martes, 21 de mayo de 2019

ROSA YÁÑEZ: 'Este libro representa un proceso de investigación y búsqueda en mi vida'


Hace un par de meses acudí a una librería cercana a casa para comprar uno de esos libros que a veces se me antojan sin remedio. Mientras el librero me cobraba, mantenía una conversación con otro cliente que había tomado de una estantería un libro de pequeño formato. Llevaba por título Funámbulo y su autora era Rosa Yáñez. No quise inmiscuirme mucho en la conversación pero por lo poco que capté deduje que la autora era sevillana y que el contenido de aquel libro, un compendio de microrrelatos, prometía. En circunstancias normales aquella escena hubiera quedado ahí pero dio la casualidad que esa misma mañana recibí un correo desde la editorial Maclein y Parker para presentarme ese libro concretamente. No podía ser que todo fuera fortuito. Funámbulo se interponía en mi camino y decidí no resistirme. Así que hace solo unas semanas conocí a Rosa Yáñez. Tras leer su volumen de microrrelatos, nos citamos para conversar un poco de su mundo, de sus letras,... He aquí el resultado de aquella conversación.

[Imagen cedida por la autora]
Marisa G.- Rosa, con un poemario a cuestas, me gustaría saber si son los versos los que te empujan al microrrelato o son dos géneros que siempre han coexistidos.

Rosa Y.- Empecé escribiendo poesía y conseguí publicar un par de volúmenes pero me di cuenta que me salían unos poemas muy narrativos, hasta un punto que bordeaba lo que era admisible en prosa poética. Por esas fechas descubrí el microrrelato y pensé que lo que yo quería contar se podía adaptar a ese género y empecé a escribir con la conciencia de que aquello era una cosa narrativa, sin ningún tipo de atadura lírica más que lo que yo misma me impusiera.

M.G.- ¿Pero por qué micro? Me resultan muchos más difíciles que el relato en sí.

R.Y.- Porque soy muy obsesiva y perfeccionista. Suelo darle muchas vueltas a los textos y por eso me viene muy bien que sean cortos. Además que para experimentar y jugar me resultan mucho más cómodos. 

M.G.- En la biografía que se incluye dentro del texto se dice sobre ti que 'escribe para descubrir qué queda sin decir entre las líneas y lee para procurarse una pértiga que le ayude a no caer al vacío'. Esto suena a literatura como tabla de salvación.

R.Y.- Sí, un poco para mantener el desequilibrio. En cierto modo, la literatura tiene ese punto de reflexión.

M.G.- ¿La literatura como medio de entendernos a nosotros mismos?

R.Y.- A nosotros mismos, a los demás, al mundo. Y sí, me interesa mucho qué es lo que queda entre las líneas o lo que no se puede decir. Es algo que me obsesiona mucho. Por eso no puedo pasarme a lo narrativo de forma pura y me tengo que agarrar un poco a lo lírico porque lo lírico está más en la línea de bordear lo que se puede o no se puede decir. Me interesa todo lo que no se dice en nuestra comunicación, todo lo que queda entre lo que quiero decir, lo que digo, lo que tú entiendes, lo que para ti significa. En todo eso, hay algo que a mí me obsesiona.

M.G.- En esas entrelíneas juega un papel muy importante el lector.

R.Y.- Claro, su bagaje, lo que interpreta, sus expectativas,... Muchos textos del libro son muy ambiguos, pero es algo hecho aposta para que cada lector haga una lectura muy diferente.

M.G.- 'Funámbulo' es un volumen con más de cincuenta micros. Te he leído decir en las redes que has sufrido escribiendo este libro, ¿por qué ese sufrimiento?

R.Y.- Porque han sido muchos años y porque, aunque en el libro está todo muy tamizado, hay cosas que me ha costado mucho volcar. Y luego está el síndrome del impostor. Uno puede estar muy convencido de lo que está haciendo, de escribir micros partiendo de la poesía, como hacía yo, y de repente me di cuenta que todo el mundo escribía unos micros que no tenían nada que ver con lo que yo escribía. Por eso empecé a formarme más en este género, empecé a leer incluso temas académicos, análisis, ensayos, los textos de otros microrrelatistas,...

M.G.- ¿Y qué me cuentas de la estructura del volumen?

R.Y.- El libro tiene tres partes. La primera parte contiene los textos que proceden más de la poesía, que son más líricos. En la parte central están los más cercanos a lo que se considera microrrelato, con el uso de clichés o de las herramientas propias del género. En la última parte, decidí que a mí eso no me interesaba, que tenía que recuperar la esencia de lo que es mi forma de ver las cosas y mi forma de contarlas, más relacionado con lo lírico, con lo que no se cuenta, con los límites,... Así que esa parte tiene mis micros raros aunque después de haber aprendido muchas cosas, con lo cual ya no son tan raros. Son un híbrido entre lo ortodoxo y lo que a mí me gusta.

M.G.- Tres partes que corresponden a Origen, Cable y Destino. Todo relacionado con el funambulismo, con ese desequilibrio que no se sí pretendes equilibrar o no.

R.Y.- Creo que no. Estoy siempre en desequilibrio y si por casualidad me equilibro, enseguida me busco algo para desequilibrarme. (Risas)

M.G.- Y a tu juicio, ¿qué define literariamente a los microrrelatos? Me refiero a que, uno puede escribir dos líneas sobre algo pero eso no es necesariamente un microrrelato, ¿verdad?

R.Y.- No pero esta discusión existe también en el cuento. Soy muy fan de Eloy Tizón así que aquí voy a ser muy 'tizoniana'. La idea del post-cuento, de ir quitando cosas hasta justo el momento previo a que se muera el cuento existe en otros ámbitos como en la fotografía. Hay también una post-fotografía. ¿Qué se puede quitar de una fotografía para que siga siendo eso, una fotografía? Todo eso me interesa mucho y es lo que hago en los micros, ir quitando pero sin que deje de ser un micro. ¿Hasta dónde se puede quitar? No lo sé. Imagino que nadie tiene la verdad absoluta sobre esto y que todos nos movemos por pura intuición.

