Mostrando entradas con la etiqueta Belén Cuesta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Belén Cuesta. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de marzo de 2021

SENTIMENTAL (COMEDIA - 2020)

Año: 2020 

Nacionalidad: España

Director: Cesc Gay

Reparto: Javier Cámara, Griselda Siciliani, Belén Cuesta, Alberto San Juan

Género: Comedia

Sinopsis: Julio (Javier Cámara) y Ana (Griselda Siciliani) hace más de quince años que están juntos. Forman una pareja que ya no se mira ni se toca, y que ha hecho del combate diario la esencia de su relación. Esta noche Ana ha invitado a casa a sus vecinos del piso de arriba, Salva (Alberto San Juan) y Laura (Belén Cuesta), una pareja más joven que ellos, amable y simpática, pero cuyos “ruidos” se han convertido en una molestia para Julio y Ana...¿o quizás en un estímulo? Los vecinos de arriba les harán una inusual y sorprendente propuesta que convertirà la velada en una experiencia excesiva y catártica para los cuatro... Adaptación cinematográfica de 'Los vecinos de arriba', la obra teatral debut de Cesc Gay.

[Fuente: Filmaffinity]


¡Qué ganas de ver Sentimental! Como agua de mayo, andaba esperando el estreno en plataforma de esta película y, por fin, la he disfrutado estos días. Y es que me habían hablado tanto de ella, que no podía dejarla pasar. Se añade que, además, es una de las cinco películas nominadas como Mejor Película para los Goya 2021, gala que, dicho sea de paso, se celebrará este sábado desde Málaga. Presentarán el acto Antonio Banderas y María Casado.

Julio (Javier Cámara) y Ana (Griselda Siciliani) es un matrimonio en horas bajas. La rutina y la monotonía se han instalado en su vida. El trabajo, las obligaciones y el cansancio le han ganado la batalla al deseo y a la pasión, algo que quedará totalmente al descubierto durante el transcurso de una cena. Porque Ana ha invitado a cenar a los vecinos del piso superior. Llevan viviendo en el inmueble desde hace seis meses, y Salva (Alberto San Juan) y Laura (Belén Cuesta) los ayudaron a instalarse. Sin embargo, a Julio no le hace ni chispa de gracia tener que cenar con unas personas a las que no conoce de nada, con las que únicamente tiene en común el inmueble en el que residen. Eso por no hablar de las molestias que los vecinos ocasionan todas las noches, asunto que Julio, para horror de su mujer, pretende sacar como tema de conversación durante la velada. Lo que Julio y Ana no esperan es que Salva (bombero) y Laura (psicóloga), -jóvenes, enamorados, modernos- les confiesen el origen de esos ruidos y le hagan una propuesta insólita.

No hay que desvelar más nada del argumento. Solo añado que la situación que plantea esta película es la típica que va de mal en peor. El ambiente durante la cena con los vecinos es cada vez más tenso y violento, la reunión termina por salirse de madre, y la conversación deriva hacia terrenos peligrosos. Al final, lo que empezó con una velada agradable acaba siendo otra cosa muy distinta. Los reproches son cuchillos afilados que sobrevuelan las cabezas de los comensales, se dirán cosas que llevan ocultas mucho tiempo y saldrán a la luz otras tantas que dejarán atónitos a la pareja. 

La película tiene una base humorística importante. Julio saca muchas veces los pies del plato, lanza puyas, emplea la ironía y contribuye a crear una atmósfera gélida e incómoda. Todo lo que va descubriendo de su pareja y sus vecinos lo dejan perplejo y ese gesto de incredulidad provocará la risa del espectador. Sin embargo, a medida que avanza el metraje el drama comienza a imponerse sobre la comedia, porque la relación entre Julio y Ana no es precisamente para echarse a reír. Es una relación con carencias, con fisuras, que se desmorona poco a poco, y sin que ellos parezcan darse cuenta, hasta la noche de la cena. Aun así, el humor seguirá en desarrollo paralelo al drama pues Salva y Laura son los que van a contribuir a que la comedia siga estando presente en la historia.

En cuanto al desenlace, me ha parecido algo soso. Es mi opinión. Me esperaba un golpe de efecto mucho más contundente, pero la película finaliza con un plano suave y sugerente, que deja en el espectador una sonrisa bobalicona.

Centrándonos en los personajes, como digo, la relación entre Julio y Ana está en un punto complicado y pende de un hilo. Él es totalmente insoportable, la típica persona que pone una excusa tras otra para no hacer cosas agradables y sanas para la pareja, gruñe por cualquier asunto, todo le molesta, y es muy antisocial. Julio llena de sarcasmo e ironía sus diálogos, le busca constantemente las cosquillas a su mujer, la provoca, la incordia, dando pie a la discusión. Ella está cansada de su marido, de sus excusas, de su actitud, de su comportamiento. Hasta ahora ha tratado de lidiar con el carácter de su marido como ha podido, tratando de mantener la máxima cordialidad dentro del hogar y la relación, pero la situación está llegando a un límite insostenible. Ana ya no puede más y revienta. 

