Conocí a Javier Alandes el año pasado, en Úbeda (Jaén), cuando se celebró una edición más del fantástico Certamen de Novela Histórica Ciudad de Úbeda. En la pasada edición, el escritor valenciano se alzó con uno de los premios que da el certamen, el Premio de Novela Histórica por su libro La última mirada de Goya (Editorial Contraluz). Lo curioso de este premio es que el autor no se presenta, sino que una comisión lectora elige cuál es la novela que debe recibir el premio, en función de los criterios que establecen.
Y la semana pasada volví a encontrarme con Alandes, con motivo de la publicación de su última novela, El rey de bronce, también publicada con Contraluz. En esta ocasión nos trae una nueva aventura que nos lleva al mundo del arte y de las falsificaciones. Toda la trama gira en torno a un supuesto busto de bronce de hace unos 2.400 años, y que representa a Alejandro Magno. Dos hilos temporales nos permitirán conocer al protagonista, Luca Santamarta, en dos momentos de su vida. En 2002, cuando tiene quince años, ocurrirá algo en su familia que lo marcará para siempre. Luca tendrá que esperar veinte años para poner en marcha un plan al que ha estado dando forma desde siempre. Arte, subastas y falsificaciones mezclados con la intriga, el suspense y la aventura que siempre nos propone este autor.
Os dejo con nuestra charla.
Marisa G.- Javier, un placer tenerte en Sevilla y volverte a ver. Coincidimos en Úbeda, cuando ganaste el Premio de Novela Histórica por La última mirada de Goya. Un premio que además tiene la peculiaridad de que el autor no se presenta sino que lo eligen los lectores. Algo que otorga más mérito todavía.
Javier A.- Bueno, Marisa, primero, gracias por este ratito y por esta entrevista.
Sí, creo que es un premio tan limpio y tan pulcro. Yo no sabía ni que estaba entre los finalistas. Luego me explicaron que la comisión lectora va seleccionando novelas. Igual selecciona veinticinco, treinta o treinta y cinco novelas en un año y van haciendo cribas hasta que quedan tres finalistas. Para mí fue una sorpresa verme entre esos finalistas, junto a Santiago Díaz Morlán, con Lloverá tierra seca, que es un novelón, o con Luis Zueco y El tablero de la reina. Con esos compañeros pensé que hasta ahí podía llegar pero fue una alegría que la novela ganara el premio. Porque no es un premio que gane yo, sino la novela. Y el poder disfrutar de esos días en Úbeda, conocer al comité organizador, a los compañeros, las cenas y las comidas,... Me lo pasé bomba.
M.G.- Es que se pasa bomba.
J.A.- Sí, me lo pasé bomba.
M.G.- Javier, yo tengo un prejuicio del que no me puedo desprender. Me cuesta trabajo conectar a un autor con formación académica en ciencias con su faceta como escritor. Es un prejuicio absurdo, pero es como si algo no me cuadrara. Me gustaría saber de dónde te viene la pasión por la escritura, teniendo una formación en ciencias.
J.A.- Soy economista y he escrito un pequeño libro que trata sobre el proceso de escritura. Los primeros recuerdos que tengo de mi vida son de aquellos viernes, cuando mi abuelo pasaba por casa a mediodía. Él venía de trabajar y me recogía. Juntos nos íbamos a su casa, donde mi abuela estaba preparando una fuente de macarrones que comíamos los tres. Después, ellos se acostaban a dormir la siesta y yo me queda en el comedor viendo la tele. Luego se levantaban a las cinco y media en punto, ya vestidos, y nos íbamos a los cines ABC Park de Valencia, que todavía existen. Mi abuelo sacaba tres entradas para la próxima película que iban a proyectar. Entonces esos cines tenían cuatro salas y proyectaban cuatro películas, pero no todas empezaban a la misma hora. En esos cines vi El resplandor, Tiburón, una reposición de Mary Poppins, Evasión o Victoria, o Mad Max 2, sin saber ni que había una número 1. La mayoría de esas películas no las entendía o no eran apropiadas para un niño, pero sí recuerdo agarrarme a los apoyabrazos de la butaca y pensar que aquello me gustaba, ver a gente que se estaba jugando la vida por un objetivo, por una aventura y tal. Eso es lo que me gusta.
Todos tenemos formación en contar historias y para ayudarte a eliminar ese prejuicio que tienes te diré que, aunque soy economista y me dedico a preparar a emprendedores, mi trabajo es hablar con personas brillantísimas en medicina, en informática, en ingeniería, que tienen una idea, que la quieren transformar en un negocio, pero no saben aterrizarla, no saben convertirla en una empresa. Yo les ayudo a modelar su negocio y trabajo con ellos la oratoria. En realidad, lo que hacemos es generar un storytelling, ayudarles a contar qué es lo que su negocio puede hacer por los demás.
M.G.- Entendido. Pues, vamos a centrarnos en la novela, en El rey de bronce. En esta novela el lector se va a encontrar con una trama que gira alrededor del mundo de las falsificaciones, algo que me parece apasionante. Imagina que yo soy futura lectora, ¿qué me dirías para convencerme y para darle una oportunidad a este libro?
J.A.- Pues, imagínate que Spotify no existe pero lo inventamos tú y yo. Le diríamos a la gente que Spotify es el Netflix de la música. Así todo el mundo lo entendería, ¿no? Pues esta novela es el Ocean's Eleven del mundo del arte. Es decir, es una trama de engaños, de robos, de timos,... centrada en el mundo de las falsificaciones del arte. A mí me cuentan eso y me vale.
M.G.- Hombre, la idea es atractiva. Pero, recuerdo que con La última mirada de Goya nos contaste una anécdota familiar que fue como el chispazo para la construcción de aquella novela. En esta ocasión, ¿cuál ha sido esa chispa?
J.A.- Mira, me he dado cuenta de que quiero escribir lo que me gustaría leer. Hoy día echo en falta más literatura clásica, de aventuras. He crecido con Verne, con Dumas, con Conrad o con Jack London y ahora siento que no encuentro ese tipo de literatura. A mí me gustaría ocupar ese hueco. Por eso, todas mis novelas han sido, de momento, y van a seguir siendo, aventuras con arte. Sé que suena un poco raro pero es factible.
Ya he contado lo que pudo pasar con la cabeza de Goya, lo que pasó con los cuadros del Prado cuando llegaron a Valencia y ahora, en este caso, me he encontrado con la historia de Han van Meegeren. La cuento en el prólogo de la novela. Este hombre pintaba falsos originales de Vermeer. Es decir, pintaba cuadros inéditos de Vermeer de tal calidad, que los compraban altos cargos del partido nazi. Tenían una calidad tremenda. Y lo podía hacer porque, en 1945, lo más sofisticado para autentificar o datar una obra era pasarle un paño con alcohol y si se corría la pintura era falso, y si no se corría, pues era bueno. ¿Han van Meegeren podría haber hecho hoy lo que hizo en 1945? ¿Lo podría haber hecho con espectrogramas, tomografías computerizadas, rayos X, rayos láser y tal? Probablemente, no. O probablemente hubiera sido mucho más difícil. Pues todo esto es El rey de bronce. ¿Podríamos generar una obra de arte, colarla en un museo, hacer que pasara por otra época y además que una entidad lo autentificara?
