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viernes, 18 de febrero de 2022

Presentación Y SI APARECE de Salvador Navarro

Rozábamos el final de año cuando me llegó este anuncio



El pasado 10 de diciembre, Salvador Navarro nos convocó a amigos y lectores en el Ateneo de Sevilla para presentar su última novela, Y si aparece. Arropado por otros dos novelistas, Miguel Ángel Parra y Fernando Repiso, el acto fue abierto por Francisco Prior, vocal de Publicaciones y Difusión del Ateneo de Sevilla, que compartió con los asistentes la alegría que la institución sentía al dar la bienvenida a una nueva obra literaria. 

En esta ocasión, Navarro ha optado por publicar su nueva novela a través de la plataforma Amazon. Según nos contó, la idea partió de la sugerencia de José de la Rosa, compañero de letras, con quien comparte asiduamente tertulia literaria. Cada mes, Salvador Navarro, Miguel Ángel Parra, Fernando Repiso, José de la Rosa y Daniel Blanco se reúnen para hablar de literatura y poner en común los proyectos literarios individuales. Fue en una de esas reuniones cuando Salvador escuchó hablar de diversificación, aplicada al mundo editorial. 

«Y si aparece» como un reto

Los que leemos a Salvador Navarro sabemos de la enorme labor de ingeniería que encierran sus novelas. Si sigues al autor en redes sociales conocerás bien cuál es su metodología de trabajo, pues acostumbra a enseñar los mecanismos de los que se vale para enfrentarse al proceso de escritura. Como buen ingeniero, Navarro estructura sus novelas al milímetro. Para ello utiliza un tablón de corcho en el que, con la ayuda de pequeñas cartulinas de colores, va desgranando la acción, los personajes del relato y los escenarios.


[Foto tomada del perfil de Facebook del autor]

Sin embargo, y de nuevo impulsado por los consejos de José de la Rosa, esta vez ha querido escribir una novela más corta, siguiendo la misma técnica que emplea de la Rosa. Es decir, estructurar el tiempo y el trabajo de tal modo que el autor se auto-impone la obligación de escribir un cierto número de páginas al día. Para Navarro, trabajar de este modo era una novedad pues él acostumbra a dejarse llevar por la historia y por los personajes, escribiendo más o menos, en función de su inspiración. 

En su empeño de ofrecer a los lectores una obra de menor volumen, Salva comentó que tuvo que hacer una labor de contención pues algunos de los personajes de la novela exigían una mayor andadura. Para conseguir su objetivo puso la vista en Amélie Nothomb, que publica una novela corta cada año. Nos comentó Salvador que la autora belga acostumbra a escribir de forma lineal, sin ramificaciones y de forma muy concisa. Ese era su objetivo. Sin embargo, entre risas, Fernando Repiso bromeó diciendo que Salva no había conseguido su propósito porque Y si aparece cuenta con subtramas, al igual que las obras anteriores del autor, aunque reconoce que, son hilos argumentales mucho más secundarios. 

¿Por qué publicar en Amazon si siempre ha tenido el respaldo de una editorial?

Más allá de seguir el consejo de otro autor, Salva ha querido experimentar en su propia piel otra forma de llegar a sus lectores. Nos comentó el autor sevillano que el mundo editorial clásico ha cambiado mucho en los últimos años. Si antes las editoriales mimaban a los autores, y se encargaban de gestionar toda la promoción, publicidad y venta de los libros, mientras el autor simplemente se limitaba a seguir las instrucciones de su editor, ahora tienen que ocupar un papel mucho más proactivo. En los últimos tiempos, los autores tienen que tener una presencia importante en redes sociales, mover hilos para organizar firmas o proponer presentaciones, tener un contacto directísimo con sus lectores,... En definitiva, es el autor el que tiene que ejercer como su propio jefe de prensa. «Las editoriales se han creado su propia trampa. Nos han empujado a unirnos tanto a los lectores por nuestros propios medios que ahora, entre comillas, no necesitamos una editorial que nos respalde», afirmó. No cabe duda de que Salvador es la sombra de sus lectores. Si te paseas por sus redes sociales lo encuentras hiperactivo cada día, publicando reflexiones, pequeñas piezas literarias a diario, interactúando con sus lectores, a los que responde sin dejar a ninguno atrás, creando un vínculo sólido.

La trama 

Y si aparece esconde un relato de amor prolongado en el tiempo que, en cierto sentido, oculta una historia real. Él mismo nos cuenta el argumento de la novela y otras cuestiones más en el siguiente vídeo.



Los personajes

Y si aparece sigue siendo una novela coral, tal y como Salvador nos tiene acostumbrados. En este nuevo libro, las mujeres tienen también mucha presencia. «Me gusta escribir sobre mujeres porque ellas manifiestan mejor sus emociones. Dan más juego y son más versátiles»

Tres son los personajes femeninos que destacan:

- Lara, una mujer que, después de vivir una bonita y efímera historia de amor en Londres a sus 20 años, regresa a Sevilla. Regenta un hotel y es una empresaria de éxito.

- Merche es la casera de Lara. Le tiene alquilado el piso que colinda con el hotel. Es una señora mayor que bien podría tener su propia novela.

- Reyes es una «polinganera», una mujer de extrarradios que conoció a Lara estando en Londres. Personaje divertido, Salva nos comentó que para su construcción se inspiró en una persona real. «La Reyes real está loca como una cabra pero tiene un gran corazón».

Así son sus personajes siempre, personas llenas de emoción y sentimientos, que transitan por la vida como lo hacen los lectores de sus novelas, con días soleados y otros cubierto de nubarrones. «A los personajes de clases muy humildes me gusta hacerlos bondadosos».

Su vínculo con los lectores

Lo comentaba antes. A Salva le gusta tener un contacto muy directo con sus lectores. Le gusta cuidarlos, atenderlos, escucharlos. No deja de comentar ni uno solo de los comentarios que recibe. «Si entro a trabajar a las siete, a las seis me levanto para contestar los mensajes», confesó. 

Y ese vínculo tan especial que ha creado con ellos le ha permitido conocer a personas maravillosas, a lectores fieles para los que ha preparado alguna que otra sorpresa. De hecho, días antes de la presentación de esta novela, Navarro viajó a Valencia para conocer a una lectora y llevarle en persona un ejemplar de la novela. Puedes ver la sorpresa aquí. 

