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miércoles, 29 de julio de 2020

OFRENDA A LA TORMENTA (THRILLER - 2020)

Ofrenda a la tormenta", el final de la trilogía del Baztán en ...
Año: 2020

Nacionalidad: España

Director: Fernando González Molina

Reparto: Marta Etura, Susi Sánchez, Elvira Mínguez, Leonardo Sbaraglia, Benn Northover, Paco Tous, Carlos Librado, Pedro Casablanc, Álvaro Cervantes, Ana Wagener, Imanol Arias, Marta Larralde, Alfredo Villa, Eduardo Rosa, Iñigo de la Iglesia

Género: Thriller

Sinopsis: Ha pasado ya un tiempo desde que la inspectora Amaia Salazar se enfrentó a su madre. Pero a pesar de que tanto la Guardia Civil como el juez Markina dan por cerrado el caso, Amaia siente que no está libre de peligro. La muerte súbita de una niña en Elizondo resulta sospechosa y los análisis forenses llevan a Amaia a investigar otras muertes de origen similar que conducirán a la inspectora a la resolución final de los sucesos que han asolado el valle de Baztán. Tercera entrega de la 'Trilogía del Baztán', basada en las novelas de Dolores Redondo.

[Fuente: Filmaffinity]



Esperábamos este estreno en Netflix como agua de mayo. Sabíamos que el cierre de la Trilogía del Baztán no iba a tardar mucho. Legado en los huesos, estrenada en cines a finales de 2019 y accesible en Netflix la pasada primavera, y esta última entrega, se rodaron de manera simultánea. Así que, desde esta semana, tenemos Ofrenda a la tormenta disponible en la plataforma. Por fin, podemos saber qué más le va a pasar a la familia Salazar, qué nueva investigación espera a la inspectora Amaia, y quién está detrás de todos los crímenes que se han cometido en el valle del Baztán.



Antes de comenzar a hablar de esta película, hago propósito de enmienda para no desvelar nada crucial, para no hacer spoiler, pero es complicado cuando se trata de la tercera parte de una trilogía en la que, prácticamente todo está vinculado con las anteriores. Así que, si no has visto El guardián invisible y Legado en los huesos, ¡cuidado!


Valentín Esparza es detenido por el asesinato de su hija, un bebé de cuatro meses. En el velatorio, intenta robar el cuerpo de la niña y huir con él. Tras una persecución, consiguen reducirlo y recuperar a la pequeña para darle sepultura. "Tengo que acabar con esto", grita Valentín una y otra vez. Más tarde, en el interrogatorio, pronuncia un nombre, Inguma, "uno de los demonios más antiguos de la mitología. Mata a la gente mientras duerme y provoca la muerte súbita de los bebés, robándoles el aliento". A partir de aquí, la investigadora Amaia Salazar (Marta Etura) tiene que volver a enfrentarse al asesinato de bebés, a las leyendas de una tierra rica en mitos, a las creencias antiguas que hablaban de brujas y demonios, a los que se les hacía ofrendas. La inspectora tratará de desmadejar una trama que, en esta tercera entrega, arrastra los enredos de las anteriores. 

Como ya mencioné en Legado en los huesos, es  necesario que el espectador mantenga fresca en su memoria el argumento de las películas previas, para comprender lo que ocurre en Ofrenda a la tormenta. Especialmente porque el guion no está pulido. Me pasó con la película anterior. He notado que hay cosas que no se explican con la suficiente profundidad, lo que sería muy importante para darle mejor empaque a la trama. Ofrenda... es ese pozo en el que convergen todos los hilos argumentales, desarrollados con anterioridad. Debería fluir todo de manera ágil pero, hay momentos en los que he sentido una pequeña confusión. Pensé que era cosa mía, pero he mirado opiniones de otros espectadores, y son muchos los que apuntan a un guion mal estructurado. En esta película, Salazar, no solo tiene que investigar nuevas muertes, sino que estas guardan conexión con las producidas en el pasado. Esas conexiones, así como las alusiones a hechos y personajes pasados deberían estar nítidamente explicadas. Y no siempre es así. Y es que, en esta película tienen continuidad varios hilos que proceden de las entregas anteriores. Por ejemplo, la segunda parte de esta trilogía terminó con la desaparición de una persona importante en la vida de Amaia. En este cierre, se sigue investigando dicha desaparición, y tratarán de localizar a esa persona. 

