miércoles, 14 de octubre de 2020

PARÉNTESIS 2

Buenas noches. Si a finales de la semana pasada hacía una pausa para irme de viaje, ahora la hago por otras circunstancias menos agradables. La vida cambia de un segundo a otro y toda planificación se volatiliza. Volveré cuando las cosas cambien. No sé si me llevará unos días o unas semanas. Sed felices.


martes, 13 de octubre de 2020

Presentación LA SUITE JONDA de Fernando Otero

Respetando todas las medidas de seguridad, y con el aforo limitado, el pasado 1 de octubre se presentó la nueva novela de Fernando Otero, La suite jonda (Algaida Editores). El autor estuvo acompañado por los periodistas Alejandro Luque y Marina Bernal, así como el editor Miguel Ángel Matellanes. A su vez, contamos con la asistencia del cantaor Jesús Corbacho y del guitarrista Juan Campallo, encargados de poner la nota musical al acto. 




Matellanes inició el acto dando las gracias a los asistentes y comentando que, la última novela de Fernando Otero, se centra en dos cuestiones. Por un lado, la celebración del primer festival de cante jondo que tuvo lugar en Granada. El evento estuvo organizado por Manuel de Falla, Federico García Lorca y Andrés Segovia. Por otro, el Desastre de Annual ocurrido durante la guerra del Rif, del que el tío de Pablo Ruíz Picasso, general del ejército español, elaboró un informe denominado Informe Picasso

Alejandro Luque alabó la labor del autor a la hora de conectar dos asuntos tan dispares de una manera tan bien hilvanada. «Me parece un acierto por parte de Fernando salirse del foco exclusivamente flamenco, tan propenso al tipismo y al ensimismamiento, para meternos en un contexto histórico y retratar el momento que vivía España». En palabras del periodista, el concurso de Granada marcó un antes y un después.  Fue un hito que permitió la consagración de importantes nombres del flamenco, como Manolo Caracol. Consiguió también que los representantes de la alta cultura se interesaran por este género, hasta tal punto que comenzaron a realizarse grabaciones fonográficas, que ayudaron a impedir la pérdida de un legado. 

Fernando Otero comento que, en aquel contexto en el que vivía España, Andalucía era el lumpen de España y el flamenco era el lumpen de Andalucía. Nadie se preocupaba de los flamencos, por eso fue tan importante la presencia de figuras de renombre. En el siguiente vídeo, el autor nos habla de la influencia de Falla en aquel certamen y de la organización del mismo.




Marina Bernal preguntó a Otero por la labor de investigación y documentación, y recalcó la magnífica recreación de los diálogos entre Lorca y Falla, ante la preparación del evento. «Hacer una recreación histórica es algo muy duro. Hay que investigar mucho y profundamente, para saber cómo pensaban o cómo hablaban los hombres de hace noventa y ocho años». El autor afirmó también que, sobre el flamenco estaba más familiarizado con la bibliografía y tenía muchas fuentes controladas desde que era un adolescente. Sin embargo, reconoció que todo lo relativo al Desastre de Annual y el Expediente Picasso resultó una tarea muy ardua. 

Sin que Otero haya querido darle un enfoque de novela social a su libro, admite que la temática le ha empujado inevitablemente a ello. Por estas páginas pululan gente de distinta estirpe, hombres reconocidos y otros anónimos, personas que por el hecho de ser pobres se vieron obligados a combatir en el Rif, perdiendo la vida, y otros que, gracias a su posición económica y social, pudieron librarse de aquella contienda, pagando la cuota correspondiente. Y entre tanto personaje, el Tenazas, el protagonista de esta novela, participante del certamen de cante jondo de Granada. 

A lo largo de todo el acto, tuvimos la suerte de contar con diversas actuaciones musicales, a cargo del cantaor  Jesús Corbacho y del guitarrista Juan Campallo.




Para cerrar el acto, Marina Bernal leyó la primeras líneas de la novela, y se dio paso a la firma de ejemplares.

Sinopsis: En junio de 1922, Manuel de Falla y Federico García Lorca organizan, junto a otros artistas e intelectuales, el evento flamenco del siglo XX: El Concurso de Cante Jondo de Granada. Unos meses antes del acontecimiento, el General de Brigada Juan Picasso González -tío del genial pintor- entregó en el Congreso de los Diputados los más de 2 millares de páginas que integraban el informe de la masacre sufrida por los españoles en Annual. Entre ambos acontecimientos, el desastre de Annual y el Concurso de Cante Jondo de Granada, el «Informe Picasso» sobrevuela amenazando la estabilidad política española. La información comprometida del informe sobre las corruptelas que originaron la debacle africana alcanza a las más altas instancias del Estado, cruzándose en el viaje con personajes como El Tenazas, un anciano cantaor que ha caminado desde Puente Genil hasta a Granada para que Lorca, Falla y el resto de artistas e intelectuales atestigüen un descubrimiento: el documento primitivo del cante jondo.


viernes, 9 de octubre de 2020

PARÉNTESIS

Buenas tardes. Cuando leáis esto, ya tendré preparada la mochila y las botas. Me tomo unos días de descanso para darme un respiro. El otoño es la mejor estación para caminar por el monte, y perderse en un bosque. Regresaré el martes o el miércoles. Pasadlo bien.


jueves, 8 de octubre de 2020

EMMA LIRA: 'Con esta novela he querido reivindicar el género de aventuras'

Ponte en mi piel fue el título que me hizo conocer a Emma Lira. Aunque la autora ya había publicado con anterioridad, fue aquella novela la que cosechó muy buenas opiniones, tantas y tan buenas, que el nombre de Emma Lira llegó a los oídos de muchísimos lectores.

La autora madrileña regresa ahora con una novela de los más aventurera. El último árbol del Paraíso nos hace viajar, desde Extremadura a las islas Filipinas y a Ternate, en busca de una especia, el clavo. Hoy día existe en cualquier cocina, sin embargo, hubo un tiempo en que era difícil de conseguir y a su alrededor se configuró todo un sistema de mercadeo. 

Hace unos días hablamos con Emma Lira de esta última publicación. 


[Foto solapa ejemplar]
M.G.- Emma, casi vas a libro por año. Es admirable.

Emma L.- Y publicaría más, lo que pasa es que en la editorial no me dejan. (Risas)

M.G.- (Risas) ¿Pero tanta facilidad tienes para idear historias?

E.L.- Marisa, es que me apasiona. Mi editora dice que soy como Groucho Marx, que decía: "Tengo estos ideales y si no le gustan, tengo otros". Pues yo igual. Tengo estas ideas y si no gustan, tengo otras. Así que ideas tengo pero claro, hay que mirar si son originales o publicables.

M.G.- Con Ponte en mi piel tuviste una respuesta muy positiva por parte de los lectores. Entiendo que, más allá de todas esas ideas que tienes, es la reacción de los lectores la que te empuja a seguir en este barco.

E.L.- Evidentemente. Cuando te pones a leer las críticas o ver las valoraciones en Goodreads, no puedo más que sentir orgullo. Es lo que me impulsa a comenzar nuevas historias, aunque es inevitable preguntarse si tus ideas van a seguir gustando o no. Pero bueno, yo me lanzo.

M.G.- ¿Y qué te impulsa a escribir El último árbol del Paraíso? ¿De qué manera surge la historia?

E.L.- Es muy curioso porque esta historia nace a raíz de una reunión de trabajo. El año pasado por estas fechas, la revista National Geographic me encargó dos artículos sobre Magallanes y Elcano, sobre la expedición que circunnavegó la Tierra, por primera vez. Para rememorar ese hito, me encargaron estos dos artículos con un enfoque didáctico. Preparando aquel reportaje, leyendo documentación y entrevistando a historiadores y a expertos navales, me surgió la idea. Aquel viaje no fue ninguna expedición científica, sino que solo salieron a comprar especias y fíjate todo lo que ocurrió. Se llevaron años en aquel viaje, perdieron barcos, algunos tripulantes perdieron la vida, y solo para comprar una carga de clavo. ¿Es que el clavo valía tanto? ¿No se podía cultivar en ningún otro sitio del mundo? La respuesta era no, Marisa. El clavo solo crecía en unas islas minúsculas y quien quería clavo, tenía que ir hasta allí. Así fue como encontré la inspiración para esta novela. 