Junto a ellos dos, Salva y Laura, los vecinos modernos, los que tienen una concepción de la vida y el amor tan distinta a Julio y a Ana. Los dos son un poco flower-power, gente con una filosofía de vida que no encaja con el estilo de la otra pareja.  Son los modernos frente a los conservadores.

En cuanto al trabajo de interpretación, me han gustado absolutamente todos. Es la primera vez que veo a Javier Cámara en un registro tan desagradable e incómodo, encarnando a un tipo cortante. Es cierto que suele dar a sus personajes ese toque de ironía y sarcasmo, pero nunca haciendo de tío tan borde, intransigente, mordaz e insoportable. Lo hace genial. Inevitablemente te vas a reír mucho cuando veas sus gestos de asombro ante lo que escuchan sus oídos.

Griselda Siciliani no la conocía, pero lo hace igual de bien que su partenaire. Me ha parecido que hace un buen trabajo. Nacida en Argentina, adoro ese acento tan característico. Y lo mismo opino de Alberto San Juan y Belén Cuesta. Admito que me gusta más la segunda que el primero pero también debo reconocer que San Juan tiene unas líneas de guion que son soberbias.

Con una banda sonora refrescante y un escenario que ya me gustaría tener a mí -(que alguien me diga cómo hago para tener una casa así, con ese portón de madera que da acceso a la finca, esa vivienda de grandes ventanales, esas estancias espaciosas y tan bien iluminadas,...)-, Sentimental no defrauda. Recuerda muchísimo a los montajes teatrales. Y claro, ¡cómo no lo va a recordar! Desconocía por completo que se trata de una adaptación al cine de la obra teatral "Los vecinos de arriba" del propio Cesc Gay. En todo momento se percibe ese aroma a dramaturgia, por no hablar que el número de personajes y el escenario único encajan perfectamente para una obra de teatro. No me importaría verla aunque mejor no tiento a la suerte. La película me dejó un estupendo sabor de boca.

La tenéis en Movistar+, Filmin y Rakuten.



Tráiler:


miércoles, 4 de marzo de 2020

LA TRINCHERA INFINITA (DRAMA - 2019 )


Año: 2019

Nacionalidad: España

Director: Jon Garaño, Aitor Arregi, José Mari Goenaga.

Reparto: Antonio de la Torre, Belén Cuesta, Vicente Vergara, José Manuel Poga, Emilio Palacios, José María del Castillo, Carlos Bernardino, Adrián Fernández, Nacho Fortes, Marco Cáceres, Joaquín Gómez, Esperanza Guardado, Óscar Corrales, Enríque Asenjo, Estefanía Rueda.

Género: Drama. 

Sinopsis: Higinio y Rosa llevan pocos meses casados cuando estalla la Guerra Civil, y la vida de él pasa a estar seriamente amenazada. Con ayuda de su mujer, decidirá utilizar un agujero cavado en su propia casa como escondite provisional. El miedo a las posibles represalias, así como el amor que sienten el uno por el otro, les condenará a un encierro que se prolongará durante más de 30 años.

[Fuente: Filmaffinity]



La trinchera infinita es una película para degustar. Nos acerca a una realidad de la Guerra Civil, a otra más, aunque el tema ya se ha abordado en otros largometrajes, como Los girasoles ciegos, película dirigida por el recién fallecido José Luis Cuerda en 2008, y protagonizada por Maribel Verdú, Javier Cámara y Raúl Arévalo. Aquella cinta estaba basada en el volumen homónimo de relatos firmado por Alberto Méndez. Aún así, no deja de ser interesante el retrato de la vida de los "topos", como se llegó a conocer a todos esos hombres que, con el advenimiento de la guerra, vivieron encerrados y ocultos en sus propios domicilios durante años, gente que solo se atrevió a dejar su prisión a partir de la publicación del decreto-ley de 1969, declarando la prescripción de todos los delitos cometidos antes del 1 de abril de 1939.