Por otra parte, un personaje detenido y encarcelado en la película previa, tendrá parte de protagonismo en esta. Lo mismo ocurre con Elena Ochoa, la amiga de Rosario, madre de Amaia, a la que la inspectora acudirá nuevamente en busca de información sobre las actividades del peculiar grupo del que formaban parte tiempo atrás, y para conocer el lugar donde realizaban sus cultos y rituales. 

Para continuar con las investigaciones, la inspectora cuenta con su equipo de siempre. Jonan, Montes y Goñi serán sus ojos y sus manos. A ellos se les une el juez Markina (Leonardo Sbaraglia), cuyo protagonismo en Legado... fue exiguo. Sin embargo, en esta última parte tendrá el protagonismo que le corresponde. Lamentablemente, me sigue resultando extraño un juez navarro con acento argentino. 

En cuanto a los más secundarios, la tía Engrasi tiene menos papel en esta ocasión. Ahora que me había reconciliado con ella, la mujer no tiene tanto protagonismo como en las anteriores. 

Pero claro, estamos ante uno caso, aunque vinculado a los anteriores, y deben aparecer nuevos personajes. Por ejemplo, Yolanda (Marta Larralde), una mujer que también perdió a sus hijos en extrañas circunstancias y trata de vengarse. Ella me va a dar pie a explicar lo que no me ha gustado de esta parte. Y es que, para desarrollar su parte en la trama, hay que hacerla poco menos que experta en Goma-2. A ver, siempre digo lo mismo, que experta puede ser, pero es como una pieza de puzle que nos empeñamos en encajar en un hueco que no le corresponde. Esa cualidad de este personaje, que se justifica de pasada, no me convence.

De nuevo, sigue sin convencerme la relación de pareja entre James y Amaia. En las reseñas previas decía que sus diálogos me parecían muy artificiales. Es una sensación mía, pero que se agranda cuando escucho a Etura hablar en inglés. No es que pronuncie mal. Simplemente tengo la sensación de que no está cómoda. Además, en esta ocasión James tiene un drama personal que lo obligará a viajar a Estados Unidos. En realidad, no es más que un truco del almendruco para dar pie a otro suceso que va a ocurrir en la vida de Amaia. Pero a mí me parece, que lo que ocurre, podría suceder igualmente sin enviar a James a su tierra. 

Aunque dramas personales que aderezan la parte policíaca hay unos cuantos. El juez Markina arrastra lastre desde la infancia. E incluso, la propia Flora esclarece un episodio de su pasado. 

Eso sí, adoro a Jonan. Tiene una relación preciosa con su jefa. Entre ellos, se percibe el respeto que hay que tener a la jerarquía, pero también existe mucha complicidad. Para mí, una de las escenas más bonitas y más creíbles es la que Amaia protagoniza junto a Jonan, en un momento durísimo para la inspectora, una secuencia en la que he visto realmente a la Etura que me gusta. 

Pero permitidme que siga desgranando aspectos que no me han gustado. Decidme si es tan fácil que una persona ajena, se mueva por las instalaciones de un mortuorio como Pedro por su casa. No me gustan las cosas que ocurren con excesiva facilidad. Pierden mucha credibilidad y me hacen sentir estúpida.

Debo señalar también el misterio que gira alrededor de un amigo de Amaia. Algo ocurre con este personaje, algo que, a priori, podía tener relación con la investigación, pero queda ahí colgado como un fleco suelto muy visible.

También he tenido problemas de sonido. Había veces que no comprendía lo que decían los personajes, que pronunciaban sus frases con una vocalización poco definida. He tenido que avanzar y retroceder en más de una ocasión, para conseguir oír lo que decían. 

Vale, sé que estoy mencionando muchas cosas negativas pero Ofrenda a la tormenta sigue teniendo una magnífica ambientación. Vuelve a llover muchísimo. La niebla vuelve a cubrir el valle. El silencio y la soledad vuelve a apoderarse de las calles de Elizondo. Toda esta puesta en escena, como la fotografía, son para mí los puntos fuertes de una trilogía cinematográfica que, estoy convencida no hace justicia a la literaria. 

