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martes, 31 de marzo de 2026

LUIS ZUECO: ❝Alrededor de los "Caprichos" de Goya se originó un juego en los salones literarios de la época❞

Estamos en plena Semana Santa, una época en la que muchas personas aprovechan los días de fiesta para desconectar, para viajar, para leer. Y aquí vengo yo, a proponeros una lectura que no defrauda, que no solamente te permite revisitar una época, sino conocer a unos de los grandes pintores de nuestro país, Francisco de Goya. El juicio de Luis Zueco conduce al lector al epicentro de la época más desconocida de Goya, una novela que se asoma al proceso inquisitorial al que fue sometido el pintor zaragozano, tras la publicación de una colección de grabados que tituló Caprichos. Goya, que por entonces era pintor de cámara y gozaba de un gran prestigio, costeó de su propio bolsillo la edición y publicación de ochenta estampas de carácter satírico con las que pretendía dejar en evidencia a una sociedad llena de vicios y a unos estamentos que abusaban de su poder. Sobre este asunto, y sobre el proceso de gestación de La maja desnuda, Zueco escribe una novela que desvela la verdadera naturaleza de Goya.

El autor, nacido en Borja, visitó Sevilla hace unas semanas. Creo que es uno de los autores más agradecidos, uno de los que más se involucra en todos los sentidos, cuando se embarca en una nueva aventura literaria, uno de los que más se preocupa a la hora de tender puentes con sus lectores. No sé cuántas vueltas a España habrá dado Luis Zueco desde que publicara aquella trilogía medieval. Con la última novela, nos ha dado una sorpresa. Y es que el #zuecotour, como ha denominado su gira de promoción, viene motorizado. No ha sido difícil ver a Luis llegando a las ciudades con un vehículo serigrafiado en el que se puede leer: «Leer a Luis Zueco es viajar en el tiempo».

De esto, de la novela, y, por supuesto, de Goya, hablamos durante nuestro encuentro. Os dejo con la entrevista.

Marisa G.- Luis, un placer tenerte en Sevilla. Estábamos hablando de esta promoción tan intensa que estás teniendo. La última vez que hablamos te comentaba que eras uno de los autores más involucrado en tus promociones pero me ha hecho gracia descubrir que esta vez te tenemos incluso motorizado, con un vehículo serigrafiado con el que recorres España. Me ha parecido algo práctico y divertido.

Luis Z.- Y con la familia.

M.G.- Sí, y con la familia.

L.Z.- Ha sido un paso más. No sé qué será lo siguiente. Todo ha sido precisamente por lo que comentabas, por la gira anterior, que fue tan intensa. No se me hicieron difíciles los viajes pero sí lo fue estar sin mi hija y sin mi mujer. Pensé que eso no podía volver a ocurrir. ¿Cómo podía solucionarlo? Pues viajando juntos. Mi hija es todavía pequeña. Tiene cinco años y puede faltar al colegio pero claro, ¿cómo hacerlo para mover los trastos, las maletas, con mi hija? Tenía que conseguir un vehículo. Se lo dije a la editorial y les pareció buena idea rotular un coche, hacer una especie de gira o de tour, en ese vehículo. Y así llevamos un mes. Está gustando mucho a la gente. 

M.G.- Te mueves de un lado a otro haciendo promoción.

L.Z.- Sí, de una punta a otra de España. He estado en Bilbao, Logroño, Burgos, Vitoria, Málaga, Córdoba, Cádiz, Sevilla,...

M.G.- Pues hablemos de tu última novela, El juicio. Has pasado de la Reina Isabel, con aquella trilogía del mundo nuevo o del nuevo mundo, de Colón, del siglo XV y XVI a la figura de Goya y al siglo XVIII y principios del XIX. ¿Por qué se te ocurre escribir una novela sobre Goya? ¿Hay algo de homenaje a un paisano?

L.Z.- Es mucho más complejo que eso. Llevaba muchos años queriendo hacer una novela con Goya. Lo había hablado muchas veces con mi editora pero tenía que ser algo especial. Goya muere con ochenta y cuatro años y en su vida pasaron muchas cosas, tenía que encontrar algo. No tenía ninguna prisa. Así que estuve estudiando el tema. No me fijo en una época, ni en un personaje. Lo que me mueve es una idea. 

Por otro lado, quería hacer una novela sobre el arte. Es una materia que me gusta mucho. En un principio quise estudiar Historia del Arte, aunque luego estudié Historia en general. Me gusta mucho la pintura. No la del principio del XIX, sino la de finales o de principios del siglo XX, pero bueno, al final, no deja de ser pintura. Así que tenía todas esas ideas. Se juntaron todas las posibilidades y me planteé escribir una novela en la que explicará qué es el arte, una novela que respondiera a esa pregunta, con Goya como protagonista, al que tenía sentado en el banquillo. Así busqué un episodio de la vida de Goya que me sirviera para arrancar. Me costó mucho pero, al final, encontré los Caprichos, algo misterioso, poco conocido, un episodio importante en la vida y en el arte de Goya, y así surgió la idea.

M.G.- Si te digo la verdad, desconocía ese proceso inquisitorial al que someten a Goya porque del pintor se ha escrito mucho, se han hecho películas. Y no sé, creo que tenemos una imagen de Goya muy sesgada. Y tú, en esta novela, nos hablas de un Goya muy distinto.

L.Z.- Es que Goya está lleno de estereotipos. Siempre se han centrado en la época final del pintor. Si te das cuenta, todas las ficciones se centran en su época final.

M.G.- En Burdeos.

L.Z.- Eso pero, ¿por qué? Y da igual que sea ensayo, novela, cine,... Es algo que no entiendo. Cogemos al hombre cuando ya tiene ochenta años, que no son los ochenta años de ahora, en un momento de su vida en el que está en Francia, fuera de su país, derrotado, cansando y enfermo. ¿Por qué? Habría que cogerlo en su apogeo, ¿no? Y es en ese momento en el que yo me he fijado, cuando es pintor del rey, una persona muy influyente y, ¿por qué no decirlo? poderosa, fuerte, que rompe y cambia el arte. Pero claro, es más difícil cogerlo ahí por eso nadie se atreve. En ese momento era un Goya divertido, social, que por las mañanas está con el rey, por las tardes habla con la duquesa de Osuna y luego se va de vinos con su amigo Moratín. Ese es el Goya verdadero y no esa especie de genio loco que hemos visto muchas veces.

[Si te apetece escuchar nuestra conversación, dale clic al vídeo]

M.G.- Creo que tenía unos cincuenta y tres años cuando publica los Caprichos, una colección de ochenta estampas que lo colocó en el punto de mira de la Inquisición. ¿Por qué siendo un pintor de cámara tan prestigioso se arriesgó a publicar los Caprichos, que tantos problemas le reportaron?

L.Z.- Y muchos gastos económicos, porque la publicación la pagó él.

M.G.- Se autoeditó, por decirlo de algún modo.

L.Z.- Sí, se autoedita, y paga el anuncio en la primera página del periódico algo que costaba muchísimo dinero. ¿Y por qué lo hace? Porque, en el fondo, es un idealista, un ilustrado, un liberal. Goya no podía quedarse con los brazos cruzados porque no le gustaba lo que veía por las calles de Madrid. Una cosa era lo que se veía en los palacios, que es lo que él retrataba de día, y otra lo que ve cuando recorre las calles de Madrid, llena de mendigos, de huérfanos, de prostitutas, de ignorancia y de abusos. No podía dejar todo eso atrás y actúa publicando los Caprichos y jugándosela. No tenía ninguna necesidad. Aquello no le reportaba ningún beneficio, sino todo lo contrario. Le trajo muchísimos problemas. 

M.G.- La Inquisición lo sentó en el banquillo hasta tal punto que se vio obligado a retirar de la venta esa colección de grabados, que cada vez se hacía más famosa. Pero aquel proceso inquisitorial no derivó en nada. Goya se libró. ¿Cómo fue? ¿Tuvo apoyo del rey?

L.Z.- Se libró porque, en primer lugar, retira los Caprichos de la venta a los pocos días. Ojo, aquello fue una derrota para él. Y en segundo lugar, porque se había preparado para lo que iba a venir. Cuando el dibuja los Caprichos lo hace de forma muy ambigua, por eso son tan complicados de entender. Tiene que hacerlos de ese modo para que, cuando vengan a por él, porque sabe que van a venir, nadie pueda acusarlo de forma clara. Si le dicen que sus dibujos acusan al clero, o a la nobleza, él puede responderles que no es así, que no se trata ni del clero, ni de la nobleza, ni de nada que pudiera incriminarle. Lo tenía todo preparado pero, incluso así, lo pasó muy mal durante los cuatro años que tuvo esos grabados en su casa. Al final, tuvo la brillante idea de entregárselos a la Corona. Por eso se salva. De otro modo, él sabe lo que le hubiera pasado.

M.G.- Entre los capítulos de la novela vamos a ver esas ilustraciones, esos grabados. No están los ochenta, imagino. 

L.Z.- No, no. Son muchos.

M.G.- Yo he tenido la curiosidad de verlos todos. Me he metido en la página web de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde se pueden ver. Y al hilo de lo que has comentado antes, es cierto que son muy ambiguos. Se ve claramente ese trasfondo alegórico y satírico que tienen los grabados, se nota el propósito, pero en muchos de ellos no encuentro la conexión entre el dibujo y el título al pie que podemos leer. Me ha costado mucho conectar imagen y título.




