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miércoles, 27 de septiembre de 2023

EL HOMBRE DEL SACO (TERROR - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Ángel Gómez Hernández

Reparto: Jesús Botet, Iván Renedo, Claudia Placer, Macarena Gómez, Manolo Solo, Lorca Prada, Lucas de Blas, Carla Tous,...

Género: Terror. Aventuras.

Sinopsis: Tras la muerte de su padre, tres hermanos se mudan con su madre a un pequeño pueblo. Pronto descubren que en los últimos meses allí se han producido misteriosas desapariciones de varios niños, y se embarcarán en una aventura a contrarreloj para descubrir la verdad que se esconde tras la terrorífica leyenda del que se conoce como "El Hombre del saco".

[Fuente: Filmaffinity]


Llevo semanas viendo este tráiler. Dale al play.




Semanas viendo imágenes que inducen a pensar que estamos ante un película de terror y por tanto, llevo semanas esperando poder ver El hombre del saco, buscando con quién ir al cine, porque mi marido no se acerca al género de terror ni en broma. Y, ¡oh, milagro! El domingo pasado descubro que la estrenan en plataforma el lunes, día 25 de septiembre. Es decir, el lunes pasado. ¡Qué carambola más buena! ¡Qué suerte voy a tener! Así que ese mismo día me siento a ver la película, feliz cual perdiz. Pues bien, al minuto sexto de metraje, ya sabía que la cosa no iba bien. Entre lo que yo esperaba de esta película y lo que me ha ofrecido hay un abismo tan inmenso, que ver El hombre del saco me ha resultado un fiasco de enormes dimensiones. Pero entremos en materia.

Supuestamente, El hombre del saco narra el origen de esa figura leyendaria, que lleva en el imaginario de los niños desde hace más de un siglo. Todos hemos escuchado alguna vez la tan trillada frase: ¡Pórtate bien que si no, viene el hombre del saco! Aunque ahora que lo pienso, mis padres jamás me dijeron algo así. Bueno, a lo que voy. Parece que la película tiene la intención de contarnos de dónde viene eso del hombre del saco. Y, efectivamente, así es como empieza esta película, remontándose al origen, a la noche del 28 de junio de 1910, en la localidad de Gádor (Almería). Esa noche, el joven Bernardo, huyendo de la severidad de su padre tras una trastada, se adentra en el bosque y tiene un encuentro desgraciado con un anciano. Bernardo desaparece para siempre y será el primer niño capturado por el hombre del saco.

A partir de ese momento, la acción regresa a la actualidad. En la misma localidad de Gádor comienzan a desaparecer más niños. La primera en desaparecer será Sara, una niña que no hace más que asustar a su hermana pequeña. Este hecho coincidirá en el tiempo con la llegada al pueblo de Claudia y sus tres hijos,- Sergio, Alicia y Lucas-. La familia quiere empezar una nueva vida tras la muerte en accidente del padre de los niños. A los hijos no les hace gracia el nuevo hogar, aunque pronto se integrarán y harán amigos. Sin embargo, el ambiente en Gádor, con tantas desapariciones, es más bien oscuro y triste. La leyenda del hombre del saco siempre ha estado muy presente en el pueblo y más ahora que se están produciendo nuevas desapariciones. Pero, ¿quién es el hombre del saco? ¿Dónde se lleva a los niños que captura?  Bueno, a las afueras del pueblo hay una casa abandonada. Se dice que es el lugar donde mora este hombre roba-niños, pero nadie quiere acercarse por allí.

En principio, los encargados de investigar las desapariciones será la Guardia Civil, pero este cuerpo de seguridad no va a tener mucho protagonismo. Toda la atención recaerá en un grupo de jóvenes del pueblo, quienes han visto cómo hermanos y amigos han desaparecido. Serán ellos los que se armen de valor para intentar averiguar lo que está sucediendo. En el camino hacia la  verdad conocerán a Quino, un hombre que vive como un ermitaño y que tiene un pasado que les será de mucha ayuda para esclarecer los hechos. Todos ellos tendrán que hacer frente a sus propios miedos y, analizando sus propias vidas, conseguirán averiguar qué fuerza mueve al hombre del saco, por qué hace lo que hace, y cómo recuperar a los niños capturados.

