miércoles, 14 de marzo de 2018

LA FORMA DEL AGUA (DRAMA - 2017)

Imagen relacionadaAño: 2017

Nacionalidad: EE.UU.

Director: Guillermo del Toro.

Reparto: Sally Hawkings, Doug Jones, Michal Shannon, Octavia Spencer, Richard Jenkins, Michael Stuhlbarg, Lauren Lee Smith, David Hewlett, Nick Searcy, Morgan Kelly, Dru Viergever, Maxine Grossman, Amanda Smith, Cyndy Day, Dave Reachill.

Género: Drama. Fantástico.

Sinopsis: En un inquietante laboratorio de alta seguridad, durante la Guerra Fría, se produce una conexión insólita entre dos mundos aparentemente lejanos. La vida de la solitaria Elisa, que trabaja como limpiadora del laboratorio, cambia por completo cuando descubre un experimento clasificado como secreto: un hombre anfibio que se encuentra ahí recluido.

[Fuente: Filmaffinity]


La forma del agua del director Guillermo del Toro, aspiraba a llevarse el Oscar a la Mejor Película en la gala del pasado mes de febrero. Con trece nominaciones, competía por el máximo galardón con otros largometrajes como Dunkerque o Los archivos del Pentágono pero al final consiguió cuatro Oscars: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Música y Mejor Diseño de Producción. 

Desde un primer momento no tenía intención de ver esta película. Su argumento no me atraía en absoluto y, salvo excepciones -El espinazo del diablo-, son pocas las ocasiones en las que he conectado con los trabajos del Guillermo del Toro. Sin embargo, me convencieron y ayer mismo me sumergí en la imaginación del cineasta mexicano. El resultado ha sido el esperado. Su universo y el mío no congenian. 

La sinopsis que aporta Filmaffinity es un tanto imprecisa, así que os contaré un poco más sobre el argumento. Elisa es una joven huérfana y muda que parece estar sola en el mundo. Tan solo tiene dos amigos, su vecino Giles y su compañera de trabajo Zelda. Ambas trabajan como limpiadoras en un organismo del gobierno en el que se llevan a cabo experimentos de alto secreto. Un día, mientras están realizando sus tareas de limpieza, llega a las instalaciones una enorme cápsula en la que flota un ser vivo e indeterminado. Elisa inmediatamente se siente interesada por la extraña criatura a la que el personal militar maltrata y pretende acabar con su vida para estudiar su organismo. Elisa, junto a su compañera  Zelda y un miembro del equipo médico, intentará impedirlo, primero porque es una mujer compasiva que no puede soportar el maltrato a un ser vivo, pero también porque parece haber conectado emocional y espiritualmente con el hombre anfibio. Los problemas de incomunicación de ella, debido a su discapacidad, se salvan con las miradas tiernas. La película se convierte en una huida, una aventura para sus protagonistas que luchan por salvar a la criatura de un negro designio.

La forma del agua es una historia de amor, imposible a primera vista pero llena de magia y para eso hay que poner de nuestra parte. Vale, sin problemas. Sin embargo, el guion, bajo mi punto de visa, va perdiendo consistencia a medida que avanza el metraje. Si a la mitad de la película podemos más o menos empatizar con los personajes, llega un momento que, a Guillermo del Toro se le va la pinza. Hay detalles por los que se pasa muy por encima, y virajes que rozan lo absurdo o lo cómico. No quiero dar detalles de escenas concretas pero, cuando pensabas que la cosa no podía ir más allá, nos coloca un número musical de lo más surrealista. No todo vale para expresar el gozo, la dicha y la felicidad, o la pena y la tristeza de un personaje. A todo ello hay que sumarle una subtrama en la que entran en juegos unos rusos muy malos, aunque los militares americanos tampoco escapan muy bien en esta ocasión. La ciencia y el amor ganan la partida. Y así hasta llegar a un desenlace más que previsible y con falta de coherencia. De esto carece bastante la película.

