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jueves, 5 de diciembre de 2019

CÉSAR BRANDON: 'Para mí, la poesía significa paz'

La magia existe. A veces, uno va por la vida enredado en sus cuitas y, de repente, conoce a una persona que es todo luz. Basta con prestarle un poco de atención para descubrir que hay riqueza en su interior, para entender que son capaces de transmitir las emociones más intensas jamás imaginadas. Brilla su mirada. Acarician sus palabras. Y uno sale reconfortado de un encuentro en el que se hubiera quedado a vivir. Así es César Brandon, un joven de veintisiete años, original de Malabo, que llegó a España hace casi una década, y decidió que quería regalar al mundo la poesía que nacía en su alma. Y fue como Julio César, que vino, vio y venció. Lo hizo en un programa de televisión, en Got Talent. Lo que otros intentaban alcanzar con artes malabares, canciones y bailes, él lo consiguió con la poesía. Tres poemas le bastaron para llevarse el premio gordo, y no me refiero al coche o al dinero, sino al reconocimiento, a ese aplauso que le confirmó que lo que él hacía era maravilloso.

César Brandon estuvo en Sevilla hace unos días para presentar su último libro. Akeva es una fábula, es un cuento, es un diario, es pura emoción. 

Marisa G.- César, antes de hablar de los libros, me gusta hablar de las personas. Sé que eres de Malabo, que llevas varios años viviendo aquí, que has ganado un programa de la tele y has escrito tres libros. Pero quiero que me cuentes algo más de ti. ¿Quién es César Brandon?

César B.- ¡Uy, eso es muy complicado! 

M.G.- Seguro que no. Tú te conoces.

C.B.- No tanto como me gustaría. ¿Qué te puedo contar de mí? Soy una persona bastante común y corriente, muy pero que muy familiar. No sé muy bien que más contarte de mí.

M.G.- En el libro dices que eres ingeniero de la suerte y el azar. ¿Por qué?

C.B.- Me encanta esconder gracietas personales en los libros. Son solo cosas mías, un guiño que me hago a mí mismo por todo lo que ha sucedido en mi vida. Es una especie de anti-crítica que hago a todo lo que me ha pasado. Nada de lo que ha ocurrido tiene que ver con la casualidad. Todo ha sido fruto del trabajo, de llevarme muchísimos años escribiendo, de arriesgarme ir a la televisión, aunque fuera a hacer poesía.  

M.G.-¿Por qué decidiste ir al programa? Por entonces, ya tenías publicado 'Las almas de Brandon'.

C.B.- Sí, estaba auto-publicado hacía un año. Pero el mundo de la auto-publicación es muy complicado, no tiene nada que ver con tener el respaldo de una editorial. Aquel libro lo vendía por la calle, lo regalaba, porque quería que alguien lo encontrara en algún momento y pensara que lo que ofrecía era interesante. Quería que la gente me leyese, se interesase en mis historias porque es lo que más me gusta, lo que amo. Me encanta contar historias independientemente del formato, ya sea poesía o relato. 

Y fui al programa porque estaba buscando una oportunidad. No tenía intención de ganar, para nada. Simplemente iba buscando una ventana. Como dijo una vez un autor que me encanta, Daniel Fopiani, parece que hoy día, para ser escritor, tienes que ser Youtuber primero. Son las vías que hay. Yo fui a la tele para conseguir llamar la atención de las editoriales.

M.G.- Pues lo conseguiste. ¿Y qué significa para ti la poesía?

C.B.- Para mí, la poesía significa paz. Llegué a esta conclusión después de un tiempo en el que estuve sin escribir. Quería dejarlo todo porque creía que no estaba hecho para escribir. Pero es que se me ocurren cosas constantemente. Del hecho de que estemos tú y yo aquí, se me puede ocurrir algo para escribirlo.

M.G.- Si se te ocurre me lo tienes que mandar.

C.B.- Vale. Y eso es lo que significa para mí la poesía, encontrar esa paz, esa introversión, mirar hacia adentro, analizar todo lo que ocurre, la sociedad, la política,... e intentar transmitirlo.

M.G.- De todos modos, César, tú aseguras que escribes historias más que poemas.

C.B.- Sí, siempre. Hay como una batalla entre lo que es poesía y lo que no. Lo que sabía de poesía era lo que había estudiado en el instituto. Me sé un montón de poemas clásicos porque nos obligaban a aprendérnoslo. Ese fue mi primer contacto con la poesía. El formato en el que surja lo que quiero contar no es importante. Muchas veces tienes una idea que puedes condensar en cuatro versos o en una novela de quinientas páginas. El mensaje es lo más importante, los sentimientos que quiero transmitir. El formato es lo de menos. 

M.G.- ¿Desde cuándo escribes?

C.B.- Con intención, con la idea de convertirme en escritor y vivir, de alguna forma, de los libros desde los veintidós años. No hace mucho porque ahora tengo casi veintisiete. 

M.G.- ¿Pero de pequeño sí escribías?

