miércoles, 7 de febrero de 2018

VERANO 1993 (DRAMA - 2017)

Año: 2017

Nacionalidad: Española.

Director: Carla Simón.

Reparto: Laia Artigas, Bruna Cusí, David Verdaguer, María Paula Robles, Paula Blanco, Etna Campillo, Jordi Figueras, Dolores Fortis, Titón Frauca, Cristina Matas, Berta Pipó, Quimet Pla, Fermí Reixach, Isabel Rocatti, Montse Sanz, Tere Solá, Josep Torrent.

Género: Drama

Sinopsis: Frida, una niña de seis año, afronta el primer verano de su vida con su nueva familia adoptiva tras la muerte de su madre. Lejos de su entorno cercano, en pleno campo, la niña deberá adaptarse a su nueva vida.


[Fuente: Filmaffinity]


Verano 1993 es el primer largometraje de la directora catalana Carla Simón y no ha podido tener mejor estreno pues viene avalada por numerosas opiniones muy positivas, tanto de crítica como de público. Es  más, obtuvo ocho nominaciones para los Goya, entre ellas, la de Mejor Película, aunque finalmente consiguió tres galardones, Mejor Dirección Novel, Mejor Actriz Revelación (Bruna Cusí) y Mejor Actor de Reparto (David Verdaguer). Y no queda ahí la cosa porque fue seleccionada para representar a España en los Oscars, gala que tendrá lugar la madrugada del 26 al 27 de febrero, aunque al final quedó fuera.

Recomendada en mi entorno por activa y por pasiva, me enfrenté a esta película temiendo lo que me iba a encontrar. Leer la sinopsis ya te hace entender que no estás ante una película cómoda, es decir, una película que pasará sin dejar rastro. Que una niña de seis años tenga que enfrentarse a la muerte de su madre no es un asunto liviano y por ende, la película tampoco lo es. Pero, ¿qué nos ofrece este largometraje realmente? En síntesis, la trama parece simple aunque se trate de un tema duro. Creo que, en resumidas cuentas, se podría decir que Verano 1993 narra el duelo de una niña. Cada individuo se enfrenta a la muerte de un ser querido de mil formas distintas y este largometraje nos va a mostrar cómo Frida intenta asimilar, siendo tan pequeña, que su madre no va a volver.

La película está basada en la propia experiencia de su directora. Narra un verano de su infancia cuando tuvo que sufrir la muerte de su madre (no diré por qué causa) y se inicia con unas maletas. Sin introducción, Verano 1993 arranca en un barrio de la ciudad de Barcelona, en el que reside Frida. Allí, en la vivienda familiar, la abuela y las tías de la pequeña están haciendo el equipaje de la niña que se traslada al campo a vivir con la familia de su tío Esteban, hermano de la madre. Como una mera espectadora, como si la cosa no fuera con ella, la pequeña contempla el trajín familiar y dice adiós. En su interior comienza a conformarse un universo distinto.

Al instante la veremos instalada en la masía de su tío, compartiendo vida con Margarita, la mujer de Esteban, y Anna, la hija de ambos, una niña aún más pequeña que Frida. A partir de este punto seremos testigos de cómo pasa la niña el verano, cómo pasa los días jugando con su prima, cómo intenta hacer amistades nuevas, o adaptarse a la nueva familia y al entorno, o recibe la visita de sus abuelos y sus tías,... Un día y otro, otro, otro,... prácticamente iguales si no fuera por la imagen de una pequeña Virgen que la niña encuentra en las inmediaciones de la casa y a la que recurre un par de veces -pura ternura- y algún que otro hecho suelto. Así hasta llegar a septiembre y a la vuelta al colegio. Y esto es todo. '¿Ya?', me podréis preguntar, y sí, ya. Ya en cuanto a acción porque Verano 1993 no habla de hechos sino de sentimientos, los que se van gestando en el corazón de Frida, los que tiene que ir digiriendo, mientras contempla a otros padres con sus hijos, mientras ella siente que está sola y que no pertenece a ningún sitio. Al ver la película, te podrá parecer que, aunque es cierto que aborda una temática dura, en realidad tiene poca enjundia, sin embargo, tienes que llegar al final. Ahí se te forma un nudo en la garganta y como si alguien abriera un gran ventanal en una habitación a oscuras, todo cobra sentido. Entiendes todo lo que ha pasado, comprendes a Frida, sabes que es normal lo que ha hecho hasta ahora y por qué en ese desenlace reacciona de ese modo. No cabía otra. Ya veréis cómo el círculo se cierra. Prestad atención.

