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miércoles, 19 de octubre de 2022

EN LOS MÁRGENES (DRAMA - 2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Juan Diego Botto

Reparto: Penélope Cruz, Luis Tosar, Adelfa Calvo, Christian Checa, Aixa Villagrán, Juan Diego Botto, Font García, Nur Levi, María Isabel Díaz, Javier Perdiguero, Fabrice Boutique, Irene Bueno Royo

Género: Drama

Sinopsis: La cuenta atrás de tres personajes, con senda historias entrelazadas, que tratan de mantenerse a flote y sobrevivir a 24 horas claves que pueden cambiar el curso de sus vidas. El film explora el efecto que una situación de estrés económico tiene sobre las relaciones personales, y cómo el afecto y la solidaridad pueden ser un motor para salir adelante.


[Fuente: Filmaffinity]


La semana pasada falté a mi cita con el cine. No será porque no hay películas que me apetece ver ahora: Los renglones torcidos de Dios, Modelo 77, La vida padre, Bullet Train, El vasco,... Pero como estoy en plan relajado, me voy moviendo a otro ritmo. Sin embargo, era imposible demorar por más tiempo el visionado de En los márgenes. Hay dos motivos importantes para ello: Luis Tosar y Juan Diego Botto.

Botto ejerce un doble papel en esta película. Por un lado, se pone detrás de la cámara para dirigir este drama social, de total actualidad, con el que trata de crear conciencia. Por otro, interpreta a Manuel, un argentino afincado en Madrid, sin trabajo estable y buscándose la vida como puede. Pero En los márgenes es un retrato global y por eso la atención se mueve de un foco a otro. Vayamos por parte.

Sin duda, el título encaja perfectamente con el propósito de esta película, mostrar esa parte de la sociedad marginal, centrándose en tres familias, más una tercera que sirve de apoyo. A saber:

a) Rafa está casado con Helena, trabajadora de servicios sociales. Ella está embarazada y también es madre de Raúl, un adolescente, fruto de una relación previa. La pareja no pasa por buen momento. Él se vuelca en su trabajo. Ella le pide tiempo para la familia. 

b) Azucena es una joven madre que trabaja como reponedora de un supermercado. Algo le preocupa, le quita el sueño. Se la nota desesperada, mientras contempla a su hijo dormir.

c) Badia es una madre marroquí. Su hija pequeña pasa la mayor parte del tiempo sola porque su madre trabaja demasiadas horas limpiando para otros. La niña se vale por sí misma. Se viste, se hace el desayuno, y se prepara para ir al colegio. Pero llega la policía.

d) Teodora es una mujer mayor. Viuda, vive sola, mientras su hijo Germán está trabajando fuera. Se la ve triste y desanimada.

Todo esto es introductorio porque la película se inicia con un breve esbozo de los personajes principales. Posteriormente arranca, desarrollando la problemática que afecta a todos ellos, siempre girando alrededor del tema principal, los desahucios, y tejiendo una red en la que, de un modo u otro, todos los personajes están relacionados

Y así sabremos que Rafa es abogado y se dedica a defender a los más vulnerables. Lo veremos sometido a muchísimo estrés, corriendo de un lado a otro, para tratar de llegar a cada meta, sin conseguirlo, y provocando decepción tras decepción. 

Azucena tiene que enfrentarse a un desahucio inminente. Ya no puede pagar más letras de la hipoteca y al día siguiente se espera que la policía se plante en su casa para echarla a ella y a su hijo. Por suerte tiene el apoyo de la plataforma Stop Desahucios. Han organizado una manifestación ante la puerta del banco y no piensan dejar sola a Azucena en esta delicada situación.

Teodora está en la misma situación que Azucena. Le van a quitar el piso. Ella trata de localizar a su hijo una y mil veces, para comunicarle la noticia, pero el contacto es imposible. ¿Por qué? No te lo cuento porque sería destripar una parte importante de la película.

Y por último, a Badia le van a quitar a su hija. La policía cree que la niña está en estado de abandono y no está debidamente atendida. Además averiguan que la  madre ha sido requerida varias veces por los educadores pero nunca ha acudido a ninguna reunión. 

¿Qué tienen en común todos estos personajes? Pues la lucha contra el sistema. Azucena y Teodora, cada una en un extremo, una más activista, la otra más resignada, se ven abocadas a perder lo único que tienen, su techo, por la imposibilidad de hacer frente a una deuda hipotecaria. A lo largo del metraje, y a través de Azucena, veremos con qué mecanismos cuentan estas personas para no verse en la calle de un día para otro. En los márgenes refleja la angustia de los desahuciados, el miedo a perderlo todo, a no saber qué va a pasar con ella. Esa misma inquietud es la que atenaza a Teodora, aunque su caso es distinto. Ella va a perder su casa por motivos muy diferentes que, como dije antes, mejor nos desvelo. En cuanto a Badia, es una buena madre, pero el sistema no comprende que para mantener a su hija, tiene que trabajar muchas horas fuera de casa, y eso implica dejar a la niña sola la mayor parte del día. Y, en medio de todo esto, está Rafa, que trata de ayudar a unos y a otros, olvidándose de su propia familia, de su esposa Helena y de su hijastro, Raúl.

Temas

El tema principal de la película es el desahucio. De hecho, antes de los créditos finales se informa que, en la actualidad, se están produciendo más de 100 desahucios al día y que, en la última década, se han llegado a producir unos 400.000. En paralelo a los desahucios, la lucha de las plataformas, el apoyo colectivo, las manifestaciones y las asambleas. Todo ese trabajo que se hace de forma altruista con tal de ayudar a los demás, porque el sistema es un monstruo enorme que engulle a todo el que se pone en su camino. La unión hace la fuerza.