Y para recrear la sociedad de época, entendemos que los años 50 por aquello de la Guerra Fría, se hace puntualmente hincapié en algunas cuestiones como la homosexualidad o el racismo, sin que haya un desarrollo profundo. No obstante, la película cuenta con una muy buena banda sonora y una muy buena ambientación. Además, visualmente es muy atractiva, con un inicio mágico, un mundo subacuático en el que el mobiliario de las casas flotan, y una joven, a modo de bella durmiente, que levita bajo las aguas.

En cuanto a los personajes, Elisa es una joven meticulosa y muy soñadora. Lleva una vida muy rutinaria en la que solo tienen cabida Zelda y Giles, su vecino dibujante, enamorado del cine de la época, olvidadizo y despistado a quien ella se encarga de atender. Elisa duerme durante el día pues tiene turno de noche. No es una mujer especialmente atractiva pero emana algo de misterio. Nació con tres marcas en el cuello y fue hallada a orillas de un río. ¿Qué nos quieres decir con esto del Toro? Venga, pensemos que la joven fue en otros tiempos remotos una sirena o algo similar. El personaje está interpretado por Sally Hawikings que, a mí no me ha dicho mucho. Ni me he sentido especialmente conmovida por su soledad o su situación ni tampoco he vivido con angustia su deseo de salvar al anfibio.

La criatura tiene su mérito. Bueno, lo tiene el actor Doug Jones que es el que tiene que soportar largas sesiones de maquillajes y trabajar usando prótesis. Todo ello resta mucha expresividad. Para el cuerpo usó un disfraz de cuerpo entero que a mí me resultó algo difuso y un tanto ortopédico. No sé, salvo las mano palmípedas y algunas agallas que se le activaban -esto lo hacían con control remoto-, cuando se enfurecía, no me pareció gran cosa. 

Zelda es afroamericana. Es una mujer protestona pero tiene motivos para ello pues su marido no la valora, ni la aprecia y jamás la ayuda. Para mí es el personaje que más me ha gustado, por su carisma, por su carácter. Al menos transmite algo y cae simpático. Además, es Octavia Spencer la que se mete en el pellejo de esta mujer de la limpieza y me ha vuelto a conquistar, como ya hizo en Figuras ocultas -ahora tengo que verla también en La cabaña-.

Giles es un hombre desempleado al parecer por problemas de alcoholismo en el pasado. A eso se suma que también es homosexual pero sobre ese tema, como dije antes, no se profundiza mucho. Es un poco alocado y vive obsesionado por su alopecia. Él y Elisa se hacen compañía mutua pues el vecino también parece estar solo. Interpretado por Richard Jenkins, es el encargado de introducir algún toque de humor en la trama pero muy sutil. 

Paso por algo el papel de Michael Shannon interpretando al militar malvado que quiere matar a la criatura a toda costa. Me ha resultado totalmente indiferente.

La forma del agua viene avalada por la crítica. Se habla de 'obra maestra', 'una de las mejores película que vamos a ver este año', etc, etc,... Yo debo ser de otro planeta porque a mí, sinceramente, no me ha gustado. Sin maravillarme, la primera mitad me parecía medio aceptable pero en cuanto vi similitudes con E.T. o La Bella y la Bestia, me vine muy abajo. En ambas cintas hay criaturas extrañas y una relación de amor que traspasa los límites. Pero, ¿me aporta algo más la película? Pues no porque, como digo, del Toro se mete por unos caminos algo absurdos en los que, por mucho que el espectador ponga de su parte, no hay sustancia. El único punto positivo que le veo a la película es su atractivo visual, más allá de eso, no entiendo cómo se ha alzado con el Oscar. Llamadme loca.





