lunes, 20 de mayo de 2019

FERIA DEL LIBRO DE SEVILLA 2019


El jueves, 23 de mayo, comienza la Feria del Libro de Sevilla que este año conmemora el V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo y tendrá a Portugal como país invitado, por lo que la literatura portuguesa tendrá especial relevancia en esta edición. En este sentido, nos visitarán autores portugueses como Dulce María Cardoso, Lidia Jorge, José Luis Peixoto y Gonçalo Tavares, nombre prestigiosos y galardonados de la literatura lusa del momento. Por supuesto, José Saramago y Fernando Pessoa tendrán cabida en una programación multi-cultural que se engloba bajo el lema Leyendo voy, viajando vengo y con el que se pretende, como siempre, fomentar la lectura y mostrar la literatura como un medio de transporte más con el que viajar a lugares infinitos. Multitud de actividades que se desarrollarán por diversos puntos de la ciudad, incluido el Consulado de Portugal, como no podía ser de otro modo en esta edición, girarán en torno a la vinculación entre literatura y viaje, para ampliar la mirada y nuestro conocimiento sobre el mundo.

Para conocer toda la programación de esta feria del libro te invito a visitar este enlace, donde encontrarás todas las actividades que se van a desarrollar, siendo la escritora Elvira Lindo la encargada de pronunciar la conferencia inaugural que llevará por título Literatura, arma y refugio. Basta con echar un rápido vistazo para comprender que nos esperan once días llenos de actos de lo más diverso que incluirán no solo presentaciones de novelas, firmas de libros, recitales de poesía, coloquios o mesas redondas, sino también teatro, performances, proyección de películas, espectáculos, pasacalles y conciertos de música clásica y portuguesa. Como veis una programación muy variada y para todos los gustos en los que los más pequeños tendrán un papel muy importante, como ya ocurrió en ediciones anteriores, pues resulta indispensable acercar la literatura y la pasión por la lectura a los niños.

Como novedad, en esta feria del libro podrás adquirir tu Pasaporte Lector en el puesto de merchandising de la feria, con el que podrás ganar un viaje a Portugal (dos noches de alojamiento con desayuno incluido para dos personas). Infórmate de todos los detalles en el puesto de merchandising donde además podrás adquirir marcapáginas, bolsos o camisetas relacionadas con el tema de esta edición. 

Dicho lo cual, si vives en Sevilla o alrededores, o bien tienes intención de visitar esta ciudad en los próximos días, no puedes perderte esta feria del libro para conocer a tu autor de cabecera, comprar esa novela que tanto te apetece a un precio con descuento o participar en algunas de las actividades propuestas. 

Y como aviso a navegantes, os comunico que Lecturápolis se trasladará a partir del miércoles a Plaza Nueva, espacio en el que tendrán lugar las actividades principales de la feria, para retransmitiros desde allí todo lo que acontezca en los próximos días. 

¡Nos vemos en la feria!





viernes, 17 de mayo de 2019

LA ISLA DE LOS CONEJOS de Elvira Navarro

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Editorial: Literatura Random House.
Fecha publicación: enero, 2019.
Precio: 17,90 €
Género: Cuentos.
Nº Páginas: 160 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 9788439734826
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]




Autora

Elvira Navarro (Huelva, 1978) estudió Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado dos libros complementarios, La ciudad en invierno (Caballo de Troya, 2007) y La ciudad feliz (Literatura Random House, 2009), así como las novelas La trabajadora (LRH, 2014) y Los últimos días de Adelaida García Morales (LRH, 2016). Es también autora el blog Periferia (www.madridesperiferia.blogspot.com), un work in progress sobre los barrios de Madrid. Su obra ha sido galardonada con el premio Jaén de Novela y el premio Tormenta al mejor nuevo autor, y quedó finalista del premio Dulce Chacón de Narrativa Española. En 2010 fue incluida en la lista de los veintidós mejores narradores en lengua española menores de treinta y cinco años de la prestigiosa revista Granta. En 2013 fue elegida una de las voces españolas con mayor futuro por la revista El Cultural, y en 2014 la misma revista seleccionó su obra La trabajadora entre las diez mejores novelas en español del año. Durante 2015 ejerció de editora del sello Caballo de Troya.

Sinopsis

Un falso inventor lleva conejos a una isla para que acaben con los nidos de unos pájaros cuyo nombre nadie sabe. En la penumbra nocturna, una especie extinguida hace miles de años le sale al paso a un archiduque. Los sueños de los clientes de un hotel son objeto de un insólito hurto. El fantasma de una madre abre una cuenta en Facebook y le pide amistad a su hija. Una pareja a punto de romper deambula por un albergue inhóspito. En una banlieue parisina desaparece un tramo de avenida.
En estos perturbadores once relatos hay transformaciones fabulosas que no son vividas como una liberación, sino con miedo. La implacable precisión de Elvira Navarro nos lleva por vidas que se deforman de manera fatal, arrastrándonos también a nosotros. Leer a Navarro es convocar una sombra aterradora, y de la misma manera que al caer la noche lo conocido se torna profundamente extraño, en estos cuentos los personajes se pierden en habitaciones cerradas, en isletas cenagosas, en laberintos mentales que quiebran la normalidad y conducen hasta un alucinante ruido blanco del que ya no se puede escapar.
Con La isla de los conejos la autora desnuda los mimbres de lo real por medio de una escritura sutil y llena de clarividencia, que transgrede los significados y nos entrega, a cambio, una hiriente lucidez.

[Información tomada directamente del ejemplar]


La semana va de cuentos. Si el lunes os hablaba de lo último de Andrés Pérez Domínguez (La letra pequeña), hoy quiero hablaros de los cuentos de Elvira Navarro, de las once piezas que componen La isla de los conejos. Aunque tanto unos como otros estarían englobados bajo el mismo género se trata de dos cuentistas totalmente diferentes y entre los que cabe un abismo. Si aquellos eran historias más apegadas a la realidad, con las que podíamos sentir una cierta cercanía, en los cuentos de Elvira Navarro flota una atmósfera más oscura e inquietante que puede provocar en el lector cierta incomodidad.