M.G.- Es decir, quitar lo que sobra pero que siga quedando una historia.

R.Y.- Una historia o una sensación. He escuchado a mucha gente decir que escribe para contar historias y no es ni caso. La historia es un elemento más pero a mí lo que me interesa es el ambiente, la sensación, la estructura,... Jugar de algún modo. La historia solo me sirve para hacer lo que quiero hacer pero es secundario.

M.G.- No sé si estarás de acuerdo conmigo. Entiendo los micros como estar en una habitación a oscuras. De repente, alguien enciende la luz unos segundos, ves lo que ocurre en esa habitación y la luz se vuelve a apagar. A partir de ahí el lector puede o no imaginar pero lo que ve, eso es justo el micro.

R.Y.- Andres Neuman contaba una vez que el día de Reyes, sus padres lo ponían a él y a sus hermanos en fila delante de la puerta del salón, abrían un momento la puerta y cerraban. Ellos veían un instante lo que había dentro de la habitación, los regalos e incluso alguno veía hasta a los Reyes. La imaginación se encendía. Neuman dice que así funciona un micro. Tiene que tener esa fuerza expansiva.

M.G.- Sí, así me lo parece. Pero centrándonos en tus textos. Tú misma los defines como raros, hablas de un libro de experimentación,...  Has escrito este libro, se lo das al lector y le dices: 'Toma, ahí lo tienes'. ¿Qué pretendes con el libro realmente? ¿Qué quieres?

R.Y.- Eso, qué quiero yo... (risas). No lo sé, la verdad. Hace unos años tenía mucha obsesión por publicar. Me parecía que el proceso de escritura no estaba completo si no lo escrito no llegaba a un lector y no recibía 'feedback'. Ahora eso me preocupa menos. He encontrado a algunos lectores con los que siento que hay conexión y ese punto de comprensión me atrae. Quizás lo que busco s eso, que alguien me comprenda. El libro representa un proceso de investigación y búsqueda en mi vida. El lector es el que decide si me sigue o no, si llevo razón o no, si me he perdido, si me he caído del cable,... 

M.G.- ¿Y qué te inspira Rosa?

R.Y.- Depende. Los micros de la primera parte son muy audiovisuales, muy sensoriales. 'El día que llovieron corazones' se me ocurrió porque me dio por pensar cómo sonaría un corazón aplastándose sobre el asfalto y con eso tenía que escribir algo. Era una sensación. Otro parte de un paseo por la playa con mucho calor y ese caminar por la arena que a veces tanto cuesta. Esa sensación de repente tenía una carga significativa inconsciente que necesitaba contar. Son cosas más sutiles que una historia en concreto.

M.G.- No ando muy descaminada si en alguno de ellos he percibido un hilo poético.

R.Y.- Sí, eso se ha quedado ahí. Incluso cuando escribo textos más largos, algún cuento, surge así. Forma parte de mi forma de ver el mundo y de contarlo. 

M.G.- Son muy distintos unos de otros y muy distintos de otros micros que hemos podido leer en otros autores. Y sin embargo, encuentro nexos entre ellos, cosas que se repiten. Por ejemplo, hay objetos que aparecen con frecuencia o bien identidades -náufragos, sirenas-, también aparecen muchas islas o cuerpos mutilados, protésicos,... ¿Por qué todo esto?

R.Y.- Mi mundo poético tiene esos elementos y los reutilizo con frecuencia. Ocurre lo mismo con los ángeles, por ejemplo. En estos textos también aparecen muchas alas. O como tú apuntas o ya señaló Carlos Frontera en la presentación, hay mutilación. Bueno, son micros con algo de casquería (risas).

M.G.- Por la naturaleza de tus textos, ¿los debemos tomar a pequeños sorbos?

R.Y.- Ha habido quien se ha pegado el atracón.

M.G.- Yo me lo he pegado pero creo que no es el mejor sistema.

R.Y.- No, yo tampoco. Creo que es un libro de mesita de noche, para leer uno y darle vueltas porque, de otro modo, el fogonazo del micro se pierde. Pero eso ocurre con este volumen y con todos los de microrrelatos.

M.G.- Sí, totalmente de acuerdo. Incluso con los cuentos. Hay que leerlos de manera diferente.

R.Y.- O la poesía.

M.G.- Cierto, así es. Pero algunos de tus micros, a pesar de que son peculiares o raros como tú los defines, me han parecido que tienen un punto de realidad. 'Echar de menos' me ha gustado muchísimo. En ese hablas de una abuela que siempre anda buscando cosas por la casa. 

R.Y.- Ese cuento lo escribí inconscientemente. Quería contar esa sensación que a veces nos asalta, la idea de echar en falta algo y no sabes lo que es. Es algo que me pasa mucho y me inventé esa abuela que busca objetos por la casa constantemente. Y resulta que luego mi madre me dijo que eso lo hacía mi abuela y es verdad. Mi abuela hacía eso, se ponía a mirar los cajones porque pensaba que había perdido algo, porque guardaba sus ahorrillos, sus joyitas muy bien guardadas y luego no recordaba dónde las había puesto. Se pasaba el día buscando.

M.G.- Mi madre hacía lo mismo. Por eso cuando lo leí me dije que eso tenía que ser real.

R.Y.- Pero yo lo escribí sin ser consciente de que mi abuela hacía eso.

M.G.- Te falló el subconsciente entonces. Las personas mayores suelen hacerlo. Y Rosa, tu libro no solamente se puede leer sino que también se puede escuchar y ver. Hay un vídeo que narra el micro 'La autopsia de la sirena' que me ha encantado. ¿Por qué no hacerlo con otros muchos micros y solo con uno?