M.G.- Esa es la idea primaria de la que parte la trama de la novela pero, fíjate, has mencionado a Los guardianes del Prado, a La última mirada de Goya y anterior a esas publicaste Las tres vidas del pintor de la luz. ¿Tú estás seguro que tu destino era estudiar economía y no historia del arte? Llama mucho la atención que te centres tanto en el arte. ¿Qué tiene el arte que te apetece tanto?
J.A.- No soy ningún experto en arte pero sí soy capaz de ir a un museo, apreciar una obra en concreto, e identificar las emociones que me despiertan. Y hay algo que siempre me ha parecido muy mágico y que lo sentí por primera vez en un cine, y es estar rodeado de gente que no conoces de nada pero entre los que se ha generado como una comunión. Todos estamos viendo algo y sin estar de acuerdo se genera como una mente colectiva. Por ejemplo, un grupo de personas están ante el cuadro de los fusilamientos del 3 de mayo, o ante El jardín de las delicias, o ante Las meninas,... Estamos en silencio, observando, no somos expertos en arte pero sí sabemos identificar los sentimientos que nos produce. Es esa mente colectiva lo que me llama la atención del arte porque el arte nos pertenece a todos. No a un museo, no a una ciudad, sino al patrimonio de la humanidad. El arte es la memoria colectiva de un pueblo. Y eso se ha visto en los conflictos armados más recientes, cómo el arte es la primera línea de flotación a la que hay que golpear. Si eliminas el arte, eliminas el pasado.
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M.G.- Estamos hablando de falsificaciones en el mundo del arte y como objeto central en la trama de la novela, te fijas en un busto de Alejandro Magno. Un busto que no existe, o sí, quién sabe. ¿Por qué esa pieza en concreto? ¿Por qué un busto? ¿Por qué la figura de Alejandro Magno?
J.A.- Han van Meegeren pintó sus falsos inéditos de Vermeer y en aquellos tiempos pasaron por buenos porque no existía la tecnología que existe hoy. Yo me planteo si eso se podría hacer hoy día y no con un cuadro de hace 400 años sino que, para darle una vuelta de tuerca, con una objeto de hace 2.400 años.
La autentificación de obras de arte se basa en dos pilares. Por un lado, la datación de los materiales y, por otro lado, el análisis visual de expertos para ver si coincide con el estilo del autor. La datación a día de hoy es casi matemática. Es decir, hoy en día se pueden analizar lienzos, bastidores, las tachas que sujetan el lienzo a los bastidores y, por supuesto, en una pintura, los pigmentos. Luego vienen los expertos visuales y nos dicen si coincide la pincelada o la temática con otros cuadros del pintor pero, ¿qué tiene el bronce? Con el bronce no se puede utilizar el carbono-14. Existe una base de datos mundial de análisis de bronce y si nosotros raspamos unas micras a una pieza de bronce, la llevamos a esa base de datos, nos va a decir de cuándo es esa pieza porque analizan la aleación. El bronce inicialmente está compuesto por un 80% de bronce y un 20% de estaño pero estos porcentajes han ido cambiando con el paso del tiempo. Además, con el bronce no hay un concepto de autoría como sí lo hay con la pintura. Lo que importa es el objeto en sí. Si resulta que la pieza retrata a Alejandro Magno, si además es la única estatua de bronce que existe de él, que aparece en un sitio muy lejano pero un lugar en el que Alejandro Magno hizo campaña, pues entonces la pieza empieza a resultar interesante.
Lo que plantea la novela es que la pieza, aunque teóricamente sea interesante, no existe, sino que hay que fabricarla.
M.G.- Te he leído decir en redes sociales que esta es tu novela más compleja. ¿Dónde ha radicado la complejidad? ¿En la trama? ¿En los personajes? ¿La documentación, quizá?
J.A.- En varias cosas. La primera es que el protagonista tiene que ser más inteligente que yo. Las grandes historias de robos tienen tres tropos, tres elementos, que hacen que nos enganchemos a ellas. Por ejemplo, veo Ocean's Eleven, El secreto de Thomas Crown, The Italian Job o El golpe y me pregunto ¿cómo es posible que esté empatizando con alguien que esté haciendo algo ilegal? ¿Cómo haces para que los lectores se pongan de lado del malo, entre comillas? Pues, en primer lugar, porque esos personajes que están haciendo algo ilegal tienen unos motivos que va mucho más allá de lo económico. Que se quieren hacer ricos, vale, es entendible, pero tiene que haber un motivo más emocional, más profundo para llevar a cabo su acción. Lo segundo es que hacen algo ilegal contra alguien o contra una institución más poderosa y moralmente reprobable. Por ejemplo, en La casa de papel imprimían sus propios billetes en la Fábrica de moneda y timbre. El enemigo era el Estado. Y por último, el protagonista actúa desde la inteligencia y no desde la violencia. Coger un fusil de asalto y entrar en un banco, como poder, lo podemos hacer todos, pero generar un plan para generar un engaño, eso no está al alcance de todo el mundo. Así que el reto ha sido crear un personaje más inteligente que yo.
Por otro lado, he tenido que investigar sobre el bronce. ¿Cómo podría conseguir bronce de hace 2.400 años? ¿O cómo se hacían las esculturas de bronce en Grecia? ¿Qué método se utilizaba? Pues se utilizaba un método que se llamaba la cera perdida. Se usaban unos moldes de cera de abeja y porcelana líquida. He tenido que investigar mucho sobre todo esto.
Ahora bien, es la más compleja porque he querido contar una historia en un género que a mí me apasiona. Narrar un golpe, donde nada es lo que parece, donde todo puede cambiar, teniendo en cuenta que es un género del que los lectores ya saben mucho. He tenido que añadir ciertos componentes para hacerla diferente, que no perdiera tensión, que no perdiera pulsión narrativa, ni interés. Al menos, lo he intentado.
M.G.- ¿Se podría decir que la documentación y el trabajo previo ha sido más duro que la propia escritura de la novela?
J.A.- Sí, pero eso me pasa casi en cualquier novela. Con La última mirada de Goya investigué sobre cómo vestían, cómo eran los peinados, el mobiliario, cómo funcionaba Correos,... También tuve que documentarme sobre cómo era Burdeos en 1828, y cómo se llamaban las calles.
M.G.- Para cualquier pequeño detalle hay que investigar mucho.
J.A.- Sí. Y con El rey de bronce ocurre lo mismo. El mundo del arte requiere que te documentes bien.
