Sinopsis: Sam Greenfield es la persona con menos suerte del mundo. Cuando de repente se encuentra en la desconocida Tierra de la Suerte, debe aliarse con los seres mágicos que la habitan para que su suerte cambie.
[Fuente: Filmaffinity]
No sé a vosotros pero cada vez que entro en los Stories de Instagram me salen un montón de vídeos con mensajes motivacionales. Lo curioso es que, no con poca frecuencia, los textos vienen acompañados de unas escenas de animación que me parecen una absoluta belleza. ¿A qué pertenecían esas imágenes? Me dediqué a mirar los comentarios que colgaban del vídeo y mucha gente preguntaba lo mismo. Al final, conseguí averiguarlo. Eran imágenes de la película de animación Luck, que se estrenó en 2022. No me sonaba absolutamente de nada. Me puse a indagar y descubro que es una película que se emite en la plataforma AppleTV+. No estoy suscrita a dicha plataforma, así que, se me complicaba la cosa para poder ver este largometraje. No obstante, visité la web de la plataforma y descubrí que te permiten una prueba gratuita de 7 días. Allá que fui. Hoy vengo a hablaros de Luck, porque los niños acaban de empezar el curso escolar y hay que premiarlos de alguna manera. Esta puede ser una buena opción. Además, mañana es fiesta y los vais a tener en casa.
Sam es una joven con muy mala suerte, a la que todo le sale al revés. Vive en un hogar de acogida para niñas y allí guarda una estrecha relación con Hazel, una pequeña que sueña con encontrar una familia permanente, que unos buenos padres la adopten, y pueda, por fin, salir del centro de acogida. Pero a Hazel tampoco le salen bien las cosas. Cuando está a punto de encontrar una familia todo se tuerce. Ocurre, además, que las niñas se van a tener que separar. Sam acaba de cumplir los 18 años y ya no puede permanecer más en el centro. Debe independizarse. Para ello, se irá a vivir a un piso de alquiler y empezará a trabajar en unos almacenes. A la joven le da miedo abandonar ese lugar seguro que ha sido el centro durante todos estos años. A pesar de su mala suerte y de que ha pasado por muchos centros de acogida sin que haya encontrado una familia, Sam ha sido feliz ahí. Pero no le queda otra y empieza una nueva vida. Eso sí, con su mala suerte a cuestas. Mientras se adapta a sus nuevas circunstancias, Sam no se olvida de Hazel. Parece que hay una nueva familia que se ha interesado por ella. La niña, que colecciona amuletos de la suerte, necesita toda la fortuna del mundo y Sam le ha prometido encontrarle una moneda de la suerte, que la ayude a encontrar una familia. Y en esa búsqueda, se cruzará en su camino un gato negro, a través del cual tratará de conseguir el amuleto que Hazel necesita, un felino que la conducirá a otro mundo del que los humanos no tenemos conocimiento.
En ese nuevo lugar, Sam vivirá extraordinarias aventuras. Con el objetivo de ayudar a Hazel, se meterá en muchos líos y pondrá boca arriba ese otro mundo lleno de duendes y conejitos. Conseguir suerte es algo muy complicado pero esta película pretende hacernos entender que, a veces, tenemos más suerte de lo que pensamos. Por supuesto, el desenlace será feliz.
Lo que me gustó y lo que no tanto
Las películas de animación son una pasada. La tecnología ha llegado a unos extremos que pueden conseguir cualquier cosa. Más que los personajes, lo que me ha gustado de este largometraje, desde el punto de vista técnico, han sido los paisajes, los escenarios, las calles, los edificios,... Una nitidez que realmente parece de verdad. Los fotogramas son como fotografías de alta definición.
En principio, me hice a la idea de que Luck era una película de animación cuyo mensaje podría encajar perfectamente en la vida adulta. Y así fue en los primeros minutos de metraje. Sam tiene muy mala suerte. Si algo le puede salir mal, le saldrá mal, sin duda. Sin embargo, ella lo encara con buen ánimo. No se viene abajo, no se deprime. Parece como si aceptara las cosas tal y como vienen. Y, en ese sentido, me pareció una estupenda actitud a copiar. Sin embargo, a medida que avanza la historia, pasaremos del mundo real al mundo de la magia y de la fantasía, a un lugar donde la suerte se fabrica. Desde mi punto de vista adulto, es la parte que menos me ha gustado -y la parte más extensa- pero claro, esta película es para niños así que ellos van a disfrutar muchísimo de ese mundo en el que todo sale bien, divertido y lleno de color. Los niños se van a reír con algunas cosas que les pasen a los personajes en ese universo mágico.
Por otra parte, me parece una película muy inclusiva. Entre los diferentes seres que pueblan el mundo de la suerte hay mucha diversidady se potencia positivamente el ser distinto a los demás. Además, es una película moderna, donde algunos personajes tienen piercings e, incluso, la propia Sam parece que tiene una ceja algo diferente a la otra, como partida, lo que nos viene a decir que la perfección absoluta no existe. También debo señalar que su guion me ha resultado muy ingenioso. Tienes que pararte un poquito en los diálogos para darte cuenta del brillo de algunas respuestas.
No obstante, Luck me ha resultado algo larga para ser una película de animación. Son ciento cinco minutos y, pasado el ecuador de la historia, entra un poco en bucle, con demasiados tropiezos para que Sam consiga lo que se propone.
Ocurre también que, habrá pasajes de ciertos diálogos que no sé si los niños los van a entender. Me refiero a las conversaciones con un unicornio de origen alemán, al que, de vez en cuando, se le escapa un vocablo en su lengua de origen.
Personajes
Caracterizados por sus enormes ojos (me recuerda al filtro "cartoon" de Instagram), estos personajes son adorables. Inevitablemente le vamos a coger cariño a Sam y a Hazel. Y es que ambas son huérfanas y solo buscan amor. Pero la palma se la lleva Bob, el gato escocés de la suerte. De color negro zaino, siempre asociado a la mala suerte. Al principio, pensaremos que Bob es un animal con suerte pero hay que dejar que la película avance para conocer su verdadera historia. Todos tenemos pasado y todos arrastramos penalidades.
Poco más puedo aportar. Luck es una película de animación que no tiene mucho que envidiar a otras de los estudios Pixar. Está entretenida, llena de emoción, intriga, aventura y algún drama. Sin ser extraordinaria, puede ser una buena propuesta para tus hijos.
Hacía mucho tiempo que no leía a Carmen Amoraga. Creo que la última vez que me crucé con sus letras fue con El tiempo mientras tanto, publicada en 2010. En los últimos años, la autora valenciana ha ejercido de Directora General de Cultura y Patrimonio en la Generalitat Valenciana, cargo que no quiso compaginar con la publicación, aunque confiesa que, durante todos esos años, siguió escribiendo. Ahora, tras su paso por el mundo de la política, Amoraga vuelve a dar luz a sus historias y lo hace con una novela a la que ha puesto por título El corazón imprudente (Espasa).
En El corazón imprudente, el lector encontrará un relato introspectivo, que nos va a permitir conocer en profundidad a sus personajes. Creo que Amoraga hace un bonito homenaje a los hombres y mujeres que, tras haber cruzado el umbral de los cincuenta años, desean seguir sintiéndose vivos y sueñan con esa vida que, hasta el momento, no han tenido. Es el caso de Tina, de José Manuel, de Ángel y de Victoria. El corazón imprudente es un relato que viene a contarnos que nunca es tarde para luchar por la felicidad.
Carmen Amoraga visitó Sevilla hace unos días. Aquí os dejo mi conversación con ella.
Marisa G.- Bueno, Carmen, un placer tenerte aquí, en Sevilla. Hacía mucho tiempo que no te leía. Corrígeme si me equivoco. La última que publicaste fue Basta con vivir, en 2016 o 2017. Y desde entonces, ¿qué pasó? ¿La política no te dejó tiempo para la literatura?
