El 31 de octubre tuvo lugar la presentación de la última novela de Salvador Navarro, El hombre que ya no soy, editada por Algaida. El acto tuvo lugar en la Fundación Cruzcampo donde se congregó gran número de público para escuchar a Salvador hablar de esta última publicación.
Tras dar la bienvenida a los asistentes y agradecer a la Fundación su disponibilidad, Miguel Ángel Matellanes comentó que El hombre que ya no soy, «como las anteriores novelas de Salvador Navarro, es una historia de personajes que nos hablan de lo que somos y de lo que queremos ser, de lo que creemos ser y de lo que los demás creen que somos».
Acompañado de Nuria Cobos, empresaria sevillana muy amiga de Salvador y que suele ser su maestra de ceremonias, se inició el acto precisamente hablando de la amistad. «Yo he vivido gran parte de mi vida soltero, aunque ahora llevo catorce años en pareja, por eso la amistad ha sido siempre muy importante para mí», comentó Salvador. Citó a Marguerite Yourcenar en cuyo libro Tiro de gracia declara que la amistad es ante todo certidumbre, y eso es lo que la distingue del amor. «Siempre he pensado que esto era una verdad universal porque yo he sufrido mucho por amor, por su inestabilidad. La amistad ha sido siempre para mí un pilar», añadió. Sin embargo, confesó que con el paso de los años se ha dado cuenta que ni siquiera en la amistad hay perfección porque también se producen roces, desequilibrios, momentos tensos,... A pesar de ello, entiende que hay amistades que no se rompen nunca porque hay un feeling especial. «Yo he estado separado de algunos amigos durante años y los he vuelto a recuperar como si nada». Continuó diciendo que hay que saber distinguir los enfados por tonterías de aquellos otros que son mucho más graves y que rompen la relación para siempre. «Hay ciertas cosas que no tolero. Soy muy sensible», afirmó. En este punto Nuria comentó que la amistad juega un papel muy importante en la novela y que efectivamente se perciben en el argumento los altibajos de los que el autor hablaba.
Otra cuestión muy presente en las novelas de Salvador Navarro es el azar. Manifestó Nuria que los personajes creen estar metidos en una trama en la que todo está organizado pero no es así y quiso saber la presentadora por qué el azar era algo tan importante para el autor. «Porque por mucho que tú lo tengas todo organizado, tus sentimientos, tus planes, tus proyectos,... la vida a veces es muy traidora y en otras ocasiones maravillosa, todo lo cambia, todo lo trastoca, a veces en cuestión de segundos y esto para un novelista es la sal».
Salvador se describe como un hombre inquieto, que nunca para y al que le pasan muchas cosas. «Me pasa como a Elisa, uno de los personajes de la novela», apuntó. Y precisamente sobre Elisa quiso saber Nuria por qué siempre optaba por mujeres llamadas así en sus novelas. Contestó el autor que a lo largo de su vida se ha encontrado con varias mujeres llamadas Elisa y que le han marcado para siempre. «Es una forma de corresponderlas por todo lo que le han dado», aclaró.
Como ya ocurrió en Huyendo de mí, se comentó también que Sevilla ocupa un gran protagonismo en la novela y no solo a nivel de calles y rincones sino que, en El hombre que ya no soy, dibuja la sociedad sevillana a través de los personajes, nos permite conocer la ciudad desde diversos ángulos, incluso aquellos menos favorecidos. «Huyo de los tópicos tan manidos. En mis novelas no encontraréis la Semana Santa ni la Feria», señaló. Nuria quiso puntualizar que los personajes de esta novela pueden gustar o no pero terminas descubriendo la humanidad que poseen. Confesó que le gusta que la vida la sorprenda y la conduzca a lugares por descubrir aunque no sean totalmente de su agrado. «Esa es la magia de la literatura. Hay que salir de tu zona de confort, moverte y contemplar que el mundo está lleno de gente de todo tipo, gente que lo pasa mal, que no tienen escrúpulos, que son arribistas,...», comentó el autor quien también destacó que, a pesar de ser un hombre estable físicamente y mentalmente, le gusta navegar por mundos complicados y marginales, con personajes malditos, difíciles y extraños. «En esta novela, hay una muerte violenta que lleva a los bajos fondos y Sevilla cuenta con zonas nobles pero también con lugares poco recomendables».
Frente a un final abierto que provocó cierta polémica en su anterior novela, en esta ocasión el autor ha optado por cerrar su obra de manera redonda. «El final me ha parecido lo mejor de la novela porque además es divertido a la vez que vertiginoso», comentó la presentadora que además relató una divertida anécdota sobre la lectura pues al parecer Salvador le había facilitado un manuscrito incompleto en el que faltaban los capítulos finales justo en el momento más punzante de la narración.
Una de las preguntas más interesantes bajo mi punto de vista es la que formuló Nuria a continuación. ¿Cómo se escribe una buena novela?
Tras dar la bienvenida a los asistentes y agradecer a la Fundación su disponibilidad, Miguel Ángel Matellanes comentó que El hombre que ya no soy, «como las anteriores novelas de Salvador Navarro, es una historia de personajes que nos hablan de lo que somos y de lo que queremos ser, de lo que creemos ser y de lo que los demás creen que somos».
