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miércoles, 6 de marzo de 2024

TODOS LOS NOMBRES DE DIOS (THRILLER - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Daniel Calparsoro

Reparto: Luis Tosar, Inma Cuesta, Patricia Vico, Lucas Nabor, Nourdin Batan, Fernando Cayo, Roberto Enríquez,

Género: Tras un atentado, Santi es tomado como rehén por Hamza, el único terrorista superviviente. Un giro inesperado intercambia los papeles y Santi se convierte en una bomba humana caminando por la Gran Vía de Madrid con un chaleco cargado con explosivos. Los servicios de inteligencia, emergencia e incluso los medios de comunicación, unirán fuerzas para salvarle la vida en un impresionante despliegue de medios con consecuencias inesperadas.


[Fuente: Filmaffinity]

Tenía muchas ganas de ver esta película. Lo he comentado muchas veces, que Luis Tosar es de mis actores favoritos y no me pierdo ninguna de sus películas. Aunque, si os digo la verdad, me ha dado por repasar su filmografía y he comprobado que todavía me quedan unos cuantos trabajos suyos por ver (me ha dado un alegrón). Pero lo cierto es que, tras ver Todos los nombres de Dios, me he quedado algo fría. No es que la película no me haya gustado. Es muy entretenida y tiene mucha acción. Lo que ocurre es que esperaba bastante más y tengo la sensación de haberla visto ya. Quiero decir que películas de acción en la que un simple ciudadano de a pie, que además arrastra lastre emocional, se ve envuelto, sin quererlo ni beberlo, en una situación de extrema gravedad, en la que puede incluso perder la vida, es una historia que ya nos han contado muchas veces. Así que, cuando te topas con un largometraje que te cuenta una historia similar, pues vale, está bien, pero ya no sorprende. Precisamente eso es lo que me ha pasado con Todos los nombres de Dios, que ya no me sorprende. Os cuento.

Santi (Luis Tosar) es un taxista que no pasa por buen momento. Trabaja muchas horas, rastreando las calles de Madrid, en busca de clientes potenciales. Lo vemos taciturno, triste, apocado. Como cansando de vivir. Está casado con Laura (Patricia Vico). El matrimonio tiene un hijo adolescente. Las primeras imágenes nos hacen intuir que la pareja se mantiene a flote como buenamente puede.

Cuando Santi acude al aeropuerto de Madrid para prestar el último servicio antes de regresar a casa, en el interior del edificio se produce una explosión de enormes dimensiones. El estallido coge a Santi en el interior de su taxi, a las puertas del aeropuerto. Inmediatamente una nube negra lo invade todo. Solo se escuchan gritos, voces, peticiones de auxilio. El caos. Aturdido, Santi sale del vehículo para socorrer a los heridos. Ve a un chico joven con la cara ensangrentada y evidentes signos de estar gravemente herido. Inmediatamente se dirige a él, y lo conduce hacia el taxi. Su intención es llevar al joven al hospital. Sin embargo, cuando los dos están dentro del vehículo y Santi se dispone a iniciar la marcha, el joven -que está sentado en el asiento de atrás-, saca un arma y amenaza al taxista. «¡Sácame de aquí!», le grita el joven, mientras los coches de la policía y las ambulancias se acercan al aeropuerto. Así se inicia una de las peores pesadillas de Santi. Su pasajero no es un usuario común del aeropuerto. Hamza, que así se llama, es uno de los tres terroristas que han atentado en Barajas. Los otros dos se han inmolado. Hamza se ha arrepentido en el último momento, y no ha hecho explosionar su chaleco-bomba.

A partir de este punto, Santi tendrá que seguir las indicaciones del joven, sin saber muy bien qué hacer. Al mismo tiempo, seremos testigos de otras situaciones. Por un lado, Laura y su hijo tratarán de localizar a Santi tras la explosión. Una madre y una hija marroquí vivirán angustiadas las noticias sobre el atentado. Otro personaje más del que no desvelo nada seguirá de cerca todo lo que está sucediendo en Madrid, con motivo del atentado.  Y todo ello, mientras la guardia civil monta el operativo pertinente en estos casos, con un despliegue muy americano. ¿Cuántas bombas han explotado en el aeropuerto? ¿Qué tiene que ver un taxista desaparecido con lo que ha ocurrido? ¿Quién está detrás del atentado?

Las cosas se irán complicando cada vez más, hasta incluso dar un giro de 180 grados. Y así llegaremos a un desenlace que supondrá una carrera contra el reloj. 

Qué me ha gustado de la película

La acción no va a faltar en esta película. Desde el minuto uno, el espectador se monta en el vehículo de Santi y empiezan a ocurrir cosas. Como película de acción, Todos los nombres de Dios cumple con lo que se espera. Habrá huidas, persecuciones, enfrentamientos, y la tensión irá en aumento hasta llegar a ese final en el que, aun a sabiendas de cómo va a acabar la historia, sufres con el personaje. Eso es mérito de Luis Tosar. 

Las escenas del estallido de la bomba, así como las que transcurren en la Gran Vía (de esto no os digo nada) están muy bien rodadas. En el aeropuerto, tras la explosión, el caos se apodera de lugar y vamos a ver a muchos figurantes de aquí para allá, heridos, ensangrentados, mientras la nube de polvo se dispersa hasta terminar de asentarse. En cuanto a la Gran Vía, ya veréis el operativo que han tenido que montar el equipo de rodaje para grabar esas escenas. Eso sí que es un operativo y no el de la guardia civil.

La película aborda el terrorismo islámico pero lo hace desde una óptica distinta. Hamza es un joven que ha sido captado por células yihadistas. Ha recibido formación pero, a la hora de la verdad, se echa para atrás. ¿Por qué? ¿Qué piensa de estos actos de violencia masiva? ¿Y qué repercusión le traerá no haber cumplido con su labor? Me parece un punto de vista interesante, en el que nunca me había parado a pensar. Son jóvenes que no terminan de ver tan claro que lo que están haciendo sea lo que su religión espera de ellos.

La banda sonora también aporta su grano de arena. Intensa y dramática en las escenas de más acción, se torna melódica y dulce cuando se pretende emocionar al espectador.

Qué no me ha gustado

Debo ser muy tiquismiquis, pero no lo puedo evitar. Cuando veo una película o leo una novela, me gusta que todo tenga lógica y sentido. En Todos los nombres de Dios hay cosas que no me cuadran. Y perdonar si hago algo de spoilers porque, por ejemplo, si tratas con alguien que tiene evidentes rastros de sangre en su cara, ¿ni te inmutas? ¿No le preguntas qué le ha pasado? ¿No te escama la cosa? A mí me parece algo rarísimo.

Otro ejemplo, si alguien tiene acceso al GPS de otra persona a la que está buscando, ¿no es lo primero que mira? ¿Es normal que se dedique a dar vueltas por aquí y por allá, y al final caiga en la cuenta de que puede mirar su localización en su móvil? Negativo. Normal, no es.

Más cosas, ¿qué posibilidades hay de que un dispositivo de seguimiento, que acaba en el fondo de una presa, siga dando señal? Por muy buena que sea la tecnología empleada, no lo veo. Que no se trata de que se moje un poquito. Es que está en el fondo de un embalse, rodeado de una cantidad ingente de agua. Que lo mismo esto existe, ¿eh? Y en tal caso, retiro lo dicho, pero que San Google me ha dicho como que no.

