martes, 15 de diciembre de 2020

PRESENTACIÓN PREMIOS DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA 2020 (RUEDA DE PRENSA)

Sevilla acoge cada otoño la publicación de las novelas galardonadas con los Premios de Novela Ateneo de Sevilla, que este año han recaído en Blanca Riestra por Últimas noches del edificio San Francisco (LII Premio de Novela Ateneo de Sevilla) y Alejandro Narden por Horizonte aquí (XV Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla). 


Este año, en el que nos hemos visto obligados a adaptarnos a las extrañas circunstancias que estamos viviendo, la presentación de sendos premios se ha realizado de manera virtual, con la presencia de medios de comunicación de todo el país. Convocados por Algaida Editores, sello encargado de la publicación, el encuentro virtual con los autores tuvo lugar el pasado 1 de diciembre, en el que pudimos conversar con los premiados y formularle algunas preguntas.

Para iniciar el acto, el editor de Algaida, Miguel Ángel R. Matellanes, tomó la palabra para hacer una breve presentación. Sobre Alejandro Narden comentó que Horizonte aquí es su primera novela, aunque el autor ya ha sido premiado anteriormente en certámenes de relatos. En cuanto a Blanca Riestra, «es una autora de larga trayectoria desde que en 1996 publicó Anatol y dos más». Sobre las novelas apuntó que ambas comparten el mismo espacio geográfico: Marruecos. «La novela de Blanca Riestra transcurre en el Tánger del 57, un año muy peculiar, en el que la guerra argelina empieza a mostrar toda su crudeza. Sin embargo, Alejandro nos lleva a un mundo mucho más contemporáneo, centrándose en las relaciones entre África y Europa».

Antes de ceder la palabra a los autores, se proyectó un vídeo promocional en el que estos explican sus impresiones al recibir el premio. De igual modo, miembros del Ateneo de Sevilla, de Ámbito Cultural y de la Fundación Unicaja exponen su opinión sobre la trayectoria de estos premios.





LII PREMIO DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA

Autora

Blanca Riestra (A Coruña, 1970) es escritora y doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Borgoña, ha sido directora del Instituto Cervantes de Albuquerque (Estados Unidos), directora literaria de la colección Versión Celeste de la editorial francesa Orbis Tertius, subdirectora de la Escuela de Humanidades de IE University en Madrid, profesora en la Universidad de La Sapienza en Roma, profesora invitada en la Universidad de Franche-Comté en Besançon y profesora de CESUGA University en A Coruña. Ha residido en la Academia de España en Roma (2003/2004) y en la Cité des Arts de Paris (2014/2015), como escritora invitada. Ha publicado las novelas Anatol y dos más (1996), La canción de las cerezas (2001, premio Ateneo Joven de Sevilla 2001), El Sueño de Borges (2005, premio Tigre Juan), Todo lleva su tiempo (2007, finalista del premio Fernando Quiñones), Madrid Blues (2008), La noche sucks (2010), Vuelo diurno (2012), Pregúntale al bosque (premio Ciudad de Barbastro 2013), Greta en su laberinto (premio Torrente Ballester, 2015), Noire Compostela (2016, premio de novela por entregas de La Voz de Galicia) y el poemario Una felicidad salvaje (2010).

Sinopsis

En 1957, Tánger es ya una flor enferma. La colonia extranjera ve con desconfianza el final de los privilegios de la zona internacional, y se resiste a abandonar su vida libre. Mientras William Burroughs remata el Almuerzo salvaje en su habitación del Hotel Muniria, los Bowles se acuestan con sus sirvientes marroquís, a sabiendas de que estos los esquilman. Barbara Huttton festeja su enésimo divorcio en Dar Hosni, su casa de la casba. Francis Bacon va todas las noches a escuchar a su amante, que toca el piano en el Dean's bar. Carmen Aribau, primera ganadora del Planeta, llega a Tánger para separarse de su marido. Pero al mismo tiempo, ocurren otras cosas: una niña bien crece y se enamora, un niño pobre espía a una mujer desnuda, un hombre de veinte años jura aprender a leer y lo consigue. Varios adolescentes se pasean por los prostíbulos, juegan a la ruleta rusa y se disfrazan de mujer. Los generales y los extraperlistas fuman hachís en los bares y discuten. Burroughs escribe, Bowles escribe, todos escriben. Sólo Jane y Carmen no pueden escribir, algo no las deja, se dedican entonces a coquetear con la noche y con la muerte.


Blanca Riestra, que ya ganó el Premio Ateneo Joven en 2001 con La canción de las cerezas, nos explicó que siempre ha estado muy vinculada a la ciudad de Tánger pues, hasta hace bien poco, solía pasar los veranos allí. «Tánger es como un museo vivo del glorioso pasado como Protectorado. Aunque ahora están destruyendo muchos de los locales emblemáticos, hasta hace muy poco prácticamente todo estaba intacto, los bares idénticos, los carteles de las tiendas españolas, inglesas, francesas de los años 50 permanecían en su lugar». Para documentarse del Tánger de la época, acudió a la Librairie des Colonnes, sita en la misma ciudad, un establecimiento mítico que, según comentó la autora, parece que ya ha desaparecido, y que poseía un importante fondo bibliográfico sobre la propia ciudad de Tánger. Allí adquirió diversos libros que le han ayudado a recrear esa época increíble. «¿Cómo es posible que coincidieran en el mismo espacio y tiempo William Burroughs con los Bowles, con Tennessee Williams, o con Kerouac?», se cuestionó Blanca a la hora de encarar este proyecto.  Para la autora, el Tánger de aquella época suponía un peliculón literario, en cuyos cafés tenían lugar conversaciones fascinantes. Todo este entramado de voces literarias coincidentes supuso el impulso para la gestión de esta novela. 



XV PREMIO DE NOVELA ATENEO JOVEN DE SEVILLA

Autor

Alejandro Martín, alias Alejandro Narden (Plasencia, 1987). Escritor. Periodista en EL PAÍS. Licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Salamanca (USAL) y Máster en Creación Literaria por la Pompeu i Fabra (UPF) y en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Residente de la XI promoción de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores. Ha ejercido como profesor y gestor cultural y residido en ciudades como Rabat (Marruecos), Roma (Italia), Barcelona, Susa (Túnez), Córdoba o Madrid.

Sinopsis

Ernesto cierra por última vez la puerta del apartamento de Hay Nahda, a las afueras de Rabat, donde residía mientras buscaba cerciorarse de qué fue de una exnovia desaparecida, tragada por la tierra de nadie que separa Sáhara Occidental de Mauritania. Vuelve a España sin respuestas, sin certezas que le ayuden a olvidar y seguir adelante, y coincide en el tren de Rabat a Tánger con un matrimonio francés -él de origen marroquí- que hace balance de su vida en común. Llevan cuarenta años casados y sólo ahora Anouar enseña a su mujer los lugares de su infancia, las calles que pisó antes de emigrar a Francia con su familia. Lo hace tras un viaje al enclave fronterizo donde su hermano, médico cooperante, murió en las postrimerías del genocidio ruandés. Sus conversaciones y remembranzas tejen todo el libro. Horizonte aquí es una novela repleta de hechos que no son ficción, de pedazos de las historias que me contaron migrantes mientras viví en el norte de África, de personajes que tienen por ahí un correlato. Es una reflexión sobre la arbitrariedad de los límites, sobre fronteras, entendidas no solamente como lindes geográficas. ¿No es nuestro propio cuerpo una frontera? ¿No funciona acaso igual la memoria? ¿Cómo establecemos el principio y el fin de algo?


