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miércoles, 14 de septiembre de 2022

LA JEFA (DRAMA - 2022)

 Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Fran Torres

Reparto: Aitana Sánchez-Gijón, Cumelen Sanz, Pedro Casablanc, Younes Bachir, María Fernández Prat, Vanesa Rasero, Alex Pastrana

Género: Drama

Sinopsis: Sofía, una joven ambiciosa que trabaja en una multinacional de moda se queda embarazada sin haberlo planeado. Sin familia en España y con dudas sobre el futuro de su maternidad, Sofía parece abocada a volver a su país y abandonar la prometedora carrera profesional por la que tanto ha luchado. Sin embargo, su jefa, una mujer hecha a sí misma a la que Sofía admira por encima de todo le hace una inusual proposición: Darle el hijo en adopción a ella y a cambio poder continuar con su promoción dentro de la empresa. Sofía acepta la oferta sin saber que no todo es como su jefa le ha contado…

[Fuente: Filmaffinity]


Advertencia inicial: Si has visto La hija del director Manuel Martín Cuenca, protagonizada por Javier Gutiérrez y Patricia López Arnaiz, puedes ahorrarte el visionado de La jefa. Tienen un argumento tan similar que no hay opción a la sorpresa. Con alguna variación, en líneas generales el argumento y el desenlace es el mismo, así que esta película estrenada hace poco en Netflix no resulta nada novedosa. En cualquier caso, os cuento.

Sofía es una chica argentina que reside con Nacho, su novio colombiano, en Madrid. Cada uno trabaja en lo que puede. Él mostrando pisos para una inmobiliaria y ella como dependienta en una tienda de ropa. Tratan de mantenerse con la precariedad propia de una pareja joven con escasos salarios, soñando siempre con una vida mejor, con un trabajo que les proporcione mejores ingresos, poder formar una familia y, a poder ser, regresar a Latinoamérica. 

Tras una llamada de teléfono está la oportunidad de sus vidas. Sofía postuló a un puesto en la prestigiosa empresa de Beatriz Galán, dueña de una firma de moda, y la han llamado para una entrevista. Es una oportunidad única que no puede desaprovechar. La joven conseguirá una pasantía por su naturalidad y desenvoltura, y se entregará en cuerpo y alma a su nuevo trabajo. Cuando todo parece ir viento en popa, descubre que está embarazada, algo que no estaba previsto, y que llega en el peor momento posible. Sofía no sabe qué hacer. Por un lado, no quiere abortar. Por otro, tampoco quiere tenerlo. Envuelta en mil dudas, prefiere guardar su embarazo en secreto. A su novio prefiere no contarle la supuesta buena nueva, máxime cuando Nacho está pensando en volver a Colombia, para montar allí una empresa. Además, a él no le está gustando mucho el ritmo de vida de su novia, a raíz del nuevo trabajo. ¿Qué salida le queda a Sofía? Y es aquí cuando La hija y La jefa confluyen. Porque Beatriz ha querido ser madre desde siempre, pero su trayectoria profesional nunca se lo ha permitido. Cuando se entera que Sofía está embarazada, le propondrá un plan que satisfaga ambas partes. Con la ayuda de dos de sus mejores amigos, -Cristina, ginecóloga de profesión, y Julio, abogado-, Beatriz y Sofía firman un contrato por el cual la jefa se convertirá en la madre biológica del niño, a cambio de que la joven pueda regresar al trabajo de su sueño y reciba una cuantiosa cantidad de dinero. Al principio todo marcha como la seda. Sofía se siente cuidada y protegida. Piensa en el futuro que le espera junto a Nacho, una vez que el niño nazca. Sin embargo, las cosas comienzan a torcerse, la joven advierte cosas que no le gustan y llegan las complicaciones. A eso hay que unir la existencia de una habitación cerrada bajo llave en la casa de Beatriz, donde la chica vive recluida, a la espera del momento del parto. Una cosa llegará a la otra y, definitivamente, todo terminará muy mal.

