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miércoles, 24 de abril de 2024

SOLO UNA VEZ (DRAMA - 2021)


Año: 2021 

Nacionalidad: España

Director: Guillermo Ríos Bordón

Reparto: Ariadna Gil, Álex García, Silvia Alonso, Mari Carmen Sánchez, Isa Montalbán, Javier Martos

Género: Drama

Sinopsis: Laura, una psicóloga del servicio de atención a las mujeres que sufren violencia de género, hace unas semanas que es acosada por el marido de una de sus pacientes. En esta situación, debe tratar una pareja que nunca ha puesto los pies en un centro de este tipo: Eva y Pablo. Por una serie de malentendidos él ha recibido una denuncia, pero afirma con contundencia no ser ningún maltratador.

[Fuente: Filmaffinity]

Sinceramente, no esperaba mucho de esta película. No me sonaba de nada, lo que me hace pensar que, en su día, pasó por cartelera sin pena ni gloria. Tampoco me llamaba la atención el reparto. Ariadna Gil no figura entre mis actrices preferidas. Sin embargo, la elegí del catálogo de Netflix por no encontrar algo mejor, y debo admitir que me ha sorprendido mucho más de lo que esperaba. Cosas que ocurren cuando tus expectativas no están muy altas.

Solo una vez gira alrededor de la violencia machista. Laura (Ariadna Gil) es una psicóloga que trabaja en el Centro de Atención Social, un lugar en cuyo archivo descansan una cantidad ingente de expedientes, lo que denota el volumen de trabajo que tienen. Al centro acuden muchas mujeres que necesitan asesoramiento y apoyo para salir de la espiral de violencia en la que están envueltas, pero también acudirán hombres, maltratadores que, imagino por mandato judicial, deben asistir a terapia, con el objetivo de reconducir su actitud y aprender a controlar la ira. En esas circunstancias está Pablo (Álex García), un joven escritor que, durante una discusión con su pareja, protagoniza un episodio de violencia en el que Eva (Silvia Alonso), su mujer, termina con un brazo roto. Pablo iniciará una terapia que lo obliga a asistir a diversas sesiones, en las que tendrá que conversar con Laura. Él asegura que lo que ocurrió fue un accidente, que no es un maltratador, ni un hombre violento. Laura tratará de esclarecer la realidad que se esconde tras sus palabras.

Por otro lado, y como otra línea argumental, la psicóloga se verá acosada por el marido de una de sus pacientes. Su integridad y la de su hija corren peligro.

Estas serán las dos grandes líneas sobre las que pivota la película, dos hilos que terminarán confluyendo.

Qué me ha gustado de esta película

Indiscutiblemente, la temática de la película es importante. El maltrato (físico, verbal, psicológico, o del tipo que sea) es una lacra social que manda al cementerio a un buen puñado de mujeres cada año. Según la información que arroja Google, en lo que va de 2024 han muerto 9 mujeres por violencia de género. El año 2023 fueron 56.

Por supuesto, no voy a entrar en el típico debate de la violencia de la mujer contra el hombre. Haberla hayla, aunque es innegable que a menor escala. Pero esa es una polémica que prefiero dejar al margen, ya que no es el tema de esta película. Solo una vez se centra en el maltrato del hombre contra la mujer, en las crisis conyugales o de pareja, en la violencia que el hombre ejerce sobre la mujer, en las secuelas psicológicas, en los callejones sin salida en los que a veces la mujer se encuentra.

El tratamiento de esta cuestión es directo y eso me ha gustado. El guion no se anda por las ramas, sino que pone al espectador justo en el centro del asunto desde el minuto cero. No hay preámbulos. No hay necesidad de mostrar el episodio violento en cuestión y que da pie a la terapia, ya que los detalles los iremos conociendo a través de las conversaciones que Laura mantiene con Pablo y con Eva. Al principio, oiremos la versión de las dos partes, que coinciden en la accidentalidad del episodio y en la sobredimensión que se le ha dado al asunto. No obstante, y a medida que avancemos en el metraje, iremos descubriendo que los hechos tienen otro cariz.

La película viene a dejarnos claro que la violencia machista afecta a todo tipo de mujeres. No hay un perfil específico. Tenemos una idea errónea y preconcebida sobre el tipo de mujer que se deja «dar de hostias» como dice Eva. Tendemos a pensar que son mujeres sin estudios, sin trabajo, débiles de carácter, dependientes económicamente, inmigrantes,... Sin embargo, las estadísticas arrojan otros datos. Laura llega a decir: «Por este despacho han pasado juezas y empresarias de éxito». Y es que nadie está libre de vivir una situación así. Ninguna mujer, por poderosa que pueda parecer, está libre de sufrir violencia machista. Así que esta película sirve para romper con un patrón que no se corresponde con la realidad. 

