miércoles, 19 de octubre de 2022

EN LOS MÁRGENES (DRAMA - 2022)

Año: 2022

Nacionalidad: España

Director: Juan Diego Botto

Reparto: Penélope Cruz, Luis Tosar, Adelfa Calvo, Christian Checa, Aixa Villagrán, Juan Diego Botto, Font García, Nur Levi, María Isabel Díaz, Javier Perdiguero, Fabrice Boutique, Irene Bueno Royo

Género: Drama

Sinopsis: La cuenta atrás de tres personajes, con senda historias entrelazadas, que tratan de mantenerse a flote y sobrevivir a 24 horas claves que pueden cambiar el curso de sus vidas. El film explora el efecto que una situación de estrés económico tiene sobre las relaciones personales, y cómo el afecto y la solidaridad pueden ser un motor para salir adelante.


[Fuente: Filmaffinity]


La semana pasada falté a mi cita con el cine. No será porque no hay películas que me apetece ver ahora: Los renglones torcidos de Dios, Modelo 77, La vida padre, Bullet Train, El vasco,... Pero como estoy en plan relajado, me voy moviendo a otro ritmo. Sin embargo, era imposible demorar por más tiempo el visionado de En los márgenes. Hay dos motivos importantes para ello: Luis Tosar y Juan Diego Botto.

Botto ejerce un doble papel en esta película. Por un lado, se pone detrás de la cámara para dirigir este drama social, de total actualidad, con el que trata de crear conciencia. Por otro, interpreta a Manuel, un argentino afincado en Madrid, sin trabajo estable y buscándose la vida como puede. Pero En los márgenes es un retrato global y por eso la atención se mueve de un foco a otro. Vayamos por parte.

Sin duda, el título encaja perfectamente con el propósito de esta película, mostrar esa parte de la sociedad marginal, centrándose en tres familias, más una tercera que sirve de apoyo. A saber:

a) Rafa está casado con Helena, trabajadora de servicios sociales. Ella está embarazada y también es madre de Raúl, un adolescente, fruto de una relación previa. La pareja no pasa por buen momento. Él se vuelca en su trabajo. Ella le pide tiempo para la familia. 

b) Azucena es una joven madre que trabaja como reponedora de un supermercado. Algo le preocupa, le quita el sueño. Se la nota desesperada, mientras contempla a su hijo dormir.

c) Badia es una madre marroquí. Su hija pequeña pasa la mayor parte del tiempo sola porque su madre trabaja demasiadas horas limpiando para otros. La niña se vale por sí misma. Se viste, se hace el desayuno, y se prepara para ir al colegio. Pero llega la policía.

d) Teodora es una mujer mayor. Viuda, vive sola, mientras su hijo Germán está trabajando fuera. Se la ve triste y desanimada.

Todo esto es introductorio porque la película se inicia con un breve esbozo de los personajes principales. Posteriormente arranca, desarrollando la problemática que afecta a todos ellos, siempre girando alrededor del tema principal, los desahucios, y tejiendo una red en la que, de un modo u otro, todos los personajes están relacionados

Y así sabremos que Rafa es abogado y se dedica a defender a los más vulnerables. Lo veremos sometido a muchísimo estrés, corriendo de un lado a otro, para tratar de llegar a cada meta, sin conseguirlo, y provocando decepción tras decepción. 

Azucena tiene que enfrentarse a un desahucio inminente. Ya no puede pagar más letras de la hipoteca y al día siguiente se espera que la policía se plante en su casa para echarla a ella y a su hijo. Por suerte tiene el apoyo de la plataforma Stop Desahucios. Han organizado una manifestación ante la puerta del banco y no piensan dejar sola a Azucena en esta delicada situación.

Teodora está en la misma situación que Azucena. Le van a quitar el piso. Ella trata de localizar a su hijo una y mil veces, para comunicarle la noticia, pero el contacto es imposible. ¿Por qué? No te lo cuento porque sería destripar una parte importante de la película.

Y por último, a Badia le van a quitar a su hija. La policía cree que la niña está en estado de abandono y no está debidamente atendida. Además averiguan que la  madre ha sido requerida varias veces por los educadores pero nunca ha acudido a ninguna reunión. 

¿Qué tienen en común todos estos personajes? Pues la lucha contra el sistema. Azucena y Teodora, cada una en un extremo, una más activista, la otra más resignada, se ven abocadas a perder lo único que tienen, su techo, por la imposibilidad de hacer frente a una deuda hipotecaria. A lo largo del metraje, y a través de Azucena, veremos con qué mecanismos cuentan estas personas para no verse en la calle de un día para otro. En los márgenes refleja la angustia de los desahuciados, el miedo a perderlo todo, a no saber qué va a pasar con ella. Esa misma inquietud es la que atenaza a Teodora, aunque su caso es distinto. Ella va a perder su casa por motivos muy diferentes que, como dije antes, mejor nos desvelo. En cuanto a Badia, es una buena madre, pero el sistema no comprende que para mantener a su hija, tiene que trabajar muchas horas fuera de casa, y eso implica dejar a la niña sola la mayor parte del día. Y, en medio de todo esto, está Rafa, que trata de ayudar a unos y a otros, olvidándose de su propia familia, de su esposa Helena y de su hijastro, Raúl.

Temas

El tema principal de la película es el desahucio. De hecho, antes de los créditos finales se informa que, en la actualidad, se están produciendo más de 100 desahucios al día y que, en la última década, se han llegado a producir unos 400.000. En paralelo a los desahucios, la lucha de las plataformas, el apoyo colectivo, las manifestaciones y las asambleas. Todo ese trabajo que se hace de forma altruista con tal de ayudar a los demás, porque el sistema es un monstruo enorme que engulle a todo el que se pone en su camino. La unión hace la fuerza.

Pero En los márgenes también se trata el tema de la inmigración y la de los hijos que pasan a centros de acogidas. Los padres no es que desatiendan a sus hijos es que no les queda más remedio que invertir más de doce horas de trabajo, enlazando un puesto con otro, para poder pagar el alquiler y dar de comer a la familia. Y en esa tesitura, los hijos se tienen criar solos y buscarse la vida. ¿Están abandonados? ¿Son hijos no deseados? En esta línea, la película indaga en las lagunas del sistema, en la falta de recursos y de personal de las instituciones, que deben velar por el bienestar y que deben cubrir cualquier incidencia antes de que se vuelva un auténtico problema.

No se queda ahí, también se hace mucho hincapié en las relaciones entre padrastro e hijastro, en lo difícil que es para un hijo aceptar a la nueva pareja de una madre o de un padre. Y lo complicado que es para el «extraño» hacerse un hueco en los hijos de tu pareja.

Y también estará presente la precariedad laboral, los impuestos y el precio de los suministros que asfixian a la ciudadanía.

Es decir, un reflejo de la sociedad, de esa más vulnerable y débil, de la que llega al final del día con el agua al cuello, de la que vive bajo la amenaza burocrática, de la que no respira, de la que, a veces, se vuelve nómada, de la que no ve crecer a sus hijos, de la que no tiene puertas a las que llamar, de esa a la que le volvemos la espalda.

¿Qué me ha gustado de la película?

De entrada, me ha gustado mucho la temática principal y las colaterales. Se hace necesario poner ante nuestros ojos esas otras realidades que nos resultan más lejanas. Uno va por la vida, con su mochila a cuesta, y cree que con eso tiene bastante, pero tampoco está de más saber qué otras vidas hay fuera de nuestro yo. No digo que hagas tuyos los problemas de los demás, que bueno, en algunos casos, si puedes ayudar, bienvenido sea. Pero sí es importante empatizar. Este verbo cada vez me gusta más y cada vez tengo más claro que es una cualidad importantísima. Así que, películas como En los márgenes te ayudan a entender a todas esas personas que a veces vemos gritando en las calles, aporreando cacerolas, lanzando consignas, mientras vamos de camino a casa. A nuestra casa, donde nos sentiremos protegidos.