M.G.- Pues el protagonista de esta novela se llama Luca Santamarta. Desde la primera página ya me pareció un tipo interesante. Es un joven que se guarda algo, que tiene algo escondido en la manga. ¿Qué nos puedes contar de él?
J.A.- Luca Santamarta es un joven de treinta y cinco años. Es valenciano y ha conseguido levantar una empresa tecnológica que decide vender. La vende por diez millones de euros. Pero, lejos de retirarse, decide que ha llegado el momento de poner en marcha el plan que lleva dando forma desde hace veinte años. Él pretende colocar una estatua griega de bronce, del siglo IV a.C., que representa a Alejandro Magno, en el tercer mayor museo de Estados Unidos. Dicho así, suena difícil. Normalmente, este tipo de planes los llevan a cabo personas muy calculadoras, con una mente muy privilegiada y ese tipo de gente genera una cierta falta de empatía. Por lo tanto, hay que construir a un personaje que sea verosímil, capaz de llevar a cabo este plan.
Luca Santamarta, desde el primer capítulo, da una imagen de hombre altivo, arrogante, rayando en la chulería hasta que, en un momento dado, hace un salva al gato. Es decir, a lo mejor no nos gusta lo que está haciendo en la primera escena pero como haga algo que lo salve un poquitín, ya nos aliamos con él.
M.G.- Así es, pero habrá más personajes porque el plan que Luca tiene en mente requiere de un equipo. Me gustaría que destacaras un único personaje de ese equipo. ¿Quién sería?
J.A.- La creación del equipo es otro de los tropos de este género, el cómo reúnes a los miembros de la banda, cada uno con una característica especial o una habilidad especial, necesaria para el plan. Es algo que hemos visto miles de veces. Pero lo que no hemos visto ha sido que, para un golpe como este, se reclute a una señora de setenta años.
M.G.- No es lo habitual.
J.A.- Esa señora es la tía de Luca y le quedan cuatro meses de vida porque padece una enfermedad terminal. Con su edad, con su experiencia, con su situación personal, Pietra, que así se llama este personaje, se puede permitir ser la conciencia de Luca, ser esa voz interior que le dice: No te pares ahora. Arriesga más. Si hemos llegado hasta aquí, no puedes pararte. Cuando Luca la va a reclutar, lo primero que pregunta es si hay dinero que ganar. Él le responde que sí pero que puede ser peligroso. A eso Pietra le responde a su sobrino que se asegure que este sea un buen último baile.
M.G.- Javier, te has tenido que documentar sobre el arte y las falsificaciones. ¿Cuántos rincones oscuros puede tener el mundo del arte? Ese mundo que los que no conocemos, vemos como un tanto exótico. ¿Cuántos rincones oscuros puede tener?
J.A.- Exótico y casi romántico. Te imaginas a un falsificador, un señor de cierta edad, falsificando un Van Gogh que luego va a vender por cincuenta millones de euros. Bueno, el mercado negro del arte no se compone sólo de falsificaciones sino también de venta de materiales para hacer esas falsificaciones. Se venden lienzo de siglos anteriores y pigmentos específicos.
M.G.- O bronce hace 2.500 años.
J.A.- Claro. El mercado negro del arte se estima que es el quinto mayor mercado negro a nivel mundial. Tendríamos armas, drogas, personas, delitos cibernéticos y arte, como mercado negro. Pero el mercado negro del arte tiene una particularidad que los otros cuatro no tienen. Y es que en ese lado oscuro, en esa maldad que tiene cualquier mercado negro, en el arte, los que generan esa maldad, aman el arte, entienden de arte. Eso es lo paradójico. Son sensibles al arte. Y desde ese conocimiento, desde esa sensibilidad, es cuando pueden operar de manera ilegal, cuando saben que pueden colar, cuando saben que puede ser verosímil.
Imagínate, por ejemplo, que estamos en el primer día de apertura del Prado. ¿De dónde salieron los cuadros que se expusieron ese primer día? Bueno, normalmente de colecciones privadas que van pasando de generación en generación, familias que van acumulando obras de arte, de los pintores de cámara, de los regalos de unos monarcas a otras naciones,... ¿Y cuál es la trazabilidad de esos cuadros? Imagínate que tú y yo somos los duques de Monfortal, y en 1875 vamos al Prado y decimos que queremos donar al museo un Tintoretto que lleva en nuestra familia desde hace generaciones. Pero ese cuadro, ¿de dónde ha salido? ¿Cómo ha llegado a esta familia?
El que fue director del Metropolitan Museum de Nueva York en los años 90 escribió sus memorias y en ellas decía que él estimaba que el 40% de las obras de arte que hay en los museos son falsas. A mí me parece mucho pero estoy seguro de que hay muchas falsificaciones en los museos. Los museos de Europa están llenos de cosas porque Europa es la cuna de la civilización pero, ¿y Estados Unidos? Su Declaración de Independencia es de 1776. Ellos querían tener museos y llenarlos de cosas. Tenían que comprar objetos para exponerlos en sus museos. ¿De dónde salieron esos objetos?
Stefan Lehmann es un estudioso del mundo del arte. Hizo un estudio a principios de los 2000 y a él le extrañó mucho la cantidad de piezas de bronce, de bustos, que aparecieron en los museos de Estados Unidos en los últimos diez años. Las examinó y las comparó con las que se exponen en los museos de Europa. Comprobó que estaban muy bien hechas aunque había diferencias en la pátina, en el redondeado de algunas formas,... Una pieza de hace 2.400 años no puede tener aristas. Lehmann intentó averiguar de dónde procedían e hizo el camino a la inversa. Buscó dónde y cuándo se habían celebrado subastas de objetos de bronce de la antigüedad. ¿A dónde habían viajado los objetos subastados? Daba la casualidad que muchos de ellos confluían en España. Y dos años después, los museos de Estados Unidos aparecían llenos de piezas de bronce.
M.G.- ¡Qué curioso!
Antes has mencionado a Han van Meegeren, ese falsificador holandés pero, ¿quiénes han sido los grandes falsificadores del mundo?
J.A.- Han van es unos de ellos. Él tenía un talento que poca gente tenía. Y luego, esas grandes falsificaciones ya no se hacen porque hoy se pillan. Pero falsificaciones menores de arte se hacen todos los días. Te puedo poner un ejemplo. Imagina que no nos conocemos mucho pero hemos quedado a comer. Llego un poco tarde y me ves con mala cara. Me preguntas qué pasa y te cuento que mi abuelo, que se murió hace seis meses, dejó en su piso unos bocetos preparatorios de Sorolla y que mi madre y mis hermanos se están peleando para ver qué se hace con eso. No sabemos quién se los va a quedar porque el que se los quede tiene que tasarlos. Al final, me he enfadado y vamos a terminar rompiendo la familia por cuatro bocetos preparatorios de Sorolla. Igual tú no muestras interés pero otra persona a la que le cuente esto mismo puede que sí, y llega alguien y me pregunta que cuánto valen esos bocetos y le respondo que por dos mil euros nos lo queremos quitar de encima, dos mil euros por unos bocetos hechos ayer. Y esa persona me los compra.
