miércoles, 20 de septiembre de 2023

BARBIE (COMEDIA - 2023)


Año: 2023

Nacionalidad: EE.UU

Director: Greta Gerwig

Reparto: Margot Robbie, Ryan Gosling, America Ferrera, Kate McKinnon, Will Ferrel, Michael Cera, Simu Liu,...

Género: Comedia

Sinopsis: Barbie (Margot Robbie) lleva una vida ideal en Barbieland, allí todo es perfecto, con chupi fiestas llenas de música y color, y todos los días son el mejor día. Claro que Barbie se hace algunas preguntas, cuestiones bastante incómodas que no encajan con el mundo idílico en el que ella y las demás Barbies viven. Cuando Barbie se dé cuenta de que es capaz de apoyar los talones en el suelo, y tener los pies planos, decidirá calzarse unos zapatos sin tacones y viajar hasta el mundo real.

[Fuente: Filmaffinity]

Cuando anunciaron el estreno de esta película ni se me pasó por la cabeza ir a verla. Pensé que sería un homenaje al universo Mattel, al mundo de Barbie, a esa muñeca estilizada y perfecta que nació de la cabeza de Ruth Handler en 1968. A mí la Barbie me cogió muy mayor. Mis tiempos eran los de la Nancy y el Nenuco, y el de aquellos primeros muñecos que hablaban, movían la cabeza, y simulaban tomar un biberón que yo les daba a todas horas. Recuerdo que un año, tendría unos seis o siete años, los Reyes Magos me trajeron un muñeco que pesaba un montón y con una cabeza enorme (en algún sitio había que ocultar el mecanismo que lo hacía moverse). Aquel muñeco rubio, cabezón y de ojos azules movía la cabeza cuando yo le acercaba un biberón mágico de aquellos que se hicieron tan famosos. Pues bien, el muñeco dejó de funcionar al rato. Murió, y yo me sentí tremendamente frustrada. Creo que aquello se quedó grabado en mi subconsciente y, ahora que lo pienso, quizá allí se evaporó para siempre mi instinto maternal 😅. Pero me estoy desviando del tema. Que yo he venido aquí a hablar de Barbie.

La cuestión es que, tras el estreno, empezaron a llegarme múltiples comentarios y recomendaciones. «Tienes que verla»«No es lo que te imaginas»«Lanza mensajes necesarios»«Refleja la lucha de la mujer»,... Y ahí empiezo a plantearme vestirme de rosa. Busco valoraciones en Internet. ¿En Filmaffinity, un 6,3? Parece que me estoy perdiendo una buena película. Y al poco tiempo compruebo que la ponen en alquiler en plataforma. Así que, anoche me senté a verla. No me tiréis piedras porque tengo que admitir que me aburrí muchísimo, me pareció soporífera, me decepcionó totalmente. ¿Y esa valoración de 6,3? ¿Acaso no entendí nada de esta película? Tras el visionado vuelvo a entrar en Filmaffinity. Doscientas noventa y dos opiniones se han colgado en esta página sobre esta película. Leo las cuatro primeras páginas, una veintena de reseñas, de las cuales prácticamente todas son negativas. Vale, la mayoría son de hombres pero también hay alguna escrita por mujeres. Me encuentro con los siguientes titulares: «Un absoluto desastre y la película más estúpida del año»«Cansada de lo mismo. Aburrida»«Los hombres creemos en la igualdad de la mujer. No merecemos esto»«La chorrada más grande del año»«Panfleto misándrico absurdo, disfrazado de comedia feminista irreverente»«Aburrida y tendenciosa», «Bodrio woke», «Los chicos somos tontos y las chicas son manipuladoras. ¿Ese es el mensaje de la película?». Respiro algo más tranquila. Y grito: Lo siento, a mí Barbie no me gustó. Me descolocaron muchísimo las proclamas que se lanzan justo antes del núcleo de la película, como si, gracias a Barbie, la mujer es lo que es hoy. Pero entremos en materia y os cuento con detalles.

En Barbielandia, al margen de abundar el color rosa hasta hacerte sangrar los ojos, todo es perfecto. Las mujeres dominan ese mundo. Son ellas las que ocupan los cargos y los trabajos más importantes de la sociedad, aquellos que siempre han ostentado los hombres. De hecho, existe una Presidenta del gobierno. 

La vida transcurre con absoluta placidez y felicidad en Barbielandia hasta que, no se sabe muy bien, Barbie (el modelo estereotípico, interpretado por Margot Robbie; -hay más-) lanza una pregunta al resto de Barbies: ¿Alguna vez habéis pensado en la muerte? Semejante interrogante no cabe en un mundo como este. ¿Quién piensa en la muerte cuando tiene la felicidad en sus manos? Nadie, ni siquiera ella, entiende por qué ha tenido que preguntar eso. A partir de ese momento, todo empieza a cambiar en su vida. La ducha echa agua fría, las tostadas se queman, los pies de Barbie ya no son lo que eran y, lo más espantoso, Barbie tiene celulitis. Se ha convertido en una Barbie defectuosa. ¡Qué horror! Lo que ha ocurrido quedará debidamente explicado en la película y mejor no dar detalles sobre este asunto. Lo que sí os puedo decir es que, para solventar todo este tremendo lío, Barbie tendrá que viajar al mundo real, un viaje en el que se colará también Ken para acompañarla. Lo que encuentra allí la horroriza. Este no es el mundo que ella esperaba. Barbie creía que las mujeres en el mundo real, gracias a su existencia, eran como ella es, mujeres empoderadas, líderes, independientes y dueñas de sí mismas. Pero en el mundo real no la quieren ni ver porque Barbie no representa a las mujeres del mundo real. Sin embargo, a Ken le encantará ese mundo recién descubierto porque se respira testosterona en cada esquina. Allí se siente alguien importante, respetado, y tenido en cuenta. En fin que se monta un lío, todo se vuelve patas arriba, surgirá una buena gresca entre hombres y mujeres en Barbielandia, y Barbie y sus amigas humanas tratarán de recolocar el orden ambos mundos.

Qué es lo que me ha gustado de la película

Las escenas iniciales rinden homenaje a otra película mítica que, dicho sea de paso, nunca he conseguido terminar de ver porque se me hace bola. Pero me hizo gracia el guiño cinematográfico, recreando ciertos fotogramas y empleando de fondo el tema musical principal de dicho largometraje. Ahí pensé que me esperaba algo bueno. Porque con esas imágenes querían señalar que, no hace tanto, las niñas vivían como en el mundo de las cavernas, jugando a ser mamás, con muñecos de porcelana, hasta que llegó la exuberante Barbie para revolucionarlo todo. 

En esas escenas iniciales, una voz en off (que en la versión original corresponde a Helen Mirren), lanza un speech que aturde. A mí me parece que puede conducir a equívoco. 

En cambio, sí me gustan otro tipo de mensajes como ese que recalca que las niñas pueden llegar a ser mujeres que consiguen todo lo que se proponen. Me gusta la recreación del mundo real, aunque creo que se han pasado bastante, porque estamos en el siglo XXI y no en los tiempos de mi abuela. La testosterona está muy presente pero, por suerte, ya no se respira en cada rincón. De igual modo, me gustan las diferentes emociones que Barbie y Ken sienten cuando ponen un pie en el mundo real. Ese diálogo es muy esclarecedor. Una misma acción produce emociones diferentes dependiendo si van dirigida a una mujer o a un hombre. Y, por último, también me ha gustado alguna que otra metáfora que se ejemplifica en la sede de Mattel, así como las alusiones a las decisiones comerciales de la compañía, referidas a la retirada de ciertos juguetes. Mattel se burla de su propia cúpula y de su hacer. Bueno, no está mal pero vamos, tampoco es para alabarlos. 

Qué es lo que no me ha gustado de esta película

Id preparando las piedras porque, a mi juicio, el problema está en el enfoque. Esas escenas iniciales que comenté antes vienen acompañadas de un discurso en off en el que se manifiesta que la mujer le debe todo lo que es hoy a esta muñeca. Porque, ¿quién quiere ser madre las veinticuatro horas del día? Dejad de jugar a las casitas -como si lo de gestionar una familia y un hogar fuera un juego-, y rendid pleitesía a vuestra salvadora. 

