jueves, 11 de abril de 2024

MARIA ORUÑA: ❝Hay que hablar de la literatura infantil con mucho respeto❞

Menuda sorpresa me llevé cuando supe que María Oruña acababa de publicar un cuento infantil. Como lectores, estamos acostumbrados a sus novelas de adultos, historias llenas de misterio, suspense y crímenes. Sin embargo, la autora gallega se adentra ahora en el mundo infantil y juvenil, a través de un cuento titulado El tren fantasma, editado por Anaya Infantil y Juvenil. El tren fantasma nos cuenta la historia de Alan, un niño de seis años que nunca quiere irse a dormir. Para convencerlo, su padre le contará un cuento, una historia llena de aventuras y magia, que activará la imaginación del niño.

Con María Oruña estuve hablando la semana pasada por teléfono y esto es lo que me contó.

© Silvia Parada
Marisa G.- María, un placer saludarte desde Sevilla. Tú andas por el norte, ¿no? Creo que sueles estar por Galicia.

María O.- Sí. Soy de Vigo y vivo en Vigo. Lo que pasa es que la vida de los escritores no es tan bohemia como pensamos. Al final, andamos trotando de un día para otro, con la maleta siempre a los pies de la cama. 

M.G.- Claro, claro. Bueno, vamos a hablar de este libro que acabas de publicar. Todos te conocemos por tus novelas de género negro. Te confieso que me llevé una sorpresa cuando recibí el correo de la editorial, y veo tu nombre en un libro infantil. ¿Por qué escribir este cuento? ¿Por qué probar con este género?

M.O.- No fue algo deliberado, o con un objetivo comercial. No es que quisiera probar en este género. Además, en el mundo infantil y juvenil, hay autores increíbles en España. Es un género difícil porque no es nada fácil escribir para niños. Tienes que entender su lenguaje y su universo. Lo que ocurre es que este cuento lo escribí más como madre que como escritora a nivel profesional porque yo le contaba a mi hijo algún cuento algunas noches. No todas porque él tiene una biblioteca muy nutrida de cuentos y libros infantiles. Pero sí me inventaba algún cuento. Y hubo uno, este del tren fantasma concretamente, con el que se rio muchísimo. Quise recoger un recuerdo de todas aquellas noches de risas y ratos compartidos, y escogí esta historia. La escribí y ahí se quedó, en el ordenador, como un recuerdo que tuviera para cuando se hiciera mayor. Hoy tiene trece años.

M.G.- Y el protagonista de este cuento tiene seis años.

M.O.- Sí. El protagonista se llama Alan, igual que mi hijo. Es un nombre celta. Bueno, pues el cuento se quedó en mi ordenador. Pero un día, hablando con otros autores de adulto, uno de ellos comentó que estaría genial escribir un cuento infantil. Yo comenté que tenía uno, que no sabía si sería bueno o malo, y que era simplemente un recuerdo personal.  Pero se me encendió la lucecita. Así que lo comenté con Miguel López, el Hematocrítico, y con Ledicia Costas. También hablé con Espido Freire. Yo sabía que ellos eran del mundo infantil y juvenil. Así que les pedí que, cuando tuvieran un ratito, le echaran un vistazo al cuento, a ver lo que les parecía. El mismo día que se lo pasé a Miguel y a Ledicia, él me llamó y me comentó que le parecía muy bueno, que si le daba permiso para hablar con el director de Anaya, que él lo conocía. Le dije que sí. La pena es que, lamentablemente, Miguel nos dejó en noviembre del año pasado. Este cuento es un ejemplo de cómo la onda expansiva de generosidad de una persona, a pesar de que ya no esté, puede permanecer.

M.G.- Miguel estará contento de ver que has publicado el cuento.

M.O.- En su momento, supo que se iba a publicar pero ahora ya no está. Es emocionante recordarlo. Si no llega a ser por él, este cuento se hubiera quedado ahí guardado.

M.G.- El cuento se llama El tren fantasma. Cuenta la historia de Alan, un niño de seis años con mucha imaginación y con muy pocas ganas de dormir. Es una historia llena de fantasía y magia, ¿verdad?

M.O.- Y de aventuras. Pablo, el director de Anaya, me comentó que estaba muy sorprendido porque pensaba que yo era más seria. A ver, escribo para adultos, novelas de misterios, crímenes, pero también tengo vida. Soy madre, tengo seis sobrinos, y me muevo en otros universos, aunque no sean públicos. Pablo me dijo que el cuento les había gustado mucho porque no había moralina. El cuento es pura aventura y diversión pero no tiene ninguna directriz como hay ahora en los cuentos. No se habla de bullying, por ejemplo, aunque que se hable de esos temas en un cuento es algo maravilloso y necesario. Este cuento es pura locura para que los niños despierten ese lado aventurero y su imaginación.

M.G.- De no ser madre, ¿crees que hubieras escrito algún cuento infantil? 

M.O.- Confieso que no me habría atrevido jamás. No se me habría pasado por la cabeza escribir un cuento infantil. No hubiera tenido esa iniciativa si no me hubiese adentrado en ese universo, en el de mi propio hijo, sus amigos, mis sobrinos,... Ni siquiera durante mi infancia, más allá de mis hermanos, estuve rodeada de niños. De hecho, yo era la más joven de toda la familia. 




M.G.- Los textos son tuyos pero las ilustraciones son de Ana Zurita. ¿Cómo ha sido la colaboración con esta ilustradora? No sé si os conocéis de antes o ha sido la editorial la que os ha puesto en contacto.

M.O.- Pues mira, la ilustradora me la propuso Anaya. Yo había visto algún trabajo suyo y me pareció que sus dibujos eran ideales para el tono de la historia. Ha sido un trabajo en conjunto, entre Ana Zurita y Marta Álvarez, la editora. Han hecho un trabajo maravilloso a la hora de maquetar o de escoger un trozo de texto, ponerlo dentro de un bocadillo o no, o que siguiera el hilo narrativo. Las ilustraciones de Zurita complementan muy bien la historia. La cuentan, y le dan ese tono colorido, alegre y aventurero.

M.G.- Antes has comentado que escribir para niños es más difícil. Es la primera prueba que haces. ¿Cómo te ha resultado la experiencia o de qué recursos ha echado mano para construir una historia dirigida a niños de seis años aproximadamente?

M.O.- Bueno, como te he dicho, no fue pensado a nivel comercial, ni había estructurado la historia, con el típico inicio, nudo y desenlace. Esta historia ha sido creada de forma interactiva con mi hijo. Inventarte un cuento con el lector o el oyente delante tiene un riesgo, pero también algunas ventajas porque vas viendo sus reacciones en directo. Es algo que, con los adultos, no tienes. A medida que le iba contando el cuento, veía cuando se reía más, o cuando se detenía un poco la historia, o los giros que tenía que dar. La historia se fue construyendo sola, a base de discurso, de ser construida para un formato oral y que luego, sencillamente, he pasado a papel. 

M.G.- Hay dos personajes principales. Uno de ellos es Alan. ¿Qué le has prestado de tu hijo al personaje? Si le has prestado algo, claro.

M.O.- Bueno, es cierto que él también odiaba tener que irse a dormir. Pero con el tiempo ha aprendido que no se trata tanto de que lo entretengamos los demás, sino que la diversión está dentro de uno mismo. Es lo mismo que aprende el Alan del cuento. Si te fijas, el personaje está todo el rato buscando entretenimiento, pidiendo que le cuenten un cuento, pero solamente cuando él mismo es el protagonista de su propia historia, cuando tiene que tomar decisiones o ir de aquí a allá, es cuando realmente vive, cuando se lo está pasando bien y está viviendo aventuras. 