M.G.- Por lo que he leído, tu profesión está muy vinculada a los viajes y a los lugares exóticos. Sin duda, una labor que seguro que te ayuda para que se te ocurran historias.

E.L.- Efectivamente. Mi trabajo me ayuda a inspirarme y me facilita la labor de recrear algún paisaje, algún escenario. Es una fuente de inspiración constante.

M.G.- ¿Y conoces los escenarios en los que transcurre la trama de tu novela?

E.L.- Conozco Extremadura, que es el lugar de donde parte la historia. Y luego conozco las islas Filipinas,  y otros lugares similares a Ternate. Pero el lugar exacto en el que ocurre esta trama, no. Con la problemática que estamos viviendo, los viajes los he dejado aplazados. Me he tenido que conformar con crónicas de viajeros y con Google Earth.

M.G.- Estamos ante una novela con tintes históricos, seguro que tiene mucha aventura pero en la nota de prensa también se habla de saga familiar. ¿De qué géneros exactamente bebe esta historia?

E.L.- Esta novela es un compendio de varios géneros, pero si tuviera que encuadrarla en uno solo, diría que es una novela de aventuras. Tiene un fondo histórico importante, pero no la calificaría exactamente de novela histórica. Esta novela es una ficción histórica. Algunos hechos son reales y algunos personajes muy secundarios también. 

Con esta novela he querido reivindicar el género de aventuras porque creo que está un poco denostado. Sin embargo, todos los amantes de la lectura hemos bebido de las novelas de aventuras, y hemos pasado unas tardes apasionantes con Verne, con Salgari, con Dumas,... Con Ponte en mi piel me sentí Alejandro Dumas y en esta novela, me he sentido Emilio Salgari.

Por otra parte, también me he fijado en la mujer. A pesar de su rol, de lo que se esperaba de ella, había mujeres que sentían muchísima curiosidad por el mundo en el que vivían y tenían un cierto afán de superación, eludiendo lo que la familia y el destino les tenía guardado. No he querido colocar un personaje en un lugar distinto al que le correspondía por su tiempo, pero sí quería mostrar que había algunas mujeres en estas islas de carácter fuerte, con las que algunos lectores se pueden sentir identificados.

M.G.- Hablando de mujeres, uno de los personajes es Cintia, una mujer como dices fuerte. Y luego está Gabriel de Velasco, un joven que se deja seducir por el mundo de las especias, por los aromas. Háblame un poco de ellos.

E.L.- Al principio de la novela, las vidas de Cintia y Gabriel transcurren en paralelo, con dos escenarios que suponen un contraste brutal. Por un lado, tenemos una Extremadura rural, que en el siglo XVIII es muy conservadora, siempre bajo el yugo de la Iglesia. Por otro lado, un lugar en la otra punta del globo, con una serie de islas que son minúsculas, pero que son ricas en especias y donde recalan maleantes europeos y de todo el mundo. 

En el mundo extremeño se cría Gabriel de Velasco. Es el tercer hijo de una familia, y por tanto está destinado a la Iglesia, quiera o no quiera. Ingresará en un colegio jesuita, sin vocación, pero eso le lleva a descubrir el mundo de la farmacología. En aquella época, la botánica comenzaba a bullir. Ese mundo de plantas, de aromas y colores alcanza un significado muy importante para él.

En el otro lado, está Cintia. Es una joven mestiza de Ternate. Se trata de una hija bastarda que cree que su camino está trazado. Su familia está empareda, en cierto modo, con los dueños de la isla, la compañía Neerlandesa de las Indias Orientales.

M.G.- De todos modos, aunque ellos dos son los principales, también hay una buena y amplia galería de personajes más secundarios. ¿Quisieras resaltar alguno?

E.L.- Todos los personajes están tratados con mucho mimo y mucho cariño. Por muy secundarios que sean tienen un papel fundamental. Por ejemplo, la nodriza de Cintia es una mujer indonesia, que tiene un papel muy relevante como guarda de la joven. Ismail, es el hijo de la nodriza, es un niño musulmán que crece con las herederas de la casa grande. Andrés, el profesor de Humanidades de Gabriel en el colegio, ejerce una influencia enorme sobre el joven. De alguna manera, toda su vida se va a ver condicionada por su relación con este profesor. Y luego está Jalil, es un personaje al que le tengo muchísimo cariño, un comerciante árabe, socio de la compañía de las Indias Orientales, que ha hecho de la isla casi su cortijo. Él explota el clavo de una manera brutal, incluso para los cánones de la época. Jalil tiene un pasado, un secreto guardado. El lector no sabrá muy bien hacia dónde se dirige este personaje.

M.G.- Los árboles y los aromas tienen su protagonismo en la novela. La narración está impregnada de olores. 

E.L.- Quería que la novela fuera muy sensorial. El clavo es el gran protagonista, es el coltán o el petróleo de la época. Se compraba por un precio y se vendía cuatro veces por encima de su precio de compra en los muelles de Ámsterdam. Para explotar este mercado se creó el primer gran monopolio de la historia, la compañía Neerlandesa de las Indias Orientales y fue la primera que creó una bolsa. Todas las bolsas actuales beben de esta bolsa inicial para que las especias cotizaran en ese mercado de valores. Ahora nos cuesta entenderlo, pensar que una especia tan humilde tuviera tanto valor.

En estas islas, el clavo se comercializaba desde tiempo inmemorial, durante cientos de años. Se había vendido a indios, a chinos, a árabes pero cuando llegaron los europeos, los españoles y los portugueses, y sobre todo los neerlandeses, las políticas fueron de monopolio absoluto. Los árboles que no podían explotar por el motivo que fuera, los destruían porque no podían consentir perder el monopolio. Se prohibió la tenencia de semillas, no permitían que salieran de la isla, y para asegurarse de que eso fuera así, se empezaron a quemar y a desenraizar los árboles. 

M.G.- Entonces, ese último árbol del paraíso, realmente existió, ¿o no?

E.L.- Eso cuenta una leyenda. Según dicen, hubo un árbol que escapó a esa política de extirpatio. Por lo que se cuenta, los holandeses jamás encontraron su ubicación porque estaba muy escondido y los pocos nativos que conocían donde estaba, jamás lo revelaron. Y fue de ese árbol de donde salieron las semillas para que el clavo pudiera crecer en otras partes. La única manera de romper el monopolio de Holanda no era la violencia, sino conseguir que el clavo creciese libre.

M.G.- Mucho se ha hablado del paso de los hombres blancos por los lugares exóticos y lejanos. Es verdad que llevamos a esas tierras muchos avances, pero también hicimos mucho destrozo.

E.L.- En cualquier choque de culturas y civilizaciones, los intereses de uno se superponen a los del otro. A nivel personal, hubo gente que hizo cosas maravillosas y otras se dedicaron a sembrar la destrucción.

Aprovecho para mencionar el papel de los jesuitas. Ellos, junto con la evangelización, llevaron la posibilidad de estudios a muchos lugares. 

M.G.- ¿Y cómo te has documentado para saber tanto sobre las especias, las que se utilizaban para curar afecciones?

E.L.- La mayor parte del conocimiento que tengo sobre las especias se lo debo a mis viajes a Marruecos. Suelo viajar mucho a ese país. Allí el tema de la herboristería está a la orden del día. La gente acude más a la tienda de especias que a la farmacia, y te cuentan todo tipo de remedios caseros y naturales. 

M.G.- ¿Pero esos remedios funcionan realmente?

