jueves, 19 de septiembre de 2019

SUSANA LÓPEZ RUBIO: 'No me da vergüenza ser romántica ni escribir historias románticas'

Risueña, divertida y alegre. Así podríamos calificar a Susana López Rubio que visitó Sevilla esta semana para promocionar su última novela, Flor de sal (Espasa). La guionista de series y miniseries tan conocidas como Acacias 38, Hospital Central o El tiempo entre costuras debutó en el terreno novelístico en 2017 con El encanto (Espasa), una novela que retrataba la vida cubana de principio de los 50 y la repercusión que tuvo los grandes almacenes 'El encanto' en la Habana. 

López Rubio viaja ahora a Bolivia, a un enclave mágico del que yo, sinceramente, no tenía conocimiento. En el Salar de Uyuni transcurrirá una parte de esta nueva novela que tiene a Julieta Carrión como protagonista, una joven rebelde, llena de prejuicios pero con conciencia social que, tras ser desterrada por su padre, por decirlo de alguna manera, llegará a Uyuni para valérselas por sí misma. Será allí donde conozca a Siwar, un indígena que tiene tantos prejuicios como ella y con quien entablará algo más que una amistad.

Marisa G.- Susana me gusta preguntar a los guionistas si aprovechan sus tácticas para escribir guiones para luego emplearlos en las novelas.

Susana L.- Sí, claro. Siempre digo que hago trampas. Jamás escribo una sola línea hasta que no tengo un esquema, hasta que no confecciono una estructura previa. Ya sabes que hay novelistas que escriben la primera línea sin rumbo fijo y se dejan llevar. Yo no soy así. Además, intento aplicar la misma regla que en los guiones, procurar no aburrir jamás. La gente tiene poco tiempo, si el que tiene te lo dedica, no puedes defraudarlo.

M.G.- ¿Y no ha supuesto mucha presión sentarse a escribir esta novela después de 'El encanto' que tuvo tanto éxito y que se tradujo a nueve idiomas?

S.L.- Debe provocar mucha presión sí, pero es que a mí me pilló justo en el embarazo y nacimiento de mi hijo Oliver, al que le dedico la novela. La primera mitad del libro la escribí con una barriga que no me veía los pies y la otra mitad con mi hijo recién nacido, así que no me dio tiempo a preocuparme ni a ponerme nerviosa. Es ahora cuando me están entrando los nervios pero por suerte me están llegando opiniones muy buenas de muchos lectores que ya se la han leído. La gente está siendo muy generosa. Así que me he tranquilizado un poco.

M.G.- 'Flor de sal' es una historia que nos permite conocer a Julieta Carrión, una chica madrileña, de buena familia que abandona España para irse a vivir a Bolivia. ¿Por qué Bolivia?

S.L.- Por el Salar de Uyuni, uno de los sitios más increíbles de la tierra y de los más desconocidos. Me pareció un sitio muy espectacular para situar la acción y para que ella, una señorita del Madrid más burgués, que se ha criado entre algodones, acabe de repente en un lugar tan árido. El Salar se transforma en un gran espejo cuando llueve y Julieta tenía que reflejarse en él para descubrirse a sí misma. 

M.G.- ¿Y en qué momento surge el Salar en tu cabeza? 

S.L.- Fue un poco como el caldero de la bruja. De repente empiezan a llegar ingredientes para hacer la pócima. Estando embarazada, sentía la necesidad de escribir una historia de padres e hijos y aquello se mezcló con el año 1913, una década que me encanta, y con el auge del estaño en Potosí, ciudad que es más conocida por las minas de plata aunque el estaño también tuvo mucha importancia. Y pensando en Potosí, en Bolivia, surgió el Salar.... Total que se me ocurrió una mezcla que en mi cabeza funcionaba muy bien.

M.G.- En 'El encanto' teníamos a Cuba como escenario. En esta, Bolivia. Parece que tienes una predilección especial por Sudamérica, ¿no?

S.L.- En realidad ha sido casualidad pero estoy pensando que, inconscientemente hay algo. Tengo que hacérmelo mirar porque no deja de ser curioso. (Risas)

M.G.- ¿Pero qué es exactamente la flor de sal?

S.L.- La flor de sal de Uyuni es una sal muy especial y carísima. Se crea en la superficie del desierto por el cambio tan brusco de temperatura que se produce entre el día y la noche. Hay que recolectarla a una hora muy concreta, antes de que el calor la derrita, y solo se puede recolectar a mano. Es algo muy laborioso y por eso es tan delicada y cara.

M.G.- En la novela hay aventura, hay amor,... ¿está todo equilibrado?

S.L.- Creo que hay un equilibrio, sí. La historia de amor nace de mi lado romántico, es algo que ya se vio en 'El encanto'. No me da vergüenza ser romántica ni escribir historias románticas ni escribir historias románticas. Sé que hay mucha gente muy pudorosa con los sentimientos y los romances pero a mí me encanta como lectora y escritora. Y en cuanto a las aventuras, era algo que me hacía ilusión introducir. Me encantan las novelas de aventuras, algo que comparto con la protagonista. Es un género que echo mucho de menos, que se ha quedado un poco 'demodé' por culpa del ritmo de vida que tenemos ahora.

M.G.- Como que no podemos perder el tiempo soñando.

S.L.- Sí. Y creo que me gusta escribir época porque es todo muy evocador. Si querías tener noticias de alguien había que esperar la llegada de una carta, las fotografías había que esperar a acabar el carrete y revelarlas. Pero ahora, es imposible echar de menos a alguien. Tienes la inmediatez del whatsapp. 


M.G.- De todos modos, en la novela también asoma el trasfondo político del momento.

S.L.- Sí, me parecía interesante ubicar la historia en 1913 porque está a punto de estallar la guerra. Todas las películas y novelas que tienen que ver con el periodo de guerras se desarrollan en Europa. A mí me resultaba interesante retratar un acontecimiento histórico lejos del ojo del huracán. 

M.G.- A Julieta Carrión la describes muy bien. Al margen de ser una chica rebelde y poco conformista, ¿cómo la ves tú?

S.L.- Julieta tiene muchas cosas buenas como la valentía, la lealtad a sus amigos,... pero también tiene defectos como por ejemplo los prejuicios que tiene con respecto a los indígenas. He intentado hacer un personaje humano pero lo más importante del personaje es que va a aprender mucho. Es una mujer que va a descubrir cosas de sí misma según va avanzando la historia. A ella le pasa lo mismo que a mí, que descubro cosas de mí que me sorprenden cada día. 