De todos modos, a Ana Zurita le pasé algunas fotos de mi hijo, de cuando tenía seis años, y también tenía el pelo rubito, como de pincho, al igual que el personaje. Es un guiño al verdadero Alan.




M.G.- Y hay otro personaje, una reina. Hay que decir que los personajes de este cuento viajan en tren y atraviesan un túnel del tiempo, para llegar a otra época de nuestra Historia. Esta reina rompe totalmente el estereotipo de las princesas de cuento. ¿Cómo es Jimena?

M.O.- Bueno, no quería construir un personaje totalmente anacrónico, pero sí quería un personaje divertido, y que los chavales de hoy pudieran ver un reflejo. No olvidemos que ella está acompañada de un elenco de guerreros. Y se llama Jimena en honor a una amiga de mi hijo. Cuando me inventé el cuento veníamos de Cantabria y esta niña es de Santander. Ella es la reina del Monteilheit porque el primer libro con el que yo me morí de risa, pero carcajadas en alto, fue De profesión, fantasma de Hubert Monteilhet. Es un autor francés que ambientó una historia en Escocia. Es el típico libro de Barco de Vapor, edición naranja. Es una pasada de cuento, con más de cien ediciones. Lo compré siendo adulta y descubrí que era un cuento con un poso de crítica social que yo no había detectado de pequeña.

M.G.- Antes me has comentado que no es un cuento con una intención de moralizar, es decir, no hay moralina en este cuento. Pero sí hay algo que me gusta y es lo que te decía antes, que Jimena rompe con el estereotipo. Y eso es importante.

M.O.- En mi opinión, a veces no se trata de dar discursos, de hablar tanto, sino de hacer y cambiar las cosas. Por eso, en mis novelas de adultos, procuro, con mucho cuidado, que haya buenos actores y actrices, es decir, personajes masculinos y femeninos. Esto es algo que también tiene que existir en el mundo infantil. Esta es una manera de dar el discurso pero de otra forma, mostrando de forma natural que una mujer puede dirigir un ejército o que un chico puede ser el torpe de la historia. No todo tiene que ser estereotipado. Cada uno determina su camino. Es el carácter el que determina el destino de cada uno.

M.G.- La historia se sitúa en Escocia. No sé si lo has hecho en honor al libro que me comentabas antes o hay otro motivo.

M.O.- Bueno, es un cúmulo de factores pero insisto, no es una historia reflexionada mucho antes de comenzar a escribirla, sino que fue escrita recordando algo que yo me había inventado a golpe de impulso. 

Hace muchos años, antes de ser madre, en una de mis visitas a Escocia, y justo al poco de entrar por la costa, llegas a un pueblecito que se llama St. Abbs, a unos cuarenta minutos de Edimburgo. Cuando lo visité, me pareció muy tranquilo y acogedor. En aquel momento, yo no era escritora sino que era abogada. Recuerdo que pensé que aquel pueblo era un sitio muy bonito para ubicar un cuento infantil o para idear una historia amable, para gente joven, envolvente, acogedora y cálida. Aquella idea se me quedó flotando en la cabeza y, como suele suceder con todas las historias, se fue cocinando poco a poco, hasta que llegó el momento en el que decide salir.

M.G.- María, sé que tienes una comunidad lectora ya configurada, a través de tus libros para adultos. Este cuento te va a abrir las puertas a otros nuevos lectores o a los hijos de los lectores que ya tienes. No sé si, en cierto modo, te impone abrir la puerta a esa nueva comunidad.

M.O.- Bueno, el sector infantil es difícil porque, además, es muy sincero. O gustas o no gustas. Y sí, me consta que muchos de mis lectores han pensado que este libro puede gustar a sus hijos, a sus nietos, o a sus sobrinos. Esos niños van a probar, van a leerte, y eso impone. De hecho, lo he dicho muchas veces, puedo estar en una sala con un aforo de trescientas personas adultas y estoy tan tranquila. Ni me tiembla el pulso, ni la voz. Sin embargo, recuerdo que una vez fui al colegio de mi hijo para dar una charla sobre libros y estaba aterrorizada. No sabía cómo manejar aquello. ¿Y si se reían? ¿Y si no se reían? 

M.G.- Porque, además, los niños es que no tienen filtro. Te dicen lo que piensan a las claras. 

M.O.- Exacto, no hay los filtros que se presuponen en los adultos. Esa honestidad no me da miedo, pero sí impone. Hay que hablar de la literatura infantil con mucho respeto. Ahora me preguntan si me voy a adentrar y siempre respondo que hay muchos expertos y profesionales que escriben maravillosamente, sin necesidad de ser padres siquiera, o siéndolo. Es un género que no está reconocido y que requiere muchísimo trabajo y esfuerzo, que va a generar nuevas generaciones de lectores. Así que, cuidado. Es muy importante el trabajo de los autores de infantil y juvenil.

M.G.- Sin embargo, el libro termina con la palabra «fin» entre signos de interrogación. Eso me ha hecho pensar que lo mismo tienes la idea de continuar con estas aventuras.

M.O.- Bueno, eso lo vi cuando el libro se había terminado de maquetar. Es cierto que, cuando le contaba el cuento a mi hijo, me inventé otras variantes. Te puedes imaginar que el tren fantasma puede viajar a otros lugares alucinantes. ¿Es posible que escriba alguna otra aventura del tren fantasma? Sí, por supuesto. ¿Es posible que me vaya a dedicar al género infantil? Pues mira, puede haber dos o tres aventuras más del tren fantasma pero mi idea no es dedicarme a este género. No porque no me parezca bonito y apasionante, sino porque carezco materialmente de tiempo. La novela para adulto me lleva muchísimo trabajo y luego están las promociones. He descubierto que, en literatura infantil y juvenil, las promociones son muy distintas. A través de Miguel López y Ledicia Costas conocí un lado del oficio que yo desconocía. Los autores de infantil trabajan en el mundo de los colegios, y apenas hay entrevistas. Los autores se hacen un periplo nacional, por colegios donde hacen cuenta-cuentos o una lectura. 

M.G.- Entiendo. Bueno, ya como última pregunta, y al margen de ese libro que has comentado antes, ¿recuerdas el primer cuento que leíste de niña o que te contaron?

M.O.- Recuerdo que, cuando era pequeña, y mi abuela Carmen venía a Vigo desde Cantabria, o nosotros íbamos a visitarla, nos cogía a mis hermanos y a mí y nos contaba cuentos por la noche que ella se inventaba. En esos cuentos, cada uno de nosotros éramos los protagonistas. Los personajes se llamaban como nosotros. Eso es lo mismo que yo hice con mi hijo o con mis sobrinos. Con eso lo que conseguías es que los niños estuvieran dentro de la historia.

M.G.- Bueno, María, pues no te robo más tiempo. Seguro que este libro va a encantar a los hijos de tus lectores de novela adulta o a nuevos lectores. A mí me ha parecido muy divertido. Es una edición preciosa y te deseo suerte con esta nueva aventura.

M.O.- Muchas gracias, de verdad.

M.G.- A ti. Saludos.

Sinopsis: A Alan no le gusta irse a la cama. Para ayudarlo a dormir, su padre decide leerle un cuento muy especial: El tren fantasma. Cuando Alan se queda dormido con él entre las manos... ¡se despierta dentro del tren de la historia! Y los fantasmas serán el último de sus problemas: montañas mágicas, tormentas terribles, amazonas con espadas... ¡Menuda aventura le espera!





domingo, 7 de abril de 2024

MARZO... ¡DE UN VISTAZO! (#03/2024)

Este marzo ha venido flojo. Y, en cierto sentido, se agradece. No me da la vida para leer todo lo que quiero. Lo curioso es que todos los libros que llegaron a mis manos en marzo tienen una pinta estupenda. Entre ellas, hay grandes novelas, de esas que te atrapan sin remedio, contando historias personales que parecen sacadas del mundo del celuloide. La novela negra no puede faltar en todo repaso que se precie. Y, por supuesto, el relato, un género que me encanta. Pero os cuento con más detalle.


