Reparto: Renée Zellweger, Ewan McGregor, Emily Watson, Barbara Flynn, Bill Paterson, Matyelok Gibbs, Lloyd Owen, Anton Lesser, David Bamber, Phyllida Law, Patricia Kerrigan, Lucy Boynton, Oliver Jenkins, Justin McDonald, Judith Barker.
Género: Biografía.
Sinopsis: Biopic sobre Beatrix Potter, escritora de libros infantiles. Potter fue una mujer inteligente y carismática que tuvo que luchar contra los convencionalismos de su época. Norman Warne, su editor, del que se enamoró, fue quien la ayudó a alcanzar la fama con sus libros infantiles sobre Peter Rabbit.
[Fuente: Filmaffinity]
Hay vidas que merecen ser contadas, especialmente si son vidas que, a pesar de los grandes obstáculos, consiguen lo que se proponen a base de obstinación. En este sentido, la vida de Helene Beatrix Potter cumple todos los requisitos aunque se trate de una película que narra la vida de otra mujer más que tuvo que luchar contra los convencionalismos de su tiempo y es que no fueron tan pocas las que optaron por plantar cara a su familia y al contexto social de su época. El siglo XIX no estaba hecho para mujeres que querían ser independientes, con sueños e ilusiones que iban más allá de contraer matrimonio y traer hijos al mundo. Así era Beatrix, una niña que hizo de la ilustración su propio mundo, la mujer artífice de cuentos infantiles, sencillos y breves, a los que intentó buscar lectores. Ese era su gran sueño, encontrar casa a todos aquellos animalitos que ella dibujaba en tonos pastel y con acuarelas.
No lo tuvo fácil. Sus padres pensaban que era un capricho más, algo pasajero pero aquella niña que pintaba conejitos con chaquetas azules de botones dorados, se convirtió en una mujer a la que no le interesaba para nada el matrimonio ni nada que tuviera que ver con lo que se esperaba de ella. En cambio, puso todo su empeño en encontrar editor y la pequeña editorial de la familia Warne le abrió las puertas. Tras su primer libro, El cuento del conejo Perico el travieso, llegaron una veintena más hasta convertirse en la escritora de cuentos más vendida y una mujer acaudalada que se bastaba a sí misma.
Pero Miss Potter no solo se centra en el éxito editorial de esta autora de libros infantiles, también hace un recorrido por su lado más personal. No obstante, profundiza poco en ciertas cuestiones, detalles y acontecimientos de su vida que se pueden encontrar en la pequeña entrada que le dedica la simple y a mano Wikipedia, así que no desvelo más nada para no destrozar la trama. Sin embargo, debo confesar que me ha faltado algo más de información, abordar con más calado lo que fue su vida, - su gran amor, su rebeldía, sus opiniones,...-. La película, que dibuja a una joven con bastante carácter, criterio propio y determinación, supone un liviano paseo por su existencia pero de agradable recorrido y nos muestra a una mujer con una gran fantasía, soñadora y romántica.
A nivel interpretativo, creo que Emily Watson como Millie Warne, la que será su verdadera amiga y confidente, y Ewan McGregor que encarna a Norma Warne, su editor, son los que más sobresalen. Y es que, en el caso de Renée Zellweger, no he visto al personaje sino a la actriz. Contemplar a Beatrix Potter ha sido como tener enfrente a Bridget Jones, salvando las distancias pertinentes. La actriz emplea una serie de registros ya conocidos que repite en este largometraje. En cualquier caso, no es algo que me haya desagrado porque el resultado es el esperado, un personaje dulce y tierno que aporta esa pátina entrañable que debe tener esta película, aunque para otros espectadores exista un exceso de almíbar.
Por otra parte, la película cuenta con alguna dosis de humor pero uno de los puntos fuertes es la ambientación, así como los paisajes que ofrece del Distrito de los Lagos, donde Beatrix Potter se mudó tras abandonar Londres, una ciudad donde la mujer estaba demasiado encorsetada para su gusto, a lo que había que sumar las normas que su madre pretendía imponerle. Las escenas de prados verdes salpicados de lagos y suaves lomas son muy evocadoras y provocan en el espectador las típicas ganas de visitar la zona. En la campiña inglesa, Potter encontrará su lugar en la tierra. Porque...
...'Hay algo delicioso en escribir las primeras palabras de un cuento. Nunca se sabe a dónde te llevarán', dice la protagonista. Yo añado que hay algo maravilloso en las primeras palabras de una reseña y las de esta en concreto quieren conducirte a buscar un momento de desconexión, de tranquilidad, para adentrarnos en la vida de Beatrix Potter, con la única intención de conocer su vida a muy grandes rasgos.
La novela gráfica sigue siendo uno de esos géneros a los que me gusta acercarme con relativa frecuencia. Me gusta la manera tan visual con la que se tratan ciertos temas -algunos verdaderamente complicados- en estos volúmenes que, por regla general, están llenos de luz y color. Es como ese chute que un adicto necesita, así que no es de extrañar que, en una visita relámpago a una librería, salga con una novela gráfica bajo el brazo. Javier Ruescas, Andrea Compton y Lola Rodríguez se han unido en un proyecto al que han titulado Esencial, una historia de tres chicas -Julia, Maggie y Liv-, que tienen que enfrentarse a ellas mismas y a la sociedad para quitarse la venda de los ojos y comprender realmente dónde radica lo verdaderamente importante. Hace unas cuantas semanas hablamos con los tres jóvenes autores.
Marisa G.- ¿Y si me contáis un poco quiénes sois?
Javier R.- Soy Javier Ruescas. Tengo 31 años. Principalmente soy escritor y llevo publicando desde hace diez años. Entre novelas y relatos, tengo unas veinte publicaciones. También tengo un canal en Youtube en el que comparto mi pasión por la lectura. Son vídeos en los que hablo desde clásicos, como 'El lazarillo de Tormes' o 'El Quijote', hasta de las últimas novedades que han salido. He conocido a muchos lectores de todo el mundo. He podido viajar a muchos lugares, dar conferencias, charlas y mis vídeos se han usado en algunos institutos para animar a la lectura.
Lola R.- Soy Lola Rodríguez, ilustradora y diseñadora de cubiertas. He ilustrado bastantes libros de Javier aunque esta es primera novela gráfica, que para mí ha sido un parto tremendo. Por otra parte, ilustro también cubiertas de libros para adultos.