Acompañado de Nuria Cobos, empresaria sevillana muy amiga de Salvador y que suele ser su maestra de ceremonias, se inició el acto precisamente hablando de la amistad. «Yo he vivido gran parte de mi vida soltero, aunque ahora llevo catorce años en pareja, por eso la amistad ha sido siempre muy importante para mí», comentó Salvador. Citó a Marguerite Yourcenar en cuyo libro Tiro de gracia declara que la amistad es ante todo certidumbre, y eso es lo que la distingue del amor. «Siempre he pensado que esto era una verdad universal porque yo he sufrido mucho por amor, por su inestabilidad. La amistad ha sido siempre para mí un pilar», añadió. Sin embargo, confesó que con el paso de los años se ha dado cuenta que ni siquiera en la amistad hay perfección porque también se producen roces, desequilibrios, momentos tensos,... A pesar de ello, entiende que hay amistades que no se rompen nunca porque hay un feeling especial. «Yo he estado separado de algunos amigos durante años y los he vuelto a recuperar como si nada». Continuó diciendo que hay que saber distinguir los enfados por tonterías de aquellos otros que son mucho más graves y que rompen la relación para siempre. «Hay ciertas cosas que no tolero. Soy muy sensible», afirmó. En este punto Nuria comentó que la amistad juega un papel muy importante en la novela y que efectivamente se perciben en el argumento los altibajos de los que el autor hablaba.
Otra cuestión muy presente en las novelas de Salvador Navarro es el azar. Manifestó Nuria que los personajes creen estar metidos en una trama en la que todo está organizado pero no es así y quiso saber la presentadora por qué el azar era algo tan importante para el autor. «Porque por mucho que tú lo tengas todo organizado, tus sentimientos, tus planes, tus proyectos,... la vida a veces es muy traidora y en otras ocasiones maravillosa, todo lo cambia, todo lo trastoca, a veces en cuestión de segundos y esto para un novelista es la sal».
Salvador se describe como un hombre inquieto, que nunca para y al que le pasan muchas cosas. «Me pasa como a Elisa, uno de los personajes de la novela», apuntó. Y precisamente sobre Elisa quiso saber Nuria por qué siempre optaba por mujeres llamadas así en sus novelas. Contestó el autor que a lo largo de su vida se ha encontrado con varias mujeres llamadas Elisa y que le han marcado para siempre. «Es una forma de corresponderlas por todo lo que le han dado», aclaró.
Como ya ocurrió en Huyendo de mí, se comentó también que Sevilla ocupa un gran protagonismo en la novela y no solo a nivel de calles y rincones sino que, en El hombre que ya no soy, dibuja la sociedad sevillana a través de los personajes, nos permite conocer la ciudad desde diversos ángulos, incluso aquellos menos favorecidos. «Huyo de los tópicos tan manidos. En mis novelas no encontraréis la Semana Santa ni la Feria», señaló. Nuria quiso puntualizar que los personajes de esta novela pueden gustar o no pero terminas descubriendo la humanidad que poseen. Confesó que le gusta que la vida la sorprenda y la conduzca a lugares por descubrir aunque no sean totalmente de su agrado. «Esa es la magia de la literatura. Hay que salir de tu zona de confort, moverte y contemplar que el mundo está lleno de gente de todo tipo, gente que lo pasa mal, que no tienen escrúpulos, que son arribistas,...», comentó el autor quien también destacó que, a pesar de ser un hombre estable físicamente y mentalmente, le gusta navegar por mundos complicados y marginales, con personajes malditos, difíciles y extraños. «En esta novela, hay una muerte violenta que lleva a los bajos fondos y Sevilla cuenta con zonas nobles pero también con lugares poco recomendables».
Frente a un final abierto que provocó cierta polémica en su anterior novela, en esta ocasión el autor ha optado por cerrar su obra de manera redonda. «El final me ha parecido lo mejor de la novela porque además es divertido a la vez que vertiginoso», comentó la presentadora que además relató una divertida anécdota sobre la lectura pues al parecer Salvador le había facilitado un manuscrito incompleto en el que faltaban los capítulos finales justo en el momento más punzante de la narración.
Una de las preguntas más interesantes bajo mi punto de vista es la que formuló Nuria a continuación. ¿Cómo se escribe una buena novela?
Los que seguimos a Salvador Navarro hace tiempo sabemos que es un hombre hiperactivo, que no para de viajar y emprender proyectos nuevos pero ¿cómo hace para llevar tantas cosas adelante? «Tengo la suerte de vivir con una persona que tiene su espacio y me deja a mí el mío. Ambos tenemos muchos proyectos interesantes de manera individual. Por las tardes me pongo mi música y comienzo a pensar en lo que quiero escribir. Luego lo escribo todo de corrido». Salvador es además un hombre muy organizado a la hora de escribir, elabora esquemas, diagramas y es muy disciplinado según nos contó. «Tengo un objetivo en la vida que es contar historias. Creo que conforme voy avanzando lo voy haciendo mejor», alegó. Agradece muchísimo el apoyo que le brinda Algaida, una editorial que sigue confiando en él, algo que le produce mucha satisfacción. «No lo habré hecho tan mal si siguen apostando por mí», dijo entre risas.


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