jueves, 23 de septiembre de 2021

ALEJANDRO PALOMAS: ❝Me encanta empujar a los personajes para que se perdonen cosas❞

Tiene algo especial. Lo demuestra en cada publicación que comparte por redes sociales, en cada presentación, en cada entrevista, en cada libro. Las novelas de Alejandro Palomas consiguen conquistar al lector por la ternura, la emotividad y la delicadeza de las historias que contienen. De su mano hemos conocido familias, madres, hijos, amigas,... Sus personajes son especialmente humanos, con sus virtudes, sus miedos, sus defectos, sus sueños. Y precisamente de sueños trata la última publicación del autor, que ha titulado Un país con tu nombre (Ediciones Destino).  En esta nueva novela el lector se perderá por una aldea apartada de la civilización, derruida y vencida por el paso del tiempo, donde recalarán Edith, una mujer peculiar de más de setenta años, que arrastra la pérdida del gran amor de su vida. Jon también habitará esas calles abandonadas. Ambos tienen mucho en común, ambos se necesitan, ambos protagonizarán una historia de aceptación y perdón. 

Marisa G.- Alejandro, ¿contento con esta nueva novela?

Alejandro P.- Sí, porque hace tres años desde la última novela de adultos, Un amor. Ya  tocaba.

M.G.- Pues antes de entrar de lleno en la novela, tengo una curiosidad. Sé que obras tuyas se han llevado al teatro pero desconocía que se habían comprado los derechos para una película. ¿En qué situación está ese proyecto?

A.P.- En realidad, se han comprado los derechos para dos películas, para Una madre y para Un hijo. Ambos proyectos están en el mismo punto, con todo preparado para pedir las ayudas al ICAA y la financiación.

M.G.- Siguen adelante.

A.P.- Sí, sí. Lo que ocurre es que la pandemia lo ha cortado todo. Lo que estaba a punto de arrancar quedó cercenado. Ha ocurrido como con las fichas de dominó. Si se te cae una, se te caen todas. Se te cae el director, la actriz, el actor,... Tienes que volver a montar el puzle.

M.G.- Ya. Bueno, pues centrándonos en este país con tu nombre. Es la novela para adultos que sigue a Un amor, con la que ganaste el Nadal. Me he parado a pensar en lo que ha ocurrido en tu vida en estos tres años y medio. Como a todo el mundo, te han ocurrido muchas cosas que te han marcado a ti, pero también a tus lectores.

A.P.- Sí, porque tengo una relación muy estrecha con los lectores. Muchas de las cosas que me pasan las comparto por redes sociales. Comparto lo que creo que más me moldea, lo más común, lo que suele ocurrirnos a todos porque son las experiencias más humanas. La muerte de mi madre ha sido lo más heavy para mí. Luego he vivido una pandemia muy atípica. Vivo en el campo, muy retirado, así que la mascarilla ha sido algo muy ajeno. Incluso en el confinamiento más terrible, salía todos los días al bosque, sin mascarilla, porque no había nadie. Aun así, todo ha sido muy difícil. Este año y medio me ha cambiado la vida por completo. Entré en esta pandemia con madre y ahora estoy huérfano. Realmente no sé cómo voy a seguir. Estamos saliendo de esta pandemia, de este túnel, pero yo he salido cojo.

M.G.- Nos ha pasado a muchos, y luego te preguntaré algo al respecto, pero volviendo al libro, te diré que, para mí, es una novela-universo. Me gusta catalogar así tus libros.

A.P.- Yo las considero así también.

M.G.- Me gustaría saber qué te empuja a escribir esta historia. ¿Qué dirías que va a encontrar el lector en estas páginas?

A.P.- Eso es algo que uno nunca sabe hasta que no termina de escribir. Como con los anteriores, creo este universo sin saber por qué lo creo. A posteriori es cuando uno empieza a entender y a comprender por qué ha escrito esta historia. Aquí no hay un universo familiar, como ocurrió con Amalia, con Guille, con Mencía. Este universo está conformado por planetas pequeñitos que han estado circundándose en el tiempo y, de repente, se encuentran. No hay familia de sangre sino que son pequeños planetas huérfanos que por una cuestión de gravedad van sumándose. Durante un periodo muy corto de tiempo, le van ocurriendo cosas a una serie de personajes que terminan trenzándose y formando una familia. Eso es lo que yo siempre quiero hacer. Quería trabajar la familia desde otro punto. Quería que mis lectores y lectoras se encontraran familias y, sobre todo, en familia. Esa sensación, de estar en familia, es la que no quiero perder nunca cuando escribo. 

M.G.- Y cada uno de esos miembros tiene un sueño por cumplir. Tus novelas siempre transmiten un mensaje. Quizá, en este caso, ese mensaje sea luchar por lo que sueñas porque nunca es tarde.

A.P.- Exacto, nunca es tarde. Las edades de la novela era algo fundamental para mí. Quería trabajar con una mujer de setenta y seis años, y un hombre de cincuenta y nueve. Son edades invisibles. Porque una mujer de ochenta años es vieja pero si tiene sesenta o setenta es mayor, pero no vieja. Son lapsus de edad tan injustamente tratados... A los hombres les ocurre igual. Entre los cincuenta y cinco y los setenta se extiende un mar difuso, en el que se gana mucho como universo creativo porque está muy poco tratado. Las personas a esas edades parecen que tienen poco peso, pero son muy creativas. Te dan muchísimo y te enseñan que no hay edad para nada, no la hay para el sexo, para reinventarte, para soñar, para luchar por lo que quieres, para dejar de luchar por lo que quieres,... siempre que no estés buscando la mirada de los demás. A cierta edad, como eres invisible, ya no se busca la mirada de los otros. Sabes que no te van a mirar, con lo cual eso te da libertad para luchar por lo que realmente sueñas.

M.G.- Esa mujer de setenta y seis años que mencionas se llama Edith. Es muy peculiar. Fuma cigarrillos de hierba, ve vídeos en YouTube para preparar recetas, es lesbiana, aunque es más viuda que lesbiana, y tiene una hija de cuarenta y seis años, Violeta, con la que mantiene un tira y afloja.


[Si prefieres oír la conversación - clic al vídeo]

A.P.- La relación que tiene Edith con Violeta es una relación muy habitual entre madre e hija. Se adoran pero chocan constantemente porque hay cosas que no se han dicho. Siempre van a chocar con la misma pared que las impide avanzar. Todos los días terminan peleadas pero, al día siguiente, se vuelven a llamar porque se quieren mucho y se sienten culpables. Llaman con la voluntad de portarse bien pero a los cinco minutos vuelven a estallar. Y es que necesitan verse, contarse, perdonarse cosas. Me encanta empujar a los personajes para que se perdonen cosas.

M.G.- Jon es el hombre de cincuenta y nueve años, que también se tiene que perdonar.

A.P.- Sí, también. Y tiene no solo que perdonarse sino aceptar muchas cosas de sí mismo.

Jon es un tipo de personaje nuevo para mí, con el que nunca había trabajado, porque hasta ahora había tocado muy poco a los hombres y menos a un hombre heterosexual, solo, motero,... Tiene unas características que nos pueden hacer pensar en un personaje X y luego resulta que es un personaje Y. Esto es algo que también me gusta mucho, construir personajes que nos tocan los prejuicios. Nos dibujamos un arquetipo y, poco a poco, vamos descubriendo que no es lo que pensábamos. Eso es algo que nos ocurre mucho en la vida. Jon tiene muchos porqués en su biografía, en su infancia. Él sabe explicar esos porqués pero para ello necesita a Edith porque ella es la perfecta escuchadora. Ella es el perfecto oído maternal. Edith es muy madre, lo es con sus gatos, con su hija, con Jon. Es esa madre que sabe esperar, que sabe decidir por el vulnerable. 