E.L.- Algunos sí los uso, sí. Cada vez que voy a Marruecos me traigo especias que uso contra los catarros.

M.G.- Para ir terminando, Emma. Hemos hablado de la expedición de Magallanes y Elcano. No sé si te llegaste a leer el diario de Antonio Pigafetta. 

E.L.- Sí, sí,... Lo pasaron muy mal porque se adentraron en tierras muy desconocidas. Esta gente cruzó por lo que luego fue el Estrecho de Magallanes, sin saber lo que se iban a encontrar. Ni siquiera andaban preparados para aquellas bajas temperaturas. Y luego llegan al Pacífico, sin saber que aquel mar era tres veces más grande de lo que ellos imaginaban, para luego llegar a las islas, y vagar rebotando de una a otra, como pelotas. Llegaron a Tindore, junto a Ternate, el escenario de mi novela. Eran dos sultanatos enfrentados. Elcano llega a Tidore, compra clavo, llena los barcos, y esos barcos ponen rumbo a España cada uno por un lado. El barco de Elcano llega a puerto español, y es cuando consigue demostrar que la tierra era redonda. Y él no quería demostrar nada sino que andaba huyendo de los portugueses.

M.G.- Emma, qué pena que no se haya podido presentar la novela de manera presencial. Me imagino ahora una sala oliendo a clavo, que se hubieran proyectado diapositivas de esos lugares,... Hubiera estado bien.

E.L.- Soñaba con presentar la novela en el Jardín Botánico de Madrid, al aire libre.  Ahora solo nos quedan las presentaciones virtuales. Por cierto, tendremos una presentación online el día de octubre, a las 19 horas, a través de mi cuenta de Instagram y también de la Espasa. Por si alguien quiere participar. Aunque no olerá a clavo.

M.G.- Bueno, nos podemos poner cada uno un poquito de clavo junto al ordenador o el móvil. 

E.L.- Eso sí (Risas)

M.G.- Emma muchas gracias por esta conversación, mucha suerte con un libro tan bello como este, y seguimos en contacto.

E.L.- Encantada. Gracias a ti. 


Sinopsis: 
Una novela de aventuras, vertiginosa y arrebatadora, con la que viajar a lugares de ensueño de la mano de personajes inolvidables.

Gabriel de Velasco tiene los ojos del color del océano que sueña con navegar, pero, cuando a los once años se ve forzado a ingresar en el Colegio de los Jesuitas, asume que, en ese nuevo mundo, a principios de siglo XVIII, ya no queda nada por descubrir.

Sin embargo, el estudio de hierbas y especias le atrapa y a través de sus embriagadores aromas es capaz de entusiasmarse, de intuir otro universo prohibido. Un mundo de hombres feroces y nativas de ojos rasgados, de rutas comerciales y puertos clandestinos. Un mundo de plantaciones regadas con sangre, sultanes esclavos de los intereses europeos y piratas capaces de apropiarse por igual de bellas mujeres y ricos cargamentos. Un mundo en que los árboles tienen más alma que los hombres que desean acabar con ellos.

Un mundo de sabores y pasiones que le está vedado. O eso es lo que él piensa.


 


miércoles, 7 de octubre de 2020

DOCTOR SUEÑO (TERROR - 2019)

Año: 2019

Nacionalidad: EE.UU

Director: Mike Flanagan

Reparto: Ewan McGregor, Rebecca Ferguson, Kyliegh Curran, Zahn McClarnon, Carl Lumbly, Alex Essoe, Bruce Greenwood, Jacob Tremblay, Catherine Parker, Robert Longstreet, Carel Struycken, Emily Alyn Lind, Selena Anduze, Jocelin Donahue, Chelsea Talmadge, Juan Gaspard, Deadra Moore, David Michael-Smith, Kevin Petruski Jr., Mistie Gibby, Met Clark

Género: Terror

Sinopsis: Secuela del film de culto "El resplandor" (1980) dirigido por Stanley Kubrick y también basado en una famosa novela de Stephen King. La historia transcurre algunos años después de los acontecimientos de "The Shining", y sigue a Danny Torrance (Ewan McGregor), traumatizado y con problemas de ira y alcoholismo que hacen eco de los problemas de su padre Jack, que cuando sus habilidades psíquicas resurgen, se contacta con una niña de nombre Abra Stone, a quien debe rescatar de un grupo de viajeros que se alimentan de los niños que poseen el don de "el resplandor".

[Fuente: Filmaffinity]


Nos acercamos a Halloween. Bueno no, que odio la adopción de todo tipo de costumbres americanas. Diré mejor que nos acercamos a la festividad de todos los santos y fieles difuntos, así que he pensado que hasta entonces, el único género cinematográfico que aparecerá en este espacio será el terror. Doy permiso a todos los que no soporten el género para no asomar por aquí los miércoles, hasta el 11 de noviembre.

El terror ya apareció por aquí la semana pasada, cuando os hablé de Frágiles. Y hoy me centro en una película a la que le tenía muchísimas ganas. Vengo a hablaros de Stephen King, de Danny Torrance y del Hotel Overlook. Vengo a hablaros de Doctor Sueño.

En 2013, el maestro de Maine publicó lo que sería la secuela de El resplandor. Doctor sueño (la novela) pasó por mis manos. Tuve la oportunidad de leerla y, grosso modo, me gustó, aunque me quejé del desenlace (puedes leer mi opinión aquí). En aquella misma reseña me pregunté si la novela sería llevada al cine y aquí la tenemos. Se estrenó en 2019, pero hasta hace unos días no he podido visionarla. ¿Me ha gustado? Sí, bastante. Diría que, en esta ocasión, la película me ha gustado algo más que la novela. 

Florida, 1980. Doctor Sueño se inicia con una breve introducción previa a los créditos. Lo primero que ve el espectador es el claro de un bosque en el que hay estacionadas diversas caravanas. Parece una zona de acampada. Una niña decide dar un paseo por la orilla de un lago y se topa con una joven coronada por una chistera. Es Rose, la chistera, una mujer misteriosa que engatusa a la niña con trucos de magia, mientras otros individuos se acercan a la pequeña con no muy buenas intenciones. 

Poco después, los créditos nos llevan en flashback al Hotel Overlook. Volveremos a ver al pequeño Danny Torrance pedaleando con su triciclo por los largos, solitarios y alfombrados pasillos del hotel. El pequeño vuelve a pasar por la habitación 237, cuya puerta se abre. Surge una sombra. En realidad, todo es una pesadilla. El pequeño Danny y su madre Wendy dejaron atrás aquel siniestro hotel en el desenlace de El resplandor. Ahora residen lejos de allí, pero a Danny le siguen persiguiendo sus fantasmas. La señora Massey continúa dándose baños en la bañera de su casa. Por suerte, el cocinero Dick Halloran tampoco se ha apartado de su lado. 

Pero Doctor Sueño se centra en la vida adulta de Danny, en el año 2011. Aquel niño, cuyas vivencias en el hotel lo dejaron marcado para siempre, se ha hecho un hombre. No se puede decir que lleve una vida ordenada y tranquila. Las secuelas del pasado le han hecho caer en las drogas y el alcohol. Dan trata de reconducir su vida. Se muda a Frazier (New Hampshire), donde encuentra un trabajo. Cuando cree que la vida empieza a mostrarle su mejor cara, comienza a tener visiones de nuevo, a tener premoniciones, y a comunicarse mentalmente con alguien. Esta será una de las tres líneas argumentales de la película.

La segunda línea tiene que ver con Rose y sus amigos. Ella lidera un extraño grupo que cruza el país en busca de gente con poderes y dones. Esta singular comunidad acostumbra a captar a aquellos que tienen un don especial, mientras que otros solo le sirven de alimento. Es una secta milenaria que  necesita del "vapor" de las personas especiales para poder subsistir. Mientras más potente sea el poder de la víctima, más poderosos se vuelven Rose y sus secuaces.