Alejandro Narden inició su intervención comentando que, justo dos días después de la publicación de Horizonte aquí, se rompió el acuerdo entre el Frente Polisario y Marruecos, dando pie a nuevos enfrentamientos armados. «Justo en el lugar en el que se producen los enfrentamientos, desaparece Carlota, mi protagonista ausente, hecho que vertebra toda la búsqueda de Ernesto», señaló Narden. Según el autor, dicho lugar simboliza la arbitrariedad de los límites y la importancia que tiene caer de un lado o del otro. El ganador del Ateneo Joven confesó que, a pesar de rechazar la crítica biografista, parte de los hechos que se narran en la novela corresponden a su biografía. En Horizonte aquí tienen lugar dos historias de amor, desarrolladas en puntos que no son los usuales. Ernesto lleva dos meses en Rabat intentando reconstruir los últimos pasos de una exnovia en paradero desconocido. Le gustaría cerciorarse de que está muerta para así dar un paso hacia delante y olvidarse. La otra historia, «con la que más me identifico, aunque me sea la más lejana» es la de un matrimonio, sin hijos, que hace balance de los cuarenta años que llevan juntos, cuando ya nada tiene remedio. «Simplemente miran atrás, pensando que hicieron lo mejor que pudieron hacer, y llegarán a abrirse el uno al otro como nunca lo habían hecho hasta ahora».


En el turno de preguntas, se hizo mucho hincapié en la relación entre España y Marruecos, así como la concepción que un país tiene del otro. Se comentó que la percepción cambia según el momento histórico. En el caso de Tánger, Blanca apuntó que la ciudad era como El Dorado, durante la época de Franco. «Marruecos es un país que ha mejorado mucho, en el que ya no hay tanta pobreza como durante el reinado de Hassan II».

Se habló también de los diferentes personajes que aparecen en Últimas noches..., historia narrada por Emilio Sanz de Soto, un historiador de cine, muy culto y que dejó críticas muy interesantes. Fue amigo de los Bowles, de Buñuel y de Berlanga. Pero hay otro personaje muy conocido entre las páginas de esta novela. Sin que se la nombre específicamente, el lector puede encontrarse a Carmen Laforet, también conocida de los Bowles porque pertenecían al mismo grupo. «No he querido nombrarla porque me parece algo problemático, puesto que la autora tiene familia». Riestra asegura que, a través de textos y documentos, ha hecho una recreación de la vida de Laforet, ganadora de la primera edición del Premio Nadal en 1944. «Me he inventado algunas cosas, basándome en mi propia percepción»

Sobre Horizonte aquí, se le preguntó al autor por el amor como motor de la novela. Narden volvió a incidir en las dos historias amorosas que vertebran la narración, muy influenciada por las historias que el autor ha escuchado durante sus años en Marruecos«En algunos casos, he tratado de ser muy respetuoso con los relatos reales que he usado en la novela. Sin embargo, en otras ocasiones me he apropiado de ellos abiertamente. Una cuestión sobre la que se hace eco uno de los personajes de la novela»

Se sucedieron algunas preguntas más y, tras una hora de encuentro, se dio por concluido el acto, con la que esperanza de que los Premios de Novela Ateneo de Sevilla 2021 se puedan celebrar con total normalidad.

Ambas novelas, Últimas noches del edificio San Francisco de Blanca Riestra y Horizonte aquí de Alejandro Narden ya se encuentran en librerías.


[Imágenes cedidas por la editorial]

lunes, 14 de diciembre de 2020

ARENA de Miguel Ángel Oeste

Editorial: Tusquets Editores
Fecha publicación: Noviembre, 2020
Precio: 18,00 €
Género: Narrativa
Nº Páginas: 304
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788490668801
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]


Autor

Miguel Ángel Oeste (Málaga, 1973) es licenciado en Historia y Comunicación. Ha escrito las novelas Bobby Logan (2011) y Far Leys (2014). Sus cuentos han aparecido en diversas antologías y ha coordinado distintas publicaciones que relacionan cine y literatura. Es autor de varios libros sobre el séptimo arte y es director y guionista de documentales.

Sinopsis

Playa, motocicletas, música, cómics y todo un verano por delante en el que el protagonista deberá decidir qué hacer con su vida.

Cervezas calientes, vespinos, tiempo muerto sobre la arena blanca de la playa... Un verano inacabable y pegajoso en algún lugar de la costa malagueña y la sensación de que nada bueno va a salir de la adolescencia marginal de Bruno, quien narra las aventuras propias y las de su grupo de amigos. Y aunque su padre le repite que deje los cómics y las novelas y se matricule en derecho, lo cierto es que ni sus progenitores ni los amigos que éstos frecuentan predican con el ejemplo, y Bruno deberá decidir su futuro sin contar con la familia.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Miguel Ángel Oeste escribió Arena y lo presentó al Premio Tusquets Editores de Novela. No ganó. Sin embargo, su sorpresa fue mayúscula cuando desde la editorial recibe una llamada para anunciarle que su novela iba a ser publicada. «Esto ha sido otra forma de ganar. Diría incluso que es hasta mejor porque así me ahorro la presión del premio», nos comentó el autor en la entrevista que nos concedió (puedes leerla aquí). 

Arena narra las aventuras de Bruno, un joven de familia desestructurada, parte de un hogar en el que ocurren cosas que se alejan de lo políticamente correcto, de lo que debe ser una familia al uso. La trama se mueve entre los sucesos que ocurren durante un verano y los recuerdos del protagonista, que va dejando un reguero de migas de pan, de tal modo que el lector conocerá cómo ha sido su vida, su entorno familiar, sus amistades,... Poco a poco iremos conformando el mapa emocional de este joven porque, aunque hay varios temas que circunvalan la novela, están tratados de manera sutil, para centrarse especialmente en las emociones de Bruno.

Del argumento no quiero desvelaros nada más. Arena me parece una novela diferente, con su propio código, que acompaña al lector a lo largo de recuerdos, reflexiones y sensaciones, hasta un desenlace en el que tendremos que sacar nuestras propias conclusiones. Por eso creo que no es libro para aquellos acostumbrados a que se lo den todo hecho. Siempre bajo mi opinión, considero que Arena es más una novela para leer entre líneas, para bucear en sus profundidades, sin que nos limitemos a quedarnos en la superficie de lo que se nos cuenta. Esa sutileza en los temas que se abordan es simplemente un mecanismo pues la literatura que gusta a Oeste es esa que sugiere, no la que se muestra abiertamente.

