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miércoles, 16 de marzo de 2022

JOSEFINA (DRAMA - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Director: Javier Marco

Reparto: Roberto Álamo, Emma Suárez, Miguel Bernardeau, Manolo Solo, Pedro Casablanc, Simón Andreu, Olivia Delcán, Belén Ponce de León, Maria Algora, Alfonso Desentre

Género: Drama

Sinopsis: Juan, funcionario de prisiones, observa en silencio cada domingo la visita de Berta, la madre de uno de los presos. El día que por fin logra acercarse a ella, se sorprende a sí mismo haciéndose pasar por otro padre e inventándose a una hija dentro de la cárcel: Josefina. La necesidad de llenar el vacío en el que viven Juan y Berta les llevará a seguir encontrándose más allá de la realidad que les rodea.

[Fuente: Filmaffinity]


Recalo de nuevo en el cine español, después de hablaros la semana pasada sobre Belfast. Tenía ganas de ver Josefina, simplemente por reencontrarme con Roberto Álamo y Emma Suárez en esa parada de autobús, que nos muestra la cartelera de esta película. Sin embargo, el viaje me ha llevado a un destino bastante insulso. Prometía mucho Josefina y a mi juicio se ha quedado en un mero intento. No tanto por la historia en sí sino, más bien, por la forma de contarla. Os doy detalles.

Juan (Roberto Álamo) es un funcionario de prisiones. Berta (Emma Suárez) una madre asidua en las visitas a la penitenciaria. La vida de él es tan anodina como la de ella. Juan se levanta, desayuna, pone lavadoras, tiende la ropa, trabaja, regresa a casa, cena y se acuesta. Lo más divertido que hace es sacar al perro de su vecino Pascual. Por su parte, Berta cuida de su marido encamado. Le dio una parálisis hace año y medio y desde entonces está conectado a un respirador. Trabaja como costurera haciendo casullas para la iglesia. Los domingos acude a la cárcel a visitar a su hijo Sergio, mientras una amiga se queda cuidando al marido. Ni él ni ella parecen tener amigos, ni vida social, ni nada que se le parezca. 

Un día, a Juan no le arranca el coche y toma el autobús, donde coincide con Berta. Él se fija en ella, aunque no cruzan palabra. Ambos se bajan en la misma parada, la de la cárcel. A partir de ese momento, él querrá saber más de ella. Desde la garita de vigilancia donde trabaja, rodeado de decenas de pantallas que muestran las grabaciones de las cámaras de seguridad, Juan se pasará los días oteando las imágenes en busca de Berta. La verá cada domingo en la sala de comunicaciones, conversando con su hijo. Él intuye que hay tristeza en esos encuentros, que el rostro de Berta solo refleja desánimo. La reconoce como una igual.

La reparación del coche de Juan llevará su tiempo, así que él pasa una temporada tomando el autobús para ir a trabajar. La primera conversación entre ellos ocurrirá otro día, en el interior del medio de transporte. Por puro azar, intercambian números de teléfono y eso da pie a que se conozcan mejor. ¿Qué le cuenta ella de su vida? ¿Qué le cuenta él? En un lado o en otro -no te lo desvelo- no habrá sinceridad. Escondidos tras la mentira irán acercándose, conectando. Sin embargo, como se suele decir, las mentiras tienen las patitas muy cortas. ¿Qué ocurrirá entre ellos? Bueno, eso dejo que lo descubras por ti mismo si te animas a ver este largometraje.

¿Qué no me ha gustado de esta película?

Empiezo por lo negativo. Imaginaos que esta película es un mosaico que, en su conjunto, cuenta una historia. Cada tesela sería una pequeña escena de corte doméstico. Juan desayunando. (Salto). Juan tendiendo la ropa. (Salto). Juan tratando de arrancar el coche. (Salto). Juan cambiándose de ropa en los vestuarios de la cárcel. (Salto). Pla. Pla. Pla. Pla. Pla. Y con la vida de Berta, más de lo mismo. La narración de Josefina está muy fragmentada, compuesta por minúsculas escenas de la rutina diaria. No es un estilo narrativo que me guste. El salto de una escena breve a otra supone para mí una interrupción que me escupe constantemente de la historia, me impide amoldarme, encontrar mi hueco dentro del relato.

Por otra parte, hay algunas situaciones a las que, bajo mi punto de vista, les falta credibilidad. Juan, con tal de coincidir con Berta, hace cosas que no son convincentes. No quiero dar más detalles pero un trabajo, por muy funcionario que seas, es un trabajo con un jefe, unas normas y unos horarios. Y luego está el asunto de la tortilla. ¿Que Berta quiere llevar una tortilla a su hijo pero no se lo permiten? No hay problema, (perdonad por el pequeño spoiler) la tortilla llega a destino pero le falta un trozo. Por no hablar de unas cartas con destinatario desconocido. Bueno, lo mismo, no tan desconocido. 