Qué me ha gustado de esta película

Bueno, el argumento, si no fuera porque se parece tanto a La hija, no está mal. El ritmo de la película es como un mar en calma hasta que la tormenta se desata, provocando tensión e inquietud en el espectador. Lo que ocurre es que, a medida que avanza el metraje, y teniendo como referencia el largo de Martín Cuenca, nada consiguió sorprenderme. No obstante, si no viste esa película, La jefa te podrá gustar (más o menos). Por lo menos, puede conseguir que te entretengas.

Qué no me ha gustado

Independientemente del curioso parecido con la otra cinta, tengo que decir que hay escenas un tanto absurdas. ¿Quién se toma una copa de vino en la consulta de su ginecóloga, por muy amigas que seáis, después de una revisión médica? 

También veremos un encuentro sexual de Beatriz que, sinceramente, aporta poco al personaje, más allá de dibujarla como una mujer de mundo, independiente y dueña de su vida, algo que ya se deduce de su trayectoria profesional. Además, se trata de una mujer sometida a tanta presión (o eso es lo que nos quieren hacer ver) que sufre episodios de ansiedad (no tengo muy claro qué sea realmente eso), sin que esto repercuta especialmente en el desarrollo de los hechos ni tampoco se dé una mínima explicación o justificación. ¿Algún trauma del pasado? Por favor, que me lo expliquen.

Y hacia el final de la historia, Sofía tampoco es que actúe con mucha lógica. Si estás sola y en peligro, ¿por qué no abres la puerta al que llama? Bueno, no quiero dar muchos detalles pero, cuando veáis esa escena, seguro que os sorprende la reacción tan poco lógica y natural de la joven. 

Como colofón, ¿qué clase de desenlace es este? Totalmente interruptus. El personaje que vemos en las escenas finales, ¿qué es de él?, ¿cómo llega a algún lugar habitado?, ¿en qué estado? No me ha gustado el final. Una cosa es que los desenlaces abiertos permitan al espectador terminar de perfilar la historia, y otra muy distinta es dejarlos con dos palmos de narices. Tras, tras. Eso no se hace, Fran Torres. 

Personajes

Aunque habrá personajes colaterales, como Nacho, Cristina y Julio -estos dos últimos me han parecido de papel maché-, las protagonistas absolutas son Beatriz y Sofía. 

La jefa, Beatriz, es una mujer hecha a sí misma. De la nada ha construido un imperio de la moda que la ha convertido en una mujer poderosa. Inteligente y madura, sabe cómo satisfacer sus necesidades más básicas sin depender de nadie. Los años de duro trabajo, generalmente rodeada de hombres, la han convertido en una mujer astuta. Manipula pero con mucho tacto, casi que su mano parece totalmente invisible. Y no solo para Sofía, que tiene a Beatriz en un altar, sino incluso para el propio espectador. Beatriz es buena jugadora. Cierto es que juega con ventaja porque tiene buenas cartas, pero es que encima conoce las de su contrincante. 

Interpretada por Aitana Sánchez-Gijón, la actriz encaja perfectamente en ese tipo de mujer resuelta, auto-suficiente, con solvente economía, inteligente para los negocios, elegante y hermosa. Sánchez-Gijón otorga al personaje la madurez de la propia actriz, la serenidad de saberse mujer segura de sí misma, a lo que suma una capacidad para camuflar otra parte de su naturaleza más oscura.

En cuanto a Sofía, la joven lo único que quiere es prosperar y cumplir el sueño de trabajar en la empresa de Beatriz. Dicen que hay gente por el mundo disfrazados de cordero con piel de lobo. ¿Podría ser este el caso de Sofía? Bueno, yo no diría tanto. A priori, la joven lo único que quiere es no perder el trabajo, algo que podría ocurrir al descubrir su embarazo, por eso se presta al plan de Beatriz, en la que confía ciegamente. Sin embargo, no todos la verán igual.