Y si aparece es una historia de amor, en la que Sevilla tendrá una presencia innegociable. Es sello de identidad del autor. Se trata de un relato sencillo pero con saltos en el tiempo, muy dialogado y con pocas descripciones, como apuntó Repiso, con el objeto de dejar espacio a los personajes para que se muevan con libertad. 

El autor, que confiesa sentirse muy bien cuando escribe, ya está preparando su próxima publicación. Mientras tanto, nos queda Y si aparece, novela a la que espero asomarme en cuanto pueda.

Puedes comprarla aquí:


lunes, 11 de octubre de 2021

NUNCA SABRÁS QUIÉN FUI de Salvador Navarro

Editorial: Algaida
Fecha publicación: octubre, 2020
Precio: 20,00 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 552
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788491893240
[Disponible en eBook]

Autor

Salvador Navarro (Sevilla, 1967) es ingeniero industrial de Renault. En 2002 publicó su primera novela, Eres lo único que tengo, niña, a la que han seguido Rosa.0, Andrea no está loca, No te supe perder y Huyendo de mí. Muy influido por la narrativa americana del siglo XX, desarrolla una literatura urbana con fuertes componentes psicológicos.

Sinopsis

Álex Panelas, un joven periodista gallego que malvive en Madrid, contratado por una revista digital de ultraizquierda, recibe amenazas de una millonaria venezolana tras publicar un artículo a favor del régimen chavista. La señora lo seduce para escapar de sus miserias laborales con un trato irrenunciable, cinco mil euros al mes y un apartamento de lujo en Sevilla, a cambio de hacerse amigo de Dan, un empresario treintañero. Sin más. Sin prisas. Con la sola condición de no pedir explicaciones. El reto le abre mil puertas luminosas al gallego, aunque comprende pronto la fuerza destructora de la venganza que esconde ese desafío: una batalla entre familias que hunde sus raíces en el Nueva York de los ochenta. Aun participando a ciegas en el complot, acaba de encontrar una trama explosiva para construir su primera novela, con dos líneas argumentales: el pasado perverso de quien le contrató y el chantaje al que debe enfrentarse conforme la venezolana va subiendo la apuesta. Y esa oportunidad no hay quien se la quite a quien dudaba de su capacidad para nacer como escritor, para crear ficción; un Álex entusiasmado que aprovecha para empaparse de técnicas de escritura y así estructurar una historia llena de flecos y ángulos muertos, sin saber hasta qué punto él va a convertirse en el epicentro dramático de su propia narración.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Llevaba meses demorando la lectura de esta novela. Concretamente, ocho meses. Los motivos por los que no me puse con su lectura tras su publicación se remontan al verano de 2018. Salvador Navarro contactó conmigo. Tenía una nueva historia entre manos y necesitaba sondear el terreno. Me mandó un borrador y me lo llevé a la playa. Pero tal circunstancia coincidió con un revés de la vida. Mi madre sufrió un ictus y aquello me tuvo sumida en un pozo durante varios meses. No andaba yo para lecturas, ni para críticas objetivas, pero cuando me comprometo a algo, me comprometo. Así que, con el corazón en un puño y pendiente de la evolución de mi madre, me dispuse a leer aquellas páginas. Probablemente no le fui de gran ayuda. Mi cabeza estaba muy dispersa e hice lo que buenamente pude. Mi madre falleció unos meses después y todavía hoy no soy capaz de desvincular esta novela con aquella fatídica desdicha. Bien que lo siento, Salva.

Cuando Nunca sabrás quién fui salió a la venta, acudí a la presentación del acto (cuya crónica puedes leer aquí). Regresé a casa con un ejemplar bajo el brazo, debidamente firmado por su autor. Mil veces lo cogí para sentarme a leer. No podía. Con el libro en las manos me venían a la cabeza escenas de aquellos meses. Resultan sorprendentes las jugarretas que nos puede hacer la mente. Abría las páginas de la novela, leía tal escena y conectaba esa situación con aquella llamada en la que se me comunicaba que mi madre había empeorado y había que llevarla de nuevo al hospital. Podía vincular un capítulo completo con el más terrible de los diagnósticos. Y así, una vez, dos veces, tres veces. Tres ingresos hospitalarios coincidieron con la lectura del borrador de esta novela. Nunca sabrás quién fui no es una novela maldita para mí, pero sí será de esas lecturas que me acompañarán siempre, un nexo de unión que me ata irremediablemente a los últimos días de mi madre. 

Y ha tenido que pasar casi un año desde su publicación para armarme de valor y por fin, leerla este verano. Los recuerdos siguen ahí pero el nudo en la garganta se sobrelleva mejor. Si de aquel borrador le señalé al autor, acertadamente o no, ciertas cuestiones que no me terminaban de convencer, es justo decir ahora que el resultado final ha sido fantástico. Se nota muchísimo esa labor de pulido, el trabajo posterior que debe existir tras una primera escritura. ¿Tomó en cuenta el autor aquellas deslavazadas indicaciones que le hice llegar? No lo sé. Tendría que ponerme a comparar lo que le comenté con lo que ahora leo en la novela. No lo voy a hacer porque tampoco me preocupa. Máxime cuando tengo clarísimo que la obra ha mejorado bastante y me ha gustado mucho más lo que me gustó aquel verano horrible. Y después de todo este rollo que os acabo de soltar, por el que os pido disculpas, entro en materia.

Nunca sabrás quién fui

¿Qué vamos a encontrar en esta novela? Hablar de Nunca sabrás quién fui es complicado. La historia que nos presenta Salvador Navarro es tan intrincada que no resulta fácil contar, ni a grandes rasgos, su argumento. Así que, esta vez, me voy a apoyar parcialmente en la sinopsis que nos ofrece la editorial. 

