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miércoles, 20 de octubre de 2021

SEVILLANAS DE BROOKLYN (COMEDIA - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: España

Director: Vicente Villanueva

Reparto: Carolina Yuste, Sergio Momo, Estefanía de los Santos, Manolo Solo, Canco Rodríguez, María Alfonsa Rosso, Adelfa Calvo, Andrea Haro, Asier Gago, José Ramón Rodríguez, Neizan Fernández, Clare Durant

Género: Comedia

Sinopsis: Ana es una joven sevillana harta de su familia y del conflictivo barrio en el que viven. Todo irá a peor cuando su madre, para evitar el desahucio, decide engañar a una agencia para acoger en su casa a Ariel Brooklyn, un estudiante afroamericano de familia adinerada, a cambio de 700 euros. A pesar de sus diferencias y de las situaciones esperpénticas que provoca el fraude, Ana y Ariel se verán obligados a convivir bajo el mismo techo. Y ya se sabe que el roce hace cariño.

[Fuente: Filmaffinity]


Vamos a echarle un poquito de sal al día, que ya estamos a mitad de semana. De un tiempo a esta parte, mi entorno no ha dejado de repetirme: «Tienes que verla, tienes que verla». Y por fin la he visto. Hoy vengo a hablaros de Sevillanas de Brooklyn, del cineasta Vicente Villanueva, director de otra comedia que pasó por este espacio hace muy poco tiempo, Toc Toc, y cuya reseña puedes leer aquí.

Pero, antes de empezar a comentaros mis impresiones sobre esta película, os cuento que yo tenía una amiga que cantaba sevillanas en inglés. No es que dominara el idioma de la reina madre pero tenía mucha gracia cuando, con un par de rebujitos en el cuerpo, entonaba el Dreams the daisy flower with be rosemary, es decir, Sueña la margarita con ser romero. A los guiris que conocíamos en feria les encantaba escucharla. Y así, chispa más o menos, comienza Sevillanas de Brooklyn, con la joven Ana dando clases de sevillanas a los niños del barrio, mientras le enseña algunas palabras y expresiones en la lengua de Shakespeare.

Ana es una joven de familia humilde, humildísima, de esas que viven en barrios periféricos, en edificios de protección oficial, de escasos metros cuadrados, en los que casi se amontonan unos sobre otros, el padre, la madre, el hijo pequeño, la hija mayor, la abuela, y algún que otro vecino o vecina que siempre termina siendo uno más a la mesa. Lo de Ana no es vocacional. No es que sienta pasión por la enseñanza de este baile andaluz sino que se trata de pura necesidad. Sus clases son un intento de arrimar el hombro y contribuir a la precaria economía familiar, aunque solo sea por 2€ por alumno y hora. Lo malo es que la familia de los niños es tan pobre como ella y no siempre pueden pagar las clases. No importa, Ana es comprensiva y se resigna. Pero lo que ella necesita es un trabajo de verdad, de esos de ocho horas diarias y mileurista, o incluso menos, un empleo que permita tapar algunos agujeros, aunque eso implique tener que abandonar sus estudios de Filología Inglesa. Pero Carmen, su madre, no está dispuesta a eso. Ya inventará ella lo que tenga que inventar para traer más dinero a casa. Y sí que inventa, sí. Como dice la sinopsis, Carmen decide inscribirse en una agencia de acogida para americanos. Lo que, a simple vista, puede resultar un negocio redondo, -700 €/mes a cambio de dar cobijo y comida a una risueña y rubia americana-, se convertirá en un auténtico caos. A casa de esta familia sevillana llegará Ariel Brooklyn, un joven afroamericano, algo «tiznao», de la mano de Jesús Martínez, empleado de la agencia de acogida. Lo que ocurre una vez que el muchacho cruza el umbral de la puerta dejo que lo descubras por ti mismo, pero te garantizo que a este pobre le va a pasar de todo. 

¿Qué me ha gustado? ¿Qué no me ha gustado?

Admito que, al principio, no entendía muy bien qué se traía Carmen entre manos para sacar a la familia del atolladero, pero basta con darle unos minutos de margen a la trama para entender cuál es el plan.