De Arena me han gustado varias cosas. Como le comenté al autor, para mí, esta novela tiene ese toque generacional que traslada al lector a sus veranos de juventud. Aquellos en los que, todos los días eran iguales y, al mismo tiempo, distintos. Jornadas protagonizadas por el tiempo libre, las cervezas, la música, la playa, el sol, las chicas y, por supuesto, los amigos. Junto a Bruno, encontraremos a su tribu, a Pipo, al Bocina y al Manco. Cada uno con sus chicas. A Bruno no se le conoce pareja oficial. Nos asomamos a ese universo de amistad, en el que cada uno posee un apodo, un alias que, en ocasiones, se impone al nombre propio, y al que permanecemos unidos de por vida, porque el «apodo es una marca, una señal, signifique lo que signifique»

La atmósfera que se respira en la novela es, a mi juicio, uno de los pilares más interesantes de Arena. A veces, el texto se vuelve tan pegajoso y asfixiante como ese calor veraniego que respiran Bruno y sus amigos. El calor se vuelve palpable, el sudor pringoso lo impregna todo, y una sensación incómoda nos acompañará en algunos pasajes de la novela. A su vez, es una novela muy sensorial, donde los olores también están muy presentes. 

Bruno es un personaje del que es difícil despegarse. Narrador en primera persona, el joven se abre en canal para dejarnos mirar en su interior. Entre las páginas de esta novela están sus miedos, sus dudas, y sus anhelos. Me ha parecido peculiar que se trate de un joven al que le apasiona escribir, máxime cuando se ha criado junto a padre que considera la lectura como una pérdida de tiempo. ¿Surge la escritura como método de evasión? Bruno vaga errabundo, intenta sacar la cabeza del agua para respirar, pues está inmerso en una espiral de autodestrucción. Si lo consigue o no, eso lo tendréis que averiguar vosotros al enfrentaros a la novela. 

Y, en paralelo a Bruno, otro personaje muy interesante, el Pérez. Se trata de un vagabundo al que el joven se acerca y busca en más de una ocasión. No es el típico sin techo amorrado a un brik de vino, sino un hombre que lee periódicos. Como nos dijo Oeste, el Pérez se convierte en lo más parecido a un referente que tendrá Bruno. 

Y, aunque hay un hilo conductor, durante toda la lectura he tenido la impresión de que la novela se podía leer sin orden. Los capítulos, algunos de ellos de una brevedad muy significativa, están llenos de recuerdos que invitan a la reflexión.  Por otro lado, los recuerdos de Bruno están tan llenos de realidad que, inevitablemente se tiende a pensar en el préstamo que el propio Oeste ha concedido a su personaje. 

La acción transcurre en Málaga, en el barrio de Pedregalejo, escenario del que destaca la playa Arena blanca. «Toda Málaga se concentraba en esa playa, desde la mañana a la noche, y allí coincidían gente de distinta clase», nos comentó el autorSe trataba de un enclave ubicado entre dos espigones, que por sus aguas verdes y su arena blanca, era casi una cala tropical. Desaparecida hoy en día, aquel trozo de arena lució toallas de toda índole en los años 80 y 90. Y es precisamente esta última década, el tempo en el que los hechos se desarrollan. No hay referencias explícitas pero sí implícitas, y es fácil adivinar que Bruno y sus amigos se mueven por aquella Málaga que veía desde el mar la preparación de la Expo'92 y las olimpiadas de Barcelona. En cualquier caso, la importancia de la localización geográfica se diluye frente a la temporal. Lo que ocurre en Arena podía haber ocurrido en cualquier otro lugar, pero en algún sitio había que situar los hechos y, para ello, ¿qué mejor lugar que aquel que el autor conoce como la palma de su mano?

Poco más os desvelo de esta novela. La frase que se incorpora en la sinopsis resume perfectamente el interior de este libro porque, realmente, entre estas páginas asoma la playa, la música, los cómics y un verano entre los amigos, durante el cual Bruno tendrá que enfrentarse a su futuro. 





[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

viernes, 11 de diciembre de 2020

EL ASESINATO DE PLATÓN de Marcos Chicot

Editorial: Planeta
Fecha publicación: Octubre, 2020
Precio: 22,90 €
Género: Novela histórica
Nº Páginas: 944
Encuadernación:  Tapa dura con sobrecubiertas
ISBN: 9788408232421
[Disponible en Audiolibro;
puedes empezar a leer aquí]


Autor

Marcos Chicot (Madrid, 1971) es licenciado en Psicología Clínica, Psicología Laboral y Económicas, está casado y tiene dos hijos: Lucía (2009) y Daniel (2012).

Ha publicado hasta el momento El asesinato de Pitágoras, La Hermandad, Diario de Gordon y El asesinato de Sócrates (finalista del Premio Planeta en 2016). A lo largo de su carrera literaria ha ganado también el Premio de Novela Francisco Umbral, el Premio Rotary Internacional de Novela, y el Premio per la Cultura Mediterranea 2015 a la mejor novela publicada en Italia con El asesinato de Pitágoras. Por este mismo título, la ciudad de Crotona le ha otorgado la distinción Encomio Solenne.

Pertenece a la organización Mensa, y dona el diez por ciento de lo que obtiene con sus novelas a organizaciones de ayuda a personas con discapacidad.

@MarcosChicot | www.marcoschicot.com


Sinopsis 

Altea, hija de Perseo y una de las más brillantes discípulas de Platón, no sabe que su vida y la del bebé que espera están en peligro. Por su parte, su amigo y maestro Platón arriesga la vida para intentar hacer realidad su gran proyecto: unir la política y la filosofía con el fin de que gobiernen la razón, la justicia y la sabiduría, en lugar de la retórica vacía de los demagogos, la corrupción y la ignorancia.

Como telón de fondo, el surgimiento de una nueva potencia y un general con aura de invencible ponen en juego la supervivencia de Esparta como de la propia Atenas.

Tensión, intriga, traiciones y un amor que desafía a su época confluyen en una novela que recrea de modo impecable el tapiz de la Grecia Clásica y el pensamiento del filósofo más influyente de nuestra historia.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Marcos Chicot es un nombre que acostumbra a resonar entre mis estanterías. Ya son varios los libros de su autoría que hemos leído en casa. La hermandad, El asesinato de Sócrates y El diario de Gordon figuran ya reseñados en este espacio, por lo que tan solo me quedaría por leer El asesinato de Pitágoras. En cuanto al último, El asesinato de Platón, los hemos estado leyendo últimas semanas. Compartir un volumen entre mi pareja y yo, una novela de casi mil páginas, nos ha llevado un tiempo pero, por fin, hoy vengo a hablaros con detalle de este libro. 