La acción principal arranca en 2017, en Sevilla. «Álex Panelas, un joven periodista gallego que malvive en Madrid, contratado por una revista digital de ultraizquierda, recibe amenazas de una millonaria venezolana tras publicar un artículo a favor del régimen chavista. La señora lo seduce para escapar de sus miserias laborales con un trato irrenunciable, cinco mil euros al mes y un apartamento de lujo en Sevilla, a cambio de hacerse amigo de Dan, un empresario treintañero. Sin más. Sin prisas. Con la sola condición de no pedir explicaciones». Álex le parece una propuesta extraña pero le hace falta el dinero, así que no se lo piensa. Lo que esa señora, de nombre Lola, se traiga entre manos es cosa suya. Él solo tiene que hacerse amigo de Dan y para ello, para acercarse a él, finge tener un accidente delante de la puerta de su casa. Álex empotrará su coche contra una farola, justamente cuando Dan esté saliendo del portal de su edificio. Las labores de auxilio darán pie a que entablen amistad.

A partir de este momento, Álex fingirá ser un madrileño que ha recalado en Sevilla. En realidad, es un gallego con pretensiones de convertirse en escritor. Sueña con escribir una novela. Su estancia en esta ciudad, económicamente respaldada por Lola, le permitirá tener tiempo libre para sentarse a escribir. Y acudirá también a un taller de escritura donde podrá recibir consejos para encauzar la historia que tiene entre manos. Todo esto mientras el lío en el que se ha metido se va complicando cada vez más. Este juego que Lola le propone se va volviendo cada vez más perverso. ¿Cuáles son las verdaderas intenciones de Lola? ¿Por qué tiene esa inquina contra Dan? Bueno, eso lo tendréis que averiguar vosotros. Lo que sí os digo es que llegará un momento en que todo se desmorone alrededor de Álex y la realidad dejará de tener consistencia para convertirse en humo. El plan de Lola es de dimensiones mucho mayores. Su propósito llega más allá de Dan, abarca más terreno y su motivación tendrá bastante que ver con sucesos del pasado. Pero todo está tan camuflado que, en algún punto de la lectura, puede que te preguntes qué conexiones existen entre unos personajes y otros, qué nexos de unión hay entre unos hechos y otros. Tendrás que esperar para conocer las respuestas. Salvador Navarro lo tiene todo pensado de tal modo que, cuando llegues al final de la historia, tendrás que dar dos pasos atrás para mirar, en toda su extensión, el enorme tapiz que ha tejido. Entenderás entonces que la labor de ingeniería que sustenta esta obra es brutal.

La narrativa de Salvador Navarro

El autor sevillano acostumbra a echar mano de aquello que tiene a su alrededor. Se nutre de sus experiencias, de sus amigos, del entorno histórico-social que lo envuelve, de la actualidad. Sus novelas están llenas de él y de su vida. Hay detalles que serán visibles únicamente para los que conocemos al Salva-hombre, no al Salva-escritor. Sus amigos y conocidos sabremos identificar ese edificio del que nos habla en algún capítulo, porque sabemos que él lo contempla cada día desde su ventana. Imaginaremos también que en tal escena puede estar la mano de ese otro amigo escritor que un día le contó una vivencia. O intuiremos en alguna línea de texto la sombra de sus escritores favoritos. Admito que todo esto, al alcance de sus amigos y conocidos, es una gran ventaja para poder disfrutar aún más de lo que Salvador escribe. Pero no te preocupes porque, desconocer estos datos no va a restar ni un ápice de tu interés por la novela. 

Metaliteratura

Salvador Navarro juega constantemente. El lector tiene una novela en sus manos que desarrolla una historia a lo largo de más de quinientas páginas. Pero, ¿qué pasa con la novela que Álex está escribiendo? ¿Qué papel juega ese relato dentro del propio relato que lee el lector? El autor lo hace muy bien. En ocasiones, el entramado de este libro te puede resultar un poco caótico pero Salvador va dejando miguitas de pan por el camino. Será la propia novela la que se explique a sí misma, a través de la obra que está escribiendo Álex. Es complicado explicarlo mejor y seguro que es mucho más complicado escribirlo, por eso lo que ha hecho Salvador en este libro me parece brillante. Como consejo te diré que abras la mente y te dejes sorprender por lo que te espera al final del camino.

Hay mucho de Salva en las emociones que Álex siente cuando se sienta a escribir, en las sensaciones que el personaje dice experimentar cuando se enfrenta al proceso narrativo. Pero también hay mucho del autor en las expresiones de sus personajes, en ese ¡Muero! o en ese ¡Me encanta! que a veces él utiliza en su día a día, para manifestar la ilusión y el entusiasmo que experimenta en un momento dado. 

Personajes

Si bien Álex será el personaje principal, habrá otros tantos que también tendrán mucho protagonismo. Hombres y mujeres salen y entran de escena, no sin motivo, hasta constituir un buen puñado de nombres, dándole a la obra un carácter muy coral. La construcción de todos ellos es minuciosa.  A lo largo de toda la novela vamos a ir conociendo a todos los personajes en profundidad porque a Salvador Navarro no le basta con apuntalar tímidamente la personalidad y la trayectoria vital de sus protagonistas. Él se esmera en fabricarles una vida completa, desde el principio hasta el final. Ahondará en sus orígenes, familia, trabajo, amistades, relaciones, avatares,..., de tal modo que, aquello que piensen y aquello que hagan estará siempre respaldado por su pasado, por sus circunstancias, por la verosimilitud.

Álex Panelas es un periodista gallego que no tiene donde caerse muerto. Los pocos ahorros que tenía los ha invertido en sacar a su madre de prisión. ¿Y eso?, te preguntarás. Digamos que la madre no es trigo limpio y tiene problemas con la justicia. Pero eso es otra historia.  Álex está sin blanca así que, en cuanto aparece la venezolana, poniéndole un pastón encima de la mesa con un propuesta de lo más rocambolesca, no se lo piensa.  

Por otra parte, en el plano sentimental, nuestro protagonista también está en horas bajas. Estíbaliz, el gran amor de su vida, lo ha abandonado. Serán muchas las mujeres que pasen por la vida de Álex, alguna con más repercusión que otra, pero Estíbaliz será una constante en su mente. ¿Quién es esta mujer? Poco a poco el autor nos irá desvelando su identidad. 