M.G.- Acabas de decir algo que creo que explica una sensación que he tenido. Es verdad que Jon arrastra cosas de su niñez y yo he sido incapaz de imaginármelo con la edad que tiene en la novela. Lo percibo mucho más joven. No sé si tendrá algo que ver con esa mochila que arrastra.

A.P.- Sí, creo que sí. Con Edith también pasa. Ella tiene una parte muy alocada porque muchas veces no es consciente de que tiene setenta y seis años. Se ve como si tuviera cuarenta o cincuenta. Pero eso pasa cuando vives solo y apartado. Tu edad deja de existir porque no tienes a nadie en el que mirarte. En esos casos, da igual la edad que tengas. Recuperas muchas cosas de quien eras, la voz del niño que eras.

M.G.- Y hablando de niños, hay un personaje que llega al alma. Suzume es una niña pequeña que, cuando habla, remueve el mundo. Ella no tiene filtro, tiene una mirada especial, capaz de ver la vida de forma diferente. Suzume sacude a Jon y sacude al lector.

A.P.- Sí, y Jon necesitaba ese espejo tan puro. Suzume aparece y desaparece, como si fuera un espíritu. Ella tiene la mirada tan limpia, la capacidad de decir las cosas de forma tan sencilla, tan pequeñas pero, a la vez, tan universales que te dejan totalmente sentado. Los niños y los animales tienen una energía muy pura y te tocan mucho más que el discurso elaborado de un adulto.

M.G.- Los animales tienen un papel fundamental en la historia. Hay mucho amor por los animales en la novela. Pero fíjate qué curioso que, siendo tú muy amante y defensor de los animales también, has elegido para Jon una profesión peculiar. Es veterinario de un zoo, con todo lo que eso conlleva.

A.P.- Con todo lo que eso conlleva, sí. Jon es veterinario y para él es la única oportunidad que tiene para trabajar con animales, de trabajar cara a cara con elefantes. Jon entra en el zoo sabiendo lo que hay y lo pasará mal. Tiene que decidir entre estar con una elefanta, porque ese es sueño, o no estar. Toma la decisión de estar aunque sea de esa manera.  Pero me costó muchísimo que Jon trabajara en un zoo. No fue nada fácil. Yo me veo mucho en Jon y para mí el zoo es la república independiente de la tristeza, del horror. Pero necesitaba a Jon para que nos mostrara lo que es el zoo desde dentro. Yo quería que alguien nos hiciera sentir lo que hay dentro de un zoo porque quiero que se acaben, que se terminen. 

M.G.- Jon es cuidador de elefantes, concretamente de una elefanta que se llama Susi. Con ella entabla una relación muy mágica. ¿Qué significa Susi para Jon?

A.P.- Susi es el vehículo del sueño de Jon. Aparece para demostrarle a Jon que, si apuesta, es todavía capaz de soñar en un momento de su vida en el que está bloqueado, y en el que para él es muy difícil pensar en soñar. Susi es su luz, la que enciende la luz del universo Jon. 

Además, Susi es también el único personaje real de la novela. Susi es una elefanta que está languideciendo en el zoo de Barcelona. Yo tengo que sacarla de ese zoo como sea. Es mi compromiso con el mundo. No me moriré sin ver a Susi, y a sus dos compañeras, fuera del zoo. Ella es ese otro espejo en el que Jon se mira y se reconoce. En cuanto ellos cruzan la mirada se crea un compromiso. Yo necesitaba que alguien sacara a Susi del zoo a través de mi mano, y ese es Jon.

M.G.- Alejandro, hay un pellizco de suspense a lo largo de toda la novela. Hay verdades que no se han contado y secretos que no se han dicho. Te demoras muchísimo a la hora de aclarar qué es lo que le ocurre realmente a los personajes. Te confieso que a veces me preguntaba cuándo me ibas a desvelar lo oculto. Pero luego estuve pensando que, en tus novelas, no importa la meta, sino el recorrido.

A.P.- Claro, claro. Para leerme tienes siempre que pensar eso. Tienes que fijarte por dónde vas caminando, qué te rodea. La meta ya llegará porque llega siempre.  Sabiendo eso, lo que yo pretendo es que disfrutes del recorrido, que te pares cuando quieras, que mires, que respires, que pienses y me sientas muy cerca. En mis novelas estoy cerca de ti constantemente, preguntándote, mirándote, empujándote,... Soy muy mamá con mis lectores. Intento siempre que estéis muy cuidados porque es algo muy delicado. Sé que, como lector, a veces tienes que leer cosas complicadas, pararte un momento y releer una frase, porque tiene peso. 

M.G.- Hablamos antes de sueños, que es la palabra más importante de la novela. Leo en tu Facebook: «Mi sueño es pequeño. Ojalá cuando me vaya, todos los animales que han cruzado mi camino hayan sentido a mi lado una pizca del alivio y la paz que yo he sentido al acariciarlos». Ese es uno de tus sueños, otro es sacar a Susi del zoo de Barcelona. ¿Qué otros sueños tiene Alejandro Palomas?

A.P.- En realidad, mi gran sueño hubiera sido morir antes que mi madre, pero no lo he podido hacer realidad, desgraciadamente. Ya no va a poder ser. Es un sueño frustrado. No sé si tengo más sueños. Creo que no. Quizá mi sueño es dejar esta tierra un poco mejor de como la encontré al llegar y reencontrar a mi madre.

M.G.- Y al hilo de lo que comentas, y para todos los que hemos tenido pérdidas recientes, leemos en la novela: «Cuando una persona se muere, ¿ya no está nunca o puede estar igualmente aunque no la veas?» 

A.P.- Exactamente. Eso es lo que me da la vida. Es así porque me está pasando. Que no los veamos no quiere decir que no estén. Están. Mi madre está conmigo, todos los días, porque yo la noto y la siento. Pero lo que me falta es abrazarla. Es lo que llevo peor. No ver no quiere decir que no exista.

M.G.- Abrazarla y escuchar su voz, aunque yo tengo grabaciones de mis padres.

A.P.- Sí, yo también, pero me falta el olor. Sentir su olor cuando la abrazaba, esa cosa como de cachorro. Me falta.

M.G.- Entiendo. En fin, vamos a tener feria del libro en Sevilla. ¿Te veremos?

A.P.- Espero que sí. Voy a intentar que sí. 

M.G.- Gracias, Alejandro.

A.P.- A ti.


Sinopsis: Una emocionante y emotiva historia sobre la importancia de perseguir nuestros sueños

Jon, cuidador de elefantes en el zoo, y Edith, viuda que vive con sus once gatos, son los únicos habitantes de una aldea abandonada. Vecinos solitarios primero y ahora buenos amigos, no imaginan que la noche en que la veleta del viejo campanario gira sobre sí misma, el ojo del tiempo se posa sobre la aldea y la vida de ambos está a punto de girar con ella.

La llegada de la primavera trae consigo una inesperada decisión por parte de la dirección del zoo, a la que se suma un perturbador anuncio: el Ayuntamiento al que pertenece la aldea restaurará la casona en ruinas del lago para convertirla en hotel rural. La doble noticia cambiará de golpe las vidas de Jon y Edith, empujándolos a dar un paso hasta entonces tímidamente contemplado.

La amistad entre Jon y una callada elefanta llamada Susi, la relación entre Edith y su hija Violeta, desencontradas durante décadas, y una hora de la noche —«la hora trémula»— en la que pasa todo y todo queda conforman Un país con tu nombre: una historia sobre el amor en mayúsculas, la honestidad con los propios sueños y sobre la libertad llevada a su expresión más pura.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

#YOVOYALCINE

Los que acostumbrabais a ir al cine con frecuencia antes de la pandemia, ¿habéis vuelto a retomar vuestros hábitos? Yo confieso que todavía tengo mis reticencias. Por aquello de que las salas de cine son entornos cerrados en el que se concentran muchas personas, acudo al cine con mucho menos asiduidad. Imagino que no seré la única que piensa así. 