[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]


Los comprados





Murakami ha vuelto. 
El autor fetiche de mi marido ha vuelto a publicar. Aprovechando que tenía que ir a la librería, le pregunté si quería que le comprara La ciudad y sus muros inciertos (Tusquets). Con la boca chica me dejo que no, que más adelante. Claro, claro, más adelante. Nada más entrar en la librería me topé con una pila de Murakamis, así que, sin muchos remilgos, lo cogí y lo compré. Creo que le quedan unas 50 páginas para acabarlo.




Los recibidos

La editorial Oberon publica dos curiosos títulos. Por un lado, Soy tu cerebro. Encantado de conocerte de Elías Azulay. Este libro nos propone un viaje hacia nuestras emociones más profundas, para descubrir cómo somos y cómo podemos potenciar nuestra manera de ser.





Por otro lado, ¡Sal de mi coco ya! de la Dra. Marine Colombel. ¿A vosotros no os boicotea vuestra mente? A mí es que me suele hacer mucho chantaje y, en ocasiones, me aturrullo con tanto pensamiento negativo. Este libro te explica cómo funcionan los pensamientos y, a través de ejercicios prácticos, te ayuda a canalizar estos traumas y pensamientos tóxicos que nos perturban.

La editorial Algaida publica Los adioses póstumos de Sergio Villanueva. Échale un ojo a la sinopsis, clicando en el título, ya verás qué intriga. No conocía a este autor que, además es actor y director. Ha participado en varias series que a todos nos suena.





Por su parte, la editorial Contraluz publica Mi Bárbara de Laura Andreu Noguera. Con más de setecientas páginas, esta novela nos cuenta la historia de la familia Navarro de Villalba en Granada. Bárbara será la sobrina de Pablo Navarro, una joven que encontrará en la ciudad de la Alhambra la última vuelta de tuerca que le cambiará para siempre.



La editorial Alfaguara publica Cuentos verdaderos de Rosa Montero. Se trata de un volumen en el que la autora ha recopilado sus crónicas publicadas en El País durante los años 1978 a 1988.  Me suele gustar mucho cómo escribe Rosa Montero, aunque su última novela, aquella que firmó junto a Olivier Truc, no me entusiasmó.



Como siempre, a casa llegaron unos cuantos libros para las entrevistas. Tuve oportunidad de sentarme a hablar con Reyes Monforte sobre La condesa maldita (Plaza & Janés). La autora vuelve a rescatar del olvido a una mujer. En esta ocasión pone la mirada en la condesa Tarnowska, acusada de instigar el asesinato de su prometido. Es una historia apasionante y un personaje más apasionante aún.






Con Mónica Ojeda no me pude sentar. La autora ecuatoriana firma un libro de relatos que lleva por título Chamanes eléctricos en la fiesta del sol (Random House). Ya sabéis que me gusta mucho el género, así que, lo tengo pendiente de lectura.

La editorial Planeta lanza Tu cerebro tiene hambre de Boticaria García (la Dra. Marián García). En este libro, la autora explora ese mundo de la nutrición que tanto nos interesa en los últimos tiempos, y nos explica qué hábitos debemos erradicar o qué cambios debemos introducir para perder grasa y ganar salud.





El ganador del Premio Primavera de este año ha recaído en Loor de Luis García-Rey (Espasa). Se trata de la segunda entrega que el autor y periodista deportivo inició con Axel. Está siendo una de mis actuales lecturas. Y con el autor podré conversar la próxima semana. 


Los ganados

Había varios sorteos interesantes a los que pretendía apuntarme pero se me pasaron totalmente. 

jueves, 4 de abril de 2024

REYES MONFORTE: ❝La condesa Tarnowska parece más un personaje de ficción que un personaje real❞

Me encantan las novelas de Reyes Monforte. No hay ni una que no me haya gustado. Y es que esta escritora siempre me ofrece historias fascinantes y me descubre a personas, especialmente mujeres, que han tenido una vida de película. Es lo que ocurre con su última publicación, La condesa maldita (Plaza & Janés) donde nos narra la historia de María Nikolaevna O’Rourke, condesa de Tarnowska, que fue acusada en 1907 de instigar el asesinato del que era su prometido, el conde Pavel Kamarovsky. El crimen fue cometido en el palacio que el conde tenía en Venecia, a manos del que era su mejor amigo, el poeta y amante de la condesa, Nicholas Naumov. Tras el crimen, tuvo lugar un juicio que se convirtió en el primer caso mediático de la Historia, ocupando numerosas portadas de los periódicos en el mundo. La condesa Tarnowska fue una mujer que levantaba pasiones, a la que todo el mundo amaba y admiraba. Desconocía por completo la historia de esta mujer, así que La condesa maldita me ha parecido una novela increíble, cuya lectura os recomiendo desde ya.

Reyes Monforte visitó Sevilla, justo antes de Semana Santa y esto es lo que me contó.

Marisa G.- Reyes, un placer tenerte en Sevilla de nuevo. Otro año más y con otra novela. Y además, una novela como esta, que me tiene tan impresionada. Yo no conocía la historia de esta mujer, de Maria Nikolaevna O’Rourke, condesa de Tarnowska. Y creo que esto le pasará a mucha gente. Tus novelas están llenas de mujeres increíbles, de personajes femeninos que sufren mucho, que aman mucho, que lo pasan mal. Percibo que te gusta especialmente poner la mirada en esos personajes femeninos que son grandes protagonistas.

Reyes M.-  Creo que de esto ya hemos hablado antes. Yo siempre voy buscando historias impresionantes, que impacten, que no sean muy conocidas. Da la casualidad de que suelen estar protagonizadas por mujeres, aunque ellas están rodeadas de muchos personajes masculinos. Pero no es algo premeditado. No voy buscando historias de mujeres porque las quiera devolver a la vida. Yo solo busco buenas historias. Y da la casualidad de que, de las diez novelas que he escrito, las diez son buenas historias protagonizadas por mujeres. A lo mejor, por eso llaman tanto la atención. Estamos acostumbrados a que nos cuenten las vidas de los caballeros, de señores que han hecho de todo, pero no nos han contado tantas historias protagonizadas por mujeres. Es verdad que, en todos mis libros, hay una protagonista principal femenina, pero son novelas muy corales. Sin los hombres no se entendería el papel de la protagonista y menos en el caso de la condesa Tarnowska

M.G.- A través de tus novelas hemos conocido la vida de África de la Hera o de Lina Codina, cuya historia me encantó. Ahora te centras en la condesa de Tarnowska. ¿Cómo llegas a conocer la existencia de esta mujer?

R.M.- De casualidad. Fue a través de un amigo que vive en Venecia. Fui a visitarlo y él me llevó al palacio Maurogonato, donde se cometió el crimen hace más de un siglo, el 4 de septiembre de 1907. Hoy, el palacio lo han convertido en el hotel Ala Venezia, cuyo bar lleva el nombre de Tarnowska, y donde el cóctel más pedido es el cóctel Tarnowska, bastante fuertecito, según me han dicho. El bar lo han convertido casi en un templo dedicado a la condesa, con fotos suyas por las paredes. Los artistas locales han hecho obras de arte sobre ella. Hay fotos de sus amantes y de la víctima. También puedes ver recortes de prensa porque el crimen no solo se recogió en la prensa italiana, sino que también salió en el New York Times. Aquel fue el primer gran juicio mediático de la historia. Mi amigo me dijo que terminaría escribiendo una novela sobre la Tarnowska. Esto que te cuento fue antes de la pandemia. Pero empecé a investigar, a leer más sobre ella, y me enganchó su historia. Me dije que tenía que escribir sobre esta mujer, que parecía más un personaje de ficción que un personaje real. 