Dan es hijo de padre neoyorkino y madre sevillana. Su padre, Martín, se enamoró de la lengua de Cervantes y quiso venir a aprenderla donde mejor se habla. Profesor en un colegio internacional, está casado con Aurora, una mujer de delicada salud y madre de Patricia, fruto de una relación anterior. Dan adora a Patricia. Ella es su gran referente y, a su vez, Patricia tratará de apartar a su hermanastro de cualquier posible fuente de dolor, porque Dan está diagnosticado de autismo. Ha sufrido varios episodios complicados que lo han obligado a ingresar en algún centro sanitario pero, en el momento en el que Álex lo conoce, parece vivir en un estado de estabilidad emocional. 

A mí me ha resultado un personaje algo solitario. Por eso, cuando conoce a Álex se vuelca tanto en él, en la amistad que los ha unido de forma casual, o eso cree él, y por esa razón, en algún momento se sentirá traicionado.

Pero, como dije antes, Nunca sabrás quién fui es una novela muy coral. Serán muchísimos los personajes que surjan en estas páginas - Teresa, Charo, Quini, Eleanor,...- todos ellos muy bien construidos. Insisto. Todos ellos con un pasado complicado que terminará por resurgir en el presente.

Sevilla

Que los escenarios de sus novelas cobren gran importancia es ya seña de identidad en la narrativa de Salvador Navarro. Sevilla es esa gran protagonista que no puede faltar en sus libros. A través de las novelas de Navarro, hemos conocido la Sevilla más oculta, la de los rincones escogidos, la de las calles alegres, la que muestra su esplendor en parques y jardines. Volverán a estas páginas todas esas referencias gastronómicas, con nombres de bares y restaurantes, todas sus plazas públicas y sus monumentos. Y, en esta ocasión, los personajes no se moverán únicamente por la capital, también lo harán por diferentes municipios de la provincia.

Pero Nunca sabrás quién fui es, a mi juicio, la novela más cosmopolita del autor, casi tanto como él mismo. Sevilla competirá con otros escenarios como Bogotá, Madrid o Nueva York. No serán ubicaciones casuales, meros trasfondos, sino que se requiere un manejo diestro que Salva solventa perfectamente, para que los personajes se muevan por esos lugares con soltura y naturalidad.

Estructura y estilo

Antes decía que el lector va a poder conocer a los personajes con profundidad, por eso la narración de esta novela requiere de numerosos flashbacks. De este modo, el hilo argumental del presente se ve interrumpido frecuentemente para permitir al lector viajar en el tiempo. De hecho, el primer capítulo de la novela nos llevará hasta Boca Chica (Colombia), en el año 1974, donde conoceremos a varios personajes que harán su verdadera aparición estelar una vez que la historia esté encarrilada. El tiempo baila con el lector en Nunca sabrás quién fui. Esta forma de avanzar y retroceder en la línea temporal, encajando sucesos y colocando las piezas en este gigantesco puzle que compone el autor, denota una trabajo brutal. Los que sigáis al autor por redes sabréis perfectamente cómo trabaja, midiendo cada escena y jugando con el pasado y el presente. Para ser honesta conmigo misma, debo reconocer que, en algún momento, me sentí abrumada por tanto vaivén del tiempo, pero me salva que acostumbro a leer tomando notas y que, al igual que el autor hace para escribir, yo también me voy haciendo mi propio esquema a medida que avanzo con la lectura. 

Estructurada en tres grandes bloques, la novela se compone de capítulos muy cortos -otra característica de la narrativa del autor-, lo que permite una lectura muy ágil y dinámica. Encontraremos pasajes narrados en primera y otros, en tercera persona. Algunos incluso redactados en cursiva. Para todo ello hay un motivo que no debo esclarecer. 

Y para ir concluyendo, tal y como dije al principio, Nunca sabrás quién fui es un relato muchísimo más ordenado -dentro del desbarajuste temporal que el autor nos plantea-, mucho más depurado que aquel borrador inicial que cayó en mis manos. Imagino que también contribuye que mi cabeza esté ahora un poco más centrada que entonces. Tened en cuenta que, lo que os he contado es tan solo la puntita del iceberg. Me dejo en el tintero muchísimas cosas. Tantas que, de hecho tengo la sensación de haberme quedado corta, de no haber señalado ciertas cuestiones importantes con las que ayudaros a vislumbrar someramente qué esconden estas páginas. Pero hablar más detalladamente de esta obra es alargar excesivamente la reseña. Solo los que hemos leído esta novela sabemos qué se esconde realmente bajo su superficie, un bloque de hielo de dimensiones descomunales. 

En Nunca sabrás quién fui hay un compendio de elementos interesantes. Hay venganza, celos, secretos, suspense, amor, odio, rabia, encerronas, misterio, mentiras, hechos que se cometieron por supervivencia y personajes que no son lo que parecen porque, si se titula Nunca sabrás quién fui será por algo, ¿no? En tu mano está ahora descubrir quiénes son estos personajes realmente y qué busca cada uno de ellos. Solo te pido que te dejes sorprender.

Por lo demás, no tengo más que añadir. Me alegra mucho haber podido encontrar el valor de enfrentarme a esta lectura. Ahora sé que Nunca sabrás quién fui se ha convertido en ese tatuaje que perdurará por siempre sobre mi piel.


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:




jueves, 29 de octubre de 2020

Presentación NUNCA SABRÁS QUIEN FUI de Salvador Navarro

El pasado 8 de octubre tuvo lugar la presentación de Nunca sabrás quién fui (Algaida Editores), la nueva novela de Salvador Navarro. El acto tuvo lugar en un entorno inigualable, el Palacio de los Marqueses de la Algaba, en Sevilla. Respetando las medidas de seguridad, y con un aforo limitado, nos reunimos amigos y lectores para arropar al autor que, como viene siendo habitual, volvió a estar sentado a la mesa con su amiga y empresaria Nuria Cobo.




Nuria Cobo comenzó su disertación describiendo la personalidad de Salvador Navarro. Apasionado y constante, comentó que posee una enorme fuerza de voluntad y que acostumbra a conseguir todo aquello que se propone.