Andrea C.- Soy Andrea Compton y tengo 28 años. Principalmente soy Youtuber. Creo contenido para redes. El mundo audiovisual me fascina. Empecé en Vine, una aplicación de humor que en la que tenías seis segundos y terminé por mudarme a Youtube para poder ampliar ese contenido. Hablo mucho de series y películas. Hago humor y entretenimiento. Aparte trabajo en la radio, en 'Los 40', donde también hablo de series y hacemos algunos 'sketches'. También he hecho doblaje y en el tema libros siempre me lía Javier Ruescas porque, como es muy buen comunicador, convence muy bien. En definitiva, me dedico a todo lo que me gusta y me dejen dedicarme.
M.G.- Pero es la primera vez que os reunís los tres para hacer un proyecto en común, ¿no?
J.R.- Sí, es la primera vez que coincidimos los tres. He trabajado con Andrea en varias antologías de relatos. Y como te ha dicho ella, Lola ha diseñado las cubiertas de algunas de mis novelas.
Este proyecto surgió cuando a Andrea se le ocurrió hacer una novela gráfica. Me metí en medio y le propuse hacerlo conjuntamente y contar además con Lola, con la que llevo tantos años trabajando y sabía que era buena, muy eficaz, con una cultura que va más allá del dibujar. A Andrea le pareció guay.
A.C.- Sí porque ya la conocía de antes. La sensación ha sido como la de trabajar en familia.
J.R.- Exacto. Ha sido una relación muy de hermanos. Hace años que nos conocemos. Para los tres ha sido un reto porque ninguno teníamos ni idea de cómo escribir una novela gráfica.
M.G.- ¿Y qué es Esencial?
A.C.- Es una novela gráfica que habla de tres adolescentes que se conocen a través de un concurso. Tienen que vivir en una isla y allí hay una entidad que maneja todas las redes sociales y que decide quién es famoso y quién no. Ninguna de las tres sabe realmente dónde se están metiendo y al final viven una aventura que les sirve para crecer. Se dan cuenta de lo malo y de lo bueno que existe detrás de las redes sociales y aprenden que la amistad es fundamental.
M.G.- ¿Ese concurso es como un Gran Hermano en una isla?
L.R.- Esencial es como una empresa, un monopolio que domina todas las redes sociales.
J.R.- Es una especie de distopía. Nos preguntamos qué pasaría si una sola entidad controlara las opiniones de toda la gente y hasta qué punto eso es peligroso, si puede afectar a la gente que ve esas opiniones o a la gente que las está dando, que además están controladas por otras personas que deciden a su vez qué es lo que tienen que decir y pensar.
Es una historia que habla principalmente de la amistad de estas tres chicas pero en la que todo el mundo se puede sentir identificado, independientemente de tu realidad. Es verdad que nosotros escribimos esta historia desde el punto de vista de las personas que viven de las redes sociales pero todo el mundo, en un ámbito u otro, se ha visto alguna vez juzgado por lo que ha colgado en Facebook, juzgado por sus amigos o por la gente que no conoce. Todo el mundo se piensa qué foto subir para parecer más guapa, más guapo,... Todo el mundo ha sentido lo que sienten estas chicas en una dimensión distinta y al final este libro habla de aprender a quererse a uno mismo. Es lo más importante.
M.G.- Vosotros dos, Javier y Andrea, ¿habéis sentido esa presión por estar expuestos de cara a la galería constantemente?
A.C.- Es una sensación que tenemos todos hoy en día porque todo el mundo tiene redes sociales. Todos queremos ser o parecer mejor... El libro empieza con tres chicas que no tienen redes sociales, que no son 'influencers'. Este libro pretende que veamos más allá de esa foto del desayuno que subimos a Instagram. Pretende que nos demos cuenta que no tenemos que estar dando la talla siempre porque esto no es la vida real. Ahí está la crítica pero Esencial también tiene un lado positivo, la amistad que surge entre las chicas.
J.R.- Nosotros no pretendemos demonizar las redes sociales ni la tecnología. Las redes sociales son maravillosas. Yo he conocido a Lola y a Andrea a través de Internet pero ¡ojo! no hay que volverse loco ni pensar que eso que subes a la red es la vida real. Queremos hacer una crítica a ese deseo de ser 'influencer' y punto, como si ser 'influencer' fuera un fin. Tiene que ser algo que surge, siendo tú mismo y disfrutando con lo que haces.
Cuando nos llaman 'influencer' en algún momento no es porque quieran ser Javier Ruescas o Andrea Compton, lo que quieren es ser tan felices como podemos serlo nosotros en un momento determinado, haciendo lo que nos gusta, y cada uno en su ámbito. Pero no todo es rosa. También hay que mostrar esos momentos en los que uno no tiene su mejor día. En mi caso, suelo grabar 'stories' en los que muestro mi bloqueo como escritor. Eso es tan real como todo lo demás y creo que ayuda a conectar con la gente. M.G.- Lola, ¿cómo te has enfrentado a ilustrar los textos de Javier y Andrea?
L.R.- En realidad, la historia la hilamos entre los tres.
M.G.- Entonces a ti te ha tocado el doble de trabajo (Risas)
J.R.- (Risas) Sí, sí, así es. Como ninguno sabíamos cómo se hacía una novela gráfica necesitamos toda la ayuda posible. Según nos hemos enterado después, para escribir una novela gráfica hay que escribir un guion muy conciso, muy preciso. Y luego el ilustrador sabe cómo llevar esas palabras a los dibujos. Pero nosotros no, nosotros nos pusimos manos a la obra los tres y lo hablábamos sobre la marcha. Lo fuimos construyendo como pudimos.
L.R.- Y luego, cuando me puse a hacer el primer borrador empezaron a surgirme mil preguntas. Cuando llegan a la isla, ¿cómo se desplazan? No tenía ni idea.
J.R.- ¿O cómo ilustras la fiesta?
L.R.- O la cronología. Ellas se montan en un avión para ir a la isla, ese mismo día es la fiesta pero ¿la fiesta empieza por la tarde o es por la noche? Eran cosas que mientras las estábamos escribiendo ni siquiera se nos pasó por la cabeza. Pero claro, en el momento en el que me siento y me tengo que poner a dibujar,...
J.R.- Y encima había que tener en cuenta el número de páginas que nos pidió la editorial. Tampoco podía ser algo muy extenso para que no se incrementara el precio. Así que aprendimos a hacer elipsis porque el lector es muy inteligente, algo que no siempre valoramos cuando escribimos una novela. Pensamos que lo tenemos que explicar absolutamente todo porque de otro modo el lector no se va a enterar y no es así.
M.G.- Veo que no sido fácil... Bueno, las tres chicas - Julia, Maggie y Liv- ninguna cumple los estándares sociales y eso es algo que me gusta mucho.