Muchos sabéis que tiendo a leer los relatos y los cuentos dos veces. Creo haberlo comentado en más de una ocasión. Así ha sido con La isla de los conejos pues, debido a la particularidad de los mismos, necesitaba un segundo acercamiento. Y vuelvo a comprobar una vez más el poder de la mente frente a las letras, la capacidad que tenemos para extraer un mayor y mejor significado de aquello que leemos por segunda vez. Si en mi primer acercamiento apenas bosquejé cuatro anotaciones en mi libreta, las justas para componer una entrevista con la autora (que puedes leer aquí), con la segunda vuelta he podido vislumbrar una luz más nítida dentro de la oscuridad de Navarro. Nuevos matices, nuevas interpretaciones, nuevas comprensiones se han abierto ante mis ojos para otorgar una mayor conexión con el texto, aunque he de reconocer que, el nivel de aproximación no ha sido igual con todos ellos. Destacaría especialmente los cuentos titulados como Memorial y Encías. El primero tiene que ver con las redes sociales y con un perfil de Facebook que, a todas luces, no podría existir. ¿Cómo te quedarías si un familiar fallecido de repente te pide amistad? El segundo cuenta una luna de miel, unos días que deberían ser felices si no fuera porque él tiene ciertos problemas bucales. Es una historia algo repugnante, sí, todo hay que decirlo, pero es el que más me ha puesto los vellos de punta. Y es que en los cuentos de Elvira Navarro ocurren cosas insólitas, cuando ocurren, porque también puedes encontrar algunos en los que tampoco sucede gran cosa como en Las cartas de Gerardo, un cuento en el que se narra la ruptura de una pareja. Sin embargo, por encima de la historia en sí, lo que prevalece, la verdadera intención de la autora es provocar en el lector un cúmulo de sensaciones, la atmósfera opresiva que envuelve a los personajes que casi obliga al lector a levantarse, abrir compulsivamente una ventana y tomar una bocanada de aire fresco. Porque en los cuentos de Navarro todo es muy sensorial. Lo mismo te asfixias que sientes un insoportable picor cuando lees que los personajes se tapan con una manta llena de mugre y pelos. 

Y efectivamente, y a pesar de esa segunda lectura, no he conectado con todos los cuentos por igual. Esto es algo muy normal en el género. La habitación de arriba me pareció que arrancaba de una premisa fabulosa. La idea de una empleada de hotel que sueña los sueños de los huéspedes es algo inquietante. Es otro de mis cuentos preferidos porque el tema sueños me ha fascinado y me ha provocado siempre cierto respeto. Nadie puede controlar lo que sueña y esa falta de control, asunto sobre el que el cuento profundiza, provoca mucha incertidumbre. No obstante, debo decir que es el único de las once piezas que me costó un poco terminar. También es uno de los más largos y quizá, mantener esa atmósfera agobiante durante mucho tiempo es lo que me ganó la partida. Pero, aún así, me pareció original y espeluznante.

Los personajes de La isla de los conejos van a ser muy dispares. Desde jóvenes mochileros que intentan recomponer su relación durante un fin de semana a parejas que necesitan gafas para ver lo que comen, pasando por inventores que inventan lo ya inventado, mujeres a las que les cuelga un extraño apéndice de una oreja, abuelas que flotan u hombres con problemas muy raros en sus encías. Inevitablemente algunas de estas piezas te van a trasladar a la habitación de Gregor Samsa porque se intuyen ciertas transformaciones a cuya culminación no llegamos a asistir, pero quedan ahí suspendidas en el aire, dejándonos una sensación rara. Y es que hay toda una fauna extraña en estos cuentos: conejos depredadores, aves inclasificables, extraños animales ya extinguidos. Todo un universo peculiar el de esta autora.

Pero si antes comentaba que una segunda lectura me ha hecho percibir nuevas luces ha sido por los olores. Los cuentos de Elvira Navarro huelen. Y huelen a tuberías y a humedad de cuarto de baño, a suela mojada, a sudor, a mal aliento, a putrefacción, a sangre, a cuero mojado, a excrementos,... Aromas poco agradables, lo sé. Tan solo uno de ellos huele a cloro azul, lo que nos da un respiro, pero el resto huele a cosas nauseabundas lo que enfatiza esa atmósfera pútrida que los caracteriza. Ya lo dice la propia autora, que sus cuentos son raros, que ella escribe desde la oscuridad, desde aquello que la perturba, historias algo surrealistas, a veces con un leve chispazo de ciencia-ficción y personajes de lo más rocambolescos.  De hecho, incluso la imagen de la cubierta es rara. La fotografía de Ellen Kooi nos hace preguntarnos qué hace esa joven con su vestido de colores, tumbada a orillas de un lago, con la boca y el cuerpo medio sumergido en el agua mientras un grupo de pececillos negros se acercan a ella. A mí es una imagen que me produce escalofrío porque me imagino el agua fría, la humedad empapando mi vestido y el tacto gelatinoso y gélido de esos peces que se acercan a mi mano. 

Ya veis lo que podéis encontrar en este volumen. Por eso no me atrevería a recomendar La isla de los conejos a cualquier lector. Primeramente debe gustarte el género -siempre invito a todos los lectores a descubrir los cuentos y los relatos-, y gustándote el género debes ser un lector valiente, que salen de esa zona que ahora llamamos de confort pero que no es más que unos gustos estancados. Esta isla llena de conejos necesita lectores que busquen sensaciones nuevas y ahí, querido amigo, te vas a encontrar con un cúmulo de emociones de todo tipo, - no todas agradables, es cierto-. Los cuentos de Elvira Navarro son una nueva aventura, un camino por descubrir lleno de incertidumbres pero ahí está la gracia, en recorrerlos y dejarnos llevar por lo que la autora nos tiene preparados.









 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

miércoles, 15 de mayo de 2019

LA FIESTA DEL CINE 2019

Como viene siendo habitual en este espacio, y aprovechando que hoy es miércoles y toca hablar de películas, os anuncio una nueva edición de La fiesta del cine. La iniciativa cumple diez años, señal de que funciona perfectamente y el público responde.



Los días 3, 4 y 5 de junio podremos acudir a las salas para ver nuestras películas favoritas a un precio mucho más económico, 2,90€. Para ello, y como siempre, tendrás que conseguir tu acreditación. Entra en esta web, clica en la pestaña 'Conseguir acreditación' y sigue los pasos.


