Mostrando entradas con la etiqueta Bárbara Lennie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bárbara Lennie. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de diciembre de 2022

LOS RENGLONES TORCIDOS DE DIOS (DRAMA -2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Oriol Paulo

Reparto: Bárbara Lennie, Eduard Fernández, Loreto Mauleón, Pablo Derqui, Javier Beltrán, Samuel Soler, Federico Aguado, Lluís Soler, Adelfa Calvo, Dafnis Balduz

Género: Thriller

Sinopsis: Alice, investigadora privada, ingresa en un hospital psiquiátrico simulando una paranoia. Su objetivo es recabar pruebas del caso en el que trabaja: la muerte de un interno en circunstancias poco claras. Sin embargo, la realidad a la que se enfrentará en su encierro superará sus expectativas y pondrá en duda su propia cordura. Un mundo desconocido y apasionante se mostrará ante sus ojos. Adaptación de la novela homónima de Torcuato Luca de Tena. 

[Fuente: Filmaffinity]


No recuerdo cuando leí Los renglones torcidos de Dios de Torcuato Luca de Tena. Debió de ser hace mucho tiempo porque solo recuerdo el argumento a grandes rasgos. Un sanatorio mental, una mujer infiltrada, y un secreto por descubrir. Todo ello, mientras se hace un retrato de lo que supone tener una enfermedad mental y vivir recluido en un sanatorio. Esta ha sido una novela que ha caminado en paralelo a mí desde siempre. Aunque parezca increíble, Dios y sus renglones han venido a mí con cierta frecuencia. Ya fuera porque algo me recordara la novela, porque la viera en alguna librería, porque alguien me dijera que la estaba leyendo. Sin duda, para los que quedamos impresionados por aquella historia, la noticia de su adaptación al cine supuso una gran alegría. ¡Qué manera de poner el broche de oro a la cinematografía española del 2022! Una gran novela de la que se esperaba también una gran adaptación. Pero, para gustos, los colores. Si te paseas por algunas páginas encuentras opiniones de todos los gustos. A mí sinceramente me ha sorprendido la cantidad de opiniones negativas que he encontrado. Títulos como «No apta para los amantes de la novela», «Entretenido thriller psiquiátrico, mala adaptación de la novela», «Thriller, pero no Torcuato», todas ellas seguidas, una detrás de otra, en la web Filmaffinity, más un suma y sigue, dejan ver la decepción de muchos espectadores a los que, Oriol Paulo no ha convencido, sintiendo que el director y guionista ha traicionado la esencia de la novela. Yo no voy a llegar a tal extremo. Tampoco me posiciono en el lugar de los más entusiastas. En mi caso, voy a colocarme en un discreto punto intermedio, aunque confieso que me esperaba mucho más de esta película. Como siempre, todo se reduce a las expectativas. Si vuelves a pasarte por esas páginas de opinión, descubres que aquellos que no leyeron la novela, salieron más satisfechos del cine que ese otro grupo que, conociendo la fuente original, decidieron darle una oportunidad a la película. 

Pero, por si no tienes idea de qué va esta historia, te la cuento someramente. Alice (Bárbara Lennie) es una investigadora privada a la que el doctor Raimundo García del Olmo, por intermediación del marido de esta, contrata para investigar la muerte de su hijo Damián. Según parece, el joven, que estaba internado en el Sanatorio de Nuestra Señora de Fuentecilla, se suicidó. Padecía esquizofrenia pero su padre cree que, en realidad, fue asesinado. Atrapada por la historia de Damián, Alice acepta investigar el caso. El mejor modo de averiguar la verdad es infiltrarse en el propio sanatorio. Así que, entre ella, el doctor García del Olmo, y su médico de cabecera, el doctor Donadío, preparan la documentación necesaria para que Alice ingrese en el sanatorio, fingiendo sufrir paranoia, diagnostica así tras un grave percance que ocurre en el domicilio familiar. Y para terminar de componer el engaño, contarán también con la ayuda de Samuel Alvar, el director del centro, y amigo personal de García del Olmo, único miembro del equipo de médicos que conoce el auténtico motivo de la presencia de Alice en el sanatorio, y quien le ha facilitado a la misma documentos e instrucciones, vía correo postal, para el acceso al centro.