Entiendo que lo que se pretende es desmitificar, destruir, esclarecer. Dejar patente que, a pesar de que Barbie es una mujer empoderada, en el mundo real las cosas no son así, sino que la mujer aún tiene un lucha titánica por delante y para llegar hasta aquí se ha dejando la piel en el camino. Pero, por favor, aclaradme esto: ¿por qué en Barbielandia los hombres están tan denostados, ninguneados, y despreciados? No  hay necesidad de algo así, de crear un mundo al revés, en el que el hombre depende emocionalmente de la mujer y llora por las esquinas, anhelando que ella le dirija la palabra. Venimos huyendo de todo eso, batallando década tras década, y ahora viene esta directora y nos muestra este mundillo rosa, al que le ha dado la vuelta, para seguir echando más mierda sobre la desigualdad. Le habrá parecido divertido mostrar al hombre como un pelele o un gusano al que pisar. Nunca fue divertido que a la mujer se la hiciera sentir así. Y no lo es tampoco que al hombre se le vea así. Y sí, que ya sé que la trama juega a mostrar lo que no está bien para luego, con bonitas palabritas, y ¡oh, por fin he abierto los ojos!, apoyarnos los unos a los otros y construir un mundo en el que todos seamos iguales. Pero para llegar a ese desenlace, se pasa por un montón de situaciones que no me representan, ni me gustan nada.  

Barbie se dará cuenta que el mundo no debe ser como Barbielandia y tampoco como el mundo real. Y aun así, hay una disertación final que se resume en las dos líneas que aparecen en la cartelería:


"She's everything.

He's just Ken". 


Vale. Ella puede ser cualquier cosa y Ken debe ser él mismo, sin tener que vivir toda su vida a la sombra de Barbie. Ay, mirad, yo que sé. Es que no le cojo el punto a esta película, y no veo tan claro la supuesta intención que escondeCreo que hay un batiburrillo de ideas, una serie de mensajes loables, pero que no están bien definidos, que no quedan claros, que tienen zonas oscuras y pueden ser malinterpretados. A mí se me quedó cara de tonta en muchas escenas.

Personajes

Barbie

La chica curvilínea, de cintura de avispa y pecho prominente. La joven de larga cabellera rubia, ojos azul mar y una sonrisa perfecta. Barbie no necesita a los hombres. Le basta con sus amigas, así que, cada noche es noche de chicas, mientras ellos babean detrás de ellas, esperando alguna carantoña. 

Como dije antes, la muñequita evolucionará una vez que experimente en sus propias carnes (o plástico reciclado) la dificultad que la mujer sufre para abrirse camino, solo que en la película lleva ciertas situaciones al extremo. Y aunque hay mucho que cambiar todavía, por suerte, hemos avanzado.

Ken

A mí Ken me ha caído fatal. Media película haciendo el bobo, vestido de colores chillones o de cowboy. La otra, queriendo imponer el patriarcado en Barbielandia vestido con un abrigo de pieles. Por no hablar de la pelea de egos en la que se enzarza con otros personajes. 

Vamos que lo único destacable es ver a Ryan Gosling bailando, pero como su papel es tan ridículo, esta película ha destrozado por completo la buena imagen que me dejó el actor en La La Land.

Gloria

Junto a su hija Sasha, es la humana de la película. Su papel es el de abrir la mente de las Barbies a la realidad. Orientarlas para que ellas, no solo vuelvan a ocupar el papel que tenían antes en Barbielandia, sino que además, entiendan que hay que cambiar y construir un mundo mucho más igualitario, más equitativo, mejor. Ni Barbie es mejor que Ken. Ni Ken es mejor que Barbie. Pero decirlo de modo condescendiente no mola. En algún momento, el personaje suelta algo interesante pero, al instante siguiente, me desbarata los esquemas. Creo que en una escena viene a decir algo así como que si tienes una idea brillante, no defiendas que es tuya, sino que es mucho mejor hacer creer al hombre que la idea ha sido de él. No vaya a ser que lastimemos egos. No sé, la verdad. O yo no la he entendido, o vivo todavía en el mundo de las cavernas.

Alan

¿Y con este personaje que hacemos? El pobre Alan ni pincha ni corta. Es un chico más bien feúcho al que todo el mundo ignora. De él pasan todas las Barbies y todos los Ken. Ahí queda eso.

Otras cuestiones

Por comentar otros detalles. No me gusta la estética. ¡Jolín, tanto rosa! Que sí, que tiene que ser así pero no me gusta. ¿Qué queréis que os diga?

¿Y es divertida? Ni chispa. A mí es que no me ha arrancado ni una sola sonrisa. No hablemos ya de carcajadas. 



En definitiva, solo puedo decir que mi interés por Barbie ha fluctuado mucho. Hay diálogos, reflexiones y escenas que me parecen interesantes (las menos) y otras que me han desconcertado mucho. Creo que la intención es buena pero no está bien ejecutada. Yo tengo la impresión de que está película más que ayudar a la causa, echa más leña al fuego. Por lo tanto, y tiradme todas las piedras que queráis, Barbie es un no rotundo para mí. Muy aburrida.

La tenéis de alquiler en algunas plataformas.



Tráiler:




martes, 19 de septiembre de 2023

SANDRA AZA: ❝Siempre quise escribir un thriller histórico sobre Madrid en el siglo XVII y la Inquisición❞

Sandra Aza es un nombre conocido por muchos lectores. Basta con hacer una búsqueda por Internet para comprobar que su primera novela, Libelo de sangre, ha sido leída por no pocas personas. Y no solo eso, sino que fue una obra elogiada y recomendada. Si he de ser sincera, el nombre de Sandra Aza no me sonaba más allá de ver algún comentario en Twitter, así que, cuando me propusieron conversar con ella, me puse las pilas, y traté de averiguar quién era realmente la persona que se escondía tras una novela que había cosechado tan buenas opiniones. Primero, indagué sobre la autora y descubrí que Sandra es una mujer madrileña, abogada de profesión, a la que los procesos judiciales y los juicios le quitaban demasiado tiempo para lo que era verdaderamente su pasión, la escritura. Así que, colgó la toga y opositó, para tener un trabajo que no le robara tanto tiempo y, de este modo, poder encontrar la manera de compaginar laboro y escritura. 

Y sobre la novela, comencé a leerla, no sin antes informarme sobre su trama. En primer lugar, leí que este título había sido publicado en 2020 por otro sello editorial, distinto al que lo distribuye ahora -Planeta-. No me pareció extraño. Cuando una novela tiene éxito, en ocasiones es rescatada por otra editorial y la obra vive una especie de resurrección. Libelo de sangre traslada al lector al Siglo de Oro, concretamente a 1620. En el Madrid del siglo XVII, donde el oropel convive con la miseria más absoluta, Sebastián Castro y su esposa son acusados falsamente de sacrificar a menores cristianos para llevar a cabo rituales. La Inquisición toma cartas en el asunto y de la persecución y apresamiento consigue librarse Alonso, el hijo mayor del matrimonio. Con la ayuda de dos pícaros, el muchacho tratará de liberar a sus padres y eximirlos de toda culpabilidad.

Sandra Aza visitó Sevilla la semana pasada y tuve la oportunidad de sentarme a conversar con ella. Ahí va nuestra conversación.

Marisa G.- Sandra, un placer conocerte y un placer tenerte aquí en Sevilla, con este novelón que has escrito y que se llama Libelo de sangre. Empezamos esta entrevista con dos preguntas. Por un lado, entiendo que esta es tu primera novela. Y, por otro,  creo que Libelo de sangre se publicó en 2020 y ahora la rescata la editorial Planeta. ¿Es así?

Sandra A.- Sí. Bueno, lo que pasa es que es una reedición y claro, como la he escrito de arriba a abajo, pues la verdad es que es un libro nuevo. Se puede considerar un libro nuevo, vamos.

M.G.- Eso te iba a preguntar, si habías modificado mucho la historia de 2020 o no. ¿Mismo título pero una historia diferente?

S.A.- A ver, la trama argumental es un poco igual pero, vamos, está reescrito de arriba a abajo, realmente.

M.G.- Y tú, ¿por qué te sientas a escribir? Esa inquietud por escribir, ¿de dónde viene?

