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jueves, 4 de noviembre de 2021

JUAN BONILLA: ❝Esta novela es un experimento que me propuse para jugar y divertirme❞

Nadie conoce a nadie. Con este título, Juan Bonilla publicó novela en 1996. Narraba aquel libro una historia ubicada en Sevilla, en la que conoceríamos a Simón Cárdenas, el crucigramista de un rotativo hispalense, y a Sapo, su singular compañero de piso. Ambos quedarían envueltos en una suerte de trama conspiranoica que se desarrollaba durante la Semana Santa sevillana. Posteriormente, en 1999, el cineasta Mateo Gil quiso adaptar esa novela a la gran pantalla, valiéndose de las interpretaciones de Eduardo Noriega y Jordi Mollá. Pero, ¿qué ocurre con una novela una vez que el escritor pone punto y final, y la editorial la publica? Se acostumbra a decir que la novela deja de ser del autor para pasar a pertenecer a los lectores. Aun así, ¿el autor no vuelve a pensar en ella? ¿No retorna a lo que un día escribió? Pasado el tiempo, ¿no mira con recelo aquello a lo que le puso firma tiempo atrás? Cada novelista tendrá un proceder distinto. Por su parte, Juan Bonilla ha vuelto a reencontrarse con Cárdenas y Sapo. No ha querido el autor jerezano retomar las vidas de estos personajes en el punto en el que quedaron suspendidas cuando cerró Nadie conoce a nadie. Tampoco se ha valido de los saltos en el tiempo para contar cómo son sus vidas en la actualidad. Lo que Juan Bonilla ha hecho es reescribir aquella novela pero desde el autor que es hoy, para corregir lo que ya no le parece literario. De ahí que, aquella Nadie conoce a nadie, se haya convertido en Nadie contra nadie y de este experimento narrativo estuvimos hablando hace unos días. Os dejo con nuestra conversación.

[Fuente: Web editorial
©Yolanda Morató]

M.G.- Juan, me gustaría saber si este libro es una reescritura de aquella novela, es un reflejo de aquella trama, es la trama mejorada. Cuéntame qué es exactamente este libro.

Juan B.- Esta novela es un experimento que me propuse para jugar y divertirme. Cuando escribí Nadie conoce a nadie en 1996 tenía 28 años. Con aquella novela cometí una serie de errores narrativos que ahora no me convencen. Me pregunté qué pasaría si volvía a escribir la misma historia pero desde el que soy ahora. Así que, en 2016, como no estaba ocupado con otras cosas, y conociendo la historia, los personajes y la trama, escribí la novela desde la primera a la última página, dejándome llevar únicamente por los pequeños matices que yo recordaba de la versión original. A lo mejor, en alguna descripción de algún crucigrama coincide lo que puse entonces pero porque me acordaba perfectamente de las ocurrencias que había tenido. Podríamos decir que, en términos cinematográficos, esta novela es un remake y, por tanto, como suele ocurrir, el resultado es totalmente distinto. 

M.G.- Aunque esta novela haya tomado otros derroteros distintos a los de 1996, es evidente que los personajes son los mismos. Tenemos a Simón Cárdenas, el crucigramista, y a Sapo, su compañero de piso. Tú, como persona, habrás evolucionado pero te has tenido que reencontrar con unos personajes que ya tenían un perfil. ¿Cómo ha sido ese reencuentro?

J.B.- Me dejé llevar por la memoria, por lo que recordaba de ellos. Dado que la novela se convirtió en película, la memoria se mediatiza de alguna manera. A lo que recordaba de mis propios personajes se le agrega la versión cinematográfica. Cuando a veces pensaba en Simón Cárdenas, veía a Eduardo Noriega y eso no podía ser. Por eso, lo que decidí fue atenerme a las ideas que más o menos recordaba del personaje original, es decir, Simón Cárdenas como alguien curioso pero apocado, sin saber muy bien lo que se le viene encima, y Sapo como alguien muy estrafalario. Luego, quise dar más presencia a otros personajes como al inspector y a María, la periodista. 

M.G.- La acción transcurre en Sevilla, con una trama un tanto desquiciante, que entroncas con lo que ocurrió en aquella famosa Madrugá del año 2000. En esta novela te atreves a dar una teoría sobre el origen de aquel tumulto que vivimos. 

J.B.- Sí, sí,... Ya que aquellos sucesos se vincularon más con la película que con mi novela, porque el libro no tiene suficiente fuerza como para provocar hechos como aquellos, me pareció interesante incluir aquel acontecimiento dentro de la nueva escritura. Y además, incorporar una versión de lo que realmente sucedió porque la versión que se nos dio, basándose en hechos azarosos y fruto de la casualidad, no hay quien se la crea. Por eso, en este nuevo libro he añadido una versión más o menos cerrada de lo que pudo provocar aquel tumulto de la Madrugá, unos hechos que ya se recogían en la novela anterior pero que salían reflejados de otra manera en la película. El largometraje no tiene mucho que ver con lo que se contaba en la novela original porque ni nadie saca una pistola, ni se suben a un paso de palio, ni tampoco explota un edificio de la Expo'92.

M.G.- Y en esa versión que manejas tiene mucho que ver esos juegos de rol que se llevan a la calle. En la novela este tipo de entretenimiento va a tener mucha importancia y permíteme que te diga que he alucinado con toda la información que nos ofreces sobre los juegos de rol. Has hecho una profunda inmersión en esta temática.

J.B.- Sí. El colectivo de jugadores de rol atacó mucho la novela porque sufrimos una especie de mal endémico a la hora de leer. Solemos pensar que si un novelista saca a un periodista corrupto, lo que está queriendo decir es que todo el periodismo es corrupción. No es así. Las novelas muestran individuos y si yo saco unos jugadores de rol que son peligrosos y tarados no significa que piense eso de todos los jugadores de rol. Simplemente se trata de que mis (enfatiza) jugadores de rol son así. No tiene por qué haber una identificación con los demás. Sin embargo, parece que se lee de ese modo, como si generalizáramos, y es un verdadero error. 

En cualquier caso, sí que hice una interesante y profunda indagación de los juegos de rol porque, al ser Simón un tesinando de filosofía, quise analizar la propia filosofía del juego. El juego es algo esencial. Necesitamos jugar, convirtiéndose en una necesidad tan vital como comer. Me pareció interesante hacer una indagación en un tipo de juego tan particular como los juegos de rol que tienen la peculiaridad de que, a veces, pueden saltar a la vida real.

M.G.- Podemos pensar que la trama es muy negra y oscura pero lo cierto es que es una novela cargada de humor. Uno se divierte mucho con las ocurrencias de los personajes. Por ejemplo, hay una rebelión contra el estilo indirecto y tenemos a un narrador que se queja de su papel. 

J.B.- Sí, me lo propuse así porque la idea fundamental es la del juego y quería darle ese tono a la novela. Y dentro del juego, era sustancial que la propia novela no dejara de recordar constantemente que es una novela, un texto. Por eso, efectivamente, los personajes se rebelan contra el estilo indirecto. Se hace referencia al propio artefacto del libro, y los personajes se sienten orgullosos de ser personajes literarios.