Frida es una niña más de seis años. Bueno, una niña más tampoco porque es una niña algo especial por las circunstancias que está viviendo y por otra cuestión que no voy a desvelar, aunque si visteis la gala de los Goya, y escuchasteis a Carla Simón al recoger su premio a la Mejor Dirección Novel, podréis atar cabos. Su papel está muy bien recreado en la cinta, aunque esa cuestión peliaguda de la que no quiero desvelar mucho no está muy explotada. Lo mismo podría haber dado más juego pero quiero pensar que su directora ha preferido pasar de puntillas por este asunto, tratarlo lo justo porque el drama de la película no es ese sino el hecho de que la niña ha perdido a su madre. Eso es lo que más afecta a la pequeña y sobre eso es lo que se quiere hacer hincapié. Sobre el resto, dado que la niña apenas tiene consciencia, se pasa muy por encima.

Pero os decía que su papel está muy bien perfilado. Frida es cruel y egoísta porque los niños lo son a veces. Y también es muy rebelde, con desenfrenadas pataletas que hacen perder la paciencia a los adultos de su entorno. El espectador sentirá que la pequeña está muy mimada y muy consentida, dos cualidades que nos podrán apartar del personaje pero, en realidad, en ese desenlace, llegaremos a entender que su actitud es solo un escudo, una manera de devolver el dolor que siente en su interior aunque no lo veamos. Y justo ahí, justo en ese punto de nuestro entendimiento, se desborda toda nuestra compasión y nuestra ternura.

La interpretación de Laia Artigas (Frida) y de Paula Robles (Anna) es pura naturalidad. Para las pequeñas el rodaje de la película es solo un juego y así lo viven. Yo no puedo más que sorprenderme por la capacidad de algunos niños a la hora de actuar ante la cámara. En muchos casos hay tanta desinhibición que resulta del todo imposible no creernos lo que nos transmiten. Por cuestiones de edad no podían estar nominadas pero ambos duendecillos lo hacen muy bien, aportan muchísima frescura, no les importa tener un numeroso grupo de adultos a su alrededor que las contemplan detrás de la cámara. Ellas van a lo suyo, juegan, se ríen, se pelean, imitan a los adultos. Esta es la infancia y Carla, a través de Laia y Paula, lo muestra sin filtro.

No voy a ahondar mucho más en el reparto. Bruna Cusí y David Verdaguer, en los papeles de Margarita y Esteban, se han llevado sus respectivos galardones y sin embargo a mí no me han impactado mucho. Algo más Cusí que Verdaguer porque es ella, como es más que habitual, la que 'briega' con Frida y es por tanto la que tiene más protagonismo.

Verano 1993 no tiene un ritmo frenético porque no puede tenerlo. Es una película cuyo argumento requiere que la acción, la poca acción, transcurra con calma para ir dejando espacio y margen a los sentimientos y a las emociones. Y al hilo de esta cuestión, destacaría que la película se caracteriza por la quietud en el ambiente. Incluso en las escenas iniciales, a pesar de que el barrio está en fiestas, se respira una calma chicha tremenda, un silencio quedo que lo inunda todo, esa sensación de constante susurro que flota en el aire tras la muerte de un ser querido. Todo ello contribuye a atrapar al espectador que, en esos primeros minutos, no sabe muy bien de qué va la cosa.

Y luego está la cámara, esa manera de pegarse a la piel de Frida y no dejarla sola en ningún momento, esa intencionalidad de mostrar voces fuera de plano, de centrar la mirada del espectador en un punto y el oído en otro. Esa forma de dirigir de Carla Simón me ha gustado mucho, ha provocado en mí un doble juego muy interesante.

Pero en el lado de los reparos tengo que comentar que se nota muchísimo que la película está rodada en catalán y luego doblada al castellano. Esto en realidad no sería ningún inconveniente pero, en este caso, hay un problema de empaste. Es como si las voces en castellanos estuvieran carentes de almas, como si existieran al margen de las bocas que las pronuncian y, siendo así, se rompe la magia.

En definitiva, creo que Verano 1993 es una película interesante pero no para todo tipo de público. Considerarla como una obra suprema es, bajo mi punto de vista, excesivo. A pesar de tener un punto biográfico -algo que a mí me gusta mucho- y de contar con un final sublime, la cuestión es que hay que transitar un sendero de 97 minutos para llegar a ese desenlace y en el camino puede haber espectadores que se queden impasibles y hasta se puedan aburrir. Por eso digo que no creo que sea un largometraje para todo tipo de espectadores. En mi caso, he intentado exprimirla al máximo, obviar la falta de acción o la carencia de ritmo y centrarme única y exclusivamente en Frida, analizarla y vigilarla, para llegar junto a ella, en ese final, y consolar todo su dolor. Me ha gustado aunque con reservas.