Y la tercera línea tiene de protagonista a Abra Stone, una niña que reside con su familia en New Hampshire, cerca de Danny. La pequeña tiene una mente muy poderosa, capaz de leer el pensamiento de las personas y de viajar en el espacio a través de su mente. En el colegio la toman por un bicho raro y su propia familia muestra recelo. 

La unión de las tres líneas es sencilla. Rose busca a Abra para arrebatarle su poder y Dan ayudará a la niña para librarla de sus acechadores. El problema está en que la secta supone nuevo enfrentamiento para Dan que, además, tendrá que encararse otra vez con sus propios miedos.

No todos los hilos están desarrollados con la misma profundidad que en la novela. Es algo habitual, y eso que Doctor Sueño tiene una duración de dos horas y media. Aún así, no se hace nada larga. Pero sí hay diversas cuestiones que requerían algo más de profundidad. Por ejemplo, si no habéis leído el libro, es probable que os sintáis algo perdidos con respecto al vapor que la secta necesita. ¿Qué es exactamente? ¿Cómo se consigue? Bueno, hay que avanzar un poco en el metraje para tenerlo algo más claro. No obstante, sí he echado en falta más información sobre Rose y los suyos. No recuerdo si en la novela se daban muchos detalles sobre los miembros de este grupo, si se narraba cuáles eran sus orígenes, de dónde venían, o cómo llegaron a formar parte de él. En este punto, creo que el guion se queda algo cojo.

En cualquier caso, he disfrutado muchísimo con esta película. Tiene algún giro muy interesante, todos los hilos argumentales están muy bien conjugados y en todo momento se mantiene el interés. El pre-desenlace es una odisea para los amantes de El resplandor. No quiero desvelar mucho, pero los que ya disfrutasteis de aquella película vais a flipar de nuevo. Quizás, el desenlace propiamente no está a la altura del resto de metraje. Conste que es bueno, pero me esperaba algo un poco más impactante. 

En cuanto a las interpretaciones, a mí me parece que Ewan McGregor, encargado de dar vida al Danny adulto, está genial. Su personaje es un tipo vapuleado por la vida, agotado de arrastrar y sufrir las consecuencias de ese resplandor que posee, que él no ha pedido y que tantos malos ratos le hace pasar. No es ninguna bendición tener el don de Danny y eso lo convierte en un muñeco de trapo. 

Pero sí McGregor me ha gustado, creo que me ha encandilado mucho más Rebecca Ferguson en el papel de Rose. Para empezar, la caracterización ejerce un poder hechizante sobre el espectador. Y no sabría muy bien por qué me gusta tanto su trabajo, pero esa mirada que le regala al personaje creo que está muy bien conseguida.

Los efectos especiales están sumamente bien logrados y la ambientación es muy buena. Desde algo tan sencillo como es la decoración del interior de la caravana de Rose, hasta la recreación de espacios ya conocidos por la película El resplandor, todo está muy al detalle. Por no hablar de la música que, como en toda peli de terror, tiene su parte de protagonismo. Si en El Resplandor, el tema principal era The Shining, en esta entrega se echa mano de los primeros acordes de una de las melodías que más escalofríos me producen, el Dies Irae de la Sinfonía Fantástica de Berlioz, que ya fue tema central de la película Durmiendo con su enemigo (Joseph Ruben, 1991), con Patrick Bergin y Julia Roberts. 

En definitiva, Doctor Sueño me ha gustado un montón. Como la novela, no me parece una película de terror, en el sentido estricto de la palabra. No hay sobresaltos, los típicos jumpscares, pero sí juega mucho con la psicología del espectador. Sinceramente, creo que Mike Flanagan ha hecho un buen trabajo, y considero que esta película es una buena adaptación de la novela, y un estupendo complemento a la cinta de Kubrick.




Tráiler:                                                                        Puedes adquirirla aquí:

     









martes, 6 de octubre de 2020

NOEMÍ SABUGAL: 'El carbón es la base de la historia de nuestro país y merece ser contada'

¿Alguien en la sala ha tenido un bisabuelo, un abuelo, o un padre minero? Conozco muy poco de ese mundo, al que tan solo me he asomado a través de películas o documentales, desde la comodidad del sofá de casa. Recuerdo aquella ocasión en la que unos mineros chilenos quedaron atrapados en una mina. Fue en 2018, y creo que el mundo siguió de cerca el proceso de rescate. ¿Pero qué sabemos realmente de este trabajo? ¿Qué clase de vida han tenido los mineros? ¿Qué pasa con las minas en la actualidad?

La escritora y periodista Noemí Sabugal publica Hijos del carbón (Alfaguara), «un viaje físico y sentimental por los principales entornos mineros de España para retratar las implicaciones culturales, económicas y sociales del cierre de las minas de carbón». Sabugal es bisnieta, nieta e hija de minero. Partiendo de sus recuerdos familiares, la escritora hace un retrato de un mundo en extinción. 

Hace unos días hablamos con la autora. Dejo aquí el resumen de nuestra conversación. 

[Fuente: Pablo J. Casal]

Marisa G.- Noemí, lo primero que llama la atención es la peculiaridad de este libro. Has escrito novela, ensayo, cuentos y biografías pero, ¿qué es exactamente Hijos del carbón?

Noemí S.- Pues Hijos del carbón es un libro híbrido, como son las propias cuencas mineras, que tienen en su interior personas de muchas provincias distintas, e incluso de países distintos. Diría que es un ensayo pero literario. Dentro de esto, se puede decir que hay una parte de libro de viaje, otra parte de memorias, y otra más de periodismo narrativo.

M.G.- También es un homenaje, un homenaje a tu familia y a todas las familias que han vivido de la minería.

N.S.- Sí, sí, uno homenaje y un ejercicio de memoria, de recordar cómo se ha vivido y cómo se vive aún. Pero, sobre todo, es un intento de transmitir y explicar ese trabajo tan duro, como fue la extracción del carbón. Duro y también muy importante, porque de él dependieron la energía que todos empleábamos.

Hasta el 2018, el carbón fue la tercera fuente de producción de energía. Bien es verdad que la mayoría de ese carbón no procedía de las minas españolas, sino que era un carbón de importación para las térmicas. Pero este trabajo es el que ha creado todo el siglo XX, porque la minería era lo que movía los trenes, los barcos, lo que alimentaba todas las industrias, fueran del tipo que fueran. Ahora tenemos el petróleo, los plásticos nos rodean, usamos la gasolina para el coche y el gasoil para la calefacción, pero antes éramos hijos del carbón. El carbón es la base de la historia de nuestro país y merece ser contada.

M.G.- En este libro hay mucha implicación personal porque tú eres hija y nieta de mineros, pero también hablas de otras personas que se han llevado toda la vida vinculados a la minería. ¿Desde qué enfoque has escrito este libro?

N.S.- La parte personal estaba más que justificada. Además me parecía valioso partir de un interés personal y familiar, que además tenía el valor de lo colectivo. Si contaba alguna cosa de mi familia, como la silicosis de uno de mis abuelos o el accidente que sufrió el otro, no lo cuento como algo excepcional. En todas las familias hay abuelos con silicosis, accidentados y muertes. Lo que ocurrió en mi familia es algo compartido con otras que han vivido y trabajado en las cuencas mineras, o que todavía viven y trabajan en ellas. Así que partía de lo personal, pero siempre en dirección a lo colectivo.

M.G.- Nada más abrir el libro encontramos un mapa geográfico donde figuran señaladas las cuencas mineras de España. ¿Cómo ha sido ese viaje a esas cuencas?




N.S.- He visitado las cuencas principales en las que se extrae carbón. He intentado hablar de todas, aunque hay que tener en cuenta que hubo muchísimas minas y muchísimos pueblos en las cuencas. He procurado mostrar las similitudes y diferencias que podían existir entre unas y otras, aunque hay más de las primeras que de las segundas. Hay una identidad muy marcada en todas ellas. 