Como os podéis imaginar,  estamos ante una película con final feliz, que casi exige euforia colectiva y aplausos enfervorecidos a los créditos. 

Qué me ha gustado de la película

Por destacar alguna cosilla, diría que la ambientación de las primeras escenas, esas que tienen lugar en el bosque que me parecen logradas. Yo ahí pensé que me lo iba a pasar bien viendo esta película. También podría hablar de la atmósfera ochentera en lo que se refiere a la decoración de ambientes, pero no cuadra mucho esto con las actuales redes sociales y los móviles que usan algunos personajes. 

De todos modos, creo que lo más importante de esta película son los mensajes que pretende transmitir. Teniendo en cuenta el público objetivo de esta cinta (de lo que hablaré más adelante), estamos ante un largometraje que quiere incidir en alguna cuestión de máxima actualidad. Me refiero al mundo digital, al uso de las redes sociales y a la tendencia de documentarlo gráficamente todo, sin importar la intimidad de los demás. Uno de los personajes será el encargado de demostrar que no todo vale con tal de conseguir seguidores o un puñado de likes, sino que hay unos límites que se deben respetar. 

Por otra parte, el tema de la culpa también estará muy presente en todo el largometraje. Esta historia quiere hacer entender que a veces arrastramos un lastre del que no somos responsables o que, en caso de cometer un error, hay que decir la verdad, confesar nuestras debilidades, apechugar con las decisiones y pedir perdón. 

Bajo mi punto de vista, hay buena intención en la transmisión de esos mensajes solo que, para el público adulto, es una acción moralizante que se queda corta.

Qué no me ha gustado de la película

Muchísimas cosas. Principalmente porque no ha resultado lo que me esperaba. El hombre del saco no es una película de terror. No se la puede calificar de este modo. Llegó un momento en el que me tuve que parar a pensar qué es lo que estaba viendo y al final tuve que asumir que esto era otra cosa porque, a veces, es que daba risa, pero esa risa como de vergüenza ajena. De hecho, me he fijado en que, en la clasificación que hace Amazon Prime figura la palabra comedia. Y ahí está el quid de la cuestión. Es una mezcla entre comedia y terror, donde el humor es muy mediocre y el terror muy exiguo.

Al margen de eso, hay que destacar que la película está llenita de clichés: muebles que crujen, puertas que se abren, voces infantiles que salen de un armario,... A mí cada vez me decepciona más el género de terror. Parece que ya está todo inventado.

Añado que los diálogos, especialmente los que se producen entre los jóvenes, son penosos. Siento que hay muy poca naturalidad.

Personajes e interpretación

En cuanto a los personajes y la interpretación, no tengo mucho que aportar. Con respecto a los personajes adultos, no puedo decir que me haya gustado ninguno. Ni Claudia en el papel de madre afligida que trata de tirar adelante con sus hijos, ni Quino que me ha parecido ese personaje con pasado que cumple la ecuación de «pon un adulto, que sigue sintiéndose como un niño, en tus aventuras». Yo me esperaba otra cosa de los personajes que interpretan Macarena Gómez y Manolo Solo, especialmente en este último caso. También asoma por ahí Ruth Gabriel con un papelito mínimo.