Tráiler:




lunes, 12 de marzo de 2018

EL ORIGEN DEL MAL de José Carlos Somoza

Editorial: Ediciones B.
Fecha publicación: enero, 2018.
Precio: 19,90 €
Género: Thriller.
Nº Páginas: 400
Encuadernación: Tapa blanda con solapa.
ISBN:
9788466662635
[Disponible en eBook;
puedes empezar a leer aquí]

Autor

José Carlos Somoza nació en La Habana en 1959 y se trasladó a Madrid con su familia cuando aún no había cumplido un año. Estudió y ejerció la psiquiatría hasta que en 1994 pudo dedicarse por completo a la escritura. Está considerado uno de los principales renovadores de la literatura de género de misterio en castellano. Entre sus novelas destacan La caverna de las ideas (Premio Gold Dagger de la Crime Writer's Association 2002), Clara y la penumbra (Premio Fernando Lara 2001), La dama número trece, Zigzag (finalistas del John W. Campbell Memorial en EE.UU), La llave del abismo (Premio Ciudad de Torrevieja 2007), El cebo y Croatoan.

Sinopsis
                                    
Estoy muerto.


Así comienza el misterioso manuscrito que un conocido escritor recibe de manos de un amigo librero. Son más de doscientas páginas escritas a máquina y fechadas en 1957. El encargo es muy preciso: debe leerlo en menos de veinticuatro horas.

Intrigado, el novelista comienza a leer y se encuentra con una historia de secretos y traiciones contada por Ángel Carvajal, un militar español de la Falange que actuó como espía en el Norte de África. El texto, además, contiene diversas frases que alguien ha subrayado cuidadosamente. Pronto comprenderá por qué era tan urgente que el manuscrito llegara precisamente a sus manos...


[Información tomada directamente del ejemplar]
 
Así suena El origen del mal:




[Lectura de las páginas 23 y 24 de la novela; 
música: 'Sempre con anima' de Dee Yan-Key (descarga libre)]


Todos conocemos alguna que otra novela cuya trama transcurre en el norte de África durante la época del franquismo. De alguna, muy conocida, se ha hecho incluso hasta una adaptación cinematográfica con bastante éxito. Sin embargo, leer lo que se dice leer, no había leído ninguna y por eso me sentí atraída por El origen del mal, la última publicación del escritor, oriundo de La Habana, José Carlos Somoza pues, se añadía además, que la sinopsis contaba con un toque de suspense que la hacía realmente atractiva.
 
El origen del mal comienza con un capítulo introductorio que dará pie a lo que realmente es el corpus de la novela, la historia de Ángel Carvajal, un militar que sirvió a España en el Protectorado durante los años de franquismo. La vida de Carvajal llegará a nuestros oídos a través de un manuscrito, unas doscientas páginas mecanografiadas que alguien hace llegar con bastante misterio, a un librero marroquí con establecimiento en alguna ciudad española. El encargo es fácil, tanto el librero como una persona de su confianza -un escritor amigo- deben leer el texto en menos de veinticuatro horas sin dar más explicación. Así arranca la propuesta que nos propone José Carlos Somoza, una historia dentro de otra, dos tiempos, el presente de la novela y los años de la guerra civil, el franquismo y la Segunda Guerra Mundial y un trágico hecho que une los dos hilos temporales. 

El inicio del misterioso manuscrito no puede ser más interesante. Ángel Carvajal, narrador de su propia historia, alega estar muerto mientras escribe esas páginas y eso no hace más que avivar el interés del lector. Con esta curiosidad picoteando nuestra nuca, iniciaremos el recorrido por la vida del militar: su infancia, su familia, la extraña profecía que le lanza una compañera de colegio, sus años de estudio en Granada junto a sus abuelos,... hasta el momento previo del inicio de la guerra civil. Es ahí cuando realmente se inicia la historia. Ángel, convertido en militar, sigue la senda su padre. Recibirá formación en Marruecos y luchará en Badajoz. Conocerá a Elías Roca. Aunque la relación entre ambos parece bastante fría en los inicios, lo cierto es que se harán uña y carne y a partir de entonces no se separarán hasta el final.

