Con Benito Olmo estuvimos hablando hace un par de semanas, en una tarde en la que el sol se ocultaba a veces tras gruesas nubes y con el olor de un cappuccino en el ambiente.
Marisa G.- Benito, un placer verte con nueva novela.
Benito O.- Muchas gracias. Estoy muy feliz.
M.G.- Me comentaste en la entrevista anterior que el regreso de Manuel Bianquetti dependería mucho de los lectores. Pues bien, los lectores han hablado, y han hablado muy bien, de tal modo que volvemos a tener una nueva novela.
B.O.- Mi intención fue crear un personaje con suficiente gasolina como para construir una saga y explotarlo en varias novelas pero claro, aunque yo lo ponga en funcionamiento, si al final los lectores no empatizan o no conectan con ese personaje, hay que desecharlo. Por suerte, los lectores han dicho que sí, que querían más de Bianquetti, así que aquí lo traigo de nuevo, en otra novela negra y ambientada de nuevo en Cádiz. Ahora queda ver si siguen reclamando más novelas de este personaje. Espero que me digan que sí porque ya tengo la siguiente en la cabeza.
M.G.- Seguro que sí. Fíjate la de vueltas que ha dado tu vida desde la novela anterior. Por entonces, con 'La maniobra de la tortuga', yo notaba mucha incertidumbre en tus palabras. Estabas en situación de desempleo y te habías lanzado a la piscina de la literatura. Aunque ya habías publicado con anterioridad, digamos que era la última oportunidad que te dabas. Imagino que ya estás más tranquilo.
B.O.- Algo sí. Es verdad que por entonces tenía mucha incertidumbre. Aunque soy una persona muy segura siempre te queda algo de duda. Puse todo lo que tenía en 'La maniobra de la tortuga' y aposté fuerte por esa novela. Funcionó muy bien, gustó mucho a los lectores. De hecho sigue funcionando muy bien porque se han vendido los derechos, se va a hacer la película y los que no conozcan a Bianquetti por los libros lo conocerá por la película. Espero poder ganar más lectores así.
Mi vida se ha estabilizado desde entonces. Sigo dedicándome únicamente a escribir, estoy trabajando en la siguiente novela, también en el proyecto de un guion del que no quiero contar mucho y colaborando en el guion de 'La maniobra...'. En un principio yo no quería participar pero reconozco que estoy aprendiendo mucho y me está resultando muy interesante. Así que ahora solo puedo decir que soy una persona muy, muy feliz porque me dedico a lo que a mí me apasiona. Me divierto mucho escribiendo y creo que eso lo nota el lector.
M.G.- Has comentado que se han adquirido los derechos para hacer una película. ¿Cómo surge esto?
B.O.- En cuanto la novela salió a la calle me contactaron dos productoras interesadas. Al final el proyecto cayó en manos de Juan Miguel del Castillo, el director de 'Techo y comida'. Leyó una entrevista mía en un periódico y una reseña de la novela y se interesó. Fue entonces cuando contactó conmigo. Sinceramente yo no sabía quién era Juan Miguel y cuando me propuso llevar la novela al cine, la verdad, no me lo creí. Pero quedé con él y ya me di cuenta que era un tipo serio y ahí estamos. Ahora mismo estamos en fase de financiación y si Dios quiere empezamos a grabar después del verano.
M.G.- Imagino que se rodará en Cádiz, ¿no?
B.O.- Así es. Se van a respetar los escenarios: Cádiz, Puerto Real y Puerto de Santa María, principalmente.
M.G.- ¿La veremos en los Goya?
B.O.- Ojalá. Sería un punto.
M.G.- Pues sí. Bueno hablemos ahora de 'La tragedia del girasol'. Manuel Bianquetti sigue siendo aquel policía al que tú describías como rudo, respondón, con problemas de control de la agresividad, muy airado pero con un severo sentido del honor y de la justicia. En esta novela, ¿Bianquetti sigue siendo igual o está un poquito más iracundo?