A.C.- Son tres chicas muy reales, con sus problemas con el de todas las chicas. Julia salió de forma muy natural. Buscaba una 'influencer' curvy. Maggie y Liv son también muy especiales. Me siento identificada con las tres.
J.R.- Fue divertido cambiar los estándares. Crear unos personajes que tuvieran que lidiar no solo con ellas mismas sino también con lo que la sociedad espera de ellas. Liv es una chica a la que le encantan los videojuegos y que sabe mucho de ellos. Es algo que siempre ha estado más vinculado con los chicos. Maggie es un personaje que nos ha permitido cuestionar la autoridad. Es un personaje que hace lo que le dicen cuando lo que hay que hacer es preguntarse lo que uno quiere o debe hacer.
M.G.- Lola, desde el punto de vista de la ilustración, ¿la novela gráfica está en auge? L.R.- Creo que sí. Javier sabe más de novela gráfica que yo porque lee mucho. ¿Qué opinas Javier? J.R.- Sí, sí... desde luego. Llegan traducciones del extranjero y también se están creando aquí. Nosotros sabemos que es un reto porque pretendemos animar a la gente a joven a leer novela gráfica. La concepción de que un libro tan corto cueste este dinero cuando por el mismo precio puedes encontrar un libro de quinientas páginas es difícil de entender. Pero en otros países como Estados Unidos sí se entiende el valor de una novela gráfica. Aquí en España se está entiendo cada vez más. Con la literatura juvenil también pasó lo mismo. Tengo mucha esperanza con 'Esencial'. Creemos que puede abrir muchas mentes. Que los lectores descubran esta nueva narrativa y no se queden solo en esta. M.G.- Andrea, ¿os planteáis que estas tres chicas protagonicen otra novela gráfica en otra aventura diferente? A.C.- Personalmente me encantaría pero no creo que a Lola le hiciera tanta gracia (Risas). Ella ha salido de este parto muy cansada y necesita su espacio. Ahora lo que más nos interesa es que la gente la lea, la relea, la mire mil veces y disfrute de la historia, de las ilustraciones, de los colores,... M.G.- Entiendo. Y un libro genera opiniones positivas o negativas. Javier, tú que hablas de libros, ¿cómo encaras la crítica de un libro que no te ha gustado? J.R.- Directamente no lo hago. Hay tantos libros buenísimos de los que hablar que no me paro en los que no me han gustado. Lo tuve clarísimo desde el primer día. Porque, además pienso que si un libro no me ha gustado es porque no estaba en el momento correcto ni era el mensaje que quería recibir en ese momento. M.G.- Y miremos ahora la cruz de la misma moneda. ¿Recibes opiniones negativas de tus libros? J.R.- Sí, claro. Agradezco enormemente que alguien haya dedicado tiempo a leerme, tiempo para valorar mi libro y tiempo para luego escribir una reseña, un tuit o lo que sea. Pero no podemos gustar a todo el mundo. Sin embargo, tengo muy claro que puedo aprender de una crítica negativa si está bien hecha, pero también tengo claro que esa crítica negativa le llega al que yo fui cuando escribió esa historia. Probablemente ha pasado un año o dos años desde entonces. M.G.- Andrea, ¿qué futuro le ves a Youtube? Hay tantos canales y nacen tantos a diario que no sé si algún día colapsará. A.C.- Creo que tenemos que ir adaptándonos a todo lo que sale pero no vamos a dejar de comunicar a través de Internet. Es cuestión de adaptarse a los nuevos tiempos. Si te dedicas a esto hay que estar todo el día al loro para seguir creando contenidos y disfrutando. Si no lo disfrutas no le encuentro ningún sentido. M.G.- Bueno chicos pues espero que Esencial llegue a mucha gente y el mensaje que queréis transmitir, llegue muy lejos. Un placer conoceros y conversar con vosotros. J.R.- Muchas gracias a ti. A.C.- Gracias.
Ficha libro
Editorial: Random Comics. Encuadernación: Tapa blanda con solapas. Nº Páginas: 176 Publicación: Abril, 2019 Precio: 15,95 € ISBN: 9788417247379 Disponible en e-Book Puedes empezar a leer aquí.
Francisco Gallardo, sevillano del barrio de San Lorenzo, fue jugador de baloncesto durante más de dos décadas. Médico de profesión, especialista en Medicina y Traumatología del Deporte, ha desarrollado su carrera profesional en el Caja San Fernando de baloncesto, la selección española de baloncesto, el Club SatoSport y el Centro de Alto Rendimiento de la Cartuja. Actualmente dirige el Instituto Salud y Deporte Dr. Gallardo.
Sinopsis Regresar no es lo mismo que retornar. Regresa quien anhela, retorna el que no puede hacer otra cosa. Cuando tengo la suerte de regresar a San Lorenzo me doy cuenta de que mi niñez es muy de barrio. De jugar a la pelota, el fútbol entonces era una cosa de los ingleses. Mi infancia era una plaza y una Alameda donde correr detrás del futuro, eso que los más optimistas llamaban el porvenir. La felicidad era correr fuerte, rápido y luego tener hambre, mucha hambre. La felicidad era saltar al cielo, a piola, alto, muy alto y luego rebotar en el suelo. Los huesos de niño son inmortales. Mi infancia es un quiosco de periódicos adonde llegaban las noticias que me importaban muy poco. Luego, de mayor, siempre he tenido muchos problemas para saber dónde estaba la importancia del mundo. Si en las pequeñas cosas que pasaban en esta plaza o las que yo veía en un televisor en blanco y negro.
[Información tomada directamente del ejemplar]
Así empieza Cuaderno de San Lorenzo:
[Lectura de la página 14 - 'Madre';
música: 'Final Reckoning' de Asher Fulero]
Un libro no siempre es un conjunto de páginas impresas. No siempre es un volumen que contiene una historia real o ficticia al que el lector se acerca con mayor o menor afinidad y deleite. A veces los libros son relicarios, joyeros, cofres repujados o cajas adamascadas que encierran recuerdos de toda una vida. Basta con abrir esas pequeñas arcas de papel y tinta para que el lector se asome a un pasado que no dista mucho del propio, para reencontrarse consigo mismo.
