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miércoles, 29 de julio de 2020

OFRENDA A LA TORMENTA (THRILLER - 2020)

Ofrenda a la tormenta", el final de la trilogía del Baztán en ...
Año: 2020

Nacionalidad: España

Director: Fernando González Molina

Reparto: Marta Etura, Susi Sánchez, Elvira Mínguez, Leonardo Sbaraglia, Benn Northover, Paco Tous, Carlos Librado, Pedro Casablanc, Álvaro Cervantes, Ana Wagener, Imanol Arias, Marta Larralde, Alfredo Villa, Eduardo Rosa, Iñigo de la Iglesia

Género: Thriller

Sinopsis: Ha pasado ya un tiempo desde que la inspectora Amaia Salazar se enfrentó a su madre. Pero a pesar de que tanto la Guardia Civil como el juez Markina dan por cerrado el caso, Amaia siente que no está libre de peligro. La muerte súbita de una niña en Elizondo resulta sospechosa y los análisis forenses llevan a Amaia a investigar otras muertes de origen similar que conducirán a la inspectora a la resolución final de los sucesos que han asolado el valle de Baztán. Tercera entrega de la 'Trilogía del Baztán', basada en las novelas de Dolores Redondo.

[Fuente: Filmaffinity]



Esperábamos este estreno en Netflix como agua de mayo. Sabíamos que el cierre de la Trilogía del Baztán no iba a tardar mucho. Legado en los huesos, estrenada en cines a finales de 2019 y accesible en Netflix la pasada primavera, y esta última entrega, se rodaron de manera simultánea. Así que, desde esta semana, tenemos Ofrenda a la tormenta disponible en la plataforma. Por fin, podemos saber qué más le va a pasar a la familia Salazar, qué nueva investigación espera a la inspectora Amaia, y quién está detrás de todos los crímenes que se han cometido en el valle del Baztán.



Antes de comenzar a hablar de esta película, hago propósito de enmienda para no desvelar nada crucial, para no hacer spoiler, pero es complicado cuando se trata de la tercera parte de una trilogía en la que, prácticamente todo está vinculado con las anteriores. Así que, si no has visto El guardián invisible y Legado en los huesos, ¡cuidado!


Valentín Esparza es detenido por el asesinato de su hija, un bebé de cuatro meses. En el velatorio, intenta robar el cuerpo de la niña y huir con él. Tras una persecución, consiguen reducirlo y recuperar a la pequeña para darle sepultura. "Tengo que acabar con esto", grita Valentín una y otra vez. Más tarde, en el interrogatorio, pronuncia un nombre, Inguma, "uno de los demonios más antiguos de la mitología. Mata a la gente mientras duerme y provoca la muerte súbita de los bebés, robándoles el aliento". A partir de aquí, la investigadora Amaia Salazar (Marta Etura) tiene que volver a enfrentarse al asesinato de bebés, a las leyendas de una tierra rica en mitos, a las creencias antiguas que hablaban de brujas y demonios, a los que se les hacía ofrendas. La inspectora tratará de desmadejar una trama que, en esta tercera entrega, arrastra los enredos de las anteriores. 

Como ya mencioné en Legado en los huesos, es  necesario que el espectador mantenga fresca en su memoria el argumento de las películas previas, para comprender lo que ocurre en Ofrenda a la tormenta. Especialmente porque el guion no está pulido. Me pasó con la película anterior. He notado que hay cosas que no se explican con la suficiente profundidad, lo que sería muy importante para darle mejor empaque a la trama. Ofrenda... es ese pozo en el que convergen todos los hilos argumentales, desarrollados con anterioridad. Debería fluir todo de manera ágil pero, hay momentos en los que he sentido una pequeña confusión. Pensé que era cosa mía, pero he mirado opiniones de otros espectadores, y son muchos los que apuntan a un guion mal estructurado. En esta película, Salazar, no solo tiene que investigar nuevas muertes, sino que estas guardan conexión con las producidas en el pasado. Esas conexiones, así como las alusiones a hechos y personajes pasados deberían estar nítidamente explicadas. Y no siempre es así. Y es que, en esta película tienen continuidad varios hilos que proceden de las entregas anteriores. Por ejemplo, la segunda parte de esta trilogía terminó con la desaparición de una persona importante en la vida de Amaia. En este cierre, se sigue investigando dicha desaparición, y tratarán de localizar a esa persona. 

Por otra parte, un personaje detenido y encarcelado en la película previa, tendrá parte de protagonismo en esta. Lo mismo ocurre con Elena Ochoa, la amiga de Rosario, madre de Amaia, a la que la inspectora acudirá nuevamente en busca de información sobre las actividades del peculiar grupo del que formaban parte tiempo atrás, y para conocer el lugar donde realizaban sus cultos y rituales. 

Para continuar con las investigaciones, la inspectora cuenta con su equipo de siempre. Jonan, Montes y Goñi serán sus ojos y sus manos. A ellos se les une el juez Markina (Leonardo Sbaraglia), cuyo protagonismo en Legado... fue exiguo. Sin embargo, en esta última parte tendrá el protagonismo que le corresponde. Lamentablemente, me sigue resultando extraño un juez navarro con acento argentino. 