S.A.- Creo que desde siempre. He escrito desde que tengo uso de razón. Hay personas que dibujan, pero mi manera de pasármelo bien era escribir. 

Siempre tuve en la cabeza la idea de escribir un thriller histórico sobre Madrid en el siglo XVII y la Inquisición. Son dos temas que me gustan muchísimo. Madrid en el Siglo de Oro y la Inquisición. Pero claro, ejerciendo la abogacía era muy difícil porque la abogacía y la literatura son incompatibles. Las dos necesitan muchísima dedicación y ninguna de las dos tiene horario. Era prácticamente imposible ponerme a escribir. Y digamos que la historia estaba dentro de mí, y fue creciendo y creciendo, hasta que llegó un momento en el que no me dejaba en paz. Era como, no quiero dejar mi profesión, no quiero dejar mi vida, porque estoy muy a gusto, me encanta la abogacía, y no quería meterme en una aventura como esta porque yo no sabía lo que era. Me lo imaginaba. Pero incluso lo que me imaginaba que es no lo es porque esto requiere un sacrificio y una dedicación absoluta. Sin embargo, el sueño de escribir una novela pudo más que todo lo demás. Al final, me obligó a aparcar mi vida para darle vida a ella.

M.G.- Fue una decisión muy valiente porque nunca se sabe cómo va a funcionar una novela.

S.A.- Claro, fue un salto al vacío. Lo que pasa es que, al plantearme dejar la abogacía, me tenía que buscar otra cosa porque las facturas me iban a seguir llegando y tenía que seguir pagando la hipoteca. Entonces, me saqué unas oposiciones y ya, con un horario un poco más definido, pude compaginar el trabajo y la escritura. 

M.G.- Llama la atención que, siendo tu primera novela, que para escribirla has dejado tu trabajo y has opositado, no te aventuras con una historia sencilla y breve, sino que te metes en un relato de casi novecientas páginas, y con todo lo que ocurre dentro de la novela. 

S.A.- Sí, sí, ya te digo. Es que la novela estaba dentro de mí. Simplemente fue un embarazo. Se fue gestando, creciendo, y cuando ya estuvo formada dentro de mí, entonces fue cuando empezaron las contracciones. Fue como un parto pero además, el parto de la elefanta porque tardé un montón de tiempo. Al principio, solo tenía el germen en la cabeza pero esto empezó a crecer, a crecer, a crecer. Y seguía escribiendo, seguía mi instinto, me iban surgiendo tramas,... Al final, la historia fue conectando ella sola porque yo iba escribiendo y me preguntaba de vez en cuando cómo iban a engarzar todas esas tramas con el germen inicial de la novela, pero un buen día ocurrió la magia. De repente, ¡pum!, todo conectó, todo encajó y todos los personajes encontraron su lugar en el puzle. Pero vamos, al principio no tenía ni idea de que iba a ser así de gorda. Pido disculpas al lector.

M.G.- No, no, no te disculpes.

Bueno, esta novela se titula Libelo de sangre, algo que la mayoría desconocemos qué es. ¿Qué es un libelo de sangre, Sandra?

S.A.- Los libelos de sangre eran acusaciones falsas. Se culpaba a los judíos de secuestrar niños cristianos para torturarlos, crucificarlos, y después coger su sangre y utilizarla en rituales oscuros. Esto ocurría realmente así. Se han sucedido en España y en toda Europa, desde tiempos inmemoriales.

M.G.- Cuéntamos que va a encontrar el lector en la novela

S.A.- Lo que el lector va a encontrar en la novela es un doble crimen ritual. Encuentran a una doncella violada hasta la muerte y a un muchacho, al que le han extirpado el corazón. Nadie duda de que se trata de un crimen ritual y el pánico se extiende por la Villa porque claro, que una mujer haya sido violada, pues no pasa nada, pero que a un muchacho le hayan extirpado el corazón, esto ya tiene visos de herejía y no gusta nada. 

A partir de ahí, las elucubraciones empezarán a correr en los mentideros y pronto surge un libelo de sangre contra un escribano de la Villa, Sebastián Castro y su mujer. Cuando la larga sombra de la Inquisición, que será la encargada de investigar lo sucedido, cae sobre ellos, Alonso, el hijo mayor del matrimonio, conseguirá escapar. Este muchacho de trece años será el verdadero protagonista de la novela y tratará de buscar la manera de rescatar a sus padres. Eso lo obliga a meterse en los bajos fondos de un Madrid desconocido para él porque, hasta ahora, ha vivido entre algodones. Pero ese Madrid es muy duro y sórdido, muy peligroso, del que él lo desconoce todo. Contará con la ayuda de dos pícaros indigentes, que se las saben todas en ese mundillo. Ellos representan la nobleza, el símbolo de la amistad. No tienen nada que ofrecerle, salvo la amistad. Con Alonso correrán toda una aventura, y ellos le ayudarán a mantenerse en pie, y a seguir adelante con su único objetivo, el de rescatar a sus padres. 



[Si quieres oír nuestra conversación, dale al play]


M.G.- Y en ese proceso de rescatar a sus padres, no sé si lo podemos desvelar, tú ya me lo dices, Alonso quiere estudiar. Cuéntamos un poco qué es lo que pretende este joven.

S.A.- Para rescatar a sus padres busca todos los medios para hacerlo. Él descubrirá que las cosas en la vida no son tan fáciles, que cuestan mucho, que se necesita mucho más que buena voluntad para conseguir las cosas y que es mucho más fácil que se dé la injusticia que la justicia. Y al ver las grandes injusticias que hay entre ellos, con la acusación de sus propios padres que son inocentes, le surge la vocación de defender, honrar y servir a la justicia.

M.G.- Y como este personaje va a ejercer la profesión a la que tú has estado vinculada mucho tiempo, no sé si a Alonso le has prestado cosas de tu personalidad, a la hora de encarar un proceso.

S.A.- Bueno, no lo sé. Creo que todos los personajes tiene un poco parte de mí, incluido los malos malísimos. Han nacido todos de mí, con lo cual, todos tienen algo de mí. Los malos, también. Mi gente me decía que era una sádica por las cosas que se me ocurrían. No sé, creo que todos los personajes tiene un poquito de mí. Alonso tiene algo de mí, por supuesto, como su voluntad, su coraje, sus ganas de tirar para adelante. Pero si me preguntas si me siento identificada con algún personaje, te diría que con ninguno y con todos porque, al final, todos han nacido de mi tintero, ¿no?

M.G.- Es una novela amplia, casi novecientas páginas. Es cierto que Alonso será el protagonista principal pero aparecerán muchos más personajes secundarios. He leído sobre algunos de ellos y me llama la atención sor Casilda.

S.A.- Sí, sor Casilda es la monja tornera de la inclusa. La inclusa era una institución muy importante en la época porque eran tiempos en los que llovían los niños abandonados. Además, es una institución que ha perdurado a lo largo del tiempo, y que tiene muchas historias con mayúscula y también muchas historias con minúscula, por la crudeza y lo doloroso de entrar en los lares del olvido, que le llamo yo. Era atravesar el torno y te quedabas hasta sin nombre. Esto, en aquella época, tenía muchísima importancia porque es que era tal la cantidad de niños que llegaban a la inclusa que las monjas tenían que alquilar amas de cría y ofrecerles un jornal. Había muchas mujeres que venían de Toledo y Guadalajara para ofrecerse como candidatas. Había tantos niños abandonados que, en Toledo y Guadalajara, había más niños incluseros que oriundos. Era un aluvión de niños abandonados.

M.G.- Estamos ante una novela que se ubica en ese Madrid, del que hablaremos un poco, pero que cuenta con temas como la lealtad, la amistad, el amor. No nos podemos olvidar del Santo Oficio. Todos conocemos las cosas que hacían, los ajusticiamientos, la coraza, las llamas, las hogueras. Tú, a la hora de escribir esta novela, imagino que habrás hecho una incursión bastante profunda en lo que era la Inquisición. ¿Con qué te has encontrado?