Pero En los márgenes también se trata el tema de la inmigración y la de los hijos que pasan a centros de acogidas. Los padres no es que desatiendan a sus hijos es que no les queda más remedio que invertir más de doce horas de trabajo, enlazando un puesto con otro, para poder pagar el alquiler y dar de comer a la familia. Y en esa tesitura, los hijos se tienen criar solos y buscarse la vida. ¿Están abandonados? ¿Son hijos no deseados? En esta línea, la película indaga en las lagunas del sistema, en la falta de recursos y de personal de las instituciones, que deben velar por el bienestar y que deben cubrir cualquier incidencia antes de que se vuelva un auténtico problema.

No se queda ahí, también se hace mucho hincapié en las relaciones entre padrastro e hijastro, en lo difícil que es para un hijo aceptar a la nueva pareja de una madre o de un padre. Y lo complicado que es para el «extraño» hacerse un hueco en los hijos de tu pareja.

Y también estará presente la precariedad laboral, los impuestos y el precio de los suministros que asfixian a la ciudadanía.

Es decir, un reflejo de la sociedad, de esa más vulnerable y débil, de la que llega al final del día con el agua al cuello, de la que vive bajo la amenaza burocrática, de la que no respira, de la que, a veces, se vuelve nómada, de la que no ve crecer a sus hijos, de la que no tiene puertas a las que llamar, de esa a la que le volvemos la espalda.

¿Qué me ha gustado de la película?

De entrada, me ha gustado mucho la temática principal y las colaterales. Se hace necesario poner ante nuestros ojos esas otras realidades que nos resultan más lejanas. Uno va por la vida, con su mochila a cuesta, y cree que con eso tiene bastante, pero tampoco está de más saber qué otras vidas hay fuera de nuestro yo. No digo que hagas tuyos los problemas de los demás, que bueno, en algunos casos, si puedes ayudar, bienvenido sea. Pero sí es importante empatizar. Este verbo cada vez me gusta más y cada vez tengo más claro que es una cualidad importantísima. Así que, películas como En los márgenes te ayudan a entender a todas esas personas que a veces vemos gritando en las calles, aporreando cacerolas, lanzando consignas, mientras vamos de camino a casa. A nuestra casa, donde nos sentiremos protegidos.

Sin embargo, opino que Botto ha querido abarcar mucho y en ese sentido hay líneas argumentales que se debilitan. El actor, metido a cineasta, se centra principalmente en lo que ocurre a Azucena y a Rafa. Es decir, muestra mayoritariamente las dos caras de una moneda, la de desahuciado y la de los que tratan de ayudar legalmente, pero desdibuja un poco la historia de Badia, y sobre todo la de Teodora. Concretamente, esta última historia me dejó muy noqueada y eso que solo se muestra a grandes rasgos. Me impresionó ver a una mujer siempre sola, sin nadie a la que contar sus problemas, tratando de localizar a un hijo que ni está ni se le espera. La ves caminar por la calle, ir al mercado, comprar una buena lubina como si fuera a dar una gran cena, acudir a la farmacia para sacar la medicación y la ves, la ves, la ves pero también le lees el pensamiento y eso, creedle, acongoja. Porque sabes lo que se le está pasando por la mente y no puedes tenderle la mano para ayudarla. Y luego está Germán, el hijo desaparecido. ¿Es que es un mal hijo? Germán también tendrá lo suyo.  

Por otro lado, la historia de Badia, la mujer marroquí, merece casi una película entera porque a esas personas también las miramos de soslayo.

Personajes e interpretaciones

¿Qué os puedo contar de los personajes que no os haya dicho ya? Azucena es una mujer joven y luchadora, pero realmente está sola. A pesar del apoyo que recibe de los vecinos y de la gente de la plataforma, en verdad, su lucha es individual. La que se va a quedar en la calle es ella, aunque haya otras personas que hayan pasado o estén pasando por la misma situación. Todo se le vuelve en contra. El desahucio no solo amenaza ese lugar en el que dormir, sino que también puede repercutir en su trabajo. La situación se convierte en un círculo vicioso. Prácticamente la veremos sola pero Azucena tiene marido. ¿Dónde está? Esto tampoco te lo voy a contar. Lo que sí te voy a decir es que, viendo la vida en pareja de Azucena recordé un refrán, ese que dice: cuando la ruina entra por la casa, el amor sale por la ventana.

Lo he dicho alguna vez, pero lo repito. Penélope Cruz nunca me gustó. Esto lo he comentado en otras películas protagonizada por ella como en Madres Paralelas o en alguna otra más,  pero tengo que admitir que la «jodía» (perdón, pero es que me sale del alma) encarna muy bien el papel de mujer sufridora. En esta película hay dos o tres secuencias en las que ha conseguido ponerme un nudo en la garganta y eso solo es sinónimo de que se sabe transmitir el drama. Eso sí, le noto un acento raro, como si tratara de simular un deje más «bajuno», menos académico, más marginal y, en mi caso, me ha chirriado un poco. Es lo que hace cuando interpreta a mujeres de pueblo, que trata de darle a su voz ese toque rural que tampoco resulta necesario. Impresionante la pelea conyugal que interpreta al final de la película con su marido, del que no te daré detalles. Y muy buena su caracterización, con ese corte de pelo que parece que está hecho a «bocaos».

Rafa es el apagafuegos. En algún momento pensé que iba a sufrir un infarto de tanto correr de aquí para allá, sin llegar a nada. Es el vivo retrato del estrés pero tocar fondo tiene una cosa buena, que te abre los ojos, te hace comprender tus limitaciones, y todo aquello que debe ser importante para ti. Lo que pasa es que suele ocurrir que, cuando comprendemos realmente lo que debe ser nuestra vida, es demasiado tarde. Con este personaje me quedé un poco a medias. El final de su historia me sorprendió. Esperaba que todo se recondujera pero su personaje es casi una metáfora de la propia vivencia de Azucena.