M.G.- Tiene un sentido de la moral muy desarrollado. Se va a encontrar con situaciones y personas que no le gustan en absoluto pero sabe reconocer cuándo se está cometiendo una injusticia. Esto es algo que me gusta mucho del personaje.

S.L.- Sí, es verdad. Julieta es así por las enseñanzas de los profesores que tenía en Madrid. De su padre aprenderá a ser inconformista, a rebelarse cuando algo no le gusta. Es curioso porque luego su padre será el que más intente controlarla. Y luego, su idealismo, su sentido de la injusticia proviene de sus profesores, un par de socialistas utópicos, muy ilusionados con el proyecto de Ciudad Lineal. 

M.G.- La relación con el padre es muy compleja. Ella tiene una idea de él que luego cambia por completo.

S.L.- En principio ella ve al padre con ojos de niña y por tanto lo idolatra pero luego pasan los años y descubre otro hombre, otro diferente cuando lo ve con los ojos de adulta. Ella se da cuenta que su padre es humano, que tiene cosas buenas pero también tiene muchas sombras con las que la hija no contaba. En realidad, es lo que nos pasa a todos con los padres y al revés porque también me  he puesto en el papel de don Gonzalo. Él también tiene sus justificaciones. Los villanos de las historias nunca saben que lo son y por eso también hay que ponerse en su piel.  

M.G.- ¿Cómo ha sido documentarte sobre Bolivia? Hablas mucho del país en muchos ámbitos diferentes.

S.L.- Disfruto muchísimo con el proceso de documentación. Intento leer de todo. Con esta novela me ha costado documentarme más que con la otra, porque claro, no puedes hablar con alguien que haya vivido en 1913. He tenido que recurrir a fuentes escritas. 

M.G.- Pero te metes en la industria minera que es un tema muy árido y aprovechas para denunciar la explotación infantil.

S.L.- Sí y también me ha servido para introducir un personaje real. Simón Patiño era el rey del estaño y tuvo una vida que da para una novela o una película. Pero con la documentación me tengo que frenar porque consigo tanto que me da miedo luego volcarlo todo y meter pegotes. La documentación tiene que servir para afianzar la historia y ya está,  porque los pegotes se notan. 

M.G.- La parte en la que nos hablas de los indígenas es muy llamativa. Nos cuentas cosas muy curiosas sobre los rituales, la cultura, su lengua,... Todo eso habrá supuesto tener que estudiar bastante.

S.L.- Sí, pero es un mundo tan fascinante...

M.G.- ¿Algo que te haya llamado especialmente la atención?

S.L.- No sabría decirte. Tengo cuadernos enteros con apuntes y me he dejado fuera un montón de cosas. Soy bastante niña pequeña para esto de las leyendas y los mitos. A los adultos ya no se nos cuentan cuentos y a mí, sin embargo, todas las leyendas me parecen tan apasionantes,...

M.G.- También hay mucho simbolismo en la novela. Los colibrís tienen un papel importante y los flamencos rosas que aparecen en la cubierta.

S.L.- Los flamencos están en la laguna colorada. Verlos allí supone enfrentarte a una imagen espectacular. Hay mucha magia en la novela para que el lector la vaya descubriendo poco a poco. 

M.G.- ¿Se va a publicar en otros países?

S.L.- No lo sé todavía porque salió la semana pasada. Espero que sí.

M.G.- Seguro que sí, Susana. No te robo más tiempo. Un placer conocerte y confío en que la novela tenga tanto éxito como la anterior. A mí me está gustando mucho.

S.L.- Muchas gracias.


Sinopsis: Año 1914. Acaba de estallar la Gran Guerra y Julieta Carrión de la Vega llega con 16 años a Bolivia procedente de España, para reencontrarse con su padre, don Gonzalo Carrión, que dirige una mina de estaño en la ciudad de Potosí. Huérfana de madre, Julieta adora a su padre, o al menos la imagen idílica que tiene de él, pero muy pronto choca con la dura realidad. Don Gonzalo emplea niños para trabajar en la mina, y padre e hija tienen un primer y tremendo enfrentamiento. No solo eso, Julieta descubre que, desde hace años, su padre tiene una amante, Adela, una atractiva y peligrosa mestiza.

Harto de las peleas con su hija, don Gonzalo decide enviarla a una de sus propiedades en un lugar recóndito e inhóspito: El Salar de Uyuni. Allí, en un paraje de belleza salvaje, Julieta encuentra a paz y crea con los indígenas de la aldea cercana a su casa una cooperativa para explotar la sal. Conoce sus costumbres, sus valores, sus miedos, y también conoce a Siwar, un atractivo indígena, con quien entra en conflicto al principio, pero de quien acabará enamorándose.

[Puedes empezar a leer aquí]



miércoles, 18 de septiembre de 2019

AN EDUCATION (DRAMA - 2009)


Año: 2009

Nacionalidad: Reino Unido

Director: Lone Scherfig

Reparto: Carey Mulligan, Peter Sarsgaard, Alfred Molina, Dominic Cooper, Rosamund Pike, Olivia Williams, Emma Thompson, Matthew Beard, Cara Seymour, Sally Hawkins, Amanda Fairbank-Hynes, Ellie Kendrick.

Género: Drama

Sinopsis: Jenny, una atractiva y brillante estudiante de 16 años que vive en un tranquilo barrio londinense, sólo piensa en estudiar para poder ir a Oxford. Pero un día conoce a Britt, un tipo seductor de 35 años, que la corteja con cenas elegantes, clubs y viajes con sus divertidos amigos Danny y Helen. Así las cosas, las convicciones de Jenny se tambalean y se verá obligada a elegir entre seguir con Britt y su ajetreada vida o bien ir a la Universidad.

[Fuente: Filmaffinity]

Qué gusto ver cine británico.
Cuánta delicadeza a la hora de contar historias de otro tiempo.

An education (en esta ocasión prefiero el título original en vez de su obvia traducción al castellano) tiene ya una década y sin embargo yo la descubro ahora. Al terminar de visionarla (en AXN, para más señas) me invadió una sensación de alivio, como si me hubiera librado del horrible castigo que hubiera supuesto perdérmela. Y sé que mi opinión se contrapone en forma y fondo con la de otros espectadores que la tachan de cursilada, ñoña, sin corazón y plana). A mí, sin embargo, me gustó mucho.