Para empezar, os diría que esta reseña podría ser un punto y seguido de aquella que publiqué sobre El asesinato de Sócrates, pues esta nueva publicación ha dado respuesta a la duda que me fue surgiendo con aquella lectura, si tendríamos una continuación. Bueno, en realidad, esta circunstancia ya la aclaró el mismo Chicot en las páginas finales de aquella novela. Y así ha sido porque, en El asesinato de Platón, el filósofodiscípulo aventajado de Sócrates, dará continuidad al pensamiento filosófico de este último, aunque aportando sus propias ideas y líneas maestras.

La novela arranca en el año 372 a.C., en el XV aniversario de la fundación de la Academia fundada por Platón en Atenas, y con la visión de un águila sobrevolando el cielo que directamente nos conecta con la portada del libro. Otro acierto más de la novela. En esta ocasión, no voy a entrar a hacer mi propio resumen de la trama. Son casi mil páginas y me quedaría muy corta. En su lugar, os emplazo a leer la sinopsis y a dejaros llevar por las impresiones que me ha causado esta lectura.

De entrada, os puedo decir que me ha parecido una novela muy actual, aun desarrollándose hace más de dos mil años, con la que el autor nos hace pensar, reflexionar, cuestionarnos todo y eso, de por sí, es una de las grandes baza de esta novela. Porque, en estos tiempos que corren, en el que tantos tiranos y demagogos copan altas esferas de poder, es admirable asistir a un escenario en el que las inquietudes por formar gobernantes justos, virtuosos y sabios, sin afán desmedido por las riquezas, que sólo buscaran el bienestar social para el mayor número posible de sus ciudadanos, ya estuvieran presentes en aquellos tiempos. Lamentablemente, todas aquellas platónicas ideas han caído en saco roto. Si el pensamiento de Sócrates hacía mucho hincapié en el valor del ser humano y la educación, Platón fue más allá. Incidió en la formación filosófica de los futuros gobernantes, para su plasmación práctica y la consecución del bien común. El intento casi llegó a consumarse en un par de ocasiones pero, desgraciadamente, la codicia humana, y otros valores oscuros y profundos de nuestro ser lo impidieron. Como siempre.  

Por otra parte, Platón también ahondó en la igualdad entre hombres y mujeres, en la defensa de la misma capacidad de ambos géneros para ejercer tareas que se centraran en la búsqueda del bien común. Materia esta que, a día de hoy, sigue coleando. Pero como el conocimiento y el saber es enemigo de la ignorancia y no conviene, no nos debe extrañar que el filósofo también se granjeara un buen ramillete de adversarios, por tener ideas tan "revolucionarias" como que la política tenía que estar subordinada a la moral. 

Obviamente, no se podría hablar de Platón sin hacernos eco de sus obras. Por las páginas de esta novela campan sus famosos mitos, con los que desarrollaba sus ideas de forma más cercana y, por supuesto, títulos como La República, Las leyes o El banquete, libro este que fue prohibido por la Iglesia católica hasta 1966, dado que hacía una exposición abierta del amor homosexual. Y fijaos que, con todo ese poso de conocimiento y razón, Platón era un hombre de firmes creencias religiosas que, como buen ateniense, hacía uso de los sacrificios de animales, vaticinios y adivinaciones, en principio contrarios a toda lógica. 

Después de este repaso al sustrato ideológico que me ha transmitido la novela, Chicot nos vuelve a sumergir en la Grecia clásica, metiéndonos de lleno en sus ciudades y paisajes, costumbres y semblanzas, batallas épicas –como la de Leuctra y la de Mantinea-, que vuelven a confirmar el gran trabajo documental que se trasluce debajo, y que ya es costumbre en el autor. Bajo mi punto de vista, y esta es tan solo mi opinión, Marcos Chicot es a la Grecia clásica, lo que Santiago Posteguillo es a Roma. Es decir, si este último nos hace sentir, en cuerpo y alma, como miembro de la sociedad romana, Chicot hace lo mismo con la sociedad helénica. Leer a uno y a otro es un lujo a nuestro alcance, porque si Posteguillo consigue enseñarnos Historia de esa forma que solo él sabe, tan amena, cercana y entretenida, Marcos Chicot ha conseguido enchufarme a la filosofía, como ningún profesor en mi vida supo hacerlo. No sé a vosotros, pero para mí la filosofía era esa asignatura "coñazo" que en el instituto todos intentábamos evitar, o al menos digerirla lo más rápido posible. Sin embargo, Chicot consigue dar a la Filosofía el valor y el sitio que realmente le corresponde, una asignatura que muchos de nuestros gobernantes deberían volver a estudiar.

En esta novela quedan reflejadas las emociones más inherentes al ser humano: desde el amor, la amistad y la lealtad, pasando por la ya mencionada codicia, la ira, los celos y la venganza. Todo ello, en una trama perfectamente construida, que nos engancha como el mejor de los thrillers. Sé que su volumen, que esas casi mil páginas pueden asustar al lector más avezado, sin embargo, os diré que el relato consigue mantenernos en vilo a lo largo de toda la narración, y que la lectura no se vuelve densa o pesada en ningún momento. 

Por otra parte, y a colación de mi comentario al inicio de esta reseña, no es necesario haber leído los anteriores libros de Chicot para disfrutar de este. Ya os he comentado que me falta por leer el volumen dedicado a Pitágoras. Aún así, os diré que hay una línea de personajes que entrelazan esta historia con la anterior. Del volumen previo, se mezclan nombres como Perseo, Calícrates, Leónidas… con otros nombres que aparecen en este, como Altea, Calipo, Eurímaco, Dion… Y, por supuesto, siempre tendremos de fondo los grandes estados: Atenas, Esparta, Tebas y la incipiente Macedonia; o la estratégica ciudad de Siracusa, de gran protagonismo en la trama, como factible ciudad ensayo de las ideas políticas de Platón.

Escrita principalmente en tercera persona, hay muchas escenas que se observan desde distintos ángulos, al ser narradas por diferentes personajes, que alteran la voz narrativa. Estamos ante una trama coral, con muchos personajes y voces. La historia tiene un recorrido de veinte años, que se dividen en tres partes o tres periodos temporales (ciento once capítulos) más un epílogo. Pero, como digo, dada la agilidad del relato y lo bien urdido que está, con tantos cambios escénicos que mantienen al lector pegado a sus páginas, su lectura se nos hace amena y fluida. Como colofón, el autor nos escribe una extensa carta a los lectores, invitándonos a visitar su página web, para complementar el libro con un recorrido de imágenes y contenidos históricos. 

Como viene siendo habitual, me vuelve a quedar la duda de un futuro libro, en la línea de estos últimos. Marcos, ¿hemos de darle la mano a Aristóteles, alumno aventajado de la Academia de Platón? ¿Será esa la próxima aventura que nos ofrezcas? Sólo tú tienes la respuesta. 

Por lo demás, solo me queda recomendaros El asesinato de Platón, así como el resto de los libros de este autor, que casi podríamos englobarlos bajo la denominación de "saga filosófica". Insisto en que, aunque a algunos la temática os pueda parecer algo tediosa, por aquello de la filosofía, lo cierto es que Chicot consigue adentramos en ese mundo de manera suave, casi sin darnos cuenta, para disfrutar de una lectura y de la sapiencia de unos hombres que hoy, con nuestra sociedad actual, se echarían las manos a la cabeza. 