S.A.- Pues me he encontrado con la sorpresa de que nos han contado cosas que no eran así, que la Inquisición no era como nos la han contado. Era una institución muy dura, extremamente dura, pero a la vez era un tribunal muy riguroso. Tenía un procedimiento muy regulado, muy respetado y bastante garante dentro de lo que era la época. Y desde luego, la Inquisición española era muchísimo más garante que el resto de las inquisiciones europeas, cuando nos han contado todo lo contrario. Parece que la Inquisición española era sanguinaria, un desmadre de cremaciones y torturas. Y bueno, al ahondar en la institución e irme a los archivos, porque en la Inquisición española se transcribían todos los procedimientos, al leer esas transcripciones, descubro que, en tres siglos y medio, el número de sentencias no superaba las diez mil. Estamos hablando de trescientos cincuenta años y oye, diez mil personas, pues tampoco estaba tan mal. Es que, en la cruzada contra los cátaros, en un solo día se mataron a veinte mil personas. Pero claro, nos ha quedado el sambenito, y nunca mejor dicho porque era la túnica que le ponían a los reos inquisitoriales, de la Inquisición sangrienta. Y resulta que la Inquisición española era la menos sangrienta de todas las europeas.

M.G.- Pero había falsas acusaciones y quemaban a gente que no era culpable.

S.A.- Sí. A ver, desde luego, había muchos inocentes que terminaban en la hoguera pero los delitos de hoguera en la Inquisición eran muy, muy, muy extremos. No era tan habitual como nosotros pensamos, ni siquiera con las brujas. Tanto que se dice de los juicios de Zugarramurdi, resulta que de las veintinueve mujeres encausadas, murieron seis quemadas y otras cinco murieron en prisión. Una de ellas hasta se suicidó. El resto se salvó precisamente por un inquisidor. Se habla mucho de Torquemada pero no tanto de Alonso de Salazar y Frías, que fue el que consiguió salvar a estas mujeres del delito de brujería. 

En Libelo de sangre lo que hay es una trama en la que se muestran los engranajes de la Inquisición, pero los de verdad, sin alimentar el morbo ni para contar cosas que no existían. Lo que se cuenta en Libelo de sangre con respecto a la Inquisición se ajusta al rigor histórico. No hay morbo, pero tampoco hay intención de lavar la cara porque la tiene sucia. La Inquisición española era lo que era, pero eran más sangrientas las europeas. Era un tribunal duro en el que te juzgaban por decir «lo juro por Dios». No se podía tomar el nombre de Dios en vano. Eso, en España, era peligrosísimo. De ahí salió la expresión «pardiez». Para no decir «por Dios» se decía pardiez. 

M.G.- Ah, qué curioso.

S.A.- Y también se decía «voto a bríos» porque bríos era como Dios. En vez de decir «juro por Dios», decían «voto a bríos». Como juraras por Dios en público te metías en un problema.

M.G.- Pues te iba a preguntar por el escenario pero, aprovechando lo que comentas, adelanto la pregunta sobre la documentación. Has tardado cuatro años en construir esta novela. Has leído mucho, pero habrás aprendido mucho también.

S.A.- Una barbaridad. Sobre todo he aprendido humildad. Ha sido un baño de humildad brutal, porque claro, yo empecé la historia pensando que sabía mucho. Y cuando me enfrenté a la página en blanco, a la hora de describir cosas, lo que comían, a qué hora se levantaban, cómo hablaban, cómo se comportaban,...  me di cuenta que no tenía ni idea de nada. Entonces, empecé a profundizar en ese periodo previo de documentación que se extiende a lo largo de toda la novela. En cada capítulo había un reto, buscar el detallito para describir cómo eran las ventanas de la casa de los pobres, si tenían cristales o no. ¿Dónde bebían? ¿En una taza o en un vaso? ¿Eran de cristal, de hojalata o de qué? ¿Cómo se expresaban? ¿Qué vestían o qué llevaban en los pies? El suelo de las casas, ¿cómo era? ¿De madera, de barro o de tierra? Ese fue mi baño de humildad porque creía saber mucho y me di cuenta que lo ignoraba todo.

M.G.- ¿Quizá, lo más difícil ha sido transcribir o retratar la forma de hablar de aquella época?

S.A.- A mí me costó. En Libelo de sangre, se entienden perfectamente todas las palabras porque no es castellano antiguo pero es verdad que en esa época no te llamaban cobarde, sino temebrisas. O, en vez de maleante, te decían asustasierpes. Si eras rico, eras un dueño. Si eras pobre, un lamecharcos. Ese tipo de expresiones que en aquella época eran muy habituales y se han perdido totalmente. Pero eran bonitas. Puedes insultar con una elegancia brutal. Y es que, hasta al destinatario del insulto, le puede hacer hasta gracia. Son expresiones que se podrían recuperar. El castellano es tan rico que es una pena que lo limitemos a una serie de expresiones y dejemos fuera otras tantas que lo hacen más rico y más bonito. 

M.G.- Libelo de sangre transcurre en Madrid. Una ciudad que ha sufrido muchos cambios desde entonces. ¿Cómo era la vida en ese Madrid? 

S.A.- Había bastante pobreza. Estamos en el barroco. Estaba el brillo de la Corte pero, detrás de esos reflejos que eran tan brillantes y que no te dejaban ver más allá, había muchísima indigencia, muchísima mendicidad, muchísima necesidad. Pero, al mismo tiempo, era una ciudad chispeante, vibrante, hipnótica,... Era mágica. Por sus calles paseaba Quevedo, Góngora o Lope de Vega. Vas paseando por Madrid, por el centro, y sabes que ese suelo lo pisó Lope de Vega o que en esa casa murió Cervantes. Y también tienes la cárcel de la Corona, y puedes ver las mazmorras. También Velázquez andaba por allí, por el Alcázar, como pintor de cámara de Felipe IV. Estaban los corrales de comedia donde se representaban las obras de Lope, con Lope como público. Era fascinante. Era una ciudad con mucha indigencia y mucha necesidad porque todos venían a la Corte a buscarse la vida pero, al mismo tiempo, era una ciudad con mucho ingenio. Hasta para pedirte una limosna te hacían una copilla o te hacían una poesía.

M.G.- Y los personajes se van moviendo por las calles de Madrid hasta el punto de que decides añadir un apéndice, unas notas históricas. Muchas de ellas relativas precisamente a las calles, aclarando que tal calle es hoy esta otra. Vas dando apuntes para que el lector se ubique bien dentro de la ciudad.

S.A.- Sí. Tenemos, por un lado, el mapa que está en el interior del libro. Es el primer mapa que hubo de Madrid. Además, coincide con la época porque el mapa retrata la ciudad entre 1614 a 1622, mientras que la acción de la novela se inicia en 1620. Y, por otro lado, tenemos las notas históricas al final del libro que sirven para indicar al lector que tal calle antes se llamaba de un modo y ahora de otro. 

M.G.- Por ir terminando. Escribes una novela histórica, imagino que también te gusta leer el género. No sé si tienes algún referente.

S.A.- Me gusta mucho autores como Jorge Molist o Gonzalo Giner. También me gusta mucho una trilogía de Kate Mosse o las novelas de Matilde Asensi. Y por supuesto, me gustan mucho los escritores del Siglo de Oro. 

M.G.-Como última pregunta, he leído que algunos lectores han comentado que, en el desenlace, quedan algunos flecos sueltos como si se dejara una puerta abierta para una segunda parte. No sé si es esa la intención.

S.A.- El libro termina. Tiene su desenlace pero la historia es susceptible de seguir.

M.G.-Entonces, hay intención de una segunda parte.

S.A.- Sí, sí,... Como es susceptible de seguir, creo que voy a seguir.

M.G.- Sandra pues lo dejamos aquí, con este pedazo de novela que has escrito. Un placer tenerte en Sevilla y poder conversar contigo.

S.A.- Muchísimas gracias. Ha sido un placer.


Sinopsis: Un doble y salvaje asesinato; un ritual hereje; una familia destrozada por la Inquisición. El Siglo de Oro como nunca te lo han contado.

Rigor, suspense y un estilo narrativo impecable se unen en Libelo de sangre.

Durante el crudo invierno de 1620 un espantoso crimen ha sembrado el pánico en cada rincón de Madrid: una joven ha sido violada y enterrada junto a un niño al que le han extirpado el corazón. Nadie en la Villa duda de que se trata de un asesinato ritual, y pronto surge en los mentideros un «libelo de sangre» contra el escribano Sebastián Castro y su esposa, una acusación falsa que culpa a los judíos de sacrificar a menores cristianos para realizar magia negra.