1961. En Twickenham (Londres) los colegios enseñan a las jóvenes a ser auténticas damiselas. Deben andar rectas, bailar con elegancia, cocinar deliciosas recetas y mantener la figura. Pero en el colegio al que acude Jenny Mellor, también hay espacio para la poesía, la literatura y el latín. Y es que la directora del centro y la señorita Stubbs saben que, con formación y un diploma bajo el brazo, las jóvenes pueden llegar a ser alguien, al menos, a ser ellas mismas. Sin embargo, todas esas asignaturas son un auténtico latazo para unas muchachas que tienen sueños llenos de color. La vida entre las paredes del colegio es aburrida y en sus casas tampoco encuentran aliciente ni felicidad. En el caso de Jenny, quizá lo único que la saca de la monotonía es el chelo y precisamente será ese instrumento el que le dé la oportunidad de conocer a David (sí, David y no Britt como apunta la sinopsis facilitada por Filmaffinity). Pero David es un hombre y Jenny una colegiala. Inevitablemente esta frase te hará pensar en Nabokov aunque Lolita dista mucho de esta Jenny que a veces se expresa en francés, fuma y que tiene una desmesurada ansia de vivir. Y eso es lo que precisamente le ofrece David, que a sus treinta y cinco años, cena en lujosos restaurantes, viaja a ciudades románticas y acude a conciertos de música clásica y jazz. Ante la joven el camino se bifurca en dos senderos. ¿Debe seguir estudiando para intentar que la admitan en Oxford o por el contrario debe dejarse caer en los brazos de David? El dilema está servido. Y por todo ese caos mental también se arrastra la seducción. Sería lógico pensar que David, con su porte elegante y su vida sofisticada seduce a Jenny pero a mi parecer, quien verdaderamente cae rendido a los pies del otro es el propio David, que queda prendado por una joven que lo seduce con su inteligencia más que con su cuerpo, con su pasión más que con sus labios, con sus sueños más que con su mirada.  No hay mejor seducción que la que procede de la mente y el espíritu de un hombre o de una mujer. Pero un corazón enamorado también tiene que ser valiente. 

El argumento de An education quizá no sea especialmente original. Jóvenes estudiantes que se enamoran de hombres maduros, hechos y derechos, y que dicen haberse licenciado en la universidad de la vida. Esta película nos muestra una atípica relación de amor pero no por ello poco explotada, con moraleja final y en la que también se analiza la reacción de los padres de la joven porque claro, que tu hija mantenga una relación con un hombre veinte años mayor es para tener una opinión al respecto.  ¿Qué  pensarán Jack y Marjorie de todo esto? Dejo que lo descubráis vosotros mismos porque, en cierta manera, en el desarrollo de la historia incide la actitud de los padres. Pero más allá del guion, en An education, también hay que tener muy en cuenta las interpretaciones que son absolutamente fabulosas. Me ha fascinado el trabajo de Carey Mulligan - para mí prácticamente desconocida-, en el papel de la joven adolescente que quiere crecer demasiado deprisa para convertirse en una mujer de mundo. La actriz se adapta perfectamente a los vaivenes de su personaje, a ese girar en una noria emocional en la que la actriz tendrá que emplearse a fondo para transmitir todo un abanico de sentimientos. Es fácil conectar con ella, es fácil entender que tenga ganas de beberse la vida a grandes sorbos porque traducir a Virgilio es un aburrimiento total. Y también será sencillo comprenderla en los compases finales cuando tenga que enfrentarse a lo que la vida le tiene reservado.

En cuanto a David, será Peter Sarsgaard quien se encargue de darle vida. Con sus ojos azules y su sonrisa pícara sabrá manejar los hilos de cualquier situación a su favor. Bajo su rostro de hombre encantador, ¿reside un manipulador? ¿Acaso David solo pretende comerse la guinda de un dulce pastel? Su personaje puede llegar a desorientarnos. En alguna ocasión pensaremos que simplemente es un hombre enamorado y en otras advertiremos algún toque de pervertido. En cualquier caso, reducir su personaje al de simple seductor que salta de flor en flor me parece excesivo. Creo que, como comenté antes, él también acaba hechizado por una joven y, al igual que Jenny tiene que decidir, David deberá hacerlo igualmente y para ello Sarsgaard  hace suya la diatriba de su personaje, retratándose en una escena que supone un clímax tardío en la cinta. Tras ese momento culmen, ya solo queda recoger velas.  

En cuanto a los padres de Jenny, Alfred Molina en el papel de Jack resulta tan creíble como siempre que se coloca ante una cámara. Ejercer de padre de una joven en los años 60, una época en la que la mujer tenía tan pocos caminos que elegir lo obliga a desdecirse en más de una ocasión. A Jack no le gustan los tarambanas y Molina sabe cómo hacérselo entender a los pretendientes de su hijita. Pero a este padre gruñón al que todo le parece mal se le verá pronto el plumero. Su figura como progenitor quedará en entredicho cuando soplen vientos menos favorables y eso le causará un profundo dolor.

Más en un segundo plano, los amigos de David, Danny (Dominic Cooper) y Helen (Rosamunde Pike) suponen el atrezo perfecto para una puesta en escena que guarda más de un secreto. Si bien el primero me ha dicho poco, Pike me ha convencido del todo. En su papel de belleza rubia y tonta, la actriz sabe contagiar ese sopor que le produce la música de Ravel mientras lanza al aire preguntas sinsentido, denotando una absoluta carencia de cultura pero derrochando un exceso de belleza, sofisticación y encanto. ¿Quién necesita leer libros si se es guapa?

No puedo dejar de lado a Emma Thompson interpretando a una amenazante directora del centro escolar que deja claro como el agua su postura ante el romance de la joven. Salvo por un exceso de cardado en el cabello, la caracterización de la actriz es impecable. Y tampoco me voy a olvidar de Olivia Williams, cuyo personaje pone el punto de cordura y sensatez a la trama. Me encanta esta actriz con esa calma inquietante a la que nos tiene acostumbrados. 

En An Education todo encaja. La hermosa fotografía de las calles de París mientras los amantes entrelazan sus manos o toman una copa de vino al atardecer. La preciosa banda sonora con temas de Juliette Greco ('Sous le ciel de Paris'cuya voz enfatiza los sueños de Jenny, canciones de amor en francés para aburridas tardes lluviosas británicas. Y la atmósfera, tan cálida y envolvente aunque diluvie 

La película está basada en las memorias de Lynn Barber, una periodista que escribió un ensayo sobre sus amores de juventud y sobre el que Nick Hornby (Alta fidelidad, Juliet desnuda,...) escribió el guion para la película.

