miércoles, 7 de octubre de 2026

INMA AGUILERA: ❝Mi abuelo se crecía con su arte pero eso no le impedía valorar el arte de otros❞

A mediados de septiembre pasé unos días en la playa. Me acompañó La hija del joyero de Inma Aguilera, novela de la que me quedaban escasas cincuenta páginas. Leo despacio porque vuelvo a estar embarcada en temas de estudio y eso me impide leer más de lo que me gustaría o dedicar tiempo al blog. Pero leo. Y disfruto. Sobre todo, si mis escasos momentos libres los dedico a novelas como esta de la que os hablo hoy. Y no solo disfruto yo, sino que me consta que otros muchos lectores también lo hacen. Me reí esos días en la playa porque, en los paseos, no fueron una ni dos a las personas que vi enfrascada con la lectura de esta novela. Mi marido solía señalarme con disimulo la presencia de La hija del joyero bajo alguna sombrilla. 

Y es que Inma Aguilera vuelve a conquistarnos. Resulta increíble lo mucho que se aprende con las novelas de esta escritora malagueña, que no siente temor alguno en hacernos viajar en el tiempo, para contarnos la Historia de aquella España, enlazada en fina filigrana con una trama llena de amor o misterio. Si antes nos contó la vida de aquellas mujeres que trabajaron la cerámica o engalanaron lienzos, Aguilera nos propone ahora una inmersión en el mundo de la joyería, a través de las vivencias de una joven joyera - Ágata Guirado-, y del misterio que gira alrededor del anillo de Alfonso XII y su amada Mercedes, sortija que hoy está custodia en la Catedral de la Almudena. 

Marisa G.- Inma, un placer tenerte en Sevilla y volver a leerte. Tengo que decir que voy por la página 400. No la he terminado todavía pero estoy super enganchada, con ese misterio alrededor del cual gira la novela. Supongo que me esperan muchas sorpresas todavía.

Inma A.- Creo que sí, que te quedan unos cuantos sobresaltos. [ríe] 

M.G.-  Pues vamos a empezar. Nueva novela, La hija del joyero pero no hace tanto tiempo que publicaste La pintora de la luz. Vas a un ritmo de publicación bastante interesante.

I.A.- Sí. Estoy muy contenta. Siempre he ido produciendo historias y, ahora mismo, estoy en una etapa de mi vida en la que me puedo centrar en esto. 

Estoy muy agradecida con un sello como Ediciones B. Es un buen equipo que me permite explorar, explotar y desarrollar historias, unas detrás de otras. Yo estoy encantada con este ritmo.

M.G.- Creo que nunca te he preguntado cómo nacen tus historias. ¿Cómo se produce ese clic dentro de ti para escribir historias, que no sólo nos hablan de una época de España, sino que también nos muestras ciertas profesiones de antaño?

I.A.- En mi caso, siembro el terreno, preparo un poquito por dónde va a ir la fogata, por decirlo de algún modo y estudio. Si haces histórica, tienes que documentarte bien. No voy a dominarlo nunca pero sí procuro conocer lo suficiente de esta etapa histórica concreta, del momento en el que quiero ubicar el argumento que invento, para poder sentirme cómoda. Pero digo que preparo el terreno porque sí hay un momento en el que se produce un chispazo, aunque eso ocurre en un momento cotidiano. Surge una idea, en este caso, la hija de un joyero con este u aquel problema social, en este ambiente, pero ¿cómo es ella?, ¿cómo habla? Eso, normalmente, me viene cuando estoy a otras cosas, en el gimnasio, o dando un paseo, o durmiendo. De repente, la escucho hablar. Ese es el chispazo que viene de lo más profundo de mi mente. ¿Y por qué se produce? Pues creo que porque he creado el terreno y el ambiente para que el personaje cobre vida.

M.G.- Siembras y luego recoges.

I.A.- Sí, recojo el tomate [ríe].

M.G.- Bueno, La hija del joyero es una novela que tiene su parte histórica y su parte de misterio. Vamos a conocer a Ágata Guirado. Ella será la hija del joyero, de Aurelio Guirado. Su padre va a morir en extrañas circunstancias, nos vamos a desvelar mucho, y ella cree que detrás de su muerte hay un objeto, un elemento concreto. ¿Qué nos puedes contar? ¿Qué hay detrás de la muerte de Aurelio Guirado? 

I.A.- Bueno, hay un objeto real, que existe de verdad, el anillo maldito de los Borbones. Se le llama el anillo de Alfonso XII o el de Mercedes de Orleans, la que fue la primera esposa de Alfonso XII, aquella reina sevillana. Ahí va un guiño a Sevilla.

