Mostrando entradas con la etiqueta EL HOMBRE QUE YA NO SOY. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EL HOMBRE QUE YA NO SOY. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de enero de 2018

EL HOMBRE QUE YA NO SOY de Salvador Navarro

Resultado de imagen de el hombre que ya no soy salvador navarro

Editorial: Algaida.
Fecha publicación: octubre, 2017.
Precio: 20,00 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 616
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:
978-84-9067-847-3
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]




Autor

Salvador Navarro (Sevilla, a 1967) es ingeniero industrial de Renault. En 2002 publicó su primera novela, Eres lo único que tengo, niña, a la que han seguido Rosa.0, Andrea no está loca, No te supe perder (2011) y Huyendo de mí (Algaida, 2015). Muy influido por la narrativa americana del siglo XX, desarrolla una literatura urbana con fuertes componentes psicológicos.

Sinopsis

Elisa, sevillana en la cuarentena con dos licenciaturas, buena familia y vida echada a perder, cree encontrar su salvación en Roberto, un alto ejecutivo de abrazos imponentes. Despojada de toda ética, se entromete en el territorio explosivo de un hombre de éxito en plena catarsis por la muerte violenta de su hermano pequeño; seduce a Fidel, amigo inseparable de su ansiado objeto del deseo, para acceder a él sin entender de las lealtades entre ellos, haciendo de cada paso un intento desesperado por dejar de ser una mujer maldita.

[Información tomada directamente del ejemplar]





[Lectura de las páginas 15, 16 y 17;
música: sonido ambiente "Aeropuerto"]

Hay personas que sienten la necesidad vital de contar historias. Los hay empujados por un deseo de perpetuarse, o de engrandecerse, o de darse a conocer y no ser uno igual a otro. Y los hay a quienes solo les mueve el ánimo de entregarse, de ofrecerse, de arañar su 'yo' para entregar sus lascas. Así son las historias de Salvador Navarro, arañazos de naturalidad que componen un universo cercano y real, lleno de personajes fácilmente identificables en un entorno más o menos cercano, voces recubiertas de hueso y piel que deambulan por las calles del mundo. Ya nos lo demostró en Huyendo de mí y vuelve ahora con El hombre que ya no soy, para inventar vidas cargadas de vida que tienen un lado claro y otro oscuro. 

El hombre que ya no soy es un puzle de cinco mil piezas que el lector tiene que recomponer y por eso, hablar de su argumento es sumamente difícil. Para empezar, señalaré que la trama se inicia con uno de los personajes más complejos de la novela. Elisa coincide con Roberto Relinque en una situación dolorosa. Se siente intrigada y para acceder a él, se acercará a Fidel, su íntimo amigo. No tardaremos mucho en descubrir que ella no lleva una vida especialmente ordenada y que sus amistades no son precisamente ejemplares. 

El hilo argumental de Elisa se complementa con otros tantos. Por un lado, Roberto Relinque acaba de descubrir que a su hermano Tolo lo han asesinado. Espera que la policía lleve a cabo una investigación pero Bartolomé, o Tolo como así se hacía llamar, era un delincuente que, una vez muerto, no merece ni el tiempo necesario para averiguar quién lo ha asesinado. Uno menos, pensará la policía. Sin embargo, Rober, un ejecutivo financiero de una importante empresa, acuciado por el dolor de su madre, emprende una investigación por su cuenta, ayudado por su amigo Fidel y su tío Alfredo. 

El propio Fidel será otro pilar fundamental en la novela, un camarero de barrio humilde a quién une una relación especial con los Relinque. Íntimo amigo de Rober, Fidel vivirá el regreso de un antiguo amor mientras su corazón, que pensaba apagado, volverá a latir con la presencia de otra mujer. Y luego estará Alfredo, tío de Rober, profesor de Filosofía en la Universidad de Sevilla, homosexual, inteligente, compasivo que se verá inmerso en cuestiones muy ajenas a su condición social con tal de ayudar a su cuñada y descubrir quién mató a su sobrino. 

Todos ellos y algunos personajes más se integran en una trama doble, la investigación por la muerte de Tolo, al que solo conoceremos por referencias y que nos conducirá a los bajos fondos,  y el desmantelamiento de una red de corrupción financiera tras la cual encontraremos ladrones de guante blanco.  