En cuanto a los más secundarios, la tía Engrasi tiene menos papel en esta ocasión. Ahora que me había reconciliado con ella, la mujer no tiene tanto protagonismo como en las anteriores. 

Pero claro, estamos ante uno caso, aunque vinculado a los anteriores, y deben aparecer nuevos personajes. Por ejemplo, Yolanda (Marta Larralde), una mujer que también perdió a sus hijos en extrañas circunstancias y trata de vengarse. Ella me va a dar pie a explicar lo que no me ha gustado de esta parte. Y es que, para desarrollar su parte en la trama, hay que hacerla poco menos que experta en Goma-2. A ver, siempre digo lo mismo, que experta puede ser, pero es como una pieza de puzle que nos empeñamos en encajar en un hueco que no le corresponde. Esa cualidad de este personaje, que se justifica de pasada, no me convence.

De nuevo, sigue sin convencerme la relación de pareja entre James y Amaia. En las reseñas previas decía que sus diálogos me parecían muy artificiales. Es una sensación mía, pero que se agranda cuando escucho a Etura hablar en inglés. No es que pronuncie mal. Simplemente tengo la sensación de que no está cómoda. Además, en esta ocasión James tiene un drama personal que lo obligará a viajar a Estados Unidos. En realidad, no es más que un truco del almendruco para dar pie a otro suceso que va a ocurrir en la vida de Amaia. Pero a mí me parece, que lo que ocurre, podría suceder igualmente sin enviar a James a su tierra. 

Aunque dramas personales que aderezan la parte policíaca hay unos cuantos. El juez Markina arrastra lastre desde la infancia. E incluso, la propia Flora esclarece un episodio de su pasado. 

Eso sí, adoro a Jonan. Tiene una relación preciosa con su jefa. Entre ellos, se percibe el respeto que hay que tener a la jerarquía, pero también existe mucha complicidad. Para mí, una de las escenas más bonitas y más creíbles es la que Amaia protagoniza junto a Jonan, en un momento durísimo para la inspectora, una secuencia en la que he visto realmente a la Etura que me gusta. 

Pero permitidme que siga desgranando aspectos que no me han gustado. Decidme si es tan fácil que una persona ajena, se mueva por las instalaciones de un mortuorio como Pedro por su casa. No me gustan las cosas que ocurren con excesiva facilidad. Pierden mucha credibilidad y me hacen sentir estúpida.

Debo señalar también el misterio que gira alrededor de un amigo de Amaia. Algo ocurre con este personaje, algo que, a priori, podía tener relación con la investigación, pero queda ahí colgado como un fleco suelto muy visible.

También he tenido problemas de sonido. Había veces que no comprendía lo que decían los personajes, que pronunciaban sus frases con una vocalización poco definida. He tenido que avanzar y retroceder en más de una ocasión, para conseguir oír lo que decían. 

Vale, sé que estoy mencionando muchas cosas negativas pero Ofrenda a la tormenta sigue teniendo una magnífica ambientación. Vuelve a llover muchísimo. La niebla vuelve a cubrir el valle. El silencio y la soledad vuelve a apoderarse de las calles de Elizondo. Toda esta puesta en escena, como la fotografía, son para mí los puntos fuertes de una trilogía cinematográfica que, estoy convencida no hace justicia a la literaria. 

Aún así, la película me ha gustado. Me ha parecido entretenida, como ya me parecieron las anteriores, aunque esperaba mucho más de esta trilogía. Quizá es un poco larga, y tal vez, en esta he advertido algo más de confusión en su guion. Pero también es cierto que la historia se ha ido volviendo más compleja con cada entrega. En cualquier caso, cuenta con un desenlace que yo no vi venir, un final que cierra en semi círculo y es que, una llamada de teléfono pone en evidencia que hay algo más. 

Poco más os puedo decir sin destripar el argumento. Sé que hay algunos espectadores que esperaban más de estas películas. Sobre todo si han leído las novelas, pero no están mal. Aunque hay cosas que chirrían o merecían mayor atención y pulido, resultan entretenidas y amenas. Siempre es agradable viajar al norte de España, para adentrarnos en un valle lleno de misterios, en una familia con mucho pasado y un entorno maravilloso para la vista. Si tienes la oportunidad, no dejes de verlas. Pero hazlo sin expectativas. Creo que es la mejor manera de disfrutarlas. 