A Alfonso y a Mercedes, el matrimonio les duró muy poco. Ella murió muy joven. Se dice que llevaba ese anillo y que falleció con motivo de una enfermedad difícil. Aquel anillo pasó de mano en mano por la familia real, por las mujeres del entorno de Alfonso XII, y todas ellas, fallecieron. El propio Alfonso XII murió muy joven. Pues ese anillo se expone en la Catedral de la Almudena de Madrid, en su museo. Se puede visitar y se considera un anillo lo suficientemente maldito como para que la segunda esposa de Alfonso XII lo donara a la Almudena, para que estuviera bajo la protección de la virgen. Eran muy supersticiosos en aquella época. Y los joyeros, en sí, lo son y creen mucho en las repercusiones que puede tener el diseño de una joya, o la intención con la que se creó. Hay una frase que dice: nunca regales un regalo. Por algo será, ¿no? Bueno, yo juego con todo eso, con el hecho real de la sortija y lo enlazo con la familia de Ágata. De alguna manera, ella va a entrar en contacto con ese objeto.

M.G.- Yo no conocía la existencia de ese anillo custodiado en la Almudena. ¿Es algo que se conoce mucho y de lo que yo no tenía conocimiento?

I.A.- Bueno, es que hay otras joyas más famosas y de las que se dicen que están malditas. Por ejemplo, la perla peregrina, de la época de Victoria Eugenia y de Alfonso XIII. O el diamante azul británico, el diamante Hope. 

Con respecto a la historia de Alfonso XII y al romance de Mercedes, lo que ha pasado al imaginario colectivo ha sido más la historia de amor, lo que se ve en las películas. Se cuenta la historia de amor, hasta el momento en el que ella muere. En esta novela, yo voy a contar lo que sucede después, cuando Alfonso XII cayó en un desánimo tan grande, contagiando su luto a toda la ciudad. España lo estaba pasando muy mal, se estaba recuperando de una etapa convulsa. Hubo una laguna temporal, después de que Isabel II se exiliara. Se produce la Restauración borbónica, vuelve este rey, tan joven, tan formado, con mucha ilusión y muchas ganas de diferenciarse de su madre. Hubo mucha gente que no estaba muy convencida de que él pudiera afrontar ese reto tan grande, siendo tan joven. Él quiso revitalizar la Corte, contratar a gente nueva, darle mejores condiciones laborales a los que trabajaban en el Palacio Real. 


[Si quieres escuchar nuestra conversación, clic en el vídeo]

M.G.- De eso hablaremos luego pero, volviendo al anillo, he buscado fotografías. Es una sortija con un diamante y una perla gris pero en realidad, debería ser un ópalo

I.A.- Eso es algo que me dejó fascinada. Siempre se ha hablado del ópalo maldito del condado de Castiglione. Esa es una de las muchas variantes de la leyenda que yo aprovecho. Me llamó la atención que, muchas de las descripciones clásicas de aquella época hablaban de un diamante y un ópalo. Por mi abuelo, sé que el ópalo es una gema con la que los joyeros no quieren trabajar porque tiene fama de ser una gema maldita, y más en el siglo XIX. Eso me hizo pensar que quizá por ese motivo cambiaron el ópalo por la perla gris pero, ¿en qué momento? Si de verdad había un ópalo, ¿cuándo se cambia por la perla gris y por qué una perla gris? Es de mucha rareza. Es un misterio muy interesante con el que jugar.

M.G.- Pues al margen de seguir la pista a la joya, la novela nos va a mostrar el contexto histórico del momento. Has comentado que es una época convulsa, con un rey muy enamorado de Mercedes, una época de duelo,... ¿Cuáles son los hitos históricos más importantes de esos años?

I.A.- Me interesaba mostrar un poco el arranque de una cierta estabilidad. Málaga tenía muy buena relación con Isabel II, a través de los marqueses de Loring, muy conocidos en mi ciudad. Amalia Heredia, marquesa de Loring es un personaje que me gusta mucho. Es una señora muy inteligente, muy culta, mecena de las artes y de la enseñanza femenina. Por otro lado, también está Antonio Cánovas del Castillo, malagueño, que acabará siendo ministro... Bueno, como digo, me interesaba arrancar con esa estabilidad. Pero luego, en el año 68 se produce la Revolución gloriosa e Isabel II es exiliada. Habrá mucho movimiento en las calles, los militares y la gente se revuelve. Me interesaba mostrar todo eso desde los ojos de las clases sociales trabajadores y en este caso, desde los ojos de un artesano, como es Aurelio Guirado. Como joyero, tiene clientes muy poderosos. Él intenta mantenerse al margen y no opinar, pero llega un momento en el que el país tiene tantos frentes que resulta imposible. El problema está en que cualquier comentario puede ofender a muchos o contentar a unos pocos y eso puede salirle un poco caro a Aurelio. 