Aún así, la película me ha gustado. Me ha parecido entretenida, como ya me parecieron las anteriores, aunque esperaba mucho más de esta trilogía. Quizá es un poco larga, y tal vez, en esta he advertido algo más de confusión en su guion. Pero también es cierto que la historia se ha ido volviendo más compleja con cada entrega. En cualquier caso, cuenta con un desenlace que yo no vi venir, un final que cierra en semi círculo y es que, una llamada de teléfono pone en evidencia que hay algo más. 

Poco más os puedo decir sin destripar el argumento. Sé que hay algunos espectadores que esperaban más de estas películas. Sobre todo si han leído las novelas, pero no están mal. Aunque hay cosas que chirrían o merecían mayor atención y pulido, resultan entretenidas y amenas. Siempre es agradable viajar al norte de España, para adentrarnos en un valle lleno de misterios, en una familia con mucho pasado y un entorno maravilloso para la vista. Si tienes la oportunidad, no dejes de verlas. Pero hazlo sin expectativas. Creo que es la mejor manera de disfrutarlas. 

Dejo aquí el enlace a las reseñas de El guardián invisible y Legado en los huesos





Tráiler:   



miércoles, 15 de abril de 2020

LEGADO EN LOS HUESOS (THRILLER - 2019)

Año: 2019

Nacionalidad: España

Director: Fernando González de Molina

Reparto: Marta Etura, Leonardo Sbaraglia, Elvira Mínguez, Imanol Arias, Pedro Casablanc, Carlos Librado, Itziar Aizpuru, Colin McFarlane, Susi Sánchez, Miquel Fernández, Francesc Orella, Benn Northover, Ana Wagener, Patricia López Arnaiz, Manolo Solo, Paco Tous, Arlette Torres, Eduardo Rosa, Mark Schardan, Marta Larralde, Alfredo Villa, Ricard Balada, Elisabeth Bonjour, Ohian Lopetegi, Alfonso Desentre

Género: Thriller

Sinopsis: Ha pasado un año desde que Amaia Salazar resolviera los crímenes que aterrorizaron al valle del Baztán. Embarazada y decidida a dejar atrás lo vivido en Elizondo, la vida de la inspectora se ve de nuevo alterada por un suceso inesperado: el suicidio de varios presos que dejan una única palabra escrita en la pared de sus celdas, "Tarttalo". Los peligros que Amaia creía haber dejado atrás regresan con más fuerza que nunca y la inspectora deberá enfrentarse a este nuevo caso en una vertiginosa investigación amenazada por la presencia de su propia madre. Segunda entrega de la 'Trilogía del Baztán', basada en las novelas de Dolores Redondo.

[Fuente: Filmaffinity]


Sigo sin leer nada de Dolores Redondo. No se trata de un boicot contra la autora. No tengo motivos para ello. Es más bien lo de siempre, el tiempo. En casa no tengo ni un solo volumen de la Trilogía del Baztán (aunque mi marido sí se lo has leído con gusto, a través de los préstamos en biblioteca). Sin embargo, sí tengo Todo esto te daré, con el que ganó el Premio Planeta en 2016. Y siguen llegándome buenas opiniones de sus libros, y yo sigo buscando ese momento para estrenarme con Redondo. ¿Será ahora? No lo sé. Últimamente, por engañar a este hartazgo de encierro y a todas esas preocupaciones que circunvalan mi cabeza, me doy paseos, sí, paseos por mis estanterías, repasando con deleite todos esos libros que me acompañan. Me ayuda a pasar el tiempo, a la vez que voy rescatando lecturas que un día dejé aparcadas. 

Pero hoy no vengo a hablar de libros, sino de películas, aunque tengan mucho que ver las obras firmadas por Redondo. Hoy vengo con la adaptación al cine de la segunda entrega de la Trilogía del Baztán, Legado en los huesos. Debo recordar ahora que, El guardián invisible, no me gustó tanto como había imaginado. En la correspondiente reseña, que puedes leer aquí, señalé puntos positivos, como el énfasis en la mitología del norte de España, con la figura del Basajaun como epicentro, la ambientación fabulosa, con todos esos bosques poblados, la estructura sólida de la trama, etc. Sin embargo, apunté también algunos datos negativos que, a mi juicio, restaron interés a la película. Me refiero al extraño ritual que Amaia Salazar realizaba ante el cadáver de las víctimas, su interpretación, especialmente cuando se comunicaba en inglés con su pareja, la superchería de la tía Engrasi, de la que tampoco me gustó su caracterización, excesivamente artificiosa para ser una mujer de pueblo,... Aún así, me pareció una película entretenida pero, y lo digo basándome únicamente en las opiniones que he leído, muy por debajo de la novela.