Así, y mientras su marido cree que Alice viaja a Buenos Aires por motivos de trabajo, la joven entrará en el centro de salud mental, se hará pasar por enferma, mientras averigua qué le ocurrió realmente a Damián. Durante su estancia trabará amistad con algunos trabajadores pero también con algunos internos. Conocerá a Ignacio Urquieta, el loco más peculiar, los gemelos Rómulo y Remo, nacidos en el mismo sanatorio e hijos de dos oligofrénicos, o a Luis Ojeda, al que apodan el gnomo. Alice hará preguntas, aparentemente inocentes, y conseguirá información sobre la estancia de Damián en el sanatorio. Todo parece perfecto hasta que ocurre un accidente, hecho que coincide con el regreso del doctor Samuel Alvar (Eduard Fernández) procedente de un viaje, quien asegura no conocer de nada a Alice y desconocer por completo la labor de investigación que ella está llevando en el sanatorio. Para él, Alice es una enferma que se ha inventado una trama absurda y ridícula, fruto de la paranoia que padece. Y a partir de aquí, comienzan a rodar una pregunta tras otra. ¿Es verdad que Alice está enferma? ¿Dice la verdad pero están conspirando a sus espaldas? ¿Está mintiendo el doctor Alvar? Estas preguntas son las que se formula el equipo médico del sanatorio, como Montse, la subdirectora del centro, que no tiene claro nada de lo que está ocurriendo, o el resto de médicos, a los que también asaltan un buen puñado de dudas. Serán las mismas preguntas que se formule Ignacio Urquieta, el loco que parece más cuerdo de todos. Exactamente las mismas preguntas que también se formulará el espectador. De este modo, la bola se irá haciendo cada vez más grande hasta llegar a un desenlace que, si bien algunos espectadores consideran que es un burdo truco que ni aclara ni explica, a mí no me ha disgustado. Al menos, intuyo por dónde van los tiros.

¿Qué me ha gustado de la película?

Lo que más me ha gustado ha sido, sin lugar a dudas, la ambientación. Nada más traspasar los muros del sanatorio, uno se siente rodeado por una atmósfera incómoda y opresiva. Los exteriores del sanatorio nos dejan ver un edificio imponente, aislado del mundo. Movida por la curiosidad, he buscado información sobre el inmueble. Resulta que se eligieron dos localizaciones. Por un lado, la antigua tabacalera de Tarragona. Por otro, la antigua fábrica de la firma Mercedes - Benz, ubicada en Barcelona. Siempre hablamos de directores, guionistas y actores / actrices, pero los equipos técnicos de una película hacen verdadera magia y son capaces de enmascarar la realidad, vistiendo edificios y configurando espacios que nos hacen viajar al pasado. En ese apartado técnico también habría que destacar algunos efectos especiales interesantes.

Las escenas que se desarrollan dentro del sanatorio provocan una sensación grotesca, que se incrementa con el trabajo que hacen los actores y actrices que interpretan a los internos. Algunos están muy bien caracterizados y resultan creíbles en ese mundo propio en el que viven.

Como thriller, la película funciona. Tiene los elementos necesarios para intrigar al espectador. Hay un crimen, una investigación, una supuesta venganza, y un misterio por resolver. Es lo mínimo que se despacha. 

¿Qué no me ha gustado de la película?

Aquí viene la madre del cordero. Principalmente, lo que no me ha gustado es su duración. Hay un bloque de secuencias que se repite. Bajo mi punto de vista, la elección de ese recurso corresponde únicamente a la intención de desorientar al espectador, con el objetivo de generarle más intriga. Sin embargo, una vez que las piezas del puzle empiezan a colocarse en su sitio, me pregunté si realmente era necesaria tal reiteración. Al menos, a mí me pareció innecesaria la prolepsis. Así que, si tomamos una sección de la película y la duplicamos, obviamente la película se alarga, y tal cantidad de minutaje -nada menos que ciento cincuenta y cuatro minutos- me ha parecido excesivo. 

Por otra parte, los renglones torcidos de Dios no es el equipo médico, no es Alice, no es Heliodoro Almera, marido de esta última, no es el doctor García del Olmo,... No. Los renglones torcidos de Dios son Ignacio, Rómulo, Remo, el hombre elefante, el gnomo, la niña oscilante, o el hombre de cera. Ellos son los que están ingresados en este sanatorio con un trastorno mental severo. Ellos son los que dan título a la obra, los que importan por su esquizofrenia, su paranoia, su fobia, su depresión,... Pero a ellos se les presta poca atención. La película pasa sutilmente por sus trastornos sin que se ahonde mucho en lo que les ocurre. Se potencia más la parte del thriller que aquella otra que Torcuato quiso mostrar en su novela. No se ahonda en el origen del problema de Urquieta. Apenas se habla de los padres de Rómulo y Remo. ¿Qué le ocurre a la niña oscilante? No lo sabemos. Pero Torcuato sí dio mucha importancia a esos personajes. Para ello, optó por pasar unas cuantas semanas ingresado en un sanatorio mental para mimetizarse con los personajes que luego veríamos en la historia. Es decir, el mismo autor de la novela fue una especie de Alice, solo que él no quería investigar un asesinato sino impregnarse de la atmósfera que se respiraba dentro de un manicomio, convivir con los internos, conocer cuáles eran sus padecimientos y cómo era su día a día. Todo ese conocimiento lo volcó en la novela, pero en la película se pasa muy de puntillas por todas estas cuestiones. 