R.Y.- Eso me han dicho (risas). Tendría que dedicarle tiempo. Quizá más adelante. Pero otra cosa que me gustaba era la idea de hacer un volumen ilustrado e incluso me planteé ilustrarlo yo misma porque me gusta el dibujo. Al final no me atreví porque se corre el riesgo de que el dibujo se coma el texto y cambie por completo la interpretación.

M.G.- De todos modos, sí hay algún micro que en origen estaba ilustrado porque lo señalas así en los agradecimientos. 

R.Y.- Sí, hay varios como 'Salto perfecto' o 'Verdadera magia'.  Como son textos que tienen algunos años y me he ido encontrando algunos amigos por el camino que son ilustradores, pues han ido surgiendo esas colaboraciones.

M.G.- ¿Pero no has contemplado nunca la idea de que se editara con esas ilustraciones?

R.Y.- No, la verdad. Sí que hay un diseñador de Barcelona que ilustró 'Verdadera magia'. También ilustró varios relatos de María José Barrios y de más gente. Tiene un proyecto muy bonito, publicar un libro ilustrado con los textos de varios autores pero no lo ha conseguido todavía. Los libros ilustrados son muy caros de editar. Y ya te digo, en mi caso, no me atreví por temor a que el dibujo llamara más la atención que el texto.

M.G.- Bueno, no tiene por qué ser así. Creo que uno y otro pueden complementarse.

R.Y.- Pero hay que hacerlo muy bien. 

M.G.- Eso sí, debe existir un equilibrio entre la imagen y el texto. En cualquier caso, ¿no tienes la sensación de que algún micro daría para más? Por ejemplo, en 'Teoría del caos' me he quedado con ganas de más.

R.Y.- Pues no sé, la verdad. En esa época no tenía aliento largo y no me pareció que tuviera que ampliarlo. Lo cierto es que ahora no soy capaz de escribir micros porque me enrollo. Ahora estoy en época larga.

M.G.- De hecho acabas de presentar un texto muy largo en el registro.

R.Y.- ¡La tesis! Eso sí que es largo, sí. (Risas)

M.G.- (Risas) Imagino... Pero, aparte de la tesis, ¿tienes intención de escribir algo más largo?

R.Y.- Tengo una idea que me ronda la cabeza. Al principio pensé en un relato pero no termina de cuadrarme. Creo que la idea encajaría mejor en una novela pero eso sería un reto para mí por mi obsesión de corregir cada palabra. Creo que sería algo muy complicado.

M.G.- Bueno, las novelas tienen mucha dificultad pero yo soy de las que pienso que los relatos y los micros son más difíciles todavía.

R.Y.- Pero me preocupa mucho el sonido. Si lees los micros en voz alta tienen algo de música y en la novela no puedes mantener esa melodía. Pero bueno, ahora que he acabado la tesis tengo tiempo para experimentar con más cosas.

M.G.- En los agradecimientos mencionas que algunos micros están dedicados a algunas personas. Por poner un ejemplo, hay un micro dedicado a Carlos Frontera, a quien he tenido el gusto de leer y de entrevistar. Te voy a poner en un aprieto, ¿qué opinas de lo que escribe Carlos?

R.Y.- Pues que es fantástico.

M.G.- Me parece un tío muy divertido.

R.Y.- Sí, pero luego sus textos no tienen nada que ver con la diversión. 

M.G.- No, no, para nada. 

R.Y.- He tenido como profesor a Ángel Leiva durante mucho años. Todos sus textos son muy oscuros y muy duros pero luego él es muy alegre y simpático. A Carlos le pasa algo así. Hablas con él, te partes de risa y luego lo lees y te pilla por sorpresa con la profundidad de sus textos. Pero es muy bueno.

M.G.- Sí que lo es. Y Rosa, como última pregunta. Si estás pensando en escribir algo de largo recorrido, ¿la prosa está arrinconando al verso?

R.Y.- Bueno se puede hacer de largo recorrido y que tenga una vis lírica pero si me estás preguntado por la poesía te diré que la he abandonado. El síndrome del impostor me ha vencido. No me siento ahora con autoridad moral para escribir un poema y decir que es poesía. Siento que me falta formación. Aparte de que no tengo aliento de poesía.

M.G.- Pues a otra cosa. Un placer conocerte Rosa. Espero que tus micros lleguen muy lejos y nos volvamos a ver con otro libro. Muchas gracias.

R.Y.- Ojalá. Gracias a ti.

Seguir las intuiciones, las señales, las casualidades es lo que tiene. Una se encuentra en el camino con esas personas llenas de creatividad que vuelcan en sus letras todo un imaginario. Muy pronto os hablaré con detalle de ese volumen de relatos. Mientras tanto, y si vivís es Sevilla, os invito a conocer a la autora que estará firmando en la Feria del Libro de Sevilla, los días 27 y 29 de mayo. Pásate por este enlace y busca la hora y la caseta.




Ficha libro

Editorial: Maclein y Parker.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 104
Publicación: Enero, 2018
Precio: 14,50€
ISBN: 978-84-949161-7-5
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.







lunes, 20 de mayo de 2019

FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA 2019


El jueves, 23 de mayo, comienza la Feria del Libro de Sevilla que este año conmemora el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo y tendrá a Portugal como país invitado, por lo que la literatura portuguesa tendrá especial relevancia en esta edición. En este sentido, nos visitarán autores portugueses como Dulce María Cardoso, Lidia Jorge, José Luis Peixoto y Gonçalo Tavares, nombre prestigiosos y galardonados de la literatura lusa del momento. Por supuesto, José Saramago y Fernando Pessoa tendrán cabida en una programación multi-cultural que se engloba bajo el lema Leyendo voy, viajando vengo y con el que se pretende, como siempre, fomentar la lectura y mostrar la literatura como un medio de transporte más con el que viajar a lugares infinitos. Multitud de actividades que se desarrollarán por diversos puntos de la ciudad, incluido el Consulado de Portugal, como no podía ser de otro modo en esta edición, girarán en torno a la vinculación entre literatura y viaje, para ampliar la mirada y nuestro conocimiento sobre el mundo.