L.Z.- Es intencionado. El título no te explica el grabado. Te lo complica aún más. Desconocemos si los títulos fue idea de él o Moratín lo ayudó. Esos títulos no van a explicar nada, sino que van a confundir todavía más al que los mira.

En la novela se cuenta una vía de explicación. Hubo algunos ilustrados de la época que escribieron anotaciones manuscritas explicando cada grabado. En España, tenemos tres ediciones con anotaciones, una en la Academia en Madrid, la otra es propiedad de un coleccionista de Pontevedra y la última está en Zaragoza. Debajo de cada estampa, se escribieron cuatro o cinco líneas para explicar el dibujo. Esas anotaciones las hicieron gente de la época y no sabemos si eran correctas o no. 

M.G.- Eran interpretaciones propias.

L.Z.- Sí, pero claro, como son anotaciones contemporáneas, podemos decir que son bastante veraces. Y hay más ejemplares así. En Boston hay otro. Es que los dibujos eran tan complicados que la gente hacía eso, anotaciones.

En la novela, hay un momento en el que los personajes tienen que buscar esos ejemplares con anotaciones manuscritas, para que la protagonista principal pueda entenderlos. Lo que Goya hizo en los Caprichos fue una genialidad. Creó algo ambiguo para protegerse pero también algo que te impulsara a reflexionar, a mirar la imagen y a tratar de encontrarle una explicación. Alrededor de los Caprichos se originó un juego en los salones literarios de la época. Abrían el libro por cualquier página, miraban la imagen y tenían que explicar lo que significaba. Reflexionaban sobre la imagen, pero lo mismo esa estampa en concreto los estaba criticando.

M.G.- La colección empieza con un autorretrato del propio Goya y eso me llamó la atención. Siendo una colección con la que se hace crítica de los vicios de la época, ¿por qué pone un autorretrato suyo como estampa inicial?

L.Z.- Bueno, es que los pinta él y los publica él. Ese grabado está firmado como Francisco de Goya, pintor. ¿Y por qué lo hace? El grabado, en aquel momento, era un arte menor pero, al poner su autorretrato al inicio, lo que Goya está diciendo es que los grabados también son arte. Está dando mucho valor al grabado, lo está poniendo, por primera vez, a un nivel muy alto. En esa época no había museos, no era fácil ver un Velázquez. No se sabía quién era Velázquez. Goya hizo copias de Velázquez en grabados para popularizar las obras del pintor, aunque no salió bien.

M.G.- En la Academia están las planchas originales, ¿no?

L.Z.- Sí. Es algo único. Otros artistas también trabajaron el grabado pero sus planchas se perdieron porque siempre se reutilizaban tras la estampación. Se pulían de nuevo y se reutilizaban para otro grabado. Con Goya, tuvimos la suerte de que las guardó en casa. Permanecieron así hasta que las recuperó la Academia de San Fernando mucho tiempo después. Y tenemos las planchas de toda la serie. No sólo tenemos los Caprichos. También tenemos los Desastres de la guerra, los Disparates y la Tauromaquia. Lo tenemos todo. Es una locura. Por eso han salido nuevas ediciones posteriormente. Los Desastres de la guerra y los Disparates no se publican en vida de Goya. No se atrevió. Se publicaron cuarenta años después precisamente porque se habían conservado las planchas. Lo más sencillo del mundo es que se hubieran perdido porque, además, hubo una guerra de por medio, y esas obras no se hubieran conocido nunca. No se conserva una colección de planchas de cobre originales de otra artista tan importante como Goya en ningún lugar del mundo.

M.G.- Al final del libro incorporas un montón de material para disfrute del lector. Podemos leer el anuncio que Goya publicó, en el Diario de Madrid. Un anuncio costeado por él mismo, con un texto larguísimo. Me sonreí al leerlo porque él define estas estampas como asuntos caprichosos.

L.Z.- Sí. Era la manera de hablar de la época. Y dice que son de su invención. Es muy revolucionario porque está diciendo que eso lo ha creado él, que no lo ha copiado, que nadie se lo ha pedido, ni nadie se lo ha encargado. Son unos caprichos y de su invención. Es un texto muy bueno. Buenísimo.

M.G.- Sí. Y los ejemplares se vendían en una tienda de perfumes que había justo bajo su taller.

L.Z.- Sí, justamente, en los bajos de su edificio. Allí vendían licores y perfumes, y más cosas, como abanicos o productos un poco de lujo. Era un único punto de venta de Madrid.

M.G.- Luis, creo que has tenido una primera edición en las manos, ¿no?

L.Z.- Sí, he tenido varias, claro. Ha sido clave para la novela. En casa tengo una quinta edición. Es muy buena. Está muy bien encuadernada y es de finales del siglo XIX. Tenía que tener una para poder ojear los grabados y poder tocarlos. Pero claro, necesitaba ver una primera edición. De hecho, necesitaba ver varias primeras ediciones para compararlas. ¿Y qué ocurrió? Pues que, viendo la edición que está en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Zaragoza, ojeándola, y pasando las páginas, me di cuenta de que estaba mal estampada. Tiene fallos de estampación. Por ejemplo, la estampa no está centrada en la página sino que está un poco más baja. En la siguiente página, está un pelín torcida o están mal numeradas o como si el número hubiera secado mal y la tinta se hubiera corrido un poco. Y dándole vueltas a eso, me pregunté cómo podía pasar eso si era un libro de lujo, un libro caro y para las élites. ¿Cómo estaba tan mal hecho? ¿Cómo tenía esos fallos? Parece que se había hecho a toda prisa pero, ¿por qué? Y es que Goya tenía que haber publicado los Caprichos antes. Los tenía terminados desde hacía dos años. Iban a publicarse con otro título, con otra portada diferente pero no los publica. ¿Por qué? No lo sabemos. Yo creo que los publica aprisa y corriendo porque el gobierno está cambiando y se va a quedar sin amigos en el gobierno. Si tarda un poco más, ni siquiera le hubiera salvado el retirarlos de la venta. Así que hace una estampación rápida y los pone a la venta. Tenía prisa en publicarlos porque si no, no hubiera podido hacerlo. 

M.G.- Y cuando Goya publica los Caprichos, ya estaba sordo, ¿no? Creo que fue a los cuarenta y nueve años.

L.Z.- Se queda sordo a raíz de una enfermedad muy grave. Se recupera en Sanlúcar de Barrameda, en la casa de un comerciante muy importante, Sebastián Martínez, que casualmente tiene una colección de arte maravillosa. ¿Sabes ese cuadro de Leonardo da Vinci que se vendió hace poco, el más caro del mundo? Pues, en teoría, era suyo. Su colección de arte es muy importante y tiene muchos grabados británicos. Todos esos grabados los vio Goya. Él se recupera allí, y también en Doñana, con la duquesa de Alba, pero le queda la secuela de la sordera. Se piensa que él empezó a dibujar los Caprichos en Cádiz. ¿Por qué? Porque empezó a dibujar otra vez en cuadernos. Él dibujo en cuaderno de joven, y por eso tenemos el Cuaderno italiano y luego tenemos otro cuaderno que lo empieza allí, en Cádiz.

M.G.- ¿Y cómo influye esa sordera en el juicio ante la Inquisición? ¿Y cómo haces para darle voz en la novela?

L.Z.- [Ríe] Es complicado. La sordera es complicada en los diálogos, sí. Con su mujer se comunicaría con gestos, con la mirada. Hay cosas que se entienden dentro de una pareja. Pero con los demás, necesitaría una pizarra o una libreta, no sé. Pero, por otra parte, y aunque no había lenguaje de signos, sabemos que Goya aprende a usar el alfabeto manual, a dibujar letras con las manos. En los anexos de la novela se explica.

M.G.- También se cuenta que se sometió a estimulación eléctrica.

L.Z.- Claro, por intentarlo que no quede. Y también tenemos la duda si aprendió a leer los labios. Yo creo que sí. ¿Cómo no va a aprender Francisco de Goya a leer los labios? Lo que imagino es que lo ocultaba de manera intencionada. Que no le interesaba que se supiera. Yo conozco a gente que lo hace. No es que sean sordas pero sí tienen poca audición y saben leer los labios pero no lo dicen. Imagínate que alguien habla mal delante de ti pensando que eres sorda pero te estás enterando de todo. Es una ventaja, ¿no?

M.G.- Total.

Bueno, estamos hablando mucho de los Caprichos pero en la novela abordas también otra cuestión importante, sobre otro cuadro muy importante de Goya, la gestación de La maja desnuda. Y para ello introduces a un personaje, el de Angélica Díaz. Aquí ya tiras de ficción.

L.Z.- Claro porque no sabemos quién es.

M.G.- Pero ¿no se supone que la modelo fue la duquesa de Alba?

