransmitida en directo, Darío se enfrentará al mundo de los influencers, al que su propia hija es adicta y que la ha convertido en una chica violenta y conflictiva.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]



La que se ha organizado este fin de semana con el fallo del Premio Planeta. La edición 2021 no solo trae un nuevo ganador (y finalista) sino que también ha desvelado la verdadera identidad de Carmen Mola. ¡Revuelo en la sala! Desde que salió a la venta La novia gitana en 2018 y supimos que Carmen Mola era un seudónimo se lanzaron al aire mil conjeturas. Se oyeron nombres dispares y se dispararon varias balas al aire. Creo que la inmensa mayoría hemos errado en el tiro. Porque Carmen Mola no es mujer, es hombre. Y no uno, sino tres -Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero-. La sorpresa fue mayúscula y con ella vino la polémica. Se ha oído de todo en las redes sociales y en los foros, que si qué engaño, que por qué usar el nombre de una mujer con lo que a las mujeres os cuesta luchar por nuestro sitio, que si los libros de Carmen Mola no son tan buenos, que si este premio está amañado,.... Yo también me sorprendí pero, en mi caso, mi sorpresa radicaba en que fueran seis manos las que estuvieran detrás de este seudónimo. He leído novelas escritas por dos autores, con un resultado excelente, pero jamás me he enfrentado a una escritura a tres bandas. ¿Cómo se hace eso? Me encantaría saberlo. Imagino que, con la promoción de la novela, sabremos detalles en las entrevistas que concedan. Por lo demás, que si han usado un nombre de mujer, que si el premio estaba ya dado, que si pitos y flautas son cuestiones en las que no voy a entrar porque no me parecen importantes. Yo leo libros, -novelas, teatro, algo de poesía y ensayo- y califico el producto como tal. Si está escrito por un hombre o una mujer, me da igual. Si ese hombre o esa mujer vota a un partido u otro, me importa muy poco. Si en vez de una mujer son siete, pues más curiosidad siento. Si en vez de siete mujeres son tres hombres, más de lo mismo. Si el autor es político, empresario, policía, profesor, barrendero, guionista o mago no me afecta. Lo que busco en un libro es, primero entretenimiento, y si además aprendo cosas nuevas, más gratificante es la experiencia. Por lo tanto, todo este revuelo que se ha formado alrededor de Carmen Mola me da igual. Me parece muy descabellado todo el jaleo que se ha montado. ¡¡Si hasta una librería ha anunciado que va a retirar la trilogía de sus estanterías!! ¿En serio? Como digo, más allá de descubrir que son tres personas a las que se les atribuye la autoría de una de las trilogías que mejores críticas ha recibido desde que se publicó la primera novela, no me repercute en nada más. Si no he leído antes a Carmen Mola es porque no soy muy fan de las sagas pero aprovecharé ahora para estrenarme y leer La bestia, que además tiene un título brutal.

Y dicho lo cual, hoy vengo a hablaros de la última novela de Antonio Mercero -en solitario-, Pleamar, que he leído este verano. Os cuento un poco.

Las hermanas, Martina y Leandra Müller, han sido secuestradas. Las chicas gestionan un canal de YouTube bajo el nombre de Pleamar, con dieciocho millones de suscriptores. El espacio ofrece un vídeo cada jueves, con un pequeño adelanto los miércoles. Pero los seguidores del canal se han encontrado una sorpresa, un vídeo de cinco segundos en el que se ve a las hermanas amordazadas. ¿Es una broma de las chicas? ¿Se trata de una estrategia de marketing? ¿Acaso pretenden escandalizar para hacerse virales y conseguir así más seguidores? Pues va a ser que no. Lo que se podría pensar como una payasada de las jóvenes se convierte en certeza. Las chicas han sido realmente secuestradas. Están ilocalizables. Sus padres, Tobías y María, dos personas influyentes desde un punto social y mediático, dan la voz de alarma. Él es un cirujano plástico, al que apodan el doctor Milagro. En sus manos se ponen las mujeres más famosas para hacerse algún arreglito. Y ella es una despiadada tertuliana en un programa rosa de la televisión. ¿Quién puede querer hacer daño a las niñas? ¿Es una manera de venganza contra los padres? Todos son incógnitas. Los hechos se irán desarrollando de la peor forma posible. Las agresiones, los asesinatos y la muerte salpicarán a más de un personaje en esta trama.

Y para investigar la desaparición de las niñas tendremos al inspector de homicidios Darío Mur y a la subinspectora Nieves González, dos policías a los que también va a repercutir su situación personal. Lo más inmediato será interrogar al círculo más cercano a las niñas -padres, novios, amigos, representante y, por supuesto, a las demás influencers con las que competían, como Acacia o Sofía Lombo. Ambos inspectores averiguarán que no todo el mundo dice la verdad. ¿Qué esconde cada uno de los personajes? También tendrán que visionar varias horas de contenido del canal de las niñas, descubriendo todo un mundo que, más a Darío que a Nieves, le queda un poco lejos. 

