Mostrando entradas con la etiqueta Spencer Tracy. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Spencer Tracy. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de junio de 2019

LA COSTILLA DE ADÁN (COMEDIA - 1949)

Resultado de imagen de PELÍCULA LA COSTILLA DE ADAN
Año: 1949

Nacionalidad: EE.UU.

Director: George Cukor.

Reparto: Katherine Hepburn, Spencer Tracy, Judy Holliday, Tom Ewell, David Wayne, Jean Hagen, Hope Emerson, Eve March, Clarence Kolb, Emerson Treacy, Polly Moran, Will Wright, Elizabeth Flournoy.

Género: Comedia.

Sinopsis: Amanda y Adam son un idílico matrimonio de abogados cuya paz conyugal se ve afectada cuando un caso los enfrenta en los tribunales como defensor y fiscal respectivamente: una mujer es juzgada por disparar contra su marido y la amante de éste. Adam no duda de la culpabilidad de la acusada, pero Amanda no es de la misma opinión.

[Fuente: Filmaffinity]


El feminismo, la lucha por la igualdad entre ambos géneros, se remonta a época tan lejanas que, si nos ponemos a escarbar en sus orígenes nos sorprenderíamos de las fechas que se manejan. Pero parece que tenemos fijado en la mente la lucha sufragista como punto de partida y lo cierto es que todo se remonta a muy atrás. 

Es la primera vez que me topo con una película en blanco y negro con consignas tan claras y un argumento tan reivindicativo. Recuerdo muy bien aquel primer visionado de La costilla de Adán, me gustó muchísimo y me llevé una gran sorpresa. Que una mujer como Hepburn abandere la causa es todo un privilegio. Encontré unos diálogos llenos de premisas claras y una posición férrea. A día de hoy me sigue sorprendiendo cada vez que la veo aunque, con cada visionado, detecto algún matiz más. 

La costilla de Adán se inicia con una venganza. Doris Attinger está cansada de las infidelidades y el maltrato de su marido. Este lleva años ninguneándola, sometiéndola a golpes y humillaciones. Doris no está dispuesta a soportarlo ni un minuto más. Así que se dirige a la oficina de su marido, lo espera a la salida, lo sigue hasta el apartamento de su amante, lo pilla con las manos e la masa y dispara a todo lo que se mueve. Resultado, el marido queda herido y la amante con un ataque de pánico. Por supuesto, Doris es detenida y llevada a juicio. El caso recae en el fiscal Adam Bonner (Spencer Tracy) que tiene muy claro la culpabilidad de la esposa porque la ley es la ley y hay que cumplirla. Pretende que todo se resuelva de forma ágil y rápida pero la cosa se complica cuando su esposa, Amanda Bonner, también abogada de profesión, se interesa por el caso y se hace cargo de la defensa de Doris. La infidelidad hay que castigarla y esta pobre mujer lo único que ha hecho es defenderse, será a grandes rasgos la motivación de Amanda para inmiscuirse en el caso. A partir de ese instante, la sala del tribunal se convierte en un combate de boxeo entre fiscal y abogado defensor, una batalla que también se trasladara al domicilio conyugal hasta el punto de llegar a una situación insostenible.

Como dije antes, es la primera película en blanco y negro que me habla de feminismo desde un ángulo tan nítido. Ya desde los primeros minutos de metraje vamos a advertir el cariz de la cinta pues veremos a Amanda Bonner al volante de su vehículo mientras escucha las increpaciones del resto de los conductores masculinos. ¿Por qué una misma situación resulta distinta si el ejecutor es una mujer en vez de un hombre? ¿Por qué si la infidelidad la comete un hombre es 'algo desagradable' pero si la comete una mujer es 'algo terrible'? A ese quid de la cuestión quiere llegar Amanda, a esa discriminación que desnivela la balanza, a la injusticia de la justicia, valga la redundancia, cuando se trata de un hombre o de una mujer. Porque, como dice Amanda, no es cuestión de privilegios. La mujer de 1949 como la de hoy y la del futuro no quiere privilegios ni golpecitos en la espalda, ni pañuelos masculinos para enjugarnos las lágrimas sino una igualdad efectiva. Y en todo esto Amanda basa la defensa de su cliente, por eso recusa a todo miembro del jurado que se posicione bajo el paraguas de la desigualdad y se da cuenta con este caso, que la lucha debe empezar por el propio hogar, aunque ello repercuta negativamente y provoque graves consecuencias. Por su parte, Adam descubrirá que Amanda se ha convertido en una mujer moderna en vez de en una esposa.