La acción de La trinchera infinita se inicia en Andalucía, en el año 1936. Quiero entender que se desarrolla en algún pueblo sevillano, por las referencias a los municipios de Arahal y Carmona, que también forman parte de la provincia de Sevilla. En ese pueblo, del que no sabremos su nombre pero que representa a cualquiera de los muchos que componen el horizonte andaluz, amanece un día con revueltas. El tranquilo descanso de los aldeanos se ve interrumpido por voces y gritos. Llegan los militares. Rebuscan en las casas, desordenan todo, y detienen a todos los que figuran en una lista maldita. Andan buscando a los rojos y especialmente a todos aquellos que formaban el antiguo gobierno republicano del municipio. Higinio Blanco (Antonio de la Torre) es uno de los objetivos. Recién casado con Rosa (Belén Cuesta), intenta evitar el fusilamiento que se le avecina, tras una detención y huída, consigue refugiarse en su casa, ocultándose en un hueco cavado en la cocina de su hogar. Es un pueblo dividido como lo estuvo España. Los que antes mandaban ahora son perseguidos. Los que un día perdieron a un ser querido en un fusilamiento, claman ahora venganza. Solo queda guarecerse bajo tierra y esperar, esperar a que todo pase, a que surja la posibilidad de huir y alejarse del pueblo, pero la ocasión no se presenta. Higinio queda emparedado. Y mientras, Rosa hará frente a lo que se le ponga por delante, siempre en el filo de la picota, con la sospecha persiguiéndola día y noche. ¿Dónde está tu marido, Rosa? Tras la Guerra Civil, llegará la II Guerra Mundial que trae la esperanza de los Aliados, pero los años pasan, uno tras otro, con una cadencia que hace insoportable la vida del matrimonio. ¿Hasta cuándo así?

De La trinchera infinita me han gustado muchas cosas. Creo que una historia como esta debe despertar el interés y la curiosidad de todos. ¿Cómo es posible que una persona pueda vivir treinta años oculta en su casa, sin poner un pie en la calle? ¿Cómo se hace eso en un pueblo pequeño en el que, a duras penas, se puede guardar un secreto? Así ocurrió, y esta película no es más que el reflejo de una realidad, que dio como resultado la "resurrección" de muchos hombres tras aquel decreto-ley de 1969, como ocurrió con Protasio Montalvo (38 años oculto); Juan y Manuel Hidalgo España (28 años ocultos); o Manuel Cortés Quero (30 años oculto). Tienes toda la información en este reportaje de La Sexta.

Pero la trama viene potenciada por las interpretaciones de Antonio de la Torre y Belén Cuesta que se mimetizan perfectamente con sus personajes. Ambos retratan con acierto a esos hombres y mujeres de pueblo, con sus expresiones propias, con su acento marcado, que han tenido siempre una vida sencilla hasta el momento del Alzamiento. Aunque claro, también había otro lado de la barrera. De la Torre y Cuesta conectan y si él está magnífico, ella está inconmensurable. Se llevó el Goya. No es para menos. Esta mujer, a la que muchas veces hemos visto en papeles con tintes cómicos sabe lo que es el drama. El brío, la potencia y la garra que pone en su personaje es digna de admirar. Tiene miedo, titubea ante los interrogatorios, la muelen a palos, vive escenas humillantes, tiene que cometer un acto deleznable, y su tristeza es tan infinita como esa trinchera en la que su marido vive sin vivir.  Solo tiene un sueño, y a pesar de todo, lo cumplirá. Aunque para ello tenga que mirar hacia otro lado y no cuestionarse aquello que no le interesa, aunque tenga que estar sola para todo, soportando sobre su propia espalda no un secreto, sino dos, esquivando las malas intenciones de los vecinos que andan husmeando y al acecho constantemente. 

En La trinchera infinita, la atmósfera es otro personaje más. Los años van pasando y la melancolía, la nostalgia y la pesadumbre lo va envolviendo todo. A Higinio, la vida se le ha escapado de las manos, pero también a Rosa. Ni un paseo por el pueblo, ni una celebración familiar, ni unas vacaciones, ni siquiera aquel viaje de novios a Marbella que jamás pudieron hacer y que ahí sigue, con la esperanza de una liberación. Y la luz, o la ausencia de ella, tan bella, pues se hace necesario salvaguardar el interior de la casa de las posibles miradas, ocultar el secreto más terrible. Penumbra que embellece una fotografía, en la que destaca algún tímido rayo de sol que se cuela por la ventana, mientras en el aire flota las motas de polvo. Es casi poético. 

Pero también tengo que admitir que hay aspectos que no me han gustado. En cine, el sexo es un recurso que a veces solo sirve de relleno. No tiene por qué haber sexo en todas las películas, ni en todas las novelas. En La trinchera infinita, las escenas apasionadas entre Higinio y Rosa me han sobrado. No me resulta creíble que la pareja, que tiene el agua al cuello, con el enemigo al otro lado de la pared, cuyas voces se filtran por los muros, se entreguen a una excitación desenfrenada. Quizá me equivoque, pero creo que el miedo a ser descubierto anula todo deseo. 