Como dato anecdótico. Fiel a sí mismo, Marcos Chicot nos recuerda que el 10% de lo que obtiene con la venta de sus novelas va destinado a fundaciones de ayuda a personas con discapacidad. En lo que a mí respecta, no puedo más que aplaudirle el gesto.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:



jueves, 10 de diciembre de 2020

MARÍA HESSE: 'He querido reivindicar la parte más desconocida de Marilyn Monroe'

Mi afición por los volúmenes ilustrados y las novelas gráficas me permiten descubrir poco a poco más y más nombres del género. A María Hesse llegué gracias a su libro Frida Kahlo. Una biografía, un volumen precioso, como todo lo que hace esta ilustradora, que llegó a romper la imagen preconcebida que tenía de la pintora mexicana. (Puedes leer mi reseña aquí) Entre las obras de Hesse, también figura la biografía de David Bowie y recientemente, se ha lanzado a ilustrar la vida de Marilyn Monroe. De nuevo, su trabajo ha conseguido hacer añicos la concepción que tenía de la actriz, descubriéndome una mujer mucho más interesante de lo que, a priori, había pensado. Más allá de esa imagen de rubia tonta, Marilyn poseía un rico universo interior, del que se da cuenta en este volumen.

Pero antes de hablaros del libro propiamente, os dejo la conversación que mantuve con María hace unos días.

[Imagen cedida por editorial]

Marisa G.- María has dado color y voz a personajes como Frida Khalo y David Bowie, y ahora te centras en Marilyn Monroe. ¿Hay una razón específica para la elección de estas personalidades?

María H.- Siempre que hago alguna presentación me preguntan por qué hago biografías. Creo que todo el mundo tiene algo que contar, aunque sea alguien desconocido. En este caso, había leído varios artículos en los que me descubrían una Marilyn lectora, muy desconocida para mí. Fue una actriz de la que ya hablé en El placer porque, por el hecho de haber sido una mujer libre a nivel sexual, se la transformó en objeto y no en sujeto. Siempre se la ha recordado como icono sexual, sin embargo, se conservan más fotos de ella en la que posa leyendo que desnuda. Así que, con este libro he querido reivindicar la parte más desconocida de Marilyn Monroe.

M.G.- Totalmente desconocida. Tu libro me ha roto la concepción básica que tenía de la actriz, es decir, una cara y un cuerpo bonito.  Sospecho que la inmensa mayoría tenemos una imagen errónea.

M.H.- Sí, sí... Tengo muchos seguidores, sobre todo mujeres, a las que les gusta la vida de Marilyn y que ya conocían esta faceta de la actriz, pero se trata de un público minoritario. Tras la publicación de este libro, hay muchísimos lectores que me están comentando que desconocían cómo era realmente esta actriz.

M.G.- A mí me ha sorprendido mucho saber que leía a los rusos, que tenía una biblioteca extensa, y con títulos muy importantes, y que escribía. Esos textos que escribió, ¿llegaron a recuperarse?

M.H.- Sí, hay un libro que se llama Fragmentos. Es un recopilatorio de los cuadernos que se encontraron en su casa. Se incluyen fotografías de los textos porque en esos cuadernos, Marilyn también hizo dibujos, flechas o tachó algunas cosas. Y también se incluyen cartas. Es todo muy interesante porque, desde muy temprana edad, se percibe mucha madurez en esas cartas y los poemas están realmente bien. Pero escribía para ella. Nunca escribió con intención de publicar. Le gustaba mucho leer e incluso recitaba poemas cuando se reunía con algunos amigos. Actualmente, el libro está descatalogado en España. No sé si lo volverán a reeditar.

M.G.- María, tengo una duda. Los textos de tu libro están escritos en primera persona, como si fuera la propia Marilyn la que nos va contando su historia. Sin embargo, hay otros pasajes en los que cambia la grafía y me gustaría saber si son extracciones de esos cuadernos de Marilyn, sin son transcripciones reales.

M.H.- Efectivamente. Toda la parte manuscrita son escritos de ella. De hecho, todos los poemas que aparecen en el libro son de la propia Marilyn.

M.G.- Pues es cierto que, al leer esos pasajes, nos cambia la idea que tenemos de ella. En cualquier caso, por lo que he leído en tu libro, Marilyn modeló su propio personaje. Es decir, ella utilizó las cualidades de su personalidad que mejor le podían ayudar a conseguir su objetivo. En cierto modo, es como si ella misma hubiera contribuido a la imagen que hoy tenemos, ¿no? 

M.H.- Sí, Marilyn fue una niña abandonada, que fue de familia en familia. Cuando se desarrolla como mujer, de repente, empieza a captar la atención de todos los hombres. Es ahí cuando se da cuenta que ya no es invisible. Cuando comienza a trabajar como modelo, se descubre que tenía una naturalidad y una espontaneidad para posar que admiraban todos los fotógrafos. Luego, como actriz, ofrecía esa imagen de mujer tonta, pero en absoluto lo era. Ella era una mujer libre, sexual, explosiva, incluso inocente, pero tonta, no. En realidad, Marilyn fue siempre una muy buena publicista de sí misma. Pero claro, todo eso terminó por jugar en su contra.

Hay un momento decisivo en su vida, cuando aparecen las fotos en las que había posado desnuda. Nunca negó que se había hecho esas fotos, nunca dijo que se arrepentía o que eran fotos que se tenían que mantener ocultas. Su cuerpo era así y así lo mostraba. Pero no llegó a convertirse en un modelo para la liberación de la mujer. Por aquellos años, todavía no había llegado la revolución sexual y, al final, se la terminó convirtiendo en alguien vacío, sin inteligencia, en un objeto. A lo largo de su vida, ella trató de romper con esa imagen. Ella misma reconoció que no entendía por qué debía renunciar a ser bella y sexy para que, al mismo tiempo, se la considerara una mujer inteligente. No entendía por qué no podía producirse esa dualidad. De hecho, es una contradicción que sigue existiendo hoy en día. Parece ser que si eres guapa, no puedes ser lista. 

M.G.- Es verdad. Fíjate en ese estúpido dicho de todas las rubias son tontas. Cualquier mujer con un mínimo de belleza no tiene cerebro.

M.H.- Efectivamente, así es.

M.G.- Y en este libro nos hablas de la infancia de Marilyn, de su madre, de que no conocía quién era realmente su padre, del orfanato, de las casas de acogida... Todo eso la marcó muchísimo. Tengo la sensación de que su desenlace, en cierto modo, estuvo marcado por esa infancia tan dura que tuvo.

M.H.- Todos los psicólogos y pedagogos hablan hoy de la importancia de la infancia, porque nos marca como personas. Marilyn tuvo una infancia muy dura. No conoció a su padre, su madre siempre estaba ausente y pasó por diferentes casas de acogida. Tuvo que casarse con 16 años para no volver al orfanato. Marilyn era muy vulnerable a nivel emocional y se agarró a todo aquel que le abrió las puertas de su casa. Siempre trató de formar una familia de alguna manera.