¿Y por último? ¿Cómo es posible que una persona en estado de inconsciencia termine en el baño de un edificio público, del modo en el que esa persona llega y de la forma que llega? Si has visto la película, entenderás lo que te digo porque a mí es que no me entra en la cabeza. Y esto último es lo que más rabia me da. ¿Es que los guionistas no piensan que los espectadores nos podemos cuestionar la viabilidad de algunas situaciones? Es que no todo vale. Es que no me puedes poner a un señor en un baño público, ataviado como va y sin que me lo expliques. Que no, que no. 

Así que, entre que la película es más de lo mismo, y estas cuestiones, mis impresiones sobre la película no la dejan en buen lugar. Lo único realmente meritorio es, cómo no, don Luis Tosar.

Personajes e interpretaciones

Santi vive una situación terrible. Su vida se limita al trabajo y a la familia pero no es un hombre feliz. Y no lo es porque la vida le ha dado un revés. De los gordos. De esos de los que es muy difícil salir a flote. La vida le ha colocado sobre los hombros una losa que no lo deja levantar cabeza. Por eso lo vemos así, alicaído, triste, sin ganas de nada. Y tanta tristeza hace pensar a su familia que Santi ha desaparecido de manera voluntaria. Que ha preferido dejarlo todo atrás porque no puede seguir viviendo en el mismo hogar. Sin embargo, a Santi le espera todavía una dura prueba, una experiencia que le hará replantearse su vida, la actitud que ha tomado hasta ese momento. Así que, será un personaje que evolucione.

Luis Tosar es el encargado de dar vida a Santi. Como siempre, su trabajo es inconmensurableGracias a su interpretación, el espectador sentirá pánico, miedo, incertidumbre, desazón, angustia,... Todo lo que uno, en sus circunstancias, puede sentir. Si no fuera por su participación, esta película decaería unos cuantos puntos más.

Otro personaje importante será Pilar (Inma Cuesta), la comandante de la Guardia Civil, que se hace cargo del dispositivo. Será la única mujer del Cuerpo que vemos en la película, y encima ocupando un alto cargo. Ahí vamos con la presencia femenina en determinadas esferas y la cuota de paridad que, en este caso, no se cumple. Pero bueno, tampoco está mal que sea una mujer de carácter la que ostente esa posición. Lo que ocurre es que las relaciones con sus compañeros parecen un poco forzadas, como muy impostadas.

Poco puedo decir de Inma Cuesta en esta película. No es una actriz que me disguste, pero tampoco aquí está sobresaliente. Hace su papel y punto.


Poco más os puedo contar de este largometraje de Daniel Calparsoro. Vuelve a ponernos a nuestro alcance una película de mucha acción donde los buenos hombres terminan viviendo una situación terrible, pero que les sirve para enderezar su vida. Todos los nombres de Dios (que hace referencia a las distintas maneras que los musulmanes llaman a Alá), tendrá su momento confidencias, que nos permite ahondar en las motivaciones de sus personajes, y también su momento emotivo, de esos de lágrima fácil, aunque admito que esa escena resulta creíble. En definitiva, es entretenida y con eso, a veces, nos basta y nos sobra. 

La tenéis en Prime Video.


Tráiler:





miércoles, 13 de septiembre de 2023

FATUM (THRILLER - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Juan Galiñanes

Reparto: Luis Tosar, Álex García, Elena Anaya, Isabel Naveira, Aron Piper, María Luisa Mayol, Pepa García,...

Género: Thriller

Sinopsis: Sergio (Luis Tosar) tiene graves problemas con el juego. Tras jurar a su esposa que no volvería a caer, recibe un soplo sobre un supuesto amaño de un partido de futbol e, incapaz de cumplir su promesa, regresa a la casa de apuestas con la intención de recuperar todo el dinero perdido. El soplo resulta ser cierto y por fin su suerte va a cambiar… pero Alejo (Aron Piper) con un pasado salpicado también por el juego irrumpe armado en el local. Pablo (Alex García) francotirador del GEO, es presionado por la comisaria Costa (Elena Anaya) para prestar servicio en el atraco. Pero la cabeza del GEO está en otro sitio, en el hospital, donde la vida de su hijo pende de un hilo. El destino hace que Sergio y Pablo se vean envueltos en un atraco a una casa de apuestas, donde un disparo cambiará sus vidas para siempre.

[Fuente: Filmaffinity]



Qué tedioso resulta el verano en el panorama cinematográfico. En esos meses, me cuesta encontrar una película que me guste, ni en sala grande ni en plataforma, así que celebré con infinita alegría el estreno de Fatum en Amazon Prime, el pasado mes de agosto.

Fatum, palabra que procede del latín, viene a referirse a lo que está ya vaticinado, al destino. Y mucho de destino hay en esta película, de lastimosas casualidades que cambian la vida de los personajes de un segundo a otro.

La sinopsis que figura más arriba es bastante completa y precisa. Efectivamente la trama se articula alrededor de dos familias, muy distintas, que van a unir sus vidas a raíz de un hecho trágico. Por un lado, Sergio y Lidia son los padres de Daniel y Laura. Es un matrimonio roto. Él es ludópata. Ella está cansada de perdonarle. Ha intentado llevarse a los hijos fuera del domicilio conyugal y abandonar a Sergio, pero este la convence, insistiendo en que todo va a cambiar, y ella le vuelve a dar otra oportunidad. No obstante, el destino persigue a Sergio, que trata de eludir las tentaciones hasta que al final vuelve a caer.

Por otro lado, Pablo y Marta son los padres de Roi. El pequeño sufre una cardiopatía y necesita un trasplante de corazón. Mientras ese nuevo órgano llega para el hijo, la pareja trata de mantener una vida tranquila y feliz. El matrimonio se lleva bien y la unión entre padre e hijo es muy sólida. Pero aquí viene de nuevo el destino a trastocarlo todo. Roi sufre una crisis y acaba ingresado de urgencias en el hospital. Su corazón ya no aguanta mucho más. Por si eso fuera poco, Pablo, francotirador de profesión, recibe el aviso de un atraco en una casa de apuestas y tiene que incorporarse al operativo policial. El resultado de esta acción policial unirá su vida a la de Sergio de la peor manera posible, y es ahí donde arranca realmente esta historia.

Temas

Si analizamos Fatum desde el punto de vista temático veremos que no explora campos que no hayan sido ya trillados. Esta película pone sobre la mesa una cuestión que ya hemos visto en otros largometrajes y no por ello deja de tener interés, al menos para mí. La pregunta es: ¿Qué está dispuesto un padre a hacer por salvar o vengar a su hijo? ¿Hasta dónde es capaz de llegar? No son pocas las películas que abordan esta cuestión. Se me vienen a la mente títulos relativamente recientes como John Q. (2002), interpretada por Denzel Washington, o Tu hijo (2018), protagonizada por José Coronado, película que ya pasó por este espacio (clic aquí para leer mi opinión). Fatum nos habla de esto mismo, de esa conexión entre padres e hijos, de progenitores dispuestos (o no) a lo que sea con tal de vengarlos o de salvarlos. Y ahí radica la reflexión que nos deja este tipo de historias, preguntarnos si todo lo que hace un padre es lícito y justificable o, en contra, y a pesar de la llamada de la sangre, hay actitudes reprobables. Sergio necesita hacer justicia, mientras que Pablo solo quiere un corazón para su hijo. El problema está en el precio que tiene que pagar para salvarlo.  