Sin duda, este largometraje lanza unas proclamas bastante dignas pero he de ponerle una pega y es que creo que el enfoque en la publicidad de la cinta parte de un error. Si os fijáis, en la cartelera figura la imagen sobreimpresa de un hombre y una mujer -prehistóricos-, cada uno de ellos tirando de un pantalón porque la película se anunciaba bajo la pregunta ¿quién lleva los pantalones en casa? Un interrogante erróneo porque no se trata de una lucha de poder sino de una igualdad en el sentido más amplio de la palabra. Pero bueno, era 1949 y ha llovido mucho desde entonces. 

En cualquier caso, reconozco que la trama, una vez que se dicta sentencia contra Doris Attinger, dejo de resultarme tan chispeante y perdió esplendor. Creo que los Bonner flaquean en el último cuarto de hora y se evaporó buena parte de su sentido reivindicativo y nos conduce a un desenlace que a mi juicio, es algo insulso. En cualquier caso, y dejando de lado esa pequeña observación, he decir que La costilla de Adán es una fabulosa película con dos grandes del cine de todos los tiempos.  La química entre Hepburn y Tracy es palpable y uno tiene la sensación de estar presenciando el día a día de un matrimonio bien avenido que lleva toda una vida juntos, con sus disputas y también sus celos. ¿De qué hablarían Hepburn y Tracy en los descansos del rodaje? ¿Alimentarían ese amor prohibido durante casi treinta años sin preguntarse más nada? ¿Sin cuestionarse, por ejemplo, si ella cobraba lo mismo que él aunque fuera mujer? La verdad es que jamás me he parado a indagar cuánto cobraban estas actrices con respecto a sus partenaires y lo mismo sería interesante buscar algo de información. 

En definitiva, películas como La costilla de Adán merecen la pena verla una y otra vez.  Independientemente de la trama, de la dirección, de la música,... Es una comedia y basta con encender la tele y verlos, a ellos, a esta pareja fabulosa. Hepburn y Tracy. Tracy y Hepburn. En este caso, tanto monta, monta tanto.






Tráiler [en inglés]:

Puedes adquirirla aquí:

                                       




miércoles, 2 de mayo de 2018

LA MUJER DEL AÑO (COMEDIA - 1942)

Año:1942

Nacionalidad: EE.UU.

Director: George Stevens.

Reparto: Spencer Tracy, Katharine Hepburn, Fay Bainter, Reginald Owen, William Bendix, Dan Tobin, Roscoe Karns.

Género: Comedia.

Sinopsis: Ésta es la primera película de la famosa pareja formada por Spencer Tracy y Katharine Hepburn. Él es un periodista deportivo, ella, una periodista política que necesita que le recuerden los placeres simples de la vida. Una inteligente comedia de lucha de sexos llena de química y encanto.

[Fuente: Filmaffinity]



Uno de los romances más sonados de Hollywood fue el que protagonizó Spencer Tracy y Katharine Hepburn, un romance que se inició justo en el rodaje de esta película, La mujer del año, en el que ambos actores coincidieron por primera vez. A partir de entonces surgió el amor, coincidieron en otros largometrajes y estuvieron juntos veintisiete años. Lo curioso es que no fue una relación oficial. Spencer era católico, estaba casado y nunca se divorció. Aunque su entorno conocía que estaban juntos, intentaron mantener su relación apartada de miradas indiscretas, compartiendo vida en los periodos en los que no tenían rodaje. Ella permaneció a su lado hasta el mismo momento de la muerte de Spencer, el 10 de junio de 1967.

La mujer del año narra el romance de dos periodistas del Chronicle de Nueva York. Sam Craig cubre la sección de deportes y se pasa el día viendo partidos de beisbol, rugby, boxeo,... de los que hace las crónicas para su periódico. Por su parte, Tess Harding es una reputada periodista internacional, hija de diplomático, se ha recorrido el mundo tras las noticias políticas que mueven el mundo, tiene importantes contactos y es una mujer muy independiente. Afín al movimiento feminista que lidera su tía Ellen, da conferencias en favor de los derechos de la mujer pero no parece entender muy bien la esencia del pueblo americano. Sus declaraciones en una radio local recriminando que su país solo piensa en beisbol mientras el mundo se debate en una guerra mundial, despiertan el lado más sarcástico de Craig y comienzan a lanzarse puyas en forma de columnas a través del periódico. Sin embargo, el director del rotativo los reúne en su despacho para darles un tirón de oreja a ambos. Será la primera vez que se vean y así saltará la chispa de su amor. A partir de ahí comienzan una relación y se casan. Ambos continúan con su trabajo pero... Bueno, como siempre os digo, el resto es mejor que lo descubráis vosotros.