El hombre que ya no soy es una novela eminentemente de personajes, ellos son el epicentro donde la historia únicamente funciona como sostén. A Salvador Navarro lo que le gusta es contar vidas y opta en esta ocasión por moverse entre los extremos. De catedráticos de Filosofía a traficantes de medio pelo, pasando por activistas en ONGs, camareras de bar,  ladronas,  ejecutivos corruptos y un largo rosario de individuos dispares entre

De la numerosa galería de personaje Elisa es uno de los más sobresalientes. El lector se sentirá intrigado por la vida de esta mujer pues no encaja en el mundo en el que se mueve. Con varias titulaciones y formando parte de una familia de bien, no se puede decir precisamente que sea un ejemplo a seguir. ¿Qué le ha ocurrido a Elisa en el pasado para haber acabado así? ¿Qué traspiés dio en la vida para convertirse en un animal herido, esquiva, de carácter brusco y borde en el trato? Habrá momentos en los que es posible que sintamos compasión por ella, sabedora que ha errado la trayectoria y se ha introducido por unos caminos que no le reportan ningún bien. Querrá enmendarse pero todo conlleva un sacrificio. 



La vida de Rober se ha vuelto turbia con la muerte de su hermano Tolo. Se podría decir que es un buen hombre, cabal, con los pies en la tierra, un reputado ejecutivo con un buen trabajo y un antiguo amor que hoy sigue siendo herida abierta. Rober es ese hijo del que toda madre se sentiría orgulloso, pues ha conseguido importantes logros en la vida y sin embargo no es feliz. He visto a Rober caminar por las calles de Sevilla, hundido en sus pensamientos, cavilando sobre sus penas y miserias, con la barbilla clavada en el pecho. 

Fidel es uno de mis personajes favoritos. Camarero en un barrio humilde, tiene principios y aspiraciones. Creo que refleja muy bien ese tipo de persona que son buenas por naturaleza, que solo tienen deseos de ayudar, al que solo mueven buenos sentimientos, que va a lo suyo sin dañar al prójimo. Para mí es el tipo de persona de la que me gusta rodearme y por eso me he sentido muy afín a su forma de pensar.

Hombres y mujeres pueblan las más de seiscientas páginas que tiene esta novela. Algunos de sus personajes te caerán mejor que otros pero ninguno de ellos pasará desapercibido. Elisa nos desconcertará al inicio pues desconocemos sus verdaderas intenciones. Con Rober, Fidel o Alfredo formaremos frente común, nos alinearemos con las madres que sufren y lloran o miraremos de soslayo a esos personajes de los barrios marginales donde también hay gente de bien. En el fondo, todos ellos son almas humanas que la vida o el azar, fundamental en esta historia, ha colocado en un punto u otro del camino y todos ellos son protagonistas indiscutibles de una historia que podría ser tan real como la vida misma.

Y Sevilla sigue siendo la localización principal como ya sucedió en Huyendo de mí. Si bien es cierto que en la novela anterior pudimos pasear frecuentemente por las calles y contemplar los monumentos de esta ciudad, en esta nueva historia Navarro se centra más en los establecimientos de ocio y restauración, hablándonos de lugares muy populares aquí o descubriéndonos otros que no conocíamos. Todo ello nos permite movernos de una punta a otra de la ciudad, visitar los barrios más pudientes e incluso bajar a los infiernos, adentrándonos en zonas marginales y en barrios de la periferia, donde la vida juega con otras cartas. 

En cuanto al estilo de Salvador Navarro cabría definirlo como urbanita y contemporáneo. Busca el autor desubicar al lector, desviar el foco de atención con relativa frecuencia y moverlo a su antojo. La presencia de un personaje no será constante en esta historia donde, como ya he comentado, todos ellos tienen una importante parcela de protagonismo. Gusta a Navarro pasar de un personaje a otro, hasta el punto de hacernos olvidar la existencia de alguno en concreto para luego, muchos capítulos después, volverlo a retomar y hacerlo aparecer de nuevo como un prestidigitador

El ritmo no es frenético aunque hay momentos puntuales en los que la acción parece coger velocidad. En cualquier caso, considero que al autor no le interesa una trama con demasiada celeridad, sino que más bien prefiere ir desenvolviendo la madeja de enredos y líos entretejidos entre los personajes de manera tranquila.