Francisco Gallardo escribe su propio nombre con letras mayúsculas en el devenir de la ciudad de Sevilla. Ya lo comentaba tiempo atrás, que este médico sevillano con profundas raíces en Manzanilla, el pueblo materno que tan bien conoció y conoce, surca las calles de esta tierra mariana con una humildad impropia en estos tiempos. De su labor como profesional de la medicina conozco lo justo para saber que la ciencia se enorgullece de tenerlo entre sus filas pero es en el terreno literario, él como escritor y yo como lectora, donde aunamos fuerzas y somos capaces de trenzar conversaciones a base de títulos y autores por los que sentimos admiración. Que Gallardo cambia los avíos médicos por la pluma es algo que muchos hemos ya constatado a través de El rock de la calle Feria, La última noche o Áspera seda de la muerte, pruebas más que palpables de una pasión por la literatura que compite abiertamente con su profesión como médico. Y ahora, tiempo después de ganar el Premio Ciudad de Badajoz 2017, el autor regresa a las librerías con un libro que no lo es tanto, sino ese joyero, relicario, cofre o caja del que os hablaba un poco más arriba.Cuaderno de San Lorenzo nace de un reencuentro, cuando el hombre que hoy viste bata blanca se enfrenta al niño con gafas de pasta negra y pantalón corto que un día fue. En ese careo surgen los recuerdos de la niñez, de la infancia, de la juventud que le han permitido volver a pisar la calle Santa Ana y llamar al número 23 donde vivió. En aquella casa se asomó al mundo para comprobar que más allá de las fronteras del barrio de San Lorenzo poco había que fuera de su interés. Con una importante carácter intimista, Gallardo pinta escenas domésticas a base de brochazos nostálgicos y emotivos, remembranzas que permiten al lector conocer aquellos primeros años de su vida, en la que los días tenían la temperatura exacta de la mano de su madre y la banda sonora que emitían las radios de cretona. La familia queda retratada en estas páginas con un amor eterno. No en balde, abriendo y cerrando el volumen en un círculo perfecto, las primeras páginas y las últimas están dedicadas a sus padres. Ella, de belleza helénica y mirada limpia. Él con porte de galán, elegante y circunspecto porque la vida hay que tomársela muy en serio. Pero por estas páginas también pasearán la tía Luna y la tía Lela, dos madres más con la que aquel niño contó, dos hadas madrinas que en verdad lo son de todos nosotros y que se acicalaban frente al espejo de las peinadoras. Y habrá lugar también para los hermanos, una tribu unida con la que Gallardo vivió sus primeras aventuras junto a sus primos y por supuesto, habrá también palabras para la abuela María Jesús, a la que el autor no abrazó lo suficiente como ninguno de nosotros hemos abrazado bastante a nuestras propias abuelas. Cuaderno de San Lorenzo es un retrato que traspasa las paredes de la casa del autor para enseñarnos un estilo de vida, una sociedad en la que confluye también lo político pues todos, incluso aquel niño, vería su existencia marcada por diversos acontecimientos que alteraron por un día su jornada, como así lo hizo la visita a la ciudad de Carmen Polo o del propio Franco. Es un libro que te reconcilia con el vocabulario de antes, que rescata del olvido aquellas profesiones que siguen siendo las mismas que las de hoy pero con nombres más acorde a los tiempos. Sirve también este libro como homenaje al barrio por el que el autor se movió, en el que a día de hoy sigue residiendo, vecino privilegiado de una plaza que reúne en unos cuantos metros a un Señor que todo lo puede, a una Soledad que llora a lágrima viva y a un escultor que, gubia en mano, era capaz de crear vida. El barrio de San Lorenzo, que también tuvo moradores ilustres, es un espacio acotado por unas calles que todos hemos tenido en nuestra infancia, donde era fácil encontrar una taberna como la de Joaquín, un economato como el de Angelito o una panadería como la de Amparo y Felipa. Si había vida más allá de aquellas vías, poco importaba. Eso ya lo descubriría más tarde aquel niño al que no le gustaban -y probablemente sigan sin gustarle- los finales de año. Viendo a aquel pequeño de zapatos inmaculados el día de su Primera Comunión, que como todos sentía curiosidad por lo prohibido o que encontró en la lectura un refugio para el alma, y por eso no le importaba gastarse los pocos ahorros en sus primeros libros, es fácil comprender al hombre de hoy. En realidad, Cuaderno de San Lorenzo es también un callejón que nos conduce un poco a nosotros mismos, un pasadizo hacia nuestra propia niñez, cuando combatíamos las tórridas tardes del verano tirándonos a lo largo y ancho en el suelo fresco de un patio, cuando los inviernos se nos llenaban de olor a cisco, cuando los domingos por la tarde eran momento para hacer visitas familiares, cuando regresábamos al colegio estrenando zapatos Gorila y alardeando de aquella pelota de goma verde que venía en cada caja.
Y acompañando a los textos, la edición incorpora un álbum de fotografías que nos muestra cómo era la Sevilla de entonces. Son imágenes extraídas del archivo personal del autor o que han sido rescatadas de los distintos archivos públicos. Son instantáneas que nos muestran una Sevilla que ya solo queda en nuestro recuerdo, aquella del muro de Torneo cuando, al otro lado, tan solo existían las vías de un tren, una calle en la que un día circuló un antiguo vehículo, de los que hoy ya no se fabrican, que bien podría ser aquel Renault 8 de color claro que mi padre condujo siendo yo una niña. Y qué bonita es Sevilla incluso en aquellos años de hambre y riadas, qué bonita incluso con miseria. Pintada en blanco y negro, se puede apreciar el colorido de su cielo y la calidez de su sol. Este abanico de recuerdos ha sido como un tratamiento médico, esa pócima milagrosa con efecto balsámico. No he podido dejar de pensar en mi madre mientras lo leía. Sé que a ella le hubiera gustado mucho. Me la imagino con las gafas puestas, esas que siempre tenía perdidas por la casa y que tardaba más de quince minutos en encontrar en cada ocasión. Mi madre miraría las fotos en busca de aquello que ella recordaba y conoció. Vería a la madre del autor, vestida de novia y recordaría su boda, aunque se guardaría los recuerdos para ella, pues siempre adoleció de un incomprensible pudor. Esas fotos la harían pensar que hubo un tiempo en el que ella también tuvo la piel tersa y en esas imágenes encontraría la vida de verdad, la que vivió, la que padeció de niña y joven. Y volvería a recordar a aquella familia pudiente a la que sirvió cuando abandonó su pueblo para mudarse a la ciudad, y me volvería a hablar de aquella tarde de merienda con chocolate y picatostes que le sirvió al cardenal Bueno Monreal. Yo lo conocí, -me diría de nuevo orgullosa-, cuando la señorita Luisa se puso de largo. Así funciona la memoria y así funciona la literatura, tejiendo vínculos con lo que somos, con lo que fuimos. No cabe duda que somos la suma de todas nuestras vivencias y que cada uno guarda en su interior un rosario de imágenes que nos traslada a otros tiempos, no sé si mejores o peores que los actuales. Francisco Gallardo ha hecho un ejercicio memorístico que nos regala en este volumen escrito con una ternura infinita, de cuya lectura he disfrutado tanto como para haceros esta recomendación. Si quieres saber más sobre este libro, te invito a ver el vídeo de la presentación.