Carmen A.- No era solo que no tenía tiempo. Basta con vivir la publiqué estando ya en el cargo. La tenía contratada y tuvo que ser así. En 2015 empecé a trabajar como Directora General de Cultura y Patrimonio en la Generalitat y yo intuía que iba a ser difícil compaginarlo con la escritura. Pero cuando publiqué Basta con vivir ya supe que iba a ser imposible. Tenía que estar en una cosa o en la otra. Además, no quería compaginar la gestión con la publicación porque no me parecía ético. Y, por otra parte, tampoco me daba tiempo. Pero sí que he estado escribiendo. Tardé un poco pero, con la pandemia, volví a escribir. Aunque seguíamos trabajando, se quedó parada toda la parte de representatividad, de ir a estrenos, a inauguraciones. Ahí fue cuando escribí otra novela que no es esta y, al poco tiempo, empecé a escribir esta.
M.G.- Digamos, entonces, que solo te has tomado un descanso en la publicación.
C.A.- Sí, solo en la publicación.
M.G.- Bueno, El corazón imprudente es una novela muy introspectiva, porque nos vamos a meter en la psique de los personajes. ¿Cómo y cuándo surge la idea para esta novela? ¿Cuál fue esa chispa que te hizo escribir esta historia?
C.A.- Pues la chispa fue un poco la vida real, ¿no? En general, todas mis novelas son como fotos fijas de algo que yo veo en un momento determinado. En este caso, fue que, al igual que Tina, yo le daba al médico de mi madre por teléfono los índices de su glucosa. Y una de las veces, al igual que le pasa a Tina también, el médico me preguntó: ¿Y tú, cómo estás? Y como no estaba bien, me puse a llorar. En la realidad, el médico me escuchó y me derivó a mi médico. En la ficción, vemos cómo es la vida cuando, o no te apetece contarle a nadie de tu entorno lo que te pasa o, simplemente, no tienes a nadie, y tienes que buscar el consuelo en un desconocido. Un consuelo que te deberían dar las personas que están más cerca de ti, tu círculo más íntimo.
M.G.- Pero, ¿qué va a encontrar el lector en esta novela?
C.A.- Bueno, a mí me gusta la idea de pensar que va a encontrar un espejo que le va a devolver su propia vida. Tiene que ser un lector que esté ganado para la causa de antemano. Creo que esta no es una novela para todos los lectores. Tiene que ser uno abierto a encontrarse a sí mismo. Esta novela trata principalmente de la distancia que hay entre la vida que tienes y la vida que quieres que, a veces, coincide, pero otra veces, pues no. Y cuando no coincide se genera mucha insatisfacción y mucha infelicidad. Esos sentimientos los puedes achacar a muchas cosas pero fundamentalmente se producen porque la vida que tienes no es la vida que quieres.
El lector va a encontrar una serie de personajes que no tienen la vida que quieren e intentan enmendar ese error. Y esto se cuenta a través de la historia de Tina y de José Manuel, dos personas de una determinada edad, no elegida al azar. Ella tiene 57 años y él, 63. Se encuentran de manera fortuita, cuando parece que la vida les ha dado todo lo que le tenía que dar. Ellos se enamoran, en primer lugar, de la visión que el otro tiene de sí mismo. Están muy cansados de verse. Él está cansado de ver su infelicidad. Y ella está cansada de relacionarse con su insatisfacción. Así que, la relación entre ellos les devuelve la mejor versión de sí mismos. Se encuentran en un momento en el que tienen que decidir si se atreven a cambiar su vida.
M.G.- Pero esto de no tener la vida que queremos es algo muy habitual. Nos pasa a todos, ya sea en lo personal, lo laboral,... Siempre hemos soñado que íbamos a tener una vida distinta a la que luego tenemos.
C.A.- Es así. Todos hemos tenido grandes esperanzas y grandes ilusiones pero hay facetas de nuestra vida en la que estamos más abiertos al cambio, sobre todo en el cambio laboral. En el sentimental no tanto, porque está más relacionado con el dolor anímico. Pero en ambos casos, y cuando esa sensación la tienes cuando no eres joven, parece que estás más abocado a tragar, a aguantar con lo que has elegido. Si has llegado hasta aquí, ahora te aguantas. Y no es verdad. Hoy día, llegamos a la jubilación en unas condiciones muchísimo mejores que hace unos pocos años. Yo tengo ahora 54 años. Cuando me jubile no va a ser como cuando se jubilaron mis padres. Mi situación será mejor. Tenemos una mejor situación económica y social, estamos más activos pero seguimos pensando que, si has llegado hasta aquí, pues te aguantas como estés.
M.G.- Pensamos que hay que apechugar.
Bueno, los personajes de esta novela, como comentas, se niegan a renunciar a su felicidad, aunque ya caminen rumbo a la vejez. En ese sentido, esta es una novela de segundas oportunidades, de ese último tren que, si no lo coges ahora, ya no vendrá ningún otro.
C.M.- Es que tampoco tiene que ser el último tren ni una última estación. Decía el Cholo que la que la liga era partido a partido, y la vida también es así. Además, ¿quién te dice cuándo es el último tren? ¿Dónde está ese panel informativo? Porque el último tren puede pasar a los 20 años si te mueres. Y el último tren puede no dejar de pasar nunca si tienes una vida más longeva. Pero es que tenemos una educación sentimental bastante penosa, incluso las generaciones actuales. Estamos muy equivocados y muy engañados, con respecto al propio concepto del amor y al imaginario de las parejas. No hay último tren. Ni siquiera esta es una novela de segundas oportunidades, sino de oportunidades 24/7, ¿sabes?
Mira, el primer capítulo de la novela se titula El amor es un asteroide. ¿Por qué? Porque hay un asteroide que se llama amor. Hubo un astrónomo que tenía muchas ganas de ponerle amor al primer asteroide que encontrara y para ello tenía un instrumento habilitante que era el telescopio. Para enamorarte, lo primero que tienes que hacer es tener ganas de enamorarte y el instrumento habilitante puede ser salir y no quedarte en casa, o abrirte una aplicación. Al final, todo es tener ganas.
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M.G.- Es una novela coral, aunque principalmente el protagonismo recae en José Manuel y en Tina, que son los que van a vivir una aventura amorosa. Pero digamos que, en cierto modo, todos los personales de esta novela están muy vinculados.
C.A.- Si ahora salimos a la plaza que está ahí fuera vamos a encontrar a un montón de protagonistas de esta novela, y casi de cualquiera, porque no vivimos solos, sino rodeados de gente que nos conforma, porque todos somos poliédricos y somos en relación a otras personas. Somos rápidos en relación a otros más lentos. Somos lentos en relación a otros más rápidos. Nos relacionamos con los demás y somos con respecto a los demás. Lo que pasa es que eso no quiere decir que nos tengamos que olvidar de nosotros mismos, que es algo que también está mucho en la novela. No podemos olvidar el amor a uno mismo ni tampoco el egoísmo al ponernos en primer lugar todo el tiempo. Tampoco te puedes poner en último lugar siempre porque la culpa es otro elemento que está en la novela. Me parece bien que intentemos hacer el menor daño posible a la menor cantidad de personas posible, pero es que nosotros también estamos ahí. También tenemos que no hacernos daño a nosotros mismos. Y Tina y José Manuel, sobre todo Tina, es una persona que, por intentar no hacer daño a los demás, al final es ella la lastimada.
M.G.- Estás hablando mucho de José Manuel y de Tina, como decimos, son los dos principales, pero también están las parejas de ellos dos, Ángel y Victoria. Victoria, por ejemplo, es un personaje que a mí me ha removido mucho por dentro, porque es verdad que, como se suele decir, tiene mucho mundo interior, mucho lastre.
C.A.- Creo que lastre tiene en todos. El personaje de Victoria me interesa mucho porque también me interesa exponer en la novela la idea de que juzgamos con muchísima severidad, a nosotros mismos y también a los demás. Y juzgamos sin saber cuántas piedras y cuánto peso tienen los demás en su mochila. Victoria me sirve para eso. Es una persona totalmente herida, con unas heridas que tiene desde antes de nacer, con heridas que no se le cierran porque ella no tiene las herramientas para cerrarlas, y que lo único que hace en la vida es abrirlas, abrirlas, abrirlas y echarse sal.