Luego habrá un salto con la llegada de Alfonso XII. Se vuelve a instalar la monarquía. Habrá mucho escepticismo por parte de la gente que se pregunta si ha cambiado algo o no. El rey está depresivo y le buscará nueva esposa. En ese año de 1879 van a pasar muchas cosas en torno al Palacio Real. Llegará María Cristina de Habsburgo-Lorena, que a va a ser la segunda y definitiva esposa de Alfonso XII, madre de Alfonso XIII. Él emprenderá algunas reformas en el palacio. Quería retratar cómo la construcción del Comedor real es precisamente una metáfora de ese cambio a la modestia que él quería. Creo que fue el primer monarca que quiso ser austero, por lo menos, frente a las generaciones anteriores. Él derribó los tres cuartos de la reina, su madre, que eran muy opulentos, como los de Carlos III, y construye un comedor precisamente para reunir a poíticos, a gente de todas las clases, como sigue siendo hoy día. 

M.G.- Vamos a centrarnos en Ágata. Ella será la protagonista principalísima. Me ha recordado mucho a las mujeres de tus novelas anteriores, mujeres muy potentes, poco convencionales. Ágata tiene muy claro lo que quiere ser y no está por la labor de acceder a los deseos de su padre, de convertirse únicamente en esposa y madre. Además la vamos a conocer con sólo once años e iré evolucionando a lo largo de la novela.

I.A.- Sí, la edad no es algo casual. Mi abuelo materno, joyero,  comenzó en un taller a los once años. A los doce años era una edad en la que las familias ya hacían planes de casamiento para sus hijos. Me interesaba reflejar ese momento, en el que ella se pregunta cómo su padre, conociendo su talento y su inteligencia, no quiera nombrarla como heredera y sucesora del taller de joyería. Pero, dentro de lo que cabe, Ágata tiene suerte porque le prometió a su mujer que no obligaría a su hija a casarse con este u otro hombre, sino que ella sería quién eligiera a su marido. Pero tenía que casarse porque eso es lo que la sociedad esperaba de ella. No podía vivir de la joyería y eso le produce mucha frustración, algo que se irá viendo a fuego lento, desde niña, luchando contra el entorno más cercano, que la admira, pero, al mismo tiempo, la aparta. Sin embargo, Ágata, por donde se mueve, llama la atención. No lo hace aposta es que ella es diferente. Tiene mucho carácter y, a pesar de ser tan ermitaña, tan prudente, tan discreta en muchas cosas, si tiene que dar un golpe sobre la mesa, lo pega, y si tiene que enfrentarse con la persona más peligrosa de Madrid, también lo hará. 

M.G.- Algo llamativo del personaje es que, a pesar de que su padre permite que ella desarrolle su talento en el taller, no quiere que se sepa que es ella la que realiza algunos de los encargos que le hacen al padre. ¿Había muchas mujeres joyeras, como Ágata, en aquella época?

I.A.- Había mujeres en todas partes. De hecho, las que más famosas han sido son las mujeres de la literatura porque, a pesar de que usaran seudónimo, eran a las que más fácil se les podía seguir la pista. Los textos literarios transcienden y la gente siente curiosidad por saber quién está detrás de un libro. Pero yo he puesto la mirada en objetos como los platos, las vajillas o una joya que, con el paso de las generaciones, se pierde la identidad de quién creó ese objeto. Muchas veces, en los museos, me ha sorprendido enterarme de que hay una mujer detrás de un cuadro, o de cualquier objeto artesanal, y la gran pregunta es por qué no ha trascendido más, por qué me estoy enterando al leer una cartela en un museo y no se ha conocido más la obra de esta persona. 

M.G.- Se mantuvo oculto porque la mujer estaba destinada a lo que estaba destinada a lo que estaba destinada. 

I.A.- Esa es la cuestión. Mira Marie Curie. Ella era la mente pensante y, sin embargo, era su marido el que se llevaba el mérito. Al final, todo cayó por su peso. Eran mujeres tan brillantes que todo termina explotando. Tiene que haber mucho más de lo que desconocemos que de lo que sabemos.