Sin embargo, opino que Botto ha querido abarcar mucho y en ese sentido hay líneas argumentales que se debilitan. El actor, metido a cineasta, se centra principalmente en lo que ocurre a Azucena y a Rafa. Es decir, muestra mayoritariamente las dos caras de una moneda, la de desahuciado y la de los que tratan de ayudar legalmente, pero desdibuja un poco la historia de Badia, y sobre todo la de Teodora. Concretamente, esta última historia me dejó muy noqueada y eso que solo se muestra a grandes rasgos. Me impresionó ver a una mujer siempre sola, sin nadie a la que contar sus problemas, tratando de localizar a un hijo que ni está ni se le espera. La ves caminar por la calle, ir al mercado, comprar una buena lubina como si fuera a dar una gran cena, acudir a la farmacia para sacar la medicación y la ves, la ves, la ves pero también le lees el pensamiento y eso, creedle, acongoja. Porque sabes lo que se le está pasando por la mente y no puedes tenderle la mano para ayudarla. Y luego está Germán, el hijo desaparecido. ¿Es que es un mal hijo? Germán también tendrá lo suyo.  

Por otro lado, la historia de Badia, la mujer marroquí, merece casi una película entera porque a esas personas también las miramos de soslayo.

Personajes e interpretaciones

¿Qué os puedo contar de los personajes que no os haya dicho ya? Azucena es una mujer joven y luchadora, pero realmente está sola. A pesar del apoyo que recibe de los vecinos y de la gente de la plataforma, en verdad, su lucha es individual. La que se va a quedar en la calle es ella, aunque haya otras personas que hayan pasado o estén pasando por la misma situación. Todo se le vuelve en contra. El desahucio no solo amenaza ese lugar en el que dormir, sino que también puede repercutir en su trabajo. La situación se convierte en un círculo vicioso. Prácticamente la veremos sola pero Azucena tiene marido. ¿Dónde está? Esto tampoco te lo voy a contar. Lo que sí te voy a decir es que, viendo la vida en pareja de Azucena recordé un refrán, ese que dice: cuando la ruina entra por la casa, el amor sale por la ventana.

Lo he dicho alguna vez, pero lo repito. Penélope Cruz nunca me gustó. Esto lo he comentado en otras películas protagonizada por ella como en Madres Paralelas o en alguna otra más,  pero tengo que admitir que la «jodía» (perdón, pero es que me sale del alma) encarna muy bien el papel de mujer sufridora. En esta película hay dos o tres secuencias en las que ha conseguido ponerme un nudo en la garganta y eso solo es sinónimo de que se sabe transmitir el drama. Eso sí, le noto un acento raro, como si tratara de simular un deje más «bajuno», menos académico, más marginal y, en mi caso, me ha chirriado un poco. Es lo que hace cuando interpreta a mujeres de pueblo, que trata de darle a su voz ese toque rural que tampoco resulta necesario. Impresionante la pelea conyugal que interpreta al final de la película con su marido, del que no te daré detalles. Y muy buena su caracterización, con ese corte de pelo que parece que está hecho a «bocaos».

Rafa es el apagafuegos. En algún momento pensé que iba a sufrir un infarto de tanto correr de aquí para allá, sin llegar a nada. Es el vivo retrato del estrés pero tocar fondo tiene una cosa buena, que te abre los ojos, te hace comprender tus limitaciones, y todo aquello que debe ser importante para ti. Lo que pasa es que suele ocurrir que, cuando comprendemos realmente lo que debe ser nuestra vida, es demasiado tarde. Con este personaje me quedé un poco a medias. El final de su historia me sorprendió. Esperaba que todo se recondujera pero su personaje es casi una metáfora de la propia vivencia de Azucena.

El encargado de dar vida al personaje es Luis Tosar. No sé qué me pasa con este actor últimamente. Lo he adorado siempre, lo he aplaudido, y lo he admirado pero llevo con él un par de resbalones. No recuerdo en qué película comenté que no me había impresionado como en trabajos anteriores. No es que esté mal. Es que estamos acostumbrados a una interpretación tan sublime que, cuando desciende un milímetro su credibilidad, se nota mucho. En esta ocasión, me ha costado creer su relación con Raúl, el hijo de Helena. Buena parte de la película lo veremos interactuando con él, pero la escasa conexión que existe entre padrastro e hijastro es la misma desconexión que yo siento con su personaje. No me he creído las desavenencias entre ellos, los tira y aflojas, los chantajes y las excusas. Hay algo en su discurso que me parece precipitado, irreal, poco tangible. Pero solo me ha ocurrido cuando actúa frente al joven. En el resto de escenas, sigue siendo el Tosar de siempre.

Pero si hay una interpretación que no me ha gustado nada en absoluto es la de Aixa Villagrán, que encarna el papel de Helena, la mujer de Rafa. No es una actriz a la que haya visto mucho, más allá de alguna serie como Allí abajo. En aquel trabajo hacía de uróloga y su papel cómico-dramático funcionaba bien. Pero en esta película no la veo a la altura de su personaje, y mucho menos como partenaire de Tosar. Me parece sobreactuada y poniendo mucho énfasis en un texto muy fingido. En cambio, Adelfa Calvo, como Teodora, está desaprovechada. Más leña a su historia hubiera sido mejor.

Luego hay un personaje bisagra. Raúl es el adolescente al que, más allá de tener que lidiar con un padrastro, todo lo que viven el resto de personajes de esta historia le queda lejísimos. Él solo está preocupado por llegar a tiempo a la parada del autobús donde lo recogerán para una excursión y donde, quizá, conseguirá ligarse a la chica que le gusta. Raúl es la conciencia, es cada uno de nosotros, cuando dejamos de mirarnos el ombligo y comprendemos que, ahí afuera, hay gente que también tiene problemas y, en algunos casos, son más graves que los nuestros.

Interpretado por Christian Checa, no tengo mucho que opinar sobre su trabajo. 

Eso sí, hay niños que dan auténticas lecciones, con ese despojo de todo artificio en pos de una naturalidad que les viene de serie. En esta película me creo a Selma, la hija de Badia. Me trago sus lágrimas cuando ve que lo que la policía le dice va en serio, que se la llevan, que la apartan de su madre. Es una secuencia breve pero llena de realidad. Lo mismo me pasa con el hijo de Azucena, el niño que ha perdido el habla porque el miedo que percibe en su madre lo ha dejado sin palabras. 

Para finalizar, y como decía al principio, Juan Diego Botto hace doblete. Es el director de la película pero también interpreta a Manuel, un hombre que se busca la vida como puede. Lleva mucho tiempo dando tumbos de un lado a otro, lo han echado de muchas ocupaciones y ha perdido toda ilusión y esperanza. Manuel está asqueado de la vida, cansando, y se niega a luchar por lo que es suyo. Al principio no entendía por qué interpreta a un hombre argentino, y no  a uno español, pero dejas correr un poco la película y obtienes la respuesta. Se juega un poco con el estereotipo pero funciona, y da una leve brisa fresca al drama.