El encargado de dar vida al personaje es Luis Tosar. No sé qué me pasa con este actor últimamente. Lo he adorado siempre, lo he aplaudido, y lo he admirado pero llevo con él un par de resbalones. No recuerdo en qué película comenté que no me había impresionado como en trabajos anteriores. No es que esté mal. Es que estamos acostumbrados a una interpretación tan sublime que, cuando desciende un milímetro su credibilidad, se nota mucho. En esta ocasión, me ha costado creer su relación con Raúl, el hijo de Helena. Buena parte de la película lo veremos interactuando con él, pero la escasa conexión que existe entre padrastro e hijastro es la misma desconexión que yo siento con su personaje. No me he creído las desavenencias entre ellos, los tira y aflojas, los chantajes y las excusas. Hay algo en su discurso que me parece precipitado, irreal, poco tangible. Pero solo me ha ocurrido cuando actúa frente al joven. En el resto de escenas, sigue siendo el Tosar de siempre.

Pero si hay una interpretación que no me ha gustado nada en absoluto es la de Aixa Villagrán, que encarna el papel de Helena, la mujer de Rafa. No es una actriz a la que haya visto mucho, más allá de alguna serie como Allí abajo. En aquel trabajo hacía de uróloga y su papel cómico-dramático funcionaba bien. Pero en esta película no la veo a la altura de su personaje, y mucho menos como partenaire de Tosar. Me parece sobreactuada y poniendo mucho énfasis en un texto muy fingido. En cambio, Adelfa Calvo, como Teodora, está desaprovechada. Más leña a su historia hubiera sido mejor.

Luego hay un personaje bisagra. Raúl es el adolescente al que, más allá de tener que lidiar con un padrastro, todo lo que viven el resto de personajes de esta historia le queda lejísimos. Él solo está preocupado por llegar a tiempo a la parada del autobús donde lo recogerán para una excursión y donde, quizá, conseguirá ligarse a la chica que le gusta. Raúl es la conciencia, es cada uno de nosotros, cuando dejamos de mirarnos el ombligo y comprendemos que, ahí afuera, hay gente que también tiene problemas y, en algunos casos, son más graves que los nuestros.

Interpretado por Christian Checa, no tengo mucho que opinar sobre su trabajo. 

Eso sí, hay niños que dan auténticas lecciones, con ese despojo de todo artificio en pos de una naturalidad que les viene de serie. En esta película me creo a Selma, la hija de Badia. Me trago sus lágrimas cuando ve que lo que la policía le dice va en serio, que se la llevan, que la apartan de su madre. Es una secuencia breve pero llena de realidad. Lo mismo me pasa con el hijo de Azucena, el niño que ha perdido el habla porque el miedo que percibe en su madre lo ha dejado sin palabras. 

Para finalizar, y como decía al principio, Juan Diego Botto hace doblete. Es el director de la película pero también interpreta a Manuel, un hombre que se busca la vida como puede. Lleva mucho tiempo dando tumbos de un lado a otro, lo han echado de muchas ocupaciones y ha perdido toda ilusión y esperanza. Manuel está asqueado de la vida, cansando, y se niega a luchar por lo que es suyo. Al principio no entendía por qué interpreta a un hombre argentino, y no  a uno español, pero dejas correr un poco la película y obtienes la respuesta. Se juega un poco con el estereotipo pero funciona, y da una leve brisa fresca al drama.

Dirección

He leído opiniones en las que se dice que Botto debería dedicarse únicamente al trabajo de interpretación y dejar la dirección para otros. Yo no lo veo así. A mí me ha gustado el enfoque de esta película. La filmación con cámara al ristre le da movimiento, agilidad y verosimilitud a las escenas. No me siento como un espectador sino como un testigo. Yo soy parte de esa muchedumbre que se manifiesta delante del banco, que se persona ante la puerta de Azucena para impedir el desahucio, mientras ella trata de abrirse hueco entre los presentes. Me gusta cómo gestiona los silencios, tan densos y asfixiantes. Me gusta cómo solapa una escena con el sonido de otra para dar continuidad a la historia. Me gustan los primeros planos y esos otros más indirectos, mostrando el rostro de los personajes. Me gusta escuchar esa radio que vomita la información económica tan devastadora y ruinosa. Y me gustan los planos de un barrio humilde, de edificios de ladrillos vistos y la colada colgada en la ventana. 

En lo que a mí respecta, Juan Diego Botto hace una labor de dirección bastante meritoria en esta película que, llegado un momento dado, incluso adquiere ciertos visos de documental. Sin duda, si sigue por esta senda, yo volveré a apostar por él.


Para concluir, En los márgenes es una película denuncia. Dejando a un lado que quizá hubiera sido más conveniente centrarse en un par de historias y no hacer una película tan coral, creo que lo que plantea esta cinta es lo suficientemente interesante como para no perdértela. Crítica la ley hipotecaria, que te condena al desahucio si no pagas, pero a la vez te mantiene la deuda. Critica a los servicios sociales, que tratan todos los casos por igual, siguiendo un patrón, sin entrar en los pormenores de cada circunstancia personal. Todo esto y mucho más. No será una película inolvidable pero tampoco me parece prescindible. A mí me gustó este drama social, tan lleno de vida y de verdad. Entra en este post que Juan Diego Botto publica en su Instagram y mira a los verdaderos protagonistas de esta historia. 