M.G.- Bueno, también hay crítica. Como digo, la acción transcurre en Sevilla y estoy muy de acuerdo con esas opiniones que lanzan los personajes. Por ejemplo, se habla de ese populismo elitista de Sevilla, que creo que es la mejor forma de definirla. Pero hay tanta crítica como amor por la ciudad. A Sevilla hay que echarle en cara ciertas cosas pero también hay que alabarle otras.

J.B.- Totalmente de acuerdo. Dada la profesión a la que me dedico, podría vivir en cualquier otra ciudad. Sin embargo, la ciudad a la que siempre he vuelto es Sevilla porque me encanta. Pero que me encante no evita que tenga cosas que me parecen de risa, a las que se les puede sacar mucha punta. Sin embargo, la ciudad tiene otras muchas cosas que enamoran y casi te convencen de que no hay un sitio mejor para estar. Todo eso quería que quedara reflejado en la novela. En un momento dado, y es un pensamiento también del autor, Simón Cárdenas dice que no viviría en otra ciudad. 

M.G.- Incluso se llega a decir que Jerez, y tú naciste allí, es un barrio de Sevilla. 

J.B.- (Risas) Eso es lo que se suele decir. Como Jerez tiene esa guerra tan particular con Cádiz, es algo que siempre he escuchado desde niño.

M.G.- Siempre he creído que conozco perfectamente la ciudad en la que nací y en la que he vivido desde siempre. Sin embargo, hay novelas, como la tuya, que me hacen entender lo contrario. Con tu libro he descubierto una Sevilla desconocida, la de aquel Teatro Real en la Alameda de Hércules que no conocía en absoluto.

J.B.- El Teatro Real fue mítico en Sevilla. En los años 70 hacían unas performances muy peculiares. Cuando llegaba la Semana Santa, ponían una virgen que, en realidad, era un travesti con barba. Era todo muy underground. Sevilla, teniendo ese punto populista y elitista, es también un gran campo de heterodoxia. Sevilla es la del color especial pero también es la de Pata Negra o Kiko Veneno. Ambas facetas conviven y eso es lo que hace fascinante a esta ciudad. 

M.G.- Hablamos de Sevilla, hablamos de Semana Santa. Habría que hablar igualmente del pregón, porque también aparece en la novela. Me he reído mucho con el personaje-pregonero, con Perramón. He intentado dilucidar a quién tenías en mente cuando creaste al personaje. Es maravilloso. Es un personaje digno de un acto tan protocolario y pomposo como es el pregón de la Semana Santa sevillana.

J.B.- Espero que no hayas descubierto en quién pensaba... (Risas)

M.G.- No, no, pero me puedo hacer una idea. (Risas)

J.B.- Bueno, bueno,... A Perramón lo construí pensando en alguien muy concreto, sí, pero no pienso decir su nombre. (Risas)

M.G.- Vale, vale,... Lo dejamos en suspense. En cualquier caso, sí aparecen personas reales en el texto. Hay referencias a Juan Goytisolo, aparece Gonzalo García-Pelayo o Juanmi Vega, e incluso tenemos a un Ignacio Garmendía (pero con acento en la í). En esa dinámica del juego de la que venimos hablando, la aparición de estas personas reales es parte de ese mismo juego.

J.B.- Sí, sí,... un juego de nostalgia. La novela la escribí en León, donde pasé muchísimo frío. Me acordaba mucho de Sevilla, la de los 90, la que viví cuando yo era joven. Y he tirado de muchos amigos reales como los que nombras u otros como Antonio Molina Flores, que hace de director de la tesis de Simón; Jesús Quintero con su cafetería de la calle Placentines; Pepe, el librero de La Roldana; o el poeta Rafa Téllez, al que conocí cuando era camarero de La Carbonería. Son nombres que fui incluyendo por pura nostalgia.

M.G.- Juan, mientras leía tu libro no me podía quitar de la mente a Ramón J. Sender y su magnífico libro La tesis de Nancy. Me llevé una sorpresa grandísima cuando tú mismo lo mencionas en las páginas finales. Me ha gustado mucho coincidir en sensaciones.

J.B.- Sender me parece un escritor injustamente olvidado, a pesar de tener libros maravillosos. No sé si llega a ser influencia o no pero, sin duda, sí hay homenaje en este libro.

M.G.- Ya para terminar, quiero preguntarte por un texto que se incorpora en la novela, el comunicado que emitió la Hermandad del Gran Poder sobre los sucesos vividos aquella madrugá. Ese texto, ¿se hizo público o has tenido acceso a él por otras vías?

J.B.- Ese texto es buenísimo, pero lo encontré cuando empecé a escribir la novela e investigué un poco sobre las versiones oficiales de aquella noche. Juraría que lo encontré sin mucha dificultad. O lo mismo fue a través de los reportajes que hizo Juanmi Vega para El Mundo, o supe de ese texto por el libro que escribió Garrido Bustamante sobre los sucesos de aquella noche. Quizá uno u otro citaron ese texto. No lo sé, la verdad. No lo recuerdo bien. 

M.G.- En cualquier caso, es digno de estudio. Bueno, Juan, no te quiero robar más tiempo. Te agradezco muchísimo que me hayas atendido. 

J.B.- Muchísimas gracias a ti. Un saludo.

Sinopsis: El remake de la novela que marcó a toda una generación y que inspiró la película de Mateo Gil. Premio Nacional de Narrativa 2020.

Simón Cárdenas, eterno doctorando en Filosofía, sobrevive mal que bien en Sevilla diseñando la página de crucigramas para un diario local mientras trata de sacar adelante su tesis sobre el llamado “Síndrome de Alonso Quijano”. Un día, en vísperas de la fiesta grande de la ciudad –la Semana Santa–, recibe una extraña llamada conminándole a introducir, en su próximo crucigrama dominical, una palabra que parece responder a un mensaje en clave. Y todo apunta a que, lo que en principio parece una broma, está conectado con una serie de actos organizados por toda la ciudad con el objetivo de sabotear las fiestas y sembrar la histeria en las calles en plena madrugá. Con ayuda de María se embarcará en una serie de pesquisas para averiguar quién está detrás.

Veinticinco años después de la publicación de Nadie conoce a nadie, Juan Bonilla ha escrito Nadie contra nadie desde cero con el objetivo de dar a los lectores la versión definitiva de aquella historia que marcó a toda una generación y que lo catapultó como una de las grandes promesas de la ficción contemporánea. El resultado es una novela completamente nueva de un escritor en el mejor momento de su carrera, tras ganar el Premio Nacional de Narrativa, repleta de humor y que sabe parodiar desde los códigos más populares (las novelas de detectives, el thriller de blockbuster…) a la alta cultura (metaficción).

jueves, 1 de julio de 2021

MARÍA FOLGUERA: ❝El placer ha estado asociado al pecado, a la pérdida de tiempo, o al egoísmo❞

Hermana. (Placer). Este es el título de la última novela de María Folguera, escritora y gestora cultural, al frente del Teatro Circo Price de Madrid. Este título, llamativo de por sí, encierra la esencia de una novela que se vertebra en dos ramas. Por un lado, la amistad de la narradora con una mujer, a la que la une una relación de complementariedad. Por otro, el proyecto de escribir una enciclopedia que recoja momentos felices en la vida de un buen ramillete de autoras españolas, como Elena Fortún, Matilde Ras, Carmen Laforet, o Carmen Martín Gaite,... Perseguidas por la sombra del infortunio, la narradora de esta novela pretende ofrecer de todas ellas una imagen mucho más luminosa.