¿Y qué tal Legado en los huesos? Pues, de entrada, os diré que un poquito mejor que la anterior entrega, aunque también he tenido que colocar algunos puntos sobre ciertas íes. La película comienza con una escena que transporta al espectador a la Navarra de 1611, época en la que muchas mujeres fueron acusadas de brujería y la Inquisición se cruzaba el país en busca de herejes. Muchos eran los sacrificios que se realizaban, algunos de ellos con hijas recién nacidas y sin bautizar, siguiendo ritos ancestrales en los que la población creía con fe ciega. 

Acto seguido, volvemos a la actualidad y veremos a Amaia Salazar, embarazada, en la sala de un juzgado. Uno de los detenidos en la investigación anterior, Jason Medina, va a ser juzgado, pero el detenido solicita ir al baño y allí se corta las venas. En un bolsillo tiene una carta dirigida a la inspectora Salazar y, en su interior, un papel en el que figura una palabra: Tartallo. Pero este episodio es también introductorio ya que, la verdadera trama comienza cuatro meses después. Amaia ya ha dado a luz a un bebé, un niño al que ha puesto por nombre Ibai, y se acaba de incorporar a su puesto de trabajo. Lo ocurrido con Medina será solo el inicio a una serie de muertes relacionadas, de un modo u otro, con mujeres del valle del Baztán y en las que la palabra Tartallo parece perseguir a la inspectora Salazar. Para ello, se trasladará de nuevo a Elizondo y descubrirá que, un fleco suelto de la investigación anterior está íntimamente relacionado con los nuevos asesinatos. Pero ¿qué es Tartallo? Al parecer se trata de un cíclope sanguinario devorador de cristianos. Las leyendas y la mitología de la zona siguen siendo hilo conductor de las tramas. 

A todo ello hay que unir la profanación de alguna iglesia en las que han aparecido huesos humanos sobre el altar. En un primer momento se pensará que son actos vandálicos esporádicos pero la iglesia, representada por el monseñor Landero y por el padre Sarasola (Imanol Arias), psiquiatra y agregado del Vaticano para la defensa de la Fe, prelado del Opus Dei muy influyente en Roma, no está de acuerdo. Consideran que los atentados son fruto de un odio hacia la Iglesia  y están relacionados con unos rituales realizados antaño por los agotes, un pueblo proscrito del Baztán.

El curso de la investigación conducirá hacia la propia familia de Amaia, hacia su propio pasado, descubriendo un asunto insólito que la ha estado atormentando en sueños desde siempre. Y es que el pasado de Amaia, la relación que mantenía con su padre, su madre, todo lo que ocurrió cuando era una niña y que ya conocimos en la película anterior, seguirá teniendo mucha importancia. Pero, si he de ser sincera, a mí no me convence que nuevamente la vida personal de la inspectora tenga tanta repercusión en los acontecimientos que se producen en el valle. En la primera película me pareció un recurso interesante. En la segunda, ya me resulta excesivo porque esta mujer, más que una familia, tiene una maldición. No me extraña que se haya querido alejar de ella pero, como se suele decir, el pasado siempre vuelve. 

La trama de Legado en los huesos no es del todo independiente a la que se desarrollaba en El guardián invisible. Hasta donde puedo apreciar, estas historias no forman parte de una saga en la que, el único nexo en común es la inspectora Salazar sino que, investigaciones y crímenes del pasado están muy relacionados con los que se producen en la actualidad. ¿Qué consecuencias tiene este hecho en el espectador? Pues que, conviene tener muy fresca en la memoria lo que ocurre en El guardián invisible ya que, de otro modo, se te pueden escapar algunos detalles de esta película. Hasta donde cada uno pueda, recomendaría ver las dos películas, una detrás de otra, o bien, revisionar la primera antes de visionar la segunda.