Y por último, hay algunos hechos que no me resultan del todo creíbles. A ver cómo lo explico sin entrar en spoilers. Alice, cuando pasa por el control de acceso a la zona de internamiento es despojada absolutamente de todo, salvo de un único libro, elemento importantísimo en la trama. A pesar de las estrictas reglas, la subdirectora del centro hace la vista gorda con respecto a ese libro. A eso se une que Alice consigue cierto material que le ayuda en su investigación con cierta facilidad. ¡Ay, no sé! No recuerdo esos detalles en la novela, pero a mí me parece que esa parte resulta demasiado facilona. 

Alice

El personaje es interesante. Alice Gould es una mujer adinerada, elegante, intuitiva. Se comporta de un modo desafiante, exhibiendo su superioridad, incluso frente a los reputados psiquiatras del centro con los que mantiene conversaciones en los que muestra que es una mujer leída. Licenciada en Ciencias químicas, su verdadera vocación es la investigación, a la que se dedica desde hace tiempo, construyendo a su alrededor cierta reputación. Alice tiene magnetismo, sabe vencer y convencer, algo que consigue en las primeras entrevistas con los médicos del centro. Hasta que aparece Samuel Alvar, un titán frente a otro titán, y entonces comienza una batalla campal entre dos mentes privilegiadas. Una tratando de hacerse entender. El otro desbaratando las teorías conspiratorias de Alice. Dos buenos personajes interpretados por dos muy buenos actores. 

Reparto e interpretación

Y si antes de ver la película me hubieran dado a elegir entre Eduard Fernández y Bárbara Lennie, sin pensármelo dos veces hubiera elegido al primero. Sin embargo, y tras ver esta cinta en la que ambos actores componen un buen tándem, debo admitir que Lennie me ha gustado tanto como Fernández. Ella es la que ostenta el mayor protagonismo, sin dejar de asomar en pantalla prácticamente toda la totalidad del metraje. Las escenas que comparte con Eduard Fernández adquieren mucha tensión, tanta que se podría cortar. Lennie lo hace muy bien. Su rostro va de la serenidad y la confianza a un mar de dudas, cuando todo se desmorona a su alrededor. Interpreta muy bien los momentos en los que su mente se rompe o aquellas otras escenas en las que la vemos sufriendo los efectos secundarios de los tratamientos a los que la someten. 

En cuanto a Eduard Fernández, ¿qué decir? Todo lo que se dice sobre su gran trabajo interpretativo se queda corto. Me gusta la interpretación de este actor en todo lo que le llevo visto. Siempre me convence, con esa seguridad que destila en cada uno de sus personajes. En este caso, metiéndose en el papel del director del centro, me ha encantado esa "chulería" que se marca hacia el final. Ya lo entenderéis cuando la veáis. 

La que considero que está muy desaprovechada es Adelfa Calvo, en el papel de la doctora Bernardos. Tiene poco texto y apenas se puede lucir. A mí es una actriz que cada vez me gusta más, versátil y valiente.  

Con buena banda sonora, y una composición en los créditos iniciales que me han recordado un tanto al inicio de El resplandor, Los renglones torcidos de Dios sería una película estupenda si no tuviera una magnífica novela como reflejo. Ahora bien, teniendo en cuenta la obra original, este largometraje no ha sido para mí lo que esperaba. Insisto en que es excesivamente larga, que se emplean ciertos recursos que son del todo innecesarios, y que no ahonda en la problemática de los enfermos, temática muy trabajada en la novela. Por lo tanto, Los renglones torcidos de Dios se convierte en un thriller largo que entretiene, pero deja un regusto amargo a los que quedamos fascinados con la novela. En cualquier caso, seguiré viendo las propuestas de Oriol. 

La puedes ver en Netflix.

Tráiler:




miércoles, 23 de enero de 2019

EL REINO (THRILLER - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: Española.

Director: Rodrigo Sorogoyen.

Reparto: Antonio de la Torre, Josep María Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Mónica López, Bárbara Lennie, Luiz Zahera, Francisco Reyes, María de Nati, Paco Revilla, Sonia Almarcha, David Lorente, Andrés Lima, Óscar de la Fuente, Laia Manzanares, Max Marieges.

Género: Thriller.

Sinopsis: Manuel, un influyente vicesecretario autonómico que lo tiene todo a favor para dar el salto a la política nacional, observa cómo su perfecta vida se desmorona a partir de unas filtraciones que le implican en una trama de corrupción junto a Paco, uno de sus mejores amigos. Mientras los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de las dimensiones del escándalo, el partido cierra filas y únicamente Paco sale indemne. Manuel es expulsado, señalado por la opinión pública y traicionado por los que hasta hace unas horas eran sus amigos. Aunque el partido pretende que cargue con toda la responsabilidad, Manuel no se resigna a caer solo. Con el único apoyo de su mujer y de su hija, y atrapado en una espiral de supervivencia, Manuel se verá obligado a luchar contra una maquinaria de corrupción que lleva años engrasada, y contra un sistema de partidos en el que los reyes caen, pero los reinos continúan.