Y, en paralelo, asoma el sentimiento de culpa, esa sensación que no pocas veces experimenta el hombre porque el ser humano es imperfecto, comete errores y, a veces, tales equivocaciones se pagan muy caro. Tanto Sergio como Pablo se sienten culpables. Cada uno, desde su posición, se reprochará lo que ha hecho o lo que no ha hecho, se sentirán acorralados, sin poder dar marcha atrás para cambiar el rumbo de los acontecimientos; tendrán que lidiar contra sus propios demonios, desesperados, abatidos, casi al punto de la locura. Una culpabilidad que, además, es acrecentada por lo que los demás opinan de ellos. En el caso Sergio, le basta la mirada silenciosa de su mujer para que caiga sobre él el peso de la fatalidad. En cuanto a Pablo, una reacción impulsiva puede condenar a muerte a su hijo.

Y no podemos olvidar otra cuestión: la venganza. Pero de este punto no os adelanto nada. 

Qué me ha gustado y qué no me ha gustado de este largometraje

Por ser breve. Me ha gustado la temática que, no por estar muy manida, deja de interesarme. El hombre es tan capaz de cualquier cosa que, al ponerlo en una situación límite, puede derivar en infinidad de derroteros. Creo que es un vasto campo en el que explorar. El problema está en que, y ahí viene lo que no me ha gustado, Fatum es bastante previsible. De hecho, creo que con lo que se aporta en la sinopsis os podéis hacer una somera idea de por dónde irán los tiros.  Y si no, en cuanto te sientes a verla y llegues a la escena del atraco en la casa de apuestas ya sabrás lo que va a ocurrir. Pero también os digo que, no por ello, se me hizo una película aburrida.

Otra cosa, y por señalar otro punto negativo, es el sonido y la vocalización de los actores. A Álex García se le entiende difícilmente. No vocaliza. Habla para adentro, sin proyectar la voz. Este problema es muy común en el cine español. Es frecuente que nos topemos con actores (especialmente) y actrices que a los que no se les entiende nada. También suele pecar de defectuosa la parte sonora de ciertas películas, en las que la banda sonora truena y los diálogos transcurren en susurros. Más equilibrio, por favor. 

Personajes e interpretación

Cinco son los personajes sobre cuyos hombros recae toda la historia, aunque serán solo dos de ellos los que colmen toda nuestra atención: Sergio y Pablo. 

Sergio es el hombre arrastrado por sus debilidades. Cuando lo conocemos ha tocado fondo. Sabe que ha hecho mucho daño a su familia, que ha perdido toda credibilidad, que se le han dado infinidad de oportunidades y la caga (con perdón) una y otra vez, una y otra vez. No parece que aprenda de sus errores. ¿Qué sentimos al conocerlo? En el espectador se mezclan varias emociones. Es inevitable señalarlo con el dedo porque él es el responsable de un matrimonio roto. Su adicción ha destrozado a la familia. Su mujer ha dejado de creer en él y Daniel, el hijo mayor, el adolescente, el que ya entiende lo que ocurre sin que nadie se lo explique, lo mira con recelo y desconfianza. Pero, a la vez, resulta un personaje del que nos vamos a compadecer. La ludopatía es una enfermedad y los que la sufren son enfermos. En realidad, Sergio tiene buenas intenciones, quiere cambiar porque su familia le importa. Pero tantas veces va el cántaro a la fuente... Quizá sea ya demasiado tarde para él.

Luis Tosar es el encargado de dar vida a Sergio. Y, como os podéis imaginar, hace un trabajo encomiable. Hay espectadores que aseguran que Álex García supera en credibilidad a Tosar, pero yo no lo veo así. Pocas pinceladas en cuanto a caracterización le bastan para dar forma a cualquier personaje que se le ponga por delante. Por hablar en broma, a Tosar le pones una melena larga y una cola de sirena, y es capaz de clavar a la Sirenita de Disney. Qué versatilidad tiene este actor y qué capacidad tan camaleónica para cualquier papel en el que se tenga que meter. Yo me creo siempre (o casi siempre; no recuerdo un trabajo suyo que me haya decepcionado totalmente) a Tosar. Y me lo creo en esta película, al ver cómo Sergio está a punto de perderlo todo; cómo ese padre tiene que llevar sobre sus hombros la culpa por ser el causante de condenar a su familia al abismo; me creo su desesperación por, de algún modo, recomponer el roto que ha causado, aunque sea del modo en el que se plantea. 

Y luego, está Pablo, ese marido solícito y ese padre atento. Tiene un trabajo complicado y peligroso que, hasta el momento, no ha afectado a su relación conyugal, ni a su papel como padre. Al margen de hacer bien su trabajo, la máxima preocupación de Pablo es Roi y su corazón. La película hace especial hincapié en la relación paterno-filial, en cómo hay una unión potentísima entre Pablo y Roi, basada en el interés del pequeño por los cómics y los superhéroes. Es necesario mostrar esa conexión para que luego entendamos la difícil situación en la que se verá envuelto Pablo. Y ahí viene la pregunta que lancé antes: ¿hasta dónde será capaz de llegar?

Como dije anteriormente, he leído muchas opiniones que alaban el papel de Álex García por encima del de Luis Tosar pero, insisto, no lo veo así. Debo admitir que, a ratos, la interpretación del actor me ha parecido sobreactuada. Pablo, su personaje, ha cometido un error, un gravísimo error que tiene una consecuencia negativa pero, por paradójico que parezca, también tiene un lado positivo. Él se debate entre la culpa y el alivio, siendo el primer sentimiento el de mayor peso. No niego que vivir lo que vive Pablo es duro. Lo que ha ocurrido se podía haber evitado si hubiera estado en lo que tenía que estar pero, a mí, la desesperación que siente me parece excesiva, histriónica, desorbitante. Y es que, además, resulta que si las cosas hubieran salido de otro modo no habría esperanza posible. 

Y luego están las esposas -Marta (Pepa Gracia) y Lidia (María Luisa Mayol)-, que sufren las consecuencias de los errores de sus parejas. De las dos, el personaje femenino que más me ha tocado la fibra sensible, incluso mucho más que lo concerniente a los personajes masculinos, es el de Lidia. Ella está aburrida de confiar en su marido, de perdonarle una y otra vez. ¿Por qué tiene que soportar lo que soporta? Si solo se dedica a trabajar, a cuidar del hogar y de sus hijos, ¿por qué no vivir con cierta paz? Los actos de su marido la arrastran a la situación más dolorosa que puede vivir una madre. Porque, aunque contra la fatalidad no podemos hacer nada, como dice el refrán, quién evita la ocasión, evita el peligro. Y ahí sí somos elementos activos en la rueda del azar.

Me parece admirable la reacción de Lidia, una vez que ha asumido que el destino le ha vuelto a pasar por encima. Cuando la resignación se instala en su interior, envuelve el dolor como puede, y toma una decisión valiente. Ya no quiere plantar más batalla, ya no quiere luchar más. Tira la toalla y se deja arrastrar por la vida. Y esa actitud, esa entrega a la derrota es lo que más me duele y, a la vez, lo que más me ha gustado de este personaje. 

A María Luisa Mayol no le hace falta más que sus ojos para transmitirnos todo el pesar, toda la tristeza, todo el hundimiento de una madre que se ve abocada a un futuro semivacío por la mala cabeza de su marido. Hacer las cosas mal, ser consciente de ello, reincidir, siempre tiene consecuencias. Lo malo es que tales acciones no solo repercuten al actor sino que, como una enorme ola, se lleva por delante a los que le rodean. Y en ese tsunami va Lidia, la pequeña Laura, y el joven Daniel.