La película tiene golpes buenísimos que no solo afectan a la trama principal sino también a los hilos más colaterales. Hay una escena divertidísima que tiene lugar en una peletería, en la que se desarrolla un diálogo no falto de razón. ¿Os imagináis una peletería en Sevilla cuando hoy, 20 de octubre, hemos alcanzado los 31 grados? Pero también habrá escenas memorables, como las que tienen lugar en la recepción de los americanos, organizada por la agencia de acogida, o cuando reciben la visita de la directora de dicha agencia en casa de la familia. Diálogos y situaciones tronchantes

Y aunque este largometraje juega un poco a los clichés, lo cierto es que tiene su sentido para exponer sobre la mesa una crítica social. Ariel, ese tipo alto, fuerte y de piel oscura, venido de uno de las grandes potencias del mundo, patria de la cultura y la modernidad, cree que ha retrocedido en el tiempo cuando entra en casa de Carmen.  El joven no sabe dónde se ha metido y se cree rodeado de paletos. La vida le dará una gran lección.

Pero, por otro lado, la familia también caerá en prejuicios. ¡Un negro! Les ha tocado un negro e inmediatamente saldrán a la luz los tiempos de la esclavitud. Esto dará pie a un debate que no tiene desperdicio.

En cuanto a lo que menos me ha gustado, os diría que es la historia de amor y no desvelo nada nuevo porque, primero ya se deja caer en la sinopsis, y segundo, porque es tan evidente que el espectador la intuye desde el mismo momento en el que Ana y Ariel cruzan la mirada. Esto de las historias de amor es un problema para mí, tanto en cine como en literatura. Salvo que esté inmersa en un relato romántico per se, cualquier historia amorosa me sobra, algunas más que otras, pero bueno, entiendo que es un aderezo válido en cualquier narración. Sin embargo, hay otra trama amorosa, más secundaria, que me ha parecido maravillosa. Precisamente, la menos principal es la que, a mi juicio, funciona mejor como complemento de la historia.

Personajes

Ana una joven sencilla y de gran corazón. Está cansada de la vida que lleva, precaria, sin trabajo, en un barrio como el suyo. No tiene grandes sueños. Ni siquiera siente interés por terminar sus estudios. Lo único que busca es salir de la situación asfixiante por la que pasa la familia. Tanto es su hastío que incluso no tiene ni interés por los hombres. 

Ana no soporta los tejemanejes que se trae su madre. Critica todo lo que hace porque cree que solo mete a la familia en problemas, pero es que Ana está ciega, en todos los sentidos. Le falta perspectiva y no comprende lo que supone ser madre. Interpretada por Carolina Yuste, extremeña de nacimiento, la actriz lo hace bien, sin candilejas.

Carmen es esa madre todoterreno que se busca la vida y consigue pan hasta debajo de las piedras. Trabaja limpiando en un hospital y hace la compra siguiendo un plan de economía que ni el ministro de Hacienda. Sabe que tiene que mirar por cada peseta pero no le importa gastar en lo que haga falta para que sus hijos tengan estudios. Su gran orgullo es su hija universitaria, de la que presume cada vez que puede. Carmen es una auténtica madre andaluza, esa madre de «almóndigas» y «almorroides», que no se amilana frente a nadie por mucha alcurnia que se gaste el que sea. Es espontánea, natural y defiende lo suyo. Es una madre guerrera, de raza, con carácter, capaz de hacer cualquier cosa por su prole, pero también por el prójimo, al que le tiende su mano aunque ella esté en peor situación que el contrario. Carmen es bondadosa y noble. Decente, porque la decencia no tiene nada que ver con el deseo de dar de comer a su gente, aunque se utilice malas artes. Es una buena esposa, una buena madre, y sobre todo una buena hija que cuida de su anciana madre con todo el cariño del mundo. Esa es Carmen. Nuestra Carmen.

