viernes, 14 de diciembre de 2018

NADA QUE NO SEPAS de María Tena

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Editorial: Tusquets
XIV Premio Tusquets Editores de Novela.
Fecha publicación: noviembre, 2018.
Precio: 18,00 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 224 
Encuadernación: Rústica con solapas.
ISBN: 978-84-9066-614-2
[Disponible en ebook;
puedes empezar a leer aquí]
Autora

María Tena (Madrid, 1953) pasó su infancia en Dublín y Montevideo. Es licenciada en Filosofía y Letras, en la especialidad de Literatura Hispánica, y en Derecho. Su vida profesional en la administración pública se ha movido siempre en torno a proyectos culturales o educativos. Colaboradora habitual de revistas literarias, tanto en papel como en la red, donde ha publicado cuentos, artículos y entrevistas, es autora de las novelas Tenemos que vernos (finalista del Premio Herralde 2003), Todavía tú (2007), La fragilidad de las panteras (finalista del Premio Primavera de Novela 2010) y El novio chino (Premio Málaga de Novela 2016). En la actualidad es miembro del consejo editorial de la revista Galerna y profesora de narrativa en la Escuela de Escritores de Madrid. Con Nada que no sepas, María Tena se ha alzado brillantemente con el XIV Premio Tusquets Editores de Novela 2018.

Sinopsis

En plena crisis de pareja, la narradora de esta novela vuelve al episodio que marcó el final abrupto de su adolescencia y de los años más felices de su familia: la muerte inesperada de su madre en un desconocido Uruguay de finales de la década de los sesenta, cuando nada, aparentemente, turbaba una vida que transcurría entre fiestas elegantes al aire libre, días en la playa o animadas celebraciones. Obsesionada por aquel final, la protagonista regresa, muchos años después, al reencuentro con amigas de la infancia, con las mujeres que conocieron a su padre, fascinante y seductor, y con aquellos que puedan contarle por qué ella y su hermano tuvieron que partir para España apresuradamente tras el fallecimiento de la madre.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Así empieza Nada que no sepas:



[Lectura de las páginas 15 a 17 de la novela;
música: 'Tired of life' de Meydn. Free Music Archive]


Hay novelas que parecen escritas para una misma. Es lo mismo que ocurre a veces con las canciones, cuando nos parece que determinadas letras describen punto por punto un momento emocional propio y exacto. Así me he sentido con Nada que no sepas, la nueva novela de María Tena y con la que ha recibido el premio Tusquets Editores de Novela. Veréis, los hechos que se esconden entre las páginas de este libro no tienen nada que ver con mi vida pero otra cosa muy distinta son las emociones y los sentimientos que provoca su lectura. Ahí, la cuestión cambia radicalmente hasta el punto de tener la libreta donde voy tomando apuntes llena de expresiones de sorpresa, de exabruptos entre exclamaciones que van seguidos del inicio de párrafo y la página en la que figura el texto. Prácticamente todos mis notas van en ese sentido, pues en esta novela me he descubierto a mí misma a través de los pensamientos de su protagonista, a través de su relación con sus padres, a través de sus recuerdos de infancia.

Y es que Nada que no sepas es una novela de familias, de memoria y de pasado. Ya lo comentaba con María el día que pude conversar con ella (puedes leer la entrevista aquí), que es muy fácil conectar con esta historia porque cada uno de nosotros tiene precisamente eso, familia, memoria y pasado, todo ello con sus luces y sus sombras, con sus recuerdos imborrables y otros que son mejor enterrar bien profundo, con un pasado que, de algún modo u otro, ha condicionado nuestra edad adulta.  

En Nada que no sepas encontramos a una narradora, una voz femenina que retrocede en el tiempo a una época de su vida en la que residió con sus padres y su hermano Tomás en Uruguay. Eran los años 60. Han pasado cuarenta desde la mañana que cambió su vida para siempre. Contaba entonces con trece años de edad, cuando al despertar un día, notó un ajetreo constante en la casa. Algo había sucedido pero nadie le decía el qué. Tenía que ser lo suficientemente grave para que la tía Blanca cogiera un avión desde Madrid y se plantara al otro lado del charco de imprevisto. Y así, sumida en una situación de caos total, la protagonista se ve empujada a preparar la maleta cuanto antes con la intención de regresar a España en aquel mismo instante. Marcharse era lo único importante en ese momento. Estaba de más si ella y su hermano Tomás iban despeinados o mal vestidos. Esas cuestiones solo preocupaban a su madre, a Lucía, una figura que incomprensiblemente estaba ausente aquella mañana. ¿Dónde estaba la madre en ese momento de confusión? Los niños habían desayunado el día anterior con ella, se habían despedido antes de marcharse al colegio y habían oído cómo ella  anunciaba una excursión con una amiga. Pero fue una despedida extraña, casi premonitoria. La madre no estaba aquella mañana de las prisas. Tampoco hacía mucha falta preguntar. 


Uruguay quedó atrás. España fue el hogar de la narradora desde aquella mañana, un país en el que creció, terminó sus estudios, se casó con Álvaro y tuvo dos hijos, Guille y Patri. Ahora, en plena crisis matrimonial, y sin haber perdido totalmente el contacto con su pasado, la narradora se plantea regresar al lugar de su infancia para buscar la respuesta a todas las preguntas que quedaron sin hacer aquella mañana de la huida.