Si es la primera vez que accedes a esta promoción, tendrás que acreditarte, rellenando un formulario con tus datos personales y seguir los pasos que te indiquen. Pero si por el contrario ya has disfrutado de esta promoción en ediciones anteriores, entonces eres un veterano y bastará con que introduzcas tu dirección de mail y tu fecha de nacimiento. Acto seguido te harán llegar tu acreditación al correo electrónico. Como siempre, una vez que obtengas tu acreditación podrás comprar tu entrada en taquilla o bien, si no quieres hacer cola, podrás comprarla también por Internet. Y no hace falta que imprimas tu entrada, puedes simplemente mostrarla en tu móvil, así hacemos un gran favor a la naturaleza y a los bosques. Y un consejo, revisa primero los cines que se han acogido a esta promoción aquí.

Es muy fácil y una oportunidad estupenda para disfrutar del cine a un precio más que asequible. Además si no tienes muy claro qué película ver, la misma web hace una selección de las más recomendadas pero para eso tendrás que consultar la web en los próximos días. 

¡Corre y no te quedes sin tu acreditación!





[Imagen tomada de la web Fiesta del Cine]

lunes, 13 de mayo de 2019

LA LETRA PEQUEÑA de Andrés Pérez Domínguez

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Editorial: Triskel.
Fecha publicación: mayo, 2019.
Precio: 15,00 €
Género: Relatos.
Nº Páginas: 132 
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN: 97884120337-0-0




Autor

Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) tiene una dilatada carrera como escritor, reconocida con numerosos premios entre los que destacan el Ateneo de Sevilla, el Luis Berenguer de novela o el Max Aub de cuentos. Entre otros libros, es autor de Los dioses cansados (2016), Los perros siempre ladran al anochecer (2015), El silencio de tu nombre (2012), El violinista de Mauthausen (2009), El síndrome Mowgli (2008), El factor Einstein (2008) y La clave Pinner (2004); las colecciones de cuentos El centro de la Tierra (2009) y Estado provisional (2001). También ha sido colaborador de varios medios de comunicación con El Correo de Andalucía, Onda Cero y Punto Radio.

Sinopsis

¿Qué tienen en común una mujer a punto de abandonar a su marido adúltero y la discusión de una pareja durante una escapada romántica? ¿Y un hombre ansioso por que su mujer vuelva con él y dos desconocidos atrapados en un montacargas? Lo mismo que el marido que lleva a cenar a su esposa al restaurante donde quince años atrás le pidió matrimonio o los dos amigos que asisten a la presentación de una novela. Ni más ni menos que el tipo que se ha quedado por su afición al buen comer y el enamoradizo empleado de una floristería. O el abogado cuya vida se derrumba por la llegada al bufete de un inquietante novato y el hombre que emprende un viaje para buscar a su mejor amigo y a su exnovia.

Todos saben que en la vida, como en los contratos, anida una incómoda y a menudo cruel letra pequeña. Aunque lo hayan descubierto demasiado tarde.

[Información tomada directamente del ejemplar]


El otro día, me decía Elvira Navarro, reconocida y prestigiosa voz literaria, que cada libro es como comenzar de nuevo, volver a caminar por el alambre sin red. Debe ser cierto porque, con cada publicación, un escritor no solo debe demostrar que mantiene el tipo (ardua tarea) sino que, además, resulta recomendable algún atisbo de superación. En cualquier caso, considero que un largo camino andado aporta unas tablas que se transforman en cierta seguridad, que la publicación de un libro tras otro es ya una prueba irrefutable de la valía de unas letras y en esas estamos con Andrés Pérez Domínguez. Basta echar un vistazo a las críticas de sus escritos, una balanza en la que el platillo positivo derrota con creces al negativo, a pesar de alguna resta leída y que me resulta del todo incomprensible. En lo que a mí respecta, no hay quejas. De su pluma he tenido el placer de leer La clave Pinner, de la que espero ver una segunda entrega muy pronto, Los perros siempre ladran al anochecer, con un final no muy al gusto de todos pero que a mí me pareció acertado y Los dioses cansados con la que me permitió moverme por las oscuridades de Sevilla. Encabeza mi lista de pendientes ese violinista de Mauthausen que me hace ojitos desde la estantería hace tiempo. 

La letra pequeña es un volumen de cuentos, el tercero que publica el autor. Es la primera vez que me acerco al escritor sevillano como cuentista aunque gracias a Los perros... conocí su estilo a corta-media distancia. Nos presenta ahora Pérez Domínguez un total de diez relatos en los que existe un hilo conductor. No suele ser habitual que un puñado de cuentos tenga un denominador común. Por regla general, suelen ser historias dispares, de temáticas distintas, escritos en diferentes épocas y cada uno con sus propios personajes protagonistas. No es el caso de La letra pequeña. En ellos abundan el adulterio, las discusiones, las decepciones, las rupturas, los abandonos, los silencios, los intentos de reconciliación,... todo un universo que gira alrededor de las relaciones de pareja, del día a día de una convivencia en el que existe, agazapada y camuflada, esa letra pequeña que va anexa en todo momento a nuestra vida. Y así encontraremos entre estas páginas a mujeres cansadas de sus maridos adúlteros o que quieren pillar in fraganti al infiel, parejas que intentan recomponer lo que está roto hace tiempo con una segunda luna de miel o una cena que debe funcionar como sortilegio u hombres que sueñan con el regreso del ser amado mientras una madre errónea solicita su atención o que intentan conquistar el corazón de una mujer que otros pisotean. 