M.G.- Hay otros muchos personajes en la novela, masculinos. Por ejemplo, hay un barón que aporta chispa y vidilla a la historia; hay otro personaje que aparece, desaparece y vuelve a aparecer,... Cuéntame un poco de estos personajes masculinos.

I.A.- Uno de ellos es Velasco. Su nombre significa cuervo. Es un chico que representa la ambición en su estado más puro, un chico con un origen adinerado pero que sufre una desgracia familiar importante y eso lo conduce a convertirse en aprendiz del taller Guirado. Ágata, en un principio, le tendrá unos celos tremendos porque, viniendo de la nada, su padre ve en Velasco a un potencial sucesor del taller. Es verdad que el muchacho tiene talento, aprende deprisa y es listo. Se va  a ver la diferencia entre Ágata y Velasco. Ella es ambiciosa pero de su proyección personal, sin embargo, todo lo que él hace, lo hará por prosperar, por volver a tener el poder, el dinero que antes tenía su familia

En Madrid conocerá a Arturo. Su nombre significa oso. En Madrid, el oso tiene un significado muy potente, es uno de los símbolos más importante. Es como un guardián de Madrid. Arturo es justo todo lo contrario a Velasco. Si Velasco vive por las apariencias, a Arturo le importa todo tres pepinos. Su origen familiar es muy duro, con una familia muy oscura, muy manipuladora, de los bajos fondos. En esa época había muchos nobles del tipo de Arturo, del barón de Valdecarros, que se relacionaban con los bajos estratos de Madrid.

A Ágata le sorprenderá tanto Velasco como Arturo, de la manera más insospechada.

M.G.- Personajes reales de la novela. Has hablado de la marquesa de Loring pero también hay por ahí una condesa italiana y está Francisco Marzo. Y, por supuesto, Alfonso XII. Son personajes reales que aparecen con su nombre y apellido pero también hay personajes reales que te han inspirado para crear a los ficticios.

I.A.- Francisco Marzo es un señor que llega un mes de marzo a la Corte de Alfonso XII, siendo muy joven y con mucho talento. Intenté tirar del hilo y es verdad que el apellido Marzo tiene su resquicio como casa de joyeros, pero el origen de este hombre es más incierto y eso me permitió fantasear. He jugado mucho con él.

Y luego está Raimundo Ulloa, es un personaje que sale desde el principio. Es un personaje inventado al que yo coloco como protegido del Duque de Montpensier, que perdió varios hijos. Es el personaje sevillano de la novela, muy inspirado en Prudencio Menéndez, el ayuda de cámara de Alfonso XII. El rey buscaba a gente sencilla, con dos dedos de frente, y que no tenían por qué ser de la aristocracia. 

Y también está Viviana Oliveri, condesa de Costiglione que está inspirada en Virginia Oldoini, condesa de Castiglione.  Esta mujer era un personaje muy interesante porque era muy diva y  muy egocéntrica. Se casó con el conde de Castiglione, siendo él muy mayor. Ella se relacionó con hombres con mucho poder. Supuestamente, el gobierno italiano le encargó que sedujera a Napoleón III, para mediar en los conflictos de Europa y, teóricamente, consiguió salirse con la suya. Ella estaba muy subida y cuentan que fue amante de Alfonso XII, cuando él tenía diecisiete años y ella era veinte años mayor que él. Encima tenía el apoyo de Isabel II. Diva contra diva no casa bien y, al final, Isabel II le cogió ojeriza y hundió un poquito su reputación social en París. Me parecía muy potente mezclar el personaje con la amante más famosa que tuvo Alfonso XII, con Elena Sanz. Esta mujer fue una cantante. La música es importante en la novela porque tenemos a la amante, que era cantante, a su esposa, María Cristina de Habsburgo-Lorena, que era pianista, y, luego, el mentor de Alfonso XII, Guillermo Morphy, de origen irlandés, era también un músico extraordinario.

M.G.- La condesa se las trae...

I.A.- Sí, sí... La condesa original quería ser modelo y era muy egocéntrica. Le gustaba que le hicieran cuadros, retratos,... Si la buscas en Internet puedes encontrar retratos suyos. Pero en la novela le cambio el arte, y la pongo como soprano.

M.G.- Pues la novela transcurre entre Málaga y Madrid. Vamos a poder pasear por las dos ciudades pero, ¿qué queda de la Málaga de entonces?