Tráiler:



miércoles, 15 de diciembre de 2021

ISMAEL (DRAMA - 2013)

Año: 2013

Nacionalidad: España

Director: Marcelo Pyñeiro

Reparto: Mario Casas, Larsson do Amaral, Belén Rueda, Ella Kweku, Sergi López, Juan Diego Botto, Mikel Iglesias, Gemma Brió, Óscar Foronda, Alain Hernández

Género: Drama 

Sinopsis: Ismael Tchou, un niño mulato de 8 años, se fuga en el AVE rumbo a Barcelona para conocer a su padre. Su única pista es la dirección de un apartamento, escrita en el remite de una carta dirigida a su madre. Cuando encuentra el edificio, en el apartamento sólo está Nora, una elegante mujer de unos 50 años.

[Fuente: Filmaffinity]

Cuando en 2014 se anunciaron las películas que estaban nominadas a los Goya, Ismael contaba con dieciocho candidaturas aunque definitivamente solo optó a una nominación. Me gustaba la propuesta de esta película. De entrada, me resultaba llamativo su reparto, con nombres como Belén Rueda, Juan Diego Botto, Mario Casas y Sergi López. Y si mi intención fue verla, lo cierto es que se fue quedando atrás y nunca tuve opción de sentarme a visionarla. Nunca, hasta anoche mismo. Llegado ese momento en que, después de un día de trajín consigues sentarte a las nueve y media de la noche, sin ganas de leer ni casi cenar, conectas Netflix y ahí estaba Ismael esperándome. Me alegró la noche, aunque la cosa fuera decayendo.

Ismael (Larsson do Amaral) es un niño mulato de ocho años con un sueño por cumplir. Quiere conocer a su padre, del que solo sabe que se llama Félix Ambrose (Mario Casas) y vive en Barcelona. Alika (Ella Kweku), su madre, no le ha contado mucho más. Sin embargo, y a través de una carta, el pequeño averigua la dirección exacta de su padre y escapa de casa para ir en su busca. Así llega a Atocha y toma un AVE dirección Barcelona. En el supuesto domicilio de su padre reside una mujer. Se trata de Nora (Belén Rueda), madre de Félix. Tras unos primeros instantes de estupor, ella le explica al niño que Félix ya no vive allí pero, conociendo la verdadera intención del pequeño, siente compasión y decide llevarlo al lugar donde reside su hijo.  Inician así un breve viaje, de apenas unas horas, que servirán para que abuela y nieto se conozcan. Y llegados a la casa de Félix, el reencuentro entre padre e hijo desatará una tormenta llena de reproches, heridas que vuelven a sangrar y palabras que nunca se dijeron. 

A la vez, la travesura de Ismael propicia el encuentro entre Alika y Félix, que no se ven desde hace muchos años. El reencuentro trae al presente recuerdos del pasado, de otra vida regada por la felicidad, pero que se truncó por cobardía y miedo. Todo se vuelve patas arriba. ¿Cómo cambiará la vida de estos personajes? 

Ismael ahonda en las relaciones padres/madres e hijos. De madres que no tienen tiempo para ocuparse de los hijos. De hijos que viven con desapego materno, y con un gran agujero en el pecho. De hombres que no son capaces de afrontar los retos de la vida. De mujeres con el corazón roto. Y de hijos, sobre todo de hijos, con tantas, tantas carencias.

Personajes

Nora es una mujer de negocios. Divorciada de un hombre inestable, ella se ha rehecho a sí misma. Es dueña de un restaurante en el que vuelca todo su tiempo y su ímpetu, por eso apenas tiene relación con su hijo Félix. 

Félix Ambrose es un joven profesor de un centro de ayuda a jóvenes conflictivos. En realidad, tendría que estar diseñando edificios pues estudió arquitectura pero, un accidente de moto, que le ha dejado una pequeña cojera, lo cambió todo. 

Félix es un hombre reservado que ha sufrido más de lo que su entorno conoce. Eso lo ha convertido en un escudo protector para sus alumnos, y a él acuden cuando tienen un problema.

Alika es una mujer dolida. Aparentemente es feliz con su marido Luis (Juan Diego Botto), quien adoptó a Ismael y de dio sus apellidos. Ella lleva una vida tranquila. Los recuerdos están escondidos en una caja de madera que jamás abre para no despertar los fantasmas del pasado. En cuanto a Luis, tendrá que asumir que no todo es lo que parece. Desde que conoció a Alika se ha hecho cargo de un niño al que ya considera hijo suyo. Sin embargo, las dudas comienzan a morderle.

El último personaje será Jordi (Sergi López), dueño de un hotel, un golpe de suerte cambió su vida para siempre. Sin embargo, siente una gran frustración. 

En cuanto a las interpretaciones y por sorprendente que me parezca, creo que Mario Casas está por encima del resto, incluso de la propia Belén Rueda. Quizá sea por la fuerza de su personaje, por ese dolor visceral que anida en su interior, y lo convierte en un hombre de hierro. Pero todo es fachada. En realidad, Félix es un ser vulnerable, con diversas heridas que no han terminado de cicatrizar.

Belén Rueda y Sergi López están correctos. Sin más. Mientras que el papel de Juan Diego Botto, algo más secundario, está muy desaprovechado. Una lástima

Sobre Larsson do Amaral y Ella Kweku, muy poco que decir. El niño tiene naturalidad y para su edad, no lo hace mal del todo pero tampoco emociona su historia. La madre se mantiene en un precario equilibrio.

¿Qué me ha gustado de la película?