Dejo aquí el enlace a las reseñas de El guardián invisible y Legado en los huesos





Tráiler:   



miércoles, 15 de abril de 2020

LEGADO EN LOS HUESOS (THRILLER - 2019)

Año: 2019

Nacionalidad: España

Director: Fernando González de Molina

Reparto: Marta Etura, Leonardo Sbaraglia, Elvira Mínguez, Imanol Arias, Pedro Casablanc, Carlos Librado, Itziar Aizpuru, Colin McFarlane, Susi Sánchez, Miquel Fernández, Francesc Orella, Benn Northover, Ana Wagener, Patricia López Arnaiz, Manolo Solo, Paco Tous, Arlette Torres, Eduardo Rosa, Mark Schardan, Marta Larralde, Alfredo Villa, Ricard Balada, Elisabeth Bonjour, Ohian Lopetegi, Alfonso Desentre

Género: Thriller

Sinopsis: Ha pasado un año desde que Amaia Salazar resolviera los crímenes que aterrorizaron al valle del Baztán. Embarazada y decidida a dejar atrás lo vivido en Elizondo, la vida de la inspectora se ve de nuevo alterada por un suceso inesperado: el suicidio de varios presos que dejan una única palabra escrita en la pared de sus celdas, "Tarttalo". Los peligros que Amaia creía haber dejado atrás regresan con más fuerza que nunca y la inspectora deberá enfrentarse a este nuevo caso en una vertiginosa investigación amenazada por la presencia de su propia madre. Segunda entrega de la 'Trilogía del Baztán', basada en las novelas de Dolores Redondo.

[Fuente: Filmaffinity]


Sigo sin leer nada de Dolores Redondo. No se trata de un boicot contra la autora. No tengo motivos para ello. Es más bien lo de siempre, el tiempo. En casa no tengo ni un solo volumen de la Trilogía del Baztán (aunque mi marido sí se lo has leído con gusto, a través de los préstamos en biblioteca). Sin embargo, sí tengo Todo esto te daré, con el que ganó el Premio Planeta en 2016. Y siguen llegándome buenas opiniones de sus libros, y yo sigo buscando ese momento para estrenarme con Redondo. ¿Será ahora? No lo sé. Últimamente, por engañar a este hartazgo de encierro y a todas esas preocupaciones que circunvalan mi cabeza, me doy paseos, sí, paseos por mis estanterías, repasando con deleite todos esos libros que me acompañan. Me ayuda a pasar el tiempo, a la vez que voy rescatando lecturas que un día dejé aparcadas. 

Pero hoy no vengo a hablar de libros, sino de películas, aunque tengan mucho que ver las obras firmadas por Redondo. Hoy vengo con la adaptación al cine de la segunda entrega de la Trilogía del Baztán, Legado en los huesos. Debo recordar ahora que, El guardián invisible, no me gustó tanto como había imaginado. En la correspondiente reseña, que puedes leer aquí, señalé puntos positivos, como el énfasis en la mitología del norte de España, con la figura del Basajaun como epicentro, la ambientación fabulosa, con todos esos bosques poblados, la estructura sólida de la trama, etc. Sin embargo, apunté también algunos datos negativos que, a mi juicio, restaron interés a la película. Me refiero al extraño ritual que Amaia Salazar realizaba ante el cadáver de las víctimas, su interpretación, especialmente cuando se comunicaba en inglés con su pareja, la superchería de la tía Engrasi, de la que tampoco me gustó su caracterización, excesivamente artificiosa para ser una mujer de pueblo,... Aún así, me pareció una película entretenida pero, y lo digo basándome únicamente en las opiniones que he leído, muy por debajo de la novela.

¿Y qué tal Legado en los huesos? Pues, de entrada, os diré que un poquito mejor que la anterior entrega, aunque también he tenido que colocar algunos puntos sobre ciertas íes. La película comienza con una escena que transporta al espectador a la Navarra de 1611, época en la que muchas mujeres fueron acusadas de brujería y la Inquisición se cruzaba el país en busca de herejes. Muchos eran los sacrificios que se realizaban, algunos de ellos con hijas recién nacidas y sin bautizar, siguiendo ritos ancestrales en los que la población creía con fe ciega. 

Acto seguido, volvemos a la actualidad y veremos a Amaia Salazar, embarazada, en la sala de un juzgado. Uno de los detenidos en la investigación anterior, Jason Medina, va a ser juzgado, pero el detenido solicita ir al baño y allí se corta las venas. En un bolsillo tiene una carta dirigida a la inspectora Salazar y, en su interior, un papel en el que figura una palabra: Tartallo. Pero este episodio es también introductorio ya que, la verdadera trama comienza cuatro meses después. Amaia ya ha dado a luz a un bebé, un niño al que ha puesto por nombre Ibai, y se acaba de incorporar a su puesto de trabajo. Lo ocurrido con Medina será solo el inicio a una serie de muertes relacionadas, de un modo u otro, con mujeres del valle del Baztán y en las que la palabra Tartallo parece perseguir a la inspectora Salazar. Para ello, se trasladará de nuevo a Elizondo y descubrirá que, un fleco suelto de la investigación anterior está íntimamente relacionado con los nuevos asesinatos. Pero ¿qué es Tartallo? Al parecer se trata de un cíclope sanguinario devorador de cristianos. Las leyendas y la mitología de la zona siguen siendo hilo conductor de las tramas. 