I.A.- No lo que me gustaría. Me hubiera gustado que hubiera quedado mucho más. He ambientado la novela precisamente entre el cruce de la Alameda principal y la Puerta del Mar, calle de los artesanos. Si consultas los padrones, descubres que realmente, incluso en la Alameda, había ebanistas y trabajadores que se habrían hecho de mucho dinero por sus creaciones. Se relacionaban con los nobles, los burgueses de la Alameda principal. La estética de la Alameda se conserva. La casa donde vive Ágata Guirado, que era de los Ugarte-Barrientos, una casa muy importante, se conserva en la actualidad. Donde yo ubico a los Crooks, que es actual número 23, hoy es el Archivo municipal. Creo que en su origen era el número 25, que ya no se conserva, pero los ubico en el 23 para que la gente lo visualice. Y luego, otra cosa que también se conserva muy bien es el Jardín botánico de la Concepción. En ese lugar, Amalia y Jorge Loring tenían un entorno paradisíaco. Por lo visto, cuando se fueron de viajes de bodas por Europa, se enamoraron mucho de las especies que fueron conociendo. Se las fueron trayendo de Asia, y quisieron fundar un entorno así para la ciudad de Málaga. La villa de los Loring también se puede visitar y es muy bonito. De algún modo, algo se conserva y ¡el salero de los malagueños sigue siendo igual! 

M.G.- Inma, en las novelas anteriores nos enseñaste el mundo de la cerámica, de la pintura pero ahora, con esta novela, te metes en la joyería. Sé que tu abuelo materno fue joyero, a él va dedicado el libro, pero es que leyendo aprendemos mucho sobre las diferentes gemas, las piedras, los matices, los colores,... Habrás tenido que estudiar mucho. ¿Quién te ha enseñado todo esto?

I.A.- Yo no partía de cero. Tenía un poquito de base de lo que recordaba, y recordaba más de lo que pensaba. Me he dado cuenta al leerlo. Aunque conservaba muchos recuerdos, evidentemente he tenido que estudiar mucho. Me compré muchos manuales y he visto mucho tutorial. Me acuerdo muy bien de los sonidos y algunas cosas las retengo de haber visto a mi abuelo pero hay tantas técnicas y matices que he tenido que ir directamente a Youtube. También he leído mucho sobre mineralogía, sobre qué significa cada piedra,.. He aprendido mucho.

M.G.- Y en tu familia, ¿nadie ha seguido la estela de tu abuelo?

I.A.- No. Yo tenía un amigo que estudiaba diseño en San Telmo y fue a pedirle a mi abuelo que fuera su maestro pero mi abuelo era ya muy mayor. Tenía problemas en el cuello, temblaba mucho, ya no podía hacer casi nada. Además se lo comentó a este muchacho, le dijo que él estaba ilusionado con un arte que ya no se practicaba. Le dijo que le traía más cuenta irse a un taller más moderno, donde podía aprender cómo se hacía ahora. 

Mi abuelo se crecía con su arte pero eso no le impedía valorar el arte de otros.

M.G.- No era vanidoso.

I.A.- No, no, a pesar de tener un estilo muy llamativo y muy característico. Remataba con flores de lis y muy pocos joyeros se tomaban la molestia de hacer un acabado bonito por detrás. Él lo hacía pero recuerdo que, siendo una niña, fuimos a Madrid a visitar el Museo de Lázaro Galdiano, y me explicó los detalles de las joyas que allí se exponían. Mi abuelo me hablaba de aquellas joyas con un orgullo y una admiración sincera. 

M.G.- Entiendo. Bueno, Inma, ha sido un placer conversar contigo, leerte. Sé que estás teniendo ya muchísimo éxito.

I.A.- Va muy bien.

M.G.- Lo dejamos aquí. Un placer.

I.A.- Gracias a ti.

Sinopsis: UNA FAMILIA DEDICADA AL ARTE DE LA JOYERÍA

Málaga, 1867. Ágata Guirado crece entre piedras y metales preciosos en el taller de su padre. Ya de niña demuestra un talento extraordinario para la joyería, pero también un carácter indomable que se rebela contra una sociedad que quiere apartarla del oficio. Sin embargo, su destino está a punto de cambiar.

UN ANILLO MALDITO

Madrid, 1878. Tras el misterioso robo de un anillo en el taller Guirado, Ágata emprende un viaje a la capital en busca de respuestas. En una ciudad marcada por profundas desigualdades, pronto descubrirá que la joya desaparecida puede estar relacionada con algunas muertes en la familia real.

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