En definitiva, Fatum es una película interesante de ver. Quizá no te parezca un producto imprescindible y probablemente la olvides más pronto que tarde, pero si lo que buscas es un largometraje que te entretenga, con suspense y tensión, potenciada por la banda sonora, y con buenas actuaciones, creo que esta película te vendrá bien. Resulta ser el debut como director de Juan Galiñanes, que ya contribuyó en el guion de Quien a hierro mata.


La tienes en Amazon Prime.





Tráiler:



miércoles, 19 de octubre de 2022

EN LOS MÁRGENES (DRAMA - 2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Juan Diego Botto

Reparto: Penélope Cruz, Luis Tosar, Adelfa Calvo, Christian Checa, Aixa Villagrán, Juan Diego Botto, Font García, Nur Levi, María Isabel Díaz, Javier Perdiguero, Fabrice Boutique, Irene Bueno Royo

Género: Drama

Sinopsis: La cuenta atrás de tres personajes, con senda historias entrelazadas, que tratan de mantenerse a flote y sobrevivir a 24 horas claves que pueden cambiar el curso de sus vidas. El film explora el efecto que una situación de estrés económico tiene sobre las relaciones personales, y cómo el afecto y la solidaridad pueden ser un motor para salir adelante.


[Fuente: Filmaffinity]


La semana pasada falté a mi cita con el cine. No será porque no hay películas que me apetece ver ahora: Los renglones torcidos de Dios, Modelo 77, La vida padre, Bullet Train, El vasco,... Pero como estoy en plan relajado, me voy moviendo a otro ritmo. Sin embargo, era imposible demorar por más tiempo el visionado de En los márgenes. Hay dos motivos importantes para ello: Luis Tosar y Juan Diego Botto.

Botto ejerce un doble papel en esta película. Por un lado, se pone detrás de la cámara para dirigir este drama social, de total actualidad, con el que trata de crear conciencia. Por otro, interpreta a Manuel, un argentino afincado en Madrid, sin trabajo estable y buscándose la vida como puede. Pero En los márgenes es un retrato global y por eso la atención se mueve de un foco a otro. Vayamos por parte.

Sin duda, el título encaja perfectamente con el propósito de esta película, mostrar esa parte de la sociedad marginal, centrándose en tres familias, más una tercera que sirve de apoyo. A saber:

a) Rafa está casado con Helena, trabajadora de servicios sociales. Ella está embarazada y también es madre de Raúl, un adolescente, fruto de una relación previa. La pareja no pasa por buen momento. Él se vuelca en su trabajo. Ella le pide tiempo para la familia. 

b) Azucena es una joven madre que trabaja como reponedora de un supermercado. Algo le preocupa, le quita el sueño. Se la nota desesperada, mientras contempla a su hijo dormir.

c) Badia es una madre marroquí. Su hija pequeña pasa la mayor parte del tiempo sola porque su madre trabaja demasiadas horas limpiando para otros. La niña se vale por sí misma. Se viste, se hace el desayuno, y se prepara para ir al colegio. Pero llega la policía.

d) Teodora es una mujer mayor. Viuda, vive sola, mientras su hijo Germán está trabajando fuera. Se la ve triste y desanimada.

Todo esto es introductorio porque la película se inicia con un breve esbozo de los personajes principales. Posteriormente arranca, desarrollando la problemática que afecta a todos ellos, siempre girando alrededor del tema principal, los desahucios, y tejiendo una red en la que, de un modo u otro, todos los personajes están relacionados

Y así sabremos que Rafa es abogado y se dedica a defender a los más vulnerables. Lo veremos sometido a muchísimo estrés, corriendo de un lado a otro, para tratar de llegar a cada meta, sin conseguirlo, y provocando decepción tras decepción. 

Azucena tiene que enfrentarse a un desahucio inminente. Ya no puede pagar más letras de la hipoteca y al día siguiente se espera que la policía se plante en su casa para echarla a ella y a su hijo. Por suerte tiene el apoyo de la plataforma Stop Desahucios. Han organizado una manifestación ante la puerta del banco y no piensan dejar sola a Azucena en esta delicada situación.

Teodora está en la misma situación que Azucena. Le van a quitar el piso. Ella trata de localizar a su hijo una y mil veces, para comunicarle la noticia, pero el contacto es imposible. ¿Por qué? No te lo cuento porque sería destripar una parte importante de la película.

Y por último, a Badia le van a quitar a su hija. La policía cree que la niña está en estado de abandono y no está debidamente atendida. Además averiguan que la  madre ha sido requerida varias veces por los educadores pero nunca ha acudido a ninguna reunión. 

¿Qué tienen en común todos estos personajes? Pues la lucha contra el sistema. Azucena y Teodora, cada una en un extremo, una más activista, la otra más resignada, se ven abocadas a perder lo único que tienen, su techo, por la imposibilidad de hacer frente a una deuda hipotecaria. A lo largo del metraje, y a través de Azucena, veremos con qué mecanismos cuentan estas personas para no verse en la calle de un día para otro. En los márgenes refleja la angustia de los desahuciados, el miedo a perderlo todo, a no saber qué va a pasar con ella. Esa misma inquietud es la que atenaza a Teodora, aunque su caso es distinto. Ella va a perder su casa por motivos muy diferentes que, como dije antes, mejor nos desvelo. En cuanto a Badia, es una buena madre, pero el sistema no comprende que para mantener a su hija, tiene que trabajar muchas horas fuera de casa, y eso implica dejar a la niña sola la mayor parte del día. Y, en medio de todo esto, está Rafa, que trata de ayudar a unos y a otros, olvidándose de su propia familia, de su esposa Helena y de su hijastro, Raúl.

Temas

El tema principal de la película es el desahucio. De hecho, antes de los créditos finales se informa que, en la actualidad, se están produciendo más de 100 desahucios al día y que, en la última década, se han llegado a producir unos 400.000. En paralelo a los desahucios, la lucha de las plataformas, el apoyo colectivo, las manifestaciones y las asambleas. Todo ese trabajo que se hace de forma altruista con tal de ayudar a los demás, porque el sistema es un monstruo enorme que engulle a todo el que se pone en su camino. La unión hace la fuerza.

Pero En los márgenes también se trata el tema de la inmigración y la de los hijos que pasan a centros de acogidas. Los padres no es que desatiendan a sus hijos es que no les queda más remedio que invertir más de doce horas de trabajo, enlazando un puesto con otro, para poder pagar el alquiler y dar de comer a la familia. Y en esa tesitura, los hijos se tienen criar solos y buscarse la vida. ¿Están abandonados? ¿Son hijos no deseados? En esta línea, la película indaga en las lagunas del sistema, en la falta de recursos y de personal de las instituciones, que deben velar por el bienestar y que deben cubrir cualquier incidencia antes de que se vuelva un auténtico problema.

No se queda ahí, también se hace mucho hincapié en las relaciones entre padrastro e hijastro, en lo difícil que es para un hijo aceptar a la nueva pareja de una madre o de un padre. Y lo complicado que es para el «extraño» hacerse un hueco en los hijos de tu pareja.

Y también estará presente la precariedad laboral, los impuestos y el precio de los suministros que asfixian a la ciudadanía.

Es decir, un reflejo de la sociedad, de esa más vulnerable y débil, de la que llega al final del día con el agua al cuello, de la que vive bajo la amenaza burocrática, de la que no respira, de la que, a veces, se vuelve nómada, de la que no ve crecer a sus hijos, de la que no tiene puertas a las que llamar, de esa a la que le volvemos la espalda.