A todo ello hay que unir la profanación de alguna iglesia en las que han aparecido huesos humanos sobre el altar. En un primer momento se pensará que son actos vandálicos esporádicos pero la iglesia, representada por el monseñor Landero y por el padre Sarasola (Imanol Arias), psiquiatra y agregado del Vaticano para la defensa de la Fe, prelado del Opus Dei muy influyente en Roma, no está de acuerdo. Consideran que los atentados son fruto de un odio hacia la Iglesia  y están relacionados con unos rituales realizados antaño por los agotes, un pueblo proscrito del Baztán.

El curso de la investigación conducirá hacia la propia familia de Amaia, hacia su propio pasado, descubriendo un asunto insólito que la ha estado atormentando en sueños desde siempre. Y es que el pasado de Amaia, la relación que mantenía con su padre, su madre, todo lo que ocurrió cuando era una niña y que ya conocimos en la película anterior, seguirá teniendo mucha importancia. Pero, si he de ser sincera, a mí no me convence que nuevamente la vida personal de la inspectora tenga tanta repercusión en los acontecimientos que se producen en el valle. En la primera película me pareció un recurso interesante. En la segunda, ya me resulta excesivo porque esta mujer, más que una familia, tiene una maldición. No me extraña que se haya querido alejar de ella pero, como se suele decir, el pasado siempre vuelve. 

La trama de Legado en los huesos no es del todo independiente a la que se desarrollaba en El guardián invisible. Hasta donde puedo apreciar, estas historias no forman parte de una saga en la que, el único nexo en común es la inspectora Salazar sino que, investigaciones y crímenes del pasado están muy relacionados con los que se producen en la actualidad. ¿Qué consecuencias tiene este hecho en el espectador? Pues que, conviene tener muy fresca en la memoria lo que ocurre en El guardián invisible ya que, de otro modo, se te pueden escapar algunos detalles de esta película. Hasta donde cada uno pueda, recomendaría ver las dos películas, una detrás de otra, o bien, revisionar la primera antes de visionar la segunda.

Y ya me pasó lo mismo con la entrega anterior que tenía una trama sólida e interesante pero con ciertas cuestiones que no veía del todo claras. En esta ocasión, vuelvo a torcer el gesto antes diversas situaciones. A saber, hay un médico que, a estas alturas de la película, y es frase hecha, ya debería saber cuántos hijos tiene la paciente que trata. Porque ya hubo un pequeño problema familiar en la historia anterior y vuelve a repetirse un extraño suceso con un familiar de la paciente. No doy más detalles para no desvelar demasiado pero, a mí parecer, la situación es del todo ilógica. Por otro lado, lanzo una pregunta desde mi ignorancia. Cuando la policía investiga unos restos óseos, pregunta número uno, ¿tiende a compararlos con el ADN de sus funcionarios? Y pregunta número dos, ¿la policía tiene una base de datos con el ADN de sus funcionarios? Porque si la respuesta a ambas preguntas es no, me vais a permitir que me mosquee. Y es que un hecho fundamental de la trama está relacionado con esta cuestión que planteo. Desconozco si esta circunstancia se explica en la novela. Lo que es en la película, no, y eso me hace recelar bastante del pulido del guión que, al igual que en la entrega anterior, ha corrido a cargo de Luiso Berdejo.

En cuanto a los personajes, en esta nueva entrega, la vida de Amaia Salazar ha cambiado. Advertimos una transformación exterior e interior. En esta película, ha cambiado una melena corta y oscura por otra larga y bastante más rubia. Parecerá una tontería, pero un detalle así altera mucho la percepción que tenemos del personaje, y se agradece el cambio de look pues, el cabello oscuro endurecía mucho las facciones dulces de esta actriz de piel tan blanca. 

Pero el cambio más importante que se ha producido en su vida tiene que ver con otra cuestión. Ya dije antes que la película empieza con una inspectora embarazada que, a los pocos minutos de metraje, dará a luz a un hijo. La maternidad era un asunto que ya perseguía a la joven desde la película anterior y ahora, por fin, ha logrado su sueño. Eso implica que vamos a ver al personaje, no solo en su esfera profesional, sino también en la personal, mostrando cómo un ámbito repercute en el otro, cómo su relación de pareja sufre algún desacuerdo. Y es que, el affair entre Amaia y James me parecía buen asunto en El guardián..., pero ahora me resulta algo cansino. No me resulta una relación creíble, no noto sus diálogos naturales -ya comenté en la reseña anterior que los notaba artificiosos-, así que me ha aportado poco y cuando salen juntos, desconecto. 

Por otra parte, si en la película anterior la inspectora tenía muy mala relación con la mayor parte de su familia, parece que las aguas han vuelto a su cauce, especialmente con Flora (Elvira Mínguez), a la que la vida también le ha cambiado bastante. Pero no entro en más detalles.

Lo que sí me gustaría puntualizar, porque es de recibo, es mi nueva impresión sobre la tía Engrasi, que ahora me resulta muchísimo más natural que en El guardián... Ya no aparece tan repeinada ni con esas gafas degradadas que le daban un aire siniestro. Ahora sí me parece una mujer de pueblo, sí resulta un personaje más creíble, en cuanto al físico se refiere. Porque, todo el esoterismo y el tarot al que acostumbra me sigue sin convencer.