El papel de Sofía estará encarnado por Cumelen Sanz. No tengo nada que decir en cuanto a su interpretación. Ni bueno, ni malo. Me ha resultado indiferente.

En cualquier caso, la relación entre Beatriz y Sofía comienza a volverse algo turbia. Todo parece muy inocente pero hay ciertos límites que se llegan a traspasar. Es como si Beatriz hubiera acogido a la joven bajo su protección y cuidado, incluso antes de saber que está embarazada, y antes de poder obtener de ella un beneficio. No sé, tiene un toque inquietante esa relación. 


En definitiva, La jefa es una película con cierto suspense psicológico pero olvidable. Si no viste La hija seguro que te gusta más que a mí pero, en mi caso, ha sido un largometraje que visionar mientras compruebas si te llegó un whatsapp nuevo al móvil o le cuentas a tu pareja qué tal te fue el día. Eso, fuera de la pantalla. Dentro, Beatriz y Sofía van a lo suyo.

La puedes ver en Netflix



Tráiler:




miércoles, 16 de marzo de 2022

JOSEFINA (DRAMA - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Director: Javier Marco

Reparto: Roberto Álamo, Emma Suárez, Miguel Bernardeau, Manolo Solo, Pedro Casablanc, Simón Andreu, Olivia Delcán, Belén Ponce de León, Maria Algora, Alfonso Desentre

Género: Drama

Sinopsis: Juan, funcionario de prisiones, observa en silencio cada domingo la visita de Berta, la madre de uno de los presos. El día que por fin logra acercarse a ella, se sorprende a sí mismo haciéndose pasar por otro padre e inventándose a una hija dentro de la cárcel: Josefina. La necesidad de llenar el vacío en el que viven Juan y Berta les llevará a seguir encontrándose más allá de la realidad que les rodea.

[Fuente: Filmaffinity]


Recalo de nuevo en el cine español, después de hablaros la semana pasada sobre Belfast. Tenía ganas de ver Josefina, simplemente por reencontrarme con Roberto Álamo y Emma Suárez en esa parada de autobús, que nos muestra la cartelera de esta película. Sin embargo, el viaje me ha llevado a un destino bastante insulso. Prometía mucho Josefina y a mi juicio se ha quedado en un mero intento. No tanto por la historia en sí sino, más bien, por la forma de contarla. Os doy detalles.

Juan (Roberto Álamo) es un funcionario de prisiones. Berta (Emma Suárez) una madre asidua en las visitas a la penitenciaria. La vida de él es tan anodina como la de ella. Juan se levanta, desayuna, pone lavadoras, tiende la ropa, trabaja, regresa a casa, cena y se acuesta. Lo más divertido que hace es sacar al perro de su vecino Pascual. Por su parte, Berta cuida de su marido encamado. Le dio una parálisis hace año y medio y desde entonces está conectado a un respirador. Trabaja como costurera haciendo casullas para la iglesia. Los domingos acude a la cárcel a visitar a su hijo Sergio, mientras una amiga se queda cuidando al marido. Ni él ni ella parecen tener amigos, ni vida social, ni nada que se le parezca. 

Un día, a Juan no le arranca el coche y toma el autobús, donde coincide con Berta. Él se fija en ella, aunque no cruzan palabra. Ambos se bajan en la misma parada, la de la cárcel. A partir de ese momento, él querrá saber más de ella. Desde la garita de vigilancia donde trabaja, rodeado de decenas de pantallas que muestran las grabaciones de las cámaras de seguridad, Juan se pasará los días oteando las imágenes en busca de Berta. La verá cada domingo en la sala de comunicaciones, conversando con su hijo. Él intuye que hay tristeza en esos encuentros, que el rostro de Berta solo refleja desánimo. La reconoce como una igual.