Y admiro muchísimo cuando los niños son capaces de hacer transmitir emociones. Hay películas interpretadas por niños que son buenísimas. No es el caso. No quisiera cebarme pero es que tengo que admitir que, en ocasiones, me han parecido algo repelentes. Los personajes que me han irritado más son Sara, Gabi, y Sergio. Y las correspondientes interpretaciones, como los diálogos que tienen entre ellos, excesivamente artificiales. Que me perdonen los pequeños y sus padres, porque entiendo que son niños, pero también actores y tienen que convencer. De la quema salvaría solo a Álex, cuyo personaje, por lo que comentaba antes de los mensajes moralizantes, es el que más me ha interesado. Y además, Lucas de Blas tiene gracia en su interpretación. 


En definitiva, El hombre del saco es, a mi juicio, una propuesta fantástica para la noche de Halloween. Tú le dices a tu hijo/a que invite a sus amigos para una fiesta de pijamas en casa. Decoras el salón con cuatro calabazas del Lidl, cuelgas del techo unas cuantas telarañas de esas que se hacen con bolsas de basura (te dejo el tutorial aquí) y repartes unas cuantas velas de esas que funcionan con pilas. Luego, dejas al alcance de los niños enormes cuencos de palomitas, chucherías variadas y refrescos.  Cuando lo tengas todo preparado, le das al play, y te garantizo que vas a quedar como un padre/madre súper enrollado. Me apuesto lo que sea.

Ya hablando en serio, no es una película para adultos. Al menos, es lo que pienso. Creo que el problema está en que no hay signo evidente que nos haga pensar que el público principal de esta película son los jóvenes, que es una peli para ver en familia. Ni siquiera el tráiler te da una pista, o yo no fui capaz de advertirlo. O, por invocar más el mea culpa, que el domingo leí sesgadamente la opinión de Miguel en Cine y críticas marcianas (puedes ver su estupenda opinión aquí) y me salté información que era importante. De haberlo sabido, probablemente no hubiera visto esta película y no existiría esta reseña. Lamentablemente, y siendo sincera a mi experiencia como espectadora adulta, esta película no pasa el filtro. Sorry.

La tenéis en Amazon Prime.


 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

VOCES (TERROR - 2020)

Año: 2020

Nacionalidad: España

Director: Ángel Gómez Hernández

Reparto: Rodolfo Sancho, Ramón Barea, Ana Fernández, Belén Fabra, Lucas de Blas, Nerea Barros, Rubén Corvo, Jorge Oubel, Alvaro Panadero, Viti Suárez, Peter Van Randen, Javier Botet

Género: Terror

Sinopsis: Sara, Daniel y su hijo de 9 años, llegan a la casa en la que pretenden comenzar una nueva vida, sin saber que esa propiedad ha sido conocida desde siempre en los alrededores como "la casa de las voces". El niño, Eric, es el primero en advertir que tras cada puerta se ocultan extraños sonidos y se intuyen voces que parece que intentan comunicarse con la familia. Lo que achacan en principio a un producto de la imaginación de Eric se convierte rápidamente en una inquietante realidad también para sus padres.

[Fuente: Filmaffinity]

Voces es de lo último que se ha estrenado en Netflix, una película de terror, de factura española, muy al estilo de la saga Warren.

Con un perturbador inicio que muestra, desde un plano cenital, las turbias y verdosas aguas de una piscina en evidente estado de abandono, Voces explora una idea muy vista en el género, la de las viejas casonas con historias terroríficas, donde ocurrieron hechos muy dramáticos, que han dejado huella entre las paredes del inmueble.

Daniel y Sara son un joven matrimonio que se dedican a comprar casas abandonadas, rehabilitarlas y posteriormente revenderlas con un cuantioso margen de beneficio. La pareja acaba de adquirir una vieja casona en mitad de la nada y hasta allí se han trasladado con su hijo Eric, un niño de 9 años. Desde el primer momento, el niño muestra un comportamiento preocupante, dice escuchar voces que le asustan, que lo despiertan en mitad de la noche, y le piden que dibuje cosas. Los padres deciden consultar a una psicóloga. Tras una breve charla, la especialista asegura que el pequeño, cansado de tanta mudanza y tanto proceso de adaptación, simplemente está llamando la atención de sus padres, y por eso se inventa y se imagina cosas. Sin embargo, todo comienza a complicarse. Los padres descubren que el niño sabe cosas que no debería, y una noche se produce un trágico suceso que lo cambiará todo. Tras el abandono de Sara, Dani se hunde en un estado de profunda tristeza y abatimiento, hasta que una nota de audio enviada a su mujer por Whatsapp lo despierta de su letargo. ¿Qué se oye en esa grabación? Dani acude a Germán Domínguez, un experto en cacofonías que, junto a su hija Ruth, se desplazarán a la casa para ayudar a la familia. 