Y un nuevo caso, implica también la aparición de nuevos personajes. Ya mencioné antes a Imanol Arias, al que le toca vestir sotana. Tanto su personaje como su interpretación cumplen en lo justo. Por otra parte, encontraremos al juez Javier Markina (Leonardo Sbaraglia). No sé muy bien si la elección de un actor argentino, con su acento propio, ha sido lo más indicado para interpretar a un juez en Navarra. Que no digo que no sea factible tal circunstancia pero, salvo que en el libro figure así, que creo que no, me parece algo arriesgado. La relación entre él y Amaia traspasa ligeramente lo estrictamente profesional. Quiero decir que al juez se le ve el plumero, aunque la cosa se queda en nada. Perdonadme si desvelo este punto (tampoco es tan importante como para estropear alguna sorpresa) pero si lo hago es porque quiero entender que esta "relación" tendrá algún efecto en la tercera parte. De otro modo, me parece del todo insustancial. 

En cuanto a lo demás, la dirección, que vuelve a recaer en Fernando González Molina, me parece correcta. La banda sonora, a cargo de Fernando Velázquez igualmente, me gusta más en esta ocasión. La ambientación es tan buena como en la anterior, y permitidme que me cite a mí misma porque aquellas palabras encajan igual de bien en esta película:  "Esos bosques donde el verdor se desdibuja y se vuelve gris por la escasez de luz solar, esos valles brumosos, donde la humedad es casi pegajosa y esa lluvia insistente que empapa hasta el ánimo contribuyen favorablemente al viaje que el espectador realiza a esas tierras". Eso sí, viajar al Baztán es para pensárselo porque allí no ocurre nada bueno. Como dice uno de los personajes en un momento dado: "Este valle está lleno de maldad desde hace siglos"

Voy terminando. Comparando mis impresiones de esta película con las anteriores no acierto muy bien a saber por qué he dicho que este largometraje me ha gustado un poco más que su predecesora. En realidad, me inclino a pensar que todo se reduce a las expectativas. Con El guardián invisible me esperaba una película de buena factura, coherente y sin "desvaríos", pero me encontré algo distinto que no me satisfizo por completo. Así que ahora, me he enfrentado a Legado en los huesos con miras muy inferiores, de ahí que el resultado me haya parecido algo mejor. Para ser justos, el mérito no radica en la película sino en mi actitud. 

En cualquier caso, Legado en los huesos es una película entretenida. La trama es interesante, al menos a mí me lo resulta en lo relativo a la mitología, que ya señalé como punto a favor en la entrega anterior, pero sin dejar de lado esas puntualizaciones que me han chirriado. 

Por cierto, que esta película se ha rodado simultáneamente a Ofrenda a la tormenta. Lo cuentan todo aquí. No sé cuándo se estrenará la tercera y última entrega, pero no creo que tarden mucho si ya está rodada. Eso sí, tendremos que esperar a que el coronavirus nos permita abrir las salas de cine. Y roguemos porque sea pronto.




Tráiler:   

Puedes adquirirla aquí:




miércoles, 31 de julio de 2019

DOLOR Y GLORIA (DRAMA - 2019)

Año: 2019

Nacionalidad: España.

Director: Pedro Almodóvar.

Reparto: Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Penélope Cruz, Leonardo Sbaraglia, Julieta Serrano, Nora Navas, Asier Flores, César Vicente, Raúl Arévalo, Neus Alborch, Cecilia Roth, Pedro Casablanc, Susi Sánchez, Eva Martín, Julián López, Rosalía, Francisca Horcajo.

Género: Drama.

Sinopsis: Narra una serie de reencuentros en la vida de Salvador Mallo, un director de cine en su ocaso. Algunos de ellos físicos, y otros recordados, como su infancia en los años 60, cuando emigró con sus padres a Paterna, un pueblo de Valencia, en busca de prosperidad, así como el primer deseo, su primer amor adulto ya en el Madrid de los 80, el dolor de la ruptura de este amor cuando todavía estaba vivo y palpitante, la escritura como única terapia para olvidar lo inolvidable, el temprano descubrimiento del cine, y el vacío, el inconmensurable vacío ante la imposibilidad de seguir rodando. Dolor y Gloria habla de la creación, de la dificultad de separarla de la propia vida y de las pasiones que le dan sentido y esperanza. En la recuperación de su pasado, Salvador encuentra la necesidad urgente de volver a escribir. 


[Fuente: Filmaffinity]


Siempre he pensado que no soy fan del cine almodovariano, pero haciendo un repaso a su filmografía, algún que otro título no me ha disgustado excesivamente. Creo que mis reticencias tienen que ver con su tendencia al drama intenso (sus comedias la digiero menos) o con la elección del reparto. Hay nombres que se repiten en sus películas, actores y actrices con los que no comulgo mucho, así que la suma de ambos factores, no generan en mí la imperiosa necesidad de acudir al cine cada vez que estrena trabajo. No obstante, creo que con Dolor y Gloria, un título que me suena a tema bélico -la vida es una batalla en sí misma-, voy a reconciliarme un poco con él, con su trabajo y con sus personajes. ¿Quizá se debe a que hay mucho de sí mismo en esta historia? Puede ser que, al tocar lo más personal, haya conectado con él o que he visto a un Antonio Banderas, más Almodóvar que el propio Almodóvar.