[Fuente: Megustaleer]


M.G.- La vocación de actriz y su interés por la interpretación le sirvió para evadirse de ese mundo de sombras en el que creció. De niña, fingir que era una actriz fue para ella como un juego de evasión.

M.H.- De niña, fue así. De adulta, todo su afán fue llegar a ser una buena actriz. Durante el proceso de documentación, mientras leía sobre ella, y aprendía sobre sus inicios, me llegué a preguntar cómo hubiera sido su vida de no haber sido actriz. En realidad, tampoco tuvo muchas más opciones porque el papel de mujer tradicional, como esposa y ama de casa, tampoco le gustaba.

M.G.- Al final del volumen podemos encontrar toda la documentación que has consultado, todos los libros que has tenido que leer sobre Marilyn. Después de haber leído tanto sobre ella, ¿tú crees que llegó a ser feliz en algún momento de su vida?

M.H.- Creo que sí, que tuvo momentos felices. Por ejemplo, cuando empezó a irle bien como actriz fue feliz. De hecho, los que la conocían, la recordaban como alguien alegre, con quien se lo pasaban bien. Es verdad que tuvo una vida complicada, pero en algún momento sí tuvo que ser feliz.

M.G.- María, me llama la atención que en este volumen muestras la vida de Marilyn pero no llegas hasta su muerte. Interrumpes la narración justo antes.

M.H.- Me quedo a tres días de su muerte. No llego al momento de la muerte porque, en torno a su fallecimiento, hay muchísimas especulaciones y no quería entrar en esa parte, cuando nadie sabe realmente lo que pasó. Cuando regresó a la Fox con un buen contrato y con muy buenos proyectos, concedió algunas entrevistas. Uno de los periodistas que habló con ella, justo tres días antes de su muerte, comentó que jamás se hubiera podido imaginar que a Marilyn pudiera ocurrirle algo así. Por como yo lo he vivido, quiero pensar que no fue un suicidio, sino que le ocurrió como lo que le pudo pasar a Michael Jackson. 

M.G.- Un accidente.

M.H.- Sí. Que después de todo lo que se había metido, su cuerpo ya no aguantara más, pero no como algo intencionado. Además, como ella escribía tanto, me resulta muy extraño que no dejara nada por escrito. Pero como tampoco lo sé con certeza, no he querido narrar esa parte.

M.G.- Te entiendo. Y con respecto a las ilustraciones, ¿en qué te has basado para realizarlas? ¿Fotos? ¿Imaginación?

M.H.- Hay imágenes que son totalmente imaginadas, porque narro episodios muy íntimos, en los que no había ningún fotógrafo para inmortalizar el momento. Pero también he usado como referencia carteles y fotografías reales, o películas y vídeos. Me ha servido para captar su gesticulación, y comprobar la evolución de su rostro, de su mirada. A lo largo de su vida, su mirada, tan expresiva, fue evolucionando. Algunas de las imágenes son muy metafóricas, como esas ramificaciones que salen de los cuerpos, por ejemplo.

M.G.- Tus ilustraciones siempre están cargadas de simbolismo. Hay elementos que son comunes, como esas guirnaldas azules, las flores,... Creas un universo común en todos tus libros.

M.H.- Es común pero también diferente. La ilustración de un libro a otro va mutando porque en cada uno de ellos, esos elementos tienen una simbología distinta. Nunca me paro a explicar mucho porque prefiero que sea el propio lector o lectora el que haga su interpretación.

M.G.- Y como nunca hemos hablado antes, me gustaría saber cómo haces estas ilustraciones, qué técnicas usas.

M.H.- La tradicional. Hubo un tiempo en que dibujaba en digital pero volví a los pinceles. Disfruto mucho más dibujando con pinceles. Utilizo wash y tinta china.

M.G.- Para terminar, no sé si tienes en mente algún otro personaje al que llevar a tus ilustraciones.

M.H.- Ahora mismo no tengo pensado nada. No te puedo decir si el siguiente libro será biografía o será otro tipo de libro. Entre Bowie y este, publiqué El placer. En principio, me gustaría ir alternando.

M.G.- En cualquier caso, nunca dejas de dibujar.

M.H.- No porque además hago otros encargos que no son editoriales. Es más, desde que terminé este libro, hace bien poco, no he parado. Creo que para diciembre me podré tomar un respiro.

M.G.-Así lo espero, que el año ha sido muy intenso. Muchas gracias María por concederme estos instantes. Un libro muy bonito este de Marilyn, con el que he disfrutado muchísimo.

M.H.- Muchas gracias a ti. 


Sinopsis: Fue uno de los grandes iconos del siglo XX, el rostro más popular de todos los tiempos. De ella se enamoró el gran público, además de cineastas, escritores o el mismísimo presidente de Estados Unidos. Sin embargo, murió sola e incomprendida a los treinta y seis años. ¿Quién era verdaderamente Norma Jeane Baker? La actriz más conocida de la historia cinematográfica, el símbolo sexual de toda una época, el prototipo por excelencia de la rubia tonta ocultaban a una persona que sigue siendo una gran desconocida.

Tras hacer florecer los corazones de Frida Kahlo y de David Bowie, descubriéndonos su lado más humano, María Hesse ha hecho brotar el alma de Marilyn Monroe, una mujer que, como tantas de sus contemporáneas, hizo saltar por los aires todos los cánones y merece ser recordada, hoy más que nunca, por su talento, su sensibilidad, su inteligencia y las barreras que rompió.


miércoles, 9 de diciembre de 2020

VOCES (TERROR - 2020)

Año: 2020

Nacionalidad: España

Director: Ángel Gómez Hernández

Reparto: Rodolfo Sancho, Ramón Barea, Ana Fernández, Belén Fabra, Lucas de Blas, Nerea Barros, Rubén Corvo, Jorge Oubel, Alvaro Panadero, Viti Suárez, Peter Van Randen, Javier Botet

Género: Terror

Sinopsis: Sara, Daniel y su hijo de 9 años, llegan a la casa en la que pretenden comenzar una nueva vida, sin saber que esa propiedad ha sido conocida desde siempre en los alrededores como "la casa de las voces". El niño, Eric, es el primero en advertir que tras cada puerta se ocultan extraños sonidos y se intuyen voces que parece que intentan comunicarse con la familia. Lo que achacan en principio a un producto de la imaginación de Eric se convierte rápidamente en una inquietante realidad también para sus padres.

[Fuente: Filmaffinity]

Voces es de lo último que se ha estrenado en Netflix, una película de terror, de factura española, muy al estilo de la saga Warren.

Con un perturbador inicio que muestra, desde un plano cenital, las turbias y verdosas aguas de una piscina en evidente estado de abandono, Voces explora una idea muy vista en el género, la de las viejas casonas con historias terroríficas, donde ocurrieron hechos muy dramáticos, que han dejado huella entre las paredes del inmueble.