A priori el argumento, aunque tampoco es muy novedoso. El punto de partida es ese deseo de Ismael por conocer a su padre, un sueño muy loable, que trastocará la vida de todo el mundo. La huida de Ismael sirve de vehículo para sacar a la luz toda la miseria y la basura que estos personajes llevan años ocultando. El niño, en su inocente propósito, será el detonante de situaciones llenas de reproches, dolor y lágrimas, en la que madres e hijos, padres y madres, se verán las caras y se dirán las verdades por primera vez. Ismael, sin proponérselo, ha propiciado que llegue el momento de la verdad y eso siempre es interesante.

En ocasiones la fotografía es preciosa. Y la banda sonora tiene momentos estelares. Suena una bellísima adaptación de "Te extraño", en la voz de Armando Manzanero, durante el desarrollo de una escena evocadora y nostálgica.

¿Qué no me ha gustado de la película?

El guion de Ismael tiene un error de bulto que descalabra toda la película. En las escenas iniciales vemos al pequeño en la estación de Atocha. Está solo y quiere coger ese AVE que lo lleve a brazos de su padre. Porta un papel en la mano que imaginamos es el billete de tren. Con algo de ingenio, consigue pasar la puerta de embarque tras mostrar su billete a la azafata. Y aquí vienen un par de preguntas. Uno: ¿cómo llega hasta Atocha? Posible respuesta: el niño puede que viva a escasos metros de la estación. Dos: ¿cómo ha comprado el billete de tren? Posible respuesta: ni se sabe ni se explica. Con esa duda girando alrededor de mi cabeza, continué con el visionado a la espera de que, en algún momento, tal circunstancia se explicara. Pero la explicación no llega en ningún momento. El espectador tendrá que hacer la vista gorda y un ejercicio de credibilidad muy contundente

Por otra parte, y con un metraje de 106 minutos, a la hora, el interés se evapora. La acción se ahoga en un pozo profundo y  ni siquiera consigue remontar gracias a un altercado final en el instituto de Félix. Poco a poco, la cinta va languideciendo hasta un final simplón que ni sorprende ni emociona. 


En definitiva, con un ritmo pausado y un montón de situaciones a las que no se le saca partido, Ismael entretiene. En un momento dado, la trama se vertebra en tres líneas -Félix /Ismael, Alika/Luis y Nora/Jordi-, que irán entremezclándose pero no hay profundidad en ninguna de ellas. A mi juicio, y aunque se deja ver, Ismael se queda en la superficie de un drama que podría haber dado más de sí.



La tenéis en Netflix.


miércoles, 4 de octubre de 2017

TODO LO QUE TÚ QUIERAS (DRAMA - 2010).


Año: 2010

Nacionalidad: Española.

Director: Achero Mañas.

Reparto: Juan Diego Botto, Lucía Fernández, José Luis Gómez, Najwa Nimri, Ana Risueño, Pedro Alonso, Ana Wagener, Alberto Jiménez, Paloma Lorena.

Género: Drama.

Sinopsis: Leo, Alicia y su hija Dafne, de cuatro años, llevan una vida tranquila en Madrid. Alicia es la que se encarga del cuidado y la educación de la niña. Pero, durante las Navidades, Alicia muere, inesperadamente, tras un ataque de epilepsia. Leo, un hombre conservador, cuida de la pequeña lo mejor que puede, pero la niña reclama continuamente la presencia de su madre. El padre, que sólo desea el bienestar de la niña, llegará a renunciar a sus prejuicios y a su propia identidad con tal de hacerla feliz. 

[Información facilitada por Filmaffinity]


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Recuerdo el día que fui a ver esta película. Fue en un pre-estreno al que me invitaron no sé muy bien por qué pero que me hizo mucha ilusión. Era una película de Juan Diego Botto, un actor al que sigo muy de cerca, así que para mí era una alegría ver una película suya. Recuerdo que salí de la sala como en una nube, pero con sentimientos encontrados que luego se fueron disipando. Os cuento.

Como bien explica la sinopsis, Leo, Alicia y Dafne son una familia feliz a la que la vida golpea duramente cuando Alicia muere. El mundo se desmorona, van cayendo uno a uno todos los pilares que mantenían la estabilidad familiar y Leo tendrá que hacer frente a una situación que le desborda. De dedicarse única y exclusivamente a trabajar pasará a seguir ejerciendo su trabajo, justo en medio de una operación importante, a encargarse de la casa y  la educación de su hija con todo lo que eso conlleva -reuniones en el colegio, visitas médicas, juegos, paseos en el parque, fiestas de cumpleaños,... - pero lo más grave no será adaptarse a las  nuevas circunstancias sino cubrir las necesidades de una hija que reclama constantemente la presencia de su madre. Leo no sabe qué hacer. Ha intentando explicar a su hija que su madre ya no está pero la pequeña se aferra a la esperanza. Será entonces cuando el padre, con muchas reticencias iniciales, idea la manera de recuperar a la madre para su hija, una práctica que lo colocará en una situación delicada socialmente. Lo que pretende Leo es hacer feliz a su hija y para eso le dará todo lo que ella quiera, como bien reza el título de este largometraje, aunque él quede en entredicho, sea acosado, juzgado, humillado y vapuleado. 


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Y decía al principio que salí de la sala de cine con sentimientos encontrados porque es cierto que la solución que encuentra Leo no deja de ser un tanto increíble y diría que a veces llevada al extremo. No sé yo si algún padre optaría por ese camino, pero no cabe duda que el mensaje que subyace bajo esta cinta es para grabarlo en letras de oro. Todo se resume con la palabra AMOR, el amor que un padre siente por su hija, capaz de hacer todo lo que ella necesite con tal de protegerla y proporcionarle felicidad. Una vez que entiendes el mensaje todo lo demás se evapora como una nube de humo.