Para resumir la trama, la película que aporta Filmaffinity es bastante completa. Como bien dice, Salvador es un director de cine en horas bajas. Tuvo mucho éxito con sus películas anteriores pero ahora parece estancado. No es que haya perdido la chispa, es que está maltrecho, herido por fuera y por dentro. Ha llegado a ese punto en el que todos hacemos balance, o deberíamos hacerlo. Creyendo estar acabado, repasa su vida. Los hechos del presente lo arrastran al pasado, a aquellos días de verano junto al río, mientras su madre lavaba la ropa con las vecinas, a su paso por el seminario, a su traslado a Madrid, a los amores, al cine, a la noche madrileña,... Se le acumulan los recuerdos, al tiempo que se reencuentra en el presente con Alberto, el actor que interpretó el papel protagonista en la película Sabor, un largometraje reeditado y que ahora quieren volver a proyectar al considerarla un clásico. Salvador y Alberto no acabaron bien pero con el reestreno de la película, liman asperezas.

El pasado llamará también a la puerta de Salvador a través de un antiguo amor que surge casi de la nada para recordarle que se puede amar intensamente y que las drogas lo destrozan todo. Pero Salvador no solo está herido en el alma. También su cuerpo se resiente. Tiene mil dolencias, terribles dolores que lo incapacitan para hacer lo que más ama, escribir y rodar. La medicación ya no es suficiente y acudirá a la heroína. ¿No quedamos en que las drogas son malas compañeras? Pero será precisamente ese pasado, y el recuerdo de un día en el pueblo, el que le de la fuerza suficiente para reencontrarse a sí mismo.

Dolor y Gloria tiene un claro componente nostálgico que Antonio Banderas sabe explotar en el papel de Salvador Mallo. El malagueño nunca estuvo entre mis actores predilectos pero su papel de hombre atormentado me ha atrapado. No me extraña su premio en Cannes. A lo largo de toda la cinta muestra esa pesadez del alma, esa desgana por la vida que afecta a los que ya se creen vencidos, a los que piensan que ya nada será igual, que ya vivieron su momento de gloria y que ahora solo queda el dolor. ¿Y el amor, qué? Será Mallo el que soporte el peso total de la cinta, apoyado a ratos por el papel de Jacinta, la que fue su madre (Penélope Cruz -la madre joven- y Julieta Serrano -la madre vieja-), con la que mantuvo aquella relación tan especial, en la que existían silencios que jamás fueron pronunciados.

Si Banderas me ha convencido -como dijo más arriba me ha parecido más Almodóvar que el propio cineasta-, con Cruz no termino de hacer las paces. No digo que su interpretación sea mala pero ha recordado a otros papeles ya vistos, a otras mujeres de pueblo o de barrio humilde a las que dio cuerpo, acento y copla. He sentido como si la estuviera viendo en otra cinta. Los actores y actrices deben ser camaleónicos, tener la capacidad de camuflarse y a mí Cruz me ha parecido la misma de otras veces.

Asier Etxeandia como Alberto es una buena réplica para Banderas. Su interpretación es creíble en el papel de actor del que ya nadie se acuerda y necesita renacer.  Entre ambos se generan los mejores momentos de tensión que le dan un punto álgido a la historia. 

Y luego está Sbaraglia que hará el papel de Federico, aquel amor de Salvador durante la movida madrileña. Aquel niño que se hundía, consumido por las drogas, mientras el otro era encumbrado a la gloria. Lástima que la escena conjunta de ambos sea tan breve. La química, la magia que surge en ese cruce de miradas, en esos silencios, en esas palabras que no pronuncio con los labios pero te las digo con los ojos, es tan potente que dejé de respirar. Por un momento me hubiera gustado un giro, una nueva oportunidad para Salvador, que la necesitaba a gritos.

La película cuenta con algunos cameos. Debes ser muy rápido si quieres cazar a Agustín Almodóvar. Me ha encantado volver a ver a Cecilia Roth, a pesar de haber perdido frescura y naturalidad en el rostro tras algún retoque. Raúl Arévalo, está poco explotado. 

Narrada con muchos saltos en el tiempo -creo que quiere contar mucho en poco tiempo-, siento que el guion no profundiza demasiado en la vida de Mallo. Pasa de puntillas por los tres pilares de su vida, la relación con su madre, el descubrimiento de su identidad sexual, el amor de adulto que lo dejó marcado,... todo ello acompañado de su carrera cinematográfica de la que apenas se dan tres pinceladas. Por otra parte, me ha gustado la dirección, la estética psicodélica de algún pasaje, los decorados que tan bien encajan con el personaje y la caracterización de Salvador. Muy acertado el trabajo de peluquería y vestuario. 