Y así coge un avión para reunirse con Inés y Ana, sus amigas más íntimas de entonces, para hablar con Claudia, Ulla, con todos los amigos de sus padres que aún viven en Uruguay, y por supuesto también con Yuyo, el hermano de Ana, un miembro del Movimiento de Liberación Nacional, personaje que adquiere presencia y protagonismo hacia el final de la novela, figura clave en esta historia de búsqueda y en la que nuestra narradora pretende averiguar qué fue de su madre, por qué no le dijeron que había fallecido, cómo ocurrió todo y por qué no la dejaron asistir al entierro ni verla en su ataúd. Nada que no sepas, un título desde el que ya se nos dice todo, es el reflejo de una necesidad, la de la protagonista que lleva años intentando llenar los espacios en blanco que su padre y su entorno dibujó un día en su vida, y en esa indagación encontrará más de lo que buscaba. 

Estamos ante una novela de silencio acordado. Hay temas de los que no se puede hablar y que llevan envueltos en un halo de misterio hace muchos años. Ese secretismo genera en el lector la misma necesidad que padece la narradora. Nosotros, a este lado de las páginas, también queremos saber. Nos intriga sobremanera todo lo que le ocurrió a Lucía porque es un personaje tan enigmático que prácticamente suplanta el protagonismo de su hija, transmisora de esta historia. Y es que aquella mujer, esposa y madre, llegó a un país en el que las mujeres mostraban sin pudor alguno su espalda en traje de baño, un país en el que las fiestas se sucedían una tras otras y donde, como dice María Tena, todos los días eran domingo. Aquel mundo uruguayo sorprendió a Lucía, lleno de esplendor, la fascinó, especialmente porque ella procedía de la dictadura española, donde se vestía de manera recatada y donde las fiestas más sonadas eran las de guardar. Pero ese mundo mágico que se abría ante ella estaba envenenado, de ahí que cambiara su carácter, que se refugiara en su propia burbuja sin querer mirar, en una profunda tristeza que solamente pareció romperse los últimos días de su vida. ¿Qué le pasó a Lucía?  

Nada que no sepas es una historia intimista en la que resulta inevitable ver a la propia autora. A priori, y sabiendo que María Tena vivió en Montevideo durante algunos años, es inevitable pensar que estamos ante el retrato de su propia vida y sin embargo, para nuestra sorpresa, no es así. Confiesa la autora que, partiendo de una situación real, su estancia en Montevideo que le ha servido para retratar la Uruguay de la época, ha creado una ficción, ha ideado para sus padres otra vida distinta a la que realmente vivieron o no, pues, ni siquiera ella está segura. Pero, sea como fuere, lo que es cierto es que la novela tiene un grado de verosimilitud tan rotundo que en ningún momento dudas de la certeza de los hechos, algo que la autora denomina verdad literaria.

Y si decía antes que me he visto reflejada en esta novela es por varios motivos. Uno de los principales tiene que ver con mi propia memoria y mis propios recuerdos, porque me he visto siendo una niña, testigo mudo de las conversaciones de adultos, intentando cazar al vuelo algo que me abriera los ojos, me ayudara a entender un porqué que se me escapaba. Sin embargo, al igual que le ocurre a la protagonista, basta con sumar un año tras otro para que aquellos gestos, palabras y situaciones incomprensibles a temprana edad, cobren todo su significado en nuestra madurez. 
Por otra parte, hay reflexiones que a mí me han llovido del cielo en el momento de la lectura. La narradora retrata la relación con sus padres, indaga sobre sus vidas, se hace preguntas, y todo ello coincide en el tiempo con mi propia búsqueda, mis propias reflexiones y mis propias preguntas. De ahí que en mi libreta de notas figuren textos copiados íntegramente de la novela, enmarcados en un círculo rojo y escoltados por grandes exclamaciones. Entiendo que todas las emociones que he sentido durante la lectura responden a mi situación personal y es probable que no todo el mundo sienta esta novela igual, pero me atrevo a decir que todos tenemos unos padres y todos nos relacionamos a nuestra manera con ellos, así que, todo el proceso por el que pasa la protagonista no distará mucho del de cada lector.

Y no quiero cerrar la reseña sin hablar de Uruguay, de aquella Suiza de América. Nada que no sepas, está escrita en primera persona -como no puede ser de otro modo- y está estructurada en veintiocho capítulos divididos en dos bloques, dos secciones que corresponden a dos momentos distintos del país, la gloria y la decadencia, el colorido del esplendor y la negrura de la dictadura militar. Me ha sorprendido mucho descubrir un país latinoamericano que en los años 60 tuviera ese estilo de vida frente a la represión que vivía España por entonces. 

Pero, no debo alargar más esta reseña. En realidad, no hay nada que no sepas ya para animarte a leer esta preciosa novela que también será una de mis mejores lecturas del año.








 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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miércoles, 12 de diciembre de 2018

EL MÉDICO ALEMÁN. WAKOLDA (DRAMA - 2013)

Imagen relacionadaAño: 2013

Nacionalidad: Argentina.

Director: Lucía Puenzo.

Reparto: Álex Brendemühl, Florencia Bado, Natalia Oreiro, Diego Peretti, Elena Roger, Guillermo Pfening, Ana Pauls, Alan Daicz, Abril Braunstein, Juan I. Martínez, Nicolás Marsella, Carlos Kaspar.

Género: Drama.

Sinopsis: En el verano de 1960, en la desolada región de la Patagonia, un médico alemán (Alex Brendemühl) conoce a una familia argentina y se une a ellos para seguir la ruta del desierto en caravana. La familia hace renacer en él todas sus obsesiones por la pureza y la perfección. En especial Lilith, una niña casi adolescente con un cuerpo demasiado pequeño para su edad. La fascinación es mutua; en pleno despertar sexual, Lilith siente una inquietante atracción por el forastero. Sin conocer la verdadera identidad del alemán, al llegar a Bariloche, Enzo (Diego Peretti) y Eva (Natalia Oreiro) lo aceptan como primer huésped de su hostería, a orillas del lago Nahuel Huapi. Aunque el extraño personaje despierta en los anfitriones cierto recelo, poco a poco se verán seducidos por sus modales, su distinción, su saber científico y su dinero.