An Education es un largometraje digno de ver. La avala la crítica profesional, las numerosísimas nominaciones y diversos premios en distintos galardones y la opinión de buena parte del público. Así que, desde aquí, yo también me uno a esa recomendación y os invito a ver este largometraje si aún no lo habéis hecho. Su directora, la danesa Lone Scherfig -de la que hasta ahora no había visto nada-, no nos ofrece un drama rosa sino una historia con sus luces y sus sombras, construida con delicadeza y mimo. Aunque, el núcleo de la historia no sea muy original, te pediría que no te la pierdas





Tráiler:

                                    Puedes adquirirla aquí:





martes, 17 de septiembre de 2019

ALEJANDRA PAREJO: 'Escribir es mi forma de encontrar alivio'

Una familia normal ha sido una de las primeras novelas que han caído en mis manos tras el parón vacacional, la primera que leí nada más iniciarse septiembre, una novela que habla de emociones, de decisiones, de alianzas que se rompen mientras otras se forjan, de sueños, de independencia. En Una familia normal conoceremos a Olivia, una directora de fotografía que mantiene una relación con Mario, también director en el mismo ámbito. El día que le ofrecen el proyector profesional más importante de su carrera, descubre que está embarazada y justo la unión de estos dos elementos origina su Big Bang personal. ¿Qué decisión tomar? ¿Qué es lo que más le conviene? Mientras se devana los sesos, sus relaciones con el resto de los personajes se afianzan o se deterioran, peligra su trabajo pero, ¿por qué a Olivia le ocurre esto? ¿Tiene algo que ver su pasado? Lo sabremos porque en Una familia normal también tiene cabida la infancia y adolescencia de la protagonista.

Para hablar de todo esto nos sentamos hace unos días con Alejandra Parejo, una joven con la mirada más limpia que he visto nunca y que debuta con esta primera novela, Una familia normal

Marisa G.- Alejandra, ya que esta es tu primera novela, me gustaría saber cómo ha sido el camino hasta llegar aquí.

Alejandra P.- Mi madre dice que siempre me he comunicado escribiendo pero hasta ahora escribía para mí, ya fuera en los momentos de mucha felicidad o tristeza, para desahogarme yo. Estudié Publicidad y Comunicación Audiovisual y empecé a trabajar en distintas agencias de publicidad, pero no me sentía llena, así que me apunté a cursos de escritura. En Madrid asistí a la Escuela de Escritores, donde hice un curso de narrativa de dos años y, aunque iempre tuve en mente escribir, fue allí donde se hizo más tangible la idea de una novela. Así que, cuando terminé el curso, me puse a escribir. Al tiempo me crucé con Pablo Álvarez, mi actual agente literario y me puso una fecha para terminarla. Todo ha sido pasito a pasito y muy natural.

M.G.- En tu web dices 'Escribo para mí, para los demás, para conectarme y liberarme. Escribo para contar historias: tuyas, mías, inventadas. Escribo para que cierres los ojos y puedas oler, saborear, escuchar y disfrutar'. Se da a entender que escribir es tu vía de escape, es tu necesidad. 

A.P.- Sí. Escribir es mi forma de encontrar alivio. Me alivia escribir lo bueno y lo malo. Ahora estoy escribiendo un diario, como cuando era pequeña, aunque lo hago en digital. Escribir me ayuda a ordenar las cosas, a apreciar todo lo que pasa rápido y no nos paramos a pensar. Creo que no sabría sobrevivir sin escribir. En algunos momentos es como una catarsis.

M.G.- De las que se sale más purificada.

A.P.- Sí, así es. Y a lo mejor son tonterías. Por ejemplo, en el AVE me he fijado en un grupo de compañeros de trabajo. Los hombres se saludan dándose la mano y las mujeres se dan dos besos. Pues escribo eso que observo, esa reflexión, que no es nada importante pero me ha llamado la atención. Ahí queda escrito. Quién sabe si de eso que anoto, algún día no sale algo. 

M.G.- ¿Y cómo surge la idea de escribir esta historia?

A.P.- Pues se me ocurrió una noche que no podía dormir. Y empecé a pensar en dos amigos, que eran pareja, y que se dedicaban a lo mismo, trabajando en el mundo del cine. Me planteé que si esos amigos querían tener un hijo, ¿cómo iban a conciliar? Ahí nació la idea de esta novela. Por entonces yo vivía con Marta, una de mis mejores amigas, y recuerdo que me levanté, entré en el salón y le conté que acababa de tener una idea para una novela. Por supuesto, ella se rió pero lo cuento y me parece como mágico. Surgió así, sin más.

M.G.- La novela se titula 'Una familia normal' pero ¿existen esas familias?

A.P.- En el título hay mucha ironía porque creo que lo normal no existe. Lo normal es lo que nos han enseñado en el colegio, lo que nos han impuesto en política, en religión,... y no es así. Lo normal no existe y menos aplicado a las familias porque, incluso las que aparentan ser normales son las que generalmente tienen muchas más cosas que ocultar. Lo importante no es la normalidad sino tener una familia buena, que sea capaz de escucharte, de comprenderte, que sea un lugar en el que te sientas seguro y en el que puedas ser tú mismo. Eso es lo que comprende Olivia en este viaje interior, que su familia es como es, que los errores y los aciertos de todos nos llevan a un lugar y no pasa nada. Nos han cargado con mucha culpa y eso hace que todos pretendamos tener una familia modélica pero y si no la tienes, ¿pasa algo? Pues no. 

M.G.- La historia se va a desarrollar a lo largo de dos hilos temporales, uno en 1998 y el otro en 2018. ¿Por qué esas dos fechas concretas?

A.P.- Hay varias cosas muy importantes. Empecé a escribir la trama del presente sin el pasado y sentía que me faltaba algo. Me di cuenta que tenía la necesidad de explicar por qué Olivia estaba en ese punto y qué le había llevado hasta ahí. 

También quería remarcar que, entre finales de los años 90 y 2018, cambió nuestra manera de comunicarnos. Nacen generaciones impacientes que necesitan saber de manera inmediata. Era algo que me daba mucho juego a la hora de comparar a la Olivia pequeña con la Olivia mayor. La Olivia del pasado deja la isla en la que vive y se muda a una ciudad. Su padre es marino, vive lejos de ella y le produce mucha frustración saber que Madrid no tiene mar y que los barcos no pueden llegar hasta allí. ¿Cómo va a llegar su padre hasta ella? Lo único que puede hacer es llamarlo por teléfono, o dejarle un mensaje en el contestador, una máquina que guarda tus mensajes pero que no te asegura que llegue a su destinatario. Para mí era muy importante marcar esa diferencia entre lo que significaban antes las ausencias y lo que significan ahora porque doler duele igual pero no es lo mismo. Si la Olivia pequeña viviera en 2018 podría pedirle a su padre que llamara por FaceTime, o podría darle cada mañana los buenos días a través de Whatsapp. 

Por último, me interesaba también ver cómo funciona la voz de un narrador infantil. Pensamos que los niños no se enteran de nada pero saben mucho de lo que está pasando a su alrededor. Lo peor es que sacan conclusiones erróneas de lo que se les oculta. Y encima, no son capaces de poner nombre a sus sentimientos. 