M.G.- Sí, sí. Es que si te asomas un poco a su vida, y te das cuenta de que le pasaron muchísimas cosas.

R.M.- Sí, y todo con mucha intriga, mucha pasión, mucho amor, mucho odio, muchos celos, mucho sexo, mucho crimen. La condesa maldita y la propia condesa es un tratado de psicología, sobre todos los asuntos que asolan la condición humana.

M.G.- Era rusa, ¿no?

R.M.- Sí, sí. Hoy sería ucraniana, pero entonces era rusa. Ella era miembro de una de las familias más importantes de la alta sociedad de Rusia, muy cercana además a la corte zarista. De hecho, estuvo en la coronación del zar Nicolás II y también estuvo en la famosísima fiesta de disfraces que se celebró en el Palacio de Invierno en 1903, con motivo del 290º aniversario de los Romanov en el trono. Por cierto, la saga de La Guerra de las Galaxias se inspiró en aquella fiesta de disfraces para hacer su vestuario. Imagínate cómo sería aquello. Todo un escándalo. 

La condesa Tarnowska era una celebridad. Fue una mujer muy admirada. No se perdía una en los salones de baile y en las fiestas más exclusivas de Kiev, de San Petersburgo, de Moscú,... Y por supuesto, tampoco de París o de Viena. 

M.G.- Se casó muy joven con Wassily Tarnowski, un hombre que, digamos, la introdujo como en zonas muy oscuras.

R.M.- Sí, Wassily era un crápula, un mujeriego, un vividor. Ella se casó muy joven con él, cuando tenía dieciséis años. Huyó de la casa familiar para alejarse de la autoridad paterna. De los centenares de pretendientes que tenía, porque era muy guapa y atractiva, eligió al conde Tarnowska, al que el padre no podía ni ver. Fue él quien la introdujo en la prostitución consentida, en el mundo del masoquismo, de las fiestas alocadas, y de las drogas. Ella se dejaba llevar porque se debía a su marido y pensaba que aquello tenía que ser el matrimonio. Al final, se vio dando a luz a su primer hijo en la butaca de un baño, de una habitación de hotel, mientras su marido estaba yaciendo y pasándoselo bien con sus amantes. No con una, sino con varias. Hasta que ella se plantó y decidió dejar ser manipulada para pasar a ser la manipuladora. Dejó de ser sometida para ser ella la que sometía. Así, empezó a salir y a disfrutar de la vida. Al igual que la época estaba sedienta de revolución, pues ella también. Quería disfrutar al igual que disfrutaba su marido. Además, entendió que, como mujer de la época, el único poder que podía ejercer era el poder de la seducción. Y lo hizo sin importarle las consecuencias. Los hombres, sin ella pedirlo y para demostrarle su amor, se batían en duelo. Unos morían, otros quedaban malheridos, otros salían vivos de milagro. O se suicidaban, como su propio cuñado que, con dieciséis años se suicidó porque se enamoró de ella, y como vio que aquello era imposible, se suicidó colgándose de la ventana de la casa familiar. Había hombres que renunciaban a su riqueza, a su título nobiliario, a su familia, a su posición social,... Y todo porque caían rendidos bajo el brujo de la condesa, que era una especie de hechicera, sin ella pretenderlo. Eso sí, disfrutaba mucho de la situación, sobre todo, porque ella era la que dominaba, la que llevaba las riendas, y la que tenía el poder.


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]


M.G.- Todos los hombres se batían y perdían los papeles por ganarse el favor de ella. 

R.M.- El favor, el amor y querían todo lo que te puedas imaginar, claro. 

M.G.- Después de ese matrimonio, ella conoce a muchos hombres. Entre ellos, a la víctima, al conde Pavel Kamarowski. Ella orquesta su asesinato cuando se iba a casar con él.

R.M.- Sí. Ella terminó siendo acusada de instigar al asesinato de su prometido con la ayuda de sus dos amantes. En la novela se cuenta claramente, y se plantea si la condesa era realmente víctima o verdugo, inocente o culpable. Claro que participó pero, a ver cómo te cuento esto sin hacer spoilers. La condesa, muchas veces, actuaba movida por las circunstancias, o por las malas compañías, o porque no le quedaba otro remedio, o porque pensaba que, al final, no iba a pasar nada. Ten en cuenta que el autor material del crimen era un poeta. Un poeta que además tenía un problema con el alcohol y con el masoquismo. Por eso se enamoró tanto de la condesa porque ella era una maestra en eso, en dar placer a los hombres, cualquier tipo de placer que fuera. Además era el mejor amigo de la víctima. Kamarowski era su protector, su consejero, la persona que le había ayudado a publicar sus libros, porque era el mejor traductor de ruso de las obras de Charles Baudelaire. Es decir, que ella realmente nunca pensó que el poeta se fuera a atrever a matar a su mejor amigo. Lo que pasa es que fue borracho. Estuvo toda la noche bebiendo grappa. Se presentó en el palacio de Maurogonato y Kamarowski, como amigo, lo recibió con los brazos abiertos, y el otro le disparó cinco veces, alcanzándole cuatro disparos en el cuerpo. Lo mató porque no quería que Kamarowski se casara con la condesa, porque él la amaba y ella lo amaba a él. Bueno, los rusos conjugaban el verbo amar de un modo demasiado optimista, digamos. El crimen sorprendió mucho a la condesa porque ella esperaba que un poeta disparara con palabras, o con la pluma, pero no con un arma. 

M.G.- En esta novela vamos a encontrar amor, venganza, odio,... Son las grandes pasiones que siempre han movido al ser humano.

R.M.- Sí, claro, y siguen moviéndolo exactamente igual. Lo que pasa es que es con menos glamur porque claro, estamos hablando de la sociedad brillante de la Rusia zarista, del cosmopolitismo de la Costa Azul, de la coronación de Nicolás II, de la Exposición Universal de París, de aquella Venecia de los palacios de la aristocracia europea,... Entonces todo eran joyas, dinero, oro, con mucha pompa pero sigue pasando hoy. Acuérdate de lo que pasó, por ejemplo, en Cataluña, con el caso de la guardia urbana. Aquello fue más cutre, más de andar por casa, pero en el fondo es lo mismo, la historia de una femme fatale. Pero ocurre que el foco de atención siempre se pone sobre la mujer. Lo mismo puede ser tan culpable, tanto el autor material como el autor intelectual, como ocurrió con la condesa. Y toda la prensa internacional centró las culpas y, sobre todo, el foco mediático en la condesa. ¿Por qué? Pues porque sabía que vendía, porque era un personaje que vendía periódicos, era la gallina de los huevos de oro porque, de la misma manera que seducía a los hombres, seducía a todo el mundo. De hecho, las mujeres en Venecia empezaron a vestirse y a peinarse como ella. 

M.G.- O sea, ¿no la odiaban?

R.M.- No, no. No la odiaban.

M.G.- Es que te quería preguntar precisamente por eso. Si las mujeres la admiraban también.

R.M.- Si empezaban a imitarla. ¿Tú te acuerdas del fenómeno Bonnie and Clyde? Bueno, ellos sí eran asesinos pero a su alrededor había mucha fascinación enfermiza. La condesa tenía un magnetismo casi animal, un poder de seducción que ejercía incluso cuando no era consciente de ello. Y fíjate que, en el juicio, eligieron a un juez de 75 años, ya jubilado. Lo pusieron al frente porque pensaron que, con 75 años, y te hablo de 1910, que no son los 75 años de ahora, no caería rendido a los pies de ella. Pues según el New York Times, y teniendo en cuenta la sentencia que dictaron, también cayó rendido. Es más, uno de los carabineros que la escoltaban desde la prisión de la Giudecca al tribunal penal de Venecia fue retirado del servicio porque le fue descubierto un plan de huida para la condesa, pero sin que ella le hubiera pedido absolutamente nada. Y uno de los miembros del jurado también fue retirado porque se enamoró de ella y le escribió no sé cuántas cartas de amor. Y con ella no había cruzado ni una palabra. Pero sólo de observarla durante los días de juicio,... Es decir, que tenía algo.