Los capítulos, bastante cortos, vienen encabezados por una sola palabra, ya sea el nombre de un lugar, de un personaje,... que anticipa en cierto modo el contenido de las páginas venideras, para desembocar toda la trama en unos capítulos finales cargados de intensidad.

En definitiva, El hombre que ya no soy es una novela coral y ha sido una grata lectura en la que se hace un profundo análisis de la condición humana, exponiendo sobre la mesa las miserias del individuo y la dura batalla que supone para cada uno de ellos el hecho de vivir. Eso es, a mi entender, lo que prevalece en esta novela de corte intimista, quedando más en segundo plano la investigación criminal y la corrupción financiera. Así pues, con un elenco de personajes dispares y bien perfilados, El hombre que ya no soy se convierte en una inexcusable recomendación.



[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:


martes, 2 de enero de 2018

SALVADOR NAVARRO: "En el fondo, sólo quiero contar vidas humanas"


No conocer a Salvador Navarro en estos tiempos resulta casi delito, especialmente si te mueves por las redes sociales. Siempre lo verás en plena actividad frenética, compartiendo con los lectores todo tipo de detalles sobre sus novelas, historias llenas de personajes dispares, con una importante carga psicológica que el autor sabe muy bien cómo perfilar. A punto de terminar el 2017 tuvimos la oportunidad de charlar con él sobre su último trabajo, El hombre que ya no soy


Marisa G.- Salvador, seis novelas y una adaptación al cine. Ya estamos  hablando de palabras mayores.

Salvador N.- Sí, y me da mucho vértigo. Ahora incluso me piden colaboraciones en algunas revistas literarias algo que me hace muy feliz pero también he trabajado muchísimo. Creo que haber quedado finalista en el Premio Luis Berenguer con 'No te supe perder', cuando pasaba por un momento de bajón, fue el espaldarazo, algo que me hizo creer que era capaz.

M.G.- Se suele escuchar con frecuencia de boca de los autores que su último trabajo es el mejor, ¿se puede aplicar esa máxima en este caso también?

S.N.- Sí, seguro, pero siempre y cuando uno se lo crea. Por ejemplo, yo sé que 'No te supe perder' es mejor que 'Huyendo de mí' pero esta última era necesaria para cambiar de registro. He vuelto a la senda de crecimiento con 'El hombre que ya no soy'.

M.G.- Leyendo la sinopsis de la novela te puedes hacer una idea del argumento pero la trama es muchísimo más compleja.

S.N.- Sí, el argumento va muy en mi línea, siempre intentado cruzar varios hilos argumentales por eso es muy difícil definir mis novelas. Nunca hay un protagonista claro ni una solo línea argumental. En un principio la concebí como un estudio sobre los límites de la amistad, como 'Huyendo de mí' era acerca de los límites del amor. En 'El hombre que ya no soy' encontramos dos personajes, con personalidades muy distintas, que se quieren mucho pero para ponerlos en situación tenía que meter algo de dinamita y así ir provocando explosiones controladas. Por ahí vino el mundo del menudeo de la droga en Sevilla que conecta con la alta corrupción financiera. Todo esto me daba mucho juego porque además se mostraba mi ciudad en sus dos escalas más extremas, barrios muy pobres, con mucho paro y muchas necesidades, frente a otros barrios de 'buen vivir'. A todo eso uní un personaje como es Elisa que representa todos mis miedos. Soy afortunado porque tengo una vida estable y sana, estoy enamorado, mi trabajo me gusta aunque me lo he currado mucho. Se puede decir que me ha ido bien en la vida y tengo un miedo tonto a que todo eso se me vaya al traste por cualquier tropezón. Con Elisa quería hacer esa reflexión sobre las personas que tienen el viento a favor y en cambio se tropiezan y no son capaces de levantarse.

M.G.- Como comentas mezclas los bajos fondos de Sevilla con los barrios más pudientes, ¿cómo ha sido esa incursión en esos barrios más desfavorecidos? Se tiene que conocer algo el terreno para escribir una novela como la tuya.

