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miércoles, 13 de noviembre de 2019

EL PACTO (TERROR - 2018)

Resultado de imagen de el pacto belen rueda filmaffinity
Año: 2018


Nacionalidad: España

Director: David Vitori

Reparto: Belén Rueda, Mireia Oriol, Dario Grandinetti, Antonio Durán, Josean Bengoetxea, Carlus Fábrega, Vanessa Buchaca

Género: Terror

Sinopsis: Mónica ve cómo, de repente, Clara, su hija, entra en un coma profundo e inexplicable. Cuando los médicos la dan por muerta, un desconocido le propone un pacto: él salvará a Clara pero, a cambio, Mónica deberá entregarle una vida. Mónica acepta, y contra todo pronóstico, su hija se salva. Ahora ella deberá entregarle otra vida a cambio.

[Fuente: Filmaffinity]


A veces hago repaso a la filmografía de algún actor o actriz que me guste. No sé exactamente qué andaba buscando cuando me topé con esta película de Belén Rueda, que no había visto. Tampoco me sonaba mucho. No recuerdo haber visto ningún tráiler en el cine. La cuestión es que se aunaban dos parámetros interesantes. Por un lado, el género. Por otro, la actriz protagonista. Me gusta Belén Rueda. La he visto en interpretaciones brillantes y otras menos lucidas, pero, por regla general, no es una actriz que me disguste.

El pacto no es una película de terror propiamente. Salvo un par de jumpscares, puede ser visionada por los corazones más sensibles. Yo diría más bien que es una película de suspense con un toque paranormal, y es justo ahí donde vienen los problemas. El espectador merece un poco de respeto y todas las explicaciones necesarias. Y no, no vale escudarse en lo sobrenatural para dejar en el aire un millón de preguntas, porque al final, terminas de ver la cinta, y sientes que te han tomado el pelo, que el largometraje que acabas de ver es como un queso gruyere, de tantos agujeros como tiene. Pero, vamos al lío

Mónica (Belén Rueda) es una madre separada. Abogada de profesión, mantiene una relación complicada con su hija Clara (Mireia Oriol), una adolescente con diabetes. La madre es excesivamente protectora. Tiene tanto miedo de que a su hija le pase algo, que suele tener pesadillas, y por eso no la deja vivir a su aire. Así que la niña se enfada y discute con la madre. Por su parte, el padre, Alex Santos (Dario Grandinetti), es inspector de policía. Él comprende más a su hija pero no quiere inmiscuirse demasiado porque, aunque no mantiene mala relación con Mónica, tampoco es muy cumplidor con el pago de la manutención de Clara. Además ocurrió algo en el pasado que rompió el matrimonio, pero este será un detalle que conoceremos más adelante.

Una noche de intensa lluvia, Álex acude a una llamada de la policía. Una mujer se ha tirado desde un noveno piso. Al parecer no es la primera vez que lo intenta. Su hijo, Fran Ortiz -amigo de Clara-, está en estado de shock. Ha sido testigo de la caía y solo repite una y otra vez "No pude hacerlo". Contra todo pronóstico, y cuando la mujer ya está depositada en la bolsa mortuoria, empieza a moverse y regresa a la vida. Nadie da crédito. 

Al día siguiente, Fran recoge a Clara en su coche para ir colegio. Poco después, la joven desaparece sin más, y será hallada en un lugar aislado, sin móvil y sin mochila, pero se encuentra muy grave. Sumida en un coma diabético, parece que la joven no se recuperará nunca. Álex intentará encontrar a las personas responsables de la situación de su hija, mientras que Mónica se sumerge en un estado de desesperación profundo. Pero alguien le propone hacer un pacto para salvar a su hija y no con el diablo precisamente. Entonces, ¿con quién? Eso tendrás que averiguarlo.

El pacto parte de una buena base. La trama gira alrededor de la típica pregunta que se le formula a unos padres. ¿Qué estarías dispuesto a hacer por tus hijos? Es una idea que ya hemos visto en otros largometrajes y, aunque no sea excesivamente original, hubiera sido una buena película si no hubiera dejado tantos cabos en el aire. Porque, insisto, aunque te asomes a lo paranormal, no todo vale.

Hay detalles que, en su momento, no se entienden. Es más, pasan casi desapercibidos para el espectador. No pasa nada, porque luego todo va a cobrar sentido, así que, por este lado, nada que objetar. Ahora bien, ¿quién es el tipo con el Mónica hace el pacto? ¿De dónde sale? ¿Qué extraño poder posee? ¿Por qué? ¿De dónde le viene? ¿Y qué ocurre con ese insecto que aparece insistentemente en la película? Multitud de preguntas que no tienen respuesta en la película. Y digo yo, aunque los hechos se deban a cuestiones paranormales, alguna explicación tiene que haber, ¿no? Es que no podemos inventarnos a un tipo, misterioso, que habita en lo más recóndito de un polígono industrial, darle unos poderes y ¡hala! Ancha es Castilla. Lo siento, pero no me vale.