Para animar a los espectadores a acudir al cine, la Federación de Cines de España ha lanzado la campaña Yo voy al cine. Durante 4 días, del lunes 27 al jueves 30 de septiembre, podremos disfrutar de las mejores películas de estreno en pantalla grande, al precio de 3,50€ por entrada.




Desde la organización aseguran que esta iniciativa se celebrará respetando todas las medidas de seguridad establecidas en la normativa de cada Comunidad Autónoma, por lo tanto, se tendrán en cuenta los aforos, la distancia social, el uso de mascarilla, y cualquier otra medida imperante en tu zona.

Además, para evitar colas y facilitar el acceso a las salas de cine no será necesario realizar ningún registro previo en la web. Bastará con comprar la entrada anticipada por Internet a partir del domingo 26 de septiembre.

Tienes más información en www.cineseguro.com.

Aprovecha la oportunidad. Mira la cartelera y elige esa(s) película(s) que te apetecen ver porque la cultura es segura. 


¡¡Nos vemos en el cine!!

lunes, 20 de septiembre de 2021

SOLEÁ, DAME LA MANO de Alberto Álvarez Campos

Editorial: Ediciones Alfar
Fecha publicación: marzo, 2021
Precio: 19,90 €
Género: thriller
Nº Páginas: 274
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788478988907 

Autor

Alberto Álvarez Campos (Sevilla, 1993). Abogado y socio del Bufete Sanalve. Experto en Violencia de Género y derecho de familia, comenzó su carrera en despachos de abogados mucho antes de terminar sus estudios. Titulado en Mediación y Gestión de Conflictos, realiza un taller como docente en centros de secundaria para combatir el acoso escolar. Creó en redes sociales el perfil @chirinbanda, en el que realiza una parodia del programa “El Chiringuito de Jugones”, haciendo crítica y humor sobre la ciudad de Sevilla y sus fiestas más conocidas, alcanzando los 20.000 seguidores en redes sociales. Además, en su blog personal, en el que realiza escritos de diversa índole, acumula más 90.000 visitas. Publicó su primera novela, Músicos de Sevilla (Ediciones Alfar, derechos de autor donados al Centro de Estimulación Precoz, Centro del Buen Fin) en diciembre de 2018, siendo un éxito de ventas a nivel local y teniendo que realizarse una segunda edición apenas dos meses después.

Con su segunda novela, Soleá, dame la mano (Ediciones Alfar), un thriller vertiginoso con la justicia como protagonista, realiza un cambio de registro mucho más ambicioso en la narrativa.

Sinopsis

Un disparo a los pies de un gran árbol y una foto antigua como testigo.

En realidad, los caminos de quienes habían llegado allí se habían iniciado muchos años atrás. Un relato narrado en tres momentos temporales previos a apretar el gatillo: Treinta años, una semana y doce horas antes.

Un puzle dramático, y sus piezas esparcidas en el tiempo.

El recién ascendido a inspector, Diego Aguilar, se enfrentará en su primera semana a un caso poco usual: el secuestro de una pequeña de cuatro años. Sin embargo, algo parece no encajar cuando no hay petición económica por el rescate y la única pista es una extraña carta escrita a pincel. Una segunda carta de idénticas características aparecerá un día después en el pecho de un hombre asesinado, sin ninguna relación aparente con el secuestro o la pequeña. Con cada hallazgo la solución parecerá más lejana y, cada veinticuatro horas, la vida de alguien estará en juego.

Mucho tiempo atrás, una mirada azul era capaz de cautivar allí donde mirase.

La angustia y el suspense se apoderan de cada línea en este thriller con la ciudad de Sevilla como escenario de fondo, en el que la justicia, o su ausencia, es la auténtica protagonista.

En Soleá, dame la mano realidad y ficción se unen para revelar un misterio encubierto que acabaría con el régimen establecido, el cual muchos aspiran a conocer, y del que los implicados huyen horrorizados.

Silencio. Quiero que sepas por qué.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Empiezo esta reseña con un fragmento de la nota inicial que encontramos al abrir la novela.

«Aunque documentada e inspirada en hechos reales, Soleá, dame la mano, es una novela cuya trama y personajes son imaginarios. El autor, tras una labor de investigación acometida mediante entrevistas a implicados en los hechos y acceso a documentos privados, ha alterado una serie de detalles necesarios para la ficción.

Todo ello, en memoria de los incidentes ocurridos en la Madrugá del año 2000, los cuales cambiaron la ciudad de Sevilla tal y como la conocemos, dando vida al miedo entre sus calles, así como de los misterios de aquella noche que, hoy día, siguen sin encontrar respuesta»

Cuando leí esta nota introductoria mi curiosidad se disparó por las nubes. Para un sevillano, sea cofrade o no, la referencia a la Madrugá del año 2000 no deja indiferente. Lo que se vivió aquella noche de hace más de veinte años sigue siendo un misterio. Mucho se ha teorizado sobre aquel incidente, sobre lo que ocurrió realmente, y sobre quién estuvo detrás de unos hechos que hundieron a la ciudad en un ataque de pánico generalizado. Se han manejado conjeturas, se han ofrecido iniciales de los presuntos autores pero no hay una versión real y certera de lo acontecido. Por eso, encontrarse una novela con un trasfondo como este despierta inevitablemente mi interés. Pero vayamos a la novela.

Soleá, dame la mano se inicia con un capitulo introductorio que adelanta someramente parte de los hechos que componen el desenlace de la obra. Estamos en la Madrugá del año 2021. Todos sabemos que, ni en 2020 ni en 2021, hemos tenido Semana Santa, tal y como la conocemos, con sus procesiones y nazarenos, pero permitámonos un sueño, en favor de unos hechos, acaecidos durante las horas de esa noche mágica, que supondrán el colofón de esta trama. 

No obstante, la verdadera acción comienza el Viernes de Dolores del año 2021. En la comisaria de Blas Infante de Sevilla se está organizando el dispositivo de seguridad para la Semana Santa de este año. Tras los incidentes producidos durante el año 2000, a los que se unen los actos terroristas que se han perpetrado en Europa en los últimos tiempos, hay que trazar un plan minucioso que garantice la seguridad ciudadana. Es vital adelantarse a cualquier posible incidente que se pueda producir durante la Semana Mayor de la ciudad. 

Destinado a tal comisaria, conoceremos a Diego Aguilar, de 27 años. Diego es un jovencísimo inspector de policía al que, a pesar de haber nacido en Sevilla, apodan como «el del norte». De «cabello oscuro, y con un corte de pelo más propio de otra época», se considera «ateo y apolítico en una ciudad de extremos». Apenas tiene vida social pero, cuando no está de servicio, le gusta evadirse, marcharse de Sevilla porque cree que las celebraciones locales no son más que «una excusa para que algunos de sus vecinos dejasen de trabajar y otros tantos tratasen de hacer caja con los turistas como víctimas». Sin embargo, en esta ocasión el destino le obligará a empaparse de la Semana Santa sevillana. Le esperan siete días cargados de tensión y prisas, tratando de atrapar al causante de una serie de hechos que pondrá en jaque al Cuerpo Nacional de Policía. Para ello, Diego cuenta con la ayuda de su compañera Leire Márquez y Marcos Lobo. Con la primera, Diego tiene algo más que una relación laboral. El segundo es un hombre divorciado, padre de un niño autista que lleva mucho tiempo sin apenas dormir.