Marisa G.- María, me gusta mucho tu trayectoria profesional. Dramaturga y gestora cultural, el coronavirus ha hecho trizas el sector. No sé si sentís que está ya resurgiendo.

María F.- La cultura siempre ha sido un ámbito muy frágil y quebradizo, que se ve alterado por cualquier crisis y la pandemia, obviamente, no ha sido una excepción. Actualmente soy la directora artística del Circo Price y como tal he vivido el cierre, pero también he tenido el privilegio de poder reabrir con aforo limitado y todas las medidas de seguridad. Ha sido una temporada dura pero también ha sido bonito ver cómo le público ha ido respondiendo y cómo se ha comportado de forma responsable. Como gestora, he recordado la importancia de seguir haciendo teatro incluso en tiempos difíciles.

M.G.- Se agradece. Y centrándonos en tu novela, hay que reconocer que tiene un título llamativo. Su disposición casi que ya nos da a una pista sobre lo que podemos encontrar en su interior.

M.F.- Es un título raro que resulta más fácil leerlo que decirlo en voz alta. Le dimos muchas vueltas pero veía que era importante reflejar la dualidad de la trama entre las dos amigas, con la palabra «Hermana», y la trama de la investigación de la enciclopedia, que correspondería a la palabra «Placer». Quería construir una especie de conflicto entre las dos palabras. Me parece que la extrañeza que genera es muy adecuada para una novela como esta, que no es nada convencional, porque tiene dentro una enciclopedia.

M.G.- En una de las tramas, la que responde a la palabra «Placer», te centras en dibujar los mejores momentos de ciertas escritoras muy reconocidas. ¿Hay un intento de desdramatizar la vida de estas mujeres, de romper con esa imagen gris y triste que siempre las ha perseguido? En algún momento tuvieron que ser felices, ¿no?

M.F.- Sí. Venimos de una educación en el que el placer ha estado asociado al pecado, a la pérdida de tiempo, o al egoísmo. Eso se refleja en la dificultad que hay para encontrar testimonios en los que estas escritoras hablen de momentos de placer personal. Dejan pruebas escondidas en cartas, en diarios,... Siempre en materiales privados o secundarios, pero no en sus obras principales o en sus entrevistas, como escritoras de prestigio. 

La protagonista de esta novela, con la que me identifico, necesita ampliar esta imagen del canon porque el que conocemos es un poco castrante. Siempre se nos ha estado diciendo que las modelos que admiramos vivieron una existencia sacrificada, en la que tenían que elegir entre la literatura y la vida. Todas esas leyendas que giran alrededor de estas mujeres no te dan jamás un referente positivo. Son mujeres a las que admiras y que acabaron muy mal. Pero lo interesante es que, a pesar de que algunas de ellas se suicidaron, si te acercas a sus vidas, te das cuenta de que también tuvieron momentos de disfrute, de risas, de logros.

M.G.- ¿Y esto es algo que se solo se produce en las escritoras? Quiero decir, ¿hay casos similares con los hombres?

M.F.- Creo que se ha contado de forma distinta. Cuando se habla del canon de escritores se les tiende a retratar de una forma heroica, mientras que en el que caso de las mujeres es más como un martirio. Es mucho más nutrido y poblado el canon masculino y nunca se ha explicado sus vidas en esa clave de fracaso o martirologio. 

M.G.- Y estamos hablando en todo momento de escritoras pero, hasta la misma narradora, se plantea que esta idea es extrapolable a otros ámbitos, a las actrices, a las cantantes. Hay un áurea de dolor que flota sobre las mujeres creativas.

M.F.- Sí, totalmente de acuerdo. Tradicionalmente ha sido así siempre pero, cuando te acercas y miras con detalle la vida de estas mujeres, te das cuenta que han llevado vidas ricas, con dobleces, con pequeños triunfos. Me parecía interesante el ejercicio de acercarme, de renunciar a lo legendario, o al tópico, para probar a mirar desde otras perspectivas y descubrir así en qué te pueden sorprender escritoras como Rosa Chacel o Carmen Laforet, sobre la que pesa una leyenda muy fuerte.

M.G.- De todos modos, esta Enciclopedia de Buenos Ratos de Escritoras que se propone escribir la narradora es ficción pero oye, tampoco es tan mala idea.

M.F.- Sí, no estaría mal. No lo descarto. Para la novela he elegido a muy pocas escritoras pero para una enciclopedia tendría que hacer un trabajo mucho más profundo, de la A a la Z. En esta ocasión, me he dejado fuera muchísimas escritoras como Josefina Aldecoa o Emilia Pardo Bazán que, en esta novela ni se la menciona, pero en la enciclopedia se llevaría unas treinta páginas, porque ella fue una gran vividora.

M.G.- De todas estas mujeres, Elena Fortún es la más importante. Hablas muchísimo de su vida en esta novela pero también la has llevado al teatro. ¿Qué tiene esta mujer que tanto te fascina?

M.F.- Me interesa especialmente porque es una especie de paradigma de escritora infantil muy popular, con un éxito enorme, pero que precisamente por eso ha sido ignorada por el canon o por el relato oficial histórico. A la vez, fue una mujer con una vida riquísima, que han reconstruido sus investigadoras, formando parte de ese movimiento asociativo de los años 30 -el Lyceum Club-, con su faceta como periodista y política, y con la publicación de una serie de novelas para adultos como Oculto sendero, publicado en 2017. Eso nos permitió acceder a un manuscrito increíble sobre el deseo erótico entre mujeres, un secreto que ha permanecido intacto, sin pasar por edición ni censura. Es como si ahora pudiéramos acceder a los secretos de una tatarabuela. El libro nos permite ver que la vida de 1916 se parece a la nuestra en cuanto a los retos que supone la educación sexual o la malas experiencias sexuales, el deseo no pronunciado o no conseguido. Elena Fortún tiene una faceta rica y compleja como escritora pero luego, como mujer, me resulta muy interesante que pasara por distintas décadas de España que fueron tan significativas, como los años 30 y 40. No quería que ella fuera la única figura del libro y eso me ha permitido reencontrarme con Carmen Martín Gaite, de las primeras reivindicadoras de Fortún, y con otras escritoras más. 

M.G.- Y te centras principalmente en nombres castellanos, con poquísimas referencias a las anglosajonas.

M.F.- Sí, efectivamente. Al principio, en una primera versión que escribí de esta novela en 2018, había escritoras inglesas también. Pero fue a raíz de los trabajos teatrales que hice de Elena Fortún en 2019, cuando decidí centrarme únicamente en las españolas porque ellas dibujaban un mapa suficientemente rico. Aunque la mayoría de nuestras mitomanías son anglosajonas, al final, lo que nos han enseñado en el cole o lo que veíamos en las ferias del libro son escritoras españolas. Hay algo  esa influencia inconsciente.

M.G.- Y al margen de esta enciclopedia con todas estas mujeres, otra parte del libro tiene que ver con la propia narradora. Por poca cosa que sepamos sobre ti, vemos muchos paralelismos entre tu vida y la vida de la narradora. ¿Es un alter ego?