Como dije antes, Voces explota una trama ya vista. Se le une el uso de unos cuantos clichés que ya no asustan a nadie. Casas viejas, voces a través de intercomunicadores, radios, televisores y juguetes infantiles que se encienden solos, la visualización de vídeos domésticos para recordar cuándo eran felices antes de la tragedia, y una historia truculenta que es el origen de todo el mal que se produce en la casa. De películas así hay un ciento. Sin embargo, Voces también cuenta con otros elementos que, si bien están ya vistos, al menos surten el efecto deseado. Destaco la presencia acechante de sombras en segundo plano y la gestión de algunos jumpscares, bastante bien bien llevados. Si en alguna ocasión es evidente que se busca la relajación del espectador para luego darle el típico susto, otras secuencias son totalmente inesperadas y provocan un auténtico sobresalto. Además,  tampoco se abusa de la oscuridad, sino que la acción se mueve en una semipenumbra que no obliga al espectador a exprimir su imaginación.  Y por último, hay escenas que resultan originales e inquietantes, amparadas en antiguas leyendas, y despiertan interés en el espectador. 

Aún así, Voces me ha parecido bastante irregular. Parecía que la película iba ganando con el avance del metraje pero, cuando parece que va remontando y se va apartando de lo conocido, vuelve a caer en picado. El desenlace no me ha gustado, al menos el pre-desenlace, que acontece en el sótano de la casa. Me han parecido secuencias más propias del pasaje del terror, esa atracción de feria en la que se recrea un mundo fantasmagórico, por cuyo interior el visitante tiene que hacer un recorrido. Esto para dar pie al desenlace definitivo que, no está mal del todo pero tampoco es memorable.

Con un trabajo de interpretación poco destacable, ningún miembro del reparto me ha parecido digno de mención. Más concretamente, la actuación de Ramón Barea, en su papel del especialista en cacofonías, es la que menos creíble me ha resultado. Este tipo de personajes suelen tener un mundo interior rico en percepciones extrasensoriales, y se les intuye como rodeados de un áurea mágica que no pertenece a este mundo, sin embargo Domínguez me ha parecido un personaje vacío, con un pasado al que se le saca muy poco partido. 

En cuanto a la banda sonora, debo reconocer que me parece muy acertada. En ocasiones se construye sobre un manto de susurros, pero en su parte instrumental resulta potente y genera la tensión necesaria para crear atmósfera. Así que, sí, me ha gustado y creo que aporta su grano de arena a la producción. 

Poco más puedo aportar. La crítica profesional la evalúa bien, pero a mí me ha parecido muy pasable. Me suele ocurrir con las películas de terror. Muy pocas me generan ese miedo que debe caracterizarlas. Es cierto que Ángel Gómez Hernández debuta con este largometraje y lo mismo le falta pericia en los trayectos largos. Indagando un poco sobre el director, advierto que su corto Behind tiene muy buena crítica. Lo veré. Por lo demás, en lo que a esta película se refiere, está bien para verla una tarde fría de invierno. Aunque, si eres muy asustadizo, seguro que la disfrutas mucho más que yo.

Por cierto, si decides ver este largometraje, espera al final de los créditos porque cuenta con una pequeña secuencia que invita a pensar que habrá segunda parte.



Tráiler:  



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