Por otra parte, este largometraje tiene una duración de 147 minutos, una longitud excesiva, a mi juicio, para una historia en la que el eje principal es el encierro de Higinio, que se mantiene ocupado escuchando la radio, ayudando a su mujer en las tareas de costura, haciendo lo deberes de su hijo, mientras giran alrededor de ese núcleo, unos acontecimientos colaterales que repercuten de un modo u otro en la reclusión del protagonista. Considero que hay episodios de los que se podía haber prescindido o compactado; o hacer un mayor uso de la elipsis narrativa.  Digamos que en el segundo tercio de la cinta, se vuelve algo más ralentizada, pero ganando ritmo minuto a minuto, para llegar a un último bloque en el que se alternan situaciones de estrés y acción con escenas preciosas, cargadas de nostalgia. La vida ha pasado ya, Higinio, mientras tú estabas ahí encerrado. Eso es lo que parece pensar el personaje, mientras acaricia con sus dedos los muebles de la casa, mientras observa viejas fotografías, mientras, camuflado en la penumbra, observa la transformación de su pueblo. Toda la vida perdida por unos ideales políticos. ¿Merece la pena? En la película, Higinio se responde a sí mismo. 

Y llegamos a un desenlace pletórico, potente, enérgico, una discusión entre Higinio y Rosa. Él se siente derrotado, acogotado por el miedo que le ha corroído las entrañas. Ella es un huracán. Solo por esa escena, solo por ese instante, merece la pena ver esta película. Belén Cuesta inmensa y gloriosa. Y una escena final que no deja una pregunta en el aire, sino una respuesta.

En un punto intermedio, la caracterización. Si dividimos en tres partes los treinta años que pasa Higinio emparedado, diría que en el segundo tercio, de la Torre está perfectamente caracterizado. Diez años más viejo, se le nota fondón, con el pelo algo ralo y el rostro más abotagado. Sin embargo, me falta ver a Belén Cuesta con esos diez años más, me falta notar el cansancio en su rostro. Por el contrario, en el último tercio de la cinta, ocurre todo lo contrario. A ella se le nota una vejez natural, con la piel más apergaminada, y el cuello lleno de arrugas, pero él no soporta primero planos. Se nota excesivamente los emplastos de látex.

En cambio la dirección de la película es un capítulo que no debemos olvidar. Los primeros minutos del largometraje, la acción es acelerada. Hay que correr, hay que huir de un fusil dispuesto a acabar con tu vida, y para ello, la cámara acompaña a Higinio en su huída por el prado. Hay que adaptarse ligeramente al vaivén del objetivo, poca cosa, a cambio de conseguir la sensación de verosimilitud. Pero luego, qué buen efecto causa esa cámara enmarcando constantemente los ojos de un Higinio que, encerrado entre penumbras, intenta otear a través de rendijas lo que ocurre fuera de su zulo. 

La trinchera infinita es un largometraje muy cuidado. Con una acción que se desarrolla a lo largo de treinta años, se hace necesario acudir a diversos recursos para situar al lector en el tiempo. La música, con temas como La Campanera de Joselito (que también fue banda sonora de Manolito Gafotas), y un Julio Iglesias cantando La vida sigue igual, nos ayudan a entender en qué década estamos. Sirven también las noticias que escucha Higinio en la radio, como la entrada de España en la ONU, o las que lee en las revistas, como el boom del turismo en la Costa del Sol. Y para espectadores despistados, es fácil localizar en alguna secuencia aquellos almanaques publicitarios que todos hemos tenido en casa. Y es que, como digo, todo está cuidado, no solo la peluquería y el vestuario, sino también todos esos objetos decorativos de la casa de Higinio y Rosa, que nos trasladan al pasado.

Con algún toque de humor -"Parece una señora disfrazada", le dirá Rosa a Higinio al ver a Franco en el Nodo-, y alguna escena más protagonizada por el cartero y su amor, La trinchera infinita está estructurada como en capítulos, cada uno de ellos encabezado por una palabra y su correspondiente definición -Campeada, Encerrar, Amnistía,...- que, de algún modo, resumen ese fragmento de película.

Poco más voy a aportar. ¿Me ha gustado la película? Pues sí, me ha gustado mucho la historia, la interpretación de Antonio de la Torre y, especialmente, la de Belén Cuesta, me ha gustado la dirección, la fotografía, la atmósfera. Eso sí, creo que la excesiva duración le ha restado brillo al largometraje. Aún así, la volvería a ver y, por supuesto, la recomiendo. 




Tráiler:

         Puedes adquirirla aquí:

          


miércoles, 3 de julio de 2019

EL AVISO (THRILLER - 2018)


Año: 2018

Nacionalidad: Española. 

Director: Daniel Calparsoro.

Reparto: Raúl Arévalo, Aura Garrido, Hugo Arbués, Belén Cuesta, Antonio Dechent, Aitor Luna, Luis Callejo, Sergio Mur, Julieta Serrano, Juan López-Tagle, Antonio Durán, Alfredo Villa, Patricia Vico, Javier Perdiguero, Jorge Usón, Álvaro Villaespesa, Jon Bermúdez, Mateo Jalón, Ignacio Herráez, Victor Castillo. 