M.G.- Levantaba pasiones.

R.M.- Eso, levantaba pasiones y bajos instintos. La gente quería estar en su presencia. De hecho, muchas mujeres de la alta sociedad veneciana se disfrazaban de campesinas para poder ir como público y no ser reconocidas. Querían estar cerca de la Tarnowska, verla, mirarla, escucharla, a ver si, como decía la prensa, era tan bella como para justificar un crimen. Como si las feas no pudieran justificarlo. Ella disfrutaba siendo el centro de atención. De hecho, durante los dos años y medio que estuvo en prisión preventiva, estudió italiano porque sabía que así iba a llegar mejor al jurado, al juez, a la gente de la calle, a todo el mundo. Al principio, tanto la prensa como la ciudadanía, empezaron a llamarla la nueva Mesalina, la nueva Lucrecia Borgia, la Circe moderna, la nueva Cleopatra, la nueva Salomé,... Le gritaban «¡a la horca!»«¡pena de muerte!»«¡asesina!», y tal. Pero en cuanto declaró como acusada y se retiró el velo que siempre llevaba, se escuchó un rumor, un «¡oh, qué bella, qué guapa es la condesa!»El velo se lo quitó con mucha parafernalia porque sabía que era un momento importante. La prensa empezó a publicar que liberaran a la condensa Tarnowska, que no tenía culpa de nada. La gente de la calle empezó a arrojarle ramos de flores y cartas de amor, dulces, regalos.

M.G.- Y de una mujer tan fascinante, ¿cómo se sabe tan poco de ella? Porque creo que esta historia no se han difundido mucho.

R.M.- Al principio del siglo XX fue una locura. Era una mujer de la que todo el mundo hablaba, el rostro más conocido de la época. El asesinato se cometió en 1907 y el juicio fue en 1910. Durante décadas siguieron hablando de la condesa Tarnowska. Lo que pasa es que ya sabes que tenemos una memoria bastante cortita. Hoy, casi ni nos acordamos de lo que ocurrió hace una semana o un mes. Desde luego, yo no conocía su historia, pero esta mujer ocupó portadas de todos los periódicos del mundo.

M.G.- Como esta.



R.M.- La prensa de España también publicó alguna noticia. El Abc, por ejemplo, publicó una portada dedicada a la condesa Tarnowska y al juicio. Es que fue el primer gran juicio mediático de la Historia. Ella lo llenaba todo. Más que con fotos, le hacían dibujos porque en aquella época no todos los periódicos tenían la posibilidad de tener la tecnología necesaria para la fotografía. Fue muy conocida. De hecho, el director de cine Luchino Visconti, al conocer la historia de la Tarnowska se obsesionó, igual que todos los demás se obsesionaban con ella. Visconti quería llevar su historia al cine, a la gran pantalla, pero Mussolini se lo impidió porque decía que la condesa no era un buen ejemplo para las mujeres italianas. Sin embargo, el director de cine siguió intentándolo, escribió guiones y guiones, y después de la guerra contrató a Romy Schneider para hacer de la condesa, y a Marcello Mastroianni para hacer de uno de sus amantes. Pensó en llamar la película Muerte en Venecia, fíjate, pero luego rodó otra con ese nombre porque como vio que no había manera de hacer la que él quería de la condesa. Yo tuve la suerte de conseguir el guion de Visconti, de leerlo y me encantó. 

M.G.- Muy interesante la vida de esta mujer. Y fíjate que, después del juicio, y después de pasar tiempo en prisión, ella sale libre, sigue su vida, y siguió teniendo amantes y maridos. 

R.M.- Sí, sí. Lo único que hizo fue cambiar de nombre porque, claro, lo de condesa Tarnowska era como si hoy día dices Beyoncé. No iba a poder ir a ningún sitio porque todo el mundo la conocía. Así que se cambió de nombre pero no cambió de vida. Al final de sus días, sí que se asentó un poco. Se volvió a casar, esta vez con Alfred de Villemer, y sobrevivió a todos, a sus maridos, a sus amantes, a sus cómplices, a absolutamente todos. 

M.G.- Y en la novela no solo te centras en el crimen y el juicio, sino que ahondas también en el pasado de la condesa. Un poco para que entendamos al personaje, sus motivaciones, y su comportamiento.

R.M.- Sí. La novela comienza con el crimen y luego sigue con el proceso judicial. Hay una frase del comisario que llevaba la investigación, que dice que todo crimen tiene su historia. Porque no se creían que una mujer como la condesa se pusiera a planear el asesinato de su prometido por un seguro de vida de medio millón de liras. Si se hubiera casado con él, hubiese tenido millones y millones. No tenía sentido. Si esta mujer no necesitaba el dinero. Pero el comisario decía que para entender un crimen y para que todo case bien, hay que conocer su historia. Y por eso, en la segunda y en la tercera parte del libro, se cuenta la historia de la condesa, para que entendamos cómo llegó a esa situación, cuál fue su pasado, y cómo se vio en la posición de planear el crimen.

M.G.- Con toda la información que has manejado sobre esta mujer, ¿qué es lo que más te ha sorprendido?

R.M.- Todo. Lo que he tenido que hacer es un ejercicio concienzudo para decidir qué dejo fuera. Con todo lo que he dejado fuera hay casi para otra novela. Es que esta mujer no parece un personaje real, sino uno de ficción, a la que van pasándole cosas y más cosas. A mí me ha sorprendido mucho ese instinto, ese poder de seducción que tenía, y que traspasa las páginas de la novela. 

El otro día, por ejemplo, Irene Villa decía que estaba leyendo La condesa maldita y que le daba lo mismo si la acusaban o condenaban, que ella era del equipo Tarnowska, que amaba a esta mujer. Incluso a través de las páginas de un libro o de una obra audiovisual tiene esa capacidad de seducir a la gente. Estás deseando que se libre, o que en el juicio le caiga la mínima condena, o que no le caiga nada porque conoces su historia y entiendes que, ni los malos son tan malos, ni los buenos son tan buenos, ni los inocentes son tan inocentes, ni los culpables son tan culpables. Y al conocer su historia, entiendes que ella ha sido víctima antes que verdugo, si alguna vez fue verdugo, y ahí lo dejo.

M.G.- Y lo dejamos, sí. Has mencionado que su vida es más propia de la ficción que de la realidad. ¿Hay mucha ficción en la novela? Porque al principio del libro lanzar una advertencia.

R.M.- Sí pero solo para advertir al lector que hay partes noveladas, pero no me he tenido que inventar grandes cosas. A lo mejor, durante la coronación del zar Nicolás II, pues he novelado un poquito más, pero con datos reales. Es decir, no hay nada inventado pero sí están novelados los diálogos. Eso, claro, forma parte de la ficción. 

M.G.- Reyes, y el juicio ¿cómo fue? Porque sé que tuvo lugar dos años y medio después de la acusación, y todo ese tiempo la condesa estuvo en prisión preventiva.