Y ya me pasó lo mismo con la entrega anterior que tenía una trama sólida e interesante pero con ciertas cuestiones que no veía del todo claras. En esta ocasión, vuelvo a torcer el gesto antes diversas situaciones. A saber, hay un médico que, a estas alturas de la película, y es frase hecha, ya debería saber cuántos hijos tiene la paciente que trata. Porque ya hubo un pequeño problema familiar en la historia anterior y vuelve a repetirse un extraño suceso con un familiar de la paciente. No doy más detalles para no desvelar demasiado pero, a mí parecer, la situación es del todo ilógica. Por otro lado, lanzo una pregunta desde mi ignorancia. Cuando la policía investiga unos restos óseos, pregunta número uno, ¿tiende a compararlos con el ADN de sus funcionarios? Y pregunta número dos, ¿la policía tiene una base de datos con el ADN de sus funcionarios? Porque si la respuesta a ambas preguntas es no, me vais a permitir que me mosquee. Y es que un hecho fundamental de la trama está relacionado con esta cuestión que planteo. Desconozco si esta circunstancia se explica en la novela. Lo que es en la película, no, y eso me hace recelar bastante del pulido del guión que, al igual que en la entrega anterior, ha corrido a cargo de Luiso Berdejo.

En cuanto a los personajes, en esta nueva entrega, la vida de Amaia Salazar ha cambiado. Advertimos una transformación exterior e interior. En esta película, ha cambiado una melena corta y oscura por otra larga y bastante más rubia. Parecerá una tontería, pero un detalle así altera mucho la percepción que tenemos del personaje, y se agradece el cambio de look pues, el cabello oscuro endurecía mucho las facciones dulces de esta actriz de piel tan blanca. 

Pero el cambio más importante que se ha producido en su vida tiene que ver con otra cuestión. Ya dije antes que la película empieza con una inspectora embarazada que, a los pocos minutos de metraje, dará a luz a un hijo. La maternidad era un asunto que ya perseguía a la joven desde la película anterior y ahora, por fin, ha logrado su sueño. Eso implica que vamos a ver al personaje, no solo en su esfera profesional, sino también en la personal, mostrando cómo un ámbito repercute en el otro, cómo su relación de pareja sufre algún desacuerdo. Y es que, el affair entre Amaia y James me parecía buen asunto en El guardián..., pero ahora me resulta algo cansino. No me resulta una relación creíble, no noto sus diálogos naturales -ya comenté en la reseña anterior que los notaba artificiosos-, así que me ha aportado poco y cuando salen juntos, desconecto. 

Por otra parte, si en la película anterior la inspectora tenía muy mala relación con la mayor parte de su familia, parece que las aguas han vuelto a su cauce, especialmente con Flora (Elvira Mínguez), a la que la vida también le ha cambiado bastante. Pero no entro en más detalles.

Lo que sí me gustaría puntualizar, porque es de recibo, es mi nueva impresión sobre la tía Engrasi, que ahora me resulta muchísimo más natural que en El guardián... Ya no aparece tan repeinada ni con esas gafas degradadas que le daban un aire siniestro. Ahora sí me parece una mujer de pueblo, sí resulta un personaje más creíble, en cuanto al físico se refiere. Porque, todo el esoterismo y el tarot al que acostumbra me sigue sin convencer.

Y un nuevo caso, implica también la aparición de nuevos personajes. Ya mencioné antes a Imanol Arias, al que le toca vestir sotana. Tanto su personaje como su interpretación cumplen en lo justo. Por otra parte, encontraremos al juez Javier Markina (Leonardo Sbaraglia). No sé muy bien si la elección de un actor argentino, con su acento propio, ha sido lo más indicado para interpretar a un juez en Navarra. Que no digo que no sea factible tal circunstancia pero, salvo que en el libro figure así, que creo que no, me parece algo arriesgado. La relación entre él y Amaia traspasa ligeramente lo estrictamente profesional. Quiero decir que al juez se le ve el plumero, aunque la cosa se queda en nada. Perdonadme si desvelo este punto (tampoco es tan importante como para estropear alguna sorpresa) pero si lo hago es porque quiero entender que esta "relación" tendrá algún efecto en la tercera parte. De otro modo, me parece del todo insustancial. 