M.G.- Y cree que ha conseguido una ganga por dos mil euros.
J.A.- Sí. Pues esto ocurre todos los días.
M.G.- Ya. Javier, has mencionado títulos de películas. La novela bebe de grandes éxitos cinematográficos, como Ocean's Eleven. Y es verdad que, al principio, cuando empiezas a leer y cuentas la historia de Han van Meegeren en el prólogo, con esas minas de sal en Austria y el expolio nazi, es inevitable que se te venga a la cabeza otra película como The Monuments men.
J.A.- La historia de los Monuments men es real. Los Monuments men son los encargados de devolver a sus legítimos propietarios las obras de arte encontradas en Altaussee, las seis mil obras de arte, entre ellas uno de los Vermeer de Han van Meegeren. Los Monuments men tienen un papel muy importante en aquella historia.
A mí me gusta mucho el cine. Cuando estoy creando la historia en mi cabeza y hago mi escaleta, con lo que tiene que ocurrir en cada capítulo, me ayuda mucho verlo de manera cinematográfica porque esto me ayuda también a traspasarlo luego a las páginas.
Me ayuda mucho saber cada capítulo, dónde se encuentra, cómo empieza, qué personajes van a participar. Me ayuda muchísimo.
En cada historia, en cada género, hay momentos que van a venir a la cabeza. En una película de indios y vaqueros va a haber un duelo final. Ya sabemos que eso va a ocurrir porque forma parte del cliché del género, ¿no? Me resulta importante saber a qué genero se quiere parecer cada historia porque cada género tiene sus momentos importantes y cuáles son esos momentos que yo, como lector o como espectador, estoy esperando. Así que, sí, el cine es muy importante para mí.
M.G.- Hablemos del tiempo y del lugar ahora. Por un lado, vamos a encontrar dos hilos temporales, separados por veinte años. Una parte de la trama transcurre en 2002 y otra en 2022. Por lo que comentabas antes, que para entender el presente hay que conocer el pasado. Tenemos que conocer por qué Luca Santamarta se está comportando así en 2022 y para ello trasladas al lector al año 2002.
J.A.- Sí, con la particularidad de que en el 2002, Luca tiene quince años. Mientras que en el año 2022, tendrá treinta y cinco. En el pasado, el protagonista era un niño. En la trama del pasado conoceremos los motivos por los que se está comportando así en el presente. Las dos líneas se van a ir entrelazando.
M.G.- ¿Y Valencia? ¿Qué va a ver el lector de tu ciudad?
J.A.- Mira, he de reconocer que en esta novela, poco. En Los guardianes del Prado sí tenía protagonismo porque fue la ciudad a la que se trasladaron las obras pero aquí es únicamente una ubicación. El equipo va a tener su cuartel general en Valencia pero luego la acción se va a desarrollar en varias ciudades de todo el mundo. El hecho de que aparezca Valencia se debe, con todos los respetos y con todos los permisos de los lectores, al capricho de hacer homenaje a mi ciudad. Pero, en realidad, daría lo mismo que se ambientara en Valencia, en Sevilla, Madrid o Barcelona.
M.G.- Y empiezas a leer y, de vez en cuando, te vas encontrando con fragmentos en cursiva, que a mí me provocan mucha curiosidad. No sé si puedes decir algo o sería desvelar demasiado.
J.A.- Sería desvelar demasiado. Son fragmentos en cursiva, al inicio de determinados capítulos, que nos van a dar una pista de lo que va a ocurrir en ese capítulo concreto y, poco a poco, iremos descubriendo de dónde salen esos fragmentos en cursiva.
Mira, Marisa, hay una satisfacción muy grande que nos podemos dar las personas que escribimos y es el hecho de innovar en cada novela, con el narrador, con los tiempos verbales, o incluyendo esos textos en cursiva. A lo mejor no tiene mayor importancia para los lectores pero para la persona que escribe, añadir ese recurso técnico, da satisfacción. Los lectores descubrirán qué significan esas letras en cursiva con la lectura.
M.G.- La novela está dedicada a los que viven aventuras a través de los libros, a los que les hubiera gustado vivir esas aventuras de forma real. A ti, ¿qué aventuras o qué época te hubiera gustado vivir?
J.A.- Es decir, la novela me la he dedicado a mí mismo, primero [ríe]. Escribo aventuras que a mí me hubiera gustado vivir. Me hubiera encantado ir a caballo con una espada pero vivo en el siglo XXI y estoy sufriendo las subidas del precio de la gasolina y pago electrodomésticos a plazos.
M.G.- Y en vez de espadas tenemos móviles.
J.A.- Eso es. Me hubiera gustado tener una vida más interesante que la que tengo. Me hubiera gustado vivir aventuras, ser Andrea Boscoscuro, uno de los protagonistas de La última mirada de Goya, ser un tipo elegante, un sicario internacional del siglo XIX. O me hubiera gustado ser el capitán Jack Aubrey en las novelas de Patrick O'Brian, Russell Crowe en Master and Commanders. También me hubiera encantado ser Luca Santamarta y planificar un golpe en la actualidad para tratar de hackear todo un sistema como es el mundo del arte.
M.G.- Pero hubieras tenido que renunciar a ser escritor.
J.A.- Hubiera tenido que renunciar a ser escritor, sí. No se puede ser todo, es verdad.
M.G.- Lamentablemente, no. Bueno te lanzo las dos últimas preguntas en una sola. Sueles decir que no escribes para los demás, sino que escribes para uno mismo y que uno de tus sueños es que alguna de tus novelas sea llevada al cine.
J.A.- Me encantaría, por ese amor que yo le tengo al cine. Yo tengo amor al cine en el cine. No a las películas en la tele. Las veo, sí, pero lo que realmente me enamora es ese momento mágico en la sala, cuando se apaga todo, se enciende la pantalla, y comienzan los tráilers. Eso es algo absolutamente mágico. Que se apague la luz de una sala, y que comience en pantalla una historia basada en un libro mío, pues no se me ocurre nada mejor en mi carrera literaria. También sé que no es algo que esté en mi mano y que, por muchos movimientos que yo haga, o muchas patadas que dé, no puedo hacer nada. Si tiene que ser, será. Así que no escribo para que mis libros sean películas. Yo escribo para emocionar a las personas lectoras, para que pasen un buen rato de lectura, pero la única manera que se me ocurre es que me emocione a mí primero. Si paso un buen rato cuando releo el capítulo, a lo mejor emociono a alguien más. Si quiero que se haga película y quiero que emocione a otras personas, al final, todo empieza por mí.
M.G.- Y si te aburre la historia que estás escribiendo, terminará por aburrir a los lectores.
J.A.- Totalmente.