[Fuente: Filmaffinity]


¿Qué es un fontanero dentro del mundo de la política? Muchos seguro que lo sabéis. Se dice que es una figura clave cuando no se juega limpio. Y se dice también que todos los partidos políticos, independientemente de la ideología, tienen su propio equipo de fontanería. Si esto es así, resulta muy poco tranquilizador para cualquier español que madrugue para ir a trabajar y pase horas sin ver a su familia por un sueldo irrisorio, y mucho menos tranquilizador para aquellos que no tengan que madrugar porque simplemente no tienen trabajo. Lo cierto es que los 'fontaneros políticos' existen. Se encargan de complicadas negociaciones, completamente legales, que deben ser llevadas con la máxima discreción para conseguir el objetivo planteado pero también, se denominan 'fontaneros' a aquellas figuras que hacen el trabajo sucio dentro los partidos políticos, los que consiguen información de difícil acceso, los que gestionan arreglos que no deben salir a la luz pública.

La corrupción política, en un bando u otro, ocupa buena parte de los titulares de los periódicos y abre casi a diario los informativos en televisión. El poder corrompe, el ansia de dinero también y todo es de color de rosa hasta el momento en el que te trincan. Entonces estás perdido para siempre porque te conviertes de un segundo a otro en un cadáver, en un ser invisible que nadie conoce y al que todo el mundo da la espalda. El 'sálvese quien pueda' elevado a la máxima potencia. Al corrupto le quedan pocas salidas. En resumidas cuentas, esto es lo que nos narra El reino, la última película del cineasta Rodrigo Sorogoyen que prueba suerte con un tema de máxima actualidad y repite en el reparto con un Antonio de la Torre que cambia su papel de policía (Que Dios nos perdone) por el de político corrupto. 

Todo se inicia así. Reunión de la ejecutiva autonómica del partido en un restaurante de la costa. Todos los comensales dan buena cuenta de ricos manjares y buenos caldos, entre risas y chascarrillos. Están relajados, son felices, se les nota con tan solo mirarlos, conversan sobre otras personas ausentes, dan nombres, acuerdan un nuevo encuentro,  mientras bromean con una libreta de pastas verdes, que circula de mano en mano, y donde figuran numerosas anotaciones. Por el momento, desconocemos de qué tipo. 

Un aparato de televisor a escasos metros emite las noticias. Concretamente una llama la atención de los presentes. Asunción Ceballos (la jefa), presidenta del partido, concede una rueda de prensa para presentar a su nueva mano derecha, Rodrigo Alvarado. Este joven juez de la Audiencia Nacional en excedencia será el nuevo Vicesecretario General y viene dispuesto a limpiar su partido de cualquier actividad que enturbie su imagen.

Pocos días después saltan las alarmas. Uno de los anterioree comensales, Francisco Castillo (Nacho Fresneda), Vicesecretario autonómico, es detenido por manipulación de concurso público. No pasa nada, un limpiado de cara y listo. Sin embargo, el otro Vicesecretario, Manuel López Vidal (Antonio de la Torre) recibe la llamada intempestiva de un informador. Está en el punto de mira. Hay grabaciones. Alguien ha dado el chivatazo. Todo se desata y Manuel se va a caer con todo el equipo. Con el agua al cuello, intentará librarse de los delitos de prevaricación, fraude continuado, cohecho, estafa y no sé cuántas cosas más,.... pero ¡oye, que cada uno se trague su propia mierda y si te he visto no me acuerdo! Será entonces cuando Manuel ponga en marcha un plan desesperado y contra el reloj para tirar de la manta y llevarse por delante a todo el que pille. No es asunto baladí. Estos tipos juegan duro.

Comentaba antes que los casos de corrupción están a la orden del día y será por ello que, en este largometraje, no se especifica nombre de partido, no se utiliza nombres de operación anti-corrupción conocidas, no se dan datos que puedan conectar la trama con algún caso real pero, los hechos narrados tienen lugar en 2007 y por entonces saltó a la luz la trama Gürtel. En cualquier caso, y viendo los datos que contienen esa libreta de tapas verdes, nos queda muy claro que España está completamente podrida. 

Y frente a los políticos tenemos a los periodistas, un gremio representado  por Amaia Marín (Bárbara Lennie), una joven con éxito, presentadora de un programa de debates con buena audiencia y contenido interesante. Pero cuidado, no te pases. Si hablas más de la cuenta tu cabeza puede peligrar. La integridad está muy bien pero de integridad no se come, por eso Jacobo prefiere ser confidente y arrimarse a la sombra que más cobije. No obstante, la prensa puede ser un arma importante, un vehículo de salvamento para un político corrupto que agote sus últimos cartuchos, salvo que la prensa te ponga entre la espada y la pared. El desenlace que nos ofrece Sorogoyen deja una pregunta en el aire, formulada en un momento crucial, definitivo, que muy probablemente sepultará a Manuel López para el resto de su vida.