Para conocer toda la programación de esta feria del libro te invito a visitar este enlace, donde encontrarás todas las actividades que se van a desarrollar, siendo la escritora Elvira Lindo la encargada de pronunciar la conferencia inaugural que llevará por título Literatura, arma y refugio. Basta con echar un rápido vistazo para comprender que nos esperan diez días llenos de actos de lo más diverso que incluirán no solo presentaciones de novelas, firmas de libros, recitales de poesía, coloquios o mesas redondas, sino también teatro, performances, proyección de películas, espectáculos, pasacalles y conciertos de música clásica y portuguesa. Como veis una programación muy variada y para todos los gustos en los que los más pequeños tendrán un papel muy importante, como ya ocurrió en ediciones anteriores, pues resulta indispensable acercar la literatura y la pasión por la lectura a los niños.

Como novedad, en esta feria del libro podrás adquirir tu Pasaporte Lector en el puesto de merchandising de la feria, con el que podrás ganar un viaje a Portugal (dos noches de alojamiento con desayuno incluido para dos personas). Infórmate de todos los detalles en el puesto de merchandising donde además podrás adquirir marcapáginas, bolsos o camisetas relacionadas con el tema de esta edición. 

Dicho lo cual, si vives en Sevilla o alrededores, o bien tienes intención de visitar esta ciudad en los próximos días, no puedes perderte esta feria del libro para conocer a tu autor de cabecera, comprar esa novela que tanto te apetece a un precio con descuento o participar en algunas de las actividades propuestas. 

Y como aviso a navegantes, os comunico que Lecturápolis se trasladará a partir del miércoles a Plaza Nueva, espacio en el que tendrán lugar las actividades principales de la feria, para retransmitiros desde allí todo lo que acontezca en los próximos días. 

¡Nos vemos en la feria!





viernes, 17 de mayo de 2019

LA ISLA DE LOS CONEJOS de Elvira Navarro

Resultado de imagen de la isla de los conejos de elvira navarro
Editorial: Literatura Random House.
Fecha publicación: enero, 2019.
Precio: 17,90 €
Género: Cuentos.
Nº Páginas: 160 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 9788439734826
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]




Autora

Elvira Navarro (Huelva, 1978) estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado dos libros complementarios, La ciudad en invierno (Caballo de Troya, 2007) y La ciudad feliz (Literatura Random House, 2009), así como las novelas La trabajadora (LRH, 2014) y Los últimos días de Adelaida García Morales (LRH, 2016). Es también autora el blog Periferia (www.madridesperiferia.blogspot.com), un work in progress sobre los barrios de Madrid. Su obra ha sido galardonada con el premio Jaén de Novela y el premio Tormenta al mejor nuevo autor, y quedó finalista del premio Dulce Chacón de Narrativa Española. En 2010 fue incluida en la lista de los veintidós mejores narradores en lengua española menores de treinta y cinco años de la prestigiosa revista Granta. En 2013 fue elegida una de las voces españolas con mayor futuro por la revista El Cultural, y en 2014 la misma revista seleccionó su obra La trabajadora entre las diez mejores novelas en español del año. Durante 2015 ejerció de editora del sello Caballo de Troya.

Sinopsis

Un falso inventor lleva conejos a una isla para que acaben con los nidos de unos pájaros cuyo nombre nadie sabe. En la penumbra nocturna, una especie extinguida hace miles de años le sale al paso a un archiduque. Los sueños de los clientes de un hotel son objeto de un insólito hurto. El fantasma de una madre abre una cuenta en Facebook y le pide amistad a su hija. Una pareja a punto de romper deambula por un albergue inhóspito. En una banlieue parisina desaparece un tramo de avenida.
En estos perturbadores once relatos hay transformaciones fabulosas que no son vividas como una liberación, sino con miedo. La implacable precisión de Elvira Navarro nos lleva por vidas que se deforman de manera fatal, arrastrándonos también a nosotros. Leer a Navarro es convocar una sombra aterradora, y de la misma manera que al caer la noche lo conocido se torna profundamente extraño, en estos cuentos los personajes se pierden en habitaciones cerradas, en isletas cenagosas, en laberintos mentales que quiebran la normalidad y conducen hasta un alucinante ruido blanco del que ya no se puede escapar.
Con La isla de los conejos la autora desnuda los mimbres de lo real por medio de una escritura sutil y llena de clarividencia, que transgrede los significados y nos entrega, a cambio, una hiriente lucidez.

[Información tomada directamente del ejemplar]


La semana va de cuentos. Si el lunes os hablaba de lo último de Andrés Pérez Domínguez (La letra pequeña), hoy quiero hablaros de los cuentos de Elvira Navarro, de las once piezas que componen La isla de los conejos. Aunque tanto unos como otros estarían englobados bajo el mismo género se trata de dos cuentistas totalmente diferentes y entre los que cabe un abismo. Si aquellos eran historias más apegadas a la realidad, con las que podíamos sentir una cierta cercanía, en los cuentos de Elvira Navarro flota una atmósfera más oscura e inquietante que puede provocar en el lector cierta incomodidad.