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]
A Paloma Bravo la conocí cuando en 2013 publicó La piel de Mica. Aquella novela me resultó actual por lo temas que abordaba y que todavía hoy siguen siendo noticia. Me gustó Mica, el personaje principal lleno de aristas y con el que, a priori, uno podía pensar que no tenía mucho en común. Pues bien, después de aquella historia dura y triste, Bravo ha seguido publicando pero no ha sido ahora, con Las incorrectas, cuando ha vuelto a visitar nuestra ciudad. En esta nueva novela, la autora retrata un universo femenino, de mujeres muy distintas pero que se tienen las unas a las otras para protegerse y cuidarse. Marisa G.- Paloma, sé que, desde 'La piel de Mica' en 2013, has publicado algo más.
Paloma B.- Publiqué 'Solos' en una editorial independiente muy pequeña y se distribuyó regular, aunque la novela era muy buena.
M.G.- La última vez que nos vimos también había un proyecto de teatro para 'La piel de Mica' ¿Se llevó a efecto?
P.B.- Sí, se estrenó en teatro en Nueva York. Te podrá sonar algo muy grande pero el estreno fue en off-off Broadway, en un teatro muy pequeño. Se hizo un monólogo en inglés. Fue muy bonito escribir una historia y comprobar que llega tan lejos, que se vuelve universal.
M.G.- ¿Por qué no se hizo aquí?
P.B.- No he querido. 'La piel de Mica' es una historia muy triste y dura y preferí dejarlo así.
M.G.- Revisando tus publicaciones y textos, advierto que la mujer juega un papel predominante. Hay como un afán de destacar la figura de la mujer, ¿es así?
P.B.- No, exactamente. Solos es una novela muy equitativa. 'En la novia de papá' y 'La piel de Mica' las mujeres son protagonistas porque están escritas en primera persona y yo soy mujer. En 'Las incorrectas' sí que hay un intento deliberado de hacer un homenaje a la amistad entre mujeres, a que las protagonistas sean mujeres y que los hombres estén más en segundo plano. Las protagonistas son cuatro mujeres que se hacen amigas, una historia en la que se cuenta cómo se hacen amigas, qué les está pasando y qué de todo lo que les está pasando, le pasa también a mujeres reales.
M.G.- Es una novela muy pegada a la tierra.
P.B.- A la realidad, a la calle.
M.G.- Bien. Pero sé que esta novela surge a raíz de una experiencia personal, que te unió fuertemente a mujeres de tu entorno.
P.B.- Sí y no. Mi hija juega al fútbol y la convencí para que entrenara en un equipo de fútbol en el que ella era la única chica. Aquel hecho fue un detonante de esta historia. Luego, sí que es verdad que pasé una depresión de la que me ayudaron a salir tres mujeres. A raíz de eso, estuve pensando mucho en cómo es de diferente la entrega, el sentido de la amistad, o cómo es de tangible el sentido de la amistad de las mujeres. Cuando una mujer es tu amiga, es tu amiga de verdad y está, en lo bueno, en lo malo y en el día a día.
M.G.- De la amistad ya hablamos en la entrevista anterior. En aquel encuentro defendías que es posible la amistad verdadera entre un hombre y una mujer pero que a las mujeres nos costaba más ser amigas entre sí, nos exigíamos más. ¿Ha cambiado tu pensamiento al respecto?
P.B.- Si te digo la verdad no recuerdo aquellas palabras. Sigo pensando que la amistad entre hombre y mujer es posible. También creo que, al tener muy buenos amigos hombres, me ha costado más tener muy buenas amigas. Mis mejores amigos me los he hecho en el trabajo y en el trabajo hay más hombres que mujeres. Porque lo de la igualdad y la paridad, es muy relativo. De todos modos, creo que sí ha habido un redescubrimiento por mi parte, te diría que casi retroactivo, porque he mirado atrás y me he dado cuenta de la cantidad de mujeres extraordinarias que he conocido con las que no he mantenido una relación de amistad. En su momento no se dio ese tipo de relación. No te lo sé explicar bien pero las mujeres, de alguna manera, podemos con muchas cosas y a un nivel muy profundo. Ese darte cuenta de todo lo que son capaces de dar las mujeres en el trabajo, en sus vidas personales, en la forma en la que educan y gestionan su vida, que se tienen que ocupar de sus padres porque ya son mayores, pero también de sus hijos que todavía son muy pequeños y encima encuentran tiempo para estar con las amigas cuando las necesitan, todo eso ha sido un aprendizaje muy importante para mí.
M.G.- ¿Sientes que has dejado atrás amistades femeninas precisamente por no ser capaz de ver la valía de esas personas?
P.B.- No, amistades no, porque la amistad es cosa de dos. Pero sí reconozco que me he cruzado con mujeres que podían haber sido unas grandísimas amigas, y no es que las haya perdido, es que no las he llegado a tener. He dejado pasar la oportunidad.
M.G.- 'Las incorrectas' es una novela coral, protagonizada por varias mujeres. ¿Qué nos puedes contar de ellas? ¿En qué se diferencian? ¿Cómo llegan a entablar amistad?
P.B.- Me parece muy importante definir a las mujeres por su profesión. En este mundo en el que llevamos siglos de ficción, las mujeres siempre se han definido por la pareja que tienen, o por la pareja que quieren tener. No debe ser así por más tiempo. Las mujeres tienen una ambición profesional muy potente. Eva es actriz, no le va bien y le cuesta llegar a final de mes, aunque a lo largo de la novela eso cambiará. Candela es abogada de oficio y su vocación es ayudar a los más débiles. Cristina era publicitaria y lo dejó por un tema de acoso. A partir de entonces se dedicó a vivir del dinero de su marido hasta que todo eso se derrumba y tiene que volver a ganarse la vida. Inma es taxista por una serie de circunstancias personales. Y luego también hay una catedrática y una científica. Pues bien, lo primero que las diferencia es la profesión y la situación económica. Creo que es muy importante contar la situación económica de los personajes porque eso nos marca mucho. Nos marca si podemos llegar o no a final de mes, si podemos ser libres con lo que hacemos.