El origen del mal no se centra en la guerra civil ni en la Segunda Guerra Mundial, de hecho no se narra sus estallidos y son frecuentes los saltos en el tiempo sin entrar de lleno en las contiendas porque, en el fondo, son hechos colaterales sobre los que conviene más pasar de puntillas. La novela pone su centro de atención en los años de posguerra en el norte de África y las misiones del ejército español en el territorio. Conoceremos cómo transcurrió la vida del militar en tierra árabe, la familia que formó, sus ascensos y cómo se convierte en espía porque, efectivamente El origen del mal es una novela de espías, en la que sus personajes tienen que llevar una doble vida de la que su familia muchas veces no sabe nada. Pero ahí no queda la cosa porque también estamos ante una novela de traiciones y desconfianzas donde entra en juego el Frente de Liberación Nacional, los intereses económicos y políticos de Francia, el poder o la ambición y con la que se pretende hacer justicia.

Los personajes principales serán dos, Ángel Carvajal y Elías Roca, ambos miembros del servicio de inteligencia de España y colaboradores en las redes de espionaje franquistas en el norte de África. El primero se define así mismo como falangista, católico, patriota y justiciero. Y aunque de joven parecía más temerario e imprudente, mucho más entregado a la causa que su padre, militar también de profesión, con el tiempo el personaje sienta la cabeza, actúa con más cautela y se conforma con lo que tiene, que no es poco. Muy al contrario que Elías Roca, un tipo mucho más ambicioso, más tentado por una vida de lujo y éxito. Roca pretende llegar a la cúspide de su organización y ser el titiritero que maneja los hilos. Su codicia jugará un papel importante en la novela. Sin duda, serán los dos personajes de mayor calado, los más profundos aunque, hacia el final de la novela, cuando el tiempo presente se impone al pasado, el librero marroquí y el escritor -de los que jamás sabremos sus nombres- adquieren su parcela de protagonismo. El escritor es un ente solitario. Viene a representar ese tipo de individuo dedicado por y para la literatura. En el pasado gozó de un estilo de vida distinto, con familia e hijos que salen poco a relucir y han sido sustituidos únicamente por los libros y los escasos amigos que posee. En cuanto al librero, un hombre que considera su librería como su oasis, rodeado de polvo y conocimiento, es el personaje que pone el punto exótico a la novela, por decirlo de algún modo. Dado que la trama transcurre en Marruecos o Argelia, el librero supone el elemento de conexión entre España y el norte de África. 

La estructura de la novela es a dos aguas principalmente, aunque hay una tercera parte que llama la atención. La lectura del manuscrito por parte del escritor se alterna ocasionalmente con la narración del manuscrito en sí, siendo esta última la parte predominante. Y digo que habrá una tercera sección, menos frecuente y con grafía en cursiva, que no llegué a entender muy bien al principio. Desconocía por completo qué hechos se contaban en esos breves fragmentos, a qué correspondía, y de quiénes se hablaba. Solo en el avance de la novela, el lector entiende qué se narra en esas páginas pero mejor no desvelar nada. Me parece que la estructura aporta un toque ingenioso al argumento.

En cualquier caso, he de reconocer que me costó entrar en la historia. Si bien el capítulo introductorio es sencillo y de fácil digestión, los primeros capítulos del manuscrito de Ángel Carvajal son algo más farragosos. Era como si la historia no terminara de centrarse o definirse, como si el militar fuera contando su pasado, explicando sus motivaciones -que el lector entiende a la perfección- pero sin encauzarnos en una dirección concreta. Y no es hasta el momento en el que el protagonista comienza a ejercer de espía cuando el lector consigue entender qué encierra esta historia. De todos modos, y a pesar de ese inicio -que afecta a casi diez capítulos, no muy largos-, El origen del mal es una buena novela que va de menos a más pues, a medida que vamos avanzando, el argumento se torna cada vez más y más interesante, aumenta el suspense y el lector queda atrapado en sus redes. 

Sin un ritmo frenético, algunos capítulos son bastante intensos, especialmente los finales cuando el lector cabalga hacia el desenlace. Contará con capítulos sin numerar -los que transcurren en el presente- y otros numerados y titulados -los que corresponden a las memorias de Ángel Carvajal- y de igual modo se notará un estilo distinto entre una parte y otra. Si bien en el presente, el estilo es sencillo, básico y directo, los capítulos correspondientes al manuscrito del militar cuentan con un estilo mucho más apasionado y una prosa que roza la poesía, emotiva y cálida.