M.F.- Bueno, ella está inspirada en mí pero, ciertamente, no soy yo. Mi faceta como gestora cultural no está recogida en este libro, pero sí aparece esa parte de mí como madre, divorciada, o como investigadora de escritoras. La amiga antagonista está inspirada en mi amiga Julia de Castro, actriz, músico, cantante... Por lo tanto solo hay inspiración pero no existe un compromiso autobiográfico.

M.G.- La novela, entendida también como un alegato en favor de la amistad, se puede considerar como epistolar, aunque no tenga el formato propio del género.

M.F.- Sí, porque empleo una segunda persona. La narradora necesita de la amiga para encontrar su propia voz, necesita de su compañía y de su apoyo. En todo esto hay un juego, hay mucho de literatura compartida, porque no hay libro si no hay con quien compartir lo que escribes. No sé muy bien cómo explicarlo. En muchas ocasiones al escritor se le mitifica y se le dibuja como un ser aislado, puro, que le bajan las ideas del cielo pero, en realidad, todos escribimos para los demás. Sin soporte, sin lectores, sin amigas, sin gente que ha creído en ti, no hay libro. No se puede llegar a puerto sin ayuda de los demás. 

M.G.- Es muy llamativo el contraste entre la narradora y las dos amigas. Son dos personalidades muy diferentes. 

M.F.- Sí. Yo al principio lo veía como la fábula del rizoma y la mariposa. Una es una raíz y la otra vuela libre. Ese antagonismo me parecía que podía empujar la novela hacia delante. Por un lado está el eje de la enciclopedia y por el otro, está la amistad entre las dos mujeres. Ese contraste es el que hace que la mujer rizoma, la que se parece más a mí, no sepa a veces lo que quiere, ni qué son para ella los buenos ratos. Pero, de repente, aparece la mariposa, esa amiga que la saca de quicio y la provoca, pero que también la anima a salir de su parálisis, de sus miedos. La amiga también encuentra un referente importante en la mujer rizoma, en la que tiene casa, hija y pareja estable. Una y otra se complementan y se enriquecen. Lo importante es entender que ninguna funciona sola. 

M.G.- En la esfera íntima de la narradora aparece «el novio». Me ha encantado la forma de definirlo. «El novio» en vez de mi novio, teniendo en cuenta que ella es la voz de esta historia. Es como si se quisiera romper esa tendencia a la posesión. 

M.F.- Es interesante esta lectura. Podría ser. Se habla de «el novio», de «el exmarido»,... Mientras que, por otro lado, se insiste mucho en los nombres propios, aunque la narradora no dice nunca su nombre ni tampoco pronuncia el de la amiga. Parece como si, aunque está deconstruyendo la mitología de las escritoras, luego cuenta su vida personal casi con arquetipos.

M.G.- Es la primera novela en la que me enfrento de lleno a la era Covid. He hablado con algunos escritores que han preferido ubicar sus tramas en el antes o en el después. Tú no has querido eludir la pandemia.

M.F.- No. Como te digo, escribí una primera versión en 2018, pero la empecé a reescribir en febrero de 2020, centrándome en estos dos ejes que hablamos. No tenía previsto que apareciera la pandemia en la trama pero, cuando en marzo nos confinan, me tomé unas semanas para pensar qué hacer. Al final, decidí continuar e incorporar la pandemia. Es más, aproveché la catástrofe mundial para poder llevar a las amigas a un nuevo punto, que para ellas fuera como una prueba más de su amistad. 

M.G.- Hablas de los placeres de las escritoras pero ¿cuáles son los buenos momentos y los placeres de María Folguera?

M.F.- Me gusta mucho ir descalza y sentir con la planta del pie los diferentes suelos y texturas. También, y ahora que mi hija tiene cinco años, estoy disfrutando mucho de esos momentos en los que ella está jugando por su cuenta y yo estoy leyendo. He tardado cinco años en vivir esta experiencia y me está resultado un placer inmenso.

M.G.- Gracias, María.

M.F.- Gracias a ti.


Sinopsis: Esta es la historia de una amistad de diez años, de los veintiséis a los treinta y seis, pero podría ser la fábula del rizoma y la mariposa: la protagonista se hunde en el arraigo -vive en la casa familiar, tiene una hija, escribe-, mientras su amiga es actriz, cantante, torbellino de photocall y planea irse por enésima vez, huir de Madrid, a Texas quizá. También es la historia de un empeño: la narradora escribe la "Enciclopedia de los Buenos Ratos de las Escritoras", una obra que conseguirá hablar de placer. Se acabó el martirologio, se acabaron los dramas y el sacrificio como única versión disponible. "Hermana. (Placer)" está basado en hechos reales, pero ficciona y fantasea. La autora indaga sobre lo que callaron algunas escritoras que admira: Elena Fortún, Rosa Chacel, Matilde Ras, Carmen Laforet, María Lejárraga, o Teresa de Jesús. Sus textos, escritos desde la represión, la ambigüedad, el menudísimo goce o la duda, la ayudaron en aquella primavera de 2020, cuando su amistad se miró a la luz de una rotura inesperada. María Folguera (Madrid, 1984) es escritora, dramaturga, directora de escena y gestora cultural. Ha recibido distintos premios de narrativa y teatro. 

lunes, 10 de mayo de 2021

UN NOMBRE DE GUERRERO de Laura Muñoz

Editorial: Autoeditado
Fecha publicación: diciembre, 2020
Precio: 6,92 €
Género: novela
Nº Páginas: 113
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 979-8580552453
[Disponible en eBook]



Autora

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Sinopsis

Un nombre de guerrero nace del apremio de poner palabras a una historia mil veces repetida, pero inexplicablemente silenciada. Nos relata la batalla sin tregua de una mujer cuyo anhelado embarazo de pronto se complica. Una mujer obligada a emprender un viaje contrarreloj donde las dudas, la culpa y el miedo a la pérdida irreparable la empujan hacia adelante en busca de soluciones. Pero la huida tiene una fecha límite que se llama semana 22, esa última frontera en la que una madre deberá afrontar la decisión más difícil de su vida. Un nombre de guerrero nos revela una realidad profundamente triste, pero lo hace mostrando una ternura infinita, una energía visceral y unas ganas de vida que te envuelven, impidiéndote mantenerte al margen.

[Información tomada directamente del ejemplar]



Hace algunas semanas pude hablar con Laura Muñoz, a través de Zoom. Ella estaba en Sudáfrica. Yo, en Sevilla. A pesar de la distancia y la frialdad de los medios telemáticos, la conversación fluyó como si una estuviera junto a la otra (puedes ver y leer nuestra conversación aquí). No hace falta ser demasiado sensible y tener un exceso de empatía para entender lo que ha supuesto para Laura y su familia vivir una experiencia llena de dolor, miedo e incertidumbre. A veces, la vida nos pone en situaciones insoportables, de esas de las que pensamos que jamás vamos a salir, que no vamos a recuperarnos jamás. Bueno, también dicen que el tiempo lo cura todo. Será así, aunque ciertos reveses de la vida nos dejan una cicatriz que ni el mejor cirujano estético podrá borrar jamás. No obstante, hablar de lo que nos duele, compartir experiencias, intercambiar pareceres tiene un efecto balsámico. A Laura Muñoz, escribir sobre lo que le ha ocurrido le ha venido bien. Escribir Un nombre de guerrero ha tenido un efecto terapéutico para ella y, si además consigue que su experiencia ayude a otras mujeres, a otras familias, como así está siendo, la importancia de este libro se incrementa. Os cuento.