La película analiza el papel del hombre y de la mujer. Se acepta desde todos los ámbitos que la mujer ejerza una profesión, también que compita con el hombre en el mismo sector, incluso que tenga más éxito que él pero siempre y cuando se trate de una mujer soltera. Las tornas cambian si ella pasa a ser la esposa de. ¿Cómo asimilar que la esposa tenga más éxito que el marido? ¿Cómo puede un matrimonio ser feliz si ella se dedica a su trabajo en vez de cuidar al esposo y encargarse del hogar? Bueno, este largometraje nos presenta una pareja poco convencional. Tess es una reconocida periodista que organiza fiesta a las que asiste personas muy influyentes de todo el mundo, cuyas opiniones son muy tenidas en cuenta y sus declaraciones ocupan titulares de los medios de comunicación. Vive por y para el trabajo, siempre pendiente de los diversos acontecimientos políticos que azotan el mundo, y anda siempre con prisas, incluso el día de su boda. Por su parte, Sam no es más que un periodista local, un hombre mucho más tranquilo, y que está locamente enamorado de Tess. Su amor por ella le permite superar todos los escollos iniciales una vez que han contraído matrimonio pero los problemas no tardaran en aparecer. Es entonces cuando el tono de la película cambia radicalmente. De la comedia, con escenas llenas de humor, se pasará al dolor, a la decepción y al drama. ¿Estamos ante un matrimonio irreconciliable? ¿Algunos de los dos dará su brazo a torcer? Creo que, teniendo en cuenta que estamos en 1942, os podréis hacer una idea del desenlace de la película, aunque advierto que hay matices.

Katherine Hepburn en el papel de Tess Harding está fabulosa. Su personaje es un poco egoísta en alguna ocasión, exigiendo a su marido más de lo que se puede esperar. Ella sabe adoptar perfectamente el papel de mujer independiente que vive entregada a su carrera profesional. El trabajo es lo primero. Es maravilloso verla moverse en pantalla, siempre con ese brillo en los ojos, con su esbelta figura -sorprende la minúscula cintura- y ataviada con unos sombreros ridículos pero muy divertidos. 

Y Spencer Tracy haciendo de Sam Craig tampoco se queda atrás. Es el hombre con un toque estereotipado pues para él, el deporte es lo único importante. Enamorado y entregado, Sam tiene un límite y saca su lado más rencoroso y vengativo en un momento puntual que la película justifica porque ella, bueno, ella es una mujer que se ha desviado de su camino. Repito. Estamos en 1942. Tracy le saca partido a su personaje, lo muestra sumamente paciente con su encogimiento de hombros y su mirada de resignación pero también sabe enfadarse cuando la situación lo supera. Tracy confiere al personaje una cara y una cruz. El amor es el amor, pero el hogar es el hogar.
  
La pareja funciona de maravilla dentro de la película. La complicidad de ambos es palpable y el cruce de miradas está cargado de electricidad. No se puede decir que uno esté por encima del otro e incluso cuando están juntos son dos titanes que se devoran o se lastiman. Un choque de trenes fantástico.

A pesar de tener su parcela de drama, La mujer del año es propiamente una comedia, de ahí que cuente con escenas muy divertidas -no olvidaré nunca la secuencia del dormitorio en la noche de bodas-, y diálogos muy rápidos y dinámicos, llenos de humor pero también de amor, lo que consigue que el espectador disfrute con cada segundo de metraje.

La guerra de sexos queda planteada en esta película en la que el amor surge en un segundo y se aviva en un minuto. Probablemente lo mismo que le ocurrió a Tracy y Herburn. Esta lucha entre hombre y mujer no será la única que interpreten en su vida. Volveremos a ver a la pareja en La costilla de Adán pero de momento, y a la espera de hablaros de ese otro largometraje dirigido por George Cukor, os recomiendo que veáis el primer trabajo de este tándem cuyo amor traspasó la pantalla. No es lo mejor que he visto pero sí es bastante recomendable.




Fragmento [en inglés]:


Puedes adquirirla aquí:



 



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...