Algunos flashbacks que nos permitirán ir conociendo cómo era la vida de las chicas más allá de las cámaras, qué relación existía entre las hermanas, cómo era la rivalidad con otras influencers, o sus relaciones amorosas. Pero no todo gira alrededor de las jóvenes. ¿Qué pasa con los padres? ¿O cómo van a vivir Darío y Nieves esta investigación? ¿En qué les afecta su vida personal?  Te adelanto que la novela nos tiene guardada más de una sorpresa y un giro brutal que me dejó clavada en el sitio. Todo esto lo descubrirás si decides asomarte a Pleamar.

Temas 

Tengo que decir que, de esta novela, me ha interesado mucho más los temas que toca que la propia trama. La historia que se narra en Pleamar no deja de ser negra, policíaca, con muertes, asesinatos, criminales movidos por la venganza y policías con pasado. Hasta ahí, nada nuevo bajo el sol. La estructura sobre la que se sustenta el argumento no es original pero sí lo es las cuestiones que aborda. 

Me ha parecido interesantísimo todo lo que se cuenta sobre el mundo youtuber porque hay canales y canales. En esta novela se habla de esos espacios que acumulan millones de seguidores, administrados por jóvenes que consiguen popularidad, fama y dinero de forma muy rápida y vertiginosa. La vida de esos influencers, que llegan a convertirse en la imagen de marcas muy reconocidas, que mueven muchos miles de euros y cuya agenda debe estar gestionada por un representante, se reduce al número de seguidores que tienen y a la cantidad de likes que consiguen con cada una de sus publicaciones. Es una competición. Luchan por estar en la cresta de la ola y si su posición se tambalea un poco -pierden seguidores o bajan algún puesto en el ranking- lo viven como un auténtico drama, y llegan incluso a la depresión. ¿Exagerado? Bueno, para ellos, esto es su trabajo, pero es verdad que hay mucha frivolidad alrededor de estos jóvenes que no disfrutan de su día a día ni aunque estén de vacaciones en las playas más paradisíacas del planeta. Su máxima preocupación es hacer la foto perfecta, que los coloque en el número 1, aunque eso implique estar hiperconectados todo el día y vivir como esclavos del móvil, hasta tal punto que algunos tienen que recurrir a terapia de desconexión. Una absoluta locura si su terminal está a punto de quedarse sin batería.

Pleamar nos va a descubrir ese mundo. La novela descorre el telón para dejarnos ver cómo es la vida de estos chicos y chicas, frente a una actividad que, no carente de mucho trabajo y de muchas horas frente a los focos y la pantalla de un ordenador, convierte un mundo virtual en toda una realidad.

Unido a este tema, la novela aborda también la relación entre padres e hijos. ¿Cómo gestiona un padre o una madre que sus hijos adolescentes ganen más dinero que ellos? ¿Cómo soportan el ego, la soberbia, la tiranía de sus retoños? Pero no hay ser un hijo rico para pisotear a un padre o a una madre. En Pleamar vamos a enfrentarnos a la agresividad de los adolescentes, a esos padres que tienen miedo porque, independientemente de la edad que tengan o de la profesión que ejerzan, se ven amenazados por unos hijos incontrolables y rebeldes, títeres de su ira y su rabia. Tengo que reconocer que hay ciertas escenas que me han puesto los vellos de punta. Yo, que no soy madre, me he puesto en la piel de esos padres que sufren día a día el despotismo de los hijos. Y aun así, son padres. Esos hijos son carne de su carne, sangre de su sangre. ¿Hasta dónde pueden aguantar? ¿Hasta dónde está dispuesto un padre a llegar por amor a su hijo?

Y nuevamente, unido a los temas anteriores, tenemos a la familia. Recojo aquí una reflexión que me parece que resume perfectamente parte de los entornos familiares que veremos en esta novela:


«Él creció pensando que la familia era un pilar indestructible para todo el mundo. Ahora le parece que una bomba de racimo ha caído sobre esa venerable institución y las esquirlas saltan por todos lados: hijos que detestan a su madre, madres que escapan de sus hijos, jóvenes que rechazan la autoridad y hasta la existencia de los padres... Padres que no saben si quieren a sus hijos». [pág. 112-113]

 

Por último, dos cuestiones más. Por un lado, el mundo televisivo. A través de María, la madre de las hermanas Müller, veremos qué se cuece entre bambalinas. Hay programas del corazón que tienen mucha audiencia porque, reconozcámoslo, el morbo, vende, y mueve mucho dinero. A los Müller, por una cuestión que no voy a desvelar, les hace falta cash. ¿Es lícito moralmente vender la tragedia personal en un programa de televisión? Ahí lo dejo.

Por otro lado, otro asunto que me ha parecido muy original en el mundo de la novela negra. Me refiero a las prácticas de cirugía estética. En Pleamar, conoceremos a médicos y a pacientes. Los primeros hacen magia con sus manos. Los segundos se quitan unos cuantos traumas tras pasar por quirófano. ¿Realmente la cirugía estética es la solución a tus problemas? ¿Que patología hay detrás de todas esas personas que ya no parecen ellas mismas con tanta operación?