Tráiler:




martes, 6 de febrero de 2018

SORTEO 'EL HURACÁN Y LA MARIPOSA' de Yolanda Guerrero

'Comencé la lectura de esta novela sin imaginarme que pudiera llegar a zarandearme tanto, a atraparme de tal modo como si estuviera delante de uno de los mejores thrillers que ha dado el mundo literario porque, a pesar de que esta novela no tiene nada que ver con el género, lo que sí es cierto es que mantiene al lector en vilo, conduciéndolo por unos senderos que a veces se tornan oscuros e inquietantes.'

La cita superior corresponde a la reseña que publiqué el pasado mes de septiembre sobre la novela El huracán y la mariposa de Yolanda Guerrero. No sé si entonces fui capaz de transmitir con claridad todo lo que la lectura de esta novela había supuesto. Espero que sí, porque sin duda la historia es absolutamente cautivadora con un punto autobiográfico, por no hablar de los personajes, tres mujeres embarcadas en una situación complicada. Si queréis saber más, tenéis la reseña completa aquí.




Pues bien, hoy tengo la oportunidad de sortear un ejemplar de esta novela y os animo a que participéis porque sin duda la historia os va a encantar. Para ello, tan solo es necesario cumplir un requisito:

- ser seguidor del blog (dejad enlace en los comentarios)

Si además queréis sumar puntos extras basta con que anuncies el sorteo en redes sociales (1 punto por cada red social), os suscribáis al canal de Youtube (1 punto) y/o os llevéis el banner -descargarlo aquí- (1 punto). Todo ello con sus correspondientes enlaces.

El sorteo es nacional y estará activo hasta el próximo 16 de febrero. El libro lo enviaré yo misma por lo que no me responsabilizo de los posibles extravíos.

Ánimo y suerte.








lunes, 5 de febrero de 2018

EL SÉPTIMO CÍRCULO DEL INFIERNO de Santiago Posteguillo

 
 Editorial: Planeta.
Fecha publicación: septiembre, 2017.
Precio: 16,00 €
Género: Narrativa.
Nº Páginas: 224 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta.
ISBN:978-84-08-17539-1
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Santiago Posteguillo es profesor de Literatura en la Universitat Jaume I de Castellón. Estudió Literatura Creativa en Estados Unidos y Lingüística, Análisis del Discurso y Traducción en el Reino Unido. De 2006 a 2009 publicó su trilogía Africanus, sobre Escipión y Aníbal, y posteriormente su trilogía de Trajano, merecedora de grandes elogios por parte de los expertos. 

Santiago Posteguillo ha sido premiado por la Semana de Novela Histórica de Cartagena, obtuvo el Premio a las Letras de la Generalitat Valenciana en 2010, fue galardonado con el Premio Barcino de Novela Histórica de Barcelona en 2014 y nombrado Escritor Valenciando del Año en 2015.

El séptimo círculo del infierno es el tercer volumen de sus obras de relatos dedicados a la historia de la literatura, tras La noche en que Frankenstein leyó el Quijote y La sangre de los libros.

Sinopsis

El KGB, la Inquisición, la misoginia, las guerras, el hambre, la depresión, el exilio, la censura... Muchos son, en efecto, los infiernos de la literatura a los que se han tenido que enfrentar escritores y escritoras de todos los tiempos. No existiría El libro de la selva si Kipling no hubiera padecido el horror que supone la muerte de una hija. Posiblemente Concha Espina sería una más de las galardonadas con el Premio Nobel de no haber sido mujer. E Imre Kertész jamás hubiera escrito Sin destino sin el recuerdo de su penoso paso por Auschwitz.

Con la elegancia y el tino literario de las obras que homenajea y que reivindica, navegando entre viajes, anécdotas, episodios y experiencias propias, Santiago Posteguillo consigue contagiarnos su amor por los libros y, en especial, por los autores y autoras cuyo genio y talento hizo que superaran sus infiernos con obras que aún hoy nos elevan y apasionan.

Un libro fascinante que nos lleva desde la antigua Grecia hasta la literatura del siglo XXI; desde Europa a China, pasando por Estados Unidos y América Latina; y que nos invita a conocer más de cerca a genios literarios como Carson McCullers, Gabriel García Márquez, Doris Lessing o Mijaíl Bulgákov, entre muchos otros.