¿Qué me ha gustado de la película?

De entrada, me ha gustado mucho la temática principal y las colaterales. Se hace necesario poner ante nuestros ojos esas otras realidades que nos resultan más lejanas. Uno va por la vida, con su mochila a cuesta, y cree que con eso tiene bastante, pero tampoco está de más saber qué otras vidas hay fuera de nuestro yo. No digo que hagas tuyos los problemas de los demás, que bueno, en algunos casos, si puedes ayudar, bienvenido sea. Pero sí es importante empatizar. Este verbo cada vez me gusta más y cada vez tengo más claro que es una cualidad importantísima. Así que, películas como En los márgenes te ayudan a entender a todas esas personas que a veces vemos gritando en las calles, aporreando cacerolas, lanzando consignas, mientras vamos de camino a casa. A nuestra casa, donde nos sentiremos protegidos.

Sin embargo, opino que Botto ha querido abarcar mucho y en ese sentido hay líneas argumentales que se debilitan. El actor, metido a cineasta, se centra principalmente en lo que ocurre a Azucena y a Rafa. Es decir, muestra mayoritariamente las dos caras de una moneda, la de desahuciado y la de los que tratan de ayudar legalmente, pero desdibuja un poco la historia de Badia, y sobre todo la de Teodora. Concretamente, esta última historia me dejó muy noqueada y eso que solo se muestra a grandes rasgos. Me impresionó ver a una mujer siempre sola, sin nadie a la que contar sus problemas, tratando de localizar a un hijo que ni está ni se le espera. La ves caminar por la calle, ir al mercado, comprar una buena lubina como si fuera a dar una gran cena, acudir a la farmacia para sacar la medicación y la ves, la ves, la ves pero también le lees el pensamiento y eso, creedle, acongoja. Porque sabes lo que se le está pasando por la mente y no puedes tenderle la mano para ayudarla. Y luego está Germán, el hijo desaparecido. ¿Es que es un mal hijo? Germán también tendrá lo suyo.  

Por otro lado, la historia de Badia, la mujer marroquí, merece casi una película entera porque a esas personas también las miramos de soslayo.

Personajes e interpretaciones

¿Qué os puedo contar de los personajes que no os haya dicho ya? Azucena es una mujer joven y luchadora, pero realmente está sola. A pesar del apoyo que recibe de los vecinos y de la gente de la plataforma, en verdad, su lucha es individual. La que se va a quedar en la calle es ella, aunque haya otras personas que hayan pasado o estén pasando por la misma situación. Todo se le vuelve en contra. El desahucio no solo amenaza ese lugar en el que dormir, sino que también puede repercutir en su trabajo. La situación se convierte en un círculo vicioso. Prácticamente la veremos sola pero Azucena tiene marido. ¿Dónde está? Esto tampoco te lo voy a contar. Lo que sí te voy a decir es que, viendo la vida en pareja de Azucena recordé un refrán, ese que dice: cuando la ruina entra por la casa, el amor sale por la ventana.

Lo he dicho alguna vez, pero lo repito. Penélope Cruz nunca me gustó. Esto lo he comentado en otras películas protagonizada por ella como en Madres Paralelas o en alguna otra más,  pero tengo que admitir que la «jodía» (perdón, pero es que me sale del alma) encarna muy bien el papel de mujer sufridora. En esta película hay dos o tres secuencias en las que ha conseguido ponerme un nudo en la garganta y eso solo es sinónimo de que se sabe transmitir el drama. Eso sí, le noto un acento raro, como si tratara de simular un deje más «bajuno», menos académico, más marginal y, en mi caso, me ha chirriado un poco. Es lo que hace cuando interpreta a mujeres de pueblo, que trata de darle a su voz ese toque rural que tampoco resulta necesario. Impresionante la pelea conyugal que interpreta al final de la película con su marido, del que no te daré detalles. Y muy buena su caracterización, con ese corte de pelo que parece que está hecho a «bocaos».

Rafa es el apagafuegos. En algún momento pensé que iba a sufrir un infarto de tanto correr de aquí para allá, sin llegar a nada. Es el vivo retrato del estrés pero tocar fondo tiene una cosa buena, que te abre los ojos, te hace comprender tus limitaciones, y todo aquello que debe ser importante para ti. Lo que pasa es que suele ocurrir que, cuando comprendemos realmente lo que debe ser nuestra vida, es demasiado tarde. Con este personaje me quedé un poco a medias. El final de su historia me sorprendió. Esperaba que todo se recondujera pero su personaje es casi una metáfora de la propia vivencia de Azucena.

El encargado de dar vida al personaje es Luis Tosar. No sé qué me pasa con este actor últimamente. Lo he adorado siempre, lo he aplaudido, y lo he admirado pero llevo con él un par de resbalones. No recuerdo en qué película comenté que no me había impresionado como en trabajos anteriores. No es que esté mal. Es que estamos acostumbrados a una interpretación tan sublime que, cuando desciende un milímetro su credibilidad, se nota mucho. En esta ocasión, me ha costado creer su relación con Raúl, el hijo de Helena. Buena parte de la película lo veremos interactuando con él, pero la escasa conexión que existe entre padrastro e hijastro es la misma desconexión que yo siento con su personaje. No me he creído las desavenencias entre ellos, los tira y aflojas, los chantajes y las excusas. Hay algo en su discurso que me parece precipitado, irreal, poco tangible. Pero solo me ha ocurrido cuando actúa frente al joven. En el resto de escenas, sigue siendo el Tosar de siempre.

Pero si hay una interpretación que no me ha gustado nada en absoluto es la de Aixa Villagrán, que encarna el papel de Helena, la mujer de Rafa. No es una actriz a la que haya visto mucho, más allá de alguna serie como Allí abajo. En aquel trabajo hacía de uróloga y su papel cómico-dramático funcionaba bien. Pero en esta película no la veo a la altura de su personaje, y mucho menos como partenaire de Tosar. Me parece sobreactuada y poniendo mucho énfasis en un texto muy fingido. En cambio, Adelfa Calvo, como Teodora, está desaprovechada. Más leña a su historia hubiera sido mejor.

Luego hay un personaje bisagra. Raúl es el adolescente al que, más allá de tener que lidiar con un padrastro, todo lo que viven el resto de personajes de esta historia le queda lejísimos. Él solo está preocupado por llegar a tiempo a la parada del autobús donde lo recogerán para una excursión y donde, quizá, conseguirá ligarse a la chica que le gusta. Raúl es la conciencia, es cada uno de nosotros, cuando dejamos de mirarnos el ombligo y comprendemos que, ahí afuera, hay gente que también tiene problemas y, en algunos casos, son más graves que los nuestros.

Interpretado por Christian Checa, no tengo mucho que opinar sobre su trabajo. 

Eso sí, hay niños que dan auténticas lecciones, con ese despojo de todo artificio en pos de una naturalidad que les viene de serie. En esta película me creo a Selma, la hija de Badia. Me trago sus lágrimas cuando ve que lo que la policía le dice va en serio, que se la llevan, que la apartan de su madre. Es una secuencia breve pero llena de realidad. Lo mismo me pasa con el hijo de Azucena, el niño que ha perdido el habla porque el miedo que percibe en su madre lo ha dejado sin palabras. 