[Fuente: Filmaffinity]


Fue la lectura de la novela gráfica Auschwitz de Pascal Croci, reseñada el pasado lunes, la que reavivó el recuerdo de esta película. Hablaba aquel volumen, en sus últimas páginas, del doctor Mengele, exponiendo una breve biografía e inmediatamente se activó en mi cabeza todo lo que había leído o visto sobre él.




Helmut es un médico alemán que viaja por la Patagonia en dirección al pueblo de Bariloche. Como indica la sinopsis, en su camino se encuentra con una familia compuesta por Enzo, un fabricante de muñecas, su mujer Eva, embarazada, y sus tres hijos, Tomas, Lilith y el pequeño Polo. Ellos también se dirigen al mismo lugar para reabrir un hotel familiar. Lo que inicialmente parece un acercamiento desinteresado esconde un propósito más oscuro. Helmut queda embelesado por la joven Lilith y no precisamente por su belleza sino por su imperfección. La joven tiene doce años de edad aunque su cuerpo es el de una niña mucho más pequeña. Parece ser que tiene problemas de crecimiento.

Aunque con ciertas dificultades, Helmut consigue apegarse a la familia. Enzo mostrará en todo momento su reticencia, no le gusta el tipo. Al espectador tampoco. Es médico, es alemán, está en Argentina y lleva una pistola, aunque esto último no lo sabe nadie. Todo eso puesto en común levanta las sospechas. En cambio, hará buenas amistades con Eva, una mujer criada en un colegio alemán, donde aprendió el idioma, los himnos y donde pretende inscribir a sus hijos nada más se instalen en Bariloche. Con artes sutiles, consigue convencer a Eva para tratar a su hija con unas hormonas del crecimiento pero sin contar con la aprobación del padre de la niña. Y así comienza el tratamiento, cuyos resultados Helmut va anotando en su libreta.

El metraje avanza centrándose en la mejoría de la pequeña que empieza a ganar centímetros y en la presencia de una profesora del colegio alemán, Nora Eldoc, mientras vemos a Helmut leyendo la prensa con un titular que nos terminará de sacar de dudas: 'Agentes israelíes buscan a Mengele'

El hotel, que se alza a los pies del lago Nahuel Huapi y que arroja una fotografía bellísima, linda con una mansión a la que los vecinos entran y salen por medio de un hidroavión. No se explicará prácticamente nada de ese lugar, pero el espectador sagaz entenderá que algo raro esconde ese lugar y terminará de atar hilos en el desenlace, cuando todo se precipite, cuando lleguemos a un final, quizá algo acelerado.

La película juega en todo momento con la comparación o el contraste entre Enzo y Helmut. Ambos son doctores, aunque el primero lo sea únicamente de muñecas. Ambos estudian la vida, intentan mejorarla y esas muñecas que veremos al final, tan perfectas, tan iguales, todas con el cabello rubio, no serán más que una macabra metáfora. Hay mucho simbolismo en esta película de la directora Lucía Puenzo, basada además en una de sus novelas.

En cuanto al reparto,  Álex Brendemühl me lleva a su terrero. De mira gélida y gesto adusto encarna perfectamente no ya el papel de Helmut sino ese otro que tú has intuido ya. A los que ya lo hemos visto actuar en otros filmes nos va a chirriar inicialmente su doblaje al latino pero es algo breve y momentáneo, especialmente porque buena parte de la película se compone de diálogos en alemán con subtítulos en castellano (no se puedo elegir mejor actor dado sus orígenes) y aunque tenemos que desviar la mirada de la escena para leer los textos, no incomoda. Se leen con facilidad y se puede seguir el hilo perfectamente.

Otros espectadores  han alabado el trabajo de Florencia Bado en el papel de Lilith y denostado el de Diego Peretti como Enzo. A mí me ha ocurrido justo lo contrario. Lilith es un personaje algo entrometido, demasiado arriesgado adentrándose en la boca del lobo pero también ayudar a recordar a aquella otra relación dibujada por Nabokov en la que el despertar sexual acerca posturas y desafía al hombre adulto. Por su parte Peretti me ha resultado creíble y humano, muy desconfiado de ese tipo alemán con bigote que ronda a su hija. 

En cuanto a Nora Eldoc interpretada por Elena Roger despierta mucho interés y curiosidad. Aporta ese toque de intriga que convierte la película en un thriller aunque de manera muy sutil. Lo más interesante del personaje es su trasfondo real porque Nora (o Nurit) Eldoc existió de verdad. Solo con leer este artículo vas a entender el gesto que personaje realiza en la escena del laboratorio fotográfico.

El médico alemán es una buena propuesta para una noche de viernes. Falla un poco el ritmo, se hace algo lento hacia la mitad de metraje, y el final algo apresurado, pero recoge una historia interesante y nos desvela tras el desenlace las hipótesis que se han barajado en relación con el doctor Muerte. 






Tráiler:


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martes, 11 de diciembre de 2018

ELVIRA LINDO: 'Concha Méndez es una de las semblanzas más melancólicas de este libro'

El pasado 3 de diciembre Elvira Lindo visitó Sevilla para presentar 30 maneras de quitarse el sombrero (Seix Barral), un libro que recoge treinta piezas protagonizadas por mujeres que, por un motivo u otro, han fascinado a la autora y a las que quiere rendir homenaje.