Pero ¿por qué un hombre pega, agrede, humilla a una mujer? ¿El maltratador nace o se hace? Otro punto que explora la película es la herencia, aunque pasa muy de puntillas sobre el asunto. Los estudios desvelan que el niño que ha sido testigo de violencia machista entre sus padres tiene un porcentaje elevado de convertirse en un maltratador de adulto. Lo dejo ahí, para no desvelaros demasiado. No obstante, lleve o no lleve la violencia en el ADN, ¿hay algo que justifique la violencia? Como dije antes, a medida que vayamos avanzando en el metraje, iremos descubriendo la realidad que se esconde en la pareja. Pero Solo una vez incide especialmente en las supuestas motivaciones de un maltratador. Pero tampoco entro en este tema para no haceros spoiler.

Como veis la película no solo se limita a contar una historia de maltrato sino que también pone sobre la mesa otra serie de cuestiones colaterales. Solo una vez es también un vehículo de crítica al sistema. Saca a la luz los defectos y las carencias que, desde las instituciones gubernamentales, no se terminan de solventar. El protocolo de actuación es lento, demasiado. Hasta el punto en el que, cuando se actúa, ya es demasiado tarde. Es lo que refleja esta película y no solo en el caso de Pablo, que inicia su terapia dos meses después del episodio violento, sino que la propia Laura experimentará en su piel la vulnerabilidad de una mujer que se siente amenazada por un hombre,  a pesar de las denuncias. 

Por otro lado, tendría que decir que los diálogos me han parecido muy buenos. Parece que las conversaciones fluyen en armonía. A simple vista no es más que dos personas conversando. Sin embargo, las preguntas de Laura van directas a donde más duele. Pablo tiene que lidiar con los derechazos de Laura, lo que lo pondrá en una situación bastante incómoda y la tensión tenderá a ir aumentando paulatinamente, incrementada por lo reducto del espacio, pues casi toda la acción se desarrolla en la consulta de Laura, y eso provoca una cierta sensación de asfixia.

Pero si hay algo que me ha encantado de esta película es el final. A quince minutos del desenlace, la cosa se pone realmente seria. No cuesta esperar ese momento porque el largometraje tiene una duración de ochenta minutos y, como la información importante se va desvelando poco a poco, la curiosidad del espectador se mantiene a buen nivel, hasta llegar a ese cuarto de hora en el que todo se precipita, hasta esa última secuencia, en la que un plano corto sobre el rostro de Laura abre la caja de Pandora y al espectador, que entiende la maniobra de Laura sin habérsela esperado, le empiezan a llover preguntas. ¿Es ético lo que Laura hace? Ahí lo dejo. 

Personajes e interpretación

* Laura es la profesional, la encargada de gestionar los episodios de violencia machista. Conoce bien el tema, los patrones que se repiten, las emociones que invaden al maltratador y a la víctima. Es una experta en la materia y sabe conducir perfectamente la situación. Personalmente, es madre divorciada pero mantiene una cordialísima relación con su ex marido. Su hija es una adolescente que tiene que vivir a caballo entre la casa de su madre y de su padre, y entre ambas se producen los típicos roces materno-filiales. Nada grave. De su personaje me ha interesado mucho la dualidad que vive. Por un lado, mediando entre Pablo y Eva. Por otro, sintiéndose ella misma como víctima de la violencia machista. Pero lo más brillante de su personaje es esa secuencia final de la que os he hablado antes. 

La interpretación de Ariadna Gil es correcta a lo largo de toda la película, pero especialmente superlativa en la mirada que acompaña la decisión final que toma. Ahí lo dejo.

* Pablo es un hombre joven con una vida acomodada, y con aspecto de encantador. Vive de lo que le gusta, de inventar historias y escribir novelas. Tiene una mujer hermosa y bella, independiente económicamente, que además lo apoya y respeta su trabajo. Nadie mejor que Eva, editora, podrá comprender las neuras y las necesidades de un escritor. Pablo se cree víctima de un mal entendido. Una reacción fuera de lugar lo ha colocado en el diván de una psicóloga, por la que se siente atacado desde el mismo instante en el que entra por la puerta. Pero Pablo conoce la verdad. Seguramente le da miedo reconocerla. A lo largo de las sesiones irá hablando de sí mismo, de sus anteriores relaciones, de Eva, de su trabajo,... Al final, descubriremos al verdadero Pablo, cuando salga a la luz sus rincones más oscuros. 