En el extraño transitar en el que se ha convertido su vida, Leo contará con Pedro  (Pedro Alonso), su socio que no llega a entender a su amigo, con Marta (Najwa Nimri), una mujer enamorada de Leo pero que se conduce con delicadeza y sin aprovecharse de las circunstancias y con Álex (José Luis Gómez) un transformista con el que Leo no empieza con buen pie pues, dejándose llevar por sus prejuicios, siente rechazo y repulsa por este hombre viejo y caduco. Sin embargo, Álex será su mejor apoyo cuando termina por entender que, tras la gruesa capa de maquillaje, habita un ser humano impecable que le recuerda que los prejuicios no son buenos. Porque de eso también va esta película, de prejuicios, los que inundan una sociedad que te dice lo que debes y lo que no debes hacer. Por su parte Leo elegirá hacer lo que le dicta su corazón sin pensar en nada más.

Creo que la película dibuja muy bien lo que se debe sentir en una situación así cuando, fallece el pilar de una familia, y el padre y la hija pequeña se quedan solos, sí solos, porque aunque cuenten con más familia, que en el caso de Leo no será del todo cierto, en realidad, una vez que el padre y la hija cruzan el umbral de su casa están solos y solo se tienen el uno al otro.

Sobre el argumento, y al margen del bello mensaje que esconde la cinta, quisiera destacar el cambio de perspectiva que sufre Leo. Siendo abogado y llevando casos de divorcios, siente que los problemas de los demás padres y madres son pura pantomima, siempre resguardándose en sus hijos para ocultar sus propios defectos. No obstante, vivir en sus propias carnes una situación en la que se pone en tela de juicio su papel de padre, le hace recapacitar y reconocer que la vida de los padres, en relación a los hijos, es extremadamente complicada. 

Por otra parte, me gusta la concreción del guion. Sabemos que Alicia está enferma por solo dos escenas, una en la que visita al médico y otra en la que muere. Resulta del todo irrelevante ahondar más en la cuestión porque la muerte de Alicia es solo el empujoncito que hace arrancar toda la historia. Lo mismo ocurre con la historia personal de Álex. Sabremos que amó a alguien muchísimo y que ese alguien lo abandonó. Se dará algún detalle más pero es una historia colateral que adorna la principal y por tanto no hay necesidad de dar más información. En este sentido me ha parecido que el guion va al grano, sin desparramarse en ramificaciones que solo provocarían un alejamiento del foco principal.

miércoles, 27 de mayo de 2015

LAS VIUDAS DE LOS JUEVES (DRAMA - 2009)


Año:2009.

Nacionalidad: Argentina.

Director: Marcelo Piñeyro.

Reparto: Ernesto Alterio, Juan Diego Botto, Leonardo Sbaraglia, Pablo Echarri, Gabriela Toscano, Ana Celentano, Gloria Carrá, Juana Viale, Adrián Navarro, Vera Spinetta, Camilo Cuello Vitale, Gabo Correa, Roberto Antier.

Género: Drama. Intriga.

Sinopsis: En el barrio privado de Buenos Aires "Altos de la Cascada", la vida transcurre idílica entre casas que imitan mansiones con grandes jardines y piscinas climatizadas. Separado de la realidad por muros y cámaras que todo lo vigilan, la urbanización es una burbuja perfecta en un país erizado de espinas. Sin embargo, una mañana tiene lugar un descubrimiento macabro: tres cadáveres aparecen flotando en una piscina. El hallazgo conmueve a los vecinos, pero prefieren creer que se trata de un trágico accidente. Sin embargo, la investigació de las últimas actividades de las víctimas hace dudar sobre el carácter accidental de esas muertes.


[Información facilitada por Filmaffinity]


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Siempre digo que el cine me ha acercado muchas veces a la literatura y esta película es buen ejemplo de ello. A través de este largometraje llegué a la novela de Claudia Piñeiro que, con el mismo nombre, publicó en 2005. Años después, otro Piñeyro, solo que con y griega, llevó esta historia al cine con un reparto masculino muy conocido.

Argentina. En una urbanización de lujo, con grandes casas, jardines, centros deportivos, múltiples cámaras de vigilancia y todo tipo de comodidades viven cuatro parejas: Tano y Teresa (Pablo Echarri y Ana Celentano), Martín y Lala (Ernesto Alterio y Gloria Carrá), Ronnie y Mavy (Leonardo Sbaraglia y Gabriela Toscano) y Gustavo y Carla (Juan Diego Botto y Juana Viale).  Todos parecen felices y llevar una vida envidiada pero las apariencias siempre engañan. Tano, que solo cree en el dinero, es un hombre de negocios importante, que sabe ver la oportunidad aunque para ello tenga que mercadear con las situaciones más deplorables del ser humano. Martín ha perdido su empleo y no sabe cómo decírselo a su mujer mientras ve cómo sus ahorros se van consumiendo. Ronnie necesita de los ingresos de su esposa como agente inmobiliaria para mantener su nivel de vida. Gustavo parece tener un problema de actitud que repercute gravemente en su matrimonio. A esto se le une unos hijos adolescentes, Juan con problemas de integración social, y Trina, una joven aficionada a las drogas y al trapicheo, y un vigilante que inspira muy poca confianza.


El argumento corre en dos líneas temporales paralelas. El punto de arranque se produce en la madrugada del 17 de diciembre de 2001, momento en el que un empleado encuentra tres cuerpos flotando en una piscina - Tano, Martin y Gustavo-. Todo apunta a un accidente a consecuencia de un fallo eléctrico. A partir de ahí la escena se retrotrae unos meses atrás para conocer cómo era el día a día de las parejas y qué relación les unía. Realmente no importa que la película empiece por el final, sabiendo cómo acabará, pues lo realmente importante es conocer cómo se ha llegado a ese punto, si realmente se ha producido un accidente, ha sido un suicidio o un asesinato.