[Información tomada directamente del ejemplar]
 

Dicen que asistir a una clase de Santiago Posteguillo es una experiencia única en la que se pierde totalmente la noción del tiempo. La capacidad de transmitir de este profesor y escritor valenciano es tan potente que consigue atrapar a sus oyentes y hacerlos olvidar el mundo que existe más allá de las aulas. Yo sólo he coincidido con él una vez pero con la timidez apenas pude articular palabra. No obstante, me basta con la opinión de algunas personas de mi entorno y con haber leído algunos de sus libros para creer que, cuando Posteguillo comienza a hablar de literatura o de historia, el mundo se para.

Más allá de la trilogía de Escipión y de Trajano, Santiago Posteguillo ha acercado a los lectores a un mundo de curiosidades y anécdotas literarias. Comenzó con La noche en que Frankenstein leyó el Quijote (Planeta, 2012) y continuó con La sangre de los libros (Planeta, 2014), ambos libros disfrutados y reseñados en este espacio aquí y aquí, ambos libros muy recomendables y de los que extraje enseñanzas muy interesantes. Y parece que ahora concluye el recorrido con esta tercera publicación, con El séptimo círculo del infierno cuyo subtítulo, 'Escritores malditos, escritoras olvidadas', nos permiten hacernos una idea del contenido de sus páginas.

Como ya hizo en sus publicaciones anteriores, vuelve Posteguillo a excavar en el pasado para contarnos esas 'circunstancias terribles' que a veces dan pie al nacimiento de un libro y cómo los escritores de todos los tiempos, incluso los de hoy, han sido perseguidos por cuestiones religiosas, sexuales, ideológicas o de origen, eso por mencionar solo algunas de las causas. En el recorrido visitaremos a las musas, esas entidades que susurran a los escritores hermosas historias, también veremos a Horacio en la batalla de Filipos o conoceremos de qué manera nació el libro de viajes más emocionante escrito por Marco Polo. (¿Escrito?). Nos sorprenderá las dificultades que Gabriel García Márquez tuvo a la hora de publicar Cien años de soledad. También nos deleitaremos con la narración del comienzo de un nuevo amor, el de Juan Ramón Jiménez por Zenobia, o viviremos con temor y pesadumbre la historia de la nigeriana Buchi Emecheta que volcó en su cuaderno naranja la existencia junto a su cruel marido, Silvestre Onwordi.

Mujeres. Perseguidas por el simple hecho de serlo, olvidadas y arrinconadas. Pero fuertes. Sor Juana Inés de la Cruz le hizo frente a la Inquisición por escribir poemas, con cuyos versos no dudó en llamar necios a los hombres. Pearl S. Buck fue primera mujer en recibir el Premio Nobel de Literatura. El Alzheimer contra el que luchó Irish Murdoch, ¡cuánta inteligencia cabía aún en un cerebro que se iba evaporando! O los experimentos de Doris Lessing para determinar las ventas de un libro. Y más, más mujeres, algunas desconocidas para mí como Vera Caspary, de cuyas novelas se han hecho varias adaptaciones al cine. Cristina de Pizán no estaba dispuesta a renunciar a su herencia y a quedarse con las manos vacías después de quedar viuda, o la propia Buchi Emecheta. Y hombres de cuya existencia tampoco sabía nada como Hector Hugh Munro, del dice ser el mejor escritor de relatos, o Imre Kertész, autor húngaro que narró en Sin destino su paso por varios campos de concentración. 



Este tercer volumen que nos regala Posteguillo está a rebosar de interesantes historias que nos harán aprender. Nos desvelará anécdotas de todos esos escritores mencionados antes y de otros tantos, nos descubrirá nombres nuevos, y nos encontraremos en nuestro camino con un sinfín de referencias literarias. No podría ser de otro modo siendo este un libro sobre libros y autores. Y sin embargo, Posteguillo llega más lejos. Aprovechando el relato sobre Vera Caspary, nos recomendará alguna de las películas inspiradas en sus novelas, como The Blue Gardenia dirigida por el cineasta alemán Fritz Lang, -algunos de sus largometrajes también han asomado en este espacio- o Laura, 'para mí la mejor película que se hizo nunca basada en una novela de Vela Caspary', nos dirá el autor de este libro. ¿Hay un matrimonio mejor avenido que el compuesto por la literatura y el cine? 

Y por si fuera poco, también toca el terreno de la fotografía narrando la relación del fotógrafo Daniel Mordzinski con los numerosos y renombrados autores que ha fotografiado a lo largo de su carrera. Visitar su web es absolutamente fascinante. 