M.G.- He leído con mucho interés el capítulo en el que te centras en Sevilla y Córdoba. Concretamente hablas de las minas de Villanueva del Río y Minas (Sevilla), donde se emplearon esclavos para las minas. Esto creo que no era así en ninguna otra cuenca, ¿no?

N.S.- No. Fue algo que descubrí al paso. Cuando fui a Villanueva del Río y Minas no esperaba encontrarme con la historia de los esclavos africanos. En realidad, al contar la historia del carbón, también estoy contando la historia del país. Villanueva del Río y Minas es una de las zonas de España con las minas más antiguas. Allí se empezó con la explotación en el siglo XVII, y los primeros mineros fueron esclavos africanos. En ese pueblo, se recuerda con una placa, un memorial minero como otros tantos que  hay en otras cuencas, los primeros muertos que murieron en la mina. Y fueron precisamente esclavos africanos. Aquella anécdota me permitió tirar del hilo para hablar de ese terrible pasado esclavista de España, que no se recuerda mucho. Sevilla y Cádiz fueron puertos esclavistas y esta circunstancia está muy ligada incluso al flamenco. No sé si has visto el documental Gurumbé. Canciones de tu memoria negra, en el que se habla de cómo el flamenco se enraíza con las danzas africanas. Es un documental que te recomiendo. Así que fue una suerte encontrarme con aquella historia, porque no he encontrado en España ningún otro monumento o recuerdo como el de Villanueva.

M.G.- Sé que has hablado con muchas personas, te has ido entrevistando con mineros y sus familias. ¿Hay algún testimonio que te haya impactado especialmente?

N.S.- No sabría elegir. Han sido muchos los testimonios que me han impactado. Por ejemplo, tuve la suerte de contar con la colaboración de una mujer de León, de la comarca del Bierzo, que había trabajado en las líneas de baldes de las minas de carbón de la zona. Hoy tiene casi noventa años, y ella recuerda que su padre había estado en los barracones de mineros de Fabero, un pueblo de esa comarca. El hombre estuvo preso, trabajando en las minas. Desde el año 37, se abrieron barracones mineros donde convivían mineros presos y presos convertidos en mineros, que trabajaban en las minas para empresas privadas. Era uno más de los trabajos forzados, como otros tanto que hubo, para hacer pantanos o carreteras. Me pareció muy importante el testimonio de esta mujer, que recordaba todos esos años que estuvo alejada de su padre, y cómo iba a visitarlo. Me parece importante porque forma parte de la historia de España, de su periodo de represión y de la dictadura.

Y luego, está Máximo Álvarez que se libró de un accidente gravísimo en León, o el testimonio de Tamara Espeso o de Raquel Alonso, que son dos mineras que perdieron a sus padres en las minas. De hecho, Tamara trabaja en el mismo pozo en el que su padre falleció. Son cosas que, desde fuera, son difíciles de entender.

M.G.- Aprovecho que mencionas a las mujeres mineras para preguntarte por ellas. En el libro hay una foto en la que se ve a algunas jóvenes en esos baldes. ¿Cómo fue la incorporación de la mujer a un trabajo como este?

N.S.- La minas de carbón han necesitado tanta mano de obra que las mujeres siempre estuvieron ligadas a él. En los años 30, 40 o 50, las mujeres se encargaban del cribado del carbón o del traslado. También había lampisteras o vagoneras. Con los años fueron desplazadas del sector laboral porque tenían que casarse y tener hijos. Pero es importantísimo recordar que las mujeres desarrollaron toda una red de asistencia para los trabajadores, que llegaban sin familia y sin ningún lugar donde quedarse. Ellas se encargaron de las pensiones, de las labores de limpieza o de los comedores.

Más tarde, con la democracia, sí regresaron a la mina como mineras contratadas. Sin embargo, no fue un paso franco. En el libro cito el caso de una mujer que denunció a la empresa Hunosa en el año 85, por no ser admitida. El proceso acabó con una sentencia del Constitucional, siete años después, que falla en favor de la mujer. Quiero decir que, la incorporación de la mujer al trabajo extractivo, tuvo que pasar por peleas judiciales. El trabajo extractivo ha sido siempre algo muy masculinizado. No obstante, cuando piensas de forma amplia, las mujeres fueron esenciales para el desarrollo de todos los servicios que se daban en las cuencas mineras.

M.G.- Y hablando de esos servicios,  lo que había alrededor de la mina era todo un microcosmos. Los mineros podían encontrar allí un poco de todo.

N.S.- Sí. Al necesitar mucha mano de obra, a los trabajadores había que darle unas facilidades mínimas. Pero era una cuestión de interés y no de bondad. Por eso las empresas construían casas para los mineros que se desplazaban allí desde cualquier lugar de España. También hicieron escuelas para los hijos y construían hospitales, un servicio indispensable porque se producían accidentes constantemente. Y de ahí, se crearon desde un equipo de fútbol hasta una piscina. Era lo que se llamaba el paternalismo industrial.  La empresa adoptaba el papel de padre-patrón. Si te fijas, padre y patrón tienen el mismo origen etimológico.




M.G.- Noemí, ¿te ha influenciado de alguna manera ser bisnieta, nieta e hija de mineros?

N.S.- Sin duda, sí. A todos nos conforma nuestra historia personal. El trabajo en las cuencas mineras conlleva mucha conciencia de clase. Puede parecer algo antiguo pero no lo es. Los mineros han sido también un ejemplo de lucha por sus derechos. Siempre se han sabido hacer ver, reclamando mejoras en las condiciones de trabajo. De hecho, las han conseguido. Quizá haber vivido en ese ambiente me ha hecho ser muy consciente de las cuestiones laborales, de las condiciones de trabajo, de los derechos de los trabajadores.

M.G.- Y siendo un trabajo tan duro y peligroso, ¿se puede amar el trabajo de la minería? ¿Puede existir una relación amor-odio?

N.S.- Perfectamente. Es algo que explican muy bien los que ha trabajado en la mina. Como te decía antes, ellos conforman una identidad,  que es la que conduce al orgullo de ser minero.  Hay un cierto orgullo creado por una auto-conciencia de ti mismo y del lugar que ocupas. Pero, por otra parte, también es un trabajo que te puede costar la vida, o que le ha costado la vida a un familiar. Sí, es una relación amor-odio que fuera de las cuencas mineras es muy difícil de entender. Es un choque porque es un trabajo que te ha dado de comer, que ha sido la vida y la muerte de muchas familias. Es complicado. 

M.G.- Se han cerrado muchas minas, ¿por qué? ¿Han dejado de ser rentables? ¿Se han agotado los yacimientos?

N.S.- La cuestión económica va por delante de la ecológica. En diciembre de 2018 se acabaron las ayudas para la extracción de carbón en toda Europa. Empiezan a desarrollarse otras formas de producción de energía. Esto es algo que ya se sabía desde hace tiempo. Las empresas decidieron que ya no les era rentable la explotación de la mina. Y las térmicas, más de lo mismo. Las nuevas normativas de emisiones obligaban a hacer una apuesta fuerte para reducir esas emisiones o bien cerrar. 

Ahora están surgiendo nuevos proyectos eólicos y de huertos solares que terminarán donde antes estaban las térmicas, porque estas tenían redes muy potentes de distribución de energía. O espero que sea así, para que se creen oportunidades laborales en esas zonas que han vivido de las minas desde siempre. 

M.G.- Porque el minero que se ha llevado toda su vida trabajando bajo tierra, si le cierran la mina, ¿de qué vive?

N.S.- En los últimos tiempos había poca gente en activo. Aquellos que pudieron se prejubilaron, pero el resto eran jóvenes que dependían de industrias auxiliares. Estos, al igual que los trabajadores de las térmicas, fueron despedidos y están buscando una solución. Pero ya no es solo ellos, los últimos mineros y los últimos trabajadores de las térmicas, sino que si no se crean nuevas oportunidades laborales, sus hijos se tendrán que marchar de las comarcas. 