El engranaje criminal se inicia cuando a la comisaria llega un nombre gritando, con muy mal aspecto, alegando que su hija ha sido secuestrada. La pequeña, de nombre Ana, tiene cuatro años de edad. Cuando, cuarenta minutos más tarde DE la hora de salida escolar, el padre se acerca al colegio para recogerla, descubre que la niña no está. Alguien se la ha llevado. Y no será este el único hecho trágico que suceda en la ciudad durante los días de Semana Santa. En diferentes puntos de la ciudad de Sevilla irán apareciendo cadáveres, todos ellos de personas importantes e influyentes de la sociedad hispalense. Y en cada uno de estos escenarios criminales aparecerá un mensaje, unas líneas que tendrán mucha vinculación con la Semana Santa sevillana y que esconderán información muy valiosa para detener la ola de crímenes que se ha desatado. Pero mejor, no ahondar en esta cuestión. 

De forma paralela, el lector sabrá que Diego Aguilar ha sido elegido por el asesino para emprender la investigación. Desde un móvil no localizable, el criminal, que se considera un hombre que ha perdido la fe, comenzará a enviar mensajes al inspector, alentándolo a seguir participando en este juego macabro que ha desarrollado. Seis serán los crímenes que se ejecuten. Seis los mensajes que el asesinó irá dejando en los lugares manchados de sangre.

A lo largo de una semana especialmente complicada para las fuerzas del orden, Aguilar tendrá que averiguar quién está detrás de estos crímenes, por qué el asesino ha puesto su punto de mira en estas personas concretas o qué tiene que ver la niña secuestrada en los inicios de la trama. Un sinfín de preguntas en cuyas respuestas, el lector acompañará al inspector por unas calles que nos permitirán hacer un recorrido interesante por Sevilla.

En resumen, Soleá, dame la mano esconde una trama de venganza y sus páginas gritan la palabra ¡justicia! Al margen de los dos hechos que transcurren en 2021, habrá otro hilo temporal, anclado en el pasado lejano, pero de este último os hablo más adelante.

¿Qué me ha gustado de esta novela?

De entrada, Sevilla. Es inevitable que los nacidos y residentes en esta ciudad disfrutemos de una novela que nos habla de espacios y rincones que conocemos. O que no conocemos porque, mientras más leo sobre mi propia ciudad, más me doy cuenta de que me falta mucho por descubrir de Sevilla. 

A lo largo de la novela se hará referencia a diversos lugares y calles por los que veremos a los personajes moverse. Para los que conocemos esta ciudad, resulta fácil y ameno ir leyendo con un mapa mental en la cabeza. Si en algún momento me he topado con un escenario que desconocía, inmediatamente he indagado más, y eso es algo que me hace disfrutar mucho.

Y luego están las leyendas y las anécdotas con las que el lector también se topará. Si bien algunas son muy conocidas y están al alcance de cualquier sevillano, otras sí han supuesto toda una novedad.

Por otra parte, los hechos que tienen lugar en la Madrugá del año 2021 estarán íntimamente relacionados con los acaecidos esa misma noche pero en el año 2000. Como dije antes, todo lo que ocurrió aquella noche de carreras y tumultos, gritos y caídas, es un absoluto misterio que se llegó a tapar. Mucho de lo que ocurre en una ciudad se termina tapando, porque no interesa sacar a la luz ciertos sucesos. De eso saben mucho los personajes de esta novela, una obra que también arroja su teoría sobre lo acontecido aquella fatídica noche, en la que los nervios y los ataques de ansiedad colapsaron los servicios sanitarios. 

Sobre la teoría que se maneja en la novela diré que es otra más de las muchas que se han escuchado aquí y allá. Lo más importante sería que fuera plausible y, vista en detalle, lo es perfectamente. Los acontecimientos podrían haber ocurrido tal y como se cuenta en esta historia.

Pero si hay algo que aplaudo con convencimiento son las conexiones argumentales que construye el autor con la Semana Santa sevillana, más concretamente, con las seis hermandades que hacen estación de penitencia durante la Madrugá. Para mí, como nacida en Sevilla, es un punto a favor. ¿Lo será para un lector de otra ciudad? Creo que, en ese caso, tal lector se perdería matices que ayudarían a entender la historia en toda su totalidad pero tampoco impediría comprender esta trama de venganza y, mucho menos, disfrutarla. En lo que a mí respecta, ese juego cofrade que se extiende a lo largo de la obra me parece muy original y muy bien urdido. 

¿Y qué no me ha convencido de esta novela?

Que la acción transcurra durante una hipotética Semana Santa 2021 que no ha existido es algo a lo que no le doy ninguna importancia. No obstante, sí hay algunos detalles de la obra que me cuesta digerir algo más. Por ejemplo, en las primeras páginas de la obra, unos personajes muy secundarios, meramente anecdóticos, son testigos de un hecho que ocurre a muchísima distancia. Puedo hacer el esfuerzo de pensar que, desde donde están y a la distancia a la que se encuentran, los hechos podrían ocurrir tal y como se cuentan en la novela. Podría. Pero, teniendo en cuenta que los escenarios son reales, soy incapaz de acortar distancias para pasar por alto tales circunstancias. 

Me ocurre lo mismo con otra escena muy complicada. En medio de una multitud de personas que asisten al paso de un cortejo de una cofradía es imposible poder ver a una niña pequeña, que se encuentra a nuestra espalda, y oculta por dos o tres filas de personas que están situadas detrás nuestra. En Semana Santa hay tal aglomeración de personas que resulta casi imposible ver a un adulto que tienes a escasos metros. No digamos a una niña de baja estatura.

Hay, además, algún que otro detalle me no me ha terminado de convencer. No son hechos que afecten de manera fundamental al desarrollo de los sucesos más principales pero, en mi caso, me han chirriado un poco.

Personajes

Son varios los personajes que tienen especial relevancia en esta novela, pero yo me voy a centrar únicamente en Diego Aguilar, por ser aquel sobre cuyos hombros recae el peso principal de la historia.

Diego no tuvo una infancia fácil. Se quedó huérfano siendo muy niño y se crió junto a un tío alcohólico. Hecho a sí mismo, y con una cicatriz en la palma de su mano en cuya contemplación suele perderse, es una persona hermética, a la que le cuesta abrirse. Quizá por eso no se lleva bien con el resto de miembros de la comisaría, salvo con el comisario jefe, Juan Luis Torres, un hombre entrañable y llano, «sevillano de pro, padre de familia y cristiano devoto», con el que tiene una conexión especial. 

Diego tiene pareja. Eva Rojas es una joven abogada, miembro de uno de los bufetes más mediáticos de la ciudad, el que se encarga de sacar las castañas del fuego judicial a todos los mafiosos sevillanos. Aunque fría y seca en el ámbito laboral, Eva es «cariñosa, detallista y alegre por naturaleza». Muy atractiva, Eva ama a Diego de manera incondicional. Uno es muy distinto al otro, la noche y el día, pero el amor tiene estas cosas. Aun así, ella cree que Diego no la corresponde como merece. Él nunca se interesa por ella, no le pregunta por su día a día y lo único que le preocupa realmente es su trabajo. Para un hombre que no tiene familia, una compañera podía ser un buen punto de anclaje a la vida pero Diego está hecho de otra casta. Las circunstancias que le han tocado en suerte lo han vuelto receloso y distante. Eso, por no hablar de los hijos. A ella le gustaría formar una familia. A él, no. El concepto familia para él no existe. Y si Diego mantiene su relación con Eva es «prácticamente por convención de la sociedad y por desfogarse físicamente de en cuando, pero poco más»

Con estos mimbres, el lector se enfrenta a un personaje principal con el que, si bien no va a tener una conexión potente, al menos creo que sí puede llegar a entender por qué este personaje se conduce como lo hace en su vida y en su trabajo. Diego es una víctima más de sí misma. No conoce el cariño familiar, el calor de hogar, la ternura y el refugio que supone unos padres. Por eso le cuesta tejer hilos sentimentales con otra persona. Ni siquiera con Eva. No obstante, la investigación le dará una buena lección y aprenderá que a las personas hay que valorarlas en todo momento, porque nunca sabes qué va a ocurrir mañana.