De El reino (en Andalucía siempre lo llamamos El cortijo) me gustan muchas cosas. La temática es actual e interesante, a lo que se le une el punto de vista. Siempre nos acercamos a los casos de corrupción desde fuera y por lo que leemos en los periódicos y vemos en la televisión, pero ¿qué tejemanejes se mueven por dentro? ¿Cómo se trata al pardillo que han trincado con las manos en la masa? ¿El partido lo protege, lo apoyo, lo ampara? Y por otra parte, ¿cómo viven estos corruptos el devenir de un oscuro futuro en el seno familiar? ¿Las esposas o maridos permanecen a su lado? ¿Los hijos sienten asco o por el contrario se compadecen de ellos? El reino nos muestra todo eso porque las consecuencias de ser descubiertos llegan mucho más allá del entorno laboral, de las puertas del despacho o de los límites del partido pero ese ambiente íntimo que muestra esta película es muy sutil. Me hubiera gustado mayor nivel de profundidad.

Por otra parte, la película deja caer que no somos tan diferentes a todos esos ladrones de guante blanco, lo que ocurre es que algunos 'mangonean' a gran escala y otros simplemente menudean. No quiero desvelar ningún dato más pero hay una escena fantástica que nos lanza ese mensaje a la cara como una bofetada a mano abierta.

Y si le tengo que poner alguna pega a este largometraje es la ocasional falta de definición del guion. Se dan muchos nombres en muy poco tiempo y al mismo personaje se le nombra de dos formas distintas constantemente, por su nombre de pila y por su apellido. Esto es habitual y poco confuso si eres parte del entramado pero para un espectador, que llega de nuevas a una historia y a unos personajes, resulta un poco caos. Confieso que, en algunos momentos, me costó seguir el hilo a tanto nombre y a tanto cargo. 

Además creo que se vuelve algo lenta en los medios, lo que es un gran inconveniente si encima es larga, como es el caso. Eso sí, los últimos compases son brutales. Hay una escena tremebunda. Muy bien rodada, con mucha tensión, muy angustiosa y que seguro que os encanta.

Dicho lo cual, habrá que hablar de los personajes,  muy bien definidos. Son tipos que vienen de vuelta de todo. Son gente que entran por la puerta de atrás de los establecimientos, que se mueven como Pedro por su casa en cualquier situación y espacio, sin dar explicaciones, seguros de sí mismos, que beben Martín Millers o Yamazaki, que pasan los fines de semana embarcados y navegando por los mares, cantando, bebiendo, que reciben regalos caros y que tienen un tren de vida alucinante. Están acostumbrados a conseguir lo que se proponen, a dictar las normas, a manipular, a amenazar y a recibir amenazas, a darse palmaditas en la espalda para posteriormente clavarse un cuchillo de siete metros. Me ha gustado muchísimo el personaje de Luis Cabrera, divinamente interpretado por Luiz Zahera. ¡Qué chulería la suya!  Lo mismo opino del papel de Asunción Ceballos, la presidente del partido a la que da vida Ana Wagener. Menuda víbora pero qué bien finge la muy... 

Pero aquí el plato fuerte se lo come Antonio de la Torre, uno de mis actores favoritos y, ¡ay! me ha tenido montada en una noria toda la película. Su interpretación de Manuel López no me ha convencido completamente. Hay que reconocer que tiene tres o cuatro escenas buenísimas, muy potentes y muy bien interpretadas pero en el resto, no sé, en esta ocasión me ha transmitido poca credibilidad. Es como si no estuviera implicado en el papel, como si la cosa no fuera con él, salvo en esos momentos que señalé antes. 

Casi lo mismo me ha pasado con Bárbara Lennie en su papel de Amaia Marín. Me ha faltado chispa. Salvo en el último asalto, la actriz me resulta apagada, sin fuerza, sin ánimo. La he visto en otros trabajos con mucha más fuerza y aquí  se me ha quedado corta

En cuanto a la dirección, aplaudo una de las escenas finales, la que mencioné antes. Casi tengo que acudir de urgencias al dentista de tanto apretar los dientes. Me gustó algún juego empleando los reflejos en los espejos y los planos-secuencias, especialmente el que tiene lugar en Andorra.

Y ya por último, la banda sonora. Un tema electrónico, rítmico, intenso, reflejo del estilo de vida que llevan estos hombres y mujeres. Yo he percibido siempre el mismo tema que se repite y que aflora en las escenas de mayor tensión. Funciona perfectamente y como contrapunto el 'Volare' de los Gipsy King, que acompaña a los protagonistas en su dolce vita.