Y hablaba al principio de esta reseña que Santiago Posteguillo es un gran narrador, aunque yo preferiría calificando como un gran contador de historias. El séptimo círculo del infierno no solo se convierte en una recomendación ineludible por su contenido sino también por la forma en la que las historias que contiene están contadas. Algunas de ellas se inicial con un breve diálogo ficticio entre los protagonistas, presentado unos hechos concretos y sirviendo de base a lo que Posteguillo nos quiere contar. Acto seguido tomará la palabra el autor para, en su propia voz, desarrollar la curiosidad o la anécdota. Y lo hará con sencillez pero sin que por ello el texto carezca de interés. No quisiera pecar de atrevimiento pero, en ocasiones, he tenido la sensación de formar parte del auditorio de una agradable sesión de cuentacuentos.

Casi una treintena de breves historias son las que componen este volumen, antecedidas por un prólogo en el que el autor nos explica y aclara el objeto de este libro, y seguidas por un epílogo que sirve de alegato contra los excesivos impuestos a los productos culturales y el interés de los gobiernos por impedir que la ciudadanía acceda al conocimiento, como se recoge en la cita superior. Seamos inteligentes pues y leamos, por ejemplo, El séptimo círculo del infierno porque es un libro muy atractivo, instructivo, ameno y entretenido que, además de contar cosas fascinantes, revela la gran labor de documentación llevada a cabo por el autor, algo que podemos comprobar en el anexo que incluye la bibliografía manejada, y que, desde aquí, no puedo dejar de recomendaros.

 





[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
Puedes adquirirlo aquí: 

domingo, 4 de febrero de 2018

ENERO... ¡DE UN VISTAZO! (#01/2018)

Otro mes más que tachamos en el calendario pero mejor no hacer ni un solo comentario sobre la rapidez con la que pasa el tiempo para no entrar en depresión. Así que hablemos de libros. Enero es ese mes en el que suelen llegar unos cuantos ejemplares a casa. Sus Majestades los Reyes Magos son muy sabios y generosos, y curiosamente siempre aciertan de lleno con mis preferencias. Bueno, también reconozco que acostumbro a ir lanzando indirectas en los últimos meses del año. Habrá que ayudarlos, ¿no? Allá vamos con el repaso a enero. 



[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]



Los regalados




El 6 de enero llegaron cuatro ejemplares a casa. Por un lado, y para completar la colección, Inés y la alegría y El lector de Julio Verne, ambas novelas de Tusquets Editores y de Almudena Grandes, una escritora que me gusta mucho y de cuyos Episodios de una Guerra Interminable estoy disfrutando, casi como una enciclopedia a la que se acude para aprender.





Y de nuevo para completar sagas, amanecimos el día de Reyes con un ejemplar de Los Austrias. El tiempo en sus manos de José Luis Corral. Novela histórica a tope editada por Planeta.





Pero paseando por una librería me encontré con lo último de Joël Dicker, un pequeño volumen ilustrado que contiene el primer relato que el autor sueco escribió a los diecinueve años. No había leído nada de su autoría y pensé que empezar con El tigre (Alfaguara) podría estar bien. Mi intención llegó a oídos de los Reyes Magos y el libro ya lo tenéis reseñado en el blog, justo aquí.

Los comprados


Tocaba hacer pedido a Círculo de Lectores y entre todas las novelas que me ponían ojitos desde la revista figuraba Por encima de la lluvia de Víctor del Árbol. Sé que voy coleccionando sus novelas sin haberlas leído todavía pero quizá estoy esperando ese momento que sus historias necesitan. Además, el pedido me llegó con una sorpresa, un pequeño relato del autor que lleva por título No fuimos nosotras.





Nuestra compañera Mónica Gutiérrez terminó 2017 con una nueva novela a la venta. En su día disfruté de El invierno de Kate, así que cuando vi que publicaba La librería del señor Livingston, cuyo título ya de por sí ejerce de imán, me lancé a por él.  Está siendo muy actual lectura.




Y las rebajas es lo que tienen. Entras en unos grandes almacenes y, sin tú quererlo, te topas con una mesa a rebosar de libros con unos precios de risa. Entre los muchos interesantes que había me encontré con Alguien te vigila de Joey Fielding (Ed. Umbriel). Si no recuerdo mal sobre esta novela hubo reseñas de todo tipo pero a mí el argumento siempre me ha llamado la atención y por eso se vino a casa.

Los recibidos

Por parte de la editorial B de Books me llegó El origen del mal de José Carlos Somoza. No he leído nada del autor pero esta novela tiene una sinopsis de las que atraen. No voy a tardar mucho en leerla, así que ya os contaré.




Desde Páginas de Espuma recibí Mundo extraño de José Ovejero, un volumen de cuentos sobre los que muy pronto podré charlar con su autor. Sabéis que me gustan mucho los relatos y que esta editorial cuida mucho todo lo que publica. Estoy convencida que los voy a disfrutar.