Muchos sabéis que tiendo a leer los relatos y los cuentos dos veces. Creo haberlo comentado en más de una ocasión. Así ha sido con La isla de los conejos pues, debido a la particularidad de los mismos, necesitaba un segundo acercamiento. Y vuelvo a comprobar una vez más el poder de la mente frente a las letras, la capacidad que tenemos para extraer un mayor y mejor significado de aquello que leemos por segunda vez. Si en mi primer acercamiento apenas bosquejé cuatro anotaciones en mi libreta, las justas para componer una entrevista con la autora (que puedes leer aquí), con la segunda vuelta he podido vislumbrar una luz más nítida dentro de la oscuridad de Navarro. Nuevos matices, nuevas interpretaciones, nuevas comprensiones se han abierto ante mis ojos para otorgar una mayor conexión con el texto, aunque he de reconocer que, el nivel de aproximación no ha sido igual con todos ellos. Destacaría especialmente los cuentos titulados como Memorial y Encías. El primero tiene que ver con las redes sociales y con un perfil de Facebook que, a todas luces, no podría existir. ¿Cómo te quedarías si un familiar fallecido de repente te pide amistad? El segundo cuenta una luna de miel, unos días que deberían ser felices si no fuera porque él tiene ciertos problemas bucales. Es una historia algo repugnante, sí, todo hay que decirlo, pero es el que más me ha puesto los vellos de punta. Y es que en los cuentos de Elvira Navarro ocurren cosas insólitas, cuando ocurren, porque también puedes encontrar algunos en los que tampoco sucede gran cosa como en Las cartas de Gerardo, un cuento en el que se narra la ruptura de una pareja. Sin embargo, por encima de la historia en sí, lo que prevalece, la verdadera intención de la autora es provocar en el lector un cúmulo de sensaciones, la atmósfera opresiva que envuelve a los personajes que casi obliga al lector a levantarse, abrir compulsivamente una ventana y tomar una bocanada de aire fresco. Porque en los cuentos de Navarro todo es muy sensorial. Lo mismo te asfixias que sientes un insoportable picor cuando lees que los personajes se tapan con una manta llena de mugre y pelos. 

Y efectivamente, y a pesar de esa segunda lectura, no he conectado con todos los cuentos por igual. Esto es algo muy normal en el género. La habitación de arriba me pareció que arrancaba de una premisa fabulosa. La idea de una empleada de hotel que sueña los sueños de los huéspedes es algo inquietante. Es otro de mis cuentos preferidos porque el tema sueños me ha fascinado y me ha provocado siempre cierto respeto. Nadie puede controlar lo que sueña y esa falta de control, asunto sobre el que el cuento profundiza, provoca mucha incertidumbre. No obstante, debo decir que es el único de las once piezas que me costó un poco terminar. También es uno de los más largos y quizá, mantener esa atmósfera agobiante durante mucho tiempo es lo que me ganó la partida. Pero, aún así, me pareció original y espeluznante.

Los personajes de La isla de los conejos van a ser muy dispares. Desde jóvenes mochileros que intentan recomponer su relación durante un fin de semana a parejas que necesitan gafas para ver lo que comen, pasando por inventores que inventan lo ya inventado, mujeres a las que les cuelga un extraño apéndice de una oreja, abuelas que flotan u hombres con problemas muy raros en sus encías. Inevitablemente algunas de estas piezas te van a trasladar a la habitación de Gregor Samsa porque se intuyen ciertas transformaciones a cuya culminación no llegamos a asistir, pero quedan ahí suspendidas en el aire, dejándonos una sensación rara. Y es que hay toda una fauna extraña en estos cuentos: conejos depredadores, aves inclasificables, extraños animales ya extinguidos. Todo un universo peculiar el de esta autora.

Pero si antes comentaba que una segunda lectura me ha hecho percibir nuevas luces ha sido por los olores. Los cuentos de Elvira Navarro huelen. Y huelen a tuberías y a humedad de cuarto de baño, a suela mojada, a sudor, a mal aliento, a putrefacción, a sangre, a cuero mojado, a excrementos,... Aromas poco agradables, lo sé. Tan solo uno de ellos huele a cloro azul, lo que nos da un respiro, pero el resto huele a cosas nauseabundas lo que enfatiza esa atmósfera pútrida que los caracteriza. Ya lo dice la propia autora, que sus cuentos son raros, que ella escribe desde la oscuridad, desde aquello que la perturba, historias algo surrealistas, a veces con un leve chispazo de ciencia-ficción y personajes de lo más rocambolescos.  De hecho, incluso la imagen de la cubierta es rara. La fotografía de Ellen Kooi nos hace preguntarnos qué hace esa joven con su vestido de colores, tumbada a orillas de un lago, con la boca y el cuerpo medio sumergido en el agua mientras un grupo de pececillos negros se acercan a ella. A mí es una imagen que me produce escalofrío porque me imagino el agua fría, la humedad empapando mi vestido y el tacto gelatinoso y gélido de esos peces que se acercan a mi mano. 

Ya veis lo que podéis encontrar en este volumen. Por eso no me atrevería a recomendar La isla de los conejos a cualquier lector. Primeramente debe gustarte el género -siempre invito a todos los lectores a descubrir los cuentos y los relatos-, y gustándote el género debes ser un lector valiente, que salen de esa zona que ahora llamamos de confort pero que no es más que unos gustos estancados. Esta isla llena de conejos necesita lectores que busquen sensaciones nuevas y ahí, querido amigo, te vas a encontrar con un cúmulo de emociones de todo tipo, - no todas agradables, es cierto-. Los cuentos de Elvira Navarro son una nueva aventura, un camino por descubrir lleno de incertidumbres pero ahí está la gracia, en recorrerlos y dejarnos llevar por lo que la autora nos tiene preparados.









 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

miércoles, 15 de mayo de 2019

LA FIESTA DEL CINE 2019

Como viene siendo habitual en este espacio, y aprovechando que hoy es miércoles y toca hablar de películas, os anuncio una nueva edición de La fiesta del cine. La iniciativa cumple diez años, señal de que funciona perfectamente y el público responde.



Los días 3, 4 y 5 de junio podremos acudir a las salas para ver nuestras películas favoritas a un precio mucho más económico, 2,90€. Para ello, y como siempre, tendrás que conseguir tu acreditación. Entra en esta web, clica en la pestaña 'Conseguir acreditación' y sigue los pasos.