Dirección

He leído opiniones en las que se dice que Botto debería dedicarse únicamente al trabajo de interpretación y dejar la dirección para otros. Yo no lo veo así. A mí me ha gustado el enfoque de esta película. La filmación con cámara al ristre le da movimiento, agilidad y verosimilitud a las escenas. No me siento como un espectador sino como un testigo. Yo soy parte de esa muchedumbre que se manifiesta delante del banco, que se persona ante la puerta de Azucena para impedir el desahucio, mientras ella trata de abrirse hueco entre los presentes. Me gusta cómo gestiona los silencios, tan densos y asfixiantes. Me gusta cómo solapa una escena con el sonido de otra para dar continuidad a la historia. Me gustan los primeros planos y esos otros más indirectos, mostrando el rostro de los personajes. Me gusta escuchar esa radio que vomita la información económica tan devastadora y ruinosa. Y me gustan los planos de un barrio humilde, de edificios de ladrillos vistos y la colada colgada en la ventana. 

En lo que a mí respecta, Juan Diego Botto hace una labor de dirección bastante meritoria en esta película que, llegado un momento dado, incluso adquiere ciertos visos de documental. Sin duda, si sigue por esta senda, yo volveré a apostar por él.


Para concluir, En los márgenes es una película denuncia. Dejando a un lado que quizá hubiera sido más conveniente centrarse en un par de historias y no hacer una película tan coral, creo que lo que plantea esta cinta es lo suficientemente interesante como para no perdértela. Crítica la ley hipotecaria, que te condena al desahucio si no pagas, pero a la vez te mantiene la deuda. Critica a los servicios sociales, que tratan todos los casos por igual, siguiendo un patrón, sin entrar en los pormenores de cada circunstancia personal. Todo esto y mucho más. No será una película inolvidable pero tampoco me parece prescindible. A mí me gustó este drama social, tan lleno de vida y de verdad. Entra en este post que Juan Diego Botto publica en su Instagram y mira a los verdaderos protagonistas de esta historia. 



Tráiler:



lunes, 17 de octubre de 2022

MALASANTA de Antonio Tocornal

Editorial: Fundación José Manuel Lara
XLI Premio de Novela Felipe Trigo
Fecha publicación: abril, 2022
Precio: 15,00 €
Género: narrativa
Nº Páginas: 208
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788417453930
[Disponible en ePub;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

Antonio Tocornal nació en San Fernando, Cádiz. Cursó estudios de Bellas Artes en Sevilla y, tras una larga estancia en París, se instaló definitivamente en Mallorca. Sus cuentos cortos han sido premiados en cerca de cuarenta certámenes, entres los que se encuentran algunos de los más prestigiosos en castellano. Ha publicado las novelas La noche en que pude haber visto tocar a Dizzy Gillespie (Premio de Novela Vargas Llosa, 2017), Bajamares (Premio de Novela Corta Diputación de Córdoba, 2018) y Pájaros en un cielo de estaño (Premio València de Narrativa en Castellano Alfons el Magnànim, 2020). Compagina la escritura con trabajos de asesoría, edición y corrección de estilo. 

Sinopsis

Malasanta nace y crece en el prostíbulo de doña Expiración, en el municipio rural de La Ciénaga, donde ejerce su madre, Dámasa la Tuerta, y donde aguarda hasta tener la edad suficiente para seguir sus pasos; la que se presenta como su única alternativa. Tras más de media vida ejerciendo, consigue huir del lupanar y llegar a la ciudad donde poco a poco culminará su declive. La novela ofrece seis instantáneas de la vida de Malasanta, a las edades de 5, 15, 25, 35, 45 y 55 años, puesto que la prostituta es una mujer y son seis, y cada una de ellas es la consecuencia de las anteriores. Antonio Tocornal ha escrito un retrato perturbador e hiperrealista de la cara más sórdida del ser humano, narrado sin filtros ni autocensura, que trata de forma descarnada algunas realidades que incomodan pero que existen en nuestra sociedad y que afectan a grandes olvidados: la prostitución como esclavitud, la sexualidad de las personas con discapacidades físicas o psíquicas, la transfobia, la soledad de los ancianos y la vulnerabilidad de los indigentes.

[Información tomada directamente del ejemplar]

Por este espacio han pasado ya algunas novelas premiadas con el Premio de Novela Felipe Trigo, tanto en el género largo como en el más breve. Recuerdo Al acecho de Noemí Sabugal, que recibió el galardón en 2011, El síndrome de Diógenes de Juan Ramón Santos (2019), La lluvia inglesa de Ana Muela Pareja (2021), o El efecto Foehn de Susana García Nájera. Y ahora le toca el turno a Malasanta de Antonio Tocornal, último ganador, junto con García Nájera, en la pasada edición.

De Malasanta se ha dicho que es una novela brutal, cruda o despiadada y a todas esas opiniones no les falta razón. Porque, efectivamente, la historia que nos cuenta el autor gaditano provoca sentimientos dolorosos, punzantes y desgarradores pero, a la vez, tales emociones se mezclan con otras mucho más dulces y benévolas. Malasanta es dura pero también es tierna. Malasanta es oscura pero también luminosa. Malasanta duele pero también divierte. Todo un cóctel de sensaciones que suben y bajan por la garganta del lector.  Os cuento un poco. 

Corre el año 1969. En La Ciénaga, lugar del que sabremos poco pero que a mí se me antoja un espacio anclado en el tiempo, se erige el prostíbulo de doña Expiración, donde ejerce Dámasa la Tuerta«puta, portuguesa y rústica», tras ser abandonada por un titiritero, un lanzador de cuchillos que, además de dejarla tirada como un perro, la dejó también preñada y «le desgració un ojo por actuar borracho». ¿Cómo seguir siendo la ayudante de semejante saltimbanqui si Dámasa estaba llena de cicatrices por la mala puntería del susodicho? Los ropajes pueden ocultar las señales de una escasa habilidad, pero una cuenca vacía es una evidencia difícil de sortear. Así que, la que procedía de Trás-os-Montes, recayó en La Ciénaga, con un ojo de vidrio que irá rodando a lo largo de toda la historia, y de allí ya no salió más. 

En la casa de doña Expiración, con un ambiente lleno «de gemidos, de gritos, de golpes, de insultos, y el vaivén de mil penes de hombres de paso», nace y crece Malasanta.  Mientras la madre se afana en disolver las tensiones masculinas como si la cosa no fuera con ella, dejándose poseer por los hombres con resignación e indiferencia, la madame acoge a la niña bajo su techo. A Malasanta la conoceremos con cinco años, viendo a su madre abortar en más de una ocasión, y haciendo uso de los fetos expulsados, «como gorriones heridos», de un modo que mejor descubráis vosotros mismos en la lectura.  

Con quince años se encargará de cuidar a Niño Truncado, un joven adolescente, hijo de Anhelo Truncado, que «tenía pelo de poeta, ojos de explorador triste». Nació sin extremidades pero «sus genitales eran titánicos, majestuosos y funcionaban con la fuerza de un ingenio de pistones de muchos caballos de vapor».  Dos adolescentes. Malasanta respirando sexo desde que nació y Niño Truncado con un brío impetuoso. Blanco y en botella... La relación que se forja entre ellos también deberá ser descubierta por vosotros. Así como lo que le ocurra a los veinticinco años, con Candela, una compañera transexual del burdel; a los treinta y cinco con Modesto Baldío, un representante de mercería con ganas de encontrar el amor; a los cuarenta y cinco con Cándido Fogoso, un joven ingenuo que alcanza un gran descubrimiento, casi sin darse cuenta. Y así, hasta llegar a la edad de cincuenta y cinco, último capítulo en el que se topará con Próspero el Polilla, un indigente entregado a la crueldad de unos Youtubers, de los que obtener algo de rédito. Todo ello para llegar a un desenlace que viene a corroborar la teoría de que nadie puede huir de su destino. Esta es la vida de Malasanta, escrita desde antes de nacer. 