Dolor y Gloria me ha gustado. Sí, debo confesarlo. Como en su día me gustó La mala educación o La ley del deseo. Visto lo cual, parece que sus personajes dramáticos masculinos me resultan más convincentes que los femeninos -Julieta no fue totalmente de mi agrado-. No diré que es la obra maestra del manchego, como algunos afirman, pero, hasta donde yo he visto, sí creo que es la mejor interpretación de Antonio Banderas y eso consigue que la película suba unos cuantos enteros. Así que, si eres fan de Almodóvar, esta película te gustará, y si no, creo que bien merece una oportunidad porque la cinta respira emoción, nostalgia y sinceridad, más allá de lo que sea ficción o no.


Tráiler:





















miércoles, 27 de mayo de 2015

LAS VIUDAS DE LOS JUEVES (DRAMA - 2009)


Año:2009.

Nacionalidad: Argentina.

Director: Marcelo Piñeyro.

Reparto: Ernesto Alterio, Juan Diego Botto, Leonardo Sbaraglia, Pablo Echarri, Gabriela Toscano, Ana Celentano, Gloria Carrá, Juana Viale, Adrián Navarro, Vera Spinetta, Camilo Cuello Vitale, Gabo Correa, Roberto Antier.

Género: Drama. Intriga.

Sinopsis: En el barrio privado de Buenos Aires "Altos de la Cascada", la vida transcurre idílica entre casas que imitan mansiones con grandes jardines y piscinas climatizadas. Separado de la realidad por muros y cámaras que todo lo vigilan, la urbanización es una burbuja perfecta en un país erizado de espinas. Sin embargo, una mañana tiene lugar un descubrimiento macabro: tres cadáveres aparecen flotando en una piscina. El hallazgo conmueve a los vecinos, pero prefieren creer que se trata de un trágico accidente. Sin embargo, la investigació de las últimas actividades de las víctimas hace dudar sobre el carácter accidental de esas muertes.


[Información facilitada por Filmaffinity]


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Siempre digo que el cine me ha acercado muchas veces a la literatura y esta película es buen ejemplo de ello. A través de este largometraje llegué a la novela de Claudia Piñeiro que, con el mismo nombre, publicó en 2005. Años después, otro Piñeyro, solo que con y griega, llevó esta historia al cine con un reparto masculino muy conocido.

Argentina. En una urbanización de lujo, con grandes casas, jardines, centros deportivos, múltiples cámaras de vigilancia y todo tipo de comodidades viven cuatro parejas: Tano y Teresa (Pablo Echarri y Ana Celentano), Martín y Lala (Ernesto Alterio y Gloria Carrá), Ronnie y Mavy (Leonardo Sbaraglia y Gabriela Toscano) y Gustavo y Carla (Juan Diego Botto y Juana Viale).  Todos parecen felices y llevar una vida envidiada pero las apariencias siempre engañan. Tano, que solo cree en el dinero, es un hombre de negocios importante, que sabe ver la oportunidad aunque para ello tenga que mercadear con las situaciones más deplorables del ser humano. Martín ha perdido su empleo y no sabe cómo decírselo a su mujer mientras ve cómo sus ahorros se van consumiendo. Ronnie necesita de los ingresos de su esposa como agente inmobiliaria para mantener su nivel de vida. Gustavo parece tener un problema de actitud que repercute gravemente en su matrimonio. A esto se le une unos hijos adolescentes, Juan con problemas de integración social, y Trina, una joven aficionada a las drogas y al trapicheo, y un vigilante que inspira muy poca confianza.


El argumento corre en dos líneas temporales paralelas. El punto de arranque se produce en la madrugada del 17 de diciembre de 2001, momento en el que un empleado encuentra tres cuerpos flotando en una piscina - Tano, Martin y Gustavo-. Todo apunta a un accidente a consecuencia de un fallo eléctrico. A partir de ahí la escena se retrotrae unos meses atrás para conocer cómo era el día a día de las parejas y qué relación les unía. Realmente no importa que la película empiece por el final, sabiendo cómo acabará, pues lo realmente importante es conocer cómo se ha llegado a ese punto, si realmente se ha producido un accidente, ha sido un suicidio o un asesinato.

Imagen promocional Las viudas de los jueves


Sobre el reparto, yo solo tengo conocimiento del elenco masculino porque de las damas apenas tengo referencias. Quizás de todos ellos brilla Pablo Echarri en el papel de Tano, el «rey del lugar, el capo de una multinacional holandesa, con una mujer encantadora», según palabras de Ronnie. Verdaderamente parece ser él quien lleva la voz cantante del grupo, el que siempre gana jugando al tenis, al que no le gusta perder, al que todo el mundo le pide consejo, el que sabe qué es lo más oportuno en cada momento, y al que todas las mujeres admiran. Frente a él, el resto de los personajes masculinos se diluyen fácilmente, dejándolos en un segundo plano, con un Martín enpequeñecido, un Ronnie simplón y un Gustavo taciturno, aunque esto no quiere decir que sus interpretaciones sean malas, más bien todo lo contrario. Eso sí, no me gusta nada ver a Botto llorar. 

miércoles, 18 de febrero de 2015

RELATOS SALVAJES (COMEDIA NEGRA - 2014).