Interpretada por Estefanía de los Santos, hay que reconocer que la actriz borda su papel. Para mí, su personaje es el que más relumbra y el mejor interpretado. Ella es para mí, la auténtica protagonista principal de esta película. De los Santos encaja perfectamente en la piel de Carmen, como la propia Carmen encaja en ese vestido de fiesta rojo que se coloca cuando tiene que hacer «sus negocios»

En cuanto a Antonio, el patriarca, está en paro. No se le conoce profesión y se pasa el día sentado en casa, viendo la vida pasar, mientras las mujeres de su casa se afanan en sus quehaceres diarios. Él no se mete en nada. Hace lo que le dice su mujer, que es la que lleva las riendas de la casa, y punto. Eso sí, con ella hasta el fin del mundo si hace falta. Será Manuel Sollo el que dé vida al personaje. No tiene mucho terreno para moverse porque su papel queda un tanto eclipsado por el de Carmen pero es un gran actor, al que me encanta ver en diferentes roles. Divierte muchísimo su particular filosofía, no exenta de profundidad, sobre la libertad y la esclavitud. 

Otro personaje fabuloso es Jesús Martínez, el empleado de la agencia de acogimiento. Su trayectoria laboral es tan precaria que, a su edad, este es su primer trabajo. ¡Cómo para fastidiarla!  Pero Jesusito, sin quererlo ni beberlo, se va a ver metido en un lío de los gordos. Interpretado por Canco Rodríguez que, para mí, será siempre el Barajas de Aída, hay que reconocer que el actor tiene una vis cómica prodigiosa. Su lenguaje gestual es casi tan divertido como esos diálogos que interpreta.

Del resto de personajes me quedo también con Andrea Haro y su papel como Auxi, la amiga hortera de Ana. Ella es la que va a encarrilar esa segunda historia de amor de la que os hablaba antes. Con un look que no pasaría el filtro de las influencers menos remilgadas y oliendo a una peculiar versión del perfume de Shakira, Auxi y Andrea, Andrea y Auxi, suponen un soplo de aire fresco muy agradecido. 

Y nuevamente, a María Alfonsa Rosso (la abuela) la veo muy poco aprovechada. Ya me pasó con otra película que pasó por este blog no hace mucho. Y también poco aprovechada veo a Adelfa Calvo (la directora de la agencia), una actriz con gran potencial.


En definitiva, Sevillanas de Brooklyn es una comedia entretenida y con buenos gags, que trata de poner a cada cual en su sitio. Con valores por la parte española y un revés en la parte americana, esta película nos acerca a la idiosincrasia de una familia sevillana, -muy al estilo de otros largometrajes en los que norte y sur se enamoran-, que se mueve entre la comprensión y la picaresca para salvar el cuello, pero es generosa a manos llenas. Salvo la historia de amor, que me ha aportado poco, la película me ha gustado. Me he reído y lo he pasado bien. ¿Es para verla en el cine? Bueno, es para verla en el cine si sabes que lo puedes esperar de ella. 

La tenéis en cartelera.

Tráiler:




miércoles, 15 de septiembre de 2021

TOC TOC (COMEDIA - 2017)


Año: 2017

Nacionalidad: España

Dirección: Vicente Villanueva

Reparto: Paco León, Rossy de Palma, Alexandra Jiménez, Oscar Martínez, Adrián Lastra, Nuria Herrero, Inma Cuevas, Ana Rujas, Carolina Lapausa, Verónica Forqué, Arturo Valls

Género: Comedia

Sinopsis: Un grupo de pacientes coincide en la consulta de un eminente psicólogo, todos ellos aquejados de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo). Pero como el médico se retrasa, tendrán que esperarle intentando mantener a raya -o no tanto- sus manías, impulsos, convulsiones, obsesiones y rituales. Adaptación de la famosa obra teatral del autor y humorista francés Laurent Baffie.

[Fuente: Filmaffinity]


Siempre me ha parecido extraño que esta película pasara tan desapercibida. Me topé con ella de pura casualidad, sin ni siquiera haber oído nunca el título. Me fijé en el reparto, me gustó y me senté a verla en su momento, sin muchas expectativas. Me lo pasé genial. Mi pareja y yo nos reímos muchísimo. Ya está más que demostrado que no esperar mucho de un libro o una película puede resultar lo más adecuado. En cualquier caso, y volviendo a mi extrañeza, aprovechando que quería hablaros de este largometraje, me paro a leer críticas de profesionales y de público en general. Descubro que, de un total de quince opiniones, siete espectadores califican Toc Toc como una película mediocre y seis, como pésima. No lo entiendo. He visto esta película dos veces y en las dos ocasiones me ha parecido divertidísima. Será que soy de humor fácil, de esas personas que se ríen con cualquier tontería, lo que me parece una virtud. Sea como sea, creo que Toc Toc es una propuesta interesante para haceros pasar un rato divertido. Al menos, conmigo funcionó. 