¿Qué me ha gustado de esta novela?

Por un lado, la sorpresa que me acompaña a lo largo de la lectura. Te recomiendo no leer la sinopsis y dejarte impresionar, desconcertar o conmover por el relato. Malasanta es una novela de supervivientes, de personajes que nacen en el lado más desdichado de la vida, con pocas oportunidades, y cuya única misión es tratar de mantenerse a flote. Para Malasanta, como para su madre, o como para el resto de personajes, la felicidad es un estado excepcional que prácticamente no les corresponde. No la buscan tampoco. Lidian con lo que les ha tocado en suerte y con eso tienen bastante tarea.

Al relato no le faltan desgracias pero, y aunque os parezca paradójico, entre tanto drama y tanta angustia, a mí hay escenas que me han parecido divertidas. Tocornal teje la historia con el hilo de la ironía y el sarcasmo. De entrada, no hay más que echarle un vistazo a los nombres de los personajes. Abre la novela Baltasara del Santo Sepulcro Piernavieja Reguilón, como si fuera una aristócrata que enreda un apellido tras otro para plasmar su sagrada distinción. Pero fíjate en Malasanta, en Cándido Fogoso o en Modesto Baldío. Geniales oxímoros, nombres que caricaturizan y como tal, nombres que dibujan sonrisas. Me he encontrado con escenas berlanguianas, situaciones esperpénticas, como bodas que se tornan en funerales en apenas dos segundos. Son esos momentos que, más allá del drama que supone para sus personajes, generan comedia y también alivio, porque no voy a negar que Malasanta duele. Especialmente porque su autor muestra la realidad sin ningún tipo de aditivo edulcorante. Las cosas son como son y así las nombra.

Tocornal pone ante nuestros ojos un mundo sórdido que existe más allá de ese círculo en el que nos movemos. Con la vida de Malasanta, el autor retrata aquello que nos resistimos a mirar. ¿Lo que no vemos, no existe? Tú mismo conoces la respuesta a esa pregunta. Y precisamente, por esa inmersión en los bajos fondos, la novela se etiqueta como dura y  tremenda. Debo admitir que algunos pasajes te dejan - y permitidme la expresión-, con las patas colgando. No tienes escapatoria. Ni siquiera te planteas la salida de cerrar el libro. Muy al contrario, la historia ejerce un curioso efecto de atracción que te incita a seguir adelante. Vas leyendo, a veces con un ojo medio cerrado, como con esa pose que adoptamos cuando vemos una peli de miedo, hasta llegar a un valle, entre cuyos árboles se cuela un tímido rayo de sol. Perturba la viveza de las descripciones, la nitidez en la planificación de escenas pero, en mi caso, nada de eso ha funcionado como rechazo sino más bien como un revulsivo. Yo quería saber qué más le deparaba a Malasanta, cómo se desarrollarían las relaciones que va hilvanando a lo largo de esas décadas.

Temas

Y así, el lector va conociendo las miserias de la prostitución, con mujeres despiadadas que explotan y extorsionan, y con otras que son meros recipientes donde el hombre vacía su insatisfacción; conoceremos cómo se gestiona la sexualidad de un joven discapacitado, condenado al ostracismo y al olvido,  sentenciado a ver el paso de la vida a través de una ventana; veremos la aversión, la inquina y el aborrecimiento frente a aquel que busca y defiende su lugar en el mundo, tan incomprendido, tan estigmatizado, y violentado; asistiremos al derrumbe de los sueños de un hombre, esperanzado en alcanzar aquello que tanto anhela, para acabar más hundido de lo que estaba;  comprobaremos la falta de respeto por la vejez pues, cumplida una edad, nos volvemos invisibles y nos transformamos en trastos viejos; o entenderemos la fragilidad de los indigentes, escoria de la sociedad, basura que hay que esconder o diana para mofas y burlas crueles. 

Si te asomas a tu ventana, si caminas por la calle con la clara intención de ver y no solo de mirar, entiendes que todos los palos que Tocornal toca en esta novela están tan cerca de nosotros que, si fueran hogueras, terminaríamos quemados. Pero como dice nuestro refranero: Ojos que no ven, corazón que no siente.

Estructura y estilo

Lo que Antonio Tocornal hace en esta novela solo puede recibir un nombre: maestría. La obra reboza inteligencia narrativa, derrocha elegancia y se viste de un léxico precioso y preciso, de ese que ya difícilmente encontramos en los escritos de hoy, más preocupados por llegar lejos que por ofrecer calidad. Tocornal despliega belleza y juega con los contrastes. Habrá encuentros sexuales sórdidos y denigrantes frente a otros que son casi místicos, impregnados con una pátina sagrada que recuerda a antiguos rituales de tiempos milenarios. 

Con una evidente ausencia de diálogo, el texto fluye a buen ritmo, saltando de década en década sin que, en ningún momento, esos saltos temporales provoquen lagunas en nuestro entendimiento. Y digo de década en década porque el texto se compone de seis capítulos centrados en los cinco, quince, veinticinco, treinta y cinco, y cuarenta y cinco años de Malasanta. Un retrato, a grandes brochazos, de lo que ha sido su vida. 


Malasanta ha sido una gran lectura. Siempre digo que leer por leer está muy bien, que las lecturas que te sirven para desconectar un rato, para olvidar un mal día, o para pensar en otra cosa son estupendas, pero luego están las otras, las que marcan a fuego, las que te dejan huella, las que te enseñan sin darte cuenta, o las que consiguen que rumies pregunta tras pregunta. Esas otras lecturas son otra cosa. Y esa otra cosa es Malasanta.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí



domingo, 16 de octubre de 2022

SEPTIEMBRE... ¡DE UN VISTAZO! (#09/2022)

La última vez que hice repaso fue en el mes de febrero. Muchos sabéis que el blog estuvo parado unos meses mientras estudiaba para las oposiciones. Y aunque retomé la actividad de este espacio en junio, mi reincorporación fue tan lenta y sosegada que no quise enredarme con repasos y balances. No es que la cosa haya cambiado mucho. Desde que volví a estos lares me planteé regresar con más calma y no ser tan cuadriculada a la hora de publicar reseñas y opiniones. Me propuse darme tiempo y espacio, para leer cuando pudiera y cuando quisiera. Y lo estoy cumpliendo. Por eso, he roto el patrón habitual de publicaciones. Quizá, no todas las semanas haya un post sobre cine. Quizá, no todos los lunes y viernes haya reseñas de libros. Quizá, una semana no publique nada. Y es que sigo estudiando porque, pase lo que pase con las últimas oposiciones, lo cierto es que me gustaría seguir «subiendo escalones» y para eso toca estudiar.

Dicho lo cual, vengo a contaros cómo ha sido el mes de septiembre. Lo que no ha cambiado es la cantidad de amigos literarios que siguen entrando por la puerta de casa. Eso sigue siendo igual. Y del mismo modo sigo recibiéndolos con alegría. Os cuento.


[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]


Los comprados

Los libros nunca dejan de sorprenderme. Bueno, antes que los libros, los autores, siempre a la caza de historias infinitas. En septiembre asistí a la presentación de Mientras alguien nos recuerde de Charo Jiménez. La autora sevillana publica este libro, un homenaje a una figura totalmente desconocida para mí, la del fotoperiodista Eulogio Serrano. Quedé en shock tras aquella presentación, sobre la que puedes leer aquí. Lo que más me impactó fue conocer detalles de Serrano, una vida tan intensa como interesante y de la que no sabía nada. Obviamente, el libro, publicado por Extravertida Editorial, se vino conmigo a casa y no descarto leerlo más pronto que tarde.  