M.G.- Y para terminar, a los potenciales lectores, ¿qué les dirías para animarlos a leer esta novela?

N.S.- Pues que los que pertenecen a las cuencas mineras se van a sentir reconocidos en lo que cuento y van a ver reflejada su vida. Creo que es un acto de justicia darles voz. Y los que se acerquen desde el desconocimiento, me gustaría que descubrieran hasta qué punto fue un sector importantísimo para el país, con unas características muy duras. 

M.G.- Corroboro lo que dices porque, basta con asomarse a algunos pasajes, para entender que es un trabajo durísimo, que merece la pena conocer. Noemí no te robo más tiempo. Gracias por atenderme.

N.S.- Gracias a ti, Marisa.

Hijos del carbón se presentó virtualmente hace unos días en Madrid. Acompañó a Noemí Sabugal, el también escritor Julio Llamazares. Dejo aquí el vídeo del acto.





Sinopsis: «Nos mancharemos las manos y la cara de carbón y caminaremos por una senda que está a punto de quedar borrada.»

Hijos del carbón es un libro que se va a leer durante años y, por ello, solo se podía haber escrito ahora. En esta obra tan singular, mezcla de autobiografía, memoria, ensayo y reportaje, Noemí Sabugal narra sus recuerdos de infancia ligados a las minas de carbón y se embarca en un viaje por los principales entornos mineros de España: Galicia, Asturias, León, Palencia, Córdoba o Teruel. En cada una de las etapas conversa con trabajadores de los pozos, con políticos, con vecinos o con comerciantes, todos ellos afectados por una transición energética que conlleva el fin de una cultura y de una forma de comprender el mundo.

Las implicaciones económicas y sociales del cierre de las minas tendrán su correlato en las vidas de todos los «hijos del carbón», que ahora buscan un futuro nuevo y una nueva energía con la que poder ponerse de nuevo en pie.


lunes, 5 de octubre de 2020

EL BOSQUE DE LOS CUATRO VIENTOS de María Oruña

Editorial: Destino
Fecha publicación: Agosto, 2020
Precio: 20,90 €
Género:Novela negra
Nº Páginas: 416
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 9788423357543
[Disponible en eBook y Audiolibro]


Autora

María Oruña (Vigo, 1976), gallega que desde pequeña visita con frecuencia Cantabria. Allí ha ambientado sus tres novelas hasta el momento, todas publicadas en Destino: Puerto escondido (2015), un exitoso debut en el género negro que ha sido traducido al alemán, al francés y al catalán; Un lugar a donde ir (2017) y Donde fuimos invencibles (2018). En todas estas historias de misterio, los protagonistas son los paisajes cántabros y el equipo de la teniente Valentina Redondo, que se ha ganado el cariño de miles de lectores. El bosque de los cuatro vientos (2020) es el primer libro independiente de la serie y está ambientado en la Galicia natal de la autora.

Sinopsis

A comienzos del siglo XIX, el doctor Vallejo viaja de Valladolid a Galicia junto con Marina, su joven hija, para servir como médico en un poderoso monasterio de Ourense. Allí descubrirán un mundo y unas costumbres muy particulares y vivirán la caída de la Iglesia y el fin definitivo del Antiguo Régimen. Marina, interesada en la medicina y la botánica pero sin permiso para estudiar, luchará contra las convenciones sociales que su época le impone sobre el saber y el amor y la libertad y se verá inmersa en una aventura que guardará un secreto de más de mil años.

En nuestros días, Jon Bécquer, un inusual antropólogo que trabaja localizando piezas históricas perdidas, investiga una leyenda. Nada más comenzar sus indagaciones, en la huerta del antiguo monasterio aparece el cadáver de un hombre vestido con un hábito benedictino propio del XIX. Este hecho hará que Bécquerf, acompañado por el sargento Xocas, se interne en los bosques de Galicia buscando respuestas y descendiendo por los sorprendentes escalones del tiempo.

Una apasionante intriga sobre una mujer que en la Galicia de 1830 se enfrenta a las convenciones de su tiempo y cuya figura trasciende hasta nuestros días.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Por casa andan dos novelas de María Oruña -Puerto escondido y Donde fuimos invencibles- entregas 1 y 3 de la trilogía protagonizada por la teniente Valentina Redondo, con la que Oruña se metió a los lectores en el bolsillo. Compré estas dos novelas a través de Círculo de Lectores, aunque todavía no he podido ponerme con ellas. Pues bien, la autora gallega lanzó este verano una nueva novela. El bosque de los cuatro vientos es una novela independiente que, a diferencia de la trilogía, transcurre en Galicia. 

Siempre que me enfrento a un autor por primera vez siento algo de vértigo. Me ocurre especialmente si el autor o la autora obtiene un importante éxito y se forma un cierto revuelo literario. Me asustan las expectativas porque más de una vez me han jugado una mala pasada. Así que, comencé a leer El bosque de los cuatro vientos con mucho tiento, dándole la oportunidad de sorprenderme. Hoy puedo decir que esta novela me ha gustado mucho, no solo por la trama, llena de magia y leyenda, sino también por el estilo narrativo de la autora con el que he conectado inmediatamente.

El bosque de los cuatro vientos se estructura en dos líneas argumentales. En el presente, tenemos a Jon Bécquer, un detective que se encarga de localizar obras de arte desaparecidas, y de desenmascarar estafadores y falsificadores. En un viaje a Ourense, a donde acude para dar una conferencia, Jon se hospeda en el parador de Santo Estevo, rodeado por un bosque, junto al río Sil. Este enclave fue anteriormente un monasterio y a su alrededor circula la leyenda de los nueve anillos, pertenecientes a nueve obispos, sobre los que se decía que curaban enfermedades y hacían milagros. Lamentablemente, los anillos desaparecieron con el paso del tiempo, y nunca más se supo de ellos. Intrigado por el misterio, Jon decide emprender una investigación para tratar de averiguar qué ocurrió con ellos. Lo que al principio se inicia como un pasatiempo en el que ocupar las vacaciones, se vuelve en una verdadera obsesión, ya que comienzan a ocurrir hechos insólitos. En el bosque que rodea el parador encuentran el cadáver de un joven. Se trata de Alfredo Comesaña, un guía turístico que se encargaba de enseñar el parador a los turistas, contándole la historia del edificio. A priori, el joven parece haber muerto de un infarto, sin embargo la autopsia desvela que ha sido envenenado. La investigación de este crimen correrá a cargo de Xocas Taboada, el sargento de la Guardia Civil y su compañera Inés Ramírez. Ambos, con la ayuda de Jon, irán uniendo las piezas de un puzle por el que desfilarán otros personajes como Pablo Quijano, cura y juez del Tribunal Eclesiástico, o Amelia, una restauradora, que arrastra un lastre del pasado.

El otro hilo argumental nos conduce a la Galicia de 1830. Al monasterio de Santo Estevo llega Marina, una joven de diecisiete años, junto a su padre, el doctor Mateo Vallejo, uno de los médicos más reputados de Valladolid. Vallejo es hermano del abad del monasterio y ha sido reclamado para ocupar el puesto de médico monacal. Recientemente viudo, Mateo cree que un cambio de aires les vendrá bien. A su llegada a Santo Estevo, tanto la joven como su padre se irán relacionando con varios personajes. Por la parte militar, tendrán que tratar con don Eladio Maceda, alcalde Santo Estevo y Capitán General de los Voluntarios Realistas, y con su hijo Marcial Maceda, un joven que, desde primer momento, mostrará mucho interés por Marina y tratará de cortejarla. Y dentro del monasterio, trabajarán junto a fray Modesto, el boticario, y a su ayudante Franquila. 