En cuanto a lo demás, la dirección, que vuelve a recaer en Fernando González Molina, me parece correcta. La banda sonora, a cargo de Fernando Velázquez igualmente, me gusta más en esta ocasión. La ambientación es tan buena como en la anterior, y permitidme que me cite a mí misma porque aquellas palabras encajan igual de bien en esta película:  "Esos bosques donde el verdor se desdibuja y se vuelve gris por la escasez de luz solar, esos valles brumosos, donde la humedad es casi pegajosa y esa lluvia insistente que empapa hasta el ánimo contribuyen favorablemente al viaje que el espectador realiza a esas tierras". Eso sí, viajar al Baztán es para pensárselo porque allí no ocurre nada bueno. Como dice uno de los personajes en un momento dado: "Este valle está lleno de maldad desde hace siglos"

Voy terminando. Comparando mis impresiones de esta película con las anteriores no acierto muy bien a saber por qué he dicho que este largometraje me ha gustado un poco más que su predecesora. En realidad, me inclino a pensar que todo se reduce a las expectativas. Con El guardián invisible me esperaba una película de buena factura, coherente y sin "desvaríos", pero me encontré algo distinto que no me satisfizo por completo. Así que ahora, me he enfrentado a Legado en los huesos con miras muy inferiores, de ahí que el resultado me haya parecido algo mejor. Para ser justos, el mérito no radica en la película sino en mi actitud. 

En cualquier caso, Legado en los huesos es una película entretenida. La trama es interesante, al menos a mí me lo resulta en lo relativo a la mitología, que ya señalé como punto a favor en la entrega anterior, pero sin dejar de lado esas puntualizaciones que me han chirriado. 

Por cierto, que esta película se ha rodado simultáneamente a Ofrenda a la tormenta. Lo cuentan todo aquí. No sé cuándo se estrenará la tercera y última entrega, pero no creo que tarden mucho si ya está rodada. Eso sí, tendremos que esperar a que el coronavirus nos permita abrir las salas de cine. Y roguemos porque sea pronto.




Tráiler:   

Puedes adquirirla aquí:




miércoles, 19 de julio de 2017

EL GUARDIÁN INVISIBLE (THRILLER - 2017).


Año: 2017

Nacionalidad: Española.

Director: Fernando González Molina.

Reparto: Marta Etura, Elvira Mínguez, Francesc Orella, Itziar Aizpuru, Carlos Librado, Miquel Fernández, Pedro Casablanc, Colin McFarlane, Benn Northover, Paco Tous, Manolo Solo, Ramón Barea, Patricia López, Quique Gago, Mikel Losada, Susi Sánchez, Miguel Herrán, Richard Sahagún, Miren Gaztañaga, Javier Botet

Género: Thriller.

Sinopsis: En los márgenes del río Baztán, en tierras de Navarra, aparece el cuerpo desnudo de una adolescente en circunstancias que relacionan ese crimen con un asesinato ocurrido un mes atrás. La inspectora Amaia Salazar dirige la investigación, la cual le llevará de vuelta al pueblo de Elizondo, donde ella creció y del que ha tratado de huir toda su vida. Enfrentada con las complicaciones derivadas del caso y sus propios fantasmas, la investigación de Amaia es una carrera contrarreloj para dar con un implacable asesino, en una tierra fértil en supersticiones y brujería.

 
[Información facilitada por Filmaffinity]


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Llevo mucho tiempo queriendo leer a Dolores Redondo. Sus novelas, especialmente la trilogía del Baztán, han sido tan encumbradas y han cosechado opiniones tan entusiastas que era imposible eludir las recomendaciones. Sin embargo, la falta de tiempo y la cantidad de lecturas acumuladas y pendientes me han impedido estrenarme con la ganadora del último premio Planeta. Por todo ello, me alegré muchísimo cuando me enteré que íbamos a tener película y durante meses estuve pendiente del estreno. Ocurrió que llegó el momento de la puesta de largo y empezaron a llegarme noticias no muy halagüeñas. Me relajé. Pero una cena en casa de unos amigos y el estreno en una plataforma de pago obraron el milagro y me dispuse a ver El guardián invisible. Ahora entiendo los comentarios que me llegaron porque yo también esperaba algo más de este largometraje que no me ha llegado a convencer del todo.

A estas alturas imagino que la mayoría sabrá cuál es el argumento que encierra El guardián invisible. Para empezar, la trama se sitúa en el norte de España, en Navarra más concretamente, abarcando el valle del Baztán y el municipio de Elizondo. Por esos lares comienzan a aparecer niñas asesinadas, jóvenes estranguladas, dispuestas casi como vestales, desnudas, pulcras, con el cabello suavemente cepillado, sin maquillaje en el rostro, sin signos de violación pero con un típico dulce local colocado en el pubis. Todo apunta a que se trata de un ritual y el caso es encomendado a Aimaia Salazar, inspectora de homicidios de la Policía Foral con formación y experiencia en el FBI, quién tendrá que desplazarse hasta Elizondo, el lugar donde creció para realizar la investigación. 