C.B.- Sí, muchísimo. Me presentaba a los concursos literarios del instituto. Si los perdía, sentía muchas más ganas de seguir intentándolo. Y llegó un día en que gané todos los premios de un concurso. Era algo que estaba prohibido porque solo podías presentar un relato. Sin embargo, yo presenté tres. Dos de ellos con el nombre de algún compañero. Y los gané todos. ¡Pero el que presenté con mi nombre quedó tercero! Me sentía bien porque sabía que eran míos aunque nadie lo supo.

M.G.- ¡Qué gracia! (Risas)

Bueno, centrándonos en el libro. Se titula 'Akeva' que significa gracias. ¿A qué y a quién le tienes que dar las gracias?

C.B.- A todo lo que ha sucedido, incluso mucho antes del programa. Le tengo que dar las gracias a mi madre, a mi familia, a mi paso por el programa, a lo que ha sucedido después, a los que han venido a las firmas,... Soy una persona muy agradecida con todo lo que me ocurre. Y cuando me planteé qué titulo ponerle al libro, no podía ponerle otro más que 'Akeva', más que gracias. Me salió así.

M.G.- Es un título precioso. Y antes hemos hablado del formato de tus historias. Este libro está publicado bajo el sello de poesía de Espasa, pero no es poesía propiamente.

C.B.- No, no, para nada. El libro se tenía que haber publicado bajo el sello de Espasa pero son cuestiones de marketing. Como los lectores buscan mis libros en la sección de poesías... De todos modos, no me importa bajo qué sello se publica. Son cuestiones editoriales en las que no me meto. 

El libro es un diario, totalmente desordenado. Lo hice así con la intención de simular que hay una tercera persona que lo está leyendo. Si alguien se encuentra un cuaderno, lo lee hacia adelante y hacia atrás, sin mucho orden. Por eso las fechas están desordenadas, porque lo está leyendo un desconocido.

La historia se me ocurrió porque iba a formar parte de otro libro, pero al final decidí que iba a ser un libro totalmente independiente por lo que significaba. Quería contar mis experiencias a través de la voz de una chica, que se llama Agosto. Quería contar cómo era vivir en mi país, hablar de la cultura, el trato que reciben las mujeres, la política,...

M.G.- Agosto es la chica que escribe el diario, y ella cuenta cosas de su infancia, su adolescencia, su juventud,... ¿Te sientes identificado con ella?

C.B.- Sí, ella soy yo. 

M.G.- ¿Y por qué eliges un personaje femenino?

C.B.- Me salió así. No lo busqué. Pero me vino bien porque la mujer encuentra muchísimas más dificultades que los hombres. A través de su voz, puedo meterme en muchísimos temas y abarcar más tópicos.

M.G.- Personalizas el diario, al que llamas Eva. Es como si Agosto le estuviera escribiendo a una amiga imaginaria.

C.B.- Agosto no tiene muchos amigos. Solo tiene un amigo, como una pareja que viene y va. Así que está sola o se siente sola. No se siente identificada con su madre por algo que pasa. Con su padre, tampoco. Encuentra un cuaderno en el sótano de su casa y empieza a hablarle como si fuera una amiga.


M.G.- Dice la sinopsis: Soy los números de la inseguridad social con la que crece por crecer en un país que “coquetea continuamente con todas las formas en las que puede ir mal”. Hay una crítica rotunda.

C.B.- Básicamente todo el libro es así. Una lectora me dijo que yo no hablaba de amor, sino de política. 

M.G.- También lo he percibido.

C.B.- Le respondí que era la primera persona que había entendido lo que hago con los libros. Es muy difícil que una persona se interese por algo que no esté definido en un aspecto político. Escribir a través del amor de todos estos temas es una forma muy interesante de crear debate sin que las personas se den cuenta.

M.G.- ¿Eres más consciente de la realidad de tu país ahora, que no vives en él?

C.B.- Sí. Estando dentro uno se da cuenta de muchas cosas, pero desde fuera todo se ve distinto. Salí de mi país con dieciocho años. Mi primer año aquí, caí mal a mucha gente. Ahora caigo bien. 

M.G.- ¿Por qué?

C.B.- Porque vine con una mentalidad diferente. Hoy soy otra persona distinta. Si vives en un lugar, tan arraigado y tan encerrado en una única forma de pensar, no ves el mundo tal y como es. No puedes hacer un análisis externo de lo que te está pasando. Muchas de las cosas que me ocurrían en mi país no las entendía porque no había que entenderlas. Eran así y ya está. Cuando sales, te das cuenta de que hay otra forma de hacer las cosas. 

M.G.- ¿Ves tu futuro en tu país, de nuevo?

C.B.- Sí, quiero volver. Me gustaría vivir entre España y mi país. España se ha convertido en mi  hogar. Quiero vivir en los dos sitios e intentar aportar, si es que puedo, algo allí y aquí.

M.G.- No quiero dejar atrás una pregunta importante. Me has contado que este libro, en principio, iba a formar parte de otro pero, ¿todos estos textos los has escrito uno detrás de otro, o los has ido escribiendo de manera dispersa, a lo largo del tiempo?