M.G.- Abordas temas como la maternidad, la independencia, la familia, los miedos,... Te metes en un jardín profundo.

A.P.- Es una novela generacional porque trata temas que a la gente de mi generación le preocupa pero creo que también la generación de mis padres puede verse reflejada. Las dudas son muy parecidas aunque tengan otra edad. Es verdad que la sociedad ha evolucionado y con el feminismo se han conseguido muchas cosas pero creo que hay muchos miedos que comparten varias generaciones. Olivia termina entendiendo que se parece a su madre, que se espera de ella lo mismo que se esperaba de su madre a su edad, que ambas tienen y tenían los mismos miedos, las mismas inseguridades. Percatarse de eso supone una forma de perdonar porque la Olivia de once años solo ve a su madre como tal y es ahora, cuando ya es mayor, cuando se da cuenta que su madre, además de ser madre, era una mujer con sus deseos, miedos e inseguridades. 

M.G.- Alrededor de Olivia hay muchos más personajes, como su hermana Lu, su pareja Mario, su jefa Amanda. Me resulta interesante analizar las relaciones de Olivia con los restantes personajes. 

A.P.- Me gusta que me digas eso porque me he esforzado mucho en esas relaciones. Me fui haciendo como fichas en las que anotaba cómo era la relación de Olivia con Lu, o con Mario, o con Amanda. ¿Me preguntaba quién estaba a favor o en contra de una decisión de Olivia? ¿Quién hacía cosas para que ella pudiera avanzar o frenar? Cada uno de los personajes tiene su propia historia y están muy pensados para apoyar o no apoyar a Olivia. Por ejemplo, en la relación con su jefa era muy importante que el lector se pusiera en la piel de Amanda, una mujer que sufre un momento muy dramático en el pasado y que no puede evitar que ese trauma la ponga en contra de Olivia durante un tiempo. En ese punto quería explicar que a las mujeres nos han educado para hacernos la competencia y eso es una realidad. 

En cuando a Lu, Olivia mantiene una relación llena de amor con su hermana que me servía para destacar las carencias de Olivia y las virtudes de Lu. Ellas se complementan y se dan lo que necesitan la una a la otra. Olivia es muy responsable mientras que Lu es más alocada y se deja llevar. Entre las dos consiguen un equilibrio. 

Quería que los personajes me ayudaran a crear una atmósfera que empujara a Olivia a tomar una decisión concreta.

M.G.- Me gusta mucho la relación que mantiene Olivia con Carlota, la madre de Mario. Me parece mágica y es una relación que me ha llenado mucho. Carlota no es su madre, sino su suegra, y de algún modo rompes un mito.

A.P.- El tema de las suegras es muy injusto. Me parece fatal que se piense que todas las suegras son unas brujas, que quieren retener a sus hijos a toda costa. Carlota me ha servido para poner a una mujer en un formato tradicional, una mujer que une a la familia y que hace todo por y para ellos. Pero también una mujer que empatiza con su nuera y que la apoya en uno de los momentos más decisivos de su vida. Para Carlota, Olivia es importante y ella prefiere anteponer la felicidad de la pareja de su hijo a sus propias convicciones. 

M.G.- Con Lu hay un cierto misterio, ¿cierto? Dejas que sea el lector el que idee lo que le está pasando.

A.P.- En la trama de Lu, uno de los problemas del personaje es un momento con su hermanastro en el que no se sabe muy bien qué pasa. Ahí dejé que cada uno imaginara lo que quisiera. Podría haberlo contado pero me pareció más interesante dejar que cada uno pensara. Sobre todo, lo que quería demostrar es que, cuando los adultos no quieren profundizar en algunas cosas pueden pasar otras que son peores. A veces es mucho más fácil sentar a tus hijos y preguntarles qué les pasa, o contarles la verdad, y poner las cosas en su sitio. Si intentas aparentar que no pasa nada, a lo mejor hay otras cosas que pasan alrededor que no las estás viendo. 

Lu pasa por muchas cosas porque no es capaz de verbalizar lo que le duele y prefiere hacerse la loca antes de aceptar que está triste.

M.G.- ¿Te reconoces en alguno de los personajes?

A.P.- Toda la historia es ficción pero es verdad que en Olivia he plasmado muchos de mis miedos y de las preguntas que me hago. Tengo en común con Olivia esa sensación de mudarme de ciudad, de echar de menos, de necesitar el mar: también comparto con ella el miedo a la oscuridad. La oscuridad me parece una metáfora del miedo a la incertidumbre, a no saber,...

M.G.- En 1998, Olivia no entiende que su madre sea tan servicial con Roberto, su segunda pareja tras separarse del padre de las niñas. Pero en 2018 Olivia tiene problemas para conciliar trabajo y familia. Muchas veces me pregunto, ¿dónde se supone que está esa liberación de la mujer? Llevamos una familia, trabajamos, compatibilizamos las dos cosas, y nos ponen trabas,... ¿Realmente estamos mejor?

A.P.- Es que la magia que existe entre Olivia y su madre es darse cuenta de que no están tan lejos la una de la otra. Olivia se acerca mucho a lo que era su madre en muchos ámbitos de su vida. Hoy en día hemos avanzado en muchas cosas pero desde luego no en conciliar. La realidad es que puedes pedirte una jornada reducida, lo que implica que cobres menos y que no puedas evolucionar en tu puesto de trabajo. Por lo tanto, implica perder cosas y eso no es conciliar. Así que la mujer se está liberando pero a la vez se nos están echando encima muchas responsabilidades. ¿Dónde está el equilibrio? Se nos exige ser buenas en todo, de ahí las preguntas que figuran en la contra del libro.

M.G.- Alejandra, hay muchísimas referencias musicales en la novela. ¿Son tus referentes? 

A.P.- Algunos sí. Billy Joel es un cantante que tiene mucho recorrido pero yo lo descubrí hace unos años gracias a un amigo. Lo vi en Nueva York, en un concierto, me fascinó y conecté muchísimo con su música. Zahara sí es un referente y en cuanto a Iván Ferrero, bueno no lo escucho mucho pero justo la canción que aparece en la novela era perfecta para una escena por lo mucho que transmite. Me interesaba toda la música de los 90, con Alejandro Sanz y su disco 'Más'. 

M.G.- Pues no te robo más tiempo. Gracias por compartir este momento con nosotros y espero que la novela funcione muy bien.

A.P.- Gracias a ti por leerla. 