L.Z.- Eso es una invención. Lo que pasa es que decir que la modelo era la duquesa de Alba hacía que el cuadro valiera más, económicamente y no artísticamente. Con cualquier cuadro, si sabemos quién es el retratado, vale más. Y si encima es la duquesa de Alba, el precio se dispara. Pero no, no pudo ser la duquesa de Alba. Además es que está demostrado. También se dijo que fue Pepita Tudó, la amante de Godoy pero no, no, tampoco. En realidad, no sabemos quién es. Hay expertos que dicen que no hubo modelo. ¿Por qué? Pues porque los desnudos femeninos estaban prohibidos en la época. Ninguna mujer se iba a atrever a hacer algo así. Da igual que fuera duquesa o campesina. Es que acabaría con su vida, con la suya y con las de sus hijos, nietos,... La iban a marcar para siempre. Además, con un desnudo como el del cuadro, con esa postura, esa mirada,... Goya podía pintar de memoria. Podía pintar a una mujer desnuda sin necesidad de modelo, aunque a mí, en este caso, me cuesta creer que no hubiera modelo. Además era un encargo de Godoy, y conociéndolo, ¿no iba a querer Godoy que el cuadro fuera sobre una mujer real? Creo que tuvo que haberla pero no de cuerpo entero, sino sólo de la cara, por ejemplo... Creo que tuvo que haber una modelo que le sirviera de inspiración.

M.G.- Que no fuera reconocible, ¿no?

L.Z.- Exacto. Es con esa idea con la que juego en la novela. Ahí he tenido que ficcionar porque no sabemos quién fue. Puedo decir que su modelo fue un personaje de ficción. Lo que no puedo decir es que esa persona existió realmente.

M.G.- Me llama la atención que luego pintara La maja vestida.

L.Z.- Esa es otra clave de la novela. La maja desnuda tiene sentido porque es un capricho de Godoy. Es un encargo que él le hace para su gabinete secreto, que está dentro de su palacio, y donde hay más desnudos, como la Venus del espejo de Velázquez. Pero La maja vestida no tiene ningún sentido. Pinta ese cuadro un año después y también es un cuadro para exhibir en ese gabinete, donde sólo hay desnudos. ¿Para qué quieres una mujer vestida ahí? Bueno, en la novela se explica. 

M.G.- Uno de los grandes retos de tus novelas es que siempre mezclas muchos personajes de ficción con personajes reales. Eso conlleva la dificultad de traer al personaje real a nuestro tiempo.

L.Z.- No es tan difícil realmente. Le damos mucha importancia a que es novela histórica pero es novela y ya está. Si entiendes la época, la vida del personaje histórico y la respetas, cuando te metes en la novela te tienes que olvidar de donde estás. Tienes que disfrutar de la trama y ya está. Para mí, compaginar personajes de ficción con personajes históricos no me supone ningún problema. Los trato igual. El personaje de ficción lo creo, le doy una personalidad, le doy las reglas de la época, unas características. Lo mismo pasa con el personaje real, sólo que esas características me vienen impuestas. Una vez que sabes cuál es la diferencia entre uno y otro, no tiene que dar ningún pudor trabajar con ambos.

M.G.- Entiendo, pero perfilar al personaje y no alejarse de su verdadera personalidad...

L.Z.- No es complicado si lo tienes claro desde el principio. ¿Cómo funciona Goya? ¿Qué cosas puede o no puede hacer? Sabiéndolo, tiras adelante y ya está.

M.G.- A nivel documentación, ¿qué te ha supuesto escribir esta novela? Porque tienes muchas tablas en lo que se refiere a novela histórica y aunque te guste el arte, esta novela conlleva ese componente adicional. Imagino que has tenido que explicarle a lector cómo se hacían los grabados, por ejemplo. Habrás tenido que involucrarte mucho en las técnicas pictóricas de Goya.

L.Z.- Sí, claro. Esta novela tiene una documentación histórica, pero otra artística, que no es la misma. Hace años, quizás no hubiera podido haber escrito esta novela porque no me hubiera manejado con tanta soltura, ni hubiera entendido esa diferenciación. ¿Por qué? Porque en la parte histórica hay más certezas, pero en la artística hay muchas interpretaciones. Tenemos cuadros que son de un pintor y, de repente, sale un estudio y dice que no es cierto. Hay diferentes expertos que dan diferentes opiniones para la misma obra, diferentes puntos de vista. Tenía que abarcarlos todos, hablar con expertos. Para escribir una novela sobre Goya, no puedes decir que has leído todos los libros que hay sobre el pintor porque con eso no basta.  Primero, tienes que tener las obras delante, tocarlas y hablar con la gente. Tienes que discutir, dialogar y plantear hipótesis, y que ellos también te digan qué creen o qué dudas tienen. Y ha costado. Me ha costado mucho. Había leído un libro muy importante sobre Josefa, la esposa de Goya. Justo cuando estaba terminando la novela, se publica un estudio sobre esta mujer. El título aparece en la biografía. Ya estaba en la parte final de la novela pero me propuse leer ese libro para coger alguna idea. Fue complicado hacerme con él porque era un estudio de una institución local. Lo pedí y cuando me llegó a casa, resulta que era un libro de mil páginas. ¡Madre del amor hermoso! ¡Mil páginas! No me había fijado en eso cuando lo compré y tampoco se me había pasado por la cabeza que fueran mil páginas. Pues nada. Lo dejé todo parado y me puse a leer y saqué tres detallitos de la vida de Josefa pero que son muy importantes. Luego también me puse en contacto con una experta que me pasó un estudio sin publicar todavía. Y justo antes de que saliera la novela, Taschen sacó una recopilación de toda la obra gráfica de Goya, una recopilación brutal. Pues venga, a comprarla. A veces pasan cosas así. La documentación para una novela como esta es complicadísima. 

M.G.- Luis, vamos acabando. Hemos empezado hablando de la promoción, de tu familia. Siempre tienes palabras muy bonitas para ellas, sobre todo, para tu hija. Nunca tienes problemas para ir con ellas a todos lados. Es fácil verlas en las presentaciones. Se involucran o las involucras tú.

L.Z.- Mi hija es muy pequeña todavía. Lo que hace ahora es firmar ella las novelas.

M.G.- ¿Sí?

L.Z.- Sí, pone corazoncitos. Intentamos que no esté en las presentaciones porque entonces, la presentación la tiene que hacer ella. Es que tiene que estar al lado de su padre. Y en una presentación que hicimos en Valladolid, entró muy rápido cuando yo estaba todavía firmando y se puso a mi lado, a firmar con corazoncitos. Y un corazoncito es hasta gracioso. Pero luego empezó a dibujar dos corazoncitos, tres, cuatro,... Y si eran pequeños, dibujaba también estrellas. Aquel día se desmadró. Tuvo que venir mi mujer a rescatarla. Pero ellas están encantadas. Es una experiencia para ella. Además, la gente me pregunta por ella. Y empieza a darse cuenta de las cosas.

M.G.- Cuando sea más mayor, recordará todo esto.

L.Z. - Sí, efectivamente, pero ya hay cosillas.

M.G.- Bueno, Luis. Lo dejamos aquí. Un placer tenerte otra vez en Sevilla, un placer leerte, y nada, para la próxima nos vemos.

Sinopsis: 1799, Madrid. Francisco de Goya y Lucientes, pintor de cámara del rey, anuncia la puesta en venta de un lujoso libro de estampas titulado los Caprichos. Aunque las ventas son un éxito, dos semanas después de publicarlo, Goya lo retira del mercado. Durante los meses siguientes su escandaloso contenido comienza a correr como la pólvora. ¿Por qué Goya esconde su obra más personal? ¿De qué tiene miedo?

Es entonces cuando la joven Angélica Díez llega junto a su padre a Madrid para empezar una nueva vida. La capital se ha convertido en un lugar de contrastes, donde convergen las ideas ilustradas que se propagan por Europa e instituciones como la Santa Inquisición, que se resiste a morir.

Para darse a conocer en la sociedad madrileña, Angélica acude a Goya y le pide un retrato. Sin embargo, la joven ignora que este los unirá en una peligrosa trama relacionada con la Inquisición, los Caprichos y un rumor que podría acabar con el maestro: se dice que Goya ha pintado a una mujer al desnudo.

Mientras la Inquisición intenta juzgar al pintor como un último golpe de efecto para mostrar su poder, Angélica descubrirá algo que Goya siempre supo… No hay arma más afilada que el arte para cambiar la Historia.

martes, 19 de noviembre de 2024

LUIS ZUECO: ❝EL COMERCIO FUE EL DETONANTE DE TODOS LOS CAMBIOS DEL SIGLO XV❞

Llevo muchísimo retraso con la publicación de reseñas y entrevistas pero, poco a poco, las iré sacando. Hoy quiero compartir con vosotros mi conversación con Luis Zueco. El autor zaragozano visitó Sevilla hace unas semanas, para promocionar su última novela El mapa de un mundo nuevo (Ediciones B). Sobre esta novela ya os comenté un poco cuando os hablé sobre el Certamen Internacional de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda», porque Zueco suele ser presencia frecuente en este espacio tan literario. Las novelas de Luis Zueco bucean en el pasado para hacernos vivir grandes aventuras. En esta ocasión, y después de acercarnos a la figura de Isabel, la Católica, en El tablero de la reina, el autor nos lleva de la mano a un momento de nuestra Historia en el que todo comenzó a cambiar, construyéndose todo un mundo nuevo. 

Os dejo con la entrevista.

Marisa G.- Luis, un placer tenerte en Sevilla y en mi barrio. Vivo justo aquí al lado.

Luis Z.- Ah, qué bien, qué bien.

M.G.- Sí, me viene fenomenal que nos veamos aquí. Bueno, Luis, nos vimos hace muy poco tiempo, en el Certamen Internacional de Novela Histórica de Úbeda, que tú eres ya un veterano, como dijo David Yagüe, en la presentación de tu novela. Cuéntame, ¿qué balance haces de tu paso nuevamente por el certamen?