C.B.- La idea de los textos existían de antes. Fueron surgiendo con el tiempo. Se me iban ocurriendo cosas, las anotaba y luego, cuando me senté a escribir, las fui desarrollando.  Es un libro muy pensando.

M.G.- En la Nota de Autor dices que escribes este libro en atención a las decisiones que tomarás en el futuro. Si pudieras dar algún consejo a tu yo del pasado, ¿qué le dirías?

C.B.- Le diría que no tenga miedo, que voy a cuidar de él. Hay una parte del prólogo y del libro que tiene mucho que ver con esta pregunta. Creo que le diría que hiciera lo que deseara hacer, que yo cuidaría de él, aunque fuera difícil. 

M.G.- Pues César, me parece que no tienes mucha confianza en ti mismo. Si miramos el final del libro hay un gráfico sobre tu habilidad poética, según tu madre, el mercado, la crítica. Tú eres el que peor concepto tienes de ti mismo.

C.B.- Pero esto es porque soy un cachondo que flipas. Creo muchísimo en mí, al menos, en este sentido. De otra forma no haría lo que hago, y mucho menos hubiera empezado como empecé, publicando mi libro y vendiéndolo a la gente. De eso estoy muy orgulloso.

M.G.- Dices que no te gusta tu voz y sin embargo yo creo que tus palabras, con otra voz, no transmitirían lo mismo.

C.B.- No me gusta escucharme. Los vídeos de los programas de televisión los vi hace un par de meses y ya hace dos años que salí. Sé que mucha gente me dice que le gusta mi voz. A mí no me gusta ni en los audios de Whatsapp.

M.G.- ¿Y qué te dicen los lectores de este libro?

C.B.- Todavía no he visto muchas opiniones. Habré recibido cinco o seis opiniones de chicas. Me han dicho que les encanta.  

M.G.- ¿Solo de chicas? ¿Crees que tus libros están más dirigidos a las lectoras?

C.B.- No, para nada. Están escritos para todo el mundo y para lectores de todas las edades. No escribo pensando que tengo un público femenino. 

M.G.- ¿Y tú que lees?

C.B.- Mucha investigación. Desde el pasado marzo, estoy intentando leer dos libros a la semana. Es muy complicado pero procuro leer un libro de poesía y una novela. Pero me encanta leer investigación, artículos sobre medicina, ciencia,... Me inspiran mucho. De ahí los poemas que tienen que ver con los números, o con la luna.

M.G.- En muy poco tiempo has publicado mucho. ¿Los tenías ya escritos? 

C.B.- Sí, el primero, el segundo y este. De hecho, también está ya escrito el del año que viene.

M.G.- ¡Menudo cajón!

C.B.- Están en el ordenador. Ahora lo que hago es reorganizarlos. Hay cosas que escribí hace mucho tiempo y tengo que cambiarlos. 

M.G.- César, un placer conversar contigo. 

C.B.- ¿Ya hemos acabado? (Risas) Gracias a ti. 

Sinopsis:

«Hola:
Mi nombre es Eva.
Es importante que no me abras. Lo que hay dentro de mí no es de dominio público. Soy la alegre vida privada de una niña que ve el mundo desde unos ojos tristes. Soy los datos personales que van un poco más allá del nombre, la edad o los dígitos del pasaporte. Soy los números de la inseguridad social con la que crece por crecer en un país que “coquetea continuamente con todas las formas en las que puede ir mal”. Soy su amiga imaginaria. Soy el mundo real en el que desearía vivir.


En el caso de que me hayas encontrado en un lugar en el que se supone que no he de estar, por favor, deposítame en la sección de objetos perdidos. Y no te preocupes, vendrán a por mí».

Puedes empezar a leer aquí



jueves, 30 de mayo de 2019

DAVID GALÁN (REDRY): 'La poesía es una forma de vida'

La sencillez y la humildad son dos de las cualidades que más valoro en una persona. Ante alguien que transita por la vida casi sin hacer ruido, tiendo a despojarme de todo tipo de prejuicios e inmediatamente me uno a su causa. Pero si esas son dos características importantes en cualquier ciudadano de a pie, lo son aún más en aquellas personas que, por un motivo u otro, han despuntado.  Y es que, la vida da muchas sorpresas. Un día uno empieza a dejar notas en los lugares por los que se mueve, abre un blog, vuelca sus emociones en un espacio virtual, te llama una editorial, publicas un libro y te siguen miles de personas. Ese cataclismo puede provocar dos alternativas: o te crees un semi-dios o sigues manifestando tu sencillez y tu humildad. Por suerte, y creo no equivocarme, David Galán, o Redry, optó por la segunda opción. Al menos eso es lo que presentí el día que lo conocí.