Laura y su pareja Javier son padres de un niño de año y medio (Ferrán) cuando deciden ir a por un segundo hijo. A pesar de vivir lejos de sus respectivas familias, -trabajan en Sudáfrica-, y de lo que supuso los primeros meses en la vida de Ferrán, -noches en vela, cólicos del lactante, dificultad para compaginar familia y trabajo-, quieren darle un hermano a su hijo. Así llegan los intentos, los primeros meses de búsqueda, las sospechas,... Por fin, Laura vuelve a quedar embarazada.  Todo marcha correctamente. La pareja está feliz e ilusionada. Sueñan con poder ver la cara a su nuevo hijo cuanto antes. Sin embargo, el médico detecta algo en la ecografía de la semana dieciséis«Es grave», dirá la doctora. Laura se enfrenta sola a esa frase y el mundo se desploma. El bebé presenta un derrame pleural o hidrotórax. Es decir, tiene líquido en un pulmón. A partir de ahí, Laura y su futuro bebé se someten a diversas pruebas que determinen la gravedad de la afección. Por otro lado, ella quiere saber, conocer con exactitud qué es lo que tiene su hijo. Por eso se lanza a una búsqueda imparable de información, de segundas opiniones, de alguna posible esperanza que consiga devolverle el aliento. Lamentablemente, el camino estará lleno de obstáculos. Los augurios no predicen nada bueno y el desenlace se tiñe de dolor, el más profundo que una madre puede sentir. Así es la vida. 

Poco se habla del aborto voluntario por causas médicas. Muy poco sobre el duelo perinatal. Si lo piensas, es casi contra natura. Cuando una mujer queda embarazada, lo único que piensa es en ese día del parto y en tener a su hijo en los brazos cuanto antes. Pero en ocasiones, todo se trunca. Si te dicen que tu hijo trae una enfermedad, si no sabes si tendrá buena calidad de vida, ¿qué harías? Dudo mucho que nos podamos hacer una idea de lo que eso supone si no hemos vivido una situación así. Es que no me entra en la cabeza cómo se pude tomar una decisión en estas circunstancias. Pues Laura tuvo que hacerlo. Por eso a mí me parece de las mujeres más valientes que he conocido en mi vida. Después de tener toda la información a su alcance, después de estudiar sobre la patología de su hijo, como si ella misma fuera a examinarse ante un tribunal, después de meditarlo mucho, Laura y su pareja deciden interrumpir el embarazo. Bueno, Laura tuvo que parir a su bebé, lo que me parece más terrible aún si cabe, sabiendo a lo que se enfrentaba. 

Apuesto siempre por los testimonios. De todo tipo. De toda índole. Creo que las experiencias personales ayudan a otras personas que estén pasando por la misma situación. No basta con que un profesional te diga, te cuente, te aconseje. Siento que resulta mucho más cercano el relato de una persona, de otra igual a ti, que haya pasado antes por lo mismo que estamos viviendo. Para mí, Un nombre de guerrero tiene más valor que una novela al uso, aunque su autora admite que también la escribió con una intención literaria.

La narración, que avanza y retrocede en el tiempo, está impregnada con el peso y la gravedad de la verdad. Laura habla desde su experiencia a corazón abierto. Nos cuenta el mazazo que supuso hacer frente a aquella noticia, el dilema moral que se le presentó por delante, el aluvión de emociones a las que tuvo que hacer frente y lo sola que se sentía porque, a pesar de contar con el apoyo de su pareja, de su familia, de sus amigos, la que estaba viendo todo aquello en primera persona era ella. Era ella la que tenía a su bebé dentro, era ella la que sentía cómo se movía en su interior. Luchó todo lo que puedo por sacar a su hijo adelante, por encontrar alguna solución, algún tratamiento que revirtiera la situación de su hijo. Por eso leyó toda la información que pudo encontrar en la red, devoró estudios e informes médicos sobre la patología de su hijo, contactó con otros médicos, con otros centros hospitalarios,... En definitiva, llamó a todas las puertas posibles. Hizo todo lo que pudo, hasta ponerle un nombre a su hijo. 

Escrito en primera persona y con los diálogos insertos en la narración, Un nombre de guerrero conmueve. La lectura, independientemente de tu situación personal, al margen de que seas madre/padre o no, como es mi caso, es muy emotiva. En alguna ocasión me han caído unas lágrimas como melones, tal cual, pero es que es inevitable. Laura lo cuenta como lo vivió, conecta con el lector, te hace partícipe de lo que pasaba por su mente y su corazón. Todo eso para dejar constancia de su vivencia, para que otras mujeres tengan acceso a su experiencia y no se sientan solas. Ninguna mujer en edad fértil está libre de que le ocurra algo así. Ninguna quiere que esto le suceda, pero hay circunstancias que escapan de nuestras manos. Por eso, libros como este son necesarios. Sé que su lectura puede resultar dura, pero en estas páginas hay mucho amor, hay mucha ternura y mucha esperanza.  Recorrer junto a Laura ese camino que le tocó en suerte es recorrerlo con una amiga o con una hermana. Casos como el suyo están ahí y merecen ser escuchados. 

Un nombre de guerrero es una historia dolorosa pero muy hermosa, así que, desde aquí os invito a descubrirla. Esta historia vale oro.

[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí.

viernes, 20 de octubre de 2017

UNA DE LAS TRES de Mercedes Pinto Maldonado.


Editorial: Amazon Publishing.
Fecha publicación: agosto, 2017
 Precio: 9,49 €
Género: Novela.
Nª Páginas: 340
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 9781542045391


Autora

Mercedes Pinto Maldonado nació en Granada, pero reside en Málaga, España. Estudió Medicina, aunque lo dejó para centrarse de forma exclusiva en la literatura. Actualmente se dedica solo a la literatura, a leer y a novelar.

Con su última novela, tiene once libros publicados: El talento de Nano, La última vuelta del scaife, Maldita y Pretérito imperfecto con Ediciones B; El fotógrafo de paisajes con Ediciones Click; y además, autopublicó en Amazon cuatro novelas La caja mágica, Hijos de Atenea, Tinta roja y Cartas a una extraña, con la que fue finalista del Concurso Indie 2015 y que posteriormente editó el sello Amazon Publishing, responsable también de la publicación de Mensajes desde el lago, la segunda parte de Cartas a una extraña.

Aunque es una escritora híbrida, reconoce que la mayoría de sus lectores supieron de sus obras gracias a la publicación independiente, que le dio la oportunidad de que dos de sus novelas fueran best sellers en varios países y estuvieran más de un año en el Top 100 de Amazon.

Se considera una escritora humanista para la que cualquier género puede ser el escenario de sus historias.

Su página web es www.mercedespinto.com

Sinopsis

Separadas tras la muerte de su madre rumana, las trillizas Simona, Irina y Angela se crían en Gran Bretaña e Irlanda, siin saber de su existencia mutua, pero con la intensa sensación de que hay un vacío en sus vidas, una percepción que se desvanece entre sus dedos sin que logren darle sentido. Por eso, cuando ya de adultas una serie de coincidencias las lleva a conocerse, las tres se ven embargadas por la dicha y no tardan en restablecer una relación que nunca debió quebrarse.