Álex García es el encargado de interpretar a Pablo. Al igual que su compañera de reparto, su interpretación es correcta.

* Eva será el personaje que más me gusta. Ella representa a ese tipo de mujer que, hasta ahora, ha estado ciega. Ama a Pablo y es incapaz de ver en él las señales que la han conducido a esta situación. No se considera una mujer maltratada, no es como todas esas esposas o novias de la que hablan las estadísticas. Normaliza el comportamiento de Pablo, lo justifica, lo entiende. Incluso es capaz de dejarlo todo por él, de sacrificarse y de acatar los deseos de su marido, con tal de que la relación vaya bien. Pero Laura, con las preguntas pertinentes, conseguirá que Eva rebusque en su interior y abra los ojos.

Será Silvia Alonso la que dé vida a Eva. La incredulidad se instala en su rostro y perfectamente podemos ver a una mujer que, por primera vez en su vida, entiende que su marido es un maltratador y que ella es víctima de violencia de género. La actriz transita perfectamente por ese sendero que la lleva desde el escepticismo hasta la más absoluta convicción. Su miedo llega a ser palpable. Me ha gustado muchísimo el trabajo de la actriz.


Basada en la obra teatral homónima de Marta Buchaca, Solo una vez no puede tener mejor título. ¿Acaso lo que ocurre solo una vez debe ser obviado? La expresión «solo una vez» es una débil argumentación. Esas tres palabras suelen venir aparejadas con otras de significado similar: «No volverá a ocurrir»; «Fue solo un instante de arrebato». Pero el refranero español, que siempre es generoso en su sabiduría, dice que el que nace lechón, muere cochino. Es decir, que el que la hace una vez, puede volver a hacerlo. Así que, lo de solo una vez no es más que un clavo ardiendo al que agarrarse. Por regla general, terminas por quemarte.

Solo una vez es el primer largometraje de Guillermo Ríos y, como dije antes, me ha gustado más de lo que esperaba. Quizá por ponerle alguna pega, el personaje de la hija de Laura, si bien es importante en un hilo de la trama, me ha resultado algo irritante.

Poco más os puedo decir de esta película. Sin ser un largometraje inolvidable creo que puede ser una opción interesante para una tarde de aburrimiento.


Tráiler: 



miércoles, 13 de septiembre de 2023

FATUM (THRILLER - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Juan Galiñanes

Reparto: Luis Tosar, Álex García, Elena Anaya, Isabel Naveira, Aron Piper, María Luisa Mayol, Pepa García,...

Género: Thriller

Sinopsis: Sergio (Luis Tosar) tiene graves problemas con el juego. Tras jurar a su esposa que no volvería a caer, recibe un soplo sobre un supuesto amaño de un partido de futbol e, incapaz de cumplir su promesa, regresa a la casa de apuestas con la intención de recuperar todo el dinero perdido. El soplo resulta ser cierto y por fin su suerte va a cambiar… pero Alejo (Aron Piper) con un pasado salpicado también por el juego irrumpe armado en el local. Pablo (Alex García) francotirador del GEO, es presionado por la comisaria Costa (Elena Anaya) para prestar servicio en el atraco. Pero la cabeza del GEO está en otro sitio, en el hospital, donde la vida de su hijo pende de un hilo. El destino hace que Sergio y Pablo se vean envueltos en un atraco a una casa de apuestas, donde un disparo cambiará sus vidas para siempre.

[Fuente: Filmaffinity]



Qué tedioso resulta el verano en el panorama cinematográfico. En esos meses, me cuesta encontrar una película que me guste, ni en sala grande ni en plataforma, así que celebré con infinita alegría el estreno de Fatum en Amazon Prime, el pasado mes de agosto.

Fatum, palabra que procede del latín, viene a referirse a lo que está ya vaticinado, al destino. Y mucho de destino hay en esta película, de lastimosas casualidades que cambian la vida de los personajes de un segundo a otro.