He trabajado mucho esta novela previamente a escribirla. Es la primera novela que no me ha atropellado, hablando de trenes que pasan y que te atropellan. A mí siempre me han atropellado las novelas. Siempre hay algo que las hace surgir y escribo, escribo, escribo y me arrollan. Pero con esta, no. Precisamente por estar en la Dirección General, y por no querer o no tener ni prisa ni gana, ni necesidad. Primero surgió el chispazo y luego fui pensando en los personajes. Pensé que tenían que ser mayores porque quería poner mi atención en el hecho de que, tengas la edad que tengas, mientras estés vivo, te puede pasar cualquier cosa. Es un error situar a las personas de más de 60 años en el papel de cuidadores o de cargas. Siempre han tenido ese papel pero no es el único que tienen. Y no todas las personas mayores son personas a las que tienes que cuidar o personas que tienen que cuidarte al hijo, la planta, el gato, el perro o el correo. También tienen sus propias vidas. Hay personas mayores que, por desgracia, tienen que ser cuidadas, pero otras no. Así que pensé mucho todo esto. Me hice la biblia de personajes, trabajé mucho la vida de todos ellos, con elementos que después no han salido en la novela pero me ayudaban a darles profundidad. En el caso de Victoria, es un personaje que fue creciendo mucho y ganando mucha profundidad. Es el personaje que más me ha sorprendido.
M.G.- Otro de los personajes que me gustan es Conchi. Es como ese pegamento, que une a todos los personajes.
C.A.- Sí, es verdad. A mí me gustan mucho los personajes secundarios. ¿Por qué Conchi es cómo es? Pues porque a una de mis amigas del colegio le gusta echar las cartas. Ella se ha reinventado en su vida y ahora se gana la vida echando las cartas. La relación que vemos de Tina con Conchi es la relación que yo tengo con mi amiga. Para practicar, mi amiga me echaba las cartas. Si lo que me salía me venía bien, pues me lo creía. Si me venía mal, pues decía que eso no valía para nada.
Conchi es un homenaje a la amistad de infancia, a la que te acompaña toda la vida y que, al final, es la que te aterriza, la que te pega a la tierra.
M.G.- Conchi es ese personaje inspirado en tu amiga pero imagino que también le has creado una parte de ficción. Te diré que es un personaje que me ha dado mucho sentimiento. Al igual que el resto. No sé. He sentido mucha compasión por todos ellos.
C.A.- Yo quería un personaje como Conchi, un personaje que tuviera importancia en el relato. Conchi también creció mucho. Es bonito cuando los personajes tienen su propia vida.
M.G.- Hay otros personajes que están a la sombra, Roberto y Miguel. El lector irá conociendo lo que les ocurrió, a medida que vamos avanzando en la lectura.
C.A.- Nacemos solos y morimos solos, pero no vivimos solos. Las personas que han estado con nosotros nos marcan, aunque no las hayamos conocido como es el caso de Miguel y Victoria. [Miguel es el padre de Victoria]
No solamente heredamos el color del pelo o la forma de los ojos de nuestros antepasados. También heredamos los traumas y otras muchas cosas. Victoria es libre porque su padre, aunque no lo conociera, luchó por las libertades.
M.G.- Entre los temas que abordas, pues está el amor en la edad tardía. Ese amor que se vive casi con más intensidad que en otras edades. Pero, el amor significa una cosa distinta para cada personaje. Por ejemplo, sabemos que a José Manuel no le van bien las cosas con Victoria. Él piensa que su mujer no lo ama. Pero, en el caso de Tina, parece que ella siempre ha tenido un matrimonio bien avenido, con sus hijos. Para ella, el amor con José Manuel es una ilusión pero realmente, no le ha ido mal.
C.A.- Creo que cuando eres más mayor no sabes lo que quieres más que cuando eres joven, pero sí que sabes lo que no quieres, porque has hecho más ensayo-error. Y luego, la ilusión del enamoramiento da igual los años que tengas. A los 12 años, a los 15, a los 20, 25, 35, 40, 50, 80,... Da igual porque no depende de la edad. El enamoramiento es un estado químico que provoca tu propio cuerpo y que te engaña. Igual que te engaña cuando tienes un bebé y acabas de parir, y tu organismo te engaña para que, a pesar de todo el sufrimiento que ha entrañado el parto, tú quieras a este bebé locamente y estés loco de amor por ese bebé. Cuando te enamoras, eres víctima de una enajenación mental transitoria que provoca tu propio organismo para que te enamores y según algunas teorías, te ocurre eso para que la especie se perpetúe, o para vivir el momento, y ya está. Es una enajenación mental transitoria maravillosa. Y eso te pasa igual, tengas la edad que tengas.
En el caso de esta novela, tanto para Tina como para José Manuel, ese amor es una tabla de salvación. Tina es aparentemente feliz, razonablemente feliz, pero es infeliz. Tina está súper insatisfecha. De repente, llega la persona que hace una pregunta normal y corriente: ¿y usted cómo está? Eso abre la espita para que Tina se revuelva y diga que está fatal. Lo que ella creía especial nunca ha existido pero encuentra esa especialidad en la mirada de José Manuel. Y José Manuel encuentra en Tina esa normalidad que nunca ha tenido en su relación con Victoria porque es que Victoria no llega normal a esa relación. Victoria llegó con su propia herida. Al final, todos somos seres heridos. La vida nos hiere porque la vida no es amable. La vida es hostil. Estamos diseñados para sobrevivir como seres humanos. Encontrar a una persona que te haga pasar esa vida de la mejor manera posible debería ser una obligación de todos nosotros. Lo que pasa es que, a veces, nos equivocamos.
M.G.- También hablas del perdón, del suicidio, que parece que es un tema que hay que estar ocultando en la familia, de la maternidad. Vas tocando diferentes cuestiones.
C.A.- Sí, pero todas esas cuestiones tiene en común el amor, el amor hacia los demás y, en primer lugar, el amor propio. Creo que si tú te quieres lo suficiente o consigues quererte lo suficiente como para no castigarte por los errores que hayas podido cometer, vas a estar en una mejor situación para relacionarte con los demás en la vida.
El suicidio es un tema que siempre ha sido un tema tabú. En este caso, lo relaciono con algo que, para mí, no se mantiene oculto en el mal sentido. Cuando hablamos de memoria democrática, siempre hablamos de las personas que han muerto y que están en fosas comunes o cunetas, o cuyos cuerpos no se han podido recuperar. Sin embargo, creo que la memoria democrática también debería recordar a los que sobrevivieron y luego no supieron qué hacer con su vida, ni en el sentido literal ni en el sentido metafórico. Habría que hablar más del exilio interior, de gente que se ha ido y que nunca ha acabado de cerrar esa herida. Hay mucha gente que no supo vivir después.
Todas las historias de esta novela son ficticias pero, a la vez, todas son reales. Hay un Miguel que no supo sobrevivir después de hacer la guerra, después de perder a su familia, después de estar condenado a muerte, después de estar preso, después de salir. Hay un Miguel que no supo vivir, pero es que hay muchos Migueles que no supieron vivir. Y me interesaba poner el foco ahí. Como escritora, me interesa poner el foco en lo que yo no veo iluminado. Y, por otra parte, me interesa mucho hablar del héroe anónimo. Se le da mucha visibilidad al héroe que hace cosas heroicas para los demás. Pero, para mí, el héroe más interesante es ese que se levanta o se intenta levantar cada vez que esta vida hostil le pega un bofetón que lo tumba.
M.G.- De todos los personajes, ¿hay alguno que te haya costado especialmente construir, meterte en su pie?
C.A.- No, no. Pero sí hay alguno que me ha sorprendido, que le tenía cariño 0 y luego le he cogido mucho cariño, como me ha pasado con Victoria.
M.G.- La historia transcurre en un lugar ficticio, un pueblo de nombre Miraval, un escenario que ya hemos conocido en su novela. ¿Por qué volver a ese lugar de nuevo?