R.M.- Sí, pero no estuvo en prisión de cualquier manera. Hasta ahí podíamos llegar, ¡que ella era condesa! Así que tenía una celda de pago, que le pagaba su padre y otros admiradores secretos, que ni siquiera conocía. Ellos le enviaban dinero, flores, dulces,... Era una celda de prisión, pero ella tenía sábanas de seda, sus vestidos, sus libros, sus cremas y sus aceites para el cuerpo, para la cara, para el cabello. Además le pasaban la prensa diaria, tanto la nacional como la internacional. Es decir, no estaba en un hotel pero tampoco era una presa.

M.G.- Y en ese juicio intervino mucha gente, creo.

R.M.- Más de doscientos cincuenta testigos y centenares de especialistas. Solo a la condesa la examinaron veinticinco ginecólogos y psicólogos. Y la examinaron ginecólogos porque el equipo de defensa de la Tarnowska, que se lo curró muy bien desde el principio, quiso presentarla como una víctima de la mente perversa de los hombres; víctima de los prejuicios de la sociedad, ante una mujer guapa, seductora, inteligente, con ganas de libertad; y una víctima, también, de la salud mental. Este no fue solo el primer juicio mediático de la Historia, sino que fue también el primer juicio donde se admitieron los preceptos del psicoanálisis freudiano y la salud mental como eximente, aparte de los atenuantes por el consumo de drogas y alcohol, que eso hizo que las penas se redujera. Y los ginecólogos y los psicólogos la presentaron y la atestiguaron como una víctima. Y así está en las actas del juicio, porque no sólo tenía precedentes de locura en su rama materna, sino que los ginecólogos demostraron que, cuando dio a luz, se produjo un envenenamiento de su sangre y eso afectó a su actividad mental. Si lo hubiesen cogido a tiempo, la hubiesen operado en su momento, después de dar a luz, y no hubiese pasado nada. Pero bueno, la presentaron como una víctima y como tal quedó en gran parte del proceso.

M.G.- Esta vida es para llevarla al cine.

R.M.- Sí, a ver si tengo más suerte que Visconti. Es una historia que tiene muchas posibilidades, en la que hay crimen, intriga, pasión, sexo,.... 

M.G.- No le falta nada.

R.M.- Absolutamente nada. 

M.G.- Bueno, Reyes, un placer el conversar contigo. Estoy deseando ponerme con esta novela porque es fascinante. A medida que vas conociendo más sobre ella, te va enganchando cada vez más. 

R.M.- Te va enganchando la historia y te va enganchando ella. 

M.G.- Exactamente.

R.M.- Y entiendes a la doncella que tenía, a Elisa Perrier que, por cierto, fue detenida, encarcelada y juzgada. Aunque luego fue la única que quedó libre. Pero la entiendes porque Elisa tenía una dependencia de la condesa que no tiene explicación, pero así era. 

M.G.- Pues esperemos ver esta historia en la tele o en el cine. Un placer, Reyes.

R.M.- El placer siempre es mío. Gracias.

Sinopsis: Septiembre, 1907. Movido por los celos, el joven traductor ruso Nikolái Naumov dispara contra el conde Kamarowski en su palacio de Venecia al saber que contraerá matrimonio con la mujer que ama en secreto. Cuando el conde muere, la investigación policial apunta a su prometida, la condesa Tarnowska, como instigadora del crimen pasional junto con otro de sus amantes, el abogado Donato Prilukov. Tres años después comienza el juicio más escandaloso de la época, un proceso que sacudió los cimientos de la sociedad, revolucionó la prensa y cambió el sistema legal judicial admitiendo el psicoanálisis freudiano. Señalada como la primera femme fatale del siglo XX surgen dudas: ¿es la condesa culpable o inocente? ¿Víctima o verdugo? No hay crimen sin historia. La condesa maldita narra los días de una mujer arrolladora que coleccionó amantes, desafió los tabúes más férreos del momento y nunca renunció a su libertad. 

martes, 2 de abril de 2024

JOSÉ MARÍA PEINADO: ❝Me considero un estudioso del ocultismo❞

Vaya por delante que respeto todo tipo de creencia. Yo tengo las mías propias, que buena parte de la población critica y juzga. Y como no me gusta que nadie me cuestione, yo tampoco cuestiono a los demás. Podré tener una opinión -todos debemos tenerla- porque eso es lícito, pero de ahí no paso. Respeto. Siempre, respeto. Y cuento todo esto porque, cuando me propusieron entrevistar a José María Peinado y me hablaron de su libro, Hijo de Luna, me mandaron este enlace. Nada más abrir el link, del titular me llamó la atención dos expresiones: «mundo oscuro de la delincuencia» y «mundo de la magia». La primera me impactó muchísimo. Aunque no he vivido en zonas muy aristocráticas que digamos, sino más bien, en barrios muy humildes, y lindando con zonas algo más problemáticas, el mundo de la delincuencia me queda muy lejos. Para ser honesta, y lo confieso ahora por primera vez en mi vida, lo más cerca que he estado de un hurto ha sido cuando, siendo adolescente, fascinada ya por los productos de maquillaje, entré en un gran almacén y sustraje de un embalaje abierto una sombra de ojos rosa. Pero atentos porque el producto en cuestión no estaba en la sección de cosmética, sino en la de juguetes. Es decir, que me llevé una sombra de ojos rosa para muñecas. Ese era mi nivel de delincuencia.

Y con respecto a la segunda expresión, sentí curiosidad. De la delincuencia a la magia. Admito que cometí un error de apreciación porque al leer magia, yo me imaginé al típico mago que saca conejos de chisteras y no, por ahí no iban los tiros. La magia a la que se refería el artículo era la que se hace a través de hechizos, conjuros y rituales. Y es que José María Peinado era un joven que no iba por buen camino. Algo le ocurrió que le hizo cuestionarse el tipo de vida que llevaba. Y algo más sucedió que obró la transformación de su destino. 

Lo que José María nos cuenta en esta entrevista -y en su libro- te parecerá como de película.  Creo que es normal. Pero yo lo escuché y, sobre todo, lo respeté. ¿Quién soy yo para cuestionar nada? Máxime cuando yo misma creo en algo que no se ve, pero que yo siento. A eso añado que tengo clarísimo que en este mundo hay más cosas que están y son pero que no somos capaces de ver. Que cada cual crea lo que quiera, siempre que sus creencias no hagan daño a los demás, ¿no os parece?  Os dejo con lo que este joven catalán, que acaba de publicar su primer libro, me contó en nuestra conversación telefónica.

Marisa G.- Hola, José Miguel. Soy Marisa. Creo que tenemos una charla cerrada para esta hora.

José M.P.- Sí, correcto. Te estaba esperando.

M.G.- Pues José Miguel, un placer saludarte desde Sevilla. Te llamo para hablar de Hijo de la Luna, tu primer libro, que se publica con ExLibric. Pero antes de meternos de lleno en el libro, veo en tu biografía que estudiaste Etología y eres adiestrador de perros. Sin embargo, algo ocurrió en tu vida, y a partir de ahí te metes en el mundo espiritual y de la magia. Y de ahí, a la literatura. No sé si puedes contar lo que te ocurrió para que tu vida diera ese giro de timón.

J.M.P.- Bueno, es cierto que estudié Etología, pero no ejerzo. Soy muy amante de los animales y estudiar me ha hecho entender mejor a mis perros, pero no ejerzo. 

Lo que me pasó es que, desde la niñez me metí en la delincuencia. Siempre he tenido una vida difícil y, al final, caí en la oscuridad. En el mundo de la delincuencia siempre hay aventuras, normalmente malas, aunque uno se acostumbra y se tienen enemigos. Un día tuve una pelea con un enemigo mío por una deuda de dinero. Él me sacó una pistola y primero me disparó al pie. Luego me apuntó al pecho. Estaba como a dos metros de distancia, pero tuve la suerte de que la pistola se encasquilló y me libré. Al día siguiente, volví a tener problemas, otra pelea. Resulta que los que eran mis amigos, mi banda, me dejan de lado. Ahí me di cuenta que estaba viviendo una mentira. Para nosotros, la lealtad es algo muy importante. Es un código que tenemos en la calle. Hay que tener lealtad con tu gente, con tus amigos, y con tus principios. Pero ellos me dejaron de lado y fue cuando entendí que había vivido una mentira todos esos años. 