Como suele ser normal en el género, de las diez piezas algunas me han gustado más que otras. Por poneros algunos ejemplos, os hablaría de El tiempo detenido, con un tercero en discordia que tendrá que abordar la complicada tarea impuesta por su amante aunque termine saliendo airoso del trance por pura cuestión de azar. O La curva de la felicidad, con un protagonista masculino que se machaca en el gimnasio para no perder lozanía y estar en perfecto estado de revista aunque la metrosexualidad no siempre es una garantía de un amor duradero. O Duarte, el cuento más largo de todos y cuya longitud permite una escena introductoria, en el que veremos a un personaje enigmático sometido a una transformación y a un protagonista masculino, estereotipo de esa clase de individuo que se comporta como un cerdo y que encima se jacta de ello. O por último, Flores para Amanda, una historia que bebe de varias fuentes, con tintes de amor platónico y un giro sorprendente como final que te deja de piedra. Pero ya que menciono los desenlaces, me remito a aquel que os comentaba antes, el de Los perros... Y lo hago porque, si leíste aquella novela corta, te puedes hacer una idea del tipo de finales que tendrán algunos de estos cuentos. Los hay que dejan un amplio margen a la imaginación del lector,  otros en los que, sin que se resuelva la situación principal, cierran la más secundaria con un toque de ternura y otros más en los que, por suerte, existe justicia poética. A grandes rasgos podemos decir que son cuentos con finales abiertos pero quiero ir un poco más allá al respecto porque, tras pensar un poco en la cuestión, me atrevería a decir que estos cuentos funcionan como fogonazos, una expresión que yo suelo usar frecuentemente al hablar de este género. Son historias en las que realmente no importa el después, sino el presente, el momento narrado, el punto temporal preciso y si me apuras, el pasado que provoca ese presente. En los cuentos, en los relatos, y sobre todo en los microrrelatos, lo fundamental es el instante, la tensión de una situación concreta. Lo demás queda difuminado o en manos del lector que, a su criterio, alarga o no la vida de los personajes.

Con una importante carga intimista, un monólogo interior generoso y algún toque de suspense, cabría señalar que estos cuentos tienen un carácter muy visual. Quizá sea por lo que acabo de comentar, por esos fogonazos de instante que permiten recrear la escena en nuestra cabeza con absoluta nitidez. Es una cualidad que me gusta encontrar en mis lecturas porque me permite adentrarme en la historia con mayor facilidad.

En cuanto a los personajes, prácticamente son ellos los narradores, los que sirven de nexo entre el lector y la historia. Hombres de toda condición, que no saben cómo lidiar una situación, que mantienen la esperanza,  cobardes que deben buscar la valentía que les falta o desalmados que reciben su merecido. En todo caso, todos ellos, hombres y mujeres, están bien perfilados y resultan cercanos al lector. No podré quitarme de la cabeza esa mujer que, con las maletas en la puerta y dispuesta a comenzar una nueva vida lejos del hogar conyugal, no puede evitar seguir los dictámenes de su rol de ama de casa y dejar su pasado en perfecto orden y armonía. Me resulta tristemente tan real...

Y por último, para los que son tan superficiales como yo, ¿acaso no es bonita la cubierta? En realidad, la ilustración no puede ser mejor reflejo de lo que encontramos en el interior de este libro,  hombres y mujeres que, a pesar de estar a un palmo de distancia, se encuentran en distintas galaxias, cabizbajos, cada uno encerrado en sus pensamientos mientras están acompañados por una vela casi consumida como la relación que mantienen, un cenicero lleno de colillas fruto del nerviosismo o la desesperación, el vino agotado o derramado, las flores mustias, el pan mohoso y una manzana en estado de descomposición. Porque eso es La letra pequeña, distancia, desesperación, moho y descomposición, un compendio de cuentos en los que no es difícil verse reflejado. ¿Quién no ha sufrido un desengaño alguna vez? ¿Quién no ha deseado hacer las maletas y largarse a otra parte? ¿Quién no ha sufrido por el regreso del amor? ¿Quién no ha sido víctima de una infidelidad? Yo sí y seguro que tú también. 

Así que, si te gusta el género, aquí tienes una estupenda lectura a la que tendrás acceso en un par de días pues sale a la venta el próximo 15 de mayo. Siempre digo que las buenas historias, si están bien contadas son doblemente buenas y la prosa de Andrés Pérez Domínguez, llena de luz y sutileza, bien merece la pena.

Cierro con una cita del texto, un breve fragmento que me dejó suspendida en el aire por un momento y al que no le falta razón.


'...en el amor, como en la vida, tienes que dejarte engañar si no quieres estar todo el rato enfurruñado' [pág. 70] 







 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:




sábado, 11 de mayo de 2019

ABRIL... ¡DE UN VISTAZO! (#04/2019)

Hoy culmina la Feria de Abril. A las doce de la noche se lanzarán al cielo los típicos fuegos artificiales con los que decimos adiós otro año más a la semana de farolillos. Antiguamente, cuando la feria acababa un domingo, la despedida era muy triste. Ese día acudía muy poca gente al recinto y tras los fuegos artificiales todo quedaba en soledad. Sin embargo, desde que alteraron el calendario y la feria acaba un sábado, el Real de la Feria se vuelve a llenar de gente tras las doce de la noche. A partir de ese momento comienza una cuenta atrás que muchos prolongamos hasta la cuatro o las cinco de la madrugada. Hay que aprovechar bien el tiempo y disfrutar todo lo que se pueda si las circunstancias lo permiten. Pero mientras todo eso ocurre, hoy vengo a hablaros de los libros que llegaron en el mes de abril. ¿Vamos?


[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]



Los comprados

No lo puedo evitar. De vez en cuando se me mete entre ceja y ceja algún libro y me lanzo a por él. Imagino que a todos nos ocurre lo mismo. Este mes han caído tres. En su correspondiente reseña os comenté que Xingú de Edith Wharton me había gustado tanto que necesitaba comprármelo. El ejemplar lo había tomado de la biblioteca pero ya tengo mi propio volumen en casa. En este caso está editado por la Editorial Contraseña. ¿Habéis visitado su catálogo? Para mí ha sido un descubrimiento.



Pero comprar libros para mí conlleva también comprarlos para mi pareja. Él es muy aficionado a las novelas de José Luis Corral, así que le compré la tercera parte de la trilogía de Los Austria. El dueño del mundo (Planeta). La mar de contento que se puso.



Pero poco tiempo después volví a pecar. Como me encanta la novela gráfica voy picando aquí y acá. En esta ocasión, andaba detrás de algo de Maestra de Pueblo y allá que me fui a por Estado Civil: Opositora (Grijalbo). Es divertido y entretenido porque, los que hemos pasado por unas oposiciones, sabemos lo que se sufre, conocemos muy bien las decepciones, las frustraciones y todos los sinsabores que eso conlleva pero la recompensa es inconmensurable. Ya está leído y reseñado en el blog. 