La sinopsis que figura más arriba es bastante completa y precisa. Efectivamente la trama se articula alrededor de dos familias, muy distintas, que van a unir sus vidas a raíz de un hecho trágico. Por un lado, Sergio y Lidia son los padres de Daniel y Laura. Es un matrimonio roto. Él es ludópata. Ella está cansada de perdonarle. Ha intentado llevarse a los hijos fuera del domicilio conyugal y abandonar a Sergio, pero este la convence, insistiendo en que todo va a cambiar, y ella le vuelve a dar otra oportunidad. No obstante, el destino persigue a Sergio, que trata de eludir las tentaciones hasta que al final vuelve a caer.

Por otro lado, Pablo y Marta son los padres de Roi. El pequeño sufre una cardiopatía y necesita un trasplante de corazón. Mientras ese nuevo órgano llega para el hijo, la pareja trata de mantener una vida tranquila y feliz. El matrimonio se lleva bien y la unión entre padre e hijo es muy sólida. Pero aquí viene de nuevo el destino a trastocarlo todo. Roi sufre una crisis y acaba ingresado de urgencias en el hospital. Su corazón ya no aguanta mucho más. Por si eso fuera poco, Pablo, francotirador de profesión, recibe el aviso de un atraco en una casa de apuestas y tiene que incorporarse al operativo policial. El resultado de esta acción policial unirá su vida a la de Sergio de la peor manera posible, y es ahí donde arranca realmente esta historia.

Temas

Si analizamos Fatum desde el punto de vista temático veremos que no explora campos que no hayan sido ya trillados. Esta película pone sobre la mesa una cuestión que ya hemos visto en otros largometrajes y no por ello deja de tener interés, al menos para mí. La pregunta es: ¿Qué está dispuesto un padre a hacer por salvar o vengar a su hijo? ¿Hasta dónde es capaz de llegar? No son pocas las películas que abordan esta cuestión. Se me vienen a la mente títulos relativamente recientes como John Q. (2002), interpretada por Denzel Washington, o Tu hijo (2018), protagonizada por José Coronado, película que ya pasó por este espacio (clic aquí para leer mi opinión). Fatum nos habla de esto mismo, de esa conexión entre padres e hijos, de progenitores dispuestos (o no) a lo que sea con tal de vengarlos o de salvarlos. Y ahí radica la reflexión que nos deja este tipo de historias, preguntarnos si todo lo que hace un padre es lícito y justificable o, en contra, y a pesar de la llamada de la sangre, hay actitudes reprobables. Sergio necesita hacer justicia, mientras que Pablo solo quiere un corazón para su hijo. El problema está en el precio que tiene que pagar para salvarlo.  

Y, en paralelo, asoma el sentimiento de culpa, esa sensación que no pocas veces experimenta el hombre porque el ser humano es imperfecto, comete errores y, a veces, tales equivocaciones se pagan muy caro. Tanto Sergio como Pablo se sienten culpables. Cada uno, desde su posición, se reprochará lo que ha hecho o lo que no ha hecho, se sentirán acorralados, sin poder dar marcha atrás para cambiar el rumbo de los acontecimientos; tendrán que lidiar contra sus propios demonios, desesperados, abatidos, casi al punto de la locura. Una culpabilidad que, además, es acrecentada por lo que los demás opinan de ellos. En el caso Sergio, le basta la mirada silenciosa de su mujer para que caiga sobre él el peso de la fatalidad. En cuanto a Pablo, una reacción impulsiva puede condenar a muerte a su hijo.

Y no podemos olvidar otra cuestión: la venganza. Pero de este punto no os adelanto nada. 

Qué me ha gustado y qué no me ha gustado de este largometraje

Por ser breve. Me ha gustado la temática que, no por estar muy manida, deja de interesarme. El hombre es tan capaz de cualquier cosa que, al ponerlo en una situación límite, puede derivar en infinidad de derroteros. Creo que es un vasto campo en el que explorar. El problema está en que, y ahí viene lo que no me ha gustado, Fatum es bastante previsible. De hecho, creo que con lo que se aporta en la sinopsis os podéis hacer una somera idea de por dónde irán los tiros.  Y si no, en cuanto te sientes a verla y llegues a la escena del atraco en la casa de apuestas ya sabrás lo que va a ocurrir. Pero también os digo que, no por ello, se me hizo una película aburrida.

Otra cosa, y por señalar otro punto negativo, es el sonido y la vocalización de los actores. A Álex García se le entiende difícilmente. No vocaliza. Habla para adentro, sin proyectar la voz. Este problema es muy común en el cine español. Es frecuente que nos topemos con actores (especialmente) y actrices que a los que no se les entiende nada. También suele pecar de defectuosa la parte sonora de ciertas películas, en las que la banda sonora truena y los diálogos transcurren en susurros. Más equilibrio, por favor. 