Alberto Álvarez se esmera en la construcción del personaje. Nos da las herramientas suficientes, tanto físicas como emocionales, para que nos hagamos una imagen del inspector. Y lo hará no solo con Diego. Otros tantos personajes, que no siempre parecen lo que realmente son, serán perfilados con el mismo nivel de detalle. Y atención porque, como todo el mundo, tendrán sus secretos.

Estructura y estilo

Soléa, dame la mano tiene una estructura muy medida y pensada. Tras ese capítulo introductorio, la novela se estructura en dos grandes bloques (Madrugá I y Madrugá II) más un epílogo. A lo largo de esas dos secciones se engloban capítulos de media extensión que, a su vez, quedan agrupados en tres hilos temporales. Bajo el epígrafe Amor, el lector viaja al año 1991 para conocer la historia de Luis y Alejandra, dos jóvenes que se conocen precisamente en Semana Santa, se enamoran y emprenden una vida juntos. No os he hablado antes de esta parte de la trama porque prefiero que seáis vosotros mismos los que descubráis qué les ocurre a estos jóvenes. Luego tendremos Audacia, que encierra los capítulos que tienen lugar los días previos a la Madrugá del 2021. Mientras que en Locura se narrarán las acciones más inmediatas, las que tienen lugar durante la madrugá, y que conducirán al lector al cierre de la historia. Tres hilos temporales, con transiciones bien ejecutadas, y  dispuestos de tal modo que suponen una cuenta atrás para Diego Aguilar, encargado de descubrir la identidad del culpable y parar la ronda de crímenes que se está perpetrando en la ciudad.

Escrito en tercera persona, cada capítulo cuenta con una ilustración en tonos grises que recrean algún escenario, en el que tendrán lugar algunos de los hechos narrados en el mismo. 

Como dije antes, el autor es detallista a la hora de construir los personajes. Pone especial interés en modelar a los protagonistas principales desde un punto de vista psicológico, exponiendo ante el lector las motivaciones de cada uno. Al mismo tiempo, cuida las conexiones que se forjan entre unos y otros, evitando dejar cabos sueltos.

En definitiva, y salvando esas pegas que le restan un poco de credibilidad a la novela, creo que Soleá, dame la mano cuenta con una trama bien tejida, en la que los lazos entre víctimas y asesino están muy logrados. Contribuye notablemente ese trasfondo de la Madrugá del 2000 que resulta tan interesante, un inspector con un pasado complicado, y unos hechos ocurridos tiempo atrás que volverán ahora para clamar venganza.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

viernes, 17 de septiembre de 2021

VICTORIA Y LA PRIMERA VUELTA AL MUNDO de Antonio F. Torres

Editorial: Babidi-bu
Fecha publicación: septiembre, 2021
Precio: 18,95 €
Género: Infantil ilustrado
Nº Páginas: -
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788418789373

Autores

Licenciado en Historia y PDD en IESE Business School, es comisario y director del proyecto expositivo "El viaje más largo: la primera vuelta al mundo", que ha sido visitado en el Archivo General de Indias de Sevilla por más de 400.000 personas.

Es co-guionista del largometraje documental del mismo nombre y ha diseñado y dirigido el proyecto "Espacio Primera vuelta al Mundo", para la Fundación Nao Victoria en Sevilla, donde tiene origen este proyecto. Su relación con la primera vuelta al mundo viene de lejos.

Entre 2004 y 2006 navegó alrededor del mundo en la réplica de la Nao Victoria como segundo de a bordo y coordinador cultural del proyecto "Nao Victoria España"

Sinopsis

El cuento ilustrado recoge la apasionante e histórica aventura de la nao Victoria en su travesía para alcanzar las Islas Molucas. Una extraordinaria expedición capitaneada inicialmente por Hernando de Magallanes al mando de una flota de cinco naos, que recorrió la costa atlántica sudamericana hasta el extremo sur donde descubrió el paso al inmenso océano Pacífico. Una vez alcanzado el objetivo de llegar a las Islas Molucas, pero diezmada la expedición por las condiciones extremas del viaje, Juan Sebastián Elcano capitaneó la nao Victoria en su regreso a casa a través del océano Índico Sur, el cabo de la Buena Esperanza y el océano Atlántico hasta llegar a Sevilla, el puerto que la vio partir. Completando de esta manera, la primera vuelta al Mundo.

[Información tomada directamente de la web de la editorial]



Viernes. ¿Qué tal si endulzamos la primera semana de colegio de los más pequeños? Para ello, hoy vengo con un precioso cuento infantil, «la primera novela infantil sobre la gesta de Magallanes-Elcano».

En un formato apaisado y a todo color, los pequeños lectores conocerán a Victoria, una de las cinco naos que emprendieron una de las aventuras más extraordinarias de la Historia de la humanidad. Pero, tendremos la ocasión de conocer a Victoria desde sus orígenes, pues ella misma nos contará que nació de la madera de los robustos árboles que crecen en los bosques de Euskadi. Una vez construida, se echará al mar, aprenderá a navegar, conocerá los vientos más favorables y también los más terribles. Llegará a Sevilla para ponerse en manos de Magallanes y, junto a cuatro naos más, zarpará rumbo a una isla lejana para buscar un tesoro. Poco a poco, Victoria nos irá relatando en primera persona todo su periplo, la travesía por el Atlántico, la llegada al Cono Sur, las adversidades que sufrieron, el paso al Océano Pacífico y su llegada a las Islas Molucas. En el trayecto fueron perdiendo hombres y barcos. Y ya sabemos que solo Victoria consiguió regresar a puerto, sana y salva, con un cargamento de especias.



El único personaje de esta obra será la propia nao Victoria, caracterizada como una embarcación alegre y valiente que tendrá que hacer frente a diversos peligros. Sin embargo, gracias a un sólido espíritu aventurero conseguirá sortear todas las adversidades. 

Hay que destacar que este relato, además de contar de forma somera cómo fue aquella primera vuelta al mundo, pretende transmitir valores humanos con los que cultivar a los pequeños. Conceptos como valor, deseo de aventura, o espíritu de superación estarán muy presentes en la obra. Y, por ejemplo, hay un detalle que me ha gustado mucho. Se hace hincapié en el respeto a la naturaleza. Cierto es que, para construir la nao, hubo que talar y serrar árboles pero la misma Victoria nos dice: «...sabias manos esculpieron mi tronco, respetaron mi alma y,...». Me parece una forma muy instructiva de enseñar a los niños que podemos valernos de los recursos naturales pero siempre con un fin justificado y con un profundo respeto.  

Pero lo que resulta más llamativo de este cuento es la voz narrativa. Que sea la propia nao la que nos cuente su aventura es una manera de tejer hilos entre los pequeños lectores y la propia embarcación. Además, hay que tener en cuenta que se trata de una voz femenina, lo que, a ojos de los creadores de esta obra, supone un «novedoso y original enfoque», especialmente porque, en aquella gesta, no participó ninguna mujer.

En este cuento ilustrado, predomina la ilustración sobre el texto. Los dibujos ocupan buena parte de la doble página y vienen acompañados de una pequeña explicación que irá puntualizando los momentos claves de esa primera vuelta al mundo. También encontraremos algún mapa que permite a los lectores seguir la trayectoria que realizaron los barcos. Además, una vez finalizada la lectura, encontramos una página en blanco con la que se invita a los más pequeños a hacer su propio dibujo de la nao Victoria. Cada niño y niña podrá enviar una fotografía de su dibujo a una dirección de correo electrónico con el objeto de que su ilustración forme parte de la exposición Victoria y la Primera Vuelta al Mundo. Porque, no os lo he dicho, pero este cuento tendrá su propia exposición itinerante que viajará por diferentes ciudades. ¿No sería maravilloso que tu hijo viera su propio dibujo al visitar la exposición en tu ciudad? Para saber más sobre este cuento y sobre la exposición, podéis visitar la página oficinal.