Imagen promocional Las viudas de los jueves


Sobre el reparto, yo solo tengo conocimiento del elenco masculino porque de las damas apenas tengo referencias. Quizás de todos ellos brilla Pablo Echarri en el papel de Tano, el «rey del lugar, el capo de una multinacional holandesa, con una mujer encantadora», según palabras de Ronnie. Verdaderamente parece ser él quien lleva la voz cantante del grupo, el que siempre gana jugando al tenis, al que no le gusta perder, al que todo el mundo le pide consejo, el que sabe qué es lo más oportuno en cada momento, y al que todas las mujeres admiran. Frente a él, el resto de los personajes masculinos se diluyen fácilmente, dejándolos en un segundo plano, con un Martín enpequeñecido, un Ronnie simplón y un Gustavo taciturno, aunque esto no quiere decir que sus interpretaciones sean malas, más bien todo lo contrario. Eso sí, no me gusta nada ver a Botto llorar. 

miércoles, 19 de noviembre de 2014

TRECE CAMPANADAS (TERROR - 2003).


Año: 2003.

Nacionalidad: Española.

Director: Xavier Villaverde.

Reparto: Juan Diego Botto, Luis Tosar, Marta Etura, Rosa Álvarez, Elvira Minguez, Laura Mañá, David Álvarez, Diego Infante, Gonzalo Uriarte, Yolanda Muiños, Mariana Carballal, Susan Ritz.

Género: Terror. Thriller.

Sinopsis: Jacobo, un joven escultor, vuelve a su ciudad natal después de 20 años de ausencia. La razón de su regreso es la delicada salud de su madre, hospitalizada en un psiquiátrico. Allí se reencuentra con personas casi olvidadas, que le ayudarán a enfrentarse a unos hechos de los que lleva media vida huyendo. Esto le llevará al centro de una pesadilla sin salida, en la que descubrirá algo terrible: es la pieza fundamental de un enigmático plan. 

[Información facilitada por Filmaffinity]



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Esta semana volvemos al norte. Santiago de Compostela, y por ende toda Galicia, es una tierra llena de magia y leyendas. La que gira en torno a la Catedral de Santiago tiene que ver con la Torre del Reloj y la campana más grande de la misma, denominada Berenguela. Según las voces del lugar, hay noches en las que dicha campana tañe trece veces en lugar de doce para señalar la medianoche, señal inequívoca de que el demonio anda cerca haciendo de las suyas. 

Suso del Toro se basó en esta leyenda para escribir su novela Trece Campanadas, adaptada al cine con posterioridad bajo la dirección de Xavier Villaverde, película homónima de la que os voy a hablar hoy. Pongámonos en situación...


[Chove en Santiago - Luar Na Lubre]

La historia se inicia en 1984. Llueve en Santiago y la noche tiene aroma de tragedia. Mateo Bastida (Luis Tosar) y su mujer Carmen (Elvira Mínguez) se enredan en una terrible pelea por la custodia de su hijo pequeño, Jaboco.  La cosa no termina bien, suenan trece campanadas y el padre cae muerto. Casi veinte años más tarde aquel niño es un hombre atormentado (Juan Diego Botto) que vuelve a la casa familiar tras haber pasado los últimos años en Buenos Aires. La madre está ingresada en un psiquiátrico y su delicado estado de salud no augura nada bueno pero el regreso a aquella ciudad donde no deja de llover y a su casa, aquel escenario tétrico, solo le traerá malos recuerdos. Además Jacobo está en tratamiento desde hace años. Su mente carece de la lucidez necesaria para llevar una vida centrada, algo que se distingue en su aspecto y en su mirada, casi el rostro de un demente.

A su madre la visita del hijo no le aporta tranquilidad, más bien todo lo contrario. Su estado nervioso se acrecenta, habla con fantasmas, lanza temibles sentencias. Por su parte, Jacobo también comienza a tener alucinaciones mientras en su cabeza resuena una voz familiar, aquella que le mandaba de pequeño y que aún hoy le sigue ordenando cosas terribles.  Con la ayuda de María (Marta Etura), una amiga de la infancia, Jacobo tendrá que enfrentarse a su pasado por las calles solitarias y húmedas de Santiago para alcanzar un futuro en el que, por fin, deje de llover.

Trece campanadas es un thriller (la palabra terror sobra), una historia que aúna misterio, fantasía, leyenda y magia, construida sobre unos personajes que tienen miedo, que se engañan, que se traicionan, con la locura luchando a brazo torcido contra el amor. No es una película de terror pues el miedo no traspasa los límites de nuestra sensibilidad, sin embargo, sí flota el suspense amplificado por las escenas en las que la lluvia y la oscuridad impregna cada fotograma. Apenas hay escenas durante el día y bajo la luz del sol, solo cuando el director quiere hacernos creer que todo lo malo ha pasado para posteriormente volver a hundirnos en un pozo de oscuridad.

miércoles, 30 de julio de 2014

SILENCIO EN LA NIEVE (INTRIGA - 2011).


Año: 2011.

Nacionalidad: Española.

Director: Gerardo Herrero.

Reparto: Juan Diego Botto, Carmelo Gómez, Víctor Clavijo, Andrés Gertrúdix, Francesc Orella, Sergi Calleja, Jordi Aguilar, Alex Spijksma.

Género: Intriga.

Sinopsis:  Año 1943. En plena Segunda Guerra Mundial, un asesino en serie aparece dentro de la División Azul, cuerpo de soldados españoles voluntarios que combatieron en el frente ruso junto a las tropas alemanas. Tras el hallazgo del cadáver de un soldado español que ha sido degollado y presenta en el hombro una inscripción grabada a cuchillo ("Mira que te mira Dios"), se abre una investigación de la que se encarga el soldado Arturo Andrade, que asume la tarea con rigor y profesionalidad y cuenta con la ayuda del sargento Espinosa. Ambos empiezan a sospechar que detrás de este asesinato se ocultan oscuros secretos del pasado. 