Sin embargo, su encuentro revelará que en sus vidas han acabado atrapadas en las redes de hombres indeseables que amenazan con arruinarlas. Hombres peligrosos que las acechan y chantajean. Conjuradas, las hermanas decidirán ayudarse mutuamente a deshacerse de ellos y de su influencia mortal, sin saber que con ello desatarán una trama sembrada de muertes y traiciones, cuyo desenlace esconde giros insospechados, los despojos de una vida llena de secretos.

[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Cuando Mercedes Pinto Maldonado anunció nueva novela me alegré mucho. De su autoría solo he leído Maldita que me dejó muy buen sabor de poca y aunque andan por casa Cartas a una extraña y Mensajes desde el lago, aún no he podido ponerme con ellas. No obstante, fue ver la cubierta de Una de las tres por Facebook y quedarme prendada porque sí, porque ya lo he dicho por activa y por pasiva, que soy la típica lectora que se deja influenciar por las cubiertas y esta me parecía llamativa y a la vez intrigante. Luego leí la sinopsis, tan solo el primer párrafo, y mi instinto me decía que tenía que leerla. Pues bien, ya lo he hecho. Aquí os cuento lo que me ha parecido.

Una de las tres se inicia con un capítulo introductorio que servirá para poner en antecedentes al lector. En unas primeras páginas se nos narrará los orígenes de las tres protagonistas principales de esta novela. Simona, Irina y Angela son hijas de Doina, una prostituta rumana que fallece cuando ellas tienen unos tres años. Será entonces cuando los Servicios Sociales se harán cargo de las pequeñas y gestionarán la adopción. Cada una de ellas será entregada a una familia distinta en un lugar distinto. 


Irina es adoptada por un matrimonio escocés, André y Beth McLean. Dueños de una librería, gozan de buena solvencia y poseen una vida holgada y feliz. La pequeña Irina crecerá en un entorno lleno de amor, como hija única. Independiente, defensora de los más débiles, reivindicativa, reservada y generosa, Irina se convierte en agente literaria y correctora. Muy vinculada al mundo literario conocerá al novelista Donny Ness, famoso escritor de novela negra con quien se casa. 

Por su parte, Simona es adoptada por un matrimonio de abogados irlandés, Connor y Fiona Hall, padres, a su vez, de otro hijo adoptado, Bruce. Con un carácter igualmente reservado, con tendencia a la soledad y al retraimiento, Simona crece dentro de su propia burbuja, manteniéndose en su mundo, jugando con su reflejo en el espejo. Interesada en el teatro y en la interpretación, se convertirá en escritora de obras de teatro y en esposa de Lian Vance, un joven informático y programador.

Por último estará Angela que será adoptada por Amy Ross, una famosa roquera próxima a acabar su carrera musical, pues tiene casi 60 años. De pequeña viajaba con su madre por las distintas ciudades donde tuviera concierto con tal de mantenerla a su lado. Intentó darle todo el cariño posible y educarla sin ahogarla en caprichos, con sensatez. Aún así, Angela se ha convertido en una joven caprichosa, sofisticada, irascible e inconformista. Se enamorará de Eliott, el batería del grupo de su madre. 

Esta es la base de la historia que aborda Una de las tres. A partir de ahí, Mercedes Pinto urde los hilos para que las tres jóvenes se conozcan cuando antes y aquí me llevé un susto de órdago porque, a pesar de haber leído por encima la sinopsis, me imaginé que la trama giraría en torno a un reencuentro que reagrupara a las tres hermanas después de haber sido separadas de pequeña, algo que en la novela sucede demasiado deprisa, pero la cosa no iba por ahí. La novela tiene un tinte negro, en la que diversos sucesos trágicos exigirán medidas drásticas. Cada una de las tres hermanas tiene un drama personal, algo que, en mayor o menor medida, las atormenta y necesitan ayudarse la una a la otra para liberarse de un yugo que las asfixia.  De este modo idearán un plan en el que encontrarán obstáculos de todo tipo hasta un punto en el que todo se complica tanto que el lector andará despistado la mayor parte del tiempo. Porque esta es una novela de buenos y malos pero el malo se camufla la mar de bien. 

En Una de las tres hay venganza, malos tratos, extorsión, infidelidades, perversión sexual, pornografía infantil, asesinatos, engaños y secretos, muchos, tantos que entre los personajes surgirán tensiones y roces. Como veis la trama, en cuanto a componentes que la hacen atractiva, no es nada plana. Las tres hermanas y sus respectivas familias tendrán que hacer frente a diversas situaciones complejas que circunscriben el eje central del argumento y todas las incógnitas, las principales y las secundarias, quedarán debidamente resueltas. En cualquier caso, y esto es una apreciación personal que espero que Mercedes me perdone, aunque todo queda claro, sí me hubiera gustado un pelín más de profundidad en el modus operandi, no porque se cometa un asesinato que no se explique cómo se ha producido, todo lo contrario, está muy bien planteado y justificado, pero me hubiera gustado conocer más detalles, únicamente por recrearme. No puedo ser más explícita para no desvelar aspectos importantes del argumento.


lunes, 24 de julio de 2017

EN AUSENCIA DE BLANCA de Antonio Muñoz Molina.

 Editorial: Booket.
Fecha publicación:  noviembre, 2009
Precio: 6,95 €
Género: Novela.
Nª Páginas: 144
Edición: Tapa blanda.
ISBN: 9788432250538
Autor

Antonio Muñoz Molina nació en Úbeda (Jaén) en 1956. Cursó estudios de periodismo en Madrid y se licenció en historia del arte en la Universidad de Granada. Ha reunido sus artículos, reconocidos en 2003 con los premios González-Ruano de Periodismo y Mariano de Cavia, en volúmenes como El Robinson urbano (1984; Seix Barral, 1993 y 2004). Su obra narrativa comprende Beatus Ille (Seix Barrall, 1986 y 1999), El invierno en Lisboa (Seix Barral, 1987 y 1999), que recibió el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Literatura, ambos en 1988, Beltenebros (Seix Barral, 1989 y 1999), El jinete polaco (1991; Seix Barral, 2002), que ganó el Premio Planeta en 1991 y nuevamente el Premio Nacional de Literatura en 1992, Los misterios de Madrid (Seix Barral, 1992 y 1999), El dueño del secreto (1994), Nada del otro mundo (1994), Ardor guerrero (1995), Pleniluo (1997), Carlota Faingberg (2000), En ausencia de Blanca (2001), Sefarad (2001; Seix Barral, 2009), Ventanas de Manhattan (Seix Barral, 2004), El viento de la Luna (Seix Barral, 2006), y La noche de los tiempos (Seix Barral, 2009). Desde 1995 es miembro de la Real Academia Española. Vive en Madrid y Nueva York y está casado con Elvira Lindo.

Sinopsis


Mario lo tiene todo para ser feliz. Tiene trabajo, salud, amigos, pero sobre todo tiene a Blanca en su vida. Sus compañeros de la Diputación se quedan a tomar cervezas después del trabajo y miran a las mujeres que pasan por la calle como si fueran lobos, pero Mario no. Porque, en palabras del autor, «él tenía el privilegio de desear por encima de todas las mujeres a aquella con la que se había casado».