Los recibidos

Este mes, la cosa ha estado algo más tranquila. De parte de sus autores me llegó ¿A quién teme el diablo? de Pablo Palazuelo. Es un ejemplar autoeditado que he visto reseñado en varios blogs y que apunta bastante bien. Intentaré leerlo en cuanto pueda. 




Por otra parte, me gustó mucho leer el cuento infantil Clara, mami y mamá de Mª del Carmen Fernández (Editorial La Calle). Su protagonista es una niña que tiene dos mamás, un cuento que nos habla de los distintos modelos de familia, de la diversidad y la tolerancia. Me parece fundamental este tipo de libros. Ya está leído y reseñado en el blog. 



Por parte de la editorial Triskel me llegó la última publicación de un autor que para mí es fundamental en casa. Andrés Pérez Domínguez acaba de publicar un volumen de cuentos titulado La letra pequeña. En casa ya lo hemos leído y mañana mismo, os haré llegar mis impresiones. Mi pareja también lo ha leído ya y ambos coincidimos en que es un autor que mima mucho las palabras y que, por decirlo pronto, escribe muy bien. Este no os lo podéis perder y encima tiene una cubierta tan bonita...


Y no puedo más que sentirme enamorada de la colección de ilustrados de Páginas de Espuma. Tengo en mi poder Retablo de Marta Sanz y con ilustraciones de Fernando Vicente. Me quedé prendada de este libro en cuanto lo vi. Su autora visitará Sevilla durante la Feria del Libro que comenzará el 23 de mayo y será entonces cuando os hable de este precioso volumen. 

Para las entrevistas y las presentaciones me llegaron tres libros. Por un lado, dos grandes títulos. Enrique Vila-Matas publica Esta bruma insensata (Seix Barral). El autor se acercó a Sevilla para presentar la obra pero a mí me fue imposible asistir. En cualquier caso, su novela ya está en mi mesita de noche a la espera de poder adentrarme en ella. 



Y otro gran título más La vida a ratos de Juan José Millás (Alfaguara). He leído poquísimo del autor pero si pincháis en el título podréis leer la sinopsis y creo que estaréis de acuerdo conmigo en que es sumamente interesante.

Un encuentro que sí se pudo concretar fue el que tuve con el periodista Xavier Aldekoa. Corresponsal en África y apasionado del continente africano acaba de publicar su tercer libro, Indestructibles (Ediciones Peninsula), en el que recoge diversas historias y testimonios de hombres, mujeres y niños africanos que ha conocido en su muchos años de profesión y que, por un motivo u otro, le han dejado huella. Hablar con Aldekoa ha sido toda una experiencia.

Y por último, de parte de la editorial Oberon me llegó unos cuantos libros dispares pero muy atractivos. Para empezar, dos novelas gráficas. Howard P. Lovecraft de Alex Mikolavitch ha sido una manera fabulosa de acercarme al autor incomprendido de Providence. Me ha encantado esta lectura y ya la tenéis reseñada en el blog.





Por otra parte, caerá muy pronto Fragmentos de feminidad de Olivier Point que nos aproxima al universo femenino de una manera muy peculiar. Echad un vistazo a la sinopsis. Tiene unas ilustraciones preciosas.  

Otros dos libros de cocina vienen a formar parte de mi familia. Lo último de Isabel Llano y Las 100 mejores recetas de Isasaweis. Os confieso que yo echo mano de sus libros con bastante frecuencia para buscar recetas sencillas, fáciles de hacer pero gustosas. De hecho, ya tengo seleccionadas algunas de este último volumen que muy pronto pondré en práctica.





Pero si en casa, quien cocina con más asiduidad es mi pareja y prepara los platos de diario, la repostería es mía. Así que me viene de perlas Delicias para sorprender de Pamela Sánchez Sotomayor. Eso sí, tampoco soy muy manitas que digamos así que elegiré las recetas más fáciles. No me veo yo haciendo la tarta de la cubierta.

Dos libros más con los que creo que voy a disfrutar. Los cometas de Miriam. ¡La importancia de creer en ti! de Miriam Fernández. Un volumen de superación personal que, aunque no suele ser un tipo de lecturas a la que me acerque con frecuencia, siempre pueden venir bien. Hay mucho que aprender de personas que no lo han pasado muy bien.





¿Y qué decir de Hablando con mis muertos de David Bueno López? A mí es un tema que siempre me ha atraído. En mi biblioteca figuran varios títulos similares con los que disfruto y paso miedo al mismo tiempo. Este caerá también muy  pronto. 

Pero si hablaba antes de superación personal, estos dos títulos seguro que resulta muy útiles. ¿Qué es el cáncer? La única manera de combatir un mal es conocerlo de Eduardo López-Collazo. Ojalá algún día esta enfermedad se cure con una simple vacuna como se recoge en la sinopsis.





Y otro mal de nuestro siglo es la ansiedad. ¿Quién no ha tenido un ataque de ansiedad en su vida? ¿O ha entrado en pánico? Supera tu ansiedad. Aprende a gestionar con éxito el estrés de Paula Díaz y Hellín Benito puede ser un buen aliado para esos momentos horribles.




Y por último, un libro muy curioso. Strong is the new pretty de Kate T. Parker. El subtitulo reza Cuando las chicas se atreven a ser ellas mismas. Me parece un libro singular lleno de fotografías preciosas con las que, según recoge la sinopsis, 'celebra la fuerza y el dinamismo que tienen las niñas cuando son plenamente ellas mismas'.


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Los ganados

Aunque me apunté a algunos sorteos interesantes, este mes no tuve suerte. En fin, otro mes será. 


martes, 7 de mayo de 2019

XAVIER ALDEKOA: 'África no se define sólo por sus heridas'

Hago una pausa en mi descanso de Feria de Abril para hablaros de Xavier Aldekoa y su libro Indestructibles. Tuve la oportunidad de conversar con el periodista hace unas semanas, justo cuando aterrizó en Sevilla para acercarnos un poco más el continente africano. Aldekoa lleva de corresponsal en África desde que era muy joven y ha vivido en primera línea las amarguras de ese punto del planeta pero también su belleza. Sentarse con Xavier Aldekoa, oírlo hablar de sus experiencias y leer las historias que se recogen en su libro es avivar ese lado curioso del ser humano, esa faz por descubrir lugares llenos de magia y mezclarnos con hombres y mujeres que no son tan distintos a nosotros, que también tienen sueños e ilusiones por los que luchar.