Un día me encontraba sentado en un banco, pensando en lo que iba a hacer. Pasó una mujer por delante de mí y se me quedó mirando insistentemente. Yo también me fijé en ella y me preguntaba por qué esa mujer me miraba tanto. Al final, se acercó a mí y me dijo: «Oye, ¿tú sabes que tendrías que haber muerto este año?». Claro, yo me quedé anonadado. No hacía ni dos meses que me había pasado lo que, ¿cómo decirlo? Pues esa especie de experiencia cercana a la muerte. Es muy difícil que una pistola se encasquille. Le conté lo que me había pasado hacía dos meses. Esa mujer era una bruja de alto nivel. Era de Málaga. No sé lo que hacía en Lleida, mi ciudad. Le conté mi vida. Ella me dijo que yo tenía algo especial, como una protección muy potente, y que si me interesaría iniciarme en el mundo de la alta magia. Yo soy una persona que acepta todo y se sube a todos los trenes, así que le dije que sí. Y así empezó mi formación en el mundo espiritual. 

M.G.- Esto que me estás contando, ¿con qué edad te ocurre?

J.M.P.- Yo tengo hoy 39 años y esto me ocurrió en 2018, cuando tenía 33. 

M.G.- Y desde 2018 estás inmerso en este mundo espiritual, gracias a esa mujer que conoces en Lleida.

J.M.P.- Sí. Así es.

M.G.- En el libro mencionas como a una comunidad formada por una serie de personas que, tengo que serte sincera, tienen unos nombres muy peculiares, como Bruja Estrella de la Noche, Bruja Vigía del Norte,... ¿Cómo es esa comunidad? ¿Y estas personas que mencionas en Agradecimientos, qué papel han jugado en tu vida?

J.M.P.- Mira, la mujer de Málaga fue la que me inició. Ella fue mi primera mentora. Cuando te metes en serio en el mundo espiritual y de la magia, de la brujería y de la hechicería, tienes que hacer un rito de iniciación, que suele durar un año. Durante ese tiempo tienes un mentor y tendrás que hacer como una especie de pacto con entidades de otro mundo. Pero estamos hablando de un nivel alto de magia. No es el típico brujo o bruja que pone cuatro velitas en un altar. Esto es mucho más serio.

Después de mi iniciación, conocí a la que hoy día es mi mentora, una mujer de EEUU. Formo parte de su grupo. Cuando te inicias en la magia, te asignan un nombre. En mi caso, soy Mago del Rayo. Y mi mentora se llama Bruja Luz de Luna. Dentro de este grupo, aprendemos sobre ocultismo, esoterismo, magia, rituales,... 

M.G.- Y este libro, ¿por qué se llama Hijo de la Luna?

J.M.P.- Porque es el nombre de nuestro grupo. Se me ocurrió que el mejor nombre para este primer libro debía ser Hijo de la Luna. Es un libro que tiene pinceladas de mi vida pero que contiene además mucha información. Hay mucha tergiversación con el tema del satanismo o de la magia. Especialmente aquí en España, donde el tema es tabú. Si hablas de estas cosas con la gente piensan que estás para allá. No creen porque no hay tampoco muchas raíces aquí. Sin embargo, en Sudamérica es algo muy normal.

M.G.- José Miguel, a ti siempre se te ha conocido como Toy Lérida. Ese era el nombre que usabas cuando estabas en el mundo de la delincuencia, ¿no?

J.M.P.- Sí. Pero sigo con el mismo nombre porque es algo que no se puede quitar. De hecho, si me llaman José, ni siquiera me giro. Desde pequeño me llaman Toy Lérida, incluso mi familia. Pero ahora, con este libro, es cuando empiezo a usar mi nombre de verdad. 

M.G.- ¿Y queda algo de aquel Toy Lérida del año 2017 o 2018? ¿O eres una persona nueva?

J.M.P.- Soy una persona nueva. De todos modos, cuando estás en el mundo de la delincuencia no todo es malo. Al final, adquieres principios y valores como, por ejemplo, lo que te digo de la lealtad. Para mí, la lealtad es súper importante. Me he quedado con la parte buena, con el aprendizaje a base de sufrimiento y dolor, que también me ha enriquecido como ser humano. Ahora soy una persona a la que se le da muy bien improvisar ante cualquier tipo de problema. Rápidamente encuentro una solución. Ya te digo que me he quedado con lo positivo. Ahora soy un hombre de paz, cuando antes era una persona muy violenta.

M.G.- ¿Crees que, si no te hubiera ocurrido lo que te ocurrió, seguirías todavía inmerso en el mundo de la delincuencia?

J.M.P.- Sí. Hubiera acabado muy mal. Era cuestión de tiempo que hiciera daño a otra persona. Seguramente hubiera acabado en la cárcel o estaría ya en el otro barrio. Ese era mi destino. Iba muy, muy cuesta abajo y sin freno. Era una persona que ni sentía ni padecía. Me daba lo mismo  hacer daño a una persona, hacer daño a los de mi alrededor. Vas dejando de ser una persona para convertirte en un animal, que va a lo suyo. 

M.G.- Bueno, pues en Hijo de la Luna cuentas lo que te ocurrió y cómo te sumerges en el mundo de la magia. ¿Es un libro totalmente autobiográfico o has incluido algo de ficción?

J.M.P.- No, nada. Todo es autobiográfico. Todo lo que he escrito en esas páginas son aventuras mías, lecciones que he aprendido. Lo único que no es verdad es el nombre del personaje, que se llama Juan en vez de José.

M.G.- ¿Y por qué le has puesto al personaje un nombre distinto si, al fin y al cabo, es tu historia?

J.M.P.- Sí, es mi historia, pero entre los delincuentes está mal visto que cuentes tus vivencias. Si te fijas, nunca uso nombres. En la segunda parte, que se llama Hijo de la Noche, en la que explico cómo me introduzco en el mundo de la delincuencia, no menciono los nombres de las personas que me rodeaban. Está feo.

M.G.- ¿Y por qué escribes este libro? ¿El libro lo escribes para ti, para contarte tu historia o tiene el objetivo de ayudar a otras personas?

J.M.P.- Las dos cosas. Siempre he sido un culo inquieto en todos los campos. Desde pequeño, he necesitado siempre tener alguna actividad, aprender algo, montar un negocio nuevo. Empecé a cultivarme, a cultivarme y bueno, un día me puse como meta escribir un libro. Pero, de paso, imagino que hay más personas que están en el mismo camino en el que yo he estado. Así que, creo que este libro puede abrir un poquito los ojos.

M.G.- Me hablas de esos amigos que te dieron la espalda pero no mencionas en ningún momento a la familia. 

J.M.P.- No hablo de la familia porque no tengo familia. En Hijo de la Noche sí cuento que mi madre tuvo a una hija, siete años mayor que yo. Por culpa de un médico y de una negligencia, mi hermana nace deficiente. Mi madre, como las madres coraje, lo que hace es no separarse nunca de mi hermana. La cuida día y noche. Siempre de hospitales y operaciones. Así que yo, cuando tenía seis años, estaba siempre solo. Salía solo a la calle, iba solo al colegio. Mi padre, de carácter más débil, lo que hace es encerrarse en su negocio. Se iba a las 7 de la mañana y volvía a las 12 de la noche. Era su manera de evadirse. Con lo cual, he tenido familia pero no he tenido familia. Me faltó ese lazo, ese amor, y creo que por eso la amistad se convirtió en algo tan importante.