Para finalizar, y como decía al principio, Juan Diego Botto hace doblete. Es el director de la película pero también interpreta a Manuel, un hombre que se busca la vida como puede. Lleva mucho tiempo dando tumbos de un lado a otro, lo han echado de muchas ocupaciones y ha perdido toda ilusión y esperanza. Manuel está asqueado de la vida, cansando, y se niega a luchar por lo que es suyo. Al principio no entendía por qué interpreta a un hombre argentino, y no  a uno español, pero dejas correr un poco la película y obtienes la respuesta. Se juega un poco con el estereotipo pero funciona, y da una leve brisa fresca al drama.

Dirección

He leído opiniones en las que se dice que Botto debería dedicarse únicamente al trabajo de interpretación y dejar la dirección para otros. Yo no lo veo así. A mí me ha gustado el enfoque de esta película. La filmación con cámara al ristre le da movimiento, agilidad y verosimilitud a las escenas. No me siento como un espectador sino como un testigo. Yo soy parte de esa muchedumbre que se manifiesta delante del banco, que se persona ante la puerta de Azucena para impedir el desahucio, mientras ella trata de abrirse hueco entre los presentes. Me gusta cómo gestiona los silencios, tan densos y asfixiantes. Me gusta cómo solapa una escena con el sonido de otra para dar continuidad a la historia. Me gustan los primeros planos y esos otros más indirectos, mostrando el rostro de los personajes. Me gusta escuchar esa radio que vomita la información económica tan devastadora y ruinosa. Y me gustan los planos de un barrio humilde, de edificios de ladrillos vistos y la colada colgada en la ventana. 

En lo que a mí respecta, Juan Diego Botto hace una labor de dirección bastante meritoria en esta película que, llegado un momento dado, incluso adquiere ciertos visos de documental. Sin duda, si sigue por esta senda, yo volveré a apostar por él.


Para concluir, En los márgenes es una película denuncia. Dejando a un lado que quizá hubiera sido más conveniente centrarse en un par de historias y no hacer una película tan coral, creo que lo que plantea esta cinta es lo suficientemente interesante como para no perdértela. Crítica la ley hipotecaria, que te condena al desahucio si no pagas, pero a la vez te mantiene la deuda. Critica a los servicios sociales, que tratan todos los casos por igual, siguiendo un patrón, sin entrar en los pormenores de cada circunstancia personal. Todo esto y mucho más. No será una película inolvidable pero tampoco me parece prescindible. A mí me gustó este drama social, tan lleno de vida y de verdad. Entra en este post que Juan Diego Botto publica en su Instagram y mira a los verdaderos protagonistas de esta historia. 



Tráiler:



miércoles, 29 de septiembre de 2021

INTEMPERIE (DRAMA - 2019)

Año: 2019

Nacionalidad: España

Director: Benito Zambrano

Reparto: Luis Tosar, Luis Callejo, Jaime López, Vicente Romero, Manolo Caro, Kandido Uranga, Mona Martínez, Miguel Flor De Lima, Yoima Valdés, María Alfonsa Rosso, Adriano Carvalho, Juanan Lumbreras, Carlos Cabra

Género: Drama

Sinopsis: Un niño que ha escapado de su pueblo escucha los gritos de los hombres que le buscan. Lo que queda ante él es una llanura infinita y árida que deberá atravesar si quiere alejarse definitivamente del infierno del que huye. Ante el acecho de sus perseguidores al servicio del capataz del pueblo, sus pasos se cruzarán con los de un pastor que le ofrece protección y, a partir de ese momento, ya nada será igual para ninguno de los dos.

[Fuente: Filmaffinity]


Os hablaba la semana pasada de la última novela de Jesús Carrasco, Llévame a casa (puedes leer la reseña aquí), que tantísimo me ha gustado. El nombre del autor extremeño consiguió hacerse un hueco en el mundo literario gracias a su primera novela, Intemperie (Seix Barral, 2013). Mucho se ha hablado de aquella obra, de su trama, de la hostilidad de su contexto, del mensaje. La crítica la alabó y eso hizo que el mundo del cine pusiera sus ojos en aquella historia. Fue Benito Zambrano, cineasta de Lebrija (Sevilla), del que admiro tanto obras como Solas o La voz dormida (por cierto que me entero ahora que está preparando la adaptación de la novela de Cristina Campos, Pan de limón con semillas de amapola), el que dio un paso al frente para llevar Intemperie a la gran pantalla. Y lo hizo con dos grandes: Luis Callejo y Luis Tosar.

La película se estrenó en 2019. He tardado tres años en sentarme a vela. ¿Por qué? Creo que todo se debe a las opiniones que fui leyendo sobre la novela. Temí que fuera un largometraje que me dejara noqueada. Sin embargo, tras comprobar que la prosa de Carrasco me sentó tan bien, y teniendo en cuenta que adoro a Benito Zambrano y que me encanta todo lo que hace Luis Tosar, por fin me he sentado a ver Intemperie. El resultado ha sido mejor de lo que esperaba, pero tampoco me ha dejado una huella indeleble, de esas que perduran con el paso de los años. Os cuento con detalle.

Intemperie narra la historia de un niño de once años (Jaime López), del que jamás sabremos su nombre. Hijo de una familia muy pobre, el niño ha estado al servicio del capataz (Luis Callejo) de un cortijo cercano. Gracias a eso, la familia del pequeño ha podido tirar para delante. Sin embargo, y mientras el capataz supervisa las labores en el campo, el niño consigue huir. Llena su morral de comida y roba de la casa una brújula, un cuchillo y un reloj de oro. Cuando la huida y el robo llegan a oídos del capataz se inicia una búsqueda incesante. Todos los hombres del cortijo rastrean un territorio caracterizado por la sequedad de la tierra y el fuego de un sol que cae a justicia. El niño pretende llegar a la ciudad para empezar una nueva vida, alejada de la tiranía del capataz, pero el cerco sobre él se cierra cada vez más, hasta encontrar a un cabrero (Luis Tosar) que tratará de ayudarle en su huida. 

A grandes rasgos, este sería el argumento de la película. Desconozco por qué derroteros transita la trama de la novela pero, lo que nos narra este largometraje es esa huida del niño a través de un terreno hostil e inhóspito. Desde primer momento, el espectador no sabrá por qué el niño quiere huir del cortijo. Desconocemos si lo someten a un duro trabajo, si sufre golpes y maltrato, si añora tanto a su familia que no quiere estar lejos de sus padres y sus hermanos. El motivo de la huida es como una niebla densa que flota a lo largo de todo el metraje hasta que, muy cercano el final de este filme, una pregunta estallará en el aire, que tendrá como única respuesta un profundo silencio. No será necesario pronunciar ni una sola palabra. Ese silencio y algún gesto ocasional del capataz será más que suficiente para entender el porqué de esta huida.

¿Qué destaca la película?

Transcurriendo siete años después del final de la guerra civil, la película pone en evidencia la pobreza de un país sumido en la miseria, especialmente en un entorno rural, en el que el hambre es un miembro más de las familias. Intemperie es el reflejo de la durísima vida en el campo, cuando la práctica totalidad del trabajo se lleva a cabo precisamente así, a la intemperie, es decir, a cielo descubierto. Sin techo sobre la cabeza, trabajan los jornaleros y también el Moro (Luis Tosar), que con sus ovejas va de aquí para allá, en busca de agua y pastos para sus animales, en absoluta soledad.

Intemperie también cuenta cómo viven las familias más pobres, los desheredados de la tierra, hacinados en cuevas, sin nada que llevarse a la boca. Son familias que se ven obligadas a aceptar vaya usted a saber qué cuando un capataz, erguido en su caballo, señala con el dedo a uno de tus hijos para llevárselo al cortijo. Cierra los ojos porque la oportunidad que te brinda la vida no la puedes rechazar. Eres un afortunado. Que lo sepas. 