Por otra parte, está la situación sentimental de cada una. Hay mujeres separadas, otras se están separando, a otra la dejó el marido y a otra es súper feliz en su matrimonio. Así que, la situación sentimental las separa como también lo hacen los hijos que tienen que son todos distintos.
M.G.- Y se reúne todos a través de una actividad extraescolar que hacen los hijos, ¿cierto?
P.B.- Sí, en el club de fútbol de barrio.
M.G.- Un equipo de fútbol de barrio en el que hay niños y niñas. Haces un alegato es favor de la mujer deportista, la mujer apta para cualquier tipo de actividad física.
P.B.- Es que no puede haber barreras. Una niña puede hacer cualquier cosa, y debe hacerla. Me gusta mucho una frase que dice que hasta ahora educábamos a las mujeres para ser perfectas pero lo que hay que hacer es educar a las niñas para sean valientes y se atrevan a todo.
M.G.- Aunque el entrenador de fútbol creo que no lleva muy bien tener a una niña en el equipo.
P.B.- Lo lleva regular pero poco a poco se acaba reconciliando con esa dificultad.
M.G.- ¿Estas mujeres protagonistas se parecen un poco a aquellas otras que te ayudaron en tu momento personal?
P.B.- No, exactamente. Ha habido mucha observación de mujeres reales, pero no hay biografías. Son mujeres como las reales porque están llenas de contradicciones, de errores, de cosas que asumimos. A partir de los 40 tenemos muchos condicionantes en la vida, de cosas que hemos hecho o que nos han pasado. Con todas esas contradicciones estamos intentando querer la vida que tenemos. Son mujeres absolutamente de ficción pero muy tangibles.
M.G.- Últimamente estoy leyendo muchas novelas de amistades entre mujeres. Eso me ha hecho pensar que quizá hay como una corriente derivada del feminismo en alza. P.B.- Creo que lo que ha pasado en los últimos años es que, aparte de la reactivación del feminismo, las redes sociales nos han venido muy bien a las mujeres para mostrar que lo que le estaba pasando a una, le estaba pasando a otras. Nos han servido para reencontrarnos y para reconocernos en otras. Creo que a partir de ahí, ha habido también una especie de reconocimiento general, de constatar que no estamos solas y que lo que le está pasando a una mujer le está pasando a otras. Vamos a intentar afrontarlo y entenderlo juntas.
M.G.- Hay un personaje Eva, que no le gusta la palabra empoderamiento y a mí, si he de ser sincera, me ocurra igual. P.B.- La palabra empoderamiento me suena artificial, a postureo, a estas cosas que te dicen que se van a encargar de tal y cual cosa, y luego nada de eso llega. Lo venden como si existiera una hada madrina que, tras tocarte con su varita mágica, ya estás empoderada. El otro día me regañaba una periodista y quizá tenga razón. Ella me decía que yo no lo estaba viendo bien, que el empoderamiento viene de empoderar, un verbo reflexivo, un verbo que incita a que las mujeres tengan confianza en sí mismas. Vale, puede ser. Creo que las mujeres necesitamos subir nuestro nivel de autoestima en lo personal, y vuelvo a la valentía, no a la perfección. Aun así, creo que el empoderamiento es la típica palabra... M.G.- ¿De moda? P.B.- No solo de moda, sino que se usa para tranquilizar conciencias pero no tiene una aplicación práctica. Hay que conseguir la igualdad real, la tangible, la práctica, la que se note. El empoderamiento me parece muy lejano de la realidad. M.G.- Somos muy dados a poner etiquetas y nos quedamos ahí. P.B.- Sí. En realidad, a mí me gustan más los verbos, la acción, que los sustantivos. Hemos estudiado, estamos preparadas, lo que necesitamos es que haya huecos donde ejercer. No quiero que el empoderamiento me caiga encima, quiero ejercer y quiero que mi hija pueda ejercer, y todas tengamos espacios donde hacer cosas y no solo espacios teóricos. M.G.- Pues entonces el verbo reflexivo se queda corto. Lo que necesitamos es un verbo activo. P.B.- Activo y constructivo, sí. Lo que me interesa del feminismo es la capacidad que tiene de construcción y del cambio a mejor. M.G.- Has hablado antes de perfección y el título, 'Las incorrectas', suena a lucha por dejar de ser la madre perfecta, la esposa perfecta, la amiga perfecta,... Nosotras mismas somos las que más nos exigimos. Tenemos el listón muy alto y cuando no llegamos estamos en un constante ahogo. P.B.- El título me gusta en primer lugar por el plural, porque las mujeres somos mejores juntas. Por otra parte, me gusta porque, ahora mismo que nos dicen cómo tenemos que hacerlo todo, cómo tenemos que ir vestidas a una reunión de trabajo, cómo tenemos que hacer las tartas para el colegio, los disfraces que hay que hacerlos también cosiendo,.. pues no. Cada uno tiene que hacer las cosas a su manera, como mejor sepa y pueda, siempre y cuando no haga daño a nadie. Parece que la libertad, los matices y las diferencias no están bien vistas porque vivimos en un mundo binario, donde en las redes sociales tienes que estar a favor o en contra de todo. Creo que no, tenemos que ser muy libres. M.G.- Y de los hombres de la novela, que hay unos cuantos, ¿qué me puedes contar? P.B.- Los hombres en general, son hombres buenos, buenos compañeros que apoyan a sus mujeres. Las mujeres no tenemos una guerra contra los hombres. La guerra es por querer ocupar un espacio que no hemos podido ocupar hasta ahora. Sin los hombres no llegamos a ninguna parte y en esta novela estarán más en segundo plano porque las protagonistas son ellas. M.G.- Y sí que existe crítica social. P.B.- La novela tiene muchas capas de lectura. Como está escrita con mucho humor parece que es una comedia y entra fácil pero cuando sales de la novela, sales aprendiendo muchas cosas. Hay un crítica social que empieza en la auto-crítica y siempre es constructiva. M.G.- El humor funciona como vehículo para hacer reflexionar al lector. P.B.- Sí, el humor es un facilitador. Si tú quieres contar algo o si quieres sobrevivir a una situación, siempre es mejor desde el humor. M.G.- Como dije antes, en aquella entrevista anterior hablamos de la mujer ante la sociedad, de la maternidad, de las madres sin hijos, distintos temas que también tocas en esta novela. P.B.- Creo que hoy hay más respeto por las mujeres que no quieren tener hijos. Por lo menos, en mi alrededor se acepta como una opción tan válida como otra cualquiera. En la novela, la hermana de Eva es la típica mujer que no quiere tener hijos y acaba inseminándose porque cree que tiene que probarlo todo. Pero ella no está hecha para ser madre. Pero al igual que han cambiado unas cosas, otras no tanto. Sigo pensando que la maternidad no nos define, y no nos cambia. A mí la maternidad me ha quitado tiempo y libertad, y a cambio me ha dado un montón de obligaciones. Dicho así suena a que no quiero a mi hija pero no es verdad. M.G.- Cuando tu hija sea adulta, ¿crees que lo tendrá todo mucho más fácil? P.B.- Creo que no, esa es la respuesta realista. Pero nuestra obligación es hacer y exigir, no sé cuándo vamos a conseguir lo que queremos pero hay que hacerlo. M.G.- Paloma, un placer volver a verte. Gracias por este momento y mucha suerte con 'Las incorrectas'. P.B.- Muchas gracias. Habrá que conocer a estas mujeres que, no por no ser perfectas, son menos mujeres. Una buena lectura para el verano.