Personajes

Entre las páginas de Pleamar se van a pasear unos cuantos personajes. Todos están bastante bien trazados y responden con verosimilitud al perfil que representan. Pero me voy a centrar en los dos inspectores.

Darío Mur es un hombre triste y gris, de costumbres fijas. Casado durante veinte años, su mujer lo abandonó porque se enamoró de otro hombre. Aquella ruptura sentimental le hizo caer en picado. Dejó todo atrás y decidió marcharse a otro lugar para cumplir el sueño de escribir una novela. Si lo consigue o no, lo dejo en el aire. Pero, la vida viene como viene. Por diversas circunstancias, Darío tiene que reincorporarse a su puesto de trabajo y hacerse cargo de su hija adolescente. Ángela es un hueso duro de roer. Darío lo va a pasar muy mal. No entiende cómo el mundo y su vida ha llegado a este punto. No comprende los valores de la gente joven de hoy día, no conecta con ellos, se siente totalmente fuera de lugar. A su vez, es un hombre reservado, al que le pesa la soledad, pero que también necesita liberarse y quitarse pesos de encima. 


«He descubierto que callarme me hace daño y proclamarlo a los cuatro vientos me sirve de exorcismo». [pág.40] 


Le angustia la idea de no ser un buen padre. Le oprime la teoría de que, todo lo que le ha ocurrido en la vida -su divorcio, la relación con su hija- sea culpa suya.

En cuanto a Nieves, la subinspectora tiene treinta y siete años. Es una mujer que encaja mucho mejor que su compañero en estos tiempos. Alegre y jovial, también tiene un gran peso sobre sus espaldas. Sufrió abuso sexual en su destino anterior. Lo denunció y eso la ha condenado al recelo. Diría que le afecta mucho más la actitud que tienen sus compañeros con ella que el propio abuso en sí. Pero, a mi juicio, es un personaje algo contradictorio. A pesar de haber sufrido acoso por un conocido, le gusta citarse con otros hombres a los que no ha visto nunca a través de páginas de contactos. ¿Por qué lo hace? La profesión de policía quema mucho. No debe resultar fácil ver cada día las miserias humanas, comprobar cómo de mezquino y ruin puede llegar a ser el hombre. Por eso necesita darse una alegría de vez en cuando y su manera de escapar es esta, el sexo ocasional. Esta necesidad convierte a Nieves en un personaje de carne y hueso, con debilidades y momentos de bajón. También veremos a una mujer que sabe sobreponerse al pasado y sacar lo mejor de sí misma en el terreno profesional, a través de su inteligencia y su perspicacia.

Estructura y estilo

Estructurada en cuatro bloques y con capítulos cortos, Pleamar se lee con agilidad. La alternancia de capítulos, entre lo que ocurre en el presente y lo que ocurrió en el pasado -dos meses atrás- nos permite hacer una composición total de toda la trama. Además, es una novela muy visual, probablemente fruto de la trayectoria de Mercero como guionista. Sería una novela perfecta para llevarla al cine. Por otra parte, y dado que toca temas con bastante enjundia, Pleamar está bien documentada. Se nota que el autor ha indagado en ciertos temas de peso, en los que profundiza, tal y como nos comentó en la entrevista que puedes leer aquíy de los que he aprendido mucho. ¿Sabías que los influencers tiene representante? Yo no tenía ni idea.


En definitiva, poco más os puedo contar. Pleamar esconde una trama negra, llena de venganza, celos, infidelidades, chantaje que me ha gustado leer. Insisto en que sus temas me han parecido originales y novedosos, y eso ha contribuido a que la lectura haya sido más grata. Por cerrar esta reseña, me gustaría dejaros con una cita que no tiene desperdicio.


«El mundo se ha banalizado hasta un punto que no admite vuelta atrás. Dos hermanas se hacen famosas grabando vídeos de una estupidez sonrojante. Se convierten ídolos para millones de personas, son admiradas, perseguidas, imitadas, anuncian marcas de ropa, de bolsos, de relojes, adquieren la categoría de embajadoras de tiendas, de restaurantes, de agencias de viaje. Ganan cantidades astronómicas de dinero porque la estupidez, si es jaleada por muchos, se transmuta en un talento que hay que proteger como un tesoro. La exhibición de la vida personal ha convertido las redes sociales en escaparates de postureos ridículos y de felicidades prefabricadas. La búsqueda desesperada de likes, de seguidores y de comentarios favorables alcanzan proporciones grotescas. Las clínicas de cirugía estética tienen listas de espera porque todo el mundo persigue la eterna juventud. Las aplicaciones para ligar en internet ganan más y más terreno y sepultan para siempre los viejos juegos de seducción, las indirectas, el cruce de miradas, la sutileza». [pág. 377]


Y por cierto, Antonio Mercero, muchas felicidades. A ti, y al resto de premiados.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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