C.A.- Me salió de forma natural, la verdad. Hace muchas novelas que todas las tramas pasan en Valencia, con su nombre y con nombres de sus calles. El rayo dormido la publiqué en 2012. Era una historia que tenía mucho que ver con dos personas que habían existido realmente en mi pueblo, en Picanya. Bueno, una era el cura del pueblo, asesinado durante la guerra. La otra era un luchador por la libertad, un mercenario de la libertad, compañero de Che Guevara y todo, y que también vivía en mi pueblo. Con esa novela creé el territorio imaginario de Miraval, que es no es más que mi pueblo, que mira a Valencia. Por eso lo llamé Miraval. De manera natural, la siguiente, La vida era eso, también pasa en Miraval. Y la siguiente, Basta con vivir, también. Con esta me ha pasado lo mismo. Pero todo lo demás es real. Quiero decir, está el monasterio de San Miguel de los Reyes, donde yo trabajaba. Ahí está la sede de la Dirección General. Hasta hay un momento en la novela en la que salgo yo misma. En el pasaje en el que Victoria se encuentra con su madre en el homenaje a los presos. Ese homenaje ocurrió realmente. Y la chica que va con la camisa morada, soy yo. Así que, todo lo demás es real pero, con mi pueblo no me hago el ánimo y el pongo Miraval.
M.G.- Efectivamente, como comentas, San Miguel de los Reyes es la sede administrativa donde trabajabas pero incluso sale este lugar en el que estamos, este Hotel Inglaterra. Porque Victoria pasa en Sevilla unos días.
C.A.- Es verdad que visita este hotel. Anoche me asomé a la venta y me acordé. Y viene a este hotel porque desde aquí se ve la catedral y la Giralda. Es verdad que sale, sí. Bueno, a mí me gusta este sitio. Dicen que al sitio en el que has sido feliz no deberías volver pero yo vuelvo siempre. Vuelvo muchas veces a mis espacios más habituales.
M.G.- Me encanta encontrar mi ciudad en las novelas que leo.
Bueno, no hay que olvidar que esta novela también tiene un toquecito de suspense que va creciendo hacia el final. Es algo que le da como mucha vida a un relato que requiere una lectura sosegada.
C.A.- Sí, sí, sí. Eso fue porque, como trabajé antes las tramas y se lleva tanto la novela negra, me propuse meter un muerto a ver cómo evolucionaba. Y ha evolucionado hacia ese papel activo del lector. El lector es el que tiene que decidir qué ha pasado al final. Si se trata de un accidente de caza o alguien lo ha matado realmente. Esa parte del accidente de caza está documentado. Me basé específicamente en el accidente de caza de un conocido y ocurrió tal y como lo cuento en la novela.
M.G.- Carmen, como última pregunta. Vemos este libro en librerías, con esta cubierta tan vistosa.
C.A.- Y tan bonita.
M.G.- Sí. Es muy chula y, además, el ilustrador es muy conocido.
C.A.- Sí, es de Paco Roca. Tengo la suerte de que es de Valencia y somos amigos desde hace mucho tiempo. La escena representa ese momento en el que Tina y José Manuel se encuentran por tercera vez, y van a pasar a mayores. Se citan en un local de la playa de Patacona, en el área metropolitana de Valencia, que se llama La más bonita. Es una portada muy mediterránea. No solo por el color, la luz, las palmeras, sino por la carnalidad. A pesar de que no se les ve la cara y no podemos apreciar sus expresiones, me parece una portada muy carnal y, desde luego, creo que no hay ninguna portada más bonita en ninguna librería del mundo en este momento.
M.G.- Es muy bonita, muy bonita. Bueno, Carmen, lo dejamos aquí. Te agradezco mucho que hayas venido a Sevilla.
C.A.- Gracias a ti. Yo estoy muy contenta.
Sinopsis: Carmen Amoraga, finalista del Premio Planeta y ganadora del Premio Nadal, ha escrito una novela de amor y desamor, fidelidad y desgaste, miedo y valentía.
Tina es una mujer al borde de los sesenta, con todo hecho y una vida razonablemente feliz.
José Manuel es un médico a quien se le han pasado de largo demasiadas cosas, encasquillado en un matrimonio incómodo en el que el amor solo ha sido un simulacro.
Ambos se conocen de una manera casual e, inevitablemente, caen en un espejismo amoroso que pondrá patas arriba lo que creían saber de sí mismos. Una historia que tendremos tan presente como si fuera la nuestra.
A Isabel Llano, más conocida en redes sociales como Isasaweis, la conozco y la sigo desde hace muchísimos años. No existía todavía Instagram cuando ella ya subía consejos de belleza y maquillaje en su canal de YouTube, para sentirnos mejor y vernos más guapas en nuestro día a día. Poco a poco, empezó a mostrarnos las recetas que hacía en su casa y triunfó con el calabapizza. Sus recetas tenían tanto éxito que las aglutinó todas y llegaron a publicarse. Desde entonces, ha llenado nuestra cocina con deliciosos platos, nutritivos y saludables. Pero a Isabel Llano la hemos visto cambiar con el paso del tiempo. Introdujo el deporte en su vida, y su cambio físico ha sido espectacular. Así que ahora, además de poner ante nosotros recetas fáciles y llenas de sabor, también ha incorporado una sección con rutinas deportivas, a las que podemos acceder a través de códigos QR. Y, además, nos ofrece un tercer bloque con consejos para enfrentar la vida.
Isabel Llano visitó Sevilla la semana pasada para hablarnos de su último libro, Come de todo. Entrena Conmigo. Y cambia tu vida. Esta es la conversación que mantuvimos.
Marisa G.- Isabel, bienvenida a Sevilla.
Isabel Ll.- Muchas gracias.
M.G.- De nuevo con un libro súper interesante. Creo que ya van como cuatro o cinco libros de recetas, aunque este es muy original y muy distinto a los otros, porque no solamente hablas de alimentación.
I.LL.- Bueno, creo que ya vamos por el séptimo o el octavo libro de recetas. Y sí, es diferente. De hecho, a este no le llamaría libro de recetas porque, aunque el libro cuenta con más recetas que otra cosa, hay tres apartados en total y los tres tienen el mismo peso. Son tres pilares para cuidarte: la alimentación, el ejercicio y el cuidado personal de todo lo que comprende una vida.
M.G.- En la introducción del libro dices que ahora te sientes mucho más segura, que vives más tranquila y que has superado muchos miedos. ¿Cuáles han sido esos miedos?
I. LL.- Muchos. Era muy miedosa para muchas cosas. Exponerme al público, hablar en público, era algo que me daba muchísimo pudor. El respeto al avión, por ejemplo, porque me daba miedo. También me daba miedo estar sola en un garaje. Era muy miedosa.
M.G.- Como comentas, el libro está dividido en tres bloques, todos de igual importancia: alimentación, deporte y actitud. ¿Cuántas recetas incorporas? ¿Cuántas rutinas deportivas? ¿Y qué tipo de consejos das para mejorar nuestra actitud?
I.LL.- Mira, la recetas son todas nuevas.
M.G.- Eso es algo que te quería preguntar.
I.LL.- Sí. No están en ningún otro libro. Sí que es verdad que hay tres, cuatro, o cinco de las ochenta que lleva el libro, que sí las he publicado en mis redes sociales. Cuando las inventé y las hice, gustaron tanto en casa, que me emocioné y las fui subiendo.
Sobre las rutinas deportivas ya hablé en el libro anterior de la importancia del deporte y del tipo de deporte que yo hago. Hubo mucha gente que me comentó que les faltó ver ese deporte que hago para que pudieran llevarlo a la práctica. Este libro nació un poco por eso, también, por darle ese peso que se merece al ejercicio y por facilitárselo a la gente, al igual que les doy una receta. Para ello, me ayudó Ronan, uno de los entrenadores de mi gimnasio. Es un chico técnico deportivo muy bueno. Él ha preparado unas rutinas deportivas, mi rutina de brazos y hombros, por la que tanto me preguntan, unas rutinas de cuerpo completo,... Son rutinas que se pueden hacer en media hora y otras son muy rapiditas, rutinas exprés de 15 minutos. Todas ellas se pueden hacer en casa sin ningún tipo de material y para todos los niveles, porque lo explica muy bien.
M.G.- Pues has ido respondiendo a unas cuantas preguntas que quería hacerte. Pero, centrándonos en la alimentación, ¿qué criterios has seguido para elegir las recetas?
I.LL.- De nutrición sé mucho pero no tengo ningún título. Lo que sé es porque he hecho muchos cursos. Para que te hagas una idea. Yo estudié una ingeniería técnica informática y de las asignaturas de libre elección, elegí asignaturas de la carrera de nutrición porque me gustaba esa materia. Con mi primer sueldo me compré la enciclopedia de los alimentos porque me gustaba. Leo y me actualizo en relación a todo lo que tiene que ver con la alimentación. También sigo a gente profesional de la salud que hablan de nutrición. Así que, en esto de las recetas, lo que impera es la lógica, la actualidad, y la práctica en uno mismo. Lo que yo he vivido.