La reparación del coche de Juan llevará su tiempo, así que él pasa una temporada tomando el autobús para ir a trabajar. La primera conversación entre ellos ocurrirá otro día, en el interior del medio de transporte. Por puro azar, intercambian números de teléfono y eso da pie a que se conozcan mejor. ¿Qué le cuenta ella de su vida? ¿Qué le cuenta él? En un lado o en otro -no te lo desvelo- no habrá sinceridad. Escondidos tras la mentira irán acercándose, conectando. Sin embargo, como se suele decir, las mentiras tienen las patitas muy cortas. ¿Qué ocurrirá entre ellos? Bueno, eso dejo que lo descubras por ti mismo si te animas a ver este largometraje.

¿Qué no me ha gustado de esta película?

Empiezo por lo negativo. Imaginaos que esta película es un mosaico que, en su conjunto, cuenta una historia. Cada tesela sería una pequeña escena de corte doméstico. Juan desayunando. (Salto). Juan tendiendo la ropa. (Salto). Juan tratando de arrancar el coche. (Salto). Juan cambiándose de ropa en los vestuarios de la cárcel. (Salto). Pla. Pla. Pla. Pla. Pla. Y con la vida de Berta, más de lo mismo. La narración de Josefina está muy fragmentada, compuesta por minúsculas escenas de la rutina diaria. No es un estilo narrativo que me guste. El salto de una escena breve a otra supone para mí una interrupción que me escupe constantemente de la historia, me impide amoldarme, encontrar mi hueco dentro del relato.

Por otra parte, hay algunas situaciones a las que, bajo mi punto de vista, les falta credibilidad. Juan, con tal de coincidir con Berta, hace cosas que no son convincentes. No quiero dar más detalles pero un trabajo, por muy funcionario que seas, es un trabajo con un jefe, unas normas y unos horarios. Y luego está el asunto de la tortilla. ¿Que Berta quiere llevar una tortilla a su hijo pero no se lo permiten? No hay problema, (perdonad por el pequeño spoiler) la tortilla llega a destino pero le falta un trozo. Por no hablar de unas cartas con destinatario desconocido. Bueno, lo mismo, no tan desconocido. 

No sé, la verdad. Yo creo que a Josefina hay que echarle mucha imaginación. Hay cosas que no quedan debidamente explicadas. Por ejemplo, una conversación en el despacho del jefe de Juan sobre un personaje misterioso; la relación que Berta tenía con su marido; p mejor aún, la que tenía Sergio con su padre. Pero lo más definitivo es que no se explica por qué el chaval está en la cárcel. ¿Qué ha hecho para acabar con sus huesos en semejante lugar? Por un comentario que le hace a la madre podemos intuirlo, peeeero... Y sí, me podrán decir que Josefina es como algunas novelas, en las que el lector tiene que poner de su parte y leer entre líneas. Y diré que sí, que efectivamente a veces es así. Pero también me resulta algo tramposo dejar asuntos de grosor en manos del espectador-lector, sin que se dé una somera explicación de los hechos. En cualquier caso, yo diría que esta película tiene un cierto toque mágico y que el guion se sustenta en una de esas frases que encontramos en los azucarillos, con cierta relevancia en la película y que dice algo así como que todo lo que puedes imaginar es real.

¿Qué me ha gustado?

Algo hay. Josefina es pobre en diálogo. No es ningún inconveniente. El silencio, aquel que lo dice todo, es el que sustenta todo el desarrollo de la historia. Estamos ante una película donde los sentidos juegan un papel predominante frente a la expresión oral. Las miradas, a veces huidizas, están cargadas de significado. Una mano, que acaricia el tejido suave de un traje, transmite deseo. Incluso el final, abierto pero enfocado hacia una dirección concreta y clara, se resuelve con un cruce de miradas y una leve sonrisa

No cabe duda que la historia está escrita y rodada con ternura. Josefina tiene el propósito de mostrarnos el nacimiento de una relación entre dos personas que buscan a un igual. La soledad es muy triste y hay que encontrar aquello con lo que volvamos a recuperar la ilusión. Para transmitir este mensaje tenemos a los dos personajes principales, de los que os hablo a continuación.