M.G.- Javier, no tengo más preguntas que hacerte. Muchas gracias por este ratito de charla.
J.A.- Gracias a ti, por la voz que me has dado, a mí y a la novela, y por tu labor divulgadora de la cultura y de los libros.
M.G.- Es un placer.
J.A.- Gracias.
Sinopsis: Algunos desafíos solo están al alcance de una mente privilegiada.
Luca Santamarta, un joven emprendedor tecnológico, conseguirá traspasar su empresa por diez millones de euros para poner en marcha el plan que lleva años urdiendo: vender un legendario busto de bronce de Alejandro Magno, datado en el siglo IV a.C., al tercer mayor museo de Estados Unidos.
El mayor problema es que ese busto ni siquiera existe. Y para conseguir tal artificio, tendrá que reunir a un equipo con múltiples habilidades que deberá ejecutar un complejo entramado alrededor del mundo que incluirá fabricar esa pieza de bronce, conseguir que supere los más sofisticados sistemas de autenticidad y venderla por una desorbitada cantidad al American Museum of Classical Arts de Chicago.
Sin embargo, la sospecha de la existencia de ese mítico busto lo convertirá en objeto de deseo de poderosos coleccionistas, sicarios internacionales e incluso la policía de varios países de Europa. Pero ¿por qué Luca Santamarta ha decidido arriesgar todo su dinero, su vida y la de las personas que más quiere para crear un engaño único en la historia del arte?
Un plan perfecto. Una obra de arte que no existe.
Una aventura trepidante donde nada resultará ser lo que parece.
Hoy vengo a hablaros de lo que ha sido mi paso por el Certamen Internacional de Novela Histórica «Ciudad de Úbeda» (CINH). Después de lo bien que me lo pasé el año anterior, he hecho todas las cábalas laborales y familiares posibles para no perderme la edición de este año. Nuevamente, el CINH 2024 ha sido intensísimo, con un programa de actividades interesante y frenético (puedes verlo aquí) que no deja apenas un minuto para otra cosa que no sea la novela histórica. Pero se suele decir que sarna con gusto, no pica. Y así es. Los que asistimos a este certamen de novela histórica lo vivimos con pasión y el balance no puede ser más satisfactorio.
Aunque la actividad literaria se inició en Úbeda el día 16, con la presentación de la novela Soy Milena de Praga, de Monika Zgustova, yo no llegué a la ciudad de los cerros hasta el viernes, día 18, a media mañana. Y para lo que fue mi primera jornada me esperaban un total de seis encuentros y presentaciones.
Como hay mucho que contar, quisiera dedicar un post a cada uno de los días que compartí con los amantes de la novela histórica. Así pues, ahí va el resumen de lo que aconteció aquella primera jornada.
MARA COSTA: ❝EL PROCESO DE INVESTIGACIÓN ES LA PARTE MÁS DIVERTIDA A LA HORA DE ESCRIBIR UNA NOVELA❞.
El primer encuentro lo tuvimos con Mara Costa que venía a presentar su primera novela El eco de las Antillas (Pámies). El acto tuvo lugar en un entorno cargado de historia, el Palacio Vela de los Cobos, un edificio que lleva prestando sus estancias a este certamen desde sus inicios, hace ya trece años. El eco de las Antillas es una novela que nos traslada a esa Cuba, de finales del siglo XIX. Según nos contó la autora, la idea de esta novela surge al ver un documental sobre la Guerra de Independencia de Cuba. «Era la primera vez que escribía algo de manera más seria, así que decidí tomármelo como un ejercicio». A Costas le divierte ese proceso de investigación que requiere toda novela, aunque eso suponga tener que indagar sobre todo tipo de cuestión, como el sistema de alcantarillo o la arquitectura del momento.
Macarena es la protagonista de esta novela. Se trata de una joven sevillana que se verá obligada a abandonar Sevilla para marcharse a La Habana, donde contraerá matrimonio contra su voluntad. «Por suerte o por desgracia, se le muere el marido la primera noche y ella tendrá que espabilar, porque siempre ha estado muy protegida por su familia», nos explicó Costas. Aseguró que no se siente identificada con el personaje, «pero enfatizo con ella, con ese afán de volver a Sevilla, lo que ocurre es que ella misma terminará por sabotearse para quedarse allí».
Personajes de ficción se entremezclan en esta novela con otros históricos, como es el caso de Cánovas del Castillo. «Este es un periodo histórico muy jugoso en cuanto a personajes» porque no solamente aparecerá Cánovas, sino que también podremos toparnos con un «joven Churchill que va a estrenarse en el arte de la guerra», añadió.
Mara Costas nos explicó cómo era el contexto político de la Cuba de la época, con esa parte de la población que deseaba y luchaba por la independencia de la isla. Era una sociedad en la que había mucha diferencia entre las clases sociales. «Era una época muy frívola, en la que a la gente rica le gustaba ser ostentosa hasta el punto de no pisar jamás la acera cuando salían a la calle, sino que siempre iban en carruaje».
El eco de las Antillas nace tras un exhaustivo proceso de investigación que ha obligado a la autora a sumergirse en múltiples tesis y ha realizar una extensa búsqueda por Internet.
Terminó su intervención dando su opinión con respecto a lo ocurrido con la explosión del acorazado Maine, y que dio pie a la guerra entre España y Estados Unidos. ¿Accidente o sabotaje?
Sinopsis: 1893.
La vida de Macarena da un giro inesperado cuando la casan por poderes con un terrateniente cubano y tiene que partir de su Sevilla natal hacia La Habana. Tras la repentina muerte de su marido, se asocia con James Vanderbilt, un estadounidense sin escrúpulos que busca apropiarse de la plantación azucarera que ha heredado, al tiempo que Guillermo, el sobrino del difunto, regresa de París e intenta defender el legado familiar.
A medida que los ecos de sedición crecen en Cuba, Macarena descubre el amor, la traición y el olvido en los salones y fiestas de la capital antillana. Guillermo, por su parte, decide unirse a la insurgencia y abandonar el país en busca de apoyos para acabar de encender la mecha de la revolución.
Según se va desarrollando la trama, se entrelazan las vidas de personajes emblemáticos como Cánovas, Sagasta y la reina regente, quienes luchan desesperadamente por mantener el control de un imperio que se descompone, además de Theodore Roosevelt y un joven Winston Churchill, ansioso por enfrentarse a su bautismo de fuego.
Poco a poco se van tejiendo las batallas que libra Macarena, en un momento crucial para el destino de España y América.
TONY GRATACÓS: ❝ESTABA LITERALMENTE ATERRADO POR ADENTRARME EN EL TERRITORIO DE HERNÁN CORTÉS❞
Mara le dio el relevo a Tony Gratacós, quien llegó a Úbeda para presentar Todos sabrán mi nombre (Editorial Destino). El acto tuvo lugar igualmente en el Palacio Vela de los Cobos, y el autor estuvo arropado por un numeroso público al que consiguió meterse en el bolsillo, gracias a su simpatía y desparpajo.