Hace un par de semanas recaló en Sevilla para presentarnos su segundo poemario, Huir de mí, con el que ha ganado el Premio EspasaesPoesía en su segunda edición. Los que me conocéis, sabéis que asomo poco por los vernos pero he de reconocer que, en esta nueva poesía que se hace ahora, es fácil reconocerse y terminas por darte cuenta que no eres tan distinto a otra persona, aunque esa persona pueda ser tu hijo y viva en otro punto de este país. 

La imagen puede contener: una o varias personas, barba, exterior y primer plano
[Fuente: Facebook autor]
M.G.- David, ¿qué ha supuesto para ti ganar este premio, aparte de la dotación económica?

David G.- Me ha provocado mucho vértigo ganar este premio. Todavía no me he hecho a la idea. Creo que tengo que reposarlo con calma y comprobar dentro de unos meses qué ha pasado realmente. Obviamente, es un honor haber conseguido este premio.

M.G.- Anteriormente publicaste 'Abrázame los monstruos' con Espasaespoesia, un sello creado en 2015 y por el que han pasado nombres como Irene X, Marwan, Diego Ojeda, Loreto Sesma,... Aparte de las editoriales, de las concentraciones y recitales, a tu juicio, ¿qué otras iniciativas se podían llevar a cabo para dar más visibilidad a la poesía?

D.G.- No sabría decirte. Creo que lo poco que se está haciendo ahora, por lo menos, se está haciendo bien. Lo que se debe es publicar más libros de poesía, y que no queden olvidados en ningún cajón. Normalmente la poesía está en los desvanes de las casas y no debería ser así. Debería estar peleándose con otros géneros y estar bien posicionada para que se vea. Mientras más se ven las cosas más accesibles son. En esto contribuyen mucho las redes sociales, a las que yo tacho de escaparate pero no siempre es así. Las redes sociales llegan a mucha gente joven y eso ayuda en la expansión de cualquier cosa, de cualquier arte.

M.G.- 'Huir de mí' es el segundo volumen pero tu relación con la escritura va mucho más allá de los dos poemarios que hasta el momento has publicado. Me hizo gracia leer que sueles dejar pequeños 'post-it' con frases por los lugares por los que pasas.

D.G.- Eso es algo anecdótico y gracioso. Cuando empiezo a escribir tendría diez o doce años. Empiezo a recoger algunas notitas en libretas. Solía llevar siempre una conmigo para ir apuntando cosas. Un día se me ocurrió dejar alguna de esas notas en el autobús que cogía para ir a clase. Pero luego aparece Internet y es cuando veo que hay blogs donde la gente escribe sus cosas, así que me dio por abrir el mío. En es blog tenía dos o tres visitas al mes. Seguramente serían mis amigos que se habían equivocado al pinchar y después de eso surgen las redes sociales. Poder escribir en redes me parece mágico.

M.G.- Pero de escribir tus notas en una libreta y de publicar en tu blog, llegas al mundo editorial, ¿cómo es ese salto?

D.G.- Me tocó la lotería, por decirlo de alguna forma. Llegó un momento en el que tenía tantas cosas publicadas en el blog que empecé a soñar con publicar, aunque fuera un solo ejemplar en mi vida, uno solo. Después de muchos años recibí una llamada que me cambia la vida. Me llamó Belén Bermejo, mi editora actual, para decirme que le gustaba mi blog y me proponía hacer algo. Así aparece 'Abrázame los monstruos'.

M.G.- ¡Qué bien! Los blogs son un buen método de captación.

D.G.- Sí que lo son. Sé que ahora a algunos nos llaman los poetas de Instagram pero siempre digo que el que dice eso es que no ha leído mucho y no se ha interesado mucho por determinados autores. Yo llevo muchos años escribiendo, antes de que existieran redes sociales, y muchos años asistiendo a micros-abiertos para escuchar a otros.

M.G.- ¿Pero, qué supone para ti la poesía, David?

D.G.- Para mí, la poesía es una forma de vida. Más allá de las letras y el papel y de lo que cuente cada uno, yo lo vivo como una forma de ver las cosas desde otro punto de vista, que te emociona, que te traspasa, ver lo que nos rodea desde un concepto distinto, es como ese fotógrafo que sabe dónde colocar la cámara para sacar la mejor fotografía. Yo intento hacer lo mismo pero con los momentos que vivo a diario o con las personas con las que me cruzo en la calle. 

M.G.- Sé que eres profesor de educación infantil. Me pregunto si los niños también te ayudan a percibir ese mundo del que hablas de otro modo.

D.G.- Los niños son mágicos. En el aula soy feliz con ellos. Los niños tienen esa sensibilidad y naturalidad, esa sinceridad y espontaneidad que los hace totalmente distintos. Los adultos estamos corrompidos pero los niños, con su forma de ser, son mágicos, como mágica es la poesía, algo que transporta a un lugar o a una sensación que no sabrías describir de ninguna otra forma más que con poesía.

M.G.- 'Huir de mí' es un título que nos induce a pensar que nosotros mismos somos nuestros peores enemigos. No sé si van por ahí los tiros.