S.N.- Sí, afortunadamente soy un tipo muy vividor y me he metido en todo tipo de embolado. En mi época joven he sido muy golfo y aunque no he ido nunca a comprar drogas a las Tres Mil, sí me lo han contado con todo lujo de detalles. Además soy de los que hizo la mili y el compañero de cama era 'El tres mil' al que le faltaba media dentadura. Por otra parte, he conocido operarios de mi propia fábrica que no venían precisamente de Nervión o Los Remedios. 

Me parece una terapia muy divertida pensar que en mi propia ciudad convivo con gente que se dedica a eso, a suministrar todos los vicios a la gente bien. El que se toma la rayita de cocaína en el baño de una discoteca guay, ese no corre ningún riesgo pero sí lo corren otros por él. 

M.G.- Estamos ante una novela eminentemente de personajes como ocurría con 'Huyendo de mí'. La trama está al servicio de una galería de personajes. En cierto sentido eres un autor-psicólogo.

S.N.- Eso es lo más bonito que me puedes decir. Sé que hay novelas donde lo más importante es la trama pero reivindico poner al personaje un puntito por encima del argumento. En el fondo, sólo quiero contar vidas humanas, hacerlo de manera divertida, con una lectura fácil pero con una gran carga emocional. 

M.G.- Pues hablemos de personajes. Elisa es una mujer que viene de buena familia, con estudios, con un futuro prometedor pero de repente algo ocurre y toda su vida se trunca. Es un personaje muy complejo, con muchas aristas afiladas y muy torturada.

S.N.- He conocido a gente a la que he querido mucho y que ha entrado en esa senda llena de neurosis e inseguridades. Suelen ser gente interesante porque se comen mucho la cabeza pero tienen el defecto de excusarse a través del mundo exterior, culpabilizando al marido, la familia, el trabajo,... Nunca se auto-critican. Esa gente es venenosa. 

Elisa es un personaje muy atractivo a nivel literario pero es una persona de la que yo siempre me apartaría. La gente que continuamente comienzan sus discursos con un 'Es que...' me dan mucha grima.


M.G.- Elisa se da cuenta de que se ha equivocado pero ¿puede uno volver a lo que fue una vez que ha torcido su camino?

S.N.- Es difícil aunque ella lo intenta. Con Elisa invoqué a Aomame, ese personaje de Murakami, para querer limpiar, sudar y sangrar todo su dolor. Sin embargo, Elisa casi llega a un punto de locura, un punto en el que ella misma se cree sus propias mentiras sin poder distinguir cuál es la vida real y cuál es la que se ha inventado. Es incapaz de sincerarse con su hermano, con su madre, con su hermana, personas que la quieren ayudar pero Elisa es una gata salvaje, se deja acariciar pero enseguida saca las uñas.

M.G.- Fidel es uno de los personajes que más me han gustado. Creo que él representa la bondad, ese tipo de personas que son humildes, cultas sin hacer alardes, que necesitan poco para ser feliz. La descripción perfecta de Fidel la encontramos en el siguiente fragmento, parte de un diálogo: '...analizo mis relaciones personales, pienso sobre las últimas novelas que he leído, reflexiono sobre la crisis que estamos pasando. Me siento libre detrás de esa barra y no tengo grandes aspiraciones materiales. Gano más de lo que necesito y no necesito aparentar más'.

S.N.- Coincido totalmente contigo. Fidel es la luz y un modelo a seguir para mí que soy más ambicioso que él. Yo quiero tener un buen sueldo a final de mes porque me gusta viajar y comer en buenos restaurantes pero, en definitiva, no son más que ataduras que tengo y por eso mis miedos a perderlo todo. Cuando una persona es tan sencilla, tan simple, tan humilde y tiene además la cabeza tan bien amueblada como Fidel, se convierte en un foco de atracción.

M.G.- ¿Y de Roberto qué me cuentas? Para mí es un personaje dual, que se comporta de un modo distinto según con quién esté. Con su tío Alfredo, profesor de Filosofía y catedrático de la Universidad, se muestra de una manera y con Fidel, su íntimo amigo, es otra persona distinta.

S.N.- Alfredo es como el padre de Roberto, no deja de ser más que su referente ético. Roberto siempre termina derrumbándose con él y en su trato hay un punto infantil. Sin embargo, con Fidel todo cambia porque este es el hermano pequeño de Clara, la novia que él tenía y que falleció de leucemia.