Daniel y Sara son un joven matrimonio que se dedican a comprar casas abandonadas, rehabilitarlas y posteriormente revenderlas con un cuantioso margen de beneficio. La pareja acaba de adquirir una vieja casona en mitad de la nada y hasta allí se han trasladado con su hijo Eric, un niño de 9 años. Desde el primer momento, el niño muestra un comportamiento preocupante, dice escuchar voces que le asustan, que lo despiertan en mitad de la noche, y le piden que dibuje cosas. Los padres deciden consultar a una psicóloga. Tras una breve charla, la especialista asegura que el pequeño, cansado de tanta mudanza y tanto proceso de adaptación, simplemente está llamando la atención de sus padres, y por eso se inventa y se imagina cosas. Sin embargo, todo comienza a complicarse. Los padres descubren que el niño sabe cosas que no debería, y una noche se produce un trágico suceso que lo cambiará todo. Tras el abandono de Sara, Dani se hunde en un estado de profunda tristeza y abatimiento, hasta que una nota de audio enviada a su mujer por Whatsapp lo despierta de su letargo. ¿Qué se oye en esa grabación? Dani acude a Germán Domínguez, un experto en cacofonías que, junto a su hija Ruth, se desplazarán a la casa para ayudar a la familia. 

Como dije antes, Voces explota una trama ya vista. Se le une el uso de unos cuantos clichés que ya no asustan a nadie. Casas viejas, voces a través de intercomunicadores, radios, televisores y juguetes infantiles que se encienden solos, la visualización de vídeos domésticos para recordar cuándo eran felices antes de la tragedia, y una historia truculenta que es el origen de todo el mal que se produce en la casa. De películas así hay un ciento. Sin embargo, Voces también cuenta con otros elementos que, si bien están ya vistos, al menos surten el efecto deseado. Destaco la presencia acechante de sombras en segundo plano y la gestión de algunos jumpscares, bastante bien bien llevados. Si en alguna ocasión es evidente que se busca la relajación del espectador para luego darle el típico susto, otras secuencias son totalmente inesperadas y provocan un auténtico sobresalto. Además,  tampoco se abusa de la oscuridad, sino que la acción se mueve en una semipenumbra que no obliga al espectador a exprimir su imaginación.  Y por último, hay escenas que resultan originales e inquietantes, amparadas en antiguas leyendas, y despiertan interés en el espectador. 

Aún así, Voces me ha parecido bastante irregular. Parecía que la película iba ganando con el avance del metraje pero, cuando parece que va remontando y se va apartando de lo conocido, vuelve a caer en picado. El desenlace no me ha gustado, al menos el pre-desenlace, que acontece en el sótano de la casa. Me han parecido secuencias más propias del pasaje del terror, esa atracción de feria en la que se recrea un mundo fantasmagórico, por cuyo interior el visitante tiene que hacer un recorrido. Esto para dar pie al desenlace definitivo que, no está mal del todo pero tampoco es memorable.

Con un trabajo de interpretación poco destacable, ningún miembro del reparto me ha parecido digno de mención. Más concretamente, la actuación de Ramón Barea, en su papel del especialista en cacofonías, es la que menos creíble me ha resultado. Este tipo de personajes suelen tener un mundo interior rico en percepciones extrasensoriales, y se les intuye como rodeados de un áurea mágica que no pertenece a este mundo, sin embargo Domínguez me ha parecido un personaje vacío, con un pasado al que se le saca muy poco partido. 

En cuanto a la banda sonora, debo reconocer que me parece muy acertada. En ocasiones se construye sobre un manto de susurros, pero en su parte instrumental resulta potente y genera la tensión necesaria para crear atmósfera. Así que, sí, me ha gustado y creo que aporta su grano de arena a la producción. 

Poco más puedo aportar. La crítica profesional la evalúa bien, pero a mí me ha parecido muy pasable. Me suele ocurrir con las películas de terror. Muy pocas me generan ese miedo que debe caracterizarlas. Es cierto que Ángel Gómez Hernández debuta con este largometraje y lo mismo le falta pericia en los trayectos largos. Indagando un poco sobre el director, advierto que su corto Behind tiene muy buena crítica. Lo veré. Por lo demás, en lo que a esta película se refiere, está bien para verla una tarde fría de invierno. Aunque, si eres muy asustadizo, seguro que la disfrutas mucho más que yo.

Por cierto, si decides ver este largometraje, espera al final de los créditos porque cuenta con una pequeña secuencia que invita a pensar que habrá segunda parte.



Tráiler:  



lunes, 7 de diciembre de 2020

EL SÍNDROME DE DIÓGENES de Juan Ramón Santos

Editorial: Fundación José Manuel Lara
XXXIX Premio de Narración Corta Felipe Trigo
Fecha publicación: Marzo, 2015
Precio: 8,00 €
Género: Narrativa breve
Nº Páginas: 88
Encuadernación: Rústica con solapas
ISBN: 9788417453596
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Juan Ramón Santos (Plasencia, 1975) es autor de las novelas Biblia apócrifa de Aracia (2010), El tesoro de la isla (2015) y El verano del Endocrino (2018), de cinco colecciones de relatos –Cortometrajes (2004), El círculo de Viena (2005), Cuaderno escolar (2009), Palabras menores (2011) y Perder el tiempo (2016)– y de dos libros de poemas, Cicerone (2014) y Aire de familia (2016). Dos veces finalista del premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España, en 2005 y 2009, ha colaborado en numerosas obras colectivas, entre ellas Relatos relámpago (2007) y Por favor, sea breve 2 (2009). Entre 2015 y 2019 fue presidente de la Asociación de Escritores Extremeños.

Sinopsis 

"Todo comenzó el día en que me dio por ladrarle a la Bulldog". Así comienza El síndrome de Diógenes, el relato en primera persona de un cínico contemporáneo, un tipo extravagante que, en la mitad del camino de la vida, emprende una cruzada contra lo que llama la perniciosa secta de las señoras con el bolso bajo el brazo, dejándose llevar por un instinto cada vez más canino que le hará sufrir un rechazo social creciente, lo empujará a los márgenes de la ciudad y lo acabará alejando sin vuelta atrás de sus congéneres. Escrita en diálogo con La metamorfosis de Kafka y el Lazarillo de Tormes, y con las doctrinas clásicas de los venerables Antístenes, Crates o Diógenes de Sinope como ecos de fondo, esta brillante y ácida nouvelle de Juan Ramón Santos propone todo un ejercicio de cinismo, una historia de resistencia en tiempos de crisis. La historia de un inadaptado que escapa a ladridos de un entorno que lo oprime para ir poco a poco encontrando acomodo, construyendo su personal refugio frente a la intemperie, un lugar donde nadie le haga sombra, donde nadie le niegue, con su mera presencia, la luz del sol.

Con toques de relato negro y grandes dosis de ingenio, Juan Ramón Santos plantea una deliciosa sátira donde rinde homenaje a la escuela helenística.