D.G.- 'Huir de mí' es la huida de uno mismo. En un momento triste o crudo decido ponerme a relatar todo lo que me está pasando. Es intentar huir de lo que estás viviendo en ese instante, de una situación, de un lugar, de una persona,... pero al final de quien tienes que huir es de ti mismo para convertirte en otra persona que no eres en ese momento.

M.G.- Pero, ¿cuál es el trasfondo de tus poemas? He visto que hay mucho de relaciones personales, de amor, de desamor, pero incluso hay un poema dedicado al otoño.

D.G.- En ese poema hablo de un momento vivido justo en esa estación del año, de ahí el título. En realidad, mis poemas siempre forman parte de esa huida que te comentaba, una huida que puede ocurrir en cualquier momento del año. 

M.G.- Estoy hablando constantemente de poemas pero leí una entrevista que te hicieron hace un año en la que afirmabas que tú no eras poeta ni escribías poemas, sino que escribías cosas. ¿Sigue siendo así?

D.G.- Sí, lo reafirmo. Siempre he dicho que tengo un infinito respeto por la poesía porque la admiro, porque me apasiona, porque la vivo. Simplemente con la tradición poética que tenemos en este país, con todos los poetas españoles que ha dado la Historia de la Literatura siento mucho vértigo y me abruma que me cataloguen como poeta. Dentro de muchos años, cuando sea viejo y esté en mi casa rodeado de libros, podré mirar atrás, ver lo que he hecho y lo que he escrito e igual puedo decir soy poeta, soy escritor o no. Eso ya se verá. Ahora mismo no puedo decirlo.

M.G.- ¿Cuáles son tus referentes en poesía?

D.G.- Te podría decir tanto nombres clásicos como actuales. La misma Irene X es un referente increíble en esta actualidad, Marwan  y por supuesto nombres tan conocidos como Miguel Hernández, Lorca,... Luego otros con los que comparto afinidad serían Ana Barrero o Esteban Belmonte. Y si me voy ya a mi propia casa, a mi ciudad, te podría decir nombres como Miguel Cornejo.

M.G.- Pero hay una gran diferencia entre los poemas de Lorca y lo que hacéis ahora mismo. Imagino que fruto de la evolución de nuestros tiempos.

D.G.- Por supuesto pero hay que leer a unos y otros. Todo cambia, todo evoluciona. No podemos escribir como hace un siglo. Al menos yo no podría escribir así. Tengo que escribir sobre lo que siento, lo que me emociona, con mis palabras y con mis recursos. 

M.G.- Quizá esa poesía encorsetada, regida por una estructura, por una rima,... ¿eso se ha perdido ya o todavía hay gente de tu edad que lo sigue haciendo?

D.G.- Tengo un amigo al que admiro muchísimo porque solo escribe sonetos. Me parece un genio. A leer sus poemas te das cuenta es que pura matemática. Es ponerse a exponer un sentimiento haciendo encaje de bolillos. Tiene que cuadrar todo. Yo soy incapaz. A mí me gusta coger el folio, perderme y ver qué sale. Algunas cosas sí las estructuro y cambio formatos pero me gusta el verso libre y creo que me desenvuelvo bien.



M.G.- Háblame un poco de la estructura del libro porque entre los poemas se pueden encontrar páginas con fondo negro y frases sueltas.

D.G.- Me gusta escribir frases y algunas de ellas se identifican bien con la historia que cuenta el poema. Son frases tristes, de hecho el libro empieza con una que dice 'Esto me va a doler'. Quería añadir esas pinceladas para hacer saltos entre una cosa y otra y hacer el libro más ligero.

El libro, además, tiene tres objetivos, tres mensajes. El primero, que se puede hablar de todo. No hay que poner pegas a estar triste y describirlo de forma cruda. Sin embargo, a lo largo de esa huida, de esa tristeza, hago una reflexión, que constituiría el segundo mensaje y es que de algo malo siempre puedes sacar algo bueno. Los malos momentos te ayudan a aprender a fijarte en los pequeños detalles que son los que realmente nos dan la felicidad. Y por último, el tercer mensaje tiene que ver con cómo empieza y acaba algo. La primera y la última frase del libro hablan de la sensibilidad que quiero reivindicar porque siempre se piensa que ser sensible es ser débil. Creo que es justo lo contrario. Ser sensible y mostrar nuestras emociones es algo bueno que al final te puede cambiar la vida. Es más fácil mandar a la mierda a alguien que decirle que la quieres y darle un abrazo. Eso habría que cambiarlo.

M.G.- Pero es que vivimos en un mundo un poco árido y hostil para los sensibles.

D.G.- Lo sé y por eso quiero cambiarlo.

M.G.- Pues me parece fantástico. Yo también soy de las que piensa que las pequeñas cosas son las que nos dan la felicidad.

D.G.- He aprendido a disfrutar de cada minuto de mi vida.

M.G.- David, dice el jurado que te concedió el premio que tu poemario 'representa a la perfección unas inquietudes y desazones con las que el lector actual se sentirá plenamente identificado'. Yo creo que tienen toda la razón, ¿no?