Blanca es el polo opuesto de Mario. Todo lo que él tiene de conformista lo tiene ella de inquieta. Le apasiona el arte, especialmente la pintura, y se pasa la vida de exposición en exposición. 

Tras uno de sus viajes, Mario nota que Blanca ha cambiado. Pero, ¿realmente ha cambiado tanto «su» Blanca o es que se trata de otra persona? ¿Qué hacer, acostumbrarse a vivir en ausencia de Blanca, o rebelarse contra la situación?


[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Las novelas de Antonio Muñoz Molina siempre me han parecido un confortable refugio. Guardo un gratísimo recuerdo de las que han pasado por mis manos y ahora, tras escribir su biografía, mi pensamiento se ha quedado prendado de El invierno en Lisboa, un título que me ha parecido muy sugerente y del que me han entrado ganas inmediatas de buscar información. Pero hoy vengo a hablaros de una novela corta que también posee un título alentador y curioso, En ausencia de Blanca

Estamos ante una novela de algo menos de ciento cincuenta páginas, que narrará la cotidianeidad doméstica de una pareja con un final abierto a múltiples interpretaciones y empiezo así, directamente, hablando del final, porque cuando llegas al desenlace de En ausencia de Blanca, un desenlace que ya se anticipa en parte en el primer capítulo, otorgando a la historia un enfoque circular, es inevitable preguntarte qué es lo que ha ocurrido realmente. He leído diversas opiniones en las que me ha parecido vislumbrar distintas hipótesis y curiosamente ninguna de ellas coincide con la mía. Esta es la magia de la literatura. Pero vayamos por parte.

Como digo, la novela se inicia con un primer capítulo que sumerge al lector en una bruma indecisa para provocarnos la misma incertidumbre que sentirá el protagonista en la situación que le toca vivir. Mario se pregunta si la mujer que vive con él sigue siendo su esposa Blanca pues, aunque en apariencia son los ojos de Blanca, la boca de Blanca, la piel de Blanca y la indumentaria de Blanca, hay pequeños detalles que le harán dudar. Y con esas dudas nos adentraremos en el segundo capítulo que se retrotrae al pasado y donde realmente se inicia la historia.

Mario López es un funcionario de la Diputación de Jaén. Delineante de profesión, de familia  humilde y criado en un ambiente rural, dejó su pueblo atrás para mudarse a la capital tras aprobar sus oposiciones. Tiempo atrás conoció a Blanca, una joven sumida en un profundo pozo de drogas y alcohol del que la rescató para convertirse en su mujer. Mario vive única y exclusivamente para su trabajo y su mujer Blanca. Más allá de estos dos ámbitos no hay más mundo, no hay más interés. Jamás se permite un respiro con sus compañeros tras la jornada laboral, pues no hace más que contar las horas para salir corriendo a su casa donde ella lo espera. Si su jefe lo retiene algo más de la cuenta se incomoda, si tiene que acudir a una celebración ineludible no deja de mirar el reloj. Blanca es su universo, su sanctasantórum, el único refugio en el que él se siente a gusto pues no encaja entre sus compañeros que solo se quejan de sus mujeres y hacen bromas soeces, algo que Mario no entiende, ni tampoco encaja con los amigos de Blanca, pseudo-intelectuales que tienen opinión de todo aunque sea una ridiculez. Fuera de la seguridad de su hogar junto a Blanca, Mario se siente un extraño. 

Por su parte Blanca es absolutamente lo contrario. Criada en una familia desahogada, se dedica a la vida contemplativa mientras se escuda en grandes proyectos de trabajo que jamás salen adelante. Es una mujer caprichosa, inestable, voluble e inconstante. En su interior hay ambición, ganas de realizarse, de aprender y enriquecerse culturalmente, pero nada le cuaja porque no sabe ni lo que quiere.


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¿Cómo es la relación entre Mario y Blanca? Sumisión y entrega serían las palabras que definirían el tipo de matrimonio que conforman esta pareja. Mario depende emocionalmente de Blanca a niveles superlativos. Él la idealiza, la endiosa, le atribuye virtudes que en realidad son defectos y le perdona todo tipo de excentricidades, desánimos y rabietas. Sin embargo ella es incapaz de valorar el amor de Mario y en su lugar le recrimina su sencillez y su falta de ambición, cuando precisamente es la sencillez lo que hace al personaje atractivo porque a Mario no le hace falta mucho para ser feliz. Se basta con estar casado con Blanca, algo de lo que él mismo se sorprende en ocasiones. ¿Cómo es posible que una mujer como ella se haya fijado en él?

Pero, ¿qué es lo que estos dos personajes me han hecho sentir? Digamos que me he sentido en un continuo vaivén. Confieso que me han dado ganas de abofetear a Mario y pedirle que se quiera un poquito, que no se deje manipular por la pérfida Blanca, a quien he cogido una manía espantosa, porque Blanca es una mujer que no valora lo que tiene, que se aburre con todo, que piensa que lo mejor le corresponde por derecho propio pero, por otro lado, Blanca también ha sufrido mucho y tiene un punto de víctima. No voy a negar que en algún momento me he sentido un poco Blanca, una mujer con ansias de aprender y de hacer mil cosas, de indagar en su entorno cultural, de desplazarse hasta el lugar donde la vida bulle en mil actividades. Pintura, música, literatura, teatro... todo le interesa. Y con esa parte de Blanca me he identificado solo que Muñoz Molina la lleva a un extremo que me parece peligroso. Y en ese maremágnum de vitalidad incontrolada que la posee estará siempre Mario, dispuesto y ansioso por conceder a Blanca lo que guste porque él tiene miedo, miedo a perder su punto de anclaje, un temor que se acrecentará cuando Blanca pronuncie con frecuencia un nombre. 

¿Y por qué se pregunta Mario si Blanca sigue siendo Blanca o es una impostora? Bueno, ahí entra en juego lo que comentaba antes de las interpretaciones. Sin ahondar mucho para no destripar la trama, pienso que ella toma una decisión que Mario no está dispuesto a asumir y se crea su propio artificio, un espejismo que nunca podrá compararse con la realidad, de ahí las dudas. Pero esta es una visión muy subjetiva, es la conclusión a la que el texto me ha conducido a mí y a ti probablemente te lleve por otros derroteros.  

En ausencia de Blanca es pura narración, sin apenas diálogos, en solo diez capítulos. Cuenta con una prosa exquisita y selecta, algo pomposa en ocasiones que intuyo pretende acentuar el tono sarcástico e irónico que a veces tiene el texto.  Una lectura pausada que, a pesar de su brevedad, requiere un paseo reposado por sus páginas y que te hace pensar. A mí me hizo reflexionar sobre las relaciones de dependencia, sobre la entrega y la recepción, sobre el amor idealizado y lo que esperamos de él, sobre el paso del tiempo y la caída de la venda que tapaba nuestros ojos pero también me hizo pensar en ese momento en el caes en picado, sin paracaídas, cuando lo que creías que era para siempre se hace añicos. Mario y Blanca no componen una pareja tan disparatada. Más bien lo contrario. Hay muchos Marios y muchas Blancas a nuestro alrededor, incluso nosotros mismos podemos llegar ser ellos.


 
[Algunas imágenes e ilustraciones tomadas de Google]


Retos:

-  Autores de la A a la Z

- 25 Españoles
- 100 libros


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jueves, 23 de marzo de 2017

ENTREVISTA a MARIAN IZAGUIRRE (Cuando aparecen los hombres).