B.O.- Está algo peor. A ver 'La tragedia del girasol' es una novela que se puede leer de forma independiente de 'La maniobra de la tortuga' pero sí que es cierto que en aquella primera entrega se explica lo que ocurrió para que ahora, en esta segunda, veamos a Bianquetti suspendido de empleo y sueldo. Lleva un año de suspensión y por eso su agresividad no ha hecho más que aumentar. Su trabajo es una válvula de escape y ahora que no lo tiene está más rabioso. En esta novela trabajará como investigador privado pero claro, no hay mucha gente que esté dispuesto a pagar por estos servicios porque es un lujo y luego cuando tiene un caso resulta que es lo típico, que si descubrir a un infiel o a un tipo que estafa al seguro. Son casos muy burdos.
En 'La tragedia del girasol' Bianquetti tiene dos encargos que son aparentemente independientes. Por un lado, la búsqueda de una prostituta llamada Regina y, por otro, tiene que proteger a un empresario. Son dos casos sencillos pero como Manuel es un imán para los problemas se va a terminar complicando todo.
M.G.- ¿Qué mensaje quieres transmitir con tus novelas al margen de la trama?
B.O.- El lector puede encontrar algún mensaje de tipo social porque yo escribo sobre lo que veo. En 'La tragedia...' hablo de la impunidad de los poderosos, de la indefensión de los más débiles, y en ese sentido hay algo de crítica.
M.G.- En esta novela Bianquetti está intentando dejar de fumar. Esto es algo que me ha resultado curioso.
B.O.- Sí, y lo pasa muy mal porque es muy nervioso. En esta ocasión he querido construir un personaje que quiere mejorar, quiere ser mejor persona. También anda con una media relación con Cristina, ese personaje que viene de la novela anterior. Digamos que él cree merecerse algo mejor y para ello está intentando cambiar, aunque es algo que no reconocerá ni a tiros.
M.G.- Efectivamente con Cristina o con su hija Sol podremos ver su lado más personal.
B.O.- Sol y Cristina son los dos personajes que lo humanizan y lo anclan a la realidad. Son las dos únicas personas a las que él le permitiría que le levantaran la voz o le llevaran la contraria. Bajo mi punto de vista, Sol es un personaje que tiene mucho potencial aunque no la termino de explotar en esta novela. Seguramente en la próxima le dé algo más de protagonismo porque es un personaje muy interesante, una joven que a los 16 sufrió abusos y le dieron una paliza. Arrastra un trauma.
M.G.- Si en la novela anterior hablabas de la violencia de género, en esta vas a destapar el mundo de las drogas, la lucha entre narcos,... Tratas temas muy actuales.
B.O.- Pues sí porque si abres cualquier periódico te encuentras este tipo de noticias. Fíjate la que se ha organizado con 'Fariña', un libro que te deja ver hasta dónde llegan los hilos del narcotráfico. Ese es un mundo que tiene mucha miga. Ya sabemos que el 90% de la droga que entra en Europa lo hace por el sur de España, por Cádiz, Algeciras, Sevilla,... ¿Cómo no hablar del narcotráfico en una novela como esta? Bianquetti se merecía una novela sobre el narcotráfico.
M.G.- Sé que en la novela anterior echaste mano de tu experiencia como policía portuaria. Aquí también se nota esos años de experiencia, especialmente cuando hablas del funcionamiento de los puertos.
B.O.- Sí, sobre todo en lo que se refiere al trato con ese tipo de personas que no aceptan la autoridad. No solo me refiero a ex presidiarios sino también a los empresarios poderosos. Con estos últimos casi que hay que tener más cuidado porque se creen superiores y tienen recursos. Hay delincuentes que están en Baqueira o en su ático de lujo pagado con dinero negro. No estoy diciendo nada que no sepamos ya.