Para las entrevistas de enero llegó Primero de poeta de Patricia Benito, un poemario con el que la autora debuta en el panorama literario y le publica Aguilar. Su historia es muy curiosa. No te pierdas más abajo el enlace a la entrevista.



Por otro lado, el malagueño Javier Castillo regresa con la segunda parte de aquella primera novela con la que arrasó en ventas. El día que se perdió el amor (Plaza & Janés) es la secuela de El día que se perdió la cordura. Vuelve a ser una novela con un inicio muy atractivo, que ya he leído y que puedes encontrar reseñada en el blog justo aquí.

Los ganados

No hubo suerte esta vez pero no siempre se gana.

Las lecturas y el cine

Enero ha sido un mes tranquilo. Rompí el hielo con una novela fascinante. Hasta que sea verano de Ignacio Arrabal (Anantes) ha sido un gran descubrimiento. No solo me gustó la trama sino que el autor tiene una prosa preciosa.

Reino de fieras de Gin Phillips (Suma de Letras) ha colmado todos los rincones del mes de enero. Más de una veintena de blogs han publicado reseñas, más bien tibias, de esta novela. En lo que a mí respecta, no fue la lectura que esperaba.

Alonso Barán volvió a publicar y esta vez de la mano de B de Books. El arte de morir dos veces es su última novela. Una lectura con diversos componentes interesantes.

Y para terminar el listado, dos novelas que ya he mencionado: El día que se perdió el amor de Javier Castillo y El tigre de Joël Dicker.

En cuanto a las entrevistas, el autor sevillano Salvador Navarro fue el encargado de inaugurarla y de hacerlo además con el nuevo look de este rincón. Hablamos de El hombre que ya no soy (Algaida).

Javier Castillo nos volvió a visitar. Un placer volver a sentarnos con este joven malagueño al que se le están cumpliendo todos los sueños.

Y antes os comentaba la curiosa historia de Patricia Benito, la nueva voz de la poesía. La de vueltas que puede dar la vida.

En cuanto al cine, qué apetecible son las adaptaciones de las novelas de Jane Austen. No me resisto a visionarlas de vez en cuando. Esta vez le tocó el turno a Emma.

Una grata sorpresa me dio el cine español con una película relativamente reciente y de la que no había escuchado nada. Vale que Contratiempo está protagonizado por Mario Casas pero está realmente bien.

Y anoche tuvo lugar la gala de los Goya y de los cinco largometrajes que optaban al galardón como Mejor Película, tres de ellas pasaron por este rincón: El autorLa librería y Verónica. Muy buena la primera y la segunda. En cuanto a la tercera, comenzó muy bien pero terminó regular. Mi favorita era La librería y efectivamente se llevó el gato al agua.

Y enero también trajo el reto Autores de la A a la Z, que ya es un clásico en esta bitácora. Aún estás a tiempo de inscribirte para la edición de 2018. Si te animas, aquí puedes apuntarte.

¿Y cómo se presenta Febrero?


Pues aún andamos algo tranquilos pero todo se andará.

¡¡Nos leemos!!





viernes, 2 de febrero de 2018

NUNCA ES TARDE de Jerónimo Tristante


Editorial: Algaida. 
Fecha publicación: noviembbre, 2017.
Precio: 20,00 € 
Género: Novela negra.
Nº Páginas: 416 
Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta. 
ISBN: 978-84-9067-853-4
[Disponible en eBook; 
puedes empezar a leer aquí]




Autor

Jerónimo Tristante (Murcia, 1969) estudió Biología en la Universidad de Murcia y compagina su carrera literaria con la docencia. En 2001 publicó Crónica de Jufré, su primera novela. Se dio a conocer al gran público en 2006 con El misterio de la Casa Aranda, primera novela de una exitosa saga protagonizada por Víctor Ros -a la que le han seguido El caso de la Viuda Negra, El enigma de la calle Calabria, La última noche de Víctor Ros y Víctor Ros y el gran robo del oro español- que en 2015 se convirtió en serie de televisión. También es autor de las novelas El rojo en el azul, El tesoro de los nazarenos, 1969, El valle de las sombras y Océanos de tiempo. Su obra ha sido traducida al italiano, francés, portugués y polaco.

Sinopsis

Isabel Amat -una cuarentona con sobrepeso aficionada a las novelas policiacas- no vive el mejor momento de su vida: sus tres hijos ya han volado del nido y además sospecha que su marido la engaña. Para combatir la apatía y el aburrimiento, Isabel está confeccionando un álbum sobre la presencia de su familia en El Valle, el pequeño pueblo turístico del Pirineo oscense donde reside.