Personajes e interpretaciones

Juan y Berta son dos almas solitarias que se necesitan y se encuentran. Son personas que han perdido la ilusión. No se incide mucho en el tema pero, al parecer, Juan vivía con su madre, la cual falleció no hace mucho. Ahora queda solo. Y a Berta, entre el marido enfermo y el hijo en la cárcel, la vida se le hace cuesta arriba. Los días de ambos están tan teñidos de gris como lo están las imágenes en blanco y negro que Juan contempla cada día en su trabajo. Vidas anodinas, mustias, simples y solitarias, llenas de resignación y amargura. Poner a Juan frente a Berta, y a Berta frente a Juan, hacer que se conozcan y se hagan compañía, es la recreación de una batalla ganada a la soledad.

Roberto Álamo y Emma Suárez están correctos.  Son buenos actores y sus interpretaciones están en la justa línea de lo satisfactorio. Quizá el guion no les dejó más margen.

Por otra parte, entre el reparto también contamos con Manuel Sollo, tan magnífico siempre. En esta ocasión tiene un papel minúsculo, tan secundario que me parece mentira que lo interprete él. Sollo encarna a Rafael, el compañero de turno de Juan, que simplemente se limita a contar anécdotas familiares, tomar café y leer los mensajes de los azucarillos. 


En definitiva, esperaba más de Josefina. Para mí, tiene un guion muy desmadejado, con enormes lagunas que el espectador debe rellenar no sin gran esfuerzo. Y ojo, porque es un largometraje con notazas, pero a mí no me ha enganchado. Partía de un buen inicio, pero en esta tierna historia de dos almas solitarias me ha faltado la chicha y la limoná. Es decir, me ha faltado chispa y más profundidad en la narración para poder empatizar con los personajes. 

La podéis ver en Movistar+ el próximo 20 de marzo.


Tráiler:





miércoles, 15 de abril de 2020

LEGADO EN LOS HUESOS (THRILLER - 2019)

Año: 2019

Nacionalidad: España

Director: Fernando González de Molina

Reparto: Marta Etura, Leonardo Sbaraglia, Elvira Mínguez, Imanol Arias, Pedro Casablanc, Carlos Librado, Itziar Aizpuru, Colin McFarlane, Susi Sánchez, Miquel Fernández, Francesc Orella, Benn Northover, Ana Wagener, Patricia López Arnaiz, Manolo Solo, Paco Tous, Arlette Torres, Eduardo Rosa, Mark Schardan, Marta Larralde, Alfredo Villa, Ricard Balada, Elisabeth Bonjour, Ohian Lopetegi, Alfonso Desentre

Género: Thriller

Sinopsis: Ha pasado un año desde que Amaia Salazar resolviera los crímenes que aterrorizaron al valle del Baztán. Embarazada y decidida a dejar atrás lo vivido en Elizondo, la vida de la inspectora se ve de nuevo alterada por un suceso inesperado: el suicidio de varios presos que dejan una única palabra escrita en la pared de sus celdas, "Tarttalo". Los peligros que Amaia creía haber dejado atrás regresan con más fuerza que nunca y la inspectora deberá enfrentarse a este nuevo caso en una vertiginosa investigación amenazada por la presencia de su propia madre. Segunda entrega de la 'Trilogía del Baztán', basada en las novelas de Dolores Redondo.