Los recibidos

Y de una editorial sevillana, a otra. Ediciones Alfar publica dos nuevos títulos. Por un lado, La cámara de los Cuatro, de Fernando Morales Astola. Se trata de la segunda entrega de la saga del inspector Viñuelas, que se inició con El buen esclavo. Admito que yo no he leído la anterior pero creo que eso no será inconveniente para disfrutar de esta segunda. Trataré de hacerle hueco.






Por otro lado, una novela con un título que me tiene muy intrigada. Entonces supe que iba a morir de Fernando de la Cierva, una novela policíaca que nos promete «un viaje apasionante y lleno de sorpresas a los recovecos más oscuros del alma humana». No sé de qué tratará este libro pero no me digáis que el título no os resulta atractivo.

Por su parte, Algaida Editores publica De Poncio a Pilato de Aurora López Güeto. También tuve la oportunidad de asistir a la presentación de este libro divulgativo, acto del que os daré detalles muy pronto. ¿Qué sabemos de la figura de Poncio Pilato? En este libro, de forma muy amena y entretenida, como suele hacer esta doctora en Derecho romano, nos va descubriendo qué se escondía realmente tras la figura de aquel prefecto, y que tanta importancia tiene en Sevilla.  

Pasamos a la editorial Espasa, con otros dos títulos. Marcelo Gullo Omodeo publica Nada por lo que pedir perdón, donde el autor demuestra que «España ha sido juzgada por jueces parciales con testigos falsos». No es una temática que acostumbre a leer pero seguro que a alguno de vosotros os interesa.



 

Y ahora que hace unos días que se ha celebrado el Día Mundial de la Salud Mental, Javi Martín publica Bipolar y a mucha honra«Un testimonio real para romper con el estigma de la salud mental». Me parece estupendo que cada vez se hable más de estos temas. Durante mucho tiempo, se ha estigmatizado a las personas por sufrir depresión, ansiedad, o bipolaridad. Creo que debemos hacer un esfuerzo por empatizar.

Planeta se mete entre fogones con Comida, vamos a llevarnos bien, de Virginia Troconis y Pablo Ojeda. Cada vez que hojeo un libro de este tipo me entran ganas de meterme en la cocina y cambiar algunos hábitos alimenticios. Sentarse a comer debe ser un placer y no una tortura, y en este libro nos enseñan a cambiar nuestra relación con la comida.





Pero como no solo de pan vive el hombre, Rut Nieves está empeñada en liberar nuestra mente y nuestro cuerpo, para disfrutar plenamente de nuestra vida. La autora publica Recupera tu poder, tras el éxito de Cree en ti.



Volvemos al universo Loureiro con La ladrona de huesos (Planeta). El autor gallego, Manel Loureiro, regresa con una novela llena de intrigas y misterios, que conducirá al lector a Santiago de Compostela. Tuve la oportunidad de asistir a la presentación de esta nueva novela, acto en el que se habló de muchos detalles interesantes de la historia. Más abajo tienes el enlace directo a la crónica de aquella presentación. 

Y dos libros que me han tocado especialmente el corazón. Por un lado, Vengo de ese miedo de Miguel Ángel Oeste (Tusquets Editores). Me ha parecido una preciosidad de novela. Muy oscura y dolorosa, pero en una constante búsqueda de la luz. Más abajo encuentras el enlace a mi reseña. Sé que a muchos os cuesta enfrentaros a una lectura dura pero esta merece muchísimo la pena.






Por otro, el poemario que Luis García Montero ha dedicado a Almudena Grandes. Un año y tres meses (Tusquets Editores) es un homenaje entrañable, emotivo, lleno de paz y sosiego, que recoge las emociones más intensas del poeta durante el tiempo que la autora estuvo enferma, hasta su fallecimiento. 

Pero no puedo dejar atrás otra lectura que también me dejó muy impactada. Lara Moreno publica La ciudad (Lumen). Esta novela se construye sobre la vida de tres mujeres distintas pero con rasgos en común. Sin duda, la vida de Oliva fue la que más me dolió. El libro ya está reseñado en el blog. Tienes el enlace en el apartado de lecturas del mes.





Sara Torres debuta narrativamente con Lo que hay (Reservoir Books). La poeta se adentra en el universo femenino para hablarnos del duelo, el deseo y el amor.  Si lees la sinopsis de la novela descubrirás que te espera una historia emotiva y apasionante entre sus páginas.

Por su parte, Suma de Letras publica Perro que no ladra de Blanca Cabañas. Le tengo muchas ganas a este libro. He leído varias opiniones positivas y creo que, por la sinopsis, me puede gustar. De momento, sé que transcurre en Sevilla y que me esperan secretos familiares. La combinación perfecta. Espero leerlo muy pronto.





Y también, Los mil nombres de la libertad de María Reig. Otra gran novela de esta joven autora que traslada al lector a 1815, en un momento de muchos cambios políticos, para conocer a Inés, Modesto y Alonso. Sin duda, estamos ante una historia muy bien documentada en la que no faltarán traiciones, secretos, sociedades secretas y, por supuesto, amor.



Y, por último, pero no menos importante, Ildefonso Falcones publica Esclava de la libertad (Grijalbo). El autor catalán nos hace viajar a la Cuba de mediados del siglo XIX, para conocer a Kaweka. A través de este personaje descubriremos cómo vivían los esclavos en época colonial. Pero la historia también se mueve en la actualidad. El presente de la novela está protagonizado por Lita, una mulata que, en cierto modo, también tendrá que luchar contra el racismo.



Los ganados

Ay, ni gano ni pierdo. Es que no me apunto a ningún sorteo. No por falta de interés sino porque en mi casa no cabe ni un libro más. 

jueves, 13 de octubre de 2022

Presentación MIENTRAS ALGUIEN NOS RECUERDE de Charo Jiménez

El pasado 28 de septiembre, mi querida amiga Charo Jiménez presentó su cuarto libro, Mientras alguien nos recuerde (Extravertida Editorial) en el Ateneo de Sevilla. A mi Charo la conocí cuando publicó Ara, como el río en 2017 y la reconocí, con la calidez que ella sabe transmitir, entre las páginas de Cenizas y rosas (2020). Regresa ahora esta autora sevillana con un cambio de registro, con una biografía sobre Eulogio Serrano, fotoperiodista nacido el 1 de octubre de 1917 en Riotinto, y que escribió una importante página del periodismo de la época. 

Debo admitir que no conocía a Eulogio Serrano pero todo lo que se contó en la presentación me pareció tan extraordinario que sentí unas ganas inmensas de saber más sobre su vida. Y a ello me dispongo, a encontrar el tiempo necesario para leer lo que Charo Jiménez ha escrito sobre este retratista, en un libro que ella considera más una novela que una biografía o unas memorias. 




Con una nutrida mesa, el acto se inició con la intervención de Manolo Gordo, miembro de la Agrupación teatral Álvarez Quintero, y amigo de Eulogio, que fue fundador de dicha compañía teatral. Gordo, conductor de la presentación en todo momento, dio la bienvenida a una sala repleta de público. Con sus palabras iniciales retrató al fotógrafo como un hombre, «travieso, sin maldad, noble a más no poder, y siempre entrañable», que nunca dejó de ser niño. Comentó que a Serrano lo caracterizaba la alegría, incluso en los momentos más duros. No soportaba la tristeza a su alrededor y siempre recurría al chiste para destensar el ambiente. 