En Nunca sabrás quién fui, el autor ha querido construir una historia en la que se hable sobre el hecho de escribir. Siendo de ciencias, afirmó que todo lo que sabe de literatura y escritura, lo ha aprendido al margen de su vida profesional. Además de leer libros en los que se habla sobre el proceso de escribir, sobre cómo construir una novela o un guion, también ha asistido a talleres de escritura creativa, en los que ha aprendido mucho. «Con los años he ido desarrollando mi propio método de trabajo y me apetecía escribir sobre un escritor. El protagonista de mi novela es un joven que está empezando en el mundo de la literatura. Es periodista y trabaja en una revista, en la que publica un artículo a favor del régimen venezolano. A raíz de ese artículo, conoce a una venezolana mayor que él, que lo vuelve loco. Esta mujer le plantea un reto apetitoso, que será la base de la novela que el joven escribirá después». Cobo añadió que lo más interesante de este libro es que no sabes dónde acaba la realidad y dónde empieza la ficción, lo que proporciona mucho suspense, a la vez que diversión. Según Navarro, la idea era que el lector se enfrentara a la vez que el protagonista, a los diversos retos que le van surgiendo. «Se trata de un juego en el que el lector se convierte en un investigador más. Hay que dejarse llevar por la trama porque hay muchas trampas en el camino». Circunstancia que corroboró Cobo quien aseguró que es un libro lleno de misterios con una trama muy compleja. «Tu novela me ha hecho reflexionar sobre algunas cuestiones de mi vida. Tiene momentos de mucha emoción y me ha dejado muy noqueada. He pensado muchísimo en mis padres», comentó la presentadora. Según Nuria, en esta novela las relaciones paterno-filiales están muy presentes, con lazos familiares muy fuertes. Salvador Navarro explicó que, en cualquier libro o en cualquier película, tiene que haber un momento en el que necesitas respirar profundamente. De otro modo, es como si la historia no te hubiera tocado el corazón.




En cuanto a los personajes, se trata de una novela muy coral, en la que el lector puede encontrar gente de todas las edades. Aunque hay un gran protagonista, cada uno de los personajes tiene un cometido muy específico dentro de la trama. Navarro confesó que eso es algo muy habitual en sus novelas. «A la hora de escribir, por encima de todo está el ser humano, la persona. Por eso dedico mucho tiempo a construir personajes que sean creíbles», declaró el autor. Igualmente, manifestó que también le gusta tocar muchas cuestiones, desde la edad hasta la condición sexual, pasando por las condiciones económicas o los estados mentales. Muchos de los personajes tratan de limpiar sus maldades y destacan las mujeres maduras.

Sobre el título, Salvador Navarro comentó que la idea surgió durante la cena con unos amigos. En aquella velada, se leyeron algunos poemas de Idea Vilariño. «Concretamente, en Ya no, que trata sobre el amor que se rompe para siempre, encontré el título para esta novela. Mucho de lo que se dice en esos versos forman parte de esta historia».




Las novelas de este autor sevillano exploran profusamente los escenarios. Es un detalle que apuntó Nuria Cobo, como una seña de identidad más del autor. «Esta novela se pasea por tres escenarios: Sevilla, Madrid y Nueva York», nos explicó. Salvador confesó ser un amante de la ciudad de Nueva York, y comentó que había disfrutado mucho escribiendo esa parte de la historia. «Me gusta escribir novelas que transcurran en ciudades que me fascinan», confesó.

Muy propenso a estar en constante contacto con sus lectores a través de las redes sociales, se sinceró al manifestar que todo escritor, por muy famoso que sea, debe ser humilde, y no sirve de nada ser un gran escritor si nadie te lee. «Interactuar con los lectores por redes sociales supone para mí todo un aprendizaje. Cualquier texto que publico me sirve para medir la emoción que provocan mis palabras en el lector».

Como cierre al acto, Cobo afirmó que Nunca sabrás quien fui es una novela luminosa y ágil, en la que no solo aparece el amor, sino también la traición, la ambición y el misterio. Y dando paso a las pertinentes preguntas del público, se dio por concluida la presentación tras la firma de ejemplares. 



Sinopsis: Álex Panelas, un joven periodista gallego que malvive en Madrid, contratado por una revista digital de ultraizquierda, recibe amenazas de una millonaria venezolana tras publicar un artículo a favor del régimen chavista. La señora lo seduce para escapar de sus miserias laborales con un trato irrenunciable, cinco mil euros al mes y un apartamento de lujo en Sevilla, a cambio de hacerse amigo de Dan, un empresario treintañero. Sin más. Sin prisas. Con la sola condición de no pedir explicaciones. El reto le abre mil puertas luminosas al gallego, aunque comprende pronto la fuerza destructora de la venganza que esconde ese desafío: una batalla entre familias que hunde sus raíces en el Nueva York de los ochenta. Aun participando a ciegas en el complot, acaba de encontrar una trama explosiva para construir su primera novela, con dos líneas argumentales: el pasado perverso de quien le contrató y el chantaje al que debe enfrentarse conforme la venezolana va subiendo la apuesta. Y esa oportunidad no hay quien se la quite a quien dudaba de su capacidad para nacer como escritor, para crear ficción; un Álex entusiasmado que aprovecha para empaparse de técnicas de escritura y así estructurar una historia llena de flecos y ángulos muertos, sin saber hasta qué punto él va a convertirse en el epicentro dramático de su propia narración.




lunes, 22 de enero de 2018

EL HOMBRE QUE YA NO SOY de Salvador Navarro

Resultado de imagen de el hombre que ya no soy salvador navarro

Editorial: Algaida.
Fecha publicación: octubre, 2017.
Precio: 20,00 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 616
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:
978-84-9067-847-3
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]




Autor

Salvador Navarro (Sevilla, a 1967) es ingeniero industrial de Renault. En 2002 publicó su primera novela, Eres lo único que tengo, niña, a la que han seguido Rosa.0, Andrea no está loca, No te supe perder (2011) y Huyendo de mí (Algaida, 2015). Muy influido por la narrativa americana del siglo XX, desarrolla una literatura urbana con fuertes componentes psicológicos.