Siempre me ha parecido mágico e instructivo contar los hitos universales a los más pequeños a través de cuentos ilustrados. Victoria y la primera vuelta al mundo nace porque el historiador sevillano Antonio F. Torres, autor de la exposición ‘El viaje más largo’, adapta el relato de esta odisea para los más pequeños. El cuento tiene su origen en el Espacio primera vuelta al mundo de la Fundación Nao Victoria en Sevilla, donde puede visitarse una réplica de esta histórica nave

Gracias a Tannhauser Estudio y a la editorial infantil sevillana Babidi-bú Libros, y dentro de la conmemoración del V Centenario de la primera vuelta al mundo, surge este proyecto literario y pedagógico para dar a conocer esta gran aventura a los primeros lectores. Sin duda, un regalo precioso para los más peques de la casa.


[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

jueves, 16 de septiembre de 2021

SANTIAGO ISLA: ❝Me apetecía escribir sobre la intolerancia a la frustración❞

Comenzamos con una nueva temporada de entrevistas. Y lo hacemos con un escritor joven, que acaba de publicar su segunda novela.

A Santiago Isla lo conocimos literariamente justo antes de que la pandemia paralizara el mundo. En marzo de 2020 vio la luz Buenas noches, una novela ambientada en Madrid y protagonizada por un pijo madrileño de los que podrían salir en el papel couché. El autor vuelve a su ciudad con su segunda publicación, Los juegos florales, obra en la que el joven escritor aborda la intolerancia a la frustración. 

Marisa G.- Santiago, en la solapa del libro pone que ser músico y escritor, no es un trabajo de verdad.

Santiago I.- Es algo irónico. Ser músico y escritor es un trabajo de verdad pero resulta muy difícil vivir de ello. Por el contenido del libro, ironizo con lo que supone tener un trabajo de verdad. En mi caso, tengo un trabajo de oficina, al que dedico la mayor parte del tiempo.

M.G.- Esta es tu segunda novela. En Los juegos florales nos cuentas la historia de Ignacio Benavides, un joven de 27 años que sufre mucho por amor y quiere convertirse en escritor. Cuéntame un poco el germen de la trama. ¿Por qué esta historia?

S.I.- Con este libro quería hablar de la frustración. Concretamente, me apetecía escribir sobre la intolerancia a la frustración, que me parece un tema generacional. Al menos, yo lo veo así. Ocurre en todas las generaciones pero, especialmente en la mía, se pone muy de manifiesto. Ignacio Benavides siente esa intolerancia a la frustración y, por otro lado, lo enfrento con Julio Gasset, un personaje que es justo lo contrario a Ignacio. Julio es el típico tío que enreda, que promete el oro y el moro. La novela muestra el choque entra esas dos personalidades. 

M.G.- Ignacio quiere ser escritor. ¿Hay algo en común entre Ignacio Benavides y Santiago Isla?

S.I.- Creo que no. De hecho, durante la escritura, me sentía totalmente en desacuerdo con lo que hacía el personaje pero él es así y había que llevarlo por ese camino. En lo único en lo que nos parecemos es en que ambos tenemos aspiraciones literarias. A partir de ahí, te diría que me parezco bastante poco.

Me parezco un poco más a otro personaje que sale en el libro y que se llama Santiago Isla.

M.G.- Ahora hablaremos de ese Santiago Isla literario. En la novela hay reflexiones literarias muy buenas. He señalado algunas sobre la literatura y la creación artística. Por ejemplo, «La escritura es realmente un proceso de reescritura, y sin el sudor y los codos se queda en pedo lírico, fantasía, edificio endeble que se hunde solo con mirarlo». ¿Esto quiere decir que para escribir uno tiene que sufrir con lágrimas y sudor?

S.I.- No, sufrir no. Personalmente, yo no sufro. De hecho, es al revés. Disfruto mucho escribiendo. Pero lo que sí hay que hacer es esforzarse mucho y dedicarle muchísimo tiempo. Uno puede tener más o menos talento, puede ser más o menos creativo, pero sin el esfuerzo, sin tomarse tiempo para aprender las herramientas no vas a ningún lado. Únicamente, a base de talento únicamente no se consigue nada.

M.G.- Pero por aprender herramientas, ¿te refieres por ejemplo a las técnicas que se aprenden en los talleres de escritura?

S.I.- No tiene por qué. A escribir se aprende escribiendo. Leyendo también pero, fundamentalmente escribiendo. Y para aprender a escribir hay que echarle muchas horas. No hay atajo. Hay que echarle mucho tiempo y así conseguirás llegar a tu cota más alta como escritor que, dependiendo del talento que tengas, será más o menos alta. 

M.G.- Otra cita que me ha gustado: «Todos los creadores, sea cual sea su campo, sienten una nostalgia tremenda de su primera obra. ¿Sabes por qué? Porque la están escribiendo cuando nadie mira, para sí mismos. El único criterio que prima es el suyo. Y eso provoca que, muchas veces, la falta de mimbres se supla con la originalidad: una originalidad inconsciente». ¿Tú escribes para ti, con objeto de evitar la tensión que supone saber que otros te leerán o escribes pensando en el lector?

S.I.- No pienso en el lector. Escribo para mí en el sentido que el primer crítico y el que más peso tiene en la obra soy yo mismo. El que se está juzgando todo el tiempo soy yo mismo, también. Cuando me siento a escribir, lo primero que hago es leer lo que he escrito el día anterior. En ese momento, el primer juez soy yo, el que dice si algo es una mierda o, por el contrario, está bien y creo que no hay que tocarlo, o si un personaje debería ser de este u otro modo. Así que, no, no pienso nunca en el lector. Y no lo hago por vanidad sino porque me parece un estorbo tener que pensar si a los lectores les gustará lo que escribo. 

M.G.- Ignacio conoce a Julio Gasset, que será como su mecenas. Él lo introduce en un mundo en el que Ignacio no parece encontrar su lugar. Desde el punto de vista del lector, da un poco de pena porque lo vamos a ver muy desubicado.

S.I.- Ignacio es un personaje pelín patético. Por un lado, te da pena. Pero por otro lado, da rabia algunas de las decisiones que toma. El mundo de Julio es como muy frívolo, en el que todo el mundo tiene la vida solucionada y andan jugando a ser artistas. Pero el mundo de Ignacio es más estándar, de clase media, en el que se toma las cosas muy a pecho porque si te caes, no tienes una red debajo. Ignacio no termina de encajar en el mundo de Julio porque no entiende las reglas. 

M.G.- En la novela vamos a encontrar un componente metaliterario. Antes hemos mencionado a un tercer personaje que se llama como tú, Santiago Isla. Te haces un guiño a ti mismo, algo que me ha parecido muy divertido. 

S.I.- Me hacía gracia crear ese personaje. Cuando uno escribe se pasa muchas horas solo y me apetecía hacerme una broma a mí mismo. Lo hice básicamente por reírme.

M.G.- ¿Y cómo se hace para retratarse a uno mismo? Es que en la novela, vemos a Santiago Isla desde la óptica de Ignacio y no siempre sale bien parado.

S.I.- Ahí está la gracia, que surja un Santiago Isla y que a Ignacio le parezca un capullo, que no le caiga bien y que lo vea como un tío muy divino. Me parecía una forma curiosa de reírme de mí mismo.


[Si prefieres oír la conversación - clic al vídeo]

M.G.- Antes has mencionado la frustración como tema y Santiago le cuenta a Benavides que está escribiendo una novela sobre las promesas, las decepciones y la frustración. Estos son los temas de esta novela. ¿Son también las líneas que marcan a tu generación?

S.I.- No me atrevo a hacer un juicio tan amplio. En cómputo global, no creo que mi generación esté frustrada o decepcionada. Es verdad que una persona de mi generación se tiene que enfrentar a cosas que no han vivido sus  padres, pero eso pasa con todas las generaciones. No es algo exclusivo de la mía.