[Información facilitada por Filmaffinity]



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La nieve cae sobre la noche oscura y, mientras una melodía suena acompañada por los aullidos de los lobos, leemos:


«Invierno de 1943. El general Franco envía a Rusia a la División Azul, una unidad de combate formada por voluntarios falangistas y militares veteranos de la Guerra Civil. Su misión es ayudar a Hitler a acabar con el comunismo. Pero el Ejército Rojo ha iniciado una contraofensiva imparable.
Perdidos en tierra de nadie, los españoles sufren el hambre, un frío que helaba las almas y corazones y el miedo a los traidores... y a ellos mismos».


Con esta introducción, el espectador puede pensar que está ante una película más sobre la Segunda Guerra Mundial, pero hay que aclarar que el conflicto bélico y la División Azul no son más que el marco para un thriller que desarrolla la investigación originada dentro de la División como consecuencia de la aparición de distintos soldados muertos en extrañas circunstancias.


«Mira que te mira Dios,
Mira que te está mirando,
Mira que te has de morir,
Mira que no sabes cuando»


Una canción infantil compuesta por cuatro versos y cuatro son precisamente las  muertes acaecidas, o al menos cuatro deberían de haber sido. Los soldados brutalmente asesinados lucen en el pecho uno de los cuatro versos de la canción anterior grabadas a cuchillo. 

Dado que no se tratan de muertes en combate, el teniente general Navajas del Río encarga la investigación al soldado Arturo Andrade (Juan Diego Botto), un antiguo inspector de policía en su época de civil, y al sargento Espinosa (Carmelo Gómez). Juntos indagarán entre los compañeros de las primeras víctimas, Luis de Aguilar y Agustín Cobisa. ¿Quién se esconde detrás de estos asesinatos? Las hipótesis son diversas: ¿un colaboracionista con los bolcheviques?, ¿se trata de un ajuste de cuentas?, ¿son crímenes vinculados con la masonería? La investigación conducirá a distintos derroteros hasta llegar a punto que lo esclarecerá todo. O prácticamente todo. Luego me explico.

Los papeles principales están interpretados por Juan Diego Botto y Carmelo Gómez, siendo el primero quién tiene más presencia y soporta principalmente el peso de la investigación. Me confieso incondicional absoluta de ambos actores. Rara es la película de Carmelo Gómez que me pierdo. Siempre me ha parecido un actor muy consolidado, con mucha enjundía que sabe sobrellevar los papeles asignados con maestría. De Juan Diego Botto, a pesar de que no todas sus interpretaciones me han convencido, suelo ver todo lo que hace porque me gusta ese aire circunspecto que aporta. 



En el caso que nos ocupa, tanto uno como otro, están bastante correctos. Me han resultado convincentes, incluso me atrevería a decir que me ha gustado más Botto que Gómez, y no se debe a que su papel tenga más presencia  en pantalla sino a los matices que aporta en su interpretación, mostrando un soldado con fuertes signos de humanismo. 

martes, 29 de enero de 2013

MEDIOCRE: DICTADO.




Año: 2012.

Nacionalidad: Española.

Director: Antonio Chavarrías.

Reparto: Juan Diego Botto, Bárbara Lennie, Mágica Pérez, Marc Rodríguez, Ágata Roca, Nora Navas.

Género: Thriller. 

Sinopsis: Tras quedarse huérfana, Julia es acogida por Laura y Daniel, un amigo de la infancia de su padre. La presencia de la niña hace que Daniel se sienta cada vez más desplazado. Su malestar aumenta cuando la conducta e Julia adquiere un carácter amenazador, que le trae a la memoria un pasado terrorífico que había decidido enterrar. 



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A veces me despisto mucho con la cartelera de cine porque, por mucho que me guste el séptimo arte, resulta muy complicado llevarlo todo para adelante. Por eso cuando Norah (creo que fue ella) me recomendó ver esta película me sorprendió mucho comprobar que se estrenó en el 2012 y que entre sus protagonistas figuraba Juan Diego Botto. Sí, tengo algo de debilidad por las películas interpretadas por este chico. Me viene de lejos. ¿Había pasado esta película sin pena ni gloria? Pues sí, eso parece, y no solo por la cartelera española sino también por la 62ª edición de la Berlinale, volviéndose a casa sin el tan codiciado Oso de Oro. 

Del director, Antonio Chavarrías, conozco sus trabajos de Volverás (2002, con Tristán Ulloa y Unax Ugalde) y Las vidas de Celia (2006, Nawja Nimri y Luis Tosar). La primera me dejó que ni fu ni fa, aunque la voz susurrante de Ugalde me gusta escucharla en pantalla. La segunda me gustó mucho más. El gran Luis Tosar suele dar esplendor a todo aquello que toca. 


En Dictado, película basada en un texto original del dramaturgo Sergi Belbel, Daniel (Juan Diego Botto) y  Laura (Bárbara Lennie) son una pareja de profesores con una relación estable y una vida tranquila que desean convertirse en padres pero la llegada de ese hijo siempre es una experiencia truncada. La aparición misteriosa de Mario, un amigo de la infancia de Daniel, y la conversación que ambos mantienen supondrá el anzuelo que muerda el espectador. Este encuentro trastoca la vida de la pareja que, por un lado verán la posibilidad de cubrir la parcela de la paternidad al hacerse cargo de Julia (Mágica Pérez), la hija de Mario y por otro, la misma Julia desatará una tormenta interior que destrozará la armonía familiar. 

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