Género: Thriller.

Sinopsis: Nico, un niño de diez años, recibe una carta con una amenaza de muerte, pero nadie en su entorno parece creerle. Jon, un joven obsesionado con los números, investiga una serie de muertes ocurridas a lo largo de los años en el mismo lugar y que parecen tener un patrón en común. Descifrar esta secuencia quizá sea lo único que podrá salvar a Nico.


[Fuente: Filmaffinity]


Calparsoro lleva a la gran pantalla una de las novelas del autor Paul Pen, El aviso, y recurre a nombres del palmarés cinematográfico español como Raúl Arévalo, actor y director, Belén Cuesta y Aura Garrido

Independientemente de la calidad literaria de la novela, en la que no puedo entrar porque no la he leído, la película narra la obsesión, fundamentada o no, de un joven matemático. Jon Zarate es un genio de los números que sufre esquizofrenia. Controla su enfermedad con la medicación pertinente que toma a golpe de reloj. Sabremos que está de baja médica y tiene una vida tranquila hasta que su mejor amigo David es herido en un fuego cruzado. David y Jon acuden a una gasolinera, la 24 horas, para comprar hielo y allí se produce un tiroteo que acaba con David en coma. El hermano de David es policía e inmediatamente se inicia una investigación pero Jon también hará sus propias averiguaciones y descubrirá que en ese lugar se han cometido diversos asesinatos a lo largo del tiempo, todos en la misma fecha, el 12 de abril, y en todos ellos han estado implicados el mismo número de personas, con las mismas edades. Se produce así una ecuación matemática que Jon debe resolver.

Diez años después de este luctuoso hecho conoceremos a un niño de diez años que sufre acoso escolar. Nico es el típico niño del que abusan los mayores del centro escolar. Vive con su madre Lucía quien intenta enseñar al pequeño que debe hacer frente a sus propios fantasmas pero el niño vivirá un infierno doble, al que le someten sus compañeros de aula y el que le produce una nota intimidatoria que encuentra en su mochila y que parece proceder de un adulto. 

Las dos líneas temporales irán avanzando de forma paralela. Solo en las primeras escenas de Nico se nos advertirá que hemos dado un salto hacia delante en el tiempo pero el espectador sabrá que Jon, David y Andrea, la novia de la víctima, forman parte del pasado, mientras que Nico y Lucía constituyen el presente. Aún así, reconozco que a veces me despistaba y mezclaba hilos temporales que, dicho sea de paso, se sustentan en las Cuatro Torres de Madrid pues si bien en el pasado aparecen en construcción, ya en el presente están en pleno funcionamiento. 

El punto de partida de la película es bueno, diría que incluso bastante bueno pero ocasionalmente el guion carece de sustento. Inicialmente desconocemos la relación que existe entre Jon y David. Más adelante sabremos que son simplemente buenos amigos pero también se da a entender que Jon y Andrea tuvieron un pasado que se quebró tras un ingreso prolongado de Jon en una unidad psiquiátrica. Un dato al que, de haberlo entendido bien, se le podría haber sacado más sustancia. Luego, existen ciertas cuestiones que quedan muy en el aire, y que deberían de haber quedado más apuntaladas sin necesidad de entrar en demasiada profundidad.  A eso hay que añadirle que ciertos detalles carecen de credibilidad. Pongo un ejemplo, ¿qué madre se queda impasible cuando ven que golpean a su hijo? ¿Qué madre no se come al director del centro educativo nada más ver que a su hijo lo están golpeando? Lucía se lo piensa. En lugar de exponer una queja en dirección intenta aleccionar a su hijo e infundirle valor para que devuelva con golpes los golpes que recibe. Y sigo, las consecuencias de algunos hechos de vital importancia se circunscriben únicamente a Madrid y más concretamente a un hospital madrileño, como si solo hubiera uno. No puedo dar más detalles pero si veis la película, advertiréis que es un dato que choca.

Desconozco si todo esto se produce tal cual en la novela. En cualquier caso, tengo que reconocer que la cinta mejora levemente a medida que nos vamos acercando al final, que se produce algún giro interesante que levanta algo el ánimo del espectador pero no lo suficiente como para salvar la película en su totalidad. Creo que, si bien las interpretaciones no son muy significativas -he visto a Raúl Arévalo toreando en mejores plazas- la peor baza se la lleva el guion que es flojo y con lagunas. ¿De dónde procede esa ecuación de la que os hablaba antes? De todos modos, los personajes tampoco están muy bien definidos. Me ha faltado algo más de curriculum en el caso de Jon, así como en la relación que él mantiene con David o con Andrea. 