Diversos medios y blogs fueron convocados antes de la presentación oficial en la Biblioteca Infanta Elena y hasta allí acudió la autora junto a su editora, Elena Ramírez. Fue precisamente esta última la que inició el encuentro, no sin antes dar las gracias al Centro Andaluz de las Letras, rememorando unas palabras de Elvira Lindo. Para la autora existen dos formas de escribir, la que se produce por una reacción, ya sea odio, rencor, envidia, y la que se produce desde la admiración. '30 maneras de quitarse el sombrero es un libro que parte de esta manera de entender la literatura, escribiendo desde la admiración hacia personas que han marcado la trayectoria vital y literaria de la autora', señaló la editora.

Como muestra de los referentes que han guiado la vida de Elvira Lindo, nace este libro que recoge diversas voces femeninas, ya sean escritoras, artistas, pianista, o incluso personajes de ficción, aunque no están todas las que son. En este vídeo, ella mejor que nadie, nos explica ante qué tipo de libro estamos y qué mujeres podemos encontrar entre sus páginas.





Tras esta exposición, los asistentes al acto comenzaron a formular sus preguntas. Algo que llama mucho la atención es que la última pieza del libro, denominada Autorretrato. Una mujer inconveniente, versa sobre la propia autora. Sobre este capítulo, Elvira Lindo apuntó que se había incluido porque ella misma había tenido que luchar contra todo tipo de estereotipos pero que, a pesar de haberse encontrado muchos obstáculos, nunca dejó de trabajar y seguir adelante. 'Trabajar y no rendirme es lo que ha hecho que tenga un lugar en el mundo. Si estoy en el libro es porque me parece un buen colofón', señaló, manifestando el carácter nada complaciente pero sí reivindicativo que tiene la pieza.

Con respecto a ese carácter nada complaciente, se hizo hincapié en el capítulo que trata sobre María Guerrero. Se mencionó la forma en la que la actriz se había comportado en su día con Fernando Fernán-Gómez, fruto de la relación que su hijo Fernando Díaz de Mendoza y Guerrero mantuvo con Carola Fernán Gómez y al que nunca reconoció.  Aclaró Elvira Lindo que no se trata de retratar a las mujeres como heroínas porque cada una es como es, con sus virtudes y sus defectos. 'Precisamente lo inspirador en este libro es el mal comportamiento porque las personas nos somos perfectas y hay que defender ese grado e imperfección'

De entre todas la mujeres que se retratan en libro, y continuando con los defectos de las mismas, se hizo una mención especial a Lucía Berlín y a Alice Munro, en su faceta de madres y no precisamente por ser modélicas pero la autora quiso recalcar que 'todas ellas crearon una gran literatura, construida con sus virtudes pero también con sus defectos'.

Inevitablemente tenía que salir a relucir su aportación al cine y al respecto afirmó que el cine la había acercado a una generación de jóvenes que le tiene mucho aprecio. A su juicio, cree haber nacido con unos cuantos años de adelanto porque 'me siento muy identificada con la gente joven'.

Si para el Elvira Lindo, todas las mujeres que se mencionan en libro han sido un referente, hay que reconocer que no todas las que figuran entre esas páginas tuvieron un modelo a seguir. Muchas fueron tratadas con condescendencia, fueron apartadas, como la propia Concha Méndez de la que se habla en el vídeo, pero no cabe duda que todas fueron lo suficientemente valientes como para seguir adelante pues tenían 'un espíritu arrojado y voluntarioso'.

Quise saber si, de todo ese elenco de mujeres, destacaría a alguna de manera especial a lo que respondió que no pretendía hacer ningún ranking pues todas ellas son lo suficientemente importantes para ella como para equipararlas por igual. 

Elena Ramírez quiso añadir que el libro se abre con una pieza dedicada a Pippi Calzaslargas, en la que ella advierte una identificación con la autora y, a su vez, la pieza de cierre es ese monólogo sobre la propia Elvira Lindo, en el que se hace referencia a la infancia. Cree la editora que esa pieza dedicada a un personaje de ficción da mucho sentido a lo que es Elvira Lindo como escritora pero también como personal.

Y tratándose de un libro escrito por una mujer y sobre mujeres, no podía faltar una pregunta sobre el feminismo. ¿Estamos ante un libro feminista? Elvira Lindo nos comentó que todas estas mujeres no se definían como feministas. En realidad eran mujeres de más acción que de teoría; simplemente actuaban. 'Ni siquiera utilizaban términos como feminista, aunque lo fueran, ni tampoco lesbiana, alguna también lo fue alguna. No tenían intención de definirse de un modo u otro aunque sus vidas sí reflejan lo que eran'. Elvira Lindo no ha querido hacer un libro feministas porque, 'en realidad, el libro es feminista de por sí'.

Señaló también que hoy en día se están gestando muchas mujeres que bien podrían ser referentes para las futuras generaciones y no tienen por qué ser precisamente personas conocidas. 'Hay muchas personas anónimas que hacen tantas cosas importantes y desde una posición tan difícil que este libro podría haber tratado de todas ellas mujeres que nadie conoce y cuyas vidas bien merecen la pena ser contadas'. Terminó preguntándose a sí misma si en un futuro no escribirá un libro así. No se cierra ninguna puerta.

Y hasta aquí la rueda de prensa previa a la presentación. Asomarse a las páginas de 30 maneras de quitarse el sombrero es asomarse a la vida de Elvira Lindo y a la de todas esas mujeres de las que seguro cada lector puede aprender algo. O mucho. 