Ficha novela
Editorial: Espasa. Encuadernación: Rústica con solapas. Nº Páginas: 352 Publicación: Junio, 2019 Precio: 19,90 € ISBN: 978-84-670-5597-9 Disponible en e-Book Puedes empezar a leer aquí. Ficha completa aquí.
Antonio Cabanas es un enamorado de la civilización egipcia y vuelca esta gran pasión en sus novelas. De un total de nueve publicaciones, ocho de ellas se desarrollan en Egipto, en distintas épocas y con distintos personajes. Sentarse a hablar con Cabanas sobre faraones y reinas, es perder la noción del tiempo pues su discurso atrapa y fascina tanto como la cultura egipcia. Antonio Cabanas visitó Sevilla hace unas semanas para promocionar su última novela, Las lágrimas de Isis. En esta ocasión, el centro de atención de la trama recae en una mujer fascinante que supo doblegar todo Egipto a sus pies. Hatshepsut, hija de Tutmosis I y Ahmose, fue la quinta gobernante de la XVIII dinastía de Egipto. Sobre esta nueva novela y sobre esta reina-faraón estuvimos hablando con el autor.
Marisa G.- Antonio, ¿de dónde te viene esa pasión por Egipto? Intuyo que te viene de cuando eras pequeño. Antonio C.- Pues has acertado. Me viene de mi época escolar. Tenía un libro sobre Historia Universal en el que se trataba Oriente Medio y el Antiguo Egipto. Recuerdo que había una foto de la máscara funeraria de Tutankamón que, cada vez que la veía, era como si se me abriera una puerta a un mundo misterioso y es que yo siempre he sido muy soñador. Aquella máscara me atrapó por completo. A raíz de ese instante se depositó una semilla que luego ha ido fructificando y con los años, aquel interés inicial que se fue convirtiendo en pasión, se aunó con la literatura.
M.G.- ¿Puede ser la cultura egipcia la que más fascinación despierte en el ser humano?
A.C.- Me atrevería a decir que sí. La cultura egipcia tiene algo, una magia que todos notamos pero que es difícil explicar. La civilización egipcia sigue atrapando a los visitantes de hoy en día, a través de algo mágico que reposa en los monumentos y los legados que nos han trasmitido. Para cualquier persona es fácil de entender lo que se podía esconder detrás de todo eso. Ante el templo de Karnak o las pirámides uno no puede más que sentirse sobrecogido. Para dejar algo así, era necesario una sociedad estructurada tal y como la conocemos, una sociedad muy civilizada.
M.G.- En 'Las lágrimas de Isis' centras la trama en un personaje, Hatshepsut. ¿Quién era?
A.C.- Una reina faraón de los más importantes del Antiguo Egipto, que gobernó un Egipto grandioso, una de las épocas más esplendorosas de toda su historia. Pero también fue un personaje misterioso e injustamente tratado por la Historia, el devenir de los tiempos y por todos los reyes que la sucedieron. Su nombre fue muy perseguido. Hatshepsut fue una mujer con una personalidad arrolladora, una gran estadista, que se sentó sobre el trono de Egipto luchando contra el poder establecido. Su fuerte personalidad fue necesaria para ganar en un mundo de hombres como aquel.
Aunque hay muchas lagunas históricas porque se ha borrado gran parte de su legado, aún se conserva buena parte de su obra. Fue una de las reinas que construyó como el que más y engrandeció Egipto como el que más. Pocos han levantado tantos monumentos como ella y tan grandiosos. En ellos dejó parte de su historia y de su personalidad. Todo Egipto agachó la cabeza ante ella.
M.G.- No era habitual que una mujer ocupara el trono de Egipto pero ella no fue la primera, ¿no? Creo que hubo otras mujeres antes.
A.C.- Efectivamente, hubo una reina-faraón antes de Hatshepsut, casi seiscientos años antes. Con aquella reina finalizó una dinastía. Pero fue una reina que no se parece en nada a Hatshepsut porque aquella se vio obligada por las circunstancias, mientras que Hatshepsut se auto-proclamó en rebeldía. Ella defendió su derecho que no le reconocían. Se revela y hace de su vida una lucha en pos de los mismos.
Junto a ella hubo otros personajes en los que se apoya para superar la jauría que la rodeaba. Se sabía que esta mujer iba a cambiar las cosas en Egipto, era una pacifista convencida y así fue su reinado. Dio un bienestar a su pueblo no conocido antes, no se padecieron hambrunas ni epidemias, los hombres no iban a la guerra y por tanto no había viudas. Modernizó el ejército y dejó un Estado rico. Como devota de los dioses, pensó que ellos la habían ayudado a conseguir todo aquello.
M.G.- Y con todo lo que ella hizo por su pueblo, ¿por qué la trataron tan injustamente?
A.C.- Porque ella transformó el Egipto clásico en un Egipto totalmente diferente. Se sentó en el trono como si fuera un hombre, los sojuzga a todos, estos sentían miedo porque pensaban que, después de ella, podría surgir otra reina-faraón que los gobernara. Era todo una cuestión de poder, como lo es hoy, y había mucho resentimiento. Hatshepsut formó un equipo con el sumo sacerdote del Dios Amón que le dio la posibilidad política de gobernar, y también con Senenmut, un hombre al que le cabía el Estado en la cabeza y que ostentó noventa y dos títulos públicos. Además fue un hombre muy sabio que sabía de todo, de astronomía, magia y por supuesto de arquitectura porque el templo que construyó en Deir el-Bahri es algo verdaderamente asombroso, así como los seis obeliscos de más de trescientas toneladas que él mismo talló y llevó hasta Karnak. De ellos todavía queda uno. Hatshepsut mostró su poder ante un pueblo que vio cómo consolidaba su poder. Egipto se vio beneficiado de tal manera que nadie se atrevió a levantar la voz contra ella. Sin embargo, sus enemigos esperaban que fracasara y que aquello no se volviera a repetir porque los eclipsaba a todos. Cuando ella murió, su memoria empezó a ser perseguida. No fue de manera inmediata, sino bastantes años después, casi al final del reino de su sucesor, su sobrino Tutmosis III. Se la persiguió principalmente por resentimiento.