Hay un momento muy bonito en la novela en el que Roberto le viene a decir a Fidel algo así como que si fuera homosexual estaría enamorado de él porque Fidel es la representación de Clara, una mujer a la que Roberto quiso muchísimo. Es más, te diré que el nombre no está buscado al azar. Fidel es el apoyo, el bastón de Roberto mientras que Alfredo es el tutor al que mira con ojos de niño.

M.G.-  Alfredo es otro de esos personajes que me ha llamado la atención mucho. Por un lado es el que aporta el punto filosófico a la novela, con importantes reflexiones de los grandes pensadores de la humanidad, y que a demostrar tu dominio en la materia.

S.N.- A mí me encanta la Filosofía porque tuve muy buenos profesores en BUP y en COU. La Filosofía es una vuelta más a la Literatura y si te la explican bien, son historias preciosas acerca del ser humano. Leo mucha Filosofía y me compro todos los libros que veo.

M.G.- Alfredo es homosexual y me ha dado la impresión que tal circunstancia le pesa mucho. Para mí es un personaje enternecedor al mostrar su debilidad cuando rememora alguna historia de amor del pasado.

S.N.- Alfredo tiene sesenta años. La época en la que él nació al sexo fue muy negra en general para España y aún más para los homosexuales. Es un personaje que sirve de referente a Roberto, admirado por su cuñada, por sus alumnos o por sus compañeros de trabajo pero que echa de menos a alguien que se interese por su yo más profundo, por su vida privada, por su corazón.

M.G.- Como manejas tantísimos personajes, hay algo que haces que me gusta mucho. La novela empieza muy intensamente con Elisa pero ella desaparece de repente, centras la atención en otro personaje y dejas al lector con el runrún del personaje desaparecido. ¿Qué estará haciendo Elisa mientras los demás hacen y deshacen en sus vidas?

Fuente: Muro Facebook Salvador Navarro
S.N.- Me gusta mucho hacer eso. Al mismo tiempo que estoy desarrollando la vida de un personaje en concreto, al resto los tengo que tener en movimiento aunque el lector no los vea, quedan como en barbecho, hasta que ocurre alguna cosa que los vuelva a sacar a la luz. Por eso ese tablero que muestro en las redes sociales con las etiquetas de colores. Soy muy ingeniero en ese sentido y me gusta que cada personaje tenga su propio recorrido.

M.G.- ¿Qué personaje te ha costado más construir?

S.N.- Con el personaje que más he disfrutado ha sido con Elisa porque me daba mucho juego pero con el que más he sufrido ha sido con el de Alfredo por toda la carga que soporta. Todos terminan recurriendo a él y tenía que construir un personaje muy fuerte pero a la vez muy dulce.


martes, 7 de noviembre de 2017

Presentación EL HOMBRE QUE YA NO SOY de Salvador Navarro.

El 31 de octubre tuvo lugar la presentación de la última novela de Salvador Navarro, El hombre que ya no soy, editada por Algaida. El acto tuvo lugar en la Fundación Cruzcampo donde se congregó gran número de público para escuchar a Salvador hablar de esta última publicación. 



Tras dar la bienvenida a los asistentes y agradecer a la Fundación su disponibilidad, Miguel Ángel Matellanes comentó que El hombre que ya no soy, «como las anteriores novelas de Salvador Navarro, es una historia de personajes que nos hablan de lo que somos y de lo que queremos ser, de lo que creemos ser y de lo que los demás creen que somos».

Acompañado de Nuria Cobos, empresaria sevillana muy amiga de Salvador y que suele ser su maestra de ceremonias, se inició el acto precisamente hablando de la amistad. «Yo he vivido gran parte de mi vida soltero, aunque ahora llevo catorce años en pareja, por eso la amistad ha sido siempre muy importante para mí», comentó Salvador. Citó a Marguerite Yourcenar en cuyo libro Tiro de gracia declara que la amistad es ante todo certidumbre, y eso es lo que la distingue del amor. «Siempre he pensado que esto era una verdad universal porque yo he sufrido mucho por amor, por su inestabilidad. La amistad ha sido siempre para mí  un pilar», añadió. Sin embargo, confesó que con el paso de los años se ha dado cuenta que ni siquiera en la amistad hay perfección porque también se producen roces, desequilibrios, momentos tensos,... A pesar de ello, entiende que hay amistades que no se rompen nunca porque hay un feeling especial. «Yo he estado separado de algunos amigos durante años y los he vuelto a recuperar como si nada». Continuó diciendo que hay que saber distinguir los enfados por tonterías de aquellos otros que son mucho más graves y que rompen la relación para siempre. «Hay ciertas cosas que no tolero. Soy muy sensible», afirmó. En este punto Nuria comentó que la amistad juega un papel muy importante en la novela y que efectivamente se perciben en el argumento los altibajos de los que el autor hablaba.