No sé, la verdad. Yo creo que a Josefina hay que echarle mucha imaginación. Hay cosas que no quedan debidamente explicadas. Por ejemplo, una conversación en el despacho del jefe de Juan sobre un personaje misterioso; la relación que Berta tenía con su marido; p mejor aún, la que tenía Sergio con su padre. Pero lo más definitivo es que no se explica por qué el chaval está en la cárcel. ¿Qué ha hecho para acabar con sus huesos en semejante lugar? Por un comentario que le hace a la madre podemos intuirlo, peeeero... Y sí, me podrán decir que Josefina es como algunas novelas, en las que el lector tiene que poner de su parte y leer entre líneas. Y diré que sí, que efectivamente a veces es así. Pero también me resulta algo tramposo dejar asuntos de grosor en manos del espectador-lector, sin que se dé una somera explicación de los hechos. En cualquier caso, yo diría que esta película tiene un cierto toque mágico y que el guion se sustenta en una de esas frases que encontramos en los azucarillos, con cierta relevancia en la película y que dice algo así como que todo lo que puedes imaginar es real.

¿Qué me ha gustado?

Algo hay. Josefina es pobre en diálogo. No es ningún inconveniente. El silencio, aquel que lo dice todo, es el que sustenta todo el desarrollo de la historia. Estamos ante una película donde los sentidos juegan un papel predominante frente a la expresión oral. Las miradas, a veces huidizas, están cargadas de significado. Una mano, que acaricia el tejido suave de un traje, transmite deseo. Incluso el final, abierto pero enfocado hacia una dirección concreta y clara, se resuelve con un cruce de miradas y una leve sonrisa

No cabe duda que la historia está escrita y rodada con ternura. Josefina tiene el propósito de mostrarnos el nacimiento de una relación entre dos personas que buscan a un igual. La soledad es muy triste y hay que encontrar aquello con lo que volvamos a recuperar la ilusión. Para transmitir este mensaje tenemos a los dos personajes principales, de los que os hablo a continuación.

Personajes e interpretaciones

Juan y Berta son dos almas solitarias que se necesitan y se encuentran. Son personas que han perdido la ilusión. No se incide mucho en el tema pero, al parecer, Juan vivía con su madre, la cual falleció no hace mucho. Ahora queda solo. Y a Berta, entre el marido enfermo y el hijo en la cárcel, la vida se le hace cuesta arriba. Los días de ambos están tan teñidos de gris como lo están las imágenes en blanco y negro que Juan contempla cada día en su trabajo. Vidas anodinas, mustias, simples y solitarias, llenas de resignación y amargura. Poner a Juan frente a Berta, y a Berta frente a Juan, hacer que se conozcan y se hagan compañía, es la recreación de una batalla ganada a la soledad.

Roberto Álamo y Emma Suárez están correctos.  Son buenos actores y sus interpretaciones están en la justa línea de lo satisfactorio. Quizá el guion no les dejó más margen.

Por otra parte, entre el reparto también contamos con Manuel Sollo, tan magnífico siempre. En esta ocasión tiene un papel minúsculo, tan secundario que me parece mentira que lo interprete él. Sollo encarna a Rafael, el compañero de turno de Juan, que simplemente se limita a contar anécdotas familiares, tomar café y leer los mensajes de los azucarillos. 


En definitiva, esperaba más de Josefina. Para mí, tiene un guion muy desmadejado, con enormes lagunas que el espectador debe rellenar no sin gran esfuerzo. Y ojo, porque es un largometraje con notazas, pero a mí no me ha enganchado. Partía de un buen inicio, pero en esta tierna historia de dos almas solitarias me ha faltado la chicha y la limoná. Es decir, me ha faltado chispa y más profundidad en la narración para poder empatizar con los personajes. 

La podéis ver en Movistar+ el próximo 20 de marzo.


Tráiler:





miércoles, 8 de febrero de 2017

JULIETA (DRAMA - 2016).



Año: 2016.

Nacionalidad: Española.

Director: Pedro Almodóvar.

Reparto: Emma Suárez, Adriana Ugarte, Daniel Grao, Inma Cuesta, Dario Grandinetti, Rossy de Palma, Michelle Jenner, Pilar Castro, Susi Sánchez, Joaquín Notario, Ramón Agirre, Nathalie Poza, Mariam Bachir, Blanca Parés, Priscilla Delgado, Sara Jiménez, Tomás del Estal, Agustín Almodóvar, Bimba Bosé.

Género: Drama.