Sinopsis

Elisa, sevillana en la cuarentena con dos licenciaturas, buena familia y vida echada a perder, cree encontrar su salvación en Roberto, un alto ejecutivo de abrazos imponentes. Despojada de toda ética, se entromete en el territorio explosivo de un hombre de éxito en plena catarsis por la muerte violenta de su hermano pequeño; seduce a Fidel, amigo inseparable de su ansiado objeto del deseo, para acceder a él sin entender de las lealtades entre ellos, haciendo de cada paso un intento desesperado por dejar de ser una mujer maldita.

[Información tomada directamente del ejemplar]





[Lectura de las páginas 15, 16 y 17;
música: sonido ambiente "Aeropuerto"]

Hay personas que sienten la necesidad vital de contar historias. Los hay empujados por un deseo de perpetuarse, o de engrandecerse, o de darse a conocer y no ser uno igual a otro. Y los hay a quienes solo les mueve el ánimo de entregarse, de ofrecerse, de arañar su 'yo' para entregar sus lascas. Así son las historias de Salvador Navarro, arañazos de naturalidad que componen un universo cercano y real, lleno de personajes fácilmente identificables en un entorno más o menos cercano, voces recubiertas de hueso y piel que deambulan por las calles del mundo. Ya nos lo demostró en Huyendo de mí y vuelve ahora con El hombre que ya no soy, para inventar vidas cargadas de vida que tienen un lado claro y otro oscuro. 

El hombre que ya no soy es un puzle de cinco mil piezas que el lector tiene que recomponer y por eso, hablar de su argumento es sumamente difícil. Para empezar, señalaré que la trama se inicia con uno de los personajes más complejos de la novela. Elisa coincide con Roberto Relinque en una situación dolorosa. Se siente intrigada y para acceder a él, se acercará a Fidel, su íntimo amigo. No tardaremos mucho en descubrir que ella no lleva una vida especialmente ordenada y que sus amistades no son precisamente ejemplares. 

El hilo argumental de Elisa se complementa con otros tantos. Por un lado, Roberto Relinque acaba de descubrir que a su hermano Tolo lo han asesinado. Espera que la policía lleve a cabo una investigación pero Bartolomé, o Tolo como así se hacía llamar, era un delincuente que, una vez muerto, no merece ni el tiempo necesario para averiguar quién lo ha asesinado. Uno menos, pensará la policía. Sin embargo, Rober, un ejecutivo financiero de una importante empresa, acuciado por el dolor de su madre, emprende una investigación por su cuenta, ayudado por su amigo Fidel y su tío Alfredo. 

El propio Fidel será otro pilar fundamental en la novela, un camarero de barrio humilde a quién une una relación especial con los Relinque. Íntimo amigo de Rober, Fidel vivirá el regreso de un antiguo amor mientras su corazón, que pensaba apagado, volverá a latir con la presencia de otra mujer. Y luego estará Alfredo, tío de Rober, profesor de Filosofía en la Universidad de Sevilla, homosexual, inteligente, compasivo que se verá inmerso en cuestiones muy ajenas a su condición social con tal de ayudar a su cuñada y descubrir quién mató a su sobrino. 

Todos ellos y algunos personajes más se integran en una trama doble, la investigación por la muerte de Tolo, al que solo conoceremos por referencias y que nos conducirá a los bajos fondos,  y el desmantelamiento de una red de corrupción financiera tras la cual encontraremos ladrones de guante blanco.  

El hombre que ya no soy es una novela eminentemente de personajes, ellos son el epicentro donde la historia únicamente funciona como sostén. A Salvador Navarro lo que le gusta es contar vidas y opta en esta ocasión por moverse entre los extremos. De catedráticos de Filosofía a traficantes de medio pelo, pasando por activistas en ONGs, camareras de bar,  ladronas,  ejecutivos corruptos y un largo rosario de individuos dispares entre

De la numerosa galería de personaje Elisa es uno de los más sobresalientes. El lector se sentirá intrigado por la vida de esta mujer pues no encaja en el mundo en el que se mueve. Con varias titulaciones y formando parte de una familia de bien, no se puede decir precisamente que sea un ejemplo a seguir. ¿Qué le ha ocurrido a Elisa en el pasado para haber acabado así? ¿Qué traspiés dio en la vida para convertirse en un animal herido, esquiva, de carácter brusco y borde en el trato? Habrá momentos en los que es posible que sintamos compasión por ella, sabedora que ha errado la trayectoria y se ha introducido por unos caminos que no le reportan ningún bien. Querrá enmendarse pero todo conlleva un sacrificio. 



La vida de Rober se ha vuelto turbia con la muerte de su hermano Tolo. Se podría decir que es un buen hombre, cabal, con los pies en la tierra, un reputado ejecutivo con un buen trabajo y un antiguo amor que hoy sigue siendo herida abierta. Rober es ese hijo del que toda madre se sentiría orgulloso, pues ha conseguido importantes logros en la vida y sin embargo no es feliz. He visto a Rober caminar por las calles de Sevilla, hundido en sus pensamientos, cavilando sobre sus penas y miserias, con la barbilla clavada en el pecho. 

Fidel es uno de mis personajes favoritos. Camarero en un barrio humilde, tiene principios y aspiraciones. Creo que refleja muy bien ese tipo de persona que son buenas por naturaleza, que solo tienen deseos de ayudar, al que solo mueven buenos sentimientos, que va a lo suyo sin dañar al prójimo. Para mí es el tipo de persona de la que me gusta rodearme y por eso me he sentido muy afín a su forma de pensar.

Hombres y mujeres pueblan las más de seiscientas páginas que tiene esta novela. Algunos de sus personajes te caerán mejor que otros pero ninguno de ellos pasará desapercibido. Elisa nos desconcertará al inicio pues desconocemos sus verdaderas intenciones. Con Rober, Fidel o Alfredo formaremos frente común, nos alinearemos con las madres que sufren y lloran o miraremos de soslayo a esos personajes de los barrios marginales donde también hay gente de bien. En el fondo, todos ellos son almas humanas que la vida o el azar, fundamental en esta historia, ha colocado en un punto u otro del camino y todos ellos son protagonistas indiscutibles de una historia que podría ser tan real como la vida misma.