Su labor coincide con la aparición, en una fiesta infantil de Halloween, de una niña a la que nadie conoce y que al poco parece desvanecerse, pero que guarda un extraño parecido con Rosa Benet, asesinada junto con otras dos niñas en 1973: un crimen tan precipitadamente resuelto como rápidamente olvidado en la población.

Cuando el rastro de la niña Ana Gallar se pierde en las proximidades de la cantera de Solans, donde cuarenta años antes había desaparecido Rosa, Isabel tiene la sensación de que los crímenes del pasado van a repetirse. Pese a la incredulidad general y con el exiguo bagaje de sus lecturas policíacas, decide emprender una investigación de impredecibles consecuencias.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Jerónimo Tristante es un nombre conocido desde hace tiempo. Lo avalan las once novelas que lleva publicadas y la saga Víctor Ros, ese detective decimonónico, claramente 'holmesiano', que ha saltado del papel a la televisión, convirtiéndose en una serie con dos temporadas emitidas en Televisión Española. Por eso, cuando la noche del pasado 21 junio de 2017, resonó su nombre en el Patio de la Montería de los Reales Alcázares de Sevilla, durante el transcurso de una cena en la que se daba a conocer el nombre del nuevo ganador del Premio de Novela Ateneo de Sevilla, me sorprendí y me alegré a partes iguales. Recogido el galardón, y en rueda de prensa, el autor murciano avivó mi curiosidad al desvelarnos los puntos fuertes del argumento de la novela y las peculiaridades de sus protagonistas. No fue hasta el mes de noviembre cuando la novela estuvo a disposición de los lectores y desde entonces he sentido muchas ganas de leerla. 

El inicio de Nunca es tarde no puede ser más impactante. El Valle es un pequeño pueblo turístico, cerca de Huesca, junto al monte Aranzana, y próximo a los Pirineos. Es un lugar tranquilo donde todo el mundo se conoce y la vida parece transcurrir plácidamente. Sin embargo, a raíz de la fiesta de Halloween que organizan unos vecinos se monta un revuelo. En dicha fiesta apareció una adolescente vistiendo un disfraz muy conseguido, casi sacado del vestuario de una película de terror, con la ropa sucia, el pelo apelmazado, zapatos carcomidos por el modo y un fétido aliento. Nadie parece conocer la identidad de la joven que se pasea por el pueblo preguntando por el señor Juares, un abogado retirado de la profesión que aparece muerto varios días después. 

En el mismo pueblo reside Isabel Amat, una mujer que ha perdido la ilusión y tiene una vida grisácea. Tiene cuarenta años pero siente que le han caído muchos más. Los hijos viven lejos y el marido está prácticamente ausente en todos los sentidos. La mayor parte de su tiempo está sola en casa, sin ninguna afición ni entretenimiento así que, para salir de su apatía, decide elaborar un álbum familiar que recorra la trayectoria vital de la familia en el pueblo. Investigando en la biblioteca se topa con la noticia del asesinato de unas jóvenes hace unos cuarenta años, unos crímenes por los que fue acusado y condenado un pobre discapacitado del municipio. La noticia llama mucho la atención a Isabel y se sorprende por no haber oído nada de tales hechos jamás. 

Coincidiendo con todo esto, en el pueblo se da la voz de alerta tras conocerse la desaparición de la joven Ana Gallart. El suceso conmociona a la localidad e inmediatamente se pone en marcha el dispositivo policial para dar con el paradero de la joven. Sin embargo, en la desaparición de la chica, Isabel detecta ciertas particularidades que la policía pasa por alto y no está dispuesta a tener en cuenta. De este modo, sin otra cosa mejor que hacer, Isabel se lanza a investigar por su propia cuenta y riesgo, en colaboración con otro personaje, Enar Olson, un tipo con unas características peculiares. Nuevos sucesos tendrán lugar.

Nunca es tarde es una novela negra en la que se desarrolla una investigación tras la desaparición y asesinato de unas jóvenes. No obstante, en este caso, la policía queda más en segundo plano, llevando el peso de la trama Isabel y Enar, dos ciudadanos de El Valle. Quizá, en ese sentido se podría hablar de ese subgénero tan de moda últimamente, y que se conoce como Domestic Noir. Pero se añade además que la novela cuenta con un leve toque sobrenatural y alguna dosis de romanticismo erótico que a mí particularmente no me ha convencido en exceso. Considero que los pasajes en los que se describe las relaciones íntimas entre algunos personajes desvirtúa y resta potencia a la trama negra y, siempre bajo mi opinión, hubiera sido más certero pasar por dichas escenas con algo más de sutileza.