[Información tomada directamente del ejemplar]


Ayer, preparando el resumen mensual, empecé a darle vueltas al libro del que os hablo hoy. Me intrigaban las referencias a La metamorfosis de Kafka y al Lazarillo de Tormes, que se mencionan en la sinopsis. Me pareció una combinación curiosa para una novela de ochenta y ocho páginas, que recientemente se ha alzado con XXXIX Premio de Narración Corta Felipe Trigo. La abrí sin más, leí las primeras líneas y ya no pude parar. 

El síndrome de Diógenes narra las peripecias de un protagonista que, un día sin más, se revela. ¿Contra quién? A priori contra «esas señoras menudas, recogidas, de armas tomar, que tanta fatiga suelen dar al peluquero, que nunca están contentas con el corte o el peinado y no tienen reparo en cantarle las cuarenta delante de la clientela, a esas que se cuelan en la pescadería sin que se les pueda decir nada, porque siempre andan con prisas y responden con muy malos modos, a esas que, en definitiva, tan nocivas resultan para el resto de la humanidad y a las que siempre he considerado, por su aura negra, por su actitud beligerante, por su lengua venenosa, como uno de los seres más peligrosos de la creación». ¿Y en qué consiste es rebeldía? La idea es sorprender a la señora en cuestión, la que sea, la primera que surja en el camino, y que corresponda a la descripción anterior. Hay que pillarla en solitario, desprevenida, en algún lugar aislado, donde el ataque del protagonista no pueda ser repelido por viandantes que acuden a socorrer a la señora. Pero claro, nuestro narrador, un profesor de bachillerato, divorciado y padre de un adolescente, forma parte del sistema -al menos, hasta ahora-, de una sociedad que impone estrictas reglas morales y de educación. Aun así, no puede refrenar su impulso por más tiempo. Cuando un día se le cruza la Bulldog, una mujer «recién jubilada después de haber trabajado durante décadas en la comisaría, en la oficina en la que se tramitan el pasaporte y el carné de identidad, donde siempre había destacado por su mal carácter, por la forma despreciable y prepotente en que trataba al público», se produce el ataque. Sin más, e imbuido por un deseo irrefrenable se lanza a ladrar, de forma desaforada, a la señora que se aferra a su bolso, como si fuera su tabla de salvación. A partir de ese momento, la emprenderá con toda Bulldog que se cruce en su camino. Pero claro, una gamberrada así, en una ciudad como Pomares, «pequeña y anodina», no puede pasar inadvertida. Las consecuencias pronto se harán notar. A nuestro protagonista, su comportamiento lo conducirá por unos derroteros intrincados, bajando cada vez más hacia los infiernos, viviendo situaciones rocambolescas, que lo llevarán a la ruina más absoluta, enfrentándose a la falsedad, el egoísmo y la hipocresía del ser humano. La solución está en la palabra y la esperanza.


«Aquel arranque canino me había devuelto de golpe la euforia de otros tiempos, de aquellos años de estudiante, y quise descubrir en él, en la estupenda ocurrencia de ladrar a las señoras, el elixir de la eterna juventud, el tónico para seguir sintiéndome vivo». [pág. 16]


Me ha encantado El síndrome de Diógenes. He disfrutado de cada una de sus páginas, acompañando a un protagonista con el que me he sentido identificada en algún momento. ¿Quién no ha sentido ganas de ladrar alguna vez? Ladrar, en sentido literal o metafórico. ¿Quién no se ha topado alguna vez con una Bulldog, literal o metafórica? Y es que todos vivimos metidos en cintura, anhelando la idea de actuar sin ataduras, tratando de alcanzar una «inconmensurable libertad, la de no estar sujeto a normas ni a prescripciones morales, la de poder expresarme sin tapujos, la de dar rienda suelta, sin reparos, a mis más ocultas y hasta hacia poco inconfesables pasiones». El texto, sin necesidad de recurrir a una división estructural clásica, cuenta con dos partes claramente diferenciadas. La primera concluye en un punto de inflexión, que dibuja un antes y un después en la vida del protagonista. Esta parte de la historia es divertidísima, hasta llegar a la carcajada en un momento dado. Son unos primeros capítulos que se leen con una sonrisa en los labios, imaginando las alocadas y disparatas escenas que protagonizará el narrador de la historia. Por otro lado, un segundo bloque se centra en las consecuencias de sus actos, ahondando en la naturaleza animal y en las relaciones que se forjan entre canes y humanos. 


«Lo primero que noté fue que, incluso atendiéndolos sin entusiasmo y sin excesivo cuidado, pues mi único interés era mantenerme alejado del grupo, ellos me recompensaban siempre con una profunda mirada de agradecimiento, y que las pocas veces que los acariciaba -pues al principio me daba asco y miedo, por si me pegaban pulgas o garrapatas-, sentía, incluso en los ejemplares más rudos, un leve estremecimiento, un tierno ablandarse de la piel al contacto con mi mano, y me asombraba que, siendo mis movimientos tan absolutamente mecánicos y desapasionados, pudieran producir en ellos tanto placer» [pág. 33]


Y ahí no acabará la cosa, porque el protagonista descubrirá otro mundo, soterrado en el extrarradio de la ciudad, del que mejor no desvelo nada. 

Vuelvo a repetir, me ha gustado mucho El síndrome de Diogénes (por cierto, echad un ojo a esa fábula antes de leer esta novela corta, si no la conocéis). Sobrevuela sobre todo el texto esas cuestiones existenciales que a todos nos atenazan en algún momento de la vida. Una cierta crisis de identidad, la sensación de una vida que se nos escurre entre las manos, la necesidad de recuperar lo perdido, aquella esplendida juventud, donde no estábamos atados a tantos convencionalismos sociales, cuando desafiábamos al mundo, disfrutando de lo inesperado, de la locura, de lo espontáneo. Y sí que es cierto, como dice la sinopsis, que el relato tiene ese toque kafkiano o algo de El Lazarillo de Tormes. No obstante, en algún momento puntual, la lectura me ha recordado a ese día de furia que vivió Michael Douglas en 1993, o la historia protagonizada por Ricardo Darín en Relatos Salvajes (2014).

Escrito en primera persona, con una narración rica en adjetivos, que adornan los hechos de manera precisa y elegante, nos enfrentamos a un estilo caracterizado por un fraseo extenso, frases concatenadas por medio de una sucesión de subordinadas que construyen largos párrafos. Aun así, el texto tiene una cadencia agradable, que se amolda a un ritmo regular y sosegado de lectura.

Con un personaje divertido y cínico, dueño de un sentido del humor ácido y corrosivo, por el que el lector también sentirá cierta compasión, El síndrome de Diógenes es un derroche de humor e ingenio, que nos permitirá reflexionar sobre la condición humana, a través de una sátira inteligente y muy meritoria.

En resumen, ochenta y ocho páginas. Un grato rato de lectura. Y el recuerdo de un buen libro para toda la vida.




[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...