M.G.- José Miguel, ¿qué es la magia? ¿Cómo funciona? 

J.M.P.- La magia existe a diferentes niveles. Es un don que puede adquirir una persona. La magia es manipulación de energía, es aprender a manipular esa energía a tu favor. Puedes castigar a una persona o puedes ayudarla, pero eso queda en manos del brujo. 

En nuestro grupo, hacemos magia avanzada. Contactamos con seres de otras dimensiones, con entidades, demonios y ángeles. Sé que suena un poco a película pero es así.

M.G.- ¿Pero tú has tenido experiencias de ese tipo?

J.M.P.- Me han pasado cosas que la gente, incluso viéndolas, no las creería. En el segundo libro cuento cosas que he vivido, incluso con algunos de mis seres fallecidos. He visto a mi madre fallecida, a mi hermana también. He podido hablar con ellas después de muertas. Antes de meterme en este mundo, era como los demás. No me hubiera creído nada de esto pero cuando estás dentro, y lo ves con tus propios ojos, todo cambia. 

M.G.- ¿Y existe la magia blanca y la magia negra?

J.M.P.- La magia es magia. Depende de ti, como persona, con tus principios y valores, que la uses para hacer el bien o el mal. Creo que hay que usar ese don para mejorar el mundo y nunca por un interés propio. No hay que usar la magia para atacar a la vecina de arriba porque se le ha caído las pinzas de la ropa en tu terraza o porque quieras retener a la persona que amas. Estoy en contra de todo eso. Tienes que hacer lo correcto y no lo que te beneficie a ti. Pero es muy difícil encontrar a personas que piensen así.

M.G.- Vosotros haréis conjuros y hechizos. ¿Hay rituales para cualquier cosa buena que uno necesite en la vida? Por ejemplo, para encontrar trabajo, para el amor, para el dinero,... 

J.M.P.- Sí, sí,... La magia, al ser energía, va enlazada con la astrología. Por lo tanto, tienes que aprender astrología también. Si haces un ritual cuando tienes las energías en contra, no va a funcionar. Y tampoco puedes hacer un ritual para que te toque la lotería. Eso no funciona así. Sin embargo, a nivel astrológico, sí puedes aprovechar los portales abiertos para la abundancia, y favorecer que se te abran oportunidades. 

M.G.- ¿Y la gente te busca para solucionar sus problemas?

J.M.P.- Bueno, yo no me dedico profesionalmente a esto. Yo soy un estudioso de la vida. Por eso, me designaron como mago y no como brujo. El mago es diferente al brujo. El mago es un alquimista de la vida, quiere entenderla, quiere leer entre líneas. Me considero un estudioso del ocultismo, pero no me anuncio ni me ofrezco por ahí. Voy por mi camino. Si encuentro a una persona que necesita ayuda, entonces sí me ofrezco pero nunca cobro por ello. 

M.G.- En el libro hay capítulos muy curiosos. En uno hablas de las herramientas que usan los magos. Siempre pensamos en la típica varita, en la bola de cristal, en las cartas del tarot, pero hay muchas más como el péndulo o el pentagrama. ¿Cuál es la que te resulta más curiosa?

J.M.P.- Bueno, cada una tiene su función. A mí, las cartas del tarot no me gustan porque ofrecen un abanico tan grande de posibilidades que siempre vas a establecer alguna conexión. Yo prefiero usar el péndulo, que se me da mejor. 

M.G.- ¿Y cómo funciona el péndulo?

J.M.P.- Depende de la energía, gira para la izquierda o para la derecha. Pero no basta con tener un péndulo. Tiene que ser un péndulo ritualizado para ti. Hay magos que se dedican únicamente a ritualizar objetos. Entonces, el péndulo se usa sobre una tabla, como si fuera una tabla de ouija. Vas haciendo preguntas y el péndulo se inclina hacia un lado u otro.

M.G.- Incluyes también en el libro casos y testimonios que no sé si son reales o no. 

J.M.P.- Sí, sí, lo son.

M.G.- ¿Puedes contar alguno?

J.M.P.- Te voy a contar lo que me ocurrió hace poco. Yo tuve una pareja en Barcelona que era de religión santera. Ella no practicaba pero, como en todos los países de Sudamérica, la gente tiene un padrino o una madrina, como si fuera nuestro médico de cabecera de aquí. Cuando le van mal las cosas, acuden a ellos y estos hacen movimientos astrales o les hacen limpiezas. Total, que yo me separo de esa chica. No volví a tener más contacto con aquella chica a la que empezaron a irle mal las cosas. Creo que ellos pensaron que yo le había hecho algo para que a ella le fuera todo mal. Y de repente, en mi casa empecé a notar un olor muy fuerte como a cadáver, como a un cuerpo pudriéndose. Al principio pensé que sería el desagüe. No se me ocurrió pensar en otra cosa. Pero otra ex pareja mía, con la que estuve quince años y con la que mantengo muy buena relación, vive ahora en mi casa porque necesita ayuda. A ella le gusta llenar la bañera y tomar baños. Y un día, mientras se bañaba, algo la empujó bajo el agua, como si trataran de ahogarla. Entonces, ahí empecé a pensar que algo no cuadraba. Le consulté a mi maestra y averiguamos que mi ex pareja me había mandado muertos a casa. No sé con qué intención porque a mí no me hicieron nada. A mí no me podían hacer nada porque cuando tú pactas con una entidad, cuentas con una protección. Sé que suena a película pero es así. Incluso se me murieron los dos perros que tenía y los dos en la misma fecha. No tuve más remedio que hacer una limpieza con humo y demás. Invoqué a las entidades y hablé con los muertos. Les dije que no tenían permiso para estar aquí, que se marcharan. Desde entonces, ya no ha vuelto a pasar.

M.G.- ¡Qué historia! Mira, es verdad que, para los que no estamos metidos en este tema, nos puede sonar a fantasía, pero yo acostumbro a respetarlo todo. Y no creo que sólo exista aquello que vemos. Así que respeto pero también me impacta mucho todo lo que me estás contando. Y para terminar, ¿cómo ves tu futuro?

J.M.P.- Pues, la verdad es que he perdido el lujo de hacer planes. Siempre que hago planes, me sale todo al revés. Como te comentaba antes, se me da tan bien improvisar que ya no hago planes nunca. 

Lo que sí tengo claro es que no voy a volver nunca más a la delincuencia. Soy testarudo y ambicioso. La trilogía está escrita. A ver qué pasa con los libros. Y ahora estoy estudiando las inversiones en bolsa. Como veo que Occidente va un poco cuesta abajo, no se sabe lo que puede llegar a pasar. Quiero tener un plan B por si me toca irme a otro país. Es lo que te puedo contar.

M.G.- Muy bien, José Miguel. En cualquier caso, te deseo la mayor de las suertes. Que todo te vaya muy bien. Te agradezco mucho que me hayas atendido.

J.M.P.- Muchas gracias. 

Sinopsis: Juan, un hombre que ha estado inmerso en el mundo del crimen desde su juventud, experimenta un cambio radical en su vida tras un evento que lo pone al borde de la muerte. Este suceso actúa como un catalizador, llevándolo a cuestionar sus decisiones de vida y a buscar un nuevo camino. A pesar de la falta de apoyo de su entorno, que incluso parece regodearse en su desgracia, Juan toma la decisión de cambiar. Hijo de la luna se sumerge en la transformación personal y espiritual de su protagonista, que pone sus nuevas habilidades al servicio de los demás, encontrando una felicidad que había estado ausente en su vida. A través de la historia de Juan, el libro nos muestra que siempre es posible cambiar y encontrar un nuevo camino, independientemente de nuestro pasado.



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