Y que Santiago Isla diga eso de su novela es, como dices tú, un guiño metaliterario porque él está hablando de la novela que realmente estaba escribiendo yo y que el lector están leyendo en ese momento. Es el juego del libro dentro del libro. Es otra manera de divertirme mientras escribía, a la vez que construyo un punto de complicidad con el lector. 

M.G.- La acción transcurre principalmente en Madrid pero la ciudad no ocupa mucho protagonismo.

S.I.- Eso es y está hecho a posta. En mi primera novela, Madrid tenía mucho peso y se hablaba mucho de las calles de Madrid. Pero en esta he querido huir de todo eso. La he ubicado en Madrid porque es lo que más cerca me pilla, pero la ciudad será algo secundario. La trama podría haber transcurrido perfectamente en Sevilla sin cambiar nada. Además es que hay una sobreinformación mediática sobre Madrid que, a mí que vivo allí, ya me cansa. 

M.G.- De todos modos, los personajes se mueven por otras ubicaciones. Algunas marcarán mucho a Ignacio porque va de frustración amorosa a frustración amorosa.

S.I.- Sí. La trama de este libro sucede en verano, como de junio a septiembre. Quería contar cómo son los personajes a través de diversos elementos, como por ejemplo, el lugar que eligen para veranear. Ese es un detalle muy ilustrativo que te dice mucho sobre una persona. 

M.G.- También hay una referencia muy sutil al coronavirus. En todas las novelas que estoy leyendo en los últimos meses, aparece levemente la pandemia, pero la mayoría de los autores pasáis muy por encima. No apetece ahondar.

S.I.- Si antes te hablaba de la sobreexposición de Madrid, el coronavirus ha ocupado el 100% de la atención mediática durante mucho tiempo. Esta novela la escribí entre julio y diciembre de 2020, y cada vez que encendía la tele o escuchaba la radio todo era coronavirus. Por eso creo que, cuando llegaba mi momento de aislarme y ponerme a escribir, lo último que me apetecía era escribir sobre la situación.

M.G.- Santiago, tengo que preguntarte por el desenlace de la novela. Sin hacer spoilers, cuéntame un poco ese final porque siento que hay algunas ramificaciones que dejas en manos del lector.

S.I.- Totalmente. Es un final abierto. El destino de Ignacio Benavides pone de manifiesto que su mayor enemigo es él mismo. Él se pone la zancadilla todo el rato. Con ese final, un poco absurdo, se cierra el círculo. Terminas de leer la novela y realmente no ha pasado nada. Pero no que no haya habido acción, si no que este hombre ha empezado en un punto y ha acabado exactamente en el mismo punto. Ha dado la vuelta completa para nada.

Por otro lado, hay otros dos personajes -Julio Gasset y Claudia Lanza-, cuyas vidas también quedan abiertas. No sabemos lo que pasa al final porque, en el fondo, están jugando a vivir, a ser artistas. Como tienen mucha red debajo, al caerse, pueden continuar perfectamente con sus vidas. Lo que para Ignacio Benavides es algo tremendo, para ellos no es más que un juego.

M.G.- He dejado atrás una pregunta que me parece importante. Hay que aclarar que, a priori, nos puede parecer que Ignacio Benavides es el protagonista principal pero, en realidad, la narración se va desviando hacia otros personajes, hacia Julio, hacia Claudia,... Es un narrador dinámico.

S.I.- Sí, se centra principalmente en Ignacio pero el narrador se irá moviendo. Nos vamos a meter muchísimo en la cabeza de Ignacio pero, tanto Julio como Claudia, son dos personajes muy misteriosos. Con ellos dos, el lector nunca tiene claro por dónde van. De hecho, creo que ni ellos mismos saben cuáles son sus intenciones de verdad. 

M.G.- Estuviste el otro día en la Feria del Libro de Madrid. ¿Qué tal la experiencia? 

S.I.- Es mi primera feria del libro porque la novela anterior se publicó justo en marzo del 2020. Ha sido muy emocionante. Me ha encantado. He firmado un montón. Me lo pasé genial. 

M.G.- Santiago, lo dejamos aquí. Muchas gracias por venir a Sevilla.

S.I.- Muchas gracias a ti. 

Sinopsis: Una tragicomedia rabiosamente actual. Una novela generacional.

En Madrid, la joven generación del desencanto sigue sobreviviendo en sus trabajos precarios sin mayor horizonte que el día siguiente, agarrada a sus aficiones con una obsesión no exenta de la melancolía que impregna los finales de época: la música, las fiestas, las marcas, el coleccionismo de chicos y chicas, la gastronomía y mucho de ese amor ideal que Ginsberg consideraba el peso del mundo. Este es el paisaje en el que vive Ignacio Benavides, quien, para complicarlo aún más, ha elegido como tabla de salvación la literatura, eso de lo que ya sabemos que es muy difícil vivir… A no ser que tengas contactos en las productoras de contenidos: y eso es lo que le acaba de suceder. Con la ilusión de ver sus sueños cumplidos y de redimirse de su propio spleen, Ignacio empieza a frecuentar a los conseguidores del pijerío cultural madrileño que viven de las rentas y a las musas de cartón piedra que los acompañan.

Santiago Isla sigue siendo un flâneur en esta novela «sobre las promesas, las decepciones, la frustración», con ese narrador connotado, irónico y autocrítico que, sin embargo, conserva la esperanza «de un último tren hacia el futuro». El joven autor marca distancia con un estilo tremendamente personal y confirma los dones con los que se calificó su primera novela: frescura, luminosidad, altura, elegancia, inteligencia y entusiasmo.

 

miércoles, 15 de septiembre de 2021

TOC TOC (COMEDIA - 2017)


Año: 2017

Nacionalidad: España

Dirección: Vicente Villanueva

Reparto: Paco León, Rossy de Palma, Alexandra Jiménez, Oscar Martínez, Adrián Lastra, Nuria Herrero, Inma Cuevas, Ana Rujas, Carolina Lapausa, Verónica Forqué, Arturo Valls

Género: Comedia

Sinopsis: Un grupo de pacientes coincide en la consulta de un eminente psicólogo, todos ellos aquejados de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo). Pero como el médico se retrasa, tendrán que esperarle intentando mantener a raya -o no tanto- sus manías, impulsos, convulsiones, obsesiones y rituales. Adaptación de la famosa obra teatral del autor y humorista francés Laurent Baffie.

[Fuente: Filmaffinity]


Siempre me ha parecido extraño que esta película pasara tan desapercibida. Me topé con ella de pura casualidad, sin ni siquiera haber oído nunca el título. Me fijé en el reparto, me gustó y me senté a verla en su momento, sin muchas expectativas. Me lo pasé genial. Mi pareja y yo nos reímos muchísimo. Ya está más que demostrado que no esperar mucho de un libro o una película puede resultar lo más adecuado. En cualquier caso, y volviendo a mi extrañeza, aprovechando que quería hablaros de este largometraje, me paro a leer críticas de profesionales y de público en general. Descubro que, de un total de quince opiniones, siete espectadores califican Toc Toc como una película mediocre y seis, como pésima. No lo entiendo. He visto esta película dos veces y en las dos ocasiones me ha parecido divertidísima. Será que soy de humor fácil, de esas personas que se ríen con cualquier tontería, lo que me parece una virtud. Sea como sea, creo que Toc Toc es una propuesta interesante para haceros pasar un rato divertido. Al menos, conmigo funcionó. 

Toc Toc es la adaptación de la novela homónima firmada por Laurent Baffie y llevada al teatro en numerosas ocasiones. Dicen los que han visto esta representación que la película no está a la altura de la obra teatral. Bueno, es lo que suele ocurrir cuando leemos un libro y lo vemos adaptado al cine. En mi caso, ni he leído el libro ni he visto la obra llevada a escena, así que mi opinión se centra únicamente en el formato cinematográfico. 