D.G.- Sí. De una forma o de otra, todos hemos podido vivir algún momento como el que cuento en los poemas. Si con alguna palabra alguien se siente identificado, me siento feliz.

M.G.- He estado mirando tus redes sociales. Cuelgas muchas fotos en las que se ven frases cortas y muy inspiradoras. Y otra cosa que me ha llamado la atención, tienes artículos de merchandising.

D.G.- Eso surgió porque los lectores me lo pidieron. En ningún momento se me ocurrió hacer camisetas ni nada pero hubo un momento que la gente me preguntaba si se podían hacer camisetas con mis frases. Me pareció bien y al final, yo mismo opté por hacer algo así. Hice treinta o cuarenta camisetas y me las quitaron de las manos. De vez en cuando hago una tirada con una frase nueva. Están gustando mucho. Además quería que respetaran la estética. Quería que fueran con la misma tipografía de la máquina de escribir.

M.G.- ¿Por qué usas esa tipografía?

D.G.- Todo empezó porque del blog pasas a las redes sociales. Me costaba mucho condensar los textos que escribía en el blog para Twitter, un red que antes te dejaba muchos menos caracteres que ahora. Y luego está Instagram. Ahí solo puedes poner imágenes. Así que, después de mucho tiempo ideando cosas que en principio no funcionaron un día cogí una nota de papel como aquellas que dejaba en los autobuses. Hacía una foto de esas notas con algún lugar de Valladolid de fondo y me gustó el resultado. Luego quise darle un vuelvo estético. Me hice con una vieja máquina de escribir que un primo mío tenía en un desván y empecé a usarla para escribir las frases. Y ahí cambió todo. Instagram explosionó. He ido perfeccionando esta técnica. Lo primero que puse de fondo fue mi ciudad pero luego, cuando salía de viejas, usaba fondos de otras ciudades.

M.G.- Ya entiendo. Bueno, y te voy a hacer una pregunta que no te ha hecho nadie. Lo de Redry, ¿de dónde viene? 

D.G.- (Risas) La pregunta del millón.

M.G.- (Risas) ¿Ves como no te lo había preguntado nadie?

D.G.- Ya... A ver, cuando era pequeño jugaba a un juego que se llamaba 'Final Fantasy'. Cogí dos nombres de dos personajes y los mezclé. Era la época de poner tu nick en Messenger y lo uso desde entonces. 

M.G.- Vale. Me queda claro. ¿Y cuáles son los proyectos que tienes en mente?

D.G.- Proyectos como tal no tengo. Tengo objetivos a largo plazo pero a mí me gusta ir paso a paso. Tengo muchas ideas sobre lo que me gustaría que fueran mis próximos libros pero ya veré si llego a eso. Si llegan esos libros es porque tengan que llegar, no quiero forzar nada. Quiero disfrutar del camino. Como te decía antes, disfrutar del presente. 

M.G.- Pero ¿seguimos hablando de poesía?

D.G.- Uff... mejor no te desvelo nada. 

M.G.- Vale, vale. Esperaremos entonces. Bueno, David, un placer conocerte y espero que sigas teniendo mucho éxito.

D.G.- Gracias a ti.

Lo reitero. Sencillez y humildad. Me encanta.



Ficha libro

Editorial: EspasaesPoesía.
Encuadernación: Tapa dura.
Nº Páginas: 150
Publicación: Abril, 2019
Precio: 13,90 €
ISBN: 9788467055887
Disponible en e-Book
Puedes empezar a leer aquí.
Ficha completa aquí.








lunes, 13 de junio de 2016

YA NO TINTAS NADA de Rubén de la Cruz (Xenon)



Editorial: Espasa
Colección: EspasaesPoesía.
Fecha publicación: mayo, 2016.
Precio: 14,90 €
Género: Poesía. 
Nª Páginas: 168
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 978-84-670-4761-5
[Puedes leer el primer capítulo aquí]

Autor

Me pidieron que escribiera poesía,
y, al no saber cómo empezar,
comencé a escribir sin poner una etiqueta.
Sólo busco llegar al corazón de quien me lee
tras una gafas de sentimientos y vivencias.
Me llaman Rubén y esta cruz es la que porto:
escribir hasta que el dolor se convierta en arte.

Sinopsis


Este poemario sabe a mentiras bajo una palmera,
a dolor del que marca, a lágrimas dulces,
a noches sin dormir, a corazón abierto.
El conjunto perfecto de sentimientos  para olvidar a [alguien.
Escribimos para escupir dolor hasta que escupimos tanto [que la boca
se nos queda seca y ya no queda más que el folio en blanco.
En este libro sucede exactamente eso.
Estuve escribiendo hasta que esa persona dejó de [importarme.
Y entonces me di cuenta de que lo había logrado,
de que ya no la necesitaba: cuando ya no tinta nada.