L.Z.- Hombre, a mí me gusta mucho ir a Úbeda. Ya estuve en la primera edición. He visto el recorrido que ha hecho este certamen y ha cambiado mucho. Creo que cada año está mejor, por el número de autores que acuden. Este año creo que había casi treinta. 

M.G.- Sí, casi. Los conté.

L.Z.- Y muchos son internacionales. Eso es un plus. Tiene que ser muy difícil conseguir que Tracy Chevalier viniera, por ejemplo, este año, como han venido otros en ocasiones anteriores. Es un certamen que cada vez está más afianzado y siempre con ganas de hacer cosas nuevas. Además, los medios estáis cada vez más presentes. Así que, muy contento de ir.

M.G.- A mí lo que me sorprende de este certamen, a diferencia de otros actos literarios y presentaciones de novela a las que he asistido, es que hay mucha implicación por parte de todos, tanto de los autores, los editores, el público. Es todo como muy cercano todo.

L.Z.- Lo han hecho posible ellos, la organización, Pablo y su padre Sebastián. Desde el principio se han implicado mucho. Los que hemos ido más veces metemos en el circuito a los que son nuevos. No sé cómo decirlo, pero es como que los iniciamos y al final se consigue que todos quieran participar. Por ejemplo, yo he participado este año por primera vez en las recreaciones históricas.

M.G.- He visto las fotos.

L.Z.- ¿Y cuántos autores éramos? Creo que seríamos unos veinte autores en esa recreación, entre los dos bandos. [Se refiere a la recreación de....]. Toda la gente se va con un buen recuerdo. Incluso vuelven a venir autores que, aunque no tengan que presentar ninguna novela, acuden porque conocen el certamen de otros años, como Andrea D. Morales que apareció por allí.

M.G.- Es cierto, yo también la vi por allí.

Bueno, pues traes nueva novela, El mapa de un mundo nuevo. ¿Qué es más duro, Luis, escribir una novela como esta o lanzarte a la promoción? Porque yo he visto tu agenda y es que acabas el 12 de diciembre.

L.Z.- Bueno, ahora acabo el día 17 porque me acaban de poner una nueva fecha ahora mismo. Y tenemos que meter más cosas en la agenda. Es un poco especial porque creo que muy pocos autores hacemos tanta promoción. Es muy agotador hacer cuatro presentaciones a la semana. Por ejemplo, el martes presenté en Huesca, de Huesca he ido a Cádiz, donde presenté ayer y estaré aquí, en Sevilla, dos días. Hasta el sábado no vuelvo a casa. Pero la semana que viene voy a Salamanca y a Valladolid, y la siguiente ya me toca Málaga, Córdoba y Mairena del Aljarafe, aquí en Sevilla, otra vez. La promoción es dura. Escribir una novela es laboriosa, sobre todo, por la estructura que me lleva mi tiempo y suelen ser complejas. Pero son dos cosas distintas. A mí la promoción también me gusta. Lo que no me gusta es llevarme tantos días sin ver a mi hija y a mi mujer. 

M.G.- Claro. En cualquier caso, y si tenemos en cuenta tu novela anterior, que también era bastante voluminosa, esta tiene unas setecientas páginas. Mucho no debes dormir. Lo digo porque escribir una novela como esta debe implicar mucha labor de documentación. Primero la documentación y luego sentarte a escribir. Y encima, la anterior, la publicaste el año pasado. No sé cómo lo haces.

L.Z.- Realmente no hay tanta diferencia entre escribir una novela con más o menos páginas. Lo que sí importa es a la hora de corregirla. Ahí sí que se notan las seiscientas páginas. Yo no me pongo límite, ni por arriba ni por debajo, cuando me siento a escribir. Escribo y escribo lo que me pida la trama. Cuatrocientas, seiscientas páginas,... lo que sea. Pero corregirla es otra cosa. Si ya de por sí la estructura es complicada, mientras más larga sea la novela, más difícil es la corrección porque, con cualquier cambio que hagas, tienes que revisar toda la novela y eso es complicado.


[Si prefieres oír nuestra conversación, dale al play]

M.G.- ¿Cuánto tiempo te lleva entre documentación y escritura?

L.Z.- La documentación no me lleva mucho. Sí que me documento mucho para todas pero luego utilizo muy poco de esa documentación. Además, no por escribir una novela de quinientas o setecientas páginas te documentas más que para una novela menos extensa. Y, como te digo, la diferencia no está tanto en la escritura como en el editing. Ahí sí que lo noto.

M.G.- ¿Y de qué manera El mapa de un mundo nuevo continúa la historia que leímos en El tablero de la reina?

L.Z.- Son historias independientes porque las tramas realmente no tienen relación. La relación está en el contexto histórico. En El tablero de la reina vamos a ver el inicio del reinado de Isabel y en esta vamos a ver el final de ese reinado. Entre ambas novelas hay como veinte años. En El tablero... vamos a ver a una mujer muy distinta. Isabel es una niña y luego será una adolescente del siglo XV, que no es lo mismo que una adolescente de hoy. Eso hay que tenerlo en cuenta. Sin embargo, en El mapa de un nuevo mundo nos vamos a encontrar a una Isabel madre de cinco hijos, muy preocupada por ellos. Además, será la madre de un reino que le ha costado mucho forjar. Unirá las dos coronas, tomará Granada, conquistará Canarias, se expandirá y quiere que su legado esté a salvo, que su trabajo continúe en manos de sus hijos. Isabel está muy preocupada porque, a lo largo de la novela, se empezarán a torcer las cosas. Aunque al principio todo esté muy bien preparado y muy marcado, en la vida hay cosas que no puedes controlar. Es inevitable que surjan problemas.

M.G.- Cuando hablamos de un mundo nuevo, inevitablemente el lector va a pensar en América. Aquel descubrimiento supuso un hito pero en la novela no sólo hablas de eso, también hablarás de todos esos cambios que se fueron produciendo. ¿De qué manera todos esos cambios que tuvieron lugar afectaron a la sociedad y a la gente de la época?

L.Z.- Es un error pensar que, cuando llegamos a América, al nuevo mundo, se produce una eclosión y todo empieza a cambiar. No, el mundo estaba ya cambiando. El descubrimiento de América es una consecuencia de algo mucho más profundo que es el paso de la Edad Media a la Edad Moderna. Realmente, lo que lo inicia todo fue la caída de Constantinopla, en 1453. Además tendrá lugar también la invención de la imprenta, otro de los detonantes de todos esos cambios que se fueron produciendo. No fue hasta, más o menos, 1510 cuando fuimos conscientes de que habíamos llegado a América, de que vamos a dar la vuelta al mundo. Habrá un auge de la imprenta y veremos libros en todos sitios. Son sesenta años en los que se irá produciendo un gran cambio en el mundo entero. En el terreno religioso, tendrá lugar una reforma que será algo clave en la historia mundial. Y luego tenemos el Humanismo, el Renacimiento, la revolución tecnológica, el cambio político será tremendo. Se abandonan un poco las monarquías medievales y se empiezan a ver monarquías autoritarias. Y sobre todo habrá un gran cambio en el comercio. Nos creemos que la economía es importante ahora pero no es así, la economía ha sido importante siempre, y en el siglo XV es cuando toma un papel esencial.

Hay que tener en cuenta que, cuando llegamos a América, lo que se pretendía era llegar a China para abrir nuevas rutas comerciales internacionales para conseguir financiación para otros proyectos. Eso es lo que motiva todo el cambio. ¿Por qué existe el Renacimiento? Pues porque, en las repúblicas italianas, el comercio ha despegado y hay gente con mucho dinero. Gente que, además, no tenía por qué ser noble. Está un poco mal visto que esa gente tenga tanto dinero y para su imagen de cara al público lo que hacen es invertir parte de ese dinero en arte, sobre todo en obras religiosas. Por eso se cierra el Duomo de Florencia, por eso tenemos a los grandes artistas y a sus mecenas, ricos comerciantes, con mucho dinero y que hacen una inversión. Así que, el comercio fue realmente el detonante de todo y eso es lo que he querido reflejar en la novela, donde vamos a ver que se comercia mucho con seda, con tejidos, con pigmentos, perfumes y hasta con cuernos de unicornio. En la novela se comercia también con reliquias. Estamos en una época donde el comercio lo va a cambiar todo. 

M.G.- Hemos hablado de Isabel y del descubrimiento de América. ¿Qué crees que vio Isabel en Colón para apoyarlo en sus proyectos?

L.Z.- Buena pregunta. Ese es uno de los grandes enigmas de la historia. ¿Por qué lo apoyó inicialmente? Y sobre todo, ¿por qué mantuvo ese apoyo? Eso sería casi lo más complicado de entender. Colón es un gran misterio. Es un personaje que oculta gran parte de su vida. Seguramente era converso por su forma de ser, su forma de escribir, sus relaciones, sus lecturas de las santas escrituras, que sólo la leían los judíos. Posiblemente también fue un corsario, un buen marino. Puede ser que tuviera patente de corso en el Mediterráneo. Pero nos falta algo clave. Si su origen era humilde, ¿cómo pudo casarse con una noble de Portugal? 

M.G.- No cuadraría, como tampoco cuadraría que tuviera contacto con los reyes.