Ficha libro

Editorial: Seix Barral.
Encuadernación: Rústica con solapas.
Nº Páginas: 288
Publicación: noviembre, 2018
Precio: 18,90 €
ISBN: 978-84-322-3431-6
Disponible en e-Book
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Ficha completa aquí.




lunes, 10 de diciembre de 2018

EL VENECIANO de Blas Malo Poyato

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Editorial: Edhasa.
Fecha publicación: noviembre, 2018.
Precio: 22,00 €
Género: Novela histórica.
Nº Páginas: 432 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN: 9788435063272
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Autor

Blas Malo (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1977), de raíces jienenses y granadino de adopción, es ingeniero de caminos y un apasionado de la historia, sobre todo del Imperio bizantino y la Edad Media, a los que ha dedicado conferencias, presentaciones, artículos, jornadas y rutas literarias. Ha participado en actividades de recreacionismo histórico y fue director de las Jornadas de Novela Histórica de Granada.

Como autor ha escrito hasta la fecha El esclavo de la Al-hamrá (2010), El Mármara en llamas (2012), El señor de Castilla (2013) y Lope. La furia del fénix (2016). El Veneciano es su quinta novela publicada. 

Sinopsis

Todo son sospechas. Nadie está a salvo. Y en el palacio ducal todo son pesares.

Europa se desgarra en guerra. Francia combate contra Austria y contra Inglaterra, y Venecia defiende su neutralidad, pero las voraces tropas francesas del ambicioso general Bonaparte se han extendido por todo el Véneto y han esparcido sus veneno a través de sus agentes. 

Las milicias reunidas a toda prisa por los proveditores venecianos, en vez de someter a los rebeldes, se han arrojado como una horda contra los disciplinados franceses, dispuestos a lanzarse como lobos contra la Serenísima República.

Mientras Venecia duerme aún a salvo rodeada por su laguna, con el Consejo convocado a toda prisa por el Dogo, los puños golpean las mesas de las ricas maderas en el Consejo y las acusaciones con índices condenatorios resuentan atronadoras, incluso después de dar por terminada la reunión de extrema urgencia. Y Marco Lascaris, mercader de sal, descendiente de un antiguo linaje bizantino, nada sospecha que esa reunión secreta ha puesto en peligro su vida y la de su familia, en una inexorable cuenta atrás.

La neutralidad se resquebraja. Pocos senadores se niegan a doblegarse ante Napoleón. Y sólo uno de ellos está dispuesto a todo para preservar la Serenísima República de Venecia.

[Información tomada directamente del ejemplar]



El pasado 21 de noviembre tuvo lugar la presentación de la novela El Veneciano de Blas Malo (Edhasa) en Sevilla, un acto al que tuve la oportunidad de acudir para acompañar al autor en esta puesta de largo, junto al también novelista Francisco Gallardo. El encuentro entre autores y lectores se produjo en un marco incomparable, la Librería Verbo de calle Sierpes, un espacio que anteriormente fue cine y teatro y que todavía conserva su infraestructura. Nada más poner un pie en ese espacio, uno empieza a oír voces, la de los personajes que habitan cada una de las novelas que descansan en los numerosos anaqueles, y que nos susurran al oído sus propias historias. Sin duda, una visita cultura a la ciudad debe incluir también un paseo a esta librería. Pero volvamos al libro. 

La presentación se inició con los agradecimientos oportunos. Tocaba hacer un breve repaso a la trayectoria de los dos escritores a la mesa. De Blas Malo Poyato había que destacar la pasión que siente por la historia, especialmente por el Imperio bizantino, y también por la literatura. Buena prueba de ello son las cinco novelas que lleva publicadas hasta la fecha, y que se recogen en la biografía superior. 

No contento con pasarse las horas entre el trabajo y el proceso creativo, también organiza rutas literarias, ejerce como conferenciante, ha participado en actividades de recreacionismo histórico y fue director de las Jornadas de Novela Histórica de Granada, evento que ya no se celebra por cuestiones diversas.

Sobre Francisco Gallardo, médico especializado en medicina deportiva, había que mencionar su autoría de novelas como El rock de la calle Feria, La última noche y Áspera seda de la muerte, última novela publicada y con la que ha ganado el XXI Premio Ciudad de Badajoz.

Pero centrándonos en El Veneciano, comenté que estamos ante una novela que nos traslada a la Venecia de finales del siglo XVIII, concretamente a 1797. A poco que uno siga la producción literaria de Blas, entiende que es un autor al que le gusta moverse en el tiempo. Sus novelas nos hacen viajar a la época musulmana, al imperio bizantino, al Siglo de Oro español,... En El Veneciano vamos a conocer el declive de la Serenísima República en manos de las tropas francesas, pues Bonaparte avanza inexorablemente por Europa, combatiendo contra Austria o Inglaterra y adentrándose peligrosamente en el Véneto. Y caerá Verona pero Venecia parece tener en el mar ese aliado perfecto que impide que las tropas napoleónicas alcancen su objetivo con la premura que hubieran deseado. Sin embargo, todo se precipita y Venecia se convertirá en un auténtico caos. 

En El Veneciano vamos a encontrar una trama llena de intrigas palaciegas, conspiraciones, traiciones, venganzas y odio, todo ello potenciado por el deseo de poder y la ambición de unos hombres que piensan más en sí mismos que en la población. En su argumento, que se inicia con la muerte de Giacomo Tortelli, uno de los tres inquisidores de la ciudad, tendrá mucho que ver la existencia de un anillo por un lado, y por otro, una lista que contiene los nombres de ciertos individuos en situación un tanto comprometida. A todo el revuelo político se une la familia Lascaris, encabezada por Marco, un mercader de sal que terminará formando parte del Consejo de los Diez y al que sus hijos, Antonio y Beatriz, darán más de un quebradero de cabeza. 