Para rizar más la cosa, resulta que el guion no está muy pulido que digamos. Intentaré no hacer mucho spoiler pero, para empezar, la policía no es capaz de rastrear el móvil de Clara porque según parece está apagado. Y luego resulta que alguien envía un mensaje desde ese móvil. ¿Qué pasa, que el móvil no tiene contraseña? ¿Un móvil de una adolescente sin contraseña? Eso no se lo cree nadie. Por otro lado, Mónica, alegando que ha perdido el bolso, solicita al servicio de vigilancia de un hospital, visionar las cámaras de seguridad, y ahí se sienta ella, junto al guardia de seguridad, a mirar las cintas. Y es que la mujer sospecha algo pero, ¿por qué sospecha? ¿De dónde le viene esa sospecha? Tanto se aclara esto. Más cosas, hay un accidente de tráfico y en ese accidente, una persona se salva, pero esa información no llega a los implicados en el accidente. Así que, esa persona que se ha salvado, anda detrás de otra, descubre dónde vive, cuál es su número de teléfono y en qué colegios estudian sus hijos. Lo habrá mirado en su bola de cristal. Y podría continuar con más cosas, pero lo voy a dejar ya. A lo mejor resulta que soy muy 'especialita', pero sinceramente creo que este guion le toma el pelo al espectador.

Eso sí, la banda sonora es muy potente y acompaña perfectamente bien a los momentos de máxima tensión. Casi que es la propia música la que provoca esa inquietud en el espectador, más que la propia escena.

En cuanto a las interpretaciones, Mireia Oriol en el papel de Clara no me ha gustado absolutamente nada. Vale, su personaje ha salido de un coma, pero es que resulta insulsa desde el primer minuto. He visto muertos con más vida que esta actriz. En cuanto a Belén Rueda, a mi juicio no es su mejor papel. Su interpretación no me ha aportado nada de nada. Por lanzarle un capote, me atrevería a decir que probablemente a ella el guion le convenciera menos que a mí. El único que se salva es Dario Grandinetti, que se muestra correcto y convence. 

Y no continúo con más detalles. No voy a decir que El pacto es una película tan malísima que no merece la pena verla. No es eso. A mí me ha resultado entretenida, pero es que es inevitable sentir cierta decepción, porque parte de unos mimbres muy buenos y luego se va desinflando plano a plano. Así que, para una tarde de puro aburrimiento, te puede servir. Una pena que se haya cuidado tan poco los detalles.






Tráiler:

Puedes adquirirla aquí:










miércoles, 8 de febrero de 2017

JULIETA (DRAMA - 2016).



Año: 2016.

Nacionalidad: Española.

Director: Pedro Almodóvar.

Reparto: Emma Suárez, Adriana Ugarte, Daniel Grao, Inma Cuesta, Dario Grandinetti, Rossy de Palma, Michelle Jenner, Pilar Castro, Susi Sánchez, Joaquín Notario, Ramón Agirre, Nathalie Poza, Mariam Bachir, Blanca Parés, Priscilla Delgado, Sara Jiménez, Tomás del Estal, Agustín Almodóvar, Bimba Bosé.

Género: Drama.

Sinopsis: Cuando Julieta está a punto de abandonar Madrid para irse a vivir a Portugal, se encuentra por casualidad con Bea, una antigua amiga de su hija Antía, a la que no ve ni sabe nada desde hace años. Bea le cuenta que vio a Antía en el lago Como, en Italia, y que tiene 3 hijos. Aturdida por la noticia, Julieta cancela su viaje a Portugal y decide escribir sobre su hija, desde el día en que conoció a su padre durante un viaje en tren... Adaptación de los relatos Destino, Pronto y Silencio de la Premio Nobel de literatura canadiense Alice Munro. Una historia de mujeres sobre el dolor, la culpa y la pérdida.

[Información facilitada por Filmaffinity]



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El pasado sábado se celebró la gala de los Goya, una ceremonia que me pareció más insulsa y aburrida que años anteriores y en la que me sentí incómoda como espectadora. Para empezar, el escenario se veía un tanto claustrofóbico, encorsetado por una enorme orquesta que amenizaba la velada musicalmente y unas escaleras que hacían temblar los altos tacones de las actrices. A su vez el atril no daba respiro a los ganadores. Con el cabezón en el cuadril, porque no había forma humana de dejarlo reposar en ningún sitio, los ganadores intentaron agradecer el premio mientras la estatuilla se resbalaba entre sus manos. Dani Rovira volvió a gastar otra broma a Penélope Cruz, como cada año, y sus chascarrillos ya no me causaron tanta gracia. Y cuando llegó el emotivo In memoriam, la realización optó por un plano demasiado general para mi gusto y que restaba protagonismo a todos los hombres y mujeres vinculados con el cine, que habían fallecido durante los últimos doce meses.