Por suerte, Alonso, el hijo mayor del matrimonio, ha conseguido escapar de la Inquisición, encargada de investigar el delito, y de sus horribles métodos; pero ahora deberá enfrentarse a otros peligros no menos terribles: el frío, el hambre y a los miserables que pueblan las calles.

Devastado y sin más ayuda que la de dos pícaros vagabundos, intentará llevar a cabo el único objetivo que lo mantiene con vida: rescatar a sus padres.

Cuando la fe en Dios encendía corazones, pero los delitos contra ella prendían hogueras.


jueves, 14 de septiembre de 2023

SUSANA MARTÍN GIJÓN: ❝Santa Teresa fue acusada de iluminada por la Inquisición❞

Susana Martín Gijón se está convirtiendo en una experta en la historia de Sevilla. A través de sus novelas, las que protagoniza Camino Vargas, aprendí muchas cosas sobre los múltiples rincones que pueblan esta ciudad, por los que paso siempre con prisas, y en los que jamás reparo. Así que, leer a Susana no solo es un mero entretenimiento sino que también es una manera de aprender. Y, sin duda, seguiremos aprendiendo mucho sobre la ciudad de la Giralda si asomamos nuestras narices a lo último que acaba de publicar. La Babilonia, 1580, nos traslada al siglo XVI, a la vida en la ciudad hispalense, cuando Sevilla era epicentro del mundo y capital del comercio. Estamos ante una lectura a la que no le falta ni uno solo de esos elementos tan necesarios para conseguir enganchar al lector. Entre las páginas de esta novela, habrá suspense, muertes, investigaciones criminales, aventuras e historia. Un combo que convierten a La Babilonia, 1580 es una lectura que no te puedes perder. 

Protagonizada por dos jóvenes -Damiana, que ejerce la prostitución, y Carlina (o sor Carolina, que viste los hábitos en el convento fundado por Santa Teresa), La Babilonia, 1580 arranca con la muerte de una prostituta. La flota de Indias está a punto de partir pero los diversos asesinatos están conmocionando la ciudad, y más aún a un gremio, el de los marineros, que ve en las muertes signos de malos augurios. A la investigación de los asesinatos se unirá la búsqueda de un talismán y de un librillo, que guardan las claves de un tesoro.

Alejándose del siglo XXI, la autora opta por plantearse un reto que, a mi juicio, lo ha superado con creces, al construir una novela que se lee con fluidez e interés. A su paso por Sevilla, pudimos hablar con Susana. Aquí os dejo nuestra conversación. 

Marisa G.- Susana, un placer tenerte otra vez en Sevilla con una novedad tan estupenda como esta, La Babilonia, 1580. Imagino que casi todas las entrevistas empezarán preguntándote por esas primeras páginas, por esa nota previa que antecede a la historia, en la que nos hablas del hallazgo de un legajo, el que da pie a esta historia. No sé si toda esa narración también forma parte de la ficción.

Susana M.- Hola Marisa, el placer es mío. Me hace mucha ilusión pisar mi tierra otra vez.

Sí, es verdad, eso forma parte del territorio de la ficción. Hay una nota previa en la que hago un homenaje a la tradición del manuscrito encontrado, que ya utilizaron las novelas de caballerías, tantísimas de ellas, como es el caso de Miguel de Cervantes en El Quijote, o Umberto Eco en El nombre de la Rosa. Tiro de ese tópico del manuscrito encontrado. Juego con él, con esa dosis de humor que, como persona del sur, me caracteriza un poquito, y me parapeto en esa ficción también para darle el protagonismo a otra escritora, una escritora a la que la Historia, inmerecidamente, se lo ha quitado y que, de alguna manera, yo intento restituir en esta novela.

La Babilonia, 1580 es muchas cosas. Es una novela histórica, de aventuras, pero también es un thriller, es novela negra, y tiene una parte de denuncia social. Y además, de alguna forma, es mi pequeño grano de arena para restituir el protagonismo de las mujeres, un protagonismo que nos ha sido vedado en la historia de la literatura y también, en cuanto a personajes históricos, es un homenaje a voces como la de esta escritora que comentamos, sobre la que podemos profundizar más si quieres.

M.G.- Lo haremos. Sevilla sigue siendo escenario de tus novelas. Con tus libros siempre se aprende mucho sobre esta ciudad. Sin embargo, hay un importante cambio de registro entre lo que has escrito hasta ahora, con Camino Vargas, y lo que has escrito en esta última publicación. ¿Por qué alejarte tanto en el tiempo? ¿Por qué seguir hablando de Sevilla pero desde el siglo XVI?

S.M.- Bueno, para una autora son retos. Mantenerse en la zona de confort, por mucho que cada novela aborde temas diferentes, no te gratifica igual. He sido siempre muy lectora de novela histórica y nunca me había lanzado. Me parecía el momento pero, a la hora de elegir época y lugar, ¿dónde me iba a ir? Pues a Sevilla, porque ya conocéis mi trayectoria. Y si elijo Sevilla, ¿qué mejor época que esa de máximo esplendor, como fue el siglo XVI, donde esta ciudad era la capital comercial, centro neurálgico del Viejo y del Nuevo Mundo, con tanto oropel, tanta opulencia, aunque también con muchas sombras? Y como deudora de la novela negra me centraré mucho en esas sombras.

M.G.- ¿Y cómo has afrontado ese cambio de registro? No debe ser fácil sumergirse en el siglo XVI.

S.M.- No, no lo ha sido. He necesitado de muchísima documentación y muchísima concentración. Hasta que no pasó un año estudiando, y preguntándome dónde me he metido, no empecé a encontrar mi voz, la que reconocen y tienen asumida las y los lectores. Cuando ya sé cómo visten, cómo son las calles por las que pasan, cómo hablan, qué es lo comen,... en fin, cuando ya tengo todo eso en la cabeza, es cuando la historia empieza a fluir. Antes de eso, me parecía inverosímil porque no hacía más que tropezar a cada paso. Así que sí, ha sido un proceso muy exhaustivo, de estudiar mucho, de recorrerme las calles dónde se situaba la Mancebía sevillana, y ese trazado de la tapia que la encerraba, o dónde estaba el convento de las Carmelitas descalzas, el Hospital de Bubas, la zona del Arenal, cerca del río con las naos amarradas en el puerto,... Todo eso había que recorrerlo. Al menos, yo lo he recorrido porque soy muy exhaustiva en ese sentido. Y también he navegado durante unos días en la réplica de un galeón, como el de la época. Cuando todo eso estaba en mi cabeza y casi en mi piel, fue ahí cuando consideré que estaba preparada para que los personajes me dejaran guiar con más soltura.


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]

M.G.- Aprovecho lo que estás comentando ahora porque resulta llamativo y especialmente digno de mención el lenguaje empleado. Obviamente estamos en el siglo XVI, y no se hablaba igual que ahora. ¿Te ha costado mucho recrear la forma de hablar de entonces? Yo he tenido que buscar algunas palabras, como por ejemplo albayalde, porque no sabía qué es lo que era. Pero me parece que tienes un dominio de la forma de hablar de la época bastante acertado.

S.M.- Ese es el trabajo previo porque, si no, no se podría escribir con naturalidad y habría que frenarse cada dos o tres palabras. Cuando lo tienes todo en tu cabeza, entonces sí, pero ¡vive Dios! (ríe) que ha sido un proceso intenso que luego se disfruta. 

El lenguaje de una novela, de alguna forma, nos enriquece y nos refresca términos. También, en ocasiones, nos hace buscar algún término pero sin que ralentice o se tropiece porque, aunque se entienda por el contexto, a lo mejor te apetece saber más exactamente a lo que se refiere. Todo eso, como lectora, a mí me enriquece.

M.G.- Dentro de esa Sevilla del siglo XVI, centro neurálgico del comercio con las Indias, te centras en dos colectivos que, por decirlo de alguna manera, eran muy desfavorecidos, los últimos escalones de la sociedad. Son las prostitutas y las monjas.