Añado también que, a lo largo del texto, me fui topando con ideas y reflexiones que me llamaron la atención bien porque me resultaban de una certeza rabiosa, porque parecían encajar en nuestros tiempos o simplemente porque me sonaban hermosas.


En definitiva, he disfrutado mucho con la lectura de El origen del mal. Es una novela del tipo matrioska, con componentes metaliterarios, con una novela dentro de otra y, a su vez, dentro de otra, que va ganando fuerza a medida que los hechos se van produciendo y que cada vez engancha más, por no hablar de un final inesperado y sorprendente. Resulta también muy interesante leer los Agradecimientos en los que el autor comenta que esta novela está inspirada en la vida de ctor Martínez-Simanca, miembro de los servicios de inteligencia españoles en el Norte de África. Lo dicho, una novela muy recomendable.









[Fuente: Imagen de la cubierta tomada de la web de la editorial]

Puedes adquirirlo aquí:

domingo, 11 de marzo de 2018

FEBRERO... ¡DE UN VISTAZO! (#02/2018)

El día 28 de febrero, Día de Andalucía, empezó a llover y ¡oiga!, hasta ahora. ¡Que no ha parado ni un solo día! Y vale que es un tiempo ideal para leer pero a mí tanta agua empieza ya a mosquearme. En fin, el tiempo va pasando y antes de que avance más vengo a contaros qué tal fue el mes de febrero en el blog. ¿Os parece?



[Para conocer la sinopsis de los libros expuestos 
solo tienes que clicar en cada título o en los enlaces a las reseñas]



Los comprados


¿Quién se resiste a esas ofertas de 5,95 € con las que a veces nos topamos? Yo me pongo a mirar y voy de un '¡Oh, mira este!' a un '¡Ay, este lo quería!' Y así me va. Visita que hago a una librería o grandes almacenes, visita en la que cae alguno. Y así se vino a casa El otro hijo de Sharon Guskin (Suma de Letras). 



Y desde Círculo de Lectores llegó Celeste 65 de José C. Vales. Con este autor me pasa lo mismo que con Víctor del Árbol y alguno más. Voy coleccionando sus novelas pero todavía no he leído ni una. Ya caerán.

Y aprovechando que fue mi cumpleaños, ¿cómo no pasarme por una librería? No fui muy ambiciosa pero me compré dos joyas. Por un lado, El Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert L. Stevenson (Alianza Editorial), y por otro, lo último de Stefan Zweig publicado por la editorial Acantilado, Miedo. Ambas leídas ya. No me pude contener.




Los recibidos

Por parte de Ediciones Carena me llegó La niña del salto de Edgar Borges. Fue una petición del autor y desde aquí le doy las gracias. La leeré pronto.




Y desde Hermida Editores, me llegó una nouvelle de un autor que yo desconocía, Emmanuel Bove. La novela en cuestión era Un padre y su hija. Pura emoción desbordada. 

Algaida Editores está en estado efervescente. Son varias las novelas que ha sacado al mercado en muy poco tiempo. Por ejemplo, Pura raza de Francisco Nuñez Roldán, nazis en el País Vasco. Promete ser una historia apasionante.





Y el periodista Gregorio León, vuelve al panorama literario con La princesa de Macao. Me gusta mucho como escribe Gregorio y sé que voy a disfrutar de esta nueva historia. 

Además, José Luis Ordóñez llega con una novela fabulosa, Los desertores de Oxford Street. Es mi actual lectura porque, el próximo jueves acompañaré al autor en la presentación. Os daré detalles muy pronto.





Para las entrevistas de febrero llegaron algunos libros a casa. Por un lado, Fernando Iwasaki publica el ensayo Las palabras primas (Páginas de Espuma), una obra que se ha alzado con el IX Premio Málaga de Ensayo.






Y, Jorge Ruiz, componente del grupo Maldita Nerea, ha publicado Bailarina (Aguilar), un curioso volumen que pronto traeré al blog. 