En cualquier caso, y centrándonos en la trama negra, llama mucho la atención el dominio de Tristante sobre la teoría criminal. La información sobre el móvil de los asesinos, el modus operandi, el perfil psicológico de los sospechosos, los tipos de asesinos en serie, los diversos pasos en la investigación,... todo ello contribuye a dar credibilidad al argumento. Incluso la peculiaridad que caracteriza a Enar Olson resulta convincente, a pesar de que conlleva cierto acto de fe por parte del lector.

Estamos ante una novela del tipo quién-lo-hizo. En Nunca es tarde los hechos nos conducen a la identidad del asesino, lo realmente importante, porque los hechos en sí más o menos se van intuyendo, incluso alguna cuestión puede resultar predecible pero, en definitiva, lo que interesa al lector es saber quién cometió los asesinatos y por qué, lo que queda debidamente explicado y justificado en el desenlace.

Ahora bien, y para terminar de comentar el argumento, reconozco que el texto adolece de cierta repetición. A lo largo de la trama se incide con excesiva frecuencia en algunas teorías, hipótesis, ideas o conceptos. Por ejemplo, el  hecho de que Isabel quiera ocupar sus horas de ocio elaborando un álbum familiar es una cuestión que se repite en varias ocasiones sin necesidad alguna, pues el lector ya queda advertido de la intención de la protagonista desde primer momento. Ocurre también cuando Isabel comienza a sospechar de un familiar como el ejecutor de los asesinatos o bien cuando se recurre al sumario narrativo para hacer una recopilación de lo acontecido hasta el momento. Da la sensación de que al manuscrito le falta una vuelta más, idea que se fortalece cuando nos topamos con diversas erratas, que no faltas de ortografía, que para mí nunca son excesivamente importantes pero que en este caso, junto con las repeticiones, advierten de que a la novela le hubiera venido bien una última revisión.   

En cuanto a los personajes, Isabel aporta mucha fuerza a la trama. Es una mujer con la que el lector puede llegar a empatizar, especialmente cuando nos adentramos en su vida personal y su relación conyugal. Produce cierta ternura cuando la vemos describiéndose como 'ama de casa cuarentona y perdida, cornuda y sin futuro'. No obstante, en ocasiones, reacciona demasiado impulsivamente. No sé muy bien si es demasiado atrevida o una inconsciente porque, en su afán de resolver el caso por su cuenta, se mete en terreno pantanoso. En cualquier caso, resulta simpático comprobar que es terca como una mula y que no va a tolerar que nada la frene. Me ha gustado este personaje. Me la puedo imaginar fácilmente, recuperando la ilusión por la vida, el deseo de aventura y el anhelo de un nuevo amor.

Sobre Enar Olson solo mencionaré que, si conoces algunos datos del autor, es fácil advertir ligeras similitudes entre ambos. Es un tipo reservado y atlético que ha llegado a El Valle en busca de tranquilidad y huyendo de un episodio de su vida pasada. Resulta un personaje interesante, una 'buena pareja de baile' para Isabel a la que ayuda con muchos de sus problemas, pero mejor no os comento nada más. 

Pero si hablamos de protagonistas, al margen de los dos mencionados y otros tantos secundarios, tendríamos que mencionar también el propio pueblo. El Valle y su entorno quedan descritos en detalle de tal modo que la atmósfera que se respira entre sus calles y alrededores contribuyen a crear ambiente. En mi caso, me han entrado ganas de viajar por esos parajes, ubicaciones que parece que se han puesto de moda en esto de las novelas negras. Sea como sea, El Valle en sí no existe aunque me consta que el autor se ha basado en Benasque, un pueblo oscense situado en el corazón del Pirineo aragonés. 

Con un divertido guiño que el autor se hace a sí mismo, Nunca es tarde es una novela escrita en tercera persona pero narrada eminentemente en presente, algo que le otorga mucha inmediatez. Si no recuerdo mal, Tristante comentó en la rueda de prensa tras fallarse el premio Ateneo de Sevilla, que su primera idea fue escribir un guion y realmente el texto encaja en un formato de este tipo. La narración es muy visual, o muy cinematográfica. Además cuenta con mucho ritmo, en ocasiones frenético, que nos hace volar sobre el argumento. Todo esto unido a la abundancia de diálogo y al fraseo corto permite velocidad de lectura.

En definitiva, Nunca es tarde ha resultado ser una lectura amena y entretenida. El reparo más considerable que le pongo es la repetición de información pero más allá de eso, cuenta con un argumento atrayente donde el móvil es la venganza, un entorno profusamente descrito y atractivo, y unos personajes interesantes. 









[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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