Año: 2014

Nacionalidad: Argentina.

Director: Damián Szifrón.

Reparto: Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia, Érica Rivas. Oscar Martínez, Julieta Zylberberg, Rita Cortese, María Onetto, Osmar Núñez, Nancy Dupláa, María Marull, Germán de Silva, Marcelo Pozzi, Diego Gentile, Alan Daicz, Liliana Weimer, Claudio Delan, Lucila Mangone, Federico Liss, Walter Donado, Diego Velázquez, Margarita Molfino, César Bordón, Mónica Villa, Juan Santiago Linari.

Género: Comedia. Drama. Comedia negra.

Premios: 1 nominación a los Oscar (2015) como Mejor Película de Habla no Inglesa; 1 Goya (2015) a la Mejor Película Iberoamericana; entre otras nominaciones y premios.

Sinopsis: La película consta de seis episodios que alternan la intriga, la comedia y la violencia. Sus personajes se verán empujados hacia el abismo y hacia el innegable placer de perder el control, cruzando la delgada línea que separa la civilización de la barbarie.


[Información facilitada por Filmaffinity]



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¿Qué pensáis del cine argentino? Hace muchos años que lo descubrí con aquellas películas de Ricardo Darín, El faro del sur (1998), El mismo amor, la misma lluvia (1999) o sus trabajos más conocidos como Nueve Reinas (2000) o El hijo de la novia (2001).Y raíz de aquellas vinieron otras, quizás menos conocidas, como Conversaciones con mamá (2004) El abrazo partido (2004), Las manos (2006), El niño de barro (2007), El hombre de al lado (2009), Naranjo en flor (2009), Anita (2009) que de puro sufrimiento no pude terminar de ver, Nueces para el amor (2010),... De una de ellas adopté la costumbre de soltar globos de cuyo hilo cuelgan cada año mis deseos tras las campanadas de Fin de Año. ¿Cómo iba a dejar pasar Relatos Salvajes

Apretaros el cinturón, nunca mejor dicho, porque esta película despega con una historia que os dejará pegados al asiento, atónitos y expectantes. Será una de mis favoritas, una de las seis que componen la película y que contará con un desarrollo y un desenlace brillante y espectacular. Seis historias que se balancean entre la comedia y el drama por lo que, como bien recoge la ficha técnica, se podría englobar dentro del género de comedia negra. 

Sin desvelar el argumento de la primera porque quiero que esa concretamente os pille por sorpresa, el director y guionista Damián Szifrón despliega ante nuestros ojos una serie de relatos en los que la venganza es elemento común de prácticamente todos ellos. ¿De qué o de quién se puede vengar el hombre? Si tuviéramos que elaborar una lista de motivos sería algo interminable pues encontraremos una multitud. Vengarse de un hombre que arruinó la vida de nuestra familia. Vengarse de la sociedad, las injusticias y el abuso. Vengarse del tipo que te atosiga en la carretera porque quiere que le dejes paso. Vengarse de tu novio porque, justo una hora después de convertirse en tu marido, te enteras que te puso los cuernos con una compañera de trabajo. Quizás los motivos no sean muy originales pero sí es interesante ver cómo esa venganza se lleva a cabo, cómo nuestra mente urde la manera de compensar nuestra rabia o nuestro dolor. Demos paso a nuestro lado más salvaje, hagamos lo que nos dicta el corazón sin pensar en nada más. El ajuste de cuentas está muy presente en este filme.



Por que esto es Relatos salvajes, una serie de cortos en los que un grupo de individuos que dan rienda suelta a sus instintos más bajos porque están cansados de guardar las formas, de comportarse con civismo, de tener que aguantar el chaparrón por el qué dirán. Aquí los personajes se levantan de la mesa sin haber terminado de comer, dan una voz a quien haga falta, golpean la mesa con su lado más visceral y se plantan en un juego en el que no están dispuestos a continuar. Y para ello quizás haya que tomar medidas drásticas. Arremeter con lo primero que tengamos a mano aunque nuestra actitud nos acarree terribles consecuencias pero ¿quién puede pararse a pensar con sensatez cuando nos puede la rabia? Así asistiremos al desarrollo de breves historias en las que sus personajes viven situaciones no tan dispares y que desencadenan un torrente de violencia. Tranquilos porque no siempre acabará mal la cosa. Tendremos finales dantescos, otros paradójicos y otros del tipo «y fueron felices y comieron perdices»

En Relatos Salvajes habrá tensión y suspense, situaciones que nos dejarán con la media sonrisa en los labios sin saber muy bien si tenemos que reír o poner cara de horror. Habrá escenas tremendamente bien rodadas que, en ocasiones, estarán acompañadas por una melodía que pondrá el punto de ironía a la historia. Y es que la música es sumamente importante en este largometraje. Lo es incluso en el trailer. Comprobadlo más abajo.

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