Pero si hubo un libro que me causó un auténtico colapso, nada menos que lo último de Sarah Lark, Bajo cielos lejanos (Plaza & Janés). Fue una oportunidad estupenda no solo leer la novela, sino también conversar con la autora.


Los ganados

Este mes he tenido mucha suerte. La Editorial Catedral Books convocó un concurso en Twitter en el que resulté ganadora. Como resultado pude elegir cuatro ejemplares de su catálogo.  ¡Daha! de Hakan Günday me llamó la atención por su subtítulo: 'Si mi padre no fuera una asesino, yo ya estaría muerto'. 






Infancia es la joya de la corona. Una antología firmada por nombres como Svetlana Aleksiévich, Sylvia Plath, Ana María Matute, Clarice Lispector, Dylan Thomas, Antón Chéjov,... entre otros tantos, solo puede augurar buenas historias.

De Aspereza, cuya autora es Cristina Redondo Alonso, me llamó principalmente el contraste entre ese nombre y la cara angelical de la cubierta. Una novela que narra una huida.






Y sobre El mal invisible de Xavi Pérez Navarro, ¿qué os puedo decir? Me resultó atractiva no solo por su sinopsis sino por su inquietante título y cubierta.


Las lecturas y el cine

Febrero vino cargado de muy buenas lecturas. Ninguna de ellas me defraudó en absoluto. A primeros de mes me sumergí en las suaves aguas que Mónica Gutiérrez siempre nos propone. La librería del señor Livingstone fue como entrar en un mundo mágico de personajes entrañables.

Los clásicos están ahí, a nuestro alcance, y poco caso le hacemos. Me apetecía muchísimo leer una historia a la que hasta ahora solo me había acercado de una manera cinematográfica. El Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Robert L. Stevenson.

Un padre y su hija de Emmanuel Bove, fue una lectura increíble, de las que remueven por dentro. Muy breve pero muy intensa.

Volver a Stefan Zweig, es siempre una garantía. Miedo es de esas nouvelles en las que el autor austriaco vuelve a bucear en la psicología femenina. Muy recomendable.

Bajo cielos lejanos es lo último que ha publicado Sarah Lark, una novela landscape, muy extensa y muy vinculada con la cultura maorí pues vuelve a transcurrir en Nueva Zelanda, aunque esta novela aporta algunas variaciones con respecto a las anteriores. Me gustó mucho leerla. Además, si no te gustan las sagas como es mi caso, te comento que esta novela es autoconclusiva.

Y por último, Insomnio de la joven Victoria Bernardo García. ¿De qué manera se puede luchar con el insomnio? La autora nos propone una forma peculiar que os va a sorprender.

En cuanto a las entrevistas, solo dos pero ambas muy interesantes. Tenía muchas ganas de charlar con Daniel Fopiani, autor debutante con La carcoma (Off Versátil) una historia de suspense y misterio enclavada en la sierra de Cádiz. El autor pasó por Sevilla y ahí que nos sentamos con él.

Y sentarme a charlar con Sarah Lark fue algo que no olvidaré jamás. Me gustó muchísimo conocerla y saber más sobre sus novelas y su estilo de vida en España. 

En cuanto al cine, hubo de todo. De Verano 1993 me habían hablado muy bien pero no fue del todo como esperaba. Eso sí, el final es acongojante. 

Con la animación me llevo de fábula, especialmente si se unen dos grandes como son Pixar y Disney. Coco es una auténtica maravilla, tanto para niños como para adultos. No la dejes escapar.

La niebla y la doncella se me quedó atrás en su estreno. ¿Cómo sería la adaptación de la novela de Lorenzo Silva? A mí, como espectadora, no me gustó mucho. 

Y por último, un biopic, uno muy peculiar, el de Christopher Robin, un nombre muy vinculado a una figura infantil mundialmente conocida, Winnie the Pooh. Goodbye, Christopher Robin, una película que me resultó muy bonita y tierna. 


¿Y qué tal está siendo marzo?

Pues al margen de lluvioso, ahí seguimos con las lecturas y algunas entrevistas y presentaciones planteadas. Pero sobre eso ya os contaré.

¡¡Nos leemos!!



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