¿Venecia debe luchar contra Francia o por el contrario debe rendirse? Todo ello lo veremos a lo largo de las más de cuatrocientas páginas que contiene la novela, abarcando los acontecimientos que tendrán lugar entre el 16 de abril y el 12 de mayo de 1797, una horquilla temporal breve para la cantidad de episodios históricos en los que el lector se verá inmerso. 

Esto, más lo que se aporta en la larga sinopsis que figura en la contra del libro, nos ayuda a hacernos una idea bastante extensa de la historia a la que nos enfrentamos. Todos sabemos que hay novelas con tintes históricos y que únicamente sirven como base para desarrollar otro tipo de narración. No es el caso de El Veneciano. Blas Malo nos ofrece una novela puramente histórica donde los acontecimientos que azotan Venecia durante el periodo mencionado primarán sobre todo lo demás, especialmente sobre los avatares de la familia Lascaris, un hilo argumental que, en este caso, sirve de complemento y apoyo a lo que realmente el autor nos quiere contar.

Sin duda, el contexto histórico de la novela es fundamental para entender todas las intrigas que se recogen en el argumento y sobre dicho contexto, el autor nos hizo un breve resumen de la historia de Venecia. 'Venecia, como república, se fundó en el siglo V por la gente que huía de la invasión de los Hunos y que se refugiaron en las islas que estaban rodeadas por las aguas salobres de la Laguna'. Nos explicó el autor que, por aquellas fechas, la única riqueza que ofrecía la zona derivaba de la sal que se podía extraer de las aguas. Durante más de 1400 años, Venecia se expandió y creció su actividad comercial, 'pero ya en el siglo XVII comienza a perder importancia debido al descubrimiento de América, a las nuevas rutas comerciales abiertas por los portugueses' y al sometimiento que paulatinamente se va produciendo por parte de los imperios que nacen y crecen alrededor de Europa. Y llega finales del siglo XVIII, ubicación temporal de la novela, y con él, la revolución francesa y sus ideas de cambio. Se pretendía devolver el poder al pueblo y acabar con las oligarquías.

Por entonces, Venecia estaba dominada por un número muy reducido de familias inscritas en lo que se llamaba el Libro de Oro. Eran estas familias las que controlaban los estamentos más importantes de la república, precisamente todo lo contrario a lo que se pretendía imponer con la revolución francesa. Venecia vivirá un momento de cambio. Tendrá que decidir si quiere ser neutral o no y cualquier decisión que tome será contraproducente. 




De la lectura de El Veneciano se desprende que estamos en una época y en una sociedad en la que no te puedes fiar de nadie. El argumento arroja un sinfín de conspiraciones y traiciones que avivan el interés por la lectura. Se llegará a decir en la novela que 'El propio Estado desconfiaba del propio Estado'. Sobre esta cuestión, Blas nos comentó que Venecia fue un estado muy moderno 'pues fue la primera nación europea que creó una eficaz red de embajadas que ejercían funciones de espionajes.' Nadie podía dar un paso sin que todo el mundo supiera lo que ocurría. 

En un momento determinado, y como respuesta a una pregunta de Francisco Gallardo, surgió la diatriba de si con la novela histórica se puede aprender Historia o no. Blas nos aseguró que él no busca enseñar porque para esos están los ensayos pero tampoco está de acuerdo con los que aseguran que con una novela no se puede aprender Historia. 'Algo de Historia se aprende y la novela debe abrir la veda para que el lector se interese más por los episodios históricos que se narran', puntualizó.

De todos modos, quise recalcar que esta novela, a pesar de ser puramente histórica, también bebe de otros géneros, como el thriller. Hay que recordar que a todo el revuelo político que vive la ciudad, se une otro hilo argumental encabezado por Marco Lascaris, un mercader de sal que se ve envuelto en la investigación de uno de los tres inquisidores de la Serenísima, Giacomo Tortelli. E incluso es una novela de aventuras, pues hay escenas en la que los personajes se enfrentan unos a otros, en esas revueltas entre los milicianos y los jacobinos. A este respecto, Blas mostró su conformidad y además añadió que 'en la novela también hay amor, hay drama, hay conflictos generacionales y efectivamente, también está Marco Lascaris'. Nos confesó el autor que este personaje es un guiño que él ha querido hacer al imperio bizantino, a través del apellido Lascaris, aunque es totalmente ficticio, 'con el que he querido reflejar la idea de que un hombre normal e imperfecto puede ser un héroe y un guerrero'.

Con El Veneciano el lector puede aprender más allá del conflicto político del momento. Aprenderá sobre Venecia y sus costumbres, sobre la existencia de ese Libro de Oro mencionado anteriormente, se narra también la procesión del día de San Marco, el ritual que se celebra todos los años en el que el Dogo se casa con el mar, se mencionan los métodos de tortura e incluso la existencia del juego de la lotería. Es una novela que bajo mi punto de vista es muy completa, muy global, en la que se nota que el autor ha cuidado los detalles más pequeños. Y precisamente sobre la documentación, Blas nos dijo que le había costado mucho parar de documentarse. 'Venecia era famosa por sus archivos. Los venecianos hacían informe de todo y encima lo hacían por triplicado'.