El reino opta al Goya como Mejor Película. Cuenta con doce nominaciones más como Mejor Direccion, Mejor Guion Original, Mejor Actor Protagonista (Antonio de la Torre), Mejor Actor de Reparto (Luis Zahera) y otras tantas más. Ya veremos qué pasa. A mí, la película me gustó por la temática pero me esperaba algo más y, sinceramente, tengo otro largometraje como favorito. Pero hay que ser realistas, El reino tiene un director con prestigio, un reparto de altura y una temática de actualidad. Seguramente se llevará más de un gato al agua.


Tráiler:





miércoles, 9 de enero de 2019

TODOS LO SABEN (THRILLER - 2018)

Año: 2018

Nacionalidad: Española

Director: Asghar Farhadi.

Reparto: Penélope Cruz, Javier Bardem, Ricardo Darín, Eduard Fernández, Bárbara Lennie, Elvira Mínguez, Ramón Barea, Inma Cuesta. 

Género: Thriller. Drama.

Sinopsis: Laura viaja con su familia desde Buenos Aires a su pueblo natal, en España, para asistir a la boda de su hermana. Lo que iba a ser una breve visita familiar se verá trastocada por unos acontecimientos imprevistos, que sacudirán las vidas de los implicados.

[Fuente: Filmaffinity]


Los Goya se celebra este año el próximo 2 de febrero en Sevilla y entre las películas que optan a llegarse el galardón como Mejor Película figura la nueva apuesta del director iraní Asghar Farhadi, Todos lo saben. El largometraje entra en competición directa con la comedia Campeones, protagonizada por Javier Gutiérrez que me resultó muy divertida, con El reino interpretada por Antonio de la Torre, Carmen y Lola con un argumento original y Entre dos aguas. Estas dos últimas centradas en la etnia gitana.

El punto fuerte de Todos lo saben es su elenco, un reparto cuajado de nombres conocidos y grandes actores que, sin duda suponen un importante reclamo. Penélope Cruz, Javier Bardem y el resto dan vida a un drama familiar con tintes de thriller en el que se cuecen diversos elementos muy vinculados con las relaciones familiares, los secretos del pasado, los dilemas morales y la ambición.

Laura (Penélope Cruz) regresa a su pueblo natal para asistir a la boda de su hermana Ana. Le acompañan sus hijos, el pequeño Diego y la adolescente Irene, mientras que su marido Alejandro queda en Buenos Aires, lugar en el que residen desde hace más de una década, por motivos de trabajo. El reencuentro con los suyos es una fiesta de besos y abrazos en el que la dicha alcanza a un padre vencido por la vejez y el abatimiento, a una hermana que intenta subsistir regentado un pequeño hostal junto a su marido, a una sobrina que pasa por la separación de su marido, y a un antiguo amor, Paco (Javier Bardem) casado con Bea (Barbara Lennie). La felicidad y la dicha se prolongarán al día siguiente con la celebración de la boda hasta el momento en el que, tras un corte de luz, Laura descubre que su hija Irene ha desaparecido y sobre su cama descansan unos antiguos recortes de periódico en el que se recoge la noticia del secuestro de otra niña. A partir de ese momento, se inicia un proceso de búsqueda sin poder recurrir a la guardia civil y en el que Paco se verá intensamente involucrado.

Todos lo saben no es la típica película de un secuestro en el que todos los miembros familiares podrían tener un motivo para llevar a cabo semejante acto. En este largometraje, hay pocos sospechosos. De hecho el espectador ni siquiera intentará hacer sus cábalas sino que se deja llevar a la espera de un desenlace que ponga cada cosa en su sitio. Y así ocurre. Llegamos a un final en el que resulta casi imposible haber pensado. No es una sorpresa que deje al espectador con la boca abierta pero creo que tampoco está sacado de la manga como si de un mago se tratara. No se explican las motivaciones aunque se sobreentienden. No sorprende en exceso ni nos sentimos manipulados aunque tampoco supone un fiasco. Pero eso sí, la escena final deja en manos de la imaginación del espectador lo que ocurrirá después. Quizá la resolución del caso debería haberse gestado de otro modo, más explícita, más contundente, más dramática porque en realidad, todos los personajes vuelven a sus vidas después de unos días de incertidumbre salvo uno de ellos, al que le corroe la duda pero a partir de ahí, nada más sabremos.

El director se toma su tiempo para asentar las bases familiares, para situar a cada personaje en la trama y hacer las presentaciones. En esos primeros compases, el espectador ya intuye por donde pueden ir los tiros al comprobar cómo la cámara sigue el devenir de Irene, una joven con muchas ganas de vivir y de la que está enamorado Felipe, sobrino de Paco. En el momento de la desaparición, el espectador está entregado a una trama llena de suspense que se desinflará un poco a medida que vaya avanzando el metraje. Y es que hacia la mitad, podemos sentir que la película se vuelve algo lenta y termina por convertirse en una sucesión de escenas que muestran el dolor, la angustia, la duda, las confesiones y los dilemas morales, sin que avancemos en la historia.