Personajes e interpretación

Cinco son los personajes sobre cuyos hombros recae toda la historia, aunque serán solo dos de ellos los que colmen toda nuestra atención: Sergio y Pablo. 

Sergio es el hombre arrastrado por sus debilidades. Cuando lo conocemos ha tocado fondo. Sabe que ha hecho mucho daño a su familia, que ha perdido toda credibilidad, que se le han dado infinidad de oportunidades y la caga (con perdón) una y otra vez, una y otra vez. No parece que aprenda de sus errores. ¿Qué sentimos al conocerlo? En el espectador se mezclan varias emociones. Es inevitable señalarlo con el dedo porque él es el responsable de un matrimonio roto. Su adicción ha destrozado a la familia. Su mujer ha dejado de creer en él y Daniel, el hijo mayor, el adolescente, el que ya entiende lo que ocurre sin que nadie se lo explique, lo mira con recelo y desconfianza. Pero, a la vez, resulta un personaje del que nos vamos a compadecer. La ludopatía es una enfermedad y los que la sufren son enfermos. En realidad, Sergio tiene buenas intenciones, quiere cambiar porque su familia le importa. Pero tantas veces va el cántaro a la fuente... Quizá sea ya demasiado tarde para él.

Luis Tosar es el encargado de dar vida a Sergio. Y, como os podéis imaginar, hace un trabajo encomiable. Hay espectadores que aseguran que Álex García supera en credibilidad a Tosar, pero yo no lo veo así. Pocas pinceladas en cuanto a caracterización le bastan para dar forma a cualquier personaje que se le ponga por delante. Por hablar en broma, a Tosar le pones una melena larga y una cola de sirena, y es capaz de clavar a la Sirenita de Disney. Qué versatilidad tiene este actor y qué capacidad tan camaleónica para cualquier papel en el que se tenga que meter. Yo me creo siempre (o casi siempre; no recuerdo un trabajo suyo que me haya decepcionado totalmente) a Tosar. Y me lo creo en esta película, al ver cómo Sergio está a punto de perderlo todo; cómo ese padre tiene que llevar sobre sus hombros la culpa por ser el causante de condenar a su familia al abismo; me creo su desesperación por, de algún modo, recomponer el roto que ha causado, aunque sea del modo en el que se plantea. 

Y luego, está Pablo, ese marido solícito y ese padre atento. Tiene un trabajo complicado y peligroso que, hasta el momento, no ha afectado a su relación conyugal, ni a su papel como padre. Al margen de hacer bien su trabajo, la máxima preocupación de Pablo es Roi y su corazón. La película hace especial hincapié en la relación paterno-filial, en cómo hay una unión potentísima entre Pablo y Roi, basada en el interés del pequeño por los cómics y los superhéroes. Es necesario mostrar esa conexión para que luego entendamos la difícil situación en la que se verá envuelto Pablo. Y ahí viene la pregunta que lancé antes: ¿hasta dónde será capaz de llegar?

Como dije anteriormente, he leído muchas opiniones que alaban el papel de Álex García por encima del de Luis Tosar pero, insisto, no lo veo así. Debo admitir que, a ratos, la interpretación del actor me ha parecido sobreactuada. Pablo, su personaje, ha cometido un error, un gravísimo error que tiene una consecuencia negativa pero, por paradójico que parezca, también tiene un lado positivo. Él se debate entre la culpa y el alivio, siendo el primer sentimiento el de mayor peso. No niego que vivir lo que vive Pablo es duro. Lo que ha ocurrido se podía haber evitado si hubiera estado en lo que tenía que estar pero, a mí, la desesperación que siente me parece excesiva, histriónica, desorbitante. Y es que, además, resulta que si las cosas hubieran salido de otro modo no habría esperanza posible. 

Y luego están las esposas -Marta (Pepa Gracia) y Lidia (María Luisa Mayol)-, que sufren las consecuencias de los errores de sus parejas. De las dos, el personaje femenino que más me ha tocado la fibra sensible, incluso mucho más que lo concerniente a los personajes masculinos, es el de Lidia. Ella está aburrida de confiar en su marido, de perdonarle una y otra vez. ¿Por qué tiene que soportar lo que soporta? Si solo se dedica a trabajar, a cuidar del hogar y de sus hijos, ¿por qué no vivir con cierta paz? Los actos de su marido la arrastran a la situación más dolorosa que puede vivir una madre. Porque, aunque contra la fatalidad no podemos hacer nada, como dice el refrán, quién evita la ocasión, evita el peligro. Y ahí sí somos elementos activos en la rueda del azar.