L.Z.- Claro. Eso es sencillamente imposible en la época. Entonces, ¿era de origen humilde? No ¿Italiano, genovés? No cuadra. No puede ser italiano. ¿Puede ser judío? Sí. ¿Puede ser un corsario? Sí. ¿Puede ser muchas más otras cosas? Sí. Lo interesante es que lo ocultó. Lo ocultó porque necesitaba ocultarlo. Yo creo que ni siquiera se llamaría Cristóbal porque San Cristóbal es el santo de los viajeros. Me parece muy premeditado que se lo llamaran Cristóbal cuando nació y luego se convirtiera en el gran viajero. Creo que ocultó muchas cosas de su vida porque necesitaba ocultarlo. Y sabía muchas cosas porque claro, tú no descubres América por casualidad. Es que nos lo han explicado todo como si fuéramos niños, que Colón fue allí y, de casualidad, encontró América. No, eso no puede ser así. Colón sabía que iba a un sitio. No sabemos exactamente qué sabía pero obviamente tenía información de gente que ya había estado allí, de antiguas  historias, de libros, muchos libros que están aquí, además en la Biblioteca Colombina,... Él sabía y tenía un plan, y lo supo vender. Él también era comerciante, él había comerciado con libros, precisamente. Era un comerciante y sabía vender y vendió un proyecto, aunque le costó veinte años porque era un proyecto complicado de vender. Aun así, lo consiguió. Y el primer viaje le sale bien. El segundo, más o menos. Pero el tercero fue un desastre. Vuelve y lo encarcelan en Cádiz. Y en cuanto al cuarto viaje, pues tuvo que pedir el favor de que lo trajeran de vuelta a España por no tenía barcos. Con todo eso y con todos los informes que había en su contra, que Isabel siguiera manteniendo su apoyo... Creo que ella pensaba que, al final, Colón sería la única persona que podría llevarla a Asia. Confió en él porque pensó que era la persona adecuada, tuvo un feeling especial con él, y lo apoyó hasta el final.

M.G.- Bueno, lo que sí tenemos claro es que sus huesos están aquí, en Sevilla. 

L.Z.- Algo es algo.

M.G.- Hablemos de mapas, Luis. Hoy vemos un mapa como algo casi inamovible pero en aquella época, cambiaban mucho. Y además, abrimos el libro, nos fijamos en las guardas de la novela y encontramos un mapa en el que se pueden ver animales y seres como de otro mundo. En aquella época, el mapa del mundo cambiaba mucho.

L.Z.- Claro, este mapa es todo erróneo [Se refiere al mapa de las guardas]. Yo quería que el lector entendiera como era el mundo de la época. Este mapa era la realidad de entonces. Tienes que creerte este mapa porque ellos lo creían así, si quieres leer la novela. No existe América y, más o menos, podías llegar a Asia desde Europa por poniente. Y, además, en ese camino te vas a encontrar de todo. En Asia existían unicornios, dragones, todo tipo de seres. Eso es lo que les han contado los viajeros y te tenías que creer lo que ellos contaban porque son los han estado allí, aunque exageren, aunque mientan, aunque se equivoquen.

M.G.- Pero a veces llegaría alguien diciendo que había visto algo y la gente no lo creería, ¿no?

L.Z.- Sí, pero es como hoy. Cuando le cuentas a alguien lo que has visto en un viaje te pueden decir que exageras que no es verdad. Pues esto es lo mismo pero a otro nivel. Piensa que, en el siglo XVI, se decía que, cuando se llegaba a América, poco más o menos te encontrabas que llovía oro, que las casas tenían los tejados de oro. Son relatos. La exageración ha existido siempre. Y siempre que contamos una historia a un amigo, quieras o no, se le añade un puntito más para que sea una historia más interesante. Y eso va pasando de unos a otros y, al final, la historia no se parece en nada a la del principio.

M.G.- Pues en la anterior novela teníamos como protagonistas a Ruy y a Gadea. En esta vamos a conocer a Noah y a María. ¿Quiénes son y cómo son?

L.Z.- Son muy distintos. Noah es un flamenco. Es de Flandes, de Lier, una ciudad muy pequeñita, donde se casaron Juana y Felipe, el Hermoso. Es un cartógrafo aunque también sabe de relojes. Pero, sobre todo, es un viajero. Es un personaje con el espíritu de la época, joven, que quiere viajar y conocer el mundo. Al igual que la gente joven de hoy, sólo que Noah no sabe cómo es el mundo porque no tienes mucha información. En esta época se viajaba por descubrir algo nuevo pero no sabías realmente a dónde viajabas. Noah quiere viajar para luego representar esos viajes en los mapas y en los libros porque los mapas eran mucho más importantes de lo que son hoy. Desde que usamos Google Maps, los mapas físicos han perdido prácticamente su utilidad. Pero en aquella época, los mapas eran valiosísimos. La primera vez que ve un globo terráqueo el parece fascinante y entiende que el mundo es redondo. Así que Noah emprende viaje y le pasará de todo. Lo engañan, lo vuelven a engañar, se enamora, deja de viajar al enamorarse,... Le pasa lo que le puede pasar hoy a cualquiera. 

En cuanto a María, yo quería que fuera una mujer muy fuerte. Tiene que serlo porque, en la época que le toca, no podría hacer lo que hace si no es fuerte. María es un personaje muy complicado. Inicialmente, y a través de ella, yo quería contar la historia del fuerte de La Navidad. Necesitaba que tuviera una motivación para buscar justicia. Pero conforme escribía el personaje, me di cuenta que se quedaba corto. Me imaginaba a esa hija que ha perdido a su padre, a su marido corroída y con ganas de venganza, de sangre. La venganza es un sentimiento que te da mucho coraje, mucha fuerza para hacer algo malo. María es un personaje a la que, inicialmente, la mueve ese deseo de venganza, coge fuerzas, evoluciona y creo que termina siendo el personaje más potente de la novela.

M.G.- A ti te gustan los personajes femeninos así, con fuerza.

L.Z.- Es que en esa época tenías que ser así. Piensa en lo difícil que lo tenía una mujer del siglo XV que está sola. Tiene que ser fuerte porque si no, no podría sobrevivir. En esa época tenías que valerte por ti mismo, tanto los hombres como las mujeres. Tiene que ser fuertes porque si no, se te comen. Al viajero que va solo por los caminos lo asaltan, le roban, lo matan, te dejan tirado en un bosque y no se entera nadie. Nadie va a preguntar por ti, nadie va a ir a buscarte. Tenías que ser fuerte y si eras mujer, más fuerte todavía.

Y lo mismo con la reina Isabel. Era reina, sí, pero para conseguir ser reina tenía que tener una personalidad. Hoy no imaginamos lo que supuso para ella llegar a ser reina, en un mundo y rodeada de hombres. Tenían que ser fuertes.

M.G.- Estamos en Sevilla, en uno de los escenarios de la novela. Hablando de viajes, manejas un montón de ubicaciones, ubicaciones del siglo XV, además, con lo que tienes que ver cómo eran esas ciudades entonces. Supongo que eso es una labor compleja.

L.Z.- Eso es complicado, sí. Hacer una fotografía exacta de cada ciudad en el siglo XV, sobre todo de las europeas, me costó porque tenía que entender cómo funcionaban, qué tenían de especial, cómo se comerciaba, cuáles eran los barrios,... Todo es fue costoso y muy laborioso. Diría que la parte de América fue más costoso todavía porque eran ciudades muy distintas a las nuestras, con ríos navegables. Bueno, aquí en Sevilla, eso se entiende mejor pero en otras partes de España, donde no hay ríos navegables,... En aquella época, los ríos eran muy importantes.

M.G.- Con este libro cierras la bilogía. Si echamos la vista atrás, vemos que todas tus novelas se centran en los siglos XV, XVI, XVIII,... ¿No te ves escribiendo una novela en tiempos actuales?

L.Z.- Es que la historia me apasiona. La única novela que tengo contemporánea y que se reeditará el año que viene, es la segunda que escribí, El escalón 33, con la que recibí el Premio de Novela Histórica "Ciudad de Úbeda". Es contemporánea pero es verdad que tiene referencias a la Historia, y hasta está catalogada como novela histórica, porque el grueso de la trama se retrotrae, aunque empieza desde el presente. A mí me gusta que se catalogue como novela histórica, aunque algún purista dirá que no lo es. Hoy día está descatalogada y es muy difícil de conseguir pero, como digo, creo que el año que viene la reeditamos. 

De todos modos, creo que la siguiente novela será distinta. No sé si me iré al Medievo otra vez o me iré a una época más adelante. Tengo varias opciones pero sí, cambiará un poco la época.

M.G.- Y hablando de reediciones, se acaba de lanzar un pack con tu trilogía medieval. Precioso, por cierto.

L.Z.- Sí, sí,... Es bonito. De este modo, los libros siguen vivos. Mientras la gente siga leyendo se van lanzando ediciones nuevas. Creo que con esta bilogía haremos algo igual, un pack bonito, que le dé un plus a las novelas.

M.G.- Pues Luis, última pregunta. ¿Recuerdas cómo nació tu pasión por la Historia? ¿Te marcó alguien? ¿Quién te metió el gusanillo por la Historia?