[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


************************************


Hace ahora un año que Espasa lanzaba una nueva colección dedicada íntegramente a la poesía, a esa nueva corriente de poetas y poetisas, ventana abierta principalmente para una juventud que pisa fuerte y que llega dispuesta a no callar, a poner melodía a sus versos, a hacer canciones poemas o poemas canciones, que se valen de los nuevos medios de comunicación a los que una legión de seguidores se asoma cada día, para dejarse emocionar por unas letras que nos hablan del hoy. 

Abrió la veda Diego Ojeda, de cuyo Siempre Donde quieras dejé buena constancia en este post. Y a él le siguió otros tantos que han querido traspasar fronteras para vestir sus sentimientos y reivindicaciones con las letras de sus plumas. Entre estos volúmenes encontramos mucha gente joven pero también algún veterano se presta a vestirse bajo el disfraz de la literatura, como Luis Eduardo Aute.

Hasta ahora, de esta colección tan solo he podido leer el volumen de Ojeda y el de Loreto Sesma, ambos muy recomendables. Compruebo que son poemarios que siguen unas pautas, aunque en este he echado en falta un cd con algunas canciones como ocurrió con el de Ojeda. La música es un elemento que acorta distancias al menos para la gente como yo, más acostumbrada a leer narrativa que poesía. Y aunque la poesía y yo mantenemos mucho las distancias, de vez en cuando me asomo a este género para dejarme sorprender por las nuevas propuestas que salen a la luz.  Y por eso hoy vengo a hablaros de Ya no tintas nada, de Rubén de la Cruz, más conocido por Xenon.

Ya veis lo que Ruben dice de sí mismo en la biografía que acompaña al volumen pero movida por la curiosidad quise saber más sobre este joven del que la nota de prensa dice que nace en Alicante en 1990. Desde la adolescencia se sintió atraído por los nuevos ritmos y el hip-hop entró en su vida, grabando los primeros temas cuando tan solo contaba con quince años. Actualmente ha lanzado seis discos, siendo Pandora su último trabajo en solitario. Se ha llegado a definir así mismo como «un arquitecto de palabras, un malabarista de sentimientos, un defensor de injusticias, o... sencillamente, como un escritor que se aísla demasiado».

Y me adentro en su canal de Youtube para oír varios temas, tan distintos a mis gustos musicales hasta ahora para comprobar que en ellos no se habla de temas que desconozca.




En Ya no tintas nada reside el amor y sus heridas, un amor que nace y muere, que se va difuminando en el tiempo, como si una brisa marina fuera barriendo la arena de una playa, eliminando progresivamente las huellas que habíamos dejado marcadas. Y el amor genera una amplitud de emociones que van desde la tristeza y la melancolía al deseo y la rabia.

Y si algo distingue a esta poesía de toda aquella que un día aprendimos en las aulas es que versan sobre nuestra cotidianidad, nuestros miedos, nuestras emociones y quizá por eso resulta más cercana.

Ya no tintas nada, siendo un poemario, se inicia con un relato breve del propio Xenon que ha titulado El contador de heridas, una puerta de entrada al paraíso poético que el alicantino nos propone. Y como umbral, para presentarnos el libro, también ha grabado un vídeo acompañado al piano por su hermana Sara, en el que explica por qué este libro y estos poemas. En el fondo, este volumen es parte de un proceso de duelo, el paso obligado por un camino tortuoso en el que llueve día sí y día no, para que el agua lama nuestras heridas hasta llegar ese momento en el que un casi imperceptible rayo de sol se cuela entre la pesadez de las nubes. Creo que nadie mejor que el autor para explicarlo. 




Estructuralmente el libro se compone de un prólogo escrito por Irene X que lleva por título La ignorancia de no querer haber sabido. Irene también prologó el volumen de Ojeda y en esta ocasión nos habla de esos juegos infantiles en los que uno siempre la paga, o la queda -como decimos aquí-, resaltando así la figura del perdedor 

«Es sólo que, a veces, no queremos haber sabido».

Ya no pintas nada contiene tres partes que, como bien dice Irene, son tres mensajes: Ámate, Ámale, ÁmalesCada uno de estos bloques contiene un número variable de poemas, más largos, más cortos, todo dependiendo de la profundidad de la emoción o del sentimiento, de lo que tengamos que decir, aunque, a veces, dos líneas dicen más que toda una parrafada.

Mi religión
         A santo de qué me pides que no cometa más pecados en      [tu nombre 
si siempre he sido ateo


En total son ochenta poemas que rompen las pautas de la poesía más clásica -ya lo vimos en las ocasiones anteriores-, con un lenguaje muy actual, muy joven y fresco que no tiene pegas a la hora de llamar las cosas por su nombre. 
Y para adornar las palabras, las ilustraciones de Sandra de la Cruz, tan bonitas.




Para aquellos que gusten de la poesía, para los que anhelen dejarse envolver por las emociones, para los que una vez dejaron de creer en el amor, Ya no tintas nada.



[Imágenes e ilustraciones tomadas de Google]

Retos:



- 100 libros.