Otra cuestión muy presente en las novelas de Salvador Navarro es el azar. Manifestó Nuria que los personajes creen estar metidos en  una trama en la que todo está organizado pero no es así y quiso saber la presentadora por qué el azar era algo tan importante para el autor. «Porque por mucho que tú lo tengas todo organizado, tus sentimientos, tus planes, tus proyectos,... la vida a veces es muy traidora y en otras ocasiones maravillosa, todo lo cambia, todo lo trastoca, a veces en cuestión de segundos y esto para un novelista es la sal».

Salvador se describe como un hombre inquieto, que nunca para y al que le pasan muchas cosas. «Me pasa como a Elisa, uno de los personajes de la novela», apuntó. Y precisamente sobre Elisa quiso saber Nuria por qué siempre optaba por mujeres llamadas así en sus novelas. Contestó el autor que a lo largo de su vida se ha encontrado con varias mujeres llamadas Elisa y que le han marcado para siempre. «Es una forma de corresponderlas por todo lo que le han dado», aclaró.

Como ya ocurrió en Huyendo de mí, se comentó también que Sevilla ocupa un gran protagonismo en la novela y no solo a nivel de calles y rincones sino que, en El hombre que ya no soy, dibuja la sociedad sevillana a través de los personajes, nos permite conocer la ciudad desde diversos ángulos, incluso aquellos menos favorecidos. «Huyo de los tópicos tan manidos. En mis novelas no encontraréis la Semana Santa ni la Feria», señaló. Nuria quiso puntualizar que los personajes de esta novela pueden gustar o no pero terminas descubriendo la humanidad que poseen. Confesó que le gusta que la vida la sorprenda y la conduzca a lugares por descubrir aunque no sean totalmente de su agrado. «Esa es la magia de la literatura. Hay que salir de tu zona de confort, moverte y contemplar que el mundo está lleno de gente de todo tipo, gente que lo pasa mal, que no tienen escrúpulos, que son arribistas,...», comentó el autor quien también destacó que, a pesar de ser un hombre estable físicamente y mentalmente, le gusta navegar por mundos complicados y marginales, con personajes malditos, difíciles y extraños.  «En esta novela, hay una muerte violenta que lleva a los bajos fondos y Sevilla cuenta con zonas nobles pero también con lugares poco recomendables».

Frente a un final abierto que provocó cierta polémica en su anterior novela, en esta ocasión el autor ha optado por cerrar su obra de manera redonda. «El final me ha parecido lo mejor de la novela porque además es divertido a la vez que vertiginoso», comentó la presentadora que además relató una divertida anécdota sobre la lectura pues al parecer Salvador le había facilitado un manuscrito incompleto en el que faltaban los capítulos finales justo en el momento más punzante de la narración.

Una de las preguntas más interesantes bajo mi punto de vista es la que formuló Nuria a continuación. ¿Cómo se escribe una buena novela? 






Los que seguimos a Salvador Navarro hace tiempo sabemos que es un hombre hiperactivo, que no para de viajar y emprender proyectos nuevos pero ¿cómo hace para llevar tantas cosas adelante? «Tengo la suerte de vivir con una persona que tiene su espacio y me deja a mí el mío. Ambos tenemos muchos proyectos interesantes de manera individual. Por las tardes me pongo mi música y comienzo a pensar en lo que quiero escribir. Luego lo escribo todo de corrido». Salvador es además un hombre muy organizado a la hora de escribir, elabora esquemas, diagramas y es muy disciplinado según nos contó. «Tengo un objetivo en la vida que es contar historias. Creo que conforme voy avanzando lo voy haciendo mejor», alegó. Agradece muchísimo el apoyo que le brinda Algaida, una editorial que sigue confiando en él, algo que le produce mucha satisfacción. «No lo habré hecho tan mal si siguen apostando por mí», dijo entre risas.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...