Tras su intervención cedió la palabra al director de la cabalgata del Ateneo de Sevilla, Manuel Sáinz Méndez, quien explicó las conexiones personales que lo unían a Serrano, pero también al teatro. Agradeció que el libro se presentara allí, en aquella institución siempre abierta a la cultura. 



[Fuente: Facebook Charo Jiménez]

Antes de dar paso a las palabras de la autora, la verdadera protagonista de la presentación, tomó la palabra Francisco Correal, periodista muy premiado, afincado en Sevilla, con una reconocida trayectoria profesional, y al que su entorno llama Paquiño. Nacido en Ciudad Real, pero residente en la capital hispalense, llegó a esta ciudad hace cuarenta y cinco años, para hacer simplemente unas prácticas, y ya no se marchó de esta tierra. Él fue el encargado de hacer una semblanza mucho más profunda sobre la figura de Eulogio Serrano, del que se decía que había tenido una vida de novela. Correal leyó un elogioso texto en el que el periodista contó parte de la vida del fotógrafo, habló de su carácter y personalidad, y enumeró buena parte de sus logros. Cámara en triste fue «el complemento perfecto de tantos ríos de tinta y de historias de la ciudad de Sevilla». Mencionó algunos reportajes gráficos de Serrano, como el accidente de avioneta de la Operación Clavel, el 19 de diciembre 1961, «las navidades más tristes de la ciudad»y dijo de él que fue un hombre que tocó varios ámbitos como la radio, la prensa escrita, el cine, el teatro y, por supuesto, la fotografía.

Después de todo lo dicho, le tocaba el turno a Charo JiménezAgradecida por ver la sala llena, comentó que llegó a la vida de Eulogio Serrano, a través de Carmen, hija del periodista, a la que conoce desde que eran pequeñas. Fue su amiga la que le había contado mil batallas y aventuras de su padre. Y un buen día, en marzo de 2019, Charo le propuso escribir una novela sobre Eulogio. «A partir de ahí empezamos a hablar mucho». Comentó que Carmen tiene un legado fotográfico muy importante y que le ha servido para escribir este libro. «Ha sido un trabajo muy diferente a lo que he hecho hasta ahora, una tarea muy laboriosa porque tenía que tocar muchos palos». Pero también reconoció que se siente muy satisfecha con el resultado.





Aunque le costó dar forma a todo al material que manejó, lo que más le importaba era encontrar la voz del retratista. Y añadió que le había advertido a Carmela Serrano que el personaje que iba a encontrar en la novela no era su padre propiamente pero sí alguien que se le parecía mucho. «He intentado entrar en la piel de Eulogio y acercarme lo más posible a su alma»

Mientras alguien nos recuerde ha obligado a Jiménez a entrevistarse con muchas personas que conocieron a Serrano, «y todos han destacado su profesionalidad pero también su calidad humana. Muchos me han dicho que era una bellísima persona».

Por último habló Carmen Serrano, hija del protagonista de la obra. Fue el momento más emotivo de la presentación pues, entre lágrimas, compartió con los asistentes lo que ha supuesto este libro. No dejó de agradecer a Charo Jiménez, a la que ve como a una hermana, el homenaje que le ha hecho a su padre, a través de este libro, un precioso homenaje a un hombre que tenía como banda sonora de su vida el My way de Frank Sinatra, y el que consideraba que un día sin sonreír era un día perdido.

Llegando al final de la presentación, se proyectó el booktrailer realizado por Víctor Sánchez Jiménez, hijo de la autora, que sorprendió a todos los presentes por el cariño que se desprende del mismo. Te animo a darle al play porque es una preciosidad. [Si cargar el vídeo te da problemas, también puedes verlo aquí]






Y ya, para finalizar, y también para recordar la afición de Eulogio Serrano por el teatro, se representó una pequeña pieza teatral, un fragmento del programa El Carpanta y su costilla... o las cosas de Sevilla, que se emitía en Radio Sevilla, a mediados de los años 50. Serrano era quien daba vida al personaje de Carpanta. En esta ocasión, y con la colaboración de Manolo Gordo y de Bella Belmonte, encarnaría al personaje el actor Carlos Ruíz.


 


Se dio por concluido el acto, no sin antes las muestras de cariño, las firmas de libros y las fotografías con la autora. 


Sinopsis: «Eulogio Serrano no fue un simple poblador de la arrugada faz de la tierra. Fotoperiodista, actorazo impresionante de teatro, cine, radio y televisión, con una vis cómica que ni se puede enseñar ni se puede aprender, que se lleva en la sangre, un andaluz como no hay dos y, por encima de todo, una bellísima persona»», José Luis Garrido Bustamante.

«Delgado como un palodú, defensor a ultranza de la estatura media, narizudo y ojicorto. De profesión: fotógrafo; de condición, actor. Un sinvergüenza pobre, pero honrado y buen actor. Eulogio es puro teatro»,Paco Correal.

«Una de las personas más entrañables y cariñosas que me he encontrado en mi vida. Era el mediador por naturaleza. Tenía un don especial, era pisar el escenario y la gente ya se reía. Su misión fue hacer reír», Manolo Gordo.

«Riotinteño de pro, teatrero hasta la médula, empresario, actor, director, fotógrafo… Sé que el día en que Eulogio se vaya de este mundo, recitando los parlamentos de don Lucio, el de El genio alegre, Sevilla habrá perdido a uno de sus más rendidos enamorados, porque a Sevilla le sobran los piropos, pero le faltan los amores de verdad; de esos que, por toda recompensa, son felices respirando su aire, contemplando su cielo y oyendo sus ecos de inefable armonía […] Cuando llegue la hora de bajar el telón definitivamente, los sevillanos le dediquen el mejor de los homenajes: el del recuerdo y el de la gratitud por habernos hecho a todos un poco más felices», Manolo Barrios.

Estos son algunos de los muchos elogios que, a lo largo de los años, escritores, periodistas y profesionales de la radio, el cine y la televisión han dedicado a Eulogio Serrano, el protagonista de esta historia.

A dos voces, a través de su propio testimonio —escribe sus memorias: Por amor al arte, a las puertas de su ochenta cumpleaños— y de las palabras de su hija Carmela, hacemos un recorrido por sus vivencias, recuerdos y pasiones, su gente y su paisaje. Nos lleva al Riotinto del Año de los Tiros, al Ellis Island de los años 20 del siglo pasado en medio de una diáspora sin precedentes, a Utrera, Jerez, Sevilla… Nos sube al escenario de la Agrupación Álvarez Quintero —que él mismo fundó—, nos baja al terreno de juego del Betis Balompié y el Sevilla Fútbol Club, entramos en los ruedos y en el hogar de Juan Belmonte, nos abre los micrófonos de la radio, revive al Carpanta y su costilla, nos canta el acontecimiento de la primera Misa Flamenca, recrea la Triana de los gitanos de la Cava y nos revela su lado más íntimo y personal.

Y es que, como dice Carmela Serrano, Eulogio vivió una vida de novela.

martes, 11 de octubre de 2022

MARÍA REIG: ❝Siempre he sido una enamorada de la Historia❞

María Reig. Treinta años. Nacida en Barcelona. Primeramente enfocó su carrera profesional al periodismo pero desde muy pequeña le gustó fantasear e inventar historias. Su oportunidad literaria llegó en 2019 cuando, tras tratar de publicar Papel y Tinta a través de Amazon, la editorial Suma de Letras llamó a su puerta. Han pasado tres años desde entonces y María no ha perdido el tiempo. Tras el éxito de aquella historia protagonizada por Elisa Montero, llegaría Una promesa de juventud en 2020, y ahora nos presenta Los mil nombres de la libertad. Tres serán los personajes principales de esta nueva historia -Inés, Modesto y Alonso-, a los que la autora hará correr aventuras y desventuras en una época con grandes cambios socio-políticos.