En el plano interpretativo el foco de atención se sitúa principalmente sobre Penélope Cruz. Su interpretación de una mujer rota por el dolor tras la desaparición de su hija no deja fisuras. Para mi gusto, y eso que ella no es precisamente una actriz que me encandile, creo que lo hace bastante bien. Es creíble, actúa con lógica y se mueve con verosimilitud. 

Casi al mismo nivel encontramos a un Javier Bardem que, a mi juicio, se mueve entre dos extremos. La conversación inicial que su personaje mantiene con Laura en un primer contacto suena artificial y hasta ridícula. También me resulta algo impostado en sus asombros y en sus alegrías aunque para ser justos, tengo que reconocer que no siempre es así. En el momento más tenso de la trama, cuando su personaje sufre una noticia impactante, la interpretación gana en solidez. 

El resto del reparto baila un poco alrededor de la pareja principal pero no hay nada que objetar con respecto a Darín, Fernández, Lennie ni Mínguez, salvo que sus papeles se me quedan cortos en un drama en el que hubiera gustado verlos más participativos. Creo que Darín está un poco aprovechado.

Con un título que hace referencia a esas noticias que circulan por los pueblos -o los vecindarios-, a la rumorología popular que tanto gusta en este país, la película muestra el ambiente que se vive en los pequeños núcleos en cuyos mentideros siempre corren chismes y cotilleos. Lo que todos saben en este largometraje no es tan importante como lo que todos sabrán en su desenlace porque al final, por mucho que intentes ocultarlo, la verdad sale a la luz. Pero, más allá de eso, se retrata también las típicas rencillas entre los miembros de la comunidad derivadas del reparto de tierras, de las lindes, de la compra-venta de terrenos,... que siempre dejan un poso de rencor e incluso de muerte. No es extraño levantarse con la noticia de un vecino que mata a otro por cuestiones de tierra. Y por si esto fuera poco, el argumento también se desliza por el tema de la inmigración, esos temporeros sobre los que suele flotar la sospecha constante.

Asomarse a Todos lo saben y conocer que su director es un iraní no deja de ser sorprendente precisamente por todo lo que menciono en el párrafo anterior. Me ha parecido que la visión de este cineasta no puede ser más certera y realista. Casi se podría pensar que Farhadi ha pasado los veranos de su infancia correteando por las calles de esos pequeños municipios de la España más profunda. Me ha sorprendido tanto que pretendo acercarme a sus trabajo anteriores. 

En definitiva, creo que Todos lo saben es un largometraje interesante cuya mejor baza es las interpretaciones de sus protagonistas más que el guión en sí, así como el retrato social que se hace de un entorno rural. La lentitud en el ecuador y el desenlace que deja el aire algunas cuestiones le han restado algún que otro punto pero, en cualquier caso, es una apuesta interesante. Ya veremos que tal sale parada en los Goya, con ocho nominaciones.




Tráiler:



miércoles, 10 de enero de 2018

CONTRATIEMPO (THRILLER - 2016)

Año: 2016

Nacionalidad: España.

Director: Oriol Paulo.

Reparto: Mario Casas, Ana Wagener, Bárbara Lennie, José Coronado, Francesc Orella, Paco Tous, David Selvas, San Yélamos, Iñigo Gastesi, Manel Dueso.

Género: Thriller.

Sinopsis: Adrián Doria, un joven y exitoso empresario, despierta en la habitación de un hotel junto al cadáver de su amante. Acusado de asesinato, decide contratar los servicios de Virginia Goodman, la mejor preparadadora de testigos del país. En el transcurso de una noche, asesora y cliente trabajarán para encontrar una duda razonable que le libre de la cárcel. 

[Fuente: Filmaffinity]


El cine español, tan denostado y mancillado por una parte del público, vuelve a darnos una sorpresa con Contratiempo, un largometraje cuidado en el que los detalles juegan un papel fundamental. Lo primero que atrae de esta película es su sinopsis, muy precisa en la versión que nos ofrece la web Filmaffinity, por no mencionar el reparto, con actores de la talla de José Coronado y Ana Wagener, los más sobresalientes para mí. 

La película basa su argumento en las tres horas que el empresario Adrián Doria (Mario Casas) y Virginia Goodman (Ana Wagener), preparadora de testigos, analizan los hechos para intentar salvar al joven de la cárcel, tras haber sido acusado de la muerte de su amante Laura Vidal (Bárbara Lennie). Todo transcurre en el lujoso piso de Doria, a lo largo de una noche en la que se recurrirá con frecuencia al flashback para narrar los hechos que han conducido a Adrián a tal situación. Conoceremos entonces la relación del empresario con Laura, el trágico accidente de circulación que sufren, la extorsión a la que se ven sometidos y, tal y como se menciona en la sinopsis, el asesinato de la joven del que Adrián es el principal sospechoso, mientras que él defiende su inocencia con rotundidad y declara ser víctima de una conspiración. Los minutos van pasando, temiendo que la policía se persone en el ático para detenerlo, tras haber encontrado una prueba incriminatoria irrefutable, a la vez que Adrián va contando punto por punto todo lo ocurrido en los últimos tres meses. Sin embargo, la astucia de Goodman saca a la luz lo que estaba oculto y nuevas confesiones arrojarán una luz diferente sobre el caso. El resultado será un argumento complejo, lleno de matices, giros y versiones, donde los detalles, como decía al principio, serán la clave para desvelar la auténtica realidad.