Si es la primera vez que accedes a esta promoción, tendrás que acreditarte, rellenando un formulario con tus datos personales y seguir los pasos que te indiquen. Pero si por el contrario ya has disfrutado de esta promoción en ediciones anteriores, entonces eres un veterano y bastará con que introduzcas tu dirección de mail y tu fecha de nacimiento. Acto seguido te harán llegar tu acreditación al correo electrónico. Como siempre, una vez que obtengas tu acreditación podrás comprar tu entrada en taquilla o bien, si no quieres hacer cola, podrás comprarla también por Internet. Y no hace falta que imprimas tu entrada, puedes simplemente mostrarla en tu móvil, así hacemos un gran favor a la naturaleza y a los bosques. Y un consejo, revisa primero los cines que se han acogido a esta promoción aquí.

Es muy fácil y una oportunidad estupenda para disfrutar del cine a un precio más que asequible. Además si no tienes muy claro qué película ver, la misma web hace una selección de las más recomendadas pero para eso tendrás que consultar la web en los próximos días. 

¡Corre y no te quedes sin tu acreditación!





[Imagen tomada de la web Fiesta del Cine]

lunes, 13 de mayo de 2019

LA LETRA PEQUEÑA de Andrés Pérez Domínguez

Resultado de imagen de la letra pequeña andres perez dominguez


Editorial: Triskel.
Fecha publicación: mayo, 2019.
Precio: 15,00 €
Género: Relatos.
Nº Páginas: 132 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 97884120337-0-0




Autor

Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) tiene una dilatada carrera como escritor, reconocida con numerosos premios entre los que destacan el Ateneo de Sevilla, el Luis Berenguer de novela o el Max Aub de cuentos. Entre otros libros, es autor de Los dioses cansados (2016), Los perros siempre ladran al anochecer (2015), El silencio de tu nombre (2012), El violinista de Mauthausen (2009), El síndrome Mowgli (2008), El factor Einstein (2008) y La clave Pinner (2004); las colecciones de cuentos El centro de la Tierra (2009) y Estado provisional (2001). También ha sido colaborador de varios medios de comunicación con El Correo de Andalucía, Onda Cero y Punto Radio.

Sinopsis

¿Qué tienen en común una mujer a punto de abandonar a su marido adúltero y la discusión de una pareja durante una escapada romántica? ¿Y un hombre ansioso por que su mujer vuelva con él y dos desconocidos atrapados en un montacargas? Lo mismo que el marido que lleva a cenar a su esposa al restaurante donde quince años atrás le pidió matrimonio o los dos amigos que asisten a la presentación de una novela. Ni más ni menos que el tipo que se ha quedado por su afición al buen comer y el enamoradizo empleado de una floristería. O el abogado cuya vida se derrumba por la llegada al bufete de un inquietante novato y el hombre que emprende un viaje para buscar a su mejor amigo y a su exnovia.

Todos saben que en la vida, como en los contratos, anida una incómoda y a menudo cruel letra pequeña. Aunque lo hayan descubierto demasiado tarde.

[Información tomada directamente del ejemplar]


El otro día, me decía Elvira Navarro, reconocida y prestigiosa voz literaria, que cada libro es como comenzar de nuevo, volver a caminar por el alambre sin red. Debe ser cierto porque, con cada publicación, un escritor no solo debe demostrar que mantiene el tipo (ardua tarea) sino que, además, resulta recomendable algún atisbo de superación. En cualquier caso, considero que un largo camino andado aporta unas tablas que se transforman en cierta seguridad, que la publicación de un libro tras otro es ya una prueba irrefutable de la valía de unas letras y en esas estamos con Andrés Pérez Domínguez. Basta echar un vistazo a las críticas de sus escritos, una balanza en la que el platillo positivo derrota con creces al negativo, a pesar de alguna resta leída y que me resulta del todo incomprensible. En lo que a mí respecta, no hay quejas. De su pluma he tenido el placer de leer La clave Pinner, de la que espero ver una segunda entrega muy pronto, Los perros siempre ladran al anochecer, con un final no muy al gusto de todos pero que a mí me pareció acertado y Los dioses cansados con la que me permitió moverme por las oscuridades de Sevilla. Encabeza mi lista de pendientes ese violinista de Mauthausen que me hace ojitos desde la estantería hace tiempo. 

La letra pequeña es un volumen de cuentos, el tercero que publica el autor. Es la primera vez que me acerco al escritor sevillano como cuentista aunque gracias a Los perros... conocí su estilo a corta-media distancia. Nos presenta ahora Pérez Domínguez un total de diez relatos en los que existe un hilo conductor. No suele ser habitual que un puñado de cuentos tenga un denominador común. Por regla general, suelen ser historias dispares, de temáticas distintas, escritos en diferentes épocas y cada uno con sus propios personajes protagonistas. No es el caso de La letra pequeña. En ellos abundan el adulterio, las discusiones, las decepciones, las rupturas, los abandonos, los silencios, los intentos de reconciliación,... todo un universo que gira alrededor de las relaciones de pareja, del día a día de una convivencia en el que existe, agazapada y camuflada, esa letra pequeña que va anexa en todo momento a nuestra vida. Y así encontraremos entre estas páginas a mujeres cansadas de sus maridos adúlteros o que quieren pillar in fraganti al infiel, parejas que intentan recomponer lo que está roto hace tiempo con una segunda luna de miel o una cena que debe funcionar como sortilegio u hombres que sueñan con el regreso del ser amado mientras una madre errónea solicita su atención o que intentan conquistar el corazón de una mujer que otros pisotean. 