Resultado de imagen de xavier aldekoa indestructiblesM. G.- Xavier, este no es el primer libro que publicas sobre África. Anteriormente vieron la luz 'Océano África' (2014) y 'Los hijos del Nilo' (2017). ¿Todos van en la misma línea? ¿En todos cuentas vivencias personales y testimonios?

Xavier A.- Estos libros son hijos de mi trabajo como reportero en el continente. El primero recogía historias de diferentes lugares de África. El segundo es un proyecto que estuve haciendo sobre ríos en el continente africano. Recorrí el Nilo desde las fuentes hasta la desembocadura. Pero todos tienen el denominador común de poner el protagonismo en las personas, en los africanos. En este quería explicar historias que fueran más allá de la herida, que no encajonaran al africano solo en su momento del trauma, solo en su componente de víctima, sino que fueran más allá, que explicaran quiénes son esas personas, que pudiéramos conocerlas, cuál es el pasado que ha producido el presente y sobre todo el futuro.

M.G.- ¿Tú llegas a África por tu profesión o había antes un interés especial en el continente?

X.A.- Yo llego por primera vez como periodista a los veinte años. En todo este tiempo siempre he viajado no con afán de aventura sino con interés por explicar el continente. Creo que fue mi padre el que me pone la semilla de amor por África. Somos cuatro hermanos y cuando nos íbamos a dormir, mi padre no nos contaba cuentos normales sino que nos explicaba libros como 'El viejo y el mar' o 'El lazarillo de Tormes'. Recuerdo que nos contaba la historia de 'El capitán de quince años' de Julio Verne. El protagonista tenía que llegar a América pero se le rompe la brújula y terminaba en África. Mi  padre se lo curraba mucho y no solo nos contaba la historia sino que nos metía dentro como protagonistas. Por ejemplo, mi hermano iba abriendo camino con un machete, mi hermana se subía a los árboles y veía leones y a mí me metía dentro de un lago y de repente aparecía un hipopótamo. Nosotros le teníamos que explicar al protagonista del libro que no estaba en América porque esos animales eran africanos. A mí todo aquello me flipaba y con todas esas historias despertó mis ganas de visitar todos esos lugares de los que él me hablaba porque en aquel momento aquello me parecía el lugar más excepcional del mundo, salvaje y exótico. Luego, esa fascinación infantil  se fue tornando en un interés por la gente. Siempre me ha gustado mucho la fauna, la naturaleza pero mi interés verdadero radica más en lo social, lo económico, todo lo que implica el continente en general. 

M.G.- En la sinopsis de este libro se dice que trata sobre seres humanos que lo intentan. ¿Qué intentan realmente, sobrevivir, cumplir sus sueños? 

X.A.- Intentan salir adelante independientemente de que sus vidas sean más o menos complicadas. Hay algunas historias que simplemente narran un cambio que les posibilita nuevas oportunidades. Lo que yo quería era reivindicar el valor del intento. Hay gente que sabiendo que perder es lo normal, sacan fuerzas y lo siguen intentando. A mí eso me parece emocionante porque todos los cambios políticos de la historia no se han generado por arte de magia ni por una voluntad fuerte de una persona. Los cambios más importantes de la historia se producen porque hay mucha gente que, antes de esa lucha definitiva, han luchado para intentar cambiar las cosas aun sabiendo que probablemente no lo iban a conseguir. Las mujeres no votáis porque hubo cien mujeres que pidieron el voto. Si hoy votáis es porque hubo muchísimas mujeres que se partieron la cara y se arriesgaron para decir que tenían derecho al voto y esas primeras sabían que no lo iban a conseguir. Sabían que probablemente ni sus hijas ni sus nietas conseguirían tener derecho al voto pero siguieron en la lucha y las generaciones futuras sí pudieron votar. Esas luchas que no van condicionadas por el fracaso o la victoria son las luchas más importantes para mí. Pues en África pasa lo mismo. La gente lucha, lo intentan, más allá de que puedan conseguir lo que se proponen. Eso ya se verá pero es esa lucha la que los define. 

M.G.- Y todas estas historias recogidas en el libro, ¿las has ido escribiendo sobre la marcha o has tenido que tirar de memoria?

X.A.- Bueno, yo cojo muchos apuntes en mi trabajo como reportero y las he ido recuperando. Algunas son más recientes y otras más antiguas y no podría haberlas escrito sin esos apuntes. Mis libretas son media vida porque ahí voy anotando muchos detalles de cosas que veo, mis emociones, mis pensamientos. En eso se basa mi trabajo y los libros.

M.G.- Imagino que se habrán quedado muchas historias en la recámara.

X.A.- Sí, y muchas experiencias y aprendizajes. Aquí lo que intento es seleccionar las que, desde lo ordinario me permiten explicar lo extraordinario. Hay historias que ni siquiera son pequeños dramas sino más bien pequeñas victorias y aunque no son cosas trascendentes, me permiten explicar lo que ocurre en el continente africano. Poder explicar África a través de las pequeñas anécdotas me parece la mejor manera de alcanzar la empatía.  

M.G.- He leído algunas historias que me han resultado impactantes. En tu caso, ¿destacarías alguna de ellas?