S.M.- Sí. Las dos principales protagonistas -Damiana y Carlina-, son dos amigas de la infancia, dos huérfanas de Triana, uno de los arrabales más desamparados de Sevilla, por aquel entonces. Con el tiempo, cada una de ellas ha tomado un camino distinto, buscando ambas su supervivencia. 

Carlina ha logrado profesar en un convento donde no podía entrar cualquiera, sino que se necesitaba una dote. En alguna ocasión, alguna viuda que no tuviera descendencia dejaba a la Iglesia su patrimonio, para que aquellas chicas que tuvieran vocación pero no tuvieran recursos, pudieran acceder a un convento. De este modo, Carlina va a conseguir entrar a profesar en el convento de las Carmelitas Descalzas, el que fundara Santa Teresa en Sevilla. Esto le va a permitir dos cosas. Por un lado, no pasar hambre como ya la había pasado o, al menos, tener garantizada la supervivencia, poder llevarse algo de comer a la boca cada día,  y no cuando era niña que solo comía cuando podía escaquear una pieza de fruta. Por otro lado, cultivarse. Para una niña como ella, el aprender a leer y a escribir era prácticamente imposible. Estando donde está, en el convento que fundó Santa Teresa y que gobierna la priora letrera -personaje real e histórico- lo va a tener más fácil.

En cuanto a Damiana, ella va a ejercer la prostitución para sobrevivir. Pero, por duro y desagradable que sea el trabajo, lo ejerce dentro del recinto legal para hacerlo, y eso le garantiza también unos mínimos de supervivencia. Hay un padre, lo que viene a ser el proxeneta, que la protege junto al resto de mujeres dentro de la botica, algo que no tenía cuando se veía obligada a ejercer de forma ilegal en las casillas del puerto o en cualquier otra zona de la ciudad. Ahí sí que estaba desprotegida y le podía ocurrir lo que fuera porque estaba arriesgando su vida. A su manera, Damiana también ha conseguido llegar lejos para partir de donde partía, con muy pocas posibilidades de supervivencia.

A partir del detonante del primero de los crímenes, las dos van a confluir de nuevo y van a tener que investigar juntas, así que van a verse obligadas a ese reencuentro.

M.G.- Es una novela histórica pero también tiene elementos del thriller porque, como mencionas, hay crímenes. Empiezan a aparecer prostitutas muertas. Además, aparecen en esos barcos que se están preparando para el viaje al Nuevo Mundo. Pero, ¿qué más va a encontrar el lector en esta novela, al margen de esa parte negra?

S.M.- A ver, sobre todo es una novela histórica, aunque también es una novela de aventuras. Vamos a ir viviendo diferentes escenarios y los personajes van a pasar por una serie de peripecias. Por supuesto, tiene los elementos del thriller y de la novela negra, que son reconocibles en mí, con capítulos cortos, que acaban en alto, y giros de guion. Todo esto lo va a encontrar el lector, pero con ese plus de adentrarnos en la historia de nuestro país y, en concreto, en Sevilla.

M.G.- Estamos hablando de la prostitución que se ejercía en la Mancebía, una zona que no está lejos de donde estamos hablando ahora. Toda esa parte de cómo se ejercía la prostitución en Sevilla me ha parecido sumamente interesante. Por apuntar alguna cosa. Se podía ejercer a partir de los doce años. Había prostitutas legales e ilegales. Los establecimientos tenían que estar legalizados por el Cabildo. Y me llama la atención dos datos más. Uno, que los propietarios de esas boticas eran la capellanía y las comunidades religiosas, algo muy contradictorio. Y otra, que las mujeres que ejercían la prostitución no podían ser naturales de Sevilla ni tampoco tener familia en la ciudad. Muy curioso todo esto.

S.M.- Sí, sí, era otra de las ordenanzas de la Mancebía. Claro, tenemos que ponernos en el contexto. Estamos en una época en la que, ya de por sí, tenía una violencia estructural feroz, por supuesto, hacia las mujeres pero también el salvajismo y la violencia estaban muy integrados en el día a día. Ver a una niña de doce años prostituyéndose era algo natural. De hecho, cuando se ponía ese límite legal era porque, fuera de la Mancebía, te podías encontrar cualquier cosa, ¿no?

Y luego, lo de la doble moral, la hipocresía. Por un lado, vamos a ver al padre León, personaje histórico real, intentando disuadir a los hombres que van allí, para que se vuelvan a sus casas, y a las mujeres para que abandonen la prostitución. Él fundó incluso una casa pía para mujeres arrepentidas y esto está documentado. Pero, por otro lado, y como dices, la mayoría de las casillas, y de las boticas, como se las llamaban, donde ejercían estas mujeres, pues eran patrimonio de instituciones religiosas que les están pidiendo un alquiler. O sea, el proxeneta de turno tiene que pagar mensualmente un dinero a la iglesia para que estas mujeres puedan ejercer la prostitución.

M.G.- Me parece muy curioso todo. Y claro, Sevilla, en aquella época, no era la Sevilla que conocemos hoy. Era menos bonita, menos agradable, y mucho más peligrosa. El comercio con las Indias traía mucha riqueza a esta ciudad y eso daba pie al pillaje y a que los marineros acudieran a esas boticas para desahogarse. Imagino que habría muchos lupanares como este de la novela, como La Babilonia, el centro donde ejerce Damiana.

S.M.- Sí, La Babilonia es una botica ficcionada pero podría ser una de las boticas más cotizadas dentro de la Mancebía sevillana. Fuera de eso, todo lo que hubiera era ilegal. Esa prostitución ilegal se podría encontrar en tabernas, en mitad de la calle, en el Arenal, jugándose la vida completamente. Pero bueno, al menos, dentro de la Mancebía había unos mínimos.

M.G.- El papel de las mujeres en esta novela es muy importante, y no solamente por las dos protagonistas. Haces un homenaje a esa mujer que intentaba romper esquemas y salirse de lo que estaba socialmente establecido. Por ejemplo, en el caso de Carolina, la amiga de Damiana, tiene muchas inquietudes culturales, le gusta leer. Y luego también tenemos a la priora del convento de la que hablas en las páginas finales, una mujer que lo tuvo muy complicado. Haces alusión a esa idea de que el conocimiento en la mujer era reflejo de soberbia.

S.M.- Sí, las propias monjas lo consideraban así. Y llama la atención cuando, precisamente, los monjes eran, de alguna forma, uno de los sectores más cultivados. Sin embargo, en el caso de las mujeres que profesaban la religión estaba mal visto, incluso por ellas mismas, salvo excepciones, como es el caso de Santa Teresa o de la priora letrera, como la propia Santa Teresa llamaba a María de San José. Precisamente por eso, Carlina busca este convento porque, al menos, las que lo regentan, de alguna forma, tienen una amplitud de miras que no tienen las propias hermanas con las que vive el día a día. 

M.G.- En la novela también vamos a ver al Santo Oficio. De hecho, esa monja letrera, esa priora, sufrirá en sus propias carnes los estragos de la Inquisición.

S.M.- Sí, esto forma parte de la historia y está totalmente documentado. La propia Santa Teresa, en su paso por Sevilla, fue acusada por la Inquisición de iluminada, junto con María de San José, con la priora letrera. Fueron absueltas. La Santa abandonó Sevilla y se fue a seguir fundando conventos, pero María de San José siguió aquí. Volvieron de nuevo a acusarla, además, traicionada por sus propias hermanas y el propio confesor del convento. La encarcelan y finalmente la absuelven de nuevo. En 1579 es repuesta en el cargo, aunque ella no quería, y en 1580 comienza la acción de la novela. O sea, imaginemos en qué situación se encuentra esta priora en ese momento, llena de recelos y desconfianza, cuando tropieza con sor Catalina, que está haciendo cosas raras que no le cuadran. Lo que la priora no sabe es que está investigando los crímenes junto con Damiana.

M.G.- Por hablar un poco de la estructura de la novela, el lector y yo misma nos sorprendemos en la lectura. Estamos hablando de Damiana, de sor Catalina, de Sevilla, de 1580, en una narración cronológica. Sin embargo, vamos a encontrar unos capítulos intercalados, unos pasajes que parecen de un libro, de unos pueblos en guerra. No sé si puedes comentar algo al respecto.