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lunes, 12 de octubre de 2015

317 KILÓMETROS Y DOS SALIDAS DE EMERGENCIA de Loreto Sesma.


Editorial: EspasaesPoesía.
Fecha publicación: septiembre, 2015.
Nº Páginas: 152
Precio:  14,90 €
Género: Poesía.
Edición: Tapa blanda con solapas.
ISBN: 978-84-670-4555-0
[Puedes leer el primer capítulo aquí]

Autora

Loreto Sesma. 

Zaragoza, 1996. Estudiante
de Periodismo bilingue.

Empieza de pequeña a escribir 
canciones hasta que la poesía
llama a su puerta.

Un buen día decide empezar
a contar su historia en YouTube
y reúne un ejército de salvavidas
de más de 56.000 personas.
Así, sobrevive a su primer libro,
Naufragio en la 338, y junta el valor
para llegar a tierra y emprender
un nuevo viaje.

Mañana no sabe qué pasará,
lo único que tiene claro es que
seguirá escribiendo.


Sinopsis

Una vez conocí a una niña. Ella pensaba que podría jugar a la rayuela con las líneas de una carretera. Creyó que era verdad que hay una estrella que guía a los viajeros con alma de nómada. Encontró miles de hogares y todos ellos fueron personas. Se abrazó al desastre que supone arrancar sus raíces y amarrarlas a cualquier corazón que creía que latía por algo más que supervivencia. Luchó por llegar a una cima solo para robarle un rayo de luz al sol y así poder alumbrar los ojos tristes de su madre. Amó como solo un niño puede amar: con el pecho abierto y como si no hubiese un mañana. Escribió durante demasiadas madrugadas para sus dientes de leche y lloró cuando su barquito de papel no podía surcar más mares. Sobrevivió a un naufragio y llegó a tierra, donde añadió una vela más a la tarta simplemente para poder soplar un nuevo deseo. "Que empiece el viaje", pidió. Lo escribió en una libreta, porque le habían contado que si los sueños se dicen en alto no se hacen realidad.

Esa niña, que soy yo, se ha hecho mayor.

Ahora comprendo que no entiendo qué es vivir si no es desgastar la suela de los zapatos y las ruedas sobre el asfalto, o quizá es que el mundo no para de girar y yo solo trato de seguir el baile.

Esta es mi historia, mi viaje y mi último baile antes de besar el fuego, enamorarme del incendio y que salte todo por los aires.


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]


–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—˜™–—


La semana pasada os presentaba a Loreto Sesma, la joven poetisa de diecinueve años que acaba de publicar su segundo poemario, 317 kilómetros y dos salidas de emergencia, editada por EspasaesPoesía. En la entrevista que podéis leer aquí, pudisteis apreciar la claridad de ideas de esta chica, estudiante de periodismo que ya goza de las mieles del éxito en un terreno que se me antoja complicado y resbaladizo. 

Hoy vengo a hablaros de su nuevo poemario, un conjunto de versos y estrofas que en nada se le parece a los clásicos pero que representan a esa nueva generación de poetas aferrados a las nuevas tecnologías a través de las que consiguen llegar lejos, muy lejos, al infinito.

Reseñar un libro de poemas es complicado por eso me limitaré a daros algunas pinceladas sobre lo que podéis encontrar en las casi ciento cincuenta páginas que componen el volumen, que no es otra cosa que emociones y sentimientos honestos y sinceros. El amor, el dolor, las despedidas, las dudas, la angustia, el miedo, la vida, la muerte, el desamor,... Si algo caracteriza a estos nuevos poetas, entre los que se alza Loreto Sesma, es su cercanía pues ella habla de todo aquello que le rodea, de la cotidianidad más inmediata, de los pasos hacia la madurez, de los reveses del destino, las zancadillas del corazón. Siente lo que escribe o escribe lo que siente. No sabría decirlo bien. 

No soy precisamente la más indicada para hablaros de poesía. Confieso que han sido muy pocas veces las que un poemario ha descansado en mis manos pero si hay algo que me gusta de esta nueva poesía es la posibilidad que me ofrece de reflejarme en ella, encontrarme entre estos versos que me recuerdan unas emociones ya vencidas porque todas las que se conjugan en el ser humano encuentran reposo entre las páginas de ese libro. 

317 kilómetros... no es un poemario de usar y listo. No debe de haber una ingesta masiva. Es preferible tenerlo al alcance, tomarlo en esos momentos del día en los que decae el ruido para leer un poema y dejarnos acunar por él hacia las tierras de Morfeo para soñar o para olvidar. 

Apaga las luces,
que acabe el día.
Que se pause la travesía,
el viaje,
esta aventura de mentira.
Que me cambie ya,
de una puta vez,
la piel
y pueda reescribir otra historia
que no sea la de las yemas de tus dedos.
Hoy quiero cerrar los ojos
y no verte en sueños,
quiero hacer pequeños mis miedos.

Apaga las luces,
quiero que acabe el día
y esta vez,
no tenga que pensar en ti
para poder dormirme. [pág. 62]


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