L.Z.- Creo que mi tío. Recuerdo que en mi comunión, mi tío me regaló un montón de libros, pero libros de todo tipo. Recuerdo que había una serie sobre la Primera Guerra Mundial, también libros sobre curiosidades científicas,.. Eran muchos libros y muy variados. No de narrativa, precisamente, sino de divulgación histórica, científica,... un poco de todo. Y de pequeño también me gustaba la poesía. Los libros siempre han estado ahí y eso me generó interés.

Y luego, la Historia,... Bueno soy de Borja, un pueblo muy pequeño. Bueno, ciudad, que luego se enfadan conmigo. Es una ciudad de unos cinco mil habitantes. Yo vivía justo debajo del castillo. De pequeño me subía a jugar al castillo en ruinas. Me subía por la muralla y mi madre, que estaba bastante más abajo, me veía allí arriba y me echa unas broncas... Me daba gritos para que me bajara de aquella muralla y con razón porque, al final, estaba a tres o cuatro metros de altura, sin ningún tipo de protección. No sé, yo creo que la infancia marcha mucho. A mí siempre me gustó la Historia, aunque también me gustaban las ciencias y sobre todo, la física. Por eso estudié primero Ingeniería y luego estudié Historia. 

M.G.- Luis, pues un placer volver a verte aquí, en Sevilla. Espero que volvamos a coincidir en Úbeda, aquí, o donde sea.

L.Z.- Sí, sí,... Cada vez que saque libro, primero a Úbeda y luego a Sevilla. O, al revés.

M.G.- Creo que el año pasado fue al revés. Un placer, Luis.

L.Z.- Gracias.

Sinopsis: Año 1496. Tras conseguir la unión de Castilla y Aragón, conquistar Granada y las Islas Canarias, Isabel la Católica se encuentra en los años finales de su vida, pero también en los que ostenta más poder. Un poder y un legado que no está dispuesta a perder, ni siquiera después su muerte.

Esta novela narra los años que cambiaron para siempre el curso de la historia. Cuando cada barco que regresaba a puerto podía transformar el mundo, un mapa se convertía en el bien más preciado de una corona y las hazañas de un viajero eran capaces de incendiar un imperio.




lunes, 4 de noviembre de 2024

CERTAMEN INTERNACIONAL DE NOVELA HISTÓRICA ❝CIUDAD DE ÚBEDA❞ - MI PRIMERA JORNADA (18 de Octubre)

Hoy vengo a hablaros de lo que ha sido mi paso por el Certamen Internacional de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda» (CINH). Después de lo bien que me lo pasé el año anterior, he hecho todas las cábalas laborales y familiares posibles para no perderme la edición de este año. Nuevamente, el CINH 2024 ha sido intensísimo, con un programa de actividades interesante y frenético (puedes verlo aquí) que no deja apenas un minuto para otra cosa que no sea la novela histórica. Pero se suele decir que sarna con gusto, no pica. Y así es. Los que asistimos a este certamen de novela histórica lo vivimos con pasión y el balance no puede ser más satisfactorio.

Aunque la actividad literaria se inició en Úbeda el día 16, con la presentación de la novela Soy Milena de Praga, de Monika Zgustova, yo no llegué a la ciudad de los cerros hasta el viernes, día 18, a media mañana. Y para lo que fue mi primera jornada me esperaban un total de seis encuentros y presentaciones.

Como hay mucho que contar, quisiera dedicar un post a cada uno de los días que compartí con los amantes de la novela histórica. Así pues, ahí va el resumen de lo que aconteció aquella primera jornada.  

MARA COSTA: ❝EL PROCESO DE INVESTIGACIÓN ES LA PARTE MÁS DIVERTIDA A LA HORA DE ESCRIBIR UNA NOVELA.

El primer encuentro lo tuvimos con Mara Costa que venía a presentar su primera novela El eco de las Antillas (Pámies). El acto tuvo lugar en un entorno cargado de historia, el Palacio Vela de los Cobos, un edificio que lleva prestando sus estancias a este certamen desde sus inicios, hace ya trece años. El eco de las Antillas es una novela que nos traslada a esa Cuba, de finales del siglo XIX. Según nos contó la autora, la idea de esta novela surge al ver un documental sobre la Guerra de Independencia de Cuba«Era la primera vez que escribía algo de manera más seria, así que decidí tomármelo como un ejercicio». A Costas le divierte ese proceso de investigación que requiere toda novela, aunque eso suponga tener que indagar sobre todo tipo de cuestión, como el sistema de alcantarillo o la arquitectura del momento. 

Macarena es la protagonista de esta novela. Se trata de una joven sevillana que se verá obligada a abandonar Sevilla para marcharse a La Habana, donde contraerá matrimonio contra su voluntad. «Por suerte o por desgracia, se le muere el marido la primera noche y ella tendrá que espabilar, porque siempre ha estado muy protegida por su familia», nos explicó Costas. Aseguró que no se siente identificada con el personaje, «pero enfatizo con ella, con ese afán de volver a Sevilla, lo que ocurre es que ella misma terminará por sabotearse para quedarse allí».

Personajes de ficción se entremezclan en esta novela con otros históricos, como es el caso de Cánovas del Castillo. «Este es un periodo histórico muy jugoso en cuanto a personajes» porque no solamente aparecerá Cánovas, sino que también podremos toparnos con un «joven Churchill que va a estrenarse en el arte de la guerra», añadió.

Mara Costas nos explicó cómo era el contexto político de la Cuba de la época, con esa parte de la población que deseaba y luchaba por la independencia de la isla. Era una sociedad en la que había mucha diferencia entre las clases sociales. «Era una época muy frívola, en la que a la gente rica le gustaba ser ostentosa hasta el punto de no pisar jamás la acera cuando salían a la calle, sino que siempre iban en carruaje».

El eco de las Antillas nace tras un exhaustivo proceso de investigación que ha obligado a la autora a sumergirse en múltiples tesis y ha realizar una extensa búsqueda por Internet.

Terminó su intervención dando su opinión con respecto a lo ocurrido con la explosión del acorazado Maine, y que dio pie a la guerra entre España y Estados Unidos. ¿Accidente o sabotaje?


Sinopsis:
1893.

La vida de Macarena da un giro inesperado cuando la casan por poderes con un terrateniente cubano y tiene que partir de su Sevilla natal hacia La Habana. Tras la repentina muerte de su marido, se asocia con James Vanderbilt, un estadounidense sin escrúpulos que busca apropiarse de la plantación azucarera que ha heredado, al tiempo que Guillermo, el sobrino del difunto, regresa de París e intenta defender el legado familiar.

A medida que los ecos de sedición crecen en Cuba, Macarena descubre el amor, la traición y el olvido en los salones y fiestas de la capital antillana. Guillermo, por su parte, decide unirse a la insurgencia y abandonar el país en busca de apoyos para acabar de encender la mecha de la revolución.

Según se va desarrollando la trama, se entrelazan las vidas de personajes emblemáticos como Cánovas, Sagasta y la reina regente, quienes luchan desesperadamente por mantener el control de un imperio que se descompone, además de Theodore Roosevelt y un joven Winston Churchill, ansioso por enfrentarse a su bautismo de fuego.

Poco a poco se van tejiendo las batallas que libra Macarena, en un momento crucial para el destino de España y América.


TONY GRATACÓS: ESTABA LITERALMENTE ATERRADO POR ADENTRARME EN EL TERRITORIO DE HERNÁN CORTÉS

Mara le dio el relevo a Tony Gratacós, quien llegó a Úbeda para presentar Todos sabrán mi nombre (Editorial Destino). El acto tuvo lugar igualmente en el Palacio Vela de los Cobos,  y el autor estuvo arropado por un numeroso público al que consiguió meterse en el bolsillo, gracias a su simpatía y desparpajo.

El espacio en el que tuvo lugar la presentación impresionó a Tony, pues nos explicó que entre esas paredes había nacido Francisco de los Cobos, «la persona más importante del Imperio español y del que ni siquiera hay una biografía», señaló Gratacós. Un personaje que asoma en la novela previa del autor, Nadie lo sabe, y que también hará lo propio en Todos sabrán mi nombre, protagonizada de nuevo por el cronista Diego de Soto.

En esta segunda novela, el lector tendrá la oportunidad de acercarse a la figura del conquistador Hernán Cortés. «Estaba literalmente aterrado por adentrarme en el territorio de Hernán Cortés», confesó Tony. Es una novela en la que se mezclan diversos géneros, partiendo de la base de que se trata de una novela histórica. La figura de Hernán Cortés se irá desvelando al mismo tiempo que el cronista protagonista de esta historia va descubriendo los matices y la personalidad del conquistador, un personaje histórico que también ha tenido sus detractores. 

Pero no sólo hay que destacar el dibujo que el autor hace del conquistador sino que Todos sabrán mi nombre cuenta con una ambientación fabulosa. Para ello, el autor desveló las herramientas que había empleado, que no son otras más que las habituales, como Internet y Google Maps. No obstante, nos aseguró que, para esta ocasión, Google Earth no le había servido para desvelar el misterio de Tenochtitlán. «Tú te lees las crónicas de Hernán Cortés en las que cuenta cómo era Tenochtitlán y luego vas a México D.F. y no tiene nada que ver». Gratacós explicó que le costó mucho recrear el espacio y esta cuestión ha sido uno de los puntos más complicados a la hora de escribir esta novela. 

Diego de Soto, personaje al que se le aprecia una evolución desde la novela anterior, será el encargado de contar la historia en primera persona, una voz que resulta algo arriesgada. «Aunque los lectores me lo dicen, en realidad, yo no tengo nada que ver, ni me identifico con Diego de Soto», comentó entre risas. 