Durante cinco días la inspectora intentará dar con el asesino mientras se enfrenta a los fantasmas de su pasado y vuelve a reencontrarse con su familia. Poco a poco, y a medida que van apareciendo cadáveres, el cerco se irá cerrando cada vez más hasta llegar a un desenlace que, como no podía ser de otro modo, es del todo satisfactorio para Amaia.
 
El argumento no deja de ser interesante aunque muy común. Se trata de un thriller con un asesino en serie que se dedica a arrebatar la vida a las jóvenes de la localidad impulsado por un motivo un tanto discutible, mientras la policía, la foral en este caso, intenta averiguar quién se encuentra detrás de estos asesinatos. Tampoco es muy original que la persona encargada del caso arrastre un lastre personal cuyo origen está en la infancia y que el regreso al pueblo donde creció le despierta recuerdos dolorosos. En cualquier caso, y salvo por algunas escenas, como una huída que no entiendo, algún hecho demasiado casual o unas conexiones con Estados Unidos que a mí me sobran, la historia está bien armada y parece sólida, lo que permite que disfrutemos de la película.



Quizá lo más destacable y que le aporta un toque original es ese componente mágico que ayuda mucho en la ambientación. Las tierras del norte poseen una importante historia mitológica que nos habla de seres protectores o  entes malignos. Desde Galicia, pasando por Asturias, Cantabria y País Vasco, los bosques están llenos de duendes, trasgus, mouras, bruxas, meigas, xentis,...  hasta llegar a Navarra, donde tendremos al Basajaun, un ente protector de los bosques y que cuida de sus habitantes, generalmente escondido a los ojos del hombre pero cuya proximidad se detecta con un agudo silbido. Respeto muchísimo todas las leyendas de estas tierras y me encantan aprender sobre ellas, así que he disfrutado con todo lo que se cuenta sobre el Basajaun pero luego, la superchería y las supersticiones de algún personaje nos lleva a las cartas del tarot, algo que me ha resultado un tanto ajeno y que, creo yo, no representa el espíritu mágico de esos lugares. A eso hay que añadir que, cada vez que encuentran un cadáver, la inspectora Salazar realiza un ritual. Ella, con los ojos cerrados y como si de una hechicera se tratara, extiende la mano sobre el cuerpo sin vida de la joven a la espera de recibir algún tipo de vibración o visión que la conduzca al asesino. Desconozco si esto tiene alguna explicación en el libro. Probablemente así sea y en tal caso debería haber formado parte del guión pues de otro modo queda un tanto ridículo.

De todos modos, la película muestra en todo momento un fuerte contraste entre la vida y la muerte, dos extremos que quedan debidamente representados con los asesinatos y con el deseo de Amaia de convertirse en madre. Ella es el epicentro de los fuerzas enfrentadas, ella que trabaja con la muerte pero que anhela una vida en su interior. Hay escenas en las que se juega mucho con esta idea y eso me ha parecido interesante.

Pero por encima de la mitología, por encima de estos juegos que comento, bajo mi punto de vista el punto más fuerte de la película es la ambientación. Esos bosques donde el verdor se desdibuja y se vuelve gris por la escasez de luz solar, esos valles brumosos, donde la humedad es casi pegajosa y esa lluvia insistente que empapa hasta el ánimo contribuyen favorablemente al viaje que el espectador realiza a esas tierras. Quizá se abusa un poco de los chaparrones pues no deja de llover durante los cinco días en los que se desarrolla la trama y aunque es cierto que son tierras lluviosas, lo mismo resulta excesivo ver llover durante las dos horas que dura el largometraje, 129 minutos que no se hacen pesados en absoluto. En cualquier caso, es un gustazo ver esos paisajes, esos árboles centenarios, esos ríos caudalosos y sentir en tu piel la humedad y el frío de Elizondo.