Como suele ser normal en el género, de las diez piezas algunas me han gustado más que otras. Por poneros algunos ejemplos, os hablaría de El tiempo detenido, con un tercero en discordia que tendrá que abordar la complicada tarea impuesta por su amante aunque termine saliendo airoso del trance por pura cuestión de azar. O La curva de la felicidad, con un protagonista masculino que se machaca en el gimnasio para no perder lozanía y estar en perfecto estado de revista aunque la metrosexualidad no siempre es una garantía de un amor duradero. O Duarte, el cuento más largo de todos y cuya longitud permite una escena introductoria, en el que veremos a un personaje enigmático sometido a una transformación y a un protagonista masculino, estereotipo de esa clase de individuo que se comporta como un cerdo y que encima se jacta de ello. O por último, Flores para Amanda, una historia que bebe de varias fuentes, con tintes de amor platónico y un giro sorprendente como final que te deja de piedra. Pero ya que menciono los desenlaces, me remito a aquel que os comentaba antes, el de Los perros... Y lo hago porque, si leíste aquella novela corta, te puedes hacer una idea del tipo de finales que tendrán algunos de estos cuentos. Los hay que dejan un amplio margen a la imaginación del lector,  otros en los que, sin que se resuelva la situación principal, cierran la más secundaria con un toque de ternura y otros más en los que, por suerte, existe justicia poética. A grandes rasgos podemos decir que son cuentos con finales abiertos pero quiero ir un poco más allá al respecto porque, tras pensar un poco en la cuestión, me atrevería a decir que estos cuentos funcionan como fogonazos, una expresión que yo suelo usar frecuentemente al hablar de este género. Son historias en las que realmente no importa el después, sino el presente, el momento narrado, el punto temporal preciso y si me apuras, el pasado que provoca ese presente. En los cuentos, en los relatos, y sobre todo en los microrrelatos, lo fundamental es el instante, la tensión de una situación concreta. Lo demás queda difuminado o en manos del lector que, a su criterio, alarga o no la vida de los personajes.

Con una importante carga intimista, un monólogo interior generoso y algún toque de suspense, cabría señalar que estos cuentos tienen un carácter muy visual. Quizá sea por lo que acabo de comentar, por esos fogonazos de instante que permiten recrear la escena en nuestra cabeza con absoluta nitidez. Es una cualidad que me gusta encontrar en mis lecturas porque me permite adentrarme en la historia con mayor facilidad.

En cuanto a los personajes, prácticamente son ellos los narradores, los que sirven de nexo entre el lector y la historia. Hombres de toda condición, que no saben cómo lidiar una situación, que mantienen la esperanza,  cobardes que deben buscar la valentía que les falta o desalmados que reciben su merecido. En todo caso, todos ellos, hombres y mujeres, están bien perfilados y resultan cercanos al lector. No podré quitarme de la cabeza esa mujer que, con las maletas en la puerta y dispuesta a comenzar una nueva vida lejos del hogar conyugal, no puede evitar seguir los dictámenes de su rol de ama de casa y dejar su pasado en perfecto orden y armonía. Me resulta tristemente tan real...

Y por último, para los que son tan superficiales como yo, ¿acaso no es bonita la cubierta? En realidad, la ilustración no puede ser mejor reflejo de lo que encontramos en el interior de este libro,  hombres y mujeres que, a pesar de estar a un palmo de distancia, se encuentran en distintas galaxias, cabizbajos, cada uno encerrado en sus pensamientos mientras están acompañados por una vela casi consumida como la relación que mantienen, un cenicero lleno de colillas fruto del nerviosismo o la desesperación, el vino agotado o derramado, las flores mustias, el pan mohoso y una manzana en estado de descomposición. Porque eso es La letra pequeña, distancia, desesperación, moho y descomposición, un compendio de cuentos en los que no es difícil verse reflejado. ¿Quién no ha sufrido un desengaño alguna vez? ¿Quién no ha deseado hacer las maletas y largarse a otra parte? ¿Quién no ha sufrido por el regreso del amor? ¿Quién no ha sido víctima de una infidelidad? Yo sí y seguro que tú también. 

Así que, si te gusta el género, aquí tienes una estupenda lectura a la que tendrás acceso en un par de días pues sale a la venta el próximo 15 de mayo. Siempre digo que las buenas historias, si están bien contadas son doblemente buenas y la prosa de Andrés Pérez Domínguez, llena de luz y sutileza, bien merece la pena.

Cierro con una cita del texto, un breve fragmento que me dejó suspendida en el aire por un momento y al que no le falta razón.


'...en el amor, como en la vida, tienes que dejarte engañar si no quieres estar todo el rato enfurruñado' [pág. 70] 







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:




sábado, 11 de mayo de 2019

ABRIL... ¡DE UN VISTAZO! (#04/2019)

Hoy culmina la Feria de Abril. A las doce de la noche se lanzarán al cielo los típicos fuegos artificiales con los que decimos adiós otro año más a la semana de farolillos. Antiguamente, cuando la feria acababa un domingo, la despedida era muy triste. Ese día acudía muy poca gente al recinto y tras los fuegos artificiales todo quedaba en soledad. Sin embargo, desde que alteraron el calendario y la feria acaba un sábado, el Real de la Feria se vuelve a llenar de gente tras las doce de la noche. A partir de ese momento comienza una cuenta atrás que muchos prolongamos hasta la cuatro o las cinco de la madrugada. Hay que aprovechar bien el tiempo y disfrutar todo lo que se pueda si las circunstancias lo permiten. Pero mientras todo eso ocurre, hoy vengo a hablaros de los libros que llegaron en el mes de abril. ¿Vamos?


[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]



Los comprados

No lo puedo evitar. De vez en cuando se me mete entre ceja y ceja algún libro y me lanzo a por él. Imagino que a todos nos ocurre lo mismo. Este mes han caído tres. En su correspondiente reseña os comenté que Xingú de Edith Wharton me había gustado tanto que necesitaba comprármelo. El ejemplar lo había tomado de la biblioteca pero ya tengo mi propio volumen en casa. En este caso está editado por la Editorial Contraseña. ¿Habéis visitado su catálogo? Para mí ha sido un descubrimiento.



Pero comprar libros para mí conlleva también comprarlos para mi pareja. Él es muy aficionado a las novelas de José Luis Corral, así que le compré la tercera parte de la trilogía de Los Austria. El dueño del mundo (Planeta). La mar de contento que se puso.