[Fuente: Filmaffinity]


Sigo sin leer nada de Dolores Redondo. No se trata de un boicot contra la autora. No tengo motivos para ello. Es más bien lo de siempre, el tiempo. En casa no tengo ni un solo volumen de la Trilogía del Baztán (aunque mi marido sí se lo has leído con gusto, a través de los préstamos en biblioteca). Sin embargo, sí tengo Todo esto te daré, con el que ganó el Premio Planeta en 2016. Y siguen llegándome buenas opiniones de sus libros, y yo sigo buscando ese momento para estrenarme con Redondo. ¿Será ahora? No lo sé. Últimamente, por engañar a este hartazgo de encierro y a todas esas preocupaciones que circunvalan mi cabeza, me doy paseos, sí, paseos por mis estanterías, repasando con deleite todos esos libros que me acompañan. Me ayuda a pasar el tiempo, a la vez que voy rescatando lecturas que un día dejé aparcadas. 

Pero hoy no vengo a hablar de libros, sino de películas, aunque tengan mucho que ver las obras firmadas por Redondo. Hoy vengo con la adaptación al cine de la segunda entrega de la Trilogía del Baztán, Legado en los huesos. Debo recordar ahora que, El guardián invisible, no me gustó tanto como había imaginado. En la correspondiente reseña, que puedes leer aquí, señalé puntos positivos, como el énfasis en la mitología del norte de España, con la figura del Basajaun como epicentro, la ambientación fabulosa, con todos esos bosques poblados, la estructura sólida de la trama, etc. Sin embargo, apunté también algunos datos negativos que, a mi juicio, restaron interés a la película. Me refiero al extraño ritual que Amaia Salazar realizaba ante el cadáver de las víctimas, su interpretación, especialmente cuando se comunicaba en inglés con su pareja, la superchería de la tía Engrasi, de la que tampoco me gustó su caracterización, excesivamente artificiosa para ser una mujer de pueblo,... Aún así, me pareció una película entretenida pero, y lo digo basándome únicamente en las opiniones que he leído, muy por debajo de la novela.

¿Y qué tal Legado en los huesos? Pues, de entrada, os diré que un poquito mejor que la anterior entrega, aunque también he tenido que colocar algunos puntos sobre ciertas íes. La película comienza con una escena que transporta al espectador a la Navarra de 1611, época en la que muchas mujeres fueron acusadas de brujería y la Inquisición se cruzaba el país en busca de herejes. Muchos eran los sacrificios que se realizaban, algunos de ellos con hijas recién nacidas y sin bautizar, siguiendo ritos ancestrales en los que la población creía con fe ciega. 

Acto seguido, volvemos a la actualidad y veremos a Amaia Salazar, embarazada, en la sala de un juzgado. Uno de los detenidos en la investigación anterior, Jason Medina, va a ser juzgado, pero el detenido solicita ir al baño y allí se corta las venas. En un bolsillo tiene una carta dirigida a la inspectora Salazar y, en su interior, un papel en el que figura una palabra: Tartallo. Pero este episodio es también introductorio ya que, la verdadera trama comienza cuatro meses después. Amaia ya ha dado a luz a un bebé, un niño al que ha puesto por nombre Ibai, y se acaba de incorporar a su puesto de trabajo. Lo ocurrido con Medina será solo el inicio a una serie de muertes relacionadas, de un modo u otro, con mujeres del valle del Baztán y en las que la palabra Tartallo parece perseguir a la inspectora Salazar. Para ello, se trasladará de nuevo a Elizondo y descubrirá que, un fleco suelto de la investigación anterior está íntimamente relacionado con los nuevos asesinatos. Pero ¿qué es Tartallo? Al parecer se trata de un cíclope sanguinario devorador de cristianos. Las leyendas y la mitología de la zona siguen siendo hilo conductor de las tramas. 

A todo ello hay que unir la profanación de alguna iglesia en las que han aparecido huesos humanos sobre el altar. En un primer momento se pensará que son actos vandálicos esporádicos pero la iglesia, representada por el monseñor Landero y por el padre Sarasola (Imanol Arias), psiquiatra y agregado del Vaticano para la defensa de la Fe, prelado del Opus Dei muy influyente en Roma, no está de acuerdo. Consideran que los atentados son fruto de un odio hacia la Iglesia  y están relacionados con unos rituales realizados antaño por los agotes, un pueblo proscrito del Baztán.