Resultado de imagen de indestructibles xavier aldekoaX.A.- Todas esas personas te marcan de alguna manera pero por quedarme con alguna, te podría hablar de Margaret, la chica que aparece en la portada. Es una niña de trece años a la que acaban de casar con el chico que aparece justo detrás, de 26 años. Me acerco a ella desde mi enorme prejuicio de verla como una víctima porque es una niña sometida, que vive en un contexto que la empuja a ser una niña casada y tiene que hacerse mayor de repente. Estuve con ellos seis días. Los acompañaba a recoger agua, al trabajo, a pelar cacahuetes. El primer día Margaret se mostraba muy tímida y evitaba responder mis preguntas. Si le preguntaba si estaba contenta por haberse casado me decía que sí. ¿Qué iba a decir? El marido estaba a metro y medio. Pero los días fueron pasando y esa niña se fue transformando en una chica con mente revolucionaria. No solo era una víctima, era una mujer que quería cambiar las cosas. A su marido le decía que ella no quería que sus hijas se casaran tan jóvenes. Eso, en una zona rural de Uganda, con una niña que acaba de llegar a una familia extraña, que todo el contexto la empuja a permanecer callada, pero que, en cambio, alza la voz y dice que hay cosas que tienen que cambiar es lo que la define. Margaret quiere cambiar las cosas. No importa si lo va a conseguir o no, no sabemos si romperá con esa tradición y logrará que sus hijas no se casen tan jóvenes pero al menos lo intentará y lo anuncia. Eso tiene un valor tremendo y a mí me emociona.

M.G.- Me he fijado en el detalle de la camiseta. Justo en la manga pone 'I love África'. ¿Esto es intencionado?

X.A.- No. Sinceramente cuando elijo esta fotografía de Alfons Rodríguez no veo ese detalle. Yo sabía que ella llevaba esa camiseta pero no me fijé si en la foto se veía ese mensaje o no. Fue cuando me enviaron la portada cuando me di cuenta. Me pareció muy chulo porque parecía que así se reforzaba el mensaje. Por supuesto no quería una portada con un niño pobre, descalzo, un niño-soldado, una mujer desvalida. Me parece que la mirada de dignidad de Margaret en esta foto es increíble. Es humilde sí, pero digna. Esto es lo que yo quiero contar porque a mí me apasiona el continente y me gustaría explicarlo lo mejor que pueda durante todo el tiempo que pueda pero me importa muchísimo que los verdaderos protagonistas sean los africanos y reflejar la dignidad que tienen, en vez de reducirlos.

M.G.- Esa es la verdadera intención a la hora de escribir el libro, ¿no?

X.A.- A la hora de hacer mi trabajo, en general. Quiero tender puentes y ayudar a la gente a cruzarlos. De otro modo los puentes no sirven para nada. Y basta ya de explicar el continente solo desde la parte de la víctima. Los seres humanos somos mucho más complejos porque, por ejemplo, Stephen Hawkings era una de las mentes más brillantes del planeta, uno de los mejores científicos del mundo. Era un hombre en silla de ruedas pero esa herida no es la que lo definía. Lo que realmente lo definió es todo lo que estudió antes de acabar en esa silla de ruedas y todo lo que hizo después, pese a la herida. Y África no solo se define por sus heridas. África es el hambre, la guerra, la epidemia, y  todo eso hay que contarlo pero también es su cultura, su deporte, sus tradiciones, su economía, sus movimientos sociales y sus movimientos feministas. ¿Dónde queda todo eso?

M.G.- Pero Xavier, el libro es fruto de tu labor como periodista y sin embargo, el estilo no es periodístico. Encuentro mucha implicación emocional por tu parte.

X.A.- Es algo intencionado. Trabajo con los sentimientos de otras personas, con sus historias y para poder reflejar eso necesito que me impacten, que me den rabia, alegría, que me hagan disfrutar. Solo así puedo transmitir las cosas bien. Al menos así entiendo mi trabajo. Intento que mis palabras sean las más acertadas posibles, incluso que sean hasta bellas porque, aunque estés contando algo duro, la belleza de las palabras aportan dignidad a lo ocurrido. Y sí que hay implicación personal. Ojalá me siga afectando porque es duro pero eso forma parte del trabajo. Sentir cosas es lo que me permite poder contarlas. No sé hacerlo de otra manera.


M.G.- Pero te digo lo de implicación personal porque abres por cualquier página del libro y no es raro que aparezca alguna mención a tu hija. 

X.A.- Es verdad. Lena es mi primera hija. Cuando nació le dieron un muñeco en el hospital y decidí que llevaría a África algún juguete suyo con el que hubiera convivido. No se trataba de convertirme en un Papá Noel blanco y comprar juguetes que regalar. Como te digo, mi intención es unir puentes y mi hija es parte de esa idea. Las primeras palabras que ella pronunció fue 'Papá, África no' porque ella sabía que África implicaba una ausencia larga por mi parte. Me dije que eso no podía ser y le hablaba de África, le propuse que me diera algún regalo que pudiera entregar a algún niño allí. No la forzaba y las primeras veces me daba el peor juguete que tenía, el que no le molaba nada pero poco a poco empezó a darme cosas más bonitas, sus juguetes favoritos. Un día que me iba a Níger me entregó un autobús enorme de Playmóbil. Con eso tan grande no podía viajar y le pedí que me diera mejor un peluche pero me contestó que no, que allí donde yo iba había mucha arena y el peluche se iba a manchar. Me di cuenta entonces que había conseguido conectar los dos muchos porque aquellos juguetes se convirtieron en preguntas, ella mostraba mucho interés. Y también me di cuenta que las preguntas que me hacía Lena eran las mismas que me hacían los niños africanos. No somos tan diferentes. Creo que es el mejor mensaje que se puede transmitir. Son nuestros vecinos. No estaría mal que de vez en cuando nos asomáramos a ver cómo están. 

M.G.- Efectivamente no somos tan diferentes. Ni los niños ni los adultos. Hay un capítulo en el que tú muestras a unas mujeres africanas un vídeo en el que se ve a tu pareja amamantando a tu hija. Ellas se sienten totalmente identificadas. 

X.A.- Sí, claro. Antes te hablaba de la empatía. La empatía no cae del cielo, es un esfuerzo diario. La empatía bebe de estas cosas. Cuando te reconoces en algunos gestos. Ellas se reconocieron en ese vídeo y es cuando se emocionan y me abrazan. Pero pensamos que hay cosas que no nos toca, que están lejos y no nos alcanzan por eso no se habla en la tele de algunas cuestiones, no se cubren ciertas noticias y por eso es tan importante acudir a los sitios y contar lo que allí ocurre. Si no creamos empatía todo se diluye. Si se producen inundaciones en el hemisferio norte, la noticia se cubre. Si ocurre en África son solo cifras. Quinientos muertos y dos mil desaparecidos. Punto. Por eso hay que hacer el esfuerzo de mirar a los ojos de la gente, explicar sus historias, ponernos en la piel de las vidas africanas o de cualquier otro lugar como África. Cada vez nos miramos más el ombligo, cada vez nos encerramos más en nosotros mismos y nos volvemos peores personas. Cuando tú solo quieres proteger tus privilegios, a nivel micro y a nivel macro, te haces peor persona.