Y Sevilla sigue siendo la localización principal como ya sucedió en Huyendo de mí. Si bien es cierto que en la novela anterior pudimos pasear frecuentemente por las calles y contemplar los monumentos de esta ciudad, en esta nueva historia Navarro se centra más en los establecimientos de ocio y restauración, hablándonos de lugares muy populares aquí o descubriéndonos otros que no conocíamos. Todo ello nos permite movernos de una punta a otra de la ciudad, visitar los barrios más pudientes e incluso bajar a los infiernos, adentrándonos en zonas marginales y en barrios de la periferia, donde la vida juega con otras cartas. 

En cuanto al estilo de Salvador Navarro cabría definirlo como urbanita y contemporáneo. Busca el autor desubicar al lector, desviar el foco de atención con relativa frecuencia y moverlo a su antojo. La presencia de un personaje no será constante en esta historia donde, como ya he comentado, todos ellos tienen una importante parcela de protagonismo. Gusta a Navarro pasar de un personaje a otro, hasta el punto de hacernos olvidar la existencia de alguno en concreto para luego, muchos capítulos después, volverlo a retomar y hacerlo aparecer de nuevo como un prestidigitador

El ritmo no es frenético aunque hay momentos puntuales en los que la acción parece coger velocidad. En cualquier caso, considero que al autor no le interesa una trama con demasiada celeridad, sino que más bien prefiere ir desenvolviendo la madeja de enredos y líos entretejidos entre los personajes de manera tranquila.

Los capítulos, bastante cortos, vienen encabezados por una sola palabra, ya sea el nombre de un lugar, de un personaje,... que anticipa en cierto modo el contenido de las páginas venideras, para desembocar toda la trama en unos capítulos finales cargados de intensidad.

En definitiva, El hombre que ya no soy es una novela coral y ha sido una grata lectura en la que se hace un profundo análisis de la condición humana, exponiendo sobre la mesa las miserias del individuo y la dura batalla que supone para cada uno de ellos el hecho de vivir. Eso es, a mi entender, lo que prevalece en esta novela de corte intimista, quedando más en segundo plano la investigación criminal y la corrupción financiera. Así pues, con un elenco de personajes dispares y bien perfilados, El hombre que ya no soy se convierte en una inexcusable recomendación.



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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martes, 2 de enero de 2018

SALVADOR NAVARRO: "En el fondo, sólo quiero contar vidas humanas"


No conocer a Salvador Navarro en estos tiempos resulta casi delito, especialmente si te mueves por las redes sociales. Siempre lo verás en plena actividad frenética, compartiendo con los lectores todo tipo de detalles sobre sus novelas, historias llenas de personajes dispares, con una importante carga psicológica que el autor sabe muy bien cómo perfilar. A punto de terminar el 2017 tuvimos la oportunidad de charlar con él sobre su último trabajo, El hombre que ya no soy


Marisa G.- Salvador, seis novelas y una adaptación al cine. Ya estamos  hablando de palabras mayores.

Salvador N.- Sí, y me da mucho vértigo. Ahora incluso me piden colaboraciones en algunas revistas literarias algo que me hace muy feliz pero también he trabajado muchísimo. Creo que haber quedado finalista en el Premio Luis Berenguer con 'No te supe perder', cuando pasaba por un momento de bajón, fue el espaldarazo, algo que me hizo creer que era capaz.

M.G.- Se suele escuchar con frecuencia de boca de los autores que su último trabajo es el mejor, ¿se puede aplicar esa máxima en este caso también?

S.N.- Sí, seguro, pero siempre y cuando uno se lo crea. Por ejemplo, yo sé que 'No te supe perder' es mejor que 'Huyendo de mí' pero esta última era necesaria para cambiar de registro. He vuelto a la senda de crecimiento con 'El hombre que ya no soy'.

M.G.- Leyendo la sinopsis de la novela te puedes hacer una idea del argumento pero la trama es muchísimo más compleja.

S.N.- Sí, el argumento va muy en mi línea, siempre intentado cruzar varios hilos argumentales por eso es muy difícil definir mis novelas. Nunca hay un protagonista claro ni una solo línea argumental. En un principio la concebí como un estudio sobre los límites de la amistad, como 'Huyendo de mí' era acerca de los límites del amor. En 'El hombre que ya no soy' encontramos dos personajes, con personalidades muy distintas, que se quieren mucho pero para ponerlos en situación tenía que meter algo de dinamita y así ir provocando explosiones controladas. Por ahí vino el mundo del menudeo de la droga en Sevilla que conecta con la alta corrupción financiera. Todo esto me daba mucho juego porque además se mostraba mi ciudad en sus dos escalas más extremas, barrios muy pobres, con mucho paro y muchas necesidades, frente a otros barrios de 'buen vivir'. A todo eso uní un personaje como es Elisa que representa todos mis miedos. Soy afortunado porque tengo una vida estable y sana, estoy enamorado, mi trabajo me gusta aunque me lo he currado mucho. Se puede decir que me ha ido bien en la vida y tengo un miedo tonto a que todo eso se me vaya al traste por cualquier tropezón. Con Elisa quería hacer esa reflexión sobre las personas que tienen el viento a favor y en cambio se tropiezan y no son capaces de levantarse.

M.G.- Como comentas mezclas los bajos fondos de Sevilla con los barrios más pudientes, ¿cómo ha sido esa incursión en esos barrios más desfavorecidos? Se tiene que conocer algo el terreno para escribir una novela como la tuya.

S.N.- Sí, afortunadamente soy un tipo muy vividor y me he metido en todo tipo de embolado. En mi época joven he sido muy golfo y aunque no he ido nunca a comprar drogas a las Tres Mil, sí me lo han contado con todo lujo de detalles. Además soy de los que hizo la mili y el compañero de cama era 'El tres mil' al que le faltaba media dentadura. Por otra parte, he conocido operarios de mi propia fábrica que no venían precisamente de Nervión o Los Remedios. 

Me parece una terapia muy divertida pensar que en mi propia ciudad convivo con gente que se dedica a eso, a suministrar todos los vicios a la gente bien. El que se toma la rayita de cocaína en el baño de una discoteca guay, ese no corre ningún riesgo pero sí lo corren otros por él. 

M.G.- Estamos ante una novela eminentemente de personajes como ocurría con 'Huyendo de mí'. La trama está al servicio de una galería de personajes. En cierto sentido eres un autor-psicólogo.