María Reig estuvo en Sevilla hace unas semanas y tuve oportunidad de conversar con ella. Aquí os dejo nuestro encuentro.

Marisa G.- María, un placer tenerte en Sevilla y conocerte.

María R.-  Igualmente.

M.G.- Como es la primera vez que hablamos, quisiera preguntarte sobre cómo ha sido publicar con una editorial. Sé que, con Papel y Tinta, tu intención fue publicarla en Amazon. De hecho montaste una campaña de crowdfunding que no hizo falta.

M.R.- Exactamente. La manera en la que conseguí llegar a la editorial fue muy bonita. Al principio intenté ir por el cauce tradicional, mandar propuestas editoriales a diferentes sellos, pero no tuve suerte. Fue cuando me planteé la auto-edición y lanzar la novela en Amazon. Tenía muy claro que el lanzamiento tenía que acompañarlo con una campaña de marketing y comunicación. Para eso desarrollé la campaña de crowdfunding. Funcionó muy bien, gracias al boca a boca, y el alcalde de la población donde vivía, Colmenar Viejo, me invitó al ayuntamiento. Allí les conté mi propuesta y me dieron respaldo. Borja, la persona que trabaja en el área de comunicación del ayuntamiento, me comentó que él conocía a gente del sector editorial, a Gonzalo Albert, mi actual editor, quien se puso en contacto conmigo y me pidió el manuscrito para valorarlo. Al final decidieron publicarlo. Así que me dirigí a los mecenas, las personas que habían puesto su dinero para el proyecto, y les propuse devolvérselo. Me dieron una lección de generosidad porque decidieron quedarse conmigo, y con el dinero pude hacer otras cosas a las que no llega la editorial, como crear la página web, las primeras fotografías de autora, y cosas así.

M.G.- Esta es tu tercera novela publicada. Si miramos todas esas novelas vemos que eres una autora de grandes historias, de novelas históricas. ¿Qué te atrae especialmente del género?

M.R.- Siempre he sido una enamorada de la Historia. En mi casa siempre ha estado muy presente y ha sido algo que me han inculcado, tanto en las lecturas como en los viajes. La novela histórica fusiona dos de mis grandes pasiones: la creación de ficción con el contexto histórico, y esa sensación de viajar al pasado. Como lectora y como autora, el hecho de poder decir que estoy en 1921 y poder moverme por las calles de ese Madrid, de manera casi visual, es algo que me encanta.

M.G.- Apasionada de la Historia pero estudiaste Periodismo. 

M.R.- Sí, estudié Periodismo porque me llamaba mucho la atención la profesión y también para poder desarrollar y pulir mi escritura y redacción. Es algo que conseguí con el periodismo. Creo que es una carrera bonita porque te abre muchas puertas. Ves muchas asignaturas diversas y eso me ayudó a interesarme más por la Historia, desde un punto de vista académico. Me cogí todas las asignaturas de Historia que pude, y bueno, ahora mismo estoy estudiando Historia. Era una asignatura pendiente y la estoy haciendo poco a poco.

M.G.- ¿Y dónde encuentras la inspiración para tus novelas?

M.R.- Creo que hay dos fuentes principales. Por un lado, la vida misma: una escena cuando estoy paseando, una situación que haya vivido, un diálogo con alguien conocido o desconocido. Y por otro lado, toda la documentación. Puedo tener ideas perfiladas pero cuando me documento es cuando empiezan a tomar forma. Para mí es importante que los personajes y las situaciones estén aterrizadas en el contexto. Leer sobre el contexto histórico es algo que me va nutriendo para ir construyendo la historia.

M.G.- ¿Y es esa curiosidad la que te lleva a escribir esta novela y a adentrarte en el siglo XIX?

M.R.- Sin duda. Me llama la atención las épocas sobre las que tengo muchísimas preguntas. En este caso, era una época que siempre me había llamado la atención. Me parecía que había muchísimo de donde sacar y todavía tengo mucho que aprender. Al final, mientras más te informas e investigas sobre algo, más cuenta te das de todo lo que tendrías que aprender. 

M.G.- A grandes rasgos, ¿qué van a encontrar los lectores en Los mil nombres de la libertad?

M.R.- Es un viaje a la España de principios del siglo XIX. Nos situamos en el año 1815, que será el punto de partida. Nos encontraremos a tres personajes principales. Por un lado tenemos a Inés de Villalta, hija mediana de una familia de burgueses de Santa Cruz de Tenerife, que decide emprender un viaje a la Península, con el conocimiento de su familia, porque tiene que ayudar en un asunto de gran importancia. Pero cuando llega a la Península empieza a tomar una serie de decisiones que harán que, poco a poco, pierda el control de su destino, que se meta en una serie de aventuras y desventuras que la harán crecer como persona. 

Por otro lado, tenemos a otros dos personajes en Cádiz. Modesto Andújar es un joven jerezano que llega a Cádiz para estudiar Comercio. Su verdadera vocación es la política. Ha estado muy aislado durante la guerra y la ocupación, y muy sobreprotegido. Pero ha escuchado hablar de lo que ha ocurrido en Cádiz durante esos años y cuando llega a la ciudad trata de buscar lo que queda de ese Cádiz de la Constitución.  En su empeño, irá descubriendo qué queda y qué puede hacer para satisfacer su vocación. Y luego está Alonso Guzmán con quien se topará Modesto en las calles gaditanas. Es un hombre que vive entre su casa y la taberna, echado a perder. Su obsesión es casi desaparecer, quiere olvidarse de su pasado, huir de él, pero al final va a recibir un encargo especial porque no puede desaparecer como a él le gustaría, y va a tener que enfrentarse a todos sus fantasmas. 

A partir de estos tres personajes vamos a iniciar un viaje por diferentes ciudades españolas: Cádiz, Sevilla, Madrid, Aranjuez, Salamanca,..

M.G.- Y esas tres vidas conectarán en algún momento, ¿no?

M.R.- Puede ser que sí o puede ser que no. Ese es uno de los misterios que dejo a los lectores (Risas)

M.G.- De acuerdo. En tus anteriores novelas, si no me equivoco, el protagonismo lo tenían principalmente las mujeres -Elisa, en Papel y Tinta; Charlotte y Caroline en Una promesa de juventud-. En esta ocasión, trabajas dos personajes masculinos. No sé si eso te ha supuesto mayor dificultad.

M.R.- Lo cierto es que no. Como autora me ha resultado muy enriquecedor plantearme ese triple protagonismo, cada uno con su peso específico dentro de la trama. A nivel de dificultad ha sido un reto porque no lo había hecho antes. Pero me interesaba tener esos personajes masculinos para, según el contexto y la época, meterme en según qué espacios. 

M.G.- Pero aparecen también muchos personajes reales. De hecho, al final de la novela, incorporas un anexo con todos los que asoman en esta historia. Introducir personajes reales siempre es un riesgo.

M.R.- Intento siempre apoyarme en documentación. Nos movemos dentro del terreno de la ficción pero, aun así, intento no tomarme grandes licencias. Si no tengo información suficiente o muchos datos, procuro no jugármela. En cualquier caso, es muy interesante jugar con estos personajes históricos, cuando se cruzan con los personajes ficticios. En esta novela se cruzarán con personajes de nivel, bastante conocidos, y con gran peso en este momento histórico. Para documentarme me he leído biografías que me han ayudado a reflejar el personaje lo más fielmente posible, sabiendo que, al final, el pasado es algo que se nos escapa. Aunque te documentes muchísimo, reconstruir casi a la perfección es una quimera.