Me parece admirable la reacción de Lidia, una vez que ha asumido que el destino le ha vuelto a pasar por encima. Cuando la resignación se instala en su interior, envuelve el dolor como puede, y toma una decisión valiente. Ya no quiere plantar más batalla, ya no quiere luchar más. Tira la toalla y se deja arrastrar por la vida. Y esa actitud, esa entrega a la derrota es lo que más me duele y, a la vez, lo que más me ha gustado de este personaje. 

A María Luisa Mayol no le hace falta más que sus ojos para transmitirnos todo el pesar, toda la tristeza, todo el hundimiento de una madre que se ve abocada a un futuro semivacío por la mala cabeza de su marido. Hacer las cosas mal, ser consciente de ello, reincidir, siempre tiene consecuencias. Lo malo es que tales acciones no solo repercuten al actor sino que, como una enorme ola, se lleva por delante a los que le rodean. Y en ese tsunami va Lidia, la pequeña Laura, y el joven Daniel.


En definitiva, Fatum es una película interesante de ver. Quizá no te parezca un producto imprescindible y probablemente la olvides más pronto que tarde, pero si lo que buscas es un largometraje que te entretenga, con suspense y tensión, potenciada por la banda sonora, y con buenas actuaciones, creo que esta película te vendrá bien. Resulta ser el debut como director de Juan Galiñanes, que ya contribuyó en el guion de Quien a hierro mata.


La tienes en Amazon Prime.





Tráiler:



miércoles, 22 de marzo de 2017

NO CULPES AL KARMA DE LO QUE TE PASA POR GILIPOLLAS (COMEDIA - 2016).


Año: 2016

Nacionalidad: Española.

Director: María Ripoll.

Reparto: Verónica Echegui, Álex García, Alba Galocha, David Verdaguer, Jordi Sánche, James Williams, Elvira Mínguez, Cecilia Freire, Lucía Caraballo, Iván Montes, César Maroto, Elena Coronel, Denisse Peña, Uma Karina, Sara Sierra.

Género: Comedia.

Sinopsis: Sara es una joven que culpa al karma de su mala suerte. Se encuentra en un momento difícil luchando porque salga adelante el negocio de plumas que ha abierto, que se junta con el divorcio de sus padres, un novio al que no ha visto en un año y el anuncio de que su hermana se casa con el que fuera el gran amor de Sara cuando iba al instituto.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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Laura Norton publicó en el año 2014 la novela homónina en la que se basa esta película. En su día la leí y la reseñé, mencionando que fue una lectura amena y divertida, muy idónea para una época estival, con personajes frescos y actuales y escenas de enredo (puedes leer la reseña aquí). Y ahora llega esta historia a la gran pantalla. ¿Qué decir? Pues inicialmente que la película es bastante fiel a la trama del libro, exceptuando algunos detalles que, debido al formato y a la duración del mismo, es normal que hagan recortes. No obstante, el largometraje recoge los  elementos esenciales que dan forma al argumento.

Sara Escribano regenta el Ave del Paraíso, una tienda de plumas que abrió su abuela hace muchos años pero las cosas no terminan de salirle bien. La tienda va de mal en peor, no es capaz de vender ni uno solo artículo y cuando  le surge un proyecto que le puede reportar éxito y fama, la logística se vuelve en su contra y todo se viene abajo. A eso hay que unir que a su novio Roberto le sale trabajo en el extranjero, que sus padres pasan por una crisis tremenda, que aparece alguien de su pasado que le hará dudar de su corazón y más, y más, y más obstáculos y trabas que hacen de su vida un auténtico desastre. La película recoge todas estas vivencias catastróficas que ponen la vida de Sara patas arriba y a las que tendrá que hacer frente como buenamente puede. Así surgirán situaciones alocadas, aventuras en el extranjero y crisis emocionales mientras el corazoncito de Sara sufre. ¿El final? Pues estamos ante una comedia, así que te puedes  hacer una idea.