Volviendo a la figura de Hernán Cortés, Tony Gratacós quiso romper una lanza en favor del personaje histórico. «Ni Diós, ni el Diablo. Era un ser humano más, pero sí hay que pensar que el primer hospital del continente americano lo fundó Hernán Cortés y todavía sigue en funcionamiento». Se trata del Hospital del Niño Jesús que anteriormente tenía por nombre Hospital de Nuestra Señora de la Concepción. «Fue un hospital en el que, por indicación de Hernán Cortés, se atendía tanto a blancos como a indios, y eso dice mucho de él», afirmó.

Durante la presentación se hizo hincapié en el estilo del autor. «Cuando estudiaba Periodismo, tenía un profesor que me decía que tenía que escribir todos los días cien palabras». Confesó que jamás lo hizo, aunque sabía que la escritura había que entrenarla. De todos modos, añadió: «Voy a quedar mal, pero yo siempre he sabido que escribía bien porque tuve otro profesor que así me lo dijo». Confesó que cinco minutos antes de sentarse a escribir, se siente acojonado «porque sientes que no va a salir nada». Sin embargo, asegura que cuando te pones a ello, las cosas salen. Mejor o peor, pero salen. «En realidad, nunca estoy inspirado porque, cinco minutos antes de ponerme a escribir, no me apetece nada, pero me pongo y lo hago». Quiso romper el mito de las musas y  la inspiración porque, a su juicio, el trabajo sale trabajando. 



Sinopsis: 
Una apasionante aventura en búsqueda de la verdad que puede destruir un imperio. La nueva novela del escritor de Nadie lo sabe. Más de 25.000 lectores

“¿Cómo edificar un mundo nuevo con palabras viejas? Envidia, placer, ambición, soberbia, inocencia, muerte. Todas caben bajo el nombre de un dios, bajo el nombre de un diablo: Hernán Cortés”.

Canarias, 1525. El joven cronista Diego de Soto, desilusionado con las cloacas de poder del incipiente Imperio español, decide embarcarse en una expedición y dejar atrás su vida en la corte. Pero una inesperada tormenta obligará a su nave a cambiar el rumbo, separarse del resto y refugiarse en las costas orientales del continente que acaba de conquistar Hernán Cortés con tan solo quinientos hombres. De la noche a la mañana, De Soto consigue hacer realidad un sueño: conocer al legendario conquistador del Imperio azteca. Sin embargo, esa admiración pronto se convertirá en sospecha, pues una serie de asesinatos pretenden acallar lo que ocurrió ocho años atrás, cuando los españoles se vieron obligados a abandonar Tenochtitlán y perdieron para siempre el famoso tesoro de Moctezuma.

¿Qué sucedió con ese tesoro? Diego de Soto está dispuesto a descubrir la verdad, sin saber que lo que encuentre lo conducirá al lugar del que ha querido huir desde el inicio: el corazón del Imperio español.


FABIÁN PLAZA: EL OBJETIVO DE ESTA NOVELA ES ABRIR UNA PUERTA A UN MUNDO QUE CONOCEMOS POCO

Tercera presentación de la jornada de tarde. Le tocaba el turno al autor y abogado Fabián Plaza, que venía a presentar su novela Jirones de seda (Editorial Umbriel). Aunque otros autores son asiduos de este certamen, Fabián era la primera vez que visitaba Úbeda, durante su semana más literaria. 

Jirones de seda se ambienta en el imperio chino, concretamente en el año 220 a.D., en la dinastía Qin, coetánea de las guerras cartaginenses. Protagonizada por Daiyu, la hija de un médico emigrante que practica la medicina casi de manera clandestina. La joven quiere romper con lo estipulado, con las convenciones sociales que la condenan a un destino concreto. 

Según nos contó el autor, Jirones de seda nace a partir de la documentación de una novela previa del autor, titulada Más fría que la guerra, «aunque esa era una novela de fantasía, pero en la que también salen personajes históricos de la guerra fría», explicó. A raíz de ese proceso de documentación decidió dejar de lado el género fantástico, siguiendo el consejo de Juan Gómez-Jurado, y se decantó por probar suerte con el género histórico.

La elección del momento y el lugar en el que se ambienta su novela se basa en su pasión por la cultura antigua china. «Es una lástima que la cultura china la veamos tan lejos porque es muy difícil entender el mundo actual sin entender Asia oriental y, al mismo tiempo, es muy difícil entender Asia oriental sin entender China y la historia antigua de China». El objetivo de esta novela es abrir una puerta a un mundo que conocemos poco, que permita al lector acercarse a esa cultura y comprenderla mejor.

La dinastía Qin, que apenas duró veinte años, fue la primera que consiguió unificar el imperio. «El emperador Qin Shi Huang fue el que sentó unas bases culturales y unificó pesas, medidas y escritura», afirmó. Toda esta base cultural es la que posteriormente se asocia a lo que hoy conocemos como la China imperial. 

Como se mencionó antes, el padre de Daiyu ejerce la medicina y, según nos contó Plaza todas la curaciones que se mencionan en el libro son reales. «En la época había un manual, el Canon Interno del Emperador, que es como una especie de vademecum médico del año 400 a.C., que intenta dar una explicación científica a las enfermedades». Señaló Fabián que la lectura de este libro le resultó muy interesante, especialmente esos pasajes en los que se habla de la medicina preventiva. 

En cuanto a Daiyu, el autor comentó que en el Confucionismo la mujer no era más que un florero, algo bonito que no molesta. Será un personaje que evolucione a lo largo de la novela pero «lo que Daiyu hace es tratar de seguir el canon confuciano, aunque lo hace de una manera un tanto retorcida», señaló.

Antes de dar paso a las preguntas de los asistentes, se hizo una breve semblanza del resto de personajes importantes de la novela, que además de ser histórica, también tiene una parte de misterio y secreto, que quedará desvelada al final. 


Sinopsis: Los reinos combatientes se han unido bajo un mismo estandarte.

Es el Mandato del Cielo.

Corre el año 220 a. C., y Qin Shi Huang ha logrado derrotar a sus reinos rivales y unificar toda China, convirtiéndose en el primer emperador del Reino Medio.

Su burocracia estandariza leyes, lenguajes, pesos y medidas. Bajo su gobierno se inicia una descomunal serie de obras de ingeniería, desde la Gran Muralla del norte hasta carreteras y canales de irrigación, pasando por un gigantesco mausoleo para el descanso eterno del monarca, protegido por miles de soldados de terracota.

La capital de su imperio, Xianyang, es una joya que ejerce un poder indiscutido sobre las cuatro esquinas del mundo. Pero más allá de los resplandecientes palacios y jardines de la ciudad imperial, existe otra Xianyang. Una ciudad sucia y peligrosa, llena de rencores ancestrales agitados por el filo de las armas, donde sus habitantes luchan por subsistir día a día. Una ciudad que esconde sus secretos entre los vaivenes de todos aquellos que miran con recelo el nuevo control que impone sobre ellos.

En sus calles se cruzarán tres individuos que lo han perdido todo: un médico taoísta ciego, una hija que no ha logrado superar los horrores de la guerra y que no se siente cómoda cumpliendo con las tradiciones familiares que se ciernen sobre ella, y un veterano soldado caído en desgracia.

De un modo u otro, los tres se han visto despojados de su honor. Y cuando se presenta la oportunidad de recuperarlo, resolviendo una serie de misteriosas muertes causadas por lo que parece ser un espíritu vengativo, no dudarán en tomarla. Aunque para ello deban enfrentarse al lado más oscuro de la capital imperial y de sus propias creencias.


LUIS ZUECO: ESTA NOVELA PRETENDE REFLEJAR LOS CAMBIOS DE LA ÉPOCA

Cruzábamos el umbral de la programación de la tarde con Luis Zueco, incondicional y veterano en este certamen, regresó un año más para presentar su última novela, El mapa de un mundo nuevo.

La presentación se inició con la referencia inevitable al documental Colón ADN, emitido por TVE, pues algo tiene que ver esta novela con el descubridor y con la época. A juicio de Luis Zueco, «Colón es un personaje complicado, del que, 500 años después, seguimos sabiendo poco». Comentó el autor que, sin que sepamos todavía por qué, Colón ocultó gran parte de su pasado antes de llegar a la corte de Castilla. Zueco cree que el hecho de tanto misterio alrededor de su figura puede deberse perfectamente a que tuviera un origen hebreo. «Siempre se ha especulado con la idea de que, si admitimos su origen humilde, ¿cómo es posible que terminara siendo Virrey, gobernador y almirante?»,  preguntó a la sala. Pero no solo eso, es que, como sabemos, lo recibieron los reyes y emparentó con una mujer de la nobleza portuguesa. «Si eres de origen humilde, esto es casi imposible», aseveró.