El curso de la investigación conducirá hacia la propia familia de Amaia, hacia su propio pasado, descubriendo un asunto insólito que la ha estado atormentando en sueños desde siempre. Y es que el pasado de Amaia, la relación que mantenía con su padre, su madre, todo lo que ocurrió cuando era una niña y que ya conocimos en la película anterior, seguirá teniendo mucha importancia. Pero, si he de ser sincera, a mí no me convence que nuevamente la vida personal de la inspectora tenga tanta repercusión en los acontecimientos que se producen en el valle. En la primera película me pareció un recurso interesante. En la segunda, ya me resulta excesivo porque esta mujer, más que una familia, tiene una maldición. No me extraña que se haya querido alejar de ella pero, como se suele decir, el pasado siempre vuelve. 

La trama de Legado en los huesos no es del todo independiente a la que se desarrollaba en El guardián invisible. Hasta donde puedo apreciar, estas historias no forman parte de una saga en la que, el único nexo en común es la inspectora Salazar sino que, investigaciones y crímenes del pasado están muy relacionados con los que se producen en la actualidad. ¿Qué consecuencias tiene este hecho en el espectador? Pues que, conviene tener muy fresca en la memoria lo que ocurre en El guardián invisible ya que, de otro modo, se te pueden escapar algunos detalles de esta película. Hasta donde cada uno pueda, recomendaría ver las dos películas, una detrás de otra, o bien, revisionar la primera antes de visionar la segunda.

Y ya me pasó lo mismo con la entrega anterior que tenía una trama sólida e interesante pero con ciertas cuestiones que no veía del todo claras. En esta ocasión, vuelvo a torcer el gesto antes diversas situaciones. A saber, hay un médico que, a estas alturas de la película, y es frase hecha, ya debería saber cuántos hijos tiene la paciente que trata. Porque ya hubo un pequeño problema familiar en la historia anterior y vuelve a repetirse un extraño suceso con un familiar de la paciente. No doy más detalles para no desvelar demasiado pero, a mí parecer, la situación es del todo ilógica. Por otro lado, lanzo una pregunta desde mi ignorancia. Cuando la policía investiga unos restos óseos, pregunta número uno, ¿tiende a compararlos con el ADN de sus funcionarios? Y pregunta número dos, ¿la policía tiene una base de datos con el ADN de sus funcionarios? Porque si la respuesta a ambas preguntas es no, me vais a permitir que me mosquee. Y es que un hecho fundamental de la trama está relacionado con esta cuestión que planteo. Desconozco si esta circunstancia se explica en la novela. Lo que es en la película, no, y eso me hace recelar bastante del pulido del guión que, al igual que en la entrega anterior, ha corrido a cargo de Luiso Berdejo.

En cuanto a los personajes, en esta nueva entrega, la vida de Amaia Salazar ha cambiado. Advertimos una transformación exterior e interior. En esta película, ha cambiado una melena corta y oscura por otra larga y bastante más rubia. Parecerá una tontería, pero un detalle así altera mucho la percepción que tenemos del personaje, y se agradece el cambio de look pues, el cabello oscuro endurecía mucho las facciones dulces de esta actriz de piel tan blanca. 

Pero el cambio más importante que se ha producido en su vida tiene que ver con otra cuestión. Ya dije antes que la película empieza con una inspectora embarazada que, a los pocos minutos de metraje, dará a luz a un hijo. La maternidad era un asunto que ya perseguía a la joven desde la película anterior y ahora, por fin, ha logrado su sueño. Eso implica que vamos a ver al personaje, no solo en su esfera profesional, sino también en la personal, mostrando cómo un ámbito repercute en el otro, cómo su relación de pareja sufre algún desacuerdo. Y es que, el affair entre Amaia y James me parecía buen asunto en El guardián..., pero ahora me resulta algo cansino. No me resulta una relación creíble, no noto sus diálogos naturales -ya comenté en la reseña anterior que los notaba artificiosos-, así que me ha aportado poco y cuando salen juntos, desconecto. 