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Marian Izaguirre nació en Bilbao y reside en Madrid. En 1991 vio la luz La vida elíptica, obra con la que obtuvo el histórico Premio Sésamo. Desde entonces ha publicado un ensayo, Las damas de Shanghai. En busca de Doris Lessing (2013), y seis novelas más: Para toda la vida (1991), El ópalo y la serpiente (1996, Premio Andalucía de Novela), La Bolivia (2003, Premio Salvador García Aguilar), El león dormido (publicado inicialmente en 2005 y reeditado en 2015 por la editorial Lumen), La parte de los ángeles (2011, Premio Ateneo de Valladolid), La vida cuando era nuestra (2013) y Los pasos que nos separan (2014). Es también autora del libro de relatos La reina de Chipre, publicado originalmente bajo el título Nadie es la patria, ni siquiera el tiempo (1999, Premio Caja España). Cuando aparecen los hombres es su novela más reciente.

Resultado de imagen de me gusta leer cuando aparecen los hombresSinopsis

Si veis a un hombre mayor haciendo preguntas indiscretas, que nadie se sorprenda. Su nombre es Philippe, y hace años era maestro de esgrima en Perpiñán. Ahora dedica su tiempo a una búsqueda que se ha vuelto obsesiva: quiere saber qué fue de Teresa Mendieta, una alumna muy hábil con el florete, pero torpe a la hora de gobernar sus sentimientos.



Philippe investiga, y poco a poco va entregando al lector un retrato de Teresa en que los datos reales y la imaginación van de la mano: esa mujer hermosa y distante vivía sola en un caserón cerca de la Costa Brava; por su mente desfilaban los días de infancia al lado de su madre Ángela, un ser hermoso y siempre dispuesto para el amor, y en un armario escondía una vieja caja de dulce de membrillo llena de cartas y recetas escritas a principios del siglo XX por una pariente lejana de nombre Elizabeth.

¿Dónde está ahora Teresa? Es fácil imaginarla cabizbaja, leyendo esas viejas cartas de Elizabeth, recordando a Ángela y sus locuras, pero hay un nudo oscuro que une a estas tres mujeres, y solo lo soltaremos cuando esta espléndida novela de Marian Izaguirre llegue a su punto final.



[Biografía y sinopsis tomadas directamente del ejemplar]

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Marian Izaguirre es una autora a la que todos conocemos. No en vano ya lleva publicadas unas cuantas novelas, de las que yo solo he leído dos, y las dos las he disfrutado. La autora, nos visitó la semana pasada porque venía a presentar Cuando aparecen los hombres en la librería Yerma pero, un ratito antes, tuvimos la oportunidad de sentarnos a charlar para comentar algunos detalles de esta saga familiar que estoy segura que os va a gustar a todos. Esto es lo que Marian nos contó.


Marisa G.- Marian en su día me leí La vida cuando era nuestra, una novela que me gustó mucho, tanto como esta última. Hablando con otros lectores que han leído novelas tuyas, prácticamente todos coinciden en que tus novelas enganchan. ¿Qué tienen tus novelas para gustar tanto?

Marian I.- No lo sé. Es una pregunta muy difícil para empezar, ¿eh? (risas). Intento combinar un pensamiento profundo con una manera fácil de hacérselo llegar a los demás. Procuro que ese mensaje que quiero transmitir sea lo menos engolado posible, lo más transparente, que la forma no me distraiga del contenido. Creo que son novelas para leerlas, cerrarlas y pensar un rato en ellas. 

M.G.- Solo he leído estas dos novelas tuyas que menciono. En La vida cuando era nuestra narrabas la vida de varias personas y en esta también. No sé si ese es tu sello personal, quiero decir, contar historias corales.

M.I.- Sí, por regla general sí, pero no sabría decirte si es sello personal o preocupación principal. Lo que pretendo es borrar los límites del tiempo y borrar también las distancias espaciales. Quiero dejar claro que las personas no estamos solas, no tenemos límites precisos y que lo que ocurrió antes, o mientras tanto, forma parte también de nuestro presente, de nosotros mismos.

En esta novela la identidad de Teresa Mendieta que es la protagonista principal, depende también de un tiempo pasado, de una persona que vivió mucho tiempo atrás, de Elizabeth Babel, que vivió cien años antes que Teresa. Teresa también es todo lo que los demás saben de ella u opinan de ella, o los trozos con los que los demás recomponen su identidad. 

M.G.- ¿Marian cuál es el germen de esta novela?

M.I.- Nace de varios sitios a la vez. Es mucho más agradable para  una entrevista o para una presentación decir que esta es la historia de mi familia... No, no es el caso. Yo quería hablar del tema de la identidad fundamentalmente, de cómo se construye, y también quería saber qué pasa con nuestra identidad cuando no estamos, cuando dejamos un hueco, bien porque nos hayamos ido o porque nos hayamos muerto... ¿Qué pasa con esa identidad que vas construyendo a lo largo de toda la vida? Eso es lo que quiero abordar en la novela.

M.G.- ¿Pero tú cómo definirías la trama? ¿Qué le contarías a un lector que desea leerla?


M.I.-  Le diría que es una novela que discurre a lo largo de cien años y que trata sobre la vida de tres mujeres. Dos son protagonistas y otra es un personaje secundario pero totalmente presente, de la que todos hablan aunque ella no pronuncie palabra en la novela. Esas tres épocas en las que discurre esta novela sería el principio del siglo XX, los años 60 y luego la primera parte del siglo XXI. 

M.G.- Tres mujeres efectivamente como bien mencionas. Elizabeth que vive en ese principio del siglo XX, luego estaría Ángela en los años 60 y la hija de esta, Teresa. Pero, los personajes más poderosos son Elizabeth y Teresa. ¿En qué se diferencian o en qué se parecen estas dos mujeres?

M.I.- Se parecen demasiado para ser dos personas que no se han conocido y que han vivido con cien años de distancia. Son lo que se suele llamar almas gemelas de forma incomprensible. Son niñas despiertas, niñas solitarias, niñas valientes, singulares, con una extraña manera de afrontar la vida y las dos tienen un gran descalabro emocional justo al final de la adolescencia y en la primera juventud. Y se diferencian en la voz. Elizabeth es sorda de nacimiento y por lo tanto muda, no puede hablar pero es el personaje que mejor se comunica con el lector a lo largo de toda la novela porque se escribe cartas así misma y en esas cartas no solo cuenta lo que le pasa sino cómo se siente. Para el lector y para mí como autora, Elizabeth tiene una voz super potente. 

Teresa tiene su voz en perfecto estado y sin embargo es muda emocional porque no consigue contar ni transmitir lo que le pasa ni por qué le pasa, ni lo que malogró  su camino, de ahí que guarde secretos.

M.G.- Elizabeth como bien dices es sorda y esa peculiaridad te permite contarnos cómo se trataba a estas personas en aquella época. Nos hablas de las técnicas empleadas y de un instituto catalán que ayudaba a estas personas a empezar a hablar. 

M.I.- Bueno, esto realmente es anecdótico pero contribuye a crear al personaje. No se puede hablar de una época y de una problemática sin situarla históricamente. Esto es algo que a mí me divierte mucho, todo lo que es la documentación de una novela.

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