El espacio en el que tuvo lugar la presentación impresionó a Tony, pues nos explicó que entre esas paredes había nacido Francisco de los Cobos, «la persona más importante del Imperio español y del que ni siquiera hay una biografía», señaló Gratacós. Un personaje que asoma en la novela previa del autor, Nadie lo sabe, y que también hará lo propio en Todos sabrán mi nombre, protagonizada de nuevo por el cronista Diego de Soto.
En esta segunda novela, el lector tendrá la oportunidad de acercarse a la figura del conquistador Hernán Cortés.«Estaba literalmente aterrado por adentrarme en el territorio de Hernán Cortés», confesó Tony. Es una novela en la que se mezclan diversos géneros, partiendo de la base de que se trata de una novela histórica. La figura de Hernán Cortés se irá desvelando al mismo tiempo que el cronista protagonista de esta historia va descubriendo los matices y la personalidad del conquistador, un personaje histórico que también ha tenido sus detractores.
Pero no sólo hay que destacar el dibujo que el autor hace del conquistador sino que Todos sabrán mi nombre cuenta con una ambientación fabulosa. Para ello, el autor desveló las herramientas que había empleado, que no son otras más que las habituales, como Internet y Google Maps. No obstante, nos aseguró que, para esta ocasión, Google Earth no le había servido para desvelar el misterio de Tenochtitlán.«Tú te lees las crónicas de Hernán Cortés en las que cuenta cómo era Tenochtitlán y luego vas a México D.F. y no tiene nada que ver». Gratacós explicó que le costó mucho recrear el espacio y esta cuestión ha sido uno de los puntos más complicados a la hora de escribir esta novela.
Diego de Soto, personaje al que se le aprecia una evolución desde la novela anterior, será el encargado de contar la historia en primera persona, una voz que resulta algo arriesgada. «Aunque los lectores me lo dicen, en realidad, yo no tengo nada que ver, ni me identifico con Diego de Soto», comentó entre risas.
Volviendo a la figura de Hernán Cortés, Tony Gratacós quiso romper una lanza en favor del personaje histórico. «Ni Diós, ni el Diablo. Era un ser humano más, pero sí hay que pensar que el primer hospital del continente americano lo fundó Hernán Cortés y todavía sigue en funcionamiento». Se trata del Hospital del Niño Jesús que anteriormente tenía por nombre Hospital de Nuestra Señora de la Concepción. «Fue un hospital en el que, por indicación de Hernán Cortés, se atendía tanto a blancos como a indios, y eso dice mucho de él», afirmó.
Durante la presentación se hizo hincapié en el estilo del autor.«Cuando estudiaba Periodismo, tenía un profesor que me decía que tenía que escribir todos los días cien palabras». Confesó que jamás lo hizo, aunque sabía que la escritura había que entrenarla. De todos modos, añadió: «Voy a quedar mal, pero yo siempre he sabido que escribía bien porque tuve otro profesor que así me lo dijo».Confesó que cinco minutos antes de sentarse a escribir, se siente acojonado «porque sientes que no va a salir nada». Sin embargo, asegura que cuando te pones a ello, las cosas salen. Mejor o peor, pero salen. «En realidad, nunca estoy inspirado porque, cinco minutos antes de ponerme a escribir, no me apetece nada, pero me pongo y lo hago». Quiso romper el mito de las musas y la inspiración porque, a su juicio, el trabajo sale trabajando.
Sinopsis: Una apasionante aventura en búsqueda de la verdad que puede destruir un imperio. La nueva novela del escritor de Nadie lo sabe. Más de 25.000 lectores
“¿Cómo edificar un mundo nuevo con palabras viejas? Envidia, placer, ambición, soberbia, inocencia, muerte. Todas caben bajo el nombre de un dios, bajo el nombre de un diablo: Hernán Cortés”.
Canarias, 1525. El joven cronista Diego de Soto, desilusionado con las cloacas de poder del incipiente Imperio español, decide embarcarse en una expedición y dejar atrás su vida en la corte. Pero una inesperada tormenta obligará a su nave a cambiar el rumbo, separarse del resto y refugiarse en las costas orientales del continente que acaba de conquistar Hernán Cortés con tan solo quinientos hombres. De la noche a la mañana, De Soto consigue hacer realidad un sueño: conocer al legendario conquistador del Imperio azteca. Sin embargo, esa admiración pronto se convertirá en sospecha, pues una serie de asesinatos pretenden acallar lo que ocurrió ocho años atrás, cuando los españoles se vieron obligados a abandonar Tenochtitlán y perdieron para siempre el famoso tesoro de Moctezuma.
¿Qué sucedió con ese tesoro? Diego de Soto está dispuesto a descubrir la verdad, sin saber que lo que encuentre lo conducirá al lugar del que ha querido huir desde el inicio: el corazón del Imperio español.
FABIÁN PLAZA:❝EL OBJETIVO DE ESTA NOVELA ES ABRIR UNA PUERTA A UN MUNDO QUE CONOCEMOS POCO❞
Tercera presentación de la jornada de tarde. Le tocaba el turno al autor y abogado Fabián Plaza, que venía a presentar su novela Jirones de seda (Editorial Umbriel). Aunque otros autores son asiduos de este certamen, Fabián era la primera vez que visitaba Úbeda, durante su semana más literaria.
Jirones de seda se ambienta en el imperio chino, concretamente en el año 220 a.D., en la dinastía Qin, coetánea de las guerras cartaginenses. Protagonizada por Daiyu, la hija de un médico emigrante que practica la medicina casi de manera clandestina. La joven quiere romper con lo estipulado, con las convenciones sociales que la condenan a un destino concreto.
Según nos contó el autor, Jirones de seda nace a partir de la documentación de una novela previa del autor, titulada Más fría que la guerra, «aunque esa era una novela de fantasía, pero en la que también salen personajes históricos de la guerra fría», explicó. A raíz de ese proceso de documentación decidió dejar de lado el género fantástico, siguiendo el consejo de Juan Gómez-Jurado, y se decantó por probar suerte con el género histórico.
La elección del momento y el lugar en el que se ambienta su novela se basa en su pasión por la cultura antigua china. «Es una lástima que la cultura china la veamos tan lejos porque es muy difícil entender el mundo actual sin entender Asia oriental y, al mismo tiempo, es muy difícil entender Asia oriental sin entender China y la historia antigua de China». El objetivo de esta novela es abrir una puerta a un mundo que conocemos poco, que permita al lector acercarse a esa cultura y comprenderla mejor.
La dinastía Qin, que apenas duró veinte años, fue la primera que consiguió unificar el imperio.«El emperador Qin Shi Huang fue el que sentó unas bases culturales y unificó pesas, medidas y escritura», afirmó. Toda esta base cultural es la que posteriormente se asocia a lo que hoy conocemos como la China imperial.