S.M.- Sé que esos capítulos descolocan un poco porque se van a otro lugar, que ni siquiera ubicas bien. Sabemos que es el siglo XIV y, en un principio, no parecen tener nada que ver con lo que se nos está contando de Sevilla. Pero claro, cualquier lector con un poquito de intuición sabe que eso le va a llevar a alguna parte. Y, efectivamente, al final, ambas tramas se van a entrelazar.

Son capítulos que van apareciendo cada tanto, con una grafía diferente, en los que se van transcribiendo narraciones orales del imperio de Mali en el siglo XIV. Para mí esto ha sido uno de los hallazgos más interesantes. Esas narraciones que se han transmitido de generación en generación, que han llegado hasta nuestros días y que narran la historia de esta dinastía del imperio de Mali. Esa narración nos va a llevar hasta un secreto fascinante, clave de la novela que no podemos desvelar aquí. 

M.G.- No lo vamos a desvelar, no. Bueno, la documentación ha sido complicada. Cuéntame un poco en qué te has basado para documentarte, a quién has recurrido, has leído, con quién has hablado.

S.M.- Bueno, de todo. He estado dos años documentándome. Me he recorrido las librerías de viejo de la ciudad, que han sido para mí un gran tesoro. Una de las ventajas de estar en Sevilla, además de poder pasear por los lugares, es también el hecho de poder encontrar esos tesoros, esas librerías de viejo que en ninguna otra parte hubiera encontrado. Y, por supuesto, los archivos. También he recurrido a diversos ensayos, como el de Morales Padrón, Pablo Emilio Pérez-Mallaína, que además me ha ayudado con algunas dudas, o Esteban Mira Caballos, otro historiador de Carmona que, además, tiene también artículos académicos que me han venido muy bien. En los agradecimientos aparecen algunas de las personas que me han ayudado pero ha habido otras muchas porque, por mucho que yo me pase dos años estudiando no puedo saber tanto como el que ha pasado la vida consagrado a ello. Sabes que siempre recurro a las personas que conocen bien cada materia. 

M.G.- Mañana te metes en un barco, si no me equivoco.

S.M.- Sí, mañana me meto en un barco, pero ya enrolé en una réplica de galeón y estuve navegando un tiempo. Pero mañana (se refiere al día 7 de septiembre) nos vamos a subir a la nao Victoria 500, muy cerca de la Torre del Oro, para hacer una visita guiada. Aunque es de 1519, es decir, anterior al año de la novela, tenemos el privilegio de tener en Sevilla una nao del siglo XVI, permanentemente anclada, que además es museo. Podremos conocer el espacio para imaginarnos cómo vivieron, cuando por fin embarcan hacia las Indias, Damiana y los personajes del libro. 

M.G.- Yo he visitado esa nao y el espacio es muy reducido para todos los que viajaban en ella.

S.M.- El galeón es algo más grande que la nao pero vamos a poder imaginarnos cómo viajaban. Vamos a poder ver el camarote del piloto, de Eugenio de Ron, en la novela, y el resto de partes del barco. 

M.G.- Bueno, Susana, un placer volver a verte, y volver a leerte. Yo estoy disfrutando mucho de esta lectura. 

S.M.- Le he puesto el corazón y la cabeza. Así que me alegro. Gracias.

M.G.- Gracias a ti.


Sinopsis: Año del Señor de 1580. Sevilla vive su momento de máximo esplendor como capital del comercio entre el Nuevo y el Viejo Mundo.

La Flota de Indias de Su Majestad está a punto de zarpar cuando la piel arrancada del rostro de una mujer y su cabellera pelirroja aparecen ajustadas como un disfraz macabro al mascarón de proa de la Soberbia, el buque de guerra que abre el convoy. Próxima al barrio portuario del Arenal, en una zona cercada por altos muros, se encuentra La Babilonia, el prostíbulo más cotizado de la Mancebía y donde ejerce Damiana. A pocos metros de allí está el convento de las carmelitas descalzas, donde vive en clausura sor Catalina. Ambas fueron amigas en la infancia y se verán unidas de nuevo a fin de averiguar quién cometió tan brutal asesinato y por qué. Para hacerlo pondrán en peligro sus propias vidas, pero también el secreto mejor guardado de la Corona.


miércoles, 13 de septiembre de 2023

FATUM (THRILLER - 2023)

Año: 2023

Nacionalidad: España

Director: Juan Galiñanes

Reparto: Luis Tosar, Álex García, Elena Anaya, Isabel Naveira, Aron Piper, María Luisa Mayol, Pepa García,...

Género: Thriller

Sinopsis: Sergio (Luis Tosar) tiene graves problemas con el juego. Tras jurar a su esposa que no volvería a caer, recibe un soplo sobre un supuesto amaño de un partido de futbol e, incapaz de cumplir su promesa, regresa a la casa de apuestas con la intención de recuperar todo el dinero perdido. El soplo resulta ser cierto y por fin su suerte va a cambiar… pero Alejo (Aron Piper) con un pasado salpicado también por el juego irrumpe armado en el local. Pablo (Alex García) francotirador del GEO, es presionado por la comisaria Costa (Elena Anaya) para prestar servicio en el atraco. Pero la cabeza del GEO está en otro sitio, en el hospital, donde la vida de su hijo pende de un hilo. El destino hace que Sergio y Pablo se vean envueltos en un atraco a una casa de apuestas, donde un disparo cambiará sus vidas para siempre.

[Fuente: Filmaffinity]



Qué tedioso resulta el verano en el panorama cinematográfico. En esos meses, me cuesta encontrar una película que me guste, ni en sala grande ni en plataforma, así que celebré con infinita alegría el estreno de Fatum en Amazon Prime, el pasado mes de agosto.

Fatum, palabra que procede del latín, viene a referirse a lo que está ya vaticinado, al destino. Y mucho de destino hay en esta película, de lastimosas casualidades que cambian la vida de los personajes de un segundo a otro.

La sinopsis que figura más arriba es bastante completa y precisa. Efectivamente la trama se articula alrededor de dos familias, muy distintas, que van a unir sus vidas a raíz de un hecho trágico. Por un lado, Sergio y Lidia son los padres de Daniel y Laura. Es un matrimonio roto. Él es ludópata. Ella está cansada de perdonarle. Ha intentado llevarse a los hijos fuera del domicilio conyugal y abandonar a Sergio, pero este la convence, insistiendo en que todo va a cambiar, y ella le vuelve a dar otra oportunidad. No obstante, el destino persigue a Sergio, que trata de eludir las tentaciones hasta que al final vuelve a caer.

Por otro lado, Pablo y Marta son los padres de Roi. El pequeño sufre una cardiopatía y necesita un trasplante de corazón. Mientras ese nuevo órgano llega para el hijo, la pareja trata de mantener una vida tranquila y feliz. El matrimonio se lleva bien y la unión entre padre e hijo es muy sólida. Pero aquí viene de nuevo el destino a trastocarlo todo. Roi sufre una crisis y acaba ingresado de urgencias en el hospital. Su corazón ya no aguanta mucho más. Por si eso fuera poco, Pablo, francotirador de profesión, recibe el aviso de un atraco en una casa de apuestas y tiene que incorporarse al operativo policial. El resultado de esta acción policial unirá su vida a la de Sergio de la peor manera posible, y es ahí donde arranca realmente esta historia.

Temas

Si analizamos Fatum desde el punto de vista temático veremos que no explora campos que no hayan sido ya trillados. Esta película pone sobre la mesa una cuestión que ya hemos visto en otros largometrajes y no por ello deja de tener interés, al menos para mí. La pregunta es: ¿Qué está dispuesto un padre a hacer por salvar o vengar a su hijo? ¿Hasta dónde es capaz de llegar? No son pocas las películas que abordan esta cuestión. Se me vienen a la mente títulos relativamente recientes como John Q. (2002), interpretada por Denzel Washington, o Tu hijo (2018), protagonizada por José Coronado, película que ya pasó por este espacio (clic aquí para leer mi opinión). Fatum nos habla de esto mismo, de esa conexión entre padres e hijos, de progenitores dispuestos (o no) a lo que sea con tal de vengarlos o de salvarlos. Y ahí radica la reflexión que nos deja este tipo de historias, preguntarnos si todo lo que hace un padre es lícito y justificable o, en contra, y a pesar de la llamada de la sangre, hay actitudes reprobables. Sergio necesita hacer justicia, mientras que Pablo solo quiere un corazón para su hijo. El problema está en el precio que tiene que pagar para salvarlo.  