[Dale al play si quieres escuchar nuestra conversación]


M.G.- El título de la novela ya nos da alguna pista sobre la temática. Hablas de 1815, de Cádiz, la cuna de la Constitución, de un periodo convulso, de muchos cambios. Cuéntanos cómo era ese contexto, esos años en los que transcurre la historia.

M.R.- El arranque de la novela es un punto en el que se inicia el sexenio absolutista, que parte de la vuelta de Fernando VII en 1814, con el fin de la Guerra de la Independencia y, por tanto, con el fin de la ocupación francesa. Fernando VII lo que hace es borrar todo lo que ha ocurrido durante los años que él no ha estado en España. Quiere que todo vuelva a como estaba en 1808. No acepta reconocer la Constitución y persigue a los diputados liberales. Es un momento de levantamiento, de conspiraciones, de sociedades secretas. Poco a poco, en la sombra se va gestando esa oposición al absolutismo, a ese poder sin límites del monarca, y se va planteando lo que luego va a cristalizar en el trienio liberal de forma muy breve y no exitosa, aunque posteriormente sí, con la muerte de Fernando VII. Es un momento muy convulso de infidelidades, de conjuras, de muchos personajes diversos en la Corte, de persecuciones y de un mercado de opiniones como no se había producido antes.

M.G.- Es una novela histórica pero, ¿el lector encontrará amor entre estas páginas?

M.R.- Sin duda. Hay trama romántica. Me gusta jugar con diferentes ingredientes. Los mil nombres de la libertad tiene esa parte de trama romántica, tiene intriga, aventuras, venganza y la amistad, que trato que esté muy presente. Son los ingredientes de la vida misma. 

M.G.- Hablas de 1815 pero ¿hasta qué fecha llega esta historia?

M.R.- La fecha límite es 1823.

M.G.- Muchos años para manejar todo lo que ocurrió en aquella época.

M.R.- Sí, además, cuando abordo la documentación no me circunscribo a esos años. Sobre todo porque primero hago un tanteo de la época en general, adelantándome y atrasándome en la década en la que me quiero centrar. Así tengo perspectiva y puedo saber en qué mundo me moveré.

M.G.- En cuanto a la documentación, has hablado de biografías para retratar a los personajes reales pero, ¿qué otras fuentes has consultado?

M.R.- Principalmente, manuales sobre el siglo XIX, libros genéricos como Breve Historia de la Moda y el Traje de James Laver, memorias de personajes, crónicas de la época, mapas del Instituto Geográfico Nacional o la Biblioteca Virtual de Defensa. En algún momento he podido ver cabeceras de periódicos en la hemeroteca. Y también he podido consultar algún documento de la Biblioteca Nacional o del Archivo General de Palacio, como papeles reservados de Fernando VII, los inventarios del Palacio de Aranjuez, o los expedientes de los viajes de la familia real. 

M.G.- Al visitar tu página web, y ver los vídeos que cuelgas, observo que eres una persona muy detallista, que cuidas mucho los pormenores. ¿Ese gusto por el detalle lo vuelcas también en tus novelas a la hora de crear la ambientación?

M.R.- Sí, pero intento no pasarme aunque hay lectores a los que les encanta la profusión de detalles. Es cierto que la novela histórica pide detalles. Necesitas zambullirte en la época y procuro contar muchas cosas pero sin concentrar todo en el mismo aspecto o en el mismo momento. Pero sí me gusta aludir, por ejemplo, a un tipo de tejido, o a un atuendo, para que también el lector haga un viaje multisensorial.

M.G.- Los personajes se mueven por distintos escenarios. Eso te habrá obligado a hacer un retrato de las ciudades en aquellos años. ¿Cómo has hecho para recrearlas?

M.R.- Ha sido un compendio de fuentes. No solo están los mapas sino que también he recurrido a estampas o grabados de esas ciudades, en ese momento histórico. Me han ayudado las mismas crónicas, como te decía, que he podido consultar en las hemerotecas. Todo esto me ha permitido descubrir establecimientos, calles, edificios, todo lo que es la estética de la ciudad. He intentado que el lector se sienta en cada una de estas ciudades.

M.G.- Abrimos el libro y en el prefacio encontramos unos versos que se retoman al final de la obra. ¿Qué significado tiene este poema en la novela?

M.R.- Está muy vinculado con el título. Hace una reflexión sobre la palabra libertad, un término que ha sido muy debatido y sigue siendo muy debatido, hasta el punto de que, a veces, pierde su significado real. Esos versos aluden de forma poética a esa reflexión.

M.G.- ¿Con qué te gustaría que el lector se quedara tras leer tus novelas?

M.R.- Uno de mis sueños o alicientes es generar interés, que el lector se interese por la época en la que desarrollo la historia y que también coja cariño a algún personaje. Ojalá disfruten de estos viajes.

M.G.- María, se me ocurre ahora preguntarte si alguno de los personajes de las tres novelas podría tener una segunda vida.

M.R.- No es algo que tenga sobre la mesa pero nunca se puede decir no. Si lo pienso sobre la marcha, se me ocurre que eso podría pasar con algún personaje secundario al que le haya cogido cariño. Eso sería lo más factible. 

M.G.- Sería un reto.

M.R.- Sí, lo sería. Absolutamente.

M.G.- Y has abordado los inicios del siglo XX, el periodo de la II Guerra Mundial, ahora nos haces viajar al siglo XIX. ¿Alguna vez te planteas escribir algo de nuestra actualidad?

M.R.- A corto plazo, no. Me gusta mucho la Historia y es un ingrediente fundamental a la hora de crear. Además hay muchas épocas que me gustaría descubrir todavía. La actualidad la vivo y la disfruto de otra manera. 

M.G.- Muy bien. Pues, un placer conversar contigo, María.

M.R.- Muchas gracias a ti.

Sinopsis:  Año 1815. Un momento histórico convulso. Una mujer dispuesta a salvar a su familia.

¿Cuál es el verdadero nombre de la libertad?

1815. La familia De Villalta, burgueses acomodados de Santa Cruz de Tenerife, recibe una carta preocupante y misteriosa en medio de la noche. Tiene que ver con los tristes eventos que han asolado a la familia en los últimos tiempos. Inés, la hija mediana, emprenderá un viaje a la península con la única intención de salvar a su familia.

Modesto Andújar llega a Cádiz desde el cortijo de Jerez de la Frontera para estudiar Comercio, aunque su vocación es la política. En su búsqueda de lo que queda del Cádiz de las Cortes, cuna de la Constitución de 1812, se topará con Alonso Guzmán, un tipo de vida pendenciera que busca huir de su pasado. Pero lo que una vez fue irá a su encuentro, en forma de un encargo muy especial.

Después del éxito de Papel y tinta y Una promesa de Juventud, María Reig vuelve a hacer alarde de rigor histórico y de una documentación profusa para construir tres vidas marcadas por las consecuencias de la guerra de la Independencia y el nacimiento del estado liberal.

Un viaje trepidante por la España de principios del XIX —Madrid, Cádiz, Salamanca, Sevilla, Aranjuez, Asturias- en un momento crítico de unión y división. Intrigas palaciegas, logias masónicas, sociedades liberales, amor, amistad, venganza y aventura se dan cita en una novela prodigiosa.

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