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M.G.- Me gustan tus recetas porque, y esto es algo que haces en tus libros, no son recetas rígidas sino que vas incorporando sugerencias, trucos o variantes para que cada uno pueda ir adaptándolas.
I.LL.- Claro, eso es fundamental en la vida, para todo. Cualquier cosa que quieras hacer, si está encorsetado, es más difícil incorporarlo a tu vida. En mi caso, recojo mucho lo que me dice la gente que me sigue. Les escucho, les leo y, cada vez que publico una receta, las preguntas son las mismas: ¿Y esto dónde se puede comprar? ¿Y esto se puede cambiar por esto otro? ¿Y esto para cuánta gente es? ¿Y qué hago si sobra? ¿Y se puede congelar? Son el tipo de preguntas que yo respondo sobre mis recetas.
M.G.- Si antes teníamos el calabapizza, ahora tenemos el calabarroyo.
I.LL.- Sí, es verdad. El calabapizza nos ha acompañado a los piñones durante muchos años. Es una receta muy apañada, muy rica, saludable, y muy fácil de hacer. Ahora ha llegado su hermano, el calabarroyo, que es otro rollo pero también es muy fácil de hacer y sale riquísimo.
M.G.- Pero en este libro te centras un poco más en la pasta y en el arroz, ¿no? Me he fijado que hay muchas recetas que cuentan con esos ingredientes.
I.LL.- Sí. Lo he hecho porque quería que este libro complementase un poco el anterior, El come genial y no hagas dieta nunca más. En aquel libro metí muchas recetas de verduras, legumbres, proteína. El arroz aparecía como acompañamiento pero no como plato principal. Hubo mucha gente que me contó que en su casa comían mucha pasta y arroz, y que habían echado de menos recetas con esos ingredientes. Así que en este, me he esforzado y he metido muchas más recetas de pasta y arroz.
M.G.- Con el tema de la nutrición siempre ha habido muchas corrientes, muchas modas. Pero, tú lo comentas en el libro, lo que debemos realmente es seguir unas pautas que son las importantes. Por ejemplo, no pasa nada si, de vez en cuando, nos damos un capricho. Otro ejemplo más, no hay alimentos prohibidos. ¿Qué otras claves son fundamentales?
I.LL.- Mira, esto me lo dijo una vez un amigo y me pareció muy lógico. Me dijo que siempre se decía que la leche de vaca era la mejor. De repente, se cambión a la de soy. Luego, que si la sin lactosa. Más tarde, que si la de avena. ¿Y sabes qué hacía mi amigo? Que las tomaba todas. Un día de vaca. Otro día de soja. Otro día sin lactosa. Y otro día de avena. Así, si una es mala no le iba a hacer mucho daño.
Pues esa es un poco mi reflexión porque, en el mundo de la alimentación, hoy dicen una cosa y mañana otra distinta. Que si el pescado azul era lo mejor del mundo mundial y había que comerlo todo lo posible. Pero luego nos dijeron que tuviéramos cuidado con el atún porque tiene mucho mercurio. También dijeron que los huevos eran terribles y que había que comerlos con moderación porque subían mucho el colesterol. Y ahora resulta que puedes comer hasta siete huevos al día porque son maravillosos y no suben nada. Al final, todo se vuelve frustrante. Así que, lo mejor es ser moderados en todo. Comer un poco de todo, que haya color en tu alimentación, que sea variada, que comas pescados variados, carnes variadas, legumbres variadas,... Y así, si alguno hace mal, no será tanto el mal. Esa es mi recomendación.
M.G.- Y hablando del deporte, tu libro incorpora códigos QR que nos llevan a vídeos de YouTube, donde te vamos a ver a ti con el entrenador haciendo diversas rutinas. Está muy bien eso de los códigos QR porque, como tú dices, te los puedes poner donde quieras.
I.LL.- Sí, la idea era motivar a la gente. Hago deporte todos los días y sé lo que es levantarse y plantearse hacer deporte. Yo lo hago a primera hora de la mañana y me levanto muy temprano. Hay días que no me apetece ponerme a hacer pesas, que no tengo motivación ninguna, pero voy al gimnasio. No es algo negociable. Hay que hacerlo. Pues bien, a esas personas que les pasa igual, hay que ponérselo fácil. Así que hicimos ese esfuerzo desde Planeta, mi entrenador y yo. Grabamos en el gimnasio y había que hacerlo a puertas cerradas. Te puedes imaginar a las cinco de la mañana ahí grabando rutinas deportivas.
M.G.- ¡Vaya horarios! Bueno, has comentado que son rutinas para principiantes, que no se requiere material deportivo especial. Me gusta la complicidad que se ve en los vídeos, entre tú y tu entrenador personal. Él habla de manera muy técnica y tú le haces la traducción.
I.LL.- Sí, claro. En realidad, no es mi entrenador personal. No tengo entrenador personal. Ronan es uno de los entrenadores del gimnasio al que voy, como una más. No tengo ni he tenido nunca entrenador personal, la verdad. Pero sí que le pedí a él que hiciera ese trabajo porque, de entre mis entrenadores, me parece que es un tío muy técnico y que hace las cosas muy bien. También es divertido, comunica bien. Sabía que la propuesta le iba a gustar y creo que hemos hecho un buen trabajo.
Claro, yo entiendo todo lo que dice porque llevo muchos años y me conozco los términos. Cuando me junta las escápulas, o lo que sea, ahora no sé muy bien qué decirte,...
M.G.- El core.
I.LL.- Eso, trabaja el core. O vamos a hacer plank, o dominada, o lo que sea,... Son términos que no todo el mundo conoce. Entonces, en el vídeo aclaro que esto es la plancha de toda la vida, o que es la sentadilla de toda la vida,....
M.G.- ¿Y con treinta minutos al día son suficientes? Porque las rutinas del libro, las más extensas, son eso, treinta minutos.
I.LL.- Sí, es suficiente. Mira, yo hago todos los días unos cuarenta minutos. Pero, entre que calientas y estiras, son solo eso treinta minutos. Y es lo que hago de deporte de lunes a viernes. Incluso lo viernes hago menos porque la clase es de veinte minutos y ya está. Eso es lo que hago y a mí me ha cambiado totalmente. Me ha cambiado la mente, me ha cambiado la forma de ver la vida, me ha cambiado el físico, me ha cambiado la energía. Todo.
M.G.- Y con respecto a la última parte, a la actitud, ¿qué temas tocas en ese bloque?
I.LL.- Mira, todos han apreciado mi cambio exterior pero el interior es algo que aprecio muchísimo. Con la edad y las experiencias he cambiado mi forma de estar en el mundo, de ver la vida, de tomarme lo que me dicen los demás, de elegir, de tener claro qué cosas quiero en mi vida y cuáles no, o qué cosas permito que me afecten y cuáles no. He aprendido a organizarme, a organizar esta vida caótica que tengo. Le puedo decir a la gente cómo comer bien, o cómo hacer ejercicio, pero también les puedo decir cómo sentirse bien, que me parece algo fundamental. Así que me paré a hacer una tercera parte, creo que el pilar incluso más importante de los tres. Me puse a pensar en qué áreas de mi vida había trabajado para hacer este cambio, para sentirme como me siento, y me salieron siete áreas muy diferenciables. Quise pintarlas cada una de un color para que se viera visual y bonito. Muy gráfico. Me salió como el arcoíris de la felicidad.
M.G.- En esa parte hay ejercicios. Pones tareas los lectores. ¿En qué consisten esos ejercicios?
I.LL.- Son cosas muy sencillas. Son herramientas que yo aplico en mi día a día pero que son muy potentes y que me han ayudado mucho. Por ejemplo, lo de no preocuparse por las cosas que no han llegado ni a suceder. Hay que preocuparse cuando llega el momento porque si no estropeas otros momentos bonitos que estás viviendo. Si estás con una amiga tomando algo, o con tus hijos jugando, o con tu pareja viendo una serie, y te pones a pensar en los problemas que tienes, no estás en ningún sitio. Al final, ese problema no es solo un problema, es algo que está contaminando el resto de cosas que te podrían hacer disfrutar. Yo he aprendido a dejar los problemas en su sitio y a ocuparme de ellos cuando toca. Mientras tanto, me olvido de ellos totalmente. Y una de las cosas que hago, una tontería que aprendí de una amiga pero que me ayuda mucho, es hacer el gesto de quitarte algo de la cabeza cuando te viene el problema a la mente. [Hace como que coge algo de su mente y dice: ¡fuera, fuera!] Ya lo pensaré mañana porque no quiero que el problema me estropee el presente. O también, lo cambio por un pensamiento bueno. Por ejemplo, imagínate que tengo proyectado un viaje a Roma en verano. Entonces, cuando me viene el pensamiento malo me acuerdo del viaje a Roma y borro la preocupación.
M.G.- Es como tratar de que la mente no te domine.
I.LL.- Totalmente. Hablamos con mucha gente a diario y todo eso influye en nuestra vida. Pero con quien más hablas a diario, mucho más que con nadie, es contigo mismo. Lo del diálogo interior está ocurriendo constantemente. Estás hablando contigo continuamente, aunque no seas consciente. Así que hay que cuidar cómo te hablas, qué cosas te dices, qué lenguaje usas, en qué tono te hablas. Todo eso es súper importante. A lo mejor, te estás duchando y empiezas a pensar en algo desagradable, en una situación desagradable que anticipas o que ya has vivido, e inmediatamente empiezo a sentirme mal y entonces me digo: ¿pero por qué me estoy haciendo esto? Lo aparto inmediatamente de mi mente pero claro, es algo involuntario que no puedes evitar. No puedes evitar pensar en esa tragedia que viviste o en aquella otra traición. Te viene a la cabeza y empieza a afectarte. Pero hay que apartarlo porque no solucionas nada pensándolo. Lo único que consigues es estropear el momento presente.
M.G.- Isa, si echas la vista atrás, a hace diez o quince años, ¿cómo te ves?
I.LL.- Muy ingenua. Soy persona buena, de buenos sentimientos y siempre he creído que todo el mundo era bueno. Me ha costado entender que hay otra parte del mundo que no comparto. Al final, uno cree que el mundo es como es él. Pero claro, si eres de pensamiento retorcido, eres una persona retorcida. Si no eres retorcido, no piensas de forma retorcida. Nunca he pensado de manera retorcida. Soy incapaz de pensar así porque no es mi naturaleza. Y claro, he pecado un poco de ingenua en ciertas cosas. Creer que todo el mundo era bueno y no es así. Pero bueno, a base de la vida, de las cosas que me han tocado vivir, vas viendo ciertas cosas y te tenido que aprender a poner líneas rojas que yo no sabía. He tenido que aprender a decir a ciertas personas que hasta aquí y ya está. Estas son mis normas y esto es así. Yo no era así antes. Me he curtido un poco, aunque sigo teniendo la misma esencia. Al final, cuando eres de una forma de ser, eres de una forma de ser, y eso no cambia. Sigo teniendo la misma esencia y no la quiero cambiar. Estoy orgullosa de ser como soy pero sí he aprendido a apartar a ciertas personas y a poner límites.
M.G.- Pues Isabel, no tengo más preguntas. Voy a poner en práctica tus recetas y sobre todo, voy a hacer especial hincapié en la parte deportiva. Bueno, y la última parte del libro también me vendrá bien. Compartir es importante y leer lo que le ocurre a otras personas nos ayuda a entendernos mejor.
I.LL.- Estoy segura que esa parte puede ayudar.
M.G.- Lo dejamos aquí, Isabel. Un placer.
I.LL.- Gracias.
Sinopsis: He escrito este libro porque he cambiado mi vida, y si lo tienes en tus manos es porque quizá tú quieras hacer lo mismo. Hace tiempo comencé a hacer cambios en distintos ámbitos: el personal, el profesional, el de la alimentación, el deporte, la organización, el hogar... Y a día de hoy he conseguido tener una fuerte autoestima, superar miedos, vivir muy tranquila y organizarme para llegar a todo lo que quiero.
Durante estos años, he reflexionado y analizado cómo ha sido este proceso de transformación para poder llevároslo a los demás. Así ha nacido este libro, que he estructurado en tres grandes pilares: Come de todo (alimentación), entrena conmigo (deporte) y cambia tu vida (actitud). Aquí encontrarás mis nuevas recetas para mejorar tu alimentación, mi plan de rutinas deportivas para mantenerte en forma y un montón de trucos y ejercicios que aplico en mi día a día.
Yolanda Guerrero nació en Toulouse (Francia) en 1962 y es licenciada en Periodismo. Trabajó con el Instituto Internacional de Prensa (IPI, por sus siglas en inglés) en la sede de Londres y en sus asambleas de Buenos Aires, Montevideo, Estambul y Berlín. A su regreso a España, desarrolló durante más de 25 años su profesión en el diario El País, especialmente en su edición latinoamericana y en suplementos internacionales como The New York Times en español, hasta que, a partir de 2014, comenzó a dedicar su actividad prácticamente en exclusiva a la literatura. Además de colaborar habitualmente con reseñas y artículos en la revista literaria Zenda, ha publicado dos novelas: El huracán y la mariposa (2017) y Mariela (2019).
Sinopsis
Lisa, gibraltareña, y Manuel, malagueño, se enamoran en el concierto que celebraron los Beatles en Madrid. Desde ese día, viven encontrándose y separándose, incomprendidos por sus familias e inmersos en una época turbulenta: por un lado, una dictadura que ha encontrado en el lema «Gibraltar español» un denominador común que comparten tanto quienes se oponen al régimen como quienes lo defienden; por otro, una España que poco a poco se incorpora a la modernidad. Pero cuando el cierre de la Verja en 1969 separa a los amantes, en suelo español se queda también la hija que han tenido ambos, un bebé de pocos meses. Audrey Hepburn, a quien Lisa ha conocido en Marbella, se convierte en una cómplice inesperada de la pareja y quizá la única que pueda ayudarlos.
Después del éxito de Mariela, Yolanda Guerrero vuelve a desplegar su excepcional talento como narradora para contarnos con un relato conmovedor cómo el amor es la última arma contra el dolor y la injusticia. Un inolvidable Romeo y Julieta moderno ambientado en un momento histórico que transformó el país para siempre.
[Información tomada de la web de la editorial]
Ahora que estamos todos instalados en la rutina, después de las vacaciones estivales, y cuando ya vamos rumbo al otoño, no quiero dejaros de hablar de este libro. El día que mi madre conoció a Audrey ha sido una de las lecturas más bonitas de los últimos meses y, probablemente, una de las más entrañables de todo este año. Ya lo comentaba cuando publiqué la entrevista a su autora, Yolanda Guerrero, que ella es capaz de transmitir como pocos saben, de construir historias en las que los personajes son auténticos supervivientes. Dejadme que os cuente.
Para empezar os diré que, la Audrey a la que hace referencia el título es la Audrey que posiblemente se te venga a la mente en primer lugar, la actriz norteamericana Audrey Hepburn. Aquella joven menuda que cantaba Moon River sobre el alféizar de una ventana, rasgando melancólicamente las cuerdas de una guitarra, en la película Desayuno con diamantes, será parte importante de esta historia. Creo que decirte esto será suficiente para captar tu atención pero El día que mi madre conoció a Audrey es una historia mayúscula en la que otras muchas cuestiones terminarán por seducirte.
La nueva novela de Yolanda Guerrero cuenta la historia de Manuel y Lisa. Los jóvenes se conocen en el concierto que los Beatles dieron en la Plaza de Toros de las Ventas, el día 12 de junio de 1965, un evento que el NO-DO retrató a su antojo, como una actividad familiar y tranquila, y no lo que realmente fue, la revolución de la juventud deseosa de libertad. Manuel y Lisa tenían 20 años y cada uno venía de un lugar distinto. Manuel lo hacía desde Ronda. La entrada para el concierto se la consiguió su tía. Lisa viajó a Madrid desde Gibraltar y consiguió una entrada a través de su padre. Pero antes de llegar a ese punto, a esa tarde del 12 de junio de 1965, la autora dedica los capítulos previos a desvelarnos el universo familiar de cada uno de ellos, del que os hablaré un poco más adelante.
Al concierto de los Beatles, Manuel y Lisa acuden en solitario. Se encontrarán dentro del recinto. Empiezan a hablar, a conocerse, mientras los británicos entonan sus temas más conocidos. Acaba el concierto y salen juntos, se cuentan sus vidas y terminan enamorándose el uno del otro. Desean no separarse nunca más y trazan un plan, pero la vida les tiene preparados otros designios y la promesa de vivir un amor se evapora en el tiempo. Manuel y Lisa tendrán que continuar cada uno por su lado, a la espera de que el destino decida volverlos a unir o no. Lo que ocurre a partir de ese concierto de los Beatles no te lo voy a contar porque para eso está la novela de Yolanda Guerrero, una novela que no dejaré de recomendar nunca.
No obstante, quizá en este momento te preguntes qué pinta Audrey Hepburn en esta historia, en un relato queparece el de un amor sencillo entre dos jóvenes. A ver, eso tampoco te lo voy a contar pero sí te adelanto que la actriz tendrá mucho que ver en la historia de amor de Manuel y Lisa, aunque tardará en aparecer en escena. Así se muestra Hepburn por primera vez, ante los ojos de uno de los personajes:
«Era alta y muy delgada, con pantalón corto de vichy azul y blanco, sencilla camisa de algodón celeste, sandalias planas, cuello largo, cabeza erguida, pelo oscuro y corto con un pañuelo de flores anaranjadas sujetándolo a mondo de turbante y unas gafas de sol grandes y redondas que le ocultaban los ojos». [pág. 308]
Salpicada de muchos apuntes históricos,El día que mi madre conoció a Audrey es una preciosísima e intensa historia de amor, con Ronda y Gibraltar como puntos de partida, aunque también visitaremos otros escenarios como la Marbella de Alfonso de Hohenlohe, con su fastuosidad, cuyas calles se llena de actores y actrices famosas que pretenden huir del mundanal ruido y de la fama. Esa Marbella se convertirá en un lugar «lleno clubes de playa verdaderamente privados, a salvo de flashes y fotos», con un «turismo caro y exclusivo, sobre todo exclusivo, para huir de la riada de españoles con tartera, sombrilla y tumbona que habían inundado las playas de Torremolinos». Era una Marbella que por la noche se transformaba, donde el bikini no era pecado, «un paraíso de futuro en medio de este país al que aún le falta un rato para salir del pasado».Pero el lujo, las fiestas exclusivas, el glamur y los invitados célebres también dan paso al otro lado de la moneda, al mundo de las drogas. A ellas sucumbirán algunos personajes de este libro con la intención de aliviar su dolor porque, a veces, se sufre tanto que necesitas algo que te anestesie por completo y te haga olvidar.
Sabéis que, al redactar una reseña, siempre destaco lo que me ha gustado de una novela y lo que no me ha convencido en dos secciones diferentes. En este caso, sobra esa partición porque deEl día que mi madre conoció a Audrey me ha gustado absolutamente todo. Me parece que esta novela hace un homenaje maravilloso al amor, al tiempo que la autora cumple el sueño de desarrollar una historia en Ronda, como parte de las localizaciones, tierra a la que está unida por vínculo familiar (así me lo contó en la entrevista que puedes leer aquí). Pero también, y esto contribuye a engrandecer la novela, Guerrero hace un retrato de la vida política y social a lo largo de diversas décadas, y narra de manera accesible la realidad de Gibraltar. Y, como dije antes, todo esto con Audrey Hepburn de fondo, de quien conoceremos su lado más íntimo y personal.
Estamos ante una novela que nos habla del amor, de la lucha, de los sueños rotos pero, sobre todo, de la esperanza. Al mismo tiempo, la música cobrará igualmente gran protagonismo. De entrada, a través de ese concierto de los Beatles que supone el punto de inicio, y cuyas letras también se irán desgranando y traduciendo a lo largo del texto, porque a algunos personajes les pasará lo que nos pasa a muchos de nosotros que, a veces, creemos que las canciones hablan de nuestras propias vidas. Pero a la novela de Guerrero no le faltará tampoco el suspense y la intriga. Entre los diversos avatares que tienen que vivir los personajes también habrá alguna que otra muerte violenta perpetrada por alguien desconocido. Habrá que averiguar quién ha cometido ese crimen, como otras muchas acciones que generarán gran intriga en el lector, consiguiendo que no nos despeguemos de estas páginas.
A través de los giros, muchos inesperados y dolorosos, así como debido a las penalidades que sufren los personajes, conseguiremos sentir, por medio de la ternura con la que Guerrero narra esta historia, una enorme empatía y una gran compasión por ellos. Todo esto hasta llegar a un desenlace épico y terrible pero profundamente conmovedor, que te hará entender la fuerza que radica en el amor verdadero.
Temas
Una novela de casi setecientas páginas, si sabes enjaretarla bien, dan para mucho. Obviamente, uno de los temas principales de la historia es el propio amor, uno de esos amores que no entienden de barreras y que persisten, a pesar de todas las dificultades por las que tiene que atravesar. El amor será el eje principal de esta historia, un amor que no se rinde.
No obstante, hay otras cuestiones a destacar. Por ejemplo, me ha gustado mucho la aproximación al mundo del periodismo, en un momento en el que había mucho control sobre los medios de comunicación. Emil, el padre de Lisa, funda un periódico en Gibraltar. Desde niña, Lisa estará muy unida a ese mundo y ella misma ejercerá como periodista. Adentrarse en ese terreno le hará entender, por un lado, el poder de la prensa pero, por otro, la manipulación a la que se somete el periodismo por parte de los gobiernos. Gracias a su labor como periodista, el lector aprenderá mucho sobre la profesión en ese momento, un oficio que le permitirá a Lisa conocer a muchos personajes, algunos tan reales como tú y como yo.
Y no es una cuestión de profundo calado en la historia pero también aparece entre estas páginas y me gustaría señalarla. No olvidéis que la acción se inicia en tiempos de dictadura, unos años en los que el hombre y la mujer sabían perfectamente qué es lo que se esperaba de ellos y cómo tenían que comportarse. Pues bien, por entonces, la homosexualidad ya era un hecho, una realidad oculta, sometida a una profunda represión. Al homosexual se le trataba como a un enfermo al que había que curar de su mal (hasta no hace mucho seguía siendo así). Es algo que veremos en la novela de Guerrero, a personajes que corrían un grave riesgo si se salían del redil cuando, lo que debería ser, tal y como dice uno de los personajes, es lo siguiente:
«—Dos mujeres, dos hombres o dos ángeles.... ¿a quién le importa, más que a los que se quieren?» [pág. 213]
Pero ya se sabe que «Amar no es fácil, amigo mío. Y, a veces, tampoco es divertido». [pág. 215]
No va a faltar música entre estas páginas y no faltará no solo en lo relativo a los Beatles, sino porque también se hace un breve recorrido por los grupos musicales más conocidos del momento, como The Who, Los Nikis, los Bravos y Los Brincos, entre otros.
Personajes
El día que mi madre conoció a Audrey es una novela muy coral. Aunque los personajes principales sean Manuel y Lisa, lo cierto es que por estas páginas pasearán un buen puñado de hombres y mujeres que tendrán mayor o menor transcendencia en el desarrollo de los hechos. No serán pocos los personajes reales que asomen a esta historia. Más allá de la propia Audrey Hepburn, también veremos a Deborah Kerr o Sean Connery, al margen de aquellos que ocupan la esfera política.
Además, tengo que señalar que en esta historia, los personajes no viven aislados en su mundo. Unos y otros se desplazarán por la geografía de tal modo que, de manera muy inteligente, Guerrero los irá haciendo coincidir en el espacio y en el tiempo, tejiendo una red de relaciones en la que, de una manera u otra, estarán vinculados. Pero, me centro en los más principales.
Manuel Calle Martínez nace en una época en la que el mundo estaba dominado por el fascismo. Su nacimiento, el 27 de abril de 1945, permite a la autora hacer una semblanza del contexto político-social del momento, cuando el mundo estaba liderado por dictadores. Pero a Manuel ese mundo le queda lejos de su Ronda natal. Él se circunscribe a su entorno más cercano, al más íntimo, el que conforman su madre, conocida como la Búcara, y su tía Toñi, apodada la Diezduros. Manuel crece si padre. Raimundo Calle González fue un guardia civil de la República que tuvo que echarse al monte cuando llegó Franco y los suyos. La cosa no acabó bien y esa desgracia se convirtió en una densa nube posada sobre las cabezas de la familia. Y con respecto a su madre, Manuel mantiene una relación algo complicada con Mariquilla, una mujer de nervio, resuelta y echada para delante pero algo manipuladora. Sí, perdió a un marido. No quiere que su hijo crezca y también la abandone al hacerse un hombre. Por eso, a veces, Mariquilla juega al chantaje emocional y Manuel, un hombre bueno, cederá en más de una ocasión. Ese juego de tiras y aflojas condicionará la vida del joven pero es que, una madre es una madre.
Manuel es uno de esos personajes que el lector se puede imaginar con mucha facilidad. Es un hombre de pocas ambiciones aunque siente pasión por la música y también por los cómics. Lo más grande que ha conocido es el amor a Lisa, pero es un amor que no se lo pondrá fácil. Lo veremos en su pueblo, tratando de construirse una vida sencilla y tranquila, resignándose a veces a lo que le toca en suerte. Y a pesar de que su familia únicamente se dedica a caminar los días y a buscarse la vida para sobrevivir, no serán pocas las tragedias a las que tengan que hacer frente. De entrada, a la ausencia del cabeza de familia. A Manuel se le coge cariño porque es un hombre que le pide poco a la vida, tan solo paz, tranquilidad y amor.
Lisa, o como realmente se llama «Elisabeth (por la futura reina, Dios la salve) de la Inmaculada (porque así la mantendría tanto como le fuera posible) Concepción (por la añorada Línea...)» Drake Requena. Hija de evacuados gibraltareños, sus padres -Emil y Connie-, contemplaron el nacimiento de su niña en un barracón militar de Belfast, en el que estuvieron tres años. Acabada la guerra europea, consiguieron regresar a España, a su peñón, no sin antes pasar un tiempo en Málaga.
La relación de Lisa con sus padres no puede ser más dispar. La madre tardó tres días en mirar la cara de su hija, tras el parto. Se negaba a compartir el oxigeno de la misma habitación con ella. Para Connie, parir a Lisa fue el principio del fin, la boca de un agujero negro en el que se hundió y arrastraba a todo el que estuviera cerca. En cambio, para Emil, el nacimiento de su hija fue un regalo frente a tanta adversidad. Se enamoró de aquella niña y se impuso como misión criarla, «aunque fuera mujer», como un ser valiente y libre. Esa relación tan distinta de Lisa entre su padre y su madre forjó su carácter pero las relaciones paterno-filiales no serán inamovibles sino que, a medida que se vayan produciendo sucesos, irán avanzando o retrocediendo, aproximándose o alejándose. Nos deparan grandes sorpresas en el seno familiar de Lisa, hasta tal punto que la opinión que tenemos de los padres de la joven se irá modulando.
Lisa vivirá el amor con el mismo dolor con el que lo vive Manuel pero, al contrario de lo que le pasa al joven, su mundo se expandirá. Ella pasará de vivir rodeada de humildad, a codearse con nombres importantes y a formar parte del lado más colorido del mundo.
Gibraltar
Quizá uno de los escenarios más importantes de toda la novela sea Gibraltar. Yolanda Guerrero ha querido echar la vista atrás y hacer justicia con ese promontorio británico en la costa sur española. Solamente he visitado Gibraltar una vez en mi vida y me pareció una moneda con dos caras. Lo que vi en la frontera me pareció terrible. Desconozco cómo estará la situación ahora, después del Brexit, pero lo que sí os puedo garantizar es que Yolanda Guerrero retrata muy bien cómo era la vida en los años sesenta, setenta, ochenta,... en ese pedazo de roca.
El Gibraltar de la novela era un centro de mercadería. Hasta allí se desplazaban los que se ganaban el sustento con el intercambio de mercancía. Es el caso de Mariquilla, la madre de Manuel, una matutera que viajaba regularmente al peñón para ir y llevar encargos propios y ajenos.
«Así regateaba con los comerciantes que la abastecían de mercancías desconocidas o escasas en España a cambio de alimentos que en el Peñón no se producían». [pág. 31]
Hay muchas cosas que no conozco (que no conocemos) sobre los llanitos (como así se llama a los gibraltareños) o sobre la historia de Gibraltar y esta novela te permite, a través de sus personajes y sus vivencias, acercarte a su historia.Guerrero recoge muchas curiosidades que a mí me han resultado muy interesantes, por ejemplo, cómo vivían los gibraltareños antes del cierre de la verja, el referéndum, cómo se las apañaron cuando prácticamente los aislaron, los intentos de comunicación entre un lado y otro, qué sintieron cuando, por fin, pudieron entrar y salir libremente o algo tan curioso como qué hecho define la nacionalidad gibraltareña.
Ese recorrido por la historia de Gibraltar está lleno de datos interesantes que te ayudan a comprender unos años en los, más que nunca, había muchos tiras y aflojas entre España y Gran Bretaña, y hasta hoy llegan los ecos de entonces cuando, quizá no ya con tanta frecuencia, se sigue escuchando en reuniones, medio en serio medio en broma, aquello de «Gibraltar, español».
Estructura y estilo
La novela cuenta con un capítulo introductorio de un par de páginas, narrado en primera persona por una voz femenina. ¿A quién pertenece esa voz? Yo no lo voy a decir aquí, aunque la propia autora lo desveló en la entrevista. Ella será la encargada de contarnos la historia, «sencillamente, la historia de un amor»,una voz que aparecerá fugazmente en la narración para que no nos olvidemos que de su presencia y para matizar u opinar sobre lo que hacen o deshacen los personajes pues, al fin y al cabo, todo lo que ellos hacían, condicionaría su existencia.
A partir de ahí la narración se apoya en diversos bloques, a lo largo de los cuales se distribuyen capítulos de corta extensión, encabezados por los nombres de los personajes a los que se dedican los mismos y en los que, ocasionalmente se introducen cartas, de tal modo que la novela cobra un ligero toque epistolar. El recorrido vital e histórico abarca desde 1945 hasta casi nuestros días, hasta ese desenlace que, como dije antes, te va a resultar conmovedor.
Yolanda Guerrero cuida mucho los detalles de esta historia. No se conforma construir un mundo que resulte idéntico al que hubieran vivido los personajes ficticios de este relato de haber existido de verdad, sino que, además, se esmera a la hora de dar forma a cada uno de ellos. De ahí que cuide mucho la personalidad de los hombres y mujeres de esta historia, retratando la forma de hablar de aquellos más humildes, de los que no han tenido estudios o ese inglés un tanto sui generis que tenían los gibraltareños. Por eso, Mariquilla, la madre de Manuel se expresa así:
«—Te digo que Manuel, Paqui, cojones. Quiero otro como el que tenía, que Dios me lo estaba debiendo, asín que con este me lo cobro. Manuel le llamo y sanseacabó, coño ya». [pág. 19]
Los diálogos entre Mariquilla y su hermana Toñi son absolutamente maravillosos y muy divertidos.
El día que mi madre conoció a Audrey no cuenta con un ritmo frenético. No le van al faltar giros, ya lo dije antes, pero es una novela para leer de manera sosegada, para dejase llevar por la historia de amor de Manuel y Lisa, y deleitarse con ella porque ellos dos son «los Julieta y Romeo del Estrecho».
Poco más debo contar. Yolanda Guerrero vuelve a conquistarme con sus narraciones. En este caso, lo hace con esta preciosa novela, en la que el amor ilumina la vida de los personajes, que también tendrán que pasar penurias y calamidades. Una novela con la que se aprende sobre la historia de Gibraltar, que nos permite asomarnos a la vida de Audrey Hepburn o pasear por las calles de aquella Marbella de fiestas nocturnas y lujo.
«El día que mi madre conoció a Audrey, todos comenzamos a tocar el cielo y el infierno a la vez con ambas manos».[pág. 11]
Más que recomendable.
[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]