Y, en paralelo, asoma el sentimiento de culpa, esa sensación que no pocas veces experimenta el hombre porque el ser humano es imperfecto, comete errores y, a veces, tales equivocaciones se pagan muy caro. Tanto Sergio como Pablo se sienten culpables. Cada uno, desde su posición, se reprochará lo que ha hecho o lo que no ha hecho, se sentirán acorralados, sin poder dar marcha atrás para cambiar el rumbo de los acontecimientos; tendrán que lidiar contra sus propios demonios, desesperados, abatidos, casi al punto de la locura. Una culpabilidad que, además, es acrecentada por lo que los demás opinan de ellos. En el caso Sergio, le basta la mirada silenciosa de su mujer para que caiga sobre él el peso de la fatalidad. En cuanto a Pablo, una reacción impulsiva puede condenar a muerte a su hijo.

Y no podemos olvidar otra cuestión: la venganza. Pero de este punto no os adelanto nada. 

Qué me ha gustado y qué no me ha gustado de este largometraje

Por ser breve. Me ha gustado la temática que, no por estar muy manida, deja de interesarme. El hombre es tan capaz de cualquier cosa que, al ponerlo en una situación límite, puede derivar en infinidad de derroteros. Creo que es un vasto campo en el que explorar. El problema está en que, y ahí viene lo que no me ha gustado, Fatum es bastante previsible. De hecho, creo que con lo que se aporta en la sinopsis os podéis hacer una somera idea de por dónde irán los tiros.  Y si no, en cuanto te sientes a verla y llegues a la escena del atraco en la casa de apuestas ya sabrás lo que va a ocurrir. Pero también os digo que, no por ello, se me hizo una película aburrida.

Otra cosa, y por señalar otro punto negativo, es el sonido y la vocalización de los actores. A Álex García se le entiende difícilmente. No vocaliza. Habla para adentro, sin proyectar la voz. Este problema es muy común en el cine español. Es frecuente que nos topemos con actores (especialmente) y actrices que a los que no se les entiende nada. También suele pecar de defectuosa la parte sonora de ciertas películas, en las que la banda sonora truena y los diálogos transcurren en susurros. Más equilibrio, por favor. 

Personajes e interpretación

Cinco son los personajes sobre cuyos hombros recae toda la historia, aunque serán solo dos de ellos los que colmen toda nuestra atención: Sergio y Pablo. 

Sergio es el hombre arrastrado por sus debilidades. Cuando lo conocemos ha tocado fondo. Sabe que ha hecho mucho daño a su familia, que ha perdido toda credibilidad, que se le han dado infinidad de oportunidades y la caga (con perdón) una y otra vez, una y otra vez. No parece que aprenda de sus errores. ¿Qué sentimos al conocerlo? En el espectador se mezclan varias emociones. Es inevitable señalarlo con el dedo porque él es el responsable de un matrimonio roto. Su adicción ha destrozado a la familia. Su mujer ha dejado de creer en él y Daniel, el hijo mayor, el adolescente, el que ya entiende lo que ocurre sin que nadie se lo explique, lo mira con recelo y desconfianza. Pero, a la vez, resulta un personaje del que nos vamos a compadecer. La ludopatía es una enfermedad y los que la sufren son enfermos. En realidad, Sergio tiene buenas intenciones, quiere cambiar porque su familia le importa. Pero tantas veces va el cántaro a la fuente... Quizá sea ya demasiado tarde para él.

Luis Tosar es el encargado de dar vida a Sergio. Y, como os podéis imaginar, hace un trabajo encomiable. Hay espectadores que aseguran que Álex García supera en credibilidad a Tosar, pero yo no lo veo así. Pocas pinceladas en cuanto a caracterización le bastan para dar forma a cualquier personaje que se le ponga por delante. Por hablar en broma, a Tosar le pones una melena larga y una cola de sirena, y es capaz de clavar a la Sirenita de Disney. Qué versatilidad tiene este actor y qué capacidad tan camaleónica para cualquier papel en el que se tenga que meter. Yo me creo siempre (o casi siempre; no recuerdo un trabajo suyo que me haya decepcionado totalmente) a Tosar. Y me lo creo en esta película, al ver cómo Sergio está a punto de perderlo todo; cómo ese padre tiene que llevar sobre sus hombros la culpa por ser el causante de condenar a su familia al abismo; me creo su desesperación por, de algún modo, recomponer el roto que ha causado, aunque sea del modo en el que se plantea. 

Y luego, está Pablo, ese marido solícito y ese padre atento. Tiene un trabajo complicado y peligroso que, hasta el momento, no ha afectado a su relación conyugal, ni a su papel como padre. Al margen de hacer bien su trabajo, la máxima preocupación de Pablo es Roi y su corazón. La película hace especial hincapié en la relación paterno-filial, en cómo hay una unión potentísima entre Pablo y Roi, basada en el interés del pequeño por los cómics y los superhéroes. Es necesario mostrar esa conexión para que luego entendamos la difícil situación en la que se verá envuelto Pablo. Y ahí viene la pregunta que lancé antes: ¿hasta dónde será capaz de llegar?

Como dije anteriormente, he leído muchas opiniones que alaban el papel de Álex García por encima del de Luis Tosar pero, insisto, no lo veo así. Debo admitir que, a ratos, la interpretación del actor me ha parecido sobreactuada. Pablo, su personaje, ha cometido un error, un gravísimo error que tiene una consecuencia negativa pero, por paradójico que parezca, también tiene un lado positivo. Él se debate entre la culpa y el alivio, siendo el primer sentimiento el de mayor peso. No niego que vivir lo que vive Pablo es duro. Lo que ha ocurrido se podía haber evitado si hubiera estado en lo que tenía que estar pero, a mí, la desesperación que siente me parece excesiva, histriónica, desorbitante. Y es que, además, resulta que si las cosas hubieran salido de otro modo no habría esperanza posible. 

Y luego están las esposas -Marta (Pepa Gracia) y Lidia (María Luisa Mayol)-, que sufren las consecuencias de los errores de sus parejas. De las dos, el personaje femenino que más me ha tocado la fibra sensible, incluso mucho más que lo concerniente a los personajes masculinos, es el de Lidia. Ella está aburrida de confiar en su marido, de perdonarle una y otra vez. ¿Por qué tiene que soportar lo que soporta? Si solo se dedica a trabajar, a cuidar del hogar y de sus hijos, ¿por qué no vivir con cierta paz? Los actos de su marido la arrastran a la situación más dolorosa que puede vivir una madre. Porque, aunque contra la fatalidad no podemos hacer nada, como dice el refrán, quién evita la ocasión, evita el peligro. Y ahí sí somos elementos activos en la rueda del azar.

Me parece admirable la reacción de Lidia, una vez que ha asumido que el destino le ha vuelto a pasar por encima. Cuando la resignación se instala en su interior, envuelve el dolor como puede, y toma una decisión valiente. Ya no quiere plantar más batalla, ya no quiere luchar más. Tira la toalla y se deja arrastrar por la vida. Y esa actitud, esa entrega a la derrota es lo que más me duele y, a la vez, lo que más me ha gustado de este personaje. 

A María Luisa Mayol no le hace falta más que sus ojos para transmitirnos todo el pesar, toda la tristeza, todo el hundimiento de una madre que se ve abocada a un futuro semivacío por la mala cabeza de su marido. Hacer las cosas mal, ser consciente de ello, reincidir, siempre tiene consecuencias. Lo malo es que tales acciones no solo repercuten al actor sino que, como una enorme ola, se lleva por delante a los que le rodean. Y en ese tsunami va Lidia, la pequeña Laura, y el joven Daniel.


En definitiva, Fatum es una película interesante de ver. Quizá no te parezca un producto imprescindible y probablemente la olvides más pronto que tarde, pero si lo que buscas es un largometraje que te entretenga, con suspense y tensión, potenciada por la banda sonora, y con buenas actuaciones, creo que esta película te vendrá bien. Resulta ser el debut como director de Juan Galiñanes, que ya contribuyó en el guion de Quien a hierro mata.


La tienes en Amazon Prime.





Tráiler:



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