Toc Toc es la adaptación de la novela homónima firmada por Laurent Baffie y llevada al teatro en numerosas ocasiones. Dicen los que han visto esta representación que la película no está a la altura de la obra teatral. Bueno, es lo que suele ocurrir cuando leemos un libro y lo vemos adaptado al cine. En mi caso, ni he leído el libro ni he visto la obra llevada a escena, así que mi opinión se centra únicamente en el formato cinematográfico. 

La situación es la siguiente: seis personas que padecen un toc, es decir, un trastorno obsesivo compulsivo, han sido citados a la misma hora para ser tratados por el mismo terapeuta. El doctor Palomero es una eminencia, capaz de resolver los problemas más difíciles. Su lista de espera es tan extensa que los pacientes tienen que esperar un año para poder ser atendidos por él. Así que, en su consulta se reúnen las siguientes personas:

* Blanca, auxiliar de laboratorio. Es una maniática de la limpieza. Tiene miedo a los microbios, bacterias, virus, hongos, y cualquier bichito invisible que provoque enfermedades. Por eso trabaja ataviada con un EPI cuando no resulta necesario, procura no tocar nada con las manos ni tampoco permite que otros la toquen. Se pasa la mayor parte de la vida en un baño, enjabonando sus manos una y otra vez, de manera frenética. Habría que verla en tiempos de coronavirus.

* Ana María, señora de edad. Vive sola y su mayor obsesión es comprobar las cosas una y otra vez. ¿He apagado el gas?, ¿la luz?, ¿cerré las ventanas? Salir de su casa es toda una odisea. Constantemente vuelve sobre sus pasos para entrar de nuevo en la vivienda y cerciorarse de que todo está en orden. Sufre un toc de verificación. 

* Emilio es un taxista al que le gusta contabilizarlo todo. Tiene un cerebro privilegiado y una rapidez de cálculo inaudita. Acostumbra a dar la chapa a los clientes que se montan en su taxi, enumerando una y otra vez todo aquello susceptible de ser cuantificado. Sufre lo que se conoce como un desorden compulsivo numérico.

* Lili es monitora deportiva. Sus clases son las más demandadas en el gimnasio. Le encanta hacer series y repeticiones, una y otra vez, una y otra vez, hasta dejar a sus alumnos al borde del infarto. Pero los ejercicios no será lo único que repita. También acostumbra a repetir lo que dice dos o tres veces y, como si fuera un eco, a reiterar también la última sílaba de las palabras que pronuncian los demás.  

* Otto, en realidad, se llama Manolo pero como es un maniático del orden y de la armonía ha adoptado un nombre simétrico. Además no puede pisar las líneas del acerado y eso que es delineante. Va por la calle, saltando de una loseta a otra. Lo mismo le ocurrirá en el interior de los inmuebles. Como se tope con una alfombra con rayas, lo pasa fatal. 

* Federico sufre síndrome de Tourette, es decir, un trastorno caracterizado por movimientos repetitivos o sonidos indeseados (tics) que no se pueden controlar con facilidad. En el caso de Federico, se dedica a lanzar palabras ofensivas e insultos a todo aquel con el que se cruza

Todos ellos son personas que viven esclavizadas al problema que padecen. Para conocerlos un poco mejor, se recurre ocasionalmente a los flashbacks y veremos que Blanca no puede socializar ni confraternizar con sus compañeras de trabajo. Siempre anda con miedo, pensando que está rodeada de elementos infecciosos. A Ana María, sus amigas le dan de lado. Cuando queda con ellas, como se retrasa tanto porque tiene que volver a su casa una y otra vez, llega a la cita cuando las demás ya se han marchado. A Emilio su mujer ya no lo soporta. Ni ella ni sus clientes que prefieren bajarse del taxi antes de llegar a destino con tal de no escucharlo más con sus insólitos cálculos. Lili, como siga repitiéndolo todo tanto, se va a quedar sin trabajo por ser un elemento peligroso para sus alumnos. Otto, con su obsesión por el orden, asusta a las chicas con las que quiere ligar. Y Federico, ay Federico, está a un tris de que le partan la cara en cualquier momento. Su boca es un volcán de exabruptos e improperios.