Como se mencionó antes, el padre de Daiyu ejerce la medicina y, según nos contó Plaza todas la curaciones que se mencionan en el libro son reales. «En la época había un manual, el Canon Interno del Emperador, que es como una especie de vademecum médico del año 400 a.C., que intenta dar una explicación científica a las enfermedades». Señaló Fabián que la lectura de este libro le resultó muy interesante, especialmente esos pasajes en los que se habla de la medicina preventiva.
En cuanto a Daiyu, el autor comentó que en el Confucionismo la mujer no era más que un florero, algo bonito que no molesta. Será un personaje que evolucione a lo largo de la novela pero «lo que Daiyu hace es tratar de seguir el canon confuciano, aunque lo hace de una manera un tanto retorcida», señaló.
Antes de dar paso a las preguntas de los asistentes, se hizo una breve semblanza del resto de personajes importantes de la novela, que además de ser histórica, también tiene una parte de misterio y secreto, que quedará desvelada al final.
Sinopsis:Los reinos combatientes se han unido bajo un mismo estandarte.
Es el Mandato del Cielo.
Corre el año 220 a. C., y Qin Shi Huang ha logrado derrotar a sus reinos rivales y unificar toda China, convirtiéndose en el primer emperador del Reino Medio.
Su burocracia estandariza leyes, lenguajes, pesos y medidas. Bajo su gobierno se inicia una descomunal serie de obras de ingeniería, desde la Gran Muralla del norte hasta carreteras y canales de irrigación, pasando por un gigantesco mausoleo para el descanso eterno del monarca, protegido por miles de soldados de terracota.
La capital de su imperio, Xianyang, es una joya que ejerce un poder indiscutido sobre las cuatro esquinas del mundo. Pero más allá de los resplandecientes palacios y jardines de la ciudad imperial, existe otra Xianyang. Una ciudad sucia y peligrosa, llena de rencores ancestrales agitados por el filo de las armas, donde sus habitantes luchan por subsistir día a día. Una ciudad que esconde sus secretos entre los vaivenes de todos aquellos que miran con recelo el nuevo control que impone sobre ellos.
En sus calles se cruzarán tres individuos que lo han perdido todo: un médico taoísta ciego, una hija que no ha logrado superar los horrores de la guerra y que no se siente cómoda cumpliendo con las tradiciones familiares que se ciernen sobre ella, y un veterano soldado caído en desgracia.
De un modo u otro, los tres se han visto despojados de su honor. Y cuando se presenta la oportunidad de recuperarlo, resolviendo una serie de misteriosas muertes causadas por lo que parece ser un espíritu vengativo, no dudarán en tomarla. Aunque para ello deban enfrentarse al lado más oscuro de la capital imperial y de sus propias creencias.
LUIS ZUECO:❝ESTA NOVELA PRETENDE REFLEJAR LOS CAMBIOS DE LA ÉPOCA❞
Cruzábamos el umbral de la programación de la tarde con Luis Zueco, incondicional y veterano en este certamen, regresó un año más para presentar su última novela, El mapa de un mundo nuevo.
La presentación se inició con la referencia inevitable al documental Colón ADN, emitido por TVE, pues algo tiene que ver esta novela con el descubridor y con la época. A juicio de Luis Zueco, «Colón es un personaje complicado, del que, 500 años después, seguimos sabiendo poco». Comentó el autor que, sin que sepamos todavía por qué, Colón ocultó gran parte de su pasado antes de llegar a la corte de Castilla. Zueco cree que el hecho de tanto misterio alrededor de su figura puede deberse perfectamente a que tuviera un origen hebreo. «Siempre se ha especulado con la idea de que, si admitimos su origen humilde, ¿cómo es posible que terminara siendo Virrey, gobernador y almirante?», preguntó a la sala. Pero no solo eso, es que, como sabemos, lo recibieron los reyes y emparentó con una mujer de la nobleza portuguesa. «Si eres de origen humilde, esto es casi imposible», aseveró.
Colón no será un personaje principal pero su sombra sí planea sobre toda la novela. Los personajes protagonistas serán un joven cartógrafo y relojero, de nombre Noa, y María, la hija de un ballenero vasco. A través de estos personajes el autor pretende reflejar en su novela el cambio de una época. «Cambiará todo, la economía, la política y hasta la religión, y por eso el título de la novela es El mapa de un mundo nuevo», estableciendo un contraste con la idea del nuevo mundo que a todos nos asalta cuando pensamos en este siglo. Pero entre los cambios que se producen en este mundo nuevo también tiene cabida el plano físico. «¿Qué creéis? ¿La gente de la Edad Media pensaba que el mundo era plano o redondo?», volvió a preguntar Zueco a los presentes. Al contrario de lo que muchos podamos pensar, en la Edad Media la gente pensaba que el mundo era esférico.«Aunque se habían hecho algunas mediciones no se aceptaron. De hecho, se llegó a pensar que el mundo tenía la mitad del tamaño del real», aclaró. Con estas dimensiones, era imposible pensar que lo que se había descubierto era un nuevo continente porque, según sus mediciones, un nuevo continente no podía caber en el mundo.
La novela se inicia en el momento álgido del reinado de los Reyes Católicos, cuando Juana viaja a Flandes para casarse con Felipe, el Hermoso.«Al casar a Juana, la tercera hija de los Reyes Católicos, con Felipe, hijo de Maximiliano, que luego sería emperador, conseguían aislar a Francia. Además, con este casamiento se consolidaba el comercio de lana castellana con Flandes», explicó.
En cuanto a los personajes, se señaló que los masculinos suelen tener un halo de inocencia que los convierte en personas muy idealistas, frente a los personajes femeninos que a los que el autor siempre dibuja como mujeres muy duras.«Claro, estamos en el siglo XV, y las mujeres tienen que ser duras, si no, no podrían sobrevivir por la tremenda desigualdad que había». Para las aventuras a la que se tiene que enfrentar María en esta novela, el autor necesitaba construir un personaje fuerte.«María procede de una familia de balleneros del Cantábrico. A ella le gustaría seguir la tradición familiar pero no puede». Su deseo tendrá que canalizarlo de otro modo. «Será un personaje oscuro que irá evolucionando».
Unicornios, coleccionistas de reliquias y prestamistas asomarán a la nueva novela de Luis Zueco, una novela que contiene también guiños a sus anteriores publicaciones, a películas, canciones y libros que han marcado al autor.
Sinopsis: Año 1496. Tras conseguir la unión de Castilla y Aragón, conquistar Granada y las Islas Canarias, Isabel la Católica se encuentra en los años finales de su vida, pero también en los que ostenta más poder. Un poder y un legado que no está dispuesta a perder, ni siquiera después su muerte.
Esta novela narra los años que cambiaron para siempre el curso de la historia. Cuando cada barco que regresaba a puerto podía transformar el mundo, un mapa se convertía en el bien más preciado de una corona y las hazañas de un viajero eran capaces de incendiar un imperio.