Sinopsis:

El mismo día en que le ofrecen uno de los proyectos más importantes de su carrera, Olivia se da cuenta de que está embarazada. Tiene 31 años, una relación aparentemente sólida con Mario y una economía estable, pero nada de eso la convence de que ha llegado su hora de ser madre. ¿En qué consiste ser una mujer independiente? ¿Qué significa ser una buena pareja, buena hija, buena amiga, buena profesional?


Mediante saltos temporales que llevan al lector a la infancia de Olivia, conoceremos a una niña que se vio obligada a luchar por el amor de sus padres divorciados, a crecer antes de tiempo y a proteger la fragilidad de su hermana. Una hija que aborrecía la sumisión de su madre y que luego se hace adulta para arropar las mismas inseguridades que tanto criticaba en el pasado. 

Esta es una novela sobre las tensiones íntimas de una generación marcada tanto por la sociedad desigual en la que creció, como por las exigencias morales del presente. Una historia sensible y difícil, tierna y dolorosa, que basa toda su fuerza narrativa en demostrar que a veces no hay decisiones erradas, solo formas de vivir.

[Puedes empezar a leer aquí]



lunes, 16 de septiembre de 2019

ANTES DE LOS AÑOS TERRIBLES de Víctor del Árbol


Resultado de imagen de antes de los años terribles victor del arbol
Editorial: Destino.
Fecha publicación: mayo, 2019. 
Precio: 20,90 € 
Género: Narrativa. 
Nº Páginas: 464 
Encuadernación: Rústica con solapas. 
ISBN: 9788423355716 
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí


Autor

Víctor del Árbol (Barcelona, 1968) fue mosso de'esquadra desde 1992 hasta 2012 y cursó estudios de Historia. Es autor de las novelas El peso de los muertos (Premio Tiflos de Novela 2006), El abismo de los sueños (finalista del XIII Premio Fernando Lara 2008) y La tristeza del samurái (Prix du Polar Européen 2012), traducida a una decena de idiomas y bestseller en Francia. Sus últimas obras son Respirar por la herida (finalista en el Festival de Beaune 2014 a la mejor novela extranjera), Un millón de gotas (ganadora en 2015 del Gran Prix de Litterature Policiére), La víspera de casi todo (Premio Nadal de  Novela 2016) y Por encima de la lluvia (2017). En 2018 fue nombrado caballero de las artes y las letras de la República Francesa.

Sinopsis

La vida de Isaías volvió a empezar el día que llegó a Barcelona siendo un muchacho y dejó atrás su mundo. Después de mucho tiempo ha construido una nueva vida junto a su pareja, mientras intenta abrirse camino con un negocio de restauración de bicicletas. Todo cambia el día que recibe la visita de Enmanuel, un antiguo conocido que lo convence para que regrese a Uganda y participe en un encuentro sobre la reconciliación histórica de su país. Aceptar esa propuesta hará resurgir un pasado que Isaías creía haber dejado atrás. Se verá forzado a enfrentarse al niño que fue, mirarlo a los ojos sin concesiones y perdonarse a sí mismo, si quiere seguir adelante con su vida y no perder a su mujer, que pronto, y de la peor manera, descubrirá una terrible verdad: no siempre lo conocemos todo de aquellos a quienes amamos.

Cuando se ha llegado demasiado lejos, huir no es una opción.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Nunca había leído nada de Víctor del Árbol. Estaba al tanto de sus publicaciones, de las buenas opiniones que cada uno de sus libros iba cosechando, lo que me empujaba a comprar sus novelas con la esperanza de encontrar el momento de leerlas, así que las he ido coleccionando una detrás de otra. No fue hasta esta pasada primavera cuando por fin me sumergí en una de sus historias. Antes de los años terribles ha sido una lectura dura, quizá no las más idónea para estrenarme con el autor pero aborda un tema del que no había leído nada y debo reconocer que he aprendido mucho. 

Tras un capítulo introductorio, Antes de los años terribles sitúa al lector en 2016. En la ciudad de Barcelona, Isaías Yoweri es un joven ugandés de treinta y seis años que ha rehecho su vida, después de abandonar su país. Allí regenta un taller de bicicletas y mantiene una relación con Lucía, desde hace cuatro años y con la que tendrá un hijo en breve. La vida es tranquila hasta que reaparece un antiguo conocido, Enmanuel K, al que no ve hace veintiún años. La aparición de este compatriota trastoca toda su vida. Enmanuel es un heraldo de su pasado, un tiempo remoto del que Isaías ha estado huyendo y del que ni siquiera Lucía sabe nada. Desde este momento, el lector tendrá claro que algo esconde Isaías, algo horrible de lo que se arrepiente y se siente culpable. Enmanuel le hablará de Uganda, de la obligación de reconstruir un país, de su compromiso con su patria y por tal motivo se ha organizado un congreso en Kampala, en el que quiere que Isaías participe para contar su historia. 'El mundo necesita saber lo que hicieron', dirá el emisario pero, ¿qué pasa con lo que hicieron ellos? Los recuerdos y la culpa le muerden por dentro. ¡Éramos solo unos niños!, argumentará Enmanuel y con esta justificación convence a Isaías para que regrese, no sin antes contarle parte de la verdad a Lucia, quién emocionada por conocer el país de su pareja, lo acompañará en el viaje. Pero el regreso a Kampala solo trae terribles consecuencias. Para empezar, se tendrá que enfrentar al niño que fue y se topará de bruces con una de sus peores pesadillas. Nada es lo que parece. Todo se complica.

Con este telón de fondo, Antes de los años terribles nos hablará de los niños soldados que, secuestrados y apartados de sus familias, son convertidos en guerrilleros, en monstruos de tortura y destrucción. La novela ahonda en el LRA, el Ejército de Resistencia del Señor, liderado por Joseph Kony, uno de los asesinos y sanguinarios más perseguidos de la historia y que hoy en día se encuentra en paradero desconocido. Conoceremos cómo se forjó este comando, quiénes eran sus miembros, cuáles eran sus pretensiones y contra quiénes luchaban. Verdaderamente, toda esta parte me ha parecido tremendamente interesante y confieso que ha despertado tanto mi curiosidad que he hecho mis propias indagaciones, buscando información en Internet y preguntándome qué habrá sido de Kony. 