En definitiva, El aviso tenía buenos mimbres -suspense, acción, intriga y algo sobrenatural o fantasía- y sin embargo el filme se balancea como un barco en plena tormenta por los fallos de guion, por unas interpretaciones que no terminan de cuajar y por una dirección que luce poco. Como mero entretenimiento está bien pero no deja poso ninguno, ni mueve ni conmueve. 





Tráiler:

Puedes adquirirla aquí:

                                   


miércoles, 6 de julio de 2016

TENEMOS QUE HABLAR (COMEDIA - 2016).



Año: 2016

Nacionalidad: Española.

Director: David Serrano.

Reparto: Michelle Jenner, Hugo Silva, Verónica Forqué, Belén Cuesta, Óscar Ladoire, Ernesto Sevilla, Ilay Kurelovic, Roberto Álamo.

Género: Comedia. Romance.

Sinopsis: Nuria (Michelle Jenner) lo tiene todo para ser feliz: un buen trabajo, una casa maravillosa y un novio perfecto con quien se va a casar. Sólo le falta una cosa: los papeles del divorcio. En cambio, su marido, Jorge (Hugo Silva), está en paro, su casa se cae a pedazos y no tiene novia. Ella ha conseguido superar la situación, pero él sigue traumatizado porque durante la crisis convenció a los padres de Nuria (Verónica Forqué y Óscar Ladoire) para que invirtieran en preferentes, lo que los llevó a la ruina. Como no quiere hundir más a Jorge, Nuria lo anima haciéndole creer que también ella está mal, aunque sus padres están mejor que nunca. Se trata de esperar a verlo más fuerte para pedirle el divorcio.



[Información facilitada por Filmaffinity]


************************************

A pesar de que el cine español suele asomar por aquí con bastante frecuencia, la comedia española no es un género habitual en este blog. Sin embargo, estamos en verano, hace calor, nos cae el sudor por la frente y la espalda y al igual que apetece el gazpacho también apetece algún largometraje sencillo, divertido, sin muchas complicaciones. Y es ahí donde entra la película que os traigo hoy, Tenemos que hablar con Michelle Jenner y Hugo Silva, como protagonistas principales.

Confieso que apostaba poco por la cinta. La rama más joven del reparto no me tentaba mucho y pensé que estaría ante una comedia más con un argumento absurdo y chistes fáciles pero he ahí que Tenemos que hablar, sin dar un triple salto mortal en el aire, pues como que me ha gustado, oye. 

Como introducción, y mientras circulan los créditos, vamos a conocer a Nuria (Michelle Jenner) y a Jorge (Hugo Silva), una joven pareja de enamorados con una relación muy afianzada y que están a punto de casarse. Confianza mutua es lo que hay entre el uno y el otro. Jorge trabaja en un banco y para ganarse el papel del yerno perfecto no hace otra cosa más que asesorar año tras año a sus suegros, Patricia (Verónica Forqué) y Miguel (Óscar Ladoire). Que si hay que invertir en ladrillo (2006), que si hay que meter los ahorros en Fórum Filatélico (2007), que si es conveniente comprar dos locales en el aeropuerto de Castellón (2008), y así año tras año sin que las inversiones hayan sido muy rentables, ni esas ni la compra de preferentes que Miguel y Patricia, asesorados por Jorge, llevan a cabo en 2012. ¿El resultado? Pues el resultado es toda la trama de la película. 

En 2015 Nuria no quiere saber nada de Jorge, ni ella ni sus padres que se han visto abocados a la ruina. Cada uno ha hecho su vida, y cuando digo cada uno, es cada uno. Nada queda de aquellas dos parejas felices. Miguel y Patricia se han separado. Nuria ha rehecho su vida con Víctor y Jorge,... Bueno, Jorge ha terminado en el paro, sin un duro y compartiendo piso con Lucas, el que era subdirector de la oficina bancaria en la que él trabajaba, otro liante que creyó que España iba bien. 

El argumento de Tenemos que hablar se basa en un malentendido tras otro. Nuria quiere casarse con Víctor pero para ello tiene que pedir el divorcio a Jorge, una situación muy poco agradable sobre todo porque ella piensa que, al pedirle el divorcio, lo va a terminar de hundir. Con los miedos y temores, todo se enreda de tal manera que a Nuria le cuesta la misma vida contar la verdad a Jorge y este se monta su película en la cabeza. Al final todo se convierte en una gran pantomima fingiendo ser lo que no se es o teniendo lo que no se tiene. Se irá produciendo un disparate tras otro sin que Nuria y sus padres sepan cómo salir de los jardines en los que se meten. Pierde un poco de fuelle al final pero bueno, es una comedia, para echar el rato y más o menos está bien planteada. A mí me ha arrancado unas cuantas risas y no guardo mal recuerdo de la cinta. ¿Qué más se puede pedir? 