En cualquier caso, si hoy podemos tener en nuestras manos El Veneciano se debe principalmente a las lecturas que el autor ha hecho sobre los libros del historiador e investigador inglés John Julius Norwich, fallecido recientemente y a quien él ha querido también dedicar la novela. Norwich tiene una trilogía solo dedicaba al imperio bizantino y además, en otra de sus obras, cuenta la historia de Venecia, 1400 años de esta república. 'Cuando la leí supe que quería hacer una novela con este trasfondo histórico', nos confesó el autor.

Tocaba hablar de los personajes, la mayoría de ellos históricos para los que el autor ha acudido a 'San Google'. Afirmó el autor que, en este mundo tan tecnológico, se han digitalizado bibliotecas enteras y están a disposición de todo el que quiera consultarlas. Esto facilita mucho la labor del novelista a la hora de construir los personajes. Y entre todos estos personajes históricos, no podía faltar Napoleón Bonaparte que aparece ocasionalmente e interactúa con otros de su entorno. Quise saber cómo había conseguido Blas meterse en su piel. Fue muy interesante su respuesta porque, nos desveló que había tenido la fortuna de encontrar en una vieja librería de Florencia, una copia de las memorias del dogo Ludovico Mani. Como anexo a las mismas figuran las transcripciones de las cartas que los embajadores de Venecia remitían de forma frenética e incluso incorpora las actas del Senado y del Gran Consejo, así como la opinión de algunos de los asistentes a las diversas reuniones. 'Se saca mucha información de lo que se dice y de lo que no se dice', señaló. 

Quisiera comentar que la novela incorpora manifiestos y cartas que los distintos personajes se envían y el autor nos aseguró que dichos textos son transcripciones reales, que reflejan cómo era la política del momento, 'engañosa siempre'.

Personajes importantes también serán Antonio y Beatriz, los hijos de Marco Lascaris, cuya actitud y comportamiento condicionará muchísimo la vida del mercader de sal. Por un lado, Antonio muy próximo a las ideas jacobinas, colocará a su padre en una situación muy delicada. Por otro lado, Beatriz, una hermosa joven con ganas de medrar y ser alguien, será moneda de cambio en el argumento.

Pero si hay un personaje que no podemos olvidar es la propia Venecia. La novela nos permite hacer un recorrido por sus calles y plazas y son diversos los pasajes en los que se la describe. 

'Era una ciudad vieja, una ciudad que vivía para el placer, para los vicios, para sí misma, para el carnaval que todo lo asfixiaba durante seis meses al año, para la usura de sus bancos. Era una ciudad cerrada a los foráneos.' [pág. 64]

Para orientar al autor, y abordando ahora la edición de la novela, se ha incluido un mapa de la época en el que se ha señalado algunos de los lugares más emblemáticos y más significativos dentro de la trama. A su vez, y esto recuerda a las novelas clásicas, cuenta con un Dramatis Personae, un recurso muy importante cuando en la trama entran y salen tantísimos personajes. Son aspectos que, sin duda, aportan un plus a la lectura.

Con diversos homenajes, al inquisidor Bernardo Gui, a Tolkien, a Hamlet y al propio Homero, Blas Malo se reserva un pequeñísimo papel pues asegura que siempre le gusta hacer guiños en sus novelas, y qué mejor guiño que el que se puede hacer a sí mismo. 

Creo que El Veneciano rezuma trabajo y dedicación en cada uno de los treinta y cuatro capítulos que la componen, encabezados por la fecha y lugar para situar al lector dentro del argumento, siendo la narración completamente lineal. Estamos ante una novela que seguramente ha robado muchas horas de sueño a su autor pues, suele ser habitual verlo comentar por las redes sociales sus desvelos y sus avances. Amante de la novela histórica, Blas no descarta adentrarse algún día en otro género pero, de momento, este es el que le apasiona y a este género está entregado. 

Llegados al final de la presentación, tomaron la palabra algunos asistentes para formular sus preguntas y como cierre quise leer un fragmento que me pareció idóneo, especialmente por estar en la presentación de una novela, rodeados de tantos libros. Se trata de una conversación entre el propio Marco Lascaris y otro personaje, un bibliotecario que también tendrá su papel protagonista. 

'- Oh, libros. Fascinante. -El mercader desenvolvió el paño y le ofreció el ejemplar mordido por roedores y avejentado por años, humedad y ratas. Era antiguo y olía a voces del pasado. El bibliotecario pasó las yemas de sus dedos arrugados con suavidad por encima de los leves relieves que originaban las letras-. Quien se ve obligado a desprenderse de su biblioteca es un desdichado, porque los libros son retazos de uno mismo. Cuando uno lee, deja de ser uno mismo. No es posible bañarse dos veces en el mismo río, porque un río cambia constantemente y un lector también. Tampoco es posible leer dos veces el mismo libro.' [pág. 100]

Y así transcurrió este acto. Sin duda, El Veneciano es una novela que gustará muchísimo a todos aquellos lectores de novela histórica. Con una amplia galería de personajes y una trama oscura, el lector se adentrará en la Venecia de finales del siglo XVIII para pasear por sus calles.

Por último, si quieres escuchar la presentación íntegramente, puedes hacerlo aquí.










[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

domingo, 9 de diciembre de 2018

NOVIEMBRE... ¡DE UN VISTAZO! (#11/2018)

Se fue noviembre y dejó a su paso una estela de destrucción masiva. Lo único bueno es que los libros seguían llegando, consiguiendo alegrar algo mis días. De todos modos, ha sido un mes en el que no he leído prácticamente nada. No había ganas. Ni ánimos. Ni ilusión. Así que, este balance de lecturas será especialmente corto. Vamos allá. 