Pero, si bien la novela pivota sobre dos hilos temporales, su estructura se compone de tres partes. El tiempo presente queda narrado desde dos ángulos. Por un lado, un narrador omnisciente nos irá contando todo lo que ocurre con respecto a la investigación y a la muerte de Alfredo Comesaña. A su vez, el propio Jon, testificando ante la Guardia Civil, nos irá desvelando lo que él conoce de primera mano. Y por último, una tercera sección desarrolla todo lo acontecido durante el siglo XIX, con Marina y su padre, siendo esta parte narrada en tercera persona. Las distintas partes y voces se irán alternando de tal modo que pasado y presente avanzan de forma paralela. Particularmente, a mí me ha gustado mucho ese baile de voces narrativas, así como el cambio de un hilo a otro, que siempre coincide con el final del capítulo, de modo que la narración fluye de manera natural. 

En cuanto a los personajes, la galería es amplia, pero creo que Marina es la que más brilla. Me ha resultado un personaje especialmente interesante porque no es una joven de su época. La mujer de su tiempo tenía tan solo dos caminos, o el matrimonio o el convento. Sin embargo, Marina tiene otros planes. Al crecer junto a su padre médico, la joven ha desarrollado mucho interés por el mundo de la ciencia y la medicina. Su sueño es estudiar y convertirse en médico, pero el hecho de ser mujer supondrá un gran inconveniente. No obstante, Marina es una joven resuelta y con mucha personalidad, que no se deja amilanar. Tiene un carácter fuerte, acostumbra a decir lo que piensa, es inteligente y despierta. Además es bondadosa, con un gran sentido de la moral, y no se deja impresionar por el lujo y el boato. Es un personaje que hace pasar buenos ratos al lector.

Por su parte, Jon Bécquer es un joven de treinta y tres años. Antropólogo y profesor universitario, ha reconducido su carrera hacia el mundo del arte. Aunque no es historiador ni experto en arte, tiene mucha facilidad para distinguir una obra falsa de otra verdadera. Su gusto e interés por el arte le viene de pequeño, de cuando pasaba tiempo en el taller de restauración y la tienda de antigüedades de su abuelo, ubicada en el barrio de Salamanca. Por azar, ha conseguido resolver varios misterios que le han reportado mucha fama. En consecuencia, funda Samotracia, una agencia de detectives, junto a su amigo Pascual, un profesor de Historia del Arte. Su misión es localizar obras desaparecidas. Jon es un personaje interesante, no solo por su profesión sino porque esconde un curioso secreto, un trastorno genético que aporta al personaje un plus extra.

Como comenté antes, la novela transcurre en Galicia. Aunque no se puede considerar un personaje más, sin duda la ubicación aporta un atractivo especial. 

 

«En Galicia tengo la sensación de que lo extraordinario se acepta de forma natural, como si todo atendiese a una lógica sabia y misteriosa, completamente desconocida para los forasteros. Tras cada paso hay una leyenda, un duende inasible que tiene algo de verdad. Tras cada piedra, una historia que merece ser contada». [pág. 111]


El monasterio de Santo Estevo, hoy parador, y la leyenda de los nueve anillos es real. En un encuentro virtual que tuvimos con María Oruña hace unos días, nos contó que las descripciones del lugar son verídicas y que todos y cada uno de los pasos que Jon Bécquer da para localizar los nueve anillos, los anduvo la propia autora. 

A mí me ha gustado la atmósfera de misterio que se respira en la novela. Galicia está siempre en el ambiente, y son diversas las referencias a sus parajes, a sus costumbres y también a su folclore. Me llevé una gratísima sorpresa cuando se menciona a grupos y a artistas musicales que tanto me gustan, como Luar Na Lubre, Luz Casal o Carlos Núñez.

Pero El bosque de los cuatro vientos no es solo una novela con crímenes e investigaciones, una típica novela en la que pasado y presente se funden. Habría que destacar que María Oruña hace un acertado retrato de la sociedad gallega del siglo XIX, así como de los hitos históricos más importante de aquellos años. Por estas páginas, asomarán la desamortización de Mendizábal, y los diversos incendios que asolaron los edificios religiosos, la pérdida de poder de la Corona y, por ende, de la Iglesia, el problema sucesorio tras Fernando VII, o la promulgación de la Pragmática Sanción. Y a su vez, también es muy interesante el retrato de la vida monacal, cómo era la estructura dentro de los monasterios, así como las costumbres y los hábitos. Dado que Marina y su padre van a trabajar en la botica, conoceremos parte de las plantas medicinales que se utilizaban, y su uso contra diversas afecciones y enfermedades.

Y si hay una cuestión de la vida del siglo XIX que me ha impactado ha sido la descripción de la llegada del cólera. Esa parte de la narración, a pesar de ocurrir dos siglos atrás, es de lo más actual. María Oruña describe cómo los médicos y la población trataron de hacer frente al avance de la epidemia, qué remedios emplearon y qué medidas intentaron adoptar para evitar los contagios. A mí me ha parecido que, lo que vivieron entonces, no es tan distinto a lo que estamos viviendo hoy.

Poco más debo añadir. El bosque de los cuatro vientos ha sido una buena lectura, interesante y amena; una novela que contiene una trama con un poco de todo, con historia, con misterio, con algo de romance, y que  he disfrutado mucho.

No te la pierdas.




[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

viernes, 2 de octubre de 2020

EN AUSCHWITZ NO HABÍA PROZAC de Edith Eger

Editorial: Planeta
Fecha publicación: Septiembre, 2020
Precio: 17,90 €
Género: Autoayuda
Nº Páginas: 224
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta
ISBN: 9788408233220
[Disponible en eBook y Audiolibro]


Autora

Nacida en Hungría, Edith Eger era una adolescente cuando en 1944 padeció uno de los peores horrores que ha visto la historia de la humanidad. Sobrevivió a Auschwitz y huyó a Checoslovaquia para acabar finalmente en Estados Unidos. Allí se doctoró en Psicología y conoció a su mentor, Viktor Frankl, quien le mostró la necesidad de superar su trauma para alcanzar la felicidad. Es profesora en la Universidad de California y tiene su propia clínica en La Jolla, California. Fue la encargada de dar el discurso de homenaje a Viktor Frankl en su noventa aniversario, durante la celebración de la Conferencia Internacional de Logopedia. Su primer libro, La bailarina de Auschwitz, fue un bestseller internacional.

Sinopsis

La cárcel está en tu mente.

La llave, en tu mano.

Edith Eger, conocida como la bailarina de Auschwitz, nos describe cuáles son las 12 prisiones mentales en las que nos recluimos tras un episodio traumático, como el victimismo, la evasión, el abandono, la culpa o la vergüenza.

A lo largo de 12 breves capítulos, nos revela la sabiduría y los consejos prácticos fruto de su larga experiencia atendiendo pacientes en su consulta. A partir del sufrimiento ajeno y con el ejemplo siempre presente del largo proceso que la llevó a ella misma hasta la sanación tras escapar del Holocausto, la doctora Eger ofrece herramientas prácticas y profundas reflexiones sobre cómo vivir en libertad, cómo trascender el dolor y cómo sanar las heridas, por profundas que sean. En resumen, cómo escapar de nuestras propias prisiones mentales para disfrutar de la vida.