Pero Intemperie es sobre todo un relato de amistad y lealtad. La relación que se forja entre un hombre y un niño es la base de toda esta historia. Aunque en los primeros contactos, el niño se muestra reticente y desconfiado -no hay que olvidar que huye de un hombre adulto-, entenderá que el Moro es un hombre justo, cabal y honrado, que solo quiere ayudarlo desinteresadamente. Poco tiempo pasarán juntos, pero las pocas horas en medio de un secarral, sin nadie alrededor, unen mucho. El Moro le contará algunas cosas de su vida. El niño mantendrá silencio la mayor parte del tiempo.

Personajes

Tres son los personajes protagonistas de esta película. El capataz es un hombre exigente y despiadado. Trata con severidad a sus empleados y muestra su poder ante hombres, mujeres y niños, sin importarle absolutamente nada. Se pasea por las tierras causando temor a los más desvalidos. No obstante, a pesar de su carácter cruel, posee un lado religioso. ¿Acaso no siempre fue así? El trabajo en el campo es duro. No solo por las labores de labranza y recogida de la cosecha, no solo por el sol a sol, por tener que sufrir las inclemencias del tiempo, sino también por estar bajo el yugo de los terratenientes, o bajo el poder de la mano derecha de estos, esos escalafones intermedios a los que no les importa tratar con dureza a los jornaleros si con eso satisfacen a sus señores. El látigo en el campo. El rezo en la iglesia.

¿Quién interpreta a este personaje? Al capataz le da vida Luis Callejo. Me pasa con este actor lo que me pasaba hace muchos años con Antonio de la Torre. Lo veo hacer muy buenos papeles, de todo tipo porque, lo mejor que tiene es que no se encasilla, y parece como si los espectadores no lo hubiéramos tenido muy en cuenta. Hasta ahora. En esta ocasión, se mete en la piel de un hombre tan perverso como este capataz que anda loco buscando a un niño, al que quiere recuperar sin un solo rasguño. ¿Qué esconde este hombre tan adusto? 

El Moro es un hombre que está de vuelta de todo. Desencantado por la vida, ha dejado de creer en el hombre. Curtido en las guerras de Marruecos y en la guerra civil española, el Moro prefiere la soledad. Más vale solo que mal acompañado. Está cansado de ver cómo el hombre lucha contra el hombre, cómo se la da tan poco valor a la vida y se respeta tan poco a la muerte. El Moro ha ido cosechando valores con los años, costumbres que transmitirá al niño, como un legado que le deja en herencia.

Interpretado por Luis Tosar, bajo mi punto de vista no es el mejor trabajo de su carrera. No me cabe la menor duda de su capacidad interpretativa pero su papel como pastor solitario no me ha impactado como sí ha ocurrido con otras películas. En cualquier caso, estoy abonada a este actor que sabe elegir tan bien sus papeles, por eso veré todo aquello a lo que preste su talento. 

El niño conoce desde pequeño lo dura que puede resultar la vida. La suerte se cruzó en su camino y apareció ante él la figura del capataz. ¿Suerte? Eso dicen. Sin embargo, el pequeño pergeña un plan de huida. Quiere alejarse de ese hombre y caerá en las manos de otro, pero tan distinto a aquel. El niño aprenderá que no todos los hombres son iguales. Que los hay crueles y malvados, pero también otros que están dispuestos a dar la vida por otro ser humano. El niño ve en el Moro ese padre que nunca ha tenido, al que se abraza cuando el dolor de su alma le escuece, un adulto que lo protege y que no lo ha echado a las manos del demonio.  

Tengo que destacar el trabajo de Jaime López. En 2015 formó parte del reparto de Techo y comida (Juan Miguel del Castillo), junto a Natalia de Molina. En la reseña de aquella película, que puedes leer aquí, no hice mención alguna a su papel, pero en esta ocasión, me ha encantando. La expresión de su rostro es un muestrario de emociones, desde el miedo, la desconfianza, el dolor, el abatimiento, el cansancio, la curiosidad,... Hay una escena final en la que el niño lo borda, tan creíble, tan entregado. 

Y otros personajes acompañarán a estos tres protagonistas. El Triana, otro hombre de confianza del capataz, está interpretado por un estupendo Vicente Romero. Manolo Caro hace de tullido, con una caracterización fantástica. Y especialmente desaprovechada está la figura de María Alfonsa Rosso.

Escenarios

Los hechos de Intemperie ocurren en un lugar al que apenas se presta atención. Se habla de una ciudad, sin que se precise cuál es. Lo que se presenta ante nuestros ojos es una zona casi desértica, en la que la tierra y el pasto tienen el mismo color. Esas tonalidades más el calor asfixiante que padecen los personajes bien podrían hacer pensar en los desiertos de Almería. Pero hay un detalle en la película que va a terminar por ubicar al espectador. Eso sí, tienes que ser rápido. El trayecto de un autobús de línea sitúa la acción en Granada. Y efectivamente es en la provincia andaluza donde se rueda esta película. Localidades como Orce o Galera serán el contexto espacial de la historia.

¿Me ha gustado esta película?

Me ha gustado el mensaje y los valores que transmite, el énfasis en la amistad sincera. Los escenarios son fundamentales en esta historia llena de aridez, tan necesarios para mostrar la dureza en la que viven sus personajes. Sin embargo, en lo que a mí respecta, el argumento me ha parecido algo difuminadoMe falta algún tipo de introducción en esta historia, unas breves pinceladas que me pongan en situación. ¿Cómo llegó el niño a vivir bajo el supuesto amparo del capataz? ¿Mejoró algo la vida de su familia una vez que el niño cambió la cueva en la que vivía por el cortijo?  Son cuestiones que quedan muy en el aire. Por otra parte, quizá hubiera estado bien ahondar un poco más, y no de manera tan sutil, en los motivos por los que el niño huye. Las evidencias no confunden al espectador que entenderá definitivamente qué le ocurre al pequeño pero, sin ser demasiado explícito, se podría haber mostrado alguna escena que retrate esa circunstancia.

Sin embargo, la película cuenta con otro punto a favor. La banda sonora me ha parecido espectacular. De entrada, oiremos a Silvia Pérez Cruz cantar Intemperie, melodía escrita por Javier Rubial, y con la ganó el Goya a la Mejor Canción Original en 2019. Y no me extraña porque es una belleza y la letra dibuja muy bien la historia del niño.





Allí donde miran los ojos del agua,
un duelo de fuego señala mi mancha.
Campanas de duelo a golpes de fragua,
no tiene consuelo mi herida tan ancha.

Vienen por los cerros ladrando mi nombre,
me llaman los perros de la madrugada.
De un golpe certero me hicieron un hombre,
con temple de acero y lengua de espada.

La luna estaba en la cumbre
cuando se puso de parto
y tuvo un niño de lumbre
sobre cunita de esparto.

Mancharon mi almohada, tumbaron mi nido,
mi alma arrasada, mi rumbo perdido,
que el cielo se asombre nadie lo esperaba,
la mano del hombre con el hombre acaba.

Que la gloria reine sobre este chiquillo,
quien me trae un peine para este flequillo,
y para su boca dame miel de caña,
que no pruebe el vino del odio y la saña.