[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]

Los comprados

El humor era especialmente necesario en esos días, así que, cuando me enteré que Julio Muñoz Gijón publicaba nuevo libro, no me lo pensé dos veces. Aproveché que la editorial había organizado una firma de libros en un bar de Triana, muy cerquita de mi trabajo, un viernes y a la hora de la cerveza. Todo se configuraba a mi favor. Di un salto y me hice con El enigma del evangelio 'Triana' (El Paseo Editorial). Seguro que lo devoro estas navidades.


Y ayer mismo se clausuró la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión en Sevilla. Hay lectores a los que no les gusta pasearse entre libros de segunda mano. A mí, sin embargo, me encanta. Creo que el volumen en cuestión acarrea otra historia añadida, la de su anterior propietario, al margen de la que se narra entre sus páginas. E indagando entre las casetas me encontré con Las cenizas de Ángela de Frank McCourt. La película me gustó tanto que tenía ganas de tener el libro. Es una edición de Maeva, bastante ajada pero me da lo mismo. 

Los recibidos

Desde la editorial Ediciones B, me llegó El plan 15/33 de Shannon Kirk, la segunda parte de aquella otra novela que la autora publicó en 2016, El método 15/33. Sin duda, una lectura más que apetecible para estos días. 

Y en uno de esos días en los que había conseguido encontrar algo de calma para leer, recibí una llamada. La editorial Edhasa, por mediación del autor Blas Malo, quería contar conmigo para presentar la última novela del autor, El veneciano. Una crónica de la que os daré detalles mañana mismo.


Desde la editorial Maclein y Parker me llegó Vaho de María Iglesias e Irene Malo, un cuento infantil con grandes valores. Tenéis el enlace a la reseña más abajo. Por favor, regalad libros a los niños y jóvenes estas navidades. Debemos incitarlos a la lectura, leer con ellos, acostumbrarlos a que los libros sean un bien preciado. Entre un niño con un móvil o con un libro, hay una gran diferencia.

La editorial Tecnos del Grupo Anaya me propuso participar en la presentación de un libro que se aleja muchísimo de mis lecturas. La autora, Aurora López Güetto es profesora de Derecho en la Universidad de Sevilla y lleva unos años publicando libros sobre el papel de la mujer. El Derecho romano en femenino singular. Historias de mujeres es su último libro, un volumen que contiene mucha información curiosa e interesante sobre las mujeres en la época romana. Más que recomendable para estudiantes y no estudiantes de esta materia.



Noviembre fue un mes de muchísimas entrevistas y a las que tuve que faltar sin remedio. Luna Miguel nos visitó para hablarnos de El funeral de Lolita (Lumen). Esta novela tiene una cubierta que a mí me gusta muchísimo. He leído algunas reseñas y todas aportan opiniones muy positivas. Tengo ganas de hacerle un hueco.


Sentarse con Rosa Montero es siempre un placer y cuando recibí Los tiempos del odio (Seix Barral) me alegré muchísimo. Se trata de la última entrega de l detective replicante, Bruna Husky. De esta serie no he leído ningún libro y como ya lleva unos cuantos, no estoy segura si tendré oportunidad de empezar desde el principio. Ah, la entrevista no pudo producirse.


La línea editorial de Tusquets siempre me ha gustado. En esta ocasión me llegó Los desertores de Joaquín Berges, pero ni he tenido tiempo de leer el libro ni tampoco pude sentarme con el autor a conversar. El desastre estaba a punto de producirse.


Sin embargo, sí pude hacerle hueco a Nada que no sepas de María Tena, también de Tusquets Editores. La novela me gustó muchísimo y por fortuna pude asistir al encuentro con la autora. La entrevista ya la tenéis publicada (enlace inferior) y muy pronto os hablaré de mis impresiones sobre la misma.


Por su parte, la youtuber Isasaweis nos visitó para presentar ¡No te compliques con la cena! (Oberon). Sobre este libro de cocina ya os hablé la primavera pasada. Estoy poniendo en práctica muchas recetas y creo que no estaría mal hacer un vídeo explicando la preparación de una de ellas en vivo. 

Me llevé una gratísima sorpresa cuando me llegó el último poemario de Patricia Benito, Tu lado del sofá (Aguilar). Me gusta la naturalidad de esta autora y creo que conectar con su poesía es sumamente fácil. Por compromisos varios de Patricia, el 'encuentro' fue telefónico pero igualmente placentero. Ya tenéis la entrevista en un enlace inferior. 

Y por último, la semana pasada se produjeron dos presentaciones muy interesantes. Por una parte, regresaba el historiador José Calvo Poyato con su novela El último tesoro visigodo (Ediciones B). Tenéis la crónica del acto publicada en el blog (aquí).



Por otra parte, Juan Gómez-Jurado llegó a Sevilla para presentar Reina Roja (Ediciones B). Pude sentarme unos minutos con él a conversar sobre esta nueva novela que está causando furor pero de la entrevista y mis impresiones os hablaré pronto.

Y unos días más tarde, se produjo un encuentro con Elvira Lindo para hablarnos de su último libro, 30 maneras de quitarse el sobrero (Seix Barral), en el que nos habla de treinta mujeres valientes que desafiaron el mundo masculino y las convenciones sociales. 


Los ganados

Pues, por raro que parezca, noviembre fue un mes afortunado en sorteos. Gracias a Concha y Bea de De lector a lector me llegó Donde los hombres llevaban sombrero de Iñaki Martínez (Destino). 


Y por su parte, Teresa de Leyendo en el bus, me hizo llegar un libro que me apetecía mucho, Amnesia, lo último de Federico Axat, editado por Destino. Con este autor me ocurre lo que con otros tantos, tengo todos sus libros en casa pero todavía no he leído ni uno. A ver si pongo remedio estas navidades.

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