En cuanto a los galardones, Un monstruo viene a verme se llevó buena parte de los premios, especialmente en el plano técnico, algo que ya se esperaba pero no consiguió arrebatarle el Goya como Mejor Película a Tarde para la ira. Me alegré mucho por Raúl Arévalo, que además se llevó el premio al Mejor Director Novel. No obstante, a Antonio de la Torre se le escaparon los galardones, ¡cachis!

Pues bien, Julieta formaba parte del quinteto de largometrajes que se disputaba el premio a la Mejor Película. Partía con siete nominaciones y solo consiguió el premio a la Mejor Actriz Protagonista por Emma Suárez, algo que no me sorprendió. Me gustó mucho esta actriz en esta película. Creo que, prácticamente, es lo único que me gustó. Y es que, con Almodóvar, no termino de encajar.


El argumento queda bastante bien recogido en la sinopsis que aporta Filmaffinity. Bastaría con añadir que, en la vida de Julieta hay un hombre, Lorenzo (Dario Grandinetti), un escritor con el que ella es feliz en los inicios, una vez que ha metido en el cajón los recuerdos y sentimientos que le hacen daño. Pero esa felicidad se ve desintegrada cuando vuelve a tener noticias de su hija Antía, a la que no ve desde hace doce años. El porqué madre e hija rompieron todo tipo de relación será el argumento de la película. Para ello, habrá que retrotraerse en el tiempo y, a modo de diario, Julieta contará cómo conoció a Xoan, padre de Antía y que ocurrió entre ellos. 

La historia se construye pues en dos hilos temporales. El pasado, cuando a la joven Julieta da vida Adriana Ugarte, será una época de felicidad y amor, un tiempo de estabilidad en el que no hay cabida para pensar en malos augurios. No obstante, tendrá lugar  un suceso trágico que romperá a Julieta en dos. El presente, siendo Emma Suárez la que interpreta a la Julieta adulta, nos muestra un personaje que intenta sobrevivir a la pena que la acompaña día y noche. Pasado y presente se fundirán en una única escena bien pensada y bien rodada, como metáfora del paso del tiempo.

De los dos hilos temporales, sin duda me quedo con el presente. Es probable que mi elección tenga más que ver con la actriz protagonista que con la historia en sí. Como dije antes, me ha gustado mucho la interpretación de Emma Suárez. Me parece una actriz solvente, que sabe transmitir muchísimo con la mirada. Si pienso en ella, lo primero que viene a mi mente son sus ojos cálidos, nostálgicos, con un toque de melancolía que tanto aportan a personajes con lastre, que arrastran una pena. Emma Suárez consigue hacer palpable el sentimiento de culpa que aqueja al personaje de Julieta, una culpa que la atormenta desde joven cuando es testigo de un accidente ferroviario en el que, de un modo u otro, se siente responsable. Julieta no puede desprenderse de ese sentimiento pegajoso y viscoso, aunque conoce que hay ciertas circunstancias que escapan del control humano. Abatida y atormentada intentará rehacer su vida pero solo en cuestión de segundos sus sueños se evaporarán, haciendo despertar la esperanza, que yacía dormida durante todos los años pasados, porque esa es la otra emoción que timonea su andadura, la esperanza de volver a reencontrarse de nuevo con su hija Antía, a la que busca en el rostro de la gente con la que se cruza por la calle.

En cuanto a Adriana Ugarte, a pesar de ser una actriz que suele gustar bastante, yo no consigo conectar con ella. Me parece que sus papeles están excesivamente estudiados, no da pie a liberar sus emociones. La veo llorar, la veo reír pero no me transmite porque es demasiado perfecta y a veces, tanta perfección no es creíble. Es como si no quisiera salirse de las líneas del guion, consiguiendo que aparezca ante mis ojos con mucha artificialidad. Por cierto, un guion con algún punto algo inverosímil, una escena de un segundo reencuentro un tanto forzada y una serie de insinuaciones que no sé si serán cosa mía pero que no están lo suficientemente claras. Habría que recurrir a las fuentes originales que sustentan esta película, nada más y nada menos que tres relatos de Alice Munro, Destino, Pronto y Silencio para ver si lo que imagino es correcto. Ahora siento mucha curiosidad.

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