En definitiva, y como dije al principio, Intemperie me ha gustado más de lo que esperaba. Posee un ritmo lento pero es que el calor aploma los cuerpos. Es esta una historia de la que muchos hablan de western español. Yo prefiero ver en ella el retrato de una España rural polvorienta, recalentada, triste, cruel y hambrienta.





Tráiler:                                                                                              Puedes adquirirla aquí:

 



miércoles, 15 de julio de 2020

LA FLAQUEZA DEL BOLCHEVIQUE (DRAMA - 2003)

Año: 2003

Nacionalidad: España

Director: Manuel Martín Cuenca

Reparto: Luis Tosar, María Valverde, Mar Regueras, Nathalie Poza, Manolo Solo, Jordi Dauder, Yolanda Serrano, Enriqueta Carballeira, Ángela Herrera, Rubén Ochandiano, Roberto Gago, Daniel Grao, José Antonio Izaguirre.

Género: Drama

Sinopsis: Madrid, otoño del 2002. Pablo López es un tipo normal. Tiene treinta y tantos años, trabaja en un banco de inversiones y está harto de todo. Un lunes, a las 9 de la mañana, en un atasco en pleno centro de la capital, su coche se empotra contra el descapotable Sonsoles, la chica más excéntrica de Madrid, que lo mete en un lío monumental con la policía y el seguro. Así que Pablo, para hacer más llevadero un otoño tan tedioso, decide dedicarse a putearla. Pero el día que conoce a María, la hermana de Sonsoles, su vida da un giro espectacular. Él, que nunca pensó que su existencia pudiera volver a tener sentido, ahora siente que no debe enamorarse de una chica de quince años. 

[Fuente: Filmaffinity]



En estos momentos ando leyendo El mal de Corcira de Lorenzo Silva, una nueva aventura de Bevilacqua y Chamorro, que el autor madrileño presentará hoy en Sevilla. Un poco antes, tendré la oportunidad de conversar con él y, mientras andaba preparando la entrevista estos días, recordé todas las adaptaciones que se han hecho de sus novelas. Sin duda, mi preferida es La flaqueza del bolchevique, basada en la novela homónima, publicada en 1997, y con la que Silva quedó finalista del Premio Nadal. 

La flaqueza del bolchevique narra la historia de Pablo López, un ejecutivo madrileño que soporta cada día los atascos de Madrid para llegar a su empresa, donde se le exprime como si fuera una naranja. Una mañana, despistado mientras manipula la radio de su coche para poner música,  tiene un accidente y embiste el vehículo de Sonsoles, una mujer de mediana edad, a la que se le adivina un nivel económico alto. Mientras rellenan el parte amistoso, ella se dedica a increparlo, a desafiarlo, a provocarlo, a la vez que Pablo se va poniendo cada vez más malhumorado. Alterado por el accidente y la actitud déspota de la mujer, Pablo localiza el teléfono de Sonsoles, a la que empezará a llamar a altas horas de la noche. Lo que se inicia como una broma pesada para bajarle los humos a la ejecutiva, se transforma en venganza cuando Pablo recibe una llamada de su compañía de seguros, diciendo que Sonsoles ha reclamado daños por lesiones. Es entonces cuando la obsesión por la mujer se acentúa y comienza a seguirla, descubriendo que tiene una hermana menor, María, cuya visión hipnotiza a Pablo. Será en ese momento cuando su interés se desvíe hacia la joven adolescente pero, ¿con qué intención?

La flaqueza del bolchevique es un título que resume perfectamente la esencia de esta película. Bolchevique es el apodo que María le pone a Pablo, cuando él le hable de sus creencias, de su forma de pensar. Por su parte, la palabra flaqueza hace referencia a la relación que mantiene Pablo con la joven, así que os podéis imaginar por dónde van los tiros. Aunque en algún momento esta película os puede recordar a Lolita, lo cierto es que la percepción que el hombre tiene de la joven es totalmente distinta. En aquella, Humbert se derrite por saborear a la joven, mientras que en esta, Pablo cae en una fascinación casi poética. Para él, María se convierte en la razón de su existencia. Sabe que sus emociones, aunque nobles, quedan fuera de lo políticamente correcto, alcanzando lo delictivo si traspasa levemente la línea. Así que, veremos al personaje luchar hasta un final que me ha parecido algo precipitado y desdibujado.   

Entre los personajes principales veremos a Pablo como un hombre hastiado, cansado de la rutina, sin ningún tipo de aliciente y exprimido al máximo en su empresa. De origen humilde, alcanzó buena altura, pero su vida es gris como el asfalto sobre el que circula su coche cada día. No le conocemos más vida que el trabajo y su afición por la música rock, con la que combate ese río de pensamientos mustios que siempre le rondan por la cabeza. Sin embargo, la vida a veces concede algún premio, una nueva ilusión que nos carga de energía y nos hace ver que el mundo no es tan anodino. El regalo de Pablo será María, la joven de un buen barrio madrileño, con personalidad propia, que no parece tenerle miedo a nadie, ni siquiera a esos desconocidos que en ocasiones se acercan a las niñas con intenciones deshonestas. María es luz, es inocencia, es fulgor. Sabe cómo manejar a ese adulto que se la mira como cordero degollado.

Del resto de personajes, destaca Eva, una auditora que recala en la empresa llegada de Londres. Ella verá en Pablo a otro lobo solitario, como ella, que va de ciudad en ciudad sin llegar a establecerse en ningún sitio, sin tener amistades afianzadas, sin más casa que las cuatro paredes de su habitación de hotel. Eva verá en Pablo a un igual, y a él se arrima, buscando un calor que se le vuelve esquivo, sin saber que a él le quita el sueño una adolescente, veinticinco años más joven. 

María y Eva muestran los dos lados de Pablo. Con una, él se sincera, le abre su corazón, le cuenta las miserias más tristes de su vida, y se entrega sumiso (nunca mejor dicho a la vista del desenlace). Con la otra, Pablo será el borde que siempre ha sido, el amargado que no quiere saber nada de la humanidad. 

Las interpretaciones no pueden ser más brillantes. Como no podía ser de otro modo, Luis Tosar en el papel de Pablo luce como solo él sabe hacerlo. Su trabajo es impecable, convincente, cargado de realismo. En esta ocasión, tiene a su lado a una jovencísima actriz que despuntaba y que ya hoy está más que consagrada. Aquel trabajo le valió a María Valverde, el Goya a la Mejor Actriz Revelación. El casting hizo un buen trabajo eligiendo a esta actriz de piel de porcelana, y labios gruesos y rosados. 

Completan el reparto Manuel Solo y Nathalie Poza, ambos no muy aprovechados, para lo buenos actores que son. 

La música juega un papel muy importante, y trasmite mucho más de lo que a priori podríamos pensar. El contraste entre el rock que escucha Pablo en los inicios, cuando vive la vida desde la amargura, se transforma en algo mucho más melódico y dulce, cuando camina al lado de María. Es el mismo contraste que experimentará el personaje.

La flaqueza del bolchevique tiene un toque nostálgico, pues la historia se cuenta con retrospectiva, desde un lugar que mejor no desvelo.  Narrada de manera pausada, que no lenta, se va cociendo a fuego lento, sin que el espectador pierda de vista el devenir entre Pablo y María. 

Me gusta esta película. Siempre me ha gustado. Cierto es que, como dije, el desenlace hubiera merecido algo más de atención, pero me resulta un largometraje interesante, por el retrato que se hace de una relación entre un adulto y una joven, por los papeles de los dos protagonistas principales y, por supuesto, por la magnífica interpretación de ambos. 







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