Por otra parte, si en la película anterior la inspectora tenía muy mala relación con la mayor parte de su familia, parece que las aguas han vuelto a su cauce, especialmente con Flora (Elvira Mínguez), a la que la vida también le ha cambiado bastante. Pero no entro en más detalles.

Lo que sí me gustaría puntualizar, porque es de recibo, es mi nueva impresión sobre la tía Engrasi, que ahora me resulta muchísimo más natural que en El guardián... Ya no aparece tan repeinada ni con esas gafas degradadas que le daban un aire siniestro. Ahora sí me parece una mujer de pueblo, sí resulta un personaje más creíble, en cuanto al físico se refiere. Porque, todo el esoterismo y el tarot al que acostumbra me sigue sin convencer.

Y un nuevo caso, implica también la aparición de nuevos personajes. Ya mencioné antes a Imanol Arias, al que le toca vestir sotana. Tanto su personaje como su interpretación cumplen en lo justo. Por otra parte, encontraremos al juez Javier Markina (Leonardo Sbaraglia). No sé muy bien si la elección de un actor argentino, con su acento propio, ha sido lo más indicado para interpretar a un juez en Navarra. Que no digo que no sea factible tal circunstancia pero, salvo que en el libro figure así, que creo que no, me parece algo arriesgado. La relación entre él y Amaia traspasa ligeramente lo estrictamente profesional. Quiero decir que al juez se le ve el plumero, aunque la cosa se queda en nada. Perdonadme si desvelo este punto (tampoco es tan importante como para estropear alguna sorpresa) pero si lo hago es porque quiero entender que esta "relación" tendrá algún efecto en la tercera parte. De otro modo, me parece del todo insustancial. 

En cuanto a lo demás, la dirección, que vuelve a recaer en Fernando González Molina, me parece correcta. La banda sonora, a cargo de Fernando Velázquez igualmente, me gusta más en esta ocasión. La ambientación es tan buena como en la anterior, y permitidme que me cite a mí misma porque aquellas palabras encajan igual de bien en esta película:  "Esos bosques donde el verdor se desdibuja y se vuelve gris por la escasez de luz solar, esos valles brumosos, donde la humedad es casi pegajosa y esa lluvia insistente que empapa hasta el ánimo contribuyen favorablemente al viaje que el espectador realiza a esas tierras". Eso sí, viajar al Baztán es para pensárselo porque allí no ocurre nada bueno. Como dice uno de los personajes en un momento dado: "Este valle está lleno de maldad desde hace siglos"

Voy terminando. Comparando mis impresiones de esta película con las anteriores no acierto muy bien a saber por qué he dicho que este largometraje me ha gustado un poco más que su predecesora. En realidad, me inclino a pensar que todo se reduce a las expectativas. Con El guardián invisible me esperaba una película de buena factura, coherente y sin "desvaríos", pero me encontré algo distinto que no me satisfizo por completo. Así que ahora, me he enfrentado a Legado en los huesos con miras muy inferiores, de ahí que el resultado me haya parecido algo mejor. Para ser justos, el mérito no radica en la película sino en mi actitud. 

En cualquier caso, Legado en los huesos es una película entretenida. La trama es interesante, al menos a mí me lo resulta en lo relativo a la mitología, que ya señalé como punto a favor en la entrega anterior, pero sin dejar de lado esas puntualizaciones que me han chirriado. 

Por cierto, que esta película se ha rodado simultáneamente a Ofrenda a la tormenta. Lo cuentan todo aquí. No sé cuándo se estrenará la tercera y última entrega, pero no creo que tarden mucho si ya está rodada. Eso sí, tendremos que esperar a que el coronavirus nos permita abrir las salas de cine. Y roguemos porque sea pronto.




Tráiler:   

Puedes adquirirla aquí:




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