ENCUENTRO CON EL AUTOR JOSÉ SOTO CHICA
El último acto tuvo lugar fuera de los límites de Úbeda. La acción literaria se trasladó a la localidad de Rus, donde se produjo un encuentro entre José Soto Chica, en la Casa de la Juventud. Dado la distancia fue difícil acudir al mismo pero me consta que fue un encuentro estupendo.
ENTREGA DEL PREMIO LOS CERROS DE ÚBEDA
En este certamen, se entregan tres premios. Uno de ellos es el Premio Los Cerros de Úbeda, que ya lleva varias ediciones, y que premia a la mejor novela histórica publicada en el año anterior, a juicio de los miembros de una comisión lectora que toma la decisión entre diversas obras. Este año ha recaído en el escritor Javier Alandes, autor de La última mirada de Goya (Contraluz).
La comisión lectora decidió otorgar este premio a esta novela, en la que su autor nos muestra la parte más desconocida de la vida del pintor Francisco de Goya, centrándose en el periodo en el que el artista pasó en Burdeos (Francia), que se entrelaza con una sólida trama de ficción ágil y con personajes muy y bien definidos.
Recibido el galardón, Javier Alandes quiso agradecer la entrega de este premio, «el primero en mi vida como escritor». Alandes confesó ser seguidor de la trayectoria de este certamen desde hace muchos años.«Es un honor para mí sumar mi nombre a la lista de autores y autoras que han recibido este premio en ediciones anteriores».Agradeció la labor de la comisión lectora y a la editorial Contraluz «por haber creído en mí y por haber creído en esta historia sobre el cráneo perdido de Goya».E hizo especial hincapié en la labor de los historiadores y de las historiadoras«personas que han dedicado su vida a desentrañar los misterios del pasado».
El autor compartió con nosotros la anécdota que posteriormente dio lugar al nacimiento de esta novela. En un viaje a Madrid, el autor descubre la ermita de San Antonio de la Florida o, mejor dicho, las dos ermitas, una junto a la otra. Intrigado por lo curioso del descubrimiento, preguntó a un viandante que le explicó que la ermita original tiene los techos y las bóvedas pintadas por la mano de Goya. Las pinturas atraían a numeroso público, incluso en las horas de culto, por lo que se decidió construir otra ermita igual, justo al lado. Una de ellas , la original, quedaría para el turismo; mientras que en la otra sería donde se celebrara la misa.
En aquella misma visita, Alandes descubrió que allí yacían los restos de Francisco de Goya, enterrado junto a su consuegro, con la peculiaridad de que a Goya le faltaba el cráneo. ¿Qué fue de la cabeza de Goya? Así se le ocurrió esta novela, que ficciona de manera verosímil qué pudo ocurrir. Porque de Goya se sabe mucho sobre su obra pero no se sabe tanto sobre su vida.«He de reconocer que Paco Rabal, en la película Goya en Burdeos me lo puso fácil», bromeó.
La última mirada de Goya cuenta con dos líneas temporales. La primera de ellas está protagonizada por Joaquín Pereyra, que pretende devolver los restos de Goya a España. Pero no contaba con que, entre los restos, no figurara el cráneo del pintor. La otra línea temporal se centra en la propia vida de Goya, contada por los personajes secundarios, como Diego "El Niño", o Juliet, la institutriz. «Son dos tramas distintas pero que tienen puntos de interconexión interconexión», afirmó Alandes.
Dedicó el autor unos minutos a hablar sobre la esfera más personal de Goya. «Era una persona con una falta total de amor filial», apunto. Nos contó que a Goya y a su esposa, Josefa Bayeu, se le murieron siete hijos, «entre abortos y el primer año de vida». Sólo sobrevivió Javier que, «consciente de las infidelidades de su padre, por lo que rompe toda relación con él y no va a visitarlo antes de fallecer en Burdeos». De ahí que en la novela, y para compensar la falta de amor filial, el autor construye un personaje falto, a su vez, de amor paternal.
En cuanto al a estructura de la novela, nos dijo que él escribe novelas que a él le gustaría leer, de ahí que sus capítulos sean cortos, porque «yo leo normalmente por las noches y si me entra sueño, sé que puedo terminar el capítulo si estos son breves». Confesó ser muy maniático con esas novelas cuyos capítulos tienen una extensión irregular.
Lo que le interesa a la hora de emprender el proyecto de una novela, siempre busca hechos poco conocidos y algún asunto sin resolución sobre el que puede ficcionar. «Me considero un escritor de mapa». Afirmó que sus personajes jamás se le hablan, como le ocurre otros autores y también desveló la manera que tiene de enfrentarse a la escritura. «No me siento a escribir si no tengo cinco horas por delante para escribir, que es el tiempo que tardo en escribir uno».
Llegando casi a los cuarenta y cinco minutos de presentación se abrió el turno de preguntas a las que Javier Alandes contestó. Para cerrar su intervención, os dejo con una frase que dijo durante el acto y que a mí se me quedó grabada:
«Los escritores somos lectores que, de vez en cuando, escribimos una novela».
Sinopsis: Una trepidante novela histórica de aventuras que explora los últimos días de Goya y la misteriosa desaparición del cráneo del artista
En 1888 el cónsul español en Burdeos, Joaquín Pereyra, se dispone a expatriar el cuerpo del insigne Francisco de Goya a España, fallecido en el exilio sesenta años antes. Pero un hallazgo inesperado da al traste con sus planes: al abrir la cripta descubrirán que al esqueleto del pintor le falta la cabeza. ¿Quién y por qué ha profanado la tumba?
Pereyra contrata los servicios del detective más famoso de París para que dé con la calavera de Goya, lo que les llevará a indagar en la vida del artista en Burdeos y sus andanzas junto a otros exiliados españoles opositores a Fernando VII y, también, en su intimidad familiar en compañía de Leocadia Zorrilla, su último amor, y su hija Rosario. Pero en esa rutina familiar también se incluyen, por motivos diversos, dos jóvenes que ayudaron al pintor a cumplir sus últimos deseos: Juliet, una institutriz tan apasionada como independiente, y Diego "El Niño", un valiente guardaespaldas que protegió la vida del pintor de todos aquellos que deseaban acabar con él. Y es que Goya, aunque sordo y casi ciego, nunca dejó de ser ese genio brillante y carismático que atraía todo tipo de intereses encontrados, desde asesinos a sueldo a esposos despechados...
Basada en el hecho real de la desaparición del cráneo de Goya de su tumba en Burdeos, Javier Alandes compone una novela vertiginosa, ágil y vibrante, que aúna realidad y ficción, acción y emoción, profundamente adictiva, que habla de la capacidad redentora del arte y el afán de salvaguardar todo lo que representa.
Puedes ver fragmentos de las intervenciones de estos escritores durante la presentación de sus novelas en el certamen haciendo clic en el siguiente vídeo: