jueves, 8 de julio de 2021

MÓNICA G. ÁLVAREZ: ❝La experiencia del Holocausto no se supera nunca❞

Olvido Fanjul Camín, Elisa Garrido Gracia, Neus Catalá Pallejá, Braulia Cánovas Mulero, Alfonsino Bueno Vela, Elisa Ricol López, Constanza Martínez Prieto, Mercedes Núñez Targa, Conchita Grangé Beleta, Lola García Echevarrieta y Violeta Friedman fueron once de las ciento treinta y dos mil mujeres que estuvieron prisioneras en Ravensbrück durante el Holocausto. Algunas de ellas, como Neus Catalá, fueron muy conocidas. Otras tuvieron un paso por este mundo mucho más difuminado. Sin embargo, todas ellas consiguieron sobrevivir al horror de los campos de concentración, todas ellas fueron mujeres comprometidas con su ideario y lucharon por un mundo más justo y más igualitario. Nombres, nombres y más nombres que jamás deben ser olvidados por la humanidad. Por eso, la periodista Mónica G. Álvarez rescata las vidas de estas mujeres para darlas a conocer a través de su último libro, Noche y niebla en los campos nazis. Se trata de un ensayo en el que Mónica nos habla de estas mujeres, de su antes, durante y su después del Holocausto. El trabajo de documentación ha sido arduo, pero ha tenido como resultado un libro que atrapa al lector desde las primeras páginas. Aunque algunos episodios que se narran son dolorosos corresponden a la realidad vivida por estas mujeres, un experiencia vital que las marcó para siempre.

Marisa G.- Mónica, de los libros que llevas publicados, la mitad giran alrededor del mismo tema: los nazis, los campos de concentración,... ¿Por qué?

Mónica G. A. - De los seis que llevo publicados, junto con este, tres van sobre el nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Me fascina todo lo que tiene que ver con esa parte de la Historia. Se ha hablado muy poco de temas muy interesantes, como el que abordo en el primer libro, Guardianas nazis. A partir de ahí fui sacando otros temas que tienen que ver con el Holocausto. Muchas de estas historias que he narrado no se conocen y, como periodista que soy, considero que tenemos que hablar y publicar aquello que se ha silenciado durante tantísimo tiempo. 

M.G.- Te confieso que todo lo relacionado con el Holocausto me fascina también pero tengo la impresión de que, mientras más se escribe, más profundo se hace el pozo.

M.G.A.-  Es verdad. Mientras más se investiga, más historias voy encontrando. Es un pozo que no tiene fondo. Siempre se ha hablado de las vidas de los líderes del Tercer Reich pero, de las historias más anónimas se habla muy poco. Sin embargo, gracias a esos testimonios anónimos se puede reconstruir la historia y se puede hacer un esquema de lo que podíamos encontrar en un campo de concentración, como el de Ravensbrück. De todos modos, queda todavía mucho por saber porque hubo muchos supervivientes que nunca quisieron contar nada de lo que vivieron. Hay muchas historias que todavía están ocultas. Quién sabe si algún día se conocerán.

M.G.- Para los que se quieran acercar a tu libro, hay que decirles que es un ensayo, ¿cierto?

M.G.A.- Sí, sí, es un ensayo periodístico donde todo es real. Lamentablemente, todo es verídico y está contrastado. No es un libro de historia pero sí hablo mucho de historia para poner al lector en contexto y luego añado una parte humana que constituyen todas esas anécdotas que me han ido contando los familiares de estas mujeres. Son testimonios que han ayudado a trazar un perfil de todas ellas, de quiénes eran, antes, durante y después del campo. 

M.G.- El libro cuenta con el subtítulo «Historias heroicas de españolas que sobrevivieron al horror», que acota mucho lo que vamos a encontrar en su interior porque te centras en once mujeres y todas españolas. 

M.G.A.- Sí, nos vamos a encontrar con mujeres heroicas que luchan con uñas y dientes contra el franquismo y luego contra el nazismo, para que en nuestra sociedad podamos vivir en democracia, dentro del respeto y la tolerancia, en condiciones de igual y de justicia. Ellas lucharon contra los barcos más grandes que se podían encontrar en el mar. Y sí todas son españolas menos la última, Violeta Friedman, de Rumanía, pero que vivió muchas décadas en nuestro país. Gracias a la lucha de esta mujer pudimos incorporar a nuestro código penal lo que llamamos a día de hoy delito de odio. Batalló contra Léon Degrelle en los tribunales y venció. A raíz de aquella victoria, el Constitucional sienta jurisprudencia y cambia nuestro código penal para añadir, como delito, toda acción que vaya en contra de la raza, la cultura, la etnia, la orientación sexual, la ideología política,... 

M.G.- ¿Y por qué estas once mujeres concretamente?

M.G.A.- En Ravensbrück hubo ciento treinta y dos mil mujeres, de las cuales cuatrocientas eran españolas. Pero he elegido a estas once porque son de las que he encontrado más información. Quería escribir un libro en el que el lector encontrara verdadera información y no cuatro datos biográficos. También me marqué como objetivo entrevistar familiares. Así que, hasta que no recopilé toda la documentación, hablé con los familiares que localicé y conseguí fotos, no decidí sobre qué mujer hablaría en el libro. 

M.G.- De esas once mujeres, algunos nombres son conocidos y han transcendido. Prácticamente todas ellas estaban comprometidas políticamente, afiliadas a partidos políticos, luchadoras por los derechos de la mujer,... Es decir, tenían un pasado revolucionario, por llamarlo de algún modo.

M.G.A.- Sí, sí. Eran mujeres rebeldes y adelantadas a su tiempo. Si hoy todavía parece mal visto ser feminista, imagínate cómo sería en los años 30 y 40. Eran mujeres que luchaban por la igualdad del hombre y de la mujer en todos los ámbitos de la vida, incluido el laboral. Lucharon por sus ideales socialistas y comunistas. Eran ideales a favor de los derechos humanos, independientemente de la ideología política. En aquella época, lucharon por la libertad y la democracia de todo el mundo, por una sociedad justa, tolerante y diversa. Arriesgaron su vida por el ideario que tenían interiorizado.




M.G.- De toda la información que has conseguido sobre ellas, ¿hay algo que te haya impactado especialmente?

M.G.A.- Todo lo relacionado con las vejaciones, las torturas y los experimentos médicos. Es un asunto del que ya he hablado en otros libros pero que nunca deja de sorprenderme y escandalizarme. Y espero que me siga impactando porque eso significará que tengo corazón y soy humana. 

Entre todas las barbaridades que les hacían, impresiona saber cómo las esterilizaban. Al ser mujer, es muy doloroso ver cómo a otras mujeres se las privaba de su feminidad, se le inyectaban bacterias para retirarles la menstruación. Como eran violadas constantemente por los nazis, les hacían de todo para impedir que quedaran embarazadas. Me cuesta mucho creer que pudieran sobrevivir a toda esta clase de barbaridad, que pudieran levantarse cada mañana. 

M.G.- Una de esas mujeres es Lola García Echevarrieta. Ella y su marido murieron en extrañas circunstancias. Hay como un sombra de misterio a su alrededor. 

M.G.A.- Sí, Lola y su marido murieron en un accidente doméstico por un escape de gas, en su piso de París. Sin embargo, la familia no lo ve así. He podido hablar con una sobrina de Lola, con Milagros. Ella me cuenta que creen que fueron asesinados. Hay varias teorías. O bien fueron asesinados por los rusos porque Lola y su pareja trabajaron para Rusia. O bien fue una represalia del régimen franquista. O incluso se habla de que fue cosa de sus propios camaradas comunistas porque, según decían, Joaquín, la pareja de Lola, chivó nombres cuando parece que no fue verdad. No se sabe lo que ocurrió realmente pero la familia cree que fue algo premeditado. Se trata de un episodio sin resolver. 

M.G.- ¿Y por qué a ella se la conocía como la presa Nacht und Nebel

M.G.A.- Nacht und Nebel significa noche y niebla, de ahí el título del libro. Es el distintivo que se les ponía a los presos que estaban destinados a desaparecer. Es decir, que estaban destinados a ir directamente a la cámara de gas. Era el caso de Lola y Alfonsina pero las dos pudieron sobrevivir, según cuento en el libro, por una serie de circunstancias y un golpe de suerte. 

Por otra parte, el término «noche y niebla» también lo empleaba Hitler. Lo sacó de El oro del Rhin, una ópera de Wagner, y lo usó para el decreto ley que promulgó en el año 41, donde se recogía que, a partir de aquel momento, se podrían decretar deportaciones masivas y registros,  que quedarían ocultos a la sociedad. Todas esas personas que serían detenidas, acabarían directamente en la cámara de gas. Pero, si le queremos dar un significado simbólico, podríamos interpretar la noche como el fin de la vida de esas personas, y la niebla como la nube de cenizas que producían las incineraciones.

M.G.- ¿Te ha costado trabajo encontrar a familiares con los que hablar? ¿Te has encontrado con reticencias a la hora de que algún descendiente te hable de estas mujeres?

M.G.A.- Ha sido difícil encontrar algunos familiares porque, aunque las redes sociales ayudan, no todo el mundo está tan conectado. Me ha llevado meses encontrar a algunas personas y he necesitado la ayuda de compañeros periodistas y de instituciones. Me las he tenido que ingeniar como he podido.

Luego, sí encontré reticencias en algún hijo que prefería no contar más nada de la madre. Me explicó con cariño que su madre ya había hablado en vida todo lo que quiso, que dio charlas y conferencias. Él prefería dejar atrás aquel asunto. Pero, por regla general, el noventa y nueve por ciento de los familiares me abrieron la puerta generosamente y compartieron conmigo sus recuerdos y su memoria. Les estaré eternamente agradecida.

M.G.-  Has incluido una cantidad ingente de fotografías, muchas de ellas son personales. Me ha parecido algo muy positivo porque es una manera de conectar con estas mujeres.

M.G.A.- Sí, sí, y son fotografías que nunca se habían publicado. Por ejemplo, la famosa foto de Neus Catalá con el pijama de rayas ha dado la vuelta al mundo. Pero hay muchas otras fotografías, incluso de la propia Neus, que no han salido nunca a la luz porque sus familias nunca las han entregado ni nunca las han compartido. Gracias a esa relación personal, e incluso de amistad, que he podido trabar con estas maravillosas familias, he conseguido estas fotografías para que el lector, como tú bien apuntas, empatice con estas mujeres, las conozca, y termine por tomarles cariño. 


M.G.- Mónica, tengo una curiosidad. ¿Qué son las ilustraciones de las guardas del libro?

M.G.A.-  Lo que figura en la guarda delantera es una clasificación de presos. Cada triángulo significa una cosa, sin eran presos políticos, homosexuales, o judíos. Y luego, en la trasera se ve un documento personal. En este caso, el de una mujer llamada Francisca Puig que, en realidad, es Mercedes Núñez. Lo que pasa es que ella entra al campo con el nombre cambiado. Por eso tanta complicación a la hora de encontrar información de esas mujeres porque entraban a esos campos desde Francia, como ciudadanas francesas, adheridas a la Resistencia. Utilizaban un seudónimo y no su nombre real. Eso que ves en la guarda es como un ficha, un documento de registro que se rellenaba al llegar al campo. 

M.G.- El paso por los campos de concentración las marcó para siempre.  Sabemos que muchos no pudieron superar esa experiencia, que no se adaptaron a su nueva vida. Ha habido casos de suicidios.  ¿Cómo hicieron estas mujeres para superar aquella etapa, para construir una vida, o tener hijos?

M.G.A.- La experiencia del Holocausto no se supera nunca, simplemente se sobrelleva.  Aquellas mujeres que no se atrevieron a contar nunca nada fue porque tenían un trauma tan grande que no podían hablar de su experiencia. Estaban siempre con depresión, tristes, apocadas,... Para superar aquello trataron de crearse un mundo distinto con el que olvidarlo todo.  Fue un mecanismo de defensa. Y luego, están esas otras mujeres que sí contaron su experiencia pero lo hicieron con reservas, con miedo y además con un sentimiento de culpa aterrador. Ellas se sentían culpables por haber sobrevivido frente a todas esas personas que murieron. Pero trataron de aferrarse a la vida, a la fortaleza psicológica que siempre tuvieron, aunque eso no quitaba que no sufrieran de insomnio, de terrores nocturnos y pesadillas. 

M.G.- Testimonios espeluznantes pero que deben ser conocidos. Te agradezco que me hayas atendido, Mónica. Un placer.

M.G.A.- Igualmente. Gracias.

Sinopsis: “Su voz fue, y sigue siendo, un ejemplo de heroicidad”

Entre las miles de prisioneras que padecieron humillaciones y atrocidades durante su estancia en los campos de concentración del Tercer Reich, se encontraba un grupo de españolas que llegaron hasta Ravensbrück, Auschwitz o Bergen-Belsen alzando su puño en busca de libertad. Las empujaba su creencia en la democracia, la justicia social y la igualdad. Lejos de amilanarse ante las torturas sufridas por las nazis se rebelaron para luchar contra la opresión y el totalitarismo y, una vez libres, la mayoría dedicó gran parte de su vida a alzar la voz para que nadie olvidase la tragedia que supuso el Holocausto. 

miércoles, 7 de julio de 2021

LUCA (ANIMACIÓN - 2021)

Año: 2021

Nacionalidad: EE.UU

Director: Enrico Casarosa

Reparto: --

Género: Animación

Sinopsis: La historia se desarrolla en un hermoso pueblo al lado del mar en la Riviera Italiana. Es la del crecimiento de un niño que experimenta un verano inolvidable con helado, pasta e interminables viajes en scooter. Luca comparte estas aventuras con su nuevo mejor amigo, pero toda la diversión se ve amenazada por un gran secreto: es un monstruo marino de otro mundo ubicado justo debajo de la superficie del agua.

[Fuente: Filmaffinity]


Si el lunes pasado os hablaba de un libro infanto-juvenil, hoy vengo con la última película de Disney y Pixar, esa fábrica de magia que tanto nos hace soñar. Así que, hoy vengo a hablaros de Luca. Os cuento un poco la sinopsis.

Estamos en la Riviera italiana. En las profundidades del mar habitan una especie de monstruos marinos. La palabra «monstruo» se les queda grande pues no son más que unos seres pacíficos y tranquilos, con el mismo estilo de vida que nosotros pero bajo el agua. Y en esos territorios húmedos vive Luca, un joven pastor de peces, soñador y aventurero. Su vida le parece un aburrimiento, todo el día atento para que ningún pez se le extravíe, pero todo cambia cuando, en el fondo del mar empieza a encontrar objetos que vienen de tierra firme: un viejo despertador, unos naipes, un gramófono. Sabe que en la superficie flotan barcos capitaneados por lo que ellos llaman monstruos terretres. Sabe que, fuera de su hábitat, hay otro estilo de vida por el que se siente totalmente atraído. Y todo se precipita cuando, de repente, conoce a Alberto, otro joven de su edad y de su misma especie. La única diferencia es que Alberto vive en la superficie. Junto a él, Luca conocerá lo maravilloso que es la vida fuera del agua, pero se meterá en un lío, conocerá a los habitantes de Portorosso, y verá cómo sus padres se ven obligados a salir también a la superficie para localizar al hijo perdido.

Luca, como viene siendo habitual en las películas de Disney-Pixar, emplea una historia de animación, simpática y divertida, para introducir diversos valores morales. En esta ocasión, vemos como Luca se aleja del regazo familiar para dar rienda suelta a su afán de aventuras y su lucha por los sueños. Este largometraje hace especial hincapié en la fuerza de la amistad y de la camaredería, en la que a veces se cuela la traición. Sin embargo, errar es de «humanos» y rectificar, de sabios. Por eso, cuando nuestro semejante se encuentra en un apuro, hay que darle todo nuestro apoyo y ayudarlo. Me ha llamado especialmente la atención, la manera en la que el guion gestiona la voz de la conciencia. Cuando Luca tiene dudas y su particular Pepito Grillo le reprende, el niño calla esa voz al grito de Silenzio Bruno!, una exclamación con la que se da ánimos a sí mismo. Es como si se nos tratara de inculcar que esa segunda voz que siempre nos acompaña, no siempre tiene razón. Pero, sobre todo ello, brilla una oda a la tolerancia. En estos días que estamos con el alma en los pies, después de lo acontecido con el joven Samuel, se hace más necesario que nunca sembrar la semilla de la diversidad, la multiculturalidad, y la tolerancia en una sociedad que se resquebraja con cada golpe que recibe el que no es como el otro. Luca habla de seres distintos, sometidos a prejuicios, pero a los que hay que conocer para entender que no son monstruos, sino seres, diferentes a nosotros, pero con corazón y alma. 

En cuanto a los personajes, Luca y Alberto son el día y la noche. Si el primero está muy protegido por la familia, el segundo se encuentra en una situación un tanto desangelada pero, aun así, ha sabido seguir adelante. La familia es muy importante en esta película tanto en presencia como en ausencia. Pero si hablamos de personajes, tengo que señalar a Giulia Marcovaldo, una chica con carácter, que se hará amiga de Luca y Alberto. La joven es valiente, decidida, fuerte y con unos principios férreos. Cada verano tiene que competir por la copa de triatlón que se disputa en el pueblo, y aunque siempre se la arrebata el malvado Ercoli, ella no ceja en su empeño. Me gusta que Disney me muestre a mujeres jóvenes luchadoras, que compiten contra hombres y muestran todo su valor. Es una manera más de romper estereotipos y apostar por la igualdad de género. Giulia es un personaje maravilloso, del que se puede aprender mucho. Por cierto, que la joven tiene un gato malencarado que mira con inquina a Luca y a Alberto, y protagoniza las escenas más divertidas de la película. 

Luca tiene una trama más sencilla que aquella que vimos en Soul, pero su sencillez no es sinónimo de mala calidad. Más allá de un argumento más o menos elaborado, hay que agradecerle a este tándem su interés por fomentar valores y principios. Eso, por no hablar de la técnica de animación. Me sigue alucinando cómo son capacer de recrear la animación de manera tan real y palpable. Tanto el mundo sobre la superficie como el que habita bajo el agua está cuidado al detalle. Qué luz, qué colores, qué maestría en el movimiento y en la recreación de objetos y personajes. Hay un exquisito gusto por el detalle y esto es algo que solo los adultos seremos capaces de advertir. Maravilloso ver Luca, como otras tantas obras de esta factoría, solo por ir parando la cinta frame a frame y observar cada objeto. 

No podemos olvidar que este largometraje también supone un bonito homenaje a Italia. He leído que está dedicada a Ennio Morricone quien, a priori, se iba a encargar de la banda sonora. Al final, el tema musical recae en Dan Romer, que apuesta por temas y melodías muy alegres. Pero Italia está muy presente en otros aspectos, como en la recreación del pequeño pueblo Portorroso, a orillas del Mediterráneo, con sus casitas pequeñas de pintorescos colores, sus pescadores y sus plazas con fuentes. En este vídeo veréis cómo se recreó el pueblo.




La gastronomía también figura en esta película, con los distintos tipos de pasta y, por supuesto, también tendremos a la icónica Vespa, el objeto de deseo de Luca y Alberto. 

Decía antes que Luca me parece más enfocada a los niños, a diferencia de Soul que tenía un argumento más intrincado. No obstante, los adultos también podrán disfrutarla mucho. A mí no me impactado tanto como otras producciones, pero tiene un argumento precioso, unos personajes entrañables y no le falta magia. Cuando la veas te entrarán ganas de volver a la niñez, a aquellos veranos en los que tenías una bicicleta como compañera de aventuras. 

En definitiva, Luca es una buena ocasión para disfrutar del cine en familia y reírse junto a los niños, con las alocadas aventuras de Luca y Alberto. La siguiente parada cinematográfica en este espacio volverá a estar dedicada a los niños. Nos sentaremos a ver Raya y el último dragón

La tenéis en Disney+. [Atención porque hay secuencia en los créditos]




Tráiler:           



  
                                                            

martes, 6 de julio de 2021

RAQUEL RIBA ROSSY: ❝Llevar siempre el traje de mujer intelectual, perfecta y excelente es cansadísimo❞

Amo a Lola Vendetta. Me gusta su humor lleno de ironía y esa forma de impartir justicia que no siempre vemos en la vida real. Me gusta la humanidad del personaje, su naturalidad, su espontaneidad. Siento que tiene una manera de mirar el mundo muy afín a mí y por eso me resulta sencillo empatizar con ella. Creado por Raquel Riba Rossy, el personaje de Lola ya ha protagonizado cuatro libros -Más vale Lola que mal acompañada, ¿Qué pacha, mamá?, Lola Vendetta y los hombres. El último se titula Una habitación propia con wifi, que supone un viaje al interior del que el personaje saldrá totalmente renovado.

Riba Rossy visitó Sevilla hace unas semanas. Sentadas al arrullo de una fuente fuimos desgranando esta nueva experiencia de mi querida Lola.

Marisa G.- Raquel, esto te lo habrán preguntado muchas veces pero como es la primera vez que hablamos, me gustaría saber cómo nace el personaje de Lola Vendetta.

Raquel R.- Nace en Barcelona, en 2014. Por entonces, yo vivía en un piso con cinco estudiantes. Todas mujeres.  Nos llevábamos muy bien y hablábamos mucho de las cosas que nos pasaban únicamente a nosotras, las mujeres, pero no desde una perspectiva feminista. Sencillamente, hablábamos del día a día, a veces desde la indignación, desde aquello que nos hacía sentir incómodas. Fue entonces cuando se me ocurrió crear a Lola Vendetta, como personaje que trata de vengarse, desde el mundo de la fantasía, de los miedos y de las cosas que nos ocurrían en la calle, que no podíamos afrontar porque teníamos una barrera de temor. 

M.G.- Es decir, es un personaje a través del cual haces denuncia de cosas que no te atreves a decir de viva voz.

R.R.- Entonces, sí. Ahora ya soy capaz de decir muchas cosas por mí misma.

M.G.- ¿Te ves reflejada en ella?

R.R.- Sí, aunque la gente tiende mucho a confundir el personaje conmigo. Yo soy mucho más blanda y ella es mucho más beligerante que yo. Quizá, y precisamente por eso, me inventé el personaje.

M.G.- Raquel, hago un inciso. He leído en tu biografía que estás grabando tu primer álbum de música.

R.R.- Sí, era un proyecto pendiente que he tenido aparcado durante mucho tiempo porque me volqué mucho en Lola. Estudié Bellas Artes, me puse a dibujar muy pronto, así que siempre he estado ocupada dibujando. Pero aproveché la circunstancia del confinamiento para lanzarme a la música. Pensé que si el mundo se iba a acabar, tenía que grabar, como mínimo, un disco. 

M.G.- ¿Y con qué estilo musical nos vas a sorprender?

R.R.- Hay un montón de estilos distintos, desde boleros, chacarera, regaee, hasta una cumbia y un vals. Hay un mejunje de estilos que he escuchado durante toda mi vida.

M.G.- Me apetece escucharte. Pero, volvamos al libro. Este volumen empieza con la siguiente frase: «Hace tiempo mi cuerpo y mi mente entraron en guerra». ¿Quién entró en crisis Raquel o Lola?

R.R.- Ambas. Como te digo, siempre he utilizado a este personaje para digerir cosas que me pasan a mí. Siempre pienso que lo que me ocurre a mí, también le ocurre a otra mucha gente. Las circunstancias de cada uno son muy parecidas a las de los demás, y eso nos conduce a sentimientos similares. Por eso hablo desde mí, sabiendo que hay gente que ha vivido algo igual o que se le parece mucho.

M.G.- En las páginas finales comentas que este libro ha supuesto tu resurrección. ¿Has salido renacida?

R.R.- Sí, totalmente. Me enfermé mucho por exceso de estrés, tensión y trabajo. Y puede sonar a tópico pero llegó un momento en que tuve que parar para empezar de cero. Me confiné con una amiga que me ha servido de inspiración para el personaje de Maite, aunque este ya existía. En aquellos días le comentaba que me sentía feliz. Todos los días. Había olvidado lo que era eso. Había dejado de ser yo misma. Pero conseguí volver a sentirme feliz cada día que despertaba y me hacía el propósito de seguir siendo feliz durante todo el día. Fue una sensación muy bonita.

M.G.- Pues, por regla general, nos solemos levantar de mal humor y pensando en la cantidad de obligaciones que tenemos que encarar ese día. Tiene que ser un gusto levantarse feliz.

R.R.- Es que lo raro en mí era estar siempre quejándome de las cosas. Me gusta alegrarle la vida a los demás y encima tengo la gran suerte de trabajar en algo que me apasiona. En realidad, no puedo quejarme de nada pero fue una etapa en la que no me sentía bien.





M.G.- Pues he ido anotando frases de Lola que me parecen muy significativas. Por ejemplo, «Tengo que ser abundante, tengo que ser abundante, tengo que ser abundante». Ella se repite esta frase como un mantra. No hace mucho hablaba con Najat El Hachmi sobre esa tendencia que tenemos las mujeres a exigirnos más de lo que nos exige la propia sociedad.

R.R.- Esto tiene un origen muy sencillo. En la historia de la humanidad, los hombres han tenido representación masculina en todos lados y han tenido referentes de todo tipo, incluso en la mediocridad. Viven a otro nivel de exigencia. Sin embargo, a las mujeres siempre se nos ha explicado que nuestro puesto es uno solo, frente a los muchísimos que pueden ocupar los hombres. Por lo tanto, es normal que caigamos en esta actitud de auto-exigencia, que nos acaba obsesionando. La razón es que todavía no existe igualdad real en ningún ámbito. A eso se añade que las mujeres tenemos terror a envejecer porque es como si caducáramos. Es algo que se ve en el mundo de la cultura. Las mujeres artísticas de más de cincuenta años parecen que han desaparecido en combate.

M.G.- Otra frase y además esta es muy llamativa. Dice Lola: «Estoy cansada de enfadarme con el mundo todos los días, de ser tan luchadora, tan feminista, tan activista o tan empoderada». Me ha encantado.

R.R.- Con esta frase tenía ganas de rescatar algo que nos pasa mucho. Constantemente, queremos demostrarle al mundo que somos mujeres muy empoderadas. Le tenemos mucho miedo a la vulnerabilidad porque en ese atisbo de vulnerabilidad puedes perder la oportunidad de tu vida como mujer. Verbalizar que no quiero ser siempre esa mujer que siempre lo está dando todo, que está constantemente luchando, que tiene que demostrar lo empoderada que es me ayudó mucho. A veces quiero ser una mujer mediocre, sentada en mi mediocre sofá, y viendo una serie muy mediocre que jamás ganará ningún premio porque no vale nada. Quiero estar en una cena con amigos y no tener que estar explicándole a la gente que he visto una serie muy interesante y muy culta. No quiero ser siempre ni la más intelectual, ni la más perfecta, ni la más excelente porque llevar siempre el traje de mujer intelectual, perfecta y excelente es cansadísimo. 

M.G.- No falta la crítica en el libro como la gestión económica de los países desarrollados o la adicción a la tecnología. Pero también hay pasajes muy personales, muy íntimos, como son esas escenas en las que Lola se enfrenta a la muerte de su abuelo.

R.R.- Quería hablar de la muerte porque me parece una gran maestra de muchas cosas. Creo que vivimos de espaldas a la muerte y a veces, cuando te la encuentras de frente, resulta que no es tan traumática. Cuando una persona mayor, que ha vivido mucho, ha amado, ha trabajado tanto se apaga, no tiene  por qué dejar un vacío tan grande. Poder acompañar a esa persona mayor en ese momento y poder mirar de frente a la muerte no siempre es tan dramático. Creo que son instantes en los que incluso puedes llegar a sentir paz. Sé que puede haber gente que se ofenda al decir esto. No se trata de que estés deseando que la otra persona muera, sino de entender que por fin, esa persona que ha trabajado tanto en su vida, ha encontrado un descanso muy merecido.

M.G.- Pero Raquel, tengo una curiosidad. Tú representas a la muerte como un individuo muy bajito y con acento argentino. ¿Por qué?

R.R.- (Ríe) Porque si la dibujaba de manera tradicional, -altísima y siniestra-, iba a dar una impresión que no quería. Quise quitarle esa imagen de maligna y preferí dibujar a un personaje al que le había tocado este rol sin haberlo pedido, lo que le genera una ansiedad brutal. La muerte de mi libro no sabe cómo lidiar con el papel que le ha tocado en suerte. Sabe que tiene una función terrible y se siente fatal porque no siempre toma buenas decisiones, o porque  se lleva a gente antes de tiempo. No aguanta la presión de su trabajo. Está tan estresado que necesitaría una terapeuta. Por eso tiene acento argentino. Además, es un tributo a mis amigas de allí.




M.G.- A Lola le sienta estupendamente bien el confinamiento mientras que al resto le sentó fatal, sin poder salir de las cuatro paredes de su casa.

R.R.-  Sé que mucha gente lo vivió muy mal pero las personas que tuvimos una etapa muy compleja y previa al confinamiento, aquel parón nos sirvió para escucharnos y para tomar algunas decisiones importantes. Evidentemente, en toda esta cuestión del confinamiento entra mucho en juego el tema de la salud mental. Aquel parón tuvo y tiene repercusiones psicológicas. Hay gente que ya no se reconoce como la misma persona y aunque sentimos que durante aquellos meses hubo un vacío enorme, creo que, en realidad, fue un espacio lleno. Al menos, en mi caso.

M.G.- Y a Lola también se la cuestiona. Por poner un ejemplo, con el tema de la maternidad. ¿Por qué la gente tiene la mala costumbre de meterse en la vida de los demás?

R.R.- Los seres humanos tendemos a una necesidad de control que rebosa los límites de la vida personal e invade espacios privados. Por otro lado, a la gente que toma las decisiones aceptadas por la sociedad le provoca mucho vértigo y miedo toda esa otra gente que tiene una vida distinta. Debe de generarles mucho malestar que los demás no sigan el mismo camino que ellos han tomado porque, de otro modo, no harían tantas preguntas. O te encajan en un patrón o despiertas dudas por tu actitud. No se dan cuenta de que existen otras realidades. El mundo está lleno de personas que están tomando decisiones distintas a las que has tomado tú. ¡Supéralo! 

M.G.-  (Risas) Cierto. Me gustan mucho las ilustraciones porque hay mucha diversidad cultural, algo que no siempre encuentro en los libros ilustrados. Te empeñas en mostrar la variedad que hay en el mundo.

R.R.- Sí, sí.  Qué bien que me preguntes esto. Es que cuando me siento en una terraza en Barcelona, con gente a la que acabo de conocer, uno es de Sevilla, el otro de Bogotá, el otro de París,... Esto es algo muy común en las ciudades. Los grupos de amigos y amigas están formados por personas que vienen de distintos lugares. Hace treinta años podías tener un amigo extranjero o, a lo sumo, dos. Pero hoy día, no. No tienes que moverte de tu ciudad para conocer a gente de otras nacionalidades. Se me haría muy extraño hacer un libro donde el único acento fuera el español. Para empezar porque, en mi día a día, hablo en castellano, catalán, francés e inglés con distintas personas de mi entorno.

M.G.- ¿Y qué importancia tiene la paleta cromática en tus ilustraciones?

R.R.- Al principio solo utilizaba boli negro y el rojo para la sangre pero con el tiempo me di cuenta que aquella combinación era muy agresiva para la vista e incluso generaba más haters. Así que decidí añadir gama de rojos y grises. Para la vista es mucho más relajante y permite introducir matices. 

M.G.-Viniendo de una familia donde hay pintores, dibujantes, gente tan creativa, ¿cabía la posibilidad de que te dedicaras a otra cosa que no fuera la ilustración y las Bellas Artes?

R.R.-  Apuntaba maneras desde muy pequeñita. Desde que empecé a hablar ya tenía un lápiz en las manos. Tengo algunos dibujos guardados, de cuanto tenía 5 o 6 años.  Ahora bien, si no me dedicara a la ilustración, creo que hay tantísimas profesiones que me gustaría ejercer que no sabría donde elegir. Me he planteado todas desde veterinaria, enfermería, medicina,... También me encantaría haber sido profesora de peques o haberme dedicado más profundamente a la música. 

M.G.-  De todos modos, quiero pensar que a Lola Vendetta le queda larga vida.

R.R.- Sí. Dibujar es otra manera de hablar para mí. Cuando termino un libro me digo a mí misma que voy a parar porque me siento quemada y la entrega ha sido muy difícil pero luego, a las dos semanas, ya estoy tomando notas para un nuevo libro. No lo puedo evitar.

M.G.- Pues no lo evites que a mí me encanta Lola. Muchas gracias por este ratito, Raquel.

R.R.- Gracias a ti.

Sinopsis: Lola Vendetta se ha volcado con tanta pasión en la defensa de la revolución femenina y la apuesta por una nueva masculinidad que no se dio cuenta de que en su interior se estaba gestando otra revolución. Su cuerpo y su mente, hartos de que los ignore, se han amotinado y amenazan con el colapso. Para colmo, su idea del amor se está resquebrajando. Todo la empuja a tomarse un respiro en el campo, pero ella aún no imagina las consecuencias de tener al fin una habitación propia (con wifi, eso sí): la eclosión de una nueva Lola Vendetta, libre y ecofeminista.



lunes, 5 de julio de 2021

MALDITA LECHUZA de José A. Ramírez Lozano

Editorial: Algaida
Fecha publicación: junio, 2021
Precio: 15,00 €
Género: infantil - juvenil
Nº Páginas: 96
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788491893202
[Disponible en ePub]


Autor

José Antonio Ramírez Lozano (Nogales, Badajoz 1950) es licenciado en Filología y profesor jubilado de Secundaria. Autor de más de 90 obras, premiadas las más de ellas con galardones significativos, como el Juan Ramón Jiménez, Claudio Rodríguez, José Hierro, Blas de Otero, Ateneo de Valladolid, Azorín, Felipe Trigo y Emilio Alarcos Llorach de novela, entre otros. También tiene en su haber el Lazarillo de literatura juvenil. En 2010 obtuvo el Premio de la Crítica Andaluza por la novela Las manzanas de Erasmo.

Sinopsis

Lo de aprobar el curso estaba aún por ver. Lo digo por el calor. Acostumbrado al frío de Castilla y con un cuerpo como el mío, que es mantecoso y blanco como el de mi madre, lo de los cuarenta grados resultaba una crueldad. Hay que tener en cuenta que cuando llegamos en septiembre a Sevilla, en Valladolid estaba ya el invierno y, en cambio, aquí hacía un calor pegajoso. Un calor pegajoso y dulce, de esos de uva fermentada, que engorda las moscas, las pone borrachas y acaban siguiéndote a todos sitios. Pesadas y torpes las moscas, igual que el día aquel que les dio por venirse conmigo al instituto.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Ya están los niños de vacaciones. Contadme, ¿cómo os estáis organizando? Cuando llegan las vacaciones escolares, los padres de mi alrededor que todavía tienen niños pequeños se quiebran la cabeza pensando qué hacer con sus hijos cuando ellos tienen todavía que acudir a un trabajo. Las alternativas son las que son. Si ya son pre-adolescentes se quedan solos en casa, a riesgo de que te monten un desaguisado, o también están los campamentos de verano que esquilman el bolsillo de los padres. Pero, de toda la vida, la solución más económica y tranquilizadora era dejarlos con los abuelos. Claro, eso era antes del Covid. Ahora no sé si hay muchos nietos que pasan este tiempo con sus mayores. En cualquier caso, ¿qué hacen tus hijos durante las vacaciones? ¿Se pasan el día pegados al móvil? ¿Ven la tele? ¿Juegan con las consolas? Decidme si vuestros hijos leen cada día porque no siempre se cumple el «si tú lees, ellos leen». Hoy en día hay un montón de libros infanto-juveniles para leer especialmente en verano. Vas a una librería y la oferta es generosa. Son libros llenos de aventuras y color, que te proponen unas cuantas horas de entretenimiento, en los que los protagonistas son los mismos niños. Así que, aprovechando que estamos en las fechas que estamos y que hay que incitar a leer a los más pequeños, hoy vengo a hablaros de Maldita lechuza de José Antonio Ramírez Lozano.

Siempre lo digo. Soy la tonta de las cubiertas y esta me pareció tan bonita y simpática. Maldita lechuza cuenta la historia de Tinoco, un joven cuya familia se traslada desde Valladolid a Sevilla. Su padre es militar y cuando lo nombran comandante se tienen que mudar a la ciudad de la Giralda. Así que Tinoco tiene que partir de cero. Adaptarse a una nueva ciudad, ir a un nuevo instituto y hacer nuevos amigos. No es cosa fácil. Al principio ocurre lo normal, que todo el mundo lo ignora.


Los compañeros de clase piensan que «el nuevo» es demasiado fino en el habla. Pronuncia absolutamente todas las letras con una claridad prístina, cuando resulta que todos ellos acostumbran al ceceo tan típico en Sevilla. Así que, solo por su forma de hablar, Tinoco no es acogido de buen grado. No obstante, cuando el joven propone crear un periódico escolar parece que termina por captar la atención de sus compañeros.  Tinoco formará equipo con dos alumnos -Casado y Marina- y juntos tratarán de hacer un periódico de calidad, con noticias absolutamente actuales, tanto, tanto que.... Bueno, este detalle no os lo cuento. Lo que sí os puedo decir es que comenzarán a producirse hechos insólitos y mágicos. Se meterán en algunos líos y tendrán que huir porque los acusan de brujos y hechiceros, siendo perseguidos por un personaje con tintes siniestros. 

Maldita lechuza es una novela breve de aventuras y acción, en la que el mayor protagonismo se lo llevará el joven Tinoco. Pero, junto a él, también veremos a otros personajes como Julio Casado, «un muchacho larguirucho y rubio como un arcángel con hambre», con aspecto de líder nato; Pedrito Rufo,  «un tipo grandote, con una narizucha desnortada que le obligaba a mirar de medio lado, como con maldad», con una risa fría que denotada la oscuridad de su alma. Entre los profesores encontramos a don Anselmo, el de Mates, que se caracteriza por una mella en su dentadura, o don Félix, «un tipo listo que sabía valorar a las personas y además no se callaba una». Pero, de todo el grupito de personajes hay dos que son especialmente importantes. Por un lado está doña Lupe, la madre de Marina, una mujer que tiene un curioso problema fisiológico. Esta mujer sufre de repentinos y monstruosos estornudos que la obligan a permanecer en cama. Pero su problema no se queda ahí sino que acarrea ciertas consecuencias. La mujer tiene un don peculiar.




Por otro lado está Mantero, el conserje del instituto, un individuo que vive «agazapado en aquel cuartillo debajo de la escalera, oliendo a tinta y a papel, como un demonio poderoso que no se dejase arrebatar su fragua». Mantero parece, a simple vista, un tipo simple pero esconde un secreto muy oscuro que Tinoco y sus amigos terminarán por descubrir. 




Maldita lechuza me ha traído a la mente constantes remembranzas de las obras de Roald Dahl. Esta historia tiene esa ternura de las novelas del autor británico, en las que ocurrían aventuras escolares. He recordado a Matilda, a James o al niño del dedo mágico. Pero siendo una obra con mucha magia, en ocasiones también me ha venido a la mente la figura de Harry Potter, aunque mucho menos sofisticado, eso sí. Creo que el público infantil conectará inmediatamente con Tinoco y sus amigos, y a los adultos, la lectura de esta novela, nos dejará una sonrisa dulce en los labios, al recordar aquellos años de colegio en los que cualquier minúsculo detalle se convertía en una aventura.

Y, aunque sea un libro infanto-juvenil, tiene su porción de crítica. De todos es sabido que en Sevilla el calor aprieta lo suyo. Por estas latitudes sufrimos «un calor pegajoso y dulce, de esos de uva fermentada, que engorda las moscas, las pone borrachas y acaban siguiéndote a todos sitios», por lo que el aire acondicionado se convierte en una necesidad vital, no solo en los hogares, sino también en los centros de trabajo y, por supuesto, en las aulas. Pues nada, aquí los colegios públicos son hornos, una circunstancia que sale a relucir en el texto más de una vez. Pero Maldita lechuza también es una obra que incluye algún tipo de mensaje moralizante que, en edades tempranas, resultan tan necesarios. En algún momento de la narración, se nos enseña que cada uno debe forjar su propia opinión, sin dejarse arrastrar por lo que piensen los demás porque, «lo que la mayoría opina no siempre es lo acertado. Que si los que votan son unos vulgares, saldrá elegida la vulgaridad». Ahí queda eso. 

Maldita lechuza está escrita en primera persona, en la voz del propio Tinoco. Cuenta con un total de doce capítulos, de corta extensión, en los que abunda el diálogo pero carece de cualquier tipo de ilustración. Con un guiño hecho a la propia editorial - el instituto de esta historia se llama Algaida-, Maldita lechuza contiene una historia divertida, con su parte de intriga, que genera mucha ternura en el lector a través de unos personajes zalameros y simpáticos, que nos acompañarán por unas horas.

Me parece una lectura ideal para vuestros hijos, -y para vosotros, adultos-, que tendrán que averiguar qué tiene que ver la lechuza que figura en la cubierta con lo que se narra en la historia. ¿Algún personaje siniestro? Venga, a pasadlo bien.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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viernes, 2 de julio de 2021

FEDERICO de Ilu Ros

Editorial: Lumen
Fecha publicación: mayo, 2021
Precio: 21,75 €
Género: novela gráfica
Nº Páginas: 352
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788426410702
[Disponible en eBook;
puedes leer aquí]


Autora

Ilu Ros nació en Mula (Murcia) en 1985. Licenciada en Bellas Artes y Comunicación Audiovisual por la Universidad de Granada, no contempló la posibilidad de dedicarse al dibujo y la ilustración hasta que se fue a vivir a Londres en 2011. Ilu Ros encuentra su inspiración en lo cotidiano, las ciudades que visita, las personas que la rodean y las historias que le cuentan, los libros, las películas, los viajes en tren, la música que escucha... Le gusta buscar en las pequeñas cosas algo nuevo (o no tan nuevo) que contar.

Ha expuesto en la Galería Miscelanea de Barcelona y ha sido finalista del Poster Prize for Illustration, premio concedido por la Association of Illustrators y el London Transport Museum de Londres. En 2018 publicó su primer libro, Hey Sky, I'm on my Way: A Book About Influential Women (Nueva York, Lit Riot Press). Tras la publicación de Cosas nuestras (Lumen, 2020), alabado unánimemente por la crítica, seleccionado para representar la sección española de la Bienal de Ilustración de Bratislava 2021 y por el que fue nombrada Murciana del Año por el diario La Verdad, Lumen publica ahora Federico.

Sinopsis

Federico solo hay uno. No le hacen falta apellidos. Un nombre que reconocen tanto niños como adultos, que suena a duende, a cante jondo y a romance popular, pero también a la vanguardia más rompedora. Un nombre que encarna la alegría y las sombras de España, la época más brillante de nuestra cultura desde la Edad de Oro, pero también la guerra y la vergüenza de un pueblo que nunca podrá perdonarse la muerte del poeta que más lo representaba.

En este libro escuchamos las voces de aquellos que lo conocieron, desde su familia cercana hasta la legión de amigos y amigas que lo frecuentaron en sus años granadinos, en las juergas líricas de la Residencia de Estudiantes o a lo largo de su intensa vida literaria. Y, por supuesto, la suya propia: la del poeta, la del dramaturgo, la del conferenciante, con la claridad de unas ideas que hoy tienen la misma fuerza, y, por n, la voz desnuda del hijo, del hermano y del amante enamorado. Ilu Ros fusiona voces y palabras con sus ilustraciones, que nos arrastran como la magnética personalidad de Federico García Lorca: icono de generaciones pasadas, presentes y futuras.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Todo lo que se escribe, se filma, se investiga, se recita, se teatraliza,... sobre Federico García Lorca es poco. Con tan solo 38 años le arrebataron la vida y enterraron su cuerpo en algún lugar del que nunca se ha sabido. ¿Quizá en la huerta de San Vicente? Le quitaron el aire que entraba en sus pulmones, la luz que iluminaba sus ojos, el brillo de su mente, la sonoridad de su voz, el latir de su corazón, sus sueños, sus pensamientos, sus ideas. Pero lo que nunca pudieron quitarle fue la estela que dejó su paso por la tierra. Su prosa, su poesía y su teatro llegan hasta nuestros días. Lorca sigue teniendo lectores que se acercan a sus poemas. Sigue teniendo espectadores que acuden al teatro a ver sus obras. Y sigue teniendo investigadores, escritores, ilustradores, que profundizan y retratan su trayectoria. Existen mil maneras de acercarse a aquel vecino granadino, al que la guerra civil sesgó la vida. Entre esas mil formas figura lo último de Ilu Ros que lleva por título, simplemente, Federico

Federico es el nuevo álbum ilustrado de la murciana Ilu Ros. A lo largo de algo menos de cuatrocientas páginas, la autora retrata la vida del poeta y dramaturgo desde un ángulo más íntimo y personal. Por eso, este proyecto abarca desde el nacimiento de Lorca y nos lo muestra como un niño imaginativo, como cualquier chiquillo que juega en la calle.




En estas páginas tienen cabida los lugares en los que Lorca vivió de niño, el colegio y sus profesores, que irán dejando un caminito de pan, a través del cual poder ir conociendo más en profundidad al poeta. Porque hay muchas cosas que se saben de él, pero también encuentro en este libro algunas anécdotas que para mí eran desconocidas. Y aparece en este volumen el cura Pellizcos, su ama de cría o su hermana Isabel que, retratada a avanzada edad, irá recordando cómo era su hermano y contándonos parte de su vida. Por supuesto, encontraremos también en este volumen a todos aquellos con los que convivió en la residencia de estudiantes, cuando marchó a Madrid a estudiar. Por ahí andan Luis Buñuel, Salvador Dalí, Jorge Guillén, Manuel de Falla,... Y también estarán ellas, algunas Sinsombrero, como Maruja Mallo y Margarita Manso. Fueron 38 años en los que Lorca respiró, vio, escribió, amó y también le rompieron el corazón. Viajó a Cuba, a Nueva York, a Argentina,... Pero España le tenía preparada una enorme sorpresa. 

Ilu Ros inicia y termina este volumen con la muerte de Lorca, otorgándole al libro un carácter circular. Como dice en la introducción, para ella ha supuesto una enorme responsabilidad escribir sobre el poeta, pero no cabe duda de que ha hecho un gran trabajo y que ha volcado un gran cariño a la hora de escribir sobre el granadino:



Estructurado como si se tratara de una obra de teatro, con Preludio, tres actos y epílogo, Federico también recuerda a esos documentales que se construyen por medio de entrevistas. En ciertos pasajes aparecen aquellas personas que tuvieron un contacto directo con él, hablando de lo que vivieron junto a Lorca, de los momentos que compartieron, señalando los rasgos más característicos de la personalidad del poeta. 

No faltarán tampoco las referencias a sus textos, a la inspiración para sus personajes, o los fragmentos de sus obras y cartas, o aquella compañía de teatro, La Barraca, que fue un «referente para la recuperación del teatro del Siglo de Oro con el cometido de llevarlo gratuitamente a todos los rincones del país».




Nos lo contaba Ros en la entrevista que le hicimos (puedes leerla aquí), la paleta cromática que ha elegido la autora toca mucho los tonos tierra, los amarillos, los ocre, pero el color da paso al carboncillo en los momentos más dramáticos de la vida del escritor. Me gustan mucho los dibujos de esta murciana. No me parece un dibujo especialmente pulido o donde se aprecie la profundidad de campo. A veces, en ellos se ve el armazón sobre el que se construye la ilustración, pero creo que ahí radica lo singular de su trabajo. A mí me parecen una belleza. Mirad este vídeo.



 

Poco más os puedo contar. Bueno, sí. Tengo una pregunta. ¿Nunca os habéis preguntado cómo sonaba la voz de Federico García Lorca? A mí es una curiosidad que me acompaña desde que leí este libro. He buscado algún archivo sonoro, grabaciones antiguas que arrojen algo de luz, pero no he encontrado nada definitivo. Me parece algo tan inaudito que se haya perdido su voz,... Al menos nos quedan fotos, nos queda todo lo que escribió en vida, lo que publicó, lo que se sigue reeditando, nos quedan las películas que se han hecho de su vida y las adaptaciones cinematográficas de sus obras, las representaciones teatrales. Nos quedan los ensayos que profundizan en su figura. Nos queda todo lo que se ha escrito sobre él. Y nos queda este libro de Ilu Ros, Federico, que os recomiendo porque es una auténtica joya.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

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jueves, 1 de julio de 2021

MARÍA FOLGUERA: ❝El placer ha estado asociado al pecado, a la pérdida de tiempo, o al egoísmo❞

Hermana. (Placer). Este es el título de la última novela de María Folguera, escritora y gestora cultural, al frente del Teatro Circo Price de Madrid. Este título, llamativo de por sí, encierra la esencia de una novela que se vertebra en dos ramas. Por un lado, la amistad de la narradora con una mujer, a la que la une una relación de complementariedad. Por otro, el proyecto de escribir una enciclopedia que recoja momentos felices en la vida de un buen ramillete de autoras españolas, como Elena Fortún, Matilde Ras, Carmen Laforet, o Carmen Martín Gaite,... Perseguidas por la sombra del infortunio, la narradora de esta novela pretende ofrecer de todas ellas una imagen mucho más luminosa.

Marisa G.- María, me gusta mucho tu trayectoria profesional. Dramaturga y gestora cultural, el coronavirus ha hecho trizas el sector. No sé si sentís que está ya resurgiendo.

María F.- La cultura siempre ha sido un ámbito muy frágil y quebradizo, que se ve alterado por cualquier crisis y la pandemia, obviamente, no ha sido una excepción. Actualmente soy la directora artística del Circo Price y como tal he vivido el cierre, pero también he tenido el privilegio de poder reabrir con aforo limitado y todas las medidas de seguridad. Ha sido una temporada dura pero también ha sido bonito ver cómo le público ha ido respondiendo y cómo se ha comportado de forma responsable. Como gestora, he recordado la importancia de seguir haciendo teatro incluso en tiempos difíciles.

M.G.- Se agradece. Y centrándonos en tu novela, hay que reconocer que tiene un título llamativo. Su disposición casi que ya nos da a una pista sobre lo que podemos encontrar en su interior.

M.F.- Es un título raro que resulta más fácil leerlo que decirlo en voz alta. Le dimos muchas vueltas pero veía que era importante reflejar la dualidad de la trama entre las dos amigas, con la palabra «Hermana», y la trama de la investigación de la enciclopedia, que correspondería a la palabra «Placer». Quería construir una especie de conflicto entre las dos palabras. Me parece que la extrañeza que genera es muy adecuada para una novela como esta, que no es nada convencional, porque tiene dentro una enciclopedia.

M.G.- En una de las tramas, la que responde a la palabra «Placer», te centras en dibujar los mejores momentos de ciertas escritoras muy reconocidas. ¿Hay un intento de desdramatizar la vida de estas mujeres, de romper con esa imagen gris y triste que siempre las ha perseguido? En algún momento tuvieron que ser felices, ¿no?

M.F.- Sí. Venimos de una educación en el que el placer ha estado asociado al pecado, a la pérdida de tiempo, o al egoísmo. Eso se refleja en la dificultad que hay para encontrar testimonios en los que estas escritoras hablen de momentos de placer personal. Dejan pruebas escondidas en cartas, en diarios,... Siempre en materiales privados o secundarios, pero no en sus obras principales o en sus entrevistas, como escritoras de prestigio. 

La protagonista de esta novela, con la que me identifico, necesita ampliar esta imagen del canon porque el que conocemos es un poco castrante. Siempre se nos ha estado diciendo que las modelos que admiramos vivieron una existencia sacrificada, en la que tenían que elegir entre la literatura y la vida. Todas esas leyendas que giran alrededor de estas mujeres no te dan jamás un referente positivo. Son mujeres a las que admiras y que acabaron muy mal. Pero lo interesante es que, a pesar de que algunas de ellas se suicidaron, si te acercas a sus vidas, te das cuenta de que también tuvieron momentos de disfrute, de risas, de logros.

M.G.- ¿Y esto es algo que se solo se produce en las escritoras? Quiero decir, ¿hay casos similares con los hombres?

M.F.- Creo que se ha contado de forma distinta. Cuando se habla del canon de escritores se les tiende a retratar de una forma heroica, mientras que en el que caso de las mujeres es más como un martirio. Es mucho más nutrido y poblado el canon masculino y nunca se ha explicado sus vidas en esa clave de fracaso o martirologio. 

M.G.- Y estamos hablando en todo momento de escritoras pero, hasta la misma narradora, se plantea que esta idea es extrapolable a otros ámbitos, a las actrices, a las cantantes. Hay un áurea de dolor que flota sobre las mujeres creativas.

M.F.- Sí, totalmente de acuerdo. Tradicionalmente ha sido así siempre pero, cuando te acercas y miras con detalle la vida de estas mujeres, te das cuenta que han llevado vidas ricas, con dobleces, con pequeños triunfos. Me parecía interesante el ejercicio de acercarme, de renunciar a lo legendario, o al tópico, para probar a mirar desde otras perspectivas y descubrir así en qué te pueden sorprender escritoras como Rosa Chacel o Carmen Laforet, sobre la que pesa una leyenda muy fuerte.

M.G.- De todos modos, esta Enciclopedia de Buenos Ratos de Escritoras que se propone escribir la narradora es ficción pero oye, tampoco es tan mala idea.

M.F.- Sí, no estaría mal. No lo descarto. Para la novela he elegido a muy pocas escritoras pero para una enciclopedia tendría que hacer un trabajo mucho más profundo, de la A a la Z. En esta ocasión, me he dejado fuera muchísimas escritoras como Josefina Aldecoa o Emilia Pardo Bazán que, en esta novela ni se la menciona, pero en la enciclopedia se llevaría unas treinta páginas, porque ella fue una gran vividora.

M.G.- De todas estas mujeres, Elena Fortún es la más importante. Hablas muchísimo de su vida en esta novela pero también la has llevado al teatro. ¿Qué tiene esta mujer que tanto te fascina?

M.F.- Me interesa especialmente porque es una especie de paradigma de escritora infantil muy popular, con un éxito enorme, pero que precisamente por eso ha sido ignorada por el canon o por el relato oficial histórico. A la vez, fue una mujer con una vida riquísima, que han reconstruido sus investigadoras, formando parte de ese movimiento asociativo de los años 30 -el Lyceum Club-, con su faceta como periodista y política, y con la publicación de una serie de novelas para adultos como Oculto sendero, publicado en 2017. Eso nos permitió acceder a un manuscrito increíble sobre el deseo erótico entre mujeres, un secreto que ha permanecido intacto, sin pasar por edición ni censura. Es como si ahora pudiéramos acceder a los secretos de una tatarabuela. El libro nos permite ver que la vida de 1916 se parece a la nuestra en cuanto a los retos que supone la educación sexual o la malas experiencias sexuales, el deseo no pronunciado o no conseguido. Elena Fortún tiene una faceta rica y compleja como escritora pero luego, como mujer, me resulta muy interesante que pasara por distintas décadas de España que fueron tan significativas, como los años 30 y 40. No quería que ella fuera la única figura del libro y eso me ha permitido reencontrarme con Carmen Martín Gaite, de las primeras reivindicadoras de Fortún, y con otras escritoras más. 

M.G.- Y te centras principalmente en nombres castellanos, con poquísimas referencias a las anglosajonas.

M.F.- Sí, efectivamente. Al principio, en una primera versión que escribí de esta novela en 2018, había escritoras inglesas también. Pero fue a raíz de los trabajos teatrales que hice de Elena Fortún en 2019, cuando decidí centrarme únicamente en las españolas porque ellas dibujaban un mapa suficientemente rico. Aunque la mayoría de nuestras mitomanías son anglosajonas, al final, lo que nos han enseñado en el cole o lo que veíamos en las ferias del libro son escritoras españolas. Hay algo  esa influencia inconsciente.

M.G.- Y al margen de esta enciclopedia con todas estas mujeres, otra parte del libro tiene que ver con la propia narradora. Por poca cosa que sepamos sobre ti, vemos muchos paralelismos entre tu vida y la vida de la narradora. ¿Es un alter ego?

M.F.- Bueno, ella está inspirada en mí pero, ciertamente, no soy yo. Mi faceta como gestora cultural no está recogida en este libro, pero sí aparece esa parte de mí como madre, divorciada, o como investigadora de escritoras. La amiga antagonista está inspirada en mi amiga Julia de Castro, actriz, músico, cantante... Por lo tanto solo hay inspiración pero no existe un compromiso autobiográfico.

M.G.- La novela, entendida también como un alegato en favor de la amistad, se puede considerar como epistolar, aunque no tenga el formato propio del género.

M.F.- Sí, porque empleo una segunda persona. La narradora necesita de la amiga para encontrar su propia voz, necesita de su compañía y de su apoyo. En todo esto hay un juego, hay mucho de literatura compartida, porque no hay libro si no hay con quien compartir lo que escribes. No sé muy bien cómo explicarlo. En muchas ocasiones al escritor se le mitifica y se le dibuja como un ser aislado, puro, que le bajan las ideas del cielo pero, en realidad, todos escribimos para los demás. Sin soporte, sin lectores, sin amigas, sin gente que ha creído en ti, no hay libro. No se puede llegar a puerto sin ayuda de los demás. 

M.G.- Es muy llamativo el contraste entre la narradora y las dos amigas. Son dos personalidades muy diferentes. 

M.F.- Sí. Yo al principio lo veía como la fábula del rizoma y la mariposa. Una es una raíz y la otra vuela libre. Ese antagonismo me parecía que podía empujar la novela hacia delante. Por un lado está el eje de la enciclopedia y por el otro, está la amistad entre las dos mujeres. Ese contraste es el que hace que la mujer rizoma, la que se parece más a mí, no sepa a veces lo que quiere, ni qué son para ella los buenos ratos. Pero, de repente, aparece la mariposa, esa amiga que la saca de quicio y la provoca, pero que también la anima a salir de su parálisis, de sus miedos. La amiga también encuentra un referente importante en la mujer rizoma, en la que tiene casa, hija y pareja estable. Una y otra se complementan y se enriquecen. Lo importante es entender que ninguna funciona sola. 

M.G.- En la esfera íntima de la narradora aparece «el novio». Me ha encantado la forma de definirlo. «El novio» en vez de mi novio, teniendo en cuenta que ella es la voz de esta historia. Es como si se quisiera romper esa tendencia a la posesión. 

M.F.- Es interesante esta lectura. Podría ser. Se habla de «el novio», de «el exmarido»,... Mientras que, por otro lado, se insiste mucho en los nombres propios, aunque la narradora no dice nunca su nombre ni tampoco pronuncia el de la amiga. Parece como si, aunque está deconstruyendo la mitología de las escritoras, luego cuenta su vida personal casi con arquetipos.

M.G.- Es la primera novela en la que me enfrento de lleno a la era Covid. He hablado con algunos escritores que han preferido ubicar sus tramas en el antes o en el después. Tú no has querido eludir la pandemia.

M.F.- No. Como te digo, escribí una primera versión en 2018, pero la empecé a reescribir en febrero de 2020, centrándome en estos dos ejes que hablamos. No tenía previsto que apareciera la pandemia en la trama pero, cuando en marzo nos confinan, me tomé unas semanas para pensar qué hacer. Al final, decidí continuar e incorporar la pandemia. Es más, aproveché la catástrofe mundial para poder llevar a las amigas a un nuevo punto, que para ellas fuera como una prueba más de su amistad. 

M.G.- Hablas de los placeres de las escritoras pero ¿cuáles son los buenos momentos y los placeres de María Folguera?

M.F.- Me gusta mucho ir descalza y sentir con la planta del pie los diferentes suelos y texturas. También, y ahora que mi hija tiene cinco años, estoy disfrutando mucho de esos momentos en los que ella está jugando por su cuenta y yo estoy leyendo. He tardado cinco años en vivir esta experiencia y me está resultado un placer inmenso.

M.G.- Gracias, María.

M.F.- Gracias a ti.


Sinopsis: Esta es la historia de una amistad de diez años, de los veintiséis a los treinta y seis, pero podría ser la fábula del rizoma y la mariposa: la protagonista se hunde en el arraigo -vive en la casa familiar, tiene una hija, escribe-, mientras su amiga es actriz, cantante, torbellino de photocall y planea irse por enésima vez, huir de Madrid, a Texas quizá. También es la historia de un empeño: la narradora escribe la "Enciclopedia de los Buenos Ratos de las Escritoras", una obra que conseguirá hablar de placer. Se acabó el martirologio, se acabaron los dramas y el sacrificio como única versión disponible. "Hermana. (Placer)" está basado en hechos reales, pero ficciona y fantasea. La autora indaga sobre lo que callaron algunas escritoras que admira: Elena Fortún, Rosa Chacel, Matilde Ras, Carmen Laforet, María Lejárraga, o Teresa de Jesús. Sus textos, escritos desde la represión, la ambigüedad, el menudísimo goce o la duda, la ayudaron en aquella primavera de 2020, cuando su amistad se miró a la luz de una rotura inesperada. María Folguera (Madrid, 1984) es escritora, dramaturga, directora de escena y gestora cultural. Ha recibido distintos premios de narrativa y teatro. 

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