Esas escenas introductorias que acompañan a los créditos y que reflejan las variopintas inversiones fallidas propuestas por Jorge ya contienen dosis importantes de comicidad como para colocarnos una sonrisa en los labios. Luego vamos a encontrar un argumento que tiene chispa. No es que te vayas a mondar de la risa pero ¡ojo!, he soltado alguna que otra carcajada y eso ya dice mucho en su favor.

Por otro lado, y dependiendo de los actores o actrices  que tengamos en escena, los diálogos son más o menos efectivos. Por regla general, Michelle Jenner y Hugo Silva funcionan. Por supuesto, también lo hacen Verónica Forqué y Oscar Laidoro y los cuatro juntos también crean algunas escenas de lo más divertidas pero ¡ay! Ernesto Sevilla -en el papel de Lucas- me descoloca todo el tinglado, con perdón.  Su papel me parece muy artificial y sus frases están muy forzadas. De todo el reparto, incluido el papel de Yolanda que tan bien interpreta Belén Cuesta, el papel de Lucas me sobra.

Para mi sorpresa, no puedo quejarme de Hugo Silva. Me ha parecido muy creíble su personaje, el de hombre que se abandona a sí mismo tras un fracaso amoroso. Es más, ¡es que se le entiende todo lo que dice! Esto sí que es una novedad.

En cuanto a Michelle Jenner, sin pega por mi parte. Me he fijado mucho en la gesticulación de la actriz a la hora de expresar la sorpresa o la incredulidad y creo que lo hace fantásticamente bien. No me había fijado con detalle en esta actriz hasta ahora. 



Y sobre Verónica Forqué y Óscar Ladoire, ¿qué decir? Componen un matrimonio tan español que es inevitable reírse con ellos. Ella me encanta, desde siempre, con ese toque naïve que no pierde a pesar de los años. Y él también me ha gustado cada vez que lo he visto actuar. Creo que esta pareja de actores veteranos le da mucha consistencia al tándem formado por Jenner y Silva. 


A su vez Belén Cuesta, qué vis cómica y qué espontaneidad, e Ilay Kurelovic completan un reparto que encaja perfectamente en un argumento cargado de ideas a cuál más absurda. 

No me paro a desvelaros nada más. Tampoco es una película de la que haya que mencionar muchos aspectos, la trama, la interpretación y poco más,... Así que mejor os invito a verla. Ya sabéis, para una de esas noches de verano resulta ideal. Yo me lo he pasado bien viéndola. No hay que pedirle peras al olmo porque no te las va a dar pero lo mismo te sorprende un poco.




Trailer:







[Imágenes e ilustraciones tomadas de Google]

miércoles, 20 de abril de 2016

OCHO APELLIDOS CATALANES (COMEDIA - 2015).


Año: 2015

Nacionalidad: Española.

Director: Emilio Martínez-Lázaro.

Reparto: Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde, Carmen Machi, Berto Romero, Belén Cuesta, Rosa María Sardá, Alfonso Sánchez, Alberto López y Agustín Jiménez.

Género: Comedia.

Sinopsis: Las alarmas de Koldo se encienden cuando se entera de que su hija Amaia, tras romper con Rafa, se ha enamorado de un catalán. Decide entonces poner rumbo a Sevilla para convencer a Rafa de que lo acompañe a Cataluña para rescatar a Amaia de los brazos del joven y de su ambiente. Secuela de "Ocho apellidos vascos".



[Información facilitada por Filmaffinity]



************************************


Ocho apellidos vascos fue un bombazo. Esto no lo puede nadie negar. Llegó a las salas de cine y lo petó. Yo me resistí lo mío porque tanto bombo y platillo me hacía recelar pero al final sucumbí y el resultado fue una película que me hizo pasarlo bien pero de la que esperaba más (malditas expectativas). Y aún no se había pasado la fiebre vasca cuando ya anunciaban la catalana. La gente lo celebró. Yo me alegré, por qué no decirlo, pero a un tiempo me eché a temblar. Dice el refrán, y yo soy muy refranera, que «Segundas partes nunca fueron buenas» y para mí es una máxima que generalmente se cumple pero para hablar hay que catar, así que, en su día me fui al cine a ver esta secuela. No salí muy contenta. Si Ocho apellidos vascos me hizo pasar un rato divertido con algunos gags bastante bien planteados y unas situaciones cómicas que me hacían soltar una carcajada de vez en cuando, Ocho apellidos catalanes no dejaba de ser una secuela de calidad inferior. Me reservé mi opinión. Pero hete ahí que la volví a ver en DVD y aunque mis impresiones no han cambiado radicalmente sí he de confesar que han mejorado ligeramente. Será que ya sabía con lo que me iba a enfrentar y mi cuerpo acogió la cinta de otro modo.
Si la anterior acabó con el «Love is in the air», es decir, con un par de parejas de tortolitos - Rafa y Amaia por un lado y Koldo y Merce por otro - Ocho apellidos catalanes arranca con «Se nos rompió el amor». Tras un año más o menos, cada uno está por un lado. Rafa ha regresado al hogar. Vuelve a ser el camarero sevillano pijo, saleroso y con ganas de llevarse a una turista a la cama, pero su corazón roto le impide levantar definitivamente cabeza. Amaia, su vasca, aún le pesa en el alma y no podrá sacársela de la cabeza. Aunque él lo negará, sus amigos Joaquín y Curro lo conocen bien y saben que Rafa lo está pasando mal.