Todos necesitan ayuda, necesitan conseguir doblegar su toc para poder tener una vida normal. Por eso acuden al mejor especialista conocido.

A ellos se unirá la enfermera de la consulta. Lidiar con pacientes que presentan estas patologías no es fácil. Máxime cuando, encima, están cabreados. El doctor Palomero se va a retrasar y llegará tarde a la consulta. Regresa de un congreso y su vuelo ha tenido algún percance. Los pacientes tendrán que hacer tiempo, intentarán conocerse, estrecharán lazos, y tratarán de resolver sus problemas. En el transcurso de la espera se producirán situaciones hilarantes. Cada uno dará rienda suelta a su problema y llegará un momento en que se monte un circo, con un puntito de suspense, levísimo, pues uno de los personajes confiesa tener pensamientos un poco «delicados». 

Como dije antes, he visto esta película dos veces y en las dos ocasiones me lo he pasado genial. Reconozco que, hacia la mitad, la acción se vuelve algo más plana. Una vez que hemos descubierto que toc padece cada personaje, la película pierde algo de fuelle. Sin embargo, nos espera una sorpresa final con la que no contábamos, y eso ayuda a elevar un poco más el interés y la sensación general.  Además, justo cuando todo se ha resuelto, veremos a los personajes continuar con sus vidas, en lo que se supone ser un antes y un después, tras haber pasado unas cuantas horas en la sala de espera del doctor Palomero. Y también aparecerán otros personajes muy conocidos, como si dieran pie a una continuación. Que no es el caso. 

Temas

La película no pretende únicamente mostrar la sintomatología y las consecuencias que supone padecer estos tipos de toc. A los que no los sufrimos nos puede parecer divertido y ese es el enfoque que se pretende, dar una visión humorística. Sin embargo, no debe ser fácil sufrir y convivir con estas dificultades. Por eso, en algún momento, y sin profundizar demasiado, se escarba en la profunda soledad y aislamiento en el que viven estas personas. Sus espasmos y tics son motivo de mofa entre el común de los mortales. Es inevitable que los miren como bichos raros, que sean objeto de una observación minuciosa. A todos nos llama la atención cruzarnos con personajes que actúan de una forma poco usual. De ahí que, los propios protagonistas de la película hagan hincapié en el respeto y la comprensión que se merecen. Ahí va el mensaje.

Los personajes

Es un muestrario de los trastornos obsesivos compulsivos más conocidos. Para mí los mejores son el que padece Blanca (no sé cuántos litros de agua, jabón y papel higiénico gasta esta mujer; muy divertido ver todo el material que contiene su bolso); el de Ana María, con la que me siento un poquito identificada (¿No eres de los que comprueba una y mil veces si apagaste la plancha antes de salir de casa?); el de Emilio que también es un poco Diógenes, coleccionando cachivaches que no sirven para nada. Pero sobre todo, el mejor de todos es el toc de Federico. Verlo soltar por su boca todo tipo de lindezas, sin que pueda evitarlo, me hace muchísima gracia. Lo que me he reído con este personaje.

En cuanto al reparto, la interpretación de cada uno va pareja al personaje que le toca representar. Si los tocs de Blanca, Ana María, Emilio y Federico son para mí los mejores, las interpretaciones de los actores y actrices encargados de darles vida también son las que más me han gustado. Destaco principalmente el trabajo de Oscar Martínez (Federico). Para mí es el papel más complicado, con tanta gesticulación facial. Alexandra Jiménez, Rossy de Palma y Paco León también están genial en su papel. En cuanto a Nuria Herrero, a la que le toca repetir las frases de su personaje, me ha crispado un poco los nervios. Su interpretación, junto con la de Adrián Lastra, es de las más flojas.

Poco más me queda que aportar. Creo que Toc Toc es de esas películas que te pueden hacer pasar un buen rato. En mi caso concreto, pienso que también funciona como esos largometrajes a los que puedes recurrir cuando tienes un día de bajón y necesitas algo que te levante el ánimo. Lo dicho, me lo pasé estupendamente con esta peli.

La tenéis en Netflix.


[Consejo: Si esta opinión ha despertado tu interés y te planteas ver la película, te recomiendo no visualizar el trailer].


Tráiler:



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