No obstante, debo decir que me sorprendió que Víctor del Árbol urdiera una novela con esta temática y que trasladara al lector hasta Uganda. Al ser la primera que leía del autor catalán, me había imaginado historias de otro tipo, ni mejores ni peores, sino distintas. Antes de los años terribles me ha parecido una novela dura y compleja, por la que el lector debe transitar sin prisas, asimilando los hechos que se suceden, forjando su opinión y reflexionando sobre las cuestiones que se plantean en la novela. ¿Siguen ocurriendo estas cosas? ¿Existen muchos Isaías Yoweri? Buena parte de las incógnitas que me fueron surgiendo a lo largo de la lectura fueron resueltas en la entrevista que pude hacer a Víctor allá por el mes de mayo y cuyo resultado puedes leer aquí

La novela cuenta con un abanico importante de personajes. Momentáneamente muchos de ellos eclipsarán a otros en el protagonismo pues todos tienen un peso específico en la trama y constituyen piezas claves en el desarrollo de la historia. Sin embargo, Isaías Yoweri encabezará siempre la lista de personajes. De niño lo pasó realmente mal, pues de un segundo a otro le arrebataron la infancia y lo que más quería, su familia. Con el tiempo aprendió a sobrevivir y a hacerse imprescindible pero nunca se dejó manipular totalmente. Ahora es un hombre desconfiado, con la autoestima minada y con una pésima opinión de sí mismo, lo que lo convierte en un ser vulnerable.

Junto a él estará Lucía, una mujer algo mayor que Isaías, lógica, pragmática, resolutiva y de buena familia, cuya relación con el joven ugandés ha despertado el rechazo de su familia. Lucía es una mujer europea que sabe lo justo de lo que ocurre más allá de las fronteras de su país y por eso, acompañar a Isaías a Uganda, le parece una aventura más que una terrible pesadilla. 





En cuanto a Kony, sus 'arcángeles' y el resto de personajes iremos sabiendo detalles a medida que se va desarrollando la historia. Todo lo que leas de Kony te va a llamar la atención y vas a querer saber más sobre este criminal de guerra, buscado por los servicios de inteligencia de medio centenar de países y actualmente en paradero desconocido. Aprovecho para aclarar que esta es una historia de ficción, y que todos los personajes, a excepción de Joseph Kony, han salido de la imaginación del autor. Pero, a pesar una historia inventada, hay que tener claro que Víctor del Árbol se ha inspirado en la vida de otro joven, tal y como explica en la entrevista.

Al margen de la temática, uno de las aspectos que destacaría de la novela es la ambientación. Se nota que Víctor del Árbol ha realizado una labor de documentación intensa. El autor no solo se centra en narrar los hechos sino en retratar un continente, un país, un pueblo. Diversas referencias a las distintas tribus, con sus costumbres, rituales y rivalidades trasladan al lector al continente africano. Me ha resultado también muy llamativo la correlación que se muestra en la novela entre religión y lucha armada, cómo el adiestramiento, la persecución, las matanzas,... se justifican en loor a Dios.

Y para narrar todo este entramado, el autor recurre a una estructura bífida. Por un lado, el presente de la novela abordará desde el encuentro de Isaías con Enmanuel hasta su viaje a Kampala y todo lo que allí sucede. Sin embargo, para entender los hechos que se producen en el presente, hay que conocer el pasado y para ello, Víctor del Árbol construye una historia paralela que transita por el año 1992, justo cuando el joven protagonista tenía doce años. Ese hilo argumental, al igual que el anterior, está narrado en primera persona, lo que supone un acierto porque, dado el carácter de los hechos que se relatan, se apelará al corazón del lector y el vínculo que forjemos con Isaías será intenso. Será en este bloque donde se presente la vida de Isaías y sus orígenes, describiendo a los miembros de su familia, dibujando la relación que el niño tenía con todos ellos -destacando principalmente la unión con su abuela-, la llegada de los mercenarios y todo lo que ocurrió después, de lo que mejor no desvelo nada. Diría que, para mí, ese pasado es el grueso de la novela, la parte que más me ha interesado, donde he aprendido sobre sublevaciones, milicias, raptos y secuestros. 

Sobre el estilo de Víctor del Árbol, y al ser la primera novela que leo de él, desconozco sus principales características, pero en esta ocasión, me he topado con una narración en la que abundan los pasajes descriptivos, especialmente en lo relativo a los miembros de la familia de Isaías y de Lucía. Esto, unido a que en el texto predomina la narración frente al diálogo, otorga a la novela cierta densidad por lo que considero que Antes de los años terribles hay que leerla con calma, porque algunas escenas no son fáciles de digerir y hay que asimilar ese carácter de denuncia que tiene la novela.

Tras esta lectura me apetece enfrentarme a otra novela de Víctor del Árbol. Quiero comprobar si todas tienen siempre este calado pues yo me había imaginado historias encaminadas al puro entretenimiento, sin tanta carga reflexiva y sin unos personajes tan potentes. Antes de los años terribles es una novela difícil de olvidar, por su temática, por su complejidad, en la que cuestiones como el dinero, el misticismo, la religión, los intereses, la brujería,... se mezclan con el deseo de olvidar, con el anhelo de reconstruir lo que otros han roto y con el sueño de superar un terrible pasado. 




[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


viernes, 13 de septiembre de 2019

LA ISLA DE LAS ÚLTIMAS VOCES de Mikel Santiago

Resultado de imagen de la isla de las últimas voces

Editorial: Ediciones B.
Fecha publicación: septiembre, 2018. 
Precio: 20,90 € 
Género: Thriller. 
Nº Páginas: 560 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubiertas. 
ISBN: 9788466664080 
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí]



Autor

Mikel Santiago nació en Portugalete (Vizcaya) en 1975. Comenzó escribiendo relatos y novelas cortas, y publicando sus propios e-books en internet, con lo que consiguió llegar a la lista de best sellers de iTunes, Amazon y Barnes & Noble. Ha vivido en Irlanda y en Ámsterdam. Actualmente reside en Bilbao.

Ha publicado las novelas La última noche de Tremore Beach (2014), El mal camino (2015) y El extraño verano de Tom Harvey (2017) en Ediciones B. Todas ellas han escalado hasta los primeros puestos en las listas de best sellers en España y han sido publicadas en una veintena de países. Sus obras han conquistado tanto a los lectores como a la crítica internacional. 

Sinopsis

Una isla perdida en el Mar del Norte.

El temporal se cierne sobre St. Kilda y casi todos han huido en el último ferry. No quedan en la isla más de cincuenta personas, entre ellos Carmen, una mujer española que trabaja en el pequeño hotel local, y un puñado de pescadores. Serán ellos quienes encuentren un misterioso contenedor metálico junto a los acantilados.

Una extraña caja traía por las olas.

A través de unos personajes llenos de matices y secretos, atrapados en el corazón de la tormenta, Mikel Santiago nos plantea la pregunta que sobrevuela cada página de la novela...

¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para sobrevivir?