Los consejos de Edith Eger, superviviente de Auschwitz, para ser feliz.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]


El género de autoayuda no suele estar entre mis preferencias. Sin embargo, alguna vez sí me he acercado a libros de este tipo, donde he encontrado reflexiones muy interesantes. Por este espacio han pasado títulos escritos por psicólogos, terapeutas y coaches, en los que se pueden encontrar claves para enfrentarnos a nuestro día a día, y superar algún bache emocional. Lo que más me atrajo del libro que os traigo hoy fue la palabra Auschwitz. Es un imán para mí. A pesar de los horrores que allí ocurrieron, no dejo de sentir interés por todos los testimonios y todos los sucesos que tuvieron lugar en aquel punto geográfico del planeta, del que tanto se ha escrito. Es un término que ya apareció en el libro previo de Edith Eger, La bailarina de AuschwitzPero a esa palabra, se unía otra: superviviente. Eger llegó al campo de exterminio en 1944 y consiguió salvar la vida. Tras la liberación del campo huyó a Checoslovaquia y posteriormente a Estados Unidos, donde estableció su residencia. Me pareció que, si bien hay gente con una gran formación que puede ayudar a otro ser humano, la experiencia de esta mujer la coloca en un pedestal a la hora de dar consejos sobre la forma de enfrentarnos a la vida y a las dificultades. Ella misma lo comenta en las primeras páginas del libro. Además, también es doctora en psicología, y llega ejerciendo muchísimos años en su propia clínica. ¡Y ojo, que tiene 92 años!


«Cada instante en Auschwitz fue un infierno. También fue mi mejor clase. Bajo el yugo de la pérdida, la tortura, la inanición y la amenaza constante de la muerte, descubrí mecanismos de supervivencia y la libertad que sigo usando cada día en mi práctica de psicología clínica, así como en mi vida privada». [pág. 12]

 

En Auschwitz no había prozac, Eger narra en las primeras páginas cómo terminó siendo deportada al campo de concentración. El hecho de que fuera húngara y judía ya le complicó la existencia desde bien joven, pero su futuro se oscureció por completo cuando fue detenida junto a su familia. A sus padres los gasearon nada más llegar a Auschwitz, mientras que ella tuvo que bailar delante de Josef Mengele. Por suerte, siempre tuvo en mente una frase que su madre le dijo antes de que las separaran: «Nadie te puede quitar lo que tienes en la mente». Ahora que está tan de moda tatuarse frases inspiradoras, esta podría ser una buena candidata.

Este volumen está estructurado en doce capítulos. Se trata de «un manual práctico para ayudarnos a identificar nuestras cárceles mentales y crear las herramientas que necesitamos para liberarnos», porque son esas cárceles que construimos nosotros mismos, y en las que nos encerramos, las que nos conducen al sufrimiento. Y cada uno de ellos se centra en una cárcel concreta: victimismo, evasión, abandono, secretos, culpa y vergüenza, dolor no resuelto, rigidez, resentimiento, miedo paralizante, prejuicio, impotencia e incapacidad para perdonar. Al final de cada uno de los capítulos hace un resumen de las claves más importantes para superar el problema en cuestión. 

Edger nos explica sus teorías con ejemplos. Nos habla de sus pacientes, de la problemática con la que se presentan en su consulta. Algunas historias son absolutamente terribles. Los que acuden a la consulta de esta doctora, como es obvio, no tienen una vida idílica. Son hombres y mujeres que vienen de familias desestructuradas, que han convivido con el alcoholismo, las drogas o los abusos sexuales, que están enfermos, o han tenido una infancia terrible. Pero también nos habla de sí misma, de lo que ella tuvo que soportar en Auschwitz, de las secuelas que su traumática experiencia le dejó y de cómo todo aquello que vivió repercutió en su entorno. La autora confiesa que durante décadas fue prisionera de su propio pasado. Siendo psicóloga y dedicándose a ayudar a los demás, era imprescindible que ella se curara de sus propias heridas, antes de ponerse a ayudar a los demás.

Hay capítulos que me han gustado especialmente, ayudándome a enfocar mi día a día desde otro ángulo y a hacerme preguntas desde otro lugar. Por ejemplo, cuando se centra en el victimismo, Edger nos explica que el ser humano trata de encontrar culpables fuera de sí mismo, y suele lamentarse, preguntándose ¿por qué a mí? Estoy segura de que todos nos hemos hecho esta pregunta alguna vez. Sin embargo, ella nos propone otro interrogante, sustituir esa pregunta por ¿Y ahora qué? Porque no podemos elegir lo que nos pasa, pero sí está en nuestras manos elegir la manera de enfrentarnos a nuestros problemas. La dificultad está ahí, no la puedes obviar. No pierdas tiempo preguntándote por qué te ha ocurrido lo que sea, sino qué puedes hacer a partir de ese momento. 


«...podemos reconocer esa cosa terrible que está sucediendo y encontrar la mejor manera de convivir con ella». [pág. 38]


Esta frase no puede ser más idónea para los tiempos en los que vivimos, con esa pandemia que nos tiene agotados y desesperanzados. 

Otro capítulo que me ha gustado muchísimo es el que titula «La cárcel de la evasión». Me parece que lo que se explica en estas páginas puede ser muy útil para los que seáis padres porque «cuando privamos a nuestros hijos del sufrimiento, los anulamos». Y también resultan especialmente interesante los consejos que nos da la autora cuando tenemos a alguien que sufre en nuestro entorno. ¿No os pasa que a veces lo estáis pasando mal, y viene alguien, con buenísima intención, y trata de animaros a toda costa, cuando tú lo único que deseas es estar triste? A mí me pasa. Y es que creo que nos equivocamos. Nuestro afán por ayudar a veces es muy contraproducente.


«Es más inteligente no intentar convencer a los demás para que dejen de sentirse como se sienten, o intentar animarlos. Es mejor dejarles sentirse como se sientan y hacerles compañía, decirles: Cuéntame más». [pág.44]


Hay que aceptar los sentimientos propios y los de los demás, sean los que sean, y dar espacio y libertad para sentir como queramos.

¿Y qué decir del autoabandono? Cuando nos entregamos tanto a los demás que nos olvidamos de nosotros mismos. ¿O de los secretos? Esos que todos tenemos y que pueden arruinar una relación. Porque, «cuando una relación se tuerce, no es culpa de una sola persona. Ambas partes están haciendo cosas para mantener la distancia y echar leña al fuego». ¿O del dolor no resuelto? Un capítulo muy importante que nos ayuda a enfrentarnos a la pérdida de un ser querido sin atormentarnos por lo que no llegamos a hacer, o sin encerrarnos interiormente, condenándonos al aislamiento y a la tristeza perenne. 


«A veces, al reírnos demasiado podemos sentirnos como si estuviéramos traicionando a los muertos, como si les estuviéramos abandonando por divertirnos demasiado, como si los olvidáramos por ser felices». [pág. 115]


No dejamos de torturarnos. Creo que este es el capítulo que más me ha gustado, o el que más me ha ayudado. Es un capítulo doloroso, porque habla de la muerte y la pérdida, pero también es muy esperanzador. Os diré que, mientras lo leía, llevaba puesta una bata que le regalé a mi madre unas semanas antes de fallecer. Apenas la usó. Es una bata muy vistosa y alegre. La lectura de este capítulo me hizo acariciar la bata, sonreír y sentirme reconfortada.  

Y siguen los capítulos, y las reflexiones, y los consejos, y los tips para cambiar nuestro chip y enfrentarnos a los problemas desde otro ángulo. Sinceramente, creo que es uno de los libros de autoayuda que más me han ayudado, valga la redundancia. Me ha enseñado a hacerme otro tipo de preguntas, a gestionar la culpa, a entender que el miedo me impide avanzar y crecer, a no decirme nunca más «No puedo». A lo largo de toda la lectura, no he dejado de apuntar frase, pensamientos, reflexiones... No acostumbro a subrayar los libros ni a colocar post-it de colores, pero de haberlo hecho, el volumen estaría totalmente marcado. En Auschwitz no había prozac es un libro para releer y mantener cerca. 

Sin necesidad de tener que leerlo en orden, creo que es un libro realmente útil, que esconde la sabiduría de una mujer que pasó por la más terrible de las experiencias y supo aprender del horror vivido. Por eso, más allá de que tengáis fe o no en los libros de autoayuda, En Auschwitz no había prozac es otro nivel, y me gustaría recomendároslo.



Algunos libros mencionados en En Auschwitz no había prozac:

- La bailarina de Auschwitz de Edith Eger 
El hombre en busca de sentido de Viktor Frankl




[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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