En cuanto a los personajes y a las interpretaciones tengo dos quejas fundamentales. Por un lado, ¿dónde está la Marta Etura que tanto me gusta? El personaje que interpreta es una inspectora con un terrible pasado que la atormenta nada más poner el pie en Elizondo. Sus fantasmas la atosigan e inevitablemente sucumbirá ante ellos de vez en cuando. Sin embargo, en esta ocasión no he visto a la actriz de siempre. No sé, la he notado incómoda como si ella misma no se creyera su propio papel, al menos es la sensación que a mí me ha transmitido por lo que no he podido creérmela. Se añade además que Etura tiene que expresarse en inglés en unas cuantas escenas y no la he visto segura en sus diálogos, que además me han parecido ocasionalmente un tanto teatreros, mecánicos y artificiales.

La otra queja tiene que ver con la tía Engrasi, la mujer con la que Amaia se crió de pequeña por motivos que tenéis que descubrir al leer el libro o ver la película. Este es el personaje que se dedica a echar las cartas del tarot que comentaba antes y a mí me ha parecido que es un personaje que se carga la parte más esotérica de la historia. Para empezar porque no me cuadra una mujer con ese aspecto, pulcramente peinada y unas gafas con cristales degradados. Me parece imposible ubicarla en Elizondo. No sé, creo que es un personaje poco natural que me recordaba constantemente a Tangina Barrons, la medium de Poltergeist y que me sacaba de la película con cada aparición. Desconozco cómo será el personaje en el libro pero desde luego, en la película no está bien conseguido bajo mi punto de vista.

Pero bueno, para contrarrestar tenemos a Elvira Mínguez, una actriz a la que me gusta ver en pantalla. Su mirada fría e incluso esa nariz prominente otorga carisma y personalidad, lo que unido a su solvencia como intérprete consiguen hacer creíble su personaje. Mínguez da vida a Flora, la hermana mayor de Amaia y la encargada del negocio familiar, Mantecadas Salazar. Flora es una mujer resentida, con numerosas heridas infringidas en el pasado y que no han terminado de cicatrizar. Está enfadada con el mundo y especialmente con sus hermanas a las que escupe numerosos reproches. Tanto el personaje como la interpretación, fantástico. 

lunes, 3 de septiembre de 2012

FUTURISTA: EVA


Año: 2011

Nacionalidad: Española.

Director: Kike Maíllo.

Reparto: Daniel Brühl, Marta Etura, Alberto Ammann, Lluís Homar, Claudia Vega,...

Premios: entre otros, tres Goya en las categorías de Mejor Director Novel, Mejor Interpretación Masculina de Reparto (Lluís Homar), Mejor Efectos Especiales. 

Género: Ciencia Ficción; Fantástico.

Sinopsis: Año 2041. En un futuro no muy lejano, los seres humanos viven acompañados de criaturas mecánica. Álex, un reputado ingeniero cibernético, regresa a Santa Irene, después de diez años de ausencia, para realizar un encargo de la Universidad de Robótica: la creación de un niño robot. Durante ese tiempo, su hermano David y Lana, la antigua novia de Álex, se han casado. Inesperadamente, la rutinaria vida de Álex se verá alterada por Eva, la hija de Lana y David, una niña extraordinaria, magnética, que desde el primer momento establece una relación de complicidad con Álex. Juntos emprenderán una aventura que los conducirá a un final revelador.



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Cada febrero espero y vivo la gala de los Goya con especial interés y anhelo e incluso, me atrevo hasta a hacer mis propias apuestas. Por supuesto, jamás acierto. 

En la última gala esta película fue galardonada con el premio al mejor director novel, Kike Maíllo del que poco sabía pues anteriormente no había visto ningún trabajo suyo. Magníficos consejos que le dio a Claudia Vega (Eva) cuando recogía su premio y sincero alegato en favor de la educación pública. Sin embargo creo que patinó un poco a la hora de dedicar el premio a sus padres, dos cordobeses que abandonaron su tierra y marcharon a Barcelona en busca de un futuro mejor. Maíllo deja entrever que sin ese traslado él jamás hubiera sido galardonado, al menos eso es lo que a mí me dio a entender. En contraposición me viene a la mente Benito Zambrano tan unido a su pueblo Lebrija, y con tan buenas películas a la espalda.  Puedes verlo aquí (minuto 5.20).  

El elenco de actores y actrices no tiene discusión posible. La encantadora Marta Etura (Lana), tan dulce siempre en cada papel que interpreta con su tierna mirada, la voz suave, los movimientos comedidos, como la que no quiere molestar. Es una actriz que siempre me ha encandilado y que encaja perfectamente en el rol de mujer cándida e inocente. 

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