S.N.- Eso es lo más bonito que me puedes decir. Sé que hay novelas donde lo más importante es la trama pero reivindico poner al personaje un puntito por encima del argumento. En el fondo, sólo quiero contar vidas humanas, hacerlo de manera divertida, con una lectura fácil pero con una gran carga emocional. 

M.G.- Pues hablemos de personajes. Elisa es una mujer que viene de buena familia, con estudios, con un futuro prometedor pero de repente algo ocurre y toda su vida se trunca. Es un personaje muy complejo, con muchas aristas afiladas y muy torturada.

S.N.- He conocido a gente a la que he querido mucho y que ha entrado en esa senda llena de neurosis e inseguridades. Suelen ser gente interesante porque se comen mucho la cabeza pero tienen el defecto de excusarse a través del mundo exterior, culpabilizando al marido, la familia, el trabajo,... Nunca se auto-critican. Esa gente es venenosa. 

Elisa es un personaje muy atractivo a nivel literario pero es una persona de la que yo siempre me apartaría. La gente que continuamente comienzan sus discursos con un 'Es que...' me dan mucha grima.


M.G.- Elisa se da cuenta de que se ha equivocado pero ¿puede uno volver a lo que fue una vez que ha torcido su camino?

S.N.- Es difícil aunque ella lo intenta. Con Elisa invoqué a Aomame, ese personaje de Murakami, para querer limpiar, sudar y sangrar todo su dolor. Sin embargo, Elisa casi llega a un punto de locura, un punto en el que ella misma se cree sus propias mentiras sin poder distinguir cuál es la vida real y cuál es la que se ha inventado. Es incapaz de sincerarse con su hermano, con su madre, con su hermana, personas que la quieren ayudar pero Elisa es una gata salvaje, se deja acariciar pero enseguida saca las uñas.

M.G.- Fidel es uno de los personajes que más me han gustado. Creo que él representa la bondad, ese tipo de personas que son humildes, cultas sin hacer alardes, que necesitan poco para ser feliz. La descripción perfecta de Fidel la encontramos en el siguiente fragmento, parte de un diálogo: '...analizo mis relaciones personales, pienso sobre las últimas novelas que he leído, reflexiono sobre la crisis que estamos pasando. Me siento libre detrás de esa barra y no tengo grandes aspiraciones materiales. Gano más de lo que necesito y no necesito aparentar más'.

S.N.- Coincido totalmente contigo. Fidel es la luz y un modelo a seguir para mí que soy más ambicioso que él. Yo quiero tener un buen sueldo a final de mes porque me gusta viajar y comer en buenos restaurantes pero, en definitiva, no son más que ataduras que tengo y por eso mis miedos a perderlo todo. Cuando una persona es tan sencilla, tan simple, tan humilde y tiene además la cabeza tan bien amueblada como Fidel, se convierte en un foco de atracción.

M.G.- ¿Y de Roberto qué me cuentas? Para mí es un personaje dual, que se comporta de un modo distinto según con quién esté. Con su tío Alfredo, profesor de Filosofía y catedrático de la Universidad, se muestra de una manera y con Fidel, su íntimo amigo, es otra persona distinta.

S.N.- Alfredo es como el padre de Roberto, no deja de ser más que su referente ético. Roberto siempre termina derrumbándose con él y en su trato hay un punto infantil. Sin embargo, con Fidel todo cambia porque este es el hermano pequeño de Clara, la novia que él tenía y que falleció de leucemia.

Hay un momento muy bonito en la novela en el que Roberto le viene a decir a Fidel algo así como que si fuera homosexual estaría enamorado de él porque Fidel es la representación de Clara, una mujer a la que Roberto quiso muchísimo. Es más, te diré que el nombre no está buscado al azar. Fidel es el apoyo, el bastón de Roberto mientras que Alfredo es el tutor al que mira con ojos de niño.

M.G.-  Alfredo es otro de esos personajes que me ha llamado la atención mucho. Por un lado es el que aporta el punto filosófico a la novela, con importantes reflexiones de los grandes pensadores de la humanidad, y que a demostrar tu dominio en la materia.

S.N.- A mí me encanta la Filosofía porque tuve muy buenos profesores en BUP y en COU. La Filosofía es una vuelta más a la Literatura y si te la explican bien, son historias preciosas acerca del ser humano. Leo mucha Filosofía y me compro todos los libros que veo.

M.G.- Alfredo es homosexual y me ha dado la impresión que tal circunstancia le pesa mucho. Para mí es un personaje enternecedor al mostrar su debilidad cuando rememora alguna historia de amor del pasado.

S.N.- Alfredo tiene sesenta años. La época en la que él nació al sexo fue muy negra en general para España y aún más para los homosexuales. Es un personaje que sirve de referente a Roberto, admirado por su cuñada, por sus alumnos o por sus compañeros de trabajo pero que echa de menos a alguien que se interese por su yo más profundo, por su vida privada, por su corazón.

M.G.- Como manejas tantísimos personajes, hay algo que haces que me gusta mucho. La novela empieza muy intensamente con Elisa pero ella desaparece de repente, centras la atención en otro personaje y dejas al lector con el runrún del personaje desaparecido. ¿Qué estará haciendo Elisa mientras los demás hacen y deshacen en sus vidas?

Fuente: Muro Facebook Salvador Navarro
S.N.- Me gusta mucho hacer eso. Al mismo tiempo que estoy desarrollando la vida de un personaje en concreto, al resto los tengo que tener en movimiento aunque el lector no los vea, quedan como en barbecho, hasta que ocurre alguna cosa que los vuelva a sacar a la luz. Por eso ese tablero que muestro en las redes sociales con las etiquetas de colores. Soy muy ingeniero en ese sentido y me gusta que cada personaje tenga su propio recorrido.

M.G.- ¿Qué personaje te ha costado más construir?

S.N.- Con el personaje que más he disfrutado ha sido con Elisa porque me daba mucho juego pero con el que más he sufrido ha sido con el de Alfredo por toda la carga que soporta. Todos terminan recurriendo a él y tenía que construir un personaje muy fuerte pero a la vez muy dulce.


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