Por otro lado, Koldo también regresa al hogar, a Argoitia, después de haber estado embarcado durante meses y de haber dejado sobre la mesa las migas que Merche le había preparado. El recibimiento será frío pero lo que más le escocerá a este marinero es enterarse de que su hija piensa casarse con un catalán. Si ya accedió a que su txiki se emparejara con un sevillano, consentir que entremezcle su sangre con un catalán sería ya inconcebible. Demasiada tolerancia para él. Así que ideará un plan, interrumpir esa boda por un lado y reconquistar a Merche, y para ello necesitará la ayuda de Rafa. Volverán a juntarse todos para construir una nueva trama llena de situaciones divertidasmalentendidos, escenas .... Ese será el núcleo de la película.

Es innegable que Ocho apellidos catalanes tiene sus golpes de humor. Se vuelven a exagerar las formas, y en esta ocasión a tres bandas -andaluza, vasca y catalana- y gran parte de la hilaridad de la cinta recae en esos tópicos que ya sirvieron de sustento en la anterior. Ese andaluz del miarma en la boca a cada instante, saleroso y simpático, o el vasco que se caracteriza por su frialdad, la incapacidad de manifestar sus emociones o su brutalidad y como nueva incorporación, el catalán que ensalza la supremacía de su tierra y no deja de dar la lata con tanta independencia. No creo que haya que molestarse en ningún caso, aunque, en el terreno andaluz, que es el que a mí me toca más de cerca, me chocó una escena simulando la salida de una cofradía. Como no deja de ser una recreación le faltaba verosimilitud pero esto es una película y se entiende que montar una cofradía para un minuto de metraje iba a ser excesivamente caro. No sé si a los catalanes os ha parecido bien la aparición de los castellers o la fiesta de la calçotada que también sale en la peli. Ya me diréis.

A mi juicio son estas cuestiones menores pero no lo es tanto que el argumento vuelva a tirar de escenas ya vistas. Me refiero al planteamiento de dos o tres situaciones idénticas a algunas que ya aparecieron en la versión vasca, por llamarla de otro modo. No creo que sea válido repetir el chiste porque, como suele ocurrir, cuando te lo cuentan por segunda vez pierde chispa y ya no es tan divertido. Al margen de que la reiteración me parece una falta de originalidad y carencia de nuevas ideas. 

Si pasamos al plano interpretativo, el trabajo de los actores en esta nueva entrega va en la misma línea que ya comenté en la anterior. En líneas generales me han gustado mucho. El tandem Dani Rovira y Clara Lago sigue funcionando bien, cada uno en su papel. Por su parte, Carmen Machi sigue estando muy correcta, al igual que la pareja formada por Alfonso Sánchez y Alberto López, aunque yo tengo más devoción por este último. Pero, por encima de todos ellos, yo sigo quedándome, a todas luces, con Karra Elejalde, ¡qué grande es! 





Pero dado que la acción se traslada a Cataluña, habrá nuevos personajes. Por un lado la señora Roser, una mujer catalana de 84 años, muy considerada en su pueblo, dueña de una preciosa masía en la que prácticamente vive recluida y que cree que Cataluña ya es independiente y primera potencia mundial. A este personaje le da vida Rosa María Sardá aportando un estupendo deje a sus diálogos. Lo hace magníficamente la verdad y eso que su salud andaba un tanto resentida. A su vez, y con sangre catalana también, Berto Romero en el papel de Pau, el nieto de Roser. Se trata de un joven artista, un hispter muy bien caracterizado con un karma espectacular que todo lo puede. Con una filosofía de vida muy flow, Berto se mete en la piel de un tipo al que se le coge manía, algo que se entiende como premeditado pero que no deja de resultar odioso.

Y como última adquisición en el bando catalán, también está Belén Cuesta, la wedding planner que lleva por nombre Judith, y que no sabrá qué más hacer para hacerse visible ante los ojos del que está enamorada. A pesar de ser un personaje con menos protagonismo que los demás, sin llegar a secundario, tiene una historia detrás muy divertida. Su papel me ha parecido un acierto y me ha sorprendido gratamente.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...