M.G.- Ahora que mencionas a Senenmut, el arquitecto, se dice que mantuvieron una relación sentimental, ¿no es así? A.C.- Sí, pero los egiptólogos no van a decir de ninguna manera que ellos fueron amantes aunque todo el mundo piense que lo fueron. Los filtros que hay que pasar para que la ciencia admita una prueba son bastante severos. Sin embargo, hay muchos detalles que nos invitan a pensar que así fue. Basta con leer lo que nos dejan inscrito en los templos. Él era un hombre soltero y sin hijos, algo impensable en Egipto, y le dedicó toda su vida a ella. Cualquier visitante de Egipto advierte que las figuras del faraón siempre aparecen mucho más grandes que el resto pero en el caso de Hatshepsut no es así. Su figura tiene el mismo tamaño, está frente a frente a su arquitecto, él está representado muchísimas veces en el templo, incluso hay veces en las que sale con una hija de ella. Por otra parte, él concibió una construcción en la que, una de las salas de su tumba conectara en línea recta, a través de unos ojos Orus, con una de las capillas donde estaría su amada, a unos 260 mts de distancia. Todo ello para unirse con ella para la eternidad. Además, el primer techo que se conoce con cielo astronómico está diseñado por él y está en esa tumba. Se suponía que una noche concreta se obraría un milagro, él dejaría de ser un plebeyo para convertirse en un dios y unirse a Hatshepsut. Esa noche en concreto se ha podido calcular. Los arqueo-astrónomos actuales dicen la disposición de los astros representada en la tumba corresponde con la noche tebana del 14 al 15 noviembre 1463 a.C. Esto por no hablar de los hijos de Hatshepsut, que supuestamente eran de su hermano Tutmosis II. Cuando se casaron él tenía once años y ella, veinte. Por edad, es difícil se que se produjera la gestación. Además Tutmosis II estaba disminuido. M.G.- Pero hay otro personaje que para ella también fue muy importante, su abuela.
A.C.- Su abuela, la gran Nefertaris, fue crucial. Ella fue la que diseñó el camino para que su nieta pudiera alcanzar lo que ella no pudo. Hizo un pacto con el templo de Amón que le serviría después para el futuro de su nieta. Llevó a cabo una artimaña muy inteligente porque fue una mujer muy astuta.
M.G.- ¿Qué etapa de la Historia abarca la novela? A.C.- Desde el año 1500 a.C. hasta el año 1450 a.C, aproximadamente.
M.G.- ¿ Y cuánto tiempo te ha llevado construir esta novela? A.C.- La investigación ha sido muy ardua. No he tenido que leer mucha bibliografía sino que la investigación de campo también ha sido severa. He estado en Deir el-Bahri no sé cuántas veces. Me iba por la mañana y volvía por la tarde, después de pasarme todo el día hablando con los egiptólogos polacos que son los que trabajan allí, amabilísimos y son los que más saben de Hatshepsut. Cada día van descubriendo pequeños datos que van juntando al rompecabezas hasta conseguir que la historia vuelva a cobrar vida. M.G.- Y Antonio, cuando se habla de novela histórica, uno de los debates es si se puede aprender Historia. A.C.- Claro se aprende mucho y de forma muy amena. M.G.- Pero dicen que las licencias pueden llevar a equívoco. A.C.- Estoy de acuerdo en que las licencias pueden desvirtuar el contenido pero si se hacen con un rigor mínimo, se aprende. Gracias a los personajes y las licencias que crea el autor y que pertenecen a la ficción, se puede acercar la Historia al lector de forma creíble. Configurar el personaje de Hatshepsut. al cien por cien, es totalmente imposible porque hace 3500 años que vivió y nadie sabe exactamente cómo era su día a día. Podemos imaginarlo, es la labor que he llevado a cabo, intentar acercar un perfil de un personaje, ni bueno ni malo, con sus luces y sus sombras. Si no es como lo cuento, fue muy parecido porque hay muchos detalles sobre su vida que están a nuestro alcance. En este libro no hay ningún hecho histórico que sea inventado. El marco es absolutamente riguroso y la relación entre los personajes está novelada porque, de otro modo, sería un ensayo. M.G.- Y dicen los que la han leído que, a pesar del volumen, se lee con mucha agilidad porque está narrado de forma ligera y además cuenta con unos anexos que nos ayudan en la lectura. A.C.- He tratado de acercar la historia al lector. Soy un escritor al que le interesa investigar el alma de los personajes para que la dejen entre las páginas y que el lector se empape con sus vivencias y aprenda de ellos. En la novela hay moralejas de la vida. Es un libro un tanto humanístico en ese sentido. Lo que pretendo es que el lector se venga de viaje conmigo, viva una aventura en el Antiguo Egipto, un escenario lleno de magia. Además, con esta novela, más allá de la historia política de Hatshepsut, también van a conocer una historia de amor eterna. M.G.- Has escrito muchas novelas sobre Egipto. Seguro que ya estás dándole vueltas a la siguiente. A.C.- No te creas. El desgaste de esta obra ha sido tremendo. Seis meses de investigación, cinco meses para escribirla. Necesito tomarme un respiro pero ideas siempre tengo porque son tres mil años de historia y hay mucho que contar y todo muy interesante. Intento acercar épocas diferentes que también son mundos diferentes para mis lectores. Espero que esta novela guste tanto como me ha gustado a mí escribirla. Me ha costado mucho despedirme de mis personajes M.G.- Seguro que todos la vamos a disfrutar mucho. Antonio no te robo más tiempo. Gracias por hacer viajar al Antiguo Egipto. A.C.- Muchas gracias a ti. Antonio Cabanas nos propone un interesante viaje a Egipto que no pienso perderme.
Ficha novela
Editorial: Ediciones B. Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta. Nº Páginas: 824 Publicación: Junio, 2019. Precio: 22,90 € ISBN: 9788466665988 Disponible en e-Book Puedes empezar a leer aquí. Ficha completa aquí.