Sinopsis: Cuando Julieta está a punto de abandonar Madrid para irse a vivir a Portugal, se encuentra por casualidad con Bea, una antigua amiga de su hija Antía, a la que no ve ni sabe nada desde hace años. Bea le cuenta que vio a Antía en el lago Como, en Italia, y que tiene 3 hijos. Aturdida por la noticia, Julieta cancela su viaje a Portugal y decide escribir sobre su hija, desde el día en que conoció a su padre durante un viaje en tren... Adaptación de los relatos Destino, Pronto y Silencio de la Premio Nobel de literatura canadiense Alice Munro. Una historia de mujeres sobre el dolor, la culpa y la pérdida.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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El pasado sábado se celebró la gala de los Goya, una ceremonia que me pareció más insulsa y aburrida que años anteriores y en la que me sentí incómoda como espectadora. Para empezar, el escenario se veía un tanto claustrofóbico, encorsetado por una enorme orquesta que amenizaba la velada musicalmente y unas escaleras que hacían temblar los altos tacones de las actrices. A su vez el atril no daba respiro a los ganadores. Con el cabezón en el cuadril, porque no había forma humana de dejarlo reposar en ningún sitio, los ganadores intentaron agradecer el premio mientras la estatuilla se resbalaba entre sus manos. Dani Rovira volvió a gastar otra broma a Penélope Cruz, como cada año, y sus chascarrillos ya no me causaron tanta gracia. Y cuando llegó el emotivo In memoriam, la realización optó por un plano demasiado general para mi gusto y que restaba protagonismo a todos los hombres y mujeres vinculados con el cine, que habían fallecido durante los últimos doce meses.

En cuanto a los galardones, Un monstruo viene a verme se llevó buena parte de los premios, especialmente en el plano técnico, algo que ya se esperaba pero no consiguió arrebatarle el Goya como Mejor Película a Tarde para la ira. Me alegré mucho por Raúl Arévalo, que además se llevó el premio al Mejor Director Novel. No obstante, a Antonio de la Torre se le escaparon los galardones, ¡cachis!

Pues bien, Julieta formaba parte del quinteto de largometrajes que se disputaba el premio a la Mejor Película. Partía con siete nominaciones y solo consiguió el premio a la Mejor Actriz Protagonista por Emma Suárez, algo que no me sorprendió. Me gustó mucho esta actriz en esta película. Creo que, prácticamente, es lo único que me gustó. Y es que, con Almodóvar, no termino de encajar.


El argumento queda bastante bien recogido en la sinopsis que aporta Filmaffinity. Bastaría con añadir que, en la vida de Julieta hay un hombre, Lorenzo (Dario Grandinetti), un escritor con el que ella es feliz en los inicios, una vez que ha metido en el cajón los recuerdos y sentimientos que le hacen daño. Pero esa felicidad se ve desintegrada cuando vuelve a tener noticias de su hija Antía, a la que no ve desde hace doce años. El porqué madre e hija rompieron todo tipo de relación será el argumento de la película. Para ello, habrá que retrotraerse en el tiempo y, a modo de diario, Julieta contará cómo conoció a Xoan, padre de Antía y que ocurrió entre ellos. 

La historia se construye pues en dos hilos temporales. El pasado, cuando a la joven Julieta da vida Adriana Ugarte, será una época de felicidad y amor, un tiempo de estabilidad en el que no hay cabida para pensar en malos augurios. No obstante, tendrá lugar  un suceso trágico que romperá a Julieta en dos. El presente, siendo Emma Suárez la que interpreta a la Julieta adulta, nos muestra un personaje que intenta sobrevivir a la pena que la acompaña día y noche. Pasado y presente se fundirán en una única escena bien pensada y bien rodada, como metáfora del paso del tiempo.

De los dos hilos temporales, sin duda me quedo con el presente. Es probable que mi elección tenga más que ver con la actriz protagonista que con la historia en sí. Como dije antes, me ha gustado mucho la interpretación de Emma Suárez. Me parece una actriz solvente, que sabe transmitir muchísimo con la mirada. Si pienso en ella, lo primero que viene a mi mente son sus ojos cálidos, nostálgicos, con un toque de melancolía que tanto aportan a personajes con lastre, que arrastran una pena. Emma Suárez consigue hacer palpable el sentimiento de culpa que aqueja al personaje de Julieta, una culpa que la atormenta desde joven cuando es testigo de un accidente ferroviario en el que, de un modo u otro, se siente responsable. Julieta no puede desprenderse de ese sentimiento pegajoso y viscoso, aunque conoce que hay ciertas circunstancias que escapan del control humano. Abatida y atormentada intentará rehacer su vida pero solo en cuestión de segundos sus sueños se evaporarán, haciendo despertar la esperanza, que yacía dormida durante todos los años pasados, porque esa es la otra emoción que timonea su andadura, la esperanza de volver a reencontrarse de nuevo con su hija Antía, a la que busca en el rostro de la gente con la que se cruza por la calle.

En cuanto a Adriana Ugarte, a pesar de ser una actriz que suele gustar bastante, yo no consigo conectar con ella. Me parece que sus papeles están excesivamente estudiados, no da pie a liberar sus emociones. La veo llorar, la veo reír pero no me transmite porque es demasiado perfecta y a veces, tanta perfección no es creíble. Es como si no quisiera salirse de las líneas del guion, consiguiendo que aparezca ante mis ojos con mucha artificialidad. Por cierto, un guion con algún punto algo inverosímil, una escena de un segundo reencuentro un tanto forzada y una serie de insinuaciones que no sé si serán cosa mía pero que no están lo suficientemente claras. Habría que recurrir a las fuentes originales que sustentan esta película, nada más y nada menos que tres relatos de Alice Munro, Destino, Pronto y Silencio para ver si lo que imagino es correcto. Ahora siento mucha curiosidad.

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