Mikel Santiago vuelve a las librerías para atrapar al lector como solo consiguen los grandes maestros del thriller.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Me declaré fan de Mikel Santiago nada más terminar de leer La última noche de Tremore Beach. Luego llegó El mal camino con la que también disfruté muchísimo y para cuando publicó El extraño verano de Tom Harvey ni se me pasó por la cabeza no leerla. Así que, podéis imaginar que celebré con mucho júbilo la publicación de su última novela, La isla de las últimas voces, publicada hace un año pero que no he podido leer hasta ahora. Ahí van mis impresiones.

Las primeras páginas de esta novela colocan al lector en el interior de un avión. No es un vuelo comercial sino más bien parece una aeronave militar. En plena tormenta, soldados, científicos y tipos trajeados se dirigen a un destino desconocido, transportando un extraño contenedor, una caja de la que pocos pasajeros saben qué contiene en su interior ni para qué sirve pero que parece totalmente hermética y con un sistema de seguridad inquebrantable. Se trata de una misión secreta pero el mal tiempo se recrudece y el avión cae empicado a las gélidas aguas del Mar del Norte. Solamente habrá un superviviente, Dave Dupree, protagonista y narrador en primera persona de unos de los dos hilos narrativos. El soldado consigue llegar a duras penas a la isla escocesa de St. Kilda, un recóndito lugar del Atlántico Norte, la parte más aislada de las Islas británicas, donde se iniciará su calvario. Pero no será el único superviviente. La caja también será rescatada del naufragio.

Y precisamente en St. Kilda arranca el segundo hilo narrativo de la novela, protagonizado principalmente por Carmen, una mujer española que llegó a ese apartado lugar huyendo de un pasado que la atormenta. Alrededor de su personaje flota una nube de intriga pues en ningún momento se nos desvela de manera directa lo que le ha sucedido aunque intuimos que es algo tan doloroso que le impedirá abrirse de nuevo al amor y la arrastrará hasta un lugar remoto para poder olvidarlo todo. Allí encontrará trabajo en un pequeño hotel, bajo las órdenes de su propietaria, Amelia Doyle, una mujer septuagenaria, encantadora que la cuidará y la protegerá. 

La isla de las últimas voces cuenta con una variado elenco de personajes. Al margen de los mencionados hasta ahora, también conoceremos a Charlie Lomax, un empleado gubernamental encargado de analizar las devastadoras consecuencias que los temporales producen en la isla y de gestionar las reclamaciones por los daños en la flota pesquera; Didi, encargada del café del pueblo e íntima amiga de Carmen; Keith Nolan, el alguacil del pueblo; Gareth Lowry, jefe del consejo local; Lorna Lusk, Theresa Sheeran y otros aldeanos que conforman una congregación religiosa y fanática; y un grupo de vecinos problemáticos como Tom McGrady y el senegalés Ngar.

Y casi otro personaje más sería la propia caja que ejerce una influencia poderosa en todos los habitantes de la isla, sacando a la luz los secretos de cada uno y también la parte más oscura de todos ellos. La caja es el vehículo que permite analizar la ambición humana y plantearnos una pregunta: ¿somos capaces de jugar con nuestras propias vidas con tal de conseguir un hipotético tesoro? ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por avaricia? Esta pregunta divide a los escasos habitantes de la isla en dos grupos claramente diferenciados. Los que apuestan por abrir la caja con la esperanza de encontrar en su interior algo de valor que los saque de la ruina y los que creen que es mejor devolver la caja a sus verdaderos propietarios y allá ellos con lo que el contenedor albergue en su interior. Y así se origina una batalla entre un grupo y otro. 

Como suele ser habitual en las novelas de Santiago, los personajes están bien perfilados y a todos ellos se les atribuye una serie de motivaciones que afectan en gran medida al desarrollo de los hechos. Dave y Carmen, como los protagonistas indiscutibles son a los que más atención se presta pero el autor también se detiene en describir a otros como Lomax, Didi o Amelia, especialmente cuando caen bajo el embrujo de la caja. El lector podrá de este modo empatizar con algunos de ellos y entender su comportamiento.

Así pues, toda la trama gira alrededor de esa misteriosa caja y lo que alberga en su interior, sobre las disputas que se originan entre los que quieren abrirla y los que quieren devolverla a sus propietarios y como apéndice, también se desarrollará una pequeña historia de amor que equilibra la tensión, la intriga y el suspense del hilo principal. Ahora bien, debo admitir que La isla de las últimas voces me ha resultado algo más floja que las anteriores del autor. Me ha parecido una lectura entretenida pero en ningún momento en sentido ese nivel de adicción que esperaba o que me asaltó en sus publicaciones previas. Creo que el problema radica en la repetición de ciertos recursos, el hecho de que se desate una tormenta de dimensiones colosales que aísle a los habitantes de la isla, que muchos personajes se vean acosados por terribles pesadillas y alucinaciones, los hechos sobrenaturales,... son elementos que ya vimos en La última noche de Tremore Beach  y en ese sentido a mí me ha parecido que volvía a leer lo mismo. Añado también que el desenlace no me ha resultado convincente. Alrededor de la caja me han seguido quedando incógnitas y hubiera deseado una resolución más elaborada.

Otra cosa distinta es la ambientación. En este punto creo que Mikel Santiago juega su mejor baza. Suele ser muy habilidoso a la hora de recrear escenarios y describirlos con la precisión justa para que el lector se sienta dentro de la historia. Verdaderamente uno puede verse asomándose a los acantilados de la isla o transitando por las calles de la localidad. La narrativa de Santiago suele ser muy visual y eso es siempre un punto a favor. 

Como digo La isla de las últimas voces cuenta con dos hilos narrativos y también con dos voces. Será el propio Dave el que nos cuente de primera mano todo lo que le acontece, frente a un narrador en tercera persona encargado de relatarnos las vivencias de Carmen y el resto de habitantes de St. Kilda. Tanto en una parte como en la otra, el estilo narrativo me ha parecido natural, muy desenfadado, concediendo mucha libertad a los personajes para mostrarse tal y como son y para expresarse a sus anchas.

Estructurada en nueve partes, los capítulos son de corta extensión y cuentan con tanta acción -en algunos capítulos tan bien narrada- que esto, unido a los diálogos, consigue que la lectura fluya a gran velocidad. 

En definitiva, La isla de las últimas voces me ha parecido una lectura entretenida aunque esperaba algo más de la lectura porque no terminado de conectar totalmente con la historia ni me ha parecido tan adictiva. Reconozco que sus anteriores trabajos me engancharon más pero aún así, y teniendo en cuenta que hay opiniones mucho más positivas y más entusiastas que la mía, considero que el lector debería darle una oportunidad.

Dejo por aquí el booktrailer.











 

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...