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Una de las cosas que más me ha gustado de la película es es el personaje de Sara y la interpretación de Verónica Echegui. Me parece que el aspecto físico de la actriz, con esa cara tan simpática y esos ojos tan expresivos, encajan muy bien con la personalidad de la protagonista. Sara es una chica soñadora que siempre deseó una vida idílica: tener un trabajo estable, una relación amorosa estable, y una vida estable, absolutamente estable  en todas sus facetas. Estable, estable, ¡ES-TA-BLE! y resulta que todo lo que tiene en su vida es caos. De todos modos ella sabe hacerle frente a las desavenencias con mucho sentido del humor y eso hace que la película, y concretamente el personaje, caiga bien. Por muy hundida que se pueda sentir, la realidad superará la ficción y Sara se deja llevar. ¿Qué remedio le queda?

Por otro lado, también resulta hilarante los monólogos interiores que ella mantiene consigo misma o las conversaciones imaginarias que tiene con su amiga Inma. Esto era algo que la protagonista hacía con frecuencia en la novela pero no así tanto en la película, y la verdad es que eso lo he echado de menos.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

HABITACIONES CERRADAS (MINISERIE TV, 2015).



Año:2015

Nacionalidad: Española.

Director: Lluis María Güell.

Reparto: Adriana Ugarte, Álex García, Laia Costa, Bea Segura, Ramón Madaula, Jan Cornet, Francesc Orella, Raúl Peña, Diana Gómez, Toni Sevilla, Marc Cartes, Rosa Boladeras, Miriam Iscla.

Género: Drama

Sinopsis: Miniserie de TV, 2 capítulos. Melodrama ambientado en dos épocas, la actualidad y las primeras décadas del siglo XX, centrado en la historia de una poderosa familia burguesa de Barcelona. Violeta Lax (Bea Segura), la nieta de Amadeo Lax (Álex García), un famoso pintor de principios del siglo XX, viaja a Barcelona para supervisar las obras de remodelación de una antigua mansión que se convertirá en un museo dedicado a su abuelo. Pero la aparición de un cuerpo momificado en una habitación secreta llevará a Violeta a descubrir el oscuro pasado de su familia. Enigmas ocultos que le servirán para conocer más de cerca a Teresa Brusés (Adriana Ugarte), su abuela y, sobre todo, para descifrar la cara más oculta y desconocida de su venerado abuelo. En casa de los Lax hace tiempo se impuso un pacto de silencio: Amadeo exigió que ningún miembro de su familia recordara jamás el nombre o el destino de su esposa que le abandonó justo en el momento en que estalló la Guerra Civil.

[Información facilitada por Filmaffinity]


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Tengo en casa un ejemplar de Habitaciones Cerradas de Care Santos desde hace bastante tiempo pero, como suele ocurrir, las lecturas se van amontonando y algunas quedan atrás momentáneamente. Mi intención siempre fue leerla pero cuando me enteré que Televisión Española preparaba una miniserie, género que no me disgusta, me frené en seco y esperé el resultado.

La miniserie dividida en dos capítulos de hora y media de duración aproximada cada uno de ellos, se estrenó en TVE1 en el mes de noviembre. Me resultó imposible sentarme frente a la tele en los días de emisión pero gracias a la Televisión a la carta, aquello que me resulta de interés, poco, muy poco, no se me escapa de las manos.   

La miniserie Habitaciones cerradas, basada en la novela homónima de Care Santos, cuenta parte de la historia de la familia Lax, que se remonta a principios del siglo XX hasta el año 2004. Rodolfo y Rosa Lax conforman una familia de la burguesía catalana, emergente en aquellos momentos, cuyo patrimonio procede de las fábricas de telas que sustentan la industrialización catalana. En 1900 nace el primogénito, Amadeo, un niño tímido, retraído, taciturno, silencioso, celoso,... que no parece nunca encajar en su núcleo familiar. Gran aficionado a la pintura, se lleva a matar con su hermano pequeño Juan, mientras que adora a su hermana Violeta. En cuanto a sus padres, pasará de conflicto en conflicto, especialmente con su padre, quien no tolera la actitud de su hijo y tiene otros proyectos para él muy alejados de los pinceles y los lápices. Solo encontrará apoyo en Cocha, su ama de cría, la única que pude calmar sus accesos de melancolía y rebeldía.



El centro de atención de la familia Lax recaerá en Amadeo y la relación con su entorno, pero a su vez se desarrollarán otras subtramas. Por un lado, los negocios de Rodolfo Lax, un empresario que representa la burguesía catalana, en pleno auge pero que también tendrá que hacer frente a las revueltas laborales. La clase obrera no está dispuesta a seguir sufriendo el yugo del patrón, los sindicatos apoyan a los trabajadores en la exigencia de mejoras laborales, horarios y salarios razonables. Se producen revueltas, se paralizan las fábricas e incluso se llegará a la huelga con trágicas consecuencias. De este modo, se pone al espectador en antecedentes de la situación social y laboral de la ciudad. 