Colón no será un personaje principal pero su sombra sí planea sobre toda la novela. Los personajes protagonistas serán un joven cartógrafo y relojero, de nombre Noa, y María, la hija de un ballenero vasco. A través de estos personajes el autor pretende reflejar en su novela el cambio de una época. «Cambiará todo, la economía, la política y hasta la religión, y por eso el título de la novela es El mapa de un mundo nuevo», estableciendo un contraste con la idea del nuevo mundo que a todos nos asalta cuando pensamos en este siglo. Pero entre los cambios que se producen en este mundo nuevo también tiene cabida el plano físico. «¿Qué creéis? ¿La gente de la Edad Media pensaba que el mundo era plano o redondo?», volvió a preguntar Zueco a los presentes. Al contrario de lo que muchos podamos pensar, en la Edad Media la gente pensaba que el mundo era esférico. «Aunque se habían hecho algunas mediciones no se aceptaron. De hecho, se llegó a pensar que el mundo tenía la mitad del tamaño del real», aclaró. Con estas dimensiones,  era imposible pensar que lo que se había descubierto era un nuevo continente porque, según sus mediciones, un nuevo continente no podía caber en el mundo.

La novela se inicia en el momento álgido del reinado de los Reyes Católicos, cuando Juana viaja a Flandes para casarse con Felipe, el Hermoso. «Al casar a Juana, la tercera hija de los Reyes Católicos, con Felipe, hijo de Maximiliano, que luego sería emperador, conseguían aislar a Francia. Además, con este casamiento se consolidaba el comercio de lana castellana con Flandes», explicó.

En cuanto a los personajes, se señaló que los masculinos suelen tener un halo de inocencia que los convierte en personas muy idealistas, frente a los personajes femeninos que a los que el autor siempre dibuja como mujeres muy duras. «Claro, estamos en el siglo XV, y las mujeres tienen que ser duras, si no, no podrían sobrevivir por la tremenda desigualdad que había». Para las aventuras a la que se tiene que enfrentar María en esta novela, el autor necesitaba construir un personaje fuerte. «María procede de una familia de balleneros del Cantábrico. A ella le gustaría seguir la tradición familiar pero no puede». Su deseo tendrá que canalizarlo de otro modo. «Será un personaje oscuro que irá evolucionando».

Unicornios, coleccionistas de reliquias y prestamistas asomarán a la nueva novela de Luis Zueco, una novela que contiene también guiños a sus anteriores publicaciones, a películas, canciones y libros que han marcado al autor.


Sinopsis: Año 1496. Tras conseguir la unión de Castilla y Aragón, conquistar Granada y las Islas Canarias, Isabel la Católica se encuentra en los años finales de su vida, pero también en los que ostenta más poder. Un poder y un legado que no está dispuesta a perder, ni siquiera después su muerte.

Esta novela narra los años que cambiaron para siempre el curso de la historia. Cuando cada barco que regresaba a puerto podía transformar el mundo, un mapa se convertía en el bien más preciado de una corona y las hazañas de un viajero eran capaces de incendiar un imperio.




ENCUENTRO CON EL AUTOR JOSÉ SOTO CHICA

El último acto tuvo lugar fuera de los límites de Úbeda. La acción literaria se trasladó a la localidad de Rus, donde se produjo un encuentro entre José Soto Chica, en la Casa de la Juventud. Dado la distancia fue difícil acudir al mismo pero me consta que fue un encuentro estupendo. 


ENTREGA DEL PREMIO LOS CERROS DE ÚBEDA

En este certamen, se entregan tres premios. Uno de ellos es el Premio Los Cerros de Úbeda, que ya lleva varias ediciones, y que premia a la mejor novela histórica publicada en el año anterior, a juicio de los miembros de una comisión lectora que toma la decisión entre diversas obras. Este año ha recaído en el escritor Javier Alandes, autor de La última mirada de Goya (Contraluz).




La comisión lectora decidió otorgar este premio a esta novela, en la que su autor nos muestra la parte más desconocida de la vida del pintor Francisco de Goya, centrándose en el periodo en el que el artista pasó en Burdeos (Francia), que se entrelaza con una sólida trama de ficción ágil y con personajes muy y bien definidos. 

Recibido el galardón, Javier Alandes quiso agradecer la entrega de este premio, «el primero en mi vida como escritor». Alandes confesó ser seguidor de la trayectoria de este certamen desde hace muchos años. «Es un honor para mí sumar mi nombre a la lista de autores y autoras que han recibido este premio en ediciones anteriores». Agradeció la labor de la comisión lectora y a la editorial Contraluz «por haber creído en mí y por haber creído en esta historia sobre el cráneo perdido de Goya». E hizo especial hincapié en la labor de los historiadores y de las historiadoras «personas que han dedicado su vida a desentrañar los misterios del pasado».

El autor compartió con nosotros la anécdota que posteriormente dio lugar al nacimiento de esta novela. En un viaje a Madrid, el autor descubre la ermita de San Antonio de la Florida o, mejor dicho, las dos ermitas, una junto a la otra. Intrigado por lo curioso del descubrimiento, preguntó a un viandante que le explicó que la ermita original tiene los techos y las bóvedas pintadas por la mano de Goya. Las pinturas atraían a numeroso público, incluso en las horas de culto, por lo que se decidió construir otra ermita igual, justo al lado. Una de ellas , la original, quedaría para el turismo; mientras que en la otra sería donde se celebrara la misa.

En aquella misma visita, Alandes descubrió que allí yacían los restos de Francisco de Goya, enterrado junto a su consuegro, con la peculiaridad de que a Goya le faltaba el cráneo. ¿Qué fue de la cabeza de Goya? Así se le ocurrió esta novela, que ficciona de manera verosímil qué pudo ocurrir. Porque de Goya se sabe mucho sobre su obra pero no se sabe tanto sobre su vida. «He de reconocer que Paco Rabal, en la película Goya en Burdeos me lo puso fácil», bromeó. 

La última mirada de Goya cuenta con dos líneas temporales. La primera de ellas está protagonizada por Joaquín Pereyra, que pretende devolver los restos de Goya a España. Pero no contaba con que, entre los restos, no figurara el cráneo del pintor. La otra línea temporal se centra en la propia vida de Goya, contada por los personajes secundarios, como Diego "El Niño", o Juliet, la institutriz. «Son dos tramas distintas pero que tienen puntos de interconexión interconexión», afirmó Alandes.

Dedicó el autor unos minutos a hablar sobre la esfera más personal de Goya. «Era una persona con una falta total de amor filial», apunto. Nos contó que a Goya y a su esposa, Josefa Bayeu, se le murieron siete hijos, «entre abortos y el primer año de vida». Sólo sobrevivió Javier que, «consciente de las infidelidades de su padre, por lo que rompe toda relación con él y no va a visitarlo antes de fallecer en Burdeos». De ahí que en la novela, y para compensar la falta de amor filial, el autor construye un personaje falto, a su vez, de amor paternal.

En cuanto al a estructura de la novela, nos dijo que él escribe novelas que a él le gustaría leer, de ahí que sus capítulos sean cortos, porque «yo leo normalmente por las noches y si me entra sueño, sé que puedo terminar el capítulo si estos son breves». Confesó ser muy maniático con esas novelas cuyos capítulos tienen una extensión irregular.

Lo que le interesa a la hora de emprender el proyecto de una novela, siempre busca hechos poco conocidos y algún asunto sin resolución sobre el que puede ficcionar. «Me considero un escritor de mapa». Afirmó que sus personajes jamás se le hablan, como le ocurre otros autores y también desveló la manera que tiene de enfrentarse a la escritura. «No me siento a escribir si no tengo cinco horas por delante para escribir, que es el tiempo que tardo en escribir uno».

Llegando casi a los cuarenta y cinco minutos de presentación se abrió el turno de preguntas a las que Javier Alandes contestó. Para cerrar su intervención, os dejo con una frase que dijo durante el acto y que a mí se me quedó grabada:

«Los escritores somos lectores que, de vez en cuando, escribimos una novela»

 

Sinopsis: Una trepidante novela histórica de aventuras que explora los últimos días de Goya y la misteriosa desaparición del cráneo del artista

En 1888 el cónsul español en Burdeos, Joaquín Pereyra, se dispone a expatriar el cuerpo del insigne Francisco de Goya a España, fallecido en el exilio sesenta años antes. Pero un hallazgo inesperado da al traste con sus planes: al abrir la cripta descubrirán que al esqueleto del pintor le falta la cabeza. ¿Quién y por qué ha profanado la tumba?

Pereyra contrata los servicios del detective más famoso de París para que dé con la calavera de Goya, lo que les llevará a indagar en la vida del artista en Burdeos y sus andanzas junto a otros exiliados españoles opositores a Fernando VII y, también, en su intimidad familiar en compañía de Leocadia Zorrilla, su último amor, y su hija Rosario. Pero en esa rutina familiar también se incluyen, por motivos diversos, dos jóvenes que ayudaron al pintor a cumplir sus últimos deseos: Juliet, una institutriz tan apasionada como independiente, y Diego "El Niño", un valiente guardaespaldas que protegió la vida del pintor de todos aquellos que deseaban acabar con él. Y es que Goya, aunque sordo y casi ciego, nunca dejó de ser ese genio brillante y carismático que atraía todo tipo de intereses encontrados, desde asesinos a sueldo a esposos despechados...

Basada en el hecho real de la desaparición del cráneo de Goya de su tumba en Burdeos, Javier Alandes compone una novela vertiginosa, ágil y vibrante, que aúna realidad y ficción, acción y emoción, profundamente adictiva, que habla de la capacidad redentora del arte y el afán de salvaguardar todo lo que representa.

Puedes ver fragmentos de las intervenciones de estos escritores durante la presentación de sus novelas en el certamen haciendo clic en el siguiente vídeo:







Y así concluyó mi primera jornada. Mañana más. 

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