M.G.- Después de todos los años que llevas trabajando en África, de lo que has vivido en el continente, ¿qué te ha aportado a nivel personal? ¿Qué diferencias hay entre el Xavier de antes y el de ahora?

X.A.- Espero que casi todo. He aprendido muchas cosas. He sentido un montón de emociones y he aprendido a conocerme a mí mismo. He llegado al límite en algunas ocasiones, algo que siempre está bien. Me he desesperado, he llorado, he gritado, he bailado. He sido muy feliz y soy muy feliz. África me despierta la curiosidad cada dos por tres. Solo por el hecho de ser consciente de que vivo es tremendo. África me ha enseñado a vivir con mucha intensidad.

M.G.- De todos modos tiene que ser complicado adaptarse a un medio, en cierto sentido, un tanto hostil y tan diferente a nuestro estilo de vida aquí.

X.A.- Lo más difícil es que requiere humildad y eso es difícil porque no venimos con la humildad incorporada de serie. En un sitio con códigos tan diferentes, lenguas tan distintas, con culturas tan diversas, limitarse solo a describir lo que ves es una derrota. El único antídoto que conozco es dedicarte tiempo, darte una pausa y tienes que contar con la generosidad de alguien, que te dedique tiempo para explicarte lo que ocurre. Si tienes la humildad de confesar que no te estás enterando de lo que ocurre y alguien te lo explica y lo escuchas, entonces tienes una oportunidad. Somos periodistas porque nos dejan escuchar y no porque demos voz. Es la otra persona la que nos permite ser periodistas y eso te lleva directamente a saberte que no eres tan importante ni tan decisivo en esta ecuación.

M.G.- Cierto que no debemos hablar siempre de las heridas de África pero también es verdad que hay temas que tú tratas en el libro. Hablemos por ejemplo del ébola. Hay un capítulo en el que te obsesionas con estar contagiado y transmitirle a tu hija la enfermedad.

X.A.- Quería reflejar el caos absoluto que existía. Condenamos a Sierra Leona, Liberia y Guinea. Sabíamos que se estaban muriendo un montón de africanos pero hasta que no nos rozó a nosotros, no nos movimos como occidente. Llegué allí y vi el percal, con muertos en las calles, gente muriendo en chabolas apelotonados cuando se suponía que no podían tocarse, aguas fecales por la calle... La posibilidad de contagio para esa gente era tremenda. Claro yo no podía dejar de pensar en el tema, en que podía estar contagiado y llego a España y me pongo a cambiarle los pañales a mi hija. Pero ese era yo, tú imagínate a toda esa gente, ahí metidos, cambiando los pañales a su hijos si llevaban pañales, metidos en esas chabolas... Creo que el ébola nos desenmascaró porque no estuvimos a la altura. Occidente reaccionó de una forma egoísta y lo hizo cuando temió que la enfermedad hubiera cruzado fronteras. Si hubieran reaccionado antes la explosión de ébola no hubiera sido tan bestia. Y no solo están los muertos sino también los supervivientes con un estigma brutal, que les ha cambiado la vida,... No debería volver a pasar.

M.G.- No estamos libre de que pueda volver a ocurrir, ¿verdad?

X.A.- No. Europa ha dado bastantes muestras de que olvida pronto. Hace dos días éramos nosotros los refugiados que no tenían nada que comer y nos íbamos al norte de Europa a intentar buscar trabajo y ahora los inmigrantes que llegan a nuestras costas son los que vienen a quitarnos el trabajo, la cultura,... De repente, ellos son los malos. 

M.G.- De eso también hablas en el libro, de ese viaje hacia Europa que tiene que ser horrible y que muchos se quedan en el camino.

X.A.- Sí, sí. He recorrido durante varios meses las rutas emigratorias africanas y la situación es desesperada en muchos sitios. Se enfrentan a un desierto en el que pueden morir, a secuestros, mueren atravesando el mar. Si hoy alguien nos habla de esos refugiados que te comento, los de la guerra civil que se fueron a Francia y allí fueron encerrados y torturados, de esos que luego se fueron a Suiza donde había mafias que los esclavizaban en minas, nos echaríamos las manos a la cabeza y nos preguntaríamos qué estaba pensando Europa, qué hacía Europa para evitar eso. Pues ahora es lo mismo. Está pasando igual solo que en vez de ocurrir en Europa está ocurriendo más al sur. No sé si eso es suficiente para que la conciencia esté tranquila.

M.G.- Para ser un libro que cuenta la vida de personas no incluye fotos y eso me ha llamado la atención. 

X.A.- Podríamos haber incluido fotos, sí. También pensamos en hacer un librito aparte pero ahora tenemos un proyecto. Después de dar alguna charla en un colegio y haber contado algunas historias hemos pensado que, más allá de hacer los reportajes en formato normal, en prensa con sus fotografías, queremos preparar una exposición itinerante por las escuelas. Hemos seleccionado diez historias con fotografías, acompañadas por una pequeña explicación para generar empatías, para tender esos puentes de los que te hablo con los chavales de aquí. 

M.G.- Me parece una idea fabulosa. Y Xavier, ¿sigues de corresponsal en África?

X.A.- Sí.

M.G.- ¿Vuelves pronto?

X.A.- Vuelvo cada mes a un sitio diferente. Ahora me voy a Congo, después a Etiopia y Eritrea y luego a Mali. Me quedan unos cuantos viajes.

M.G.- Pues te deseo mucha suerte y confío en que puedas seguir acercándonos a África por mucho tiempo.

X.A.- Gracias a ti.

El mundo va mucho más allá de lo que alcanza nuestra vista o de lo que tenemos delante de nuestras narices. Y hay personas que bien merece la pena conocer, todas las que figuran en Indestructibles.

Ficha libro

Editorial: Península.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 224
Publicación: Marzo, 2019
Precio: 17,90€
ISBN: 978-84-9942-792-8
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.




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