La situación es la siguiente: seis personas que padecen un toc, es decir, un trastorno obsesivo compulsivo, han sido citados a la misma hora para ser tratados por el mismo terapeuta. El doctor Palomero es una eminencia, capaz de resolver los problemas más difíciles. Su lista de espera es tan extensa que los pacientes tienen que esperar un año para poder ser atendidos por él. Así que, en su consulta se reúnen las siguientes personas:

* Blanca, auxiliar de laboratorio. Es una maniática de la limpieza. Tiene miedo a los microbios, bacterias, virus, hongos, y cualquier bichito invisible que provoque enfermedades. Por eso trabaja ataviada con un EPI cuando no resulta necesario, procura no tocar nada con las manos ni tampoco permite que otros la toquen. Se pasa la mayor parte de la vida en un baño, enjabonando sus manos una y otra vez, de manera frenética. Habría que verla en tiempos de coronavirus.

* Ana María, señora de edad. Vive sola y su mayor obsesión es comprobar las cosas una y otra vez. ¿He apagado el gas?, ¿la luz?, ¿cerré las ventanas? Salir de su casa es toda una odisea. Constantemente vuelve sobre sus pasos para entrar de nuevo en la vivienda y cerciorarse de que todo está en orden. Sufre un toc de verificación. 

* Emilio es un taxista al que le gusta contabilizarlo todo. Tiene un cerebro privilegiado y una rapidez de cálculo inaudita. Acostumbra a dar la chapa a los clientes que se montan en su taxi, enumerando una y otra vez todo aquello susceptible de ser cuantificado. Sufre lo que se conoce como un desorden compulsivo numérico.

* Lili es monitora deportiva. Sus clases son las más demandadas en el gimnasio. Le encanta hacer series y repeticiones, una y otra vez, una y otra vez, hasta dejar a sus alumnos al borde del infarto. Pero los ejercicios no será lo único que repita. También acostumbra a repetir lo que dice dos o tres veces y, como si fuera un eco, a reiterar también la última sílaba de las palabras que pronuncian los demás.  

* Otto, en realidad, se llama Manolo pero como es un maniático del orden y de la armonía ha adoptado un nombre simétrico. Además no puede pisar las líneas del acerado y eso que es delineante. Va por la calle, saltando de una loseta a otra. Lo mismo le ocurrirá en el interior de los inmuebles. Como se tope con una alfombra con rayas, lo pasa fatal. 

* Federico sufre síndrome de Tourette, es decir, un trastorno caracterizado por movimientos repetitivos o sonidos indeseados (tics) que no se pueden controlar con facilidad. En el caso de Federico, se dedica a lanzar palabras ofensivas e insultos a todo aquel con el que se cruza

Todos ellos son personas que viven esclavizadas al problema que padecen. Para conocerlos un poco mejor, se recurre ocasionalmente a los flashbacks y veremos que Blanca no puede socializar ni confraternizar con sus compañeras de trabajo. Siempre anda con miedo, pensando que está rodeada de elementos infecciosos. A Ana María, sus amigas le dan de lado. Cuando queda con ellas, como se retrasa tanto porque tiene que volver a su casa una y otra vez, llega a la cita cuando las demás ya se han marchado. A Emilio su mujer ya no lo soporta. Ni ella ni sus clientes que prefieren bajarse del taxi antes de llegar a destino con tal de no escucharlo más con sus insólitos cálculos. Lili, como siga repitiéndolo todo tanto, se va a quedar sin trabajo por ser un elemento peligroso para sus alumnos. Otto, con su obsesión por el orden, asusta a las chicas con las que quiere ligar. Y Federico, ay Federico, está a un tris de que le partan la cara en cualquier momento. Su boca es un volcán de exabruptos e improperios.

Todos necesitan ayuda, necesitan conseguir doblegar su toc para poder tener una vida normal. Por eso acuden al mejor especialista conocido.

A ellos se unirá la enfermera de la consulta. Lidiar con pacientes que presentan estas patologías no es fácil. Máxime cuando, encima, están cabreados. El doctor Palomero se va a retrasar y llegará tarde a la consulta. Regresa de un congreso y su vuelo ha tenido algún percance. Los pacientes tendrán que hacer tiempo, intentarán conocerse, estrecharán lazos, y tratarán de resolver sus problemas. En el transcurso de la espera se producirán situaciones hilarantes. Cada uno dará rienda suelta a su problema y llegará un momento en que se monte un circo, con un puntito de suspense, levísimo, pues uno de los personajes confiesa tener pensamientos un poco «delicados». 

Como dije antes, he visto esta película dos veces y en las dos ocasiones me lo he pasado genial. Reconozco que, hacia la mitad, la acción se vuelve algo más plana. Una vez que hemos descubierto que toc padece cada personaje, la película pierde algo de fuelle. Sin embargo, nos espera una sorpresa final con la que no contábamos, y eso ayuda a elevar un poco más el interés y la sensación general.  Además, justo cuando todo se ha resuelto, veremos a los personajes continuar con sus vidas, en lo que se supone ser un antes y un después, tras haber pasado unas cuantas horas en la sala de espera del doctor Palomero. Y también aparecerán otros personajes muy conocidos, como si dieran pie a una continuación. Que no es el caso. 

Temas

La película no pretende únicamente mostrar la sintomatología y las consecuencias que supone padecer estos tipos de toc. A los que no los sufrimos nos puede parecer divertido y ese es el enfoque que se pretende, dar una visión humorística. Sin embargo, no debe ser fácil sufrir y convivir con estas dificultades. Por eso, en algún momento, y sin profundizar demasiado, se escarba en la profunda soledad y aislamiento en el que viven estas personas. Sus espasmos y tics son motivo de mofa entre el común de los mortales. Es inevitable que los miren como bichos raros, que sean objeto de una observación minuciosa. A todos nos llama la atención cruzarnos con personajes que actúan de una forma poco usual. De ahí que, los propios protagonistas de la película hagan hincapié en el respeto y la comprensión que se merecen. Ahí va el mensaje.

Los personajes

Es un muestrario de los trastornos obsesivos compulsivos más conocidos. Para mí los mejores son el que padece Blanca (no sé cuántos litros de agua, jabón y papel higiénico gasta esta mujer; muy divertido ver todo el material que contiene su bolso); el de Ana María, con la que me siento un poquito identificada (¿No eres de los que comprueba una y mil veces si apagaste la plancha antes de salir de casa?); el de Emilio que también es un poco Diógenes, coleccionando cachivaches que no sirven para nada. Pero sobre todo, el mejor de todos es el toc de Federico. Verlo soltar por su boca todo tipo de lindezas, sin que pueda evitarlo, me hace muchísima gracia. Lo que me he reído con este personaje.

En cuanto al reparto, la interpretación de cada uno va pareja al personaje que le toca representar. Si los tocs de Blanca, Ana María, Emilio y Federico son para mí los mejores, las interpretaciones de los actores y actrices encargados de darles vida también son las que más me han gustado. Destaco principalmente el trabajo de Oscar Martínez (Federico). Para mí es el papel más complicado, con tanta gesticulación facial. Alexandra Jiménez, Rossy de Palma y Paco León también están genial en su papel. En cuanto a Nuria Herrero, a la que le toca repetir las frases de su personaje, me ha crispado un poco los nervios. Su interpretación, junto con la de Adrián Lastra, es de las más flojas.

Poco más me queda que aportar. Creo que Toc Toc es de esas películas que te pueden hacer pasar un buen rato. En mi caso concreto, pienso que también funciona como esos largometrajes a los que puedes recurrir cuando tienes un día de bajón y necesitas algo que te levante el ánimo. Lo dicho, me lo pasé estupendamente con esta peli.

La tenéis en Netflix.


[Consejo: Si esta opinión ha despertado tu interés y te planteas ver la película, te recomiendo no visualizar el trailer].


Tráiler:



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