Contratiempo es una de esas películas que a mí me gusta ver más de una vez. En el primer visionado quedé sorprendida por la complejidad de la trama, por el devenir de unos hechos que se acogen como ciertos a primera instancia pero que encierran un universo de tonalidades impresionante. No me quedó ningún cabo suelto importante cuando llegué al desenlace pues las preguntas más significativas que me fueron surgiendo quedaron debidamente respondidas, aunque sí quedó alguna minucia en el aire, y sin embargo, días después, opté por verla una segunda vez con la intención de pulir aún más mis impresiones y buscarle esas lagunas que tenía que tener por fuerza. En un argumento de este tipo, algún flecho suelto tenía que quedar, pero no, lo importante queda explicado y las piezas terminan por encajar definitivamente. Y es que Oriol Paulo ya consiguió conquistarme con El cuerpo, su debut como director en la gran pantalla, y me gana la partida de nuevo con Contratiempo con un guion brillante e inteligente y un desenlace que yo, -será que tengo que pocas luces-, no me esperaba.

De todos los personajes, reluce con luz especial el interpretado por José Coronado. El actor madrileño, reconocido por una trayectoria en la que destacan importantes trabajos, da vida a Tomás Garrido, un padre de familia que se ve envuelto en una situación dolorosa. Garrido, un hombre aparentemente tranquilo y de vida sosegada, obliga al actor a sacar su lado más enérgico para esclarecer unos hechos que le han cambiado la vida. Coronado reviste a su personaje de rabia y de ira, de desesperación y tristeza, emociones que llega a transmitir al espectador sin despeinarse.

En paralelo, también se podría destacar la interpretación de Ana Wagener recubierta por la elegancia, la seguridad y el porte de Virginia Goodman, una mujer admirada por su inteligencia y agudeza, capaz de darle la vuelta a los casos policiales más complicados y llevarse al juez y al jurado a su terreno. Wagener tiene poder en su mirada. Sabe cómo enfrentarse a un hombre prepotente como es Adrián Doria y ponerlo contra las cuerdas, sin que este se plantee ninguna cuestión, abrumado por la sagacidad de una mujer que le impone, que lo hace sentir pequeño, al mismo tiempo que se mueve con sutileza y parsimonia. Goodman es uno de los personajes más misteriosos de esta historia. Da la impresión de ser una mujer muy poderosa cuyos tentáculos llegan tan lejos que es capaz de conocer detalles insondables. 

No obstante, el personaje principal es Adrián Doria al que encarna un Mario Casas que, bajo mi punto de vista, sigue sin vocalizar. Al margen de esta circunstancia, su interpretación me ha parecido más plana que la del resto de sus compañeros aunque tiene algunos momentos en los que, consigue transmitirnos un desconcierto y una tristeza que resultan crbles. Y como compañera de andanzas la fotógrafa Laura Vidal interpretada por Bárbara Lennie cuya interpretación me ha parecido mucho más elaborada que la de Casas, transpirando duda, incertidumbre, miedo y pura tensión en los minutos más álgidos.

En cuanto a los secundarios, figura un desaprovechado Paco Tous, con un papel muy breve pero clave en esta trama.

De todos los escenarios en los que se desarrolla este filme, sobresale un colosal hotel en la zona de Bierge, y que lleva por nombre Bellavista. Sin embargo, este establecimiento se denomina realmente Vall de Núria pues se ubica en la conocida estación de esquí, al que solo se puede acceder por un tren cremallera.  Estoy convencida de que, si no lo conocéis, nada más que por las imágenes que muestra la película, os apetecerá visitarlo.

La vida está llena de contratiempos, pequeños o grandes, que ponen patas arriba nuestras vidas, con mínimas o mastodónticas consecuencias. De todo esto sabe mucho Adrián Doria y Laura Vidal, pues en cuestión de segundos pasan de una vida resuelta y llena de éxito a la más completa desolación. El dinero juega a tu favor si estás en un aprieto pero no siempre se sale uno con la suya.  Así pues, yo os recomiendo que veáis esta película y eso que he leído unas cuantas críticas profesionales que me han dejado algo perpleja por su negatividadA mí sinceramente me ha gustado bastante y en lo que a mí respecta, insisto, la recomiendo.






Tráiler:


Puedes adquirirla aquí:

                            


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...