Pero poco tiempo después volví a pecar. Como me encanta la novela gráfica voy picando aquí y acá. En esta ocasión, andaba detrás de algo de Maestra de Pueblo y allá que me fui a por Estado Civil: Opositora (Grijalbo). Es divertido y entretenido porque, los que hemos pasado por unas oposiciones, sabemos lo que se sufre, conocemos muy bien las decepciones, las frustraciones y todos los sinsabores que eso conlleva pero la recompensa es inconmensurable. Ya está leído y reseñado en el blog. 






Los recibidos

Este mes, la cosa ha estado algo más tranquila. De parte de sus autores me llegó ¿A quién teme el diablo? de Pablo Palazuelo. Es un ejemplar autoeditado que he visto reseñado en varios blogs y que apunta bastante bien. Intentaré leerlo en cuanto pueda. 




Por otra parte, me gustó mucho leer el cuento infantil Clara, mami y mamá de Mª del Carmen Fernández (Editorial La Calle). Su protagonista es una niña que tiene dos mamás, un cuento que nos habla de los distintos modelos de familia, de la diversidad y la tolerancia. Me parece fundamental este tipo de libros. Ya está leído y reseñado en el blog. 



Por parte de la editorial Triskel me llegó la última publicación de un autor que para mí es fundamental en casa. Andrés Pérez Domínguez acaba de publicar un volumen de cuentos titulado La letra pequeña. En casa ya lo hemos leído y mañana mismo, os haré llegar mis impresiones. Mi pareja también lo ha leído ya y ambos coincidimos en que es un autor que mima mucho las palabras y que, por decirlo pronto, escribe muy bien. Este no os lo podéis perder y encima tiene una cubierta tan bonita...


Y no puedo más que sentirme enamorada de la colección de ilustrados de Páginas de Espuma. Tengo en mi poder Retablo de Marta Sanz y con ilustraciones de Fernando Vicente. Me quedé prendada de este libro en cuanto lo vi. Su autora visitará Sevilla durante la Feria del Libro que comenzará el 23 de mayo y será entonces cuando os hable de este precioso volumen. 

Para las entrevistas y las presentaciones me llegaron tres libros. Por un lado, dos grandes títulos. Enrique Vila-Matas publica Esta bruma insensata (Seix Barral). El autor se acercó a Sevilla para presentar la obra pero a mí me fue imposible asistir. En cualquier caso, su novela ya está en mi mesita de noche a la espera de poder adentrarme en ella. 



Y otro gran título más La vida a ratos de Juan José Millás (Alfaguara). He leído poquísimo del autor pero si pincháis en el título podréis leer la sinopsis y creo que estaréis de acuerdo conmigo en que es sumamente interesante.

Un encuentro que sí se pudo concretar fue el que tuve con el periodista Xavier Aldekoa. Corresponsal en África y apasionado del continente africano acaba de publicar su tercer libro, Indestructibles (Ediciones Peninsula), en el que recoge diversas historias y testimonios de hombres, mujeres y niños africanos que ha conocido en su muchos años de profesión y que, por un motivo u otro, le han dejado huella. Hablar con Aldekoa ha sido toda una experiencia.

Y por último, de parte de la editorial Oberon me llegó unos cuantos libros dispares pero muy atractivos. Para empezar, dos novelas gráficas. Howard P. Lovecraft de Alex Mikolavitch ha sido una manera fabulosa de acercarme al autor incomprendido de Providence. Me ha encantado esta lectura y ya la tenéis reseñada en el blog.





Por otra parte, caerá muy pronto Fragmentos de feminidad de Olivier Point que nos aproxima al universo femenino de una manera muy peculiar. Echad un vistazo a la sinopsis. Tiene unas ilustraciones preciosas.  

Otros dos libros de cocina vienen a formar parte de mi familia. Lo último de Isabel Llano y Las 100 mejores recetas de Isasaweis. Os confieso que yo echo mano de sus libros con bastante frecuencia para buscar recetas sencillas, fáciles de hacer pero gustosas. De hecho, ya tengo seleccionadas algunas de este último volumen que muy pronto pondré en práctica.





Pero si en casa, quien cocina con más asiduidad es mi pareja y prepara los platos de diario, la repostería es mía. Así que me viene de perlas Delicias para sorprender de Pamela Sánchez Sotomayor. Eso sí, tampoco soy muy manitas que digamos así que elegiré las recetas más fáciles. No me veo yo haciendo la tarta de la cubierta.

Dos libros más con los que creo que voy a disfrutar. Los cometas de Miriam. ¡La importancia de creer en ti! de Miriam Fernández. Un volumen de superación personal que, aunque no suele ser un tipo de lecturas a la que me acerque con frecuencia, siempre pueden venir bien. Hay mucho que aprender de personas que no lo han pasado muy bien.





¿Y qué decir de Hablando con mis muertos de David Bueno López? A mí es un tema que siempre me ha atraído. En mi biblioteca figuran varios títulos similares con los que disfruto y paso miedo al mismo tiempo. Este caerá también muy  pronto. 

Pero si hablaba antes de superación personal, estos dos títulos seguro que resulta muy útiles. ¿Qué es el cáncer? La única manera de combatir un mal es conocerlo de Eduardo López-Collazo. Ojalá algún día esta enfermedad se cure con una simple vacuna como se recoge en la sinopsis.





Y otro mal de nuestro siglo es la ansiedad. ¿Quién no ha tenido un ataque de ansiedad en su vida? ¿O ha entrado en pánico? Supera tu ansiedad. Aprende a gestionar con éxito el estrés de Paula Díaz y Hellín Benito puede ser un buen aliado para esos momentos horribles.




Y por último, un libro muy curioso. Strong is the new pretty de Kate T. Parker. El subtitulo reza Cuando las chicas se atreven a ser ellas mismas. Me parece un libro singular lleno de fotografías preciosas con las que, según recoge la sinopsis, 'celebra la fuerza y el dinamismo que tienen las niñas cuando son plenamente ellas mismas'.


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Los ganados

Aunque me apunté a algunos sorteos interesantes, este mes no tuve suerte. En fin, otro mes será. 


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