Pero las grandes familias intentan vivir ajenas a lo que ocurre en barrios más desfavorecidos. Las fiestas se suceden y se convierte en un entretenimiento singular la celebración de sesiones de espiritismo, una corriente cada vez más en boga entre las familias pudientes.

Y por último, aunque solo sea de pasada, también se resalta los cambios en el papel de la mujer, que comienza a tener voz e ideas propias dejando de estar a la sombra del varón.   
Este es el entorno en el que vive la familia Lax, una línea argumental que se alternará con otras dos. Por un lado, la acción se traslada a un tiempo presente, al año 2004. Violeta Lax es la nieta de Amadeo, una experta en arte, afincada con su familia en Chicago y que tendrá que viajar a Barcelona para revisar las obras de remodelación del palacete familiar de los Lax. Los trabajos realizados en el inmueble para convertirlo en biblioteca sacan a la luz estancias que hasta la fecha permanecían en completo secreto y dentro de ellas se hallará un cadáver momificado de una mujer. ¿Quién es ella? ¿Tiene relación con la familia y es totalmente ajena a ella?

Por otro, existirá una tercera línea temporal intermedia que tan solo narrará fragmentos de una escena ocurrida sobre el año 1936, un momento lleno de nerviosismo y confusión como consecuencia del alzamiento. 

Con estos tres pilares, el argumento de la miniserie transita entre el descubrimiento de la verdadera personalidad de Amadeo Lax, un gran pintor de reconocido prestigio pero que con moral dudosa y la investigación policial que se desarrollará a raíz del hallazgo del cadáver. Todo ello unido a una carta procedente de Italia que arrojará más misterio al caso.

Amor, rabia, odio, venganza, tristeza,... todo un rosario de emociones y sentimientos que visten a los personajes de la serie, de los que os paso a hablar.

Centrándonos en la línea del pasado, me gustaría destacar en primer lugar el papel de Roger Príncep que interpreta al Amadeo niño. A mí me sorprendido la capacidad de este chico a la hora de transmitir la rabia contenida que sufre el personaje. Me suena muchísimo su cara, pero no recuerdo haberlo visto en otros trabajos. Creo que tiene una mirada desafiante, feroz, fría y oscura que encaja perfectamente con el carácter del personaje. No me ocurre igual con Álex García que interpreta al Amadeo adulto.

A Diana Gómez, Concha en la ficción, la hemos visto en otras series televisivas. La dulzura que imprime al personaje hace que el espectador se encariñe con ella, siempre al lado de Amadeo, como una madre atenta y cómplice

Por supuesto, también hay que destacar el papel de Adriana Ugarte que encarna a Teresa Brusés, la esposa de Amadeo Lax. Me parece una actriz que otorga naturalidad al personaje.  

Sobre la línea del presente, no hay ningún miembro del reparto que me haya impresionado, más bien lo contrario. Bea Segura interpreta a Violeta Lax casi sin fuerza ni coraje. Es una mujer que ha venerado a su abuelo toda la vida, sobre el que ahora se pretende echar una oscura sombra, y aunque se indigna, hay poca pasión en sus emociones.

Igual de insulsos me han parecido Ernesto Collado (Daniel Clelland) y Ramón Madaula (Modesto Lax), esposo y padre de Violeta respectivamente. Son dos interpretaciones que no me han dicho nada en absoluto, lo cual es muy sorprendente puesto que Modesto Lax tiene un papel importante en la trama.  

 

Con respecto a los secundarios, Ricardo Selvas, el encargado de las obras en el palacete Lax e interpretado por Marc Cartes, es el personaje que otorga la chispa cómica a todo el melodrama aunque tiene poca presencia. 

Y luego hay otros tantos, cada uno con una identidad muy definida. Eutimia, es una doncella interpretada por Áurea Márquez que representa a esa mujer cotilla y metomentodo, que de todo opina y de todo sabe. Es un personaje que, más allá de su afán por meterse donde no llaman, no resulta  impertinente.

Al contrario que ocurre con Antonia, la dama de compañía de Teresa Brusés, encarnada por Míriam Iscla, que ejerce sobre la joven Teresa una influencia muy negativa, maneja los hilos y mete cizaña provocando un maremoto de terribles consecuencias. 


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